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2 Ejercicios Espirituales de Cuaresma DV

Este documento presenta una serie de ejercicios espirituales de Cuaresma sobre la Divina Voluntad. Se discuten varios temas, incluyendo reconocerse en el amor de Dios, las consecuencias del pecado y sus causas según la Divina Voluntad. Jesús explica que el pecado, tanto mortal como venial, debilita y daña el alma. El pecado mortal quita el derecho a la divinidad y el pecado venial debilita el alma. También se discute que la causa principal del pecado es la pérdida de sub
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2 Ejercicios Espirituales de Cuaresma DV

Este documento presenta una serie de ejercicios espirituales de Cuaresma sobre la Divina Voluntad. Se discuten varios temas, incluyendo reconocerse en el amor de Dios, las consecuencias del pecado y sus causas según la Divina Voluntad. Jesús explica que el pecado, tanto mortal como venial, debilita y daña el alma. El pecado mortal quita el derecho a la divinidad y el pecado venial debilita el alma. También se discute que la causa principal del pecado es la pérdida de sub
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EJERCICIOS ESPIRITUALES DE CUARESMA

DIVINA VOLUNTAD

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Somos nada Dios es Todo, Padre te amamos
Continúa Divina Voluntad, orando en nosotros
Nos consagramos a Ti ¡Oh Madre Santa! en la Voluntad de Dios para que todo sea para la
mayor Gloria de Dios y la Extensión del Reino de la Divina Voluntad.
Dios te Salve María…
Gloria al Padre…

El primer tema que vimos la semana pasada fue RECONOCERNOS EN EL AMOR


DE DIOS, donde nuestra meta fue descubrir la Paternidad de Dios en la vida cotidiana, en
nuestro día y a día y reconocer el sentido de nuestra existencia en la Voluntad Divina y en el
Amor. Estuvimos sumergidos en el tema de la Paternidad Divina a partir de la concepción
que tenemos de Nuestro Padre, no podemos nosotros entender la dimensión Divina sino
empezamos por conocer y amar a Nuestro Dios, sino comenzamos a vivir nuestra Fe, de
conocer a nuestro Padre en esa cercanía de Amor.
Es en el Amor de Cristo donde debemos estar para poder entender el sentido de nuestra
existencia, fuera de Dios somos nada, en Dios, en su Voluntad existimos y nos movemos en
Él.
Nuestro Padre Dios nos ama tanto en ese Amor Divino y quiera ahora el reconocimiento de
la criatura, que lo reconozcamos en la Creación, en nuestros actos, estamos en Él, en su
Corazón y en la medida en que nosotros lo reconozcamos en nuestra vida, así Él se
manifestará porque sentiremos estos vínculos de Amor Divino de una manera tan estrecha
que no podremos jamás separarnos de este Padre Amoroso.

La tarea para esta semana fue precisamente el ir reconociendo a Nuestro Padre Dios en
ese movimiento de la Creación en el que Él está presente y que es todo ojos para la
criatura, verlo en el aire, en los pájaros, en las nubes, en el cielo azul, en la tierra que
pisamos, ahí se manifiesta la Vida, la Vida que Dios está dando a la criatura y que ahora
quiere que la tomemos para nuestra alma.

Habíamos dicho que el Amor nos vincula con la Paternidad Divina que se encuentra en la
Creación, Jesús le dice a Luisa que toda la Creación son caminos abiertos que deja la
Divinidad para tener este encuentro con el Dios, es decir, la Creación nos abre el camino
para reconocer Aquel que hizo la Creación, pero ¿qué pasa con el pecado? El pecado
forma barreras y rompe los vínculos con la Vida Divina, pone obstáculos para no tener este
encuentro con Dios y nos aleja.
Cada acto de nuestra vida va formando esa unión con Dios o esa distancia que nos aleja
de Dios, aquí debemos reflexionar que con cada acto que hacemos de pecado, vamos
formando una barrera que como ladrillos cada vez más alta nos impide tener acceso a las
Gracias, no nos permite reconocer al Amor Divino y darnos cuenta de las Gracias y
Bendiciones que Dios nos está dando con su Paternidad Divina. Sin embargo la Voluntad
Divina abre los caminos para encontrarnos con el Amado y sus bienes y lograr estas
concurrencias.

Nuestro objetivo en este tema va a ser reflexionar en cuanto a las consecuencias


cuando el hombre decide no amar a Dios, el pecado como acto de voluntad humana
que nos separa de Dios y entra el desorden.
Lo más importante es entender esto que es una decisión personal.

ROMANOS 7, 18 al 23
Realmente mi proceder no lo comprendo, pues no hago lo que quiero sino que hago lo que
aborrezco, pues bien se yo que nada bueno habita en mí, es decir en mi carne, en efecto querer el
bien lo tengo a mi alcance más no el realizarlo puesto que no hago el bien que quiero sino que obro
el mal que no quiero, y si hago lo no quiero no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí.
Descubro pues esta ley, aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta pues me
complazco en la Ley de Dios según el hombre interior pero advierto otra ley en mis miembros que
lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.

Vamos a descubrir en estos versículos de las Sagradas Escrituras lo que San Pablo nos
relata, pero lo vamos a descubrir en el trasfondo de vernos nosotros en estas Palabras.

¿He tenido los mismo sentimientos que San Pablo expresa en la Carta a los
Romanos? ¿Me he sentido así? ¿Por qué?
Nosotros sabemos el bien y que tenemos en nuestro corazón una Ley marcada en el Bien,
con las tres potencias del alma (INTELIGENCIA, MEMORIA Y VOLUNTAD). La Voluntad
del Padre, la Inteligencia del Hijo y el Amor del Espíritu Santo, Dios ha depositado estas
potencias en el alma para que nosotros tengamos este vínculo de Amor Divino, y podamos
entender y ver todos estos caminos que abre la Divinidad para que nosotros podamos
entrar y tomar y reconocer a Aquel quien nos amado para corresponderle en Amor.
Sin embargo hay otra ley dice San Pablo que está impresa y transcrita en nuestros
miembros y esta ley es la naturaleza humana que tiene la herencia del pecado original,
claro que del pecado original somos liberados por medio del Bautismo pero nos queda
nuestra voluntad actuante, y con nuestra voluntad actuante sentimos la inclinación a pecar,
la inclinación a murmurar, a juzgar, a mirarnos a nosotros mismos, a no ver la caridad en el
otro. Y esto es común para todos porque traemos esta naturaleza humana, sin embargo
esta característica de la que habla San Pablo es la característica de un alma que NO VIVE
en la Divina Voluntad, que no conoce a Dios en la expresión del Amor Divino, que no
conoce a Dios en la Verdades Divinas y que no las vive. Las tres potencias del alma no ha
tenido estos caminos abiertos para poderse desarrollar con esta Voluntad Divina obrante en
la criatura. La causa de esto es la voluntad humana, es la que nos puede llevar al pecado,
es la que decide amar a Dios o formar barreras y destruir los vínculos con el Amor a Nuestro
Padre.
Entonces hay una relación muy estrecha en el pecado y la voluntad humana, porque la
voluntad humana puede decir pecar o decidir amar a Dios; esta es la potencia que Dios nos
ha dado el poder decidir conocer y amar a Dios o querer vivir en la obscuridad formando
barreras y distancias con Dios, si le quiero hacer caso a esa ley que está impresa en mis
miembros o vivir de Divina Voluntad.

ROMANOS 5-12

Por tanto si por un solo hombre entro el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la
muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Adán decidió no amar a Dios, Adán decidió a pesar de todo lo que Dios le había dado para
poder elegir amar a Dios y darle la espalda al pecado; Adán por un acto de voluntad
humana que hizo en contra de Dios, nos hereda el pecado original, y nos hereda el pecado
porque todos pecamos en Adán, no es la culpa de Adán sino que todos estamos en él,
Adán contenía a toda la humanidad por eso nos hereda a todos el pecado original.
Reflexionemos: esta ley que está impresa en nuestros miembros de caer en el gusto por el
pecado es un fruto agradable para el hombre. Sin embargo Dios ha hecho el cuerpo
perfecto para que funcione en su rectitud sin pasiones y sin desorden; y es la decisión del
hombre la que lo inclina a la obscuridad.
CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL PECADO SEGÚN
LA DIVINA VOLUNTAD

CAUSAS DEL PECADO


VOLUMEN 2,7. Marzo 20, 1899

Dice Jesús, “la causa por la que este mundo se ha reducido a este triste estado es por haber
perdido la subordinación a las cabezas y como la primera cabeza es Dios a la cual se han revelado,
como consecuencia ha sucedido que han perdido toda sujeción y dependencia a la Iglesia, a las
leyes y a todo lo demás que se dicen cabezas.”

Hablamos de que para Dios todo es orden, y el orden de Dios siempre hay jerarquía, la
cabeza de esta jerarquía que va a llevar a toda la Iglesia es Cristo y así como en nuestro
cuerpo si no tenemos cabeza, nuestros miembros no funcionan, así también pasa en la
Iglesia, sin la cabeza que es Cristo los miembros que somos nosotros no funcionan.
Y entre los miembros también hay unos más importantes que otros, nuestros cuerpo está
hecho a imagen y semejanza de Dios, por eso en la Iglesia hay miembros más importantes
a los que todos los miembros se tienen que sujetar, sin embargo sin no hay esta
ramificación que todo este unido a la principal cabeza, empieza a haber un desorden.

Entonces ¿Qué sucede si el Papa no está unido a la Cabeza que es Cristo, o los obispos no
están unidos al Papa o a Cristo? Si los hijos no están unidos a sus padres o a Cristo y así
para todo; hay un desorden y un caos. Por eso Dios establece el orden en su Iglesia y el
orden es claro, nadie puede llevar una Fe aparte de la Iglesia.
Si nosotros comenzamos criticando o juzgando a la cabeza de la Iglesia en la tierra nos
apartamos de la Iglesia por eso oremos por el representante de Jesús en la tierra, por
nuestro Papa, no hagamos caso de todas las influencias negativas que hay. En lugar de
criticar a nuestras cabezas de la iglesia, es mejor sostenerlas con nuestra oración.
VOLUMEN 3,25. Enero 5, 1900

"Hija mía, el pecado, si es grave, es un abrazo venenoso y mortífero al alma, y no sólo a ella sino
también a todas las virtudes que se encuentran en el alma; si es venial, es un abrazo que hiere, que
vuelve al alma muy débil y enferma, y junto con ella se enferman las virtudes que había adquirido.
¡Qué arma mortal es el pecado! ¡Sólo el pecado puede herir y dar muerte al alma! Ninguna otra
cosa puede dañarla, ninguna otra cosa la vuelve ignominiosa, odiosa ante Mí, sino sólo el pecado."

Aquí Jesús está hablando de dos tipos de pecado:


 Pecado Mortal: que da muerte al alma, por eso se llama mortal. Porque le quita el
derecho a la Divinidad a ejercer su vida en nosotros.

 Pecado Venial: debilita al alma.


Jesús le dice a Luisa que no debe tener ni siquiera un pecado venial, porque esto no está
en el orden de Dios, pensamos que el pecado venial es un derecho para todos y que Dios
nos lo perdona y por eso nos permitimos pecar venialmente.

VOLUMEN 5,22. Octubre 18, 1903

"Hija mía, ¿sabes tú qué cosa forma el pecado? Un acto opuesto de la voluntad humana a la Divina.
Imagínate dos amigos que están en contradicción, si la cosa es leve tú dices que no es perfecta y
leal su amistad, aunque fuesen cosas pequeñas, ¿cómo amarse y contradecirse? El verdadero amor
es vivir en la voluntad del otro, incluso a costa de sacrificio; pero si la cosa es grave, no sólo no son
amigos sino feroces enemigos. Tal es el pecado. Oponerse al Querer Divino es lo mismo que
hacerse enemigo de Dios, aunque sea en cosas pequeñas, es siempre la criatura que se pone en
contradicción con el Creador."
¿Qué pasa entonces con los actos que no son pecado mortal ni pecado venial? actos como
el comer, el vestirnos, el bañarnos y que únicamente los estamos haciendo para satisfacer
mi hambre, para verme bien, etc. Esto todo “yo”.
Jesús nos dice son actos que están opuestos a la Voluntad Divina, es decir son actos que
no tienen Vida Divina, son actos que no pensamos en Jesús, que no lo amamos ni lo
correspondemos, ni agradecer por comer, por vestirnos, por tomar los bienes divinos al
caminar, al respirar, son actos de voluntad humana. Entonces estamos hablando de una
dimensión más grande de lo que Jesús concibe como un pecado, porque nos aleja de Dios
en nuestros pensamientos, en nuestros sentimientos; no solamente el mortal y el venial,
sino también aquellos actos cotidianos en donde estamos completamente lejos de Dios,
porque a pesar de que hacemos cosas buenas, no nos acordamos, ni lo reconocemos en
cada acto de nuestra vida, es una dimensión del pecado más sutil.
Con el pecado mortal y venial hablamos de cosas que sabemos, que es ir en contra de los
mandamientos, pero aquello que pensamos que no es pecado, porque creemos que todo
está en nuestras manos, que todo lo podemos controlar nosotros sin ofrecerlo a Dios, sin
pensar que nuestra vida continua debe de estar EN DIOS, sometido todo a su Cabeza,
porque nuestros respiros, nuestros latidos, nuestros pasos deben ser ofrendas para Dios
completas en un acto continuo; y Jesús dice hasta en cosas pequeñitas como en un latido y
un respiro.
Si un acto se opone al Querer de Dios, estamos hablando de un vacío de Dios, de un hueco
de Amor. Esto es muy fuerte, porque dice Jesús siempre la criatura se pone en
contradicción con el Creador, siempre.
Ahora podemos imaginar ¿cómo estará el Libro de nuestra vida, como estará escrito? Como
estará tachonado por mi voluntad humana cuando Dios ha escrito un Libro tan bello desde
la Eternidad y yo con mi voluntad lo he tachonado porque no he aceptado la historia de mi
vida que mi Padre Amado me ha escrito y que hemos escrito juntos desde la Eternidad,
porque siempre estoy pensando en mi propio querer y no en el Querer de Dios, en a amarlo,
en corresponderlo.

VOLUMEN 4, 178. Febrero 22, 1903

"El pecado es un veneno que envenena toda el alma y la vuelve tan deforme, que llega a hacer
desaparecer en ella mi imagen, y el dolor destruye este veneno y le restituye mi imagen, el
verdadero dolor es un contraveneno, y conforme el dolor destruye el veneno, hace un vacío en el
alma, y este vacío lo llena mi Gracia. Esta es la causa de mi agrado, porque veo resucitada por
medio del dolor la obra de mi Redención."

El pecado deforma al alma, desaparece la imagen de Dios en ella, esta imagen es lo que
Dios ha creado en nosotros desde toda la Eternidad, es nuestra alma con la Potencia del
Padre, con la Sabiduría del Hijo y con la capacidad de corresponderle en Amor, con toda la
Potencia Divina y con todo el Conocimiento y el Amor de corresponderle al Padre. Esta es
la imagen de Dios que está impresa en el alma y que quiere hacerse obrante en nosotros y
actuar también a través de nosotros.

Pero ¿qué pasa con el pecado? Deforma esta imagen que Dios ha puesto desde que
nacimos, sin embargo Jesús nos dice ¿Cómo hacer para poder devolverle la imagen al
alma? ¿Cómo hacer para atraerla? Porque Dios está buscando estrategias de Amor para
poder atraer al alma cada vez más hacia Él, y la estrategia es la Cruz, porque a través de la
Cruz que dios nos da, los pequeños o grandes dolores que estamos pasando, dolores de
desamor, de enfermedad, de carencia de algo; estos dolores son una oportunidad de Cielo
para poder reconocer el Amor de Dios y vaciar de nosotros nuestro propio querer, vaciar
nuestro querer para poderle decir: no puedo más Jesús, hazlo Tú, quiero hacer tu
Voluntad y no la mía.

Entonces el dolor se vuelve una Cruz de Amor, porque el dolor trae el Amor, el dolor hace
soltar las manos para dejar actuar a Dios, por eso es un contraveneno, pero esto se verá
más adelante. Aquí lo importante es darnos cuenta de esto, necesitamos ser redimidos, de
que no podemos nosotros seguir con una vida así apartada de Dios, ¿Qué va a pasar en el
último día de nuestra vida? ¿Cómo van a ir nuestras manos? Vacías, porque a pesar de que
hayamos hecho grandes obras buenas y de misericordia, están vacías de su Voluntad,
vacías de Dios, porque no hemos aprendido a amarlo con su misma dimensión de Amor
Divino.

Vamos a reflexionar con algunas preguntas: (Es aconsejable que te tomes un tiempo para
contestarlas y reflexionar)

 ¿Cuale es la imagen que se refleja en mi alma? ¿es un imagen del Amor de Dios o es
una imagen deformada? Una imagen que yo me impuesto.
 ¿He rechazado la Gracia de Dios, su Amor Divino, que me manifiesta a cada instante en
su Divina Voluntad? rechazar la Gracia es que acercarse a la Confesión y que al
siguiente momento ya estemos pecando, es decir, no tener la capacidad, ni la atención
de mantenernos en Gracia. Si yo quiero vivir en la Divina Voluntad tengo que mantener
constantemente el Amor Divino en mi boca, en mi alma, en mi pensamiento, así Dios se
extiende en nosotros y la Gracia Divina se va manifestando de manera que va formando
barreras contra el enemigo.
 ¿Cuál es el reino que ha dominado en mi vida, el de los vicios o el de la Voluntad de
Dios?
 ¿Reconozco el dolor de mi Padre por la distancia que han formado mis actos de
voluntad humana, separada de la Voluntad Divina? Muchas veces vemos la culpa,
vemos el pecado, pero no vemos la distancia y el dolor que provoca a nuestro Padre no
amarlo, y es un dolor dentro de nosotros. Porque Dios está dentro de nosotros
pidiéndonos alimento, Amor, defensa, pidiéndonos que abramos los caminos para
podernos encontrar con Él.

Después de haber reflexionado sobre esto, ciertamente reconocemos que tenemos esa
naturaleza débil, que todavía tenemos esa inclinación hacia los pecados recurrentes;
reconocemos también que muchos de nuestros actos los hacemos sin pensar en Dios, que
caminamos, manejamos, comemos, estudiamos, trabajamos, etc., pero en ningún momento
esta ese pensamiento de darle nuestro “te amo” a Dios por todos los que no se lo dan.

Una vez analizado las tres dimensiones del pecado: Mortal, Venial y en los actos
cotidianos, nos dejan una reflexión muy grande para nuestra vida y es ahora ¿cuál va
hacer nuestra tarea?

La tarea va a ser reconocer el dolor de Nuestro Papá Dios y el daño en nuestra alma
cuando nos alejamos de su Voluntad. Nuestro Papá no es un Dios con los brazos
cruzados que está esperando que la criatura caiga para poder castigarla, Nuestro Dios está
constantemente yendo al encuentro con la criatura, si cae quiere levantarla pero la criatura
no se deja, si está herida quiere sanarla, consolarla pero la voluntad humana no se lo
permite. Dios está constantemente buscándonos y es un dolor del Padre al sentirse
rechazado, al ver que rechazamos su Gracia, preferimos vivir en la comodidad del pecado,
sin hacer el pequeño esfuerzo de mirarlo a Él en todo, de aprender amarlo en todo.
VOLUMEN 14, 58. Septiembre 9, 1922

Jesús nos dice: … “pero Adán con sustraerse de mi Querer mi Reino y el suyo termino y no solo eso,
sino que me pisoteo y mi lugar se puso así mismo a reinar, idolatrándose y formando el reino de los
vicios, de las miserias, de las lágrimas; mi alegría murió acabando de nacer y se cambió en dolor;
¿lo ves?, todo el mal no fue otra cosa que sustraerse de mi Voluntad.”

La causa de todo el mal es sustraerse de la Voluntad de Dios, de la Voluntad Divina.


Sustraernos de su Voluntad puesta en sus Mandamientos, en la Iglesia, en el Don de su
Divina Voluntad. Esta es la causa de todo mal, nuestro querer que quiere apartarse de Dios.

Lo importante es reconocernos como pecadores, sino difícilmente vamos a poder mirar a


Dios como nuestro único Salvador y Redentor y que es nuestro único camino para llegar a
vivir la Divina Voluntad, porque podemos haber leído todos los textos de la Divina Voluntad,
pero aún no hemos vivido la Redención, porque seguimos distraídos cayendo en nuestros
vacíos de Amor, en nuestros habituales defectos, porque no hemos reconocido las tres
dimensiones del pecado. Es el momento de mirar a Jesús, reconociendo nuestra nada y
mirando al Todo para poder vivir en su Voluntad.

ORACIÓN FINAL

Oh Padre Amado, reconozco que el dolor más grande que te he dado, es separarme de tu
Voluntad Divina, dejar de amarte es mirarme a mí mismo y olvidarme de Ti. Reconozco que
mi voluntad se ha revelado contra tu Voluntad, cumpliendo hasta el más mínimo de mis
caprichos, formando en mí un gran vacío y ausencia de tu Amor, te necesito Jesús, solo Tú
puedes llenar mis vacíos, encadéname a tu Voluntad para no salir nunca más de Ella;
perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
Amén.

Gloria al Padre…

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