Capítulo 8
Vigilancia Epidemiológica o en Salud Pública
Organización Panamericana de la Salud, [OMS], Organización Mundial de la
Salud, [OMS], 2011
Introducción a la vigilancia epidemiológica (Hitos)
Los sistemas de salud tienen la obligación y necesidad de establecer sistemas de
vigilancia con el objetivo de conocer el proceso de salud enfermedad en la
población. En el Cuadro 4.1 se presentan algunos hitos en la historia de la
vigilancia en salud. La evolución del concepto de salud de un enfoque de
enfermedad a uno más amplio de determinantes de salud y los cambios en las
condiciones de salud y enfermedad a través del tiempo, han llevado a los sistemas
de salud a ampliar la aplicación de la vigilancia a las enfermedades, no
transmisibles, crónicas, factores de riesgo y de condiciones de salud positivas,
tales como nutrición, crecimiento y desarrollo, lactancia materna, salud
ocupacional y otros. La vigilancia, que durante mucho tiempo fue considerada una
rama de la epidemiología, (Declich y Carter, 1994).
Cuadro 4.1 Hitos (aspectos históricos) de la vigilancia aplicada al control de
enfermedades
Siglo Hitos (Aspectos históricos)
XIV La República de Venecia asignó tres Guardianes de la salud pública para
detectar casos de peste y detener por 40 días a los barcos con personas
infectadas a bordo con el fin de evitar la diseminación de la epidemia: se
establece el concepto de cuarentena.
XVI Primeros registros de estadísticas de mortalidad, con uso exclusivamente
censal
XVII Recuento y reporte sistemático de inhumaciones y causas de muerte, con el fin
de obtener información periódica sobre la frecuencia y distribución de la peste
en Londres, la cual se publicaba en un “boletín de mortalidad” semanal que era
utilizado para realizar acciones de control. Este primer sistema ilustra los
principios básicos de la vigilancia reconocidos actualmente: recolección de
datos, análisis e interpretación y diseminación de información para la acción.
John Graunt (1662) fue el primero en estimar la población en Londres y en
contar el número de muertes por causas específicas.
XVIII Se reconoció la vigilancia como parte integral de la provisión de salud a la
población. Johann Peter Frank (1766) propuso en Alemania la creación de una
“policía médica” para hacer cumplir legalmente la política de salud, dentro de la
cual la vigilancia era parte Integral; esta propuesta tuvo gran impacto en los
países vecinos.
XIX Se incorporan nuevas condiciones de salud para la vigilancia; en Inglaterra se
estableció la certificación médica Universal de defunciones. William Farr (1838)
fundó las bases para un sistema moderno de vigilancia. en Estados Unidos,
Lemuel Shattuck (1850) recomendó la ejecución de un censo decenal, la
estandarización de la nomenclatura de enfermedades y causas de muerte y la
recolección de datos de salud por edad, sexo, ocupación, localidad y nivel
socioeconómico
XX Alexander Langmuir (1963) promovió el concepto moderno de vigilancia, con
énfasis en el monitoreo de las condiciones de salud en la población. Karel
Raska (1965) lo desarrollo en Checoslovaquia e internacionalmente. La
Organización Mundial de la Salud estableció en Ginebra la primera unidad de
vigilancia epidemiológica (1965). Se utilizó la vigilancia como guía para los
programas de erradicación de la viruela (1980). Desde 1970 la OMS expandió
la vigilancia para incluir una gama más amplia de problemas de salud pública.
el centro de control de enfermedades (CDC) de EUA desarrolla el concepto
amplio de vigilancia en salud pública (1992). Al final del siglo se reconoce a la
vigilancia en salud pública como una de las funciones esenciales de la salud
pública
Modificado de Declich y Carter, 1994.
Conceptos y definiciones
La vigilancia se entiende como la observación sistemática y continuada de la
frecuencia, la distribución, los determinantes de los eventos de salud y sus
tendencias en la población. Todo sistema de vigilancia debe estar amparado por
un marco legal propio del Estado que garantice la operación eficiente de dicho
sistema.
Este concepto tiene dos componentes prácticos:
• La medición sistemática de problemas prioritarios de salud en la población, el
registro y la transmisión de datos.
• La comparación e interpretación de datos con el fin de detectar posibles cambios
en el estado de salud de la población y su ambiente.
Esta definición destaca tres características de la vigilancia: I) No es una actividad
aislada en el tiempo, ni se puede ejecutar sin métodos, por lo que es un proceso
continuo y sistemático; II) es un proceso de escrutinio de tendencias; y, III) es
un proceso de comparación, entre lo que se observa y lo que se espera, para
detectar o anticipar cambios en la frecuencia, distribución o determinantes de la
enfermedad en la población.
Vigilancia: Es el análisis, interpretación y difusión sistemática de datos colectados.
Generalmente usando métodos que se distinguen por ser prácticos, uniformes y rápidos,
más que por su exactitud o totalidad, qué sirven para observar las tendencias del tiempo,
lugar y persona, con lo que pueden observarse o anticiparse cambios para realizar las
acciones oportunas, incluyendo la investigación y/o la aplicación de medidas de control.
La vigilancia resulta esencial para las actividades de prevención y control de
enfermedades y es una herramienta en la asignación de recursos del sistema de
salud, así como en la evaluación del impacto de programas y servicios de salud. El
enfoque de la vigilancia requiere equilibrio entre las necesidades de información y
las limitaciones para la recolección de datos (Berkelman y Buehler, 1990).
El concepto de “vigilancia en salud pública” Se ha ido consolidando en años
recientes, desplazando el de “vigilancia epidemiológica” esto sobre tres aspectos
fundamentales del alcance de la vigilancia como actividad de la salud pública, que
se revisan brevemente a continuación:
1.- Aunque la vigilancia pueda orientar la investigación, ésta debe verse como una
función separada de aquella.
2.-Las operaciones de control deben recaer en la autoridad sanitaria propiamente
constituida y no en el epidemiólogo hasta asegurar que se haya tomado acción
efectiva sobre el problema bajo vigilancia.
3.- La vigilancia tiene que ver con la población, mientras que el monitoreo se
aplica a grupos específicos o individuos.
La nueva definición del CDC (Centro de Control de Enfermedades) en 1992: sobre
la vigilancia en salud pública es la recolección, análisis, interpretación y
diseminación continúa y sistemática de datos sobre la salud. El concepto de
vigilancia en salud pública no incluye la administración de programas de
prevención y control, aunque sí incluye un vínculo intencionado con tales
programas.
En la práctica, el objeto bajo vigilancia se amplió de las enfermedades
transmisibles a las no-transmisibles, a ciertos factores de riesgo y a otras
condiciones de interés para la salud pública. Así, bajo el actual modelo de
determinantes de la salud, se considera que el término “vigilancia en salud
pública” refleja más apropiadamente la visión integral necesaria para la puesta en
práctica de la epidemiología en los servicios locales de salud.
Los sistemas de vigilancia y los programas de control
Aunque con responsabilidades, funciones y atribuciones claramente diferenciadas,
los sistemas de vigilancia en salud pública y los programas de prevención y control
o unidades administrativas con responsabilidad en la toma de medidas de control
deben mantener un alto grado de coordinación.
En algunos países las actividades de vigilancia y control están entremezcladas e
incluso integradas en las mismas unidades, si bien la tendencia actual es hacia
una diferenciación clara de ambas actividades. Ahora bien, esta diferenciación,
que tiene entre sus ventajas la especialización de funciones, debe garantizar los
flujos de información bidireccional y evitar la duplicación de esfuerzos de
recolección y análisis de información.
La propia actividad de los programas de prevención y control genera información
útil para la vigilancia. Debe protocolizarse la comunicación de esa información a
las unidades de vigilancia de forma que se garantice un flujo ágil y oportuno. En el
otro sentido, las unidades de vigilancia, como resultado de la notificación y análisis
de los datos, proveerán la información pertinente a los programas para que inicien,
tan pronto como sea posible, la aplicación de medidas de prevención o control
adecuadas a la situación.
2.- Objetivos de la vigilancia en salud pública
En el Cuadro 4.2 se presenta un resumen de los objetivos de la vigilancia.
Objetivos de la vigilancia Cuadro 4.2
Detectar cambios agudos en la ocurrencia y distribución de las enfermedades.
Identificar, cuantificar y monitorear las tendencias y patrones del proceso salud-
enfermedad en las poblaciones.
Observar los cambios en los patrones de ocurrencia de los agentes y huéspedes
para la presencia de enfermedades.
Detectar cambios en las prácticas de salud.
Investigar y controlar las enfermedades
Planear los programas de salud.
Evaluar las medidas de prevención y control
3.- Usos de la vigilancia en salud pública
Los usos de la vigilancia son de tres tipos, los de seguimiento de los eventos de
salud, los que están vinculados con las acciones de salud pública y por último
otros usos.
El primer grupo de usos de la vigilancia describe los patrones de ocurrencia
de las enfermedades e incluyen los siguientes:
1. Estimar la magnitud de los eventos (por ejemplo, ¿qué tan frecuente es un
padecimiento en una población?)
2. Detectar cambios agudos en la ocurrencia y distribución de las enfermedades
(por ejemplo: brotes, epidemias y la presencia de problemas emergentes)
3. Identificar, cuantificar y monitorear las tendencias y patrones del proceso salud-
enfermedad en las poblaciones (por ejemplo, incremento reciente de las
enfermedades de transmisión sexual)
4. Observar los cambios en los patrones de ocurrencia de los agentes y
huéspedes para la presencia de enfermedades (por ejemplo, vigilancia de
laboratorio del virus de la influenza)
5. Detectar cambios en las prácticas de salud (por ejemplo, incremento de la tasa
de cesáreas).
El segundo grupo tiene vínculos con la salud pública, usando los datos
colectados para facilitar la evaluación e investigación de las medidas de
prevención y control y son:
1. Investigar y controlar las enfermedades, los reportes de muchas de las
enfermedades sujetas a vigilancia estimulan la acción, la búsqueda de la fuente de
infección, más allá cuando la fuente de infección es detectada, la acción rápida,
como el retirar algún producto del mercado, cerrar un restaurante, dar la alerta al
público o identificar personas expuestas.
2. Planear los programas de salud, el monitorear los cambios en la ocurrencia de
las enfermedades en tiempo, lugar y persona, permite a los servicios anticipar
cuando y donde pueden ser requeridos los recursos y por lo tanto elaborar un plan
para asignar los recursos adecuadamente para que sean efectivos.
3. Evaluar las medidas de prevención y control (por ejemplo, la modificación a la
política de vacunación contra el sarampión en México, donde después de la
epidemia de los 80’, el esquema de vacunación paso de una a dos dosis).
Los otros usos de la vigilancia son:
1. Probar hipótesis, estas frecuentemente son generadas por el análisis de los
datos de vigilancia, la epidemia de SIDA fue detectada en 1981 en Estados Unidos
con el análisis de un grupo de casos de una inmunodeficiencia adquirida, en
homosexuales, con sarcoma de Kaposi y neumonía por Pneumocystis carinii.
2. Archivos históricos de la actividad de las enfermedades, la información de la
vigilancia se concentra año con año en anuarios de información, que al paso del
tiempo sirven para desarrollar modelos estadísticos para predecir la factibilidad de
las políticas propuestas para la erradicación de enfermedades.
4.- Eventos de salud bajo vigilancia
En general, los “objetos bajo vigilancia” son de cuatro tipos: enfermedades,
síndromes, factores de riesgo y otros eventos de salud pública. En el proceso
de priorización de los eventos sujetos a vigilancia deben considerarse:
a) Eventos* sujetos a vigilancia por el nuevo Reglamento Sanitario
Internacional (RSI- 2005): viruela, poliomielitis por virus salvaje, influenza
humana por nuevo serotipo y síndrome respiratorio agudo severo (SARS).
b) Todo evento que pueda constituir una Potencial Emergencia de Salud
Pública de Importancia Internacional, incluyendo cólera, peste neumónica,
fiebre amarilla, fiebres hemorrágicas virales, fiebre del Nilo Occidental, otras
enfermedades de importancia nacional o regional especial y cualquier
evento de potencial importancia en salud pública internacional, incluso con
causas o fuentes desconocidas, de acuerdo al algoritmo de decisión del
Anexo 2 del RSI-2005. **
c) Enfermedades que ya han sido total o parcialmente erradicadas
(poliomielitis, fiebre amarilla urbana, viruela).
d) Enfermedades que se encuentran en fase de eliminación (sarampión,
rubéola, parotiditis, tétanos del recién nacido, sífilis congénita, etc.).
e) Enfermedades transmisibles de corto período de incubación y alta letalidad
(cólera, infección por virus Ebola; etc.).
f) Enfermedades emergentes, reemergentes y desconocidas en el área
geográfica, de interés nacional e internacional (dengue, malaria,
tuberculosis, VIH/SIDA, infección por hantavirus, encefalopatía
espongiforme subaguda o enfermedad de las “vacas locas” etc.).
1. Enfermedades no transmisibles de alta mortalidad prematura (cáncer del
cuello de útero, infarto agudo de miocardio, accidentes, diabetes mellitus,
etc.).
g) Daños a la salud provocados por sustancias tóxicas ambientales (plomo,
compuestos órgano-fosforados, arsénico, etc.).
h) Factores de riesgo de alta prevalencia (hipertensión arterial, tabaquismo,
estrés, alcoholismo, malnutrición, etc.).
i) Condiciones saludables o eventos de salud positivos (lactancia materna,
ejercicio físico regular, salud ocupacional, etc.).
j) Otros eventos de naturaleza social condicionantes o determinantes de
problemas de salud (violencia urbana y doméstica, abuso sexual,
delincuencia, desplazamiento de poblaciones, desempleo, desigualdades
en salud, etc.).
El contexto de actuación de la vigilancia
El contexto en el que funciona un sistema de vigilancia, en términos prácticos, está
formado por tres ámbitos: la población, la red de servicios de atención de salud y
la autoridad de salud pública. El proceso se inicia en la población donde ocurre la
enfermedad y termina en la población donde se ejecutan las medidas de control
de la enfermedad.
Debe reconocerse el papel que juega la red de servicios de atención de salud en
este contexto: es la red de servicios de salud la que detecta, notifica y confirma los
eventos de salud bajo vigilancia y es a través de ella que los programas de control
ejecutan muchas de sus acciones. En consecuencia, la operación eficiente del
sistema de vigilancia depende en gran medida del nivel de organización,
infraestructura, capacitación y compromiso de las redes de servicios de atención
de salud locales.
Un aspecto relacionado con el funcionamiento de los sistemas de vigilancia en el
terreno es la selección racional de los eventos de salud a ser vigilados y deberán
guiarse por los siguientes principios:
• El evento de salud a vigilar debe tener clara importancia en salud pública.
• Deben existir acciones específicas en salud pública que puedan ser tomadas.
• Los datos relevantes para la vigilancia deben estar fácilmente disponibles.
5.- Etapas y actividades básicas de los sistemas de vigilancia
Las etapas básicas de la vigilancia son cuatro y cada una tiene actividades y
responsables específicos dentro del sistema (Cuadro 4.3) una parte importante
antes de llevar a cabo las etapas de la vigilancia es la definición del problema a
vigilar, para lo cual la autoridad nacional definirá, de acuerdo a la normativa
vigente y las condiciones particulares de la zona geográfica, el evento de salud
sujeto a vigilancia. Esta definición debe quedar claramente registrada en
documentos que se difundirán ampliamente, lo que permitirá unificar criterios en la
operación del sistema de vigilancia. Es de importancia que en este documento se
incluyan las fuentes de notificación y recolección de datos, las definiciones de
caso, la periodicidad de notificación.
Cuadro 4.3
Etapas Actividades Responsable
Recolección Operacionalización de las guías Autoridades locales
de datos normativas de salud
Detección de casos y Equipo de salud
notificación Autoridades de salud
Clasificación de casos y locales intermedias y
validación de los datos nacionales
Análisis de la Consolidación de datos Autoridades de salud
información Análisis de variables locales intermedias y
epidemiológicas básicas nacionales
Interpretación Comparación con datos previos Autoridades de salud
de la e inclusión de variables locales locales intermedias y
información no consideradas en la nacionales
recolección de datos
Difusión de la Elaboración de materiales de Autoridades de salud
información difusión para distintos niveles locales intermedias y
de decisión nacionales
Evaluación Medir el éxito y logros de los Autoridades de salud
resultados locales intermedias y
nacionales
5.1 Recolección de datos
La calidad de un sistema de vigilancia se mide a menudo por la calidad de los
datos recolectados. Además, se precisa contar con datos de población para usar
como denominadores en el sistema de vigilancia. La recolección de datos es el
componente más costoso y difícil de un sistema de vigilancia.
Las actividades de recolección de datos son la detección, la notificación y la
confirmación de los datos del evento de salud bajo vigilancia:
• Para la detección de casos se requiere aplicar una definición de caso
estandarizada, así como definir los datos mínimos a recolectar y ubicar las fuentes
de dichos datos.
• Para la notificación de casos se requiere identificar la red local de unidades
notificadoras y el personal notificador, así como elaborar y difundir los
procedimientos de notificación, incluidos los formularios y registros, la periodicidad
de la notificación y el tipo de vigilancia que se pone en marcha.
• Para la clasificación de casos (sospechoso, probable y confirmado) se requiere
contar con un procedimiento básico de seguimiento de los casos.
• Para la validación de los datos, debe existir un protocolo básico de control de
calidad de los datos, incluyendo la integridad, consistencia, uniformidad y
confiabilidad de los datos de vigilancia.
Definición de caso
La definición de caso es fundamental en el desarrollo de un sistema de vigilancia;
debe ser simple y aceptable. Es importante aclarar que la definición de caso para
fines de vigilancia, no es exactamente igual a la definición clínica del evento.
Cuando la definición de caso incluye estudios de laboratorio, estos deben estar
accesibles. La definición de caso debe ser lo suficientemente sensible para captar
los casos verdaderos de forma sencilla y rápida y lo suficientemente específica
para evitar que el número de casos falsos positivos sea excesivo.
Además de la claridad y simplicidad, otras dos características de una definición
de caso son su estabilidad y su validación en el terreno. La estabilidad de la
definición se refiere a que no sufra modificaciones en el tiempo (consistencia
temporal), a fin de permitir comparaciones válidas durante el análisis de las
tendencias del evento bajo vigilancia.
Toda definición de caso que se adopte en el nivel local debe haber sido probada
en el campo, precisamente para verificar que funciona satisfactoriamente en el
contexto local.
Para los propósitos de la vigilancia, las enfermedades con período de latencia
largo o de evolución crónica, es importante que en la definición de caso se
establezca la fase más apropiada sea ésta en el período preclínico, clínico, de
discapacidad o muerte.
Con fines epidemiológicos, el diagnostico de un caso depende de la evidencia
disponible, por lo cual la definición de caso debe distinguir niveles con criterios
específicos a distintos grados de certeza diagnóstica como, por ejemplo, los
siguientes:
Caso sospechoso: signos y síntomas compatibles con la enfermedad, sin
evidencia alguna de laboratorio (ausente, pendiente o negativa).
Caso probable: signos y síntomas compatibles con la enfermedad, sin evidencia
definitiva de laboratorio.
Caso confirmado: evidencia definitiva de laboratorio, con o sin signos y/o
síntomas compatibles con la enfermedad.
La definición de caso es el instrumento básico para las actividades de recolección
de datos de vigilancia: de ella depende la detección, la notificación y la
clasificación de casos.
Tipos de vigilancia
Los métodos para la recolección de datos que se han revisado se aplican
universalmente para la vigilancia en salud pública. Sin embargo, las distintas
necesidades, enfermedades y fuentes de datos requieren diferentes
procedimientos generales de recolección. Los tipos fundamentales de vigilancia
que se pueden realizar en los servicios de salud son:
• Vigilancia pasiva. En este tipo de vigilancia, cada nivel de salud envía
información en forma rutinaria y periódica sobre los eventos sujetos de vigilancia al
nivel inmediato superior.
• Vigilancia activa. En este tipo de vigilancia, el equipo de salud acude a la fuente
de información para realizar una búsqueda intencional de casos del evento sujeto
de vigilancia. El personal de salud busca directamente los datos objeto de
vigilancia, incluso revisando los registros rutinarios del servicio de salud y los
registros diarios de atención a las personas.
• Vigilancia centinela. Se basa en la información proporcionada por un grupo
seleccionado de fuentes de notificación del sistema de servicios de salud
(“unidades centinelas”) que se comprometen a estudiar una muestra preconcebida
(“muestra centinela”) de individuos de un grupo poblacional específico en quienes
se evalúa la presencia de un evento de interés para la vigilancia (“condición
centinela”). Las repeticiones espaciadas de este método permiten estudiar las
tendencias de ciertos eventos de interés. Por extensión, el término “vigilancia
centinela” se aplica a una forma de vigilancia selectiva de tipo comunitario que, por
periodos cortos, recolecta datos de una población específica y geográficamente
definida (“sitio centinela”) de especial interés.
La vigilancia activa tiene la ventaja de garantizar mayor integridad al sistema, esto
es, de reducir significativamente la probabilidad de no detectar casos que
efectivamente estén ocurriendo (que es la desventaja de la vigilancia pasiva). Por
su parte, la vigilancia pasiva tiene la ventaja de ser fácil, de bajo costo y, por lo
tanto, es más sostenible en el tiempo (que es la desventaja de la vigilancia activa).
En general, la vigilancia activa está particularmente indicada en aquellas
situaciones donde la integridad es lo más importante: enfermedades en fase de
erradicación y eliminación (poliomielitis, sarampión, etc.), daños de alta prioridad
sanitaria (mortalidad infantil, mortalidad materna, etc.), luego de una exposición
ambiental de la comunidad (desechos tóxicos, contaminación del sistema de
abastecimiento de agua, etc.) o durante e inmediatamente después de una
epidemia. La vigilancia centinela suele utilizar el formato de la vigilancia activa;
una de sus aplicaciones es para la vigilancia de las enfermedades emergentes o
reemergentes, o en aquellos lugares en los cuales las condiciones
socioeconómicas no permiten tener un sistema de vigilancia pasiva con
representatividad nacional.
En situaciones de alerta epidemiológica, el sistema requiere implementar de
manera rápida un conjunto de instrumentos que le permitan obtener en forma
oportuna información de los casos y los contactos para realizar intervenciones
eficaces. Ante esta situación, la periodicidad de la notificación o la definición de
caso habitual pueden ser modificadas durante el periodo de emergencia. Otras
áreas de aplicación de la vigilancia son la ambiental, hospitalaria, de desastres,
fármaco-vigilancia y otras.
Selección de datos para la vigilancia
Cada evento de salud bajo vigilancia, además de la definición de caso, tiene que
estar apropiadamente identificado en función de un conjunto mínimo de datos
sobre variables relacionadas al tiempo, lugar y persona para facilitar la
identificación de grupos de población objetivo de las medidas de control e
intervenciones en salud pública que se emprenderán.
En general, los datos elementales que suelen acompañar a cada caso definido
son edad y sexo, así como el lugar geográfico de residencia y atención y la fecha
de inicio de enfermedad. Estas variables tienen que tener una definición
operacional estandarizada, generalmente en el manual de normas y
procedimientos de vigilancia.
En este sentido, el sistema de vigilancia debe definir con anticipación qué tipo de
información sobre cada caso debería ser transmitida a los niveles superiores del
sistema (provincial, estatal, nacional, internacional). Con frecuencia, la información
desagregada de cada caso solo es útil en el nivel local, donde se ejecutan las
acciones de prevención y control. Por tanto, la protección de la privacidad de las
personas es una responsabilidad eminentemente del nivel local.
Un aspecto importante es que cada variable adicional impone una carga extra a
todo el sistema. La cantidad de datos que vayan a ser utilizados para la vigilancia
debe guardar relación con la capacidad de análisis y de respuesta de los servicios
de salud.
Fuentes de datos
Un variado número de fuentes de datos puede ser usado para la vigilancia en
salud pública. En general, los datos pueden ser obtenidos a partir de reportes de
registro rutinario, por esfuerzos especiales de investigación o a partir de bases de
datos recolectados con otro propósito. Las fuentes de datos varían de lugar a
lugar, dependiendo del nivel de desarrollo de los servicios de salud y otras
instituciones, la calidad y cobertura de laboratorio, la disponibilidad de
computadoras, redes informáticas y otros recursos y las características locales de
las enfermedades (Declich y Carter, 1994).
Las fuentes de datos más comunes para vigilancia en salud pública son:
a) Notificación de casos: es el procedimiento medular de la vigilancia por medio
del cual los servicios de salud informan rutinaria y obligatoriamente a la autoridad
sanitaria sobre la atención de eventos sujetos a vigilancia.
b) Registros: son sistemas permanentes de consignación de eventos ejecutados
por instituciones públicas o privadas donde se consigna regularmente la
ocurrencia de ciertos eventos (nacimientos, defunciones, hospitalizaciones,
inmunizaciones, accidentes de tránsito, contaminación ambiental, asistencia
escolar y laboral, etc.).
Los más comunes son:
• Registro civil (nacimientos, defunciones, matrimonios, etc.)
• Censos y anuarios estadísticos
• Informes de laboratorio
• Historias clínicas hospitalarias
• Informes de consulta externa y servicios de urgencia (públicos y privados)
• Registro de enfermedades de declaración obligatoria
• Registro de cáncer y de otras enfermedades crónicas
• Certificados médicos de defunción
• Protocolos de necropsia hospitalarios y forenses
• Monitoreo ambiental y climático
• Registros policiales de denuncias de hechos violentos
• Registros de asistencia y ausentismo escolar y laboral
• Registros veterinarios de reservorios animales
• Registros de venta y utilización de medicamentos y productos biológicos
c) Investigación de casos y brotes: es el procedimiento estandarizado de
búsqueda activa y exhaustiva de información complementaria sobre uno o más
casos asociados a determinado evento, usualmente como respuesta organizada
ante la sospecha de epidemia, sea originada por rumores, vigilancia o análisis de
registros.
d) Encuestas: son procedimientos de recolección de información por los cuales se
obtiene información en un punto específico de tiempo sobre determinadas
características de interés, generalmente no disponibles en otras fuentes de datos.
Las encuestas más frecuentes son las serológicas, entomológicas, de morbilidad,
socio-económicas, etnográficas y las llamadas encuestas de demografía y salud.
e) Rumores: son opiniones espontáneas y no confirmadas originadas en la
comunidad y divulgadas por sus líderes y/o a través de los medios de
comunicación de masas, asociadas al incremento de casos o muertes por una
determinada causa.
Actualmente muchas fuentes de datos, en especial los registros y las encuestas,
alcanzan un alto nivel de automatización a partir de sistemas computacionales
avanzados.
Notificación de casos
Como ha sido mencionado, la notificación de casos representa la columna
vertebral de los sistemas rutinarios de vigilancia en salud. Es un proceso
sistemático y continuo de comunicación de datos que involucra a todo el equipo de
salud y la comunidad. En general, es de carácter obligatorio y está respaldado por
la ley. La notificación consiste, básicamente, en la declaración oficial de la
ocurrencia de cada caso de un evento bajo vigilancia, que se detecta en la
población según la definición de caso vigente y la transmisión de los datos
relacionados a cada caso. Como en todo proceso de comunicación, la notificación
tiene tres componentes: la unidad que transmite (unidad proveedora de datos o
unidad notificadora), la unidad que recibe (unidad de vigilancia o autoridad
sanitaria) y el mecanismo de transmisión (lenguaje, medios y vías de
comunicación). Por ello, una vez definidos los datos para la vigilancia y sus
fuentes, se requiere montar una red local de unidades notificadoras y aplicar un
conjunto mínimo de instrumentos estandarizados para la notificación. Los pasos a
seguir son:
a) Identificar e integrar la red de personas y servicios (personal de salud,
hospitales, laboratorios, registro civil, líderes comunitarios, etc.) que van a proveer
sistemáticamente los datos, quienes serán capacitados y supervisados con
regularidad.
b) Utilizar los instrumentos apropiados para la transmisión de datos entre las
unidades notificadoras y la unidad de vigilancia (formularios, visitas a los servicios,
teléfono, fax, radio, correo electrónico, etc.), con la periodicidad (frecuencia)
establecida para la notificación de casos.
c) Organizar registros simples de datos en la unidad de vigilancia (hojas de trabajo
diario, tarjetas, libros, ficheros, bases de datos, etc.).
El Cuadro 4.4 presenta un modelo de normas y procedimientos para la
vigilancia del cólera, propuesto por la OMS.
Los formularios de notificación deben ser instrumentos estandarizados y de
aplicación sistemática y homogénea en todos los puntos del sistema de
notificación. Su número debe de ser el mínimo necesario y suficiente para
mantener el proceso eficiente y oportuno; debe evitarse la proliferación de
formatos y registros intermedios. En general, cada unidad notificadora debería
emplear sistemáticamente un instrumento de resumen de vigilancia que consolide
la información, usualmente por semanas epidemiológicas.
El envío rutinario de los formularios debe realizarse aún para aquellos periodos en
que no se hayan detectado casos o eventos (notificación negativa) de manera
que el sistema de vigilancia pueda garantizar que la situación epidemiológica se
mantiene bajo control y las unidades notificadoras sostienen la vigilancia continua
de los eventos establecidos.
El sistema de vigilancia en salud pública debe realizarse en una red de unidades
notificadoras organizadas previamente, con un flujo bidireccional entre los niveles
de salud. La interconexión entre los diferentes niveles debe facilitar la coordinación
de las actividades de vigilancia en salud pública a nivel local y el eventual apoyo
de los niveles intermedios. El intercambio regular de información, sobre todo en
situaciones de notificación cruzada (esto es, cuando un caso es detectado y
notificado por una jurisdicción distinta a la de residencia del caso y es esta última
la que debe hacer búsqueda de contactos) es de especial relevancia en el nivel
local.
Cuadro 4.4 Normas y procedimientos de la OMS para la vigilancia
Código CIE-10 A001
Enfermedad o
síndrome
Cólera
Reporte de Caso universalmente requerido de acuerdo a
Regulaciones de Salud Internacional
Razón de la BASES PARA LA VIGILANCIA
vigilancia
Se estima que el cólera causa 120 000 muertes por año y es
prevalente en 80 países. En África, las epidemias se han vuelto
más frecuentes y las tasas de letalidad han aumentado. El
mundo está actualmente experimentando la 7ª pandemia. Las
poblaciones desplazadas y refugiadas están en mayor riesgo de
epidemia debido a las condiciones prevalecientes en los campos
(agua insegura, pobre saneamiento e higiene). El control de la
enfermedad requiere vigilancia apropiada con notificación
universal de los casos. Las medidas preventivas esenciales son
la educación en salud de la población en riesgo y el
mejoramiento de las condiciones de vida de dichas poblaciones.
Definición de DEFINICION DE CASO RECOMENDADA
caso
recomendada Definición de caso clínica
En un área donde no se sabe que la enfermedad este
presente, todo paciente de 5 o más años de edad con
deshidratación severa o muerte por diarrea aguda acuosa
o
En un área sonde hay una epidemia de cólera, todo
paciente de 5 o más años de edad con diarrea aguda
acuosa, con o sin vómitos
Criterios de laboratorios para el diagnostico
Aislamiento de Vibrio cholerae 01 o 0139 de las heces de
cualquier paciente con diarrea
Clasificación de caso
Sospechoso: Un caso que cumple con la definición de
caso clínico
Probable: No aplicable
Confirmado: Un caso sospechoso que es confirmado por
laboratorio.
Nota: en un área amenazada por cólera, cuando se incrementa
el número de caso “confirmado”, debe de hacerse un cambio
para la clasificación de caso “sospechoso”.
*El cólera ocurre en niños menores de 5 años; sin embargo, la
inclusión de todos los casos de diarrea aguda acuosa en el
grupo de 2-4 Años de edad en la notificación de cólera reduce
significativamente la especificidad de la notificación. para
efectos del manejo de casos de diarrea aguda en un área donde
hay epidemia de cólera, se debe sospechar cólera en todos los
pacientes.
Tipos de TIPOS DE VIGILANCIA RECOMENDADOS
vigilancia
recomendados Vigilancia de rutina (Puede ser integrada con vigilancia de
enfermedades diarreicas- ver diarrea aguda acuosa).
Notificación de caso inmediato de cada caso sospechoso desde
la periferia al nivel intermedio y nivel central. Todos los casos
sospechosos y conglomerados de casos deben ser
investigados.
Los datos agregados sobre los casos también deben ser
incluidos en los reportes semanales/ mensuales rutinarios desde
la periferia al nivel intermedio y nivel central.
Internacional:
Los primeros casos sospechosos deben ser notificados a
la OMS (mandatorio).
Los datos agregados sobre los casos deben ser
notificados a la OMS (mandatorio).
Situaciones de brote:
En situación de brote la vigilancia debe intensificarse con
la introducción de vigilancia activa y búsqueda de casos.
la confirmación de laboratorio debe ser realizada tan
pronto como sea posible.
luego debe instalarse el reporte semanal de casos,
edades, muertes, regiones y admisiones hospitalarias.
Elementos de ELEMENTOS MÍNIMOS DE DATOS RECOMENDADOS
datos mínimos
recomendados Datos de Caso para investigación y notificación:
Edad, sexo información geográfica.
Hospitalización (Sí/ No).
Desenlace.
Datos Agregados para notificación
Número de casos por edad, sexo.
Número de defunciones.
Análisis de ANÁLISIS DE DATOS, PRESENTACIÓN, REPORTES
datos, RECOMENDADOS
presentación,
reportes Usar frecuencias semanales, no promedios móviles.
recomendados Tasa de letalidad (gráficos).
Curvas semanales/ mensuales por Área geográfica (distrito)
grupos de edad (SIG) (gráficos).
Comparaciones con periodos similares en los 5 años previos.
Usos USOS PRINCIPALES DE LOS DATOS PARA LA TOMA DE
principales de DECISIONES
los datos para
la toma de Detección de brotes, estimación de la incidencia y la letalidad.
decisiones Investigaciones apropiadamente sincronizadas y oportunas.
Evaluar la Diseminación y progreso de la enfermedad.
Plan para el abastecimiento y suministro de tratamientos,
medidas de prevención y control.
Determinar la efectividad de las medidas de control.
Aspectos Se recomienda por lo menos un laboratorio de referencia. para
especiales la identificación especies. Una vez que la presencia de cólera en
un área ha sido confirmada es necesario confirmar todos los
casos subsecuentes sin embargo el monitoreo de una epidemia
debe incluir la conformación por laboratorio de una pequeña
porción de los casos de manera continuada.
Validación de los datos.
En principio, debemos reconocer que los datos de vigilancia en salud pública
poseen, entre otras, las siguientes características: a) son generados por un
proceso continuo de recolección de datos sujetos a cambio; b) provienen de
diversas fuentes de datos y diversas unidades de notificación; y c) poseen
diversos niveles de calidad.
5.2 Análisis de datos
El análisis involucra principalmente un proceso de descripción y comparación de
datos con relación a características y atributos de tiempo, lugar y persona, así
como entre los diferentes niveles organizativos del sistema de salud y tiene el
propósito de:
• Establecer las tendencias de la enfermedad a fin de detectar y anticipar la
ocurrencia de cambios en su comportamiento.
• Sugerir los factores asociados con el posible incremento o descenso de casos
y/o defunciones e identificar los grupos sujetos a mayor riesgo.
• Identificar las áreas geográficas que requieren medidas de control.
Tiempo
La distribución de los casos en el tiempo permite el establecimiento de hipótesis
acerca del comportamiento de una enfermedad. En general nos interesan tres
tipos de tendencias de enfermedad:
•Secular Patrón de variación (regular o no) o comportamiento general por largos
períodos de tiempo (Gráfico 4.1).
Lugar
Los datos de la vigilancia también pueden ser analizados o comparados según el
lugar en que ocurrieron. Un buen apoyo es la descripción gráfica de las
notificaciones (mapeo) según espacios y población, especialmente a nivel local. El
uso de sistemas de información geográfica (SIG) no solamente puede mejorar la
descripción gráfica de los eventos bajo vigilancia con relación a la variable lugar,
sino también el análisis geoespacial de dichos eventos y la identificación de
conglomerados y brotes. Se debe tratar de localizar el lugar en el que se originó la
enfermedad, así como el lugar en el que se encontraba el paciente al momento de
detección de la enfermedad.
Persona
El análisis de los datos de vigilancia por las características de las personas
afectadas es valioso para identificar los grupos de riesgo. La mayoría de los
sistemas de vigilancia proporcionan información por edad y sexo. Otras variables
utilizadas o que pueden estar disponibles son: nacionalidad, nivel de inmunidad,
nutrición, estilos de vida, escolaridad, área de trabajo, hospitalización, factores de
riesgo y nivel socioeconómico.
Los factores o características que se pueden usar para distinguir entre las
personas enfermas o no, son de tres tipos: 1) características personales, 2)
actividades y 3) condiciones de vida.
Las categorías o grupos de edad dependen de la enfermedad de interés. En
general, las características de distribución de las enfermedades por edad pueden
ser usadas para decidir los grupos de edad que se manejen en el sistema de
vigilancia. Las categorías o grupos de edad seleccionados para utilizar en los
datos de vigilancia (numerador), debe ser consistente con los datos de población
(denominador) disponibles. Al igual que para las variables tiempo y lugar se deben
utilizar tasas para realizar el análisis de los datos de persona.
Curva epidémica
Para la identificación de una epidemia es necesario conocer la frecuencia
precedente de la enfermedad. Una de las maneras más simples y útiles es
construir una curva epidémica, que consiste en la representación gráfica de las
frecuencias diarias, semanales o mensuales de la enfermedad en un eje de
coordenadas, en el cual el eje horizontal representa el tiempo y el vertical las
frecuencias. Las frecuencias pueden expresarse en números absolutos o en tasas
y el tiempo puede corresponder a días, semanas, meses o años. El gráfico puede
ser un histograma (Gráfico 4.4).
La curva epidémica tiene usualmente distribución asimétrica y presenta los
siguientes elementos:
• La curva ascendente, que representa la fase de crecimiento de la epidemia y
cuya pendiente o grado de inclinación indica la velocidad de propagación de la
epidemia, que está asociada al modo de transmisión del agente y al tamaño de la
población susceptible.
• El punto máximo o meseta, que puede ser alcanzado naturalmente o truncado
por una intervención temprana.
• La curva descendente, que representa la fase de agotamiento de la epidemia y
cuya pendiente o grado de inclinación descendente indica la velocidad de
agotamiento de la población susceptible, sea naturalmente o por efecto o impacto
de las medidas de control establecidas.
5.3 Interpretación de información
La interpretación de los hallazgos del análisis sirve para la generación de
hipótesis, para lo cual debe tenerse en consideración una serie de posibles
explicaciones alternativas. Factores tales como el aumento de la población, la
migración, la introducción de nuevos métodos diagnósticos, el mejoramiento de los
sistemas de notificación, el cambio en la definición de casos, la aparición de
nuevos y efectivos tratamientos y la posibilidad de problemas con la validez de los
datos de vigilancia, por sub-registro, sesgos o duplicación de notificaciones
pueden producir resultados espurios o falsos. Esto deberá guiar el grado y
extensión de las recomendaciones de acción dirigidas al control del problema, así
como la necesidad de realizar estudios epidemiológicos específicos y de evaluar el
sistema de vigilancia.
5.4 Difusión de información
La difusión periódica de la información que resulte del análisis e interpretación de
los datos recolectados y de las medidas de control tomadas, constituye una de las
etapas cruciales de la vigilancia. Dado que el análisis de datos debe realizarse en
todos los niveles del sistema, la retroalimentación del sistema debe también llegar
a esos mismos niveles.
Los datos de la vigilancia tienen una jerarquía de flujo; ellos fluyen desde el nivel
más periférico, que es donde se generan (médico, personal de enfermería,
personal auxiliar, servicio de urgencias, laboratorio, comunidad) hacia el nivel
regional. Una vez consolidados, se remiten al nivel nacional. Cada nivel debe
generar informes periódicos con los datos de vigilancia dirigidos al nivel anterior y
a las organizaciones, instituciones, autoridades políticas y ciudadanas de su
ámbito, al igual que a la población general. Este proceso de retorno de información
constituye la retroalimentación del sistema de vigilancia.
La retroalimentación del sistema en lo referente a difusión de información es
acumulativa, lo que quiere decir que el personal de salud generador de datos
puede y debe recibir información de todos los demás niveles de análisis. Esta
práctica ayuda a involucrar a los notificadores en las tareas de vigilancia, haciendo
evidente la utilidad y necesidad de los datos que generan y recibiendo una imagen
más amplia e integral del problema objeto de control. En contrapartida, el sistema
de vigilancia se fortalece.
El propósito final de la difusión de información de la vigilancia en salud pública es
desarrollar la capacidad resolutiva del equipo local, cuya participación se estimula
con el retorno de informes consolidados de la situación epidemiológica, que
permite evaluar su propia contribución al desarrollo de las acciones de control.
Los instrumentos de difusión de información son muy variados, pudiendo abarcar
boletines periódicos, revistas, publicaciones científicas, reuniones, prensa, radio,
correo electrónico, página electrónica. No obstante, la diversidad, las redes locales
de salud pueden fortalecerse significativamente con la retroalimentación de la
información de sus sistemas de vigilancia con la diseminación de un boletín
epidemiológico o de vigilancia en salud pública en forma regular. El aspecto más
importante en esta tarea es mantener la regularidad o periodicidad de la difusión
de información.
6.- Evaluación de los sistemas de vigilancia
La evaluación es un ejercicio analítico de comparación entre lo observado y lo
esperado, es decir, el grado en que un sistema cumple sus objetivos en relación
con lo que se espera debería cumplir. La evaluación tiene como propósito
maximizar la efectividad de un sistema, es decir, mejorar la capacidad de
conseguir resultados beneficiosos en la población en función del uso más racional
de los recursos disponibles en las circunstancias cotidianas.
La evaluación de los sistemas de vigilancia deberá entonces promover el mejor
uso de los recursos de la salud pública para el control de enfermedades y daños a
la salud en la población, asegurando que los problemas importantes estén bajo
vigilancia y que los sistemas de vigilancia y de prevención y control funcionen
eficientemente.
En general, se pueden considerar como aspectos clave de la evaluación los
siguientes:
1) La importancia del evento sometido a vigilancia para la salud pública.
2) La pertinencia de los objetivos y componentes de la vigilancia para la
salud pública.
3) La utilidad de la información procesada.
4) El costo del sistema.
5) La calidad del sistema, es decir, sus atributos de calidad.
La importancia para la salud pública que tiene un evento de salud depende, entre
otras características, de su magnitud (prevalencia), velocidad (incidencia),
severidad (mortalidad, letalidad) y la factibilidad de ser prevenido. La utilidad del
sistema guarda relación con su relevancia para la toma de decisiones y la
aplicación efectiva y oportuna de medidas de control y otras intervenciones de
salud. Por ejemplo, para evaluar la calidad del sistema, se deben tomar en cuenta
los siguientes atributos:
a) Sencillez. La sencillez se define como la facilidad de operación del sistema de
vigilancia como un todo y de cada uno de sus componentes (definiciones de caso,
procedimientos de reporte, etc.).
b) Flexibilidad. Se define como flexibilidad la habilidad que tiene un sistema de
vigilancia para adaptarse a los cambios requeridos en las condiciones de
funcionamiento o en las necesidades de información, con un costo adicional
mínimo en tiempo, personal o recursos financieros.
c) Aceptabilidad. La aceptabilidad refleja la voluntad de los individuos y las
organizaciones para participar en el sistema de vigilancia. Esta, depende de la
importancia de la percepción de los eventos bajo vigilancia, el reconocimiento de
las contribuciones individuales al sistema y del tiempo que se requiera para
elaborar los reportes.
d) Sensibilidad. La sensibilidad es la habilidad del sistema para detectar los
casos o eventos de salud que el sistema se propone detectar. La sensibilidad
también se refiere a la habilidad que tiene el sistema para detectar brotes,
epidemias y otros cambios en la ocurrencia de las enfermedades.
La medición de la sensibilidad requiere: 1) validar los datos encontrados por el
sistema de vigilancia (brotes, epidemias, etc.), 2) verificar la calidad de los datos
notificados (en términos de precisión y proporción de casos reportados con
información completa) y 3) estimar la proporción del número total de casos que se
presentaron en la comunidad que fueron detectados por el sistema (fracción de
reporte).
Otra forma en que la sensibilidad puede ser medida, es al realizar una encuesta
representativa de la comunidad y comparar los resultados con los datos obtenidos
por el sistema de vigilancia.
Un sistema de vigilancia que no tiene sensibilidad alta todavía puede ser útil para
vigilar las tendencias, mientras los vestigios de sensibilidad sean razonablemente
constantes.
e) Valor predictivo positivo. El valor predictivo positivo se define como la
proporción de casos reportados que verdaderamente son casos. También puede
definirse como la proporción de brotes o epidemias reportadas de las que se
presentan en ese momento. Esto es una medición del valor predictivo del reporte
de un caso o una epidemia. Requiere forzosamente de la confirmación de
laboratorio de los casos reportados a través del sistema. Se mide el valor
predictivo positivo para investigar si el reporte de un caso o un brote o epidemia
reúne o no nuestra definición para un caso verdadero o brote o epidemia real.
Entre más reportes falsos positivos existan en un sistema de vigilancia menor será
el valor predictivo.
El valor predictivo positivo es importante porque un valor bajo significa que a) se
están investigando casos que no son y b) las epidemias pueden identificarse
equivocadamente. Informes de falsos positivos pueden conducir a intervenciones
innecesarias y detección de falsas epidemias puede conducir a costosas
investigaciones e inquietud indebida en la comunidad. Un sistema de vigilancia
con bajo valor predictivo positivo conduce a búsquedas inútiles y desperdicio de
recursos.
El valor predictivo positivo para un evento de salud está estrechamente
relacionado con la claridad y la especificidad de la definición de caso. Una buena
comunicación entre las personas quiénes informan los casos y el organismo de
recepción también puede mejorar el valor predictivo positivo. El valor predictivo
positivo refleja la sensibilidad y especificidad de la definición de caso y la
prevalencia de la condición en los habitantes.
Se puede aumentar el valor predictivo positivo al incrementar la especificidad y la
prevalencia.
f) Representatividad. La representatividad es la capacidad que tiene el sistema
de vigilancia para describir con exactitud la distribución de un evento de salud en
la población por las variables epidemiológicas de tiempo, lugar y persona. La
representatividad es importante para la generalización de la información. La
representatividad puede ser medida al comparar los datos del sistema de
vigilancia con datos de otra fuente (por ejemplo una encuesta probabilística). Esto
está relacionado con el subregistro. Valorar la representatividad de un sistema de
vigilancia puede ayudar a identificar sesgos importantes en términos de
poblaciones específicas que sistemáticamente son excluidas por el sistema. Este
proceso permite la modificación apropiada de la colección de datos y la proyección
más exacta de la incidencia del evento de salud en la población blanco.
Oportunidad. La oportunidad es la disponibilidad de los datos del sistema de
vigilancia a tiempo para realizar las intervenciones pertinentes. La oportunidad
refleja el retraso entre las etapas del sistema de vigilancia. Eso incluye no sólo el
intervalo entre la ocurrencia del evento y la recepción del reporte (recolección de
datos), sino también el tiempo subsecuente que se requiere para identificar un
problema o epidemia (análisis e interpretación de los datos) y la retroalimentación
(difusión) para las medidas de control.
La oportunidad está relacionada con la sencillez del sistema de vigilancia y de la
definición de caso (por ejemplo, si requiere o no pruebas de laboratorio) y
depende también de los recursos disponibles. La oportunidad está en relación con
el tipo de eventos reportados, para la mayoría de las enfermedades infecciosas la
respuesta debe ser rápida, mientras que para las enfermedades crónicas un
reporte más lento puede ser adecuado.
El intervalo generalmente considera primero la cantidad de tiempo entre el inicio
de un evento de salud y el informe de este evento al organismo responsable de
salud pública, para instituir las medidas de prevención y control. Otro aspecto de la
oportunidad es el tiempo requerido para la identificación de las tendencias, los
brotes o el efecto de las medidas de control. Con enfermedades agudas,
generalmente se usa el inicio de los síntomas. Algunas veces se usa la fecha de la
exposición. Con enfermedades crónicas, puede ser más útil considerar el tiempo
que transcurrió para realizar el diagnóstico, en lugar de calcular la fecha de inicio.
La oportunidad de un sistema de vigilancia debe evaluarse en función de la
disponibilidad de la información para el control de enfermedades, para las medidas
de control inmediato o para la planificación de programas a largo plazo. La
necesidad de rapidez de la respuesta en un sistema de vigilancia depende de la
naturaleza del problema de salud pública bajo vigilancia y los objetivos del
sistema. Recientemente, la tecnología de la computación se ha integrado en los
sistemas de vigilancia y esto puede promover la oportunidad.
La evaluación del sistema de vigilancia debe dar paso a las propuestas de
mejora de los puntos críticos detectados; este proceso cíclico continuo de
programación, ejecución, evaluación y programación, aplicable a cualquier
programa, tiene una especial trascendencia en los sistemas de vigilancia. En este
campo son frecuentes los cambios en las fuentes de información, la incorporación
de nuevos eventos, los avances tecnológicos y las situaciones de emergencia, que
hacen especialmente importante el conocimiento del entorno en que se organiza el
sistema.
Partiendo del principio de que la vigilancia en salud pública debe estar
perfectamente adaptada al terreno, a la situación concreta de cada país, región o
localidad, no existe una receta estándar de mejora. Lo que en algún caso puede
significar una línea de mejora evidente, en algún otro puede resultar una medida
perniciosa. Teniendo este aspecto en consideración y supeditando las decisiones
al proceso de evaluación, a continuación, se mencionan algunas posibles
propuestas de mejora de los sistemas de vigilancia:
a) Estimular la toma de conciencia y responsabilidad compartida entre
los integrantes de la red de vigilancia.
b) Simplificar la notificación y reporte.
c) Mejorar la retroalimentación del sistema.
d) Usar métodos y fuentes múltiples.
e) Promover la vigilancia activa.
f) Desarrollar sistemas de vigilancia centinela.
g) Automatización del sistema.
h) Capacitación de recursos humanos.
i) Promover grupos de discusión técnica.
j) Fomentar la creatividad y el estímulo para el trabajo.
Los elementos clave para el éxito de la vigilancia son una buena red local de gente
motivada, un sistema de comunicación eficiente, una definición de caso y un
mecanismo de notificación claro y sencillo, principios de epidemiología simples,
pero firmes, buena retroalimentación, respuesta rápida y soporte básico de
laboratorio.
Nota: Revisar Normas Oficiales Mexicanas (NOM 017, 025, 045 y otras
necesarias y/o especificas como base operativa de los sistemas de
Vigilancia Epidemiológica
Referencia
Organización Mundial de la Salud, [OMS], 2011
Unidad 4: Segunda Edición Revisada Módulos de principios de epidemiología para
el control de enfermedades (MOPECE) Organización Panamericana de la Salud.
Secretaría de Salud NOM-017-SSA2-2012, para la vigilancia epidemiológica.