DESAFÍO DEVOCIONAL DE DOS MESES
¿QUÉ ES EL DEVOCIONAL?
El Señor ha dispuesto de varios medios de gracia para fortalecer, alimentar
y sostener el alma de los creyentes. Cada uno de estos medios, aporta de
manera diferente al crecimiento espiritual del cristiano, y el buen uso de
ellos, será la clave para tener victoria en cada batalla espiritual que libremos
diariamente. Medios como congregarnos, la predicación, la oración, la
lectura de la palabra, son usados de manera ordinaria por Dios para trabajar
en nuestras vidas. Pero hay una forma en la que Dios obra de manera
personal y muy intima en cada uno de sus hijos y lo hace en el tiempo que
estos tienen a solas en su presencia. Comumnente, este tiempo a solas con
Dios es llamado en nuestros tiempos el “devocional”, un momento en el que
te desconectas del mundo exterior y lo dedicas a estar cara a cara con tu
Creador. Aunque la Biblia expresamente no nos indique o nos hable acerca
del devocional, podemos extraer ejemplos tanto de nuestro Señor Jesucristo
como de otros grandes hombres de la fe, que dedicaban una parte de su día
a día, a estar en la presencia del Señor. Por tanto, todo verdadero creyente
debe hacer uso de este medio de gracia para el beneficio de su propia alma.
Responderemos algunas preguntas básicas acerca de este precioso recurso
tales como ¿cómo debo hacer mi devocional? ¿en qué momento debo
hacerlo? ¿cuánto debe durar?
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Hebreos 4:16
¿qué elementos conforman DEVOCIONAL?
Hay que hacer una aclaración pertinente acerca del devocional y es que, no
hay una regla ni una fórmula preestablecida para realizar el devocional. No
hay un pasaje en las escrituras de cómo debemos hacer exactamente el
devocional, ni de su contenido, ni de su duración. Sin embargo, lo que sí
tenemos, son varios principios de aquellos elementos que pueden hacer
parte de nuestros tiempos a solas con Dios. Por tanto, todo lo que se diga
aquí, no será más que una sugerencia o pauta, que he podido extraer de las
Escrituras.
“Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. Está atento a la voz
de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana
oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Porque tú
no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a
ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que
hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario
y engañador abominará Jehová. Mas yo por la abundancia de tu misericordia
entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.”
Salmos 5:1-7
Este salmo ejemplifica, de manera oportuna, los elementos que se incluyen
en el tiempo devocional. Vemos que este momento es muy íntimo, es un
tiempo en donde hay confianza, hay libertad para soltar las cargas y clamar
al Señor y que tanto la oración como la adoración son parte esencial de ese
tiempo en el que pasamos en intimidad con Dios.
“Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti,
mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu
poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es
tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi
vida; En tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será
saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, Cuando me
acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.”
Salmos 63:1-6
Este otro salmo nos ayuda a ver otro elemento más. La meditación. Pero
sabemos por el contexto que esta meditación no es un tiempo de
desconección esotérica y mística para encontrar la paz interior, sino es una
meditación en las escrituras.
Por lo menos en estos dos salmos podemos identificar dos cosas; la ocasión
y los elementos para el devocional. La ocasión es que, definitivamente estos
tiempos no eran realizados en cualquier momento aletatorio del día, sino
más bien en un tiempo separado específicamente para este propósito, por el
lenguaje usado, se entiende que era o ya sea muy de mañana, o por la noche.
Así también, vemos los elementos que se usan en este tiempo de devición a
Dios que son, adoración, oración y meditar en las escrituras.
Entonces los elementos que debemos incluir en el tiempo devocional son:
1. Alabanza
2. Lectura de la Palabra
3. Oración.
El orden y la duración de cada uno de estos elementos está sujeto a cada uno,
según las necesidades espirituales que pueda tener. Insisto en que todo lo
que se dice aquí es una guía que sirve como ilistración, pero no es una regla
que debe cumplirse al pie de la letra.
¿en qué momento es mejor hacer mi
DEVOCIONAL?
Algunas personas encontrarán que las mañanas son el mejor momento para
realizar el devocional, el sol apenas está por salir, la ciudad aún no se empieza
a mover, el viento sopla y las hojas resuenan junto con los pajaritos que
entonan sus bellas canciones. Otros dirán que en la noche, cuando ya todos
duermen y la oscuridad a bañado ya la ciudad entera es el mejor momento.
No creo que exista un momento mejor que otro. Considero que más bien lo
que va a determinar cuál es el momento apropiado no es la hora, sino la
preparación y la previsión que hagamos de este tiempo.
“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.”
S. Lucas 6:12
Por tanto, para lograr un buen tiempo devocional, puede usted tomar las
siguientes pautas:
A. Un lugar tranquilo.
Lo primero que necesitaremos para poder desarrollar nuestro devocional de
una manera apropiada es un lugar tranquilo. Esto es algo que la mayoría de
nosotros tenemos. No debemos complicarnos en buscar un lugar exquisito
para realizarlo, siempre y cuando sea un lugar apropiado y privado.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que
está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Mateo 6:6
El Señor lo simplificó al punto de mostrarnos que nuestro cuarto, con la
puerta cerrada, es un lugar apropiado para poder realizar nuestro tiempo
devocional.
No se trata tanto del lugar en sí mismo, el Señor Jesucristo cuando necesitaba
tener tiempo a solas con Dios encontraba el lugar tranquilo hasta en el
desierto más árido, o se retiraba al monte. De lo que se trata aquí es de
encontrar un lugar en el que tengamos la suficiente libertad para no recibir
ninguna distracción externa que nos robe la atención. Así entonces, la sala,
el cuarto, el patio, la playa, la montaña se vuelven el lugar apropiado siempre
que podamos gozar de un tiempo a solas con Dios.
B. Una hora tranquila.
En segundo lugar, debemos buscar una hora tranquila para poder realizar
nuestro tiempo devocional. Cuando digo “hora” no me refiero a que el
devocional deba necesariamente durar 60 minutos. La duración del
devocional es algo que deberá usted establecer de manera sensata y prudente
y mencionaré algo al final de este punto. Sin embargo, al hablar de una hora
tranquila me refiero a un período de tiempo.
Debemos separar y agendar un tiempo específico para poder realizar nuestro
devocional y este debe ser en un momento en el que esté libre de toda labor,
tarea y afán cotidiano.
El salmo 63 nos indica que la madrugada es una buena hora.
Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti,
mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,
Salmo 63:1
Por supuesto, la madrugada es la hora perfecta para realizar un tiempo como
este. Los carros aún no empiezan a pasar, los niños aún no se despiertan, el
camión de la basura no pasa todavía
Algunos pasajes bíblicos señalan que debemos meditar de día y de noche en
la palabra de Dios. La naturaleza mismos nos indica que un buen momento,
tranquilo y calmado son temprano en la mañana y en la noche.
Sin embargo, sea en la mañana, a la media tarde o en la noche, debe usted
elegir un momento en el que esté libre de las ocupaciones del día.
Porque la idea no solamente es estar a solas con Dios, sino también
dedicarnos tiempo a conocerlo a través de su palabra, escucharlo, admirarlo,
etc.
Si elegimos una hora congestionada, o demasiado cercana a cierta actividad,
podemos caer en el apuro y la prisa por terminar rápido nuestro devocional.
Si sabemos que a las 10 de la mañana el verdulero pasa con su bocina a todo
volumen, quizá esa no sea una buena hora para hacerlo.
Cualquiera que sea el horario, debemos de definirlo previamente y
establecer una cita con Dios. Quizá usted diga, ¡es que no me alcanza el
tiempo!
Bueno, tal vez esto implique que debamos liberarnos de ciertas cosas en
nuestra vida para poder tener tiempo para el devocional.
Efesios 5:16 aprovechando (o redimiendo) bien[a] el tiempo, porque los días
son malos.
El punto al que quiero llegar es que debemos tener un tiempo deliberado
para poder dedicárselo a Dios, indiferentemente de cuánto dure nuestro
devocional. Es decir, yo puedo tener una hora y media separada para mi
devocional, pero tardarme sólo 35 minutos. No importa tanto cuánto dure
tu devocional sino la libertad que yo tenga para hacerlo.
Incluso si mis horarios son constantemente cambiantes, yo puedo encontrar
un patrón que me permita tener mi tiempo a solas con Dios en algún
momento del día.
En cuanto a la duración, siempre dependerá de los elementos que usted
incluya y la duración de estos. No existe un patrón de tiempo, sin embargo,
mi recomendación es que busque un equilibrio que le permita tanto orar y
depositar sus cargas delante de Dios, como meditar en la palabra
adecuadamente. Un tiempo demasiado corto será poco provechoso porque
podría verse tentado a apurarse y hacer todo a la carrera, desaprovechando
los beneficios de orar y de metirar detenidamente en la palabra, y un tiempo
demasiado largo puede ser problemático porque puede interferir en
actividades que son necesarias en el díario vivir.
Algo que sí recomiendo es que si apenas estoy empezando a tener una vida
devocional enpiece de menos a más. Es decir, si recién estoy aprendiendo a
orar y a tomar un hábito de lectura, sería poco provechoso que me dedique
2 hora para ello. Algo sabio sería empezar con períodos cortos tanto de
lectura como de oración y luego progresivamente ir incrementando a
medida que me vaya ejercitando en esto.
Así mismo, tomar el devocional y realizarlos los 7 días a la semana
inicialmente podría ser abrumador, y talvez incluso difícil de cumplir, de tal
modo que pronto nos hallemos desanimados por no poder hacerlo. Mi
sugerencia es de la misma forma empezar de menos a más, con 3 días a la
semana y luego después de unos meses ir incrementando un día más hasta
que tengamos el hábito desarrollado.
C. Un corazón tranquilo.
Lo tercero que debemos procurar tener para poder iniciar el devocional es
un corazón tranquilo.
Debo aclarar que cuando me refiero a un corazón tranquilo, no me estoy
refiriendo a un corazón libre de cargas y de aflicciones. Eso sería
totalmente contradictorio, porque de hecho el tiempo devocional es,
específicamente para poder depositar nuestras peticiones delante del
Señor.
Cuando me refiero a un corazón tranquilo me refiero a un corazón libre de
los afanes cotidianos. Está estrechamente con tener un lugar y una hora
tranquila, pero en este sentido es nuestro corazón el que debe ser
aquietado. Debo liberar mi mente de aquellas preocupaciones cotidianas
que puedan aquejarme. Es mi deber empezar a acallar mis pensamientos
para entrar en la presencia de Dios. Y tal vez esta sea la tarea más difícil.
Tal vez en muchas ocasiones, nos lleve bastante tiempo el prepararnos para
empezar nuestro tiempo devocional.
Aquí unos consejos prácticos que pueden servirle
• Considere la naturaleza del Dios a cuya presencia va a entrar.
• Interiorice con su alma y diríjala a una adoración santa y reverente.
• Haga una oración previa de introducción a su tiempo devocional
• Lea un pequeño pasaje o texto de la Escritura
Cualquiera que sea el recurso bíblico que usted utilice, trate de dirigir su
corazón a una actitud de reverencia. Un corazón intranquilo, estará
desatento y se perderá las abundantes bendiciones que son derramadas en
el tiempo devocional.
Esta tarea es tan difícil, que a veces sentirá- como dice el pastor Roberto
Bulgarin- que cuando ya terminó de orar, es cuando recién está
empezando.
¿cómo hago mi DEVOCIONAL?
Ahora que hemos visto los elementos básicos de mi devocional, y que
sabemos la preparación que este requiere, veamos la forma de poner en
práctica cada uno de estos elementos.
Como ya vimos los tres elementos que deben de acompañar unestro
devocional son la adoración, la oración y la lectura de la palabra, veamos
pues cada uno de estos elementos aplicados
A. Adoración
En esta parte podemos hacer uso de varios recursos para alabar al Señor en
nuestro tiempo devocional. Si deseamos podemos cantar himnos o cánticos
que conocemos bien o de los cuáles tengamos las letras disponibles. Si
tenemos la capacidad, podemos buscar en internet la pista, o incluso el
himno cantado para que nos sirva de guía o apoyo. Sea que cante a viva voz,
o que lo haga acompañado de algún instrumento, o con una pista pregrabada,
el punto es que debemos elevar al Señor nuestra alabanza por medio de
cánticos. No es necesario tener conocimiento musical, o estar dotados de
una voz prodigiosa; basta con adorar al Señor con un corazón sincero,
humilde y agradecido.
“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario
que adoren.”
S. Juan 4:24
¿Cuántos himnos o cantos debo entonar? La cantidad dependerá de cada uno,
sin embargo, es bueno que seamos sabios al escoger cuántos cantos cantos
voy a incluir en mi devocional. Porque pudiera ser que le dedique demasiado
tiempo al canto, y cuando desee realizar las demás acciones, ya no me quede
más tiempo.
B. lectura de la palabra
1. Desarrolle un buen plan de lectura
Una de las cosas que debemos preparar de antemano para nuestro tiempo
devocional son las herramientas que utilizaremos. Un buen soldado no sale
a la batalla si su fusil no está armado y cargado. Así mismo, el cristino debe
tener lista la espada de Dios para entrar en el campo de batalla.
Para esto, es importante que definamos un correcto plan de lectura. Y esto
puede ser visto en dos aspectos. Es necesario aclarar que no se debe suplantar
la escritura de ninguna manera, si dejo a un lado la lectura de esta, por más
bueno que sea el libro que esté leyendo, no estaré teniendo un tiempo
provechoso. Sin embargo, aunque no se la debe suplantar ni reemplazar, sí
se la puede complementar.
1.1 Un buen plan de lectura de la biblia
Aunque somos completamente libres de elegir qué libro de la biblia
deseemos leer, sí es importante que podamos establecer una secuencia
ordenada y moderada de lectura.
Esto nos permitirá llevar un orden, y nos ahorrará tiempo y trabajo de
buscar: ¿qué será que debo leer ahora?
Desarrollar un plan ordenado incluso ayudará a ver un progreso en la lectura
y nos motivará a seguirlo haciendo.
En la actualidad existen muchos planes de lectura que usted pudiera escoger.
Escoja el que más se apegue a sus necesidades.
Mi sugerencia es que no exagere en la cantidad de capítulos de la biblia que
vaya a leer. Especialmente si usted no es un lector habituado. Además, es
necesario que meditemos en el texto no solo lo leamos, y una lectura
demasiado larga, tal vez no nos permita hacerlo.
Sea prudente al escoger la cantidad de capítulos a leer. Personalmente en mi
lectura devocional no leo más de 3 capítulos, precisamente para poder
detenerme y meditar en el texto escogido. Usted puede escoger más, o
menos según lo vea conveniente. Pero sea ordenado, y apéguese a su plan.
Verá los resultados más adelante.
Algo bueno que podemos decir, es que seamos cuidadosos y selectivos con
los libros de la biblia. Aunque toda la Biblia es inspirada por Dios y puede
se usada para hablar a nuestra vida, debemos ser cuidadosos a escoger los
libros que leamos.
Libros como Levítico y Números contienen gran cantidad de información
numérica que pudiera llegar a fatigar la lectura.
Especialmente si es alguien que va a iniciar con el devocional sugiero que
comience con los Evangelios, con los Salmos, Proverbios y Eclesistés.
1.2 Un buen plan de lectura de literatura cristiana
Algo que personalmente he hallado bastante útil para tener crecimiento en
mi tiempo devocional es dedicar parte de este, a la lectura de un libro
cristiano. Leer a los autores cristianos de sana doctrina, contribuye un
alimento sólido para el alma. Especialmente si hay algún tema que me aqueja
o el cuál quiera aprender más. Si por ejemplo tengo una lucha contra un
pecado, sería de mucha utilidad leer un libro que hable al respecto y poco a
poco ir entendiendo verdades bíblicas que estos hombres de Dios enseñaron.
Ojo, no estoy sugiriendo que se reemplace la lectura de la palabra. Eso es
algo irremplazable. Pero sí puedo complementarla con algún libro, o incluso
con los diarios devocionales que hoy son tan fáciles de conseguir. Hay unos
devocionales de Spurgeon que son preciosos, son bastante breves, pero
directos al alma. Están en internet y en cualquier librería cristiana. Úselos.
Si lo suyo no es leer, entonces complemente su lectura de la palabra con
predicaciones. Youtube es una bendición para el que sabe usarlo. El pastor
Roberto siempre encuentra lo que hoy se conoce como audiolibros. Son
libros, que alguna persona de buena voluntad ha grabado su voz leyéndolo y
ha subido para que las personas puedan escuchar. Aprovéchelo, busque
mensajes, reflexiones de sana doctrina, podcasts, etc etc.
1.3 Lea la palabra y Medite en ella
Ya que tiene el plan de lectura, trate de seguirlo. Y cuando comience la
lectura, preste mucha atención. Su lectura no debe ser frívola y vacía.
Debe ser hecha con meditación. A medida que avance con su lectura,
subraye textos que le parezcan relevantes o anote información relevante.
Tomar apuntes es una manera muy práctica de ejercitar la memoria y de
retener información leída.
Una manera práctica de meditar en un texto leído es hacernos ciertas
preguntas como: ¿Qué es lo que Dios me quiso decir con este texto? ¿De
qué manera lo puedo aplicar a mi vida? ¿Qué principios, mandamientos o
ejemplos me enseña?
Responda a esas y otras preguntas con cada pasaje que lee, y habrá
meditado en ellos adecuadamente. Por eso decía que la lectura no debe ser
excesivamente larga. Debemos asegurarnos de tener tiempo suficiente para
detenernos y hacer preguntas al texto.
C. oración
Realice un esquema base de oración
Finalmente en la fase previa al devocional es importante que usted bosqueje
un pequeño esquema de oración.
De ninguna manera su oración debe ser premedita, o previamente
preparada. Eso sería una vana repetición.
“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su
palabrería serán oídos.”
S. Mateo 6:7
Lo que trato de decir es que pueda colocar todas aquellas peticiones que
usted tenga, para poder orar por ellas.
Especialmente si son personas o varios motivos, dado que nuestra mente es
frágil y traicionera, es sensato que las pongamos en una lista para saber por
qué y por quiénes pedir. Esto incluso nos provee de una ayuda para saber
por quiénes hemos ya orado y por quienes no.
Es libre de bosquejar los motivos que usted quiera, pero sirve de mucha
ayuda visual colocarlos en un papel.
Cuando ore, sea sincero. Si ya tiene usted una lista preparada, utilícela como
guía mas no como camisa de fuerza.
Mateo 6:7 al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles,
porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería.
Tenga cuidado de caer en la palabrería y en la repetición vana. Siéntase libre
de tomar las peticiones que ya tiene y de expresárselas a Dios con toda
sinceridad. No hay por qué actuar, no hay por qué fingir. Delante de la
presencia de Dios, no necesita impresionarlo. Pídale según lo que hay en su
corazón.
Déjese guiar por el Espíritu:
Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque
no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles;
Romanos 8:26
Podemos llorar, exclamar, declamar, gritar y patalear, pero si el Espíritu
Santo no nos dirige, nuestras oraciones no serán escuchadas. Permitamos
que el Espíritu de Dios tome el control de nuestros pensamientos y los
direccione hacia peticiones santas y piadosas.
Ahora, estos son los elementos y algunas sugerencias que puedo recomendar
para una vida devocional saludable. Sin embargo, para que este tiempo sea
realmente provechoso dependerá de tres cosas principalmente, de las
necesidades espirituales que usted tenga, de la preparación y previsión que
usted haga y de la guía del Espíritu Santo.
En cuanto a sus necesidades espirituales, es importante que usted haga
introspección, analice de manera sincera su vida, y pueda determinar cuáles
son las necesidades que su alma requiere que sean atendidas. Si por ejemplo,
está luchando con un pecado que le cuesta abandonar, lo más recomendable
es que usted busque pasajes de la escritura que hablen específicamente de ese
pecado y de cómo tener victoria sobre él, al mismo tiempo que sus oraciones
deberán estar enfocadas a pedirle al Señor ayuda para vencerlo. Si por el
contrario está teniendo momentos de prueba, lo más sensato sería repasar
en las Escrituras las grandes promesas que Dios tiene para su vida a la vez
que al orar, pedir la paz y el consuelo que se necesite. Sea cual sea la
necesidad, es vital que usted analice muy bien su vida y prepare el devocional
acorde a ella. El tiempo devocional no es algo genérico y rígido que no
importa como lo haga contal que ore y lea y cante igual va a funcionar, no;
más bien es un tiempo dinámico en el que debo ir, tal y como un experto
cocinero prepara sus recetas para satisfacer a sus comenzales, así mismo debo
yo de ir mirando qué es lo que mi alma necesita en ese momento de mi vida.
En cuanto a la preparación ya hemos dicho bastante, pero es bueno volver a
decir, que mientras mejor planifiquemos este tiempo, mayor provecho le
daremos a nuestra alma. No es prudente que seamos despreocupados y que
andemos improvisando este tiempo, el Dios que adoramos es un Dios de
orden, y debemos procurar ordenar unestra vida a tal opunto que el tiempo
de devocional, esté correctamente planificado en nuestra vida diaria.
Con respecto a la guía del Espíritu Santo, considero esta es la más importante
de todas. Permita que el Espíritu Santo lo guíe en su devocional. Es la más
importante porque sólo el Espíritu Santo conoce mejor que nadie nuestras
necesidades nuestras luchas, pecados y debilidades. Sólo Él escudriña los
corazones y sabe lo que es mejor para nosotros. Entonces, puede ser que
usted haya identificado cierta necesidad en su vida espiritual, cierto pecado,
y que haya hecho una lista de peticiones y haya buscado pasajes específicos
de la Escritura para atenderlas, pero el Espíritu de Dios, que lo conoce mejor
que nadie, lo quebrante y lo lleve a orar por motivos que no tenía pensados,
lo lleva a meditar en pasajes que no estaban planificados y a cantar himnos
que no estaban en el repertorio! Así pues, encontrará que a veces la oración
habrá durado mucho más de lo que usted planificó o que se quedó
maravillado en un solo versículo de la Biblia o su boca no podía parar de
cantar !Santo, Santo, Santo! Y habrá sido suficiendo porque esa fue la
providencia del Espíritu de Dios para ese momento. Deje que Dios haga su
obra en usted, y le aseguro que no saldrá de ese tiempo tal y como entró.
DESAFÍO
Para poner en práctica todo lo que hemos venido hablando le propongo
hacer un desafío devocional con una duración de dos meses.
Y vamos a realizarlo de la siguiente manera:
1. Tomaremos el compromiso de realizar nuestro devocional por lo menos
3 veces por semana y con una duración de al menos 30 minutos por día.
2. El desafío durará 8 semanas.
3. Rendiremos cuentas con el grupo de nuestro progreso y a su vez nos
animaremos mutuamente a cumplir con esta meta semanal.
4. Procuraremos seguir todos una misma lectura de un libro selecciónado de
la biblia, leyendo un capítulo por día, los cuáles serán indicados cada semana.
5. También, incluiremos una lectura adicional como complemento para el
devocional el cuál será “La vida secreta de oración”. Procuraremos leer un
capítulo del este material por semana.
6. Este desafío no es una camisa de fuerza sino unicamente una herramienta
para estimularnos a ejercitarnos en este precioso medio de gracia que el
Señor nos ha dado.