Neuropsicologia, Funciones Ejecutivas y Bajo Rendimiento Escolar
Dra. Eimy Soto Genovese
En 1840, Phineas Gage, un constructor de rieles de ferrocarril sufre un accidente al ser
atravesado por una vara de hierro en su craneo; con una trayectoria a su pómulo izquierdo de la
cara hasta la parte superior de la cabeza. En consecuencia, se destrozó su cerebro; principalmente
la mayor parte de su lóbulo frontal izquierdo.
Acorde a Muci-Mendoza (2007) este paciente fue el primero que tuvo una influencia en la
ciencia de la localización de las funciones de la mente humana, y además, alguien de quien
logramos aprender acerca de las relaciones entre la personalidad y las funciones de los lóbulos
frontales y de quien obtuvimos evidencia de que las decisiones morales y sociales tienen una
base biológica. Luego de la catástrofe, se notaba en él un trastorno notable en el carácter: se
tornó obstinado, caprichoso, irrespetuoso, vacilante, impaciente, violento, profano e
irresponsable, mostraba crueldad y poca deferencia hacia sus compañeros; ahora era incapaz de
llevar a cabo los planes que proponía, se mostraba descuidado en sus hábitos personales.
La importancia de los hemisferios cerebrales en las emociones, específicamente los lóbulos
frontales, se hizo más clara un siglo atrás por el caso de Phineas Gage, en donde antes del
accidente, Gage había sido un modelo como ciudadano y empleado, pero la lesión cerebral
modificó su carácter.
El lóbulo prefrontal es la región cerebral encargada del desarrollo filogenético y ontogénico que
diferencia al animal del ser humano. En esta sección se constituye el 30% de la actividad
cerebral. Esta región orquesta las funciones ejecutivas al recibir y enviar información captada por
los sistemas sensoriales y motores.
Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades implicadas en la generación, la
supervisión, la regulación, la ejecución y el reajuste de conductas adecuadas para alcanzar
objetivos complejos, especialmente aquellos que requieren un abordaje novedoso y creativo
(Gilbert y Burgess, 2008; Lezak, 2004). Las funciones ejecutivas son procesos que asocian ideas,
movimientos y acciones simples y están orientadas a la resolución de conductas complejas
Sin embargo, han surgido divergencias de conceptos y funciones que han resonado con varios
neuropsicólogos; por lo que Arcos Rodríguez (2021), indica en su artículo que, para contrarrestar
esta discrepancia de términos,
“Tirapu et al. (2002) proponen un modelo integrador en la teoría, basándose en los aportes de
Baddeley (1986), Baddeley y Wilson (1988), Stuss y Benson (1984; 1986), Shallice y Burgess
(1991), Damasio (1998; 1994) y Damasio, Tranel y Damasio (1991). A partir de los
planteamientos de estos autores, Tirapu et al. (2002) afirman: “Hemos tomado como base los
modelos descritos y hemos intentado elaborar un esquema que refleje el funcionamiento
ejecutivo y que recoja, a su vez, lo que entendemos como principales aportaciones de cada uno
de los modelos” (p. 680).
Por lo tanto, este modelo integrador explica las funciones ejecutivas en una interrelación de
componentes: a) sistema senso–perceptual y b) reconocimiento de la acción como novedosa.
Por lo tanto, concordando con su autor, que cita a Lezak (1982), y la nueva propuesta
neuropsicológica, la anterior conceptualización permite definir las Funciones Ejecutivas como un
conjunto de capacidades referidas a la formulación de metas, planificación para el logro de
dichas metas y la ejecución de la conducta de manera eficaz (Lezak, 1982).
¿Cómo afecta las funciones ejecutivas el bajo rendimiento escolar?
Todos desarrollamos estos procesos de forma natural y estos se van mejorando conforme se
ponen en práctica en actividades diarias y entrenamiento de estas por ensayo y error. Sin
embargo, se ha observado que hay niños que presentan dificultades en el desarrollo de las
funciones ejecutivas, estando presente un bajo rendimiento escolar, identificándose como “la
falta de interés y esfuerzo”, cuando en realidad estas actitudes y conductas se deben en gran
medida a una reiterada percepción de fracaso a causa de un mal desarrollo de las funciones
ejecutivas.
Las investigaciones más recientes se han interesado en las funciones ejecutivas debido a su
estrecha relación con otras habilidades cognitivas necesarias en el proceso de lectura y escritura
y habilidades de cálculo. Los resultados han demostrado que aquellos niños que presentan un
peor rendimiento escolar también presentan un peor manejo de estas funciones ejecutivas.
Hoy más que nunca los estudiantes requieren de un entrenamiento de funciones ejecutivas por
medio de estimulación y potencialización de aprendizaje. Tras la pandemia tenemos experiencias
retrasadas que están afectando el desempeño académico en las aulas y las propias expectativas de
su aprendizaje. Con facilitar experiencias de planificación, manejo de tiempo, lapsos de atención
sostenidos, actividades de flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo y autorregulación como
docentes darán el hincapié para brindar esas funciones ejecutivas para la vida.
Referencias:
Arcos Rodríguez, V. A. (2021). Funciones ejecutivas: Una revisión de su fundamentación
teórica. Poiésis, (40), 39-51.
Gilbert, S.J., y Burgess, P.W. (2008). Executive function. Current Biology, 18, R110-114.
Lezak, M. (1982). The problem of assessing executive functions. International Journal of
Psychology, 17(2-3), 281-297. https://psycnet.apa.org/doi/10.1080/00207598208247445
Lezak, M.D. (2004). Neuropsychological assessment. New York: Oxford University Press.
Muci-Mendoza, Rafael. (2007). El accidente de Phineas Gage: su legado a la neurobiología. Gaceta Médica de
Caracas, 115(1), 17-28. Recuperado en 06 de julio de 2022, de http://ve.scielo.org/scielo.php?
script=sci_arttext&pid=S0367-47622007000100003&lng=es&tlng=es.