0% encontró este documento útil (0 votos)
214 vistas11 páginas

Oración y Avivamiento Espiritual

Este documento habla sobre tres elementos esenciales de la oración centrada en el reino de Dios: humillación, compasión por la iglesia y búsqueda de conocer a Dios. También explica cómo desarrollar este tipo de oración profunda a través del Espíritu Santo, para experimentar el amor de Dios de una manera que vaya más allá de la mera creencia racional.

Cargado por

Gerardo Arias
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
214 vistas11 páginas

Oración y Avivamiento Espiritual

Este documento habla sobre tres elementos esenciales de la oración centrada en el reino de Dios: humillación, compasión por la iglesia y búsqueda de conocer a Dios. También explica cómo desarrollar este tipo de oración profunda a través del Espíritu Santo, para experimentar el amor de Dios de una manera que vaya más allá de la mera creencia racional.

Cargado por

Gerardo Arias
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA ORACIÓN CENTRADA

EN EL REINO
POR TIMOTHY KELLER

Está enfocada en la presencia de Dios y Su reino.

Jack Miller habla acerca de la diferencia entre las reuniones de “oración de mantenimiento” y “oración
de la línea de frente”. Los encuentros de oración de mantenimiento son cortos, mecánicos y totalmente
enfocados en las necesidades físicas de la iglesia. Pero los encuentros de oración de primera línea tienen
tres cosas básicas:

a) Requiere de gracia, confesión de pecados y de humillación de uno mismo


b) Compasión y celo por el florecimiento de la iglesia y la salvación de los perdidos
c) Una búsqueda de conocer a Dios, de ver Su rostro, de ver Su gloria.

Ahora, estos no son solamente algunas declaraciones. Es muy claro cuando escuchamos las oraciones en
un encuentro si estos conceptos están presentes. Es más interesante aún cuando estudiamos la oración
bíblica para avivamientos como ser Hechos 4, Éxodo 33 o Nehemías 1. Estos tres elementos son fáciles
de ver. Note, por ejemplo en Hechos 4, que los discípulos, cuyas vidas habían sido atacadas, no pidieron
por protección para ellos mismos y sus familias, sino sólo valentía para seguir predicando.

Cómo desarrollar este tipo de oración.

1. Orar para que el Espíritu de Dios esté en nuestro corazón.

En el incidente del becerro de oro se abrió una brecha entre Dios, el pueblo y Moisés. Comenzó una
“oración extraordinaria” por una renovación espiritual y un avivamiento. A continuación está el
intercambio de oración de Moisés en Éxodo 33:12-16:

“Y Moisés dijo al SEÑOR: Mira, tú me dices: "Haz subir a este pueblo"; pero tú no me has declarado a
quién enviarás conmigo. Además has dicho: "Te he conocido por tu nombre, y también has hallado
gracia ante mis ojos". Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tus
caminos para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos. Considera también que esta nación es tu
pueblo. Y Él respondió: Mi presencia irá contigo, y yo te daré descanso. Entonces le dijo Moisés: Si tu
presencia no va con nosotros, no nos hagas partir de aquí. ¿Pues en qué se conocerá que he hallado
gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y
tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra?”.

Note que la preocupación de Moisés es netamente personal y experimental. El ha sido llamado como
líder espiritual, pero él quiere algo que lo capacite como tal líder. ¿Qué es? En el vs. 12 él dice: “Tú me
dices que tú me conoces por mi nombre (personalmente)”. Entonces en el vs. 13 él declara: “Si eso es
verdad, enséñame que te conozco personalmente”.

¿Suena contradictorio? ¿Qué quiere decir con esto Moisés?. El no estaba totalmente conforme con el
simple conocimiento del hecho de que Dios lo aceptaba (hallar favor), de que lo conocía personalmente y
que lo amaba. Él deseaba un personal y directo conocimiento de Dios. El deseaba una sensación
profunda en su corazón acerca de lo que él creía con su mente. El quería una profunda y completa
seguridad de ese amor.

Tenemos algo similar en Efesios 3:14-19. Pablo dice a los lectores cristianos que él está orando por ellos.
¿Qué es lo que está pidiendo?. Él está orando por el Espíritu Santo para ellos. El pide que:

a) El Espíritu les de poder internamente


b) Que Cristo habite en sus corazones
c) Que ellos puedan conocer el amor de Cristo
d) Que puedan ser completamente llenos de Dios.

El dice:
“Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe
nombre toda familia en el cielo y en la tierra, que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser
fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior; de manera que Cristo more por la fe en
vuestros corazones; y que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los
santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que
sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios”.

Esta es una oración perpleja desde una perspectiva. Él está orando por cristianos. Un cristiano es alguien
quien por definición tiene a Cristo morando en él. Y sin lugar a dudas todos los cristianos conocen el
amor de Cristo por ellos, de otra manera no tendrían fe para ser salvos. No solamente eso, todos los
cristianos tienen la plenitud de Dios dentro de ellos ( “Porque toda la plenitud de la Deidad reside
corporalmente en El, y habéis sido hechos completos en El, que es la cabeza sobre todo poder y
autoridad; Colosenses 2:9-10). Entonces ¿qué es lo que Pablo está pidiendo?. Lo mismo que pedía
Moisés.

Una cosa es tener una cuenta bancaria y otra es retirar dinero de esa cuenta. Del mismo modo, una cosa
es tener a Dios como Padre y a Jesús como el que nos ama y otra cosa es experimentar esa verdad dentro
de nosotros, ser moldeados en la profundidad de nuestra vida emocional y en la misma amplitud de
nuestra vida actual y practica en el mundo.

Pablo no sólo quiere que nosotros creamos que la completa gloria y la grandeza de Dios están con
nosotros, sino que desea que sintamos esa gloria, para ser embargados y llenados con ella, para que
seamos moldeados por ella. Él está orando para que nosotros podamos agarrar, comprender la verdad de
quién es Jesús hasta que él llegue a ser algo más que una proposición racional, hasta que podamos estar
bajo su poder y nos afecte desde adentro hacia afuera.

Por ejemplo, ¿Crees que Dios te ama? Si eso es verdad, entonces ¿Por qué te desconsuelas tanto cuando
otros te critican?. Pero cuando la verdad del amor de Dios por vos realmente te “incendia”, cuando la
verdad acerca del amor de Dios crece, te disturba y conforta y emociona, entonces descubrirás que la
crítica ya no te lastima como antes. La verdad ha descendido dentro de tu corazón. Esto es por lo cual
Pablo está orando.

Otro ejemplo es Romanos 8:15-16, donde Pablo dice: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu
de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El”.
El versículo 15 nos muestra que el Espíritu Santo nos capacita para creer que somos hijos de Dios. En
otras palabras, el Espíritu Santo nos capacita para que creamos en el evangelio. De hecho, cada corazón
regenerado “conoce” que somos hijos de Dios y el versículo 16 alude a esto cuando dice que nuestro
espíritu o corazón “testifica” que somos sus hijos, pero aún así hay una mayor profundidad de seguridad.

“El Espíritu” viene al costado de nuestro espíritu y testifica con él. Este es un lenguaje de una corte.
Nuestro espíritu está como testigo y está testificando que somos hijos de Dios, los escogidos de él. Sin
embargo, hay un montón de evidencias que respaldan lo contrario. El veredicto, en un sentido, es
dudoso. Pero entonces, llega el Espíritu Santo, como un “testigo de alto precio”, y él también testifica que
somos hijos de Dios, entonces toda duda se disuelve. El caso es cerrado.

Martin Llod-Jones y muchos otros autores entienden y enseñan que a veces en nuestra experiencia
recibimos una infusión (un torrente) del amor de Dios y de una realidad que va más allá de la confianza
normal que nuestro corazón tiene. Lloyd-Jones llama a esto la primera “intuición” y la tardía
“deducción”. Ordinariamente nosotros inferimos que Dios es nuestro Padre consultando nuestra razón,
recordando promesas de las Escrituras, y así sucesivamente. Pero a veces hay una inmediata e intuitiva
alegría de esa relación con Dios. Es la diferencia entre conocer que un hombre es tu padre, y el estar en
sus brazos. Cuando uno de nosotros recibe este “testimonio del Espíritu” entonces tenemos una
renovación espiritual. Cuando esta verdad es derramada sobre varias personas, entonces tenemos un
avivamiento.

Por ejemplo, el evangelista Dwight L. Moody tenía una iglesia en Chicago cuyo edificio fue destruido en
el gran incendio de 1871. El estaba en la ciudad de Nueva York para recaudar fondos para la
reconstrucción y al mismo tiempo él estaba orando por el poder del Espíritu Santo en su vida para poder
sobrellevar este sentimiento de debilidad y abatimiento luego de esta gran tragedia. Moody cuenta que..

“Yo estaba clamando todo el tiempo para que Dios me llenara con su Espíritu. Bien, un día, en la ciudad
de Nueva York, oh, ¡qué día ese!, no lo puedo describir, sólo puedo referirme a él, es demasiado sagrado
para nombrarlo. Pablo tuvo una experiencia de la cual nunca habló por 14 años. Sólo puedo decir que
Dios se reveló a sí mismo en mi corazón, y he tenido tal experiencia de su amor que tuve que pedirle que
retire su mano. Fui a predicar nuevamente. Los sermones no eran diferentes, no presenté ninguna nueva
verdad; pero cientos de personas se convirtieron. Yo no quisiera regresar jamás a lo que era antes de
esta bendita experiencia aún si quisieran darme todo el mundo, este sería como un poco de polvo de la
balanza”.

El evangelista Edwards explica estos textos bíblicos (Éxodo 33, Romanos 8, Efesios 1 y 3) en el siguiente
párrafo clásico de uno de sus sermones titulado “Una divina y sobrenatural luz”. El dice:

“Hay un doble conocimiento de la bondad de la cual Dios ha hecho la mente del hombre capaz. La
primera, la que es meramente una noción y la otra es, la que consiste en la sensación del corazón, como
cuando el corazón es sensible al placer y al deleite en la presencia de la idea sobre algo. En la primera se
ejercita meramente el entendimiento de la distinción de la disposición del alma. Por lo tanto hay una
diferencia entre tener una opinión de que Dios es santo y lleno de gracia, y tener la sensación del amor y
la belleza de esa santidad y gracia. Hay una diferencia entre tener un juicio racional de que la miel es
dulce y la experiencia de su dulzura. Un hombre puede tener lo primero en saber cómo gusta la miel,
pero un hombre no puede tener lo segundo a menos que tenga la idea del gusto de la miel en su
cerebro”.
2. Orar por la presencia de Dios en medio de su pueblo

Si continuamos con el estudio sobre la oración de Moisés por una renovación, debemos quizás pensar
que la oración de renovación es una cuestión de búsqueda personal, una experiencia interna con Dios.
Pero el punto de la oración corporativa es que nosotros vamos a Dios como un cuerpo, buscando la
presencia de Dios en la comunidad. Veamos nuevamente Éxodo 33:

“Entonces le dijo Moisés: Si tu presencia no va con nosotros, no nos hagas partir de aquí. ¿Pues en qué
se conocerá que he hallado gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con
nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre
la faz de la tierra?.... Entonces Moisés dijo: ´Muéstrame tu gloria´. Y el Señor le dijo: Tú no puedes ver
mi rostro, porque ninguno que me ve puede seguir con vida”.

Aquí vemos a Moisés seguir una oración por una seguridad y experiencia personal con Dios. El hace un
tremendo clamor. El desea conocer la gloriosa presencia de Dios, pero no solamente para sí mismo. El
desea que a la comunidad del pueblo de Dios le sea evidente la belleza y la visible realidad de Dios. Esta
es una oración que el mundo estaría asombrado y maravillado por la evidencia del poder de Dios y en el
resplandor por creer, de tal manera que este llegara a ser la nueva humanidad que es una señal del reino
futuro.

En el NT, la iglesia es llamada “Templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 3, Efesios 2, 1 Pedro 2). Este es un
tremendo clamor. La presencia del Espíritu en nuestra vida por medio de Jesús es el cumplimiento de la
promesa del AT donde dice que Dios llenaría a su pueblo y mostraría al mundo la nueva humanidad, un
nuevo hombre en la sociedad, en donde las prácticas de negocio, las relaciones raciales, vida familiar,
trabajo y descanso, sexo, dinero y poder son usados para servir y para promover el florecimiento de
otros.

Como un ejemplo en 1 Corintios 3:16-17 Pablo dice: “Ustedes saben que….. ustedes son el templo de
Dios?. El prosigue en argumentar con aquellos que están destruyendo la unidad y la comunidad de la
iglesia por medio de un espíritu divisor, por medio de contenciones entre sectores leales a un grupo
particular de líderes cristianos. Pablo dice que presionar al Espíritu y destruir la comunidad es igual que
tirar abajo el templo de Dios. Como lo describe Gordon Fee:

“Los corintios estaban en el proceso de desmantelar el templo de Dios, porque su fascinación con la
sabiduría significaba tirar por debajo la unidad del Espíritu en medio de ellos. He aquí la
preocupación más fuerte….. Su templo, el lugar de Su presencia, es santo, y ustedes la iglesia de
Corinto son ese templo. La iglesia congregada es el lugar de la presencia personal de Dios por
medio del Espíritu. Esto es lo que distingue al nuevo pueblo de Dios de todos los demás pueblos
sobre la faz de la tierra (Éxodo 33:16). No hay una palabra más importante en todo el NT acerca de
la naturaleza de la iglesia local que esta” (Gordon Fee, Pablo, el Espíritu y el pueblo de Dios, pg. 19).

Pablo entendió que la presencia del Espíritu no es solamente para dar a los individuos una gran
experiencia sino para hacer de la comunidad cristiana una sociedad que sea absolutamente única,
además de ser una comunidad de amor y verdad y belleza. La oración corporativa es una oración para el
cuerpo. Por supuesto, la experiencia individual del Espíritu y la experiencia comunitaria del Espíritu
están integralmente relacionadas. Los cristianos que comienzan a experimentar la belleza de Dios, su
poder y amor, colocan su relación personal con Jesús y la iglesia en primer lugar en sus vidas, y llegan a
ser testigos radiantes y atractivos, más deseosos y seguros de hablar a otros acerca de su fe, más sabios
(menos juzgadores) cuando lo hacen, y más seguros en su propia iglesia y por lo tanto más deseosos de
invitar a otros a visitar la iglesia. Ellos también tienen una nueva libertad para darse el uno al otro y no
están tan ansiosos u orgullosos de adquirir dinero o estatus. Todo esto sirve para embellecer la
comunidad cristiana.

A fin de cuentas, los tiempos de gran avivamiento espiritual son tiempos en donde los seguidores o
visitantes pueden ser parte de un grupo de cristianos para adorar e inmediatamente sentir una sensación
de amor que es tan fuerte y espeso que se podría casi cortar con un cuchillo.

“Lo que se necesita es algo tan profundo que no se pueda explicar en términos humanos.
Podemos predicar la verdad, podemos defenderla, podemos inducir a otros con nuestra
apologética, podemos intentar presentar un gran frente para el mundo, pero, sabemos, esto no
impresiona al mundo. Eso deja al mundo en donde está. Lo que se necesita es algo tan sublime,
tan divino, tan inusual que atraerá la atención del mundo y probará que nosotros somos, al
final de cuentas, el pueblo de Dios. Lo que está mal en nuestros días es la desaparición de la
singularidad de la iglesia. Qué difícil es ver alguna diferencia entre la iglesia y una buena
organización, la sociedad política o la sociedad cultural. Observemos sus encuentros y
preguntémonos, ¿podemos ver alguna diferencia entre ellos? Nosotros somos personas
agradables, somos personas respetables. Pidámosle a Dios, ¡Sacúdenos!, no que sacuda el
edificio, pero sacúdenos a nosotros. Pidámosle que haga con nosotros que sea tan maravilloso
que el mundo esté motivado a mirar y a decir: ¿Qué es esto?, así como lo dijeron en el día de
Pentecostés, o cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre Whitefield y los Wesleys.

3. Orar por la gloria de Dios en la ciudad

En Génesis 18 Abraham oró ferviente y repetidamente a Dios para que salve las ciudades de Sodoma y
Gomorra. En Jeremías 29 Dios llama a su pueblo a orar por la paz (shalom) de Babilonia. Esta era una
sociedad violenta y pagana. Todavía estamos llamados para orar para que la gloria de Dios les sea
revelada a ellos. Finalmente la oración de renovación corporativa en la ciudad en que estamos debe ser
una oración por nuestra ciudad. Debemos orar para que la gloria de Dios sea vista. Este es un tema
mayor en los Salmos. La gloria de Dios es Su peso, Su importancia, Su realidad. Muchas personas en
nuestra ciudad creen en un Dios, pero no en un Dios de gloria. Uno de los mejores caminos para hacer
esto es caminar por nuestro barrio y orar por él. Pero también puede significar orar por un grupo de
personas.

Nos llama a un arrepentimiento corporativo y a una añoranza por Dios. En adición, la oración centrada
en el Reino está caracterizada por el arrepentimiento por nuestra debilidad en el amor, gozo, celo por los
perdidos, hambre de Dios, y así sucesivamente. Todas las iglesias tienen pecados corporativos. Esto debe
ser hecho con sabiduría. Debe ser acompañado (y basado en) por una cuota enorme de esperanza.
Nosotros tenemos esperanza en el evangelio que Dios puede hacer tremendas cosas en medio nuestro. El
arrepentimiento corporativo debe ser hecho usualmente en conjunto mediante el establecimiento de un
plan concreto de evangelismo y cambio. Los encuentros de oración deberían combinar también
arrepentimiento con llevar un registro con oraciones respondidas, nuevas conversiones y otras victorias.
Veamos 2 Corintios 7 acerca del peligro de caer en un remordimiento y lamento, en lugar de un
arrepentimiento que produzca celo.
Es intrépido y específico. El registro de los avivamientos muestra un patrón remarcable. Comenzaron
con uno o algunos que tomaron la iniciativa de orar fervientemente por una renovación. El patrón es
Moisés (Éxodo 33) quien armó un tabernáculo afuera del campamento de Israel donde él y otros oraron
por la presencia de Dios y para ver Su gloria. Este tipo de oración no necesita necesariamente comenzar
como parte de un programa organizado de oración de la iglesia, en lugar de eso es un campo privado de
una cita profunda y a su vez de agonía para los líderes. Las características de este tipo de oración
incluyen:

• Una profunda confesión de pecado y una consagración personal. Los participantes pasan
mucho tiempo en una examinación personal, buscando una profunda santidad y consagración.
Ellos “se quitan sus ornamentos” (Éxodo 33:1-6). Ellos se examinan a sí mismos por el tema de
los ídolos y los colocan aparte.

• Luego ellos comienzan a clamar por el pedido mayor, una señal de la gloria de Dios. Esta
incluye pedir por: a) Por una experiencia personal de la gloria/presencia de Dios (“para que yo
pueda conocerte”. Éxodo 33:13), b) Para que las personas puedan experimentar la gloria de Dios
(vs. 15), y c) Para que el mundo pueda ver la gloria de Dios por medio de su pueblo (vs. 16). El
individuo ora por poder. Moisés le pedía a Dios que su pr3esencia fuera visible, obvia, para
todos: ¿Qué otra cosa puede distinguirme a mí y a tu pueblo de todo el resto de los habitantes
sobre la faz de la tierra?. Esta sería una oración que el mundo estaría admirado y maravillado
por la muestra del poder de Dios y el resplandor en la iglesia.

• Comentando la oración de Moisés por la gloria en Éxodo 33, Lloyd-Jones escribe: “Les
recomiendo la lectura de biografías de hombres que han sido usados por Dios en la iglesia a
través de los siglos, especialmente en avivamientos. Ustedes encontrarán este mismo santo
compromiso, esta misma argumentación, este razonamiento, este poner el caso delante de Dios
reclamando sus promesas. Oh, este es todo el secreto de la oración, a veces lo he pensado.
Thomas Goodwin utiliza un término maravilloso. El dice: “Suplícale a Él por ello, suplícale”. No
lo dejes solo. Importúnale, como sea, con su propia promesa. Cítale las Escrituras. Y tú sabes,
Dios se deleita en escucharnos hacer esto, de la misma manera que a un padre le gusta ver esto
en su propio hijo que obviamente ha estado escuchando lo que su padre ha estado diciendo”
(Avivamiento, pg.197).

Es extraordinario. Éxodo 33:7 Ahora Moisés suele tomar su tienda y armarla afuera del campamento a
cierta distancia, llamándola “la tienda del encuentro con el Señor”. Y aconteció que cualquiera que
buscaba al Señor iba a la tienda del encuentro fuera del campamento. El incidente del becerro de oro
hacía poco había ocurrido. La relación entre Dios y el pueblo había sido herida. Moisés ahora colocó un
tabernáculo afuera del campamento. Es importante recordar que este no era el tabernáculo que fue
eventualmente construido para ser un templo móvil para Israel en medio del campamento. Más bien,
esta era una simple tienda donde cualquiera podía ir a orar y encontrarse con Dios. Pero estaba colocada
fuera del campamento, probablemente como un símbolo de que tenían mucho arrepentimiento por
hacer con el fin de tenerlo a Dios nuevamente en medio de ellos. Aquellos que buscarían el rostro de
Dios deberían salirse del camino, salirse de sus patrones de vida normal para buscarlo a él. Moisés había
sido movido por Dios para crear este espacio para promover la oración para la presencia de Dios, y
pronto otros sintieron el mismo deseo o fuego de buscar a Dios también. Todo indica que al principio
muy pocos hicieron esto. Por un buen tiempo parece ser que sólo Moisés lo hizo.
¿Qué podemos aprender? Es interesante ver que usualmente los avivamientos comienzan con un grupo
pequeño de personas, o solamente una persona, quien comienza a orar por la gloria de Dios en la
comunidad. Pero usualmente es justamente sólo un puñado y casi siempre es un tipo de oración
extraordinaria, fuera de los servicios normales y de los tradicionales patrones de oración.

Estudio de un caso – Hemisferio occidental

Jeremías Calvin Lanphier, un laico de la Iglesia Reformada Holandesa del Norte, en la calle Fulton,
decidió mantener activa una reunión de oración los miércoles luego del almuerzo para hombres de
negocio quienes trabajaban en sus oficinas cercanas al vecindario. El primer encuentro se realizo el 23
de septiembre de 1857. La primera persona en unirse a Lanphier llegó media hora tarde y otros llegaron
más tarde aún. Pero la reunión creció rápidamente, y un mes después decidieron encontrarse todos los
días. Luego de unos meses, había tantas reuniones en la ciudad (para ese entonces, todo lo que se
conocía como lugar céntrico estaba repleto de lugares de oración), el diario estimaba que unas 10.000
personas se reunían cada tarde para orar. Para mayo de 1858, unas 50.000 nuevas personas se unieron a
la iglesia. Esto era en una ciudad de 800.000 habitantes. Esto comenzó con un hombre, luego un grupo
pequeño, que deseaba orar. Interesantemente en la misma franja (1857-1859) este mismo avivamiento
surgió en el norte de Irlanda y en Gales. En Irlanda del norte comenzó cuando un hombre llamado James
McQuilken encontró a dos otros para orar con él y en Gales fue Humphrey Jones. En cada caso un
pequeño grupo salieron “fuera del campamento” para orar.

Estudio de un caso - Hemisferio oriental

En 1900 el cristianismo en Corea era minúsculo todavía, 0,4 % de la población. Pero en 1903 en la ciudad
de Wonsan había allí un misionero canadiense, R.A. Hardie, quien estaba haciendo un tipo de
investigación bíblica sobre el tópico de la oración. El llegó a Lucas 11:13 “Si ustedes entonces, siendo
malos, saben cómo dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más vuestro Padre que está en los cielos les dará
el Espíritu Santo a aquellos que se lo piden”. El estuvo profundamente convencido que ese trabajo
misionero estaba motivado por un deseo de probarse a sí mismo, a otros y a Dios, que no estaba basado
en la gracia, oración y el Espíritu Santo. En lugar de la fe en la justificación en Jesús, él estaba tratando
de justificarse a sí mismo y eso lo había llevado a una falta de gozo, oración y poder. El dio ese
testimonio a una congregación coreana, arrepintiéndose públicamente de su orgullo, dureza de corazón
y de su falta de fe en Jesús. Esto fue electrificante en una gran cultura confucia donde hacer un acto así
era considerado impensable.

Las personas comenzaron a arrepentirse, orar, y buscar al Espíritu Santo en medio de ellos. El
avivamiento se expandió en toda la región alrededor de Wonsan y las iglesias comenzaron a crecer. En
1906, en el despertar de ese avivamiento, un estudiante coreano de nombre Sun Joo Kil organizó el
primer encuentro matutino de oración que se juntaba a las 4:30 de la mañana. Esta costumbre, como la
vigilia de toda una noche, llegó a ser vital en la vida espiritual de la iglesia coreana. Pero para ese
entonces eso era excepcional y extraordinario. Esto era “salir fuera del campamento”.

Finalmente en una conferencia bíblica, en enero 17 de 1907, en la ciudad de Pyongyang, 1.500 personas
(una multitud para ese entonces) se reunieron. El predicador concluyó su sermón e hizo un llamado a la
oración, animándoles a orar en voz alta si querían. Lo que se registró fue lo siguiente:

Toda la audiencia comenzó a orar en voz alta y al mismo tiempo. Repentinamente hubo como
un rugir profundo mientras las personas sentían una profunda urgencia en orar. La oración que
sonaba como la caída de una catarata de agua cautivó toda la congregación. William Blair, un
misionero presbiteriano, estaba presente y más tarde describió la escena: “Toda la audiencia
comenzó a orar en forma audible, y el efecto de esa audiencia de cientos de personas orando
juntos de manera audible fue algo indescriptible. Luego, después de otra confesión, ellos
rompieron en un llanto incontrolable y todos lloramos juntos. No podíamos ayudar. Y así la
reunión continuó hasta las 2:00 AM, con confesión, llanto y oraciones. Oramos pidiéndole a
Dios que derrame de su Espíritu Santo sobre su pueblo y eso sucedió” (Young-Hoon Lee,
“pentecostés coreano: El gran avivamiento de 1907”, Diario de estudios pentecostales asiático
4/1, 2001, pp.73-83).

Este encuentro siguió hasta las 2:00 AM, y la mayor parte del resto de la semana los encuentros de la
noche fueron así de poderosos. William Blair dice luego que la semana terminó:

“Los cristianos regresaron a sus casa, llevando el fuego pentecostal con ellos. Se esparció
prácticamente a todas las iglesias. Las escuelas cancelaron las clases por días mientras los
alumnos lloraban juntos por sus malas acciones. Nuestros corazones fueron tocados una y otra
vez cuando nos era devuelto pequeños artículos y sumas de dinero que nos habían sacado
durante varios años. En toda la ciudad las personas iban de casa en casa, confesando cosas
malas, regresando cosas robadas, no sólo a los cristianos sino a otros también. Un comerciante
chino quedó estupefacto cuando un cristiano entró a su negocio y le regresó una suma de
dinero que había obtenido de manera injusta años atrás. Toda la ciudad fue sacudida. El llanto
traspasó la ciudad hasta que los habitantes fueron consternados”. W. Blair, El pentecostés
coreano (Banner of Truth 1977).

Esto dio comienzo la larga marcha del cristianismo a través de la sociedad y cultura coreana en los
últimos 100 años hasta el día de hoy donde los cristianos son cerca de un 50% de la población.

Nota: Esto no debería ser tomado como mero emocionalismo o pietismo. Harvie Conn, un misionero en
Corea por muchos años, explicó que este avivamiento fue un cambio cultural, “encuentro de poder” del
primer orden. Harvie escribe que el Confucionismo ha hecho un ídolo de la autoridad jerárquica y por lo
tanto era profundamente auto justificable y guiaba a la creencia que ninguna persona de ninguna
jerarquía debía arrepentirse.

Eso representaba una pérdida de identidad. Pero el evangelio trajo un “encuentro de poder” con la
justicia propia de la cosmovisión del Confucionismo al corazón de la cultura coreana. Un nuevo
concepto de humildad y de grandeza en el evangelio produjo un enorme cambio en la vida de los
convertidos. En el avivamiento, especialmente los hombres, quienes no tenían habilidad alguna para
lidiar con la vergüenza y la pérdida, experimentaron el amor de Dios en el evangelio a través del
Espíritu Santo y eso les libertó para admitir sus temores. Harvie Conn, “conversación y cultura – Una
perspectiva teológica con referencia a Corea” en Abajo a la tierra: Estudios en cristianismo y cultura, ed.
Stott y Coote (1980).

En resumen. ¿Cuál es la lección? M. Lloyd-Jones dice que el avivamiento comienza cuando “nosotros
establecemos esa tienda del encuentro en algún lugar, fuera de las actividades ordinarias. Tenemos que
salirnos del camino. Ahora, esta es la pregunta que quiero imprimir sobre sus mentes. ¿Están ustedes
contentos con venir a los servicios y realizar actividades rutinarias? ¿O sienten que han sido llamados
para un encuentro de oración excepcional? ¿Estamos dispuestos a salir del campamento, para tomar
alguna acción deliberada, que de alguna manera nos separa?. Ningún avivamiento que alguna vez se
haya experimentado en la larga historia de la iglesia ha sido un movimiento oficial de la iglesia.
Créanme, mis amigos, cuando el siguiente avivamiento venga, vendrá como una sorpresa para cada uno,
especialmente para aquellos que han tratado de organizarlo”. (M. Lloyd-Jones, Avivamiento, p. 166, 170).

Es preponderantemente corporativo

Isaías 62:6-7 dice: “He colocado atalayas sobre sus murallas, o Jerusalén; no va a haber días o noches
silenciosas. Ustedes que claman al Señor, no descansen, y no le den descanso a Él hasta que él establezca
a Jerusalén y haga de ella la alabanza de la tierra”.

Isaías ve toda la historia como un “relato de dos ciudades”. El entiende que la “ciudad del hombre” es un
orden social construido cobre una humana auto-salvación y auto-glorificación, y la “ciudad de Dios” un
orden social construido sobre Dios. Esa “ciudad” a menudo llamada “Jerusalén” o “Sion” o “Montaña de
Dios” o “la ciudad fuerte”, es el pueblo de Dios sobre la tierra, una sociedad humana alternativa. Isaías
está orando para que Dios embellezca a la gente de Dios con su presencia para que el mundo pueda ver
eso y glorificar a Dios. Esa es una oración para gloria y avivamiento. El “atalaya” aquí son aquellos, que
al igual a Isaías, están orando por eso.

Pero lo que quiero que observemos aquí es el extraordinario llamado de no entregarnos a nosotros
mismos al descanso y de no darle descanso a Dios hasta que él establezca a Jerusalén y haga de ella la
alabanza de la tierra. El lenguaje parece ser muy descarado o audaz. Pero encaja con un mensaje similar
de Jesús mismo, en el cual el narra la parábola de la mujer que insiste con un juez injusto para que este
haga justicia, y luego él dice que nosotros deberíamos clamar a Dios en oración de la misma manera
(Lucas 18:1-8). Y también encaja con la forma en que los salmistas a menudo oraban. Ellos oraban una y
otra vez, recordándole a Dios acerca de sus promesas, ellos se mantenían diciéndole acerca de lo que él
hizo y acerca de lo que dijo que haría.

Así como Lloyd-Jones tan vívidamente dice: “No le den descanso. Ustedes no descansen. Manténganse
firmes. Bombardeen a Dios. Bombardeen el cielo hasta que la respuesta venga” (Lloyd-Jones,
Avivamiento, p. 261). Estas palabras son extraordinarias cuando nos damos cuenta que Lloyd-Jones era
un hombre tradicional, conservador y un calvinista acérrimo. Pero él conocía la Biblia, él conocía su
lenguaje y su espíritu, y él nos llama a orar así como la Biblia nos llama a orar. Consideremos a Abraham
orando por Sodoma y Gomorra, ciudades increíblemente corruptas y violentas. Pero él oró a Dios por
misericordia por ellos. “Considerarías no destruirla si hubiera 50 justos?. Ok, le dijo a Dios, ¿Qué acerca
de 40, 30, 20?. Consideremos a Moisés sobre la montaña, orando por la gloria (Éxodo 33-34). Dios le
dice: Yo te daré todo esto. Pero Moisés le dijo: “Yo quiero más”. Dios le dice, está bien te doy más, Y
Moisés le dice: “Quiero aún más”.

Quizás el ejemplo más vívido de esto es Jacob. Jacob luchó con un misterioso extraño en la mitad de la
noche en Génesis 32. Él se dio cuenta que estaba luchando con Dios. Y Dios le dijo: “Déjame ir” y Jacob
le dice, “No, hasta que tu no me bendigas”. Y así Dios lo bendijo. Aquí tenemos lo mismo que vemos en
Abraham, Moisés, los salmistas, Isaías 62 y Lucas 18. Dios, quien obviamente no necesita que nosotros
oremos para que él haga su voluntad, quien no necesita que le recordemos y que repitamos, sin embargo
desea que nosotros oremos en una forma sustanciosa o extraordinaria. ¿Por qué?.

Jonathan Edwards en la bendición de Dios


Jonathan Edwards tiene un sermón remarcable sobre Génesis 32:26-29, titulado: “El camino para
obtener la bendición de Dios es no dejarlo ir a menos que nos bendiga”. Aquí hay un resumen de su
argumento:

1. Lo que este deber no es

a. No es presionar a Dios repetidamente porque nosotros creemos que lo merecemos. Muy a


menudo las oraciones son motivadas por un sentido de que nosotros tenemos merecido lo
que nosotros pedimos porque tenemos una buena vida. Nosotros decimos “Me voy a
plantar en tu obligación, yo te he servido, ahora sírveme tu”.

b. No es presionar a Dios simplemente porque estamos desesperados por un deseo


exorbitante. Cuando nuestras buenas cosas llegan a ser importantes nosotros perdemos
todo contentamiento interno. Hay algunas cosas que para nosotros son tan indispensables
que si no las tenemos no podemos imaginarnos seguir adelante. De modo que
prevalecemos en oración llenos de ansiedad y miedo.

2. Lo que este deber es

a. Es presionar a Dios en oración porque él nos llama a hacerlo. Esta es la forma en que él
quiere que nosotros le busquemos a él y sus cosas buenas.

b. ¿Por qué Dios quiere que lo hagamos de esa manera?. Edwards nombra las siguientes
razones:

1) Primero, él desea que hagamos esto de esta manera para que nuestro corazón pierda la
autosuficiencia. Sólo si oramos de una manera sustancial llegamos a un profundo
reconocimiento de nuestra dependencia absoluta de Dios. Si la bendición de Dios
llegara a nosotros, sin mucha oración, seríamos de corazón duro y orgullosos,
asumiendo que una vida buena y confortable es simplemente el “derecho de toda
persona sensible”. Nos enceguecería ante nuestra verdadera condición de debilidad.
Esta es la razón por el cual Romanos 1 dice que la peor cosa que Dios puede hacer a un
corazón rebelde es “entregarlo a sus deseos”, Ej. Darles lo que ellos quieren sin oración.
Esto es lo que conduce a las personas estar ciegos de su necesidad de Dios.

2) Segundo, él desea que lo hagamos para que nuestro corazón esté preparado en
regocijarse en Dios como el autor de toda bendición. Si la bendición vendría fácil sobre
nosotros sin mucha oración, no lo percibiríamos a él como la fuente de todo lo que
necesitamos. Cuando nosotros no oramos nos estamos robando a nosotros mismos
nuestro gozo. Nos estamos cerrando a nosotros mismos a la gracia y la bondad de Dios.
Si la bendición viniera fácil, no estaríamos llenos de gratitud, la cual es la única manera
apropiada del corazón humano hacia Dios y hacia sí mismo. Una vida saturada de
oración encuentra deleite en las cosas más mundanas, salud normal, ingresos, vida
familiar, relaciones. Todas estas cosas aparentan al corazón lo que realmente son,
asombrosos regalos de la gracia. Sin una vida saturada de oración, sin embargo,
nuestros ojos están enceguecidos ante el asombro de las cosas simples que tenemos de
Dios.
3) Tercero, cuando realizamos oraciones extraordinarias corporativas entonces la
atmósfera de la bendición crea comunidad, tejiendo nuestros corazones juntos. Cuando
oramos juntos por alguna bendición individual, esa persona siente un apoyo y una
solidaridad que no se puede dar de ninguna otra manera. Cuando oramos juntos por
nuestra iglesia, eso nos une y nos hace mirar a Dios en lugar de culpar a otros por
cualquier cosa en la vida de la iglesia.

De manera resumida, Dios nos pide que hagamos oraciones extraordinarias porque él sabe que es muy
peligroso darnos cosas buenas a menos que nuestro corazón y nuestra visión espiritual esté preparada a
través de mucha oración.

También podría gustarte