“AÑO DEL FORTALECIMIENTO DE LA SOBERANIA NACIONAL”
UNIVERSIDAD DE HUÁNUCO
Facultad de Ciencias de la Salud
E.A.P DE PSICOLOGÍA
TEMA:
CASOS CLINICOS
ASIGNATURA:
PSICOLOGIA DE LA PERSONALIDAD
DOCENTE:
CARMEN MENDOZA MORALES
CICLO:
IV
INTEGRANTES:
ESPINOZA ALVAREZ, Steffani Jazmín
HUANUCO- PERU
2022
CASO CLINICO 1:
Caso Amalia. “Amalia tiene 21 años, es soltera, hija única y vive con sus
padres. Estudia Económicas y trabaja ocasionalmente en un supermercado. El
primer episodio de enfermedad lo presentó a los 16 años, cuando estudiaba 3º
de BUP con buen rendimiento. Estudiaba con becas y el nivel económico de
sus padres era muy humilde. Ellos la describen como amable, simpática,
afectuosa, responsable, trabajadora y muy sensible a las críticas. Por lo que
consta en la historia, el día que recibía la confirmación (a los 16 años) dijo que
había visto, cuando estaba en la Iglesia, una luz delante de ella, mientras que
todo a su alrededor permanecía a oscuras. Esa experiencia la inquietó mucho,
según explicaría después, pero procuró no darle demasiada importancia y no la
comentó con nadie por miedo a que pensaran que se había vuelto loca. A los
tres días del suceso los padres comenzaron a verla “rara, extraña y nerviosa,
excitada”. Decía cosas como que tenía la misión de salvar al mundo y que
estaba destinada a una gran misión. La semana siguiente, tras asistir a otro
acto religioso en el colegio, volvió muy alterada, hiperactiva, moviéndose de un
lado a otro y sin parar de hablar. Decía cosas como que iba a suceder algo
terrible, que todo estaba desmoronándose, que había que salir corriendo de la
casa, etc... La familia intentó tranquilizarla sin éxito y llamaron al médico de
atención primaria quien, luego de examinarla, la remitió al hospital. El psiquiatra
de guardia la ingresó pautándole un tratamiento sedativo que la tranquilizó
después de una hora aproximadamente. Después de tres días recibiendo
tratamiento parecía hallarse en condiciones de comprender lo que se le decía y
fue entrevistada. En la entrevista parecía confusa y su discurso estaba plagado
de frases de contenido contradictorio, del estilo siguiente: “tengo que ser más
independiente… pero es que todavía soy una niña...”, “debo estudiar más…
pero también tengo que divertirme, pero si hago eso puedo perder la beca…”
“no tengo edad para depender de mis padres, pero soy estudiante y lo normal
es depender de la familia…” Su actitud era de sorpresa y extrañeza, por
ejemplo, se sorprendía al ver que ya era de noche, y no parecía darse cuenta
del transcurrir del tiempo. Decía que en ocasiones le parecía oír voces dentro
de su cabeza, que solo ella podía escuchar. En ocasiones interpretaba esas
voces como un mensaje de amenaza en contra de sus padres o sus amigas y
llegaba a creer que podían morir por su culpa. Cuando esto sucedía, entraba
en un estado de gran agitación: comenzaba a moverse recorriendo sin parar
los pasillos de la sala, gesticulaba mucho, y se golpeaba contra las paredes. En
otros momentos, cuando se calmaba, parecía perpleja y miraba hacia el infinito
sin que pareciera percatarse de lo que sucedía a su alrededor. Cuando se le
preguntaba cómo se sentía, vacilaba mucho y tras un largo silencio decía “es
como si el mundo hubiera cambiado y ya nada es como antes”. Otras veces
decía “no sé si soy yo o los demás, pero alguien debe estar loco”. Su discurso
era difícil de seguir porque se detenía en mitad de las frases, cambiaba de un
tema a otro, en otras ocasiones se quedaba como ensimismada y no era capaz
de exponer de forma sintética lo que le ocurría. Entonces decía cosas como “si
el mundo está así será porque mañana fue ayer” “nadie sabe qué está por venir
ni por no sobrevenirse”, “si preguntas encontrarás la o con un canuto”.
Cambiaba bruscamente de humor, pasando de la risa al llanto, sin que esos
cambios emocionales tuvieran una relación clara y directa con el contenido de
su discurso o con lo que sucedía a su alrededor. En otras ocasiones se
comportaba y expresaba como una niña pequeña y había que alimentarla,
acompañarla al baño, limpiarla, etc. En general parecía asustada, no dejaba de
mirar en todas direcciones, permanecía como en un estado de alerta constante
y se comportaba como alguien que está atemorizada. Pidió un cambio de
habitación porque decía que las sillas, la ventana, el armario y las cosas que
había en la habitación se ponían dentro de ella y no era capaz de distinguir
quien era ella y “quienes” las cosas. Al cabo de quince días su estado mejoró
notablemente y se le dio el alta hospitalaria, para seguir a partir de entonces
tratamiento ambulatorio. Fue mejorando progresivamente y seis meses
después recuperó totalmente su nivel de rendimiento y actividad normales. No
ha vuelto a presentar ninguna recaída hasta el momento en que acude de
nuevo al hospital a media mañana, traída por sus padres. Se encuentra en un
estado de confusión, con dificultades para expresarse, y respondiendo
únicamente con monosílabos a las preguntas del clínico. Los padres relatan
que se halla en ese estado desde la noche anterior cuando un sobrino les llamó
de madrugada diciendo que acababa de recoger a Amalia y que estaba en su
casa, porque la había encontrado deambulando sola por un barrio poco
recomendable de una ciudad pequeña, distante unos 20 Km. de su hogar.
Cuando le preguntó qué hacía allí, Amalia dijo que no lo sabía. Tampoco pudo
explicar cómo había llegado a ese lugar, ni parecía saber dónde estaba, ni
tampoco cómo regresar a su casa. No recordaba su nombre y dijo que quizá se
llamaba Antonia, pero que no estaba segura. 40 Amalia había salido de su
casa a primeras horas de la mañana para ir a estudiar a la Biblioteca de la
Facultad, ya que estaba en período de exámenes y pasaba casi todo el tiempo
estudiando sola en su casa o en la Biblioteca. Temiendo que volviera a pasarle
lo mismo que unos años antes, los padres la llevaron al hospital. En el
momento de la entrevista seguía sin recordar su nombre, no sabía por qué
estaba allí, y no reconocía a sus padres, aunque se mostraba tranquila.”
CARACTERISTICAS PSICOPATOLOGICAS:
Perdida de autonomía ( niña pequeña que había que alimentarlo,
acompañarlo al baño , limpiarla)
Muy alterado ,hiperactivo, moviéndose de un lado a otro
Pasando de la risa al llanto
Cambio brusco de humor
Excitado según los padres
Comenzaba a moverse sin parar en los pasillos de la sala
FUNADMENTAR LAS POSIBLES PRESUNCIONES
DIAGNOSTICAS DEACUERDO ALAS
CARATERISTICAS PRESENTADAS:
Ansiedad
Incontinencia
Agitación
Hipertemia
Alteraciones de la minasia
Alteraciones de la atención
Alteraciones de la percepción
QUE FACTORES SUCEDIERON PARA DESENCADENAR EL
PROBLEMA:
Primer episodio se presenta a los 16 años cuando estudiaba
3do con buen rendimiento.
Por lo que consta en la historia el día de su confirmación dijo
que vio a alguien en la Iglesia, vio una luz delante de ella,
mientras que todo alrededor parecía oscuro. A los 3 días del
suceso los padres comenzaron anotarla
rara,extraña,nerviosa,y excitada. Y Amalia no les comento
nada por que tenia miedo que pensara que estuviera loca
CASO CLINICO 2
Caso Juanjo. Juanjo tiene 25 años y trabaja como administrativo en una
oficina de su pueblo natal. Convive con sus padres y una hermana de 17
años. Su principal afición es tocar el clarinete en la banda de música de
su pueblo. Su familia lo describe como tranquilo en general, educado,
buen hijo y responsable, aunque más bien reservado e introvertido. En el
mes de marzo de 2011 su cuñado le llevó a urgencias del hospital
Clínico después de encontrarlo de madrugada deambulando por las
afueras del pueblo, con aspecto sucio (el pelo desgreñado, la ropa sucia,
etc.,), y sin saber qué día era ni dónde se encontraba. Había salido de
su casa la mañana del día anterior para ir a su trabajo, pero no había
aparecido por allí. No fue capaz de decir dónde o con quién había
estado durante esos dos días. No opuso ninguna resistencia a ir al
Hospital y se mostró aliviado al encontrarse con su cuñado. En los
últimos 2 meses había comentado a sus padres en varias ocasiones que
algo estaba cambiando a su alrededor, que no sabía qué era, pero que
se sentía extraño, y tenía como una sensación de miedo interior, “como
cuando uno piensa que va a ocurrir algo malo, aunque no sepa muy bien
qué es”. Más adelante comenzó a despertarse aterrorizado por las
noches con la misma sensación y su padre tenía que ir a tranquilizarlo.
También se quejaba de que le costaba mucho concentrarse en el
trabajo, y de que incluso “se perdía” viendo una película porque (según
relata su madre) Juanjo decía que era “como si mi cabeza estuviera en
otra parte…. Intento enterarme, pero no lo consigo, no consigo
concentrarme…no me entero de nada… me pierdo… por ejemplo me
quedo colgado del nombre de un personaje y ya no sé lo que pasa
después…”. Además, su madre informa de que cada vez estaba más
inapetente, que prácticamente no comía nada, que dormía poco, que
muchas noches lo oía levantarse y deambular inquieto por la casa.
Cuando le 44 preguntaba qué le sucedía, no respondía, o se mostraba
huraño y le decía cosas como “déjame tranquilo, vete a dormir y olvídate
de mí”. También parecía que hubiera perdido el interés por las cosas
que antes le gustaban, había dejado de acudir a los ensayos y
conciertos. Algunos días se quedaba en la cama todo el tiempo y no iba
a la oficina, por lo que su madre tenía que llamar a sus jefes poniendo
alguna excusa para que no le echaran del trabajo. Cuando finalmente un
día decidía ir a los ensayos con la banda de música, acababa volviendo
pronto a casa y se encerraba en su habitación. Decía que sus
compañeros de la banda eran insufribles, que lo hacían todo mal, que el
director no tenía ni idea, y que ya no valía la pena volver nunca más. Su
padre supo que durante ese tiempo discutía con sus compañeros por
cualquier cosa, y que todos estaban extrañados porque normalmente era
una persona amable y tímida. El día antes de su desaparición no había
ingerido alimento alguno porque decía tener mucho dolor de cabeza.
Decía que la sentía como si hubiera aumentado de tamaño y le fuera a
explotar. Atribuía ese dolor al ensayo del fin de semana previo, porque
fue allí donde comenzó a sentir que los clarinetes resonaban en su
cabeza con una intensidad que le resultaba insoportable, y le parecía
que su cabeza fuera a estallar por el enorme estruendo que hacían.
Durante la entrevista de admisión en el hospital, se observó que estaba
muy delgado, deprimido y apático. Manifestó que hacía 4 semanas se
había dado cuenta de que “algo se había roto en mi cerebro, porque
hace meses que me cuesta mucho pensar”. Estaba convencido de que
tenía una enfermedad mortal que hacía que “las células del cerebro
hayan dejado de trabajar y poco a poco se van muriendo, van
desapareciendo… a estas alturas mi cerebro debe estar ya
prácticamente vacío y voy a morir de un momento a otro…”. Cuando se
le preguntó si pensaba que alguien le había contagiado esa enfermedad
respondió “No tengo ni idea, no sé de dónde me viene, pero tengo miedo
de que sea contagiosa y que mi hermana pequeña o mis padres la
puedan tener por mi culpa…no quiero estar cerca de ellos ni de nadie,…
cualquiera podría morir por mi culpa… puede que sea un castigo de Dios
por ser tan mala persona….¡si hasta le he chillado a mi madre!...no
merezco vivir, no merezco la gracia de estar vivo… me lo tengo
merecido.” Todo esto lo expresaba en un tono de voz casi inaudible,
lentamente, como arrastrando las palabras. Al día siguiente ya no
parecía capaz de expresarse y no fue capaz de responder a ninguna de
las preguntas que se le hicieron. Durante los 10 primeros días de ingreso
en el hospital solía permanecer sentado en un rincón, alejado del resto
de las personas del servicio, sin moverse, con los ojos fijos en el suelo,
como absorto en sus pensamientos. No comía apenas, ni cuidaba de su
aspecto. Los auxiliares tenían que lavarle y vestirle. Se negaba a comer
y a beber, incluso con ayuda, y al quinto día fue necesario proporcionarle
alimentación por vía parenteral, lo que obligó a mantenerlo encamado
durante tres días. Al cuarto día admitió tomar alimentos de forma natural
y pudo levantarse y salir de la habitación. Sin embargo, su
comportamiento volvió a ser similar al de antes: permanecía solo, en un
rincón, sentado o de pie, pero de espaldas al resto de la gente, mirando
hacia la pared o al suelo. En ocasiones se retorcía las manos, con una
expresión de angustia y miedo. Cuando alguien se le acercaba y le
preguntaba qué le ocurría, le costaba mucho expresarse y prácticamente
respondía con monosílabos. Cuando parecía querer comunicarse, al
poco de comenzar a hablar se paraba, a veces en mitad de la frase, o
incluso en mitad de una palabra. Cuando se le animaba a seguir, decía
cosas como “me he quedado en blanco porque se me han roto las
neuronas del habla”, o “no se qué ha pasado, alguien o algo me ha
quitado de golpe la capacidad de pensar y hablar…”,“no sé qué iba a
decir, de golpe se me ha borrado todo…””…son tantas las voces y los
gritos que me hablan, que no consigo librarme de ellas y no puedo
pensar….”. Cuando le preguntaron si se refería a las voces de las otras
personas de la sala, dijo “no, esas casi no las oigo, son las de dentro de
mi cabeza, que me chillan y me 45 dicen cosas que no entiendo…pero
me dan miedo, cualquiera tendría miedo en mi lugar, ¿no le parece? no
es broma, no es ninguna broma, es horroroso.” Sus familiares relataron
que 2 años antes había tenido un episodio por el que también había
requerido hospitalización. En aquella ocasión fue llevado al servicio de
urgencias porque hablaba muchísimo, no dejaba de moverse sin parar
de un lado a otro, gritando, agitando sus brazos y tirando todo lo que se
encontraba a su paso, y parecía fuera de control. Un mes antes del
ingreso había empezado a hablar de manera excesiva, aunque no sobre
un tema en particular. Cuando sus familiares intentaban tener una
conversación con él, cambiada de un tema a otro porque se distraía con
los ruidos o cualquier pequeña cosa que ocurriera a su alrededor. No
podía permanecer sentado, caminaba sin descanso, dando vueltas por
su habitación. Juanjo comentó a su familia que estaba siendo espiado y
perseguido por unos espías contratados por una empresa muy
importante en el sector musical debido a la importancia de la
composición que acababa de realizar. Comentó que había compuesto
una pieza musical única, y que desde diferentes orquestas le estaban
intentando localizar para comprar la obra, y ante su negativa, estaban
persiguiéndole para robársela. Cuando se le preguntó por su fuente de
inspiración, informó que lo hizo guiado por las sugerencias que le daban
unos seres minúsculos que caminaban por su cerebro. Podía
comunicarse con estos seres a los que escuchaba frecuentemente
dándole instrucciones. Asumía que tenía un gran don, y que esos bichos
eran lo mejor que le podía haber ocurrido. La mayor parte del tiempo, su
humor era exaltado, pero podía llegar a hacerse agresivo ante la más
mínima provocación. Este episodio, que remitió a las dos semanas,
había estado relacionado al parecer con el consumo de cocaína y
alcohol. Una vez dado de alta, había abandonado completamente el
consumo (incluyendo alcohol) y desde entonces no había vuelto a
presentar problema alguno hasta el episodio actual.
CARACTERISTICAS PSICOPATOLOGICAS:
Dificultad concentración
Desorientación temporal y espacial. No personal
Hiperconcentración. Absorto en sus pensamientos
Distraibilidad
Alucinaciones auditivas. Simples (no entiende, gritos, etc.)
Alucinación somática (bichos que caminan por su cerebro)
Irritabilidad
Anhedonia
Apatía, EA deprimido (disforia, hipotimia)
Ansioso (retorcía manos)
Eufórico, expansivo: humor exaltado
FUNADMENTAR LAS POSIBLES PRESUNCIONES
DIAGNOSTICAS DEACUERDO ALAS
CARATERISTICAS PRESENTADAS:
Anorexia
Insomnio
Descuido/ pérdida hábitos
autocuidado
Inquietud (deambula por la casa, retuerce manos.)
Acinesia (sentado sin moverse, con los ojos fijos en el suelo,
absorto en sus pensamientos)
Agitación: no deja de moverse de un lado a otro, No podía
permanecer sentado, caminaba sin descanso, dando vueltas
por su habitación
QUE FACTORES SUCEDIERON PARA DESENCADENAR EL
PROBLEMA: