Art 368. Documento PDF
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y resistencia a la autoridad en
la
legislación peruana
Analysis of the Disobedience Crime
and Resistance to the Authority in
the
Peruvian Law
Carlos Alberto Juárez Muñoz*
[Link]
Lex
* Fiscal provincial penal titular de Lima, expositor y autor de libros y artículos en
materia penal.
Correo electrónico: c_juarezm@[Link]
© Los autores. Artículo publicado por la Revista Lex de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Alas
Peruanas. Este es un artículo de acceso abierto, distribuido bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución-
No Comercial-Compartir Igual 4.0 Internacional.([Link] que permite el uso no
comercial, distribución y reproducción en cualquier medio, siempre que la obra original sea debidamente citada.
Raúl Cárdenas. Jardines andinos. 120 x 120 cm.
RESUMEN
El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad se encuentra previsto en el artículo 368 del
Código Penal, que sanciona la conducta del agente que no cumple u obstruye la orden
imparti- da por la autoridad en el ejercicio de sus funciones. Estas figuras penales tienen como
finalidad combatir las conductas obstruccionistas de las personas frente a los actos ejecutivos de
la admi- nistración pública, que pone en marcha el aparato estatal para lograr el buen
funcionamiento de la administración pública y el bien común de las personas. Entre las figuras
de la desobediencia y resistencia existe una marcada diferencia. La primera de ellas se produce
cuando el agente no cumple a través de una conducta negativa una orden emitida por la
autoridad. En cambio, la modalidad de resistencia se suscita cuando el sujeto activo con un
accionar positivo se opone ante la ejecución de la orden. Producto de la práctica diaria, en el
presente trabajo se han escogido algunas jurisprudencias y casos prácticos que se suscitan en el
diario trajín de la administración pública y la sociedad. Asimismo, estos delitos se invocan con
frecuencia en todas las instituciones y se denuncian ante el Ministerio Público; sin embargo, en
la vida práctica para su configuración se requieren ciertas formalidades, como que la orden
legalmente impartida se encuentre estable- cida de manera adecuada y que sea de pleno
conocimiento del obligado.
Palabras clave: desobediencia y resistencia a la autoridad, orden legamente impartida, funcionario
público.
ABSTRACT
The crime of disobedience and resistance to the authority is established in the article 368 of the
Peruvian Criminal Code, which sanctions the conduct of an individual who does not comply
with or obstruct the order set by the authority due to the exercise of its functions. These criminal
figures aim to fight the obstructive behavior of the parties against the executive acts of the pub-
lic administration, which sets the government system in motion in order to achieve the
proper function of the public administration and the common good for the people. A marked
difference exists between the figures of disobedience and resistance: the first criminal figure is
configured when the agent does not comply with an order issued by the authority, through a
negative con- duct. On the other hand, the resistance figure is verified when the agent opposes
to the execution of an order. Jurisprudence and practical cases of the public administration and
society have been chosen for the purposes of this paper. In addition, these crimes are
frequently invoked at every institution and are reported to the Prosecutor Office; however,
in practice, certain formalities are required for their configuration as the adequate and legal
issuance of the order and its full knowledge by the obliged person.
Key words: crime, resistance to authority, criminal law, disobedience.
miento de la orden u omitir su realización, siempre y cuando esta se encuentre dentro del
marco de la ley”.1
Su estructura típica contiene elementos que lo hacen fácilmente distinguible frente a otras
posiciones típicas relacionadas con actos contra la autoridad, y las principales están conteni-
das en los verbos rectores “desobedecer” y “resistir”. Estos comportamientos típicos pueden
ser considerados como los medios que utiliza el agente para lograr la finalidad preconcebida
por aquel, de pretender que la orden emanada de una autoridad quede sin ejecutarse, toda vez
que producto de la desobediencia o la resistencia la orden carece de la efectividad.
En efecto, la desobediencia contiene una omisión o rehusamiento frente al mandato
le- gítimamente emitido por la autoridad pertinente, en tanto que la resistencia implica
una conducta activa tendiente a impedir u obstaculizar la ejecución de un mandato. En la
desobe- diencia, hacer algo o no hacer algo es una situación fáctica cuya ejecución solo la
debe realizar el sujeto al cual va dirigida la orden; en otras palabras, el acto de la ejecución de
la orden no es una labor que deba realizar la administración pública o quien la represente,
sino el mismo destinatario de la orden; pero sí, en caso de resistencia a la autoridad, la
administración públi- ca es quien ejecuta la orden, donde surte el acto obstruccionista de
parte del agente.
Al respecto, la Corte Suprema de Justicia de la República a través de la ejecutoria recaída
en el R. N. Nº 1337-2013-Cusco de fecha 20 de enero de 2015, en su fundamento
jurídico quinto señaló que “El artículo 368 del Código Penal sanciona al ‘que desobedece o
resiste la orden legalmente impartida por un funcionario público en el ejercicio de sus
atribuciones’, de ello se desprende que son dos las modalidades típicas que se regulan en el
citado dispositivo, la primera supone el desacato del administrado de la orden impartida, esto
es, la negación a obedecer; mientras que la segunda importa una conducta obstruccionista
por parte del agen- te, en cuanto a la realización de los actos que traban la actuación
funcionarial”.
Desobedecer y resistir son actos exteriores y físicos pasibles de ser observados en la realidad
circundante que realiza el sujeto activo; estos nunca permanecen en el pensamiento o en
la ideación del agente, sino que los utiliza o encamina para la comisión del delito.
2.1. Calidad de la orden y su incumplimiento
Conforme se ha expresado previamente, el delito de desobediencia y resistencia a la au-
toridad requiere como condición necesaria para su configuración, la existencia de una orden
administrativa o judicial legítima y de posible cumplimiento. Salinas Siccha sostiene que
para la configuración del delito bajo análisis, no basta una simple citación, declaración,
petición
1
Expediente Nº 3297-98-Lima de fecha 06 de agosto de 1999. Sala Penal. En José Antonio Caro John, Summa
Penal, primera edición (Lima: Nomos & Thesis, 2016), 603.
o notificación no conminatoria. Se exige que la orden sea legal, es decir, impartida por
un funcionario público en el ejercicio normal de sus funciones. Aparte de ello, es necesario
que la orden sea expresa, ya sea verbal o escrita, sin ambigüedades, con contenido posible de
eje- cución, ya que si la orden es imposible, el delito no aparece.2 En el derecho vivo, a través
de la Ejecutoria de fecha 22 de noviembre de 1988, Expediente N° 1192-88-Ayacucho, se
precisa que cuando no existe una orden no se configura el delito de desobediencia o
resistencia a la autoridad: “Negarse a firmar una notificación judicial para deponer
testimonialmente no constituye dicho delito”.3
El término “orden”, según la Real Academia de la Lengua Española, consiste en un
manda- to que se debe obedecer, observar y ejecutar.4 Es decir, por “orden” se designa a la
disposición de carácter ejecutivo, cuya finalidad es hacer cumplir lo que ha sido previamente
decidido; por ejemplo, el Juzgado de Paz Letrado del Rímac ordena al gerente general de
la empresa “Confecciones Carlitos S. A.”, para que cumpla con retener mensualmente el
treinta por ciento de todos los haberes mensuales de su trabajador Juan Pérez Quispe,
constituyendo la orden un claro y preciso mensaje para que pueda ser cumplida.
En esa lógica, para efectos del delito materia de análisis, la orden es un mandato de
ca- rácter intimidatorio y de cumplimiento obligatorio —que debe ser acatada y observada
—, emanada de una autoridad competente, en el legítimo ejercicio de sus funciones;
para ella, esta tiene que haber sido puesta oportunamente en conocimiento del sujeto
obligado, lo que en doctrina se conoce como “conminación previa”, 5 pues resulta
inconcebible que se exija a un ciudadano el cumplimiento de una orden que no ha sido
conocida por este.
En cuanto a la forma en que debe ser expedida la orden, cabe señalar que la norma penal
sustantiva no hace alusión a una forma específica, por lo que válidamente puede estar conte-
nida en un documento, como también podrá ser emitida verbalmente; empero, en cualquiera
de los dos casos, debe proponer la ejecución en un determinado lapso (de manera inmediata
o en un plazo determinado) por parte de un destinatario debidamente identificado e
indivi- dualizado.
La orden de trascendencia jurídica, para ser apreciada como tal, debe contener una preten-
sión definida (precisa y clara) y de posible realización; por tanto, no es orden aquella de la
cual pueda resultar más de una interpretación válida. No pueden ser órdenes abstractas,
genéricas
o vagas.6 Asimismo, la orden no puede estar vinculada con intereses personales de cualquier
2
Ramiro Salinas Siccha, Delitos contra la administración pública (Lima: Grijley, 2014), 106.
3
Fidel Rojas Vargas, Código Penal: dos décadas de jurisprudencia, tomo III (Lima: Ara Editores, 2012), 151.
4
[Link]
5
Eusebio Gómez A., Tratado de derecho penal, tomo V (Buenos Aires: Ediar, 1954), 471-472.
6
Fidel Rojas Vargas, Delitos contra la administración pública, cuarta edición (Lima: Grijley, 2007), 1008.
7
Manuel Abanto Vásquez, Los delitos contra la administración pública en el Código Penal peruano (Lima: Palestra,
2001), 172.
8
José Urquizo Olaechea, José Castillo Alva y Nelson Salazar Sánchez, citado por Fidel Rojas Vargas, Alberto Infantes
Vargas y Lester León Quispe Peralta, Código Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada. Parte especial, tomo II, tercera
edición (Lima: Idemsa, 2007), 537.
9
Fidel Rojas Vargas señala que desobedecer una orden impartida significa no aceptar, negarse a admitir, incumplir el
mandato (de hacer o no hacer) dictado por autoridad competente en ejercicio de sus funciones (Rojas Vargas,
Delitos contra la administración pública..., 1008). Manuel Abanto Vásquez dice que consiste en una conducta omisiva
en cuanto al incumplimiento de mandatos u órdenes emanadas de la autoridad (Manuel Abanto Vásquez, Los delitos
contra la admi- nistración pública ..., 175-176). Manuel Frisancho Aparicio indica que desobedecer es sinónimo de no
acatar o no realizar lo mandado por el funcionario [Manuel Frisancho Aparicio, Delitos contra la administración pública
(Lima: Fecat, 2011), 208]. Por su parte, Edward García Navarro expresa que la desobediencia consiste en no acatar o
incumplir lo ordenado previamente [Edward García Navarro, Lecciones de derecho penal. Parte especial (Lima: Jurista
Editores E.I.R.L., 2009)]. Ramiro Salinas Siccha dice que la desobediencia se traduce en una conducta omisiva en
cuanto el agente incumple el mandato u orden que le imparte el funcionario público competente (Salinas Siccha,
Delitos contra la administración pú- blica..., 107).
10
Ejecutoria Suprema del 28 de mayo de 2004, R. N. N° 578-2003, Lima. Fidel Rojas Vargas, Alberto Infantes Vargas y
Lester León Quispe Peralta, Código Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada..., 151.
rrente de ligera violencia o amenaza contra el mismo ejecutor.11 Lo que no se puede permitir
es que el agente ejerza dicha violencia o amenaza haciendo uso de algún tipo de arma
blanca, de fuego, etc., pues, esta da gravedad al hecho, y hace que se configure otro
delito.
Por su parte, la jurisprudencia nacional ha señalado que “es la rebeldía u oposición
abierta, hostil y maliciosa, acompañada de actos de contradicción, decidida y resuelta al
cumplimien- to de una mandato u orden en curso de ejecución, expreso y personal de la
autoridad en el ejercicio de sus funciones”.12
2.4. Bien jurídico protegido en el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad
Pensamos que los tipos penales que reprimen los actos que afecten a la
administración pública protegen la correcta administración en las entidades del Estado;
y el tipo penal de desobediencia y resistencia a la autoridad, conforme ya se ha expresado
previamente, en con- creto protege la ejecutabilidad de la orden funcionarial —que es una
parte de la actividad de la administración pública—. Existe una relación entre lo genérico y
lo específico, ya que, al vulnerarse los aspectos vinculados a la actividad funcionarial
ejecutiva, tiene una repercusión en el buen funcionamiento de la administración pública.
Lo importante es identificar el bien jurídico que subyace dentro de un caso específico,
pues este es el motivo de la imposición del reproche a determinada conducta, de tal suerte
que si la conducta no abate al bien jurídico protegido o, en su caso, no lo amenaza, no
encontraría justificación alguna el imponerse una sanción.
Por ejemplo, no podemos decir que se ha ocasionado perjuicio al bien jurídico protegido
penalmente por el artículo 368° del CP con la actitud de una persona dueña de un local
de expendio de productos de limpieza de no acatar el requerimiento de colocar el precio a
cada producto con números de color rojo, sino que los exhibe en un pizarrón ubicado dentro
de su puesto de venta, para continuar con la venta. Resulta por tanto insignificante para el
derecho penal la desobediencia mostrada por el comerciante.
Como aquí no se ha afectado abiertamente el bien jurídico —efectividad en el
cumpli- miento de la orden funcionarial de autoridad—, no se podría perseguir a la persona
que omi-
11
La resistencia presupone conceptualmente —como subraya Rodríguez Devesa— que al funcionario se le resiste por la
fuerza, lo que denota: una, la negativa, de oposición a un mandato u orden de la autoridad o sus agentes; otra, que
esa oposición se materialice en una actitud corporal o material de violencia o fuerza más o menos grave (Frisancho
Aparicio, Delitos contra la administración pública..., 209). En la modalidad de resistencia el sujeto trata de impedir
mediante actos de resistencia, el cumplimiento de la orden… (Abanto Vásquez, Los delitos contra la administración
pública..., 178). El sujeto no solo se limita a no cumplir, sino que se resiste, es decir, trata de impedir el cumplimiento de
la orden que está siendo aplicada o concretada, se opone a ella a través de actos de resistencia (de hostilidad o de fuerza)
que no deben llegar a la violencia o a la intimidación (resistencia activa) (Rojas Vargas, Delitos contra la
administración pública..., 1010).
12
Expediente N° 922-81, Cajamarca. En Salinas Siccha, Delitos contra la administración pública..., 107.
13
El bien jurídico protegido general es la correcta y normal administración pública. No obstante, el objeto específico
de protección penal es la efectividad de las actividades funcionales, es decir, el cumplimiento de las órdenes impartidas por un
funcionario público en pleno ejercicio de sus funciones normales (Salinas Siccha, Delitos contra la administración
públi- ca..., 111). El bien jurídico protegido general es la correcta y normal administración pública. El objeto específico
de la tutela penal busca garantizar penalmente la eficacia que deben poseer los mandatos de autoridad que emanen de
funcionario público en ejercicio de sus atribuciones (Rojas Vargas, Delitos contra la administración pública..., 1006). La
la ejecución, que también pueden llegar al extremo de los golpes, insultos o amenazas recibi-
dos por el servidor ejecutor de la orden, constituyen otro delito.
2.5. Sujetos intervinientes
a. Sujeto activo
Puede ser cualquier persona, un particular, otro funcionario público o servidor público
contra quien vaya dirigida la orden y esté obligado a cumplirla, también un colegiado o
colectivo de personas.15 Puede cometer el delito cualquier persona, siempre que sea el desti-
natario de la orden y que esté legalmente obligado a cumplirla. 16 Por ejemplo, cuando existe
una sentencia ordenando al representante de la Oficina de Normalización Previsional el pago
de derecho de jubilación, al incumplirse dicha orden, el sujeto activo será el jefe de la
ONP (funcionario público).
La acción del sujeto activo ataca directamente la orden aun cuando muchas veces su men-
sajero resulte con algún tipo de perjuicio, inclusive el físico; es ella la que se ve neutralizada,
no el agente encargado de hacer cumplir, quien solo es su vocero, su repetidor; por eso en el
caso del delito de desobediencia o resistencia a la autoridad el objeto material del delito no
es la autoridad, como según parece, sino, la orden que este emite. La orden es pues el centro
del andamiaje típico, ya que su existencia clara, expresa, exigible dentro de un plazo, y su
conse- cuente desobediencia o resistencia, determinan la comisión del delito.
En este caso, el sujeto activo no desea que la orden legalmente impartida llegue a
materia- lizarse o, lo que es lo mismo, a ejecutarse; por lo tanto, el agente tiene el pleno
dominio sobre el acontecer de la acción opositora.
b. Sujeto pasivo
En lo que se refiere al sujeto pasivo diremos que como este delito protege el cumplimien-
to y acatamiento de las órdenes de los entes, instituciones y organismos estatales que tienen
entre sus funciones la de emitir una orden, al ponerse en peligro o vulnerarse dichas órdenes
funcionariales se infringe el bien jurídico protegido cuyo titular es el Estado; por lo tanto, en
el delito de desobediencia o resistencia a la autoridad, el sujeto pasivo no es el
funcionario público que goza de mandato, sino el Estado, representado por el sector
correspondiente. Por ejemplo, cuando se desobedece una orden dada por el policía de tránsito
en ejercicio de sus atribuciones, el agraviado es el Estado; sin embargo, para este supuesto el
afectado es exclusi- vamente la Policía Nacional del Perú.
15
Rojas Vargas, Delitos contra la administración pública..., 1006.
16
Creus, citado por Abanto Vásquez, Los delitos contra la administración pública..., 169. Para ser autor de este delito es
preciso: a) ser el específico destinatario de la orden, b) estar legalmente obligado a cumplir la orden (Frisancho Aparicio,
Delitos contra la administración pública..., 208).
17
Expediente Nº 7304-97-Lima (Ejecutoria superior), 12 de enero de 1898. En “Dialogo con la Jurisprudencia”, El Código
Penal en su Jurisprudencia. Gaceta Jurídica, 248.
de dinero por concepto de beneficios sociales al agraviado, no cumplieron con hacer efectivo
lo ordenado en una resolución judicial que quedó debidamente consentida”.18
5. TIPICIDAD SUBJETIVA
18
Expediente Nº 2776-98-Lima. En “Dialogo con la Jurisprudencia”, El Código Penal en su Jurisprudencia. Gaceta
Jurídica, 265-266.
19
“El conocimiento cierto de la orden dirigida a su persona es fundamental, si en un hecho concreto se llega a determinar
que el agente no conoció o no pudo conocer la orden impartida por el funcionario público, así se verifique la resistencia,
el delito no aparece. En tal sentido, no son válidas las notificaciones fictas, o sea, la presunción de tener al sujeto por no-
tificado sin que se demuestre que este ha tomado conocimiento de la orden” (Carlos Creus, citado por Abanto Vásquez,
Los delitos contra la administración pública..., 177-178).
20
Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre, “El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad”, Gaceta Penal & Procesal Penal
12 (junio 2010).
21
Ejecutoria Superior de la Sala Penal de Apelaciones para Procesos Sumarios con Reos Libres de la Corte de Justicia de
Lima de 1 septiembre de 1998, Expediente N° 2449-98. Rojas Vargas, citado por James Reátegui Sánchez, Delitos
contra la administración pública en el Código Penal peruano (Lima: Jurista Editores, 2015), 158.
6. CONSUMACIÓN Y TENTATIVA
22
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 452.
23
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 459.
24
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 460.
25
Salinas Siccha, Delitos contra la administración pública..., 110-111.
7. EXCEPCIÓN DE PUNIBILIDAD
Es importante resaltar que la parte final del primer párrafo del artículo 368° del CP prevé
que en caso la desobediencia o resistencia se produzca con la finalidad de impedir la propia
detención del destinatario de la orden, dicha conducta será atípica respecto del delito en co-
mento. Es decir, el legislador peruano, al legislar sobre el delito de desobediencia o
resistencia a la autoridad, consideró que no revisten mayor lesividad social aquellas
conductas tendientes a impedir la propia detención, lo cual, a decir de Alonso Raúl Peña
Cabrera Freyre, responde a un criterio de racionalidad, razonabilidad y ponderación en la
reacción punitiva, según el principio de mínima intervención, a fin de evitar una doble
amenaza sobre quien pende un mandato de detención, de ser privado de su libertad
personal: por un lado, la supuesta comi- sión de un hecho punible y, por otro lado, por
cometer el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad.26 Al respecto, la ejecutoria
suprema se ha pronunciado de la siguiente manera: “(…) en modo alguno puede constituir
elemento probatorio de la comisión del delito ni su responsabilidad, conforme
erróneamente se concluye en el considerando de la recurrida, pues la sustracción a la acción
de la justicia de cualquier inculpado representa un derecho natural a conservar su propia
libertad, que tiene sustento legal en el artículo 368 del Código Penal, cuando prescribe
que no comete delito de desobediencia o resistencia a la autoridad aquel que evita su propia
detención”. (R. N. N°2228-2003-Callao, de fecha 7 de noviembre de 2003).27
REFERENCIAS
- Abanto Vásquez, Manuel. Los delitos contra la administración pública en el Código Penal
peruano. Lima: Palestra, 2001.
- Caro John, José Antonio. Summa Penal. primera edición. Lima: Nomos & Thesis, 2016.
- “Dialogo con la Jurisprudencia”. El Código Penal en su Jurisprudencia. Gaceta Jurídica.
- Frisancho Aparicio, Manuel. Delitos contra la administración pública. Lima: Fecat, 2011.
- García Navarro, Edward. Lecciones de derecho penal. Parte especial. Lima: Jurista Editores
E.I.R.L., 2009.
- Gómez A., Eusebio. Tratado de derecho penal. Tomo V. Buenos Aires: Ediar, 1954.
- Peña Cabrera Freyre, Alonso Raúl. Derecho penal. Parte especial. Primera edición. Lima:
Idemsa, 2010.
26
Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre, Derecho penal. Parte especial, primera edición (Lima: Idemsa, 2010), 154.
27
Miguel Pérez Arroyo, citado por José Urquizo Olaechea, José Castillo Alva y Nelson Salazar Sánchez, citado por Fidel Rojas
Vargas, Alberto Infantes Vargas y Lester León Quispe Peralta, Código Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada..., 537.
Recibido: 22/08/2017
Aprobado: 10/11/2017