Los vínculos entre educación y política en el estado de tipo benefactor: el
derecho a la educación como un derecho social, educación y trabajo,
educación y desarrollo económico.
A partir de la 1930, se ira configurando un nuevo modelo de Estado que
se ha dado a denominar Estado de Social. Entre las condiciones generales que
configuran esta nueva relación entre el Estado y la sociedad podemos señalar
la crisis económica que se inicia con la caída de la bolsa de Wall Street en
1929. En este sentido, la crisis pone en evidencia los límites del capitalismo y la
acumulación de la riqueza. A lo que se suma, además, en el período que
abarca el Estado social, un contexto internacional de posguerra y guerra
mundial
Nuestro país que se había organizado entorno a un modelo
agroexportador, se ve afectado por la crisis, puesto que exporta menos materia
prima y a un menor precio. Lo que configura una situación de recesión y el
estancamiento. Por otra parte, es importante señalar que este período estará
marcado por la inestabilidad de los gobiernos constitucionales y los golpes de
estado, iniciado ya 1930 con la destitución de Yrigoyen.
En este contexto de crisis económica, se ponen en vigencia las ideas del
keynesianismo, que sostienen básicamente, la intervención del Estado en la
economía, aumentando el gasto público y estimulando la demanda del
mercado Este modelo de Estado representa un tipo específico del capitalismo,
que consiste en la explícita obligación del Estado de proveer asistencia y apoyo
(en dinero o prestaciones) a aquellos ciudadanos que sufren de necesidades y
riesgos específicos. Asistencia y apoyo provistos bajo la forma de derechos
sociales legales que se concede a los ciudadanos por la sola condición de
serlos, a fin de asegurarles de un mínimum de bienestar, pero con el propósito
último de mantener el orden social del sistema capitalista.
Así mismo se ira configurando un modelo de acumulación basado en la
industrialización sustitutiva de importaciones estrategia que es “implementada
por una alianza entre la oligarquía terrateniente y sectores industriales
asociados al capital extranjero acorde con el nuevo modelo el estado que
transforma su liberalismo en intervencionismo” (Novick, 1992:158).
La política educativa sustentada durante este período tiene como
finalidad la incorporación de sectores tradicionalmente marginados, bajo el
imperativo de la inclusión. De allí, que haya una notable expansión cuantitativa
del sistema educativo, dando así comienzo a una etapa de homogeneización
de la heterogeneidad en el desarrollo profesional y educativo de la población
(Grimson, 2017). Por otra parte, la finalidad de la educación es insipientemente
económica, es decir de formación de mano de obra, acorde con el objetivo de
estimular la industrialización sustitutiva de importaciones.
El peronismo significó un quiebre en la vida social, política y económica.
Los trabajadores adquirieron derechos sociales y ocuparon el centro de la
escena. Pero, además, el peronismo se presentó a sí mismo como un hito de la
historia del país sólo comparable a la revolución de la independencia.
En ese marco, el peronismo le dio un nuevo significado al valor
adjudicado a la infancia. Bajo el lema “los únicos privilegiados son los niños” se
dejaba implícita la idea de que la justicia social había puesto fin a las
desigualdades y que el Estado otorgaba una atención preferencial a la infancia
en el plano material y simbólico. De un modo nuevo, el peronismo estableció
una relación directa, sin mediación, con los niños. En muchos casos la
“politización” de la infancia se desarrolló a través del sistema educativo pero
también se usaron otros medios, mediante la Fundación Eva Perón, como la
distribución de regalos, los campeonatos de fútbol y las excursiones.
La educación fue uno de los canales a través de los cuales avanzó la
acción del estado peronista, la búsqueda de una unanimidad, mediante el
apoyo de los trabajadores, el carisma de los líderes y, crecientemente, los
recortes a la libertad política y la censura de los disensos.
La tarea de moldear a las nuevas generaciones en las verdades
peronistas se impuso como una necesidad y un deber para el fortalecimiento
del régimen y del nuevo orden político. En esa dirección, el libro de Eva Perón
La razón de mi vida fue considerado texto oficial en las escuelas, se redactaron
nuevos programas educativos y se impusieron celebraciones y
conmemoraciones a tono con el enaltecimiento de la figura de la pareja
presidencial. Hechos puntuales como la promulgación de la ley 14184, la cual
convirtió los principios doctrinarios peronistas en una obligatoria "Doctrina
Nacional" (Somoza Rodríguez, 1997) y la falsa idealización de una ciudadanía
disfrazada de mera idolatría cuasi religiosa y mítica provocaron un quiebre en
la forma de analizar y pensar de cara al futuro en cuanto a política educacional.
Peronismo y educación técnica profesional: hacia un estado formador de
oficios
A partir de 1945 se aplicó como estrategia educativa la capacitación de
mano de obra para satisfacer demandas industriales. Nació el principio de
“Formación para el Trabajo”, convirtiéndose en principal protagonista a la
Enseñanza Técnica. Uno de los aciertos de este gobierno fue aplicar como
estrategia educativa, la capacitación de mano de obra para satisfacer las
demandas de la incipiente industria en desarrollo. Representantes de las
fuerzas económicas de diferentes puntos del país señalaban la urgencia de
proveer Institutos para el aprendizaje de técnicas industriales. Nació así el
principio de “Formación para el Trabajo”, convirtiendo en principal protagonista
a la Enseñanza Técnica.