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Este artículo analiza el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad según la legislación peruana. Explica que este delito se comete cuando una persona no cumple u obstruye una orden legal emitida por una autoridad pública en el ejercicio de sus funciones. También describe las diferencias entre desobediencia y resistencia, y analiza algunos casos jurisprudenciales.
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Este artículo analiza el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad según la legislación peruana. Explica que este delito se comete cuando una persona no cumple u obstruye una orden legal emitida por una autoridad pública en el ejercicio de sus funciones. También describe las diferencias entre desobediencia y resistencia, y analiza algunos casos jurisprudenciales.
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Análisis del delito de desobediencia

y resistencia a la autoridad en
la
legislación peruana
Analysis of the Disobedience Crime
and Resistance to the Authority in
the
Peruvian Law
Carlos Alberto Juárez Muñoz*
[Link]

Lex
* Fiscal provincial penal titular de Lima, expositor y autor de libros y artículos en
materia penal.
Correo electrónico: c_juarezm@[Link]
© Los autores. Artículo publicado por la Revista Lex de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Alas
Peruanas. Este es un artículo de acceso abierto, distribuido bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución-
No Comercial-Compartir Igual 4.0 Internacional.([Link] que permite el uso no
comercial, distribución y reproducción en cualquier medio, siempre que la obra original sea debidamente citada.
Raúl Cárdenas. Jardines andinos. 120 x 120 cm.
RESUMEN
El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad se encuentra previsto en el artículo 368 del
Código Penal, que sanciona la conducta del agente que no cumple u obstruye la orden
imparti- da por la autoridad en el ejercicio de sus funciones. Estas figuras penales tienen como
finalidad combatir las conductas obstruccionistas de las personas frente a los actos ejecutivos de
la admi- nistración pública, que pone en marcha el aparato estatal para lograr el buen
funcionamiento de la administración pública y el bien común de las personas. Entre las figuras
de la desobediencia y resistencia existe una marcada diferencia. La primera de ellas se produce
cuando el agente no cumple a través de una conducta negativa una orden emitida por la
autoridad. En cambio, la modalidad de resistencia se suscita cuando el sujeto activo con un
accionar positivo se opone ante la ejecución de la orden. Producto de la práctica diaria, en el
presente trabajo se han escogido algunas jurisprudencias y casos prácticos que se suscitan en el
diario trajín de la administración pública y la sociedad. Asimismo, estos delitos se invocan con
frecuencia en todas las instituciones y se denuncian ante el Ministerio Público; sin embargo, en
la vida práctica para su configuración se requieren ciertas formalidades, como que la orden
legalmente impartida se encuentre estable- cida de manera adecuada y que sea de pleno
conocimiento del obligado.
Palabras clave: desobediencia y resistencia a la autoridad, orden legamente impartida, funcionario
público.
ABSTRACT
The crime of disobedience and resistance to the authority is established in the article 368 of the
Peruvian Criminal Code, which sanctions the conduct of an individual who does not comply
with or obstruct the order set by the authority due to the exercise of its functions. These criminal
figures aim to fight the obstructive behavior of the parties against the executive acts of the pub-
lic administration, which sets the government system in motion in order to achieve the
proper function of the public administration and the common good for the people. A marked
difference exists between the figures of disobedience and resistance: the first criminal figure is
configured when the agent does not comply with an order issued by the authority, through a
negative con- duct. On the other hand, the resistance figure is verified when the agent opposes
to the execution of an order. Jurisprudence and practical cases of the public administration and
society have been chosen for the purposes of this paper. In addition, these crimes are
frequently invoked at every institution and are reported to the Prosecutor Office; however,
in practice, certain formalities are required for their configuration as the adequate and legal
issuance of the order and its full knowledge by the obliged person.
Key words: crime, resistance to authority, criminal law, disobedience.

LEX N° 20 - AÑO XV - 2017 - II / ISSN 2313 - 26


I. INTRODUCCIÓN
Conforme se puede observar al revisar en el Código Penal peruano —en adelante CP—,
el capítulo concerniente a los delitos contra la administración pública contempla no solo
aque- llos ilícitos penales en los que pueden incurrir los funcionarios públicos en el ejercicio
de sus funciones, sino también las figuras delictivas que atentan contra la correcta
administración pública, cometidos por sujetos particulares.
El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad forma parte de los delitos
contra la administración pública cometidos por particulares —entendidos estos como
personas na- turales que actúan como tal o en representación de una persona jurídica—,
pero también puede ser cometido por funcionarios o servidores públicos, siempre que estos
se encuentren obligados de acatar la orden determinada impartida por un funcionario
público en el ejer- cicio legal de sus funciones. Es decir, se trata de un ilícito penal que
puede ser cometido tanto por particulares o extraneus —que no tienen relación funcional
con la administración pública— como también por funcionarios o servidores públicos
distintos —extraneus— de la autoridad que imparte una orden o mandato de
cumplimiento obligatorio; para cuya configuración es condición necesaria la existencia
de una orden o mandato impartidos por funcionario competente en ejercicio legítimo de sus
funciones y que necesariamente debe ser de cabal conocimiento y cumplimiento por parte del
sujeto activo, quien, pese a conocer su deber de acatamiento, incumple el mandato
emanado por el funcionario estatal con poder de decisión.
Al sancionar la conducta rebelde frente a un mandato emanado de la autoridad estatal
pertinente, se concluye entonces que la finalidad del tipo penal de desobediencia y resis-
tencia a la autoridad es proteger el correcto desarrollo de la administración pública,
procu- rando evitar que los ciudadanos entorpezcan la función ejecutiva de una orden
emanada de la administración pública —funcionario público dotado de poder de gobierno
o mandato sobre los miembros de la sociedad—. Es así que la administración pública impone
su fuerza coactiva racional frente a los ciudadanos obligados a cumplir un mandato, por
encontrarse dentro de una sociedad jurídicamente organizada. Pues, si acaso las decisiones-
órdenes de la

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ANÁLISIS DEL DELITO DE DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA A LA AUTORIDAD EN LA LEGISLACIÓN

administración pública no llegasen a materializarse o ejecutarse debido a la contraria volun-


tad de los administrados, el orden jurídico público se convertiría en un caos, produciéndose
el desgobierno.
La existencia del tipo penal de desobediencia y resistencia a la autoridad no solo obedece
a un hecho social, que es el comportamiento marginal ciudadano que dificulta la plena labor
directriz, organizativa y ejecutiva de la administración pública, tipificando ello como un tipo
de criminalidad cometido por un ciudadano frente a la administración estatal y sus
compo- nentes funcionariales dotados de mandato, que conllevaría al desgobierno y el caos;
sino tam- bién se pretende dotar a la administración pública de una norma que garantice la
efectividad de la ejecución de sus órdenes.
Se trata pues de una figura penal muy frecuente en la práctica judicial, tanto a nivel de la
investigación como del juzgamiento, por lo cual es de mucha importancia contar con un pro-
fundo análisis del injusto penal materia de comentario, a fin de poder distinguir en la praxis
entre un hecho típico respecto del delito de desobediencia y resistencia a la autoridad, y
un hecho que no lo es.
II. GENERALIDADES SOBRE EL DELITO DE DESOBEDIENCIA Y
RESISTENCIA A LA AUTORIDAD: TIPICIDAD OBJETIVA
La creación de los injustos penales que reprimen los actos que atentan contra la adminis-
tración pública y, específicamente, la creación del tipo penal de desobediencia y resistencia a
la autoridad que protege concretamente la actividad funcionarial ejecutiva —entendida esta
como parte de la actividad de la administración pública— tiene como objeto de
protección penal, el efectivo cumplimiento de los mandatos u órdenes emanados por la
autoridad com- petente en el legítimo ejercicio de la función pública.
El delito tipificado bajo el nomen iuris de desobediencia y resistencia a la autoridad lo en-
contramos previsto y sancionado por el primer párrafo del artículo 368º del CP, conforme al
texto normativo que a continuación se cita: “El que desobedece o resiste la orden legalmente
impartida por un funcionario público en el ejercicio de sus atribuciones, salvo que se trate de
la propia detención, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis meses ni
mayor de dos años”.
De conformidad con el supuesto de hecho contenido en el artículo precitado, la con-
ducta sancionada se materializa a través de un desacato o rehusamiento por parte del sujeto
activo, frente al mandato impartido en forma expresa, directa y legítima por un funcio-
nario público. En la jurisprudencia se ha señalado que el delito en comentario “consiste
en desobedecer o resistir la orden impartida por un funcionario público en el ejercicio de
sus atribuciones; por lo tanto, para que se consuma dicha acción típica basta el
incumpli-

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miento de la orden u omitir su realización, siempre y cuando esta se encuentre dentro del
marco de la ley”.1
Su estructura típica contiene elementos que lo hacen fácilmente distinguible frente a otras
posiciones típicas relacionadas con actos contra la autoridad, y las principales están conteni-
das en los verbos rectores “desobedecer” y “resistir”. Estos comportamientos típicos pueden
ser considerados como los medios que utiliza el agente para lograr la finalidad preconcebida
por aquel, de pretender que la orden emanada de una autoridad quede sin ejecutarse, toda vez
que producto de la desobediencia o la resistencia la orden carece de la efectividad.
En efecto, la desobediencia contiene una omisión o rehusamiento frente al mandato
le- gítimamente emitido por la autoridad pertinente, en tanto que la resistencia implica
una conducta activa tendiente a impedir u obstaculizar la ejecución de un mandato. En la
desobe- diencia, hacer algo o no hacer algo es una situación fáctica cuya ejecución solo la
debe realizar el sujeto al cual va dirigida la orden; en otras palabras, el acto de la ejecución de
la orden no es una labor que deba realizar la administración pública o quien la represente,
sino el mismo destinatario de la orden; pero sí, en caso de resistencia a la autoridad, la
administración públi- ca es quien ejecuta la orden, donde surte el acto obstruccionista de
parte del agente.
Al respecto, la Corte Suprema de Justicia de la República a través de la ejecutoria recaída
en el R. N. Nº 1337-2013-Cusco de fecha 20 de enero de 2015, en su fundamento
jurídico quinto señaló que “El artículo 368 del Código Penal sanciona al ‘que desobedece o
resiste la orden legalmente impartida por un funcionario público en el ejercicio de sus
atribuciones’, de ello se desprende que son dos las modalidades típicas que se regulan en el
citado dispositivo, la primera supone el desacato del administrado de la orden impartida, esto
es, la negación a obedecer; mientras que la segunda importa una conducta obstruccionista
por parte del agen- te, en cuanto a la realización de los actos que traban la actuación
funcionarial”.
Desobedecer y resistir son actos exteriores y físicos pasibles de ser observados en la realidad
circundante que realiza el sujeto activo; estos nunca permanecen en el pensamiento o en
la ideación del agente, sino que los utiliza o encamina para la comisión del delito.
2.1. Calidad de la orden y su incumplimiento
Conforme se ha expresado previamente, el delito de desobediencia y resistencia a la au-
toridad requiere como condición necesaria para su configuración, la existencia de una orden
administrativa o judicial legítima y de posible cumplimiento. Salinas Siccha sostiene que
para la configuración del delito bajo análisis, no basta una simple citación, declaración,
petición

1
Expediente Nº 3297-98-Lima de fecha 06 de agosto de 1999. Sala Penal. En José Antonio Caro John, Summa
Penal, primera edición (Lima: Nomos & Thesis, 2016), 603.

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o notificación no conminatoria. Se exige que la orden sea legal, es decir, impartida por
un funcionario público en el ejercicio normal de sus funciones. Aparte de ello, es necesario
que la orden sea expresa, ya sea verbal o escrita, sin ambigüedades, con contenido posible de
eje- cución, ya que si la orden es imposible, el delito no aparece.2 En el derecho vivo, a través
de la Ejecutoria de fecha 22 de noviembre de 1988, Expediente N° 1192-88-Ayacucho, se
precisa que cuando no existe una orden no se configura el delito de desobediencia o
resistencia a la autoridad: “Negarse a firmar una notificación judicial para deponer
testimonialmente no constituye dicho delito”.3
El término “orden”, según la Real Academia de la Lengua Española, consiste en un
manda- to que se debe obedecer, observar y ejecutar.4 Es decir, por “orden” se designa a la
disposición de carácter ejecutivo, cuya finalidad es hacer cumplir lo que ha sido previamente
decidido; por ejemplo, el Juzgado de Paz Letrado del Rímac ordena al gerente general de
la empresa “Confecciones Carlitos S. A.”, para que cumpla con retener mensualmente el
treinta por ciento de todos los haberes mensuales de su trabajador Juan Pérez Quispe,
constituyendo la orden un claro y preciso mensaje para que pueda ser cumplida.
En esa lógica, para efectos del delito materia de análisis, la orden es un mandato de
ca- rácter intimidatorio y de cumplimiento obligatorio —que debe ser acatada y observada
—, emanada de una autoridad competente, en el legítimo ejercicio de sus funciones;
para ella, esta tiene que haber sido puesta oportunamente en conocimiento del sujeto
obligado, lo que en doctrina se conoce como “conminación previa”, 5 pues resulta
inconcebible que se exija a un ciudadano el cumplimiento de una orden que no ha sido
conocida por este.
En cuanto a la forma en que debe ser expedida la orden, cabe señalar que la norma penal
sustantiva no hace alusión a una forma específica, por lo que válidamente puede estar conte-
nida en un documento, como también podrá ser emitida verbalmente; empero, en cualquiera
de los dos casos, debe proponer la ejecución en un determinado lapso (de manera inmediata
o en un plazo determinado) por parte de un destinatario debidamente identificado e
indivi- dualizado.
La orden de trascendencia jurídica, para ser apreciada como tal, debe contener una preten-
sión definida (precisa y clara) y de posible realización; por tanto, no es orden aquella de la
cual pueda resultar más de una interpretación válida. No pueden ser órdenes abstractas,
genéricas
o vagas.6 Asimismo, la orden no puede estar vinculada con intereses personales de cualquier

2
Ramiro Salinas Siccha, Delitos contra la administración pública (Lima: Grijley, 2014), 106.
3
Fidel Rojas Vargas, Código Penal: dos décadas de jurisprudencia, tomo III (Lima: Ara Editores, 2012), 151.
4
[Link]
5
Eusebio Gómez A., Tratado de derecho penal, tomo V (Buenos Aires: Ediar, 1954), 471-472.
6
Fidel Rojas Vargas, Delitos contra la administración pública, cuarta edición (Lima: Grijley, 2007), 1008.

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índole (afectiva, patrimonial, personal) o con las garantías constitucionales. 7 Igualmente, el


agente debe encontrarse en la posibilidad de cumplir la orden, pues, de lo contrario, el delito
no se materializa, así lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia en el R. N. N°2318-2000-ICA
de fecha 30 de octubre de 2000: “Si bien es cierto, existe un mandato judicial que obliga a la
Municipalidad Provincial al pago a favor del agraviado, el cual ha sido notificado y requerido
en su oportunidad, sin embargo, en el presente caso, se ha llegado a establecer la imposibili-
dad del pago, debido a la falta de liquidez de la obligada, conforme se ha concluido mediante
pericia contable debidamente ratificada; que, de otro lado, la deuda a favor del agraviado
y otros extrabajadores de dicha comuna fue presupuestada, sin embargo ha sido frustrada
dicha intención de pago ante la situación económica del Municipio, quedando con ello
desvirtuada la supuesta renuencia del acusado a cumplir con el mandato judicial”.8
La orden debe responder a una situación fáctica y jurídica determinada, que es la cuestión
en la que el funcionario con poder se sustentará motivadamente para dictarla; de lo contrario,
podríamos estar hablando de una arbitrariedad. Por eso, a nuestro criterio, hablamos de una
orden legalmente impartida, no solo cuando esta cuenta con todas las formalidades especí-
ficas que le corresponden para ser expedida, sino también cuando tras ella tiene un respaldo
fáctico.
Asimismo, la orden siempre debe estar dirigida a alguien, esto es, contar con un destinata-
rio específico, es decir, el receptor o cumplidor de la misma; por ello se dice que toda orden
genera una relación entre dos personas, el funcionario que la dicta y la persona que la
debe cumplir. O sea, en este último caso, se trata de un receptor debidamente identificado,
quien necesariamente debe conocer la orden impartida por la autoridad estatal. En ese
sentido, el funcionario que emite la orden debe asegurarse de que su orden sea
oportunamente conocida por el administrado. Este destinatario, como ya se dijo
anteriormente, no siempre será una persona particular, pudiendo ser también un funcionario
público o una persona jurídica. En caso de este último, para identificarse al responsable del
delito de desobediencia o resistencia a la autoridad, se deberá tomar en cuenta lo previsto
en el artículo 27° del CP.
El plazo es un modo que puede estar presente en la orden, esto quiere decir que la
orden debe mencionar el plazo en el que deberá ser cumplida. Sin embargo, cuando este no
consta expresamente, se estará al cumplimiento inmediato, para lo cual deberá indicar que se
ejecute de manera inmediata.

7
Manuel Abanto Vásquez, Los delitos contra la administración pública en el Código Penal peruano (Lima: Palestra,
2001), 172.
8
José Urquizo Olaechea, José Castillo Alva y Nelson Salazar Sánchez, citado por Fidel Rojas Vargas, Alberto Infantes
Vargas y Lester León Quispe Peralta, Código Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada. Parte especial, tomo II, tercera
edición (Lima: Idemsa, 2007), 537.

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ANÁLISIS DEL DELITO DE DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA A LA AUTORIDAD EN LA LEGISLACIÓN

2.2. Desobediencia a la autoridad


Desobedecer quiere decir no hacer caso a un mandato o a una orden impartida, ya sea
para que el destinatario debidamente individualizado realice una conducta positiva (hacer) o
para que no la realice (no hacer). En este caso, el agente dice: “Hagan lo que hagan, no voy a
hacer caso a lo que se me pide, así me lo rueguen”, configurando una conducta reacia.
La doctrina nacional9 cuando se refiere a esta modalidad delictiva, la define como no
aceptar, conducta omisiva, no acatar, conducta omisiva. Por otra parte, no obedecer lo orde-
nado por la autoridad, pudiéndolo hacerlo (por ejemplo cuando una Fiscalía Especializada en
Corrupción de Funcionarios, en una investigación preparatoria, seguida contra un exalcalde,
una Municipalidad, ordena al alcalde actual entregar la documentación que sustenta la rea-
lización de una obra, dentro del plazo de 5 días de notificado, poniéndole en
conocimiento que en caso de no entregar la documentación solicitada se procederá a
denunciar por el de- lito de desobediencia a la autoridad, y se configura el delito de
desobediencia a la autoridad cuando, pese al requerimiento de la Fiscalía, la autoridad edil
pudiendo hacerlo no cumple con remitir lo solicitado).
Además, la posibilidad de realización del mandato por parte del agente (destinatario de la
orden) implica también que este pueda adoptar un comportamiento físicamente real de
ha- cer algo o de no hacer algo, esto es, que permita al agente realizar una acción positiva,
como realizar una acción negativa, esto es, dejar de hacer algo. Esto último, necesariamente
está vinculado al tipo de orden emitida por el funcionario que se pretenda ejecutar; por
ejemplo, cuando se exige que el agente se retire de determinado lugar o que se le prohíba
que pase por determinado lugar.
Sobre la posibilidad de cumplimiento frente a una orden, el derecho jurisprudencial
se- ñala que “en cuanto al delito de desobediencia si bien en el sub judice se cursó un
mandato legítimo y con las formalidades internas correspondientes, la desobediencia
presupone, de un lado, la posibilidad real de su cumplimiento y, de otro lado, el
conocimiento efectivo de la orden de parte de quien debe obedecerla; que el mandato
cursado por el juzgador no era de

9
Fidel Rojas Vargas señala que desobedecer una orden impartida significa no aceptar, negarse a admitir, incumplir el
mandato (de hacer o no hacer) dictado por autoridad competente en ejercicio de sus funciones (Rojas Vargas,
Delitos contra la administración pública..., 1008). Manuel Abanto Vásquez dice que consiste en una conducta omisiva
en cuanto al incumplimiento de mandatos u órdenes emanadas de la autoridad (Manuel Abanto Vásquez, Los delitos
contra la admi- nistración pública ..., 175-176). Manuel Frisancho Aparicio indica que desobedecer es sinónimo de no
acatar o no realizar lo mandado por el funcionario [Manuel Frisancho Aparicio, Delitos contra la administración pública
(Lima: Fecat, 2011), 208]. Por su parte, Edward García Navarro expresa que la desobediencia consiste en no acatar o
incumplir lo ordenado previamente [Edward García Navarro, Lecciones de derecho penal. Parte especial (Lima: Jurista
Editores E.I.R.L., 2009)]. Ramiro Salinas Siccha dice que la desobediencia se traduce en una conducta omisiva en
cuanto el agente incumple el mandato u orden que le imparte el funcionario público competente (Salinas Siccha,
Delitos contra la administración pú- blica..., 107).

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posible cumplimiento porque el vehículo ya no estaba en el poder del imputado, y, además


no existe prueba que establezca que tal orden llegó a su conocimiento efectivo pues el
imputado ya había cambiado de domicilio, que en todo caso, no está acreditado
fehacientemente que recibió la notificación o que conoció de dicho mandato”.10
2.3. Resistencia a la autoridad
Resistir la orden emitida por el funcionario público es cuando el agente se opone abierta-
mente para que no se ejecute materialmente la orden. La resistencia puede dar como conse-
cuencia que la orden no se ejecute o que esta se ejecute de manera distinta a la que supone su
materialización o que suponga un obstáculo con la consecuente dilación en la ejecución
de la orden. Cuando la orden no se ejecuta debido a los actos de resistencia, el servidor
que la ejecuta termina por retirarse del lugar, sin lograr la ejecución de la orden, momento en
el que se perfecciona esta modalidad delictiva.
Tal como sucede en el supuesto de la desobediencia, se podría cometer el delito de resis-
tencia a la autoridad, siempre que la orden que se ejecuta sea factible de ser oponible según
los recursos con que cuente el agente opositor, ya que, según creemos, no podríamos
estar hablando de resistencia si la acción del servidor que ejecuta la orden es avasalladora
debido a la intervención de un número considerable de miembros de la fuerza pública,
frente a un solo sujeto que se resiste a la ejecución, por ejemplo, cuando el dueño de una
tienda no deja que se lleve a cabo la clausura, pese a que existe la orden de clausura
expedida por la gerencia municipal, por no cumplir con normas de salubridad y, pese a la
negativa del destinatario de la orden, se lleva a cabo su ejecución, ya que es imposible la
obstaculización por la gran cantidad de los servidores de la Municipalidad que la
ejecutan.
En el delito de resistencia a la autoridad, podemos diferenciar un sujeto pasivo del delito
y otro sujeto pasivo de la acción. El funcionario público que sufre los embates materiales del
sujeto activo es sujeto pasivo de la acción; sin embargo, este no es sujeto pasivo del delito,
pues no es quien emite la orden, siempre que no concurran severa violencia o amenaza —no
justificadas por las circunstancias— contra esta última, lo que podría configurar otras figuras
penales. Por ejemplo, el sujeto pasivo del delito es la Municipalidad que dispuso la
orden de clausura de un local comercial y el sujeto pasivo de la acción es el servidor que
ejecuta la medida de clausura del negocio.
En resumen, una es la persona que dicta la orden a cumplir, pudiendo ser otra la que
la ejecuta y que sufre la acción de resistencia del agresor, agregándose a esto la necesidad
concu-

10
Ejecutoria Suprema del 28 de mayo de 2004, R. N. N° 578-2003, Lima. Fidel Rojas Vargas, Alberto Infantes Vargas y
Lester León Quispe Peralta, Código Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada..., 151.

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ANÁLISIS DEL DELITO DE DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA A LA AUTORIDAD EN LA LEGISLACIÓN

rrente de ligera violencia o amenaza contra el mismo ejecutor.11 Lo que no se puede permitir
es que el agente ejerza dicha violencia o amenaza haciendo uso de algún tipo de arma
blanca, de fuego, etc., pues, esta da gravedad al hecho, y hace que se configure otro
delito.
Por su parte, la jurisprudencia nacional ha señalado que “es la rebeldía u oposición
abierta, hostil y maliciosa, acompañada de actos de contradicción, decidida y resuelta al
cumplimien- to de una mandato u orden en curso de ejecución, expreso y personal de la
autoridad en el ejercicio de sus funciones”.12
2.4. Bien jurídico protegido en el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad
Pensamos que los tipos penales que reprimen los actos que afecten a la
administración pública protegen la correcta administración en las entidades del Estado;
y el tipo penal de desobediencia y resistencia a la autoridad, conforme ya se ha expresado
previamente, en con- creto protege la ejecutabilidad de la orden funcionarial —que es una
parte de la actividad de la administración pública—. Existe una relación entre lo genérico y
lo específico, ya que, al vulnerarse los aspectos vinculados a la actividad funcionarial
ejecutiva, tiene una repercusión en el buen funcionamiento de la administración pública.
Lo importante es identificar el bien jurídico que subyace dentro de un caso específico,
pues este es el motivo de la imposición del reproche a determinada conducta, de tal suerte
que si la conducta no abate al bien jurídico protegido o, en su caso, no lo amenaza, no
encontraría justificación alguna el imponerse una sanción.
Por ejemplo, no podemos decir que se ha ocasionado perjuicio al bien jurídico protegido
penalmente por el artículo 368° del CP con la actitud de una persona dueña de un local
de expendio de productos de limpieza de no acatar el requerimiento de colocar el precio a
cada producto con números de color rojo, sino que los exhibe en un pizarrón ubicado dentro
de su puesto de venta, para continuar con la venta. Resulta por tanto insignificante para el
derecho penal la desobediencia mostrada por el comerciante.
Como aquí no se ha afectado abiertamente el bien jurídico —efectividad en el
cumpli- miento de la orden funcionarial de autoridad—, no se podría perseguir a la persona
que omi-

11
La resistencia presupone conceptualmente —como subraya Rodríguez Devesa— que al funcionario se le resiste por la
fuerza, lo que denota: una, la negativa, de oposición a un mandato u orden de la autoridad o sus agentes; otra, que
esa oposición se materialice en una actitud corporal o material de violencia o fuerza más o menos grave (Frisancho
Aparicio, Delitos contra la administración pública..., 209). En la modalidad de resistencia el sujeto trata de impedir
mediante actos de resistencia, el cumplimiento de la orden… (Abanto Vásquez, Los delitos contra la administración
pública..., 178). El sujeto no solo se limita a no cumplir, sino que se resiste, es decir, trata de impedir el cumplimiento de
la orden que está siendo aplicada o concretada, se opone a ella a través de actos de resistencia (de hostilidad o de fuerza)
que no deben llegar a la violencia o a la intimidación (resistencia activa) (Rojas Vargas, Delitos contra la
administración pública..., 1010).
12
Expediente N° 922-81, Cajamarca. En Salinas Siccha, Delitos contra la administración pública..., 107.

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LEX FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA

tió cumplir la orden. En tanto no se ha vulnerado el bien jurídico penalmente protegido,


la acción del sujeto no perjudicó sustancialmente la orden dada por la autoridad, en este caso
la autoridad podría requerir su cumplimiento otorgando un plazo razonable al sujeto,
teniendo en cuenta los costos y el tiempo que podría demorar etiquetar todos los
productos.
Sin embargo, se podría buscar otras alternativas penales menos gravosas contra la
conducta desobediente demostrada por el agente, la que por su insignificancia bien podría
correspon- derse con una falta contra la tranquilidad pública sancionada por el numeral 3
del artículo 452° del CP, en cuanto señala que será reprimido con prestación de servicios
comunitario de veinte a cuarenta jornadas o con sesenta a noventa días-multa, el que
desobedece las órdenes que le dicte (la autoridad), siempre que no revista mayor
importancia.
Por ende, resulta de mucha importancia conocer e identificar el bien jurídico que subyace
en estos tipos de delitos, analizar si la conducta realizada por el sujeto activo ha vulnerado o
puesto en peligro de alguna manera; solo así podríamos reprochar el comportamiento de las
personas y colocarlas dentro de la figura delictiva de la desobediencia y resistencia a la
autoridad (art. 368 CP). Porque no cualquier acto que se diga desobediente o de resistencia
puede ser catalogado necesariamente como efecto indiscutible contra el cumplimiento de una
orden de autoridad.
Los autores nacionales, bajo este mismo temario —utilizando versos muy parecidos—,
de- cantan este rol del derecho penal en relación a los bienes jurídicos, hacia la actividad
funcio- narial resolutiva, es decir, hacia la eficacia de los mandatos del funcionario;13 lo que
se quiere
—como precisa García Navarro—14 es que la autoridad no encuentre obstáculos durante su
desenvolvimiento funcionarial, y los mandatos los podrá concretizar debidamente.
A nivel de resistencia, o sea, el comportamiento que linda con colocar alguna actividad
física por parte del agente opositor a la orden, el bien jurídico protegido es puesto en
tela de juicio de otra manera, por ejemplo, cuando el agente ejecutor intenta colocar el
aviso de clausura del local, el sujeto activo se lo impide; si la oposición del agente fuere
insignificante
—pues se ejerce una fuerza mínima o se recurre a los insultos— y no es suficiente para
impe- dir que el agente cumpla con la ejecución de la orden, entonces no se habría vulnerado
el bien jurídico que protege el delito de resistencia a la autoridad, empero, las acciones que
paralizan

13
El bien jurídico protegido general es la correcta y normal administración pública. No obstante, el objeto específico
de protección penal es la efectividad de las actividades funcionales, es decir, el cumplimiento de las órdenes impartidas por un
funcionario público en pleno ejercicio de sus funciones normales (Salinas Siccha, Delitos contra la administración
públi- ca..., 111). El bien jurídico protegido general es la correcta y normal administración pública. El objeto específico
de la tutela penal busca garantizar penalmente la eficacia que deben poseer los mandatos de autoridad que emanen de
funcionario público en ejercicio de sus atribuciones (Rojas Vargas, Delitos contra la administración pública..., 1006). La

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desobediencia o resistencia a las órdenes impartidas por los funcionarios vulnera, entonces, la vigencia y eficacia de los
mandatos legítimos de la autoridad. (Frisancho Aparicio, Delitos contra la administración pública..., 207).
14
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 421.

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la ejecución, que también pueden llegar al extremo de los golpes, insultos o amenazas recibi-
dos por el servidor ejecutor de la orden, constituyen otro delito.
2.5. Sujetos intervinientes
a. Sujeto activo
Puede ser cualquier persona, un particular, otro funcionario público o servidor público
contra quien vaya dirigida la orden y esté obligado a cumplirla, también un colegiado o
colectivo de personas.15 Puede cometer el delito cualquier persona, siempre que sea el desti-
natario de la orden y que esté legalmente obligado a cumplirla. 16 Por ejemplo, cuando existe
una sentencia ordenando al representante de la Oficina de Normalización Previsional el pago
de derecho de jubilación, al incumplirse dicha orden, el sujeto activo será el jefe de la
ONP (funcionario público).
La acción del sujeto activo ataca directamente la orden aun cuando muchas veces su men-
sajero resulte con algún tipo de perjuicio, inclusive el físico; es ella la que se ve neutralizada,
no el agente encargado de hacer cumplir, quien solo es su vocero, su repetidor; por eso en el
caso del delito de desobediencia o resistencia a la autoridad el objeto material del delito no
es la autoridad, como según parece, sino, la orden que este emite. La orden es pues el centro
del andamiaje típico, ya que su existencia clara, expresa, exigible dentro de un plazo, y su
conse- cuente desobediencia o resistencia, determinan la comisión del delito.
En este caso, el sujeto activo no desea que la orden legalmente impartida llegue a
materia- lizarse o, lo que es lo mismo, a ejecutarse; por lo tanto, el agente tiene el pleno
dominio sobre el acontecer de la acción opositora.
b. Sujeto pasivo
En lo que se refiere al sujeto pasivo diremos que como este delito protege el cumplimien-
to y acatamiento de las órdenes de los entes, instituciones y organismos estatales que tienen
entre sus funciones la de emitir una orden, al ponerse en peligro o vulnerarse dichas órdenes
funcionariales se infringe el bien jurídico protegido cuyo titular es el Estado; por lo tanto, en
el delito de desobediencia o resistencia a la autoridad, el sujeto pasivo no es el
funcionario público que goza de mandato, sino el Estado, representado por el sector
correspondiente. Por ejemplo, cuando se desobedece una orden dada por el policía de tránsito
en ejercicio de sus atribuciones, el agraviado es el Estado; sin embargo, para este supuesto el
afectado es exclusi- vamente la Policía Nacional del Perú.

15
Rojas Vargas, Delitos contra la administración pública..., 1006.
16
Creus, citado por Abanto Vásquez, Los delitos contra la administración pública..., 169. Para ser autor de este delito es
preciso: a) ser el específico destinatario de la orden, b) estar legalmente obligado a cumplir la orden (Frisancho Aparicio,
Delitos contra la administración pública..., 208).

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3. DIFERENCIAS ENTRE LA DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA A LA


AUTORIDAD
El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad, como su propio nombre lo indica,
puede ser cometido por un sujeto que efectúa actos de desobediencia o actos de resistencia a
una orden. Estos dos comportamientos son distintos, cuya característica es que no se pueden
desenvolver simultáneamente, sino que se dan en contextos muy diferentes, de tal modo que
un sujeto no podría desobedecer y resistir una orden al mismo tiempo.
En ese sentido, podemos válidamente hablar de un sujeto activo del delito de desobe-
diencia a la autoridad y de otro sujeto activo del delito de resistencia a la autoridad,
ambos diferenciados por el verbo que los individualiza, así como la intensidad de una
modalidad frente a la otra. Así, sería más potente la acción de resistencia frente a la
desobediencia, pues la primera implica —en algunos casos— cierta acción física frente a los
actos del funcionario público que pretende imponer la orden dada; en cambio, la
desobediencia, se constituye en una mera inacción del agente.
Asimismo, cabe poner el énfasis en que la diferencia esencial entre estas dos modalidades
es la relación entre la forma en que se ejecuta la orden y la consecuente respuesta del
destinatario.
4. CONCURSO APARENTE DE LEYES PENALES

El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad es un caso de tipo genérico que se


aplica mientras que otros tipos penales, de manera específica, no encuadren el hecho en sus
fi- guras. En los casos especiales tenemos, por ejemplo, el tipo penal de incumplimiento de
obli- gación alimentaria a que se refiere el artículo 149° del CP, que es una forma de
desobedecer a la orden de prestar alimentos, impartida por el órgano jurisdiccional, pudiendo
ser cometido solamente por la persona judicialmente obligada de prestar alimentos. La
jurisprudencia na- cional al respecto ha señalado: “El comportamiento del sujeto activo
en este tipo de delito consiste en omitir el cumplimiento de la prestación de alimentos
establecida por una resolu- ción judicial, siendo un delito de omisión propia donde la norma
de mandato consiste en la obligación que pesa sobre el sujeto activo de cumplir con sus
deberes legales de asistencia”.17
Tenemos el tipo penal de atentado contra la libertad de trabajo y asociación previsto en el
segundo del artículo 168 del CP, el mismo que se configura cuando el sujeto activo incumple
las resoluciones consentidas o ejecutoriadas dictadas por la autoridad competente que orde-
na se cumpla con el pago de los beneficios sociales del trabajador; el derecho judicializado
al respecto ha señalado que “Se halla acreditada la responsabilidad penal de los procesados,
quienes pese a ser oportunamente notificados a que den cumplimiento al pago de una suma

17
Expediente Nº 7304-97-Lima (Ejecutoria superior), 12 de enero de 1898. En “Dialogo con la Jurisprudencia”, El Código
Penal en su Jurisprudencia. Gaceta Jurídica, 248.

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de dinero por concepto de beneficios sociales al agraviado, no cumplieron con hacer efectivo
lo ordenado en una resolución judicial que quedó debidamente consentida”.18
5. TIPICIDAD SUBJETIVA

Desobedecer o resistir no son palabras difíciles de conceptualizar, mucho menos de en-


tender; basta que el sujeto activo sea una persona de cualquier nivel educacional para que lo
sepa, ya que su definición obedece al común conocimiento de cualquier persona. Esto es, no
se requiere recurrir a intrincadas fórmulas legales o discutibles interpretaciones para saber
cuándo estamos ante una desobediencia o frente a una resistencia.
Para que se externalice el supuesto de hecho contenido en el primer párrafo del
artículo 368° del CP, no basta con la sola verificación de la materialización de los elementos
objetivos del tipo en comento, sino que también se exige como condición necesaria la
concurrencia de la conciencia y voluntad en el ámbito subjetivo del agente. Es decir, el delito
bajo comentario, en sus dos modalidades, sea resistencia o desobediencia, requiere de dolo,
esto es, el cono- cimiento19 por parte del agente infractor respecto del contenido de la
orden emitida por un funcionario público que dispone que realice o deje de realizar un
comportamiento determi- nado y la voluntad de realizar la desobediencia o la resistencia a
dicha orden, o sea, el agente, conociendo la orden, se resiste a la disposición funcionarial.
Para que exista dolo, el agente tiene que haber conocido plenamente la orden, con todos sus
componentes (la obligación a realizar, el plazo, que se encuentre plasmado de manera clara,
expresa y exigible).
Al respecto, el jurista Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre sostiene que “una figura
criminosa así concebida solo resulta reprimible a título de dolo, con conciencia y voluntad de
realizar el tipo. El agente ha de saber que se está resistiendo o desobedeciendo a cumplir una
orden im- partida legítimamente por un funcionario público”. 20 En esa línea de ideas la
jurisprudencia precisa que “al no existir certeza de que el encausado haya sido notificado de
manera oportuna de los requerimientos oficiales, o que deliberadamente haya desobedecido
o resistido la orden impartida por el representante del Ministerio Público, no se ha acreditado
fehacientemente la comisión del delito imputado”.21

18
Expediente Nº 2776-98-Lima. En “Dialogo con la Jurisprudencia”, El Código Penal en su Jurisprudencia. Gaceta
Jurídica, 265-266.
19
“El conocimiento cierto de la orden dirigida a su persona es fundamental, si en un hecho concreto se llega a determinar
que el agente no conoció o no pudo conocer la orden impartida por el funcionario público, así se verifique la resistencia,
el delito no aparece. En tal sentido, no son válidas las notificaciones fictas, o sea, la presunción de tener al sujeto por no-
tificado sin que se demuestre que este ha tomado conocimiento de la orden” (Carlos Creus, citado por Abanto Vásquez,
Los delitos contra la administración pública..., 177-178).
20
Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre, “El delito de desobediencia y resistencia a la autoridad”, Gaceta Penal & Procesal Penal
12 (junio 2010).
21
Ejecutoria Superior de la Sala Penal de Apelaciones para Procesos Sumarios con Reos Libres de la Corte de Justicia de
Lima de 1 septiembre de 1998, Expediente N° 2449-98. Rojas Vargas, citado por James Reátegui Sánchez, Delitos
contra la administración pública en el Código Penal peruano (Lima: Jurista Editores, 2015), 158.

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6. CONSUMACIÓN Y TENTATIVA

El momento delictivo de la resistencia se demarca durante los actos ejecutivos de la


orden, pero no antes de su inicio ni mucho menos después de que la orden se hubiere
cumplido. En nuestra opinión, los actos materiales de la resistencia se dan en el mismo
lugar y momento en que se pretende ejecutar la orden. Trae consecuencias directas contra el
funcionario que ejecuta la orden. En cambio, “tratándose de los actos de desobediencia, el
momento comisivo parte desde el instante en que el destinatario toma conocimiento de su
deber de acatamiento hasta el vencimiento del plazo señalado para dar cumplimiento a lo
ordenado, incluidas las prórrogas del plazo debidamente ordenadas”.22 Por ende, se
configura el delito de desobe- diencia cuando el sujeto activo no cumple con la orden en
el tiempo exigido para ello.
En ese sentido, podríamos concluir que incurre en el delito de desobediencia a la autori-
dad, quien cumple la orden impartida luego de vencido el plazo otorgado. De igual
modo, resistirse u oponerse a una orden que ya ha sido ejecutada no constituye el delito de
resistencia a la autoridad, pues ya no sería posible la resistencia a la ejecución.
Cuando hablamos de consumación decimos que el hecho ha completado su círculo, y esto
nada tiene que ver con la afectación a la orden dada, sino en que si realmente el agente des-
obedeció o se resistió, o sea, la consumación está en relación al desarrollo de tales verbos por
parte del sujeto activo; en ese sentido, se deberá analizar detalladamente los pormenores de
la conducta desarrollada por el agente y su impacto en relación con la orden. En
consecuencia, en ambas modalidades no se requiere de un resultado, pues basta la mera
actividad del sujeto activo para su consumación, aunque en verdad la comisión del delito
siempre se apreciará en relación a que si lo mandado se cumplió o no.
La resistencia se consuma con la conducta opositora siempre que se haya generado
una efectiva obstaculización, por lo menos de la función de ejecución de la orden, y a lo
mucho, su impedimento.23 La desobediencia se consuma en el momento en que el
destinatario in- cumple la orden dispuesta.24 Como se ha visto, la norma penal no exige
nada adicional para la consumación del delito, por tanto, no es necesario la existencia de
perjuicio o no, ni mucho menos que la orden hubiere sido reiterada bajo apercibimiento de
entablarse denuncia por el presente delito; sin embargo, como menciona Salinas Siccha, 25
este último es un requisito de procedibilidad que ha impuesto la jurisprudencia nacional que
se viene acatando de manera vinculante, pero que no es parte constitutiva del delito, sino un
requisito para ejercer la acción penal.

22
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 452.
23
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 459.
24
García Navarro, Lecciones de derecho penal..., 460.
25
Salinas Siccha, Delitos contra la administración pública..., 110-111.

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7. EXCEPCIÓN DE PUNIBILIDAD

Es importante resaltar que la parte final del primer párrafo del artículo 368° del CP prevé
que en caso la desobediencia o resistencia se produzca con la finalidad de impedir la propia
detención del destinatario de la orden, dicha conducta será atípica respecto del delito en co-
mento. Es decir, el legislador peruano, al legislar sobre el delito de desobediencia o
resistencia a la autoridad, consideró que no revisten mayor lesividad social aquellas
conductas tendientes a impedir la propia detención, lo cual, a decir de Alonso Raúl Peña
Cabrera Freyre, responde a un criterio de racionalidad, razonabilidad y ponderación en la
reacción punitiva, según el principio de mínima intervención, a fin de evitar una doble
amenaza sobre quien pende un mandato de detención, de ser privado de su libertad
personal: por un lado, la supuesta comi- sión de un hecho punible y, por otro lado, por
cometer el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad.26 Al respecto, la ejecutoria
suprema se ha pronunciado de la siguiente manera: “(…) en modo alguno puede constituir
elemento probatorio de la comisión del delito ni su responsabilidad, conforme
erróneamente se concluye en el considerando de la recurrida, pues la sustracción a la acción
de la justicia de cualquier inculpado representa un derecho natural a conservar su propia
libertad, que tiene sustento legal en el artículo 368 del Código Penal, cuando prescribe
que no comete delito de desobediencia o resistencia a la autoridad aquel que evita su propia
detención”. (R. N. N°2228-2003-Callao, de fecha 7 de noviembre de 2003).27

REFERENCIAS
- Abanto Vásquez, Manuel. Los delitos contra la administración pública en el Código Penal
peruano. Lima: Palestra, 2001.
- Caro John, José Antonio. Summa Penal. primera edición. Lima: Nomos & Thesis, 2016.
- “Dialogo con la Jurisprudencia”. El Código Penal en su Jurisprudencia. Gaceta Jurídica.
- Frisancho Aparicio, Manuel. Delitos contra la administración pública. Lima: Fecat, 2011.
- García Navarro, Edward. Lecciones de derecho penal. Parte especial. Lima: Jurista Editores
E.I.R.L., 2009.
- Gómez A., Eusebio. Tratado de derecho penal. Tomo V. Buenos Aires: Ediar, 1954.
- Peña Cabrera Freyre, Alonso Raúl. Derecho penal. Parte especial. Primera edición. Lima:
Idemsa, 2010.

26
Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre, Derecho penal. Parte especial, primera edición (Lima: Idemsa, 2010), 154.
27
Miguel Pérez Arroyo, citado por José Urquizo Olaechea, José Castillo Alva y Nelson Salazar Sánchez, citado por Fidel Rojas
Vargas, Alberto Infantes Vargas y Lester León Quispe Peralta, Código Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada..., 537.

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- Peña Cabrera Freyre, Alonso Raúl. “El delito de desobediencia y resistencia a la


autori- dad”. Gaceta Penal & Procesal Penal 12 (junio 2010).
- Reátegui Sánchez, James. Delitos contra la administración pública en el Código Penal perua-
no. Lima: Jurista Editores, 2015.
- Rojas Vargas, Fidel; Alberto Infantes Vargas y Lester León Quispe Peralta. Código
Penal: 16 años de jurisprudencia sistematizada. Parte especial. Tomo II. Tercera edición.
Lima: Idemsa, 2007.
Delitos contra la administración pública. Cuarta edición. Lima: Grijley, 2007.
Código Penal: dos décadas de jurisprudencia. Tomo III. Lima: Ara Editores, 2012.
- Salinas Siccha, Ramiro. Delitos contra la administración pública. Lima: Grijley, 2014.

Recibido: 22/08/2017
Aprobado: 10/11/2017

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