VOLCANES.
¿Qué es un volcán?
Un volcán es una montaña o cerro que tiene una apertura por la cual pueden escapar materiales
gaseosos, líquidos o sólidos desde el interior de la tierra. Un volcán es una fisura de la corteza terrestre
sobre la cual se acumula un cono de materia fundida y sólida que es lanzada a través de la chimenea
desde el interior de la Tierra. En la cima de este cono hay una formación cóncava llamada cráter.
Cuando se produce actividad en un volcán se dice que el volcán está en erupción.
Los volcanes por lo general son estructuras compuestas de material fragmentado y corrientes de lava. A
través de la chimenea sale la roca fundida que proviene del manto terrestre la cual se le conoce como
magma. Una vez el magma sale a la superficie, pierde los gases que contiene porque se evapora, y al
escurrir por las laderas del cono se le conoce como lava. Este cono se va formando por capas
solidificadas sucesivas, todas inclinadas hacia el exterior de la chimenea.
Partes de un volcán.
Las partes de un volcán son: cámara magmática, chimenea, cráter y cono volcánico.
1. La cámara magmática es donde está almacenada la roca fundida, que puede provenir de la
Astenosfera (100-700 kilómetros, en los límites de placas, dorsales y zonas de subducción) o de
la Litósfera (por descompresión de los sólidos se vuelven líquidos), que forma la lava.
2. La chimenea es el conducto por donde asciende la lava.
3. El cráter es la parte del volcán por donde los materiales son arrojados al exterior.
4. El cono volcánico es la aglomeración de lava y productos fragmentados. También es posible que
en las fracturas del cono volcánico o en las erupciones se formen cráteres adventicios que se
abren en los flancos o en su base y cuyas chimeneas secundarias tienen comunicación con la
principal.
Clasificación por forma.
Según la Agencia Científica de Ciencias Naturales de Estados Unidos, la mayoría de los geólogos
clasifican a los volcanes en cuatro tipos principales: los conos de ceniza, los volcanes compuestos o
estratovolcanes, los volcanes en escudo o domos basálticos y los domos de lava.
Los geólogos han clasificado los volcanes en tres categorías morfológicas: volcanes en escudo, conos de
cenizas y conos compuestos (también conocidos como estratovolcanes).
Volcanes en Escudo.
El Volcán Mauna Loa, es un Volcán de tipo Escudo, y es considerado el
más grande del Mundo. Es un volcán de grandes dimensiones y está
formado a partir de las capas de sucesivas de emisiones de lavas muy
fluidas, con escasas manifestaciones piroclásticas, formando edificios
cónicos de pendientes muy suaves (6-8º) que se denominan volcanes en
escudo, caracterizados además por cráteres de gran diámetro ocupados
por lagos de lava. Es un término similar al de caldera volcánica. Hawaii.
Conos de Cenizas.
*El Volcán mexicano Paricutín, es el más joven y estudiado del Mundo.
Un claro ejemplo de esta clasificación.
Un cono de cenizas es un mini volcán formado principalmente
por piroclastos expulsados a partir de una sola chimenea. Tiene un tipo
de lava semisólida, compuesta por cenizas y lava viscosa.
Normalmente producto de magma basáltico relativamente rico en gas,
los conos de cenizas jóvenes tienen pendientes empinadas, con laderas de entre 30 y 40 grados. Se
forman donde las erupciones son de tipo explosivo con predominio de materiales piroclásticos. Ej. Cono
de Cenizas, Nuevo México.
Conos compuestos o Estratovolcanes.
*El Monte Rainier, en Washington, Estados Unidos.
Un estratovolcán es una gran estructura volcánica de apariencia casi
simétrica compuesta por múltiples capas lava endurecida, depósitos
piroclásticos y cenizas volcánicas emitidos a partir de una chimenea
principal, esto mediante la alternancia de épocas de actividad
explosiva, dándole así una forma cónica y una monumental altura.
Los conos compuestos se producen cuando fluyen lavas
relativamente viscosas de composición andesítica. Un cono
compuesto puede expulsar lava viscosa por largos períodos, pero en un determinado momento puede
cambiar el estilo de erupción y lanzar materiales piroclásticos. Estos volcanes están caracterizados por
un perfil escarpado y erupciones periódicas y explosivas. La lava que fluye desde su interior es
altamente viscosa y se enfría y endurece antes de que pueda llegar lejos.
Tipo por erupción.
La temperatura, composición, viscosidad y elementos disueltos de los magmas son los factores
fundamentales de los cuales depende el tipo de explosividad y la cantidad de productos volátiles que
acompañan a la erupción volcánica.
Hawaiano.
Se caracteriza por una abundante salida de magma bastante fluida, sin que tengan lugar
desprendimientos gaseosos explosivos; estas lavas se desbordan cuando rebasan el cráter y se deslizan
con facilidad por la ladera del volcán, formando grandes ríos, lagos de lava que pueden recorren grandes
distancias.
En este tipo de erupciones, la lava incandescente, derretida, sale a través de una fisura y alimenta los ríos
de lava que bajan por la ladera del volcán. Ej: los volcanes Mauna Loa y Kilauea en las islas Hawái.
Estromboliano.
Este tipo de volcán recibe el nombre del Stromboli, volcán de las islas Lípari (mar Tirreno), al Norte de
Sicilia (Italia). Se originan cuando hay alternancia de los materiales en erupción, formándose un cono
estratificado en capas de lavas fluidas y materiales sólidos.
Las erupciones Strombolianas se caracterizan por ser explosiones intermitentes de lava basáltica que
salen despedidas de un solo cráter o viento y están separadas por periodos de calma de extensión
variable. El proceso de cada explosión corresponde a la evolución de una burbuja de gases liberados por
el propio magma. Los ejemplos más significativos de erupciones de este tipo son los volcanes Stromboli
en el mar Mediterráneo y Kiluchevski en Kamchatka.
Vulcaniano.
Del nombre del volcán Vulcano en las islas Lípari. Se desprenden grandes cantidades de gases de un
magma poco fluido, que se consolida con rapidez; por ello las explosiones son muy fuertes y pulverizan
la lava, produciendo una gran nube de gases cargados de ceniza, arena y fragmentos de rocas que
alcanzan varios kilómetros de altura.
La actividad suele comenzar con una erupción freática que descarga escombros. La fase principal suele
constar de una erupción de magma viscoso, rico en gases volcánicos y que forma una nube escura.
Cuando la lava sale se solidifica rápidamente, pero los gases que se desprenden rompen y resquebrajan
su superficie, que por ello resulta áspera y muy irregular, formándose lavas de tipo Aa. Los conos de
estos volcanes son de pendiente muy inclinada. Ejemplo: Volcán de Fuego.
Vesubiano.
El volcán que le da nombre a este grupo es el Vesubio (Nápoles). Difiere del vulcaniano en que la
presión de los gases es muy fuerte y produce explosiones muy violentas. Forma nubes ardientes que, al
enfriarse, producen precipitaciones de cenizas, que pueden llegar a sepultar ciudades.
Se caracteriza por alternar erupciones de piroclastos con erupciones de coladas lávicas, dando lugar a
una superposición en estratos que hace que este tipo de volcanes alcance grandes dimensiones. Otros
volcanes de tipo vesubiano son el Teide, el Popocatépetl y el Fujiyama.
En sus erupciones, son arrastrados los materiales que taponaban la chimenea e impedían la salida al
exterior de los gases, a la que sigue la emisión de magma incandescente.
Pliniano.
El nombre de Pliniano proviene de la erupción del Vesubio, Italia, ocurrida en el año 79 después de
Cristo, y que fue descripta detalladamente por Plinio El Joven, quien comparó la forma de la columna
eruptiva con los pinos de la campiña romana. La altura de la columna eruptiva alcanzó entre 27 y 33 km,
y se mantuvo durante 19 horas (Carey y Sigurdsson, 1987).
Las erupciones plinianas se destacan por la elevada cantidad de cenizas y piroclástos, las columnas de
cenizas se caracterizan por semejarse a gigantescas coliflores que se elevan miles de metros desde el
cráter.
Las erupciones subplinianas son similares a las plinianas, pero tienen una menor intensidad eruptiva. La
columna eruptiva alcanza menor altura, menor a 20 km y están asociada a la formación de domos y
oleadas piroclásticas. Representan un estilo intermedio entre el Pliniano y el vulcaniano. En ambos tipos
eruptivos las rocas predominantes son las ignimbritas, los depósitos de caída y brechas.
Los volcanes asociados a este tipo de erupciones tienen las laderas entre 30 y 40°. Están constituidos por
la superposición de flujos piroclásticos, depósitos de caída y lavas, por lo cual se denominan
estratovolcanes.
Las erupciones plinianas y subplinianas son catastróficas y muy destructivas.
Peleano.
Las erupciones de tipo Peleano son lavas muy viscosas, casi sólidas, que unas veces forman domos o
cúpulas, otras veces forman agujas o penachos, compuestos por lavas muy viscosas y ácidas, que se
originan en el foco del volcán. La erupción va acompañada de fuertes explosiones y la lava se abre paso
a través de grietas laterales. Debido a su alta viscosidad la lava desciende por las laderas en aludes
ígneos.
De los volcanes de las Antillas es célebre la Montaña Pelada, ubicado en la isla Martinica, por su
erupción de 1902, que destruyó su capital, Saint-Pierre.
Maar.
Los volcanes de tipo maar se encuentran en aguas someras, o presentan un lago en el interior del cráter,
o en ocasiones forman atolones. Se forman debido al contacto del magma con depósitos acuíferos
grandes los cuales se mezclan y crean erupciones consistentes en lodo a altas temperaturas, gases y
nubes de vapor, frecuentemente estos volcanes emiten nubes de gases tóxicos que pueden ser mortales.
Consisten generalmente en volcanes de tipo escudo debido a su forma mas no en su forma de erupción,
en otras ocasiones estos volcanes forman cráteres a nivel del suelo por donde emiten el lodo, el cual
transita lentamente formando grandes charcos y terrenos pantanosos. Sus explosiones son
extraordinariamente violentas ya que a la energía propia del volcán se le suma la expansión del vapor de
agua súbitamente calentado; son explosiones freáticas. Normalmente no presentan emisiones lávicas ni
extrusiones de rocas.
Erupciones submarinas.
En el fondo oceánico se producen erupciones volcánicas cuyas lavas, si llegan a la superficie, pueden
formar islas volcánicas. Las erupciones submarinas son más frecuentes que las de los volcanes que
emiten en las tierras emergentes.
Éstas suelen ser de corta duración en la mayoría de los casos, debido al equilibrio isostático de las lavas
al enfriarse, entrando en contacto con el agua, y por la erosión marina. Algunas islas actuales como
las Cícladas (Grecia), tienen este origen.
Erupción Islándica o fisural.
A pesar de que las erupciones volcánicas están relacionadas con estructuras en forma de cono, la mayor
parte del material volcánico es extruido por fracturas en la corteza denominadas fisuras. Estas fisuras
permiten la salida de lavas de baja viscosidad que recubren grandes áreas y se originan a lo largo de una
dislocación de la corteza terrestre, que puede tener varios kilómetros.
Las lavas que fluyen a lo largo de la rotura son fluidas y recorren grandes extensiones formando amplias
mesetas o traps, con un kilómetro o más de espesor y miles de kilómetros cuadrados de superficie.
Ejemplos de vulcanismo fisural es la meseta del Deccan (India).
A lo largo de las dorsales oceánicas, donde la expansión del suelo oceánico es activa, las erupciones
fisurales generan nuevo suelo oceánico. Islandia está ubicada encima de la dorsal centroatlántica y ha
experimentado numerosas erupciones fisurales. Las erupciones fisurales más grandes de Islandia
ocurrieron en 1783 y se denominaron erupciones de Laki. Laki es una fisura o volcán fisural de 25 km
de largo que generó más de 20 chimeneas separadas que expulsaron corrientes de lava basáltica muy
fluida. El volumen total de lava expulsada por las erupciones de Laki fue superior a los 12 km.
Dinámica.
La Tierra está formada por una corteza terrestre exterior que ronda los 40 Km de profundidad en la
superficie y unos 7 en el mar. Esa corteza está dividida en placas tectónicas, como si fuesen piezas de un
puzzle, que forman toda la superficie de la tierra y que se alejan, se acercan y chocan entre ellas. Debajo
de esta corteza exterior se encuentra el manto, que cuanto más profundo se encuentra más temperatura
tiene. Cuando el manto llega a una temperatura determinada se denomina magma, que no es más, que
roca fundida. Sabiendo esto, podemos definir un volcán como un conducto que comunica la parte
interior de la Tierra con la corteza exterior.
Las placas tectónicas se mueven entre sí como ya hemos dicho antes. Los volcanes suelen crearse en los
límites de esas placas. Pueden darse varias situaciones para que se forme un volcán:
Que las placas se separen: Si esto ocurre, se forma un espacio o zona débil entre esas dos
placas. Debido a esto, el magma situado en el manto sube por las grietas, puesto que tiene
una mayor densidad, y sale a la superficie expulsando todo el material llamado lava.
Que las placas choquen: Si pasa esto, una de las placas se montará encima de la otra,
haciendo que la que quede por debajo se funda con el manto formando nuevo magma que
asciende por las fisuras de la placa debido a su mayor densidad. Este ascenso formará un
conducto que comunicará con el exterior y que expulsará la lava.
Puntos calientes: En ocasiones se forman pozos de magma en puntos intermedios de las
placas que están a una temperatura inusualmente alta. Esto provoca que, en vez de haber
manto, se genere magma justo debajo de la corteza terrestre y salga disparada hacia el
exterior formando un volcán. Estos volcanes son pasajeros, puesto que una vez se mueva la
placa, lo más probable es que el punto caliente desaparezca
El magma está formado por gran cantidad de gases que, por regla general, suelen tener una densidad
menor a la del manto situado por encima. Cuando ese equilibrio se rompe (por las tres razones que
anteriormente citamos), los gases se expanden y se forman pequeñas burbujas de gas que empujan el
magma hacia arriba. El mismo caso que si agitamos una botella de un refresco gaseoso y abrimos el
tapón.
Los gases son la mayor parte del volumen de una erupción volcánica. El vapor de agua constituye más
de un 60% del total de gases, aunque también suelen expulsar dióxido de carbono, sulfuro, nitrógeno y
helio. Además de los nocivos gases, otro gran peligro es la ceniza expulsada que puede ser irritante para
los ojos y que puede afectar en las comunicaciones aéreas e incluso en el clima.