Etapas Históricas de Roma: Monarquía y República
Etapas Históricas de Roma: Monarquía y República
Monarquía:
Coincide toda ella con la llamada Etapa o Época arcaica del derecho romano.
El pueblo originario lo componían tres etnias diferentes: Sabinos, latinos y etruscos. Latino
procede de Lacio que significa "tierra abierta". Característico del pueblo latino es la llamada Tríada
capitolina (culto dedicado a los dioses Júpiter, Juno y Minerva). En segundo lugar, el idioma,
destinado a ser universal y a dejar huella indeleble en muchos idiomas modernos: el latín.
La Monarquía se basa en la figura del rey. La tradición presenta la sucesión de siete reyes
(los cuatro primeros latinos y los tres últimos etruscos). El odio al último de ellos (Tarquinio el
Soberbio) perduró para siempre, asociándose el rechazo a la Monarquía con la dominación
etrusca. El rey constituye una persona carismática ante su pueblo, es decir, éste reconoce en
aquél cualidades excepcionales como gobernante y jefe religioso (en esta época en la que la vida
entera, tanto pública como privada, se impregna de manera confusa con la religión, una y otra
faceta van unidas íntimamente). Incluso con la República pervive el nombre de rey aplicado a una
figura religiosa. La sucesión no es hereditaria. El rey es vitalicio.
En esta época son de mucha importancia los colegios sacerdotales. Así, el Colegio de
pontífices, reunido en el foro y presidido por el rey y, en su lugar, por el pontífice máximo, con
competencias en materia de leyes ("leyes regias", es decir, fórmulas de alcance religioso y
jurídico), en la confección de los Anales (o resúmenes anuales de los principales acontecimientos
históricos) y de los Calendarios, fundamentales para determinar qué días eran idóneos para
realizar actividades públicas (días fastos) y qué otros días no lo eran (días no fastos o nefastos).
En segundo lugar, el colegio de los augures: éstos indagaban la voluntad divina y su juicio,
favorable o desfavorable, era considerado fundamental para iniciar actos públicos o empresas
bélicas. En tercer lugar, el Colegio de los feciales cuyos ritos eran imprescindibles para la
declaración de guerra, firma de la paz o de alianzas entre pueblos. Con el tiempo, los tres colegios
se secularizan. Los magistrados, además, asumen muchas de sus funciones.
El pueblo, por su parte, se reúne en asambleas. Las más antiguas son curiadas, esto es,
se integran según una unidad llamada "curia" (reunión de varones). En total son 30 (agrupadas en
tres "tribus" -en principio las tres etnias, luego meras demarcaciones geográficas o distritos de la
ciudad de Roma-). De entre sus funciones destacan: la adrogación (especie de adopción de un
ciudadano por otro con efectos en el derecho de sucesiones), el otorgamiento de testamento ante
el pueblo y la investidura del nuevo rey (a través de la llamada lex curiata de imperio o ley curiada
del mando) que sería una especie de acto de aclamación popular del monarca. Más recientes son
las llamadas asambleas centuriadas o Comicios centuriados, cuya creación se asigna al rey Servio
Tulio sirviéndose de la unidad denominada centuria (100 hombres), con fines militares, pero
progresivamente con mayor poder en la toma de decisiones políticas, elección de cargos políticos y
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Juan Manuel Blanch Nougués, Catedrático de Derecho Romano
votación de leyes.
Este período se caracteriza, sobre todo al principio, por una lucha tenaz entre las dos
clases sociales de patricios y plebeyos. Los primeros, integrantes de las familias nobiliarias de
rancio abolengo, controlaban el poder económico (basado en los inmuebles que poseían) y el
poder político y religioso (acaparando los cargos políticos -magistraturas- y sacerdotales). Los
segundos, ciudadanos libres pero de inferior condición social aunque mucho más numerosos,
hicieron valer progresivamente la necesaria participación que se requería de ellos para cualquier
asunto (especialmente bélico) para lograr mayor poder. La ley de las XII Tablas significó un
importante acuerdo entre las dos clases. El acceso las magistraturas y el Senado se fue logrando a
través de siglo cuarto a.C.. El año 367 a.C. significó el histórico acceso de los plebeyos al
consulado, magistratura del máximo poder político. La reforma de los Comicios centuriados a fines
de siglo cuarto a. C. introduciendo la estimación de la riqueza de cada uno de los ciudadanos en
función de su capital (y no de su riqueza inmobiliaria), riqueza mobiliaria que los plebeyos lograban
a través del ejercicio lucrativo de sus profesiones, fue otro hito importante en el proceso de
integración real de los plebeyos en la ciudadanía activa. Además, los plebeyos tenían sus propias
cargos: tribunos de la plebe (surgidos para defender a cualquier ciudadano plebeyo de los abusos
ejercidos por magistrados patricios y caracterizados por su inviolabilidad y por el inmenso poder de
su veto o intercessio, es decir, de paralización de actuaciones patricias) y los ediles, que,
inicialmente al cuidado de los templos plebeyos, fueron adquiriendo funciones de carácter
municipal (su nombre pervive hasta hoy con ese mismo carácter): juegos públicos, abastos y
supervisión de mercados, vigilancia del orden público.
++La República:
Se opone como régimen político a la Monarquía (como sucede hoy), aunque la expresión
"res publica" , que significa literalmente "cosa pública", es aplicable a cualquier forma de gobierno e
incluso puede llegar a hacerse sinónimo de moderno término "Estado" (si bien esta cuestión ha
sido objeto de polémica doctrinal en la medida en que este término aparece por primera vez en las
obras de los tratadistas del siglo XVI). Lo característico del término "República", en sentido estricto,
es decir, aplicado al sistema político que tuvo vigencia tras la caída de la Monarquía y hasta el
comienzo del Principado, lo constituye, por un lado, la idea de "libertad" junto con la concepción de
"ley pública" (que sólo puede ser resultado de la voluntad popular expresada mediante votaciones
en Comicios).
Polibio, un historiador griego del siglo segundo a.C. venido a Roma, definió la República
como una simultánea conjunción de formas políticas: las descritas por Aristóteles como monarquía,
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Juan Manuel Blanch Nougués, Catedrático de Derecho Romano
Así pues, los tres pilares de la constitución republicana son: el Senado, las asambleas
populares y las magistraturas.
+El Senado republicano es un órgano político que experimenta todo su esplendor en esta
época (recuérdense las conocidas siglas S.P.Q.R. = Senatus Populusque Romanus, es decir, “El
Senado y el Pueblo romano”, que aparecían en murales y estandartes -y aún hoy en las
alcantarillas de la actual Roma-). Encarna la autoridad o auctoritas, es decir, como lo define a
Álvaro d'Ors, el "saber -en este caso, de naturaleza política- socialmente reconocido". El Senado
no tiene formalmente poder o 'potestas' (el otro gran concepto del binomio romano ‘auctoritas-
potestas’), pero su enorme autoridad hace que quienes deban tomar decisiones (por ejemplo, los
magistrados) no se aparten jamás de sus consejos. El Senado lo integran en número variable (de
300, 600 incluso 900 senadores, según las épocas) personas de gran experiencia política y de
gran capacidad en la toma de decisiones demostrada durante un largo periodo de las vidas de
cada uno de ellos. Elegidos por los censores, más tarde lo forman ex magistrados. La condición de
senador es vitalicia y resulta incompatible, por ejemplo, con el ejercicio del comercio a gran escala
(por debido al uso que del conocimiento de los temas de Estado pudieran hacer los senadores
para beneficio propio). Los plebeyos pudieron acceder al Senado en el siglo cuarto a.C.. El lugar
de reunión, la Curia, se hallaba en el foro (hoy en día todavía se encuentra allí). Los debates de
Estado sobre las más importantes cuestiones públicas terminaban en votaciones, que tenían como
finalidad expresar la opinión autorizada del órgano (órgano que contaba con las personas que más
y mejor entendían de política y deseaban lo mejor para su pueblo).
Entre las funciones del Senado destacan la de prestar su autoridad para sancionar, es
decir, respaldar las leyes votadas en asambleas populares (una especie de juicio de
constitucionalidad de las leyes) que más tarde, sin embargo, se hizo antes de ser votada la ley y no
después. En segundo lugar el interregno, que ahora pierde importancia. El Senado, en tercer lugar,
es encargado de las relaciones internacionales de Roma (embajadas, declaraciones de guerra -
junto con las asambleas populares-, etc.); de las finanzas públicas e impuestos. Asimismo, asigna
las provincias a los gobernadores recién elegidos y emite instrucciones para la fundación de
colonias y municipios. También controla el orden público (supervisando la creación de
asociaciones -algunas de las cuales provocaron graves disturbios sociales- y emanando el célebre
Senatusconsultum ultimum o Senado consulto último, destinado a resolver cuestiones de extrema
gravedad política que pudieran poner en peligro la propia existencia de Roma)...
Son las siguientes: Comicios curiados (procedentes de la Monarquía y en esta época con
un valor meramente testimonial con las funciones que desde antiguo tenían atribuidas), Comicios
centuriados (también procedentes de época monárquica y en época republicana los más
importantes. Dejan de tener una función exclusivamente militar), Comicios por tribus (o tributa) y
Concilia plebis (o Asambleas de la plebe).
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Juan Manuel Blanch Nougués, Catedrático de Derecho Romano
Los Comicios por tribus se basan en un criterio de adscripción territorial, es decir, los
ciudadanos se asignan a los distritos en que se dividía la ciudad de Roma y el campo que la
circunda. En total llegaron a ser 35 tribus de las cuales 31 eran rústicas y 4 urbanas.
Progresivamente fueron adquiriendo mayor importancia, dada su mayor facilidad de convocatoria y
reunión que los Comicios centuriados, aunque tampoco tenían iniciativa para convocarse a sí
mismos. Tanto éstos como los concilia plebis se reunían dentro de la ciudad. Su misión
fundamental era la confección del censo (que al igual que hoy se realizaba con arreglo a distritos)
con fines de reclutamiento e impositivos. Podían imponer multas. Elegían a los tribunos, ediles y
cuestores.
Los Concilia plebis eran las asambleas de la plebe en las que ésta adoptaba acuerdos
(llamados plebiscitos, término que pervive hoy en las constituciones modernas). A comienzos del
siglo tercer a.C. los plebeyos obtienen la equiparación con respecto a las leyes de sus acuerdos
legislativos (que en principio sólo les vinculaban a ellos). Es en estos Comicios donde, en principio,
la plebe elegía a los tribunos y a los ediles. Más tarde, estas asambleas quedan absorbidas por los
Comicios por tribus, asumiendo éstos muchas de sus funciones.
+ Las Magistraturas:
Son los cargos políticos, elegidos por el pueblo reunido en las correspondientes
asambleas, con poder para tomar decisiones imperativas (es decir, de necesario cumplimiento). Se
distingue entre magistrados mayores (cónsules, pretores y censores) y menores (tribunos ediles y
cuestores). Los magistrados tienen potestas (poder legítimamente obtenido del pueblo) pero sólo
algunos tienen máximo poder denominado imperium (imperio o mando, en origen, mando militar).
Curiosamente entre los magistrados mayores no tienen este último poder los censores. En todos
los casos, se trata de un poder controlado, no arbitrario. Así, imperium sólo es ejercitable
plenamente fuera de la ciudad. De este modo tan civilizado, se separa la actividad militar, que debe
ser exterior, de las funciones cívicas que se desarrollan dentro de la ciudad (y con respecto a las
cuales el militar debe comportarse como un ciudadano más). Además, el ciudadano sojuzgado por
un magistrado puede invocar al pueblo y apelar a él antes de que se le imponga una pena.
Los rasgos que caracterizan las magistraturas se basan en la idea de control del poder y la
libertad cívica. El poder, en efecto, se restringe temporalmente (reduciendo un año el periodo de
ejercicio de la magistratura, e incluso a más -a seis meses- en el caso de la dictadura). En segundo
lugar, las magistraturas suelen ser colegiadas (salvo la dictadura): la idea de “colegio” es romana.
Para cada cargo suele haber varias personas desempeñándolo y controlándose mutuamente a
través del veto (intercessio). En tercer lugar, las magistraturas son gratuitas (honores o cargos
honoríficos) de manera que no cobraban dinero público por realizar su función. En cuarto lugar,
son responsables al terminar el cargo de sus actuaciones (no eran sin embargo mandatarios, es
decir, no actuaban por encargo de nadie sino siguiendo su propio criterio).
La cúspide del poder la representan los cónsules que, en número de dos, regían los
destinos del pueblo romano. Casi siempre se hallaban fuera de la ciudad dirigiendo empresas
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Juan Manuel Blanch Nougués, Catedrático de Derecho Romano
bélicas. Su poder variaba mucho fuera de la ciudad y dentro de ella. El imperium dentro de la
ciudad consistía en: convocar las asambleas populares, convocar el Senado, emitir edictos
(anuncios de cuestiones de interés general), la potestad de imponer castigos (coercitio) limitada
por la invocación al pueblo que podía realizar el ciudadano.
El cargo de pretor es muy importante desde el punto de vista jurídico. Se distingue entre
pretor urbano y el peregrino (aquel, del siglo cuarto a.C. y éste del siglo tercer a.C.). A ambos se
les asignó la función de llevar a cabo la jurisdicción (iurisdictio), es decir, de la administración de la
justicia respecto de los ciudadanos (pretor urbano) y respecto de los ciudadanos en su relación
con extranjeros o bien entre éstos (pretor peregrino). Los edictos de ambos fueron conformando
el llamado derecho honorario, muy importante porque supuso la permanente actualización del
derecho civil a las nuevas necesidades.
Magistrados menores son los cuestores (con funciones de ayuda los cónsules, más tarde,
encargados de la administración del Erario público bajo la supervisión del Senado), tribunos y
ediles, de los que ya se ha hablado.
Crisis de la República: ésta se produjo por la propia expansión de Roma que alcanzó
proporciones inusitadas. El dominio de tan diferentes pueblos conquistados y tan grande extensión
de terreno no podía realizarse desde una ciudad, a través de votaciones sometidas a asambleas
populares que nada entendían de los asuntos públicos internacionales. Cierto es que el Senado
cobró una relevancia especial por integrarlo personas de extraordinaria valía y conocimiento de los
asuntos públicos pero los magistrados tampoco podían llevar a cabo su labor, aunque atendieran a
los consejos o dictámenes del Senado, en el breve plazo de tiempo -un año por lo general- en que
les era concedido el ejercicio de su cargo.
Es verdad, sin embargo, que Roma no se limitó a conquistar sino que llevó a cabo una
labor profunda de normalización que comenzó ahora: se llevó a cabo acudiendo fórmulas
administrativas de propia invención. Nos referimos a los municipios y a las colonias. La palabra
moderna "colonización" procede de aquí. Las colonias consistían en establecimientos de
poblaciones en lugares estratégicos a las que se dotaba de una regulación específica. Fueron
empleadas muy a menudo en Hispania, por ejemplo. Así, la célebre colonia de la actual ciudad
andaluza de Osuna (Urso) llevada a cabo en el siglo primero a.C. con ciudadanos romanos. Los
municipios, por su parte, se fundaron sobre poblaciones ya organizadas. A su vez, ambos
quedaban englobados en diferentes "provincias" (del latín pro uincere, "para vencer": provincia
significa el "encargo" militar que el senado asignaba mediante sorteo a diferentes generales -
cónsules, pretores- respecto de determinados territorios; al final, "provincia" pasó significar, como
hoy sucede, el territorio concreto).
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Juan Manuel Blanch Nougués, Catedrático de Derecho Romano
Poco a poco el edificio constitucional republicano construido sobre los tres pilares citados
se fue agrietando. Cuestiones como el reparto de tierras, injustamente detentadas por
terratenientes de la clase nobiliaria, que fueron objeto de propuestas legislativas por parte de los
Gracos, la Guerra social involucró a la península itálica o las frecuentes sediciones políticas y
convulsiones sociales hicieron peligrar la propia consistencia de Roma durante siglo primero a.C.
En el año 27 a.C. comienza un nuevo régimen: el Principado.
+++El Principado:
“Príncipe” significar primer ciudadano. La figura que caracteriza esta época es Octaviano,
sobrino nieto de César, que, tras su victoria sobre Marco Antonio en el año 31 a.C., da por
concluida la etapa de guerras civiles y convulsiones que durante el siglo y medio anterior había
sufrido Roma. En el año 27 a.C. lleva a cabo un acto de formal de devolución de poderes al
Senado. De este acto sale fortalecido no obstante y obtiene, además, los sobrenombres de "Padre
de la patria", Augusto (que numerosos emperadores, reyes y particulares hasta nuestros días
adoptan); "Emperador", que, en principio, no significa otra cosa que "general", es decir, jefe militar.
Más tarde, en el año 23 a.C. recibe el poder de tribuno y un extraordinario mando militar.
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Juan Manuel Blanch Nougués, Catedrático de Derecho Romano
+++El Dominado:
Este período lo caracteriza la imponente figura del emperador Diocleciano que, tras una
larga etapa conocida con el nombre de Anarquía militar, se propone una entera reorganización del
Imperio. Desde el punto de vista administrativo, somete la administración imperial a una
organización jerárquica y burocrática (los tratamientos a autoridades de ilustrísimo, excelentísimo o
magnífico que aún hoy se utilizan procede en esta época). El año 395, el Emperador Teodosio
reparte el imperio entre Oriente y Occidente y coloca al frente de cada una de las dos mitades,
respectivamente, a Arcadio y Honorio.
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1.- NATURALEZA, VALOR Y UTILIDAD ACTUAL DEL DERECHO
ROMANO.
1.1- Razón y memoria en el Derecho. 1.2– Épocas del Derecho Romano. 1.3-Definición del
ius: el derecho como ratio iuris. 1.4- La aequitas romana: -Definición. -Criterios de
interpretación del derecho. -La cuestión del ius singulare. 1.5- La distinción sin separación
del derecho público y privado. 1.6–El derecho y la lengua, una controvertida comparación: el
uso actual de locuciones y máximas latinas.
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en el estudio del derecho. En efecto, no pocos pensarían así porque el perfil del
práctico o profesional del derecho tiene que ver necesariamente con una
persona con sentido común especialmente desarrollado y depurado por la
técnica jurídica. Esto en sí no es poco aunque habría que añadir que se exige
de él una ejercitación nada despreciable de la memoria además del logro de un
conocimiento lo más profundo y preciso de lo humano, de manera que las
decisiones que deba tomar en el desarrollo de su profesión, en contacto íntimo
con la vida, sean verdaderamente conformes con un razonar justo. El derecho
romano se caracterizó precisamente por esto: por no concebir el derecho como
una pura técnica al margen de la vida, consistente tan sólo en aplicar
mecánicamente el derecho a los supuestos de hecho. Lo característico de
Roma que lo hace verdaderamente original frente a cualquier otra cultura del
mundo, incluida la griega, es que fue creado fundamentalmente por "juristas",
no por legisladores. La figura del jurista es, por tanto, una creación
exquisitamente romana. La diferencia entre el jurista y legislador es notable,
porque frente a éste aquél no goza de poder para imponer sus decisiones. Su
fuerza radica en su capacidad de convencimiento en la comunidad de expertos
de derecho, que juzga críticamente las opiniones emitidas individualmente por
los demás juristas en las obras que éstos publican.
-El derecho romano es muy útil para combatir la actitud de quienes ven
en el derecho tan sólo el estudio de leyes y se imaginan que dominar el
derecho consiste en memorizar normas jurídicas o simplemente en saber
aplicar normas jurídicas. El estudio del derecho romano aporta una perspectiva
crítica necesaria para comprender nuestro derecho actual y ayudar a mejorarlo.
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1.2- Épocas del derecho romano:
-Las diferentes épocas o etapas tienen que ver con la evolución del derecho,
no tanto con la de las formas políticas sucesivas que rigieron en Roma.
-Se distinguen convencionalmente las siguientes etapas o épocas:
-Época arcaica: desde la fundación de Roma hasta la ley de las XII Tablas
(siglo V a.C.). Se caracteriza por una fuerte integración de ideas religiosas en el
derecho. La ciencia del derecho la desempeñan los pontífices.
-Época clásica o del Principado: desde el año 27 a.C. hasta mediados del siglo
III d. C. Época de la llamada jurisprudencia clásica. El mayor nivel de creación
jurídica se alcanza ahora.
-Época postclásica o del Dominado: desde mediados del siglo III d. C. hasta la
caída de la parte occidental del Imperio a fines de siglo V d. C. y hasta el siglo
VI d. C. en la parte oriental.
1.3- Definicion del ius: el derecho como ratio iuris. . 1.4- La aequitas
romana: -Definición. -Criterios de interpretación del derecho.
Celso define el ius como el arte de lo bueno y de lo justo. Arte significa “materia
tratada por expertos y susceptible de ser enseñada y aprendida para su
aplicación práctica”. Lo bueno y lo justo señalan los fines que debe alcanzar el
jurista en la discusión de casos.
Para hacerlo hay que utilizar correctamente los criterios de interpretación que
son los instrumentos con los que el jurista halla el significado y sentido que ha
de otorgarse a una disposición, a una norma jurídica o a un acto negocial
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(contrato, testamento,…). Se distinguen modernamente los siguientes:
gramatical (de naturaleza lingüística), lógico (referido al juicio que expresa ese
texto jurídico), sistemático (de colocación en el conjunto del texto o cuerpo legal
del fragmento concreto), histórico (o de las circunstancias históricas de
creación de ese texto), teleológico o finalista (atendiendo al espíritu del texto o
finalidad que persigue –mens legis-. Celso se refería a él en su máxima antes
enunciada), social (atendiendo a la realidad social a la que se aplican).
De esta acepción de equidad hay que distinguir aquella otra que se refiere a la
benevolencia en la aplicación del derecho, es decir, a la mitigación del rigor del
derecho conforme a las circunstancias especiales del caso. Cicerón,
haciéndose eco de un viejo aforismo, escribe en su Tratado De officiis (De los
deberes) el famoso ‘summum ius, summa iniuria’ (V. Glosario jurídico de
términos y expresiones latinas) que tiene que ver tanto con esta acepción como
con la primera.
Los tres preceptos, como más elevados principios del derecho (en los que, por
cierto, se inspirarán los racionalistas a partir del s. XVII desde Grocio en
adelante) contienen numerosas implicaciones jurídicas: así, en el derecho de
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obligaciones y contratos, el principio de buena fe, la responsabilidad
extracontractual o aquiliana, la justicia entendida como reparto de cosas objeto
de disputa entre litigantes,…
En segundo lugar, otra más técnica que aparece con Ulpiano (1 inst. D.
1.1.2) y que se ordena en función de la materia siguiendo el criterio del interés
(utilitas), según que predomine el público o el privado: es derecho público lo
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que se refiere a la organización de la República o Estado romano (lo que hoy
podríamos reconocer como asunto propio de disciplinas como el derecho
constitucional, administrativo, procesal, penal, financiero y tributario,
eclesiástico) y derecho privado el referido al interés de los particulares (el
derecho civil, mercantil, el laboral –aunque más bien está entre uno y otro-).
Ulpiano habla de perspectivas más que de materias separadas por el
procedimiento lógico de la divisio. El derecho público, pues, se distingue del
privado en la tradición jurídica de la Europa continental (no en la anglosajona)
pero sin llegar a separarse radicalmente el uno del otro. En los casos de la
realidad aparecen juntos y esto complica el razonamiento del jurista que debe
tener en cuenta ambos aspectos.
Desde el punto de vista del valor y utilidad del derecho público romano:
Entre las facultades que todo buen jurista debe poseer se cuenta sin
duda entre las primeras, junto con el razonamiento y la memoria, la de hablar y
escribir correctamente. Quien utiliza su lengua materna puede creer que se
trata de tarea fácil, pero cuando se dispone a redactar un documento o intenta
improvisar un discurso o intervención oral (mucho más si esta es ante un
público numeroso o exigente) se da cuenta de que no es así.
Quien se inicia en los estudios de derecho debe saber además que del
empleo preciso de una terminología propia del argot jurídico depende su
conocimiento real de esta disciplina y, a la larga, su futuro éxito profesional. Por
tanto, debe dedicar máxima atención a esta faceta de estudio en el ámbito del
derecho. Basta echar un vistazo a la reciente iniciativa del Ministerio de Justicia
español sobre “Modernización del Lenguaje Jurídico”, publicada en su web, o a
las de algún que otro Despacho de Abogados, Colegio de Abogados o
particular en el mismo sentido, para convencerse de la importancia de esta
tarea. Un primer objetivo consiste en adquirir soltura en el manejo de textos
jurídicos, una vez comprendido perfectamente su sentido y alcance, a través de
la incorporación al propio acervo lingüístico de aquellos términos técnicos
utilizados en ellos –incluidos los latinismos jurídicos y máximas más comunes-
y de su familiarización con su uso en frases en un determinado contexto
jurídico.
Por otro lado, la concepción de derecho como acervo cultural del pueblo
similar a la lengua, no reducible a una ley o código recuerda enormemente, y
no es mera casualidad, la teoría del Volksgeist (espíritu del pueblo) de Savigny.
Incluso la propia cita del jurista Juliano, por otro lado uno de los más geniales
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Sueton., De grammaticis et rhetoribvs fr. 22: «M. Pomponius Marcellus sermonis Latini exactor
molestissimus, in advocatione quadam, nam interdum et causas agebat, soloecismum ab adversario
factum usque adeo arguere perseveravit quoad Cassius Severus, interpellatis iudicibus, dilationem petiit
ut litigator suus alium grammaticum adhiberet 'quando non putat is cum adversario de iure sibi sed de
soloecismo controversiam futuram.' hic idem (scil. M. Pomponius Marcellus) cum ex oratione Tiberii
verbum reprehendisset, adfirmante Ateio Capitone et esse illud Latinum et si non esset futurum certe
iam inde, 'Mentitur,' inquit, Capito. tu enim, Caesar, civitatem dare potes hominibus, verbo non potes.'»
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juristas romanos pero cuya autoridad no desea Donello seguir sin más, pudo
venir motivada por la doctrina de este jurista sobre la consuetudo y sobre la
creación del derecho rebus ipsis et factis2.
Tienen razón quienes advierten que los conceptos no son seres vivos y
en advertir de los peligros que puede acarrear las tesis biologicistas aplicadas a
ellos. Sin embargo, tampoco es apropiada la imagen del gato de Schopenhauer
que permanece igual a lo largo de los siglos como especie identificable a través
de cualquier individuo de cualquier época. Como dice el romanista alemán
Behrends, los conceptos jurídicos constituyen una información cultural
susceptible de ser actualizada por la conciencia del hombre de cada época. Así
por ejemplo -continúa este autor- el concepto de compraventa ha seguido a lo
largo de la historia las vías que le ha marcado su origen romano. La tarea
consiste por tanto averiguar qué parte de información ha permanecido
inalterada y qué otra ha cambiado de manera que se pueda hablar en términos
o bien de continuidad o bien de discontinuidad.
2
«Inveterata consuetudo pro lege non immerito custoditur, et hoc est ius quod dicitur moribus
constitutum. nam cum ipsae leges nulla alia ex causa nos teneant, quam quod iudicio populi receptae
sunt, merito et ea, quae sine ullo scripto populus probavit, tenebunt omnes: nam quid interest suffragio
populus voluntatem suam declaret an rebus ipsis et factis? quare rectissime etiam illud receptum est, ut
leges non solum suffragio legis latoris, sed etiam tacito consensu omnium per desuetudinem
abrogentur.».
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TEMA 1.2
Mores maiorum, leyes (en especial, la ley de las XII Tablas) y plebiscitos,
senadoconsultos, edictos de los magistrados, constituciones imperiales, la jurisprudencia.
Los mores maiorum son producto de las ancestrales costumbres del pueblo romano,
pero no se trata tan sólo de ritos. Es mucho más que eso: es el propio genio o idiosincrasia
del pueblo romano que hace concebir instituciones exclusivas (como por ejemplo la patria
potestad).
Se trata de una ley del siglo V a. C. Fruto del compromiso político entre patricios y
plebeyos. No es un código pues no pretendió recoger todo el derecho en una obra
legislativa. Contiene preceptos redactados de manera lapidaria (siguiendo el esquema
sintáctico de una frase condicional: “si se hace tal cosa, el derecho será el siguiente para ese
caso”). Las materias jurídicas tratadas eran: derecho procesal privado, derecho de negocios
(la sponsio o promesa verbal de deuda, el nexum o garantía personal de deudas, la
mancipatio o negocio formal de compraventa), la propiedad privada y relaciones de
vecindad, instituciones de familia (tutela, curatela,…), derecho penal privado (los delitos
privados modernos tienen su origen aquí), preceptos sacrales…
1
cargo de los decemuiri legibus scribundis o comisión de “diez varones para la confección
de las leyes” contiene datos fantasiosos pero no es del todo falso. Hoy, por tanto,
estimamos exagerada aquella opinión hipercrítica: las XII Tablas existieron de verdad.
Probablemente las XII Tablas fueron destruidas con la invasión de los Galos a comienzos
del s. IV a. C. Sin embargo, siempre estuvieron en la mente de los juristas y en la
conciencia del pueblo. Eran algo así como una de las señas de identidad del pueblo romano.
Eso no significa que las siguieran al pie de la letra o que no las pudiesen corregir.
Los rasgos generales del derecho que establece esta ley son propios del tiempo en
que surge: refleja, en efecto, una economía agraria y regula a través de negocios formales
(aunque no sólo) la adquisición de la propiedad. Es decir, pertenece a una época de escaso
comercio y de predominante riqueza inmobiliaria. Sin embargo, junto a arcaísmos
ineludibles, la ley contiene figuras jurídicas que nos sorprenden por su modernidad ya que
han pervivido hasta hoy (con la lógica evolución de los tiempos):
Así por ejemplo la historia del concepto de “obligación” a partir de la sponsio (es
decir, de la relación entre un deudor y un acreedor) parte de este momento. El derecho
procesal con su distinción entre la actuación in rem (lit., dirigida “a una cosa”) e in
personam (lit. dirigida “a una persona”), los rituales garantistas de la persona del deudor (el
acreedor no podía emprenderla por la fuerza con el deudor sin antes llevar a cabo
determinados comportamientos no violentos para obtener el importe de la deuda), las
formas que excluían el uso de la violencia, etc. nos llaman la atención porque significan el
origen de una forma civilizada de concebir el derecho. El derecho penal sigue en esta época
basado en el régimen de “venganza privada” (ojo por ojo o ley del talión) de los pueblos
antiguos (algunos hoy todavía lo practican), pero las XII Tablas lo mitigan mucho. Así en
caso de injurias consistentes en lesiones muy graves se permite que las partes lleguen a un
acuerdo (es la primera vez que aparece la palabra “pacto” en las fuentes) antes de que la
familia del ofendido proceda a vengarse legítimamente del ofensor. En caso de lesiones
menos graves, de hurto (sustracción no violenta) y daños diversos, la venganza queda
completamente sustituida por penas pecuniarias fijadas por la ley. He aquí avances
importantes que marcan un hito en la historia del derecho y por eso esta ley abre una nueva
etapa del derecho romano que conocemos con el nombre de “preclásica”.
Leyes y plebiscitos:
Afirma Gayo que es ley “lo que el pueblo ordena y establece”. Pero la ley es obra de
dos partes: por un lado, en efecto, del pueblo reunido en asambleas populares, pero, por
otro, la iniciativa no le corresponde a él sino a los magistrados que presentan los proyectos
de ley para su votación. Por eso, la ley también se define siguiendo un esquema de pregunta
que dirige el magistrado a la asamblea y respuesta por parte de esta.
Los plebiscitos son acuerdos de la plebe que, a partir de la ley Hortensia, reciben la
equiparación legal con respecto a las leyes votadas en las demás asambleas. De hecho, las
asambleas plebeyas fueron, a partir de entonces, mucho más utilizadas para la aprobación
de leyes por su mayor facilidad de reunión.
2
Las leyes que se tratan aquí son las públicas, pues las llamadas “leyes privadas” se
refieren a las cláusulas de los contratos privados que aún hoy se dice que son “ley entre las
partes”.
Las leyes públicas pueden ser “dadas”, es decir, otorgada s unilateralmente por los
magistrados (por ejemplo para la organización de una provincia a ellos asignada) o
“rogadas”, es decir, resultado de la interrogación que dirige el magistrado a la asamblea
popular con respecto a un proyecto que le presenta para su votación.
Los nombres de las leyes llevaban el del magistrado que las propuso (o magistrados
si fueron varios) y, a veces incluso, una breve descripción de la materia regulada.
Cada asamblea tenía su lugar de reunión específico (así, por ejemplo, los Comicios
Centuriados se reunían fuera de la ciudad en el llamado Campo de Marte). En principio, las
votaciones eran orales hasta que pasaron a ser escritas, lo que constituyó un significativo
avance en el proceso de democratización de las asambleas populares. Un aspecto muy
importante de las leyes romanas es, desde la ley de las XII Tablas, el de la necesidad de su
publicación para que la comunidad de ciudadanos pueda conocerlas, de manera que una ley
no es válida si no ha sido correctamente publicada (otro legado fundamental al mundo
moderno).
Los senadoconsultos:
Su consideración como fuente del derecho por parte de los juristas romanos se
produce sólo a partir de la época imperial, en la que los príncipes hacen uso del Senado
para llevar allí sus propuestas (como si de magistrados se tratara aún).
Edictos:
Los edictos del pretor urbano y del pretor peregrino, así como los de los ediles
curules, cargos con competencias jurisdiccionales, esto es, de administración de la justicia,
muy importantes, tuvieron una relevancia excepcional. Supusieron, en efecto, la renovación
del derecho civil. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los edictos fueron en buena
parte fruto de la labor asesora que los juristas prestaban a los magistrados. Así que la
jurisprudencia también está detrás de esta fuente.
De los edictos llamados “perpetuos” (porque duraban todo el año de desempeño del
cargo) se distinguían los llamados edictos “repentinos” (emanados para resolver un
problema concreto y extraordinario). Poco a poco, a lo largo de siglos, se va formando una
masa de edictos que son aceptados por todos los magistrados y que van pasando de unos a
otros (a esto se le llama edicto “traslaticio”).
Los edictos son la fuente de lo que los juristas llamaban “derecho honorario” (ius
honorarium), es decir, del derecho surgido de las magistraturas (honores).
Constituciones imperiales:
La jurisprudencia:
Los juristas romanos tienen autoridad, expresada a través del reconocimiento social
de sus obras, no potestad. Sus dictámenes son opiniones sobre la resolución de casos que
los jueces (legos en derecho) y los magistrados seguían en la práctica.
5
lo que se le reconoce como uno de los “padres del derecho europeo”) y Servio Sulpicio
Rufo (conocido simplemente como Servio, con un nutrido grupo de discípulos).
La actividad de los juristas se resume en tres palabras latinas que nos son
extraordinariamente familiares a los juristas modernos: respondere (es decir, dar solución a
los casos planteados contestando a los clientes, dándoles su opinión o dictamen); cauere (es
decir, prevenir a los clientes de futuros perjuicios eventuales en la realización de negocios
jurídicos mediante la inclusión de cláusulas en tales negocios ideadas por los juristas);
agere (es decir, indica el cliente el camino procesal más correcto, el ejercicio de la acción
procesal más apropiada).
Los juristas romanos idearon los géneros literarios, de los que no pocos aún hoy se
cultivan: así, los Comentarios de leyes, las Monografías (sobre temas específicos), los
manuales u obras de enseñanza elemental (Instituciones). Dentro de las obras de carácter
práctico destacan: las de Responsa (es decir, respuestas o dictámenes sobre casos);
Quaestiones (es decir, obras sobre puntos controvertidos y controversias doctrinales);
Digesta (Digestos, el género más difícil y comprometido, sólo abordado por los más a
importantes juristas porque comprendía de un modo práctico toda la materia jurídica
siguiendo el orden del edicto perpetuo).
Los juristas escribían sus obras dividiéndolas que libros. Según la técnica editorial
del rollo de hoja de papiro en torno a un eje, cada libro corresponde a un rollo (similar en
extensión a un capítulo moderno). Hacia el siglo tercero d. C., se introduce la nueva técnica
del "código", que constituye una primera revolución editorial (la segunda es la invención de
la imprenta mucho después) en la historia del libro.
Del siglo tercero d.C. merecen ser destacados: Papiniano (jurista excepcional y con
fama de ser el mejor en épocas posteriores), Ulpiano y Paulo (juristas ambos muy famosos,
autores de obras muy extensas de Comentarios al edicto y otras). Merece ser recordado un
discípulo de Ulpiano, Modestino, a quien pertenece la más célebre definición del
matrimonio ("unión de un hombre y una mujer, consorcio de toda una vida y comunicación
de derecho humano y divino").
- Ius y fas.
7
- Ius y fas.
Celso define el ius como el arte de los bueno y de lo justo. Arte significa “materia
tratada por expertos y susceptible de ser enseñada y aprendida para su aplicación práctica”.
Lo bueno y lo justo señalan los fines que debe alcanzar el jurista en la discusión de casos.
Del ius se distingue el fas. Este último término alude a lo lícito divino, que queda
como límite que en ningún caso debe vulnerar el ius. La distinción entre el derecho humano
(ius) y el derecho divino (fas) no implica, pues, una separación radical de ambas esferas. El
ius no puede ser “nefasto” pero hay una gran parte de ius que es indiferente al fas:
atravesar una campo ajeno –en el ejemplo de San Isidoro de Sevilla tomado por Graciano
en su Decreto- es ilícito desde el punto de vista humano pero no es nefasto. Por el contrario,
crímenes horrendos, genocidios, parricidios, relaciones incestuosas,… son atentados contra
la propia naturaleza humana y, por eso, son ilícitos desde ambas perspectivas. Esta
distinción ha marcado la evolución del derecho occidental a diferencia de las demás
tradiciones religiosas del mundo, que la desconocen.
De esta acepción de equidad hay que distinguir aquella otra que se refiere a la
benevolencia en la aplicación del derecho, es decir, a la mitigación del rigor del derecho
conforme a las circunstancias especiales del caso. Cicerón, haciéndose eco de un viejo
aforismo, escribe en su Tratado De officiis (De los deberes) el famoso ‘summum ius, summa
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iniuria’ (V. Glosario jurídico de términos y expresiones latinas) que tiene que ver tanto co n
esta acepción como con la primera.
La justicia (iustitia) es definida por Ulpiano (1 reg. D. 1.1.10 pr.) como la constante
y perpetua voluntad de dar a cada uno la solución justa de su caso. Implica una tensión
permanente por parte del jurista para alcanzar el fin propuesto.
En conexión con ella está la jurisprudencia que constituye una actividad intelectual
creativa (denominada también interpretatio): el conocimiento de lo humano y lo divino, la
ciencia de lo justo y de lo injusto (Ulp. 1 reg. D. [Link]).
Los tres preceptos, como más elevados principios del derecho (en los que, por
cierto, se inspirarán los racionalistas a partir del s. XVII desde Grocio en adelante)
contienen numerosas implicaciones jurídicas: así, en el derecho de obligaciones y contratos,
el principio de buena fe, la responsabilidad extracontractual o aquiliana, la justicia
entendida como reparto de cosas objeto de disputa entre litigantes,…
El derecho civil (ius ciuile) es –como dice Gayo- el derecho propio de una cierta
comunidad cívica (ciuitas). Así, se habla del derecho del pueblo romano (cuya expresión
más antigua, ius Quiritium, se refiere a los primigenios ciudadanos, los Quirites). La
asignatura moderna de Derecho Civil toma de aquí su denominación.
Aparece integrado inicialmente por los mores maiorum a los que se unen algunas
leyes (como la de las XII Tablas), pero sobre todo es desarrollado por la jurisprudencia a
través de la discusión doctrinal de casos. Este es el derecho del que dice Pomponio (enchir.
D. [Link]-13) que es realizado por los juristas y que no es escrito (en el sentido de que no
es legislado: la ley es necesariamente escrita) y añade que no se puede hablar de derecho
sin jurista y que su labor consiste en un constante ajuste de soluciones jurídicas (ius cottidie
in melius produci).
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Del derecho civil se distingue el derecho honorario (derecho de los honores, es
decir, magistraturas) que surge de los edictos de los magistrados. A través de ellos, el
derecho civil se vio respaldado unas veces en su aplicación práctica, otras quedó suplido
por el derecho honorario respecto de los nuevos casos no co ntemplados por él y finalmente,
en ocasiones incluso fue corregido en sus soluciones por el derecho honorario. Esta triple
función del derecho honorario la expresa Papiniano (2 def. D. [Link]) así: el creado “para
ayudar, suplir o corregir el derecho civil por razón de un interés público”. El derecho
honorario, plasmado en el edictum perpetuum que Adriano ordenó confeccionar al jurista
Juliano a partir de la masa de edictos emitidos por los magistrados durante siglos, no posee
un orden sistemático sino práctico (el de la marcha del procedimiento). No se configura
como un sistema paralelo al ius ciuile, porque se adhiere a él hasta que en la última época
del derecho clásico se fusiona con él.
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Hay que distinguir varias acepciones:
En segundo lugar, otra más técnica que aparece con Ulpiano (1 inst. D. 1.1.2) y que
se ordena en función de la materia siguiendo el criterio del interés (utilitas), según que
predomine el público o el privado: es derecho público lo que se refiere a la organización de
la República o Estado romano (lo que hoy podríamos reconocer como asunto propio de
disciplinas como el derecho constitucional, administrativo, procesal, penal, financiero y
tributario, eclesiástico) y derecho privado el referido al interés de los particulares (el
derecho civil, mercantil, el laboral –aunque más bien está entre uno y otro-).
En tercer lugar, ius publicum es entendido como derecho imperativo que no puede
ser alterado por los particulares a través de pactos privados. Lo contrario de derecho
imperativo es derecho dispositivo (es decir, aquel que permite a los particulares su
disposición, o sea, su modificación).
El derecho común es el que se rige por un criterio (ratio) común a todos los
destinatarios de su aplicación. Frente a él, el derecho singular es –como lo define Paulo l.
sing. de iure sing. D. 1.3.16- el establecido contra el tenor de la ratio común por quienes
legítimamente pueden hacerlo fundándose en alguna causa justificada (utilitas).
El ámbito del derecho singular es tan estricto que no admite –como también afirma
Paulo (54 ed. D. 1.3. 14 y 50.17.141)- su extensión analógica a otros supuestos que
parezcan similares.
EL SISTEMA EN DERECHO
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Se entiende por sistema todo conjunto ordenado de cosas que depende entre sí
funcionalmente. Los romanos, aparte del término estoico systema (orden) derivado del
griego, utilizaron el de ars con diferentes significados. Para los retóricos –por ejemplo,
Cicerón- ars era un sistema en el que nada quedaba excluido y todo se conectaba con todo
siguiendo principios lógicos de ordenación (géneros y especies). La El jurista Celso, sin
embargo, tiene otra idea de ars: para él no se trata de una ordenación cerrada de elementos
sino que consiste en una tarea empírica (skepsis) de construcción basada en el método de
averiguación de lo que es verosímil (es decir, lo que la comunidad científica aprueba como
admisible). Frente a la anterior concepción, de sistema cerrado, esta se configura como un
sistema abierto a la experiencia con la que se contrasta cotidianamente lo que se propone
como verosímil: este es el famoso in melius produci del derecho, que no alude a otra cosa
que a una tarea continua e infatigable de indagación de lo justo por parte del jurista.
Frente a esta sistematización externa, la propia del edicto se caracteriza por seguir
un orden procesal desde la competencia jurisdiccional y la citación a juicio hasta la cosa
juzgada y los remedios complementarios de la jurisdicción pretoria. Enormemente práctica,
ha dejado una huella imborrable en la técnica legislativa actual a través de sus “títulos” con
sus correspondientes “rúbricas”. El título, denominación descriptiva de una determinada
materia, se conecta íntimamente con el contenido al que alude. Su identificación con él es
perceptible en la famosa teoría del título y del modo, donde título es sinónimo de causa o
fundamento jurídico en que se apoya la adquisición de la propiedad de una cosa.
Esta etapa del derecho coincide con la del Dominado. Se produce la disolución de la
jurisprudencia clásica: no es que no haya jurisprudencia ahora sino que se hace anónima al
integrarse plenamente en la Cancillería imperial y asumir el emperador el papel principal de
creación del derecho.
En realidad, en esta época se puede hablar de dos fuentes fundame ntales: los
escritos de los juristas clásicos (llamados ahora iura, es decir, literalmente "derechos"), es
decir, la jurisprudencia clásica, cuyas obras se reeditan ahora para que jueces, funcionarios
y abogados dispongan de ellas y las utilicen en el ejercicio cotidiano de la aplicación del
derecho; las leyes (leges), es decir, la legislación imperial, producto de la voluntad del
emperador a menudo como ley general (es decir, sin el respeto que los príncipes de la época
clásica tuvieron con respecto a las formas republicanas).
13
Las reediciones de obras se realizan según la nueva técnica editorial del códice
(codex), es decir, el formato de libro moderno con páginas en pergamino (no en papiro)
unidas por uno de sus lados de manera que pueden ser consultadas sin esfuerzo desde la
primera a la última de modo instantáneo (a diferencia del rollo en el que, para consultar la
última parte, había que desenrollarlo por entero). Esta nueva técnica es muy apta para
consultar obras jurídicas. De hecho, no pocas obras le gislativas de emperadores a partir de
este momento se denominan "códigos" (continuando con esta tradición hasta el momento
actual). A través de las nuevas ediciones de obras de los juristas clásicos se pudo poner coto
a la práctica muy extendida de citas falsas realizadas por los abogados ante los tribunales
(es decir, de alegaciones de textos jurídicos que contenían opiniones de juristas, falsamente
atribuidas a éstos). Con tal de ganar un pleito, algunos abogados llegaban a inventarse el
derecho y no había manera, salvo que se tuviera la obra a mano, de cotejar si lo que decía
era verdad o mentira. En estas reediciones se introdujeron alteraciones o modificaciones
con respecto al texto original para adaptar las obras al momento de su publicación (es lo
que conocemos con el nombre de "glosemas").
El cristianismo, por otra parte, irrumpe con fuerza desde el siglo tercero d. C. y,
sobre todo, a partir de su tolerancia, desde el siglo cuarto. El influjo cristiano es perceptible
sobre todo a partir de Constantino, el emperador que ordena de manera definitiva la
tolerancia a la religión cristiana, convertida en menos de un siglo después en religión
oficial. El Código Teodosiano, del siglo V d. C., recoge, y no por casualidad,
constituciones imperiales desde aquel emperador.
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Las fuentes se agrupan según que se trate de recopilaciones de iura, de leges o de
una mezcla de las dos. Por ejemplo, muy utilizados ahora son los Comentarios Ulpiano al
edicto (lo que le lleva a convertirse en el jurista más popular de los clásicos, cuya fama
llega a los compiladores de Justiniano). No pocas adquieren nombres fantasiosos: las
"Reglas de Oro de Gayo" (también conocida con el nombre de las "Cosas cotidianas"), las
"Reglas de Ulpiano", las "Sentencias de Paulo",... reelaboraciones posclásicas de obras
anteriores de juristas clásicos. Conocida es la obra de Hermogeniano o Hermógenes, jurista
de notable calidad, titulada Epitome iuris (o "Resumen de derecho").
A fines del siglo quinto y comienzos del siglo sexto d. C. se encuentran ya los
códigos visigóticos: el Código de Eurico (475 d. C.), el Breviario de Alarico (506 d. C.) o
Lex Romana Visigothorum.
Entre las obras mixtas destacan: los Fragmenta Vaticana (llamados así porque se
descubrieron en el siglo XIX en la Biblioteca Vaticana), la Consultatio veteris cuiusdam
iurisconsulti (o "Dictamen de un antiguo jurisconsulto", descubierta del siglo XVI), la
Collatio legum Mosaicarum et Romanarum (o "Confrontación de leyes hebreas y romanas",
probablemente obra de un autor que intentaba demostrar la armonía de uno y otro derecho).
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La parte oriental del Imperio se convierte entre los siglos IV y VI en la reserva del
derecho romano, pues en sus universidades (Berito –la actual Beyrut- y Constantinopla) se
sigue estudiando la jurisprudencia clásica, además de las leges imperiales de una forma
culta.
Para esta labor contó con el jurista más importante de Bizancio: Triboniano. Otros
juristas, profesores de derecho como el primero, colaboraron muy eficazmente: así por
ejemplo, Teófilo y Doroteo, quienes redactaron las Instituciones imperiales siguiendo las
instrucciones de Triboniano. Además intervinieron en diversas partes otros profesores y
abogados de prestigio.
Así pues, el llamado (a partir del siglo XVI) ‘Corpus Iuris Ciuilis’ o Cuerpo de
Derecho Civil se compone de las siguientes obras:
Se divide en doce libros (el número evoca las XII Tablas) y éstos en títulos
(con su correspondiente rúbrica). En cada título se agrupan constituciones imperiales –
desde una de Adriano- ordenadas cronológicamente (las últimas de cada título son
lógicamente de Justiniano). La manera de citarlas es ésta: C. (es decir, Código de
Justiniano), libro, título, constitución y a veces, si la constitución es larga, se han
distinguido incluso páragrafos (como sucede con los versículos de la Biblia). Cada
constitución viene encabezada (‘inscriptio’) por el nombre del emperador o emperadores
que la emanan y el destinatario de las contestación y finalizada por la mención de la fecha y
16
el lugar de su promulgación (al pie, de ahí el nombre de ‘subscriptio’). Es una obra que
contiene derecho privado pero, en mayor medida, derecho público. Ha influido
enormemente en el derecho actual.
Se llevó a cabo en sólo tres años. El método de su confección que lo hizo posible se
basó en el reparto de trabajo entre tres comisiones: 1ª Sabinianea, encargada de leer y
extractar las obras de Sabino y, en general, de enseñanza elemental; 2ª Edictal, con respecto
a las obras de Comentarios ad edictum; 3ª Papinianea, referente a las obras de este jurista y
de otros agrupados junto a él. Es curioso observar (así lo hizo Bluhme, un romanista
alemán del siglo XIX, su descubridor, discípulo de Savigny) cómo, en cada título, se repite
el orden de fragmentos –sabinianeos, edictales y papinianeos-.
17
comienza, costumbre adquirida por los Papas posteriormente-). También es probable que se
utilizara para la práctica.
Los textos del Digesto se citan así: D. libro, título, párrafo (el principio del texto se
denomina ‘pr.’).
18
PERSONAS: Persona física y Persona jurídica
LA PERSONA FÍSICA
Es persona física el sujeto individual, titular de derechos y obligaciones.
Es persona jurídica, la entidad a la que la ley reconoce capacidad para asumir derechos
y obligaciones. En Derecho romano, estas son las societates, collegia, universitates, etc.
(actualmente, sociedades, asociaciones y fundaciones).
ADQUISICIÓN: La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento. Son
requisitos para adquirir la personalidad por el recién nacido:
1º.- Recién nacido totalmente desprendido del seno materno;
2º.- Que nazca vivo: los proculeyanos requerían que emitiese algún sonido; los
sabinianos consideraban que bastaba con que respirara o se moviera.
3º.- Que tenga forma humana (los textos romanos se refieren aquí a prodigios de la
naturaleza, muy excepcionales)
4º.- Viabilidad del recién nacido, es decir, que tenga posibilidades reales de vida
independiente: en el Derecho romano no parece que se exigiera esta viablidad para
adquirir la personalidad; en el Derecho Civil español vigente ya no se exige esta
viabilidad (hasta 2011, el artículo 30 del Código Civil sí exigía que el recién nacido
viviera 24 horas enteramente desprendido del seno materno. En la redacción actual,
basta con que viva una vez desprendido enteramente del seno materno para adquirir la
personalidad).
.- Caso especial del NASCITURUS: Al concebido pero no nacido (NASCITURUS), se
le reconocen derechos (especialmente a efectos hereditarios): se le tiene por nacido a los
efectos que le sean favorables, siempre que en el momento del nacimiento reúna las
condiciones anteriores.
EXTINCIÓN DE LA PERSONALIDAD: la muerte de la persona física extingue la
personalidad (artículo 32 CC).
.- Premoriencia y conmoriencia: en los casos de muerte conjunta de personas con
recíprocos derechos sucesorios entre ellas, hay que probar cuál de ellas falleció antes
(premoriencia); si no se puede probar (y esta prueba incumbe a quien sostenga la muerte
anterior de uno u otro), se considera (presume) que murieron al mismo tiempo
(conmoriencia) y no tiene lugar la transmisión de derechos de uno a otro. Esta es la
solución del articulo 33 CC. Es decir, el CC (y antes el Derecho Romano), establece una
presunción de conmoriencia, que admite prueba en contrario (presunción iuris
tantum).
(En el Derecho Justinianeo, se establecen algunas presunciones (iuris tantum, es
decir, que admiten prueba en contrario). Ejemplo: si fallecen al tiempo padre e hijo, si el
hijo es púber, se entiende que sobrevivió al padre; si el hijo es impúber, se presume que
el padre sobrevivió al hijo.)
1
LA AUSENCIA:
El ausente es la persona de la cual se ignora si vive y donde se encuentra.
El Derecho romano da soluciones a situaciones específicas creadas durante la situación
de ausencia. Por ejemplo, en los casos de cautividad en guerra: en este caso, las
relaciones jurÍdicas del cautivo quedaban en suspenso, y cuando el cautivo volvía
recuperaba todos los derechos y relaciones que habían quedado en suspenso,
considerándose que nunca las había perdido.
1º) Libertad
En el Digesto se define la esclavitud como una institución del derecho de gentes (es
decir, común a todos los pueblos, y no sólo propia del Derecho romano), por la cual uno
está sometido, contra la naturaleza, al dominio ajeno. La principal causa de esclavitud
era la cautividad de los prisioneros de guerra.
Para los pensadores griegos (Platón, Aristóteles), la esclavitud no era una institución
censurable. Lo encontraban natural, y ello era una consecuencia propia de la
desigualdad originaria entre los hombres, que hace que unos sean libres y otros
esclavos. Los esclavos deben limitarse a obedecer y a trabajar para que el ciudadano
pueda dedicarse al ocio, a la política y a los deberes cívicos.
En la época romana, esta situación de absoluto sometimiento del esclavo al dominus, se
mitiga a través de corrientes filosóficas como el estoicismo (Séneca), que considera que
el sometimiento al dueño se debe a que este es más sabio, y ello hace que el esclavo se
somete a él voluntariamente. El cristianismo también tiene un efecto beneficioso en la
consideración de la esclavitud, a través de las ideas de la igualdad de todos los hombres
ante el Dios cristiano, o la fraternidad universal entre los hombres. Así, por ejemplo,
una Constitución del emperador Constantino, considera como homicidio la muerte de
un esclavo propio, a consecuencia de un castigo brutal. Justiniano tampoco llega a
suprimir la esclavitud, pero reduce las causas de esclavitud, y establece el principio de
que los hombres nacen libres, y que la condición de esclavo no es inherente a la
persona.
2
2ª) Ciudadanía:
El hombre libre, o bien era ciudadano (civis) o bien no era ciudadano (peregrinus).
Entre unos y otros había una categoría intermedia, los latinos. A los pertenecientes a
otros pueblos, fuera del orbe romano, se les llamaba bárbaros (barbari).
El ciudadano era el único al que se aplicaba en su totalidad el derecho público y privado
romano.
.- Adquisición de la ciudadanía:
a) Por nacimiento,
b) Por ley
c) Por concesión discrecional de la autoridad política, (ej.: el emperador Caracalla
en 212 d.C. concedió la ciudadanía a todos los hombres libes del imperio);
d) Por manumisión.
.- Derechos de los ciudadanos:
a) Voto
b) Ejercicio de acciones civiles y criminales ante los tribunales de justicia,
c) Figurar en el censo (ello tenía efectos en el ámbito familiar, tributario y político)
d) Contraer matrimonio legítimo
e) Celebrar negocios con contenido patrimonial
f) Capacidad para otorgar testamento y ser instituido heredero, legatario, donatario,
etc.
Cada ciudadano romano se identificaba mediante el nombre propio (praenomen), el
nombre de la familia (nomen gentilicium o familiae), y el nombre de la rama a la que
pertenecía, dentro de la familia. Ej: Cayo Julio César o Marco Tulio Cicerón.
Los peregrinos eran personas libres que residían en el territorio romano, pero no tenían
la ciudadanía, es decir, no se les aplicaba el Derecho romano. Se regían por las normas
de la comunidad a la que pertenecían o por el Derecho de Gentes (una especie de
derecho internacional). Ej.: en la Judea de Jesús, a los judíos no se les aplicaba el
derecho romano, sino la ley hebrea.
Entre los peregrinos y los ciudadanos estaban los latinos (ej.: los residentes en
Hispania), a los que se reconocía más derechos.
Hay que tener en cuenta que Roma anexiona o conquista territorios, o se alía con otros.
Pero en esta política expansiva, respeta la autonomía administrativa de las otras
naciones que conquista, al tiempo que transmite su cultura clásica. Romanizar llega a
ser sinónimo de civilizar, en el sentido de transmisión de la cultura clásica.
3
Capacidad de obrar es la aptitud para realizar actos jurídicos válidos y asumir derechos
y obligaciones específicas (ej: otorgar testamente, contraer un préstamo, celebrar una
compraventa, etc.).
Limitación de la capacidad jurídica: por razones culturales y sociales han existido en la
historia limitaciones a la capacidad para ser titular de derechos y obligaciones. Algunos
ejemplos:
.- La condición de mujer: la mujer está sometida a tutela (de su padre o de su
marido). Las mujeres no pueden ejercer la patria potestad, ni adoptar; no pueden votar;
no pueden actuar como testigos en un testamento, etc.
.- La infamia: es decir, la mala reputación. Las personas declaradas infames
tenían limitada su capacidad, y así, no podían desempeñar cargos públicos, representar a
otra persona, etc.
.- La religión: en la época en la que el cristianismo era la religión oficial (s. IV),
los paganos los judíos, maniqueos, etc. Sufrían restricciones en su capacidad.
.- La condición social, política o profesional: las personas de elevada posición
tenían más privilegios frente a los plebeyos. Por ejemplo, se les eximía de los trabajos
forzados, o de los castigos humillantes, la pena de muerte, etc.. Por otra parte, los
militares tenían una privilegiada posición, con una mayor capacidad jurídica en materias
como el reparto de tierras públicas, régimen fiscal, etc.
a) La edad:
La aptitud para realizar actos jurídicos está supeditada a tener una determinada
edad. En Derecho romano, la distinción fundamental en materia de edad viene
determinada por la pubertad, es decir, por la aptitud fisiológica para procrear. La
pubertad es el momento en el que a la persona se le reconoce la mayoría de
edad, y en consecuencia, la plena capacidad volitiva (voluntad) e intelectual
(entendimiento); es decir, la plena capacidad de obrar.
En las mujeres, la pubertad se fija en los 12 años de edad.
En los varones, los proculeyanos la fijan en los 14 años; los sabinianos
consideran, en cambio, que debe determinarse caso por caso, en el entorno de
cada familia. Una vez verificada la pubertad, se le impodría la púber la toga
viril, que presuponía la mayoría de edad civil.
A su vez, en el grupo de los impúberes, se distinguía entre infantes (hasta 5 ó 7
años), y los impúberes mayores que los infantes.
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corresponde, en defecto de hijos varones, a los agnados más próximos (ej: los
tíos paternos del menor); es testamentaria, la tutela establecida por el
paterfamilias en su testamento; es dativa la tutela, cuando es designado el tutor
por un magistrado.
Funciones del tutor:
.- Gestionar los negocios del pupilo infante como si fueran
propios. En el caso de los pupilos mayores de 7 años, estos podían realizar
ciertos actos con contenido patrimonial que les beneficiasen y que autorizase el
tutor. El tutor es responsable de la gestión que haga y una vez terminada la tutela
debe rendir cuentas al pupilo. De hecho, al inicio de la tutela, el magistrado
puede exigir una garantía a los tutores que responda de la conservación, gestión
y restitución de la totalidad del patrimonio del pupilo.
b) La enfermedad mental:
La enajenación o enfermedad mental incapacita de modo absoluto a la persona
que la padece, tanto en el ámbito civil, como en cuanto a la responsabilidad
penal.
El enfermo mental, si no estaba sometido a patria potestad ni a tutela, precisaba
de un curador, que se nombraba por el magistrado entre las personas del círculo
familiar o próximo del enfermo.
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c) La prodigalidad
El pródigo es aquella persona que dilapida sus bienes sin medida, poniendo a su
familia, y a sí mismo, en riesgo de subsistencia.
En estos casos, el magistrado dictaría una resolución prohibiendo al pródigo la
administración de sus bienes y el ejercicio del comercio, y nombrándole un
curador.
El curador se encarga de la administración de los bienes del pródigo, quien sólo
puede realizar actos de comercio que mejoren su condicón, pero no actos que
impliquen enajenaciones, gravámenes o la adquisición de obligaciones.
LA PERSONA JURÍDICA
Junto a la persona natural o física, sujeto de derechos, los ordenamientos
jurídicos reconocen capacidad jurídica a entes distintos de las personas físicas, a las que
denominan de distintas formas, siendo la denominación de persona jurídica la
denominación más común.
Los juristas romanos no elaboran una definición ni teorizan sobre la persona jurídica.
Pero sí reconocen que la consecución de intereses de singular relevancia que se
prolongan por un tiempo más extenso que el de una vida humana, hace necesario el
reconocimiento de personalidad jurídica a entes sociales constituidos, o bien por una
pluralidad de personas físicas (corporaciones), o bien por una masa de bienes o un
patrimonio, destinados a un fin social por su fundador (fundaciones).
Se distingue así entre corporaciones y fundaciones.
b) Asociaciones:
Los tipos de asociación son muy variados en Roma: hay asociaciones de
jóvenes para la realización de actividades lúdicas y teatrales; asociaciones
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profesionales, de artesanos; asociaciones políticas; asociaciones militares;
asociaciones de empleados subalternos; etc.
Requisitos para constituir asociaciones:
.- Un número mínimo de tres personas;
.- Un fin lícito y común a todos los miembros;
.- Dotarse de un conjunto de normas de procedimiento y organización del
ente social, que constituye su estatuto jurídico (Lex collegii), y es vinculante
para sus miembros.
7
Derecho romano
GUÍA DE ESTUDIO
LA PERSONA.
Conceptos preliminares.
La persona física: 1- Existencia del hombre: 1.1- Nacimiento; el nasciturus. 1.2- Muerte. 2-La
edad y otras circunstancias modificativas de la capacidad. 3- El status familiae: 3.1. La familia
romana (agnados y cognados); 3.2. El matrimonio (concepto, régimen jurídico, relaciones
patrimoniales entre los cónyuges); 3.3. La tutela y la curatela (concepto y clases). 4. El status
libertatis. 5- El status civitatis.
La persona jurídica: 1- Corporaciones. 2- Fundaciones.
Conceptos preliminares
La persona: genéricamente, para el derecho, el término persona designa al sujeto de derechos, es decir
al posible titular de derechos y obligaciones.
En este contexto, 2 expresiones son básicas para comprender y describir mejor la realidad; se trata de
los conceptos de capacidad jurídica y de capacidad de obrar. El primero –la capacidad jurídica- designa
el poder o la facultad de tener o ser titular de derechos y obligaciones. El segundo –la capacidad de
obrar- sirve para denominar la posibilidad o facultad de ejercer válidamente esos derechos y
obligaciones (actualmente, por ejemplo, un menor de edad puede ser titular de derechos y obligaciones
pero no puede “ejercer” o “actuar” válidamente esos derechos porque no tiene capacidad volitiva o
intelectual suficiente)1.
“Personas” sólo hay una: la persona física o natural (los hombres y las mujeres); ella y sólo ella
constituye la razón de ser del ordenamiento.
Omne ius hominum causa constitutum est (“todo el derecho se ha creado por razón de los
hombres”). Es una declaración de un jurista llamado Hermogeniano, de fines del s. III y comienzos
del IV d. C., que pone de manifiesto cómo ha sido percibido el derecho desde antiguo.
Esta perspectiva coincide con la de Gayo, jurista del s. II d.C., quien en sus célebres Institutiones
(manual elemental de derecho), sitúa a las “personas” como punto inicial y básico del derecho. En
su obra expone el derecho conforme a la ordenación sistemática –hoy extremadamente famosa-
“personas”, “cosas” y “acciones”2, que tanta atención despertó en los humanistas del
Renacimiento y en la que se han basado no pocos Códigos Civiles europeos modernamente.
Sin embargo, hoy la dogmática jurídica o la ciencia del derecho distingue dos tipos de sujetos de
derecho: la persona física –el hombre- y la persona jurídica. Estas últimas son agrupaciones de personas
o de bienes con un fin común a las que la ciencia jurídica reconoce como sujetos de derecho (es decir
como posibles titulares de derechos y obligaciones), y les otorga por tanto personalidad jurídica 3.
Los primeros testimonios al respecto los hallamos en las XII Tablas (451 a.C.) puesto que en ellas están
ya reguladas las asociaciones (tab.8.27).
1 Capacidad jurídica y de obrar son dos conceptos modernos, no romanos, pero útiles –instrumentalmente- para
comprender mejor la realidad romana.
2 Gai.1.8. Omne autem ius, quo utimur, uel ad personas pertinet uel ad res uel ad actiones. sed prius uideamus de
personis (“todo el derecho, del que nos servimos, o se refiere a las personas, o a las cosas o a las acciones. Pero
examinemos en primer lugar el derecho de las personas”).
3 Es decir, la posibilidad de actuar en el tráfico jurídico como si se tratasen de una persona ordinaria.
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Derecho romano
Este resultado no es “caprichoso” sino que es consecuencia de la “necesidad” ya que, desde muy
temprano, los romanos se encontraron con el problema de a quién atribuir el derecho al cobro de los
impuestos, o de quién era la titularidad de las cosas públicas, o con problemas relacionados con la
gestión de la herencia yacente.
D. [Link] (Ulp. 18 ed.): Si servus hereditarius occidatur, quaeritur, quis Aquilia agat, cum dominus
nullus sit huius servi. Et ait Celsus legem domino damna salva esse voluisse: dominum ergo hereditas
habebitur. Quare adita hereditate heres poterit experiri. (Si el esclavo hereditario es muerto se
pregunta quién ejercita la acción de la ley Aquilia, porque no hay dueño de este esclavo. Y afirma
Celso que la ley ha querido que el dueño quede a salvo de perjuicios. En consecuencia, la herencia se
considerará como dueño. Por consiguiente, aceptada la herencia el heredero podrá ejercitar la
acción).
Para afirmar que un conjunto de personas con un fin común o que un grupo de cosas son un todo
distinto de cada uno de sus miembros y que disponen de una voluntad y capacidad jurídica el derecho
acude a instrumento denominado “ficción” 4. En este caso, lo que hace la dogmática jurídica es
considerar que se encuentra frente a una unidad, a una sola cosa, donde en realidad existe una
diversidad o una multiplicidad (los miembros del grupo –los socios de una asociación- o el conjunto de
cosas –la ciudad-). El derecho romano no llega a afirmar esta ficción pero sí reconoce que hay realidades
que exceden de la persona física y les otorga derechos y deberes.
Así pues hay 2 tipos de personas o sujetos de derecho, posibles titulares de derechos y obligaciones:
-la persona física (los hombres y las mujeres);
-y la persona jurídica, es decir agrupaciones de personas o bienes, con un fin común, a las que el
derecho otorga una unidad y considera como titular de derechos y obligaciones.
4Jurídicamente, la FICCIÓN es un instrumento que consiste en considerar como sucedido un hecho que en realidad
no ha sucedido o viceversa, para alcanzar un resultado que estima justo o apropiado.
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Derecho romano
La persona física: 1- Existencia del hombre: 1.1- Nacimiento; el nasciturus. 1.2- Muerte. 2-La edad y
otras circunstancias modificativas de la capacidad. 3- El status familiae: 3.1. La familia romana (agnados
y cognados); 3.2. El matrimonio (concepto, régimen jurídico, relaciones patrimoniales entre los
cónyuges); 3.3. La tutela y la curatela (concepto y clases). 4. El status libertatis. 5- El status civitatis.
LA PERSONA FÍSICA:
En el derecho romano, no toda persona por el hecho de existir era titular de derechos y obligaciones.
Había que ser libre, ciudadano romano y no estar sometido a nadie –ser independiente o sui iuris-. Sólo
quien reunía estas tres condiciones –libertad, ciudadanía e independencia- tenía plena capacidad
jurídica5.
5 Nuestro Código Civil afirma que “el nacimiento determina la personalidad”. De ahí parece deducirse que
nacimiento = plena capacidad jurídica. Sin embargo, la realidad tampoco hoy es tan sencilla porque en España, por
ejemplo, es distinta la situación del ciudadano español que la del extranjero indocumentado (“sin papeles”) o de la
de quien procede de un país extracomunitario. Uno y otro no ostentan los mismos derechos. Al nacimiento, para
tener plena capacidad jurídica es necesario, pues, sumar otras condiciones como la de la ciudadanía, el país de
origen, etc.
6 D.28.2.12pr y 1 (Ulp. 9 Sab.) pr. Quod dicitur filium natum rumpere testamentum, natum accipe et si exsecto ventre
editus sit: nam et hic rumpit testamentum, scilicet si nascatur in potestate. 1. Quid tamen, si non integrum animal
editum sit, cum spiritu tamen, an adhuc testamentum rumpat? Et tamen rumpit. Cuando se dice que el hijo
póstumo rompe el testamento, el término “nacimiento” tiene que considerarse que abarca también al extraído
quirurgicamente del vientre de su madre. En tal caso el niño invalida el testamento, evidentemente en el supuesto
de que nazca bajo la potestad paterna. Pero ¿y si fuese alumbrado un ser vivo incompleto pero dotado de
respiración? ¿también entonces se rompería el testamento? Incluso entonces se romperá.
7 Tab. 4.4 (Gell. 3.16.12) … Quoniam decemviri in decem mensibus gigni hominem, non in undécimo scripsissent
(“...porque los decemviros habían escrito que un hombre viene al mundo en el mes décimo pero no en el
undécimo”).
D. 1. 5. 12 pr.: (Paul. l. 19 respons.): Septimo mense nasci perfectum partum iam receptum est propter auctoritatem
doctissimi uiri Hippocratis: et ideo credendum est eum, qui ex iust<i>s nuptiis septimo mense natus est, iustum filium
esse. (Por la autoridad del doctísimo varón Hipócrates se admite ya que el que nace al séptimo mes es maduro; por
consiguiente, hay que creer que el nacido de justas nupcias en el séptimo mes es hijo legítimo).
D. [Link]-12 (Ulp. 14 Sab.): Post decem menses mortis natus non admittetur ad legitimam hereditatem. De eo
autem, qui centensimo octogensimo secundo die natus est, Hippocrates scripsit et diuus Pius pontificibus rescripsit
iusto tempore uideri natum, nec uideri in seruitutem conceptum, cum mater ipsius ante centensimum octogensimum
secundum diem esset manumissa. (Después de diez meses del fallecimiento <del causante> el nacido no se admite a
la herencia legítima. Respecto del que ha nacido en el día 182º, Hipócrates escribió y el divino <Antonino> Pío
respondió por rescripto a los pontífices que se considera nacido en el tiempo legal y no se entiende concebido en
esclavitud, cuando su madre haya sido manumitida antes del día 182º).
Vid art. 116 Cc: “Se presumen hijos del marido los nacidos … antes de los trescientos días siguientes a su disolución
(del matrimonio)…”
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Derecho romano
1.2. Límite final = la muerte: sus principales efectos son la extinción de la personalidad y de los derechos
y obligaciones personalísimos (como son la responsabilidad penal o los DD. y OO. contraídos en atención
a las especiales características de la persona -contrato de mandato, tutela…), del matrimonio, de la
patria potestad (no de la filiación, condición que no desparece con la muerte), etc. También la apertura
de la sucesión y la efectividad de ciertas figuras condicionadas a la muerte (donaciones mortis causa,
por ej.). Son efectos numerosos y muy importantes. Por ello es muy importante constatar que
efectivamente ha tenido lugar y cuándo.
Los principales problemas a los que se enfrentaron ya los romanos tienen que ver precisamente con
esta cuestión y son 2: la desaparición de una persona y la posterior ausencia de noticias que permitan
constatar si ha fallecido o sigue viva (A); y la imposibilidad de determinar el momento exacto de la
muerte cuando fallecen 2 personas entre las que existen derechos sucesorios recíprocos (B).
A. La AUSENCIA: la demostración de la muerte era posible por cualquier medio; los registros oficiales (de
nacimiento y fallecimiento) aparecieron tardíamente.
La ausencia consiste en la desaparición de una persona y la consecuente imposibilidad de constatar si ha
muerto o no. Es un problema de índole patrimonial y matrimonial, puesto que la imposibilidad de
demostrar la muerte impide abrir la sucesión y extinguir el matrimonio. En los primeros siglos no
planteó especiales dificultades dada la naturaleza del matrimonio y gracias a instrumentos jurídicos
como la ficción de la ley Cornelia y el “derecho de postliminio” o “derecho de regreso”. En efecto, la ley
referida establecía que el ciudadano romano cautivo era considerado muerto (ficción) y se permitía así
abrir su sucesión. Si después del cautiverio conseguía regresar a la ciudad, recuperaba todos los
derechos patrimoniales posibles pero no su matrimonio que se había extinguido definitivamente 8. Esto,
inicialmente, impidió (por innecesaria) una reglamentación de la ausencia; más tarde, sin embargo y
como consecuencia de las nuevas concepciones matrimoniales, Constantino estableció la necesidad de
que transcurriesen cuatro años para la disolución del matrimonio cuando un hombre fuese hecho
prisionero, diez en el caso del desaparecido no cautivo y de uno tras la declaración de la muerte (en los
dos primeros casos se trata de una especie de declaración de fallecimiento por presunción de muerte).
B. El fallecimiento de dos personas con derechos sucesorios recíprocos sin que se sepa quién ha muerto
primero: el problema, en este caso no estriba en constatar la muerte, respecto de la que no hay duda,
sino en determinar en qué momento se produjo. Y es un problema porque para la sucesión el derecho
exige la supervivencia del beneficiario al causante, lo cual en este caso no se puede advertir.
Los romanos idearon dos soluciones para este problema, de consecuencias diversas: la de la
conmoriencia (solución clásica y general) y la de la premoriencia (excepcional, postclásica).
Aparentemente ambas son presunciones9, aunque en la práctica la conmoriencia es más bien una
ficción que admite prueba en contrario. La primera solución se desentiende de la realidad (por eso es
una ficción) pero es más sencilla técnicamente. Mientras que la de la premoriencia aparentemente es
más fiel a la realidad pero su gestión puede resultar muy compleja.
La conmoriencia consiste en considerar que las dos personas han muerto exactamente al mismo tiempo;
en consecuencia, no hay trasvase de derechos sucesorios entre ellas (puesto que, como hemos dicho, la
sucesión exige la supervivencia del heredero al causante). Esta es la solución general romana clásica,
heredada por el código civil español. La premoriencia afirma que una ha premuerto a la otra,
produciéndose entonces un trasvase de derechos sucesorios del premuerto al postmuerto (solución que
con carácter excepcional y para determinados supuestos funcionó en las épocas posclásica y justinianea
y que fue heredada después, con carácter general, por el código civil francés en su primera edición de
1804)10.
8 Es la solución prevista en el Código Civil, art. 197. Ver al respecto, en ese mismo código, los arts. 181ss.
9 Frente a un hecho final desconocido (el orden de muertes, aquí) la PRESUNCIÓN es un recurso jurídico que
consiste en proponer el resultado que sería más probable a partir de los hechos antecedentes que se conocen (si
dos personas han muerto en un accidente común, sería una presunción de premoriencia “presumir”, considerar que
el más fuerte o corpulento, sobrevivió al más débil).
10 Las dificultades que genera esta regla de la premoriencia han llevado recientemente al legislador francés a optar
por el régimen de la conmoriencia. Vid. art. 725-1Cc francés (Créé par Loi n°2001-1135 du 3 décembre 2001 - art. 19
JORF 4 décembre 2001 en vigueur le 1er juillet 2002): “Lorsque deux personnes, dont l'une avait vocation à
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Derecho romano
2.1. La EDAD: el derecho valora esta circunstancia a efectos de estimar la madurez mental y la capacidad
volitiva del sujeto con respecto a la realización de actos jurídicos (p. ej. tomar dinero a préstamo,
contraer matrimonio, otorgar testamento...).
Interesa también porque si el sujeto era independiente –sui iuris- necesitaba de la asistencia de un tutor
hasta alcanzar la mayoría de edad.
Según la jurisprudencia romana el límite lo marca la pubertad (madurez sexual biológica) que, para los
proculeyanos era a los 12 años para las mujeres y los catorce para los varones (Gai.1.198).
Gai. Inst 3.208: In summa sciendum est quaesitum esse, an impubes rem alienam amouendo furtum faciat.
Plerisque placet, quia furtum ex adfectu consistit, ita demum obligari eo crimene impuberem, si proximus
pubertati sit et ob id intellegat se delinquere (por último, conviene saber que se discute si un impúbero
comete hurto al quitar una cosa ajena. Según la opinión general, como el hurto depende de la intención, el
impúbero se obliga por ese delito únicamente cuando, por estar ya próximo a la pubertad, se da cuenta que
delinque).
D.48,8,12 (Modestinus 8 regul.): Infans vel furiosus, si hominem occiderint, lege Cornelia non tenentur, quum
alterum innocentia consilii tuetur, alterum fati infelicitas excusas (no queda castigado por la ley Cornelia el
infante o el loco que hubiera matado a un hombre, ya que el primero está protegido por la inocencia y la
conducta del otro está excusada por su desgracia).
C.9,24,1,6. Viduas autem ac pupillos speciali dignos indulgentia credidimus, ut viduae nec in proximo
constitutae domo sua vel possessione careant, si nulla apud ipsas tam gravis conscientiae noxa resideat,
impuberes vero, etiamsi conscii fuerint, nullum sustineant detrimentum, quia aetas eorum quid videat
ignorat (We, however, consider widows and minors worthy of special indulgence, and direct that widows,
who may have been in the vicinity, should not be deprived of their houses or lands, if they themselves were
in no way implicated in so serious a crime. Moreover, children under the age of puberty, even if they are
accomplices, shall not suffer any loss, because their age, which renders them deficient in judgment, release
them from liability).
-Púberes: mayores de edad; tienen plena capacidad de obrar. Pueden contraer matrimonio y otorgar
testamento. No obstante, una ley (lex Laetoria de circumscriptione adulescentium) del s. III a. C. se
ocupó del problema de los engaños a menores de 25 años púberes y de su protección jurídica: minor
aetatis pasó a denominarse al menor de 25 años y mayor de 12 –mujeres- o 14 –hombres- y se
estableció la conveniencia de que actúen acompañados de un curator minoris (curador del menor), que
no autorizaba los actos sino que simplemente aconsejaba, para dar confianza a la otra parte. Si un 3º
negociaba con un minor aetatis (un mayor de edad menor de 25 años) sin la intervención del curador y
de ello se derivaba algún perjuicio para éste, podían resolverse sus efectos exclusivamente por cuanto
se refería al minor (en esos casos se habla de negocio claudicante11 - vid § 3.3.2b).
succéder à l'autre, périssent dans un même événement, l'ordre des décès est établi par tous moyens. Si cet ordre
ne peut être déterminé, la succession de chacune d'elles est dévolue sans que l'autre y soit appelée...”
11 Claudicar = rendirse o ceder; designa en estos casos los negocios que dejaban de surtir efectos sólo para una de
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Derecho romano
2.2. Enajenación mental: furiosi son los enajenados mentales. Ya la ley de la XII Tablas prevé la figura del
curator furiosi o curador del enajenado, que se encarga sobre todo de la administración del patrimonio
del enajenado. El enajenado es irresponsable delictualmente. En época antigua era nombrado curador
el agnado más próximo (un hermano, primo,...). Más tarde será el magistrado quien nombre un curador.
2.3. Prodigalidad: el pródigo es quien dilapida su patrimonio poniendo en grave riesgo la subsistencia de
su familia. Tan sólo puede realizar por su cuenta actos que supongan ingresos patrimoniales sin
contraprestación. Para lo demás necesita de la autorización del curador. Desde las XII Tablas se encarga
la cura prodigi el agnado más próximo.
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Derecho romano
3. STATUS FAMILIAE:
Miembros de una familia son los “parientes” y “parentesco” es la denominación que recibe el vínculo, el
lazo que une a los miembros de una misma familia. Incluso ese concepto es un concepto cultural o social
puesto que el único parentesco que ha existido y existe no ha sido siempre el cognaticio, de sangre o
“natural”. De hecho, el parentesco romano original y más antiguo, denominado “agnaticio” no coincidía
con áquel. Hoy además del parentesco cognaticio, existe el parentesco por afinidad, aquél que une a los
miembros de las familias de los cónyuges.
Parentesco es el nombre que recibe el vínculo que une a los miembros de una misma familia.
En Roma existieron 2 tipos de parentesco y, en consecuencia de familia: el político, consecuencia de
estar sometido a mismo paterfamilias o “jefe de familia”, y el natural, resultado de compartir un mismo
ascendiente. El 1º dio lugar a la denominada familia agnaticia y el segundo a la cognaticia.
a. la familia agnaticia: El vínculo era político (miembros de una misma familia eran los dependientes del
paterfamilias, las personas sometidas a él que no tenían por qué ser descendientes) y exclusivamente
masculino. La concepción de la familia era, por tanto, patriarcalista.
En su seno se distinguía el sujeto sui iuris o independiente (el paterfamilias, sólo) de los demás, todos
dependientes de la potestad de aquél (alieni iuris). Los poderes que ejercía el paterfamilias eran
distintos en función del sometido: manus (mujer), patria potestas (hijos), dominica potestas (esclavos)…
Originalmente, el fallecimiento del paterfamilias o jefe de familia daba lugar a la denominada familia
communi iure (“familia de derecho común”): la familia permanecía unida en torno al patrimonio familiar,
indiviso, copropiedad de todos los hermanos -consortium ercto non cito- . Esta era, en el derecho romano
arcaico, la situación que automáticamente se creaba tras la muerte del paterfamilias.
b- la familia cognaticia: surge en la historia del derecho romano como consecuencia de la atención que
presta el magistrado a las reclamaciones de hijos emancipados en materia de sucesión.
Es aquella que une a quienes comparten un ascendiente común. El vínculo no es político (como en la
familia agnaticia –sometimiento-) sino natural (ascendiente común).
Este vínculo, de sangre (natural y no político), adquiere cada vez mayor importancia frente a la familia
agnaticia gracias a la labor del magistrado y posteriormente de los emperadores, hasta que llega a
afirmarse el derecho de sucesión recíproca entre la madre y sus hijos (desconocido y ausente en la
familia agnaticia).
La mayor o menor cercanía o estrechez del vínculo genera distintos derechos y obligaciones. Su
cómputo o medida (del parentesco cognaticio) se lleva a cabo mediante grados (la unidad) y líneas.
Unidad = grado (equivalente a generaciones o alumbramientos que hayan tenido lugar en el
árbol que une a los parientes referidos).
Líneas: -recta y colateral;
-ascendiente y descendiente.
Los efectos del parentesco son múltiples: es relevante a efectos de impedimentos matrimoniales, de
sucesiones, de la obligación de prestar alimentos, del nombramiento de tutor y curador, etc.
El parentesco por afinidad es el que une al cónyuge con los parientes del otro cónyuge. Es relevante en
algunos ámbitos.
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Derecho romano
3.2. El matrimonio:
a. Características: el matrimonio romano era el resultado de la convivencia marital, relación entre un
varón y una mujer púberes, cualificada por la existencia entre sus miembros de la affectio maritalis -el
deseo de convivir como marido y mujer-.
La existencia (y el inicio del matrimonio) exigía dos requisitos: la convivencia (elemento objetivo) y la
affectio maritalis (elemento volitivo o subjetivo); no era necesario, un acto o una formalidad
constitutiva. Puede afirmarse, consecuentemente, que se trataba de una situación de hecho (res facti)
con consecuencias jurídicas: el reconocimiento de hijos, la patria potestad, la nacionalidad, el deber de
alimentos, la confusión de los patrimonios si la mujer se incorporaba a la familia del marido, etc.
Su esencia era, pues, el consentimiento típico: la voluntad de vivir como marido y mujer, la affectio
maritalis. Modestino (jurista del [Link] d.C.) explica en qué consiste en su célebre definición del
matrimonio que ha tenido una trascendencia enorme en la historia del derecho pero también hoy:
nuptiae sunt coniunctio maris et feminae et consortium omnis vitae, divini et humani iuris communicatio
(= el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, comunidad de vida integral, comunicación de
derecho humano y divino)12.
La concepción del matrimonio es monogámica y heterosexual.
Su “durabilidad” o permanencia se presume de las apariencias sociales, del comportamiento de los
esposos. Inicialmente exigía el visto bueno de los jefes de familia; con el tiempo se exigió sólo el de los
cónyuges.
b- Requisitos: se trata de las condiciones que debían de darse en los cónyuges para que fuese válido el
matrimonio.
-consentimiento, que tenía que ser duradero (affectio maritalis). No bastaba con un
consentimiento inicial sino que tenía que permanecer durante toda la relación (hacía falta que no se
rompiera la convivencia marital).
-capacidad natural (pubertad).
-capacidad jurídica (connubium; de los ciudadanos romanos y de aquellos a quienes les era
otorgado).
-no incurrir en alguna de las prohibiciones: 1) parentesco (consanguíneo en línea recta;
colateral hasta el tercer grado); 2) afinidad; 3) Tutor y su pupila; 4) Otras: la viuda debe guardar periodo
de luto (10 meses; luego 12); por recelos sociales (entre personas de rango senatorial y personas de
profesiones socialmente mal vistas), por motivos políticos (entre magistrados y mujeres provinciales),
por motivos religiosos (en época postclásica, entre judíos y cristianos…).
c. La prueba; los esponsales y la dote: en consonancia con lo anterior y respecto de la prueba, puesto
que no se exigía forma alguna, pueden señalarse como posibles medios de prueba, las esponsales y la
dote.
-los esponsales consistían en la promesa de contraer futuro matrimonio que, no obstante, no
era vinculante, no obligaba, porque el matrimonio era esencialmente libre. Su ruptura podía tener
consecuencias “penales” de carácter patrimonial (devolución del doble de lo recibido; ausencia de
obligación de restituir lo entregado…).
-la dote -dotis datio- que en ocasiones era documentada (dotis datio, dotis promissio, dotis
dictio). Era una donación de la mujer al marido con el fin de contribuir a las cargas familiares. Era
adquirida por el marido o por el paterfamilias del marido (pasando al marido tras su fallecimiento) y
constituida por la propia mujer, el padre (profecticia) o, incluso, un tercero (adventicia).
Su contenido podía ser cualquier ventaja patrimonial y su régimen jurídico era muy singular puesto que
era considerada res uxoria (=patrimonio de la mujer casada); en ocasiones se pactaba la restitución al
término del matrimonio. El marido podía estar obligado a prestar una caución y sus poderes sobre dicho
patrimonio estaban limitados. La sustracción de algún bien de la dote por la mujer no era considerada
hurto. Justiniano exigió su constitución obligatoria, en beneficio de la mujer, considerando al marido un
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Derecho romano
simple propietario temporal de los bienes dotales (régimen semejante al usufructo; reserva hasta la
disolución del matrimonio). Su restitución era obligatoria en caso de muerte del marido o de divorcio sin
culpa de la mujer. Para su reclamación la mujer gozaba de acciones procesales especiales: actio ex
stipulatu y actio rei uxoriae.
d- La manus: es necesario separar el matrimonio de la manus. Con este término se alude a la situación
en que quedaba la mujer tras el matrimonio. Si ésta -la mujer- se incorporaba a la familia del marido, el
jefe de la familia del marido o el propio marido –si era independiente- adquiría la manus sobre la mujer
(al igual que sobre el marido sobre el que recaía la patria potestad). Hacia el s. III a C. la manus empieza
a caer en desuso y la mujer accede al matrimonio en pie de igualdad 13.
e- La extinción del matrimonio: por muerte y situaciones análogas (desaparición, cautiverio) o por
divorcio (cese de la convivencia como marido y mujer).
El divortium era consecuencia del cese de dicha convivencia como marido y mujer (matrimonio = simple
“estado de hecho”, res facti); se trataba de uno de los modos de extinción de dicha situación junto con
la muerte y la pérdida de la capacidad matrimonial (por pérdida de la libertad o de la ciudadanía).
Nunca desapareció a lo largo del derecho romano ni siquiera tras su “cristianización” en la época
postclásica. El cónyuge que provocaba esa situación era “castigado” (mujer perdía la dote; marido debía
restituirla necesariamente).
Nota final: las leyes matrimoniales de Augusto tendieron a promover los matrimonios prolíficos ante la relajación de las
costumbres (la gente no se casaba y cuando lo hacía no tenía hijos para no comprometer su vida), a hacer más fácil la prueba del
matrimonio y a dificultar la disolución. Los juristas romanos las comentaron profusamente. Este espíritu pasa a la legislación de los
emperadores cristianos. A este modelo responde nuestra primera ley del divorcio aprobada en el año 1981 en España, que exigía
la separación previa y establecía taxativamente que causas podían propiciar las rupturas matrimoniales. La ley hoy vigente, del
año 2005, elimina la necesidad de tales causas y de la separación previa (Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modifica el
Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio (BOE núm. 163, de 09-07-2005, pp. 24458-24461).
El camino que hace pues nuestro derecho actual es el inverso, aproximándose cada vez más al régimen precristiano del
matrimonio romano (vid arts. del Cc.)14.
13 La manus:
- Conventio in manu: acto tradicional y antiguo por el que la mujer quedaba sometida al marido (siempre que éste
fuera sui iuris y ella no), o al paterfamilias del marido (si los dos eran alieni iuris). Su patrimonio pasaba a manos del
nuevo paterfamilias. Perdía los derechos sucesorios respecto de su familia de origen, pero los adquiría – como un
hijo – en relación con la familia del marido.
Régimen económico: confusión de patrimonios, por ello imposibles jurídicamente las donaciones matrimoniales.
Pero sí donaciones de hecho.
- Sine manu (clásico y generalizado): la mujer se convertía entonces en un sujeto sui iuris, si había sido emancipada,
o permanecía, como alieni iuris, en su familia de origen.
Régimen económico: patrimonios separados y prohibición de donaciones para evitar el expolio de un cónyuge al
otro (la donación que contraviniese esta prohibición era nula). Era considerada donación todo acto a consecuencia
del cual se producía un empobrecimiento de un cónyuge y un enriquecimiento correlativo del otro. Estaban
excluidas de la prohibición las donaciones de valor módico.
14 Artículo 85 Cc. El matrimonio se disuelve, sea cual fuere la forma y el tiempo de su celebración, por la muerte o la
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Derecho romano
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Derecho romano
c. La gestión del patrimonio del pupilo: al principio, probablemente convivirían tutor y pupilo; aquél
cuidaría la persona y sus bienes. Desde muy temprano, sin embargo, ambas funciones se distinguen y el
tutor se responsabiliza ante todo de la custodia del patrimonio que sigue un régimen distinto en función
de la edad del pupilo (infans -c´- o maior –c´´-).
c´. Pupilo = infans (menor de 7 años): opera el régimen de la negotiorum gestio (gestión de
negocios ajenos). El tutor actúa en el lugar del pupilo, pero en nombre propio, como si actuase por sí
mismo, y los efectos recaen directamente sobre el tutor (no hay representación –directa al menos-).
Estaban excluidos los actos personalísimos (aceptar testamento, la adquisición de la herencia quedaba
entonces en suspenso). Al término de la tutela, se llevaba a cabo la liquidación de la situación, y el tutor
transmitía al pupilo o tutelado los efectos de los actos celebrados por él. Poco a poco, se introducen
remedios a esta situación (intervención del pupilo a través de uno de sus esclavos; aceptación de la
herencia por el tutor primero con efectos pretorios – exclusivamente – y después, con plenos efectos
civiles; adquisición directa del menor a través de ciertos modos; etc.).
c´´. Pupilo = impúber infatia maior (menor de edad, mayor de 7 años): opera el régimen de la
interpositio auctoritatis (simple adhesión). El tutor se adhiere, “autoriza” los actos del menor que ya no
es un infans y tiene, consecuentemente, cierta capacidad volitiva. Posibilita los actos personalísimos y
los efectos de los actos del menor recaen directamente sobre éste. A partir de la época posclásica este
sistema decae, convirtiéndose el tutor en un verdadero representante del menor.
3.3.2. La curatela:
a. Del pródigo y del loco: cura=encargo de administración de cualquier tipo (es decir de intereses tanto
públicos como privados). Persigue el cuidado del patrimonio del declarado loco (entonces el curador
actúa siempre y de modo continuo – excluidos los momentos de lucidez – en lugar del incapaz) o
pródigo (más limitada ya que afectaba a aquél que tenía prohibido disponer de sus bienes; entonces el
curador intervenía en los actos de disposición o de asunción de una obligación).
b. Del menor de 25 años: en el derecho romano antiguo, el joven mayor de edad – púber - era
plenamente capaz. Sin embargo, el desarrollo del comercio y la multiplicación y complicación de los
actos jurídico exigieron una mayor protección del joven:
1- La lex Laetoria: fecha incierta ¿s. III o principios [Link] a.C.? consideraba capaz al joven púber
menor de 25 años, pero calificaba como delictivas las actuaciones dirigidas a engañarlo.
2- Pretor: otorgó, primero, una excepción (exceptio legis Laetoriae) al menor de 25 años (minor)
víctima de un engaño liberándolo de su obligación derivada del negocio (calificado como “claudicante”).
Además, cuando un minor sufría un daño como consecuencia de un negocio (aunque no hubiese
engaño, dolo), el pretor le otorgó, también, una restitutio in integrum propter aetatem (es decir la
posibilidad de solicitar la rescisión15 del acto o negocio); finalmente, el magistrado acabó instituyendo la
curatela en beneficio del menor de 25 años (minor).
3- Régimen imperial: numerosas reformas en la época imperial que llevan a una generalización de
la curatela a todos los menores de 25 años y la configuran como una institución permanente y general
(antes nombramiento se daba caso por caso, allí donde se consideraba necesario) que poco a poco se va
asimilando a la tutela de los impúberes (el minor pasa a ser considerado un incapaz, como el menor de
edad o impúber; el curador pasa a ser un administrador general y permanente del patrimonio del púber
menor de 25 años; actúa como un gestor de negocios ajenos u otorgando su adhesión – auctoritas -).
Justiniano finalmente aplica a todos los curadores el régimen de la tutela configurando también su
función como un deber.
Vid. En Manual VENIA AETATIS o dispensa de edad (“beneficio de mayor edad” lo llamamos hoy. Vid
también su correspondencia en el Código Civil).
15 Rescisión = cortar los efectos de un acto válido, deshacer lo hecho, devolver las cosas a su estado anterior.
11
Derecho romano
4. STATUS LIBERTATIS:
Servus – homo: objeto patrimonial (res) pero con capacidad de obrar. Evolución histórica.
Es una categoría de escaso interés jurídico, en la actualidad, pero en el seno de la cual se plantearon
casos o problemas jurídicos de gran interés en torno a los que se han formado determinadas
instituciones (así, actos como la aceptación de herencias; la designación como directores de
establecimientos mercantiles, el mal trato, etc. han dado lugar a instituciones o conceptos como el de
abuso de derecho, las obligaciones alternativas, la responsabilidad extracontractual, etc.)
Era considerada de ius gentium (no de ius naturale) y por lo tanto reversible; su principal causa era la
cautividad por guerra.
La liberación voluntaria por parte del dueño era denominada manumisión (admitía formas solemnes y
no solemnes). En determinadas épocas fue restringida (leyes Elia y Fufia).
El esclavo manumitido –denominado liberto- tenía ciertos deberes respecto de su anterior propietario –
el patrono-: de obsequiosidad, de servicios al patrono, etc. A su vez, el patrono tenía derecho a una
parte de la herencia del liberto fallecido sin descendientes naturales. Aquí se encuentra el origen de la
institución de la legítima.
5. STATUS CIVITATIS.
La ciudadanía romana, para los varones, supone para el sujeto la plenitud de la capacidad con respecto
al ius ciuile desde el punto de vista del derecho público y del derecho privado (esta última combinada
con la condición de sui iuris, de no estar sometido al paterfamilias). Los ciudadanos romanos son
destinatarios de aquella parte del ius ciuile que es propia de ellos, de su comunidad.
Con respecto al derecho público, los dos derechos fundamentales del ciudadano son el ius suffragii y el
ius honorum. El primero consiste en el derecho de votar en los comicios, con lo que el ciudadano
obtiene la posibilidad de participar en la aprobación de futuras leyes, en la elección de magistrados y en
juicios criminales. El segundo consiste en el derecho a ser elegido como magistrado por el pueblo.
Con respecto al derecho privado, los derechos fundamentales son: el ius commercii, el ius connubii, la
testamenti factio y la patria potestas. El primero consiste en poder realizar actos jurídicos en las formas
y con los efectos que prevé el ius ciuile. El ius connubii consiste en el derecho a contraer matrimonio
legítimo. La testamenti factio en el derecho a otorgar testamento (activa) y a recibir por testamento
bienes (pasiva). La patria potestas es el poder jurídico reconocido al pater familias sobre sus
descendientes.
En el derecho romano existen, en principio, tres categorías diferentes: la de los ciudadanos (ciues),
latinos (latini) y peregrinos (peregrini). Una cuarta la integran los extranjeros que apenas tienen
contacto con Roma y que son denominados bárbaros. Las tres primeras conviven en un mismo territorio
(Roma) aunque gozan de regímenes jurídicos distintos.
Se trata de una categorización muy útil para abordar la complejidad de la situación actual en la que en
función de su origen (local o indígena, los ciudadanos, o extranjera -de dentro o fuera de la UE, de países
unidos por especiales lazos de amistad -Iberoamérica- o no) los derechos y obligaciones de una persona
en España pueden llegar a ser muy distintos.
12
Derecho romano
una magistratura local. También se podía conseguir por "naturalización", o sea, por concesión hecha a
particulares o determinadas clases de personas o comunidades enteras. Así son las concesiones
realizadas en el primer siglo a.C. a los itálicos, a la Galia Cisalpina y la Galia Transalpina.
La ciudadanía poco a poco se va extendiendo hasta que con el famoso edicto del año 212 d.C.
(Constitutio Antoniniana), el emperador Antonino Caracalla concede la ciudadanía romana a todos los
habitantes del imperio. Queda suprimida entonces la distinción entre ciudadanos latinos y peregrinos.
Pérdida: A veces la ciudadanía se pierde junto con la libertad, pero otras no. Este último sucede cuando
al ciudadano que ha recibido una grave condena (interdictio aqua et igni) se le permite exiliarse fuera
(ius exulandi). También se pierde con la pena por ciertos delitos llamada deportación a una isla
(deportatio in insulam). Asimismo cuando el ciudadano decidía salir de su comunidad para fundar una
colonia perdía la ciudadanía para convertirse en latino coloniario.
4.2. Latinos: una segunda categoría de sujetos la integran los latinos dentro de la cual hay que distinguir
a su vez entre: prisci latini, coloniarii y Iuniani.
-Prisci latini: primitivamente los latinos constituían una alianza de la que Roma era parte. Los latinos de
otras comunidades tenían respecto de Roma una condición muy favorable (poseían el derecho de
adquirir la ciudadanía romana por el solo hecho de mudarse a Roma y quedarse allí a vivir, y tenían
reconocidos con algunos matices el ius suffragii, el ius commercii y el ius connubii).
-Coloniarii: Por su parte, los latini coloniarii gozaban de la situación similar a la de los prisci salvo el ius
connubii.
-Iuniani: En cuanto a los latini Iuniani (llamados así por una ley Iunia Norbana que los contemplaba),
eran esclavos manumitidos sin formas civiles y otras diversas clases de personas a las que se excluía de
la ciudadanía por diferentes razones. Se decía de ellos que aunque vivían como libres morían como
esclavos porque el patrimonio, una vez muertos, no iba a sus descendientes sino su patrono.
Peregrinos: extranjeros que, aunque excluidos del ius ciuile, son contemplados por el ius gentium
respecto de sus relaciones comerciales con ciudadanos romanos. A ellos se le reconoce su pertenencia a
una determinada comunidad propia y originaría suya (peregrini alicuius civitatis).
A diferencia de estos, los llamados peregrini dediticii –“rendidos por las armas” y que opusieron gran
resistencia a Roma-, no tienen el mismo reconocimiento respecto a su derecho de origen. A estos
dediticii la ley Elia Sentia asimiló aquellos sujetos que hubieran sufrido durante la esclavitud penas
infamantes.
13
Derecho romano
La persona jurídica:
La doctrina de la persona jurídica es una creación de la ciencia jurídica medieval elaborada a partir de las
fuentes romanas. Se suele caracterizar como un “ente moral” para subrayar el hecho de que es una
creación de la inteligencia humana que no tiene correspondencia con la realidad (a diferencia de la
persona física, que es preexistente al derecho y que éste, en consecuencia, reconoce).
Dos tipos:
+Agrupaciones de personas: en particular las corporaciones y las asociaciones.
+Agrupaciones de bienes: conjunto de bienes con personalidad jurídica (fundaciones y otros).
Agrupaciones de personas:
Principio asociativo “involuntario”, como en el caso de las corporaciones -el populus romanus, los
municipios y las colonias-; o “voluntario”, en el caso de las asociaciones, que recibían el nombre de
collegia o solidalitates y desde muy antiguo perseguían fines de culto, de interés social o profesional (las
asociaciones profesionales). Era necesario un mínimo de 3 personas para que fuese posible la
constitución de una asociación.
Ya en Roma cabe distinguir, en su seno y según los casos, una personalidad distinta de las de sus
miembros (una capacidad jurídica propia), unos bienes de la persona jurídica (distintos de los de sus
miembros), u arca o caja común y unos órganos de actuación (de su capacidad de obrar).
Su vida interna se regía por su estatuto (lex collegii) y sus órganos más importantes eran la asamblea y el
consejo rector (pudiendo existir también órganos unipersonales).
La constitución de las asociaciones era libre en la ley de las XII tablas pero fue restringida por la lex Iulia
de collegiis o ley Julia de las Asociaciones, que exigía la previa autorización de los poderes públicos.
Agrupaciones de bienes:
Su origen se encuentra en la adscripción de un patrimonio (un conjunto de bienes) a un fin benéfico
(incluso después de la muerte del disponente). Su existencia evidencia un mayor grado o nivel de
abstracción puesto que no consiste en un agregado de personas sino de bienes a los que el derecho
otorga unidad y, sobre todo, personalidad (es decir, conciencia y voluntad).
Aparecen ya en época clásica, con las atribuciones patrimoniales a ciudades con la carga del fin y
florecen gracias al cristianismo y las piae causae (causas pías) independientes de la Iglesia.
El problema se presenta ya desde muy antiguo, en el contexto de la herencia yacente:
D. [Link] (Ulp. 18 ed.): Si servus hereditarius occidatur, quaeritur, quis Aquilia agat, cum
dominus nullus sit huius servi. Et ait Celsus legem domino damna salva esse voluisse: dominum
ergo hereditas habebitur. Quare adita hereditate heres poterit experiri. (Si el esclavo hereditario
es muerto se pregunta quién ejercita la acción de la ley Aquilia, porque no hay dueño de este
esclavo. Y afirma Celso que la ley ha querido que el dueño quede a salvo de perjuicios. En
consecuencia, la herencia se considerará como dueño. Por consiguiente, aceptada la herencia el
heredero podrá ejercitar la acción).
14
FAMILIA
- CONCEPTO:
Conjunto de personas que viven en comunidad en la casa familiar (domus), bajo
la autoridad de quien ostenta la patria potestad (paterfamilias). Este paterfamilias, o
cabeza de familia, es el único sujeto con plena capacidad; los demás miembros de la
familia (alieni iuris) tenían su capacidad más o menos limitada tanto desde la perspectiva
del Derecho público como privado. Se ve así como el STATUS FAMILIAE es
determinante de la capacidad jurídica de la persona. Se distingue entre el patriarca o
paterfamilias, que es sujeto SUI IURIS (de propio derecho), y los sometidos a la potestad
de éste, que son sujetos ALIENI IURIS (de derecho ajeno). La mujer podía ser también
persona sui iuris, a la muerte del paterfamilias, pero nunca podría ostentar esta última
condición, reservada a los varones.
El paterfamilias podía ejercer diversas potestades:
.- La patria potestas sobre los descendientes (filius) naturales y adoptados (hijos, nietos,
bisnietos); Esta patria potestad se extinguía :
a) Por la muerte del paterfamilias (o del filius);
b) Por la emancipación;
c) Por la pérdida de la libertad del paterfamilias o del filius (capitis deminutio
máxima); pérdida de la ciudadanía (capitis deminutio media); o de la pérdida de
la condición de sui iuris (capitis deminutio minima;. por ejemplo: cuando el
paterfamilias consentía en la adrogación o el filius era dado en adopción).
.- La manus (potestad marital) sobre la mujer y las nueras;
.- El mancipium sobre las personas incorporadas a la familia en causa mancipi (es decir,
las vendidas por su páter para obtener un lucro, o cedidas por abandono noxal (si un alieni
iuris cometía un delito, el responsable era su paterfamilias, el cual podía optar por cederle
a la víctima de dicho delito como reparación por el perjuicio sufrido);
.- La domenica potestas sobre los esclavos;
.- El dominium sobre el patrimonio familiar (todo lo que adquirían los alieni iuris
ingresaba al patrimonio familiar. Esto se mitigó más tarde con la aparición de los peculios,
o pequeños patrimonios que pudieron ir adquiriendo los filius, separados del patrimonio
familiar).
1
.- FAMILIA AGNATICIA:
Se corresponde con el concepto anterior de familia: es el parentesco jurídico o
civil que proviene de la potestad del paterfamilias. No presupone forzosamente un lazo
de sangre con él. Los agnados son las personas sometidas a la potestad del paterfamilias.
En un sentido amplio, la familia agnaticia hace referencia a la relación entre las
familias que se constituyen, a la muerte del paterfamilias. Cuando un grupo de familias
agnaticias en sentido amplio tienen un antepasado común, del que deriva el nomen
gentilicium, conforman el grupo de los gentiles.
.- FAMILIA COGNATICIA:
Es el grupo de personas unidas por vínculos de sangre. Es la familia natural, que
coincide con la actual noción de familia. En ella las personas están unidas por efecto de
la procreación o por tener un tronco común.
.- Cómputo del parentesco: Línea y grado
La línea puede ser recta (entre ascendientes y descendientes) o colateral (entre
personas que tienen un antepasado común: hermanos, tíos, primos, etc.).
La distancia o proximidad entre las personas de una misma línea se mide por
grados. En la línea recta, cada generación es un grado; en la colateral, hay que contar las
generaciones que hay entre cada persona y el tronco común: así, entre primos hermanos
hay que contar dos grados hasta llegar al abuelo común, y luego contar otros dos grados
hasta llegar al punto de partida. Los primos son parientes colaterales en cuarto grado.
.- AFINIDAD:
Relación que une a un cónyuge con los parientes consanguíneos del otro cónyuge.
Son los yernos, nueras, suegros, cuñados.
Tiene relevancia en materia de alimentos, esponsales, testamento e impedimentos
matrimoniales.
2
.- EMANCIPACIÓN: (este sería tu caso, Isabel)
Es un acto voluntario del paterfamilias por el que renuncia a la potestad de un
hijo/a, confiriéndole la condición de sui iuris.
MATRIMONIO
.- Relevancia del matrimonio. Disparidad de valoraciones
El matrimonio es una institución producto de la historia. Constituye la expresión
en cada época de la moral y de los usos sociales, producto, a su vez, de las cambiantes
realidades sociales. De ahí, las diversas valoraciones que se han hecho de la institución
matrimonial.
Son también diversas las definiciones que se han dado de la misma. Una definición
de la época clásica, atribuida a Modestino, es la que dice que “es una unión entre un
hombre y una mujer, una comunidad para toda la vida, y una puesta en común del derecho
divino y del derecho humano”. Cicerón entiende el matrimonio como una sociedad en la
que los cónyuges son los socios.
El matrimonio tiene relevancia jurídica dado que a través de él, la mujer entra en
la familia agnaticia del marido, con las consiguientes efectos patrimoniales, y
obligacionales para el paterfamilias (que responde de los actos de la mujer, tiene
obligación de alimentarla, etc.). También es relevante desde el punto de vista de la domus,
o casa del paterfamilias, dado que la mujer desempeña un importante papel en la vida
doméstica.
.- Tipos de matrimonio:
a) Conventio in manum (matrimonio cum manu o matrimonio sometido a
potestad): es la forma (el acto o contrato) por la que la mujer quedaba sometida
a la potestad del marido, o del paterfamilias del marido, si éste era alieni iuris;
entraba así en la familia agnaticia de su marido, y perdía el parentesco
agnaticio con su familia de origen.
b) Conventio sine manum (matrimonio libre): la mujer no se integraba en la
familia de su marido, y no quedaba sujeta a su potestad. Ello implicaba un
régimen de separación de bienes entre los cónyuges, al conservar la mujer su
propio patrimonio, y no integrarse el mismo en el patrimonio familiar.
.- Esponsales:
Es la promesa de futuro matrimonio, formalizada a través de un contrato
verbal de sponsio, mediante el cual la mujer se comprometía a contraer futuro
matrimonio. Si incumplía su promesa, debía entregar a su prometido una
cantidad de dinero. En la época clásica, desaparece esta pena por
incumplimiento, así como el formalismo.
Este vínculo moral entre los futuros esposos tenía consecuencias jurídicas,
como la exención de declarar como testigos el uno contra el otro, o el
3
reconocimiento de acciones a favor del desposado por ofensas contra su
prometida.
.- Leyes matrimoniales: lex Iulia de maritandis ordinibus (18 a.C.) y lex Papia
Poppaea (9 d.C) .
Ambas son promulgadas en tiempos del emperador Octavio Augusto, y su objeto
es regular el matrimonio. Los juristas de la época suelen hacer referencia a las mismas de
modo acumulativo como lex Iulia y Papia Poppaea, ya que son complementarias.
Tenían como finalidad fomentar el matrimonio y estimular la natalidad. Para ello
imponía sanciones a los célibes (no casados) como el no poder recibir herencias o legados.
Se favorece en ellas a los casados con hijos, frente a los que no tienen hijos. Antes de
Augusto, el matrimonio era una cuestión estrictamente familiar y privada. Durante su
reinado, sin embargo, debido a la gran prosperidad de que gozan los ciudadanos, derivada
de las conquistas militares, así como la seguridad que proporciona la Pax Romana, la
sociedad romana empieza a sufrir una relajación moral y de costumbres, que se traduce
en un descenso alarmante de los matrimonios y con ellos de la natalidad. Con estas leyes,
Augusto hace que el matrimonio sea una cuestión, una conveniencia de Estado. Es decir,
que responda a una necesidad pública de aumentar la natalidad, y no a la conveniencia
económica o social de los ciudadanos particulares.
4
Para reclamar la restitución de la dote, la mujer podía ejercitar la actio rei uxoriae.
Los bienes parafernales son aquellos que pertenecen a la mujer, pero no forman
parte de la dote (como vestidos, joyas, muebles, utensilios domésticos; en fin, los que
forman parte de su parafernalia, es decir, que van con su persona y atuendo). Su
disposición y administración corresponde a la esposa, pero puede encomendársela a su
marido, que actuaría respecto de ellos como un mandatario o representante de su mujer.
La libertad de divorcio fue casi total hasta comienzos del s. IV, Socialmente, sin
embargo, los divorcios sin causa justificada o el abuso del divorcio, eran
reprobados.
5
CONCUBINATO:
Es la unión libre o unión de hecho entre dos personas libres que deciden
convivir sin intención matrimonial. No se producen aquí las consecuencias
jurídicas propias del matrimonio como la condición de legítimos de los hijos
nacidos de esa unión, el sometimiento a potestad del padre de la mujer y de los
hijos, etc.
6
SUCESIONES
NOCIONES BÁSICAS:
1º.- Sucesión por causa de muerte (successio mortis causa): con esta expresión se hace
referencia a que el sucesor se sitúa en la posición jurídica del que fallece. Las
consecuencias jurídicas de esta sustitución o sucesión en la persona del fallecido son las
siguientes.
a) No sólo se adquieren los derechos, sino que también se asumen las obligaciones
(deudas) contraídas por el predecesor fallecido;
b) Las relaciones jurídicas del difunto pasan al sucesor tal como estaban respecto
del difunto;
c) Pasan al sucesor cosas y derechos que en vida serían intransmisibles como el
derecho sobre los sepulcros, que era una cosa fuera del comercio;
d) No se transmiten únicamente las relaciones patrimoniales, sino también
elementos patrimoniales, como el culto familiar.
2º.- Causante (de cuius): es la persona fallecida, es decir, aquél de cuya herencia se trata
(is de cuius hereditate agitatur);
3º.- Heredero: es el que sucede en la posición jurídica del causante, a título universal (es
decir, sucede en todo el patrimonio y relaciones patrimoniales y extrapatrimoniales). El
heredero puede ser: a) legítimo o de derecho propio (ej.: descendientes), y b) heredero
extraño o voluntario;
4º.- Legatario: es el que sucede a título particular (es decir, en uno o unos bienes o
relaciones concretos).
Son tres los requisitos necesarios para que pueda tener lugar una sucesión mortis causa.
A saber.
. - Muerte del "de cuius": todos los pactos y contratos que tuvieran por objeto la herencia de
una persona viva eran nulos. El causante tiene que haber fallecido para que se produzca la
sucesión.
- Capacidad para dejar herederos: tres requisitos: libertad, ciudadanía e independencia
familiar. Es decir, sólo tienen capacidad para dejar herederos los ciudadanos libres que
sean sui iuris. Un esclavo, un extranjero o un alieni iuris no podían dejar herencia.
Excepciones a la regla anterior:
. - el esclavo público puede dejar la mitad de su peculio; también lo podía hacer el
hijo de familia alieni iuris.
. - Capacidad para suceder:
Se exigían los siguientes requisitos:
2
1º.- La existencia del sucesor a la muerte del de cuius, bastando la condición de
nasciturus;
2º.-La libertad. Un esclavo podía ser instituido en testamento, si al mismo tiempo se le
manumitía El esclavo ajeno también podía ser instituido, pero la herencia pasaba a su
dueño;
- Los municipios en principio no tenían esta capacidad, pero la fueron adquiriendo durante
la época clásica;
- Las asociaciones no podían suceder, pero sí las fundaciones, que gozaban de un trato de
favor en Derecho hereditario.
2º) Adición: es el acto por el que el heredero acepta la herencia. Mientras se produce esta
aceptación, la herencia se considera yacente y se le pueden imputar derechos y obligaciones.
La aceptación puede ser expresa o tácita, entendiéndose que se da esta última cuando el
heredero ejecute actos como tal, es decir, se comporte como heredero.
En el Derecho pretorio se concedía un plazo de cien días al heredero para que
manifestara si aceptaba o no, y si dejaba pasar el plazo sin hacerlo, se entendía que
renunciaba a la herencia.
En Derecho justinianeo el plazo era de nueve meses, prorrogable a un año. Si el
heredero dejaba pasar el plazo sin manifestar nada, se entendía que aceptaba.
3
TIPOS DE DELACIÓN: TESTAMENTARIA Y AB INTESTATO
Sucesión ab intestato
Es la que tiene lugar por disposición de la ley, cuando concurre alguno de los siguientes
presupuestos:
a) La persona muere sin haber hecho testamento o
b) El testamento es nulo o
c) El heredero premuere, no acepta la herencia o es incapaz para aceptar.
Este tipo de sucesión experimenta algunas modificaciones según las distintas etapas del
Derecho Romano. Se distinguen las siguientes (4):
a) Hijos legítimos a los que se añaden los hijos emancipados y sus descendientes;
b) El pariente colateral agnado más próximo;
c) Parientes consanguíneos hasta el sexto grado, séptimo en caso de descendientes;
d) Cónyuge viudo.
4
D) La sucesión ab intestato con Justiniano: Novelas 118 y 127
Justiniano fusiona los sistemas sucesorios del ius civile y del derecho pretorio
(llamado también derecho honorario) y crea un nuevo orden sucesorio basado en el
parentesco natural y en los vínculos de sangre. Es decir, fusiona los sistemas de
hereditas y de bonorum possessio que, como se ha explicado más arriba, coexistían,
complementándose.
Se establecen cuatro tipos de sucesión, y la equiparación total de varones y mujeres.
a) Descendientes. Los de grado más próximo excluyen a los más lejanos;
b) Ascendientes y hermanos de doble vínculo;
c) Medio hermanos consanguíneos;
d) Los demás parientes colaterales sin limitación de grado. El más próximo excluye
al más remoto;
5
En el Derecho pretorio, se dispuso que el patrón tenía derecho a la mitad de
los bienes del liberto, si este moría con testamento y sin descendientes.
En el Derecho justinianeo, el orden era el siguiente
a) Descendientes del liberto
b) Patronos y sus hijos
c) Padres y hermanos dl liberto si no están en esclavitud a su muerte
d) Colaterales del patrono hasta el 5 0 grado.
Si entre los parientes llamados a suceder, hay uno que ha muerto antes que el
causante (sucesor premuerto) los descendientes de este sucesor premuerto la ley
les otorgaba conjuntamente la cuota que hubiese correspondido a este sucesor si
no hubiera premuerto. A su vez esta porción común se reparte entre estos
descendientes del premuerto por cabezas.
En el Derecho actual esto se conoce como sucesión por derecho de representación.
c) In líneas:
La división de la herencia tiene lugar por líneas cuando se hacen dos partes de la
herencia, y una corresponde a los ascendientes de la línea paterna y la otra a los
ascendientes de la línea materna.
ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA:
Según la clase de herederos de que se tratase, la adquisición de la herencia podía
tener lugar de diferentes modos. Así, los sui heredes, que se consideraban herederos
necesarios, adquirían la herencia ipso iure, es decir, automáticamente, sin necesidad de
aceptación por su parte. Lo mismo ocurría con los esclavos instituidos por sus dueños. El
resto de los herederos se consideraban voluntarios y era necesaria su aceptación para que
se produjera la sucesión.
6
Para corregir los radicales efectos que producía la adquisición de la herencia ipso
iure por parte de los sui heredes y los esclavos instituidos por sus propietarios (téngase en
cuenta que se heredaban los bienes y también las deudas del causante, aunque superaran a
los bienes), el Derecho pretorio creó dos instituciones: el ius abstinendi y la bonorum
separatio.
7
EL NEGOCIO JURÍDICO
1
b) Según la existencia de contraprestación o no entre las partes, se distingue entre negocios
onerosos (que imponen una carga a ambas partes. Cada una de las partes obtiene una
ventaja que es equivalente a la contraprestación que realiza a la otra parte) o gratuitos
(ej.: una donación o legado. El que lo recibe no tiene que hacer ninguna
contraprestación a la otra parte).
c) Según el momento en que se producen los efectos del negocio, puede ser inter vivos o
mortis causa.
d) Según que la causa, esto es la motivación o finalidad del negocio, tenga o no carácter
esencial, se distingue entre negocios causales y abstractos.
a. En el negocio abstracto, si bien sí tienen causa (todos los negocios la tienen), el
Derecho no toma en cuenta la finalidad inmediata que les da vida, y lo único
que tiene relevancia es el cumplimiento de las formalidades rigurosa y
específicamente exigidas: de ellas arrancan de modo directo los efectos
jurídicos, por lo que todo negocio abstracto es solemne. Ej.: la mancipatio.
b. En los negocios causales, la causa comunica al negocio su naturaleza
específica. Así la entrega de una cantidad a otro con la finalidad de regalársela,
no puede ser un préstamo porque la donación tiene una causa distinta de la del
préstamo.
e) En atención a las formalidades exigidas por la ley, cabe distinguir entre negocios
solemnes y no solemnes. En los primeros, la manifestación de la voluntad debe
expresarse necesariamente en la forma que establece la ley (ej.: el testamento); en los
negocios no solemnes, en cambio, la ley no exige a las partes del negocio que
exterioricen su voluntad de una forma determinada, sino que pueden expresarla de
cualquier modo.
ELEMENTOS DEL NEGOCIO JURÍDICO
En un negocio jurídico determinado tiene que haber elementos esenciales, y puede
haber elementos naturales y accidentales.
a) Elementos esenciales: han de darse en todo negocio jurídico para que tenga validez.
a. Capacidad de obrar de los sujetos intervinientes;
b. Voluntad interna: la manifestación de la voluntad que da vida al negocio
exige la formación de una voluntad interna auténtica, que no parta de un
error y que sea concorde con lo que se manifiesta;
c. Manifestación de la voluntad de los intervinientes: la voluntad interna no
basta, sino que tiene que manifestarse exteriormente. Las formas pueden ser
expresas como la oral o la escrita; o tácitas, por la realización de
determinados actos, la observancia de cierta conducta, etc.
d. Causa: es la finalidad práctica que da vida a la manifestación de la
voluntad. No debe confundirse con los motivos que condujeron a la
elección del negocio, los cuales ordinariamente carecen de trascendencia
jurídica.
b) Elementos naturales: son aquellos inherentes al negocio, es decir, que se dan
necesariamente en el mismo, salvo que las partes pacten lo contrario. Ej.: en el caso
de un préstamo pignoraticio en el que el prestamista recibe en prenda una cosa del
deudor, en garantía de que éste devolverá el préstamo, un elemento natural es la
facultad que tiene el prestamista-acreedor de vender la cosa que tiene en prenda,
para cobrarse lo que el deudor le debe con el precio obtenido.
c) Elementos accidentales: son la condición, el término (dies) y el modo.
a. La condición: es el acontecimiento futuro y objetivamente incierto, del que
hacen depender las partes la entrada en vigor (condición suspensiva), o el
2
cese (condición resolutoria) de los efectos de un determinado negocio
jurídico.
Se distinguen tres momentos:
.- pendente condicione
.- existente condicione
.- deficiente condicione.
En las suspensivas mientras la condición está pendiente sólo hay la
esperanza de adquirir un derecho. Cuando la condición se cumple (existente), el
negocio produce sus efectos. Hay casos en los que la condición se da por
cumplida, aunque realmente no haya sido así: cuando el que tiene interés en que
no se celebre el negocio, impide que la condición se cumpla, o cuando el
cumplimiento de la condición requiere la colaboración de un tercero y éste se
niega a prestarla;
Si la condición queda incumplida (deficiente), el negocio se tiene por no
celebrado.
**Referencia aclaratoria con relación a la conditio iuris, esto es, la condición impuesta, no por
la voluntad de las partes, sino por la ley, hace referencia los requisitos necesarios para la validez
de un negocio jurídico, es decir, son un presupuesto legal y necesario de la eficacia del negocio.
Desde este punto de vista, la conditio iuris no es propiamente una condición en el sentido de las
anteriores.
b) El término (dies): es el suceso futuro y cierto del que se hace depender por las
partes el comienzo de la eficacia del negocio jurídico (dies a quo), o la terminación
de la eficacia del negocio jurídico (dies ad quem).
*Se habla también en relación con el legado del dies cedens y el dies veniens: al
principio el legado sólo se adquiría con la aceptación de la herencia por el heredero.
Esto acarreaba la grave inconveniencia de que la adquisición del legado por el
legatario estaba supeditada a la voluntad del heredero que podía impedir o retrasar
3
la adquisición del legado, con la consecuencia de que, si el legatario moría antes de
la aceptación de la herencia por el heredero, no transmitía el legado a sus herederos.
Para evitar este inconveniente, los jurisconsultos romanos idearon los conceptos del
dies cedens y el dies veniens. Así, el dies cedens es el día que coincide con la
muerte del testador, y es el momento en el que el legatario adquiere el derecho al
legado y puede transmitirlo a sus herederos. El dies veniens coincide con el día de la
aceptación de la herencia, momento a partir del cual el legatario puede reclamar al
heredero que cumpla el legado.
d) Con el nombre de Modus se conoce la carga o gravamen (onus) que
puede imponerse a la persona beneficiada por una disposición de
liberalidad (legado o donación) para que dé determinado destino a todo
o parte de lo recibido o realice algo que interesa al testador o donante.
Se diferencia de la condición suspensiva en que no subordina los efectos del
negocio jurídico a su cumplimiento.
En la época clásica el beneficiado a quien se imponía un modus, sólo podía ser
obligado a su cumplimiento si se comprometía expresamente a ello por un
contrato verbal; por otra parte, las autoridades obligaban a que se cumpliese lo
convenido si era de interés general, y el pretor, en el caso del legado modal,
obligaba al legatario a prestar caución de que cumpliría el modus, so pena de
negarle la acción para reclamar el legado. En el Derecho justinianeo ya existió
una acción con la que se podía exigir directamente el cumplimiento del modus.
En fin, determinados actos no admitían término ni condición: los llamados actus
legitimi. Entre ellos se pueden citar la in jure cessio, la mancipatio, la datio
tutoris, la hereditatis aditio, etc.
INVALIDEZ E INEFICACIA DEL NEGOCIO JURÍDICO
Son inválidos todos los negocios jurídicos en los que, por cualquier causa, la
manifestación de voluntad no produce los efectos jurídicos que normalmente le
corresponderían.
Se distingue entre nulidad inicial o radical y anulabilidad o nulidad
relativa.
Nulidad radical: se produce cuando se ven afectados los elementos
esenciales del negocio jurídico:
.- falta de capacidad de las partes;
.- vicios que afecten a la formación de la voluntad interna o a su
declaración;
.- por imposibilidad del objeto;
.- por inobservancia de las formalidades prescritas;
.- por infringir una prohibición legal;
.- por ir contra la moral y las buenas costumbres;
.- por habérseles añadido una condición imposible o ilícita.
4
Los contratos nulos son inválidos desde su inicio. Se considera que en ningún
momento han tenido validez. No hace falta impugnarlos para que se tengan por
inválidos y no pueden ser convalidados.
La anulabilidad se da cuando el negocio es únicamente inválido con
respecto a determinadas personas. En estos casos el negocio sólo se invalida
cuando son impugnados por quienes tienen derecho a ello. Entre las causas de
anulabilidad está la del consentimiento prestado por violencia o intimidación, o
por un engaño, inducido por la otra parte (dolo);
Se habla de ineficacia del negocio jurídico cuando el negocio no está
afectado por ninguna causa de nulidad ni anulabilidad, no produce sus efectos
debido a un hecho extrínseco a sus elementos y requisitos: por ejemplo, el
testamento que resulta ineficaz por falta de aceptación del heredero.
** Anormalidades en la manifestación de la voluntad:
Lo normal es que la voluntad se forme libremente y sobre datos ciertos, y que al
manifestarse no sufra deformación alguna, sino que guarde perfecta
concordancia con lo internamente querido, pero a veces no ocurre así, y por ello
hay que analizar las distintas situaciones que pueden afectar a la validez del
negocio.
A. Discordancia consciente entre la voluntad interna y la declarada:
Son los casos siguientes:
.- Simulación: consiste en aparentar que se celebra un negocio jurídico,
cuando en realidad no se quiere celebrar ninguno. Hasta el Bajo Imperio
tenía validez el negocio simulado, pero en el Derecho postclásico se
considera nulo.
Si se simula un negocio para encubrir otro cuyos efectos se
pretenden obtener, se produce la simulación relativa. La simulación
puede aquí referirse a los sujetos (cuando aparece una persona
concluyendo el negocio, pero es otra quien efectivamente lo celebra,
valiéndose de la interposición de la primera) o a la causa del negocio (si
un préstamo o una compraventa encubren una donación, por ejemplo) o
a otros elementos. En el Derecho postclásico se reconoce validez al
negocio disimulado, si reúne las condiciones para su existencia jurídica.
.- Reserva mental: hay reserva mental cuando el declarante hace una
manifestación de voluntad aparentemente seria, pero disconforme con la
voluntad verdadera que se calla. El Derecho romano no tenía en cuenta la
restrictio mentalis, considerando válido el negocio afectado por la reserva
mental
.- Declaraciones iocandi gratia o docendi causa son aquellas que se
hacen en broma o por razón de enseñanza y no dan lugar a negocio jurídico, si
bien el declarante deberá indemnizar a la otra parte o a un tercero, los perjuicios
que, en su caso, les hubiere ocasionado.
.- Declaraciones realizadas bajo violencia (vis) o intimidación (metus):
aquí hay una discordancia consciente entre lo manifestado y lo querido, pero a
diferencia de los tres supuestos anteriores, aquí esta discordancia no es querida
5
por el declarante. En el caso de violencia física, el negocio se reputaba inválido.
Para los casos de intimidación se arbitró una actio quod metus causa, de
naturaleza penal, contra el autor de la amenaza o contra quien se benefició del
negocio viciado, por la que podía obtener una indemnización por los perjuicios
sufridos; otra opción era la in integrum restitutio propter metum, que era civil, y
hacía desaparecer los efectos del negocio jurídico viciado. Para poder acogerse
a estas acciones, tenían que darse las siguientes condiciones:
a) Que la amenaza fuese injusta;
b) Que la naturaleza del mal con que se amenaza fuese suficiente para
atemorizar a un hombre normal;
c) Que la declaración haya sido determinada por el miedo;
d) Que la amenaza sea real y no meramente presumible.
6
calidad de depósito y el que la recibe cree que se trata de un
préstamo (mutuo), no habrá ni depósito ni mutuo.
b) Error in persona: es el error acerca de la persona a quien se
dirige la manifestación de voluntad. Este error invalidaba el
negocio cuando la identidad de la persona tenía carácter
decisivo.
c) Error in corpore: recae sobre el objeto del negocio. Produce la
invalidez. Es el caso de quien cree comprar el fundo
Corneliano, cuando en realidad se le vende el fundo
Semproniano.
d) Error in susbtantia: aquí el error versa sobre la materia o la
composición de la cosa o sobre las características que son
fundamentales para servir a su fin. Los efectos de este error
varían entre los jurisconsultos romanos. Por ejemplo, si compro
una cosa de plomo, creyendo que es de oro, se considera que el
error es esencial.
e) Error in qualitate: ejemplo cuando se da un error en cuanto al
grado de pureza de un metal. Se considera no esencial y no
invalida el negocio.
f) Error in quantitate. Aquí la casuística romana varía entre los
que lo consideran esencial y los que no. Hay que estar al caso
concreto.
g) Error en los motivos: este error no se considera un vicio del
negocio jurídico y con carácter general no invalida el negocio,
aunque hay que estar al caso concreto. Ejemplo: madre que
creyendo muerto a su hijo militar, instituye a otros como
herederos. En la legislación imperial, se dispuso que la herencia
perteneciese al hijo.
Dolo: en materia de negocios jurídicos, puede entenderse como
inducción maliciosa al error. En el Derecho pretorio se habla de dolus
malus, como distinto del dolus bonus, el cual no es ilícito, pues se
considera que es simple astucia, que no persigue mal. En el Ius civile,
no se consideró el dolus malus como vicio del negocio. No así en el
derecho pretorio en que se concedió al perjudicado la actio doli, contra
el autor del engaño, que permitía obtener un resarcimiento patrimonial.
ɷ Convalidación y conversión del negocio inválido:
El negocio nulo no podía convalidarse. El negocio anulable podía
convalidarse, y adquirir validez, cuando la parte que podía impugnarlo
renunciaba expresamente a ello o dejaba transcurrir el plazo para
hacerlo.
Se admite también la conversión del negocio inválido en otro negocio,
cuyos requisitos sí reúne el negocio viciado, en el que la causa de
nulidad del primero no es relevante. Es decir, mediante la conversión se
cambia un negocio por otro.
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LA REPRESENTACIÓN
Existe representación en un negocio jurídico cuando una persona no
sólo interviene en lugar de otra, sino que con sus decisiones contribuye
a configurar el contenido del negocio.
Distinto de este caso es el del nuntius o mero portador de la voluntad de
otra persona que lo utiliza como medio material de comunicación. El
nuntius, a diferencia del representante, no tiene el menor margen de
libertad de decisión y, en consecuencia, puede serlo un esclavo.
Clases de representación:
.- Voluntaria, que es la utilizada por quienes, pudiendo actuar por sí
mismos, prefieren valerse de otro;
.- Legal o necesaria, a la que han de recurrir todas las personas que,
teniendo capacidad jurídica, carecen de capacidad ade obrar.
La representación puede ser directa o indirecta. En el primer caso, los
efectos de los actos llevados a cabo por el representante pasan
directamente al representado. El derecho romano sólo admitió la
representación directa con carácter excepcional.
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Derecho romano - Tema El negocio jurídico
Prof. Gabriel M Gerez Kraemer USP CEU
El negocio jurídico
1. Diferencia entre hechos y actos jurídicos; el tiempo. 2- Concepto de negocio jurídico. 3- Clases. 4.
Elementos. 5. La representación. 6. Invalidez e ineficacia del negocio jurídico.
EL TIEMPO (hecho jurídico): es muy importante para el derecho, en especial por lo que respecta a la
pérdida y adquisición de los derechos (vid código civil: “la prescripción extintiva y adquisitiva”).
Diversas clases: Atendiendo a su modo de cómputo: NATURAL (tal y como transcurre, por defecto salvo
que se especifique lo contrario) y CIVIL (sólo se computan los días hábiles).
Atendiendo a sus efectos: De CADUCIDAD (cuando y de cara a los efectos ligados a él, el
transcurso del tiempo no admite interrupción) y de PRESCRIPCIÓN (cuando el cómputo del tiempo sí que
admite interrupción). En el 1er caso, normalmente los efectos del tiempo de que se trate suelen operar
automáticamente; en el 2º, no operan por sí mismos, sino que es necesario reclamarlos (plazos límite para
interponer un recurso a una sanción frente a la usucapión o prescripción adquisitiva).
Regla de cómputo: dies inceptus pro iam completo habetur (el día iniciado se entiende como finalizado).
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2. Definición: acto de comunicación por el que los particulares autorregulan lícita y voluntariamente sus
intereses.
Es una creación de los pandectistas (nombre que recibieron los romanistas germanos del s. XIX- a partir de la
jurisprudencia romana). Se trata de un “supraconcepto” (es decir de un concepto que abarca otros) que ha
sido elaborado a partir de conceptos presentes en las fuentes romanos como los de contrato, testamento,
legado, etc.
3. Clases:
4. Elementos: existen tres tipos, los esenciales, los naturales y los accidentales.
a) Esenciales: son los necesarios para la existencia del negocio; sin ellos el negocio no existe. Se trata de
la voluntad, la causa y el objeto.
Se habla de elemento esencial específico para designar algún elemento que un determinado negocio exige
para su existencia. Sería la forma, en el testamento (a diferencia de los 3 anteriores, comunes a todos los
negocios).
La voluntad tiene que ser libre (la violencia y la intimidación, así como el dolo o el engaño son causas de
anulación del negocio) y no formarse como consecuencia de una incorrecta representación de la realidad,
de un error (otro factor que puede invalidar el negocio, cuando se considere relevante).
Puede ser expresa o tácita (en especial en los negocios no formales, como la compra venta), directa o
indirecta (cuando se presta el consentimiento a través de un representante, legal –el tutor- o voluntario
–el mandatario-).
La causa es el fin que se persigue con el negocio; tiene que ser lícita y conforme a la moral y las buenas
costumbres.
El objeto es el bien sobre el que recae el negocio; tiene que ser lícito, posible y tener contenido
patrimonial.
b) Naturales: son aquellos elementos del negocio que forman parte de él, salvo exclusión expresa. Ej.1
Facultad del acreedor pignoraticio de vender la cosa dada a él en prenda para cobrarse el crédito con el
precio obtenido (denominado pacto de vendendo); ej. 2 Responsabilidad del vendedor por los vicios
ocultos en la compra venta.
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c) Accidentales: aquellos que necesitan de la inclusión expresa de las partes para formar parte del negocio.
Se trata de la condición (condicio), el término (dies) y el modo (modus).
+ Condición (condicio): es una claúsula que eventualmente se incorpora a los negocios (el. accidental) y
que consiste en un hecho futuro y objetivamente incierto del que se hacen depender sus efectos.
En Roma, se excluyen los hechos presentes o pasados1, los hechos ciertos o necesarios, los imposibles o
ilícitos y los impuestos por la ley (no voluntarios, la llamada condicio iuris). El hecho tiene que ser futuro y
objetivamente incierto2.
Existen distintos tipos: positivas y negativas; potestativas, casuales o mixtas; suspensivas y resolutorias.
Modula los efectos del negocio dejándolo en suspenso hasta que acontezca o resolviendolo cuando
acontece.
La suspensiva suspende los efectos del negocio jurídico hasta que se cumpla o “verifique” la condición.
La resolutoria, al contrario, resuelve, deshace los efectos del negocio cuando esta se verifica. Se
distingue así entre los efectos de la condición ex nunc (“desde ahora”, desde que acontece la
condición) o ex tunc (“desde entonces”, desde la celebración del negocio).
+ Término (dies): hecho futuro y cierto (que va a suceder necesariamente) del que se hacen depender los
efectos del negocio. También denominado “plazo”.
Tipos: Dies certus an certus quando (cuando se sabe que va a suceder y cuándo va a suceder -una fecha,
por ejemplo-) - y dies certus an incertus quando (cuando se sabe que va a suceder pero no cuándo – la
muerte, por ejemplo).
Puede ser, como la condición, suspensivo y resolutorio aunque sus efectos son distintos ya que las
obligaciones que genera el negocio sometido a término existen pero no son exigibles hasta que no
acontezca el término.
Puede ser legal o voluntaria (cuando está impuesta por el ordenamiento jurídico – la tutela, por ejemplo
– o cuando es dispuesta voluntaria y libremente por las partes a través el mandato, por ejemplo); directa
o indirecta (en función de que los efectos del negocio jurídico recaigan directamente sobre el
representado o no, recayendo primero en el representante y luego, a través de un nuevo negocio, sobre
el representado). Esta última es denominada también imperfecta3.
1A difererencia del Código Civil que admite los presentes y pasados si son desconocidos por las partes. Es la llamada “condición
subjetiva”; Artículo 1113: Será exigible desde luego toda obligación cuyo cumplimiento no dependa de un suceso futuro o incierto, o
de un suceso pasado, que los interesados ignoren. También será exigible toda obligación que contenga condición resolutoria, sin
perjuicio de los efectos de la resolución.
2 A diferencia del derecho civil español que admite la condición subjetivamente incierta, es decir aquella que consiste en un hecho
que ha sucedido ya – no futuro, por lo tanto – pero que las partes desconocen.
3 Es la preferente en el derecho romano, de acuerdo con los principios ‘alteri stipulari nemo potest’ -nadie puede estipular para
otro– y ‘per extraneam personam adquiri non potest’ -no se puede adquirir a través de persona extraña-. Además la necesidad de
la representación estaba en gran medida resuelta por la configuración orgánica de la familia romana agnaticia y la consiguiente
capacidad de obrar de los dependientes a favor del paterfamilias.
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6. Invalidez e ineficacia del negocio jurídico: hay que distinguir en primer lugar entre la nulidad y la
anulabilidad del negocio.
La primera consiste en que el negocio sufre un vicio en sus elementos esenciales y por ello no produce
ningún efecto típico o característico del negocio - ‘quod nullum est, nullum producit effectum’-; en el caso
de la anulabilidad el negocio existe y produce sus efectos pero sufre un vicio menos grave que permite su
impugnación para obtener su anulación. En el derecho moderno ambos conceptos – nulidad y
anulabilidad – tienden a fundirse.
Conviene conocer también los conceptos de convalidación o saneamiento ( ‘quod initio vitiosum est, non
potest tractu temporis convalescere’: lo que es defectuoso desde el principio no puede convalidarse por el
paso del tiempo) y de conversión (transformación de un negocio jurídico en otro distinto).
+ Causas de nulidad: incapacidad de los sujetos; objeto no idóneo (ilícito, imposible); falta de voluntad
provocada por existir simulación4 y por el error (considerado este último un vicio muy grave que
determinaba la nulidad en Roma, si recaía sobre un elemento esencial). También por falta de forma (en
los negocios formales) o por la falta de causa (o por ser esta ilícita).
El error: se define como una falsa representación de la realidad o de un hecho del negocio sin la cual éste no se
habría celebrado en los mismos términos. Tiene que ser excusable y sólo es relevante la error que genera una
falsa representación de la realidad y por lo tanto una ignorancia de un hecho. Ello excluye el denominado “error
de derecho” y explica la regla de que “el desconocimiento de una norma no excusa de su cumplimiento” 5.
Existen diversas clases –en la denominación de la cosa, en el objeto, en la substancia del objeto, en la cantidad,
en el negocio… (in nomine, in corpore, in substantia, in quantitate, in negotio)- con distinto régimen jurídico.
+ Causas de anulabilidad: provocada por los vicios de la voluntad que son básicamente dos la violencia o
la intimidación (vis, metus) y el dolo o engaño (dolus). El error, como hemos visto, era considerado una
causa de nulidad cuando afectaba a los elementos esenciales del negocio y en particular a la voluntad.
La violencia o intimidación (vis – metus): hace referencia al negocio concluido sometiendo a la otra parte
a la fuerza o la violencia (vis) o a una amenaza que la intimida (metus). Es necesario que el temor sea grave
(de un mal mayor y no infundido a un hombre pusilánime), de un mal presente o futuro, fundado, injusto
y que recaiga sobre el sujeto, sus familiares o sus bienes. Para ello el derecho romano prevé distintos
remedios: la excepción “de donde con violencia o intimidación” (exceptio metus); la rescisión (restitutio
in integrum); y la acción contra la violencia o la intimidación (actio metus).
El dolo (dolus): en su doble vertiente de simulación o engaño, consiste en las maquinaciones de una de
las partes dirigidas a provocar en la otra una falsa representación de la voluntad en base a la cual se obliga.
Los remedios previstos fueron básicamente dos: la excepción de dolo y la acción de dolo (exceptio doli,
actio doli). Excluye al error (si se aprecia dolo no cabe hablar de error).
4
LAS COSAS
CONCEPTO JURÍDICO DE COSA:
La acepción usual del término cosa no coincide con la noción jurídica de cosa. En el
lenguaje corriente, ‘cosa’ es cualquier objeto del mundo exterior. El concepto jurídico de
cosa es más restringido, sólo tienen la consideración jurídica de cosa aquellos objetos
del mundo exterior susceptibles de utilidad y apropiación.
Con el transcurso del tiempo se ha ido ampliando este concepto, que ha ido abarcando
mayor número de entidades, que no son propiamente cosas en el sentido vulgar del
término, tales como la propiedad intelectual (obra literaria), la propiedad industrial (una
invención), el nombre comercial o la firma electrónica.
Noción romana de cosa: en el Derecho Romano para designar a las cosas se utiliza el
vocablo res (rei, en plural). Así, los derechos sobre las cosas se denominan derechos
reales.
Coincidente con esta clasificación, aunque no enteramente, resulta la distinción entre res
intra patrimonium y res extra patrimonium, que atiende a si la cosa está o no en el
patrimonio de una persona. Si una cosa fuera del comercio (ej.: una cosa pública o
sangrada) es también una cosa fuera del patrimonio, puede darse el caso de una cosa
dentro del comercio que al mismo tiempo sea una cosa fuera del patrimonio. Es el caso
de la res nullius (cosa que no tiene dueño), o de la res derelictae (cosa abandonada por su
dueño).
2.- Res mancipi y res nec mancipi
Atendiendo a la importancia económico-social de las cosas se distinguió entre las res
mancipi (mayor relevancia), y las res nec mancipi (las restantes, de menor valor). La lista
de res mancipi era cerrada y comprendía los terrenos y las casas en suelo itálico, los
esclavos, los animales de tiro y carga y las servidumbres rústicas.
Esta distinción desaparece en la época justinianea.
9.- Frutos
Son frutos de una cosa los productos o rendimientos de esta. Los comentaristas del
Digesto distinguen entre frutos naturales (cereales, madera, frutas, crías de los animales,
metales de las minas), y los frutos civiles, como son los intereses de un préstamo, la renta
por un arrendamiento de una casa.
Los frutos pueden estar unidos a la cosa fructífera (pendientes) o no (separados). Si han
sido recogidos por el poseedor de la cosa fructífera se llaman percibidos. Y estos pueden
ser consumpti, si se han consumido, o extantes, si no se han consumido.
Derecho romano
Autor: Gabriel M. Gerez Kraemer
1 La raíz de la palabra patrimonium es pater y la voz designaba originalmente los bienes –todos- de una familia, de los
que era titular el cabeza de familia.
2
En el seno de la familia se generan relaciones jurídicas muy singulares por la estructura que presentan; se califican más
bien como “derechos-deberes”.
3
Un derecho personal como es el arrendamiento adquiere –si accede al registro de la propiedad– todas las
características típicas de un derecho real. La prenda, por otro lado, es un derecho real, pero no concede a su titular un
poder directo sobre la cosa salvo en el caso de la ejecución de la cosa objeto del derecho.
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Derecho romano
Autor: Gabriel M. Gerez Kraemer
No se trata, por otra parte, de conceptos romanos pero sí se han elaborado a partir de las fuentes romanas.
La contraposición que sí es posible encontrar en el derecho romano es la que distingue entre acciones reales
y acciones personales (actiones in rem y actiones in personam – ULPIANO: D. 44, 7, 25 y D. 50, 16, 178, 2- y
GAYO 4, 2 y 3)4. Ella está en el origen de la actual diferenciación entre “derechos”.
B.2- Características: atendiendo a distintos puntos de vista, sus diferencias residen en que,
- desde la perspectiva de los sujetos, el derecho real tiene un sujeto activo, individual y determinado (el
titular), mientras que el sujeto pasivo (los no titulares, los demás, los terceros) son indeterminados. El
derecho personal, al contrario, afirma una relación entre dos sujetos perfectamente determinados: acreedor
(parte activa, individual y determinado) y deudor (parte pasiva, también individual y determinada).
- por razón del objeto: los primeros recaen sobre una cosa corporal; los personales se refieren a un
comportamiento del deudor denominado “prestación”.
- por razón de su eficacia: los derechos reales son absolutos y eficaces frente a todos (erga omnes); los
personales afectan sólo al deudor (son relativos).
- por su duración: la naturaleza de los derechos reales es permanente (o tiene tal vocación); al contrario, los
personales son de naturaleza temporal.
B.3- Clasificación de los derechos reales: mientras que los derechos reales suelen ser objeto de clasificación
en atención a los poderes que conceden y su finalidad –siendo esta la perspectiva desde la que
normalmente se explican-; las obligaciones se suelen abordar desde el punto de vista de los lugares de los
que nacen o las causas que las generan, denominadas sus “fuentes”.
Por otra parte, hay relaciones jurídicas (el derecho de superficie es un ejemplo de ello), que nacieron como un derecho
personal para acabar siendo un derecho real.
4
Vid al respecto, tema 4 “Clases de acciones”.
5 IJ. 3, 13, 1: Toda obligación nace de un contrato, de un delito, o como de un contrato, o como de un delito (s. VI –
Justiniano). Aparece aquí una cuatripartición de las fuentes de las obligaciones, que incluye a los hoy impropiamente
llamados cuasicontratos y a los cuasidelitos. Poco concreta, esta clasificación de las fuentes de las obligaciones es la que
permanece y así pasa hasta nuestro Código Civil,ver arts. 1089, 1887, 1895 a 1901 Cc.
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Derecho romano
Autor: Gabriel M. Gerez Kraemer
- Cosas dentro y fuera del comercio. Pueden estar excluidas del comercio por razones de derecho divino (en
Roma), por ser comunes a todos (aire) o por ser cosas públicas (ríos) - res in commercio y res extra
commercium (res divini iuris; res communes omnium; res publicae).
- cosas dentro del comercio, dentro o fuera del patrimonio de los particulares (así las cosas sin dueño –res
nullius- están dentro del comercio pero fuera del patrimonio de los particulares) - res in patrimonio y res
extra patrimonium.
- cosas mancipables (las más valiosas para la antigua economía agraria romana) y no mancipables (el resto) -
res mancipi y res nec mancipi.
- cosas muebles y cosas inmuebles (las primeras, a diferencia de las segundas, son las susceptibles de
transporte sin detrimento de su sustancia; esta categoría incluye las semovientes); son inmuebles el suelo y
todo lo que se haya unido indisolublemente a él - res mobiles y res inmobiles.
- cosas consumibles y no consumibles (las primeras, a diferencia de las segundas, son aquellas cuyo uso
adecuado implica su consumo). Existen también las llamadas cosas deteriorables, aquellas cuyo uso no
implica su consumo inmediato pero sí su deterioro o menoscabo como consecuencia del desgaste (interesan
porque son aquellas susceptibles de amortización).
- cosas fungibles y no fungibles (las primeras se denominan así porque “pueden hacer la función” –fungere
possunt- unas de otras al identificarse en cuanto que unidades de un género y no por su individualidad –
siendo éstas las no fungibles-). Esta categoría coincide con la de las cosas sustituibles y no sustituibles6.
- cosas divisibles e indivisibles (las primeras son las susceptibles de división o fraccionamiento sin pérdida de
su sustancia o valor económico; las segundas no).
-cosas simples, compuestas (o complejas, cuando no puede identificarse una principal y otra accesoria) y
universalidad de cosas (un agregado de cosas homogéneas que conforman un todo).
- cosa principal y cosa accesoria (esta última se define frente a la primera puesto que es la que sirve a la
principal); partes de cosas.
- frutos (rendimientos que una cosa madre, sin detrimento de su sustancia, es capaz de producir
periódicamente; existen de varias clases en función de la situación en que se hallen: consumidos y no
consumidos; pendientes o extantes y percibidos; dejados de percibir; etc.).
6
El Código Civil español confunde consumible con fungible o sustituible en el artículo 1753: “El que recibe en préstamo
dinero u otra cosa fungible, adquiere su propiedad, y está obligado a devolver al acreedor otro tanto de la misma
especie y calidad”.
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Derecho romano
Autor: Gabriel Gerez Kraemer.
LA PROPIEDAD Y LA POSESIÓN
LA PROPIEDAD
1. Concepto, contenido y límites: la propiedad es el más antiguo derecho real (res = cosa) y aquél sobre
el que se apoyan los demás derechos reales denominados derechos reales sobre cosa ajena.
El término más antiguo para describir la propiedad romana es el de mancipium. Los términos de
proprietas y de dominium son también romanos, aunque posteriores. El primero, preponderante
hoy, se utilizó sobre todo en la situación de concurrencia con un derecho real sobre cosa ajena. El
segundo, que también se ha incorporado a la terminología moderna, destaca la cualidad de "señor"
o dueño que se atribuye al titular.
Se trata del derecho más amplio (aunque no absoluto) que cabe sobre las cosas, aunque para los
romanos nunca fue un derecho absoluto, sin límites. El diseño o configuración de este derecho es
consecuencia de una notable evolución puesto que, a lo largo de la historia del derecho romano, la
propiedad pasó por una serie de etapas y se encontró en distintas situaciones hasta configurarse como
la conocemos hoy.
Los poderes o facultades que otorga a su titular son los siguientes (4):
- poseer la cosa; significa tenerla materialmente para sí con exclusividad de terceros (possidere).
- usar la cosa (o, como dicen los códigos civiles aún, facultad de gozar de la cosa); esto es aprovechar las
utilidades que ofrece la cosa sin detrimento de ésta (uti).
- disfrutar de la cosa, es decir, poder adquirir sus frutos (frui).
- disponer de la cosa, es decir, alterar o consumir la cosa, total o parcialmente, física o jurídicamente,
(habere).
Es un “señorío”, un poder –el más amplio reconocido por el derecho- que una persona, el propietario,
ejerce de modo directo sobre la cosa, en acto por lo tanto, o en potencia.
En acto, cuando no hay otro derecho real sobre la cosa que presione sobre ella y limite el señorío de
su dueño; en potencia cuando, por ejemplo, co-existe con la propiedad otro derecho real que otorga
alguna de esas 4 facultades a un tercero, el titular del derecho real (así sucede con el derecho real
de usufructo que despoja al propietario temporalmente de las facultades de uso y disfrute; en este
caso, la propiedad se califica de "nuda propiedad", por hallarse “desnuda” de alguna de sus
facultades características).
No es ilimitado, sin embargo, por diversas razones que suelen calificarse como de “de interés privado”
(porque el interés en juego en ellas es el de los particulares afectados) o de interés público (cuando el
interés que explica el límite de la propiedad es el de la comunidad).
Derecho romano
Autor: Gabriel Gerez Kraemer.
-límites por razones de interés privado: destacan las normas que regulan las relaciones de vecindad
entre inmuebles contiguos1. En este contexto, se habla de “inmisión” (de in –dentro- + mitto –enviar,
introducir-) para referirse a las actividades realizadas en el propio fundo que se proyectan sobre el
fundo vecino. Tales inmisiones podrán ser lícitas o ilícitas en función de la gravedad de los efectos y de
la existencia o no de una servidumbre o permiso por parte del propietario del fundo afectado.
Se denominan actos de emulación las inmisiones realizadas con la intención exclusiva de dañar al
vecino.
-límites por razones de interés público: son muy numerosas y antiguas; es el caso de las que se
imponían, ya en Roma, a los propietarios de fundos situados junto a un río público (que estaban
obligados a dejar libre las riberas para facilitar el tráfico fluvial) o las que sufrían los propietarios de
fincas vecinas a las vías públicas.
Diferentes son los supuestos de despojamiento de la propiedad que se denominan de expropiación
forzosa. Se trata de la enajenación de un bien privado, en contra incluso de la voluntad de su
propietario, por razones de utilidad pública. Un ejemplo de expropiación forzosa de bienes inmuebles
por razones de interés común -para la construcción de obras públicas (acueductos)- es la que presenta
el autor llamado Frontino respecto de un manantial privado o de terrenos de propiedad privada. Otra
aplicación se encuentra en el supuesto del tesoro aunque por razones de interés privado (ver más
adelante).
También regula el derecho romano el uso de las cosas, y prohíbe aquellos comportamientos que
constituyen un abuso, una extralimitación en el ejercicio del derecho de propiedad. Es el caso de las
prohibiciones imperiales de maltrato a los esclavos2.
1 Por ejemplo, a propósito de la recogida de los frutos que caen sobre el terreno vecino pero que pertenecen al
árbol propio; o la facultad del propietario de cortar las ramas del árbol vecino que penetran en el fundo propio
hasta una determinada altura (lo mismo sucede con las raíces).
2 vid G.1.52 y 53 y art.7.1 y 2 Cc.
G.1.52 y 53 Así pues, los esclavos están bajo potestad de sus dueños. Esta potestad es de derecho de gentes, pues
podemos observar igualmente entre todas las naciones que los dueños tienen derecho de vida y muerte sobre los
esclavos, y que todo lo que se adquiere por el esclavo es para el dueño. Pero hoy en día ni a los ciudadanos
romanos ni a los demas hombres que se hallan bajo el imperio del pueblo romano se les permite tratar a los
esclavos con excesiva dureza y sin motivo; pues en virtud de constitución del sacratísimo emperador Antonino, el
que mata injustificadamente a su esclavo es tan reponsable como el que mata a un esclavo ajeno. Pero también se
reprime en la constitución de este príncipe el mal trato por parte de los dueños; pues con ocasión de una consulta
que le hicieron unos gobernadores de las provincias a propósito de los esclavos que se refugian en los templos de
los dioses o en las estatuas de los príncipes, dispuso que si parecía insoportable la dureza de los dueños se les
obligara a vender sus esclavos. Las dos cosas están bien, pues no debemos abusar de nuestro derecho, por esta
razón también se prohíbe a los pródigos la administración de sus bienes).
Art.7 Cc. 1. Los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe.
2. La Ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la
intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realice sobrepase manifiestamente los límites
normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la
adopción de las medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso.
Derecho romano
Autor: Gabriel Gerez Kraemer.
Además, existe la acción negativa o negatoria que se denomina así porque el propietario niega la
existencia de un derecho limitativo de la propiedad y quien lo afirme debe demostrar lo contrario.
Y dispone también el dueño de los denominados remedios jurídicos respecto de relaciones de vecindad,
como son:
- la acción de contención de agua pluvial (que sirve propietario para defenderse frente a las alteraciones
del curso natural de las aguas pluviales producidas en un fundo vecino y que pueden causarle un daño) .
- remedios diversos respecto de construcciones y obras que amenazan con la producción de un daño en
el fundo propio o de obras y construcciones ilícitas: caución de daño temido (cautio damni infecti),
denuncia de obra nueva (operis novi nuntiatio), interdicto “de lo realizado con violencia o
clandestinamente” (quod vi aut clam).
- el interdicto de recolección de fruto (de glande legenda) y el interdicto de tala de árboles (de arboribus
caedendis); muy antiguos ambos.
- la acción de deslinde (actio finium regundorum), que es una acción declarativa cuya función consiste en
determinar las lindes precisas entre dos fincas vecinas.
Derecho romano
Autor: Gabriel Gerez Kraemer.
LA POSESIÓN
1. Concepto y requisitos: tendemos a pensar que propiedad y posesión son términos sinónimos. Sin
embargo, no es así sino que designan realidades o situaciones distintas. Como ya sabemos, la posesión
es uno de los poderes que constituyen la propiedad, pero con el término, se designa también a una
situación de hecho –el control o la tenencia de una cosa- que puede darse independientemente de la
propiedad y puede tener consecuencias jurídicas.
Posesión se llama, por tanto, al control o tenencia de una cosa independientemente de que se sea
propietario de ella.
Si acudimos a la etimología de la palabra possessio veremos que tiene una doble raíz: potis /
potestas (“poderoso” / “poder”) y sessio/sedere (“estar sentado”). Suma, por lo tanto, a la idea de
poder, el hecho de estar “sentado”, de “encontrarse sobre una cosa”. El propio término, por tanto,
nos dice ya cuáles son los elementos de la posesión: el “subjetivo”, aquél que tiene que ver con la
disposición de ánimo o con la intención del sujeto (el hecho de tenerlo “con poder”); y el objetivo,
que designa el control material del bien (“estar sentado” sobre la cosa). Se trata, por otro lado, de
características que ya concurrían en uno de los primeros poseedores que identificó el derecho, el
arrendatario de suelo público (entonces llamado vectigalista): una persona que a cambio de un
precio se asentaba sobre el suelo público con poder (un poder derivado del Estado que le permitía
ese uso).
Nos hallamos pues ante una conducta que un sujeto realiza con respecto a una cosa -su control-, con
unas características singulares y que puede obedecer a situaciones muy diversas.
2. Clases: cabe clasificar a los poseedores de distintas formas. Una primera sería la que separa el
poseedor en concepto de dueño del que no lo es (2.1). Otra, muy importante, es la del poseedor de
buena fe frente al que no lo es (2.2).
Dentro de la posesión en concepto de dueño se distingue la posesión civil: es así como se llama a la
posesión en concepto de dueño y de buena fe. Daba lugar en Roma (y todavía hoy) a la adquisición de la
propiedad (por usucapión o prescripción adquisitiva) cuando permanecía en el tiempo sin ser molestada
o interrumpida.
b) La posesión que no es concepto de dueño: además del poseedor en concepto de dueño (propietario y
poseedor no propietario uti domino), existen otras personas que poseen o controlan lícitamente un bien
pero por causas distintas del querer la cosa como propia o para sí.
Son las siguientes: precarista, acreedor pignoraticio, secuestratario, vectigalista (arrendatario de suelo
público), comodatario o prestatario de uso, arrendatario, usufructuario y depositario.
3La pérdida de la posesión tiene lugar como consecuencia de la pérdida de cualquiera de sus 2 elementos (el corpus
y el animus) o de ambos, evidentemente.
Derecho romano
Autor: Gabriel Gerez Kraemer.
Todos ellos poseen, detentan la cosa, la tienen bajo su control (se encuentran sobre ella o la tienen en
sus manos) pero a todos les falta el animus típico del dueño, es decir la intención de tener la cosa para
sí4.
B2. Posesión de buena fe y posesión de mala fe: la buena fe es el desconocimiento de estar causando un
daño a otro. Se presume siempre en las personas. Esto significa que quién la niegue deberá demostrarlo
(deberá demostrar que la otra parte ha actuado con la intención de causar un daño).
La buena o la mala fe interesa, en relación con el poseedor civil (poseedor que se cree propietario sin
serlo), puesto que la existencia o no de buena fe, exige unos plazos u otros para la usucapión.
También es relevante en el contexto de la protección de la posesión porque determinados poseedores
de mala fe no podrán gozar de la protección interdictal. Ésta exigía que la posesión fuese non vitiosa, es
decir no fuese conseguida mediante violencia, clandestinidad o a título de precario .
C. Protección; los interdictos posesorios: la posesión está protegida mediante un instrumento específico
–los interdictos (posesorios)- y no mediante acciones (instrumento típico de defensa de los derechos).
Son órdenes del magistrado, ágiles de tramitación y de inmediato cumplimiento, destinadas a proteger
o hacer respetar situaciones de apariencia jurídica. Consisten en la prohibición o interdicción de
desarrollar determinada conducta como obrar con violencia o alterar determinada situación (es ésta la
forma más antigua que les da nombre) o en una orden o mandato que busca la exhibición o restitución
de una cosa determinada. Persiguen la paz social y no la resolución definitiva de un litigio o la
declaración de existencia o inexistencia de un derecho. Por ello, el magistrado no entra a valorar el
fondo del asunto.
D. La possessio iuris: La posesión, en principio, sólo es posible sobre cosas corporales puesto que exige
estar “sobre la cosa”, estar “sentado” sobre la cosa; no cabe, pues, sobre derechos, realidades de
naturaleza inmaterial, intangibles que no se pueden aprehender.
Sin embargo, el derecho romano amplía el concepto de la posesión (y su objeto) también a los derechos
al proteger situaciones de apariencia de titularidad jurídica siempre que se traduzcan en
comportamientos visibles. Ello exigía que el derecho tuviera alguna manifestación tangible, que su
ejercicio o aprovechamiento presentase cierta “materialidad” o signos visibles de su ejercicio (el paso,
una construcción, etc.).
Un supuesto sería el paso a través de una finca ajena, abiertamente, durante un plazo de tiempo sin
oposición del propietario, de forma no violenta o clandestina, sin tener derecho a ello. En tal caso, nos
hallaríamos no ante la titularidad sino ante la “posesión de un derecho”.
Esta idea se amplía en época posclásica para pasar a admitir la cuasi-possessio como posesión de
derechos.
4 (b1). Algunos de ellos, al igual que el poseedor en concepto de dueño, dispusieron de un interdicto para la defensa
de su posesión frente a quien les inquietase en su tenencia de la cosa. Fueron el precarista, el acreedor pignoraticio,
el secuestratario y el vectigalista. Por ese motivo, fueron –los cuatro (4)- denominados “poseedores interdictales” .
También gozaba de esta protección el propietario.
(b2). El resto (comodatario, arrendatario, usufructuario y depositario) fueron denominados poseedores naturales o
simples detentadores. No gozaban de más protección que la que derivaba de su contrato (la acción de comodato,
por ej.) frente a la otra parte de la relación y no frente a terceros.
-La Posesión
- Concepto, naturaleza y tipos.
- Adquisición, conservación y pérdida.
- Defensa de la posesión: los interdictos posesorios.
- Possessio iuris.
– La posesión
- Pérdida: a) por pérdida del corpus y del animus; b) por pérdida del
animus, aunque se conserve el corpus; c) por pérdida del corpus, aunque se
conserve el animus.
3.-Defensa de la posesión: los interdictos posesorios.
Clases de interdictos:
A) para conservar o retener la posesión: persiguen la protección de la
posesión frente a perturbaciones de terceros; *Interdictum uti possidetis (para
bienes inmuebles); **Interdictum utrubi (para bienes muebles).
4.-Possessio iuris:
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Clasificaciones:
Modos originarios:
2.- Tesoro:
3.- Accesión:
vale más que la materia sobre la que se realiza: los Sabinianos daban la
propiedad al dueño de la materia y los Proculeyanos al pintor (Justiniano se
adhiere a estos últimos); de los hilos o bordados al tejido (textura); de una
pieza accesoria a otra principal metálica (plumbatio),...
- unión de una cosa mueble a una inmueble (según el principio
‘superficies solo cedit’, el vuelo accede al suelo): la siembra de semilla sobre
suelo ajeno (satio); la plantación sobre suelo ajeno (plantatio); la construcción o
edificación sobre suelo ajeno (inaedificatio),...
-unión de cosa inmueble a cosa inmueble (en realidad se trata de
incrementos fluviales, es decir, producidos por efecto de la fuerza de un río o
caudal de agua): sedimentación lenta de tierra desde un punto a otro (adluvio);
segregación violenta de una porción de terreno de un fundo e incorporación a
otro (avulsio); isla nacida en un río (insula in flumine nata), cauce abandonado
(alveus derelictus).
4.- Especificación:
Modos derivativos:
1. Mancipatio:
Referida a las res mancipi.
Es un negocio formal, del ius civile, realizado entre el que da la cosa
(dante o auctor) y el accipiente ante cinco testigos más otro encargado de
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llevar la balanza con la que se pesaba el dinero (en una etapa en la que éste
aún no se contaba sino que era necesario pesarlo).
Es también un negocio abstracto (la transmisión de la propiedad era una
de las finalidades a las que podía servir produciéndose un intercambio de cosa
por precio propio de una compraventa).
Era el accipiente el que realizaba las diferentes declaraciones
encaminadas a adquirir la cosa mientras que el auctor guardaba silencio. Sin
embargo, a veces éste último realizaba determinadas manifestaciones o
nuncupationes, por ejemplo, para hacer en su favor una reserva de derechos
(así, un derecho de usufructo sobre el inmueble enajenado al accipiente, etc.).
Verdadero
Propietari
*Actio de modo agri (el enajenante declara una extensión del fundo vendido
superior a la real).
2. In iure cessio:
3. Traditio:
(Ver esquema de transmisión de res mancipi y nec mancipi y textos de la
posesión).
Es el modo más normal de adquirir la propiedad civil de las res nec
mancipi y la propiedad bonitaria de las res mancipi.
Consiste en la puesta a disposición del accipiente (tradere significa
“entregar la posesión”, frente a dare que es “dar la propiedad”) con la intención
de hacerle propietario.
Requisitos:
1. Poder de disposición del enajenante: “nemo dat quod non habet” no
es del todo correcto porque lo decisivo es que se tenga el poder de disposición.
2. Acto de entrega: pero la posesión no es necesario que sea material o
física sino que basta con que se traspase el control sobre la cosa. Esta idea da
pie a formas espiritualizadas de entrega.
-traditio longa manu: señalamiento del fundo vecino desde un lugar
elevado del fundo contiguo en el que se encuentran enajenante, que es quien
señala con el dedo, y adquirente.
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Fundo
Comprador Vendedor
entrega de la cosa
(emere*) (solvere*)
Usucapio y praescriptio.
Concepto:
-Derechos reales sobre cosa ajena constituidos por voluntad de los
propietarios de dos fundos vecinos.
-Sobre bienes inmuebles, imponiendo una carga concreta, permanente y
objetiva sobre un fundo (llamado “sirviente”) a favor de otro (llamado
“dominante”).
-La servidumbre es una ‘qualitas fundi’ o cualidad del fundo, es decir,
inherente a él, lo que determina lo siguiente:
-Que la servidumbre, como derecho que es, no se pueda enajenar
separadamente del fundo.
-Que sea indiferente quién aparezca como propietario de
cualquiera de los dos fundos.
Tipos:
Protección:
Se realiza a través de una acción real llamada vindicatio servitutis. La
acción acabó denominándose confessoria por oposición a la negatoria del
propietario.
Concepto y caracteres:
Constitución:
-El modo más normal es el del legado vindicatorio (es decir, el legado
que producía un inmediato efecto real: la constitución del usufructo en
favor del legatario).
-La constitución por ley (Justiniano).
Extinción:
Causas
Objetivas:
1.-Perecimiento del objeto.
2.-Transformación de la cosa por cambio de su destinación (mutatio rei).
3.-Consolidación o confusión de titularidades.
4.-Por el transcurso del plazo o término.
Subjetivas:
1.- Muerte, capitis deminutio máxima o media.
2.-Renuncia.
3.-No uso.
4.-Negativa del usufructuario a prestar la caución usufructuaria.
Cuasiusufructo:
-Figura anómala: tiene por objeto cosas consumibles.
-Permitido a través de un Senadoconsulto de época de Augusto.
-En la práctica esta figura resultaba ser similar a un préstamo.
Defensa:
+A través de la "reclamación del usufructo" (vindicatio ususfructus o
petitio ususfructus).
+ Interdictos posesorios.
+Otros remedios.
Historia:
-Derechos reales sobre cosa ajena: DE GARANTÍA (para asegurar la
realización del crédito).
Constitución de prenda:
Objeto de la prenda:
Pluralidad de hipotecas:
-Caben varias hipotecas sobre una misma cosa. Esto no sucede con el
derecho de prenda.
-El acreedor preferente es el que haya constituido su hipoteca en primer
lugar (prior tempore potior iure, el primero en el tiempo es de mejor derecho),
+salvo las hipotecas privilegiadas, que tienen preferencia de
cobro aunque sean de fecha posterior: aquellas constituidas mediante
acto público, la del acreedor refaccionario, la que recae sobre bienes del
marido para restitución de la dote,...
IV.- ENFITEUSIS Y SUPERFICIE
Derecho de enfiteusis:
Origen:
Derecho de superficie:
DERECHO DE OBLIGACIONES
- La O b l i g a c i ó n
- Concepto y orígenes.
- Objeto de la obligación: La prestación y sus caracteres.
- Fuentes de las obligaciones.
- Clasificación de las obligaciones: 1- Por su objeto. 2- Por los sujetos. 3-Por el
vínculo.
Concepto y orígenes:
Contenido y objeto:
B) o b l i g a c i o n e s a l t e r n a t i v a s : normalmente el objeto de la
obligación es único. Pero es posible que en la obligación aparezcan deducidas
alternativamente dos o más cosas, de modo que todas ellas sean igualmente
debidas; pero el deudor se libera prestando tan sólo una. Entonces, la
obligación se "concentra" sobre uno de los objetos debidos; de alternativa se
hace simple.
La concentración se puede deber a la elección del deudor (caso normal);
del acreedor; o de un tercero. Sin embargo, el acreedor, hasta la litis
contestatio y el deudor hasta el pago pueden cambiar (salvo que se hayan
comprometido a no hacerlo) su elección (ius variandi).
La concentración puede producirse también por el perecimiento de uno
de los objetos debidos.
Principios:
1-Si la elección corresponde al acreedor:
El perecimiento fortuito de una de las cosas le priva del derecho de
elección, mientras que el perecimiento imputable al deudor no impide al
acreedor pedir la estimación de la cosa extinguida.
2-Si la elección corresponde al deudor:
Primero, cuando la primera cosa se extinga por hecho del deudor,
con ello ha ejercitado su elección y por eso la obligación se concentra
sobre la segunda cosa. El sucesivo perecimiento de la segunda cosa, si
es fortuito, extingue la obligación; si es imputable al deudor le hace
responsable.
Justiniano estableció, en cambio que, perecida la segunda cosa
por caso fortuito, la obligación no se extingue, sino que el deudor
responde con una actio de dolo por haber ocasionado el perecimiento de
la primera, tendente a obtener el valor medio de los dos objetos.
Segundo, cuando la primera cosa perezca por caso fortuito,
concentración de la obligación sobre la segunda. Justiniano: facultad de
prestar el valor de la cosa extinguida.
Prof. Dr. D. Juan Manuel Blanch Nougués
CONTRATOS REALES
Son aquellos que se perfeccionan con la entrega de la cosa.
Compilación justinianea:
Mutuo
DEF C. real, unilateral y de derecho estricto, en virtud del cual una persona (mutuante)
entrega otra (mutuario) una cantidad de dinero u otras cosas fungibles, y el mutuario asume
entonces la obligación de restituir al mutuante la misma cantidad de cosas de igual género
y calidad.
Actio certae creditae pecuniae (acción de cantidad cierta de dinero prestado)
Interés: debe quedar expresado en stipulatio.
Comodato
DEF C. real, bilateral imperfecto, de buena fe y gratuito, en virtud del cual una persona
llamada comodante entrega a otra llamada comodatario una cosa (inconsumible,
normalmente, mueble y específica) para que este la use y la restituya al cabo de un cierto
tiempo o después del uso convenido.
Obligaciones:
- Comodatario:
o Usar la cosa debidamente (furtum usus)
o Responde por “custodia” en derecho clásico sólo eximido por fuerza mayor).
Derecho justinianeo: sin responsabilidad si actuó con la debida diligencia.
o Restituir la cosa al término del plazo
- Comodante:
o Reembolso al comodatario de los gastos extraordinarios que hubiera tenido
que hacer (iudicium contrarium).
o El comodatario es un mero poseedor natural.
Depósito:
DEF C. real, bilateral imperfecto, de buena fe y gratuito, en virtud del cual una persona
llamada depositante entrega a otra llamada depositario una cosa mueble para que la guarde
por un cierto tiempo y se la devuelva cuando se la reclame.
Figuras especiales:
- Depósito irregular (de cosa fungible)
- Secuestro
- Depósito necesario
Obligaciones:
- Del depositario:
• Guardar la cosa, sin usarla
• Restituirla cuando la pida el depositante
• Responde sólo por dolo
- Del deponente:
• Eventual reembolso al depositario de gastos necesarios (iudicium
contrarium).
Prenda
DEF C. real, bilateral imperfecto, en virtud del cual una persona, el deudor pignoraticio
o pignorante, entrega a otra, el acreedor pignoraticio, una cosa en garantía de una obligación,
quedando el acreedor obligado a devolverla cuando le sea satisfecho su crédito. El contrato
de prenda da nacimiento al derecho real de prenda.
Obligaciones:
- Del acreedor pignoraticio:
• Restituir la cosa al pignorante una vez que este le haya satisfecho su crédito.
• Si llega a venderla, devolver el superfluum.
• Responde por custodia.
- Del deudor pignoraticio:
• Eventual reembolso de gastos (iudicium contrarium)
CONTRATOS FORMALES
Verbales stipulatio
Estipulación
DEF C. Formal y abstracto, unilateral y de derecho estricto, en virtud del cual una persona
llamada promitente (promissor) promete oralmente la realización de una prestación (cierta
o determinable) a otra persona llamada estipulante (stipulator), que acepta.
Dos tipos, según palabras pronunciadas:
- Sponsio (ius civile)
- Otros tipos (ius gentium)
Requisitos formales:
- Oralidad
- Presencia de las partes
- Unidad del acto
- Congruencia entre pregunta y respuesta
Actio certae creditae pecuniae (condictio) y otras
CONTRATOS CONSENSUALES
Compraventa (empetio vencitio)
DEF C. consensual, bilateral perfecto y de buena fe, en virtud del cual una de las partes,
llamado vendedor, se obliga a entregar una cosa a otra (comprador) y garantizarle su libre
y pacífica posesión a cambio de un precio cierto en dinero al que se obliga la otra parte.
Es un contrato obligacional: No crea derechos reales, sino que hace surgir obligaciones. La
mera CV no transmite la propiedad.
- Cosas comerciables. Precio cierto o determinable.
Obligaciones de las partes:
- Del comprador:
• Pagar el precio. Se traspasa la [Link] dinero.
- Del vendedor:
• Entregar la cosa
• Responder por vicios jurídicos: evicción. Actio auctoritatis. Stipulatio
duplae. Actio empti.
• Responder por vicios materiales. Actio redhibitoria. Actio quanti minoris.
Determinación del riesgo:
¿Debe pagar el comprador si la cosa perece antes de la traditio?
- REGLA: periculum est emptoris. Comprador: casos de fuerza mayor
- Vendedor: responde por custodia.
- Traspaso del riesgo: momento de la perfección de la compraventa
Sociedad (societas)
DEF C. consensual, plurilateral y de buena fe, en virtud del cual varias personas (socios)
se obligan a aportar sus bienes o su actividad para la consecución de un fin lucrativo común
y lícito.
Obligaciones suelen ser homogéneas. Prohibida la sociedad leonina. Consentimiento
duradero.
Sociedad universal: todos los bienes presentes y futuros.
Sociedad unius rei: para una actividad lícita determinada. Sólo aportaciones pactadas.
Actio pro socio
Mandato (mandatum)
DEF C. consensual, bilateral imperfecto y de buena fe, en virtud del cual una persona,
llamada mandatario, se obliga a realizar gratuitamente una gestión o encargo por cuenta de
otra, llamada mandante.
No se debe confundir mandato con representación.
El mandatario responde sólo por dolo.
Mandante resarce de gastos y daños en la gestión.
Actio mandati a favor del mandante.
Actio mandati contraria a favor del mandatario.
El mandatario no es un mero nuncio o mensajero. Actúa con cierto margen de libertad
siguiendo las instrucciones del mandante.
Extinción: cumplimiento, muerte, voluntad unilateral de cualquiera de las partes.
LA RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL:
Responsabilidad contractual
- Cumplimiento e incumplimiento de las obligaciones.
- Mora debitoris y mora creditoris.
1
basados en la asunción de esferas de riesgo que el derecho atribuye a las partes
de una relación jurídica, es decir, al margen de la voluntad del autor, es la
denominada “responsabilidad objetiva”.
Las hipótesis de la voluntariedad del acto son las siguientes:
A “Dolo” (dolus): Debe entenderse por dolo la voluntad de realizar un acto
con la conciencia de que con él se produce el incumplimiento de la obligación.
B “Culpa”: puede suceder también que el acto infrinja un modelo de
conducta exigible al sujeto sin que vaya dirigido conscientemente a incumplir la
obligación. Por ejemplo, alguien –en el ejemplo clásico (Ulp. D. [Link])- está al
cuidado del fuego de un horno pero se duerme y provoca un incendio. La regla
general de conducta consiste en que el encargado de una tarea no la descuide. Si
en el caso propuesto el sujeto obligado se duerme no es que desee
conscientemente faltar a su obligación, pero no por eso su conducta deja de ser
merecedora de reproche. Términos que en la casuística romana se van a ir
integrando progresivamente en la idea de culpa son negligencia, imprudencia,
impericia.
Existen diversas clasificaciones de la culpa, que, con precedentes en el
pensamiento clásico, adquieren forma definitiva en época posterior:
+Se habla de culpa lata (considerada como próxima al dolo). Aquí el
descuido es tan grave o grosero que, por eso, es fácil confundirlo con una
intención maliciosa. Supone, como aparece en los textos romanos, “ignorar
lo que todos conocen”: por ejemplo, que si se aplica un instrumento
punzante sobre la mano de alguien se puede producir una herida. La
diligencia que el sujeto debía realizar era mínima y a pesar de eso, no la ha
llevado a cabo.
+En segundo lugar, se habla de culpa levis, cuando la negligencia no
es grosera. La diligencia que el sujeto debía realizar era media (la de
cualquier ciudadano o bonus paterfamilias) y a pesar de eso, tampoco la ha
llevado a cabo.
+En tercer lugar, de culpa levissima, cuando la negligencia es
mínima, lo que exige al sujeto un grado de diligencia superior al medio del
2
bonus paterfamilias para no incurrir en ella. Por ejemplo, el cirujano en una
operación quirúrgica.
3
prestado para pasear lo lleva a primera línea de batalla y resulta muerto por el
enemigo).
4
La mora
5
Es la mora accipiendi o creditoris consistente en el rechazo injustificado por
parte del acreedor al pago o cumplimiento del deudor.
La primera consecuencia positiva para el deudor es la limitación de su
responsabilidad al dolo, si la cosa acaba pereciendo.
Además, para las deudas de dinero se admitió que el deudor pudiese
consignar las monedas en un lugar público para evitar hacerse responsable de su
eventual pérdida (recordemos que de otro modo regiría el principio de “el género
nunca perece”) y del posible pago de intereses. Justiniano admite la extinción de
la obligación (pago por consignación).
6
LOCUCIONES LATINAS
Abhuc sub iúdice lis est= el litigio está aún ante el juez
A quó= Desde el cual (instancia judicial desde la que se recurre, apelando contra ella, o a otro
superior)
De facto= De hecho
Déficit= lo que falta
Dominós negotii= representado, sobre quien van a recaer los efectos de un negocio
ex oficio= de oficio
Ex professo= adrede
Hábeas corpus= que tengas el cuerpo (derecho a ser oído del detenido)
In itínere= de camino
In situ= En el sitio
In specie= Específicamente
Iuris et de iure= de derecho y por derecho (presunción de efectos jurídicos plenos) No admite
prueba en contra
Ius cogens= Derecho imperativo
Ratio iuri = criterio fundamento jurídico (de una decisión, una norma …)
Súmmum ius, suma iniuria= El derecho llevado hasta sus últimos extremos es injusticia máxima
ESQUEMAS GENERALES DE DERECHO PROCESAL
IDEAS GENERALES
Concepto
Autotutela
Derecho material y derecho formal
Procedimiento
Acción
Jurisdicción
Lis
Forum
Tres procedimientos:
Gayo en sus Instituciones cita cinco acciones de la ley, que son en realidad
cinco modos de actuar procesales. Tres de ellas poseen naturaleza declarativa,
es decir, sirven para determinar la existencia del derecho controvertido entre
las partes y su atribución a una de éstas.
Son las siguientes:
1- acción de ley por apuesta juramentada (legis actio sacramento);
2- acción de ley por petición de juez o de árbitro (legis actio per iudicis arbitrive
postulationem);
3- acción de ley por condicción (legis actio per condictionem).
EL PROCEDIMIENTO FORMULARIO:
Probablemente introducido por la jurisdicción del pretor peregrino.
las leyes judiciales de Augusto le otorgan el carácter de “ordinario” y derogan
las acciones de la ley (con alguna excepción).
La fórmula: juicio lógico.
Se distingue entre partes ordinarias –las que aparecen en la fórmula
conforme a la estructura de ésta- y extraordinarias, introducidas
expresamente por las partes.
Las primeras son:
1.- Intentio: en ella el demandante introduce su pretensión, aquello que
pide (petitum).
2.- Demonstratio: en las acciones cuya intentio es incierta, se precisa de
una cláusula previa – la demonstratio- que explique el supuesto de
hecho de que se trata.
(si la intentio expresa el fundamento jurídico, la demonstratio declara los
hechos sobre los que se apoya aquél)
3.- Condemnatio: es la cláusula en la que se expresa la orden al juez de
condenar a una suma de dinero al demandado si se prueba que el
demandante tiene razón y absolverlo en caso contrario.
Es siempre valorada en dinero porque el juez no tiene imperium para
obligar al demandado a un determinado comportamiento. Aquí se
observa la libertad con la que se configura el procedimiento. No obstante
en las acciones dirigidas a reclamar una cosa se introducía una cláusula
(llamada “arbitraria”) por la que al juez se le permitía que antes de
condenar al demandado, le ofreciese la posibilidad de devolver la cosa
para obtener la absolución. Si el demandado hacía caso omiso al juez,
se arriesgaba a una condena por un valor cuya estimación dejaba el juez
a la parte demandante.
4. La adiudicatio: es una cláusula que aparece en los juicios de división y
otorga poderes discrecionales amplios al juez para realizar la división de
una herencia o de una cosa común.
Partes extraordinarias:
1.- Excepción: introducida por el demandado en beneficio suyo entre la
intentio y la condemnatio, redactada en sentido negativo.
Ej.: “Si resulta que N. N. debe dar diez mil sextercios a A. A., si no se
convino entre A. A. y N. N. que ese dinero no se pediría, juez, condena o
en caso contrario absuélvelo”.
Excepciones perentorias y dilatorias: las primeras basadas en un hecho
cuya alegación no depende del transcurso del tiempo (ej. dolo);
viceversa las segundas.
2.- Prescripción: puede beneficiar al demandante (pro actore) o al
demandado (pro reo). Esta última prevaleció y acabó confundiéndose
con la excepción.
PRIMERA FASE
Editio actionis
+ postulatio actionis
Se designa el juez
SEGUNDA FASE
Sentencia
Condena Absuelve
1.-Interdictos
2.-Estipulaciones pretorias
3.- Restitutio in integrum o rescisión
4.-Embargo (missio in possessionem)
PREGUNTAS DE RAZONAMIENTO
1. ¿Por qué tiene sentido estudiar hoy día el derecho romano?
El derecho romano debe estudiarse hoy en día por distintas razones: gran parte de la terminología
jurídica actual surge en Roma; es la base de numerosas legislaciones actuales, además de formar
parte del núcleo del ius commune europeo; aporta una perspectiva crítica en la comprensión del
derecho actual, pues la forma mentis del jurista romano es la que se espera que el jurista actual
tenga.
2. ¿Qué diversas etapas podemos distinguir en la historia del derecho romano? ¿Qué
caracteriza, a grandes rasgos, a cada una de ellas?
Se diferencian cinco etapas:
-Época arcaica: desde la fundación de Roma hasta la ley de las XII Tablas (siglo V a.C.),
durante la monarquía y el comienzo de la república. Se caracteriza por una fuerte integración de
ideas religiosas en el derecho. La ciencia del derecho (jurisprudencia) la desempeñan los pontífices.
-Época preclásica: desde la Ley de las XII Tablas hasta el comienzo del Principado de
Augusto, durante la república. Desde dicha ley, se asienta el principio de publicidad de las leyes,
seguridad jurídica e igualdad entre los ciudadanos de las dos clases sociales (patricios y plebeyos).
La labor de la jurisprudencia se seculariza. Numerosos conceptos fundamentales del mundo del
derecho nacen ahora.
-Época clásica: desde el año 27 a.C. hasta mediados del siglo III d. C. Época de la llamada
jurisprudencia clásica. El mayor nivel de creación jurídica se realiza ahora.
-Época postclásica: desde mediados del siglo III d. C. hasta la caída de la parte occidental
del Imperio a finales del siglo V d. C., y hasta el siglo VI d. C. en la parte oriental. El derecho se
hace vulgar, es decir, desciende mucho su nivel técnico. Esto se debe a que la jurisprudencia clásica
se disuelve y, en su lugar, los juristas son funcionarios anónimos al servicio del Emperador.
-Época justinianea o bizantina: se llama justinianea por coincidir con el gobierno del
emperador Justiniano, famoso por su recopilación de derecho, que siglos después se denominó
Corpus Iuris Civilis. La etapa bizantina continúa hasta siglo XV en que se produce la invasión de
los turcos.
3. ¿Qué papeles cumplen, respectivamente, la razón y la memoria en el estudio del
derecho romano?
La razón es un componente esencial en el derecho romano, surge de la reflexión de los juristas
entorno a los diferentes casos o supuestos prácticos. El imperium rationis se impone en Roma frente
a la ratio imperio, por lo que el derecho no es un conjunto de normas coactivas, como se suele
pensar actualmente, sino que es fruto de la razón, aplicada a cada caso concreto para darle la
solución justa.
La memoria, por otra parte, debe aplicarse para lograr un conocimiento profundo y preciso de lo
humano, pues la jurisprudencia romana está íntimamente relacionada con la vida humana, por lo
que estos conocimientos deben aplicarse a la hora de razonar para conseguir que el razonamiento
sea justo.
4. ¿Se desarrolla la historia de las fuentes del derecho romano de forma paralela a la de
la constitución política de Roma? ¿En qué puntos divergen? ¿Cómo se influyen
mutuamente?
La evolución del derecho y de la política en Roma no se desarrollan de forma completamente
simultánea, pero sí se ven influenciados mutuamente.
En la época de la monarquía, debido a la importancia de la religión, el derecho y la religiosidad
estaban intrínsecamente unidas. Por ello, la jurisprudencia era desarrollada por los sacerdotes, y las
leyes que otorgaba del monarca, leyes regias, tenían valor político y religioso.
En la República, la razón comienza a imponerse frente a la religión en el ámbito del derecho. La
jurisprudencia se seculariza y surge la Ley de las XII Tablas, que introdujo aspectos en los que se
vio reflejado el raciocinio, como el abandono de la venganza privada en el derecho penal.
En el Principado, con la llegada de Augusto, se produjo la quiebra del binomio autoridad-potestad,
que antes habían estado separados, pues el emperador indica qué juristas son capaces y cuales no
para dictaminar en asuntos públicos.
En el Dominado, debido a la organización absolutista del poder, el derecho se reduce cada vez más
a un conjunto de leyes coactivas, impuestas por el emperador.
5. ¿Cuáles son los rasgos principales de la Ley de las XII Tablas? ¿Cuál fue su
trascendencia en la historia del derecho romano?
Los rasgos generales de la Ley de las XII Tablas son adecuados al tiempo en el que surgen: una
economía agraria que regula a través de negocios formales la adquisición de la propiedad, es decir,
pertenece a una época de escaso comercio y de mucha riqueza inmobiliaria. Sin embargo, contiene
figuras jurídicas que han permanecido hasta hoy, con la evolución de los tiempos; por ejemplo, el
concepto de “obligación” a partir de la sponsio, que surge de la relación entre un deudor y un
acreedor. El derecho procesal con su distinción entre la actuación in rem (dirigida “a una cosa”) e
in personam (dirigida “a una persona”), los rituales garantistas del deudor (el acreedor no podía
emprenderla por la fuerza con el deudor sin antes acometer determinados comportamientos no
violentos para obtener el importe de la deuda), y las formas que excluían el uso de la violencia,
destacan, porque significan el origen de una forma civilizada de concebir el derecho. Además,
incluye principios como publicidad de las leyes, seguridad jurídica e igualdad entre los ciudadanos
de las dos clases sociales. Hay avances importantes que marcan un hito en la historia del derecho,
y por eso, esta ley abre una nueva etapa del derecho romano que se conoce con el nombre de
“preclásica”.
6. ¿Qué tipos de constituciones imperiales existen?
Existían cuatro tipos de constituciones imperiales:
- Edictos: normas dictadas por el príncipe en uso del ius edicendi.
- Decretos: resoluciones extra ordinem en procesos civiles o criminales, habitualmente
complicados, que da el príncipe en primera instancia o en apelación.
- Rescriptos y epístolas: respuestas que los príncipes, asesorados por los mejores juristas,
daban a las dudas que particulares o funcionarios de cualquier parte del Imperio les dirigían
sobre puntos jurídicos controvertidos. Podría ser contestada por el reverso de la misma carta
(rescripto) o en una nueva carta (epístola).
- Mandatos: Instrucciones dadas por el príncipe, singularmente en materia administrativa, a
los funcionarios de la administración provincial.
LECCIÓN 3: SUCESIONES
CONCEPTOS:
- Hereditas: conjunto de elementos patrimoniales, activos y pasivos, que recibirá el sucesor
como herencia.
- Successio: subrogación del causahabiente en la posición del causante, por lo que se hace
cargo de todos sus derechos y obligaciones.
- Sucesión testada: delación de la herencia mediante el testamento.
- Sucesión ab intestato: delación de la herencia que se produce cuando el causante fallece
sin otorgar testamento, por lo que tiene lugar por disposición de ley.
- Testamento: acto jurídico unilateral mortis causa, personal y revocable, en el que el
causante manifiesta su última voluntad, principalmente respecto al destino que deberá darse
a su patrimonio cuando fallezca.
- Legado: disposición testamentaria por la que el beneficiario, llamado legatario, sucede al
testador en bienes y derechos concretos.
- Fideicomiso: disposiciones de última voluntad por el testador (fideicomitente) a la buena
fe y lealtad de una persona de confianza (heredero fiduciario) para que éste realice un
encargo a favor de un tercero (fideicomisario).
- Sustitución: acción de poner a alguien en lugar de otra persona o cosa.
- Bonorum possessio: es el sistema de sucesión creado por el pretor frente al sistema de la
hereditas del antiguo Derecho civil. Este sistema llama a la sucesión no sólo a los parientes
agnaticios del difunto, sino a otros parientes unidos por lazos de sangre (cognaticios), que
se consideraba que estaban injustamente omitidos (preteridos) en la sucesión (es el caso de
los hijos emancipados, que ya no formaban parte de la familia agnaticia, pero que tienen
lazos de sangre con el difunto).
- Herencia yacente: es el caudal hereditario que está esperando la aceptación por parte del
heredero.
- Delación de la herencia: ofrecimiento de la herencia por parte del causante.
- Adición de la herencia: aceptación de la herencia por el heredero.
- Principio de representación: sustitución en la actividad negocial, en la que el
representante actúa por cuenta e interés del interesado.
- Beneficio de inventario: principio en materia de sucesiones, según el cual el pasivo de una
herencia solo puede afectar al activo de esta, y no al patrimonio personal del heredero.
- Herederos forzosos: tipo de heredero que tiene derecho a una porción legítima de la
herencia.
- Lex Falcidia: ley publicada en el 40 a.C., según la cual a los herederos testamentarios se
les debe reservar, al menos, una cuarta parte del activo neto del patrimonio hereditario.
PREGUNTAS DE RAZONAMIENTO:
1. ¿Qué es la sucesión hereditaria? ¿Cuál es la diferencia entre la sucesión testada y ab
intestato? ¿Cuál prevalece sobre la otra?
La sucesión hereditaria es la subrogación del causahabiente en la posición del causante, por lo que
se hace cargo de todos sus derechos y obligaciones.
La sucesión testada se lleva a cabo según lo dispuesto en el testamento del causante. En cambio, en
la sucesión ab intestato, no existe testamento, por lo que se produce por disposición de ley.
Prevalece la testada, pues el testamento expresa la voluntad del causante, que es el principal factor
para tener en cuenta en materia de sucesiones.
2. ¿Cuál es el papel del pretor en el derecho hereditario?
Primeramente, el pretor estableció que, ante las herencias ruinosas, los herederos necesarios podían
no hacerse cargo de las ruinas de la herencia, siempre y cuando no se inmiscuyeran en esta.
También es el encargado de otorgar la bonorum possessio, para lo que reconoce la relevancia de los
vínculos de sangre, y establece cuatro clases de herederos: hijos legítimos, pariente colateral agnado
más próximo, parientes consanguíneos hasta el sexto grado, séptimo en el caso de descendientes y
cónyuge viudo.
Establece que el testamento sea escrito, pues, en el origen de esta institución, se realizaba de forma
oral frente a siete testigos.
3. ¿Tiene algún limite el testador a la hora de disponer de sus bienes?
El testador debe reservar, según la Lex Faldicia, a los herederos testamentarios, al menos, una cuarta
parte del patrimonio neto.
Además, debe tener en cuenta a los herederos forzosos, los cuales deben ser citados forzosamente
en el testamento, para bien o para mal, y, si se da este último caso, para ser desheredados debe
justificarse por una de las 14 causas que Justiniano estableció, entre las que destacan: calumnia,
atentado contra la vida del otro o el abandono en un momento difícil de supervivencia. En caso de
que no sean desheredados, tienen derecho a recibir, al menos, una cuarta parta de lo que hubieran
recibido ab intestato.
4. ¿Tiene siempre el heredero que responder de las deudas del testador, incluso con sus
propios bienes?
Justiniano estableció el beneficio de inventario y, según esto, la deuda de una herencia no afecta al
patrimonio personal del heredero. Se realiza un inventario previo al reparto de la herencia, y, en
caso de que el pasivo de esta supere a su activo, este pasivo solo repercute sobre los bienes
hereditarios.
PREGUNTAS DE RAZONAMIENTO
¿Cuáles son y en qué se fundan las distintas opiniones doctrinales sobre el negocio jurídico?
La Pandectística, que opina que el negocio jurídico funciona de la misma forma y sus figuras son
las mismas en todos los lugares del mundo, es decir, forma parte del derecho universal y que es
propio de la naturaleza del hombre. Ya el precursor de esta corriente, Savigny, fundamentó el
negocio jurídico en la voluntad de las partes.
¿Qué tipos de condición existen? ¿Cómo debe ser la condición para resultar válida? ¿A qué
problemas viene a dar solución la “causa muciana”?
La condición es una cláusula negocial que consiste en un hecho futuro y objetivamente incierto, de
la que se hacen depender los efectos del negocio jurídico.
Para que la condición sea válida, no debe tratarse de un hecho presente o pasado, no pueden ser
hechos ciertos ni imposibles, y que sean hechos no voluntarios, sino establecidos por ley.
Se distinguen tres clases:
Positiva y negativa. La primera, la condición dependerá de que se produzca un acto, mientras
que la negativa, por el contrario, consistirá en la abstención de dicha actuación.
Potestativa, casual y mixta. En la condición potestativa depende de la voluntad de la persona
afectada que se cumpla dicha condición. La casual, no dependerá de la potestad de la persona
afectada que se produzca o no. La mixta es por una parte potestativa y por otra casual, es decir, en
parte dependerá de la potestad de la persona y en parte de un factor ajeno.
Suspensiva. Suspende los efectos del negocio jurídico hasta el cumplimiento de dicha
condición. La resolutoria. En el inicio del acto jurídico, este es válido, pero, cuando se da la
condición, este deja de tener efectos.
El negocio está pendiente condicione, y, cuando se cumple, está en condicione extante. Si no se
va a cumplir, está condicione deficiente.
En la “causa muciana” da solución al problema de la posible muerte de un impúber sui iuris,
que fallece antes de tener edad legal para otorgar testamento. Para esto se establece la figura del
sustituto, que se subrogará en la posición del joven si este muere antes de alcanzar la edad para
otorgar testamento. El hijo en cuestión no llega a nacer, por lo que se plantea el problema de si la
herencia deberá ser para el sustituto o no.
¿Qué tipos de término o plazo existen?
El término es una cláusula en la que las partes señalan una fecha en la que se iniciarán o cesarán los
efectos del negocio en cuestión.
Existen tres tipos de plazo:
-Dies certus: día exacto en el que se va a producir. Se distinguen dos subtipos: dies a quo, que
sería el día exacto a partir del cual se comienzan a producir los efectos del negocio, y dies ad quem,
que es la fecha a partir de la cual el negocio jurídico se va a producir.
-Dies cedens: fecha en que surge la obligación de cumplir con el negocio jurídico.
-Dies veniens: fecha a partir de la que es exigible el negocio jurídico.
¿Qué es el modo? ¿En qué se diferencia de la condición?
El modo es una cláusula de un negocio jurídico, que supone una carga que no suspende el negocio
jurídico, pero que exige el cumplimiento a posteriori de quien se va a beneficiar.
A diferencia de la condición, el cumplimiento del modo no tiene efectos suspensivos o resolutorios
de los efectos del negocio.
¿Qué tipo de representación es aceptada de forma general por el derecho romano? ¿Cómo
influye la estructura de la familia romana en materia de representación?
El derecho romano acabo aceptando la representación directa, pues en un principio no la tenía
en consideración, ya que no estaba bien visto que alguien actuará en nombre de otro. La más
habitual era la representación indirecta, como, por ejemplo, las tutelas y curatelas, en las que alguien
actuaba por el interés de otro, pero a nombre propio.
En parte, los alieni iuris funcionaban así con el paterfamilias, pues los primeros tenían
capacidad de obrar, pero el titular de todos los bienes era el paterfamilias, por lo que sus actuaciones
repercutirán directamente en este patrimonio.
¿Qué circunstancias justifican la nulidad de un negocio jurídico? ¿Y su anulabilidad?
Las causas de nulidad son: que los sujetos no sean capaces de llevar a cabo dicha acción, es
decir, que no tengan capacidad de obrar; que las partes intervinientes tengan voluntad de realizarlo
y que la manifiesten según la ley lo estipula, entendiéndose que exista concordancia entre la
voluntad interna y la que exprese, y en caso contrario será nulo, destacando tres posibles casos: la
reserva mental (se piensa algo distinto a lo declarado), la simulación (ambas partes quieren algo
diferente a lo que declaran, por lo que aparentan un negocio para ocultar otro, o aparentar un negocio
cuando realmente no existe), y las declaraciones iocandi o docendi causa (aquellas que se hacen de
broma o por razón de enseñanza); y, por último, que no contradiga a la ley y que tenga una causa
válida (en los negocios causales).
Las causas de anulabilidad son: violencia e intimidación, entendiéndose la primera que se
coacciona por la fuerza física y la segunda por el infundido temor a un mal grave presente o futuro
(y que sea injusto, pues las amenazas de un juez son consideradas buenas);dolo, que, según Servio,
supone una maquinación para engañar a alguien, consistente en simular una cosa y hacer otra, o,
según Labeón, cualquier tipo de engaño para valerse de la ignorancia de otro; y error, que supone
una representación mental falsa de la realidad (nunca es inducido, y si lo fuera, sería dolo).
¿Qué distintos tipos de error existen?
Los requisitos para que un error sea relevante es que sea “de hecho” y no “de derecho”, pues la
ignorancia del derecho no exime de su cumplimiento; que sea excusable, es decir, justificable, que
haya una razón de peso justificada; y que recaiga sobre un requisito esencial.
Los tipos de errores son: in negotio, en la determinación del negocio que se va a llevar a cabo;
in persona, en la identificación de la persona con la que se está negociando; in corpore, en la
identificación del objeto por el que se está negociando; in sunstantia, en la sustancia de la que está
compuesta el objeto en cuestión.
Si recae sobre un requisito no esencial (no serán causa de invalidez a no ser que causen una
confusión grave, y, de no ser así, se procederá a su corrección) podrán ser: in nomine, en la
designación del objeto; en la cantidad, en la definición de las cantidades acordadas; in causa, en la
designación de la causa empírica (solo en los negocios causales)
¿Qué tratamiento reciben en el derecho romano la simulación y el error obstativo? ¿Es
romana la distinción entre derechos reales y personales? ¿En qué difiere nuestro actual punto
de vista y el suyo?
Son considerados vicios en la voluntad, por expresar una discordancia en esta.
La simulación puede ser relativa o absoluta. La primera pretende aparentar una cosa para ocultar
el verdadero negocio, mientras que la absoluta supone aparentar un negocio cuando realmente no
hay ninguno.
El error obstativo es aquel que se da a la hora de manifestar la opinión. Suele ser un lapsus
linguae o un lapsus calami. Estos errores no suelen producir la invalidez del negocio, pues se suele
corregir el error, salvo que haya sido causa de una confusión grave en la otra parte.
La diferencia entre derecho real y derecho personal es propiamente romana, lo que no es romana
es la distinción entre ius in re y ius in re aliena, pues esta procede de una elaboración dogmática
realizada por los intérpretes medievales, que las acuñan sobre la base de expresiones contenidas en
los textos romanos. Esta es la diferencia entre el punto de vista actual y el romano.
¿Qué diferencias podemos encontrar entre la actio in rem y la actio in personam?
En las actio in rem interesa la cosa en concreto, no la persona. Por tanto, al ejercitar la acción
simplemente se dará una descripción de la cosa, pues se entiende que el demandado es el poseedor.
Puede ser ejercitada erga omnes, es decir, contra cualquier persona.
En cambio, una actio in personam es ejercitada contra una persona en concreto, por lo que se
deberá incluir necesariamente en la intentio la identificación del demandado.
¿Cómo son las distintas relaciones que se establecen en los derechos reales y personales?
¿Qué diferencias, tanto de concepto como terminológicas, existen en cuanto a los sujetos de
los derechos reales y personales?
Los derechos reales son aquellos que establecen una relación entre una persona y una cosa y se
posee ante todos (erga omnes), mientras que los derechos personales establecen una relación de una
persona con otra, y solo se tiene con la otra persona, y supone una deuda que surge bien porque se
haya contratado y la otra persona se encuentre en situación de sujeto pasivo en la relación o por la
comisión de un delito, como un robo, que supone una responsabilidad civil exigible por acción
personal.
¿Qué diferencias podemos encontrar entre ambos en cuanto a su objeto, eficacia, tiempo y
publicidad?
¿Cómo podemos clasificar los derechos reales?
Los derechos reales son: propiedad, servidumbre, usufructo, uso, habitación, enfiteusis,
superficie, prenda e hipoteca.
Los derechos reales sobre cosa ajena se clasifican en:
-Derechos reales de goce, que son aquellos que atribuyen facultades diversas a sus titulares
sobre las cosas ajenas, así las servidumbres, el uso, el usufructo, la habitación, la superficie y la
enfiteusis.
-Derechos reales de garantía, en la medida en que la cosa sobre la que recae el derecho garantiza
el cumplimento de una obligación del deudor, como la prenda y la hipoteca.
¿Por qué es relevante para el derecho conocer ante qué tipo de res nos encontramos?
¿Cuál es el criterio para calificar a una cosa de divisible?
Para que una cosa pueda considerarse divisible, debe poderse separar una parte de la cosa sin
detrimento de esta, física o económicamente. Por ejemplo, una esmeralda no es divisible pues, si se
parte, perderá un valor económico muy considerable.
¿Cuál es la diferencia entre la cosa compuesta y la universalidad de cosas?
En la cosa compuesta, sus partes se encuentran unidas mecánicamente, mientras que en la
universalidad de cosas, están unidas por un vínculo ideal, como el destino económico o social
asignado al conjunto.
¿Qué tipos de frutos existen?
Los frutos son los productos periódicos de una cosa matriz, sin detrimento de esta matriz. Por
ejemplo, la lana de una oveja. Existen distintos tipos de frutos, según su naturaleza:
- Frutos naturales, que son productos vegetales, minerales o animales.
- Frutos civiles, que son el producto de una relación jurídica, como pueden ser las rentas
del alquiler de un inmueble.
A efectos de adquisición de los frutos, se distingue entre:
- Frutos separados: desprendidos de la matriz.
- Los frutos percibidos son aquellos adquiridos mediante percepción, una forma especial de
recolectar los frutos que implica un acto consciente de voluntad, como la cosecha.
- Los frutos debidos percibir: frutos que deberían haberse percibido, pero que no se
percibieron por negligencia.
- Frutos pendientes: todavía adheridos a la matriz. No son propiamente frutos, sino partes de
la cosa.
- Frutos existentes: frutos percibidos, pero no consumidos.
- Frutos consumidos: han dejado de existir por su consumición.
TEMA 5: PROCEDIMIENTO
-Derecho material: parte del derecho que se refiere a la cuestión de justicia, a determinar, en
la resolución de un caso, que parte litigante tiene la razón.
-Derecho formal: parte del derecho relativa al cauce procesal adecuado para resolver el
conflicto, en definitiva, el modo de resolver tal conflicto.
-Autotutela: defensa propia, defensa con los medios propios de los derechos propios:
-Acción: derecho a perseguir lo que se nos debe mediante un juicio (Celso).
-Procedimiento: cauce escogido para resolver el conflicto, el derecho aplicable a dicho cauce
judicial.
-Proceso: marcha, conjunto de pasos ordenados que se origina con un paso inicial
(habitualmente la citación) y que termina con la sentencia.
-Lis: litigio, causa procesal, el caso concreto.
-Actor: persona que dirige la acción.
-Demandante: persona que entabla una acción judicial.
-Demandado: Persona contra quien se actúa o a quien se pide algo en juicio.
-Iuris dictio: función de la administración de la justicia.
Contenciosa: organización judicial especializada en la resolución de las
controversias en las que es parte la Administración pública o que versan sobre
actos y decisiones adoptadas por órganos de naturaleza administrativa.
Voluntaria: conjunto de actuaciones atendidas por los órganos jurisdiccionales
en relación con cuestiones jurídicas reguladas por el derecho civil o el derecho
mercantil en las que, normalmente, no existe litigio o controversia entre las
partes.
-Sentencia: resolución que decide definitivamente el pleito o causa en cualquier instancia o
recurso. Puede ser condenatoria o absolutoria.
-Ordo iudiciorum privatorum: Conjunto de reglas procesales al cual se sometían las causas
civiles, en la antigua Roma, estableciendo un orden para el desenvolvimiento del procedimiento,
con la fijación del lugar y tiempo en que debían cumplirse las actuaciones.
-Legis actiones: primer sistema de enjuiciamiento civil aplicado en Roma. Procedimiento
solemne entre dos litigantes, que tiene lugar ante un magistrado, y por medio del cual, empleando
palabras solemnes y hasta ademanes simbólicos, en presencia de testigos, se prepara el juicio, que
recibirá luego ante el juez su ulterior desarrollo.
-Proceso formulario: tipo de proceso civil cuyo uso sustituye al de las acciones de la ley a
partir del siglo I a.C.
-Cognitio extra ordinem:
-Fórmula: juicio lógico.
-Acción:
-In factum: acciones “por el hecho”, por medio de las cuales, el magistrado pretor podía
intervenir para proteger una relación de hechos no contemplados por el 'ius civile' y que, por no
estar regulados de manera específica, quedaban fuera de la tutela jurisdiccional.
-Ficticia: acciones por las que ordena al juez que dé como sucedido un hecho o producida
una circunstancia que en realidad no se da en el caso o viceversa, con el fin de hacer encajar el
supuesto entre los contemplados por el ius civile.
-Útil: acciones establecidas por los pretores, en contraposición a las acciones civiles, que
eran las que dimanaban de las leyes, senado-consultos y constituciones de los príncipes.
-Con transposición de personas: se aplica a supuestos en que, por ejemplo, el demandado
no coincide con el finalmente condenado. Esto sucede por la representación procesal en que la
demanda (intentio) se interpone contra una persona, pero la condena se impone a quien ha estado
presente en juicio (el representante).
-In rem: caracterizadas por que en su intentio sólo aparece la descripción de la cosa que se
reclama (no el nombre del demandado que se sobreentiende que será quien la posea).
-In personam: contienen en la intentio necesariamente la designación del demandado,
porque se dirigen precisamente contra una persona concreta.
-Penales: acciones persiguen la imposición de una pena o castigo
-Reipersecutorias: acciones que persiguen la devolución del objeto litigioso o la
indemnización de un perjuicio.
-De derecho escrito: acciones en las que el juez no puede apreciar más circunstancias que
las alegadas por las partes.
-De buena fe: acciones en las que el juez puede interpretar la lealtad entre las partes
litigantes.
-Populares: acciones en virtud de la naturaleza del interés lesionado, relativo a la
comunidad, las puede ejercitar cualquier ciudadano.
-Fase in iure: etapa procesal en que el magistrado organiza el juicio. Tiene como fin, fijar el
planteamiento de la cuestión litigiosa en términos jurídicos, sin considerar la veracidad o falsedad
de los hechos invocados por las partes; y decidir si debe haber juicio.
-Litis contestatio: última parte de la fase in iure del procedimiento formulario; designa al
acuerdo por el que las partes fijan los límites de la controversia, eligen al juez y se comprometen a
cumplir la sentencia.
-Fase apud iudicem: etapa procesal que inicia al terminar la litis contestatio, una vez que el
magistrado concluye el asunto es turnado al juez para su gestión. Termina con la sentencia, si esta
es condenatoria, se deberá proceder a su ejecución.
-Ejecución forzosa:
-Interdicto: son órdenes dadas por el magistrado en virtud de su imperium a petición de un
ciudadano, para solucionar provisionalmente una situación conflictiva, y dirigidas a otro ciudadano
para obligarle a exhibir o restituir una cosa, o bien para prohibirle una determinada conducta.
-Estipulaciones pretorias: estipulaciones impuestas por el Pretor en ciertos supuestos para
proteger determinados intereses, ya porque carecían de protección o porque esta era insuficiente.
-Rescisión o restitutio in integrum: era un remedio extraordinario utilizado por el Pretor en
determinadas circunstancias, para anular un acto o negocio jurídico, que si bien perfectamente
válido, acarreaba consecuencias inicuas y producía efectos notoriamente injustos y perjudiciales.
-Embargo o misio in possessionem: Era una orden del magistrado autorizando a una persona
a entrar en la posesión de los bienes de otra, para constreñirle a observar un determinado
comportamiento, o bien con fines cautelares.
TEMA 6: PROPIEDAD Y POSESIÓN
- -Posesión situación de hecho en la que una persona tiene para sí de modo efectivo una
cosa corpórea. El hecho de tener una cosa con la intención de tenerla con exclusividad.
Tiene dos principios propios, el corpus y el animus.
- -Corpus: idea inmaterial, que supone el control sobre la cosa.
- -Animus: intención de tener una cosa para uno mismo, con exclusividad.
- -Possessio naturalis: simple disponibilidad de hecho de la cosa sin el animus.
- -Possessio ad interdicta: tipo de posesión que el Pretor protegía mediante interdictos;
incluso con mala fe y sin justa causa, como en el caso del ladrón.
- -Possessio civilis: tipo de posesión que, por contar con los requisitos de la buena fe y
la iusta causa, puede transformarse por el paso del tiempo señalado en la ley en
propiedad.
- -Traditio: puesta a disposición del adquirente con la intención de hacerle propietario.
Requiere poder de disposición del “dante” y una iusta causa.
- -Traditio longa manu: traditio que tiene lugar cuando la cosa, cuya propiedad se
transmite, no se pone físicamente a disposición del adquirente, sino que es indicada a
distancia por el transmitente.
- -Traditio clavium apud horrea: entrega de las llaves de un almacén donde se encuentra
depositada unas mercancías; equivaldría a la entrega material de las mismas.
- -Signatio mercium: cuando se marcaba las mercancías con una contraseña por parte de
quien las adquirías se consideraban entregadas.
- -Traditio brevi manu: traditio resultante del solo consentimiento del enajenante de
transmitir el dominio de la cosa al actual poseedor.
- -Constitutum possessiorum: entrega ficticia de la cosa, en la que el transmitente
continúa poseyendo la cosa como arrendatario o depositario.
- -Iusta causa: causa conforme a derecho exigible para la justificación de un acto
jurídico.
- -Propiedad: facultad que corresponde a una persona, el propietario, de obtener
directamente de una cosa determinada toda la utilidad jurídica (uso, disfrute, posesión
y disposición) que esta cosa es susceptible de proporcionar.
- -Copropiedad: situación jurídica concreta en la cual dos o más personas tenían en
común o compartían la propiedad de una cosa.
- -Dominium ex iure Quiritum: Dominio sobre la propiedad protegido por el derecho de
los primeros habitantes de Roma, según la cual, el paterfamilias ejercía una señoría real
y efectiva sobre las cosas que integran el patrimonio agrícola, que tiene un carácter
familiar.
- -Propiedad pretoria o bonitaria: propiedad reconocida y sancionada por el derecho
pretoriano que reconocía y sancionaba el derecho civil. El propietario bonitario tenía la
posesión y todos los atributos de la propiedad, pero a los ojos del derecho civil no era
propietario y no podía enajenar la cosa.
- -Propiedad provincial: territorios conquistados, fuera de la península itálica, por lo
que son propiedad del Senatus populusque romanus, pero que Roma devolvió la
propiedad a sus antiguos propietarios a cambio de tributos.
- -Propiedad de los peregrinos: un extranjero sólo podría adquirir la posesión de un
inmueble, aunque éste fuese susceptible del dominium ex iure quiritium.
- -Rei vindicatio: acción que tiene el propietario no poseedor frente el poseedor no
propietario para reclamar la posesión de la cosa. Exige requisitos: demostrar que es
propietario, identificar correctamente la cosa, reclamarla de manos de quien la tenga.
- -Acción publiciana: acción que el pretor otorgaba para la defensa del poseedor de un
bien, de buena fe y justo título, frente a otro que no lo era.
- -Exceptio iusti dominio: excepción que se concede al verdadero propietario civil
cuando es demandado por el propietario bonitario. Esta excepción no puede esgrimirse
en los casos en que se transmitió la cosa mancipable sin las formalidades requeridas.
- -Exceptio rei venditae et traditae: excepción de cosa vendida y entregada que se
concede al comprador, así como a sus sucesores y a un posterior comprador, cuando el
vendedor (o sus sucesores), propietario civil de la cosa, ejercita contra él la acción
reivindicatoria.
- -Exceptio doli: remedio ofrecido por el pretor con el fin de imposibilitar el progreso de
una acción que tuviere su fundamento en un proceder doloso, ya fuera este coetáneo o
sobreviniente a la relación.
- -Modos originarios de adquirir la propiedad: ocupación, tesoro, accesión,
especificación, adjudicación, confussio y commixtio, adquisición de frutos. frutos.
- -Modos derivados de adquirir la propiedad: mancipatio, in iure cessio, traditio,
usucapio y praescriptio, donación, sucesión hereditaria.
- -Ocupación: aprehensión de una cosa que no pertenece a nadie (res nullius) con la
intención de retener para sí como propia.
- -Res derelictae: cosas abandonadas al primer ocupante, esto es, aquellas que han sido
dejadas por su propietario quien, desprendiéndose de ellas ha renunciado además al
dominio, de manera tal que cualquier otra persona puede adquirirlas por ocupación.
- -Tesoro: depósito de dinero u objetos preciosos de tiempo inmemorial, cuyo
propietario no es identificable. (Paulo).
- -Accesión: unión inseparable de una cosa accesoria de una principal, de tal forma que
el propietario de la principal se hace también dueño de la accesoria. Puede ser de
inmueble a inmueble o de mueble a mueble.
- -Especificación: crear una cosa a partir de una cosa originaria. Por ejemplo, vino a
partir de las uvas.
- -Confusio: fusión de líquidos.
- -Commixtio: mezcla de sólidos (trigo).
- -Adquisición de frutos: Los frutos siempre corresponden al propietario de la matriz,
salvo que haya un usufructuario, que tendrá derecho a adquirir mediante percepción. Si
el propietario cosechara tales frutos, estaría realizando un hurto de cosa propia.
- -Mancipatio: contrato verbal formal y solemne con el que se transmitía la propiedad
de las res mancipi.
- -In iure cesio: modo de adquisición de la propiedad, en el que en un litigio simulado la
cosa en cuestión era reivindicada por el adquirente ante el magistrado como suya,
allanándose el titular del dominio sobre esta, declarándose, por tanto, propiedad del
primero.
- -Usucapión: modo de adquirir consistente en la posesión continuada de la cosa ajena.
Exige unos requisitos: res habilis (cosa apta para ser usucapida, no puede ser una cosa
robada), iusta causa (menos el préstamo), la bona fides (convicción de no lesionar
derechos ajenos), y la posesión civil continuada durante un tiempo (en época imperial
10 años entre presentes, 20 entre ausentes (persona que viva en otra ciudad))
- -Praescritio longi temporis: el poseedor de buena fe que hubiese poseído la cosa
durante treinta años, sin distinción entre muebles e inmuebles, adquiría la propiedad de
la misma, sin necesidad de un justo título.
- -Donación: acto mediante el cual una persona (donante) disminuye su patrimonio, con
fines de liberalidad, en favor de otra (donatario), que incrementa el suyo en la medida
que disminuye el del donante.
TEMA 9: OBLIGACIONES