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Codigo de Comercio

Este documento resume el Código de Comercio de 1884 y 1889 en México, así como la Ley General de Sociedades Mercantiles de 1934. El Código de 1884 introdujo la figura del capital variable. El Código de 1889 reconoció expresamente la sociedad cooperativa y estableció cinco tipos de sociedades mercantiles. La Ley de 1934 derogó parte del Código de 1889 y reguló el capital variable, introduciendo la sociedad de responsabilidad limitada.

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Codigo de Comercio

Este documento resume el Código de Comercio de 1884 y 1889 en México, así como la Ley General de Sociedades Mercantiles de 1934. El Código de 1884 introdujo la figura del capital variable. El Código de 1889 reconoció expresamente la sociedad cooperativa y estableció cinco tipos de sociedades mercantiles. La Ley de 1934 derogó parte del Código de 1889 y reguló el capital variable, introduciendo la sociedad de responsabilidad limitada.

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UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLAS DE HIDALGO

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

ASIGNATURA: DERECHO MERCANTIL

ACTIVIDAD: CODIGO DE COMERCIO

DOCENTE: MARÍA ISABEL TENA MORENO

ALUMNA: BLANCA ESTELA CORTES CRUZ

NODO: CUITZEO MICHOACÁN

SECCIÓN: 53 MODO DISTANCIA

TECER AÑO

FECHA: 08 DE JUNIO DEL 2022


I. Código de Comercio de 1884

Este ordenamiento el segundo que ha regido en nuestro país aun cuando es considerado por algunos, el primero en
virtud de que el anterior Código conocido como Código Lares de 1854 fue desconocido por Benito Juárez, por considerar
a don Teodosio Lares imperialista, reimplantándose en ese tiempo en nuestro país las Ordenanzas de Bilbao, las cuales
en forma expresa habían sido reconocidas en México el 15 de noviembre de 1841. Así las cosas este Código del 20 de
abril de 1884, que eso sí fue el primero que dio don Joaquín Baranda bajo el Gobierno del general Díaz, incorpora la
figura del capital variable, institución que tiene su antecedente en la ley francesa del 24 de julio de 1867, y que se había
originado para buscar una salida al rigor con que el Derecho civil había tratado a la Sociedad Cooperativa, buscando
más que crear una nueva forma de sociedad, una modalidad aplicable a las demás formas societarias de capital fijo.

II. Código de comercio de 1889

Este Código también incorporó la modalidad del capital variable en su artículo 238 el cual señalaba: “La sociedad
cooperativa es aquella que por su propia naturaleza se compone de socios cuyo número y cuyo capital social son
variables”. En su orden es el tercer Código de comercio dado también por don Joaquín Baranda el 15 de septiembre de
1889, y es éste el ordenamiento jurídico vigente más antiguo que tenemos incluso más que nuestra Constitución federal
que es del 5 de febrero de 1917. En un principio este código contenía 1500 artículos divididos en 5 libros y en su parte
final había 4 transitorios, de los cuales el primero señalaba que el 1 de enero de 1890, empezaría a regir y el artículo 4o.
establecía la derogación del Código de 1884. Este Código de comercio en un principio conforme a su artículo 89,
reconocía cinco tipos de sociedades mercantiles, las cuales en su orden enumeraba de la siguiente manera:
I. La sociedad en nombre colectivo.
II. La sociedad en comandita simple.
III. La sociedad anónima.
IV. La sociedad en comandita por acciones.
V. La sociedad cooperativa. Reconociendo además en el artículo 92 a las asociaciones comerciales momentáneas y
en participación, sin atribuirles personalidad jurídica. Siendo este Código en cuanto a la forma formalista, ya que
requería el contrato de sociedad, señalando tajantemente en su artículo 95 los elementos que las escrituras
públicas debían contener, tales como: los nombres, domicilios de los otorgantes, la razón o firma social, el objeto
y duración de la sociedad, el capital social especificando la naturaleza, los nombres de los socios y el importe del
fondo de reserva, la manera y forma de hacerse la distribución de utilidades y pérdidas, la participación que en su
caso tuvieran los fundadores, los casos de disolución y las bases para practicar la liquidación; estableciendo
como sanción que la omisión de alguno era causa de nulidad del pacto social ya que se declaraba a pedimento
de alguno de los socios (Artículo 96), incluso la falta de escritura o de los requisitos para su validez no podía
alegarse como excepción contra tercero que hubiere contratado con la sociedad (Artículo 97).

En la vida de este Código se fue haciendo necesario ampliar o desarrollar, la regulación que contenía inicialmente este
ordenamiento y es por eso que se derogan artículos y títulos enteros para dar origen al nacimiento de sendas Leyes
como son por ejemplo, la Ley de Correduría Pública, la Ley de Contrato de Seguro, la Ley General de Títulos y
Operaciones de Crédito, la Ley de Navegación y Comercio Marítimo, la Ley de Quiebras o incluso la Ley en comento
materia del siguiente apartado.
III. Ley General de Sociedades Mercantiles

Encontrándose como presidente substituto de México, don Abelardo Rodríguez, esta ley fue publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 4 de agosto de 1934, misma que entró en vigor el mismo día, contradiciendo así al sistema
sincrónico que para la iniciación de vigencia consagra el artículo tercero del Código Civil de 1928, en ese momento ya
en vigor, y aplicable y que obligaba a que su vigencia fuese posterior a la fecha de su publicación y conforme a su
artículo cuarto transitorio, deroga esta ley al título segundo del libro segundo del Código de Comercio vigente o sea del
15 de septiembre de 1889 regulación que comprendía del artículo 89 al artículo 272. El estudio de esta ley es
importante, porque señalaba el marco de referencia vigente para la regulación del capital variable, y que con respecto al
Código de comercio del que deviene, hay importantes innovaciones y cambios profundos, tal es el caso de una nueva
sociedad, que el Código de 1889 inicialmente no regulaba, refiriéndonos a la sociedad de responsabilidad limitada y el
carácter limitativo en cuanto a las sociedades que hace en sus artículos primero y cuarto, ya que actualmente conforme
a dichos preceptos, sólo se refutarán mercantiles las que ahí se reconocen, desapareciendo las asociaciones
comerciales momentáneas y en participación. Esta ley atempera la disposición que en materia de forma inicialmente
venía del Código de 1889, ya que en ésta no se establece una nulidad y sólo impide conforme a su artículo quinto al
Fedatario Público, autorizar el instrumento público donde conste el pacto social o sus modificaciones, que contravenga a
lo dispuesto en esta ley, de lo cual habrá que entender que entre los socios surte plenos efectos, eso sí, no operando
éstos frente a terceros e implicando una responsabilidad subsidiaria, solidaria e ilimitada sin perjuicio de la
responsabilidad penal, cuando esos terceros resulten perjudicados, dándose incluso una especie de acción proforma
(Artículos 2 y 7).
Para nuestro tema, es además de lo anterior importante precisar que en la Ley General de Sociedades Mercantiles
existen dos tipos de normas: unas taxativas o sea aquéllas donde no interviene la voluntad de los particulares y otras de
carácter dispositivo ya sean interpretativas o supletivas en donde se puede intervenir por parte del particular y en
algunos casos incluso con esa libertad contractual pactar en contra, o a falta de voluntad expresa, la ley se vuelve
supletoria de esa voluntad; correspondiendo a las primeras o sea las taxativas las contenidas en las fracciones de la I a
la VII inclusive del artículo sexto que dicen: Artículo 6°. La escritura constitutiva de una sociedad deberá contener:

I. Los nombres, nacionalidad y domicilio de las personas físicas o morales que constituyan la sociedad.
II. El objeto de la sociedad.
III. Su razón social o denominación.
IV. Su duración.
V. Su importe del capital social.
VI. La expresión de lo que cada socio aporte en dinero o en otros bienes; el valor atribuido a éstos y el criterio
seguido para su valorización. Cuando el capital sea variable, así se expresará indicándose el mínimo que se fije.
VII. El domicilio de la sociedad.

Y las de carácter dispositivo de las fracciones a la XIII del referido artículo, cuyo antecedente histórico es el artículo 95
del Código de 1889. El carácter dispositivo de las últimas fracciones se corrobora con lo dispuesto en el artículo octavo
que señala: “En caso de que se omitan los requisitos que señalan las fracciones VIII a XIII, inclusive, del artículo 6º, se
aplicarán las disposiciones relativas de esta ley”; debiendo señalar desde ahora que por lo demás la Ley General de
Sociedades Mercantiles, establece mínimos y que si bien debe haber un capital (Artículo 6 fracción V) es independiente
el concepto de capital variable, ya que no se encuentra en la misma fracción que el capital social incluso donde se
encuentra es en el segundo párrafo de la fracción sexta, cuyo contexto nada tiene que ver, ya que se refiere Cuando el
capital sea variable. Aquí no se puede opinar como lo hace Mantilla Molina, que las fracciones cinco romano y seis
romano del artículo sexto, forman una unidad al contemplar también la exigencia de que se exprese el criterio seguido
para la valorización de los bienes diversos del dinero, porque si fuera lo mismo la ley no lo distinguiría como lo hace en
otra fracción, dicho de otra manera es la hermenéutica jurídica a contrariu sensu que nos diría que donde la ley sí
distingue no nos debemos confundir; máxime que es textual, expresa y diversa, la referencia al capital variable en el
segundo párrafo de dicha fracción; tratando de interpretar la opinión del citado autor, quizás más bien, la primera parte
de dicha fracción, debió haber formado parte de la quinta por ser dicho criterio aplicable al verdadero capital, o sea al
social, al que se hará referencia posteriormente.

Asimismo hay que hacer notar que en esas siete fracciones, ya señaladas, no se encuentra lo relativo a las Asambleas,
más bien se encuentran ubicadas después de la fracción XIII, por lo que se refieren a las demás reglas que se
establecen en la escritura respecto a su organización y funcionamiento, lo que como señala “constituirán los estatutos
de la misma” y por ende podrán haber algunas reglas adicionales a lo que dice la ley en materia de asambleas y que sin
contradecirla son perfectamente válidas y las cuales trataremos más adelante.

IV. Capital

Antes de entrar a tratar las Asambleas, como señalamos al principio es conveniente desde un punto de vista económico
precisar la naturaleza del capital, ya que es un concepto eminentemente económico “...Éste es un concepto de
aplicación exclusiva en el orden económico, y puede definirse como un bien producido, que a su vez se destina a la
producción de los nuevos bienes...” Incluso dentro de los factores de la producción lo encontramos de la mano con los
recursos naturales y el trabajo;4 siendo todos estos factores organizados para producir por la empresa, existiendo aquí
sí una diferencia “...La empresa es necesaria para que exista la producción, dicha unidad está animada por el
empresario. En el ámbito económico, a diferencia del jurídico, no es una entidad sino, una unidad de control y decisión.

El propio diccionario de la Real Academia Española de la Lengua en una de sus acepciones, así lo entiende “...elemento
o factor de la producción formado por la riqueza acumulada que en cualquier aspecto se destina de nuevo a aquélla en
unión del trabajo y de los agentes naturales.

Asi mismo ese capital dentro de la sociedad-empresa “comerciante”, ya que así la ley la reconoce (Artículo 3 fracción II
del Código de Comercio), puede tener varios tipos: a) Capital Social. Se entiende que es aquel que se conforma con los
bienes y derechos que le son aportados a la sociedad por el socio y que ésta como representativa de su aportación le da
acciones y es por eso que en las sociedades de capital se llaman accionistas y es ella la acción, por lo mismo
representativa de una parte alícuota de ese capital (Artículos 111 y 125-IV LGSM). No es correcto separar las
sociedades de personas y sociedades de capitales ya que en todas en última instancia participan las personas y los
capitales, así lo entiende Ordóñez Chávez, “...La distinción entre sociedades de personas y de capital... no es mas que
una metáfora.

En realidad, todas las sociedades son de capitales, por cuanto el capital elementos indispensable para la sociedad, y
todas son de personas por cuan tampoco pueden existir sin personas que las constituyan”. Este capital que pudiera
decirse es el verdadero capital, su naturaleza es fija porque en el fondo constituye una garantía frente a los terceros y
acreedores de la sociedad y es por ello que el moverlo, para aumentarlo es bajo reglas especiales, o muy complicadas
para el caso de reducirlo (Artículo 9 LGSM), estas características del capital verdadero las resume muy bien Joaquín
Rodríguez Rodríguez al señalarlas como “...Misión del capital social, Principios que rigen esta materia; garantía, del
capital (unidad, determinación, estabilidad, cuantía mínima, y realidad (suscripción y desembolso), limitación de los
derechos de los fundadores, intervención pública y privada...”. Incluso cuando se merma, la misma Ley General de
Sociedades Mercantiles, señala en su artículo 18: “Si hubiere pérdida del capital social, éste deberá de ser
reintegrado...” por ser éste un verdadero capital u elemento esencial del contrato de sociedad (Artículo 6 fracción V,
LGSM) y dicha pérdida además, no deberá llegar a las dos terceras partes, ya que si no, incluso estaríamos en
presencia de una causa de disolución anticipada, y deberá en su caso, ésta proceder a su liquidación (Artículo 229
fracción V LGSM).

b) Capital contable. Es en el fondo el patrimonio que se entiende como todo aquél conjunto de cargas y derechos
apreciables en dinero; dicho de otra manera es el haber como resultado de restar el deber (deuda), en última instancia el
capital social se encuentra dentro del pasivo del patrimonio, ya que la sociedad debe ese capital social a sus socios, la
cual se los pagará en su caso en última instancia al momento de liquidarse la sociedad.

En una sociedad puede inicialmente haber un patrimonio, pero no necesariamente y eso sí siempre habrá un capital
social fundacional el cual puede ser tanto como se pacte o aporte, ya que la Ley General de Sociedades Mercantiles sólo
habla de mínimo no de máximo. El patrimonio por lo tanto es desde un principio variable, y el capital social no; ya que
éste es por naturaleza fijo. En el patrimonio los bienes que lo conforman no necesariamente tienen que volverse
numerario mientras que en el capital tienden desde un principio a serlo. Barrera Graf, relaciona el amparo directo
5179/60 del 23 de julio de 1962, volumen LXI 4a. parte, p. 214 “...la Suprema Corte... ha dicho claramente: ‘El capital
social es un número que tiene un significado jurídico y contable, pero no tiene un correlativo económico; pueden haberse
perdido casi todos los bienes de la sociedad, y sin embargo, el capital social permanecerá invariable...’”, lo cual es
importante para ubicar al capital social y al capital contable como conceptos distintos.
c) Capital fijo y Capital circulante. El capital fijo, es aquel que directamente se emplea en la producción y se integra por
los bienes muebles y edificios necesarios para tal fin; y el capital circulante serán aquellas materias primas y dinero para
los gastos que se requieren para que los bienes que integran el capital fijo puedan producir.

d) Capital suscrito y Capital exhibido. La Ley General de Sociedades Mercantiles, exige que esté el capital íntegramente
suscrito y exhibido al momento de su constitución, o sea a la vista cuando menos el 20% del valor de cada acción
pagadera en dinero o incluso que se exhiba íntegramente el valor de cada acción cuando haya que pagarse en todo o en
parte con bienes distintos del numerario, (Artículo 89 fracciones II, IIII y IV) siendo posible en este tipo de sociedad que
esta suscripción sea pública o privada por la forma de su constitución; entendiendo por suscripción el hecho de que una
persona se comprometa a aportar bienes a la sociedad, en una determinada cantidad.

e) Capital autorizado. Es aquel que es relativo específicamente al capital variable en las sociedades por acciones, su
ubicación se encuentra en el segundo párrafo del artículo 217, de la Ley General de Sociedades Mercantiles dentro del
capítulo VIII de las sociedades de capital variable; el tipo de acciones que lo sustenta, la cual es una excepción a lo
comentado en el capital suscrito (o sea a la regla) son las acciones de tesorería, las cuales no necesariamente están
emitidas y suscritas, sino que se van emitiendo y suscribiendo en la medida que se van adquiriendo (Artículo 216
segundo párrafo). Esto es otro argumento para señalar que el capital variable no es verdadero capital, ya que no es una
garantía frente a terceros, pues puede incluso no estar emitido, suscrito y mucho menos pagado, dice al respecto Angel
Caso: “...Para evitar el fraude al que podría dar origen el anuncio del capital autorizado, aún no emitido y en
consecuencia sin suscribir, ni menos exhibir, se prohíbe a las sociedades por acciones anunciar el capital autorizado sin
anunciar también al mismo tiempo el capital mínimo.

La regla general por lo que se refiere al verdadero capital, es que todas las acciones que lo representan tienen que estar
suscritas aunque no todas pagadas, siendo ésto muy fácil de observar en su constitución; pero incluso las acciones, que
se emiten por aumento de capital, en términos del artículo 132 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, sería lo
mismo, ya que en estas últimas, la diferencia con respecto a las acciones de tesorería, es que aquéllas para la
suscripción, necesitan estar emitidas y éstas, no necesariamente tienen que estar emitidas ni suscritas, así reza la parte
final del artículo 216 de la Ley General de Sociedades Mercantiles “...Las acciones emitidas y no suscritas... se
conservarán en poder de la sociedad para entregarse a medida que vaya realizándose la subscripción.

V. Personalidad jurídica

Una sociedad como ya se señaló, antes que otra cosa es una persona jurídica, esto es, un ente capaz de ser sujeto de
derechos y obligaciones; si bien en la persona física no se tiene ningún problema para establecer cuándo inicia su
personalidad y cuándo termina (Artículo 22 Código Civil), no es el mismo caso para las personas jurídicas, ya que
concretamente por lo que hace a las que son objeto de nuestro estudio además para su existencia requieren de
condicionantes como podría ser el permiso que les otorga el Estado a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y
la forma en instrumento público que deberá de revestir para su necesaria inscripción en el Registro Público de Comercio,
no obstante de ser tan importantes estos enunciados, ya se señaló refiriéndonos al artículo 2º de la Ley General de
Sociedades Mercantiles, que aun careciendo de alguna de estas formalidades la ley les reconoce personalidad jurídica
nada más que les llama por ese defecto “sociedades irregulares” imponiendo a sus administradores responsabilidades
mayores. Retomando el problema de determinar el inicio de la personalidad de las personas jurídicas se han esgrimido
cantidad de teorías para ponerse de acuerdo sobre dicho tema y el cómo opera en su vida jurídica, siendo las más
adecuadas y las que nuestro derecho reconoce la italiana de Francisco Ferrara y la alemana conocida como de la
Ficción de Savigny; la primera definió a la persona jurídica con respecto a las personas y a los bienes “...como las
asociaciones o instituciones formadas para la consecución de un fin y reconocidas por el ordenamiento jurídico como
sujetos de derecho.
Las personas morales constituyen en su substrato o una asociación de hombres, o cierta universalidad de bienes...”;y la
segunda considera que las personas morales constituyen exclusivamente una creación del Derecho, en el sentido de que
carecen de toda realidad; siendo el antecedente moderno de esta teoría, la del derecho subjetivo de Windscheid y tesis
que han surgido de ella conocidas como realistas dentro de las que está la de un organismo animal. Ferrara determinó el
inicio de la personalidad jurídica en el momento en que es reconocida por el Derecho objetivo, sin explicar a fondo qué
entendía por tal; pero esta teoría es importante porque es la que nuestro Derecho acoge y es por eso que existe la
posibilidad de su existencia, porque hay un supuesto jurídico que así lo establece, tal es el caso del artículo 25, fracción
tercera del Código Civil; distinguiéndose las sociedades mercantiles de las sociedades civiles, en que para éstas no
opera comoexcepción la acción proforma e incluso implica su liquidación (Artículo 2,691 del Código Civil). Por otro lado
estos entes colectivos son conforme a la segunda teoría verdaderas ficciones, ya que una persona jurídica sociedad no
tiene boca, manos y en general extremidades y si no fuera por los órganos que la integran, no podría exteriorizar su vida
jurídica, en efecto dice el artículo 27 del Código civil “Las personas morales obran y se obligan por medio de los órganos
que las representan sea por disposición de la ley o conforme a las disposiciones relativas de sus escrituras constitutivas
y de sus estatutos”. Particularmente en la Sociedad Anónima, objeto de nuestro estudio, los órganos que podemos
encontrar regulados en sus estatutos y a falta de ellos en la ley son de tres tipos: uno llamado Asamblea, otro el órgano
de representación identificado según sea el caso por un órgano colegiado, Consejo de Administración o por uno unitario
por el Administrador Único, y un tercer órgano que sería de vigilancia representado por el o los comisarios, órganos que
le son absolutamente necesarios, ya que como se señaló no podría vivir; el primero de ellos será para nuestro trabajo de
vital importancia y es por ello que más adelante lo abordaremos. Como persona jurídica la sociedad tiene atributos que
devienen de su propia personalidad jurídica y que son los que la distinguen dentro del grupo de sociedades existentes y
la identifican frente al Estado; esos atributos son el nombre-denominación, el domicilio, la nacionalidad, la capacidad
(que deriva de su objeto y de la Ley) y el más importante en nuestro tema que es el patrimonio dentro del cual del lado
del pasivo como ya se dijo se encuentra el capital social; el patrimonio se puede perder inclusive y no así el capital ya
que éste su naturaleza jurídica económica, como ya lo señalamos es inamovible e inmutable; la ley le llama por eso
capital fijo.

VI. Asamblea
De los órganos enunciados el primero porque es el más importante es la Asamblea, ya que incluso los otros dos
dependen de aquélla al ser ésta la que nombra a los titulares de los órganos de representación y de vigilancia, aun
cuando indebidamente a veces se confunde, tal es el caso en los poderes otorgados mediante asamblea, la cual para
ello no tiene facultades, siendo el indicado para eso el órgano de representación, Consejo de Administración o
Administrador Único, dicho de otra manera nadie da lo que no tiene y la asamblea no tiene facultad de representación,
únicamente es un órgano deliberativo; quizás la confusión sea como ya se dijo, porque es el órgano supremo de la
sociedad y ser la que nombra a los titulares de los órganos.

Las asambleas son de dos tipos, especiales y generales y éstas a su vez ordinarias y extraordinarias. Las ordinarias
tratan y de ahí su nombre de lo habitual en la vida de la sociedad, como son sus balances (hoy información financiera),
nombrar a los Administradores, a los Comisarios y determinar los emolumentos correspondientes a los titulares de los
órganos de administración y vigilancia (Artículo 181 LGSM); y las asambleas extraordinarias tratan como lo dice su
nombre, de algo fuera de lo habitual lo cual se podría resumir simplemente, como todo aquello que implique una
modificación a su estatuto-escritura o que exija por lo extraordinario del asunto un quórum especial y por lo mismo se
pueden reunir siempre por lo urgente y extraordinario del tema (Artículo 182 fracciones XI y XII LGSM). Estas asambleas
digamos que son caras económicamente hablando porque siempre se tienen que protocolizar ante fedatario público,
independientemente si obran o no sus actas en su libro y además se “deberán” inscribir en el Registro Público de
Comercio, el cual por ello cobra un derecho. Las asambleas ordinarias en principio no se requieren protocolizar, ya que
sólo sería necesario cuando estuvieran fuera de libros, y registrarlas sólo porque las facultades que a los titulares de los
órganos se les den lo requieren, y que sería por eso y no por otra cosa necesario su registro para que surta efectos
contra tercero.

VII. El Tema en la Doctrina

Hay que reconocer que el tema aparentemente sencillo de cómo manejar corporativamente al capital variable tiene
complicaciones, las cuales permiten argumentos en contra o a favor de si el aumento puede ser realizado por una
asamblea ordinaria la cual no requeriría su protocolización y su inscripción en el Registro Público de Comercio, esto
último de considerar no aplicable el artículo 21 fracción XII del Código de comercio a contrariu sensu por no considerar
“efectivo capital” al variable, pudiendo encontrarse en la doctrina las dos corrientes. Los que consideran que únicamente
el aumento de capital variable pueda realizarse en asamblea extraordinaria y sólo le dejan a la asamblea ordinaria o al
órgano de administración la posibilidad de manejar dentro de un máximo autorizado el ir poniendo en circulación las
acciones de tesorería de que se trate, ahí tenemos a Adrián R. Iturbide Galindoy a Walter Frisch Philipp. Los que dejan
entrever que la asamblea ordinaria es suficiente para el acuerdo respectivo si se previó en la escritura constitutiva y con
ello existe un régimen estatutario y por lo mismo consideran suficiente la asamblea ordinaria, la cual al no haber
modificación a la escritura y no tenerse que inscribir, no requiere la formalidad de la protocolización;

VIII. El capital variable

Es necesario ahora para establecer un criterio ver qué disposiciones que se refieren al capital social no se aplican al
capital variable porque éste como se va viendo no es un verdadero capital. La fracción VI del artículo 6 en su primer
párrafo, el cual ya señalamos es el caso de que no se aplique porque el capital variable su integración o aportación tiene
que ser en numerario para la liquidez y movimiento, en este capital no podría aportarse un inmueble porque dejarían de
ser las acciones de tesorería y se convertirían en acciones en especie a que se refiere el artículo 141 de La Ley General
de Sociedades Mercantiles; y el cual se entiende se refiere al capital social acciones que entrarán por dicho motivo a ser
depositadas en la sociedad durante dos años e incluso si los bienes bajan de valor habrá que cubrir la diferencia, siendo
también aplicable a los inmuebles en este rubro el artículo 11 de la referida Ley. La reducción de capital a que se refieren
los artículos 9 y 135 de Ley General de Sociedades Mercantiles se refieren a capital social y es por eso que plantean la
dificultad para llevarla a cabo, ya sea desde el punto de vista de los problemas para que lo sepan y se puedan oponer los
acreedores, porque como ya vimos una de las funciones del capital social es ser garantía de terceros o si esa reducción
es mediante reembolso es por ello la presencia del fedatario público, ya que las acciones que representan al capital
social habrán de nulificarse. En los casos de exclusión o separación, la sociedad podrá retener la parte del capital y
utilidades por los compromisos que tuviera pendientes la misma para seguir teniendo el capital como garantía de
terceros, y como no es el caso no aplica a las sociedades de capital variable (Artículo 15 LGSM).

IX. Interpretación
Interpretar es tratar de comprender la ley cuando ésta no es clara en su significado, existiendo para ello varios métodos y
escuelas, ubicando el tema en los problemas relacionados con el proceso de aplicación de la ley.

r se colige que se adopta el capital variable como una forma de flexibilizar el manejo corporativo-económico de una
sociedad anónima la cual estará al día en su crecimiento con recursos nuevos y frescos sin tener que tocar su capital
social . La importancia de esta idea de interpretación es subrayar lo que verdaderamente quiso decir el legislador sin
entrar todavía en el problema, de si no coincide esa voluntad con el resultado contenido en la norma. Es interesante ver
cómo autores le dan suma importancia a ese preámbulo de la ley; tal es el caso de Iturbide Galindo, el cual incluso
reconoce que salvo un error hablando de la transformación la cual aunque dice la exposición de motivos que implica el
nacimiento de un sujeto distinto no es así y por exclusión entendiendo a dicho autor todo lo demás que dice la exposición
de motivos es correcto veamos cómo lo dice el citado autor: “...el legislador nos advierte que en la transformación se da
siempre nacimiento a una nueva persona jurídica... Terrible confusión la del legislador, pero que afortunadamente paró
en la Exposición de Motivos... Las Exposiciones de Motivos son fuentes muy importantes a las que los estudiosos de la
ley deben acudir para interpretar el texto legal, en ellas se reflejan normalmente las razones que tuvo el legislador para
redactar en tal o cual forma determinados artículos.
XII. Conclusiones

Primera. El capital variable es una institución de Derecho francés que incorporó nuestro legislador aplicable a todas las
sociedades como una modalidad que las mismas pueden adoptar.

Segunda. Antes que se encontrara desarrollado el capital en el campo del Derecho hay que buscarlo en su origen
netamente económico y a partir de ahí desarrollar el concepto en el mundo jurídico.

Tercera. Capital y patrimonio no son sinónimo y habrá que distinguirlos dentro de los atributos de la personalidad jurídica
del ente comerciante.

Cuarta. Uno y el más importante órgano que tiene la sociedad son las asambleas las cuales tienen facultades decisorias;
unas por ley, otras porque así lo acuerden los socios-accionistas.

Quinta. Hay autores clásicos cuya opinión no pierde vigencia por el tiempo ya que la ley de donde se discute su
operatividad del capital variable lo es de 1934 y el capítulo respectivo sólo ha tenido un artículo derogado; doctrinarios
los cuales se inclinan por la posibilidad del manejo de este capital en asamblea ordinaria.
Sexta. Habiendo para las dos opiniones razones de Derecho importantes hay mayor fundamento económico, el cual es
elemento sustancial y de origen para considerar el aumento de capital sin mayores dificultades o cargas en asamblea
ordinaria.

Séptima. La naturaleza de las cosas debe ser aquella que fije su nombre. El capital variable no es un verdadero capital y
por eso no le son del todo aplicables las reglas de capital social siendo su regulación distinta, especial y de excepción.
XIII. Bibliografía

BARRERA GRAF, Jorge, Instituciones de Derecho Mercantil. Generalidades. Derecho de la Empresa Sociedades,
Editorial Porrúa S. A. 4a. reimp., México, 2000.

CASO, Ángel, El Derecho Mercantil, Escuela bancaria y comercial, Editorial Cultura, México, 1939.

DE PINA VARA, Rafael, Elementos de derecho mercantil mexicano, Editorial Porrúa, S. A., México, 1992.

FLORES BARROETA, Benjamín, Lecciones de primer curso de derecho civil, Universidad Iberoamericana, México, 1965.

FRISCH PHILIPP, Walter, La sociedad anónima mexicana, Editorial Porrúa, S. A., 2a. ed., México, 1982.

GARCÍA MÁYNEZ, Eduardo, Introducción al estudio del Derecho, Editorial Porrúa, S. A., 26a. ed., México, 1977.

GIDE, Charles, Curso de Economía Política, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 2a. ed., París-México, 1913.

ITURBIDE GALINDO, Adrián R., El régimen de Capital Variable en las Sociedades Anónimas, Editorial Porrúa, S. A., 1a.
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MANTILLA MOLINA, Roberto L., Derecho mercantil, Editorial Porrúa, S. A., 20a. ed., México, 1980. ORDÓÑEZ
CHÁVEZ, Roberto Antonio y CORTINA CÁRDENAS, Francisco José, La Concentración de Sociedades a la Luz de la
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Universidad Anáhuac, México, 1992.

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