ENFERMEDADES VIRALES
EN GATOS DOMÉSTICOS.
INVESTIGACIÓN CIENTIFICA
POR: SUSANA LEYVA HERNANDEZ
UNIVERSIDAD POPULAR AUTÓNOMA DE VERACRUZ
LICENCIATURA EN MEDICINA VETERINARIA
Y ZOOTECNIA
LECTURA Y ESCRITURA DE TEXTOS ACADÉMICOS
L. C. E. MONICA ESCOBAR BOVIO
GRUPO:102
PROYECTO: ENFERMEDADES VIRALES EN GATOS
DOMESTICOS; INVESTIGACIÓN CIENTIFICA.
POR: SUSANA LEYVA HERNÁNDEZ
INDICE
INTRODUCCIÓN:.................................................................................................................................3
JUSTIFICACIÓN:..................................................................................................................................4
DESARROLLO:.....................................................................................................................................5
ORIGEN DEL GATO DOMESTICO.....................................................................................................5
ENFERMEDADES VIRALES EN GATOS DOMESTICOS.......................................................................6
PANLEUCOPENIA FELINA............................................................................................................6
RINOTRAQUEÍTIS........................................................................................................................9
CALICIVIROSIS...........................................................................................................................14
PERITONITIS INFECCIOSA FELINA.............................................................................................16
INMUNODEFICIENCIA FELINA...................................................................................................20
DISCUSIÓN................................................................................................................................21
CONCLUSIÓN:...........................................................................................................................22
BIBLIOGRAFIA...........................................................................................................................23
INTRODUCCIÓN:
El origen de los gatos se remonta a 12 millones de años, momento en que los
felinos comenzaron a poblar la Tierra. Sin embargo, fue hace 4000 años cuando
empezó su domesticación. En aquellos tiempos, los egipcios decidieron utilizarlos
para mantener a las ratas lejos de sus almacenes de cereales. (Suarez Tesouro,
2011).
Como bien se sabe, en la actualidad, el gato es una mascota común en la
sociedad y que en ciertas familias a llegado a formar parte de ellas y a
considerarse una parte muy importante y hasta indispensable. Para esto, los
felinos deben llevar un trato digno y cuidados buenos y adecuados para su
especie en diferentes aspectos como la alimentación, el aseo, el alojamiento, la
reproducción, pero aun mas importante la asistencia medica que se les debe
brindar, y la prevención a contraer enfermedades virales que dañen su salud.
Es por ello que realizo está investigación, la cual está integrada por un poco de
información sobre el origen del gato, para así comprender de donde proviene y
porque la importancia de estos, y de las diferentes enfermedades virales que los
gatos pueden contraer, sus causas, sus consecuencias, sus diagnósticos, sus
tratamientos, entre otros puntos importantes para así conocer más sobre esté
tema que es remotamente importante el cual es “ENFERMEDADES VIRALES EN
GATOS DOMESTICOS”, y con esto conocer un poco más, para saber cuidar a
nuestros amigos felinos, y saber actuar al momento de encontrarnos con una de
estas enfermedades.
JUSTIFICACIÓN:
Creo que está investigación sería de mucha utilidad para la sociedad en general,
pero sobre todo para nosotros los estudiantes de medicina veterinaria y para las
personas que les gusten, tengan y piensen o quieran tener gatos, ya que sería
como un manual de apoyo. En dicha investigación se manejará información
generalizada, tratando de profundizar los temas que se consideren de mayor
importancia. También se pretende enseñar a la gente, la frecuencia con que estos
cuidados se deben realizar, por ejemplo, el tiempo adecuado, de acuerdo a la
edad, estación del año, y el manejo requerido.
DESARROLLO:
ORIGEN DEL GATO DOMESTICO.
El gato ha convivido con el hombre desde hace miles de años. Pero hasta hace
4000 años fue cuando se doméstico, y fueron los antiguos egipcios los primeros
en utilizarlos para controlar roedores. Y estos lo reverenciaban como cazador y
comenzó a ser identificado como reencarnación de la diosa Bastit.
Más tarde, otras civilizaciones comenzaron a domesticarlos, los fenicios los
llevaron a Italia donde se expandió por toda Europa y emigró al nuevo mundo con
los colonizadores europeos.
A pesar del periodo de persecución en la Edad Media en que os gatos fueron
asociados con el diablo hacia el siglo XVIII se habían convertido ya en populares
animales domésticos y se habían expandido por todo el mundo.
Después cada vez más como compañía en la segunda mitad de siglo XX se han
popularizado bastante, y en algunas regiones superan en número a los perros.
Hay muchos motivos para que los gatos sean tan populares, muchos aficionados
lo atribuyen a su belleza y personalidad y es cierto que este animal ofrece
entretenimiento, fidelidad, cariño conservando a la vez si digna independencia y
autosuficiencia. Además de que su costo de adquisición y mantenimiento es
mucho menor que el de un perro.
Son muy limpios, exigen menos cuidados que otros animales de compañía. Para
ancianos e impedidos o para cualquier persona que vive sola, un gato da cariño
sin demasiadas exigencias.
Está investigación proporciona
información importante sobre sus
enfermedades, manejo y cuidados que
debe llevar el gato para orientar al
propietario y a la sociedad en general
sobre un mejor cuidado para el felino. Ilustración 1. Gato domestico de la
actualidad.
ENFERMEDADES VIRALES EN GATOS DOMESTICOS.
PANLEUCOPENIA FELINA
El virus de la panleucopenia felina (FPV) es,
sin duda, uno de los más temidos por los
veterinarios clínicos de pequeños animales,
debido a su alta morbilidad y mortalidad. Se
trata de un parvovirus similar al que afecta a la
especie canina (CPV), y produce síntomas
parecidos, aunque no son enfermedades
“gemelas”. Ilustración 2. Felino con
panleucopenia felina
DIAGNOSTICO
Para realizar un diagnóstico de panleucopenia hay que basarse, en primer lugar,
en los signos clínicos (fiebre, decaimiento, deshidratación, vómitos, diarrea e
ictericia, entre otros). En la hematología, puede observarse leucopenia en los
primeros días de la enfermedad, más severa cuanto más grave sea el cuadro. A
medida que evoluciona, y más frecuentemente en los gatos que progresan
favorablemente, la serie blanca se normaliza, y aparece una anemia entre
moderada a severa (esta última si existe diarrea hemorrágica).
El diagnóstico definitivo requiere una prueba ELISA mediante snap rápido en la
propia clínica. Los test comercializados se utilizan para detectar infección por
parvovirus canino, tomando con un hisopo una muestra fresca de heces, a
serposible recogida directamente del recto. Un resultado positivo es fiable,
siempre y cuando el gato no haya sido vacunado con una vacuna viva atenuada
en las dos semanas anteriores al inicio del cuadro. Un resultado negativo, por el
contrario, no descarta la enfermedad, ya que el virus sólo se elimina por las heces
en las primeras fases y, además, lo hace de forma intermitente. También se puede
optar por enviar al laboratorio de referencia una muestra de sangre en EDTA o
una muestra de heces del paciente, para que realicen una PCR (Polymerase
Chain Reaction), que determina la presencia de ADN viral. Hay estudios muy
recientes que evalúan la utilización de técnicas de electroforesis para el
diagnóstico de esta enfermedad, con resultados muy fiables, aunque todavía no
están disponibles en los laboratorios.
TRATAMIENTO
El tratamiento de esta enfermedad se basa en
el tratamiento de los signos clínicos, ya que no
existe uno específico. Siendo lo más
importante mantener el balance electrolítico y
de fluidos, minimizar las pérdidas intestinales y
prevenir las infecciones y/o complicaciones
secundarias. Como en esta patología existen Ilustración 3. Mayores lesiones.
vómitos acompañados de diarrea, la administración de fluidos debe hacerse en
forma parenteral. El volumen de suero a administrar va a depender del grado de
deshidratación (estimado según pliegue cutáneo multiplicado por el peso) más el
requerimiento de mantenimiento (60 ml/kg/día), más las pérdidas (20-30 ml/kg). La
fluidoterapia más recomendada para estos casos es el suero fisiológico o el Ringer
lactato suplementado con potasio (6,5 ml de cloruro de potasio al 10% en 500 ml
de suero Ringer lactato). El volumen de deshidratación se debe restituir dentro de
las 4 a 6 hrs. Para evitar los vómitos se usa Metoclopramida, la cual se puede
administrar con los fluidos endovenosos en dosis de 1 –2 mg/kg, cada 24 hrs, en
los pacientes muy comprometidos o bien administrar en dosis de 0,4 mg/kg, cada
8 hrs. Otro antiemético de uso en gatos es la Clorpromazina la cual no debe
utilizarse en los gatos deshidratados debido a su efecto hipotensor. En cuanto al
uso de antibióticos hay opiniones de no usarlos de rutina, pero otras corrientes
argumentan su uso como profilaxis debido a la leucopenia y a la gran destrucción
de tejido intestinal. Se recomienda para ello la Ampicilina o Cefalosporinas vía
endovenosa. Se debe evitar utilizar Aminoglucósidos por la deshidratación.
PROFILAXIS
Los gatos que se recuperan de la infección quedan inmunes de por vida. La vida
media de los anticuerpos calostrales es de 9 días. Existen en el comercio
diferentes vacunas, inactivadas o a virus vivos modificados, siendo ambas
eficaces en la protección de la enfermedad, aunque la de virus vivo modificado
tiene la ventaja de proteger más tempranamente, ya a las 24 hs. posvacunación
existe una inmunidad parcial y al 3° día está completa. No se recomienda utilizarla
en hembras preñadas. Se recomienda vacunar a los gatitos a partir de la 8° a 9°
semana de edad, luego repetir a la 11° o 12° semana y hacer un refuerzo al año
de la primera dosis. En la práctica clínica estas vacunas se repiten anualmente,
aunque últimamente la American Association Feline Practioners (AAFP)
recomienda revacunar cada 3 años. Estas vacunas se colocan subcutáneas en el
miembro anterior derecho.
PREVENCIÓN
Queda claro que en nuestras
manos está el tratar todos los
signos clínicos y alteraciones
derivadas de esta enfermedad, pero
es el paciente, o, mejor dicho, su
sistema inmune, el que debe vencer
al virus. Por lo tanto, es
Ilustración 4. Felino recibiendo su dosis de
fundamental intentar proteger tanto vacunación.
a los gatitos como a los adultos, y eso sólo puede hacerse mediante la vacunación
y magnificando las medidas higiénicas para evitar el contagio.
Según la guía ABCD de la European Advisory Board on Cat Diseases, la
primovacunación debe consistir en una primera dosis entre las 8 y las 9 semanas
de vida, y una segunda dosis cuatro semanas después, en gatos con bajo riesgo
de contraer la enfermedad (gatos únicos con estilo de vida indoor). (Dessal
Marino,2014)
Los anticuerpos maternales frente al virus pueden estar circulando hasta la
semana 12, lo que puede interferir con la inmunidad proporcionada por la vacuna.
Por esta razón, se recomienda una tercera dosis 4 semanas después de la
segunda, en casos con mayor riesgo de contraer la enfermedad, como gatitos que
viven en refugios. La autora recomienda este segundo protocolo con tres dosis en
todos los pacientes felinos de corta edad. Evidentemente, si se inicia la
vacunación cuando el gatito tiene más de 16 semanas sería suficiente con dos
dosis, separadas entre sí 4 semanas. Desde la primovacunación, se administrarán
dosis de refuerzo anualmente durante toda la vida del gato, incluyendo a los gatos
positivos a leucemia (FeLV) o inmunodeficiencia felina (FIV).
Para eliminar el virus del ambiente es necesaria una limpieza a fondo de todos los
objetos y superficies que hayan estado en contacto con el gato enfermo,
preferentemente con un detergente enzimático, para después repetir la operación
con una dilución de lejía y agua en proporción 1/30, que debe dejarse actuar
durante 10 minutos. También pueden utilizarse limpiadores de uso veterinario que
contengan dióxido de cloro y peroximono-sulfato potásico. Los gatitos afectados
deben mantenerse aislados en instalaciones adecuadas de la presencia de
pacientes infecciosos.
RINOTRAQUEÍTIS
El complejo respiratorio felino (FRDC, por sus siglas en inglés, también conocido
como Infección del tracto respiratorio superior felino (URI, por sus siglas en
inglés). Hace referencia a la presentación de una enfermedad respiratoria y a
veces ocular, generalmente aguda, muy contagiosa y a veces letal causada por
uno o múltiples patógenos (Cohn, 2011).
PRESENTACIÓN CLINICA
La presentación clínica de esta enfermedad varía
dependiendo del compromiso inmunológico en el que se
encuentre el paciente y el o los agentes etiológicos
involucrados.
Ilustración 5. Gato con
Los signos clínicos de infección por FHV-1 en gatitos descarga nasal purulenta
varían considerablemente en severidad, e intermitencia, y severa asociado
van desde estornudos y conjuntivitis a bronconeumonía severa y muerte. A pesar
de que FHV-1 prefiere replicarse en las temperaturas
más bajas del tracto respiratorio superior, puede ocurrir
infección sistémica asociada a viremias que son más
probables en neonatos. También puede haber daño al
epitelio de las vías respiratorias superiores, osteólisis de
los cornetes nasales. y sinusitis y rinitis persistentes o
recurrentes. la infección ocular puede provocar
acumulación de pus en el saco conjuntival (conjuntivitis
neonatal) (Sykes, 2014). Los signos clínicos más
frecuentes son: Fiebre; Depresión y anorexia; Descarga
nasal y/o ocular serosa que se irá transformando en
mucopurulenta; Hiperemia conjuntival uni o bilateral y
quemosis; Úlceras corneales superficiales que pueden
desembocar en úlceras profundas o secuestros
corneales; Protrusión de la membrana nictitante;
Estornudos (Palmero Colado & Carballés Pérez, 2010).
Ilustración 7. Conjuntivitis
neonatal con acumulación Otros signos clínicos que puede provocar el virus y con
de pus.
menor frecuencia son: hipersalivación, ulceración oral,
tos, dermatitis y úlceras dermatológicas, signos neurológicos, aborto o reabsorción
fetal.
Los signos clínicos de Calicivirus, están limitados al tracto respiratorio superior.
Las distintas cepas de CVF poseen tropismo y virulencia propios, por lo tanto,
puede observarse distinta presentación clínica. Los signos clínicos que
mayormente se presentan son depresión y pirexia, aunque los animales infectados
están más animados que aquellos con infección por HVF-1. Además, pueden
presentar rinitis, conjuntivitis, así
también neumonía intersticial leve y
en menor frecuencia poliartritis. La
ulceración oral es la característica
Ilustración 8. Úlceras en cavidad oral (lengua, y
paladar) en un gato infectado con Calicivirus.
más prominente y puede ser el único signo presente (Dambolena, Paludi, Nieto
Farias, & Dolcini, 2017). Además de que CVF produce ulceraciones orales, puede
causar neumonía intersticial leve o poliartritis. Brotes breves y poco frecuentes de
cepas especialmente virulentas de calicivirus se han relacionado con enfermedad
grave de las vías respiratorias altas, signos de vasculitis sistémica (edema facial y
de las extremidades que evoluciona a necrosis focal), y elevadas tasas de
mortalidad (Dambolena, Paludi, Nieto Farias, & Dolcini, 2017).
DIAGNOSTICO
El diagnóstico del Complejo Respiratorio Felino
inicia en el momento de la consulta médica, los
hallazgos encontrados al momento de realizar
la exploración física del paciente y la
anamnesis (Couto & Nelson, 2010). Por
Ilustración 9. Felino con
ejemplo, para la detección de HVF hay lesiones Rinotraqueítis.
patognomónicas, como lo son las úlceras dendríticas y el simbléfaron (Palmero
Colado & Carballés Pérez, 2010).
Adicionalmente existen pruebas específicas para la identificación de HVF, CVF,
Bordetella y Chlamydophila como lo son, anticuerpos fluorescentes o
inmunofluorescencia (IFA), las técnicas de aislamiento de virus o cultivo
bacteriano, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), y los títulos de
anticuerpos séricos. (Couto & Nelson, 2010).
La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) es la técnica más utilizada para el
diagnóstico de los agentes comprometidos en el Complejo Respiratorio Felino. La
PCR detecta cantidades muy pequeñas de ADN del FHV-1 en conjuntiva, tejido
corneal, células orofaríngeas, humor acuoso, secuestro corneal, sangre o biopsias
tisulares (Palmero Colado & Carballés Pérez, 2010).
PCR también detecta Bordetella bronchiseptica por medio de muestras
orofaríngeas o del líquido de lavado broncoalveolar si se sospecha de neumonía.
Chlamydophila felis puede ser detectada por PCR de muestras conjuntivales y
tiene una sensibilidad muy elevada (Pantchev, Sting, Bauerfeind, Tyczka, &
Sachse, 2010) La inmunofluorescencia (IFA) detecta proteínas específicas de
FHV-1 en citologías biopsias conjuntivales o corneales (Palmero Colado &
Carballés Pérez, 2010), también se puede tomar muestra de hisopos de faringe o
amígdalas, o frotis de impresión que se han realizado en muestras de biopsia
amigdalar (Couto & Nelson, 2010).
TRATAMIENTO
El manejo del URI, incluye medicamentos para control de los agentes y una
terapia de soporte. Agentes antivirales como el ganciclovir y el Cidofovir parecen
tener mayor eficacia en in vitro contra FeHV-1, y puede resultar útil clínicamente.
El Ganciclovir es de uso tópico y es a dosis de 1 gota 3-5 veces al día; el Cidofovir
es de uso Tópico al se utiliza al 0,2% cada 12 horas. También se utiliza
Famciclovir P.O oral a dosis de 1/4 de comprimido 125 mg/gato/12 h. El aciclovir,
que se usa ampliamente en la medicina humana, no parece tener una buena
actividad in vitro contra el FeHV-1 y tanto el aciclovir como el profármaco de
aciclovir, el valaciclovir, son demasiado tóxicos a niveles terapéuticos para la
administración oral a gatos (Gaskell R., Dawson, Radford, & Thiry, 2007) (Palmero
Colado & Carballés Pérez, 2010). La Trifluridina es un antiviral que se utiliza para
el manejo de Herpesvirus, es el tratamiento de elección en las alteraciones
oculares puede traer reacciones adversas al tratamiento tópico y toxicidad
sistémica. Se utiliza como tópico Cada hora el 1er día y cada 4 horas los
siguientes días (Palmero Colado & Carballés Pérez, 2010) L- Lisina, se
recomienda para reducir la replicación viral y disminuir los signos clínicos
asociados con la infección por FHV-1 (Cohn, 2011).
Se recomienda el uso de antibióticos de amplio espectro para controlar la infección
bacteriana secundaria. El antibiótico de elección es la Doxiciclina [Link], dosis
5mg/kg/12h o 10 mg/kg/24 h además es también el medicamento de elección para
el manejo de las infecciones producidas por B. bronchiseptica y C. felis. la
Azitromicina, P Oral a dosis de 5 mg/kg/24 horas al igual que la Amoxicilina +
Clavulánico P. Oral, dosis 12-25 mg/kg/24 horas; son Antibióticos efectivos
(Palmero Colado & Carballés Pérez, 2010). Los antibióticos de uso tópico para
conjuntivitis leves son: Tobramicina Colirio, 1 gota 3 veces al día. Cloranfenicol
Colirio: 1 gota 3 veces al día y Aureomicina Colirio: 1 gota 3 veces al día. Cuando
hay ulceras complicadas, se recomienda Ciprofloxacina Colirio: 1 gota 3 veces al
día y Neomicinapolimixina-gramicidina Colirio: 1 gota 3 veces al día (Palmero
Colado & Carballés Pérez, 2010).
PREVENCIÓN.
Aunque no hay forma de eliminar el FRDC por completo, existen múltiples
métodos para reducir la probabilidad y la gravedad de la infección. Estos incluyen
programas de vacunación y esfuerzos para reducir el estrés en gatos individuales,
así como esfuerzos para reducir la exposición a patógenos a través de protocolos
de gestión de población y saneamiento (Cohn, 2011).
Las vacunas para FHV-1 y FCV han estado disponibles durante varias décadas,
pero no brindan protección completa y la enfermedad continúa siendo
generalizada en la población de gatos (Sykes, 2014). Las vacunas han reducido la
morbilidad e incluso la mortalidad de gatos, Es decir, la vacunación puede reducir
gravedad de la enfermedad y tal vez el riesgo de transmisión, pero no evitará la
infección por completo. Las decisiones con respecto a la vacunación deben
basarse siempre en una comprensión de la situación del gato individual,
incluyendo el entorno y riesgo de exposición.
Reducción del estrés: El estrés hace que se libere cortisol, lo que impacta
negativamente en el sistema inmune. La enfermedad clínica usualmente es más
grave en los gatos estresados. Además, el estrés reactiva infecciones latentes
(como en la herpesvirosis felina tipo 1) y favorece las coinfecciones (Quimby,
2015). Las medidas para controlar el estrés en gatos van desde evitar el
hacinamiento y el exceso de animales dentro de una casa, darles a los animales
los recursos suficientes para vivir, estar atentos de la agresión entre los gatos
dentro del hogar, Tener protocolos de aislamiento para los nuevos gatos que
ingresan, adecuado saneamiento y desinfección (Quimby, 2015).
Mantener una buena higiene, areneros, comederos y bebederos limpios, limpieza
y desinfección de todas las superficies con una solución de hipoclorito.
CALICIVIROSIS
El Calicivirus felino es un virus con una elevada capacidad de mutación, capaz de
provocar cuadros variables de enfermedad, desde asintomática a infección
respiratoria superior, ulceración oral (desde leve a muy severa), cojera,
pneumonía y desde el año 2000, brotes de un cuadro severo sistémico
denominado Calicivirus virulento sistémico (VS-FCV). Estos brotes se deben a la
aparición de cepas hipervirulentas de FCV dentro del grupo de gatos afectados
con tropismo por el endotelio vascular y el epitelio celular de la piel y otros
órganos.
TRANSMISIÓN
El CVF ingresa al organismo por medio de la mucosa oral, respiratoria y ocular.
Los gatos con infección aguda o crónica eliminan el virus mediante secreciones
corporales, secreciones respiratorias, oculares y orales. Siendo estas las vías más
frecuentes, debido a que se ha reportado, que el virus puede ser eliminado por
heces u orina. La replicación, originariamente inicia en la orofaringe desarrollando
una corta viremia entre 2-4 días para luego diseminarse a diferentes tejidos,
produciendo diversos cuadros de lesiones y sintomatología.
SIGNOS CLINICOS
Los signos clínicos son importantes para el diagnóstico, por este
motivo desde el inicio de la consulta es importante tener presente los
hallazgos y correlacionarlos. Cuando el calicivirus se manifiesta en
fase sistémica, se caracteriza por ocasionar edema generalizado,
teniendo afinidad por cara y extremidades, fiebre e ictericia. Como
Ilustración 10. Cuatro
consecuencia al cuadro clínico, se reporta una última presentación
gatos con diferentes
con fallo orgánico, hemorragia y coagulación intravascular presentaciones
diseminada por producción de citocinas en células del atrio.
DIAGNOSTICO
Con relación al diagnóstico del FCV debe ser basado según los signos clínicos
que se presenten de agudos a crónicos y su alta capacidad de contagio. La
prueba más usada para ayudar con el diagnostico de calicivirus felino es la PCR
que es un método de ayuda, pero no es 100% confiable debido a que la viremia
puede encontrarse en diversos tejidos.
Existe una prueba, llamada prueba ELISA, diseñada
para determinar anticuerpo IgG en suero felino. En
este test se puede determinar el título de
anticuerpos antes y después de la vacuna.
Un diagnóstico definitivo pude realizarse mediante inmunohistoquímica
identificando cepas FCV en órganos afectados. Un estudio realizado en chile,
definió a partir de muestras de secreciones orofaríngeas de gatos con
sintomatología respiratoria, que el aislamiento de felino puede ser aislado en
células de CRFK. Se determino un protocolo PCR para permitir identificar
molecularmente el calicivirus. Los resultados comprobaron la presencia de
calicivirus en las muestras, mediante el desarrollo de un protocolo de microscopia
electrónica de transmisión.
TRATAMIENTO
A día de hoy no hay un tratamiento farmacológico que cure el Calicivirus en gatos.
Se trata de un virus cuya cepa infecciosa muta con facilidad, por lo que un mismo
paciente puede sufrirla repetidas veces.
Sin embargo, la mayoría de gatos se recuperan bien, con ayuda de atención
veterinaria.
Los gatos afectados de calicivirus, quedan el resto de su vida como portadores,
por lo que, aunque no presenten síntomas, siempre pueden suponer una fuente
de riesgo de contagio para otros gatos.
El tratamiento se basa en aliviar los síntomas del paciente, con antibióticos
para evitar infecciones oportunistas, analgesia y antiinflamatorios para evitar que
el proceso se agrave, colirios y una higiene constante.
Garantizar que el paciente no deje de comer ni beber es vital, ofreciéndole dietas
atemperadas y más sabrosas, o incluso colocándole sondas de soporte nutricional
si es necesario.
PREVENCIÓN.
La medida estrella en la prevención de la enfermedad del calicivirus es
la vacunación. Por ello, se recomienda seguir el calendario de
vacunación propuesto por nuestro veterinario de confianza, independientemente
de que el gato tenga acceso o no al exterior.
La vacuna contra el calicivirus felino puede
ponerse en los primeros meses de vida y hay que
repetirla una vez al año. Nada va a evitar por
completo contraer el virus, pero la vacuna protege
lo suficiente como para que la mayoría de los gatos
no desarrolle la enfermedad o lo haga de forma Ilustración 11. Felino recibiendo
leve. su dosis de vacunación.
Además, si tienes gatos y llevas uno nuevo a casa, tendrás que mantenerlo en
cuarentena o realizarle las pruebas que aseguren que no porta ninguna
enfermedad potencialmente contagiosa. Evita que compartan utensilios y
desinféctalos con regularidad. De ser el caso, atiende primero a los gatos sanos y,
de último, al enfermo. Al finalizar, cámbiate de ropa y lávate bien las manos y la
cara. Una buena higiene, un buen manejo de los felinos y la vacunación son las
claves de la prevención.
PERITONITIS INFECCIOSA FELINA
La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad mortal de los gatos causada por
un coronavirus felino. La infección por coronavirus felino es muy frecuente en los
gatos, pero la mayor parte de las veces no provoca más problemas que una
diarrea leve autolimitante. Raras veces, el virus muta (cambia) en el interior de un
gato infectado y es esa forma mutada la que produce la enfermedad llamada PIF.
SIGNOS CLINICOS
El PIF tiene manifestaciones clínicas muy diversas, por lo que no existen signos
clínicos asociados que sean patognomónicos de la enfermedad. La forma más
clásica de la enfermedad, llamada “PIF húmedo” se caracteriza por la acumulación
de líquido amarillento en la cavidad abdominal (lo que provoca distensión de la
misma) y/o torácica (derrame pleural, que da lugar a dificultad respiratoria). Sin
embargo, la presencia de este fluido no es diagnóstico
exclusivo de PIF, amén de que gran número de casos
de PIF no presentan ningún acúmulo de líquido en
cavidades. Los síntomas iniciales son inespecíficos y
muy vagos, como por ejemplo letargia y pérdida de
apetito. Algunas formas de enfermedad cursan con
lesiones inflamatorias en los ojos o en el sistema
nervioso, lo cual provoca alteraciones en la visión y
Ilustración 12. Acumulación
problemas de comportamiento, andares temblorosos de líquido en el abdomen de
un gato esfinge con PIF.
o tremores. La enfermedad suele progresar de forma rápida y el desenlace es
fatal.
DIAGNOSTICO
No existe un test de diagnóstico específico para el PIF. Las biopsias de tejidos
afectados pueden confirmar el diagnóstico, pero lo normal es que el gato esté
demasiado enfermo como para poder tomar una biopsia, por lo que este
procedimiento suele hacerse sólo tras el examen post mortem.
Si se sospecha de PIF, el veterinario comenzará con un examen exhaustivo del
animal, incluyendo los ojos y el sistema nervioso. Cuantos más hallazgos
consistentes con el diagnóstico de PIF se encuentren, más probable será que el
gato padezca esta enfermedad.
Si aparece algo de líquido en la cavidad pleural,
abdominal o ambas, uno de los test más útiles será el
análisis de dicho fluido. Si los signos de acúmulo de
líquido no son muy evidentes, una radiografía ó una
ecografía serán de mucha utilidad para detectar
pequeñas cantidades de líquido en cavidades.
Además, con una punción ecoguiada podremos
obtener una muestra de dicho líquido. El fluido suele
Ilustración 13 Radiografía de un
tener apariencia (aunque no siempre) densa y de gato con PIF que muestra un
derrame torácico y abdominal.
color pajizo, y en el análisis nos encontramos con una
elevada cantidad de proteínas y muy pocas células. La presencia de fluido en la
cavidad abdominal no nos confirma el diagnóstico de PIF, ya que hay otras
enfermedades felinas que pueden cursar con este signo clínico. Sin embargo, si el
líquido se acumula tanto en cavidad abdominal como pleural, el diagnóstico de PIF
es muy probable.
Los análisis habituales de sangre (hematología y bioquímica) son muy útiles en
primer lugar para excluir otras causas de enfermedad, y en segundo lugar para
poder detectar alteraciones que sean compatibles con el diagnóstico de PIF. Lo
más frecuente en los casos de PIF es que el número de un tipo de leucocitos de la
sangre (linfocitos) sea bajo, que haya una anemia moderada, que los niveles de
proteínas plasmáticas sean elevados y, a veces, que los niveles de bilirrubina en
sangre (un pigmento proveniente de la destrucción de los glóbulos rojos) sean
altos. Todos estos hallazgos son muy inespecíficos, y no nos van a confirmar un
diagnóstico de PIF, pero pueden ser útiles para sospechar la presencia de la
enfermedad.
Muchas de estas anormalidades podrían no aparecer en las primeras fases de la
enfermedad, pero irán siendo cada vez más evidentes a medida que la
enfermedad progrese. Es por ello que algunos de estos análisis deben repetirse
más tarde si dan normales al principio de la aparición de los signos.
Los gatos pueden ser testados para comprobar si han estado expuestos a un
coronavirus mediante el análisis de presencia de anticuerpos específicos. Sin
embargo, este tipo de análisis tiene una validez muy limitada en el diagnóstico de
PIF. Estos test no diferencian entre las cepas de coronavirus más habituales y que
dan lugar a pocos problemas clínicos, y las formas mutadas que causan el PIF. De
esta manera, como hay muchos gatos infectados por coronavirus, habrá muchos
positivos a este test serológico. Estos resultados no nos dan información sobre si
un gato tiene PIF ó si podría desarrollarlo en un futuro. Además, se sabe que
algunos gatos con PIF confirmado no poseen anticuerpos, con lo que esta prueba
no puede usarse para excluir un PIF.
En gatos con signos neurológicos sin otras anormalidades, una RNM del cerebro y
el análisis del líquido cefalorraquídeo pueden ser útiles.
TRATAMIENTO.
Una vez que se desarrollan los signos clínicos de PIF, se trata de una enfermedad
incurable y fatal. El tratamiento se aplica para mitigar los síntomas y es a base de
antiinflamatorios y estimulantes del apetito. Aunque hay un puñado de artículos
anecdóticos que sugieren algún éxito con el tratamiento a base de nuevos
antivirales, los estudios realizados no han demostrado ningún beneficio con este
tipo de medicamentos. En la mayoría de los casos, la eutanasia es la decisión más
humana para evitar el sufrimiento del animal.
Hay una vacuna comercial desarrollada en EEUU y comercializada allí y en otros
países, España incluida. En Reino Unido no está disponible. La eficacia de la
vacuna se desconoce, ya que los diferentes estudios realizados arrojan resultados
totalmente discordantes. La opinión generalizada es que no es especialmente
efectiva, sólo se permite su uso en gatitos mayores de 16 semanas de edad, y a
esa edad la mayoría de los gatos ya están infectados por el virus.
PREVENCIÓN.
El PIF es muy raro en gatos caseros. El riesgo de padecer PIF puede minimizarse
si los gatos proceden de colonias donde hay pocos individuos y si mantenemos un
grupo estable de pocos gatos (menos de cinco gatos en una misma casa). Otras
medidas que ayudan a minimizar el riesgo de aparición de la enfermedad es evitar
los factores de estrés, como evitar los cambios de casa, controlar los parásitos o
no aplicar las vacunas y castrar todo el mismo día, en especial si el gato no se
encuentra bien.
INMUNODEFICIENCIA FELINA
DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO
La infección por el virus de inmunodeficiencia felina
suele ser diagnosticado por un veterinario
utilizando un examen de sangre. No hay cura, pero
los gatos infectados pueden vivir una vida larga y
relativamente saludable con el cuidado adecuado
en el hogar y el aumento de la atención veterinaria.
Una vez que un gato infectado se enferma, el
dueño de la mascota debe prestar mucha atención
a incluso los cambios más sutiles en la salud y el
comportamiento de la mascota. El tratamiento se Ilustración 14. Síntomas de la
inmunodeficiencia felina.
centra normalmente en minimizar el impacto de la enfermedad en los animales
domésticos y la prevención de la exposición a otros virus o bacterias. Esto se
puede llevar a cabo manteniendo a los gatos infectados estrictamente dentro de
casa, proporcionando una buena nutrición, eliminando fuentes de estrés y
mediante la búsqueda de atención veterinaria inmediata a medida que surjan los
problemas.
PREVENCIÓN
Existe una vacuna para el virus de la inmunodeficiencia felina, sin embargo, la
capacidad de prevención de la infección aún no se comprende en su totalidad, y la
vacuna puede causar resultados positivos en una prueba de laboratorio, haciendo
así difícil saber si un gato se encuentra realmente infectado o no; por lo tanto,
generalmente no se recomienda la vacunación.
La mejor manera de evitar la exposición al virus de inmunodeficiencia felina es
mantener a los gatos en el interior y lejos de gatos potencialmente infectados.
Para los hogares con múltiples miembros, los gatos nuevos deben ser analizados
antes de poder interactuar con los demás, y todos los gatos que han estado
viviendo juntos deben hacerse la prueba de la infección cada vez que uno de ellos
se encuentre infectado.
Para reducir la propagación del virus, todos los gatos que no se encuentren
infectados deben mantenerse separados de los que sí están infectados. La
esterilización y castración también pueden reducir
la necesidad de un gato de salir o participar en
otras actividades que pueden aumentar su riesgo
de entrar en contacto con un gato infectado
cuando esté al aire libre.
Es importante recordar que los gatos
aparentemente sanos pueden tener el virus de
Ilustración 15. Felino descuidado y con
inmunodeficiencia felina e infectar a otros. inmunodeficiencia felina.
DISCUSIÓN.
En la elaboración de está información fue necesario realizar una basta
recopilación bibliográfica, y después de una investigación exhaustiva se observo
que los autores congeniaban en lo que escribían, por lo que creo que está
investigación esta llena de información verdaderamente importante y funcional.
De está investigación parte la duda de ¿Cómo prevenir enfermedades virales en
los gatos domésticos? Y es así como entre basta información, se comprendió que
las enfermedades virales en los gatos pueden llegar a ser muy peligrosas, sin
embargo hay algunas precauciones que puedes tomar para evitar riesgos y
mantenerlos en un ambiente saludable. La mayoría de estas enfermedades
aparecen al contacto con otro animal contagiado, así que las principales acciones
que uno debe llevar a cabo para prevenir el contagio son la limpieza del hogar, la
alimentación balanceada, su esterilización, el ser atendidos y cuidados con el
amor que se debe y con esto evitar que salga de casa, su desparasitación y sobre
todo cumplir con el plan de vacunación.
CONCLUSIÓN:
Se considera que la presente investigación contiene información importante
y fundamental, obtenidos y resumidos de diversas fuentes de información
bibliográfica especializada.
La información fue colocada de forma secuencial, en cada una de las
enfermedades expuestas proporcionando la información necesaria para la
fácil utilidad del lector.
En caso de que el lector requiera información con mayor profundidad, la
bibliografía situada le permitirá acudir a la fuente de información
bibliográfica original, sin olvidar visitar con frecuencia al medico veterinario
zootecnista.
Puntos importantes a considerar:
Es recomendado una consulta veterinaria anual obligada, lo preferible sería
una vez al mes, pero si las condiciones no lo permiten, por lo menos debe
ser una visita anual.
Es importante seguir el calendario de vacunación del gato desde cachorro y
revacunarlo cada año. Aunque las vacunas no le eximen de contraer
enfermedades, sí que ayudan enormemente a reducir las posibilidades de
infectarse.
A parte de la vacuna, también es importante mantener unas rutinas de
higiene, sobre todo si el gato enfermo comparte espacio con otros
animales.
Los gatos son seres vivos con sentimientos y derechos, y deben ser
tratados dignamente.
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