La leyenda de la Nahuala
Puebla alberga un sin fin de historias que erizan la piel, una de ellas y la más conocida es
la leyenda de la Nahuala.
La gente del lugar cuenta que en la ciudad, existe una casona antigua que aseguran
estaba embrujada, razón por la cual nadie se atreve a entrar.
Se dice que es porque hace muchos años, en ese mismo lugar habitó una bruja a la que
llamaban La Nahuala, a quien recuerdan como una mujer monstruosa, ya que aseguran
podía convertirse en animales por las noches.
De igual forma, las personas mayores de Puebla, dicen que esta bruja robaba niños por las
noches y a los adultos los asustaba para evitar que salvaran a los más pequeños.
La casona, en donde se cuenta que nació la leyenda de la Nahuala, aún permanece en una
de las calles de Puebla.
Parte de la historia dice que la mujer a quien llamaban bruja o Nahuala, iba a ser condenada
el día de su muerte por todo el mal que había causado en la ciudad.
Esto alegraba a la gente que decía que cuando su fin llegara, la justicia divina se haría cargo
de ella.
Esto causó el enojo de la Nahuala, quien decidió vengarse de los habitantes raptando a dos
niñas y un niño inocentes, todo para quedarse con sus almas.
Esto la ayudaría a que si moría, podía revivir cada año en el Día de Muertos.
Tiempo después, llegó la hora de la mujer y como todos temían, su alma se quedó entre las
cuatro paredes de la casa, sin lograr que su alma descansara en paz.
Después de la muerte de la Nahuala, nadie quería habitar esa casa, por lo que las
autoridades decidieron derribarla para construir una nueva.
Lo que no sabían es que el alma del ente no se iría tan fácil, por lo que la gente que pisaba
dicho inmueble, ya no volvía a salir.
Desde entonces nació la leyenda de la Nahuala, aunque el lugar en la actualidad se ha
convertido en el Museo Regional Casa del Alfeñique.
La Nahuala solo espera a que un niño inocente entre a su territorio para robarle el alma,
resucitar y tener el poder absoluto.
¿Quieres conocer la tan afamada casa embrujada?, aquí te dejamos algunos consejos para
visitar Puebla, lugar donde yace misterioso lugar.
Leyenda la llorona (México)
Hace muchos,
muchísimos años, en una
ciudad mexicana llamada
“Xochimilco”, la
gente decía escuchar los
lamentos de una extraña mujer:
“¡Dónde están mis hijos!
¡Dónde están mis hijooooos!”…
decía la mujer una y otra
vez. Aquellos lamentos
eran muy extraños y quitaban
el sueño a los habitantes de
aquella ciudad, hasta el
punto de que cuando sonaban,
preferían encerrarse en sus
casas y no salir hasta el día
siguiente.
¡No podemos ya con
estos gritos! ¡No podemos dormir!- Decía un vecino un día por la mañana al encontrarse
con otro vecino.
No eres el único, yo estoy igual, y dicen que hasta los conquistadores se encierran a cal y
canto cuando comienzan a sonar sus llantos…-Respondió el otro.
Como los rumores en los pueblos y las ciudades eran muy habituales antaño, se decía que
aquellos lamentos tan terribles pertenecían a una señora que iba vestida de blanco y que
tenía los cabellos muy largos y oscuros. Otros iban más allá y se atrevían a asegurar que
aquella mujer no caminaba, sino que sus ropajes blancos eran más parecidos a un antiguo
camisón y que sin duda parecían volar. También decían que al gritar agitaba los brazos,
como en señal de queja o angustia, y así hasta que desaparecía durante un breve espacio de
tiempo.
El recorrido de aquella extraña mujer casi siempre era el mismo: iba muy lentamente por
las plazas y las calles de los pueblos, después se encaminaba hacia un río, y tras esto se
adentraba profundamente en la oscuridad hasta el día siguiente, como si se derritiera en el
agua.
Pero, ¿qué era lo que ocurría? ¿Por qué se lamentaba tanto aquella mujer y de quién se
trataba? Era lo que se preguntaban día tras día los habitantes de la ciudad mexicana de
Xochimilco con auténtica desesperación. Así hasta que un día, alguien que parecía conocer
más sobre aquella mujer, dijo que se trataba de un personaje del pasado que había muerto
por amor. Enamorada de un hombre con el que nunca se pudo casar debido a su muerte
repentina, la mujer fue poniéndose cada vez más y más triste al observar cómo su
enamorado no podía recuperarse de su pérdida. Tanto fue el dolor del enamorado que se
olvidó de que tenía aún a los tres hijos que compartía con su amada, y los pequeños
crecieron como si fueran huérfanos. Como el lazo de los niños con su mamá era muy fuerte,
cada noche volvía del más allá para protegerlos e intentar cuidarlos, y de aquel dolor venían
sus incesantes lamentos.
Otras fuentes aseguraban que aquella historia no había ocurrido así, y que el sufrimiento de
la extraña mujer se debía a que un día salió de casa y cuando volvió alguien se había
llevado a sus niños, por lo que no paró nunca de buscarlos, incluso después de fallecer.
Aunque no había ningún acuerdo sobre el verdadero origen, lo que sí dejaron claro todos
aquellos rumores es que la mujer de los cabellos largos no podía romper el hilo que la
mantenía unida a sus queridos hijos, por lo que una vez conscientes de la historia todos los
vecinos, dejaron de tener miedo. A partir de entonces, cada noche, cuando comenzaban a
escucharse los lamentos todos decían: “Ya está aquí la llorona”, pero ahora todos la
comprendían un poquito más y ya no tenían ningún miedo ni motivo para esconderse, por
lo que al fin pudieron vivir en paz.