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Oraciones y Misterios Gloriosos

El documento contiene oraciones católicas como el Padre Nuestro, el Credo de los Apóstoles y los Misterios Gloriosos del Rosario. Incluye tres oraciones de apertura, seguidas de varias oraciones y meditaciones sobre los misterios gloriosos, concluyendo con oraciones a Jesús y la Virgen María.

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Oraciones y Misterios Gloriosos

El documento contiene oraciones católicas como el Padre Nuestro, el Credo de los Apóstoles y los Misterios Gloriosos del Rosario. Incluye tres oraciones de apertura, seguidas de varias oraciones y meditaciones sobre los misterios gloriosos, concluyendo con oraciones a Jesús y la Virgen María.

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Oración de inicio:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre del hijo y del Espíritu Santo. Amén

Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de
María, tu amadísima Esposa.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!

Dios y Hombre verdadero,

Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quién eres, Bondad infinita,

y porque te amo sobre todas las cosas,

me pesa de todo corazón haberte ofendido;

también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de tu divina gracia

propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere
impuesta.

Amén.

*********************************

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra

creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los Santos, el perdón de los
pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
MISTERIOS GLORIOSOS (Domingo y miércoles)

PRIMER MISTERIO: LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Evangelio según San Marcos (Mc 16,1-18).

Cuando pasó el sábado, María Magdalena, Salomé, y María la madre de Santiago compraron
aromas para embalsamar el cuerpo. Y muy temprano, en ese primer día de la semana, llegaron
al sepulcro apenas salido el sol. Se decían unas a otras: "¿Quién nos removerá la piedra del
sepulcro? Pero, cuando miraron, vieron que la piedra había sido echada a un lado, y eso que
era una piedra muy grande. Al entrar en el sepulcro vieron a un joven sentado al lado derecho,
vestido enteramente de blanco, y se asustaron. Pero él les dijo: "No se asusten. Ustedes
buscan a Jesús Nazareno, el que fue crucificado, ¿no es cierto? Ahora bien, vayan a decir a
Pedro y a los otros discípulos que Jesús irá delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán tal como
él se los dijo". Entonces las mujeres salieron corriendo del sepulcro. Estaban asustadas y
asombradas y no dijeron nada a nadie, de tanto miedo que tenían. Jesús, que resucitó en la
madrugada del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que
había echado siete espíritus malos. Ella fue a anunciárselo a los que habían sido compañeros
de Jesús y que estaban tristes y lo lloraban. Pero al oírle decir que vivía y que lo habían visto,
no le creyeron. Después se apareció bajo otra figura a dos de ellos, cuando iban al campo.
Estos volvieron a contárselo a los demás, pero tampoco les creyeron. Por último, Jesús se
apareció a los Once discípulos cuando estaban comiendo. Jesús les reprendió por su falta de fe
y su porfía en no creer a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: "Vayan por todo el
mundo y anuncien a la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El
que se resista a creer se condenará. Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi
Nombre echarán los espíritus malos, hablarán en nuevas lenguas, tomarán con sus manos las
serpientes, y si beben algún veneno no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los
enfermos y los sanarán".

— Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.

MEDITACIÓN:

Al tercer día después de la muerte, Jesús resucitó glorioso. Después de la duda, el sufrimiento,
la agonía, la muerte y el entierro, llegó el día de la gloria, la felicidad y la paz. Mediante su
muerte, Cristo nos liberó del pecado y mediante su resurrección nos dio una nueva vida.
También nosotros, si queremos resucitar y vivir con Cristo, primero tenemos que morir al
pecado. En efecto, no podemos llegar al domingo de resurrección sin pasar por el viernes
santo, hecho de renuncia y sufrimiento. Y la señal de que hemos pasado de la muerte a la vida
es el amor hacia los hermanos (1 Jn 3,14), si amamos de veras a nuestros hermanos, podemos
estar seguros de que hemos resucitado con Cristo.
ORACIÓN: Señor, danos un corazón nuevo para soportar con amor el sufrimiento que ahora
vivimos con la ausencia de nuestros cónyuges, sabiendo que después de este sufrimiento viene
la resurrección de nuestros matrimonios.

PADRE NUESTRO (1 vez)

G: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

AVEMARÍA (10 veces)

G: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.

MADRE ATA A NUESTROS HIJOS Y FAMILIA A TU INMACULADO CORAZÓN.

(Al finalizar las 10 AVEMARIA) GLORIA (1 vez)

G: Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1. G: ¡Oh Jesús mío! Perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Amén.

2. G: Padre solo por las llagas de tu hijo Jesucristo.

R: Permite que nuestras familia queden liberados de las garras destructivas del
enemigo.

3. G: Sagrado Corazón de Jesús

R: En ti confiamos y en tu Misericordia esperamos.

4. V: Virgen Santísima.

R: Ruega por la salvación de nuestras almas, y la salvación de nuestros seres queridos.

***********************************************************************
MISTERIOS GLORIOSOS (Domingo y miércoles)

SEGUNDO MISTERIO GLORIOSO: LA ASCENCIÓN DE JESÚS AL CIELO

Hechos de los Apóstoles (Hechos 1,3-11).

Ellos fueron a los que se presentó después de su pasión dándoles muchas pruebas de que
vivía, y durante cuarenta días les habló acerca del Reino de Dios. Mientras comía con ellos, les
mandó: "No se alejen de Jerusalén, sino que esperen lo que prometió el Padre, de lo que yo les
he hablado: Que Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo
dentro de pocos días". «Y, como estaban reunidos, le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando
vas a restablecer el reino de Israel?". Él les respondió: "A ustedes no les corresponde saber el
tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad, sino que van a recibir
una fuerza, la del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea y Samaria y hasta los límites de la tierra". «Al decir esto, en presencia de ellos,
Jesús fue levantado y una nube lo ocultó a sus miradas. «Mientras miraban fijamente al cielo
hacia donde iba Jesús, de repente tuvieron a su lado dos hombres vestidos de blanco que les
dijeron: "Hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este
mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo".

— Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN:

Señor te pedimos nos ayudes a ver con ojos espirituales esta prueba, que no nos fijemos en las
circunstancias, ni en el dolor, que todo el tiempo podamos contemplar tu rostro amoroso que
intercede ante el Padre por nuestra salvación y la salvación de nuestras familias.

PADRE NUESTRO (1 vez)

G: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

AVEMARÍA (10 veces)

G: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.
MADRE ATA A NUESTROS HIJOS Y FAMILIA A TU INMACULADO CORAZÓN.

(Al finalizar las 10 AVEMARIA) GLORIA (1 vez)

G: Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1. G: ¡Oh Jesús mío! Perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Amén.

2. G: Padre solo por las llagas de tu hijo Jesucristo.

R: Permite que nuestras familia queden liberados de las garras destructivas del
enemigo.

3. G: Sagrado Corazón de Jesús

R: En ti confiamos y en tu Misericordia esperamos.

4. V: Virgen Santísima.

R: Ruega por la salvación de nuestras almas, y la salvación de nuestros seres queridos.

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MISTERIOS GLORIOSOS (Domingo y miércoles)

TERCER MISTERIO GLORIOSO: LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

Hechos de los Apóstoles (Hech 2,1-13).

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino
del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde
estaban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron
posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar
idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse. «Había en Jerusalén judíos
piadosos venidos de todas las naciones de la tierra. Al producirse aquel ruido, la gente se juntó
y quedó desconcertada al oír a los apóstoles hablar cada uno en su lengua propia. Asombrados
y admirados decían: "¿No son galileos todos éstos que están hablando? Entonces, ¿cómo cada
uno de nosotros los oímos hablar en nuestro propio idioma? Entre nosotros hay partos, medos
y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia y del Ponto; hay hombres
provenientes de Asia, Frigia, Panfilia y Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene; hay
forasteros, romanos, judíos y hombres no judíos que aceptaron sus creencias; cretenses y
árabes, y sin embargo, todos los oímos hablar en nuestros idiomas las maravillas de Dios." No
se lo creían, y se decían unos a otros: "¿Qué significa esto?" Otros en cambio decían riéndose:
"Están borrachos.

— Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN: Señor te pedimos que caminemos siempre con la guía del Espíritu Santo en
nuestras vidas, sin miedo y cobardías, sabiendo que tú vas al frente de nuestras batallas. Te
pedimos una unción especial para todos los cónyuges que viven fuera de casa en este
momento, para que puedan escuchar tu llamado y corrijan sus senderos.

PADRE NUESTRO (1 vez)

G: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

AVEMARÍA (10 veces)

G: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.

MADRE ATA A NUESTROS HIJOS Y FAMILIA A TU INMACULADO CORAZÓN.

(Al finalizar las 10 AVEMARIA) GLORIA (1 vez)

G: Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1. G: ¡Oh Jesús mío! Perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Amén.

2. G: Padre solo por las llagas de tu hijo Jesucristo.

R: Permite que nuestras familia queden liberados de las garras destructivas del
enemigo.

3. G: Sagrado Corazón de Jesús

R: En ti confiamos y en tu Misericordia esperamos.

4. V: Virgen Santísima.
R: Ruega por la salvación de nuestras almas, y la salvación de nuestros seres queridos.

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MISTERIOS GLORIOSOS (Domingo y Miércoles)

CUARTO MISTERIO GLORIOSO: LA ASUNCIÓN DE MARÍA AL CIELO (Lc 1: 48-49).

Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque el Señor ha hecho obras grandes
en mí». «La Santísima Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en
cuerpo y alma a la gloria del cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de
su Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su Cuerpo.

— Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.

MEDITACIÓN:

Después de haber terminado su período de vida en este mundo, María fue llevada al cielo en
cuerpo y alma. Se trató de un regalo especial que Jesús hizo a María su Madre. En lugar de
esperar el día de la resurrección final, Jesús quiso que pronto fuera a gozar con EL en cuerpo y
alma, de la Gloria Eterna. Y todo esto nos llena de alegría, porque en María, vemos el ejemplo
perfecto del cristiano. Como ella se encuentra ya en la gloria en cuerpo y alma, también
nosotros un día estaremos gozando con ella en cuerpo y alma, si en esta vida tratamos de
imitar sus ejemplos.

Oración:

Gracias sean dadas al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por todos los dones y privilegios, que
concedió a María, nuestra Madre. Y que algún día, todos juntos, podemos tener la dicha de
alcanzarla en la patria celestial, para bendecirla por toda la eternidad. Virgen María, Madre de
Dios y Madre nuestra, intercede por los matrimonios del mundo, especialmente por los
matrimonios de Jesús salvando matrimonios y familias.

PADRE NUESTRO (1 vez)

G: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.
AVEMARÍA (10 veces)

G: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.

MADRE ATA A NUESTROS HIJOS Y FAMILIA A TU INMACULADO CORAZÓN.

(Al finalizar las 10 AVEMARIA) GLORIA (1 vez)

G: Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1. G: ¡Oh Jesús mío! Perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Amén.

2. G: Padre solo por las llagas de tu hijo Jesucristo.

R: Permite que nuestras familia queden liberados de las garras destructivas del
enemigo.

3. G: Sagrado Corazón de Jesús

R: En ti confiamos y en tu Misericordia esperamos.

4. V: Virgen Santísima.

R: Ruega por la salvación de nuestras almas, y la salvación de nuestros seres queridos.

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MISTERIOS GLORIOSOS (Domingo y miércoles)

QUINTO MISTERIO GLORIOSO: LA CORONACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN


MARÍA

Apocalipsis de San Juan y Cantar de los Cantares (Ap 12,1; Cant 6,10).

Apareció en el cielo una señal grandiosa: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y
en su cabeza una corona de doce estrellas». «¿Quién es ésta que surge como la aurora, bella
como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?.

— Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.


Como en este mundo nadie estuvo tan cerca de Jesús, como María, también ahora en el cielo,
nadie está tan cerca de Jesús, como María. Siendo la Madre de Jesús, goza de un gran poder de
intercesión, todo lo que le pide a Jesús en nuestro favor, siempre se lo concede. Por eso
acudamos a María con toda confianza, sabiendo que es nuestra Reina y es también nuestra
Madre. Por lo tanto, tiene el poder de ayudarnos y nos quiere ayudar. Dejémonos consentir con
su amor maternal e incomparable.

PADRE NUESTRO (1 vez)

G: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

AVEMARÍA (10 veces)

G: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.

MADRE ATA A NUESTROS HIJOS Y FAMILIA A TU INMACULADO CORAZÓN.

(Al finalizar las 10 AVEMARIA) GLORIA (1 vez)

G: Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1. G: ¡Oh Jesús mío! Perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Amén.

2. G: Padre solo por las llagas de tu hijo Jesucristo.

R: Permite que nuestras familia queden liberados de las garras destructivas del
enemigo.

3. G: Sagrado Corazón de Jesús

R: En ti confiamos y en tu Misericordia esperamos.

4. V: Virgen Santísima.

R: Ruega por la salvación de nuestras almas, y la salvación de nuestros seres queridos.


(Para finalizar el Rosario)

G: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

G: Dios te salve, María Santísima, hija de Dios Padre, Virgen Purísima y Castísima antes del
parto, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la alumbres. Llena eres de gracia, el
Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra

muerte. Amén.

G: Dios te salve, María Santísima, madre de Dios Hijo, Virgen Purísima y Castísima en el
parto, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes. Llena eres de
gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra

muerte. Amén.

G: Dios te salve, María santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima y Castísima
después del parto, en tus manos encomendamos nuestra caridad y nuestro amor para que los
inflames, nuestras almas para que las salves y nuestras necesidades para que las remedies.
Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es
el fruto de tu vientre, Jesús.

R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra

muerte. Amén.

G: Dios te salve María Santísima, templo, trono y sagrario de la Santísima Trinidad. Virgen
concebida sin la culpa del pecado original. Amen

SALVE MARÍA
Dios te salve, Reina y Madre, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios
te salve, a Tí llamamos los desterrados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando, en
este valle de lágrimas, ea pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
!Oh clemente, oh piadosa, oh dulce y siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre
de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las Divinas gracias y promesas de Nuestro Señor
Jesucristo, amén .

****************************************************************************

(para cerrar el Rosario)

Consagración a la virgen María

Oh señora Mia, oh madre mía yo me ofrezco enteramente a ti, y en prueba de mi filial afecto te
consagro en este día y para siempre mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra
todo mi ser; y ya que soy todo tuy@ guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya, amén.

DULCE MADRE, no te alejes, tu vista de nosotros no apartes.

Ven con nosotros a todas partes y nunca solos nos dejes.

Ya que nos proteges tanto como verdadera Madre,

Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, amén.

Guía: porfavor, Todos inclinamos nuestra cabeza:

Que la Preciosa Sangre, que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo
de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos
cubra a nosotros, nuestras familias, matrimonios y todo lo que Dios nos ha dado en pertenencia,
ahora y siempre.

Amén, amén, amén. ,

Muchas Gracias, Bendiciones

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