0% encontró este documento útil (0 votos)
134 vistas4 páginas

Aventura de Alba en Isla del Dragón

Alba se despierta sola en una isla desierta después de huir de un terremoto en la escuela. Sin experiencia en la naturaleza, lucha por sobrevivir encontrando fruta y plantas. Se encuentra con un dragón celeste que inicialmente la amenaza, pero luego la protege. El dragón la lleva de vuelta a su casa sana y salva, donde promete apreciar y cuidar más el medio ambiente.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
134 vistas4 páginas

Aventura de Alba en Isla del Dragón

Alba se despierta sola en una isla desierta después de huir de un terremoto en la escuela. Sin experiencia en la naturaleza, lucha por sobrevivir encontrando fruta y plantas. Se encuentra con un dragón celeste que inicialmente la amenaza, pero luego la protege. El dragón la lleva de vuelta a su casa sana y salva, donde promete apreciar y cuidar más el medio ambiente.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sola en la Isla del Dragón

Solo era ella en un lugar desconocido, completamente sola, sin nadie, solo con
la naturaleza y su belleza, pero, que podría hacer si ella era una chica de
ciudad. Nunca había estado en la naturaleza, en la tierra, ¿si quiera sabía lo
que era la tierra?
Todo comenzó un día completamente normal, la típica rutina de mañana y por
su puesto ir a la escuela, no era algo que le gustara hacer a Alba, pensándolo
bien no era algo que le gustara a una adolescente de 14 años, sin embargo,
tenía que. Alba esta de camino a la escuela, iba a pie ya que vivía cerca, cosa
que no le gustaba del todo ya que caminar no era algo divertido, ella solo
quería ver su celular todo el día y aislarse del mundo real, por otra parte, sus
padres creían que la vida real era hermosa, ellos venían del campo así que no
les molestaba el verde de la vida.
Cuándo llegó a la escuela sus compañeros estaban hablando, y aún cuando
todos estaban centrados en sus propios asuntos, todos voltearon a verla ya
que era alguien “popular”, de hecho, tenía muchos seguidores en internet, lo
que no sabía era que la gente se junta con ella solo por su fama, poro ¿a quién
le importa? Después de todo tenía una secta de gente a su merced. De pronto
todos la recibieron, saludos, gestos, algunos abrazos, nada fuera de lo común,
dicho de otro modo, este día aparentaba ser el mas aburrido de su vida sin
embargo Alba no sabía lo que el destino tenía preparado para ella.
Luego de unas horas de muy aburridas clases, Alba se durmió, por supuesto
tenía un sueño pesado así que por mucho que hablaran los demás nada logró
levantarla, hasta que, todo empezó a temblar, cada vez con más intensidad,
esto sí que logro despertarla, Alba tenía terror a los temblores, y empezó a
correr, correr lo más rápido que pudo, la adrenalina era tanta que no se dio
cuenta de su entorno, de un momento a otro se quedó quieta y estaba en una
isla, una isla desierta.

Donde estaba, cómo llego, acaso era un tonto sueño otra


vez, Alba estaba muy sorprendida fue entonces cuando se
pellizcó la mano, eso le dolió. Después todo fue real, el
sonido de las olas, el calor en sus hombros, el viento
rozando la copa de los árboles, todo ¡Rayos! Que podía
hacer en una situación así, cuando no había nadie y ella
desconocía todo sobre la vida real, por un momento se
planteó que este era el fin, Aún cuando las esperanzas
estaban por el suelo recordó algo, tenía un teléfono, una esperanza, con
emoción sacó su teléfono y, cayó en cuneta que era una isla, no había señal,
sí, definitivamente iba a morir.

- ¡AYUDA! – Exclamo esperando que alguna persona pudiera escucharla.

- ¡SOCORRO! – Volvió a decir pensando que alguien por fin llagaría a


salvarla.

Pero esta no era una película, no llegaría alguien a salvarla, solo era ella contra
la naturaleza, y todo lo que se encontraba en ella. Sin tener conocimientos de
supervivencia, se adentró a la selva en busca de algo para comer, ya
empezaba a tener hambre.

El bosque era oscuro, hacía mucho más frío que fuera de él, al parecer la isla
era algo grande ya que tenía playa y bosque, Alba solo esperaba que no
hubiese animales salvajes. Empezó a caminar desesperada en busca de
comida, parecía que habían pasado horas desde el desayuno, intento
encontrar con la mirada algo de fruta, definitivamente eso no iba a ayudar, el
bosque era muy denso no iba a encontrar nada tan fácilmente, se detuvo un
momento a pensar, de pronto recordó algo que le habían contado sus padres; “
Cuando teníamos árboles de fruta en casa, cuando vivíamos en el campo, las
frutas casi siempre estaban en el suelo, sobre todo, cuando no las recogíamos
a tiempo”, eso era lo que necesitaba, lógicamente, nadie recogía la fruta así
que lo más probable sería que esté en el suelo, Alba empezó a buscar de
nuevo.
Al cabo de un tiempo ya había encontrado algo de fruta, o
eso creía, al parecer en la isla había fruta exótica, de hacho,
nunca había visto una fruta parecida, era roja y picuda, pero,
no cómo la fruta del dragón, tenía manchas moradas y
algunas doradas, que la hacían ver sospechosa, pero ya que
Alba se moría de hambre, así que sin más preámbulo le dio
un gran mordisco a la fruta… Deliciosa... ¡Sabía
espléndidamente bien! Era impresionante, como era que la
fruta podía saber así, creo que es sabor era indescriptible, era como una chispa
de alegría, definitivamente ella se emprendería en buscar más como estas.
Luego de esa comida, de nuevo, el recuerdo de sus padres la carcomía, si tan
solo le hubiera prestado atención a todo lo que decían probablemente ya
habría salido de allí, la naturaleza era linda, tanto tiempo en la ciudad la había
cegado completamente, no podía apreciar la hermosura de esta, aún cuando
debemos de cuidarla más que nada, sin duda, Alba se sentía arrepentida.
Así que se mentalizó en cambiar su forma de pensar, se levantó entusiasta y
empezó a buscar plantas, ella quería llevarse unas a casa y plantarlas en el
jardín de su casa, para poder cuidarlas ella misma, pero ¿cómo podría sacarlas
de la tierra sin lastimarlas?, definitivamente eso era un problema, pero luego de
reflexionarlo, recordó lo que antes consideraba aburridas, las clases de
biología.

- ¡Estupendo! – Pensó ella con alegría

Así que con el cuidado que jamás había tenido en su vida empezó a sacar
pequeñas plantas que le gustaban y a ponerlas en una bolsa que había en su
mochila, llena de cuadernos, por cierto, al parecer Alba por fin había
encontrado un hobby, algo que no tenía que ver con la tecnología, sus ojos le
brillaron solo de pensar en lo felices que serían sus padres.
Pero esa alegría no dudaría mucho, de pronto, escucho un sonido extraño en
las penumbras, el miedo se apoderó de ella y empezó a correr lo más rápido
que pudo, sin pensarlo dos veces, se dirigió a la orilla del mar, pero lo que sea
que haya hecho el ruido la seguía, eso era malo.
Alba ya no podía huir, estaba al borde, y no sabía nadar, al mismo tiempo algo
empezaba a asomarse por el bosque, era enorme, conforme más se acercaba
ella tenía mucho más miedo, este era tanto que ni siquiera podía gritar, llegado
a este punto solo podía quedarse allí y abstenerse a morir.
De pronto con un movimiento rápido lo que se asomaba
volvió adentro, estaba salvada, pero ese no era el caso,
así como se fue, dio un salto hacia adelante y callo justo
en frente de alba de modo amenazador, ¿qué era esa
criatura?, era grande y de un color celeste, por su puesto
que sí, eso es un dragón.

Ese dragón no estaba muy alegre así que Alba tomó lo


único que tenía y lo puso enfrenta de ella como forma de
defensa, de repente el dragón se calmó, ella había
sacado las plantas que tenía guardadas, podremos decir que eso fue la causa
de la aparición del dragón, tenía sentido, esas eran las plantas que protegía
este, ella agarró una y la volvió a plantar en el suelo, mientras que el dragón
seguía allí sentado si hacer nada, ella se adentró en el bosque de nuevo, ya
estaba empezando a anochecer, el hermoso atardecer, le recordó que su
nombre significaba eso, una vez más recordó a sus padres, luego el dragón
hizo lo mismo que ella, pero cuando llegaron a un lugar habitable, este lo ocupó
todo, así que ella no tuvo mas opción que echarse al lado de este.
Ambos quedaron profundamente dormidos, pero el dragón la levantó con su
cola y ya estaban despiertos, no era de día, se veían las estrellas, Alba solo
miró al cielo estrellado y pensó en lo mucho que extrañaba a sus padres, de
pronto comenzó a decirla cosa al dragón ya que era el único que podía
escucharla ahora.

- Extraño la ciudad y a mi familia – Dijo con pesar


- No me gustaba la naturaleza, simplemente no me importaba, lo siento. –
Dijo de nuevo, pero con lágrimas desbordando de sus ojos.

Entonces el dragón la levantó con su cola, logrando subirla a su lomo, de un


momento a otro, se encontraban volando, estaban yendo extremadamente
rápido, alba se sujeto fuerte y miro, con alegría el cielo, y la gran isla donde se
había encontrado hace un momento. Luces, había luces al frente, ¿acaso ese
era el fin?, fue cuándo empezaron a divisarse edificios muy altos, esa era la
ciudad, el dragón fue considerado y dejó a Alba en su casa.
- Muchas gracias, espero que algún día pueda volver a la isla y
encontrarnos de nuevo. – Dijo con alegría.

Luego de tanto tiempo, entró a casa y lo primero que hizo fue abrazar a sus
padres, ellos estaban confundidos, ya que pensaron que Alba estaba con
alguna de sus compañeras, ella solo les dio las gracias por todo y se fue a su
habitación, por fin podría descansar, de pronto se levantó y estaba su maestro
al frente de ella, con todos sus compañeros burlándose, ¿Qué acababa de
ocurrir?, Alba se disculpó y las clases siguieron, con rapidez revidó su mochila,
las plantas seguían allí , entonces fue real, no fue un sueño, miró a la ventana y
había un dragón volando, al parecer nadie se había dado cuenta, pero desde
ese día Alba iba a apreciar la naturaleza como se debía, iba a vivir en armonía
con esta.

También podría gustarte