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Catecismo Del Compañero Masón

Este documento presenta un catecismo masónico que explica los significados y responsabilidades asociadas con el grado de Compañero masón. Resume que un Compañero ha adquirido conocimiento de sí mismo y puede juzgar su propio progreso en la iniciación, y que su misión es implementar los planes teóricos concebidos por los Maestros. También describe que la letra G representa conceptos como Geometría, Generación y Gnosis, y que la geometría masónica se refiere a la construcción universal y enseña a formar individuos
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Catecismo Del Compañero Masón

Este documento presenta un catecismo masónico que explica los significados y responsabilidades asociadas con el grado de Compañero masón. Resume que un Compañero ha adquirido conocimiento de sí mismo y puede juzgar su propio progreso en la iniciación, y que su misión es implementar los planes teóricos concebidos por los Maestros. También describe que la letra G representa conceptos como Geometría, Generación y Gnosis, y que la geometría masónica se refiere a la construcción universal y enseña a formar individuos
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CATECISMO DEL COMPAÑERO MASÓN

P.- ¿Es Ud. Compañero?


R.- Sí, lo soy.

P.- ¿Cómo justifica Ud. esta afirmación?


R.- El Aprendiz no ha llegado a conocerse a sí mismo y está por lo tanto obligado a atenerse a la
competencia de otros, en lo que concierne a la apreciación exacta de su progreso en la iniciación.
Llegado a Compañero, he adquirido conciencia de mí mismo y puedo pronunciarme con seguridad
sobre el grado de iniciación al cual he llegado.
¿Qué Somos Nosotros?
Se ha preguntado al Aprendiz de dónde viene, y ha debido encontrar por sí mismo una respuesta,
meditando sobre las propiedades intrínsecas de los cuatro primeros números. (Ver Libro del
Aprendiz). El Compañero debe buscar a su turno, pero esta vez esforzándose en discernir lo que él
es. Le corresponde ajustarse el precepto socrático: conócete a ti mismo. El hombre es el objeto
esencial del estudio del iniciado del segundo grado, y sus meditaciones, podrán dirigirse
ventajosamente, desde luego, sobre las dos definiciones clásicas de las cuales una, nos representa al
hombre como un animal razonable, y la otra como una inteligencia servida por órganos. Estas
fórmulas nos incitan a buscar, en primer lugar, lo que caracteriza al animal, es decir, al ser viviente.
Queda así formulada la cuestión capital del grado de compañero: ¿Qué es la vida? Después será
necesario preguntarse qué es la Razón, esta luz que, iluminándolo, distingue al hombre de la bestia
puramente instintiva. ¿En qué consiste, por otra parte, la Inteligencia?, ¿Cómo se hace ella obedecer
por los órganos y cómo puede llegar a subyugar la materia, para dominarla y reinar soberanamente?
Nosotros, no vamos aquí a satisfacer la curiosidad del lector con disertaciones. Nuestro deber es
obligarlo a pensar por sí mismo, evitando darle una doctrina que no tendría, sino que asimilarla. No
nos es permitido responder sino por medio de símbolos si deseamos permanecer fieles a las
tradiciones iniciáticas.

P.- ¿Qué es un Compañero?


R.- Es el Obrero reconocido apto para ejecutar su arte y poseedor de todas sus energías de trabajo.
Tiene por misión realizar prácticamente el plan teórico concebido por los Maestros.

P.- ¿El grado de Compañero confiere prerrogativas especiales?


R.- En razón de su inexperiencia, el Aprendiz no sabría tomar parte en las decisiones de un Taller.
Lógicamente no tiene más derecho que a la instrucción y su deber es sobre todo escuchar, hasta que
no alcance la mayor edad iniciática representada por el grado de Compañero que, por su importancia,
debería conferir el derecho de voto y deliberación en el seno de la Logia.

P.- ¿Por qué os habéis hecho recibir Compañero?


R.- Para conocer la letra G.

La Letra G
Puede uno preguntarse, por qué anomalía la séptima letra del alfabeto latino interviene en un
simbolismo que debiera ser estrictamente universal. Es verosímil que un signo de un valor simbólico
más general, marcara primitivamente el centro de la gran luz de los Iniciados. El ideograma
alquimista de la Sal (círculo con una línea horizontal), después de haber sido abierto a la manera del
número 6, puede haber conducido, a nuestra G, pero, ¿No convendría más relacionar este carácter
alfabético al símbolo de la fecundación vital (círculo con una cruz dentro) de la cual deriva la antigua
cruz llamado Swastika? Esta rueda del movimiento universal, en la cual el Fuego animador ocuparía,
con justo título, el corazón de la Estrella Flamígera. No hay por lo demás referencia de ésta en ningún
ritual anterior a 1737, época en la cual este emblema fue adoptado por las Logias francesas, muy
influenciadas en ese entonces por la filosofía hermética. Los Masones del siglo XVIII profesaron
inmediatamente, además, una especie de culto por la letra G, en recuerdo de la cual, en los términos
de los más antiguos catecismos franceses, declaraban haberse hecho recibir Compañeros. En cuanto
a la significación de esta letra, es necesario buscarla en las palabras: Gloria, Grandeza, y Geometría;
Gloria para Dios, Grandeza para el Maestro de la Logia y Geometría para los hermanos. - “¿No tiene
además otro significado?”, interrogaba en seguida el Venerable, y se le respondía: - “Más grande que
Vos, muy Venerable Maestro”. - “Y, ¿Qué puede ser más grande que yo, que soy Maestro de una Logia
justa y perfecta?”. - “Dios mismo, de quien esta letra indica el nombre de la palabra God que es
inglesa”. No han faltado múltiples explicaciones, desde el misterioso monograma equivalente al
Gamma griego y al Gimmel Fenicio (especie de v invertida) que diseñan una escuadra y tienen el
tercer lugar en el alfabeto primitivo.

P.- ¿Qué significado tiene esta letra?


R.- Geometría, Generación, Gravitación, Genio y Gnosis.

P.- ¿De qué Geometría se trata aquí?


R.- De la que se aplica a la construcción universal y enseña a formar los individuos a fin de permitirles
tomar su lugar en el edificio social. (Ver. Geometría).

Geometría
Por poco que se le complique al Obrero el tallado de las piedras, le es imposible trabajarlas si no es
capaz de resolver ciertos problemas de geometría. Esta ciencia, la quinta según la clasificación
antigua, ha sida en otros tiempos muy honrada entre los Masones, que veían en ella la teoría racional
y en cierta manera la filosofía de su Arte. Su estudio no se limitaba solamente a la medida de las
diferentes clases de superficies y de sólidos, pues, después de haberlos guiado en su práctica
constructiva, la geometría debía todavía ilustrarlos sobre los misterios de la construcción del mundo.
Las figuras geométricas llegaban a ser, en esto, los símbolos reveladores gracias a las especulaciones
basadas sobre los números y sobre las formas. Es, en efecto, una Geometría puramente iniciática,
cuyos teoremas se aplican a las cuestiones más arduas de la metafísica y de la ontología. Pitágoras
las ponderaba y Platón estaba persuadido que solamente los Iniciados en el segundo grado podían
comprender el alcance de sus enseñanzas, razón de la famosa inscripción trazada en la puerta de su
escuela: “Nadie entra aquí si no es geómetra”. Esta misma geometría trascendental, que hace hablar
a los antiguos ideogramas, proporcionaba en Masonería la llave del supremo esoterismo, por lo que
debe ser poseída a fondo por el Compañero que aspira a la Maestría. En cuanto a ciencia de la
Construcción Universal, la Geometría masónica es, además, particularmente importante bajo el
punto de vista moral. Enseña a formar a los hombres en vista de su vocación, después a unirlos
armónicamente para su recíproca felicidad. Es la ciencia social en la más alta acepción de la palabra,
la que merece tener el primer lugar en las preocupaciones de todo verdadero Masón. En la serie de
las Cincuenta estampas florentinas, llamadas “cartas de Baldini”, grabadas, si no por el propio
Mantegna, a lo menos por uno de sus alumnos, la Geometría filosófica está representada bajo el
aspecto de una joven que, arrebatada por sobre las nubes, se absorbe en especulaciones inspiradas
por el Círculo, el Triángulo y el Cuadrado, figuras fundamentales en ideografía alquímica.
P.- ¿Qué relación tiene Generación con el grado de Compañero?
R.- El Compañero es llamado a hacer obras de vida. Debe saber poner en acción energía vital y le
interesa, en consecuencia, profundizar los misterios de la vida, y ésta tiene su fuente en la
Generación, cuyas leyes han inspirado las más notables doctrinas de la antigüedad. (Ver:
Generación).
Generación
Sí, como antiguamente, la Masonería no construyera sino con materiales inertes, los conocimientos
teóricos del Masón podrían limitarse a la Geometría. Pero, el Templo se construye con la ayuda de
piedras vivas y su edificación se prosigue según las leyes de la fisiología. Esta nos enseña cómo se
desarrollan los seres animados que proceden de un germen El Iniciado debe; pues, profundizar los
misterios de la Generación si desea participar útilmente en el trabajo de la Construcción Universal.
Le corresponde, en particular, discernir acerca de los dos factores que se asocian para la generación
de todo ser; están, de una parte, una energía activa, concentrada, que tiende a desenvolverse a fin de
construirse un organismo susceptible de cumplir la función que es su razón de ser. Este espíritu de
iniciativa, de ambición, de conquista y de expansión inmoderada, tiene por símbolo la Columna B∴,
a la cual hace pendiente y en cierta manera contrapesa, la Columna J∴. Esta representa, en efecto, la
contención limitativa, sin la cual la energía más generosa, se malgastaría a pura pérdida, además que
no podría ser conservada, gobernada y aplicada juiciosamente sin que los impetuosos esfuerzos
estén debidamente disciplinados y se coordinen sabiamente. Toda acción persistente descansa así,
sobre las dos columnas simbólicas levantadas a tan justo título delante del Templo del G∴ A∴ D∴ U∴.
Ellas representan el Binario perpetuamente creador, gracias al cual se engendra, se desenvuelve y se
mantiene todo lo que debe nacer, vivir, durar y cumplir su destino. Además, como el Compañero está
llamado a colaborar en la Gran Obra, debe para ayudar útilmente a la edificación del Progreso
Humano, saber intervenir con inteligencia en la génesis de las cosas. El porvenir es preparado por
Obreros perspicaces que, desdeñando el presente y sus satisfacciones efímeras, saben influenciar en
sus gérmenes las futuras formaciones renovadoras. Es necesario remontarse a las fuentes mismas
de la Generación para operar las transmutaciones ambicionadas por el Adepto; de aquí la
importancia de la segunda significación atribuida a la letra G. Nuestras dos columnas tienen además
relación con el antiguo Culto de la Generación, que fue la manifestación religiosa más universal de la
humanidad primitiva, porque el misterio de la vida y de su transmisión intrigó a los hombres desde
que fueron capaces de reflexionar. El poder procreador les parecía entonces como algo divino y en
sus primeras adoraciones recurrían a piedras de forma fálica erigidas en alturas. Los “menhires”,
que, como se sabe, consistían en monumentos formados por una piedra larga colocada
verticalmente, tuvieron un significado análogo, como también los “obeliscos” que sugieren las
columnas fundidas por Hiram, cuya forma, reconstituida según las indicaciones de la Biblia, es
característica. Todo lo que se relaciona con la generación conservó su carácter sagrado en tanto
prevalecieron las religiones de vida, cuyo ideal es terrestre, pero que vinieron a ser suplantadas por
las regiones de muerte, prometedoras de las felicidades de ultratumba. Y la Masonería procede de
los cultos de la vida, de los que ha conservado los símbolos. Ella enseña a los hombres a construirse
en la tierra su felicidad colectiva, sin impedirles que crean en una vida futura, si tal es su sentir. Pero
las preocupaciones del porvenir no deben distraer al Masón de su actual tarea constructiva. Vivir
bien la vida transitoria de aquí abajo, tal es el deber inmediato, y más particularmente del
Compañero cuya religión es la del Trabajo y de la acción.

P.- ¿En qué forma la Gravitación interesa a la Masonería?


R.- A la atracción universal que tiende a juntar los cuerpos en el orden físico, corresponde en el
dominio moral, una fuerza misteriosa análoga, que mira tanto al acercamiento como a la fusión de
las almas. Esta fuerza que une los corazones, asegura la solidez del edificio Masónico, cuyos
materiales son seres vivos, unidos únicamente por la profunda afección que demuestran los unos
por los otros. El amor fraternal interviene así en la Masonería, en forma de un principio vital,
generador de orden, de armonía y de estabilidad, así como la Gravitación que rige los movimientos
de los cuerpos celestes. (Ver: Gravitación).

Gravitación
Para que una construcción sea sólida debe tomarse en cuenta las leyes de la pensantez. El Universo
mismo, debe su coordinación armónica y su estabilidad a la atracción que todos los cuerpos ejercen
los unos sobre los otros. La Gravitación, que rige así el mundo físico, llega a ser en el dominio moral,
la imagen de esta fuerza de cohesión, sin la cual, los materiales vivientes del edificio masónico se
separarían. Si la Iniciación se limitara a cultivar la inteligencia, ella llegaría a ilustrar a individuos
aislados, pero será incapaz de hacerlos trabajar colectivamente. Su obra quedará así, sin alcance
práctico, pues, aisladamente el hombre no realiza nada grande, porque no se hace fuerte sino por la
unión. Pero la unión permanente, indispensable a toda acción fecunda, se basa sobre el poderío de
los sentimientos que animan a los miembros de una misma asociación. Ha habido en todos los
tiempos escuelas filosóficas muy interesantes y agrupaciones intelectuales más o menos brillantes,
pero, los Pensadores no han logrado ejercer una influencia decisiva sino cuando han podido disponer
de una organización como la F∴ M∴. Esta, en efecto, agrupa opiniones parecidas, sino sentimientos
idénticos. Ella exige de sus adeptos que se amen entre sí hasta el sacrificio de su interés personal, y
que estén unidos en un amor profundo por la Humanidad. El Aprendiz no pasa a ser Compañero, Sino
cuando llega a hacerse apto para tomar parte en el trabajo común, asociándose no tan sólo por el
corazón, sino también por el espíritu. El poder de pensar permanece estéril, mientras no se apoya en
el poder de amar. El M∴ debe pues, desarrollar sus facultades afectivas con el fin de obedecer mejor
a la ley soberana que, aproxima las almas y las gobierna a la manera de una misteriosa Gravitación,
cuyos efectos repercuten, inevitablemente, en todas las manifestaciones de la personalidad humana.
La letra G, merece así, ser meditada en su tercera significación tanto como en las dos primeras.

P.- ¿En qué consiste el Genio?


R.- En una exaltación fecunda de nuestras facultades intelectuales e imaginativas. Mientras el espíritu
individual permanezca fríamente en posesión de sí mismo, no saldrá de los límites del talento que él
puede poseer. Para sobresalir y llegar a ser un genio, es necesario que se abandone a las influencias
exteriores, que se entusiasme y que vibre a los acordes de una armonía superior. (Ver: Genio).

Genio
El Compañero que, bajo el punto de vista psíquico llega a realizar el programa de su grado, no trabaja
más aisladamente. Se sobrepasa en lo que emprende, como si estuviere poseído de una inspiración
que en otro tiempo habrían atribuido a los dioses, a las musas, a los ángeles, a los demonios o a los
espíritus. En realidad, misteriosas influencias le facilitan su concurso, pero ellas se explican muy
naturalmente, por la acción psicológica que ejerce la colectividad sobre todo individuo que ha sabido
entrar con ella en una comunión efectiva. No basta pertenecer a la Masonería simplemente de
cuerpo, perteneciendo a una Logia y cumpliendo las obligaciones materiales contraídas en la
iniciación. No se llega a ser verdadero Masón sino por el alma, al dejarse penetrar por las vibraciones
transformadoras de la individualidad profana. No seremos verdaderos Obreros de la Gran Obra, sino
cuando nuestra entidad intelectual y moral vibre al unísono con la gran alma de la Masonería. Cada
uno de nosotros, en esto, debe aspirar al Genio, que, bajo una forma u otra, no puede dejar de ser la
herencia de todo Compañero auténtico.

P.- ¿Qué significa la palabra Gnosis?


R.- Conocimiento. Se refiere a un conjunto de nociones comunes a todos los iniciados que, a fuerza
de profundizar, han terminado por concentrarse en una misma comprensión de los misterios de las
cosas (Ver: Gnosis).
Gnosticismo (Gnosis)
Compañero es sinónimo de asociado. No se podría ser Compañero sin tener compañeros de trabajo
y sin constituir con ellos una colectividad unitaria, bajo el punto de vista psíquico. Esta colectividad
obra sobre el individuo de manera que la luz general repercuta en cada intelectualidad particular, en
la medida en que ésta ha sabido hacerse receptiva. Todo verdadero Iniciado, se beneficia así, de una
iluminación que le permite conquistar el Gnosticismo, es decir, el Conocimiento característico de
todo espíritu que haya sabido penetrar los misterios de la Iniciación. Estos presentan la
particularidad de ser estrictamente incomunicables: es necesario descubrirlos por sí mismo para
poseerlos. Son secretos que escapan a toda divulgación, pues llevan en sí verdades de un orden
filosófico tan elevado, que la palabra es impotente para traducirlos. También a filosofía iniciática no
ha sido jamás formulada en ningún lenguaje conocido, no hay que buscarla en ningún texto escrito,
ni aún en las páginas tan sinceramente redactadas como las presentes que se ofrecen al uso de
aquellos que han debido ver la Estrella Flamígera. El Gnosticismo no se adquiere sino a fuerza de
meditaciones personales, sobre los múltiples símbolos cuyo sentido oculto solicitan al espíritu que
adivine. Nunca se insistirá demasiado acerca de que una suprema enseñanza se desprende para el
Pensador, advertido del conjunto de nuestro simbolismo. Sepamos encontrar la significación más
profunda y nuestro entendimiento se iluminará de una radiante claridad de comprensión. Entonces,
poseyendo el Gnosticismo, nos será permitido afirmar que conocemos la letra G.

P.- ¿Cómo habéis sido recibido Compañero?


R.- Pasando de la Columna B∴ a la Columna J∴, después de hacer cinco viajes.

P.- ¿Qué representa este paso de una Columna a la otra?


R.- Equivale a una modificación del programa de iniciación. Para recibir su salario cerca de la
Columna B∴, que es blanca, femenina-pasiva y que corresponde a la Luna, el Aprendiz ha debido
ayudarse únicamente de la Razón, cuya claridad disipa las tinieblas y hace distinguir el error. Pero,
después de todas las purificaciones que victoriosamente ha sufrido, el Iniciado del primer grado es
conducido finalmente cerca de la Columna J∴, que es roja, masculina-activa y corresponde al Sol. Sin
despojarse de sus hábitos de disciplina racional, deberá en adelante, con el fin de llegar a ser un
pensador completo, ejercitar su imaginación y desenvolver su sensibilidad. Después de haber
aprendido a raciocinar correctamente puede prepararse para sentirse justo, por la educación
juiciosa de su institución.

P.- ¿Qué os han enseñado en el curso de vuestros viajes?


R.- A servirme de herramientas destinadas a transformar la Piedra bruta en Piedra cúbica, tallada
según las exigencias del Arte.

P.- ¿Cuáles son esos útiles?


R.- Desde luego el Cincel y el Mallete, en seguida la Regla y el Compás, después la Palanca, y por último
la Escuadra.

P.- ¿Qué significan el Cincel y el Mallete?


R.- Estos instrumentos, que sirven para desbastar la Piedra bruta, nos indican cómo debemos
corregirnos de nuestros defectos, formándonos sabias resoluciones (Cincel), que una determinación
enérgica (Mallete) pondrá en práctica. (ver: Primer Viaje).

Primer Viaje
El Aprendiz acomete desde luego, a la Piedra bruta, con la ayuda de una especie de pico o martillo
con punta, llamado “common gavel” en los rituales ingleses Este instrumento no sirve más que para
un desvastamiento somero, así es que hay que recurrir al Martillo o Mazo y al Cincel para hacer
desaparecer una tras otras todas las asperezas del block que es necesario convertir en una impecable
Piedra Cúbica.
Tallada de manera de tener exactamente su lugar en el edificio construido por la Franc-Masonería,
esta Piedra terminada, es la imagen misma del Compañero, destinado a ser incorporado en el Templo
Viviente, en el cual los iniciados son, a la vez, los constructores y los materiales. Pero para que sea
posible su incorporación, el Obrero Materia debe saber transformarse, haciendo en sí mismo un
constante trabajo de perfeccionamiento. Dos útiles le son indispensables para esto. El primero
representa las resoluciones adoptadas por nuestro espíritu: es el Cincel de acero, que se aplica sobre
la piedra sujeta con la mano izquierda, lado pasivo, correspondiente a la receptividad intelectual, al
discernimiento especulativo (Columna B∴, Norte). El otro figura la voluntad que ejecuta: es el Mazo,
insignia del mando, que es blandido por la mano derecha, lado activo, referente a la energía activa y
a la determinación moral de donde fluye la realización práctica (Columna J∴, Sur). Sin el concurso de
estos dos instrumentos nada se realizará, el intelectual, armado únicamente del Cincel sabe muy bien
lo que hay que hacer y no ignora los medios de hacerlo, pero, sin la energía realizadora, y valor activo,
nada puede hacerse, todo queda en estado de proyecto o de resolución estéril. Al contrario, el Mazo,
solo, no produce sino ruido, imagen de la fuerza moral, que, falta encontrar en qué emplearse
juiciosamente, se consume en manifestaciones infecundas. El obrero hábil trabaja con las manos a la
vez, sacando partido de las aptitudes de cada una. Pide a la izquierda mantener el Cincel inmóvil en
el lugar escogido y en la dirección deseada, mientras que la derecha descarga con vigor golpes de
Mazo bien certeros. Esto quiere decir que la Belleza no se realiza sino uniendo la Sabiduría que
concibe, con la Fuerza que ejecuta. El teórico brillante, pero, escéptico, conviene menos a la obra de
la Masonería, que el hombre sinceramente convencido y apasionado por la acción, pero condenado
a obrar inútilmente, falto de calma reflexiva y de sabio discernimiento. La Iniciación no se contenta
sólo con enseñar a razonar correctamente y a ver con claridad, esto no es más que la primera parte
de su programa, el que se refiere más exactamente al grado de Aprendiz, en cuanto se aplica a colocar
el neófito en estado de Ver la Luz. Pero la teoría es vana si no conduce a la práctica; también la acción
se impone al Iniciado por el hecho mismo de que ve claro y no es un ciego dispensado de trabajar.
Por esto es que el Compañero está más especialmente llamado a prepararse para la acción por la
cultura razonada de su fuerza de voluntad. Debe terminar de instruirse y aprender a querer El Cincel
y el Mazo son dos útiles altamente significativos a este respecto.

P.- ¿Qué relación hay entre la Regla y el Compás?


R.- La Regla, que permite trazar líneas rectas susceptibles de ser prolongadas hasta el infinito, es el
emblema del derecho inflexible, de la ley moral en lo que tiene de rigurosa y de inmutable. A este
absoluto, se opone el círculo de lo relativo, en el cual el radio está limitado por la separación de los
brazos del Compás. Además, como nuestros medios son limitados, debemos determinar nuestro
programa de trabajo, tomando en cuenta, a la vez, el ideal abstracto que debemos perseguir (Regla)
y la realidad concreta (Compás) con el cual somos avaluados (Ver: Segundo Viaje).

Segundo Viaje
La capacidad de trabajar no se adquiere sino con la condición de ejercitarla desde luego con nosotros
mismos. Nuestra inteligencia y nuestra Voluntad, deben aplicarse a nuestro propio
perfeccionamiento, antes que nos sea permitido ambicionar una acción más extensa. El Compañero
está lejos, sin embargo, de estar condenado a usar solamente el Cincel y el Mazo. Estos instrumentos
son, sin duda, para él de una capital importancia, pues, con ellos trabaja los materiales para pulirlos.
Pero son indispensables otros útiles para la comprobación y control del trabajo efectuado gracias a
los dos primeros. Entre ellos la Regla y el Compás son los más necesarios, pues bastan ellos solos
para construir todas las figuras geométricas sin excepción. Pero, desde el punto de vista simbólico,
conviene considerarlos como los generadores de la línea recta y del círculo. La una susceptible de
ser prolongada en los dos sentidos hasta el infinito, el otro circunscribiendo un espacio limitado.

P.- ¿A qué hace alusión la Palanca?


R.- Al poder irresistible que tiene una voluntad inflexible e inteligentemente aplicada. (Ver: Tercer
Viaje).

Tercer Viaje
Para indicar su papel intelectual y en cierta manera pasivo, la Regla y el Compás son tomados con la
mano izquierda; no pasa lo mismo con la Palanca, instrumento activo por excelencia, que no puede
usarse sino con la mano derecha, bien que es necesario tomarla con las dos manos y cargar todo el
peso del cuerpo cuando masas pesadas deben ser removidas. Nada resiste, desde luego, al poder que
la Palanca simboliza en la Iniciación, por lo que Arquímedes parece haber hablado como iniciado
cuando pretendía poder levantar el Mundo, gracias al instrumento del cual acababa de descubrir la
ley de su aplicación. Pero, ¿Cuál es el poder misterioso y en cierta manera ilimitado con el cual el
Compañero, está llamado a ser investido? ¿Qué sortilegios empleará para poner en movimiento hasta
las rocas más inertes? ¿Cómo ejercitará una acción soberana, tan estupenda como profunda y
fatalmente irresistible? Estas preguntas se refieren al secreto más formidable de la Masonería. Sin
traicionarlo nos es permitido afirmar que una voluntad inquebrantable, inteligente y desinteresada
triunfa de todas las cosas. Es cierto, en efecto, que una voluntad voluble, es impotente, pues no será
capaz de generar ninguna energía. Firme, pero apasionándose por lo absurdo, la fuerza considerable
que ella despliega se encuentra desviada, puesta en trabajo a pura pérdida. Si el egoísmo la inspira,
produce infaliblemente una catástrofe. Una voluntad constante, calmada, pero vigorosa y sobre todo
ilustrada se impondrá, por el contrario, invenciblemente, si toma como su punto de apoyo la
abnegación absoluta por una causa elevada, noble y generosa. Un instrumento de la importancia de
la Palanca, no podrá ser confiado sino a los Compañeros conscientes. Por esto no la obtienen sino
después de haber hecho sus pruebas con el Compás y la Regla. Cuanto más formidable es su poder,
tanto más hay que velar para que no se abuse de él, la del Iniciado, se volvería contra él, si al aplicarla
sus intenciones no fueran de una pureza absoluta, únicamente inspiradas en la Regla inflexible que
debe apoyar contra su corazón, para que se le autorice a usar la Palanca.

P.- ¿Por qué la Regla debe estar unida a la Palanca?


R.- Porque la voluntad no es invencible sino cuando está al servicio del derecho absoluto.

P.- ¿Cuál es la importancia de la Escuadra?


R.- Permite comprobar el corte de las piedras que deben ser estrictamente rectangulares para
ajustarse entre sí con exactitud. Simbólicamente la Escuadra determina así las condiciones de
sociabilidad. Emblema de sabiduría, enseña que la perfección consiste para el individuo, en la
exactitud con la cual tiene su lugar en la sociedad.

P.- ¿Por qué el último viaje del Compañero debe hacerse con las manos desocupadas?
R.- Porque habiendo terminado su transformación en Piedra cúbica, ya no tiene que preocuparse de
su propio perfeccionamiento. Le corresponde en adelante, concentrarse y observar, dejando
penetrar en su cerebro la claridad intelectual que debe iluminar progresivamente su entendimiento.
(Ver: Quinto Viaje).

Quinto Viaje
Habiendo permitido la Regla y la Escuadra comprobar que la Piedra está terminada, que es
impecable en su forma y dimensiones, el Compañero es iniciado en un género de trabajos que se
cumplen sin la ayuda de ningún útil; hasta la Regla es ahora superflua. Efectivamente, libre de todos
los vicios profanos, no teniendo dentro de sí el menor germen, el Iniciado, modelado para las
exigencias de una vida superior, no está sometido, en efecto, a ninguna molestia. Ha llegado a ser
soberanamente libre, y su voluntad que es buena, no puede sino llevarlo a actos conforme con su
tarea de Obrero del Progreso. Después de haber empleado toda su actividad, el Compañero debe,
finalmente, consagrarse a la contemplación, es decir a la elaboración interior de las observaciones
recogidas en el curso de sus viajes. Estas son exploraciones que tienden a obtener abundantes
materiales cuya asimilación no podría efectuarse al momento. Es una digestión intelectual que sólo
permite apropiarse las nociones debidas a esfuerzos de atención, de ahí el carácter meditativo del
último viaje del obrero llamado a construir su propio edificio mental. Todo viaje se efectúa en Logia
a imitación del trayecto diario del Sol. Partiendo del Occidente el viajero se hunde en la noche del
Septentrión para alcanzar el Oriente y regresar por el Mediodía. El Occidente es el dominio de la
sensación, de la observación directa de los fenómenos cuyo conjunto se alza ante el espíritu como la
fachada de las apariencias tras la cual se oculta la enigmática realidad. Para concebir esto
arriesgamos hipótesis, aventurándonos en brumas teóricas y especulativas (Norte, Luna,
Imaginación). El Oriente proyecta en seguida una claridad crítica que desilusiona, que incita a
regresar por el sendero ardiente que ilumina implacablemente el Sol de Mediodía (razonamiento
riguroso, espíritu científico). El circuito se continúa sin detenerse, porque para conquistar la luz se
necesita pasar sucesivamente de los hechos (Occidente) a su interpretación hipotética (Norte),
después de procurar una sintetización infructuosa (Oriente), que obliga a un minucioso examen
racional (Mediodía). El saber iniciático se liba, pues, como la miel que tenía su papel en los misterios
de Mithra. Pero para poseer tanto la teoría como la práctica el obrero se instruye en su Arte. En el
curso de sus viajes, se enriquece con todos los perfeccionamientos aportados al trabajo; los obreros
más hábiles lo hacen aprovechar de su experiencia. Sólo le resta coordinar en su espíritu las nociones
recogidas de esta manera para encaminarse naturalmente a la Maestría. Sabiendo razonar lo que
hace, discerniendo el porqué de las cosas a la luz de una estética refinada, es en adelante el Artista
perfecto, autorizado para seguir su propio genio, emancipándose de las muy estrechas reglas del
simple oficio.

P.- ¿Cómo se reconoce un Compañero?


R.- Por el signo, las palabras y el tocamiento.

P.- ¿Cómo explicáis el signo de Compañero?


R.- Al llevar la mano derecha sobre el cor∴, hago el juramento de amar a mis hermanos con fervor y
devoción; elevando la mano izquierda afirmo la sinceridad de mis promesas y al hacer una escuadra
con la mano derecha, demuestro que todos mis actos se inspiran en la justicia y en la equidad.

P.- ¿La actitud que los compañeros adoptan para ponerse al orden, no hace alusión también a
secretos especiales del grado?
R.- La mano izquierda levantada, semeja un llamado a las fuerzas exteriores, energías captables, que
la mano derecho crispada, se esfuerza por su parte en contener en el corazón, donde ellas se
acumulan.
El Iniciado, listo a arrancarse el corazón, proclama, además que tiene que dominar sus sentimientos
y que no cederá jamás a un arranque irreflexivo.

P.- ¿Cuáles son las palabras del Compañero?


R.- Son dos, la palabra de pase y la palabra sagrada.

P.- ¿Qué significa la palabra de pase?


R.- “Espiga” o por extensión, “numerosos como las espigas de trigo”. Es sacada de la Biblia, que, en el
décimo segundo capítulo del Libro de los Jueces, nos dice que ella fue escogida por los Galaaditas
para conocer a la gente de Efraím. Estos en su dialecto particular, no la pronunciaban correctamente,
diciendo “Sib∴” en lugar de “Schib∴”. Esta pronunciación defectuosa fue fatal a los 42.000 Efraimitas
que Jepté hizo matar a medida que se presentaban para atravesar el Jordán.

P.- ¿Esta palabra no tiene para nosotros otro significado más iniciático?
R.- Traducida, puede relacionarse con los misterios de Ceres, cuyo simbolismo era agrícola, si bien el
Iniciado debía en Eleusis, sufrir alegóricamente la suerte del grano de trigo, que, sepultado en la
tierra en invierno renace en la primavera bajo la forma de una nueva planta.

P.- ¡Deme la palabra sagrada de los Compañeros!


R.- No puedo pronunciarla, puedo solamente deletrearla.

P.- ¿Dígame la primera letra, yo os ayudaré en seguida?


R.- J.

P.- ¿En qué se diferencia la manera de deletrear la palabra sagrada del segundo grado de la
del primero?
R.- Como el principiante es incapaz de descubrir por sí mismo los primeros elementos de la ciencia
iniciática, es menester encaminarlo, y es por esto que al Aprendiz se le da la primera letra de la
palabra sagrada con el fin de que pueda encontrar la segunda por su propio esfuerzo. Tan pronto
pueda darla, recibirá la tercera y así sucesivamente.
El Compañero no es ya un ignorante; ha debido dar pruebas de iniciativa intelectual; así, se le puede
pedir que de antes de recibir.

P.- ¿Qué significa la palabra sagrada de los Compañeros?


R.- Literalmente se traduce por “Estabilidad” o como también se ha dicho, “la confianza en sí mismo”,
que debe tener el Compañero. Es el nombre de la columna del templo de Salomón, en la que los
compañeros recibían sus salarios.

P.- ¿Qué relación tienen las Columnas B∴ y J∴ con los salarios de los Aprendices y de los
Compañeros?
R.- Colocadas a cada lado de la puerta principal del Templo, estas columnas corresponden a los
obeliscos de los santuarios egipcios. Como éstos, estaban cubiertas de jeroglíficos o de ideogramas,
cuyo sentido debía descubrir el Iniciado. Es, pues, su instrucción iniciática y no un salario material
lo que los Aprendices y Compañeros reciben en las dos columnas.

P.- ¿Con qué material están construidas estas columnas?


R.- De bronce, para indicar que los principios iniciáticos son inmutables y que se transmiten de una
civilización a otra.

P.- ¿Qué dimensiones asignó la Biblia a las dos columnas simbólicas, obras del fundidor Hiram
de Tiro?
R.- El primer libro de los Reyes (capítulo VII, vers. 13 y siguientes) les da 18 codos de altura, sin
contar el capitel que mide 5 codos. Hay también en otras una reja de 12 codos envolviendo cada
columna. El capitel termina en un casquete hemisférico rodeado de una doble fila de granadas. Estas
proporciones dan a las columnas del templo de Salomón un aspecto fálico y las asemejan a
numerosos monumentos fenicios consagrados al poder generador masculino.

P.- ¿Qué espesor tenía el bronce de esas columnas según la tradición masónica?
R.- Cuatro pulgadas, ya que se les suponía huecas para contener el tesoro de los Aprendices y
Compañeros.

P.- ¿Qué representa este tesoro interior y por consiguiente oculto?


R.- La doctrina iniciática, cuyo conocimiento, está reservado a aquellos que no se atienden a lo
superfluo y saben profundizar.

P.- ¿Por qué la marcha de los Compañeros tiene pasos hacia los lados?
R.- Para indicar que un Compañero no está obligado a seguir siempre la misma dirección. Con el fin
de buscar la verdad por todas partes donde se oculta, le es permitido separarse de la ruta
normalmente trazada. Pero la búsqueda del misterio no debe desorientarlo, toda desviación
momentánea debe ser inmediatamente seguida de una pronta vuelta al camino recto.

P.- ¿Tenéis ornamentos en vuestra Logia?


R.- Sí, hay tres. “El Piso mosaico”, la “Estrella Flamígera” y la “Orla dentada”.

P.- ¿Cuáles son sus usos?


R.- El Piso mosaico, adorna el umbral del gran pórtico. La Estrella Flamígera brilla al centro para
iluminar la Logia; en cuanto a la Orla dentada, rodea y decora las extremidades.

P.- ¿Qué representa el Piso mosaico?


R.- Sus baldosas, de iguales dimensiones, pero alternativamente blancas y negras, simbolizan la
rigurosa exactitud con la que todo se compensa en el dominio de nuestras sensaciones, fatalmente
sometidas a la ley de los contrastes.

P.- ¿Qué relación hay entre el Compañero y el Piso mosaico?


R.- Como obrero dedicado a la realización de la Gran Obra, el Iniciado del segundo grado, debe estar
persuadido de la vanidad que significa una lucha encaminada a conquistar una felicidad continua.
Una alegría que se perpetúe y a la que nada turbe, no es posible, vuelve al suplicio, pues disminuye y
conduce al aniquilamiento, a la muerte. Una pretendida vida eterna, en el seno del reposo y de la
alegría infinita, es una pura quimera. Por eterna que fuere, la Vida no consistirá sino en la acción, en
la lucha contra los obstáculos, en el trabajo penoso, pero perseverante que tiene por fin un ideal que
realizar. El esfuerzo, el sufrimiento probado constituyen el precio de la Vida, cuyas alegrías serán
exactamente proporcionales a lo que hayamos trabajado y sufrido.

P.- ¿Por qué la Estrella Flamígera es el símbolo esencial del grado de Compañero?
R.- Porque el Iniciado del segundo grado, está llamado a convertirse él mismo, en un hogar ardiente,
fuente, a la vez, de calor y de luz. La generosidad de sus sentimientos deben incitarlo a dedicarse sin
reservas, pero con el discernimiento de una inteligencia verdaderamente esclarecida, porque ella
está abierta a todas las comprensiones.

P.- ¿Por qué esta Estrella tiene cinco puntas?


R.- Para indicar las cuatro extremidades del hombre y la cabeza que las dirige. Esta, que es el asiento
de las facultades intelectuales, domina el cuaternario de los elementos o de la materia. La Estrella de
cinco puntos llega a ser así, el emblema del poder de la voluntad. (Ver: La Estrella Flamígera).

La Estrella Flamígera
Al terminar su quinto viaje con las manos enteramente libres, el Compañero se ha debido esforzar
en ponerse en estado de receptividad en relación a cierta luz ambiente, invisiblemente difundida en
el espacio. Saber atraer hacia sí esa obscura claridad a fin de saturarse de ella progresivamente, tal
es el secreto capital del segundo grado de la Iniciación, que corresponde al verdadero Iluminismo.
Para descubrir esta luz misteriosa es necesario subir suavemente por cinco gradas de colores
diferentes y marcadas cada una por un signo planetario (para llegar a la Cámara del Medio es
necesario subir por siete gradas misteriosos, pero desde la quinta comienza la iluminación
característica del grado de Compañero). La primera es negra y lleva el signo de Saturno. Hace alusión
a la purificación por la Tierra y a la necesidad de profundizar las cosas, sin dejarse detener por sus
apariencias externas.
La siguiente es azul y consagrada a Júpiter. Recuerda la purificación por el Aire y la obligación del
Iniciado de separar lo sutil de lo denso, lo significado del significante y el espíritu vivificante de la
letra muerta. La tercera es verde, color de Venus. Se refiere a la purificación por el Agua, que tiene
por efecto, lavar el espejo mental donde se reflejan las concepciones de lo intuitivo, tan bien que se
llegue a considerarlo puro. La cuarta es roja, en honor de Marte. Corresponde a la purificación por el
Fuego, en otros términos, a la exaltación del ardor interno hasta la invasión ígnea de toda la
personalidad. En cuanto a la quinta grado, ella es transparente y por consiguiente incolora, porque
está en relación con Mercurio. Ella no es accesible sino después de la purificación integral por los
cuatro Elementos conducidos a la unidad de su quinta esencia común. Llegado a esta altura el
iniciado no corre peligro de ser deslumbrado por la claridad cegadora del Sol, ni tampoco encantado
por los dulces rayos de la Luna, puesto que sólo tiene delante de sí una profundidad del negro más
absoluto. Sin embargo, mientras que se esfuerza en sondear las tinieblas, un punto luminoso, apenas
perceptible, aparece súbitamente. Resplandor desde luego, ínfimo, es pronto una estrella que crece
rápidamente para resplandecer, en fin, con una claridad tal, que la oscuridad se disipa. En este
momento el Astro misterioso, toma el aspecto de un Pentagrama Flamígero, en cuyo centro se
distingue un ideograma que se ha introducido por la letra G.

P.- ¿Qué lugar ocupa la Estrella Flamígera en relación con el Sol y la Luna?
R.- Está colocada entre estos dos astros para formar con ellos un triángulo.

P.- ¿Por qué?


R.- Porque la Estrella Flamígera brilla por la luz combinada del Sol y de la Luna; lo que quiere decir
que la Inteligencia o la Comprensión proceden tanto de la Razón como de la Imaginación.

P.- ¿Qué entendéis por la Orla dentada?


R.- Este término convencional se aplica al cortinaje recortado que rodea el techo de la Logia. Por
encima de los dentellones de tela corre una cuerda formando una serie de nudos llamados “lazos de
amor”: es la cadena de unión, cuyas extremidades deshiladas en flecos se juntan cerca de las
Columnas B∴ y J∴. El conjunto es el emblema del lazo que une a todos los Masones y que forman una
sola familia sobre la Tierra.

P.- ¿Hay joyas en vuestra Logia?


R.- Sí, y son seis: tres movibles y tres inmovibles.

P.- ¿Cuáles son las joyas movibles?


R.- La “Escuadra”, insignia del V∴ M∴, el “Nivel”, que decora al 1°. Vig∴ y la “Perpendicular” o línea a
plomo que lleva el 2°. Vig∴.
P.- ¿Por qué estas joyas se llaman movibles?
R.- Porque los oficiales que desempeñan los cargos que ellas representan, entregan las joyas a sus
sucesores como signo de transmisión del poder.

P.- ¿Cuál es el uso de las joyas movibles?


R.- La “Escuadra” controla el tallado de las piedras, de las cuales el “Nivel” asegura la posición
horizontal, mientras la “Perpendicular” permite sobreponerlas verticalmente.

P.- ¿Qué significado moral tienen?


R.- La “Escuadra” nos apremia a corregirnos de los defectos que nos imposibilitan para tener el lugar
que nos corresponde en la construcción del templo de la humanidad; el “Nivel” exige que un Masón
considere a todo hombre como su igual; en cuanto a la “Perpendicular”, invita a elevarse por sobre
todas las mezquindades, y es Iniciado que ha sabido profundizar, conoce así el valor real de las cosas.

P.- ¿Cuáles son las joyas inamovibles?


R.- La “Piedra bruta”, la “Piedra cúbica” y el “Tablero de dibujo”.

P.- ¿Cuáles son sus usos?


R.- La “Piedra bruta” es la materia en la que trabajan los Aprendices. La “Piedra cúbica” sirve a los
Compañeros para afilar sus herramientas, y el “Tablero de dibujo” permite a los Maestros trazar sus
planos.

P.- ¿A qué hacen alusión las joyas inamovibles?


R.- La “Piedra bruta” es la imagen del hombre tosco e ignorante, pero, susceptible de ser educado e
instruido; la “Piedra cúbica” representa al Iniciado que, después de haberse despojado de los errores
y prejuicios profanos, ha sabido adquirir los conocimientos y la habilidad necesaria para participar
eficazmente en la Gran Obra de la Construcción Universal; el “Tablero de dibujo” se refiere a los
Maestros cuya autoridad se basa en el talento de que han dado pruebas y en el buen ejemplo que
sabrían dar.

P.- ¿Por cuántas ventanas está iluminada la Cámara de los Compañeros?


R.- Por tres ventanas que se abren al Oriente, al Medio Día y al Occidente.

P.- ¿Por qué no hay al Septentrión (norte)?


R.- Porque la luz jamás viene de esa dirección. (Nótese que el Templo está trazado sobre la base del
hemisferio norte, y que, por tanto, es a la inversa de lo que sucede en Chile, donde la luz viene del
Septentrión y no del Medio Día (Sur).

P.- ¿Para qué sirven estas tres ventanas?


R.- Para iluminar a los Obreros cuando vienen al trabajo, cuando están entregados a el y cuando lo
dejan.

P.- ¿Dónde se colocan los Compañeros?


R.- Al Medio Día.

P.- ¿Por qué?


R.- Porque están lo suficientemente avanzados en iniciación para poder soportar la plena claridad
del día.

P.- ¿Cómo trabaja un Compañero con su Maestro?


R.- Con alegría, fervor y libertad.

P.- ¿Cuál es la edad masónica de un Compañero?


R.- Cinco años.

P.- ¿A qué se refiere este número?


R.- A la Quintaesencia, concebida como el espíritu invisible de las cosas o como un quinto principio,
relacionando la unidad con el cuaternario de los Elementos.
Hace igualmente alusión a los cinco sentidos que revelan el mundo exterior, objeto del estudio del
Compañero, mientras que el número tres conduce al Aprendiz a concentrarse en su mundo interior.

P.- ¿Habéis recibido vuestro salario?


R.- Yo estoy contento.

P.- ¿Dónde los recibisteis?


R.- En la Columna J∴.

P.- ¿No esperáis nada de vuestros hermanos?


R.- Espero la hora en que suficientemente instruido de lo que debe saber un Compañero, sea
admitido a tomar parte en los trabajos de los Maestros.

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