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COLTAN1

Este artículo describe cómo Australia y Brasil están avanzando en la explotación de coltán, un mineral vital para los dispositivos tecnológicos que ha provocado conflictos en África. Estos países buscan satisfacer la creciente demanda y reemplazar la producción de la República Democrática del Congo, el mayor productor mundial, cuya extracción está manchada de sangre. La producción de coltán en estos nuevos mercados ocurrirá de manera irreversible en los próximos años.
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COLTAN1

Este artículo describe cómo Australia y Brasil están avanzando en la explotación de coltán, un mineral vital para los dispositivos tecnológicos que ha provocado conflictos en África. Estos países buscan satisfacer la creciente demanda y reemplazar la producción de la República Democrática del Congo, el mayor productor mundial, cuya extracción está manchada de sangre. La producción de coltán en estos nuevos mercados ocurrirá de manera irreversible en los próximos años.
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Nuevos mercados para un coltán sin sangre


Australia y Brasil avanzan en la explotación de un mineral vital para los dispositivos
tecnológicos y que ha provocado guerras y muerte en África
SUSANA CARRIZOSA

Madrid 13 ABR 2019 - 14:18 CEST


El coltán ha saltado al primer plano gracias al desarrollo exponencial de la tecnología. Es el único mineral
que permite trabajar la miniatura, algo irrenunciable en un mercado voraz que exige cada temporada
dispositivos electrónicos más ligeros y sofisticados. A la República Democrática del Congo (RDC), que
cuenta con el 80% de las reservas mundiales, eso sí, manchadas de sangre (la búsqueda desenfrenada de
coltán ha desembocado en explotación infantil y guerras), le han salido dos potentes competidores: Australia
y Brasil.
“Ambos países van a reordenar el mercado y a sustituir, en producción, al centro de África”, apunta José
Antonio Espí, excatedrático de la ETS de Ingenieros de Minas y Energía de Madrid. “Australia está ya
preparando minas grandes de coltán y litio. Brasil, con las mayores reservas del mundo de columbita, está
inmerso en un proyecto de gran envergadura”, agrega. En este sentido, el presidente del Colegio de
Geólogos de España, Manuel Regueiro, recuerda que Australia tiene recursos suficientes de tántalo
(componente del coltán muy apreciado por la industria) “para cubrir la demanda mundial durante muchos
años”. Y apostilla: “Sin coltán africano no debería haber problemas de suministro. No olvidemos, además,
que un 30% del coltán utilizado procede de reciclado”.
El coltán (mezcla al 50% de columbita y tantalita), imprescindible en la fabricación de componentes
electrónicos, smartphones, portátiles o satélites, facturó en un mercado pequeño y concentrado algo más de
300 millones de euros en 2018, según datos de United States Geological Survey (USGS). Con una
cotización de 180 euros el kilo, estos ingresos representan una cifra pequeña si se comparan, por ejemplo,
con el valor de la producción mundial del cobre, que asciende a 100.000 millones de euros. El problema es
que la producción anual de coltán —1.800 toneladas— no da abasto para alimentar unas desorbitadas
ventas, por ejemplo de móviles, cifradas en 1.600 millones de unidades en todo el mundo. La fabricación de
consolas de videojuegos es otro ejemplo que dispara, igualmente, la dependencia de este estratégico mineral
si se tiene en cuenta que solo el producto estrella en 2017, la Nintendo Switch, logró vender en su primer
año 15 millones de unidades. Espí asegura que en los próximos cinco años “habrá una fuerte demanda de
este mineral crítico fuera de su ámbito de conflicto, cuando su explotación se traslade a Australia y Brasil”.
De hecho, los datos de USGS correspondientes a 2018 ya sitúan a Australia como segundo productor
mundial de coltán, con una producción de 120 toneladas de óxido de tantalio, precedida solo por la
República Democrática del Congo y Ruanda.
Controlar la producción de estos minerales tecnológicos posiciona y empodera así a países como Australia y
Brasil en un nuevo orden dentro de la economía mundial, al que España aspira también desde la mina de A
Penouta (Ourense). Gestionada por la empresa Stategic Minerals Spain (capital español y americano),
produce 700 toneladas anuales de concentrado mineral de estaño, tantalio y niobio (columbita), que suponen
el 3,85% de la producción mundial de coltán.
Este paulatino traslado del mercado del mineral es algo que va a producirse “de manera irreversible” por
varias razones. “La primera es un agotamiento natural de las reservas de coltán africano, por la aprobación
de leyes como la Ley Dodd-Frank, que exige a las empresas norteamericanas determinar si los productos
contienen minerales conflictivos de la RDC o de países vecinos, y por la inevitable pérdida de reputación
que le supondría a un fabricante una posible relación con la compra de coltán de conflicto”, argumenta Espí.

En busca de minas
Invertir en minas se convierte así en objeto de deseo ante la supremacía del coltán y, sobre todo, de su
segundo componente, el tantalio. Su valor es 10 veces superior al de la columbita, y es la base de la
fabricación de condensadores en la industria electrónica por su resistencia a temperaturas muy elevadas o su
gran capacidad de almacenaje. Tal es el caso de empresas como Tawana Resources y Alliance Mineral
Assets, que han suscrito recientemente una joint venture con la mina australiana Bald Hill. Un país al que el
tantalio le otorga una posición estratégica, como reconoce la agencia del gobierno Geoscience Australia:
“Las exportaciones de tantalio están presentes como diversificación y valor agregado en la economía
australiana y tienen una importancia estratégica y económica para muchos países socios”.
El avance del coltán no africano comienza a despejar un poco el panorama en la República Democrática del
Congo. Lo que allí ocurre ha sido calificado por Naciones Unidas como un genocidio que se ha saldado con
más de cinco millones de muertes y sobre el que expertos geólogos e ingenieros se preguntan cómo se ha
llegado a dicha situación cuando el coste del coltán que lleva un móvil no supera los dos céntimos. Las
miras a este respecto están puestas ahora en Brasil, segundo mayor productor mundial de tantalio fuera de
África, y el primer proveedor de EE UU (40%), ya que la Amazonía se encuentra entre los objetivos
económicos del nuevo presidente, Jair Bolsonaro. En este sentido, el geólogo brasileño y profesor de la
Universidad de São Paulo, Francisco de Assis, lanza este mensaje: “Estamos vigilando muy de cerca el
impacto que su explotación pueda tener en la Amazonía brasileña y muy especialmente en su comunidad
indígena”.

POCA TRANSPARENCIA
El coltán es un conjunto de dos metales, cuyo valor es muy volátil porque se extraen pequeñas
cantidades y para el que no hay un mercado internacional donde se reúnan los compradores y pujen por
su precio. Este sí es el caso de otros minerales como el cobre, níquel, aluminio o estaño, que cotizan en
la Bolsa de Metales de Londres.
Sobre el precio del coltán se encuentran solo referencias en revistas especializadas. Al no existir precios
oficiales, este se determina únicamente mediante negociación entre el comprador y el vendedor. Su
comercialización se suele realizar mediante operaciones de compra bilaterales. Por eso los expertos
piden “un precio de referencia para conseguir un mercado más transparente”.

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