Memorial
Memorial
que «memorial» implique a la vez un recordar el nombre de Yahvé, es decir, sus maravillas y su
acción salvadora, y en especial su liberación y su alianza, y un hacer presente aquel
acontecimiento salvador de modo implicativo y eficaz para quienes hacen esta memoria, a través
de las diversas palabras y ritos. Pero este memorial implica igualmente una exigencia para el
pueblo: que él haga memoria de aquella alianza, renovándola en la fidelidad y confianza en Yahvé.
«Se puede muy bien decir que el acto litúrgico evoca e invoca al mismo tiempo: es signo y
memorial juntamente para el hombre y para Dios. Al hombre, como una cicatriz, le es evocado el
recuerdo de la salvación pasada y presente; y a Dios... se le evoca la promesa de salvación. Al don
y a la pertenencia recíproca de Dios y del hombre corresponde un recuerdo, una evocación mutua
de liberación y de fidelidad... Así quedan definidos cuatro caracteres de la liturgia pascual que
encontramos en la liturgia eucarística: afirmación de la presencia de Dios en la alianza,
comunicación de la salvación e intercesión eficaz por el memorial; proclamación, en fin, de la
Palabra de Dios
Nt:
sus obras, de su misión y su misterio, que quedan como concentrados de forma única y
culminante en su pasión, muerte y resurrección, en la nueva pascua de liberación que en él y por
él se realiza.
De la misma manera que la pascua del Antiguo Testamento era representación actualizadora
(memorial) de la liberación de Egipto y
la nueva pascua de liberación en la sangre de la nueva alianza que sigue salvando y complicando al
nuevo pueblo de Dios
a eucaristía es la plegaria al Padre viva y siempre nueva, para que se acuerde de Jesús, es decir,
para que haga surgir el reino que tuvo ya comienzo con su muerte expiatoria. En otras palabras, la
celebración eucarística es la oración viva y urgente, para que Jesús venga en majestad»
I. COMPRENSIÓN HISTÓRICA Pretendemos ofrecer en este apartado una síntesis de las diversas
formas de entender y explicar el «memorial» a lo largo de las diversas etapas de la historia bíblico-
cristiana. 1. El vocabulario La palabra hebrea zikkaron de la liturgia pascual es traducida en la
versión griega de los LXX por mnemosynon o anamnesis. En concreto anamnesis aparece cinco
veces, siendo siempre traducción del hebreo zkr (Lev 24,7; Núm 10,10; Sal 38,1; 70,1; Sab 16,6)8 ,
que equivale a «memorial». 2. En el Antiguo Testamento Se deben señalar varios fenómenos al
respecto: 1. La vinculación de anamnesis con el «nombre», por lo que se significa que hacer
memoria va unido al recuerdo del nombre. El hombre pervive mientras su nombre es recordado
por Dios y por los demás (2 Sam 18,18; Is 56,5; Ecl 9,5). Ser olvidado o borrado de la memoria de
Dios es el mayor castigo (Dt 32,26; 29,19-20; Sal 69,29)9 . 2. En la concepción de «memorial» se da
una evolución, que se manifiesta en la época del Deuteronomio, y supone un avance en la
acentuación lineal de la historia, rompiendo con un concepto más repetitivo y cíclico, e insistiendo
en la celebración memorial como puente entre el pasado, el presente y el futuro 10 . 7 Cf. L.
MALDONADO, Eucaristía en devenir, o.c, 1171ss. 8 MAX THURIAN, La eucaristía, 33-34. Es de
notar, según el autor, que para los LXX también las palabra zikkaron y azkarah están emparentadas
con anamnesis, y pueden traducirse por «memorial». 9 Cf. B. S. CHILDS, Memory and Tradition in
Israel (Londres 1962); P. A. H. DE BOER, Gedenken und Gedáchtnís in der Welt des Alten
Testaments (Stuttgart 1962); B. BENGSCH, Gedachtnis und Hingabe (Berlín 1998). 10 Ésta es la
opinión de G. VON RAD, Teología del Antiguo Testamento, 131ss. C.4. La eucaristía, memorial de la
Pascua 157 3. Así se comprende que «memorial» implique a la vez un recordar el nombre de
Yahvé, es decir, sus maravillas y su acción salvadora, y en especial su liberación y su alianza, y un
hacer presente aquel acontecimiento salvador de modo implicativo y eficaz para quienes hacen
esta memoria, a través de las diversas palabras y ritos. Pero este memorial implica igualmente una
exigencia para el pueblo: que él haga memoria de aquella alianza, renovándola en la fidelidad y
confianza en Yahvé. Se trata de una actualización, de una «contemporaneidad memorial» de la
liberación pascual con su sello de alianza, que por la acción cultual despliega todo su dinamismo
salvífico en y para el pueblo que celebra (cf. Est 9,27-28; Éx 12,14; 13,3; Dt 16,1-3) n . 4. Parece
existir en el A.T. una íntima relación entre «signo» (ot = hebreo; semeion = griego) y «memorial»
(cf. Éx 13,9-16), de donde se deduce que la fiesta ritual o celebración litúrgica de la pascua judía
(rito de los ácimos, consagración de primogénitos) tiene un gran poder evocador de la misma
liberación (de Egipto), de la pertenencia al pueblo (alianza), de la protección de Yahvé (memorial
en la frente). «Se puede muy bien decir que el acto litúrgico evoca e invoca al mismo tiempo: es
signo y memorial juntamente para el hombre y para Dios. Al hombre, como una cicatriz, le es
evocado el recuerdo de la salvación pasada y presente; y a Dios... se le evoca la promesa de
salvación. Al don y a la pertenencia recíproca de Dios y del hombre corresponde un recuerdo, una
evocación mutua de liberación y de fidelidad... Así quedan definidos cuatro caracteres de la
liturgia pascual que encontramos en la liturgia eucarística: afirmación de la presencia de Dios en la
alianza, comunicación de la salvación e intercesión eficaz por el memorial; proclamación, en fin, de
la Palabra de Dios» 12 . 3. Nuevo Testamento Las expresiones más técnicas para significar el
«memorial» son: mnemosynon, que aparece tres veces (Mt 26,13; Me 14,9; Hch 10,4); y
anamimnéskó-anamnésis, que aparece en total seis veces (Mt 11,21; 14,72; 1 Cor 4,17; 2 Tim 1,6;
2 Cor 7,15; Heb 10,32). El sustantivo anamnesis sólo aparece cuatro veces, y de ellas tres en
relación con la última cena (Le 22,19; 1 Cor 11,24.25 y Heb 10,3)13 . 11 Véase una amplia y
documentada explicación de «memorial» en el AT, en M. GESTEIRA, Memorial eucarístico, 45ss.
También en La eucaristía, misterio de comunión, 393ss. 12 MAX THURIAN, La eucaristía, 54-55. 13
M. GESTEIRA, ibid., 80-82. 158 Eucaristía Según los relatos de Lucas y Pablo, Jesús ordena £i sus
discípulos: «Haced esto en memoria mía» (eis ten hemén anamrlésin) (Le 22,19; 1 Cor 11,24 y 25).
En cambio, Marcos y Mateo no hacen referencia alguna a este mandato 14 . Los autores han
discutido sobre si esta ausencia del mandato en Marcos y Mateo no estaría en contra de una
atribución sin más de este mandato al mismo Jesús, y si no se trataría de un desarrollo ulterior a
partir de la praxis litúrgica 15 . Pero las razones en contra de esta hipótesis son abundantes: Lucas
y Pablo, que conservarían una forma de relato más antigua, creen deber conservar la orden dada
por Jesús; Marcos y Mateo lo suponen, al insertar el relato en un contexto pascual y de historia de
la pasión; además, la práctica de las mismas comunidades, atestiguada por Marcos y Mateo,
supone ya la realización de una orden de repetición y, como afirma Benoit, una instrucción
litúrgica pide que se lleve a la práctica, no que se cuente 16; la misma práctica eucarística de las
primeras comunidades cristianas no podría concebirse «sin una disposición relativa dada por el
mismo Jesús» 17 . Por tanto, no constituye ninguna dificultad para ver en Jesús el origen del
mandato de memorial. Peto ¿fue formulado así por Jesús, o su formulación obedece a otras
influencias? ¿Hay que encontrar en este mandato el origen de la eucaristía? Se han dado al
respecto diversas opiniones: H. Leclerq, en 1903, adelantaba la tesis de que la eucaristía cristiana,
al principio, sufrió la influencia de los banquetes paganos celebrados en memoria de los muertos,
viniendo a ser una especie de «banquete funerario», y estando aquí el origen del memorial
eucarístico 18 . Esta tesis fue aceptada en principio por diversos autores (H. Lietzmann, J. Weiss, R.
Bultmann, G. Bornkamm). Pero ha sido rechazada radicalmente por J. Jeremías con argumentos
convincentes: pues los banquetes funerarios no hablan de anamnesis; se celebran anualmente y
no semanal o diariamente como la eucaristía; implican banquetes profanos y hasta orgías, lo que
no sucede en la eucaristía; y su carácter es más de tristeza que de gozo y alegría, como sucede en
el anuncio y la celebración de la muerte y resurrección del Señor de la eucaristía 19 . Y tampoco
parece aceptable la hipótesis de O. Casel, que hablaba de una cierta dependencia, al menos
terminológica, de 14 Cf. J. BEHM, Anamnesis: ThWNT I, 351ss; O. MICHEL, Mnémosynon: ibid. IV,
685-687 15 Cf. H. KLAUCK, Herrenmahl und hellenistischer Kult (Münster 1982) 314; M. GESTEIRA,
ibid., 85ss. 16 P. BENOÍT, Le récit de ¡a cene dans Le XXII, 15-20: RB 48 (1939) 386. 17 A. GERKEN,
Teología de la eucaristía, 33. 18 H. LECLERQ, Ágape: DACL I, 786. 19 J. JEREMÍAS, La última cena,
263-268. C.4. La eucaristía, memorial de la Pascua 159 la anamnesis de los cultos mistéricos
paganos, al ver una cierta semejanza entre el «haced» referido a la acción ritual de estos cultos y
de la eucaristía; así como entre el «anunciad», que se referiría más al relato eucarístico 20 . La
mayoría de los autores (Schildenberger, M. Thurian, De Boer, Füglister, Jeremías, Betz, Dahl,
Gerken, Gesteira...) piensa hoy que tanto la expresión anamnesis como su contenido (pero sobre
todo su contenido) hay que referirlos al mismo Cristo. Es evidente que anamnesis tiene su
antecedente veterotestamentario, como vimos al hablar de la celebración memorial de la pascua
judía. También es evidente que Jesús celebra la última cena en un contexto de memorial pascual,
es decir, de conmemoración ritual pascual de la liberación de Egipto, consciente de lo que esta
tradición significaba. Por tanto, parece lógico que en él se da una «intención memorial» vinculada
al rito de la nueva pascua que él mismo inaugura, que es él mismo. Por otro lado, Jesús (en este
como en otros casos) adoptaría una actitud de continuidad (memorial) y de discontinuidad
(contenido del memorial), de celebración en contexto pascual, pero con el contenido de una
nueva liberación salvadora pascual. Por todo ello, se comprende que la novedad más radical haya
que buscarla no tanto en la expresión «memorial» cuanto en el contenido del mismo. Pues, como
afirma Gesteira, «hay indicios claros de que —si no el término anamnesis, que, como tal, podría
provenir de otro ámbito— el contenido del mandato memorial procede de Jesús» 21 . Y ¿en qué
consiste este contenido? ¿De qué quiere Jesús que se haga memoria? Pues, sencillamante, de él
mismo, de sus palabras y sus obras, de su misión y su misterio, que quedan como concentrados de
forma única y culminante en su pasión, muerte y resurrección, en la nueva pascua de liberación
que en él y por él se realiza. De la misma manera que la pascua del Antiguo Testamento era
representación actualizadora (memorial) de la liberación de Egipto y de una alianza que seguía
salvando y coimplicando al pueblo, así la celebración de la eucaristía será la representación y
actualización de la nueva pascua de liberación en la sangre de la nueva alianza que sigue salvando
y complicando al nuevo pueblo de Dios 22 . J. Jeremías defiende una tesis original al repecto.
Entiende el autor que el contenido del mandato memorial de Jesús se podría traducir así: «Haced
esto para que Dios se acuerde de mí (del propio 20 O. CASEL, Le memorial du Seigneur (París 1945)
(ed. alemana original de 1918); ID., Das Mysteriengedáchtnis der Messliturgie im Lichte der
Tradition: JLW 6 (1926) 139ss. 21 M. GESTEIRA, Memorial eucarístico, 88. 22 Cf. MAX THURIAN, La
eucaristía, 27-40; 1191 ss. 160 Eucaristía Jesús)». Pero ¿cuándo y dónde? En el futuro escatológico,
es decir, en lo que todavía queda por llevar a plenitud. Para que el Padre implante definitivamente
el reino en la tierra, el proyecto por el que él como verdadero Mesías ha dado su vida; para que
Dios muestre eficazmente en la historia de los hombies su amor y su fidelidad. El mandato se
asemejaría así a la petición «venga a nosotros tu reino» 23 . Jesús, que da su vida por la lleg da de
este reino, sería consciente de su aparente fracaso, pero a la v,\z de que su muerte es también
comienzo de su cumplimiento, que debe continuarse por la colaboración de los discípulos, y para
ello les encomienda: «Haced esto para que Dios se acuerde de mí». En esta perspectiva, señala
Gerken, «la eucaristía es la plegaria al Padre viva y siempre nueva, para que se acuerde de Jesús,
es decir, para que haga surgir el reino que tuvo ya comienzo con su muerte expiatoria. En otras
palabras, la celebración eucarística es la oración viva y urgente, para que Jesús venga en
majestad» 24 . Creemos que este contenido más escatológico de anamnesis no se opone, sino que
debe integrarse con el contenido más histórico, siendo precisamente la actualización cultual viva
en el presente de lo ya realizado, en el dinamismo y esperanza de lo que queda por realizar. El
reino es una realidad del pasado, del presente y del futuro, es decir, de la historia de salvación
integral. De ahí que el «memorial» que Cristo manda hacer incluye la «memoria» de la liberación
pascual de Israel, y a la vez la «memoria» de la nueva liberación pascual realizada por él, pero que
todavía espera su cumplimiento pleno en la historia (realización del reino) y en la pascua
escatológica. «Cada nueva celebración de la nueva pascua, del memorial instituido por Jesús a
través del mandato de la anamnesis, contempla no sólo la salvación de la humanidad posterior,
sino también la de la humanidad anterior» 25 . 23 J. JEREMÍAS, La última cena, 261-273. 24 A.
GERKEN, Teología de la eucaristía, 35. Si bien esta tesis de Jeremías fue acogida críticamente al
principio (P. Benoit, H. Schürmann, D. Jones, J. Betz, H. Kosmala...), después ha sido más valorada y
tenida en cuenta por otros autores (G. Vermes, M. Thurian, J. J. Allman, G. D. Kilpatrick, F.
Chenderlin, C. Giraudo, A. Gerken). Cf. M. GESTEIRA, Memorial eucaristico, 94-101, donde resume
estas opiniones, apostando al final por una postura integradora, aunque con una crítica a la
opinión de Jeremías: «En resumen, podemos decir: frente a una anamnesis orientada sólo hacia el
pasado (pura memoria de la cruz: reforma protestante); o sólo hacia el futuro (salvación
escatológica: J. Jeremías), es preciso conjugar ambos aspectos (no disociarlos) en el "memorial"
como celebración presencializadora del misterio de Cristo que, partiendo del pasado, se prolonga
en el decurso del tiempo anticipando el futuro [...] Jeremías sigue incurriendo en la eterna
dificultad: el quedar preso del mero tiempo cronológico (bien como pretérito, bien como futuro),
olvidando el presente, y por ello la presencia de Cristo resucitado, que como tal desborda el
espacio y el tiempo» (p.101). 25 B. DE MARGERIE, Vousferez ceci en memorial de moi, 337. C.4. La
eucaristía, memorial de la Pascua 161 4. Época patrística Los Padres de la Iglesia son conscientes
del mandato del Señor: «Haced esto en memoria mía». De ahí que, ya desde los primeros
testimonios, encontremos alusiones al carácter memorial de la eucaristía. Baste recordar algunos
ejemplos. Justino (s.n), al relatar la praxis de la comunidad primitiva, que se reúne el día del sol
para celebrar la eucaristía, nos dice que se hace, como lo ordenó el Señor, en memoria de la
encarnación y de la pasión del Señor 26 . Lo mismo encontramos en Cipriano (s.m), cuando afirma
que Cristo no sólo se ofreció a sí mismo en sacrificio, sino que también «ordenó hacer esto en
conmemoración suya» 27 . Pero serán los Padres griegos los que expresen con mayor elocuencia
este aspecto, sirviéndose del esquema platónico, y explicando la relación entre la pascua de Cristo
y la eucaristía (originalcopia) a partir de la anamnesis, de modo que la eucaristía es presencia
actual conmemorativa de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Se trata, sí, de una presencia
simbólica, pero objetiva y real del mismo sacrificio pascual de Cristo. La presencia del misterio
pascual y, sobre todo, el carácter sacrificial de la eucaristía «se hacen derivar del dato real de que
ésta es anamnesis, representación de la muerte redentora de Cristo». Es sobre todo Juan
Crisóstomo quien expresa esta concepción: «Por eso, los tremendos misterios llenos de toda clase
de bienes, que se celebran en cada asamblea eucarística, se llaman eucaristía (= acción de gracias),
porque son recuerdo (anamnesis) de muchos beneficios y nos muestran lo principal de la salvación
divina y nos mueven de muchos modos a dar gracias (eucharistein)» 28 [...] Y explicando el sentido
del mandato del Señor afirma: «Así como aquello lo hacíais (los judíos), les dice, en memoria (eis
anamnesin) de las maravillas de Egipto, así esto (eucaristía) hacedlo en memoria mía. Aquella
sangre se derramó para la salvación de los primogénitos; ésta para el perdón de los pecados del
mundo entero» 29 . Y, más directamente refiriéndose al sacrificio, añade: «No hacemos otro
sacrificio como lo hacía antaño (en la ley judía) el pontífice; sino que siempre ofrecemos el mismo,
o mejor, hacemos el memorial del sacrificio» 30 . Más aún, este sacrificio de Cristo por todos los
hombres conlleva la exigencia ética de sacrificarse por los demás, especialmente por los pobres, y
por eso dice: «Te acercas a dar gracias por lo 26 Dial. 41,1; 70,3; Apol. 1,66: SOLANO I,
92,95,97,99. 27 Ep. 63,14: SOLANO I, 223; Ep. 63,10: ibid., 219. 28 ln Mat hom., 25,3: SOLANO I,
777. 29 ln Mat Hom., 82, 1: SOLANO I, 789. 30 ln Hebr hom., 17,3: SOLANO I, 681. 162 Eucaristía
que has recibido; por tanto, da tú también algo a cambio, y no te alejes de tu prójimo. Pues Cristo
dio a todos por igual, diciendo: tomad, comed. El dio a todos por igual su cuerpo, ¿y tú ni siquiera
das por igual el pan ordinario? E igualmente por todos fue partido y para todos fue cuerpo por
igual [...] ¿Qué dices? ¿No temes hacer el memorial de Cristo (anamnesin tou Christou poieis) y
despreciar a los pobres? [...] Al conmemorar (la muerte) de tu Señor (tou Despotou sou poion
anamnesin), ¿no les da (a los pobres) participación alguna en tu mesa?» 31 . Y es que, como afirma
San Efrén, la anamnesis hace que la eucaristía sea como una prolongación de la pascua de Cristo,
que inserta en la antigua pascua la supera, prolongándola más allá del tiempo: «Dichosa eres, ¡oh!
tarde última, porque en ti se completó la tarde de Egipto: el Señor comió en ti la pascua pequeña,
y se hizo a sí mismo pascua grande, la pascua fue inserta en la pascua, y la fiesta en la fiesta. He
aquí la pascua que pasa y la que no pasa: he aquí la figura y su cumplimiento...» 32 . En un sentido
semejante se expresa San Agustín, hablando de la eucaristía como memorial de la pascua: «... de
todo esto debemos tener continua meditación en la celebración diría de la pascua [...] el memorial
de la muerte y resurrección del Señor, en el cual recibimos cada día en alimento su cuerpo y su
sangre» 3 . Los testimonios patrísticos podrían ciertamente multiplicarse 34 . Basten ya estos
ejemplos para darnos cuenta de la pluralidad de aspectos eucarísticos que se explican desde la
anamnesis: que la eucaristía es memoria actualizadora, o presencia actual conmemorativa de la
historia de la salvación, de la vida y misión de Cristo, sobre todo de su encarnación, muerte y
resurrección; que es continuación de la última cena y cumplimiento del mandato de Jesús,
presencia viva de la pascua nueva y anuncio del reino futuro. Como es lógico, este carácter
anamnético aparece de múltiples maneras en las plegarias eucarísticas de la liturgia. La eucaristía
no sólo hace memoria, es memorial, es decir, signo que rememora actualizándolo el misterio
integral de la salvación. El elemento de la anamnesis no sólo es una parte integrante de la plegaria
eucarística, 31 In 1 Cor hom., 21,4: SOLANO I, 881.882. 32 Himno 3, 2: SOLANO I, 276. 33 Sermón
de Pascua: ed. MORIN, p.693. 34 Véase, por ejemplo, una buena selección en J. C. R. GARCÍA
PAREDES, Iniciación cristiana y eucaristía (Madrid 1992) 298-305; A. THALER, Das Testament des
Abendmahls: ein Blick aufdie Geschichte und Zukunft der Eucharistie (Freiburg 1996). C.4. La
eucaristía, memorial de la Pascua 163 es la clave de la acción de gracias y de la interpretación de la
totalidad de elementos que integran dicha plegaria (epíclesis, oblación-sacrificio, transformación
del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo, Iglesia-intercesiones, comunión...). Unas veces,
las anáforas recuerdan los hitos más salientes de la historia de salvación, desde la creación a la
plenitud escatológica (v.gr. Tradición Apostólica); otras veces se centran más en la encarnación o
en el misterio pascual de Cristo en una especie de síntesis cristológica (v.gr. anáfora de Basilio);
otras resaltan el aspecto sacrificial, aun sin olvidar la clave de memorial (v.gr. canon romano:
memores offerimus). Las variantes y riqueza de aspectos relacionados con el memorial son prueba
de la importancia de esta categoría para comprender la totalidad del misterio eucarístico. 5. De la
Edad Media a nuestros días La Edad Media evoluciona, como ya vimos en otro momento, hacia
una visión menos simbólica-platónica, y más realista-aristotélica, y, como afirma A. Gerken, en
algunos casos más «cosificante-objetivizadora», centrándose más en la presencia que en el
misterio. «En un pensamiento cosificante, la mirada tuvo que deslizarse de los sucesos a los
objetos. Esto significa que la presencia real somática se vio liberada de su inserción en el contexto
de la anamnesis y trasladada de forma aislada al centro de la consideración. El suceso de la
celebración de la cena fue visto cada vez más marcadamente como un simple proceso que
causaba la presencia real somática, y por tanto reducido al papel de un simple medio... Un
fenómeno particular nos revela que la idea de la anamnesis, de la "memoria real", había dejado ya
de comprenderse. En efecto, mientras que para los Padres la acción eucarística era toda ella un
símbolo real, y por tanto una memoria del acto redentor de Dios, en la Edad Media la relación
entre la muerte en la cruz de Jesús y la celebración de la eucaristía fue vista y definida cada vez
más en el plano de la alegóresis» 35 . Es evidente que el acento no supone siempre el olvido. En
las controversias eucarísticas del s.ix se sigue hablando de la eucaristía como sacrificio memorial
del Señor. De ahí que afirme M. A. Navarro que «en la mayoría de los textos del De corpore et
sanguine Domini de Ratramno en los que trata del tema del sacrificio, aparece de hecho el término
memoria o el término commemoratio», aunque el A. GERKEN, Teología de la eucaristía, 99-101.
164 Eucaristía contenido que le asigna sea más subjetivo que objetivo 36 Y otros escolásticos,
como Santo Tomás, expresarán bellamente este carácter anamnético de la eucaristía Baste
recordar cómo para Tomás los sacramentos son a la vez «Signum rememorativum» (del pasado
salvífíco), «signum demonstrativum» (presencia salvadora que nos unifica), y «signum
prognosticum» (anuncio de un futuro escatológico) 3 7 Y, en concreto, refiriéndose a la eucaristía
y a la necesidad de que Cristo instituyera un signo que representara su pasión, al modo como el
cordero representaba la liberación del pueblo judío, afirma «Ahora bien, este signo ha sido
reemplazado en el Nuevo Testamento por el sacramento de la eucaristía, que es conmemorativo
de la pasión pasada, como aquel fue prefígurativo de la pasión futura»38 Los reformadores
interpretarán de forma especial la eucaristía como anamnesis, pues si bien ni Lutero, ni Calvino, ni
Zwingho lo niegan, sin embargo utilizan el concepto para negar la verdadera presencia real de
Cristo en las especies del pan y el vino Sobre todo para Zwingho, la «memoria» o recuerdo sólo es
necesaria allí donde la persona o el acontecimiento no puede estar realmente presente Anamnesis
significa, por tanto, no presencia, sino ausencia (Abwesenheit) Cristo encomendó esta anamnesis a
la Iglesia, porque él ya se iba a ausentar De ahí que las palabras de Jesús sobre el pan y el vino
«Esto es mi cuerpo », haya que entenderlas no en sentido realista, sino simbólico «Esto significa
mi cuerpo » 39 Y otro problema que plantean los reformadores es su interpretación nominalista
36 Ma A NAVARRO GIRÓN, La eucaristía memorial del sacrificio de Cristo en la primera
controversia eucaristwa a c , 135 «Lo que el Señor cumplió una vez, ofreciéndose, se hace todos
los días en memoria de su pasión por la celebración de estos místenos» Pero en otro lugar añade
que el pan y el vino son «puestos sobre el altar en figura o memoria de la muerte del Señor, y lo
son para que, en el presente se refresque la memoria de lo que sucedió en el pasado, para que,
celebrada en memoria de la pasión, por ella seamos hechos participes del favor divino por el cual
somos liberados de la muerte» (p 150) 37 ST TOMAS, S Th III, q 62,4, III, q 68,8, Sent d I, q l,a 5 Y lo
aplica a la eucaristía del modo siguiente «Hay que decir este sacramento tiene un triple significado
Uno, con respecto al pasado, en cuanto que es conmemoración de la pasión del Señor, que fue un
verdadero sacrificio En este sentido se llama sacrificio El segundo, con respecto al presente, y es la
unidad eclesial, en la que los hombres quedan congregados por este sacramento Y, en este
sentido, se le denomina commumo o sinaxis El tercero es con respecto al futuro, en cuanto que
este sacramento es prefígurativo de la función divina que tendremos en la patria, y en este sentido
se llama viatico, porque nos pone en camino para llegar hasta allí» Cf SANTO TOMAS DE AQUINO,
Suma de teología V Parte III e índices (BAC maior, n46 Madrid 1994) 641-642 Citamos esta edición
en adelante 38 Ibid, III, q 73, a 5 39 Cf G WENZ, «Fur uns gegeben Grundzuge luthenscher
Abendmahlslehre ím Zusamenhang des gegenwartigen okumenischen Dialogs», en M M GARIJO-
GUEMBE (Hrg ), Mahl des Herrn 234ss, L LIES, Eucharistw 79-80 C 4 La eucaristía, memorial de la
Pascua 165 de anamnesis, según lo cual anamnesis es la expresión de la obediencia cristiana
(«potentia Dei ordinata») al mandato del Señor («potentia absoluta»), pero no la presencia
verdadera y real del mismo Señor 40 El concilio de Trento valora el concepto de anamnesis, sobre
todo para explicar el carácter sacrificial de la eucaristía, que es «memoria», «represenciahzación»,
«aplicación» del sacrificio pascual de Cristo, al modo como la cena pascual de los judíos era
memorial y actualización de la liberación de Egipto « quo cruentum íllud semel ín cruce
peragendum repraesentaretur eiusque memoria m finem usque saeculi permaneret, atque íllius
salutans virtus m remissionem eorum, quae a nobis quotidie committuntur, peccatorum
apphcaretur » «Nam celebratio veten Pascha, quod m memonam exitus de Aegipto multitudo
filiorum Israel ímmolabat, novum mstituit Pascha, se ípsum ab Ecclesia per sacerdotes sub signis
visibilibus ímmolandum ín memoria transitus sui ex hoc mundo ad Patrem» (DS 1740 y 1741) La
teología postridentina se resume, según B de Margene, en los siguientes aspectos la orden del
memonal dada por Cristo es una orden de consagración sacrificial dada a los apóstoles y sus
sucesores, en beneficio de la comunidad entera (Bossuet41), esta orden tiene una dimensión
universal, en cuanto que implica la obligación de todos, sobre todo los bautizados, de recibir su
cuerpo y su sangre, de aceptar su persona «Hacer memoria» se refiere, por tanto, a todo el
misterio de Cristo pasión, muerte, resurrección, ascensión, parusía, y también a la obligación de
participar en este misterio por la comunión Es a la vez memorial «objetivo» del misteno de Cnsto,
y «subjetivo» por la com-pasión íntima que supone en los que participan El mandato de la
anamnesis implica también (así Belarmino y Suárez) una llamada-recuerdo de la necesaria súplica
al Padre de Jesús para que nos sean concedidos los bienes que Cristo nos adquinó con su pasión
42 En cuanto a la aportación de la teología hispana de la época a este aspecto, si bien es cierto que
la atención fundamental se centra en el sacrificio, no olvidan el afirmar que se trata también del
«memorial» del sacrificio Así Melchor Cano afirma que la eucaristía es sacrificio, no tanto por la
misma acción sacrificial que comporta 40 Ibid, 80 41 BOSSUET en sus Meditations sur l Evangüe La
Cene 19 journee (1695) propone este titulo «L'Euchanstie, memonal de la mort du Sauveur» Cf B
DE MARGERIE, Vous ferez ceci en memorial de moi 252-253 42 Ibid, 253-255 166 Eucaristía como
por la conmemoración de lo que ya se realizó. Lo cual no quita el que se trate de un verdadero
sacrificio, de la misma manera que el ser conmemoriación de la cena del Señor no quita para que
también sea verdadera cena 43 . 6. El Vaticano II y los documentos posconciliares En la
Constitución de Liturgia se califica y llama a la eucaristía como el «memorial de la muerte y
resurrección» de Cristo: «Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado,
instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su
vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y
resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el
que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de gloria futura» (SC 47)
44 . También se refieren a este aspecto documentos posteriores, como la Mysterium fidei, al
afirmar: «Y así, al ordenar a los apóstoles que hicieran esto en memoria suya, quiso por lo mismo
que se renovase perpetuamente» 45 . En cuanto al Catecismo de la Iglesia Católica, expresa con
claridad y riqueza este carácter memorial. Además de incluir la expresión «memorial de la pasión y
resurrección del Señor» entre los nombres de la eucaristía (n.1330); recuerda que la institución de
la eucaristía como memorial tiene por objeto el hacer a los suyos partícipes de la pascua y mostrar
que nunca se aleja de ellos (n.1337). Para que este recuerdo sea algo vivo se requiere que el
memorial se haga celebración litúrgica (n.1341), y que tenga una expresión destacada en la
anáfora que se proclama (n. 1354). Por eso, una definición que ofrece de eucaristía dice así: 43
MELCHOR CANO, Relectw de sacramentis in genere, hb XII en Melchons Cara opera (Madrid 1785)
278, donde dice «Nisi quis ideo insamat, ut putet, magis pertmere ad rationem sacnfícu, quod
sigmficet rem faciendam, quam quod commemoret rem factam Ego sane ita judico, euchanstiam
nostram exemplar sacnficn Chnsti esse non posse, nisi esset quoque ípsa sacnficium Quae res
paulo ante est a rae dihgenter explícita Quemadmodum emm coena nostra commemoratio non
esset Domimcae cenae, imagoque ílhus et exemplar, nisi veré manducaremus sic nec euchanstia
nostra hostiae Chisti exemplar, et imago esset, msi veré sacnficaremus» 44 Véanse los
documentos eucarísticos en J SOLANO, La eucaristía Textos del Vaticano II y de Pablo VI (Madrid
1969) 45 PABLO VI, Mysterium fidei, n 28 SOLANO 272 C 4 La eucaristía, memorial de la Pascua \61
«La eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, la actualización y la ofrenda sacramental de su
único sacrificio, en la liturgia de la Iglesia que es su Cuerpo. En todas las plegarias eucarísticas
encontramos, tras las palabras de la institución, una oración llamada anamnesis o memorial» (n.
1362 Cf. 1358). Este memorial, que tiene su antecedente en la pascua judía, recibe un nuevo
sentido en el Nuevo Testamento: «Cuando la Iglesia celebra la eucaristía, hace memoria de la
Pascua de Cristo y ésta se hace presente, el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre
en la cruz, permanece siempre actual» (n.1364) Se trata de una presencia singular, por ser
sacramental, bajo las especies del pan y del vino: «Es grandemente admirable que Cristo haya
querido hacerse presente en su Iglesia de esta singular manera Puesto que Cristo iba a dejar a los
suyos bajo su forma visible, quiso darnos su presencia sacramental; puesto que iba a ofrecerse en
la cruz por nuestra salvación, quiso que tuviéramos el memorial del amor con que nos había
amado hasta el fin (Jn 13,1), hasta el don de su vida» (n.1380) 7. Los documentos ecuménicos Sin
duda, los documentos ecuménicos han prestado una especial atención a la eucaristía como
memorial, lo que también ha llevado a la Iglesia a explicitar más este aspecto en el mismo
Catecismo. Baste que recordemos las afirmaciones más importantes. En la relación de la Comisión
Mixta Católico-Romana y Evangélico-Luterana de 1978, sobre la «Cena del Señor» 46 , se comienza
recordando la voluntad del Señor de celebrar la eucaristía en memoria suya (n.6), y después de
señalar que la eucaristía es «misterio que engloba las dimensiones esenciales de la verdad de la
fe» (n.10), y que se celebra «por Cristo, con él y en él» (n.l3ss), explica esta acción crística en el
contexto de las diversas presencias, y propone como clave de comprensión la anamnesis de la que
dice: «Cristo instituyó la eucaristía, sacramento de su cuerpo y de su sangre, centrado en la cruz y
en la resurrección, como anamnesis o 46 Cf A G MONTES, Enchindion Oecumenicum I (Universidad
Pontificia, Salamanca 1986), 992-320 168 Eucaristía memorial de toda la obra reconciliadora de
Dios con él Cristo mismo, con todo lo que él realizo por nosotros y por la creación entera (en su
encarnación, su condición de servidor, en su ministerio, su enseñanza, su sufrimiento, su sacrificio,
su resurrección, su ascensión y Pentecostés), está presente en esta anamnesis o memorial, que es
a la vez pregustación de su parusía y de la plenitud del remo» (n 17) También el documento de la
Comisión Mixta Internacional de Diálogo entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa
(Munich 1982), sobre «El misterio de la Iglesia y de la Eucaristía a la luz del misterio de la Santísima
Trinidad» 47 , expresa este aspecto, insistiendo en que la anamnesis es obra del Espíritu, pues «la
celebración de la eucaristía revela las energías divinas manifestadas por el Espíritu que actúan en
el cuerpo de Cristo» Por eso «El Espíritu manifiesta a Cnsto en su obra de Salvador, el Evangelio
que es él mismo La celebración eucarística es la anamnesis (el memorial) realmente, pero
sacramentalmente, hoy, el ephapax es y llega La celebración de la eucaristía es el kairos por
excelencia del misterio» (n 5) Pero será el Documento de Lima de Fe y Constitución, sobre
«Bautismo, eucaristía, ministerio» (1982) 48 , el que mejor expresa este aspecto, resaltando las
coincidencias entre la concepción de la Iglesia católica y las otras iglesias al respecto. La anamnesis
es la presencia objetiva y eficaz del misterio total de Cristo (que abarca su vida y misión, su muerte
y resurrección, el envío del Espíritu y su vuelta al final), en la que actualización del pasado,
presencia en el presente, y anticipación del futuro se unen. «La eucaristía es el memorial de Cristo
crucificado y resucitado, es decir, el signo vivo y eficaz de su sacrificio rahzado una vez por todas
en la cruz, y que es aún operante para toda la humanidad La idea bíblica de memorial al aplicarse a
la eucaristía hace referencia a esta presencia eficaz de la acción de Dios, cuando su pueblo la
celebra en una acción litúrgica» (n 5) «El mismo Cristo está presente en esta anamnesis con todo
lo que ha alcanzado para nosotros y para toda la creación (en su encarnación, condición de siervo,
ministerio, enseñanza, sufrimiento, sacrificio, resurrección, ascensión y envío del Espíritu),
concediéndonos la comunión con él mismo La eucaristía es también el anticipo de su parusía y del
Reino final» (n 6) «La anamnesis en la que Cristo actúa por medio de la celebración gozosa de su
Iglesia es, por tanto, una actualización y una anticipaIbid, I, 504-514 Ibid , I, 888ss, sobre la
eucaristía 902-911 C 4 La eucaristía, memorial de la Pascua 169 ción [ ] (La eucaristía) es el
memorial de todo lo que Dios ha hecho por la salvación del mundo Lo que Dios quiso que se
cumpliera en la encarnación, vida, muerte, resurrección y ascensión de Cristo no lo repite, ya que
estos acontecimientos son únicos y no pueden repetirse ni prolongarse En el memorial de la
eucaristía, sin embargo, la Iglesia ofrece su intercesión en comunión con Cristo, nuestro gran sumo
sacerdote» (n 7-8) Como puede apreciarse, el Documento de Lima desarrolla con riqueza de
aspectos el carácter de memorial de la eucaristía No se trata de una repetición de acontecimientos
en sus contingencias históricas, sino de una actualización sacramental del gran acontecimiento
Cnsto en la totalidad de aspectos que implica. La convergencia en este aspecto entre las diversas
confesiones cristianas no ofrece hoy dificultad alguna 49 IV REFLEXIÓN SISTEMÁTICA Una vez
vistas las diversas explicaciones de memorial a lo largo de la historia, debemos ordenar ahora
estos datos en una reflexión sistemática que nos ayude a explicar de modo coherente el
significado 50 . 1. Memorial transtemporal El memorial bíblico cristiano tiene una primera nota
fundamental, es un memorial que se hace y celebra en el tiempo, pero cuyo contenido supera los
límites o márgenes del tiempo como tronos, y del hecho pragmático como praxis contingente,
para situarse en la esfera de lo transtemporal, de lo metahistónco, de lo permanente y eterno, sin
perder por ello su referencia a los contornos espacio-tem49 Cf K LEHMANN-W PANNENBERG,
Lehrverurteüungen kirchentrennend? I Rechtfertigung Sakramente und Amt im Zeitalter der
Reformation und heute (Koln 1988) 89-124 50 Cf B NEUNHEUSER, Memorial NDL 1253-1273, S
MAGGIANI, Per una nlettura del seminario «La presenza e il fare» Rapportí tra liturgia e teatro RL
67 (1980) 259-263, ID, Competenza per celebrare o per fare teatro? ibid 73 (1986) 56-73, J LÓPEZ,
La liturgia celebración del misterio de Cristo y de la Iglesia Cuadernos PHASE 29 (1991) 3752, ID ,
Acontecimiento y memorial en la celebración de la Iglesia ibid, 53-75,1 ONATIBIA, Recuperación
del concepto de «memorial» por la teología eucaristica contemporánea Ph 70 (1972) 335-345
Ademas, la bibliografía de los tratados citados anteriormente 170 Eucaristía porales, en y por los
que se nos manifiesta la misma riqueza e incidencia vital del acontecimiento salvador. Este
memorial transtemporal se realiza en el que llamamos «tiempo celebrativo o tiempo litúrgico». Es
ese tiempo que, bajo el velo de los signos, por la re-presentación que conlleva, es capaz de
condensar dinámicamente, como en un hodie prolongado, el pasado, el presente y el futuro. Se
trata de un tiempo que se instala más en el tiempo de Dios y en su eternidad que en el tiempo de
los hombres y su perentoriedad. En este sentido, el tiempo litúrgico viene a ser una fracción de la
eternidad de Dios. Pues, aun siendo cierto que el acontecimiento celebrado (misterio pascual) y la
misma celebración (eucaristía) son tiempo e historia, sin embargo en cuanto acontecimiento
salvador y en cuanto representación de ese acontecimiento son historia y tiempo inmersos dentro
del gran misterio del amor de Dios, de su eternidad y transtemporalidad. El «tiempo litúrgico» es,
pues, un tiempo transtemporal, en cuanto que produce una cierta «contemporaneidad» del y con
el acontecimiento celebrado que, en sí mismo, es una realidad acaecida en el pasado, prolongada
en el presente y remitida hacia el futuro, abarcando la tridimensionalidad temporal. Puede decirse
que, en el «tiempo litúrgico», el hombre creyente no sólo experiementa la permanencia y
eternidad de Dios y de su amor salvador, sino también su victoria sobre lo transitorio temporal y
su capacidad de unificación de la pluralidad heterogénea de acontecimientos en una esfera nueva
que lo une de forma especial a Dios. Así, «la liturgia se funda sobre un orden temporal que le es
propio, sobre el tiempo trascendente dominado y presidido por el que es Ephapax de la historia,
es decir, cumplimiento de una vez por todas y para siempre de la misma. La Pascua de Cristo,
punto focal y acontecimiento aglutinador de toda la historia, ha sido cumplida y realizada una vez
para siempre (cf. Heb 9,12.28; 10,10), y tanto el antes (pascua de Israel) como el después (la
pascua de la Iglesia) están contenidos en ella y son momentos de anticipación o presencia de ella»
51 . 2. Memorial objetivo Las interpretaciones históricas de memorial no siempre han sido del
todo correctas. Mientras los escolásticos hablaban de memorial o memoria sólo referido al
sacrificio de Cristo o la pasión; los refor51 J. LÓPEZ, Acontecimiento y memorial, 57-58. C.4. La
eucaristía, memorial de la Pascua 171 madores vaciaban la expresión de contenido real y objetivo,
atribuyéndole un sentido moral y subjetivo; y el concilio de Trento lo entendió sobre todo como
«representación» del sacrificio cruento, olvidando otros aspectos integradores del mismo
memorial52 . Para precisar qué se entiende por «memorial objetivo» procedemos en un doble
sentido: Negativamente, memorial no significa «repetición», pues no se puede repetir el
acontecimiento único con sus contingencias y circunstancias espacio-temporales e histórico-
concretas. Tampoco significa «recuerdo subjetivo», pues si bien este recuerdo remite al pasado,
no lo hace objetivamente presente, quedándose en recuerdo sometido a la subjetividad individual.
Ni significa un recurso para la «ejemplaridad moral», ya que si bien este aspecto se incluye como
aplicación, no se puede reducir a él su plena verdad. Ni puede entenderse como un «medio
cognitivo» simplemente para comprender el pasado y no echarlo en el olvido, pues lo
convertiríamos en un recuerdo abstracto y no vital. Ni menos puede explicarse como un
«sustitutivo de un pasado real», que recordamos sin hacerlo realmente presente. Positivamente,
memorial es el cumplimiento del mandato de Cristo, que nos remite a su origen y fundamento. Es
el medio por el que el que nosotros somos «atraídos» hacia el acontecimiento que recordamos
(última cena, pascua), haciéndonos partícipes de su fuerza y dinámica salvadoras. Es la
conmemoración que hace real y objetivamente presente el acontecimiento del que se hace
memoria. Es la representación por palabras y signos de aquello que se conmemora, por la que lo
acaecido históricamente se hace presente, y se nos comunica de manera eficaz. Es al mismo
tiempo el acordarse Dios de las promesas de salvación hechas y realizadas en Cristo sobre la
llegada de su Reino para llevarlas a pleno cumplimiento, y el sentirse comprometidos con esas
promesas por parte de la comunidad. Es, en fin, el medio o signo que condensa o reúne en sí el
pasado (función rememorativa), en el presente (función actualizadora), hacia el futuro (función
profética). Esta presencia memorial de lo que históricamente es algo pasado, y no obstante
permanece, es posible por la intervención de Dios: por medio de la fe y en virtud del Espíritu Santo
se comunica al creyente la acción sal vinca de Cristo 53 . 52 Cf. M. THURIAN, La eucaristía, o.c.; F.
SOTTOCORNOLA, Celebrare l'único mistero di Cristo nei molti avenimenti della storia: RL 64 (1977)
333-346; B. SOULE, Evenement et célébration: LMD 100 (1969) 117-122; P. TENA, La celebración
litúrgica, entre el acontecimiento y los acontecimientos: Ph 58 (1970) 171-383; L. MALDONADO,
Laplegaria eucarística, o.c, 94-103. 53 B. NEUNHEUSER, Memorial 1267-1268. 172 Eucaristía Desde
un punto de vista formal, el memorial está más cerca del relato y la narración que de la doctrina y
enseñanza, es más vital que cognitivo, más relacional que reflexivo. Por eso en la eucaristía, y en la
liturgia, no sólo se proclaman lecturas evangélicas, sino que también se hace profesión de fe,
acción de gracias, experiencia del misterio 54 . Desde un punto de vista litúrgico, «el memorial
eucarístico consiste en el cumplimiento de un acto ritual, una acción compuesta de palabras y de
gestos que constituyen no un mero recuerdo subjetivo, sino un recuerdo objetivo que pone
delante del Padre el sacrificio de Cristo y lo hace presente, precisamente en la acción memorial
que se celebra para cumplir su mandato» 55 . Esta objetividad la expresan bien los documentos y
la liturgia cuando afirman que cada vez que se celebra la eucaristía «opus nostrae redemptionis
exercetur», es decir, se actualiza aquí y ahora el misterio de nuestra redención, por los signos del
pan y del vino 56 . 3. Memorial pascual De lo afirmado anteriormente se deduce que el contenido
de este memorial, el misterio que se actualiza, se resume y concentra en el misterio pascual. Pero
esta afirmación implica diversos aspectos. En primer lugar, hay que afirmar que implica toda la
historia de la salvación, con lo que significa de amor de Dios manifestado y entregado a través de
las diversas etapas, personajes, acontecimientos. Ahora bien, toda la historia salvífica está
finalizada y concentrada en el gran Acontecimiento-Cristo, en el kairós sacrificial de Cristo, en el
que encuentran su sentido y realización todas las promesas del pasado y todas las esperanzas del
presente. En segundo lugar, el memorial cristiano implica todos los momentos de la vida y el
misterio de Cristo, pero de forma especial su muerte y resurrección. «El mismo Cristo está
presente en esta anamnesis con todo lo que ha alcanzado para nosotros y para toda la creación
(en su encarnación, condición de siervo, ministerio, enseñanza, sufrimiento, sacrificio,
resurrección, ascensión y envío del Espíritu), 54 Cf. L. MALDONADO, Eucaristía en devenir, o.c.,
171-185. 55 J. LÓPEZ, Acontecimiento memorial, 63. 56 SC 2; LG 3: «La obra de nuestra redención
se efectúa cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, por medio del cual Cristo,
que es nuestra Pascua, ha sido inmolado (1 Cor 5,7). Y, al mismo tiempo, la unidad de los fieles,
que constituyen un solo cuerpo en Cristo, está representada y se realiza por el sacramento del pan
eucarístico (1 Cor 10,17)». Cf. un comentario a estos textos en B. FORTE, La Chiesa nell 'Eucaristía
(Napoli 1988) 208ss. C.4. La eucaristía, memorial de la Pascua 173 concediéndonos la comunión
con él mismo. La eucaristía es también el anticipo de su parusía y del Reino final» (Doc. Lima, n.6).
Y todas las plegarias eucarísticas destacan, de forma diversa, este contenido del memorial. La PE II
dice escuetamente: «al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo». La PE
III explicita más este contenido: «Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión
salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su
venida gloriosa...». La PE IV expresa lo mismo con leves variantes: «al celebrar ahora el memorial
de nuestra redención, recordamos la muerte de Cristo y su descenso al lugar de los muertos,
proclamamos su resurrección y ascensión a tu derecha; y mientras esperamos su venida
gloriosa...». Las otras plegarias destacan el aspecto reconciliador del memorial como obra del
amor de Dios, realizada a través de la muerte, resurrección y glorificación (PE V/a.b.c.d.). En tercer
lugar, hay que decir que este memorial o representación mistérica de la pascua implica más
directamente una relación de estos tres momentos cristológicos: el cenáculo, el Calvario y la
eucaristía. Se trata de una memoria antecedente, que Cristo hace en el cenáculo implicando la
liberación antigua y anticipando la salvación nueva por su sacrificio en la cruz; y de una memoria
consecuente al mismo sacrificio y entrega de su vida por la eucaristía. Ambos momentos
memoriales tienen, aunque de forma diversa, un mismo contenido memorial: el del Calvario.
Precisamente por esta memoria la eucaristía es «encuentro vivo y dinámico con el Resucitado»
57 , es comunión con la muerte y Resurrección de Cristo 58 . Este encuentro o esta comunión se
realizan por la presencia memorial. Pero la cuestión ha sido discutida: ¿Quién se hace presente: El
Cristo pascual a nosotros, o nosotros al Cristo pascual? Una primera tendencia persigue retrotraer
la salvación al pasado del Jesús histórico, y entiende que somos salvados en la medida en que nos
hacemos presentes, a través de la fe-memoria, al acontecimiento de la cruz (Lutero,
reformadores). Una segunda tendencia desplaza hacia el presente la salvación pascual, que se
actualiza eficazmente para nosotros en los sacramentos, y sobre todo la eucaristía (postura más
bien católica). Pero es preciso superar toda oposición, situando 57 M. GESTEIRA, La eucaristía,
misterio de comunión, o.c, 409ss. 58 C. GIRAUDO, Eucaristía per la Chiesa, o.c, 613-616. 174
Eucaristía la eucaristía en ese tiempo celebrativo que implica una fracción de eternidad, y por
tanto una presencia mutua del misterio en nosotros y de nosotros en el misterio. «No tienen por
qué oponerse ambos esquemas, la memoria y la presencia. La "presencia" es en realidad presencia
memorial, y la "memoria", memoria presencial, porque lo son no sólo de un personaje histórico
que vivió en el pasado, sino de esa persona que vive como resucitada y que se presencializa a
través de su cuerpo eclesial» 59 . Sin embargo, desde un punto de vista más subjetivo, dado que el
acontecimiento permanece para siempre más allá del espacio y el tiempo, hay que decir con
Giraudo que no es el evento de la muerte y resurrección del Señor el que se comunica a nosotros,
sino más bien nosotros los que nos comunicamos con el evento único por la participación en el
pan y el vino eucarísticos 60 . 4. Memorial trinitario-epiclético El memorial eucarístico es siempre
memorial epiclético, en un doble sentido: en cuanto que se hace memoria del Espíritu enviado por
el Padre y por el Hijo como don escatológico; y en cuanto que se invoca al Espíritu para que esa
memoria sea eficaz, tanto por la transformación de los dones como por la transformación de la
comunidad en la caridad y en el amor. Y en todo ello se manifiesta de forma excelente el misterio
de la Trinidad y la estructura trinitaria de la eucaristía. Respecto a lo primero (memoria del Espíritu
Santo), es la PE IV la que mejor lo expresa con estas palabras: «Y porque no vivamos ya para
nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, al Espíritu Santo
como primicia para los creyentes, a fln de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en
el mundo». Y el Documento católico-ortodoxo de Munich afirma que «Pentecostés, acabamiento
del misterio pascual, inaugura a la vez los últimos tiempos. La eucaristía y la Iglesia, cuerpo de
Cristo crucificado y resucitado, son el ámbito de las energías del Espíritu» (n.4). Respecto a lo
segundo (invocaciones consecratoria y comunional del Espíritu), se repite de forma común en
todas las PE de la Iglesia, como veremos más adelante 61 . 59 M. GESTEIRA, ibid., 415. 60 C.
GIRAUDO, ibid., 614. 61 Dedicaremos un cap. al tema «La eucaristía y el Espíritu». Puede verse
sobre este punto: G. RAMIS, La plegaria de la Iglesia, plegaria memorial: EL 94 (1980) 113-144; C.4.
La eucaristía, memorial de la Pascua 175 «Por eso te pedimos que santifiques estos dones por la
efusión de tu Espíritu... (y después de la consagración)... Te pedimos humildemente que el Espíritu
Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del cuerpo y sangre de Cristo» (PE II). En
realidad se trata de una memoria trinitaria, en cuanto que las tres personas divinas están
implicadas en la misma obra de la salvación que se concentra en el misterio pascual y se actualiza
en la eucaristía. Siendo la eucaristía memorial de la historia de salvación que encuentra su punto
culminante en el misterio pascual del Hijo, no puede no serlo a la vez del amor fontal o iniciativa
salvadora del Padre a quien se dirige la acción de gracias («Por eso, Padre de bondad, celebramos
ahora el memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor»: PE V/a), y del
Espíritu Santo, presente y actuante en la vida y misión de Cristo, y enviado por el Padre y el Hijo
para la continuación de esta obra salvífica. La eucaristía supone igualmente una intervención
trinitaria, por la que Dios repite sus maravillas en la acción del Señor resucitado y del Espíritu que
transforma los dones y santifica en la unidad y el amor a su pueblo. Nada mejor que la doxología
final de la PE para expresar este aspecto: «Padre de bondad... te glorificamos por Cristo, Señor
nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes. Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre
omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria. Por los siglos de los siglos.
Amén» (PE III). Así se manifiesta la «con-memorialidad», a la vez que la acción salvadora o
perijoresis, de las tres personas divinas, destacando la mediación de Cristo como verdad (por
Cristo), razón (con él) y lugar (en él) de nuestra alabanza62 . 5. Memorial de la Iglesia entera El
memorial eucarístico no es sólo algo personal, es sobre todo algo comunitario, que concierne,
implica y compromete a la Iglesia entera, presente en la asamblea celebrante. El mandato de la
anamnesis («Haced esto en memoria mía») es a la vez elemento de institución por Jesús de su
Iglesia, y precepto dado directamente a los ID., El memorial eucarístico: concepto, contenido y
formulación en los textos de las anáforas: EL 96 (1992) 189-208. 62 L. LIES, Eucharistie, o.c, 56-83.
176 Eucaristía apóstoles y a sus sucesores como responsables de hacer esta memoria, e
indirectamente a todos los bautizados como obligados a participar y comulgar en esta celebración
memorial, a la vez que a anunciar a todos los hombres la salvación que representa 63 . Por eso,
cuando el sacerdote ordenado pronuncia la plegaria eucarística, no lo hace en su propio nombre,
sino en el nombre de la Iglesia entera («in nomine Ecclesiae»), re-presentando al mismo Cristo («in
persona Christi capitis»). Por eso, ni Cristo empleó el singular, sino el plural («haced...»), ni el
sacerdote puede emplear el singular, sino el plural, actuando en nombre de la misma Iglesia
(«recordamos... proclamamos... compartimos...»)64 . El memorial es, por tanto, eclesial, porque es
la Iglesia entera la que ha recibido este mandato del Señor; porque es la Iglesia entera la que a lo
largo de los siglos ha conservado viva esta memoria del Señor, en toda su vida y sobre todo en la
eucaristía; porque es la misma Iglesia el ámbito propio para la participación en esta presencia
memorial; porque es la mediación querida por Dios para que esa memoria, siendo personal y
subjetiva, se sitúe siempre en la objetividad de la memoria querida por Cristo; porque, en fin, es
en ella donde el Espíritu actúa manteniendo viva esa memoria, en todo su dinamismo
transformador eucarístico y extraeucarístico. La memoria acaece también en, por y para la
comunión eclesial, en la fuerza del Espíritu, «que os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn
15,26). La iniciativa memorial pertenece siempre al Señor resucitado y a su Espíritu (Trinidad), y no
a la Iglesia. Pero es la Iglesia, por su plural ministerialidad, la encargada de significarlo y celebrarlo
en toda su vida, y sobre todo en la eucaristía. «Este memorial acaece en la vida entera de la Iglesia,
pero de forma especialísima en la celebración eucarística, donde la Iglesia, de forma consciente (y
no con un mero mimetismo mecánico), revive en sus gestos de oblación y diaconía sacrificial, la
misma diakonía de Cristo y su oblación hasta la muerte. Así, los gestos sacramentales de la Iglesia
son a la vez representativos y rememorativos del sacrificio de Jesús» 65 . Por otro lado, en el
memorial eucarístico, lo mismo que en toda acción litúrgica, la Iglesia no sólo es mediación
necesaria, sino tam61 Cf. B. DE MARGEWE, Vousferez ceci en mémoire de moi, o.c, 347. JUAN
PABLO II, en la carta Dominicae coenae, n-2, afirma: «Está pues encomendado a nosotros, obispos
y sacerdotes, el gran "sacramento de nuestra fe", y si él es entregado también a todo el pueblo de
Dios, a todos los creyentes en Cristo, sin embargo se nos confía a nosotros la eucaristía también
"para" los otros que esperan de nosotros un particular testimonio de veneración y de amor hacia
este sacramento, para que ellos puedan igualmente ser edificados y vivificados para ofrecer
sacrificios espirituales». 64 Cf. D. BOROBIO, Ministerios y comunidad (Barcelona 1999). 65 M.
GESTEIRA, ibid., 416. C.4. La eucaristía, memorial de la Pascua \-¡-¡ bien sujeto celebrante, objeto
de la misma celebración en cuanto asociada a Cristo, y fruto de la misma celebración en cuanto se
edifica y crece por la celebración del misterio y la acción del Espíritu. «Desde aquel momento (de
la última cena) hasta el fin de los siglos, la Iglesia se construye mediante la mismíi comunión con el
Hijo de Dios, que es prenda de la pascua eterna [...] En esta praxis ha de revelarse, casi a cada
paso, aquella estrecha relación que hay entre la vitalidad espiritual y apostólica de la Iglesia y la
eucaristía, entendida en su significado profundo y bajo todos los puntos de vista» 66 . Y en las
anáforas se pide: «Y concede a cuantos compartimos este pan y este cáliz que, congregados en un
solo cuerpo por el Espíritu Santo, seamos en Cristo víctima viva para tu alabanza» (PE IV). 6.
Memorial «simbólico» por los signos del pan y del vino Como ya hemos indicado, el memorial
eucarístico es una acción sacramental que se hace con palabras y signos, y en concreto con los
símbolos reales del pan y el vino, es decir, del banquete fraterno, que constituyen la esencia de la
estructura signal del sacramento, junto con las palabras de la anáfora (sobre todo consagración)
que acompañan. En la eucaristía se cumple de modo especial lo que en todo sacramento, como
afirma el nuevo Catecismo: «Una celebración sacramental está tejida de signos y de símbolos.
Según la pedagogía divina de la salvación, su significación tiene su raíz en la obra de la creación y
en la cultura humana, se perfila en los acontecimientos de la antigua alianza y se revela en
plenitud en la persona y obra de Cristo» °7 . «El memorial se hace de una doble manera: por un
lado, mediante la repetición del gesto de la fracción del pan y de la comunión; por otro, mediante
la palabra oracional que es la anáfora, pero cuyo núcleo gira en torno al relato de la última cena.
De este modo, y ciertamente impregnado de la fuerza del Espíritu renovador, recreador (Sal
104,30), rememorador (Jn 14,26), el memorial actualiza un hecho decisivo de la historia santa y lo
acerca al presente para hacer participar de la fuerza salvadora que brota de él» 68 . 66 JUAN
PABLO II, Dominicae coenae, n.6, donde trata sobre la «eucaristía y la Iglesia». 67 CEC 1145. Más
tarde se explican, refiriéndose a la eucaristía, estos diversos momentos de estructuración del signo
sacramental: n.1382-1390- 68 L. MALDONADO, Eucaristía en devenir, o.c, 180. 178 Eucaristía Es
Cristo mismo quien, a partir de la celebración pascual y en su contexto, elige estos signos de pan y
vino como signos para el memorial de su autodonación hasta la muerte y de su resurrección. Es él
quien, cual nuevo Moisés, une el acontecimiento de la nueva liberación y alianza a este rito, de
manera que en adelante, cuando se realice dicho rito en ese nuevo contexto pascual, será ya
memorial del acontecimiento salvador del mismo Cristo. De este modo el memorial se hace rito, y
el rito es inseparablemente memorial. El pan y el vino eucarísticos serán en adelante, para los
creyentes, signos de una salvación presente y cercana, de un amor actuante, de una esperanza
más allá de la misma muerte. El memorial eucarístico es, por tanto, un memorial simbólico-
sacramental, porque expresa «in sacramento-mysterio», bajo el velo de los signos del pan y del
vino, la presencia real y objetiva de un acontecimiento salvador realizado en Cristo de una vez
para siempre. 7. Memorial escatológico El memorial eucarístico abarca, como ya hemos indicado,
pasado-presente-futuro, concentrados en un hodie litúrgico que, aun sucediendo en un espacio y
tiempo concretos, supera las contingencias espacio-temporales. Sin duda, el centro del memorial
es el momento escatológico único y definitivo del misterio pascual de Cristo con su muerte-
resurrección. Pero este misterio, por su propio dinamismo, no sólo acoge el pasado de una historia
antigua de salvación, sino que también proyecta su definitividad histórica hacia una plenitud de
realización del Reino que todavía está por llegar 69 . Por eso, como resume el nuevo Catecismo:
«En la última cena, el Señor atrajo la atención de sus discípulos hacia el cumplimiento de la pascua
en el reino de Dios: "Y os digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta el día en
que lo beba con vosotros, de nuevo, en el Reino de mi Padre" (Mt 26,29; cf. Le 22,18; Me 14,25).
Cada vez que la Iglesia celebra la eucaristía recuerda esta promesa y su mirada se dirige hacia "el
que viene" (Ap 1,4). En su oración implora su venida: "Maraña tha" (1 Cor 16,22), "Ven, Señor
Jesús" (Ap 22,20), "que tu gracia venga y que este mundo pase" (Didaché 10,6)» 70 . Siendo la
eucaristía memorial de aquel que ya ha realizado su obra en la tierra, que es ya Señor en la gloria
por su resurrección-asF. X. DURRWELL, La eucaristía, sacramento pascual (Salamanca 1980) 73-
108. CEC 1403. C.4. La eucaristía, memorial de la Pascua 179 censión, pero que todavía debe llevar
a plenitud, por el Espíritu y la Iglesia, su obra de salvación, es imposible que el memorial no
implique también el recuerdo y petición de que esta obra llegue a su realización plena. Por eso, la
esperanza escatológica recorre e impregna toda la liturgia eucarística, unas veces como confesión
de fe, otras como invocación, otras como espera, otras como esperanza: «Cada vez que comemos
este pan y bebemos este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas»; «Anunciamos tu
muerte, proclamamos tu resurrección.¡Ven, Señor Jesús!» (PE II). «Mientras esperamos su venida
gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo» (PE III). «Mientras
esperamos la venida gloriosa de Nuestro Salvador Jesucristo» (embolismo después del
Padrenuestro). Así pues, la eucaristía es memorial especial de la llegada definitiva del Reino, del
cumplimiento pleno de las promesas de Dios, de la esperanza escatológica. V. CELEBRACIÓN
LITÚRGICA El memorial se celebra en palabras y por signos, que deben expresar de forma
adecuada el misterio de salvación que se actualiza, y a la vez suscitar las actitudes y participación
en los sujetos que corresponden71 . 1. Memoria de la pascua de Cristo y gratitud Participar en la
eucaristía no es sólo decir «gracias», es principalmente «sentir el corazón agradecido», llenarse de
gozo por la salvación, sentirse indigno por la grandeza del don, estar dispuesto a aceptar la
dependencia y el amor de Dios. La gratitud es la respuesta más profunda e íntima que puede darse
al Dios de la pascua. No somos nosotros los que hemos conquistado o ganado la salvación, sino
Dios el que nos la ha ofrecido gratuitamente por amor, para liberarnos de la esclavitud del pecado,
y sigue ofreciéndonosla por la eucaristía. D. BOROBIO, Eucaristía para el pueblo, o.c, 153ss. 180
Eucaristía 2. Pascua, memorial de la Iglesia y «tránsito» personal No es posible celebrar la
eucaristía, memorial de la pascua de Cristo y de la Iglesia, sin sentirse implicados. El memorial
eucarístico pascual celebra el «tránsito» de Cristo de la muerte a la vida, tránsito por el cual hemos
sido salvados y liberados. La forma de participar realmente en este acontecimiento es entrar,
sumergirse en su dinámica salvadora, «pasando» personalmente del pecado a la gracia, del
egoísmo a la donación, de la muerte a la vida, del «ser-para-sí» al «ser-para-los-demás». La
eucaristía es, en este sentido, una verdadera con-vocación y provocación a transformarse, a
«pasar», en Cristo y con Cristo, de la esclavitud a la liberación. La realización de la liberación
presente debe manifestarse en el proceso personal de la liberación humana, personal y social,
frente a todo lo que aliena y esclaviza. 3. Eucaristía, memorial de liberación y libertad La eucaristía
es, en el orden sacramental de la Iglesia, el mayor grito de liberación, el mejor gesto de libertad.
Celebrar la eucaristía es hacer memoria de la gran liberación pascual, es «acordarse» de Jesús-
liberador, es proclamar ante el mundo la verdadera libertad de los hijos de Dios. «Cristo nos ha
liberado para que gocemos de libertad» (Gal 5,1). Nada más contradictorio con la eucaristía que
convertirla en gesto esclavizante, en rito «obligatorio», en participación establecida. Quien cree en
la liberación del Señor, y reconoce en la eucaristía la presencia del acontecimiento de la pascua, no
puede participar en ella con sentimientos de esclavitud, o de disgusto, o de obligatoriedad, sino
con actitud de gozo y libertad. Celebramos la liberación salvadora de Dios para sentirnos libres en
Dios. 4. Expresión ritual del memorial de la pascua No toda eucaristía es la eucaristía de la Vigilia
Pascual, con su contexto simbólico y su riqueza ritual. Pero si toda eucaristía es una celebración
ritual de la pascua, sobre todo la eucaristía dominical, debiéramos resaltar aquellos signos y gestos
que mejor pueden expresar su sentido. Además de una catequesis adecuada al pueblo sobre el
valor de los signos (separación del pan y el vino como expresión de la entrega de Cristo) y
expresiones (relato de la institución, «memorial», «salvación», «redención»...), deberían cuidarse