“La importancia de la calidad de sueño en el personal de Enfermería”
Por Juliana Molina Mejía.
“El médico que no entiende de almas, no entenderá de cuerpos.”
-José Narosky.
Como estudiantes del área de la salud, sabemos que el sueño es una necesidad fisiológica
vital para el correcto funcionamiento del organismo. El hecho de dormir mal tiene
consecuencias adversas para la salud del ser humano en diferentes niveles, algunos
ejemplos de esto son el cansancio, los accidentes por sueño, el absentismo laboral,
problemas familiares, sociales, e incluso patologías como la depresión, la úlcera gástrica y
problemas en los neurotransmisores se asocian habitualmente a la patología del sueño.
Se puede definir el sueño como un estado fisiológico necesario y reparador,
normalmente periódico y reversible, caracterizado por una depresión de los sentidos, de la
conciencia, de la motricidad espontánea, en el que la persona puede despertarse con
estímulos sensoriales.
La calidad de sueño es un fenómeno complejo que conceptualmente involucra
aspectos cuantitativos y cualitativos del sueño; además, está asociada con estimaciones
subjetivas de la facilidad de aparición del sueño, su mantenimiento, el tiempo total de
sueño, los despertares tempranos, la agitación durante la noche, los movimientos durante el
sueño, la ansiedad, la tensión y falta de calma cuando se intenta dormir, así como la
percepción de la profundidad del sueño.
Estas consecuencias adversas en la salud, tanto física como psíquica, de la mala
calidad del sueño vienen avaladas por numerosos estudios que se han realizado dentro del
campo de la medicina y el área de la salud. Según estudios, se estima que a privación del
50% del sueño durante 6 días produce una disminución de la tolerancia a la glucosa,
disminución de la tirotropina y aumento excesivo de las concentraciones de cortisol al
atardecer, así como de la actividad simpática. Durante la práctica clínica diaria dentro de
los trabajadores de la salud, la privación de sueño causa somnolencia y disminución del
rendimiento psicomotor entre los profesionales. Es por esto que la vinculación entre los
conceptos “calidad de vida” y “calidad del sueño” parece clara.
El sueño consta de dos fases: sueño de movimientos oculares rápidos, o sueño REM
(Rapid Eye Movement) y sueño no REM. El sueño REM, también conocido como "sueño
onírico", es la fase activa o paradójica del sueño, en la que el cerebro permanece activo. El
NREM, también llamado sueño de onda lenta está dividido en cuatro etapas en las que este
se va haciendo progresivamente más profundo. Las etapas se presentan según un patrón o
ciclo repetido de NREM seguido de REM, y cada uno de ellos dura aproximadamente 90
minutos5 repitiéndose estos de 4 a 6 veces durante un período de descanso de 7 a 8 horas, lo
cual es condición indispensable para que el sueño pueda ser reparador y restaure la energía.
Si una persona se despierta en alguna fase de estos ciclos, el descanso se interrumpe y
cuando comienza a conciliar el sueño de nuevo tiene que hacerlo desde la primera fase
NREM. Además, cuantas más veces se despierte en la noche, tendrá más posibilidades de
que el descanso no sea reparador. En condiciones normales, la persona que no ha
descansado un día, se nos presenta irascible, nerviosa, soñolienta, etc. El ciclo sueño-vigilia
lo dicta un reloj biológico inherente o ritmo circadiano. Las perturbaciones en los patrones
individuales pueden afectar al ritmo circadiano y alterar el ciclo del sueño.
Como expertos de la Universidad del Rosario comentan en uno de sus artículos de
investigación clínica sobre el sueño en personal de enfermería,
“En el personal de enfermería que trabaja por turnos, se ha evidenciado que la
calidad de sueño está correlacionada positivamente con la satisfacción laboral, ya que a
mayor incremento en la calidad de sueño, mayor satisfacción laboral; también se ha
encontrado en una correlación positiva entre calidad de sueño y calidad de vida”
(Satizábal, J., Marín, D., 2017).
Es por eso que considero necesaria la realización de este análisis ya que como
estudiantes de enfermería es importante conocer las características del sueño en los
profesionales de la salud y su relación con la realización de atención continuada y su
actividad asistencial en turnos y periodos largos de trabajo dentro de los hospitales y
clínicas.
Como estudiantes del área de la salud, sabemos que el sueño es una necesidad
fisiológica vital para el correcto funcionamiento del organismo. El ser humano tiene la
necesidad fisiológica de dormir durante toda la vida, pues es imprescindible recuperar la
energía perdida en la realización de las actividades diarias, para poder mantener la salud.
En el periodo de sueño se produce una alteración del estado de conciencia del que se puede
despertar el sujeto en cualquier momento y que tiene lugar de forma periódica.
En los resultados obtenidos en el artículo antes mencionado se llevó a cabo una
investigación sobre como la falta de sueño en el personal de enfermería ha sido perjudicial
para los trabajadores por sus extenuantes turnos laborales, a continuación se muestran
algunos de estos resultados,
Del total de personas encuestadas, el 94 % corresponden a población femenina, cuya
edad mínima es de 19 años y la máxima de 60, con una media de 31,6 años (DS: 9,07
años); el mayor porcentaje (28,6 %) de la población se encuentra entre 32 y 36 años. el 89,8
% corresponde a los auxiliares de enfermería y el porcentaje restante a los profesionales de
enfermería, cuya distribución por servicios es Servicio de Ambulancias 10,2 % (5
auxiliares), Servicio de Urgencias 18, 4 % (8 auxiliares y 1 enfermero), Servicio de Cirugía
12,3 % (6 auxiliares), Servicio de Pediatría 10,2 (4 auxiliares y 1 enfermero), Servicio de
Consulta Externa 16,3 % (7 auxiliares y 1 enfermero), Servicio de Gineco-obstetricia 16,3
% (7 auxiliares y 1 enfermero) y Servicio de Medicina Interna 16,3 % (7 auxiliares y 1
enfermero).
En promedio, el personal de enfermería tiene una antigüedad en el hospital de 6,1
años (DS: 8,53 años) y la mayoría (28,5 %) lleva menos de un año de antigüedad. El 6,1 %
se encuentra estudiando actualmente e invierten en promedio 3,3 horas diarias (DS: 1,1
horas) para esta actividad. Por otra parte, el 8,2 % del personal de enfermería, manifiesta
tener otra actividad laboral e invierte en promedio 2,8 horas diarias para la realización de la
misma.
El Índice medio de calidad de sueño de la población es de 4,1 ± 2,6, clasificada
como buenos dormidores. El 24,9 % de la población está clasificada como malos
dormidores y el 75,5 % como buenos dormidores.
Al indagar la calidad subjetiva del sueño, el 85,7 % considera que esta es “bastante
buena o buena” y el 14,3 % estima que es “mala o bastante mala”. El 34,7 % de la
población presentó una latencia del sueño prolongada (superior a 30 minutos), con una
latencia media de sueño de 28,2 ± 23,8.
Se presentó una duración inadecuada del sueño en el último mes, en el 61,2 % del
personal, considerada menor a siete horas por noche. Una eficiencia habitual del sueño
deficiente es menor al 85 %; en este sentido, en el 91,8 % de la población, la eficiencia fue
adecuada.
Conforme con la calificación del ICSP-VC, el puntaje total de perturbaciones del
sueño se considera inadecuado, cuando supera 10 puntos. En esta vía, el 10, 2 % de las
personas presentaron un puntaje superior a 10 puntos, considerado patológico. En cuando al
consumo de medicamentos para dormir se encontró que el 4,1% de la población hizo uso de
hipnóticos. Respecto a la calidad de la vigilia, se encontró que el 8,2 % presentó disfunción
diurna.
Finalmente, llevando a análisis estos resultados, podemos encontrar que los
resultados cualitativos dieron a conocer la existencia de alteraciones en la duración y
latencia de sueño, mientras los resultados cualitativos permitieron obtener explicaciones
que podrían estar detrás de estos hallazgos, por ejemplo, el estrés asociado a algunas
condiciones organizacionales, personales e incluso familiares.
Es importante como personales de la salud comenzar a considerar este tipo de
hábitos como dormir como una parte más importante y esencial dentro de nuestra labor, es
totalmente contradictorio que atendamos la salud dejando de lado la nuestra, comencemos a
tomar más conciencia de los procesos fisiológicos y las buenas rutinas que se tienen que
crear dentro de nosotros mismos para dar un servicio médico de calidad sin descuidarnos a
nosotros mismos.
Bibliografía.
(Satizábal-Moreno JP, Marín-Ariza DA.) Calidad del sueño del personal de enferemería.
Rev Cienc Salud. 2018; 16(especial): p. 75-86. Consultado el día 9 de noviembre de 2022
en https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/revsalud/a.6846
(Díaz-Campo Y, Puerma-Castillo C, et. Al.) La calidad del sueño en los profesionales
sanitarios de dos Áreas de Salud de Castilla-La Mancha. Rev Clin Med
Fam vol.2 no.4 Barcelona jun. 2008. Consultado el día 9 de noviembre de 2022 en
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