Jean-Pierre Protzen
ARQUITECTURA Y
CONSTRUGCION
INC@fato eon
OLLANTAYTAMBO
F #s. Pontificia Universidad Catolica del Pert
Mero ieee se licolir see)Primera edicidn en castellano, octubre de 2005
Tiraje, 700 ejemplares
Titulo original: Inca Architecture and Construction at Ollantaytambo
Primera edicién en inglés
Oxford: Oxford University Press, 1993
© Jean-Pierre Protzen, 2005
© Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Catélica del Peri, 2005
Plaza Francia 1164, Lima 1— Perd
Teléfonos: (51 1) 330-7410, 330-7411
Fax: (51 1) 330-7405,
Correo electrénico:
[email protected]
Direccién URL: www.pucp.edu.pe/publicaciones/fondo_ed/
‘Traduccién: Rafael Valdez y Sandra Téllez
Disefio de cubierta: Aldo Ocafia
Diagramacién de interiores: Rafael Valdez
Prohibida la reproduccién de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso
expreso de los editores.
ISBN 9972-42-702-1
Hecho el depésito legal 1501362005-2521 en la Biblioteca Nacional del Pert
Impreso en el Peri - Printed in Peruinvice
Prefaci oy r
Prefacio a la edicién en inglés 13
Agradecimientos en la edicidn en castellano 7
Agradecimientos en la edicidn en inglés 18
Introduccién 21
PARTET
El sitio y su arquitectura 35
Capitulo 1. El complejo arqueolégico de Ollantaytambo 37
Capftulo 2. El asentamiento 65
Capitulo 3. La Fortaleza 101
Capitulo 4. El Callején y Q’ellu Raqay 125
Capitulo 5. Los depésitos 145
Capitulo 6. Las canteras de Kachighata 173
PARTE I
Técnicas de construccién 191
Capitulo 7. Los materiales de construccién 193
Capitulo 8. La extraccién del material 203
Capitulo 9. El transporte de los materiales 217
Capitulo 10. El cortado y acabado de las piedras 227Capitulo 11. Engastado, asentado y manipulacién de los bloques 237
Capitulo 12. La mamposteria con mortero de barro 261
Capitulo 13. Detalles de disefio y construcciéa 271
PARTE II
Episodios de construccién 295
Capitulo 14. Evidencias de fases de construccién 297
Capitulo 15. Cronologia 317
Conclusiones 333
Epilogo 353
Apéndice: Capacidad de almacenamiento de las gollga en Ollantaytambo 373
Bioreatle 375
fndiceonomastico 8S
indice toponimico 387
fndice de locaciones y estructuras arquitect6nicas 390PREFACIO A LA EDICION EN CASTELLANO
En 1982, cuando el autor empezé su trabajo en Ollantaytambo, el poblado se
encontraba aun sin electricidad y las unicas fuentes de agua eran los antiguos
canales y el rio. Los habitantes de Ollantaytambo vivian de acuerdo con los
ciclos de dia y noche, tal como lo debieron haber hecho aquellos de la época
inca. Mientras acampaba en las canteras de Kachiqhata, podia observar cbmo
los fuegos de las cocinas se extinguian a medida que progresaba el ocaso,
hasta que el valle entraba en la oscuridad de la noche. Luego, todo se tornaba
en silencio y quedaban tan solo, en el cielo, el brillo de las estrellas del hemisfe-
riosur.
Ollantaytambo no es mis el «idilico pueblo adormecido» que el autor des-
cribié una vez. Muchos mis turistas visitan ahora el lugar y los buses que los
traen desde los hoteles del Cuzco, Yucay o Urubamba atascan las calles y pla-
zas, creando congestiones de transito dignas de cualquier 4rea metropolitana
mayor. La mayoria de los turistas, en su prisa por visitar Machu Picchu, toman
ahora el tren en Ollantaytambo en vez de en el Cuzco. Al tomar el bus del
Cuzco a Ollantaytambo, los turistas ganan cerca de dos horas, pero las pierden
enel transcurso del recorrido por los espectaculares zigzags que el tren debe de
salvar fuera del Cuzco para alcanzar la meseta de Anta y luego de nuevo des-
cender al valle del Urubamba. Lo unico que alcanzan aver de Ollantaytambo
es la estacién del tren, con su ejército de vendedores de souvenirs.
La navegacién de los rapidos y las caminatas han traido un nuevo tipo de
turismo a Ollantaytambo. Balseros aventurados se lanzan por el rio Urubamba
en Pisaq, cerca de 40 kilémetros rio arriba, mientras que otros escogen trayec-
tos mas cortos desde otros puntos intermedios, pero todos terminan en Chilca,
nollejos y rio abajo de Ollantaytambo. Chilca y Ollantaytambo también se han
convertido en puntos de partida para caminatas por el famoso, pero ahora
también atestado, camino incaico que conduce a Machu Picchu, lo que agrega
asi cerca de 20 kilémetros al trayecto total.El flujo de turistas ha provocado la construccién de muchos hostales y ho-
teles nuevos, incluyendo uno lujoso de cinco estrellas. Han proliferado tam-
bién nuevos restaurantes e, incluso, un club nocturno. Ciertamente, la vida del
pueblo ha cambiado mucho y, con ello, también el lugar. La poblacién se ha
incrementado y se han construido nuevas viviendas no solo en el borde sur del
poblado incaico sino, también, en el poblado mismo.
Hace unos aiios atras, el gobierno del Perd inicié un programa de puesta en
valor de los lugares histdricos y arqueolégicos con el fin de hacerlos mis acce-
sibles y agradables a los turistas. A pesar de la buena intencidn de este progra-
ma, algunos de sus efectos han sido daiiinos. Para conseguir sus fines, algunas
de las antiguas estructuras han sido desmanteladas y reconstruidas desde sus
cimientos, y muchas de estas enuevase ruinas guardan poco en comin con sus
apariencias originales, En Machu Picchu pueden verse cada afio mis edificios
«completos» que en el afio anterior, presumiblemente porque los turistas pre-
fieren ver estas ruinas restauradas. Machu Picchu, sin embargo, no es un caso
aislado, pues todos los centros importantes del Cuzco y sus areas circundantes
o bien han padecido o se encuentran en proceso de recibir tratamientos y
distorsiones similares. Ollantaytambo no es la excepcidn y partes significativas
del lugar han sido «reconstruidas» de esta manera.
Sin embargo, el proyecto de una nueva carretera constituye un peligro aun
mayor para la integridad de Ollantaytambo y susalrededores. Hace unos afios
atras, fuertes Iluvias arrasaron un tramo, cercano a Machu Picchu, de las vias del
tren que conducen a dicho complejo, hecho que interrumpié la principal co-
nexién entre el Cuzco y Quillabamba en las tierras bajasde Vilcabamba, el 4rea
en la cual se refugiaron alguna vez los incas luego de abandonar Ollantaytambo.
La nica conexidn existente hoy en dia con esta rica zona agricola en desarrollo
es una sinuosa carretera sin asfaltar que empieza en Ollantaytambo y sube sobre
el abra de Malaga antes de descender hacia la selva. Debido a que lacompajiia
ferroviaria decidié no reconstruir las vias destruidas por las aguas, esta carrete-
ra ha terminado por absorber el trafico adicional de lo que una vez era provis-
to por dos trenes diarios y, por ello, ahora se planea modernizarla y conectarla
con la carretera asfaltada que lleva de Ollantaytambo al Cuzco. No existen
muchas alternativas para esta via que no impliquen cruzar el abanico de fusin
glacial del rio Patakancha, asi como su extensa, hermosa y atin cultivada andeneria
inca. Ollantaytambo posee uno de los mas conservados, sino el mejor, de los
paisajes incas. La carretera, si se construye como ha sido planificada, sin duda
alterard, y probablemente destruiré, este paisaje.
La carretera tiene, con seguridad, una justificacién econémica y es bienveni-
da por un significativo porcentaje de la poblacién de Ollantaytambo; otros
residentes, sin embargo, se oponen al proyecto, pues reconocen que el anti-
guo paisaje cultural tambien tiene su valor econdmico —tanto por su tierra
agricola como por su atraccién turistica—, historico y cultural. El autor tiene la
esperanza de que la publicacién en espatiol de este libro alcance una mayor
10 | ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBOaudiencia que la que ya tiene la versidn en inglés y que contribuya a una aprecia-
cién més profunda de la herencia cultural inca en Ollantaytambo y de las ame-
nazas crecientes que se ciernen sobre ella. No es su intencién abogar por la
paralizacidn del desarrollo de Ollantaytambo, pues su gente, en particular los
jévenes —y piensa en este momento en sus ahijados, Jean-Luis y Pamela—
merecen poder vivir en el siglo XXI sin tener que buscar fortuna necesariamen-
teen las grandes ciudades o ms alla sino encontrando esas posibilidades en su
propio poblado; por lo que si aboga es por una visién equilibrada entre el
desarrollo econémico y la preservacién de la herencia cultural. Dentro de esta
6ptica, una alternativa para el nuevo trazado de la carretera podria ser cons-
truirla sobre las actuales vias del tren. El impacto de esta alternativa podria ser
tolerable, pero por desgracia, esta es tambien la alternativa ms costosa.
No existen respuestas sencillas para los problemas de preservaci6n de los
recursos culturales y naturales en general. En las actuales economias postcoloniales
y globalizadas, con el turismo considerado como una de las mayores industrias
mundiales, «{...] tanto el potencial para el conflicto cultural, la transformacién
del espacio y del lugar, como los efectos en los ambientes construidos y natu-
rales se encuentran todos enmarcados [...]en una industria del turismo que
posee su propia cultura [y] que estA redefiniendo el mundo y como éste luce,
funciona y qué significa» (Robinson 2001: 55). El que esta cultura termine por
carrasar» 0 no a Ollantaytambo depende de cémo las diversas partes involucradas
—los pobladores de Ollantaytambo, el Instituto Nacional de Cultura (INC), el
gobierno central y las autoridades regionales, asi como los intereses privados—
reaccionen y respondan a las presiones tanto del turismo como del desarrollo.
Como resultado de los miltiples cambios que han sucedido en Ollan-
taytambo desde la primera publicacion de este libro hace poco mis de 10 afios,
este se ha convertido, mas que en un tratado acerca de Ja arquitectura y cons-
truccién incas, en un repositorio e interpretacién —del autor— de lo que una
vez fue, no hace mucho tiempo atrés. Debido a este registro, el autor eligié
mantener el texto original tal cual, pero si se ha optado por sefialar los cambios
acaecidos y su impacto en un epilogo a la presente edicidn, en el que también se
resumir4 y presentar4 la informacién mis reciente —asi como la dudosa— que
se ha producido durante la tiltima década. Asimismo, se revisaran algunos com-
ponentes del sitio que por algiin motivo se descuidaron en la primera edicién.
JEAN-PIERRE PROTZEN
Berkeley, octubre de 2004
PREFACIO ALA EDICION ENCASTELLANO | llPREFACIO A LA EDICION EN INGLES
Fue en 1979, a su regreso de una temporada de docencia en Sio Paulo, Brasil,
cuando el autor viajé por primera vez a la sierra de Bolivia y el Peri. Y, aunque
su primer objetivo era visitar la famosa ciudadela de Machu Picchu, ciertamente
se encontraba mal preparado para el viaje: ten{a una vaga nocién de la arqui-
tectura inca, ignoraba la vastedad del proyecto constructivo incaico y conocia
bien poco acerca de su historia. Lo que pudo ver en ese entonces, en particular
la impresionante mamposteria de piedra en la ciudad del Cuzco y en los sitios
de Pisaq, Ollantaytambo y Machu Picchu, fue motivo de mucho asombro; pero
mas le sorprendié el descubrir que la mayor parte de las explicaciones acerca
de cémo los incas —quienes no tenian herramientas de hierro, desconocian la
rueda y cortaban y transportaban piedras (algunas de ellas con mas de 100
toneladas de peso)— estaban basadas en especulaciones, folclore o ideas
extravagantes de intervencién extraterrestre. Fue asi que en 1982, desafiado
por la falta de conocimiento cientifico en estas materias y animado por John H.
Rowe, de la University of California at Berkeley, decidié investigar las tecnicas
de extraccién de material y de cortado de piedra de los incas. Desde entonces
ha ampliado ain mis el alcance de su investigacién y ha incluido todos los
problemas relacionados con las practicas de construccién incas. Es un trabajo
continuo que tomara muchos afios mas.
En su investigacién acerca de los secretos de los albaiiiles incas, el autor
examind diversas canteras, entre ellas las de Rumiqollqa y Waqoto, cerca del
N. pet T.; las citas textuales, muchas de ellas provenientes de textos en francés y aleman, fueron
traducidas por el autor al inglés. Para la traduccion de los términos y expresiones del inglés
propios de la arquitectura, ingenieria mecdnica y geologia, el traductor ha recurrido a diversos
especialistas y consultado, ademis, una serie de diccionarios y manuales de las disciplinas
mencionadas.Cuzco, y Kachiqhata, arriba de Ollantaytambo. El mismo sitio de Ollantaytambo
result6 ser un laboratorio ideal debido a poseer una gran variedad de comple-
jos de edificios y tipos de edificios, asi como una proliferacion de estilos arqui-
tectdnicos y tipos de mamposteria; ademds, se encontraron en él diversos
proyectos constructivos inconclusos. A partir de estos, como de las canteras
perfectamente conservadas de Kachiqhata, pudo hacerse numerosas buenas
ideas acerca del trabajo de los albafiiles incas.
Mientras mis tiempo pasaba en Ollantaytambo estudiando el corte de las
piedras y las técnicas de extraccién del material, ms se hacia consciente de la
sofisticacion de las habilidades que tenfan los incas para la arquitectura y la
planificacion. Por ello, decidié extender su investigacién mis alla de las caracte-
risticas técnicas relacionadas con la construccién e incluyé aspectos relaciona-
dos con la planificacién y las practicas de disefio incas.
Ollantaytambo es, probablemente, el mejor conservado de los poblados
incas, aunque, ala vez, representa un desafiante rompecabezas arquitecténico y
arqueoldgico. Tiene diversos componentes y la manera en la cual estos se rela-
cionan, tanto de manera cronoldgica como funcional, es algo que no se ha
definido bien. Tampoco existe mucha literatura disponible acerca del sitio y el
trabajo arqueoldgico realizado esta pobremente documentado. Por ello, esta
monografiaes un intento por tratar de describir e interpretar el complejo ar-
quitecténico de Ollantaytambo mediante la definicién de relaciones temporales
y funcionales entre sus componentes, la deteccién de criterios de planificacidn y
disedio que regularon su trazado y arquitectura, y la compilacion de lo que hasta
ahora se ha escrito acerca del lugar. De este modo, aspira a alcanzar un entendi-
miento general acerca de las practicas constructivas que llevaron a cabo los in-
cas durante su desarrollo.
El trabajo del autor se basa principalmente en observaciones y mediciones
cuidadosas de los restos arquitecténicos, asi como en la realizacién de estudios
experimentales. No se llevé a cabo ninguna excavacién y todas las observacio-
nes se limitaron a aquello que era visible a nivel del suelo, por lo cual la elabo-
racién de dibujos a escala y planos han sido un aspecto central del estudio. Este
tipo de trabajo es una practica didactica de conocida data en arquitectura. Me-
diante él, los estudiantes de arquitectura aprenden acerca de cémo se constru-
yen los edificios; sobre su base, un contratista puede reconstruirlos y se obtiene
informacién acerca de sus componentes, la manera en la cual estos se articulan
y su secuencia de armado. Por eso, a partir de la medicién y dibujo de las ruinas
de los edificios incas, el autor aprendié mucho acerca del modo en que estos
fueron construidos. Asimismo, a través de los planos, los arquitectos presentan
informacién sobre cémo los edificios se implantaron en el terreno, la relacién
espacial entre ellos y entre estos y el paisaje a su alrededor, as{ como el acceso a
los mismos. De hecho, existe documentacién del uso de modelos de arcilla
para trazar el diseiio de sus construcciones por parte de los incas. Los planos
actuales son mucho mas abstractos que un modelo de arcilla, pero mediante la
14 | ARQUITECTURAY CONSTRUGCION INCAS EN OLLANTAYTAMBOreproduccién exacta de los asentamientos antiguos se obtiene una mejor apre-
ciacién de como fue implementada la organizacién espacial.
Dada la naturaleza altamente especulativa de las explicaciones acerca de la
manera en la cual fue elaborada la impresionante mamposteria inca, se conside-
ré un imperativo conducir experimentos mediante los cuales se demostraba
cémo pudieron los constructores haber conseguido tales resultados con las
herramientas que tenian a su disposicidn. El autor concluyé que los experimen-
tos replicativos eran la mejor manera de probar si funcionaba una técnica en
particular, de qué modo lo hacia y determinar cules eran sus implicancias. Sia
embargo, solo a partir de un experimento exitoso no puede concluirse, de
manera necesaria, que una técnica fue realmente utilizada, sino que, alo més, es
la demostracién de una posibilidad. Otras técnicas bien pudieron haber produ-
cido el mismo resultado.
Desde un punto de vista metodologico, el autor compara este tipo de expe-
rimentos con la prueba Turing en informatica. Al tratar de contestar la pregun-
ta «gpueden pensar las maquinas?», el matematico britanico A. M. Turing pro-
puso un experimento mental en el cual a un interrogador se le permitia hacer
Preguntas tanto a un ser humano como a una computadora mediante un dis-
positivo tipo interfaz. Siel interrogador —que desconocia quién era su interlo-
cutor en los didlogos— no puede discernir entre cudles son las respuestas obte-
nidas de la maquina y cudles las del ser humano, se podria afirmar que la maqui-
na esta «pensando», De esto nose infiere, sin embargo, que la maquina «piensa»
de la manera en Ja cual lo hace un ser humano, sino solo que la estructura de la
maquina es capaz de producir resultados que son indistinguibles de aquellos
producidos por procesos mentales humanos. Turing sosten‘a que si se tenia
éxito en disefiar tal maquina, se habria ganado en la comprensidn de esos pro-
cesos, si bien los seguidos por la maquina pueden diferir de aquellos seguidos
por los humanos. De manera inversa, se dice que una técnica funciona cuando
un experimento replicativo arroja resultados indistinguibles del original y aun-
que la técnica pueda diferir de la que fue realmente usada para producir el
original, se dice que se ha logrado un mayor entendimiento acerca de cOmo se
realizé este proceso.
Muchos de los restos arquitecténicos de Ollantaytambo estan en peligro de
destruirse debido al crecimiento de la poblacién, la expansion de la agricultu-
ra, las actividades turisticas, el descuido y la ignorancia. El completar ua arcl
vo comprensivo y confiable antes de que el lugar sufra mayores dafios se ha
convertido en un imperativo para poder realizar una investigaciéa continua
del complejo. Los numerosos mapas, planos, dibujos y fotografias en este tex-
to —muchos de los cuales se publican por primera vez— intentan contribuir
con el logro de ese objetivo.
Hubiera sido muy apropiado incluir aqui, junto con los trabajos del autor,
mis del material inédito de la Peruvian Expedition, dirigida por Hiram Bingham
en 1915, que tuvo precisamente su sede en Ollantaytambo. Sin embargo, el
PREFACIOA LA EDICION EN INGLES | 15ordenamiento de este material es un trabajo de investigacién en si mismo, una
labor que podria tomar varios afios y que tendra que esperar hasta otra opor-
tunidad.
El trabajo del autor en Ollantaytambo esta bastante lejos de ser concluido y
atin queda mucho por hacer, Sin embargo, durante las numerosas temporadas
que pasé alli, reunié muchos mas mapas y dibujos a escala que los que podian
ser incluidos en este texto. A la fecha, ha medido y documentado cuidadosa-
mente todos los edificios en la denominada Fortaleza, todos los bloques de
construccién sueltos que se encuentran tanto alli como en las canteras, varios
grupos de casas del poblado, todos los muros y edificios de Q’ellu Raqay y la
totalidad de los depésitos del area inmediata. Su intencién es preparar una
publicacién aparte, en la cual hard disponible este material adicional a otros
estudiosos de la arquitectura y construccién incas.
JEAN-PIERRE PROTZEN
Berkeley, octubre de 1991
16 1 ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBOAGRADECIMIENTOS EN LA EDICION EN CASTELLANO
Estoy muy complacido por el hecho de que este libro, un poco mas de 10 afios
después de su publicacion original en inglés, sea ahora accesible para el puiblico
de habla castellana y, en particular, el pueblo peruano. Esto ha sido posible
gracias a los alientos y esfuerzos del doctor Peter Kaulicke, profesor principal
de la Especialidad de Arqueologia de la Pontificia Universidad Catélica del
Pera (PUCP), y del licenciado Dante Antonioli Delucchi, anterior Director
Ejecutivo del Fondo Editorial de la misma universidad, asi como a la actual
Directora, la sefiora Annie Ordofiez. Mis agradecimientos, por supuesto, al
sefior Rafael Valdez (PUCP) y a la sefiora Sandra Téllez (PUCP), por la traduccién.
del texto del inglés al castellano, y nuevamente al seiior Rafael Valdez, por la
edicién general, correccién de estilo, diagramacién y cuidado de la edicién del
presente libro.
Para la traducci6n de los términos de la especialidad de arquitectura tengo
que agradecer Ia amabilidad del arquitecto Frederick Cooper, Presidente de la
Comisién de Gobierno de la Facultad de Arquitectura PUCP; del recordado
arquitecto Carlos Williams —desaparecido recientemente y que se desempeiia-
ba como docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)—;
de la arquitecta Marta Vilela, también de la Facultad de Arquitectura PUCP; y
del arquitecto Santiago Agurto Calvo. También agradezco al doctor Julian I.
Santillana, de la Especialidad de Arqueologla PUCP, y al ingeniero Roberto
Lazarte, de la Facultad de Ingenieria Mecdnica PUCP, por su atencién y obser-
vaciones. En cuanto alos términos de la especialidad de geologia, agradezco la
atencidn del ingeniero Javier Jacay, de la Facultad de Geologia de la Universi-
dad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), y del profesor Fernin Alayza,
de la Especialidad de Geograffa PUCP.AGRADECIMIENTOS EN LA EDICION EN INGLES
A medida que el proyecto se desarrollaba y expandia, acumulé numerosos com-
promisos de agradecimiento con amigos, colegas e instituciones auspiciadoras.
La University of California at Berkeley, institucién a la cual pertenezco, me
otorgé la beca Humanities Research Fellowship en 1981 y 1982, que me permitid
iniciar mis incursiones en las técnicas de extraccién de material y el corte de
piedras incaicos. Posteriormente, recibi otros financiamientos para investigacién
durante el verano por parte del Center for Latinoamerican Studies de la Uni-
versity of California at Berkeley en 1983 y 1985; de la American Philosophical
Society en 1984, y del Center for Field Research en 1987 y 1988.
Mi mayor deuda, sin embargo, es con John H. Rowe, por su apoyo cons-
tante y continuo interés en mi proyecto, por su generosa guia y ayuda en la
localizacién e interpretacién de las fuentes etnohistoricas apropiadas y, muy en
particular, por su revisién critica de mi manuscrito. En su lectura, Rowe pudo
identificar muchos problemas y propuso multiples cambios que enriquecieron
grandemente la calidad del texto final. Cualquier error que no se haya corregi-
do —y con seguridad los hay— es, sin embargo, de mi tinica responsabilidad,
como también lo son todas las traducciones al inglés de las citas provenientes
de otras lenguas, excepto cuando se indique lo contrario.
Estoy agradecido a Barbara Bocek y Robert Batson, quienes han sido fieles
compafieros y ofrecieron, de manera voluntaria, sus servicios de trabajo de
campo en cada temporada. Barbara Bocek contribuyé con su experiencia ar-
queolégica a este proyecto, y Robert Batson puso suentusiasmo y habilidades
arquitectonicas. E] realizé multiples planos y colabord con la mayor parte de
los dibujos originales contenidos en este libro. Ambos, con quienes he compar-
tido mi investigacién, se han convertido en mis colaboradores de confianza.
Con mis amigos y colegas Margaret MacLean, Gordon MacEwan, Frank
Meddens, Beverly Meddens, Susan Niles y Vincent Lee comparto un gran inte-
résen la arquitectura y planificacidn incas. He pasado con ellos muchas horas
18 | ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBO_analizando propuestas e ideas, comparando notaso solo hablando acerca de la
arquitectura inca. Todos ellos han sido estimulo para mis reflexiones. Margaret
MacLean participé activamente en mi proyecto cuando, en 1987, ambos
lideramos un grupo de voluntarios de Earthwatch, con quienes completamos
el mapeo de la Colina-Santuario en Ollantaytambo.
Mis deudas intelectuales son miiltiples y es probable que el lector no las
conciba inicialmente como cercanas a mi tema de investigacién. En primer
lugar, menciono aqui a Hans Brechbithler, mi maestro de arquitectura y de
quien fui también aprendiz, pues fue quien desperté en mi la pasién por la
arquitectura; él me enseiié también las lecciones mas valiosas acerca de la com-
posicibn espacial y la dindmica de las experiencias asociadas a los espacios ar-
quitecténicos. Agradezco a Konrad Wachsman, con quien tuve la suerte de tra-
bajar por un corto tiempo; él me ensefid a prestar atencidn a cémo se produ-
cen los objetos e inculcé en mi los valores del arte; a mi mentor y colega Horst
W.J. Rittel, a quien debo agradecer que me introdujera en los conceptos tedri-
cos y metodoldgicos del disefio y la ciencia; de él aprendi a apreciar los proble-
mas epistemoldgicos, de razonamiento y de argumentacién cientificos. He po-
dido apoyarme en las ensefianzas de estos amigos, ahora desaparecidos, en
cada paso de mis investigaciones.
Durante las muchas temporadas que pasé en el Peri, tuve también el privi-
legio de adquirir amigos cercanos, quienes me introdujeron en la cultura andina,
ofrecieron su hospitalidad y brindaron su desinteresada ayuda a mi proyecto.
Agradezco especialmente a Thechi y Carlos Milla, y a sus adorables hijas Ana
Marfay Marfa Teresa, quienes me recibieron en su hogar, me mostraron mu-
chos importantes lugares incas en los alrededores del Cuzco ¢ hicieron posible
los més imposibles planes de viaje. Igualmente recordados son Wendy Weeks,
el difunto Robert Randall y sus dos encantadores hijos, Nathan y Joaquim. Una
y otra vez encontré un hogar lejos de mi hogar en su albergue en el poblado de
Ollantaytambo y juntos realizamos muchas memorables caminatas sin destino
especifico, pero en las que siempre descubrimos algun otro nuevo y hermoso
sitio arqueolégico.
Varios de los miembros del la oficina regional del Instituto Nacional de
Cultura del Cuzco han sido de bastante ayuda en la agilizacién de los tramites
correspondientes a mis proyectos de diversas maneras. A través de los afios, los
diversos directores Roberto Samanéz Argumedo, Gustavo Manrique Villa-
lobos, Alfredo Valencia Zegarra y Oscar Niiiiez del Prado— me dispensaron
amablemente los permisos necesarios para visitar y trabajar en los sitios ar-
queoldgicos bajo su jurisdiccidn, Rubén Orellana y Fernando Astete me permi-
tieron, en diversas ocasiones, consultar importantes mapas y compartieron abier-
tamente conmigo sus conocimientos del lugar; Arminda Gibaja, ftalo Oberti,
Perci Paz y Fidel Ramos me permitieron discutir con ellos diversos aspectos de
mi proyecto, ademas de ser de gran ayuda y haberme brindado gran cantidad
de informacién.
AGRADECIMENTOS — | 19Miagradecimiento a los pobladores « de Ollantaytambo, quienes permitieron
que tanto yo como mi personal caminaramos por sus propiedades y campos, y
quienes abrieron, incluso, sus hogares a nuestra investigacion.
Tres grupos de voluntarios de Earthwatch contribuyeron con su tiempo y
esfuerzos en el manejo de las cintas métricas, corriendo de un lado a otrocon
jalones, contando piedras en las paredes o dibujando planos. Ademés, Sarah
Brooks, Frances Hayashida, Gary Strang y Cliff Niederer me asistieron en uno
otro momento en el campo. Mi agradecimiento a todos ellos.
Jean MacMann me ayudé en gran medida en las primeras etapas de la pro-
duccién de este manuscrito; Justine Staneko me brindé asesoria en la edicién, y
Sylvia Russel revisd y editd la versidn final. Les agradezco a ellos por su valiosa
colaboracién.
Finalmente, ni mi proyecto ni esta monografia podrian haberse materializa-
do sin el amor, estimulo y apoyo de mi esposa Elsbeth y de nuestros dos hijos,
Stephan y Maurice. Es aellos a quienes dedico este libro.
20 | ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBOINTRODUCCION
Cuando se habla de la arquitectura incaica, la mayoria de las personas piensa en
Machu Picchu. Este complejo, sin lugar a dudas, es el mas famoso y celebrado
de todos los yacimientos incas: su grandiosidad es, verdaderamente, impresio-
nante, y la intima integraci6n de la forma construida y su entorno natural es
maravillosa. La unidad de su arquitectura posee una insuperable armonia, y la
perfeccién de su silleria es extraordinaria. En resumen, es una obra maestra de
arquitectura y planificacién urbana que rivaliza con los mayores logros de los
egipcios, griegos, romanos o de cualquier otra civilizacion.
Los colonizadores espaiioles que se encontraron con el imperio incaico hace
cerca de 500 afios atras se maravillaron de los logros de los constructores incas
de la misma manera como hoy en dia lo hace el turista contemporaneo. Al
referirse a la fortaleza de Sacsahuaman, en las cercanias del Cuzco, Sancho de la
Hoz relataba impresionado que: «La cosa mas linda que puede verse de edifi-
cios en aquella tierra, son esas cercas [...]. Los espaiioles que las ven dicen que ni
el puente de Segévia, ni otros de los edificios que hicieron Hércules ni los
romanos, no son cosa tan digna de verse como esto» (1938 [1534]: 178). Sin
embargo, para poder entender y apreciar la gran capacidad de los arquitectos
incas en su dimensién apropiada, es necesario verlos en el contexto tanto de su
historia como en el de sus otros logros.
BREVE HISTORIA DE LOS INCAS
Para el tiempo de la llegada de los espafioles en 1532, los incas gobernaban un
vasto imperio que se extendia desde Rumichaca, en lo que es hoy en dia la fron-
tera norte de Ecuador, hasta el rio Maule en Chile, en el lugar donde, en la
actualidad, se encuentra la ciudad de Constitucién (Fig. I.1). La mayor parte de
este territorio habia sido conquistado poco antes de la Ilegada de los espafioles,Fig. 1.1. El imperio inca y su red de caminos (bssado en Hyslop 1984; portada interior).pues la expansion inca empez6, de manera efectiva, durante el reinado de
Pachakuti ‘Inka Yupanqui, quien goberné desde cerca de 1438 hasta 1471 aproxi-
madamente. Durante este periodo, las fronteras de sus dominios se extendie-
ron fuera de los confines del valle del Cuzco, asentamiento original de los
incas, a la parte baja del valle de Urubamba hacia el norte, el 4rea de Vilcabamba
hacia el sur, hasta abarcar el lago Titicaca, y hacia el oeste hasta llegar al altipla-
no contiguo (Fig. [.2). Junto con su hijo Thupa "Inka, subyugé toda la costa
norte del Pera y extendid el imperio inca hasta los confines de Quito, en el
Reuadoreoncemporanee:
Thupa "Inka demostré ser un conquistador implacable y un hibil adminis-
trador por derecho propio. Después de la abdicacién de su padre, se volcd
hacia el este y el sur, y puso bajo el control inca ala mayor parte de la Bolivia
contempordnea, el noroeste de la Argentina, el norte de Chile y la costa sur del
Peri. El resto de su reinado, que se extendié hasta cerca de 1493, Thupa "Inka
lo empleé en organizar y estructurar la administracién de este vasto imperio.
Wayna Qhapag, el hijo de Thupa Inka, reiné desde 1493 hasta 1528 y con-
solidé atin mds el imperio. Durante su reinado debelé numerosos alzamientos
y conquisté nuevos territorios hacia el norte, extendiendo el imperio hasta la
actual frontera entre Ecuador y Colombia.
El calculo de las fechas de los reinados sucesivos se basan en las observacio-
nes realizadas por Cieza de Le6n acerca de que, entre 1549 y 1550, el imperio
se encontraba atin lleno de indigenas que habian conocido a Tupac Inca Yupanqui,
habfan marchado a la guerra con él y que habfan oido de sus padres lo que
(Pachakuti) Inca Yupanqui realizé durante su reinado (1967[1553} cap. IX, 27).
Wayna Qhapaq murid intempestivamente durante una epidemia y asu muerte
le siguid una guerra fratricida entre sus dos hijos, Waskhar y ’Ataw Wallpa.
Waskhar era considerado el legitimo heredero de su padre, pero ’Ataw Wallpa
gané la guerra civil justo antes de la llegada de los espafioles. El capitin espafiol
Francisco Pizarro embosc6 al vencedor y lo hizo prisionero. ’Ataw Wallpa pagd
un inmenso rescate por su vida, pero, en vez de liberarlo, Pizarro lo mandé
estrangular. Mango "Inka, otro de los hijos de Wayna Qhapaq, se alié con las
fuerzas espaiiolas, pero fue forzado a rebelarse posteriormente contra ellos
(1536-1537). La rebelidn fracasd, y Mango debié de retirarse a Vilcabamba.
Una de las primeras campaiias de Pachakuti tuvo lugar en el rio Urubamba,
al cual los indigenas llamaban Willkamayu (0 Rio Sagrado). En el curso de su
campaéia, conquisté Ollantaytambo y lo convirtié en una de sus propiedades
reales. Posteriormente, Ollantaytambo le sirvié como capital temporal a Mango
"Inka durante la rebelidn, hasta el advenimiento de su retiro a Vilcabamba.
COMPARACION CON LOS ROMANOS
El imperio inca era tan vasto que con frecuencia se le compara con el imperio
romano (Hemming y Ranney 1982: 13), i bien alos romanos les tomé mucho
InrRopuccioN | 23"(99:2961 Aauuey A Burusarazy ua opeseg) ovzng jap ug!Sas e771] Stymés tiempo establecer su imperio y que, ademas, este tuvo una duracién de
varios siglos. La comparacién entre incas y romanos no es, sin embargo,
completamente ociosa: no solo las hazafias militares y extensiones de sus imperios
son comparables, pues para el momento de la conquista espafiola en 1532, el
imperio inca se extendia a lo largo de cerca de 4000 kilémetros de la costa
oeste de Sudamérica, distancia comparable con la que separa El Cairo de
Glasgow 0 lo que equivale a decir la extensidn del imperio romano al momento
de alcanzar su cispide, sino que, al igual que los romanos, los incas fueron
grandes administradores y constructores.
ESTRATEGIAS PARA ASEGURAR EL IMPERIO
Con el fin de organizar y asegurar el control de su vasto imperio, los incas
recurrieron a cuatro estrategias principales: a) reubicacién de las poblaciones
subyugadas y colonizacién de los territorios conquistados; b) imposicién de
tuna lengua Ginica; ¢) diseminacién de las creencias religiosas incas;y d) instauracién
de estructuras y pricticas administrativas unificadas. Y, sihubiera sido necesario,
los incas siempre podian haber apelado a su poderio militar para asegurar el
cumplimiento de sus politicas.
Colonizacién
En los nuevos territorios conquistados, la poblacién residente era reubicada y
consolidada en nuevos poblados cercanos a los campos, alejados de sus asen-
tamientos tradicionales. Sila poblacién local resultaba ser particularmente resis-
tente a su dominacién, esta era removida hacia areas bien integradas al imperio
y reemplazada por colonias de pobladores de otras areas bien instruidas en los
modos y maneras incas. Los desplazados eran llamados mitmagkuna y su numero
Hegé a ser de tal magnitud que, en muchos territorios, los indigenas locales eran
excedidos ampliamente por ellos. La finalidad de estas reubicaciones de
poblaciones enteras era, por supuesto, romper las estructuras de poder politico
existentes, asi como destruir las alianzas tribales que podrian convertirse en
potenciales focos de insurreccién. Mediante el repoblamiento de los nuevos
territorios con poblaciones aculturadas con sus modos, los incas accleraron la
difusién de su estilo de vida a lo largo del imperio.
‘Aunque diferente en la prictica, la estrategia romana de asentar legionarios
retirados en las provincias ten‘a el mismo fin y efectos similares a los del pro-
grama de colonizacién inca. La fundacién de nuevos asentamientos en las pro-
vincias romanas ¢f...] tenia la finalidad principal de alojar legionarios veteranos
que servian tanto como reserva militar, como de modelo del estilo de vida
romano para las poblaciones locales» (Hanson 1988: 53, 54).
IntRODUCCION | 25Lenguaje
Cieza de Leon, entre otros, sefialaba que, con el fin de evitar el inconveniente
de encontrar una lengua nueva en cada recodo del camino en una tierra tan
extensa y para evitarse el problema de tener que operar con un mimero similar
de intérpretes, los incas simplemente ordenaron que, bajo pena de severo
castigo, todos los miembros del imperio debian de aprender la lengua del Cuzco
(Cieza de Len 1967 [1553} cap. XXIV, 84). Como requisito minimo, todos
los asuntos de Estado debian de hacerse en la lengua incaica. Los administradores
enviados a las provincias en misiones oficiales solo hablaban «inca» y esperaban
que se les respondiese también en ese lenguaje. A los nobles provinciales se les
exigéa mandar sus hijos o herederos al Cuzco a temprana edad con el fin de
aprender la lengua inca. De esta manera, los incas se aseguraban de que al menos
la siguiente generacién de la nobleza local tuviese fluidez.en la lengua ala par
que estuviese familiarizada con la cultura Inca. Llegarona ser tan exitosos en la
aplicacidn de esta politica que 450 afios después, esta lengua —hoy llamada
quechua— se habla atin entre la vasta mayoria de los indigenas que pueblan los
Andes, desde Ecuador hasta el norte de Chile.
Religién
El pantedn inca se encontraba presidido por Viracocha (¢1 Dios Creador), quien
era seguido inmediatamente por Inti (el Sol, el que, se presumia, era el ancestro
de la dinastia real), Pachamama (la Madre Tierra), Illap’a (el Clima 0 Dios del
Trueno) y Killa (la Luna), as{ como por diversas constelaciones y estrellas. Aparte
de estos dioses principales, los incas adoraban una gran cantidad de deidades y
objetos sagrados, 0 wak’a, entre los cuales se incluian montajias, rocas, arboles
y riachuelos, ademas de otros objetos tanto naturales como construidos. Este
panteén y los ritos de adoracién de las deidades fueron impuestos por los incas
alos pueblos conquistados; politica que no debié de haber sido muy dificil de
aplicar si se considera que muchas de estas deidades eran probablemente objeto
de adoraci6n en el area andina. Sin embargo, y para asegurar el cumplimiento y
buena conducta en los nuevos territorios, los incas tomaban la deidad —u objeto
sagrado local— y la llevaban al Cuzco, donde se le honraba, pero era mantenida
como rehén.
Estructura administrativa
Con el objeto de establecer el control y administracién del imperio, los incas lo
dividieron en cuatro partes, cuadrantes o swryu, de los cuales deriva el nombre
original del imperio: Tawantinsuyu (Las Cuatro Partes). Los cuatro swyi se
encontraban en el Cuzco, en la interseccién de dos Iineas divisorias imaginarias
que discurrian de Norte a Sur y de Este a Oeste respectivamente. Las cuatro
26 | —_ARQUTTECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBOparteseran el Chinchaysuyu, al aoroeste, el ’Antisuyu, al noreste; el Qollasuyu, al
sureste; y el Kuntisuyu, al suroeste. Cada suyu se hallaba bajo la responsabilidad
de un consejero (apu), por lo general pariente cercano del Inca. Cada cuadrante
se dividfa en provincias administradas por gobernadores (r’oqrigkoq), seleccio-
nados de entre la nobleza incaica. Los gobernadores, a su vez, estaban a cargo
de una jerarquia de autoridades de inferior nivel (kiraka), quienes eran elegidos
de entre las estructuras de poder o nobles locales, y cuyas posiciones eran
hereditaras. El rango del kirtaka se determinaba a partir del niimero de personas
que debian pagar tributo bajo su control. La division dela poblaci6n segufa un
sistema decimal en el que los grupos mayores tenian 10.000 individuos,
descendiendo luego a grupos de 5000, 1000, 500 y 100 personas, ntimeros que
correspondian respectivamente a los rangos hunu kuraka, pichga waranga kuraka,
waranga kuraka, pichga pachaka kuraka y pachaka kuraka. No esta del todo
establecido como funcionaba este sistema, pero, como escribié Julien: «Con-
trolada por una légica y procedimientos que recién empezamos a entender, la
administracién decimal inca descansaba en una autoridad politica local,
transforméndola al mismo tiempo en el equivalente estructural de una autoridad
provincial. Lejos de la rigida y casi utépica jerarquia descrita en las fuentes
histéricas tradicionales, la administracién decimal erael instrumento flexible del
control inca» (1988: 273).
A fin de hacer un seguimiento del ntimero de individuos y bienes del impe-
rio, los incas enviaban contadores (khipu kamayog) e inspectores periédicamen-
te. Para contabilizar y registrar, los incas usaban los kbipu, recursos mnemotécnicos
que consistian en atados de cuerdas en los que se hacian nudos siguiendo el
sistema de conteo decimal. Estos nudos de diferentes colores representaban
los diferentes bienes 0 unidades registrados (Ascher y Ascher 1981). Los repor-
tes de los khipu kamayog, asi como los de los inspectores, formaban la base
para las decisiones sobre las politicas en areas tales como manufactura y distri-
bucién de bienes, y desplazamientos de poblacibn.
Ladivisién territorial y la administracién de los incas se asemejan a las de los
romanos del periodo republicano. Los nuevos territorios conquistados por los
romanos se dividfan luego en provincias, las que eran gobernadas por un envia-
do de Roma, el praetor. Las provincias romanas se subdividian luego en civitates,
cada una de las cuales era administrada por un praefectus civitatium. De manera
similar a los incas, los romanos a menudo nominaban a la nobleza local para
estos cargos menores. Una funciéa parecida a la ejercida por el khipu kamayog
inca era la asignada a los quaestor romanos, quienes inventariaban los depésitos
de las provincias, recaudaban los impuestos y administraban las cuentas.
Poderio militar
La columna vertebral del poderfo inca era su ¢jército, al igual que en el imperio
romano. Erauna milicia bien formaday altamente disciplinada, bajo el comando
Inrropuccion | 27de oficiales profesionales. Sin embargo, si bien no era un ejército permanente,
puesto que sus soldados se reclutaban solo cuando se necesitaban, a los
individuos comunes se les instruia en las artes de la guerra desde temprana
edad. Dado que los incas eran una sociedad agricola, es probable que limitasen
el tiempo de conscripcién al tiempo de inactividad, tal como sucedia en el caso
de los romanos, quienes restringfan el servicio militar al periodo entre los meses
de marzo a agosto o setiembre.
El ejército incaico se organizaba mediante un sistema decimal similar al
descrito con anterioridad, dividiéndose en grupos de 100, 500 0 5000 indivi-
duos y asi sucesivamente, lo que, si bien es desigual en numero, recuerda a la
organizacién de la milicia romana en legiones, cohortes, manipulos y centu-
rias. Pero, a diferencia de los ejércitos romanos, los ejércitos incas parecen no
haber tenido tacticas especificas en el campo de batalla. La disciplina que los
ejércitos incaicos demostraban en sus movilizaciones y como fuerza de ocupa-
cin no necesariamente se manifestaba también en el campo de batalla. Alli,
cada quien combatia por su cuenta y el éxito descansaba en el valor individual.
Por ello, el logro y destreza militares se consideraban en tan alta estima que
eran la principal via a través de la cual un individuo del comin podia alcanzar
un elevado nivel social (Cobo 1964 [1653]: vol. II, libro XIV, cap. IX, 253). Si
el ejército incaico surgia victorioso a la larga, era principalmente por sus habi-
lidades de movilizacion, superioridad numérica y por contar con un ejemplar
sistema de aprovisionamiento. Los incas mantenian guarniciones considerables
en todos los centros provinciales (Cieza de Leén 1967 [1553]: cap. XX, 65), en
los cuales también se mantenian arsenales bien provistos. Asi, sus ejércitos esta-
ban siempre listos para el ataque y nunca se hallaban en situacién de necesidad.
PROGRAMA DE CONSTRUCCION
A fin de llevar a cabo sus campafias militares y la expansién de su poderfo, los
incas desarrollaron un masivo programa de construccién. El programa con-
sistia, mayormente, de obras de infraestructura, tales como carreteras, puen-
tes, instalaciones de almacenamiento y fortificaciones para facilitar los movi-
mientos de las fuerzas armadas y proveer a estas de armas, provisiones y vestido,
Estas obras de infraestructura, incrementadas mediante nuevas capitales de
provincia, también ayudaron a sostener la eficiente administracién del imperio
y facilitaron la redistribucidn de bienes desde los diversos centros de produccién
a donde ellos fuesen necesarios. Mediante numerosas terrazas agricolas, el
desvio de rios, reservorios para el almacenamiento de agua y miles de kilo-
metros de canales de irrigaci6n, los incas incrementaron la cantidad de tierra cul-
tivable y su productividad, Nuevos templos, palacios y propiedades reales
completaban el programa de construccién.
28 | ARQUITECTURA Y CONSTRUGCION INCAS EN OLLANTAYTAMBO:Red de caminos
Al igual que los romanos, los incas fueron grandes constructores de caminos y,
al igual que ellos, conectaron todos y cada uno de los puntosdel imperiocan
vias extraordinariamente construidas. La extensién del sistema vial inca fue
estimada por Hyslop en cerca de 40.000 kilémetros (1984: 224). Dos vias
troncales, una alo largo de la costa del Pacifico y la otra tras las laderes interiores
de los Andes, se extendian interconectadas por numerosos caminos transversales.
Si bien las vias incas no fueron construidas para el trafico vehicular sino solo
para el pedestre y el de llamas, fueron hechas para durar. Los caminos ubicados
enel altiplano se encontraban pavimentados con lajas de piedra y habfan cune-
tas que drenaban las aguas proveniemtes de las Iluvias, protegiéndolos asi de ser
erosionados por las aguas. En las pendientes, los caminos se construian apoya-
dos sobre muros de contencién y, en los terrenos accidentados, los caminos
eran escalonados, a menudo mediante peldafios que eran tallados directamente
en las rocas del lugar. Algunas veces se horadaban pefiascos ubicados en el
trayecto para hacer tuneles a través de ellos. En terrenos pantanosos, las vias se
construian sobre calzadas elevadas y los riachuelos eran salvados mediante la
colocacién de piedras o troncos de arboles apoyados en estribos. En aquellos
casos en los cuales habia necesidad de cruzar rios tempestuosos 0 de salvar
desfiladeros profundos, los incas constru‘an puentes de suspensi6n hechos con
cuerdas fabricadasa partir de materiales vegetales y, en el caso de toparse con
cursos de aguas més tranquilos, se usaban, a veces, puentes flotantes.
A lo largo de las vias principales, aproximadamente a cada kilémetro, se
podia encontrar un par de pequeiias chozas, una a cada lado de la via, que se
usaban para alojar a los mensajeros llamados chaski, los que llevaban mensajes
de una estacidn a otra desde y hacia Cuzco. Noticias y érdenes viajaban rpida-
mente en el imperio inca. A razén de cerca de 250 kilémetros por dia, a un
mensaje de Lima le tomaba tan solo tres dias alcanzar el Cuzco. No hay duda
de que este sistema de mensajer{a ayudé a los incas a mantener el control de su
imperio y aumento laeficiencia de su administracién.
Los ciudadanos comunes del imperio inca no estaban autorizados a despla-
zarse,a menos que les fuese ordenado. El viajar estaba restringido a los asuntos
del Exsado, Para ncomodarsaquellorenmisoancoliciales, losiacas constraye-
ron estaciones 0 tampu a lo largo de las vias principales, distribuidos en intervalos
equivalentes a un dia de viaje. Estas instalaciones variaban desde los elabora-
ides tiie arealeae uibicaded en lox beduel prowindialss, haw low nudinientaniad
tampu construidos entre los centros. Sin embargo, muy poco fue escrito acerca
de los tampu en las fuentes coloniales tempranas. Hyslop, quien estudid el siste-
ma de vias incaico, sostuvo lo siguiente: «.[...] [la] arquitectura de los tampu era
bastante variada y, probablemente, no existia una caracteristica que les unificase
ademas de su vinculacién con un camino inca» (1984: 280).
Inrropuccion | 29EI padre Bernabé Cobo anotaba que, en los centros de mayor escala, los
tampu consistian en alojamientos para el Inca construidos para cualquier mo-
mento en el cual pasase por alli, ademas de poseer instalaciones de almacena-
miento provistas de toda suerte de provisiones con el fin de que el Inca las
usase a placer y de que los ejércitos de paso pudiesen aprovisionarse y disponer
de todas las facilidades (1964 [1563]: vol. II, libro XI, cap. XXXII, 129). Pos-
teriormente, en su relacién, Cobo describe la distribucién y morfologia de un
tampu: «{,..]eran unas casas grandes o galpones de una sola pieza, larga de cien-
to hasta trescientos pies, y ancha treinta a lo menos y alo mas cincuenta, toda
descombrada y escueta, sin divisién de aposentos, ni apartamientos, y con dos
© tres puertas, todas en la una acera a iguales trechos» (1964 [1563]: vol. II,
libro XI, cap. XXXII, 130).
Trabajos agricolas
Los pobladores andinos eran agricultores diestros. Mucho tiempo antes que los
incas, ya habfan domesticado y cultivado gran mimero de plantas. Muchas de
estas plantas, tales como la papa, quinua —un pranodealto contenido proteieo~;
taviel sain leguttiiosd-, male, taliaey dian evan dasneneeidas ealel Vigo
Mundo, pero pasaron a enriquecer las dietas actuales desde entonces. Debido a
laprolongada estaciéa de sequla, que duta desde cerca de mayo hasta cctubte)
los pobladores andinos recurrieron a la agricultura de riego desde sus inicios.
Los incas expandieron estas practicas mediante la construccién de elaborados
andenes, algunas veces transformando laderas y valles enteros, y proveyéndoles,
ademis, de riego mediante canales hechos de piedras que se extendian por
kilémetros. A fin de administrar las reservas de agua, construyeron, asimismo,
humerosos reservorios y, con el fin de proteger o incrementar las tierras
cultivables, recurrieron al desvio de rios de manera extensiva. No hay duda de
que tanto el trabajo como los recursos invertidos en las obras de agriculcura
excedian —o al menos equiparaban— aquellos aplicados a su famosa red de
caminos.
Ciudades y edificios
‘Ademis de las obras de infraestructura, los incas construyeron poblados, nuevos
centros administrativos, depésitos, templos y palacios. A lo largo y ancho del
imperio, los incas impusieron una arquitectura Gnica a sus edificios, una arqui-
tectura estandarizada de una manera tal que hizo al gran naturalista aleman
Alexander von Humboldt escribir que: «{...] mas lo que me parece digno del
mayor interés, es la uniformidad de construccin que se observa en todos los mo-
numeantos peruanos. Es imposible observar con atencién uno solo de los edificios
incas sin reconocer el mismo tipo en todos los otros que cubren los Andes[...]
30 | ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBO,Se diria que un solo arquitecto ha construido este gran ntimero de monu-
mentos» (s.f.: 449).
Aunque es innegable que ¢{...] slo ocho afios separan el principio de la
expansidn del imperio y la llegada de los espaiioles, y esto no fue tiempo sufi-
ciente para un significativo cambio cronoldgico del estilo arquitectonico»
(Hemming y Ranney 1982: 19), no queda duda de que los incas usaron delibe-
radamente la impresionante unidad formal de su arquitectura con el fin de
reforzar su supremacia sobre las culturas locales. La presencia de esta arquitec-
tura, al mismo tiempo tinica y fordnea, era también un constamte y visible re-
cordatorio de la dominacién inca en los territorios conquistados.
Mano de obra
Considerando la muy corta vida de su imperio, uno se pregunta ofmo los incas
pudieron completar un programa de construccién tan extenso. Obviamente,
los incas no solo eran excelentes administradores, sino que ademas cran
planificadores de primer nivel. La mayor parte de la mano de obra utilizada
para los trabajos de construccién se provela a través de la mit'a, un servicio de
trabajo anual de un mes 0 dos al cual estaba obligado todo individuo. Los incas
desconocian el dinero: «El sistema inca de exaccién se diferenciaba del espafiol
en que lo que se gravaba de los locales era su mano de obra{...]. Los productos
podian haber sido elaborados mediante esta donacién de mano de obra, pero
los recursos que eran transformados en productos pertenecian al estado [...] la
administracién inca era, por lo tanto, basicamente un sistema de mano de obra
reclutada» (Julien 1988: 264).
Lamano de obra necesaria para un determinado proyecto se determinaba
usando el sistema decimal descrito con anterioridad: «Si se necesitaban 1000
hombres del territorio de un HONO, cada jefe de 10 debia de suministrar una
persona a su jefe de 50, y éste reportarlo a su jefe de 100, y asi hastael final de
la cadena» (Rowe 1946: 267).
Aunque es muy posible que los incas se asegurasen de que en cualquiera de
las provincias hubiese individuos suficientes para cuidar de los campos, en al-
gunos casos llegaban a reclutar grupos de mano de obra numéricamente for-
midables. Se dice que para construir la fortaleza de Sacsahuaman se necesitaron
20.000 hombres, 4000 de los cuales trabajaban en las canteras, 6000, en el aca-
rreo; y otros tantos, para abrir trincheras para los cimientos 0 para trabajar en
la tala de arboles (Acosta 1962[1590]: cap. L, 170).
Se dice que el emperador y arquitecto romano Adriano organizé sus fuerzas
de trabajo —«constructores, gedmetras, arquitectos y todo tipo de expertos
en construccién y decoracién» — de un modo paramilitar, dividiéndoles en
cohortes y centurias (MacDonald 1965: 136). Asimismo, era comin para el
soldado romano ordinario apostado en la provincia el que se le reclutase como
InrRopuccION | 31mano de obra (MacDonald 1965: 142). Sin embargo, se desconoce como
los incas organizaban y administraban estas grandes cuadrillas de trabaja-
dores, aunque no seria de extrafiar el que hubiesen recurrido al mismo
sistema decimal que usaban para el calculo de tributos y la estructuracién
de sus ejércitos. También es igualmente posible que los ejércitos incas acos-
tumbraran a construir, al menos, sus propios cuarteles.
No todas las actividades requeridas en la construccién podian ejecutarse
con la mano de obra no preparada que la mit’a proveia. Trabajos que requerian
conocimientos especiales de metalurgia, tejido, alfareria y cualquier otro que
necesitase de entrenamiento o especializaci6n eran realizados por profesionales
conocidos como kamayog. Los kamayog, quienes poselan un estatus hereditario,
estaban exentos de la mit’a, mas debian de trabajar exclusivamente y durante
todo el afio para los gobernantes incas.
Los kamayog se distinguian de acuerdo con su especialidad. Existen referen-
cias en Guaman Poma de Ayala (1980 [1615]: 191[193]) acerca de la existencia
del quiro camayog (‘carpintero’, y del rumita chicoc (‘picapedrero’), asi como del
quero camayog (‘carpintero’ o, literalmente, ‘quien trabaja la madera’) y pirca camayoc
(‘albail’ o, literalmente, ‘hacedor de paredes’) en Falcén (1918 [1567]}. Cobo
también menciona a arquitectos y maestros albaiiles: «Tenian los reyes Incas
gran numero de arquitectos y maestros de canteria, que aprendian el oficio con
gran perfeccién y vivian dél; los quales no hacian otras obras mas que las del
rey, que los traia siempre ocupados en las muchas fortalezas, templos y palacios
que por todo su reino hacia edificar;f...}» (1964 [1653]: vol. II, libro XIV, cap.
XII, 260).
Tal como describe Cobo, el estatus de estos arquitectos y maestros albaiiiles
correspondia de manera clara a aquel de los kamayog antes mencionados. Se
desconoce si las actividades del arquitecto y maestro albaiiil estaban bien dife-
renciadas como dos profesiones distintas 6 si quien era maestro albafil, era al
mismo tiempo maestro de obra. Si estas fueron profesiones diferenciadas, es
probable que el arquitecto fuese el mismo Inca o nobles puestos por éla cargo
de proyectos especificos. Tal y como documenta Betanzos, Pachakuti parece
haber sido su propio arquitecto durante la construccién del Templo del Sol:
«{..] evisto por el sitio do aél le parecié mejor que la casa debia de ser edificada
mand6 que alli le fuese traido un cordel e siéndole traido [...] el mesmo por sus
manos con el cordel midié e trazé la casa del sol [...}» (1987 [1551} cap. XT, 50).
Mis adelante, Betanzos describe como Pachakuti supervisa a sus trabajado-
resen las labores de extraccién y cortado de las piedras, asi como en la recolec-
cién de los demas materiales de construccién: ¢[...] e siendo yaalli pusieron por
+ A entender del aucor, Cobo, con la denominacién de maestro de canterla, se refiere a un
albafill y no a un cantero.
32 | ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMBOobra el edificio della bien ansi como Ynga Yupangue la habia trazado y
imaginado andando él siempre y los demas sefiores encima de la obra mi-
rando como la edificaban y ansi él como los demas trabajaban en el tal
edificio [...J» (1987 [1551]: cap. XI, 50).
Betanzos también narra como Pachakutise hallaba involucrado en la con-
cepcidn y trazado del Cuzco, cuando decidié reconstruir la ciudad de acuerdo
con su estatus de capital del nuevo imperio (1987 [1551]: cap. XVI, 75, 76),
como también lo hizo su hijo Thupa "Inka Yupanki en la construcci6n de la
Fortaleza de Sacsahuaman: «{...] subid el Ynga al sitio do la fortaleza se habiade
hacer y en su presencia mandé que se midiese con sus cordeles y trazasen segiin
que se la habia fantaseado [...}» (1987 [1551]: cap. XXXVI, 170).
Si estas descripciones describen o no la situacién real —pues es posible que
Betanzos atribuyese la planificacién y disefio a los gobernantes incas de la mis-
ma manera en la cual se dice hoy en dia que Luis XIV construyé Versalles— es
discutible, pero algo indiscutible es el hecho de que las edificaciones y proyec-
tos de construccién de envergadura fueron planificados y no el resultado de
decisiones aleatorias.
OLLANTAYTAMBO
éQué principios fueron utilizados por los planificadores y arquitectos incas en
el trazado de sus asentamientos y el disefio de sus edificios? Ollantaytambo
ofrece un panorama completo del programa de construccidn incaico. Todos
los elementos se encuentran representados alli: caminos y puentes, andenes y
sistemas de riego, depésitos, baluartes, un asentamiento, estructuras religiosas y,
quiz, palacios. Ademis, estos elementos parecen estar conectados uno al otro
en un plano asombrosamente coherente, por lo que es un lugar ideal para el
estudio de las pricticas de planificacién y disefio de los ineas. En la primera
parte de este libro se investiga profusamente el complejo arqueolégico de
Ollantaytambo, analizando su trazado y larelacin entre sus diversos elementos,
asi como la topografia del lugar; se examina, ademas, la naturaleza de los vestigios
arquitecténicos aun presentes en el complejo. En la segunda parte se discute
acerca del vasto rango de técnicas constructivas usadas por los incas, desde la
extraccién de la materia prima hasta la aplicacién de los acabados. Por ultimo,
en la tercera parte se presentara una aproximacién a las secuencias seguidas en
laconstruccién del complejo.
INTRODUCCION | 33PARTE!
EL SITIO Y SU ARQUITECTURA
Aqut hay tanto que ver yde tanta variedad, que sebace dificil dar una
descripcién perceptiv de todas sus curiosidades; de todos los lugares peruanos
en los cuales existen grandes masas de ruinas delostiemposincas, Tamputes,
de lejos, el mds interesante.
Middendorf, PersCAPITULO 1
EL COMPLEJO ARQUEOLOGICO DE OLLANTAYTAMBO
En la actualidad, Ollantaytambo es un idilico y adormecido pueblo, ubicado en
la sierra sur del Perd, cerca de 70 kildmetros al noroeste del Cuzco, la antigua
capital del imperio inca. Descansa en el corazén del valle de Urubamba, en la
confluencia de los rios Urubamba y Patakancha (Fig. 1.1), a una altura de 2800
metros sobre el nivel del mar, E] rio Urubamba era conocido por los incas
como Willkamayu —que significa ‘rio sagrado’— y es uno de los mis
importantes en la parte sur de los Andes, ademAs de ser uno de los principales
tributarios del Amazonas. Fl Vilcanota, como se le llama aeste rio en su curso
superior, tiene su origen en el paso de La Raya, de donde fluye en direccién
noroeste hacia Pisag, donde toma el nombre de Urubamba. De aqui en adelante
discurre por las tierras de los asentamientos incaicos de Calca, Yucay, Uru-
bamba y Ollantaytambo, precipitandose luego hacia Machu Picchu y la selva,
donde toma el nombre de Ucayali, antes de tornarse en parte del poderoso
Amazonas.
Hoy en dia, el valle del Urubamba entre Pisaq y Ollantaytambo es referido
con frecuencia como el Valle Sagrado de los Incas y es, de hecho, un valle
extraordinario. Nadie lo describe mejor que Garcilaso de la Vega, ilustre hijo
de una princesa inca y un conquistador espafiol: «Aquel valle se aventaja en
excelencia a todos los que hay en el Pert, por lo qual todos los Reyes Incas...
lotuvieron por jardin y lugar de sus deleites y recreacién donde iban a alentarse
de la carga y pesadumbre que el reinar tiene consigo[...] el sitio es amen{simo,
de aires frescos y suaves, de lindas aguas, de perpetua templanza, de tiempo sin
frio ni calor, sin moscas ni mosquitos ni otras sabandijas penosas» (1976[1609}:
libro V, cap. XXVI, 270).
Si el valle le parecié a Garcilaso el Jardin del Edén, es porque los incas
hicieron de él en verdad un paraiso: sin la extensa andeneria y la irrigacionintensiva, el valle muy probablemente hubiese sido érido." Sin embargo, los
incas encontraron en el valle condiciones favorables para sus planes. Entre
Pisaq y Ollantaytambo, el valle del Urubamba discurte de Este a Oeste, una
orientacibn que favorece una excelente exposicidn alos rayos solares.? El agua
para irrigacion es abundante: proviene de corrientes de agua —producidas por
el derretimiento del hielo de los glaciares— que discurren valle abajo desde
la cordillera de Urubamba, en la margen derecha del valle. En el aspecto
estratégico, este era un enclave codiciado por los iacas porque les brindaba una
base para la conquista y la colonizacién de las regiones ubicadas tanto al norte
como al este,
Se dice que Viraqocha, el padre de Pachakuti, fue quien Ilevé a cabo las
primeras incursiones en la parte alta del valle del Urubamba (Sarmiento de
Gamboa 1943 [1572]: cap. XXV, 81), mas laintegracién de Ollantaytambo y la
parte baja del valle al reino inca se atribuye a Pachakuti. En su busqueda de
poder y territorios, Pachakuti declaré la guerra a los pobladores de Ollan-
taytambo; los maté y luego quemé el poblado, antes de regresar al Cuzco y
proseguir sus conquistas (Sarmiento de Gamboa 1943 [1572]: cap. XXXV, 99-
100; Cobo 1964 [1653]: vol. I, libro XI, cap. XII, 79). Pachakuti anexd
Ollantaytambo a sus propiedades reales (Rostworowski 1970: 159, 253) y or-
dené la construccién de suntuosos edificios en Tambo (Sarmiento de Gamboa
1943 [1572]: cap. XL, 111)
Fuera de esto, prcticamente no existe mencidn de Ollaytantambo en las
crénicas hasta cuando acontece la rebelién de Mango "Inka, el nieto de Pachakuti.
*Ataw Wallpa habla vencido asu hermano Waskhar luego de una sangrienta
guerra civil y haba tomado el control, pero luego él mismo fue capturado por
Francisco Pizarro en Cajamarca. Aquellos que apoyaban a Waskhar, bajo el
liderazgo de Thupa Wallpa, vieron la oportunidad de retomar el poder me-
diante una secreta y desleal alianza con los conquistadores espaiioles. Subse-
cuentemente, Thupa Wallpa fue coronado con el auxilio de Pizarro, mientras
que ’Ataw Wallpa fue sentenciado a muerte. El reinado de Thupa Wallpa fue,
sin embargo, breve, ya que murié pocos meses después de su coronacion. En
su lugar, Mango "Inka —quien era reconocido por los seguidores de Waskhar
como el legitimo sucesor, ademés de ser considerado un oportuno aliado por
‘Farrington sefiala que Ia planicie de Urubamba (Vilcanota) «{...] se caracteriza por un
drenaje pobre y por ener suelos salinos, ademas de presentar extensas areas de grava. Sostiene
relativamente poca agricultura hoy en dia y con probabilidad lo hizo ain menos durante los
tiempos prehispinicos» (1983: 231).
> En algunos de los profundos valles aledafios, que se orientan en direcci6n Norte-Sut, el Sol
alcanza el valle cerca de las 10 de la mafiana y deja de iluminar directamente a eso de 2 de la
tarde.
+ Sarmiento esctibe «Ollantaytambo» y «Tambo» indistintamente. La mayoria de los otros
cronistas escriben solo «Tambo», que es una version en espafiol de la palabra quechua «tampur,
que significa ‘estacidn’. En realidad, se desconoce por qué los incas le llamaron Ollantaytambo,
38 | ARQUTTECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMEOFig. 1.1, Ollantaytambo se encuentra en la confluencia de los rios Urubamba y Patakancha. La
boca del valle de Patakancha y el poblado actual de Ollantaytambo se encuentran al centro de la
fotografia.Pizarro (Rowe 1989b)— toma el poder. Los espajioles sin embargo, maltratan
y abusan mucho de él (Rostworowski 1970: 211, 212). Al darse cuenta de que
los espafioles no tenian intencion de ayudarle a retomar el control del imperio,
sino que querian las tierras para ellos, Mango "Inka conspira con otros dignatarios
incas y conforma una milicia formidable, la que enfil6 hacia el Cuzco en mayo
de 1536. En un principio, Mango "Inka dirige su campafia desde Calca, pero
luego escoge Ollantaytambo como su puesto de comando. Sus esfuerzos fra-
casan al tratar de vencer a los espafioles en Cuzco, pero tiene éxito en mante-
nerlos fuera de Ollantaytambo, donde les infringe una de las mas importantes
derrotas sufridas por los espaiioles en su conquista del imperio inca (Pizarro
1986 [1571]: 146-148). A pesar de su victoria, Mango “Inka no se siente seguro
eneste complejo y decide retirarse a los densos bosques de Vilcabamba, con lo
que se sella el final de la dominacién inca en dicho lugar.
Aunque los incas fueron finalmente vencidos y sus conquistadores estable-
cieron sus propias reglas —mediante la introduccién de nuevos érdenes socia-
les y la imposicién de patrones de vida foraneos— las huellas que los incas
dejaron en el poblado y sus reas aledaiias permanecen hasta el dia de hoy. A
medida que el autor pasaba mis tiempo en Ollantaytambo, mas le intrigaba
este complejo arqueoldgico como totalidad, por sus variados componentes, su
interrelacién temporal y funcional, y las mentes que lo planearon y disefiaron.
La manera en la que se asientan estos componentes no solo revela una impor-
tante apreciacién, sino también entendimiento de la topografia, geomorfologia
¢ hidrologia del lugar. Su trazado (Fig. 1.2) refleja un razonamiento que implica
previsin y decisiones deliberadas, es decir, planificacién y disefio.
CCONEXIONES CON LOS CAMINOS INCAS
Una cosa que mas meadmiré |. fuepensar cémoy de qué manera sepudieran
hacer caminos an grandes y soberbios[..J] porqueme parece quesiel Emperador
[Carlos V] quisiese mandar hacer otro camino reall...Jciertamente creo, cont
todo su poder para ello no fuese poderoso ni fuerzas de hombres le pusiesen
Pacers i ren tn gence ppc eos scr naar pe
Cieza de Leén, El setorio delos Incas
Ollantaytambo se encontraba bien integrado en la notable red de caminos del
imperio inca, Desde Hawkay pata, la plaza central del Cuzco inca, cuatro cami-
nos mayores alcanzaban las cuatro partes del imperio: Chinchaysuyu, ’Antisuyu,
Qollasuyu y Kuntisuyu. Ollantaytambo esti situado en el territorio de Chin-
chaysuyu, aun lado del ramal proveniente del camino principal que conduce al
*Antisuyu, cerca de Pisag. El camino seguia el lado derecho del valle del
Urubamba desde Pisaq.a Machu Picchu y en direccién a Vilcabamba. En las
EL comrtxjo anQuEOLéGico DEOLLANTAYTAMIO. | 39cercanias de Ollantaytambo, un camino proveniente de la margen izquierda del
Urubamba se dirigia paralelo al ubicado en la ribera derecha y conectaba
Ollantaytambo, rio arriba, con Pachar y Moray; y de Chinchero al Cuzco, rio
abajo, con Patallaqta y Machu Picchu (Fig. 1.3). Estas dos vias se conectaban
con Ollantaytambo mediante un puente colgante tendido sobre el Urubamba
(Fig. 1.4). El pilar y los estribos del antiguo puente inca atin se mantienen en pie
y soportan ahora un puente moderno. El camino de la margen izquierda se
encontraba bordeado por dos muros que iban desde el puente hasta Chogana
(Fig. 1.5)* y, quiza, mas all4. Estos muros fueron parcialmente destruidos duran-
te la construccién de la carretera moderna (Astete 1952: 217).
Dos caminos escalaban los flancos de montaiia en la margen sur del valle
del Urubamba. El primero arrancaba en Chogana y unia Ollantaytambo con
Zurite, en la meseta de Anta, y con el ghapaq riam —el camino real o principal—
en direccién al Chinchaysuyu que conectaba a Cuzco con Quito, en el Ecuador.
El otro salvaba el camino de la margen izquierda en Choquequillea, pasaba las
canteras de Kachighata hacia el sagrado nevado Salcantay y seguia mis alla,
hasta el complejo de Machu Picchu. Hacia el norte, otro camino avanzaba hacia
el valle de Patakancha y se dirigia hacia el fresco valle de Lares, en el lado este
de la vertiente.
A lo largo de estos caminos se pueden ver elementos de la avanzada inge-
nieria vial de los incas que tanto admiré Cieza de Leén. El camino muy bien
preservado que sale de Choqana se erige tras un muro de contencién. Su es-
tructura, pavimentada con lajas de piedra, asciende por la montafia con una
pendiente constante, caracteristica que le permite al caminante avanzar sin fati-
garse. Donde la pendiente suave no se puede mantener debido a accidentes
topograficos, se construyen peldafios para salvar los trechos mas empinados.
Los caminos en el valle fueron construidos perfectamente derechos donde la
topografia asi lo permitia. Si se encontraban pavimentados 0 no es algo que no
puede ser determinado sin realizar una excavacion. El puente colgante que cru-
za el Urubamba, con un pilar central masivo construido sobre un gran pefiasco
enel medio del rio, asi como sus sdlidos estribos en cada orilla del mismo, son
otras muestras de las habilidades constructivas de los incas. Parte integral del
sistema de caminos eran los tampu descritos en la introduccidn de este libro. El
sitio de Cacllaracay,> entre Chogana y Pachar, tiene las caracteristicas de un tampu,
as{ como también las tiene Chogetakarpu, en el camino que llevaa Machu Picchu.
Pachar, con su gran yestibulo —de aproximadamente 25 por 25 metros por
lado— pudo bien haber sido otro conjunto similar (Fig. 1.6).
4 En los croquis elaborados por los topégrafos de Bingham, Chogana es llamada Pasinaypacana
(mapa 561, Bingham Collection, Yale University).
5 Es dudoso que Cacllaracay fuese el nombre de este lugar. Esta referencia se basa en la
mencidén de un tinico informante.
40 | ARQUITECTURA Y CONSTRUCCION INCAS EN OLLANTAYTAMEO |» Fig. 1.3. Elcamino en la margen izquierda
ue rie hacia Machu Picthu, ro abajo
jesde el puente.
Fig. 1.4. El pilar y los estribos de la época inca sirven de apoyo para un puente modemo sobre
el rio Urubamba.Fig. 1.5, Eleamino inca entre Chogana y Ollantaytambo discurre paraleloa lacarvetera actual
Se-tncontraba bordeado por dos mares de baja acura, La vista cs hacia Olantaytambo, con el
grupo de los 11 andenes al fondo.
Las DEFENSAS
Pues legados que fuimos, hallamosa Tambo tan fortalecido, que era cosa de
‘grima, porqueel asiento donde Tambo estéesiniy fuerte, deandenesmury
altos, de nurygran canteria fortalecidos.
Pizarro, Relacidn del descubrimientoy conquista de los reinos del Pert
Alaproximarse a Ollantaytambo desde el Este, una empinada serie de andenes
obstruja el valle de Urubamba a la altura de Pachar y hacfa las veces de primera
defensa exterior. El lugar estaba claramente protegido. Mas cerca del asenta-
miento, los incas tomaron ventaja de un meandro del rio Urubamba y lo cana-
lizaron desde el acantilado en la ribera izquierda, a través del ano aluvial, hasta
el acantilado en la orilla derecha y de nuevo hacia el lado izquierdo del valle. A
cada lado del desvio construyeron fortificaciones —Choqana en la ribera iz-
quierda ¢ "Inkapintay en la derecha—, hecho que forzaba a los enemigos a
vadear el rfo dos veces 0a atacarlas si decidian avanzar rio abajo (Fig. 1.7). De
haber salvado este escollo con éxito, habrian entrado al Ilano aluvial de Mas-
cabamba, solo para encontrarse con otro grupo de 11 altos andenes que crea-
ban una barricadaa lo largo del valle desde el lado sur, donde el rio Urubamba
42 |__ARQUTTECTURAY CONSTRUCCIONINCASEN OLLANTAYTAMBO“(ome ja sod opezieas ofngip) seyseg ap ons jap sinboup °9°y “BigFig. 1.7. Chogana, Vista desde "Inkapintay. Dibujo realizado por Johann Moritz Rugendas
(coresia del Staatliche Graphische Sammlung, Munich).
entra aun profundo cafién en direccién a las empinadas pendientes del cerro
Pinkuylluna, en el lado norte. La inica manera de acceder a estos andenes, el
antiguo camino inca ubicado al pie del cerro Pinkuylluna, se encontraba defen-
dido por la estructura denominada Puerta de T’iyupunku, la entrada principal a
Ollantaytambo (Fig. 1.8),° y por numerosas atalayas apostadas en espolones
rocosos que dominaban el camino. La puerta, cuya mayor parte se encuentra
atin de pie, consiste de dos estrechos portales de doble jamba, flanqueados por
un imponente muro coronado por un camino epimural y un parapeto. Pelda-
fios en voladizo, ubicados en el lado posterior del muro, brindaban el acceso a
ellos.
Sila interpretacién por parte del autor del recuento de la batalla de Ollan-
taytambo realizado por Pedro Pizarro es correcta, en esta puerta y esos an-
denes tuvo lugar el enfrentamiento entre las tropas de Mango ‘Inka y el
cuerpo expedicionario espafiol, mientras que Mascabamba es la planicie que
Mango “Inka anego para desbandarlos y vencerlos (Fig, 1.9).” Varios elementos
© Angles Vargas (s.£::8) y Martinez (1971: 48) se refieren también a esta puerta como Llagtapunku
o Punkupunku.
7 Martinez cree que la batalla fue librada en Manyaraki, al pie de la Fortaleza. Aduce, por lo
tanto, que Pizarro estaba equivocado y que el rio hacia el cual emprendieron retirada y que
44 | Arqumricturay constRUcGIONINCASEN OLLANTAYTAMBO