0% encontró este documento útil (0 votos)
205 vistas22 páginas

Flexibilidad Laboral: Orígenes y Debate

Este documento introduce el tema de la flexibilidad laboral y su importancia para explicar su finalidad en el mundo laboral. Explica que el concepto surgió en los años 1980 debido al estancamiento económico y alto desempleo en países industrializados. También define la flexibilidad laboral como mecanismos jurídicos que permiten a las empresas ajustar su producción, empleo y condiciones de trabajo ante cambios en la economía. Finalmente, analiza factores económicos y tecnológicos como los grandes cambios estructurales que
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
205 vistas22 páginas

Flexibilidad Laboral: Orígenes y Debate

Este documento introduce el tema de la flexibilidad laboral y su importancia para explicar su finalidad en el mundo laboral. Explica que el concepto surgió en los años 1980 debido al estancamiento económico y alto desempleo en países industrializados. También define la flexibilidad laboral como mecanismos jurídicos que permiten a las empresas ajustar su producción, empleo y condiciones de trabajo ante cambios en la economía. Finalmente, analiza factores económicos y tecnológicos como los grandes cambios estructurales que
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTRODUCCION.

El siguiente trabajo tiene como objetivo comprender la importancia de los orígenes y

fundamentos teóricos de la flexibilidad laboral, para poder explicar acerca de su verdadera

finalidad dentro del mundo laboral.

Poner énfasis en que el concepto de flexibilidad laboral surgió en los años ochenta debido

a un desempeño económico deficiente en los países industrializados y se caracterizó por un

estancamiento en la producción, alto desempleo e inflación. Desde ese entonces la idea es

que la forma de funcionamiento de los mercados de trabajo se ha convertido en un

obstáculo significativo para el crecimiento económico.

El concepto de flexibilidad laboral ha adquirido diferentes significados dependiendo de los

sistemas de relaciones laborales que predominan en cada país y de las necesidades de los

patronos. Por ejemplo: en Estados Unidos de América la flexibilidad se ha relacionado con

la libertad para distribuir la mano de obra dentro de la empresa. En tanto que en Europa, en

el primer lustro de los años ochenta se relacionó con la libertad de los empleadores para

despedir trabajadores en forma transitoria o permanente según las condiciones económicas.

Mientras que en el segundo lustro, los países europeos buscaban hacer más compatible la

flexibilidad con la seguridad del empleo. En algunos países en desarrollo se ha hecho

énfasis en la reforma de leyes laborales que afectan la seguridad en el empleo y disminuyen

los costos laborales indirectos.

América Latina agobiada por el peso de la deuda externa, se ha ido incorporando lenta

pero progresivamente al proceso transformador, pues a partir de la década de los 80´s los

sistemas laborales de la mayoría de los países comienzan a sufrir modificaciones a través de


desregularización o desrigidizacion de las normas principios e instituciones integrantes del

derecho del trabajo, no obstante que tal fenómeno ya se encontraba entre nosotros

manifestado en la economía informal.

El presente trabajo hace un recorrido por cada uno de los puntos asignados en referencia a

la flexibilización laboral, el entorno del debate, podemos decir que los planteamientos

flexibilizadores se encuentran en los grandes cambios económicos, estructurales y

tecnológicos que comenzaron en toda Europa. Y destacar que el factor flexibilizador mas

importante ha sido el factor cultural aquel que nació de presiones psicosociales, y en

cuanto a la flexibilidad de los salarios, decir que los mismos se fijan por mecanismos

demasiados rígidos.

El papel del Estado, En efecto, es el Estado quien regula el funcionamiento institucional

del mercado de trabajo y a quien compete por consiguiente la responsabilidad principal de

crear las normas jurídicas correspondientes.

Otra de las cuestiones fundamentales son las concepciones de diferentes países frente a la

flexibilización laboral, En Chile actualmente las empresas están utilizando una gran

variedad de formas de flexibilidad laboral y con una intensidad considerable. En México, la

flexibilización laboral ha causado un impacto en el mercado laboral incorporándose como

novedad la aplicación de la economía al derecho laboral, generando discusiones entre los

laboristas y los economistas ortodoxos en torno a la aplicación de las leyes laborales. En

Venezuela en la ultima década, es decir desde 1999 cuando se aprueba CRBV, que amplia

los derechos laborales, los mecanismos de flexibilidad laboral se mantuvieron intacto,

incluso se incremento tanto en el sector publico como privado, sin embargo desde la
promulgación de la nueva LOTTT donde que expresamente prohibido la tercerización

laboral y en general toda simulación o fraude cometido por el patrono, de esto se desprende

que la aplicación de la flexibilización laboral en nuestro país ha retrocedido notablemente.


DEFINICION DE FLEXIBILIDAD LABORAL

¿Qué se entiende por “flexibilidad del trabajo”? En diferentes países existen diferentes

ideas de lo que es la flexibilidad y existen formas muy variadas de “flexibilizar” al Derecho

del Trabajo. Una idea común es que es que es una reacción con respecto a alguna

institución, alguna práctica del mercado de trabajo que se supone rígida. La rigidez, real o

presunta, en el mercado de trabajo de cada país es diferente a las rigideces que pueden

existir en otros.

En esencia, el concepto flexibilidad del trabajo hace referencia a mecanismos jurídicos,

reformas y estrategias, destinadas a quitar la rigidez a la legislación laboral a fin de permitir

que el factor trabajo “se acomode” se “adapte” fácilmente a las necesidades y

conveniencias del sistema productivo.

A juicio de Arturo Hoyos (1.987) la flexibilización laboral consiste en: “la posibilidad de la

empresa de contar con mecanismos jurídicos que le permitan ajustar su producción, empleo

y condiciones de trabajo ante las fluctuaciones rápidas y continuas del sistema económico

(demanda efectiva y diversificación de la manufactura de cambio, intereses bancarios,

competencia internacional) las innovaciones tecnológicas y otros factores que demandan

ajustes con celeridad” (p.517)

Tanto la OCDE (organización para la cooperación y el desarrollo Económico), que es un

foro único en donde los gobiernos de 30 economías democráticas trabajan conjuntamente

para enfrentar los desafíos económicos y sociales de la globalización y al mismo tiempo

para aprovechar sus oportunidades y la OIT sostienen la amplitud y complejidad del

concepto de flexibilidad laboral. El Informe Dahrendorf, que constituye una magnífica


síntesis de las reflexiones realizadas al respecto, afirma que la flexibilidad o rigidez del

mercado de trabajo depende de muchos factores, que agrupa en seis categorías: costos

laborales, condiciones de empleo, modalidades y hábitos de trabajo, disposiciones

reglamentarias, movilidad externa o interna y, por último, educación y formación. Como

puede verse, estamos ante una cuestión que no admite tratamientos simplistas y para la que

difícilmente cabe evitar la discusión.

La OIT también dice, advirtiendo contra las recetas fáciles, que los métodos para mejorar la

eficiencia del mercado de trabajo, es decir, su adaptabilidad a las nuevas circunstancias en

orden a facilitar la creación de empleo, varían según el contexto económico, social e

institucional de cada país, y que "la inadecuación de las formulaciones teóricas en relación

con muchos aspectos de la flexibilidad es impresionante".

Además, estos organismos han prestado atención a la eficacia de las distintas estrategias de

implantación de ese tipo de políticas. Una cita del ya mencionado Informe Dahrendorf

ofrece una excelente síntesis de las conclusiones que se han ido decantando a ese respecto.

Dice el informe: "A primera vista al menos, toda tentativa de flexibilizar el mercado de

trabajo provoca inevitablemente un conflicto entre los intereses individuales y las

necesidades económicas. Si así sucediera, la primera consecuencia que debe extraerse es

que conviene conceder prioridad a los aspectos más equilibrados de la flexibilidad La

segunda consecuencia es la necesidad imperativa y continua de consultas y de

negociaciones entre los que quieren el cambio y los que sufrirán sus efectos. La flexibilidad

del mercado de trabajo no debe convertirse en un arma utilizada por un grupo contra otro.

Si esto se produjera, habría conflictos que impedirían todo progreso. Lo que hace falta es
un pacto social mediante el cual todos los interesados se comprometan a buscar los medios

necesarios para conseguir tanto la eficacia económica como el progreso social".

Del “Informe Dahrendorf” se desprende una definición muy utilizada por la cual la

flexibilidad: “es la capacidad de los individuos en la economía y en particular en el

mercado de trabajo de renunciar a sus costumbres y de adaptarse a nuevas circunstancias”.

La flexibilidad laboral consiste en la posibilidad de ofrecer mecanismos jurídicos que

permitan que la empresa ajuste su producción, empleo y condiciones de trabajo a las

fluctuaciones rápidas y continuas del sistema económico.

EL ENTORNO DEL DEBATE

En el origen del debate sobre la flexibilidad se encuentran factores que son tanto de orden

económico y tecnológico, como ideológicos, políticos y culturales.

FACTORES ECONÓMICOS Y TECNOLÓGICOS

Las raíces de los planteamientos flexibilizadores se encuentran en los grandes cambios

económicos, estructurales y tecnológicos que comenzaron a darse en Europa a partir de los

años sesenta. Al concluir la segunda Guerra Mundial los países de Europa Occidental

entraron en una larga fase de treinta años de crecimiento económico. El tipo de economía

de la época implicaba la utilización de importantes contingentes de mano de obra, razón

por la que se generó una economía de plena ocupación, susceptible de favorecer las alzas en

los salarios. Esta época se caracterizó por un apreciable progreso social cuantitativo

(mejoras salariales) y cualitativo (normativa protectora). Estos progresos tuvieron

proyecciones no solo sociales sino también políticas, ya que estos formaron parte de los
atributos de lo que se consideró el arquetipo del Estado moderno de la segunda mitad del

siglo XX, el “Estado de bienestar social”.

Este progreso suponía cargas financieras que los empleadores sólo podrían afrontar en un

entorno de crecimiento económico sostenido. A partir de los años sesenta los cambios

tecnológicos hicieron disminuir los insumos de trabajo necesarios en los procesos

productivos. Muchos sectores económicos debieron hacer reestructuraciones industriales y

reorganizar la fuerza de trabajo que las empresas podían mantener. La competencia

internacional, que hasta entonces se daba dentro de la “economía internacional cerrada”,

sufrió las consecuencias de la interrupción de las nuevas potencias industriales del Pacífico,

con industrias más modernas y mano de obra más barata, muy motivada y de alta calidad.

La crisis de energía de los años sesenta no hizo más que agravar la situación.

FACTORES IDEOLÓGICOS: cuestionamiento del Estado de bienestar

. Existen Dos corrientes de pensamiento opuestas: “Neo keynesiana” que hacia hincapié en

la función del Estado para asegurar el pleno empleo, dejando a la microeconomía la

regulación de la inflación y la distribución de los ingresos; y la “monetarista” (neoliberal)

que decía que las fuerzas del mercado debían regular la economía, incluyendo el propio

mercado de trabajo. Muchos gobiernos, imbuidos del pensamiento neoliberal, no dudaron

en llevar esos argumentos a la práctica.

FACTORES CULTURALES

El factor “flexibilizador” más importante ha sido aquel que nació de presiones psicosociales

provenientes de los propios trabajadores concernidos, no de factores económicos o

ideológicos.
La composición de la fuerza de trabajo ha cambiado mucho, como también la actitud de

muchas categorías de trabajadores con respecto al trabajo. El derecho del trabajo tradicional

se construyó en torno de un modelo de relación de trabajo cuyo arquetipo era el empleo

industrial. Este modelo admitía ciertas desviaciones, pero se mantuvo poco menos que

inalterado. En los decenios que siguieron a la Segunda guerra mundial lo que había sido el

arquetipo de la relación de trabajo conoció un vuelco sustancial: el sector terciario

reemplazó al sector industrial como principal fuente de empleo, la participación de la mujer

en el mercado de trabajo aumentó considerablemente, y como resultado de la escolaridad,

el trabajador comenzó a entrar cada vez más tarde en el mercado de trabajo. Estos nuevos

trabajadores a menudo encajan muy mal dentro del modelo de la relación de trabajo

tradicional, razón por la cual parece indispensable adaptar, “flexibilizar”, dicha relación. La

flexibilidad en un entorno de crecimiento económico Lo que pudiéramos llamar la

“ofensiva de la flexibilidad” nació en una gran medida a la luz de la crisis de los setenta.

Hoy día los indicadores económicos de una mayoría de países industrializados han vuelto a

ser positivos.

Ciertos indicios pudieran surgir que determinadas formas de flexibilidad observan una

tendencia a retroceder, o cuando menos a no avanzar. Sin embargo, parece hoy difícil que

la reglamentación del trabajo vuelva a concebir a la relación laboral en los mismos términos

en que lo había hecho antes de algunas crisis. Ello porque la flexibilización se debe en parte

a la crisis, pero también en una parte no menos importante, a los cambios en los modos de

producción (competencia abierta, reducción de costos) y en las actitudes de los propios

trabajadores.
FORMAS QUE ASUME LA FLEXIBILIDAD

Las cuatro grandes vertientes de la flexibilidad laboral son: la flexibilidad de los salarios; la

flexibilidad de la duración del trabajo; la flexibilidad de la contratación laboral; y la

flexibilidad de la organización del trabajo.

FLEXIBILIDAD DE LOS SALARIOS

Podemos definirla como una figura que permite una reducción del salario y una retribución

de la labor que ejecuta un trabajado, se encuentra distribuida entre pagos que constituye

salarios y pagos que no lo constituyen. Es una estrategia de ajuste laboral que busca

contribuir a solucionar el problema del desempleo en un determinado país.

Constituye una forma da pago convenida entre el empleador y sus trabajadores. El pago

puede ser integral, es decir se puede acompañar la parte monetaria de lo que puede

entenderse como unos beneficios para los empleados y o sus familiares, retribuyendo la

labor o el servicio prestado de una forma diferente a lo usado comúnmente.

El pago incluye una parte que no es salario, busca generar productividad, eficiencia y

sentido de pertenencia.

FLEXIBILIDAD EN LA DURACIÓN DEL TRABAJO

Muchos planteamientos flexibilizadores han hecho hincapié en las rigideces, emergentes de

la reglamentación relativa a la duración del trabajo, que se refleja en las dificultades que

enfrentan las empresas cuando procuran adaptar rápidamente las horas de trabajo al nivel
de actividad requerido por la coyuntura (aumentar las horas cuando los pedidos afluyen -

disminuirlas cuando bajan).

La reglamentación del trabajo limita ambas posibilidades. Si bien se permite la realización

de horas extraordinarias, no es posible trabajar por encima de un tope máximo de horas

extraordinarias; existen prohibiciones/limitaciones relativas al trabajo nocturno, en días

feriados y domingos; y además deben pagarse con una bonificación. En lo que hace a la

segunda posibilidad, la reducción de los horarios de trabajo se halla aún más limitada. Por

un principio reconocido mayoritariamente por la doctrina el empleador estará obligado a

remunerar por la puesta a disposición de la fuerza de trabajo, haya o no prestado

efectivamente tareas.

Excepcionalmente algunas legislaciones permiten la suspensión del contrato de trabajo por

motivos económicos o tecnológicos. Otra solución la da el ejemplo de la Caja de

Compensación Salarial: la Caja , que se financia con contribuciones patronales a las que se

añade una ayuda importante del Estado, asume el pago de indemnizaciones a los obreros y

supervisores, cuya relación de trabajo ha sido momentáneamente suspendida, o trabajan

con horarios reducidos.

En la mayoría de los países la flexibilidad de la duración del trabajo ha transitado por

caminos más clásicos. Hay ciertos casos de derogación a las reglas de descanso semanal

cuando eran inadaptadas a las realidades del centro de trabajo. Son de mayor interés las

experiencias relativas a los horarios variables y a la anualización de la duración del trabajo.

En los países industrializados la flexibilización de los horarios de trabajo ha tenido como

trasfondo a la espectacular reducción de la duración del trabajo que se produjo en los


últimos treinta años (de 14 o 15 diarias a 8, luego a 44 semanales, luego a 40). La reducción

obedeció fundamentalmente a dos factores: el progreso técnico, y como respuesta al

crecimiento del paro (horas disponibles repartidas entre mas trabajadores). Algunos

empleadores propusieron una transacción: se reducirían las horas de trabajo pero como

contrapartida habría una mayor flexibilidad en el ordenamiento interno del trabajo.

La formula de la anualización contempla la posibilidad de organizar los horarios de manera

tal que se laboran menos horas de trabajo en periodos de baja actividad y más horas, sin

necesidad de remunerarlas con una bonificación, en épocas de alta coyuntura.

“Horarios flexibles” o “variables”: el principio reposa en la distinción entre la “duración del

trabajo” y el “ordenamiento interno del trabajo”. Los horarios variables dejan a los

asalariados la libertad de elegir sus horas de llegada y de salida del trabajo, dentro de un

marco preestablecido, a condición de que no se modifique el número total de horas de

trabajo dentro de un período determinado.

En Venezuela la regulación del tiempo de trabajo, se rige por normas que dentro de la

pirámide jurídica normativa en su vértice superior se encuentra el artículo 90 de la

Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela de acuerdo a la normativa

Constitucional o la legal, que la encontramos en el artículo 167 y siguientes de la LOTTT.

FLEXIBILIDAD DE LA CONTRATACIÓN LABORAL

En términos generales la flexibilización laboral se manifiesta en 2 formas. una externa

representada por la subcontratación, contratos por tiempo determinado o a medio tiempo,

contratos a domicilio lo que ha sido denominado en doctrina como empleo “ atípico”


sinónimo del termino “precario” utilizado por la Organización Internacional del Trabajo,

es decir la llamada flexibilidad numérica o externalización; y la llamada flexibilización

interna o funcional producto de la aplicación de técnicas modernas de organización

productiva y la introducción de nuevas técnicas, la cual se apoya en la polivalencia o

polifuncionalidad del trabajador que deja de ser visto como una prolongación de la

maquina, para ser considerado como un ser polivalente multifuncional con derecho a la

información estimulándolo para participar y decidir, y suficientemente capacitado y

entrenado para agregar valor e incrementar la productividad.

Los planteamientos flexibilizadores en su mayor parte cuestionan la viabilidad actual del

modelo jurídico que constituye la hipótesis de base del contrato de trabajo (relación de

trabajo típica): prestación de trabajo por cuenta ajena, a tiempo completo, mediante el pago

de un salario, en virtud de una relación directa entre el empleador y el trabajador, ejecutada

en el recinto de la empresa y dentro del marco de una regulación que protege al trabajador

contra el despido injustificado. Frente a ella se opone hoy una muy amplia gama de

contratos de trabajo que carecen de uno o varios de aquellos atributos, los contratos de

trabajo atípicos.

La difusión que ha adquirido la contratación atípica constituye uno de los rasgos más

notables de la evolución del derecho del trabajo en el último decenio. La relación de trabajo

“típica” y su corolario, el refuerzo de la estabilidad del empleo, fueron durante mucho

tiempo considerados como las expresiones del Derecho del Trabajo que guardaban la

mayor congruencia con la filosofía del Estado de bienestar social.


Las alternativas “flexibles” a la relación de trabajo “típica” no eran desconocidas.

Relaciones de trabajo especiales, como el aprendizaje, el contrato a plazo, el de temporada

o por obra o servicios determinados, el trabajo a domicilio, han existido siempre. Pero eran

consideradas tradicionalmente como excepcionales. Lo que constituye de novedoso en la

contratación atípica no es su existencia, sino su muy amplia difusión.

La variedad de atipicidades puede referirse a: 1.- contratos en que los horarios y la duración

del trabajo son diferentes a los horarios o duración regulares. 2.- contratos de trabajo que no

prevén una protección particular contra el despido. 3.- trabajos prestados bajo una forma

jurídica distinta del contrato de trabajo (ej. Aprendizaje) 4.- •trabajos prestados fuera del

recinto de la empresa (ej. A domicilio) 5.- otras formas de trabajo (autónomo, clandestino).

Estas formas de empleo, aunque minoritarias, han dejado de ser excepcionales. Una

mayoría de ellas está dotada de un estatuto jurídico o han sido reglamentadas de una u otra

manera. Se trataría entonces de formas de empleo diferentes de la relación de trabajo

“regular”, pero ya no de formas “atípicas”, denominación reservada para aquellas que no

estén reguladas en modo alguno por la legislación laboral. Si bien estas relaciones de

trabajo llamadas “atípicas” son minoritarias, están en aumento; y son mayoritarias en

ciertos segmentos del mercado de trabajo (desempleados, menores calificaciones

profesionales, empleo por primera vez).

En Venezuela, dentro del marco regulado por la CRBV, y nuestra LOTTT, vigente desde

mayo 2012, obliga a los patronos a demostrar la entrega de un ejemplar del contrato de

trabajo. En efecto, la LOTTT, obliga a los patronos a demostrar la entrega de un ejemplar

del contrato de trabajo a cada trabajador mediante acuse de recibo en un libro y a conservar
otro ejemplar del contrato de trabajo, durante toda la relación de trabajo y hasta que

prescriba las respectivas acciones laborales.

Aunque la LOTTT, dispone que el contrato de trabajo se haga preferentemente por escrito,

la posibilidad de celebrar contratos en forma oral no es recomendable, pues además de que

el empleador se vería expuesto a sanciones económicas por no llenar el libro, la LOTTT,

expresamente establece que una vez probada la relación de trabajo sin la existencia de un

contrato escrito, se tienen por ciertos las condiciones laborales alegadas por el trabajador,

salvo prueba en contrario.

EFECTO DE LA FLEXIBILIDAD DE TRABAJO.

Los empleos flexibles han constituido para muchos trabajadores la única alternativa

realista frente al desempleo. Para muchos trabajadores el empleo flexible ha representado la

mejor manera de insertarse en el mercado de trabajo con miras a un empleo definitivo.

Con el mejoramiento actual de la economía cabe la preocupación respecto al crecimiento de

las formas de empleo flexibles antes que un retorno franco al empleo regular. Muy

probablemente es el Estado quien debe asumir una gran parte de la responsabilidad por esta

evolución, pues ha hecho mucho para crear un marco institucional particularmente propicio

a la proliferación de los empleos “flexibles”.

FUENTES JURÍDICAS DE LA FLEXIBILIDAD

Las grandes fuentes de la flexibilidad son la ley y la negociación colectiva. La dosificación

respectiva de una y otra conoce variaciones:


•La flexibilidad es introducida fundamentalmente por el Estado, con poca o ninguna

intervención de los interlocutores sociales;

•La flexibilidad es introducida fundamentalmente por la negociación colectiva, con poca

intervención del Estado;

•La flexibilidad es introducida por la negociación colectiva tripartita, con participación del

Estado;

•La flexibilidad es permitida por la ley, que establece un marco para su implementación,

marco dentro del cual debe establecerse una regulación convencional, que se reenvía a los

interlocutores sociales;

•La flexibilidad es introducida por la ley, sobre la base de una negociación colectiva previa.

Límites de la negociación colectiva

Idealmente la negociación colectiva puede ser considerada como el método más idóneo, y

probablemente el menos conflictivo, de flexibilizar la relación de trabajo, pues supone la

participación de los trabajadores. De extremarse este razonamiento no debería sorprender si

los apóstoles de la flexibilidad llegasen a preconizar la desaparición pura y simple de la ley,

como fuente del Derecho del Trabajo, que dejaría paso a su sustitución por los convenios

colectivos.

Los límites de esta argumentación son bastante evidentes. En primer lugar, si bien los

trabajadores aceptan negociar sobre la flexibilidad ello no quiere decir que acepten la
flexibilidad como tal (el menor de dos males). En segundo lugar, implicaría ignorar que la

condición esencial de la negociación es que ambos interlocutores sociales se encuentren en

una situación de equilibrio relativo de fuerzas. Y los sindicatos no están presentes en todos

los sectores de la economía, además en la actualidad se ve una tendencia a la baja de la

sindicalización. En este terreno siempre existiría un riesgo, latente o manifiesto, de un

desequilibrio en la negociación colectiva. La legislación del trabajo reconoce que sus

garantías mínimas pueden ser mejoradas por convenio colectivo, pero casi nunca acepta la

hipótesis contraria. En suma, si la negociación colectiva puede ser un mecanismo muy útil

para instrumentar una flexibilización permitida por la ley, de ahí no se debería deducir que

su campo de acción es ilimitado.

EL PAPEL DEL ESTADO

En los planteamientos sobre la flexibilidad el Estado desempeña un papel crucial. Ante todo

es por derecho propio un gran productor de formas flexibles de empleo. Pero el papel más

importante del Estado, con relación a los planteamientos sobre la flexibilidad, no se refiere

a su función como productor de empleos flexibles sino como productor de normas sobre

flexibilidad. En efecto es el Estado quien regula el funcionamiento institucional del

mercado de trabajo y a quien compete por consiguiente la responsabilidad principal de

crear las normas jurídicas correspondientes.

La creación de normas jurídicas y su impacto en la estructura del empleo

La política social seguida por el Estado en los últimos años ha tendido en una mayoría de

países a favorecer la flexibilidad del trabajo. La adhesión al pensamiento neoliberal, por un

lado, la gran preocupación por el aumento del desempleo, por el otro, fueron los grandes
catalizadores a través de los cuales se verificó un cambio fundamental en los objetivos de la

legislación laboral. Y fue así que la legislación “protectora” del trabajador dio paso a una

legislación “reguladora” del mercado de trabajo. Si el énfasis en la primera había estado en

un mejoramiento linear de las condiciones de trabajo de los trabajadores empleados, en la

segunda se centró en la creación de condiciones tendentes a favorecer el reclutamiento de

demandantes de empleo amenazados por el paro, aun al precio de un retroceso en la

protección social.

El nuevo marco institucional ejerce un impacto en las concepciones del Derecho del

Trabajo, en primer lugar, y en la situación jurídica de los trabajadores concernidos, en

segundo, que sin duda es muy profundo y no puede dejar de motivar preocupación.

La flexibilidad ha traído consigo un nuevo marco jurídico que ha institucionalizado toda

una serie de formas de empleo o de relaciones de trabajo que el Derecho del trabajo

“protector” había considerado como formas “no institucionales”. El denominador común de

una buena parte de las formas de flexibilidad del trabajo, aunque no de todas, es el

debilitamiento de la protección jurídica del trabajador. En cierto sentido, el derecho del

trabajo que nace con motivo de la flexibilidad deviene cada vez mas en un “derecho de los

empleadores” y cada vez menos un derecho de los [Link] otra parte, la

flexibilidad a menudo trae consigo la multiplicidad de los regímenes jurídicos aplicables a

los trabajadores en una misma unidad de trabajo. Se abandona la idea del “colectivo” de

trabajadores.
LAS FLEXIBILIZACIONES EN EUROPA Y EN AMÉRICA LATINA

Si bien el debate sobre la flexibilidad se inició en Europa, sus repercusiones en América

Latina se han sentido. Lo único que tienen en común es que ambos debates sobre la

flexibilidad de trabajo se desarrollaron bajo un mismo trasfondo: el de la crisis económica,

y aún así debe tenerse en cuenta la diferente naturaleza de la crisis. En todo lo demás las

realidades no pueden ser más distintas: el cambio tecnológico europeo aun no llegó a

América Latina, tampoco parece tener la misma incidencia la necesidad de mantener la

competitividad internacional de las empresas, pues en América Latina las economías

nacionales son mucho mas cerradas y proteccionistas.

Menos aún se pueden comparar las condiciones de trabajo prevalecientes en Europa en

momentos en que se entablo el debate con las existentes en América Latina. En muchos

países de Europa la legislación en materia de contrato individual de trabajo limita

considerablemente la facultad de despedir sin justa causa y casi siempre somete el despido

a procedimientos complejos y a menudo costosos. En América Latina, por el contrario, el

despido es casi siempre más fácil y probablemente en ningún caso tan caro. Y lo mismo

sucede al comparar la duración semanal del trabajo (Europa inferior a 40, A. Latina

superior a las 44); o lo de las vacaciones pagadas; y menos las diferencias salariales.

En suma parecería que el debate en América Latina ha hecho hincapié mayormente en

rigideces que no existen. Es probablemente por ello que lo esencial del debate en América

Latina se ha situado hasta ahora al nivel de la doctrina, pero rara vez en el de los hechos.
A ellos se le puede añadir que la flexibilidad del trabajo en Europa es también susceptible

de tener efectos sobre los trabajadores muy distintos y en todo caso mucho menos graves

que en América Latina.

Si bien se debe admitir que algunas rigideces existen y pudieran desaparecer en América

Latina sin gran daño para ninguno. Otros supuestos de rigideces son en cambio

salvaguardas sociales cuya desaparición es susceptible de causar más problemas que de

aportar soluciones.

CONCLUSION.

Podemos concluir que el objetivo de la flexibilidad laboral es eliminar distorsiones en el

mercado de trabajo y que las mismas están fundadas en bases teóricas y empíricas. La

flexibilidad laboral tiene que ver con el consenso social que sirve de base a la organización

de la producción y del trabajo. Estos instrumentos que se dan a través del consenso social

como por ejemplo el salario mínimo, protección de empleo, seguro del desempleo, y que se

han logrado mediante procesos difíciles entre la cooperación social y la política y que cuya
alteración o eliminación generaría dificultades a los trabajadores sino que podría erosionar

el pacto social ese que subyace en la economía laboral.

Una de las características resonantes de la flexibilización laboral en América Latina ha sido

la de fijar un mínimo de protección frente al despido arbitrario. La flexibilización laboral ha

traído la vinculación de la economía con el derecho laboral como nueva modalidad de

estudio en lo que se refiere a las relaciones empleador - trabajador.

Es importante decir que según expertos en esta materia, las regulaciones laborales deben

estar diseñadas adecuadamente para estimular la generación de empleo y a su vez para que

exista un crecimiento económico. Esta regulación laboral debe favorecer la capacitación y

salarios de eficiencia que puedan impulsar la productividad y políticas de ingreso.

El problema principal del mercado laboral es su rigidez, que se refleja en el precio de la

Mano de obra, las condiciones de empleo y la cantidad y calidad de los recursos humanos.

La rigidez del mercado de trabajo es resultado de limitaciones institucionales, políticas,

Sociales, legislación, acuerdos colectivos, negociaciones centralizadas, acción sindical y

directrices gubernamentales. Por lo tanto, para flexibilizar el mercado de trabajo es

eliminar una serie de normas y reglamentaciones que impiden absorber la oferta

de mano de obra y adaptarse a las exigencias del cambio tecnológico y la competencia

externa.
BIBLIOGRAFIA

Leer más: [Link]

[Link]#ixzz3GcNIGX2

FERNANDEZ, ARTURO "Flexibilización Laboral y crisis del Sindicalismo", Editorial

Espacio, 2002.
Leer más: [Link]

[Link]#ixzz3GcSUkFrZ

Bronstein, A. (1997). Elementos para un diagnóstico de las relaciones de trabajo en

Centroamérica. Primera Conferencia Centroamericana del Trabajo. Parlacen. Guatemala.

Bronstein, A. (1999). La subcontratación laboral. Seminario Internacional sobre el Derecho

de Trabajo ante el Nuevo Milenio. República Dominicana, abril. González, P. (1996).

Normativa y política laboral en Chile. Colección de Estudios CIEPLAN, No. 43, pp: 49-99,

septiembre.

Lagos, R. (1994). ¿Qué se entiende por flexibilidad del mercado de trabajo? Revista de la

CEPAL, 54.

También podría gustarte