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Entrenamiento Mental

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ALBERTO COTO

ENTRENAMIENTO
MENTAL
Cómo el cálculo y los números
aumentan el potencial de la mente

PSICOLOGÍA Y AUTOAYUDA
ISBN de su edición en papel: 978-84-414-1876-9

No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su


incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma
o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por
grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La
infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito
contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del Código Penal)

© 2006 Alberto Coto

Diseño de la cubierta: © Ricardo Sánchez

© 2006-2011 Editorial EDAF, S.L.U., Jorge Juan 68. 28009 Madrid


(España)
www.edaf.net

Primera edición en libro electrónico (epub): julio de 2011

ISBN: 978-84-414-2865-2 (epub)

Conversión a libro electrónico: Kiwitech Company


A mis padres, Eliecer y Margarita,
por su incondicional apoyo en todo momento.
Índice

AGRADECIMIENTOS

TESTIMONIO-INTRODUCCIÓN

PRÓLOGO

CAPÍTULO 1. LAS MATEMÁTICAS EN LA SOCIEDAD


1.1.EL MUNDO ES MATEMÁTICO
1.2. EL TIMO BURSÁTIL
1.3. EL TABACO EN NÚMEROS
1.4. LAS MATEMÁTICAS EN EL DEPORTE
1.5. LA MATEMÁTICA Y LA MÚSICA
1.5.1. Fundamentos matemáticos de la música
1.5.2. Curiosidad
1.6. LOS NÚMEROS EN LOS JUEGOS DE AZAR
1.6.1. Los juegos de cartas y la ruleta
1.6.2. Los juegos de azar en España
— La probabilidad y la estadística
— Lotería Nacional
— La ONCE
— Quiniela de fútbol
— Lotería Primitiva
1.6.3. Las Probabilidades dan mucho juego
1.7. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
En los informativos
Más turismo en agosto
Rebajas en el AVE
El precio del cordero
Consumo de helados
Alergia al polen
La sección de economía no se libra
Este sí que es curioso
1.8. LA PSICOLOGÍA DE LOS NÚMEROS
1.9. EL GENIO NUMÉRICO
1.10. CÓDIGOS DEL DÍAA DÍA
1.10.1. La letra del NIF
1.10.2. El ISBN de los libros
1.10.3. El código de la cuenta corriente
1.10.4. Los códigos de barras
1.11. DOS NÚMEROS CON MALA SUERTE: 13 Y 666
1.11.1. El número 13
1.11.2. El 666
Cuadrado Mágico Satánico

CAPÍTULO 2. ALGO MÁS QUE NÚMEROS.


2.1. LOS NÚMEROS DE FIBONACCI Y LA PROPORCIÓN ÁUREA.
2.1.1. Los números de Fibonacci
¿Quién fue Fibonacci?
El problema de los conejos
En árboles y plantas: La filotaxis
¿Por qué sucede esto?
Las abejas y los números de Fibonacci
Fibonacci en la música
En los mercados financieros
2.1.2. El número áureo «Φ»
Proporción áurea
El rectángulo de oro
La espiral de oro
El número de oro en la naturaleza
El número de oro en el arte: Partenón, Pirámide de Kéops, La
divina proporción
En el cuerpo humano: El Hombre de Vitruvio.
El número áureo en el pentáculo
Rectángulo áureo en la actualidad
2.2. LOS GRANDES NÚMEROS
Introducción
Miles de millones
El invento del ajedrez
El googol (o gúgol)
Algunos datos curiosos
La descendencia de las hormigas
Georg Cantor y el infinito
2.3. LOS NÚMEROS PRIMOS
2.3.1. Los indomesticables números primos
Concepto
Un poco de historia
Cómo se protege la cigarra con números primos.
2.3.2. ¿Qué es la criptografía?
Conceptos
Breve historia de la criptografía
La Segunda Guerra Mundial
Los primos en criptografía
El futuro: Criptografía cuántica
Anécdota criptográfica
2.3.3. Familiares de los números primos y otros con buena relación
Números primos gemelos
Números primos de Mersenne
Los números amigos
Número perfecto
Números narcisistas
2.4. HISTORIAS DEL NÚMERO PI (π)
¿Qué es PI?
Valores del PI obtenidos antes de 1600
Fechas relevantes
Estadística sobre los decimales de PI
Memorizar decimales de PI

CAPÍTULO 3. TÉCNICAS Y TRUCOS PARA CALCULAR MEJOR.


3.1. INTRODUCCIÓN
La importancia del cálculo mental
No hay caminos reales
El camino para convertirse en un buen calculador
3.2. SUMAR
Mecanismo para sumar mejor
Un buen entrenamiento: las series de Fibonacci
Ejercicios
3.3. RESTAR
Restas de dos dígitos
Restas de tres dígitos
Ejercicios
3.4. MULTIPLICAR
Método de izquierda a derecha
Ejercicios
Multiplicaciones con tres cifras
Ejercicios
La anécdota de Gauss
Método cruzado de multiplicación
3.5. DIVIDIR
Técnica para dividir
Ejercicios
Practicando con el euro
3.6. POTENCIAS (NÚMEROS AL CUADRADO)
Elevar números al cuadrado
Cuadrados que terminan en 1
Cuadrados que terminan en 5
Ejercicios
3.7. RAÍZ CUADRADA
Raíces con resultado de dos dígitos
Ejercicios
Cómo extraer decimales
Ejercicios
3.8. RAÍZ CÚBICA
El truco
Ejercicios
3.9. CALCULAR DÍAS DE LA SEMANA
Técnica para calcular el día de la semana de cualquier fecha
Días de la semana de un año concreto
Ejercicios
3.10. LA DICTADURA DEL PORCENTAJE
Regla de tres
Truquillo que te aconsejo
Nos vamos de compras
Ejercicios
Gazapos de porcentajes
3.11. NÚMEROS CON MAGIA
El mágico número 1.443
La magia del 142.857.143
El truco con el 3.367
La magia del 1.089
Tu número favorito
Truco del complemento a 9
Truco para adivinar la edad
3.12. GIMNASIA MENTAL
La importancia de ejercitar la mente
Gimnasia con cuadrados mágicos

CAPÍTULO 4. LOS GRANDES CALCULISTAS


4.1. DATOS RELEVANTES
4.1.1. Los inicios
4.1.2. Factor genético
4.1.3. Inteligencia general
4.1.4. Hemisferios cerebrales
4.1.5. Hombres y mujeres
4.1.6. Cálculo y memoria
4.1.7. Relación con el lenguaje
4.1.8. Proceso inconsciente
4.1.9. Calculadores visuales y auditivos
4.2. CASOS DE PRODIGIOS DEL CÁLCULO
Wallis
Euler
Ampére
Gauss
Colburn
Bidder
Safford
Ramanujan
Aitken
Von Neumann
4.2.1. Casos de Idiot Savants
Rainman
Mi cita con Casimiro
Buxton
El caso de los gemelos
4.2.2. Otros calculistas profesionales
Inaudi
Diamandi
Filkenstein
Klein
Devi
4.3. ¿POR QUÉ HAY POCOS CALCULADORES PRODIGIO?
4.4. LOS CALCULISTAS ULTRARRÁPIDOS EN LA ACTUALIDAD: CAMPEONATO DEL
MUNDO DE CÁLCULO MENTAL

Resultados
Agradecimientos

Q UISE escribir este libro por la necesidad que he constatado de que las
matemáticas se vean como algo que forma parte de nuestra vida.
Con el objetivo de que mis lectores tomen conciencia de que los
números están en todo, gobiernan el mundo y, con unos métodos adecuados,
se puede llegar a ser un buen calculador.
Por ello, quiero agradecer a todas esas personas que me han animado a
escribirlo, a que expusiese mis métodos de cálculo, y a que tratase de aportar
mi granito de arena en la divulgación de la madre de las ciencias.
Agradecimiento especial a mi amiga Chari, por haber leído el borrador
con mucha atención, aportando sus siempre interesantes consejos.
A mi hermano Toni, por el capítulo sobre la música y las matemáticas
que, como buen maestro en la materia, hace comprender esa extraordinaria
relación de una forma sencilla.
Y a ti, querido lector, con el deseo de que a partir de este momento veas
el mundo que nos rodea con ojos matemáticos.
Testimonio-Introducción

H ACE apenas unos meses yo era una de tantas personas que hasta para
devolver un sencillo cambio a un cliente tecleaba en la calculadora:
2 € – 1,85 € = 0,15 €. Pues sí, hasta este punto llegaba mi incultura
numérica o, mejor dicho, mi falta de confianza, pues estoy segura de que si
me parase a pensar un momento me vendría a la cabeza que son solo 0,15 €
Pero ¿nos paramos a pensarlo? No señor, enseguida hacemos uso de la
calculadora sin miramiento alguno.
Todo esto forma parte del pasado, pues decidí preparar unas oposiciones
y, para ello, dejé el trabajo y me volqué en cuerpo y alma en mis estudios.
Todo marchaba bien hasta que tropecé con las matemáticas, y es que tenía
que superar un gran escollo en esta oposición: un test psicotécnico con un
gran número de preguntas de cálculo que me bloqueaban e impedían que
saliese de mí cualquier mínimo resultado, por sencillo que fuese. ¡¡Madre
mía!! Estuve perdida durante meses, buscando por todas partes, contraté a
un profesor particular que intentó enseñarme como buenamente pudo, me
inscribí en una academia de prestigio que preparaba oposiciones; estudié y
estudié la materia por mi cuenta, pero nada, ¡¡las mates no me entraban!!
Tantos años de calculadora me estaban pasando factura. ¡¡Cuántos meses de
angustia por no saber!! Pero, aun así, no me rendí y seguí insistiendo en el
tema.
Un buen día, mi amigo Josema me comentó que en España teníamos al
Campeón del Mundo de Cálculo Mental y que de vez en cuando daba
conferencias en diferentes foros, que me pusiese en contacto con él a través
de su página web y que quizá viniese por mi tierra. Ni corta ni perezosa,
decidí contactarlo y hace unos meses conocí a Alberto Coto en Tenerife. Y,
aunque al principio no daba crédito, descubrí a un chico joven y accesible,
con una visión del cálculo y de las matemáticas tan positiva, que desde el
primer instante que lo escuché hablar de ellas me cautivó. Descubrí con
Alberto que todas las clases que había recibido no iban en la onda adecuada,
y por eso me había costado tanto entenderlas, ¡¡claro que me resultaban
pesadas!! ¿Cómo no me van a resultar tediosas fórmulas y más fórmulas sin
entender antes los conceptos? Alberto me explicó para qué sirven y cómo
valorar sus resultados a través de la lógica, que de nada me serviría entrar a
saco en la materia sin antes ver su lado bonito, su lado práctico, y sin antes
estar motivada. Me explicó, con suma sencillez, que las matemáticas están
en todas partes: en la música, en el arte, en la naturaleza, o… en el
supermercado; me habló de la sucesión de Fibonacci y ya no he vuelto a ver
un girasol de la misma manera; de cómo los números primos protegen los
más altos secretos de Estado; o cómo un cálculo es decisivo en una partida
de cartas.
Todo esto es solo una pequeña muestra de algunas historias que me ha
ido contando y con las cuales he ido ampliando información, ya que ha
despertado en mí una curiosidad inmensa, y es que lo que yo pensaba que
eran matemáticas… sí, lo son, pero matemáticas es muchísimo más. Y creo
que cualquiera que desee aprenderlas debe empezar por saber para qué
sirven, y cómo son, antes de meterse con todas las fórmulas tan frías y
serias.
Bueno, en mi caso ha funcionado, y ahora que estoy con otra visión de
las mates y sé para qué se utilizan, las estoy viendo desde otro ángulo y me
están gustando. Antes no tenía ni idea de qué es lo que estaba haciendo, e
incluso algo dentro de mí las rechazaba, pues pensaba: ¿pero para qué
necesito yo aprenderme esto?, y ¿para qué sirve esto? Bueno, ahora que sí
veo su lado práctico, ya son otra historia.
Alberto continuó su gira y yo seguí con mis estudios para mi oposición,
pero me siguió ayudando en la distancia. Gracias a sus consejos pude ir
resolviendo los psicotécnicos de este año sin ningún tipo de problemas.
Ahora, con pequeños ejercicios que me propuso y sus técnicas y truquillos,
soy muchísimo más rápida con cualquier operación que me propongan.
Caramba… pero si incluso me divierte jugar con los números en cualquier
atasco con el coche en el que estoy a diario. ¡¡Algo impensable en mí hace
tan solo unos meses!!
Y todo esto, ¿en qué repercute, además de en un buen calcular? Pues
antes pasaba mucho apuro en cualquier reunión de amigos y, si había que
realizar alguna operación y no tenía la calculadora cerca…, siempre recurría
a la socorrida frase «es que yo soy de letras», pero en el fondo yo me
sofocaba y lo pasaba muy mal, pues a nadie le gusta que le descubran su
punto débil, ¿verdad?
Ahora me siento segura de mí misma. Me siento feliz porque he
superado un obstáculo. Ya puedo leer las cartas del banco y entenderlas sin
tener que ir corriendo a por la calculadora, ya puedo ir a la compra y no
dejar que me engañen con esas «superofertas», que luego no lo son tanto,
puedo mirar el cambio que me dan al realizar cualquier compra y ver si está
bien o no sobre la marcha… En fin, puedo hacer tantas y tantas cosas.
Ha merecido la pena y, encima, ha sido divertido, y gracias a los
consejos de todo un campeón.

CHARI APARICI
Prólogo

S OY corredor de maratón y, como tal, los entrenamientos son continuos


y largos, no hay otra forma de hacerlo para salvar los 42 kilómetros y
195 metros con cierta garantía. Cuando estoy en mi tierra, suelo
entrenar con un grupo de amigos y conocidos y, curiosamente, hoy pude ver
a dos de ellos corriendo mientras yo iba vestido de calle. Al saludarlos no me
reconocieron. El motivo es muy sencillo: solo me habían visto vestido de
atleta, con camiseta de tirantes y en pantalón corto.
Quiero contar esta anécdota porque estoy seguro de que muchos de mis
lectores solo conocéis las matemáticas con la «pantalla viciada» de una
pizarra, un profesor escribiendo fórmulas en ella, y la sensación de estar ante
algo tedioso y difícilmente comprensible por su aparente lejanía de la
realidad.
Me haría inmensamente feliz que tú, querido lector, después de leer estas
páginas, pases a tener otra opinión, hayas dado una oportunidad a los
números y a las matemáticas y consideres que puedes ser una persona
perfectamente válida para dominar todo lo que numéricamente se nos
aparece a lo largo de la vida, que no es poco.
Ante este ambicioso objetivo, he estructurado el libro en cuatro grandes
bloques:

En el primero se muestran diversas situaciones o temas en los que los


números intervienen, sin que a veces nos demos cuenta. De esta forma
veremos que nos acompañan en nuestro día a día.
Un segundo capítulo trata de cuatro maravillosos números y de cómo las
matemáticas están en la naturaleza, en el arte y en nuestro paisaje diario.
Los números de Fibonacci, con su proporción áurea y todas las
situaciones en que podemos verlos.
Los números primos, trascendentales en nuestra sociedad por ser quienes
protegen los más altos secretos.
Los majestuosos grandes números, con toda su fuerza y la dificultad para
imaginarlos.
Y, cómo no, para el número que más ha perseguido el ser humano, el
número PI.
Una vez vistas estas maravillas numéricas, pasamos al capítulo más
esperado: las mejores técnicas para ejercitar tu mente y desarrollar una gran
habilidad de cálculo. Técnicas que yo utilizo en mis demostraciones y que,
con un poquito de práctica, a buen seguro que te llevarán a dominar el
mundo de los números y quizá convertirte en una «calculadora humana».
El cuarto, y último capítulo, lo he querido dedicar a la historia de los
grandes calculistas habidos. Una habilidad tan peculiar que la han poseído
desde genios matemáticos, hasta casos de personas con un cierto grado de
autismo.
CAPÍTULO 1
Las matemáticas en la sociedad
1.1. EL MUNDO ES MATEMÁTICO

L A MATEMÁTICA es la reina de las ciencias, y el mundo está organizado


de forma misteriosa por el poder del número. Bertrand Russell lo
expuso de forma maravillosa en su autobiografía:
Yo he buscado el conocimiento con la misma pasión. He deseado comprender el corazón del
hombre. He deseado saber por qué brillan las estrellas y he intentado entender el poder
pitagórico por el que los números dominan el flujo.

La matemática está, de una u otra forma, en todo. Ni siquiera el


pensamiento más simple puede ser formulado sin que conlleve el concepto
fundamental de número (una casa, dos personas…).
Del concepto de número surge otro de indiscutible importancia: la
noción de medida. Para medir hay que comparar y, cuando no se compara,
se crean medidas estándar.
La aritmética es la rama de la matemática que estudia los números, sus
propiedades y transformaciones. Conocidos los números es posible
aplicarlos a la evaluación de dimensiones que varían o que son
desconocidas, pero que se pueden representar por medio de relaciones y
fórmulas. Tenemos así el álgebra.
Estos valores que medimos en la realidad están representados por
cuerpos materiales o símbolos, dotados de tres atributos: forma, tamaño y
posición. El estudio de estos atributos se llama geometría.
La aritmética, el álgebra y la geometría se apoyan entre ellas, y son la
base de todas las ciencias y las artes. La pintura, escultura, arquitectura, la
música, la filosofía… no tendrían avance si no fuese por esa herramienta
indispensable denominada matemáticas.
De igual forma, el comercio no se desarrollaría, ni habríamos conocido
el resto de las ciencias.
Esta intensa presencia de la matemática en nuestra cultura no es algo que
vaya a menos, sino todo lo contrario. A juzgar por las tendencias que se
manifiestan cada vez con más fuerza, parece claro que el predominio de la
madre de las ciencias va a ser un distintivo bien patente de la civilización
futura.
Las matemáticas se han convertido en herramienta conceptual para casi
todas las ciencias, incluidas las del comportamiento, son un instrumento
capaz de facilitar la comprensión de los fenómenos propios de cada
disciplina científica y se han instalado en nuestra vida cotidiana: protección
a las tarjetas de crédito contra los abusos; envío de datos de las sondas
espaciales; diseño de alas de avión; experimentos de laboratorio planteados
en la pantalla del ordenador; estadísticas; proyecto genoma; mercados
financieros; meteorología; simulación de la realidad y todas las
innumerables, crecientes y asombrosas funciones del ordenador y la
informática.
Sin embargo, pese a esta importancia, políticos y vacas sagradas de
nuestra cultura no suelen tener ningún empacho, sino más bien un extraño y
estúpido orgullo, en confesar su ignorancia absoluta en temas relacionados
con las matemáticas, contagiando de esta forma al resto de la sociedad.
Muchas veces me he encontrado en la situación de estar con gente con
un alto nivel cultural y, sin embargo, ante un sencillo cálculo, lanzar un soy
de letras. Impensable sería que yo escribiese burro con «v» y se pasase por
alto; sin embargo, el argumentar ante un sencillo cálculo que se es de letras
no parece estar mal visto.
En nuestro país, fuertemente escorado hacia las humanidades desde hace
siglos, parece que cultura viene a coincidir, más o menos, con música,
escultura, cine y otras manifestaciones artísticas.
No digo que sea negativo considerar cultura a estas áreas, que
evidentemente lo son, pero sí que se debería tratar a las ciencias, y más en
concreto a la madre de todas ellas, como lo que se merecen, buscando su
divulgación entre el pueblo.
A lo largo de este capítulo me propongo exponer situaciones en las que
sería más que interesante ver con ojos matemáticos situaciones en las que
los números intervienen y que muchas veces dejamos de lado, o en las que
no percibimos esa incidencia. No es difícil adoptar una postura matemática,
solo es perderle el miedo, interpretar de qué forma están los números en
nuestra vida y, sobre todo, romper ese bloqueo psicológico que, de entrada,
provocan.
1.2. EL TIMO BURSÁTIL
Hay mucho hábil con los números. Por eso es importante tener una
buena cultura numérica, de esta forma nos protegemos ante muchos fraudes,
como el famoso timo bursátil que a continuación voy a contar y que está
basado en hechos reales:

Un determinado estafador se hizo pasar por asesor financiero, enviando


64.000 cartas a potenciales inversores. Las cartas hablan de los importantes
contactos que esta persona tiene, contando con información privilegiada, y
de los sistemas punteros e informatizados en análisis financiero a los que
tiene acceso.
En 32.000 de las cartas predice que las acciones subirán. En las otras
32.000 predice que las acciones bajarán. Evidentemente, habrá acertado en
la predicción de 32.000 (en las otras 32.000 habrá fallado y las desestimará).
De las 32.000 acertadas hace una segunda predicción igual a la primera.
En 16.000 hablará de una subida, y en las otras 16.000 de una bajada.
Acertará en 16.000, fallará en 16.000.
16.000 predicciones correctas y vuelta a lo mismo. En 8.000 predice
subida, y en otras 8.000 bajada. Tras esta tercera predicción habrá acertado
en 8.000, y tres veces consecutivas.
Pues bien, siguiendo con el envío de cartas, tendríamos en una cuarta
predicción 4.000 correctas. En una quinta, 2.000 correctas. En una sexta,
1.000.
Y ahora imaginemos que después de seis predicciones correctas a un
total de 1.000 personas, nuestro asesor nos dice que si queremos una séptima
predicción hemos de abonar 500 euros.
Ahora vamos a hacer cuentas:
Aunque solo el 80% de estas mil personas acepten, el asesor-estafador
estaría ingresando un total de 400.000 euros (80 personas x 500 euros cada
uno).
Después de todo este proceso habría enviado un total de unas 127.000
cartas que, a un total de 50 céntimos cada una, suman 63.500 euros de
gastos.

127.000 × 0,50 € = 63.500 €

Como obtuvo unos ingresos de 400.000 euros, y gastos por 63.500


euros:

400.000 – 63.500 = 336.500 €

Por tanto, nuestro hábil estafador bursátil habría obtenido unos


beneficios de 336.500 euros (56 millones de pesetas).
1.3. EL TABACO EN NÚMEROS
En mis conferencias casi siempre hago referencia a lo que supone en
términos numéricos la adicción al tabaco. De esta forma se da una
connotación matemática a algo tan habitual en nuestra sociedad como es el
fumar.
Imaginemos a un fumador de un paquete diario, 20 cigarrillos. Un
paquete no es tanto para un buen fumador, como bien sabemos. Y, sobre
todo, y por eso se magnifica la cantidad, un fumador consume tabaco todos
los días.
En términos numéricos, en un mes de 30 días hablaríamos de 600
cigarrillos fumados (20 al día). En un año serían 7.300 cigarrillos (20 ×
365). En diez años estamos hablando de 73.000 cigarrillos fumados. Y en
veinte años, un fumador de un paquete diario se habrá fumado 146.000
cigarrillos.
Ahora, hagamos el sano ejercicio de imaginar 146.000 cigarrillos uno
encima de otro… ¿Sorprende imaginarse tal cantidad de cigarrillos, verdad?
Si cada cigarrillo mide aproximadamente 9 centímetros, si colocamos los
146.000 cigarrillos uno tras otro, recorreríamos un trayecto de 1.314.000
centímetros, que es lo mismo que 13.140 metros, o 13 kilómetros y 140
metros…
Es decir, quien fume un paquete al día, si empieza a fumar a los quince
años, cuando tenga treinta y cinco se habrá fumado toda esa cantidad.
Cuando tenga cincuenta y cinco se habría fumado el doble (292.000
cigarrillos).

Contenido del cigarrillo: Hay numerosos estudios hechos sobre los


efectos del tabaco en la vida y en la salud de las personas. El fumar implica
autoexponerse a unas 4.000 sustancias tóxicas, que son las que contiene el
humo del cigarrillo. Entre estas podemos citar a las más conocidas
(cancerígenas todas ellas): la nicotina, el alquitrán y el monóxido de
carbono.
La nicotina: Es una droga adictiva, la sustancia responsable de la
aparición de signos y síntomas tras la reducción o supresión, y la que genera
la dependencia del tabaco.
Esta sustancia puede ser entre seis y ocho veces más adictiva que el
alcohol, pudiendo generar una dependencia más fuerte que la heroína.
La nicotina tarda entre siete y diez segundos en llegar al cerebro tras su
inhalación.
El alquitrán: En la calada de un cigarrillo se respiran partículas de
alquitrán, las cuales van recubriendo los pulmones.
Pues bien, trasladándolo a términos numéricos, si cada cigarrillo tiene
unos 15 miligramos de alquitrán, en veinte años habríamos ingerido, con un
paquete de tabaco al día, nada menos que 2,190 kilos de alquitrán. Lo que
puede ser una taza de alquitrán al año… Con estos números ahora se
comprende mejor el que los pulmones de un fumador tengan una tonalidad
«oscura».

Datos económicos

El Banco Mundial ha estimado que el consumo del tabaco supone más


de 200 billones de euros de gastos directos e indirectos. Por su parte, los
fumadores se gastan unos 100.000 millones de euros en todo el mundo.
Ahora, vamos a comprobarlo en economías domésticas, que
proporcionalmente genera un impacto en las mismas muy interesante de
analizar. Ahí van los datos:

Si cada paquete cuesta 2,50 euros, nos habríamos gastado (fumando un


paquete al día) 75 euros en un mes de treinta días; 912,50 euros en un año;
9.125 euros en diez años; 18.250 euros en veinte años.
Ahora, si seguimos calculando, es el equivalente a… todos los años unas
vacaciones de quince días a un lugar paradisíaco, en hotel de lujo y con
yacusi incorporado, por ejemplo…
Evidentemente, más importante que el gasto económico es el tema de
salud y de años de vida (y de calidad de vida) que quita esta adicción. Me he
encontrado muchas veces con el anumérico comentario de «tal o cual
persona fumó hasta los noventa años»… Y es evidente que hay casos de
estos, todos los conocemos. Pero se trata de hablar de matemáticas, de
probabilidades, de datos estadísticos fiables; nunca las excepciones han de
ser tomadas como datos fiables desde un punto de vista matemático, por ese
mismo motivo: son excepciones.
Los datos sobre lo que esta adicción produce son la realidad,
verificables, son números a tener en cuenta, ya que cada día mueren 14.000
personas por enfermedades relacionadas con el tabaco o, lo que es lo mismo,
una persona cada seis segundos. Es decir, el tabaquismo mata más personas
en el mundo que cualquier otra enfermedad.
1.4. LAS MATEMÁTICAS EN EL DEPORTE
Me gustan los deportes en general, soy practicante, y partidario, sin duda
alguna, de lo expresado por Platón: Mens sana in corpore sano. Pues bien,
¿nos imaginamos las competiciones deportivas sin números? ¿Acaso en la
Fórmula 1 o en las carreras de motos no es fundamental hacer cálculos para
determinar si en un determinado momento nos puede venir bien sacar un
puñado de puntos y decidir que el riesgo por ganar no merece la pena? ¿O el
líder de una carrera ciclista, haciendo cálculos constantemente para regular
su ventaja ante eventuales escapadas? Todo ello es puro cálculo y suele salir
victorioso, aparte del mejor, el que más cálculos hace y más frío es al
valorarlos, midiendo en todo momento el riesgo.
Nos imaginamos una competición de fútbol sin números, no habría
clasificaciones. Nos la imaginamos sin goles, también son números…
Incluso dentro del terreno de juego se puede calcular el ángulo con el que
hay que pegarle a la pelota para que salga de determinada forma.
En pocas facetas se ven tantos ejemplos de imprecisiones, por no decir
otra cosa, que en temas deportivos y, sobre todo, en temas futbolísticos.
Escribo esta parte durante el Campeonato Mundial de Fútbol de
Alemania 2006, en concreto en vísperas de un partido de octavos de final
entre España y Francia. Hace un par de horas tenía la radio puesta y oí a un
famoso jugador del Real Madrid y de nuestra Selección hacer el siguiente
comentario (aparte de los tópicos evidentes que se dicen en todas las
entrevistas futboleras…):
Mañana contra Francia no servirá jugar al 100%, tenemos que jugar al 200%…

De acuerdo, ya sé que es una frase hecha, pero ¿quiere alguien


explicarme qué significa jugar al 200%?
Desde luego, yo firmaría, sin lugar a la menor duda, que jugasen al
100%.
Por cierto, antes también escuché que la media de edad de la selección
francesa era de 29,5 años, mientras que la española era de 24,5 años (cinco
años más joven que la selección gala). También que la altura media de los
jugadores franceses era de 182 centímetros, la española se acercaba a los
179 centímetros.
Si entramos en las clasificaciones de los equipos, ahí sí que está lleno de
números y de continuos aportes matemáticos, algo muy bonito de analizar y
ante lo que sería más que útil que los equipos contratasen a un buen equipo
de matemáticos y estadísticos (igual que se hace con médicos fisioterapeutas
o psicólogos). A buen seguro que les resultaría de gran utilidad.
1.5. LA MATEMÁTICA Y LA MÚSICA
Leibniz establece una tentadora analogía entre los números y la música:
El placer que nos proporciona la música viene de contar, pero de contar inconscientemente.
La música no es más que aritmética inconsciente…

¿Nos imaginamos un mundo sin música? Cuesta trabajo imaginarlo,


¿verdad?
Pues la materia prima para que exista la música son los números. Si te
resulta difícil verlo, lee las siguientes páginas.

1.5.1. FUNDAMENTOS MATEMÁTICOS DE LA MÚSICA

La música, desde su aspecto físico-armónico, se fundamenta sobre


principios rigurosamente matemáticos. Así de rotundo podemos comenzar
nuestro análisis dedicado a la relación entre la música y las matemáticas.
Ya en la antigüedad se constata la llamada «leyenda de la fragua», que
relata cómo el maestro Pitágoras escuchó el golpeo de cuatro martillos de
herrero sobre un yunque mientras trabajaban el acero. Sorprendido de la
perfecta consonancia de los sonidos, hizo pesar los citados martillos,
comprobando que el peso de los mismos se hallaba en proporciones
numéricas. A partir de esta experiencia, la Escuela Pitagórica continuó sus
experimentos en pos de las relaciones aritméticas que regían los sonidos,
con campanas, tubos sonoros y cuerdas vibrantes. La importancia de los
experimentos pitagóricos radica en la constatación de que la armonía —la
belleza— es un concepto que se fundamenta en la proporcionalidad, o lo que
es lo mismo, en estructuras mensurables.
En música, el concepto de armonía se basa en leyes sobre las cuales se
construyen las tonalidades y los acordes. En lenguaje coloquial, entendemos
la armonía cuando resulta «agradable» lo que estamos escuchando.
Un acorde lo constituyen al menos tres sonidos ejecutados
simultáneamente que producen ese efecto en nosotros. En el caso de los
llamados acordes perfectos mayores, se forman con la 1.a, la 3.a y la 5.a nota
de su respectiva escala. Siguiendo con el ejemplo de la tonalidad de do
mayor DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI-DO, el acorde está formado por las notas
DO-MI-SOL (1.a, 3.a y 5.a). Esta combinación, que se puede trasladar a
todas las tonalidades, las cuales tomarán el nombre de su primera nota,
resulta en su base matemática en relación numérica en cuanto al número de
vibraciones, de ahí que nuestro oído lo perciba como agradable; de lo
contrario, si ese número de vibraciones no estuviera en proporción,
percibiríamos una especie de «choque» en nuestra percepción auditiva.
Cuando pulsamos una cuerda, por ejemplo de una guitarra, se produce
un sonido fundamental, pero curiosamente va acompañado de otros sonidos
que lo refuerzan. Estos sonidos, que acompañan siempre al fundamental, son
sobre todo el 3.o y el 5.o (aunque hay más, se pueden considerar como
nítidos estos dos), que son los que antes mencionaba como base de los
acordes.
Imaginemos pulsar una cuerda partiendo de una de las notas DO, por
ejemplo la que tiene 128 vibraciones por segundo; si fuéramos dividiendo la
cuerda sucesivamente en una, dos, tres, cuatro, cinco, seis partes…,
obtendríamos la siguiente relación:

En este cuadro se constata que son las notas del acorde las que aparecen
bajo una de esas relaciones proporcionales que están subyacentes en ese
«mundo mágico» que es la música.
Uno de los más grandes directores de orquesta que ha habido, Leopold
Stokowski (1882-1977), escribió en su libro Música para todos nosotros:
Cuando alguno de nosotros escucha música, toda nuestra conciencia se llena hasta
derramarse, con el sentimiento causado por la belleza de los sonidos y la expresión emotiva de la
música, pero al mismo tiempo, y aunque no siempre seamos conscientes de ello, hay escondido
en el mundo de la música otro mundo. Un mundo inefablemente complejo de ondas, de sonido y
de relaciones matemáticas que controlan estas ondas. Puede no ser nunca posible para nosotros
oír conscientemente complejidades matemáticas como esas, pero quizá alguna vez podremos
encontrar una manera de hacerlas visibles.

Existen en música dos conceptos, uno la afinación, que es la diferencia


de nuestras sensaciones causada por sonidos altos o bajos y que es algo
subjetivo, y otro la frecuencia, que expresa el número de vibraciones que se
producen en un segundo y que es un concepto objetivo.
Resulta que las notas musicales que forman una escala completa están
relacionadas por proporciones matemáticas según el número de vibraciones
que producen en un determinado intervalo de tiempo.
En música, una escala completa toma el nombre de su primera y su
última nota. Así, como ejemplo, si tomamos la llamada escala del tono de
DO MAYOR, estaría constituida por los siguientes sonidos, que además
llevan asociada una numeración romana:

Resulta que entre todas las notas consecutivas existe una distancia
sonora que llamamos de un tono, menos entre los intervalos III y IV, es
decir, entre MI-FA, y entre el VII y VIII, es decir, de SI a DO, cuyas
distancias son de medio tono, también llamado semitono. Pues bien, de esto
deducimos que entre todas las notas consecutivas, menos en estos dos
últimos casos, al existir un tono de distancia es lo mismo que decir que hay
dos medios tonos o semitonos. Si reflexionamos un instante, nos daremos
cuenta de que una escala completa tiene una extensión de cinco tonos y dos
semitonos o, dicho de otro modo, de doce semitonos. Valga como ejemplo el
siguiente esquema:

Entre cada rectángulo consecutivo del anterior esquema hay medio tono,
y con los doce semitonos tenemos una escala completa que también se llama
en música una extensión de octava.
Es como si, por ejemplo, dividiésemos un metro en doce segmentos
iguales o un kilogramo de cualquier sustancia lo repartiésemos en doce
partes iguales. Estos dos ejemplos son fáciles de entender para nosotros
porque son magnitudes que se «pueden ver». En el caso de las alturas
sonoras es más complicado, porque aunque el oído distingue estas
variaciones en la altura del sonido, es más difícil, por no decir imposible,
que el mismo oído sepa el número de vibraciones de cada sonido. Pero
resulta que las doce distancias que hay para completar la escala son
similares, medidas en número de vibraciones (Sistema temperado *).

1.5.2. CURIOSIDAD

El compositor Ernst Toch podía retener fácilmente tras su simple


audición una serie muy larga de números; pero lo hacía «convirtiendo» la
serie de números en una melodía (una melodía compuesta por él mismo, y
que «correspondía» a los números).
1.6. LOS NÚMEROS EN LOS JUEGOS DE AZAR

1.6.1. LOS JUEGOS DE CARTAS Y LA RULETA

No recuerdo con exactitud la edad a la que empecé a calcular, pero fue


alrededor de los cinco-seis años, y lo que sí recuerdo es que aprendí jugando
a las cartas. Y es que este tipo de juegos están repletos de cálculos. La
correcta toma de decisiones en cada jugada se basa en las probabilidades y
en el buen manejo de los números.
Considero muy importantes los juegos de mesa para desarrollar las
habilidades de cálculo e, incluso, para desarrollar otras habilidades como
pueden ser la concentración o la memoria.
Yo, ante las jugadas de cartas —tute, mus, brisca, escoba, etc.—,
siempre juego calculando. Procuro llevar la cuenta de las cartas que han
salido y de los puntos que llevo acumulados y, ante cada jugada, tomo la
mejor decisión en función de los puntos que me puede reportar o de si me
interesa un grado mayor o menor en el riesgo a tomar.
Jugando de igual a igual, si somos buenos calculadores y controlamos
las cartas que van saliendo, tenemos muchísima ventaja y mayor
probabilidad de resultar vencedores. Esto es así porque te pueden venir
cartas malas y perder, pero jugando con criterio a medio o largo plazo te van
a venir cartas de todo tipo.
En los juegos de casino la complicación es mucho mayor, vamos a ver
cómo se podría atacar la ruleta.
Si tuviese que escoger un método para tratar de ganar dinero en la ruleta,
lo haría basándome en una suposición: «No hay ruleta perfecta, físicamente
hablando». Si no hay ruleta perfecta, esto implica que las ruletas son
imperfectas. Y si las ruletas son imperfectas, la bola caerá más en unos
casilleros que en otros.
¿Cómo determinar en cuáles?
Respuesta sencilla: Estudiando cada ruleta. Esto es, armarse de
paciencia, trabajar preferiblemente en equipo para ser lo más discretos
posible y tomar nota de la caída de la bola en las ruletas (esto está permitido,
sin problema).
Cuantas más tiradas tomemos, pues mejor. A partir de aquí, hacemos un
estudio matemático, estadístico. Si la bola cae más en unos casilleros que en
otros, podremos concluir que en esa ruleta hay mayor facilidad para caer en
esos lugares, con lo que nuestras apuestas se dirigirán a esos sitios
concretos.
Eso sí, tenemos que contar con que en la ruleta Europea el Casino tiene
un 2,7% de beneficio, con lo cual sería lógico que apostásemos cuando la
imperfección superase ese 2,7% (en la ruleta americana el beneficio del
casino es del 5,26%, con lo que tendríamos que encontrar ruletas quizá
demasiado «imperfectas»).
Otra cuestión a tener en cuenta es que estamos hablando de una
tendencia que se dará a largo plazo, con lo cual nuestro éxito,
matemáticamente hablando, tendrá lugar también a largo plazo. Esto
significa que habría que contar con un capital previo (estamos hablando de
tendencias a largo plazo, a corto plazo podríamos perder).
El principio fundamental sobre el que se ha de basar el trabajo en la
ruleta es fácil de entender: los 37 casilleros que se reparten alrededor de la
circunferencia de una ruleta no son físicamente iguales y, por lo tanto, la
bola tiene más facilidad para entrar en unos que en otros, dependiendo de las
características físicas de cada casilla.
Otro posible factor que otorgue imperfecciones al juego de la ruleta es
que el crupier, cansado de hacer siempre lo mismo, tuviese una tirada un
tanto automatizada y lanzara la bola y el plato de la ruleta a una velocidad
parecida. Es lógico suponer, entonces, que la bola caería aproximadamente a
la misma distancia del sitio en el que salió.
Hay casos de jugadores que trabajaron la ruleta de esta forma y a largo
plazo consiguieron ganar mucho dinero. Siempre con disciplina y paciencia
y, por supuesto, aplicando siempre un criterio matemático a la hora de jugar.
1.6.2. LOS JUEGOS DE AZAR EN ESPAÑA

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), cada español se gasta al


año unos 230 euros de media en juegos de azar. En este apartado vamos a
hablar de matemáticas en los juegos de azar, en la que toman el nombre de
estadística; vamos a ver en qué juegos hay más probabilidades (o menos) de
que nos toque.
Antes, analicemos brevemente en qué consiste esto de la estadística y las
probabilidades.

La probabilidad y la estadística se encargan del estudio del azar desde


el punto de vista de las matemáticas: la primera porque propone modelos
para los fenómenos aleatorios, es decir, los que se pueden predecir con
certeza, y estudia sus consecuencias lógicas, mientras que la segunda ofrece
métodos y técnicas que permiten entender los datos a partir de modelos. De
esta manera, el cálculo de las probabilidades es una teoría matemática y la
estadística es una ciencia aplicada donde hay que dar un contenido concreto
a la noción de probabilidad.
La teoría de probabilidad se utiliza en campos tan diversos como la
demografía, la medicina, las comunicaciones, la informática, la economía o
las finanzas. A diferencia de otras ramas clásicas de la matemática, su
certificación como teoría matemática no se produce hasta los años treinta del
siglo XX, gracias al físico y matemático Andrei N. Kolmogorov. Hasta
entonces, la teoría de probabilidad se movió entre aquellos que pretendían
comprender los juegos de azar, lo que llevó, por ejemplo, a que la clase alta
europea durante el siglo XVII se planteara numerosas cuestiones teóricas.
La probabilidad y el azar siempre han estado en la mente del ser
humano. Por ejemplo, sumerios y asirios ya utilizaban un hueso (astrágalo)
que tallaban para que pudiera caer en cuatro posiciones distintas, por lo que
son considerados como los precursores de los dados. En el caso de la
civilización egipcia, algunas pinturas encontradas en las tumbas de los
faraones muestran tanto astrágalos como tableros para el registro de los
resultados. Por su parte, los juegos con dados se practicaron
ininterrumpidamente desde los tiempos del Imperio romano hasta el
Renacimiento, aunque no se conocen apenas las reglas con las que jugaban.
Uno de estos juegos, denominado «hazard», palabra que en inglés y francés
significa riesgo o peligro, fue introducido en Europa con la Tercera Cruzada.
Las raíces etimológicas del término provienen de la palabra árabe «alazar»,
que significa «dado». Posteriormente, en el «Purgatorio» de Dante el
término aparece ya como «azar».
La estadística tiene su origen mil o dos mil años antes de Cristo, en
Egipto, China y Mesopotamia, donde ya se hacían censos para la
administración de los imperios. Como ejemplo curioso, los egipcios tuvieron
un instrumento llamado «nilómetro», que servía para fijar los impuestos a
partir del caudal del Nilo: cuanta más agua se medía, más fértiles eran las
orillas del río y, por lo tanto, más impuestos podían pagar los lugareños.

Lotería Nacional

Tendríamos dos tipos de sorteo: el que se celebra semanalmente, en el


que se emiten seis series de 100.000 números (00.00099.999), de los cuales
35.450 se llevan algún tipo de premio.
Y el popular sorteo de Navidad, en el que se ponen en juego 170 series
de 85.000 billetes, de los cuales 13.334 se llevan premio. Así, por ejemplo,
si jugamos un billete de lotería en el premio de Navidad, la probabilidad de
que nos toque el premio mayor es de 1 entre 14 millones y medio (170
series × 85.000 billetes), mientras que en un sorteo de los jueves, la
probabilidad es de 1 entre 600.000.

La ONCE

En el sorteo de la ONCE los boletos constan de cinco cifras, que


representan un total de 100.000 números, y en los sorteos especiales se
entrega además un premio especial si coincide también con la serie (150
series). Por ello, acertar el «cuponazo» significa una probabilidad de 1 entre
15 millones (150 series x 100.000 números).

Quiniela de fútbol

En la quiniela tenemos una posibilidad entre casi cinco millones,


siempre y cuando hagamos una apuesta sencilla. El cálculo se hace de la
siguiente forma: tenemos tres posibles resultados: 1, X, 2, y tenemos un total
de 14 partidos. El resultado se obtiene elevando 3 a la 14 (4.782.969). Y
como solo tenemos una apuesta, pues esa será nuestra probabilidad de
acierto.
En el caso de la quiniela de fútbol, hablamos de probabilidades sin tener
en cuenta que algunos resultados son más probables que otros, debido a las
diferencias entre los equipos de fútbol en juego.
También podríamos hacer múltiples combinaciones de juego tratando de
buscar el mayor beneficio, pero sería complicar demasiado el asunto.

Lotería Primitiva

En el caso de la Lotería Primitiva, haciendo una apuesta sencilla de seis


números, la probabilidad de acertar seis es de una entre casi 14 millones.
Esto se calcula de la siguiente forma:

Tenemos 49 números, de los que seis resultan ganadores. En el primer


número extraído nos resultan favorables seis casos, cualquiera de los
nuestros, de entre los posibles cuarenta y nueve; por lo tanto, hay que dividir
6 entre 49. En la segunda extracción, al haber salido ya un número, quedan
cinco favorables y cuarenta y ocho posibles, es decir, 5 entre 48, y así, en
progresión hasta llegar a la sexta, donde llegaríamos a dividir el último
número entre los 44 que nos quedarían posibles. Al hacer estos cálculos,
resulta que la probabilidad de ganar el premio mayor con esta apuesta
simple es de 1 entre 13.983.816.

1.6.3. LAS PROBABILIDADES DAN MUCHO JUEGO

Te planteo la siguiente pregunta: ¿Cuántas personas, como mínimo, ha


de haber en un grupo para que la probabilidad de que dos de ellas compartan
cumpleaños supere el 50%?
La respuesta es: solo 23 personas.
Puede parecernos sorprendente, pero la realidad es que entre 23 personas
se pueden formar 253 parejas posibles.
Es decir, imaginemos un partido de fútbol. Dentro del rectángulo de
juego tenemos 22 jugadores más el árbitro. Pues bien, es más probable que
dos de los participantes en el partido cumplan años el mismo día a que no se
dé esta circunstancia.
Cuantas más personas superen las 23, mayor es la probabilidad de que
dos de ellas cumplan años el mismo día.
Podemos concluir con que, si te gustan las apuestas, puedes, en grupos
iguales o mayores a 23 personas, apostar a que dos de ellas comparten
cumpleaños. Matemáticamente tendrás mayor probabilidad de acierto que
lanzando una moneda al aire y decantándote por cara o cruz.
1.7. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Nuestros medios de comunicación, con contadas excepciones, apenas
son capaces de reseñar con mediano sentido de rigor informativo, a no ser
copiando de otros medios extranjeros, los hechos más sustanciales que van
surgiendo en el mundo de la ciencia en general y de las matemáticas en
particular. Todo lo que tenga números parece que se atraganta sin el más
mínimo sonrojo.

En los informativos

En cierta ocasión, hace un par de años, estaba de gira impartiendo unas


charlas por las maravillosas Islas Canarias. Como en otras muchas ocasiones
acudieron los medios informativos, que hicieron sus reportajes y
grabaciones. Cuando estaba en el hotel, pude ver en las noticias de la
Televisión Canaria acerca de mi presencia en las Islas; la información, de
entrada, era la siguiente:
Estos días se encuentra en las Islas el popular Alberto Coto, Récord Guinness y Campeón del
Mundo en Velocidad de Cálculo Mental. Entre sus logros está el haber sumado 100 números del
0 al 9 en un increíble crono de 19 minutos y 23 segundos.

Cuando oí la noticia me quedé estupefacto; la presentadora es evidente


que leyó lo que alguien le había escrito, pero resulta curioso que alguien
pueda tener un Guinness en velocidad de cálculo por haber sumado 100
números sencillos en más de ¡19 minutos! (evidentemente, la realidad son
100 números en 19 segundos y 23 centésimas de segundo…).

Este gazapo apareció en el diario El Mundo en fechas recientes:

Más turismo en agosto


Crece un 10,9 %
Un total de 7.853 millones de turistas llegaron a España en agosto, lo que supone un 10,9%
más que en el mismo periodo del año pasado.

No deja de ser simpático, ¿verdad? Está claro que es un error, creemos


que así es, de imprenta. Lo interesante del tema sería que el lector
inmediatamente se dé cuenta de lo que implicaría ese dato, que en muchos
casos estoy seguro que pasó desapercibido.
7.853 millones de turistas superarían la población mundial, con lo cual
se me antoja un poquito difícil que esta cifra pueda ser correcta. Salvo que
durante el pasado mes de agosto nos hayan visitado de otros planetas.

Rebajas en el AVE

En diciembre de 2005 se dio la noticia de la rebaja de las tarifas del AVE


entre Madrid y Zaragoza. De esta forma dieron la noticia dos de los más
importantes periódicos de nuestro país:
Como término medio, las tarifas de los trenes AVE que circulan por la línea Madrid-
Zaragoza-Lérida tendrán una reducción de un 7% en euros por kilómetro y un 16% en todo el
conjunto del recorrido.

Caramba, ¿cómo se come esto?


A ver cómo plantea la noticia el periódico número 2, quizá nos saque de
la duda…
El secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, anunció hoy que viajar en el AVE
Madrid-Zaragoza-Lleida costará de media a partir de mañana un 16% menos, con lo que se
pretende establecer unas tarifas similares a las de la línea que une Madrid-Córdoba-Sevilla.
Morlán, en una conferencia de prensa en la sede de la Delegación del Gobierno en Aragón
junto al presidente de Renfe, José Salgueiro, explicó que esta reducción de precios supone que
los usuarios del tren entre Madrid-Zaragoza-Lleida pagarán un 7% menos por kilómetro del
trayecto.

¿Qué fácil nos lo han puesto, verdad? Por favor, a mí que no me cobren
por kilómetro (7% de rebaja), que me cobren por trayecto completo (16% de
rebaja).

El precio del cordero

Este titular apareció en el diario Las Provincias:


El precio del cordero se multiplica por 15.

El precio del cordero se multiplica hasta 15 veces desde que el ganadero


lo vende y hasta que llega al consumidor, pasando de 4,27 euros/kilo a 19,33
euros/kilo que paga el consumidor final.
Qué barbaridad…, ahora me entero de que 4,27 × 15 = 19,33 euros…

Consumo de helados
Cada español consumió el año pasado ocho litros de helado, dos más que en 2002…

Un crecimiento extraordinario del 33% en un año (de 6 a 8). Pero


seguramente falso, si esta otra cifra, que aparece en el texto, es cierta (vaya
usted a saber):
Las grandes marcas distribuyeron el año pasado 326 millones de litros, casi un 10% más que
en 2002.

326 (millones) entre 40 (millones de españoles) son algo más de ocho


litros por cada español. Pero entonces, ¿los dos litros de crecimiento a los
que se aludía anteriormente?
Sería recomendable que los niños que han suspendido las matemáticas y
están con sus cuadernos de verano no lean los suplementos de los
periódicos…

Alergia al polen
Observa el siguiente titular, quizá habría que cambiar lo de alergia al
polen por «alergia a los números».
La alergia al polen podría aumentar a la mitad de la población en 20 años.

Alrededor de seis millones de personas sufren alergia al polen en España


y se prevé que la cifra aumente…
Y a continuación:
Se calcula, por tanto, que un 22% de la población española sufre alergia
a los pólenes…
Algo falla, o que en el periódico no sepan la gente que vive en España, o
sencillamente que no saben lo que es un porcentaje.

La sección de economía no se libra

En páginas de prensa económica también aparecen lindezas como la


siguiente:
Las mujeres ganan de media un 71,1% menos que los hombres.

No contentos con el titular, la noticia continúa de la siguiente forma:


El salario medio bruto por trabajador se situó en 19.808,06 euros en 2002, correspondiendo
22.174,08 euros a los empleados varones y 15.775,07 euros a las mujeres, lo que sitúa el salario
promedio anual femenino un 71,1% por debajo del masculino.

Evidente es que lo que quieren decir y no dicen es que el salario medio


de las mujeres es el 71,1% del de los hombres, no «un 71,1% menos». Ahí
es nada la diferencia.

Este sí que es curioso


… En las 2.117 bodas del cuarto trimestre del pasado año, contrajeron matrimonio 2.042
varones y 2.092 mujeres.
Sin comentarios…
1.8. LA PSICOLOGÍA DE LOS NÚMEROS
Como bien sabemos, la forma de interpretar o de plantear datos
numéricos puede cambiar desde un punto de vista psicológico el efecto que
cause en las personas. Todos hemos visto tras unas elecciones cómo parece
que el conjunto de los partidos han ganado las mismas. Unos interpretan los
datos en función de si han subido o no en número de votos; si así no fuese,
lo interpretarían según el porcentaje de votos, o si tampoco fuese así,
buscarían resquicios basándose en unas determinadas previsiones que
hubiesen resultado más desastrosas en función de determinados hechos
acaecidos, etc.
Observa a continuación, con el siguiente ejemplo, cómo influye el factor
psicológico según se plantee el problema.
Nos imaginamos que estamos ante un desastre natural y somos los jefes
del servicio de salvamento. En peligro hay 900 personas. Se nos abren dos
posibles vías de escape:

La primera vía nos dice que, si la tomamos, salvaríamos a 300 personas.


Mientras que, si tomamos la segunda vía, hay una probabilidad de un tercio
de que las 900 se salven y una probabilidad de dos tercios de que no lo
consiga ninguna de las personas afectadas. ¿Qué camino tomarías?

Con encuestas realizadas, la mayoría de la gente eligió la primera vía,


pues de este modo es seguro que se salven 300 vidas, mientras que con la
segunda opción hay dos tercios de probabilidad de que no se salve ninguna.
Hasta aquí todo correcto, pero ahora vamos a plantear el problema de
otra forma.
Imagina que ante la primera vía de escape te dicen que es seguro que
conlleve 600 muertos. Mientras que si eliges la segunda vía hay una
probabilidad de un tercio de que ninguno muera (y una probabilidad de dos
tercios de que caigan todos). ¿Qué ruta elegirías en esta ocasión?
La mayoría de la gente optó por la segunda ruta, justificando su elección
en que la primera de ellas nos lleva a 600 muertes seguras, mientras que por
la segunda vía hay un tercio de probabilidades de que todos se salven.
Las dos preguntas son idénticas desde un punto de vista matemático. El
motivo por el que las respuestas hayan sido completamente distintas
depende del modo en que han sido planteadas: en términos de vidas perdidas
o de vidas salvadas.
Como este ejemplo que acabamos de citar se dan infinidad de ellos en
los medios de comunicación, con otro formato y otro mensaje. Todo
depende de qué pretenda la persona que lanza el mensaje, y de lo que le
interese respecto a la opinión del gran público. Interesante es saberlo valorar
desde un punto de vista matemático.
1.9. EL GENIO NUMÉRICO
Hace unos años leí una historia muy bonita de un matemático árabe, la
cual paso a contar de la forma en que la recuerdo:

Vagaban por el desierto un hombre mayor, conocido como el


matemático, y su compañero de viaje a lomos de un solo camello, habían
sufrido la pérdida del segundo camello y de esta penosa forma consiguieron
llegar a un albergue donde poder descansar.
A la mañana siguiente fueron testigos de la discusión acalorada de tres
hombres.
El matemático preguntó entonces al mayor de ellos por el motivo de la
misma, y este pasó a contarle:
Somos tres hermanos y recibimos como herencia 35 camellos, voluntad expresa de nuestro
padre. A mí, por ser el mayor, me corresponden la mitad de los camellos; a mi hermano, el
segundo en edad, le corresponde una tercera parte de los 35 camellos, y al pequeño de los tres le
corresponde la novena parte de los camellos.
No sabemos cómo hacer la partición, ya que la mitad de los 35 serían 17,5 camellos, y no es
posible partir un camello por la mitad. Al mediano le correspondería un tercio, y eso son 11,66
camellos, algo que tampoco es posible. Mientras que al pequeño de los tres le corresponde la
novena parte, y 35/9 es casi 3,9 camellos…
Hemos ensayado varias particiones pero ninguno está de acuerdo, ninguna nos resulta
satisfactoria.
Yo soy calculador, me comprometo a mediar en la disputa y vosotros diréis si aceptáis la
partición que os propongo, intervino el matemático.

Adelante, dijeron los tres hermanos, nada tenemos que perder.


Bien, permitidme, pues, que el camello que nos ha traído a este lugar forme parte del grupo
de camellos, de esta forma tendríais 36 camellos y uno más para que podáis repartir.

Los tres hombres miraron asombrados por tal majadería, pero no dijeron
nada.
Tenemos 36 camellos y vamos a proceder al justo reparto de los mismos…

Se dirigió entonces al mayor de los tres hombres y le dijo:


Tendrías que recibir la mitad de 35 camellos, que son 17,5. Pues bien, recibirás la mitad de
36, que son 18 camellos, y de esta forma sales ganando.

Se dirigió al segundo de los hermanos y le dijo:


Te corresponde un tercio de 35 camellos, que es menos de 12 camellos. Propongo que
recibas un tercio de 36 camellos, que son 12, y también saldrás ganando.

Por último, le dijo al menor de los hermanos:


La voluntad de tu padre es que recibas la novena parte de los 35 camellos, o sea, menos de 4
camellos. Pues bien, recibirás la novena parte de 36 y tendrás así 4 camellos.

Miró entonces a los tres hombres para comprobar que estaban de


acuerdo. Los tres asintieron complacidos, ¿cómo no iban a estar de acuerdo
si los tres ganaban con el reparto?…
Pues bien, concluyó el matemático, el mayor de los tres recibirá 18 camellos, el mediano 12
y el pequeño 4. Y 18 + 12 + 4 son 34 camellos. De los 36 camellos sobran por lo tanto dos. Uno
lo hemos puesto mi amigo y yo, el otro, si me permitís, es de justicia que me corresponda por
haber resuelto vuestro problema y haberos dejado satisfechos con el reparto.

Los tres hermanos, satisfechos plenamente, asintieron elogiando y


agradeciendo al matemático su brillante intervención.
De esta forma, el matemático y su amigo continuaron ruta por el
desierto, cada uno en su camello.
1.10. CÓDIGOS DEL DÍA A DÍA
Nuestra cuenta corriente, la letra del NIF, los códigos de barras o el
ISBN de los libros, son cuatro ejemplos que forman parte de nuestro día a
día, de nuestro paisaje habitual. Vamos a ver cómo se construyen, pues no
están hechos de forma aleatoria, sino que lo están con un procedimiento
cuyo objetivo está en poder detectar posibles errores al ser introducidos en
un ordenador.

1.10.1. LA LETRA DEL NIF

Como bien sabemos, nuestro NIF (número de identificación fiscal) está


formado por nuestro número de DNI (7 u 8 dígitos) y una letra de control.
Esta letra se calcula a través de una fórmula matemática y de una tabla
creada con equivalencias. De esta forma, podemos calcular la letra que
corresponde a una serie de números y, por otra parte, a partir de una serie de
números, puede comprobarse si es correcta la letra que lleva asociada.
Forma de calcular la letra:
Se divide el DNI entre 23 y obtenemos un cociente y un resto. Pues bien,
lo que nos interesa sería el resto.
A continuación, la letra se sabe utilizando esta tabla:

Si el resto da 0, la letra será la T; si da 1, la R; si da 17, la V, etc.

1.10.2. EL ISBN DE LOS LIBROS


El ISBN (International Standard Book Number), que aparece en todos
los libros, está formado por diferentes bloques que identifican el país, la
editorial y libro (en total 9 cifras), y un último dígito (o la letra X) que sirve
como dígito de control.
Este dígito de control se calcula de una manera muy sencilla que
pasamos a explicar mediante un ejemplo:

Supongamos que las nueve primeras cifras de la izquierda del ISBN de


un libro son 84-607-7738. Para calcular el último dígito del ISBN se realizan
las siguientes operaciones:

(8 × 1) + (4 × 2) + (6 × 3) + (0 × 4) + (7 × 5) + (7 × 6) + (7 × 7) + + (3
× 8) + (8 × 9) = 8 + 8 + 18 + 0 + 35 + 42 + 49 + 24 + 72 = 256

Es decir, cada una de las cifras del número, leídas de izquierda a


derecha, se han ido multiplicando por 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, y luego se han
sumado estos resultados.
El último paso es dividir el resultado entre 11 y quedarnos con el resto.
256 entre 11 es 23 de cociente y 3 de resto (si el resto diese 10, pondríamos
una X).
Luego, el ISBN de este libro sería 84-607-7738-3.

Actualmente, cualquier programa profesional de ordenador que trabaje


con ISBN tiene rutinas que calculan el dígito de control y comprueban si
este coincide con el introducido por el usuario. Si no coincide, el ISBN dado
es erróneo; si coincide, puede que lo sea o puede que no. Esto es así porque
a un número le corresponde un único dígito de control, pero un mismo dígito
de control corresponde a muchos números.

1.10.3. CÓDIGO DE LA CUENTA CORRIENTE

Nuestra cuenta corriente tiene un código de 20 cifras. Empezando por la


izquierda, los cuatro primeros dígitos identifican a la entidad, los cuatro
siguientes a la sucursal, luego vienen dos dígitos de control, y las diez
últimas cifras corresponden al número de la cuenta corriente.
El primero de los dígitos de control es el de la entidad/sucursal. El
segundo es el dígito de control del número de la cuenta corriente. Un
ejemplo enseñará a calcularlos.
Supongamos que el número de una cuenta corriente es el 0123456789;
para calcular su dígito de control se realiza la operación:

0 × 10 + 1 × 9 + 2 × 7 + 3 × 3 + 4 × 6 + 5 × 1 + 6 × 2 + 7 × 4 + + 8 × 8
+ 9 × 5 = 210

Es decir, cada una de las cifras del número de la cuenta, leídas de


izquierda a derecha se han ido multiplicando por 10, 9, 7, 3, 6, 1, 2, 4, 8, 5 y
luego se han sumado estos resultados.
Ahora dividimos 210 entre 11 y el resto, que en este caso es 1, es el
dígito de control. Si el resto hubiera sido 10, se toma como dígito de control
1.
Sean ahora 0123 el código de una hipotética entidad y 4567 el código de
una de sus sucursales. Para calcular el dígito de control de entidad/sucursal
se realiza la operación:

0 × 7 + 1 × 3 + 2 × 6 + 3 × 1 + 4 × 2 + 5 × 4 + 6 × 8 + 7 × 5 = 129

Calculamos el resto de 129 entre 11, que es 8, y ya tenemos el dígito de


control de entidad/sucursal. Como antes, si el resto es 10, el dígito de control
será 1.
Lo mismo que decimos para el ISBN sirve para el Código Cuenta
Corriente. Por ejemplo, el programa de ayuda para la declaración del IRPF
tiene incorporadas rutinas de cálculo de los dígitos de control, detecta la
introducción de un código cuenta corriente erróneo y aparece una ventana de
aviso.

1.10.4. LOS CÓDIGOS DE BARRAS


Los códigos de barras están presentes a todas horas en nuestras vidas y,
sin embargo, con frecuencia no sabemos exactamente lo que representan.
Gracias a los códigos de barras se pueden identificar toda clase de productos
y servicios en todo el mundo.
Constan de varios números, siendo el último el dígito de control,
fundamental es que sea correcto.
Pues bien, este dígito verificador se obtiene mediante un cálculo
efectuado para asegurar la exactitud del código de un producto.
El cálculo que se realiza sería el siguiente:

Primero: Numerar todos los dígitos del código de derecha a izquierda.


Segundo: Sumar todas las posiciones impares del código y
multiplicarlas por tres.
Tercero: Sumar todas las posiciones pares del código.
Cuarto: Sumar el resultado final del segundo y tercer paso.
Quinto: El resultado se resta a la decena inmediata superior, de donde
resulta el dígito verificador. Este puede ser un número entre 0 y 9.

Ejemplo práctico para un código EAN-13:


El algoritmo a utilizar para cada uno de los sistemas de codificación es el
mismo:

• Para Código UPC: 11 dígitos (el dígito 12 es el dígito de control).


• Para Código EAN-8: 7 dígitos (el dígito 8 es el dígito de control).
1.11. DOS NÚMEROS CON MALA SUERTE: 13 - 666

1.11.1. EL NÚMERO 13

Como bien sabemos, el número 13 está considerado en las sociedades


occidentales como el número de la mala suerte.
La superstición en torno a este número no es algo fruto de los tiempos
modernos, debemos remontarnos muchos siglos atrás para comprender estos
miedos. De hecho, se debe a que en la Última Cena se sentaron los doce
apóstoles más Jesucristo, y este murió. Por eso la tradición primitiva
cristiana considera que nunca se han de sentar trece personas en una comida
o cena, pues existiría el riesgo de que alguna muera antes de terminar el año.
Si continuamos con las tradiciones religiosas, vemos que el capítulo
decimotercero del Apocalipsis está dedicado al Anticristo.
De todas formas, no es solo de la religión cristiana, los hindúes ya veían
el 13 como un número maldito, el Código de Hammurabi, por ejemplo, lo
omite.
Mientras que para nosotros el martes y 13 es el día de la mala suerte,
para los anglosajones se mantiene el número 13 pero es el viernes. Sin
embargo, para los japoneses el viernes, y si encima es 13, es el día propicio
para tener todo tipo de suertes. Como vemos, todo depende de las
interpretaciones. Por cierto, cuando alguien tiene miedo al número 13 se
dice que padece triscadecafobia.

A modo de curiosidad

Lo cierto es que hay casos que son para pensar que sí que hay algo raro
en este número, como lo que le pasó al músico alemán Richard Wagner:
nació en un año acabado en 13; la suma de las letras de su nombre y apellido
son 13; los números de su año de nacimiento, 1813, suman también 13;
compuso 13 óperas y falleció un día 13.
Simplemente son fobias que en mayor o menor medida podemos tener
cualquier persona, pero no nos dejemos llevar por ellas. La ciencia no casa
con las casualidades. ¿Nos habríamos fijado en este detalle si en lugar de
con el 13 el baile de cifras hubiese sido, por ejemplo, con el 24?
No olvidemos nunca que la mayor de las casualidades sería que no las
hubiera. Se dan tantos sucesos y hay tantas personas como interpretaciones
posibles. Siempre habrá alguien decidido a sacarlas a la luz y a hacernos
creer que tienen algún significado.

1.11.2. EL 666
¡Aquí hay sabiduría! El que tiene entendimiento, cuente el
número de la Bestia; pues es número de un hombre. Y su número es 666.

Apocalipsis 13, 18

La Biblia, en el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis de San Juan, es


quien identifica al 666 como al número de la Bestia, siendo el sello o la
marca del Anticristo.
En las doctrinas religiosas será la marca que impondrá el Anticristo en la
mano derecha o la frente de cada ser humano, al final de los tiempos de la
tierra. Se cree que el hecho de que esa marca sea el 666 implica denotar la
trinidad satánica (satanás, el Anticristo y el falso profeta).
Hay más números con cierto significado en las Sagradas Escrituras, por
ejemplo:

10 = Lo completo.
7 = Lo perfecto.
3 = Da énfasis.
6 = Imperfección (pues no alcanza el 7, y el que mencione 3 veces indica
énfasis en lo imperfecto…
Cuadrado Mágico Satánico

Los cuadrados mágicos son una forma antiquísima de acertijo numérico,


consistente en formar un cuadrado de números cuyas filas, columnas y
diagonales sumen lo mismo. Dice la leyenda que el primer cuadrado mágico
nació en el siglo XXIII a. de C., y fue encontrado por el emperador chino de
la época en el caparazón de una tortuga que pasaba por el río amarillo. Con
este peculiar origen no es de extrañar que siempre hayan tenido un
significado cabalístico y mágico, considerando que preservaban de todo tipo
de enfermedades.
Durante la Edad Media se utilizaron como amuletos para buenos o malos
encantamientos, asociándolos con la religión, la astrología y la alquimia.
También se grababan como amuletos en láminas de plata con la creencia de
que mantendrían alejada la peste negra.
Pues bien, si se utilizaban en toda clase de supersticiones, observa este
cuadrado mágico de orden 6 (6 filas por 6 columnas). Todas sus filas,
columnas y diagonales suman 666, es decir, el número del diablo, por eso es
conocido como Cuadrado Mágico Satánico.

Ricemos el rizo de la fantasía y de la magia, porque el siguiente


cuadrado mágico no solo es satánico, sino que además todos los números
que lo integran son números primos.
Aunque para las sociedades occidentales el 666 es el número del
Anticristo, para los chinos, por el contrario, es de buen augurio, ya que el 6
es sinónimo de suerte.
La cultura oriental, muy supersticiosa en cuestión de números, considera
que el 4 es el número de la mala suerte, el 6 es sinónimo de buena fortuna, el
8 de riqueza y el 9 de longevidad y eternidad.
Los chinos sí tendrán una celebración el 8 de agosto de 2008 (8-8-8), ya
que fue la fecha elegida para inaugurar los Juegos Olímpicos de Pekín.

* Este es un sistema acordado para corregir pequeñas desviaciones que se producen que se llaman
«comas», cuyo análisis excede de los fines de este libro.
CAPÍTULO 2

Algo más que números

E N este capítulo voy a hablar de lo que son cuatro maravillas numéricas


y de sus implicaciones.
Trataré los números de Fibonacci y «su» proporción áurea, que de una u
otra forma está presente en nuestras vidas, aunque muchas veces no nos
demos cuenta.
También de los irreductibles números primos que, entre otras cosas,
protegen los más altos secretos.
Si hay un número con gancho, este es el número Pi, con sus infinitos
decimales y todas sus pequeñas historias.
Y haré referencia a los grandes números. El concepto de infinito tiene su
hechizo, y también quiero representar de alguna forma lo que son esos
números que, por su magnitud, cuesta trabajo siquiera imaginarlos.
2.1. NÚMEROS DE FIBONACCI
Y LA PROPORCIÓN ÁUREA
En mis conferencias siempre suelo hacer referencia a los números de
Fibonacci y a la proporción áurea basada en ellos. Desde que el exitoso libro
de Dan Brown, El Código Da Vinci, apareció en escena con enorme fuerza,
y que en la trama que el libro sigue aparezcan estos números como
referencia clave, se han hecho mucho más populares, y aprecio cómo la
gente sabe de qué hablo cuando los menciono. Pues bien, estos mágicos
números estaban mucho antes de la aparición del best seller y de su posterior
incursión en el cine. Vamos a continuación a hablar de ellos.

2.1.1. LOS NÚMEROS DE FIBONACCI

¿Quién fue Fibonacci?

Leonardo de Pisa, alias Fibonacci (hijo de Bonacci), fue el más


sobresaliente de los matemáticos durante la Edad Media. Nació en Pisa en
1170 (época en que se estaba construyendo la famosa Torre Campanario, o
Torre Inclinada de Pisa).
Tuvo la oportunidad de viajar por todo el norte de África, su padre era
comerciante, y de conocer nuevos sistemas de cálculo.
En 1202 publicó Liber abbaci, en el que explicaba cómo sumar, restar,
multiplicar o dividir con números arábigos (del 0 al 9), así como otros
problemas sobre álgebra y geometría.
Este libro consta de 15 capítulos y fue de trascendental importancia en la
formación de mercaderes y comerciantes aptos en matemáticas, lo que
contribuyó al desarrollo del capitalismo.
Introdujo en Europa, por tanto, uno de los mayores descubrimientos
matemáticos de su tiempo, el sistema de numeración indoarábigo, el sistema
decimal que hoy todos conocemos y utilizamos.
Después de 1228 poco se sabe de Fibonacci, salvo sus condecoraciones,
que le fueron concedidas por el emperador. Fibonacci murió en 1250 en su
ciudad natal, Pisa.

Fibonacci.

El problema de los conejos

En su Liber abbaci plantea un problema cuya resolución da lugar a la


secuencia de números de Fibonacci:
¿Cuántos pares de conejos situados en un área cercada se pueden reproducir en un año, a
partir de un par de conejos, si cada par da lugar al nacimiento de uno nuevo por cada mes,
comenzando con el segundo mes?

Mediante una sencilla gráfica podemos observar el crecimiento en el


número de pares de conejos. Así, en el primero y segundo meses tendríamos
solo un par de conejos. Al finalizar este segundo mes, la hembra haría su
primer parto y, por tanto, para el tercer mes ya tendríamos dos pares de
conejos. El cuarto mes los padres tendrían otro parto, pero aún no los hijos,
con lo que tendríamos tres pares. Para el quinto mes se produciría el primer
parto de los hijos y otro más de los padres, con lo que ya tendríamos cinco
pares de conejos correteando por el campo.
Si continuamos con esta lógica y seguimos el proceso, podemos calcular
el número de conejos que tendríamos durante los siguientes meses, y que
cumplirían la siguiente sucesión:

1-1-2-3-5-8-13-21-34-55-89-144-233-377-610-987-1597
-2584-4181-6765-10946-17711…

Esta sucesión es conocida con el nombre de números de Fibonacci y


tiene la peculiaridad de que cada nuevo término es la suma de los dos
anteriores.
Fibonacci no investigó sobre ella, simplemente presentaba el «trivial»
problema de los conejos en su libro.
Fue en el siglo XIX cuando el matemático francés Edouard Lucas lo
rescató. A partir de ese momento, la sucesión de Fibonacci ha intrigado a los
matemáticos debido a su tendencia a manifestarse en los lugares más
curiosos, tanto de la naturaleza como de la creación humana.

En árboles y plantas. La filotaxis

Los números de Fibonacci se presentan en la naturaleza en diversas


situaciones que rozan lo mágico pero que se deben, por supuesto, a una serie
de razones lógicas.
Las semillas de girasol: Si contamos las semillas que se forman en los
espirales del girasol hacia la derecha y hacia la izquierda, podemos observar
que hay 34 curvas en un sentido y 21 en el otro, siendo ambos dos números
consecutivos en la sucesión de Fibonacci.

Disposición de Fibonacci de las semillas de girasol.

Otra observación que se puede realizar es con los frutos de algunas


plantas.
Por ejemplo: si observamos una piña y la miramos por el lado donde
estaba sujeta al árbol, podemos ver dos conjuntos de espiras: unas que giran
en sentido de las agujas del reloj y otras en sentido contrario. Pues bien, si
las contamos, podemos contemplar cómo el número de espiras en una y otra
dirección son dos números consecutivos de Fibonacci; en unas especies 5 y
8, y en otras 8 y 13.
Los pétalos de muchas flores también siguen la sucesión de Fibonacci:

— Las margaritas tienen, por lo general, 34, 55 u 89 pétalos, los tres son
números de Fibonacci.
— La azucena tiene tres pétalos y, con frecuencia, dos baterías de tres
pétalos.
— La rosa salvaje tiene cinco pétalos, otro número de Fibonacci.
— Ocho pétalos (sexto número de Fibonacci) tiene la espuela de
caballero.
— Con 13 pétalos cuentan la caléndula y la hierba lombriguera.
— La achicoria tiene 21 pétalos.
— Etcétera.

También podemos encontrar números de Fibonacci en el ordenamiento


de las hojas en una rama o en el de las ramas de un árbol.

¿Por qué sucede esto?

El hecho de que encontremos tantas veces los números de Fibonacci en


la naturaleza tiene un porqué, y es en los empaques para ordenar los objetos
de la forma que minimice mejor el espacio perdido.
De la misma forma que los objetos cuadrados quedan mejor empacados
en estructuras cuadradas o los redondos en estructuras hexagonales, la forma
más eficiente de ordenar las hojas en un tallo o las semillas de una flor,
cuando ambas siguen creciendo, es siguiendo la secuencia de números de
Fibonacci.
Este patrón corresponde a un ángulo de rotación a partir del punto
central, mediante el cual los nuevos elementos (hojas, pétalos) se van
organizando a medida que crecen.
Las hojas a lo largo de un tallo de una planta o las ramas a lo largo de un
tronco tienden a crecer en posiciones que optimizan su exposición al sol,
lluvia o aire. A medida que el tallo crece, se producen hojas espaciadas de
una forma bastante regular, y sin estar unas encima de otras.
Por el contrario, el pasaje de una hoja a la siguiente está caracterizada
por un desplazamiento de tipo «atornillado» alrededor del tallo. Estructuras
similares pueden encontrarse en las piñas o en las semillas de los girasoles,
como ya hemos mencionado.
Este fenómeno se llama «filotaxis», palabra acuñada por el naturalista
suizo Charles Bonnet. Por ejemplo, el tilo tiene hojas opuestas (que
corresponden a media vuelta alrededor del tallo), y tiene por lo tanto un
factor filotáctico igual a 1/2. En otras plantas, como el avellano, zarzamora y
haya, el paso de una hoja a otra necesita un tercio de vuelta (factor
filotáctico igual a 1/3). En el manzano, roble y árbol de damascos
(albaricoque), tienen hojas cada 2/3 de vuelta y el peral y el sauce llorón las
tienen cada 3/8 de vuelta. Es fácil darse cuenta de que todas estas fracciones
están formadas por números de Fibonacci.
El hecho de que las hojas de las plantas siguen ciertos patrones fue
observado en la Antigüedad por Teofrasto (372-287 a. de C.) en
Investigación sobre las plantas. Escribe aquellas plantas que tienen hojas
chatas, las tienen siguiendo un patrón regular. Plinio el Viejo (23-79 d. de
C.) realizó una observación similar en su gran obra Historia Natural, cuando
habla sobre «intervalos regulares» entre hojas «posicionadas circularmente
alrededor del tallo». El estudio de la filotaxis no fue más allá de estas
observaciones cualitativas, hasta que en el siglo XV Leonardo da Vinci
(1452-1519) agregó un elemento cuantitativo a la descripción de la
distribución de las hojas al notar que estas estaban distribuidas en patrones
espiralados, en ciclos de a 5 (que corresponde a un ángulo de 2/3 de vuelta).
La primera persona en descubrir (intuitivamente) la relación entre la
filotaxis y los números de Fibonacci fue Johannes Kepler.

Las abejas y los números de Fibonacci

Las abejas también tienen relación con las series de Fibonacci: si se


observan las celdas hexagonales de una colmena y se coloca a una abeja en
una cualquiera de ellas, y se le permite alimentar a la larva, suponiendo que
continuará siempre por la celda contigua de la derecha, veremos que hay
solo una ruta posible para la siguiente celdilla, dos hacia la segunda, tres
hasta la tercera, cinco hasta la cuarta, ocho rutas posibles hacia la quinta,
etcétera.
Y, ya que estamos hablando de abejas, diremos que los machos o
zánganos de la colmena tienen árboles genealógicos que siguen
estrictamente una distribución de Fibonacci. En efecto, los machos no tienen
padre, por lo que él (1) tiene una madre (1, 1), dos abuelos —los padres de
la reina— (1, 1, 2), tres bisabuelos —porque el padre de la reina no tuvo
padre— (1, 1, 2, 3), cinco tatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5) y ocho
tataratatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5, 8).
Fibonacci en la música

En la música también hay presentes números de Fibonacci, siendo el


instrumento que mejor los refleja el piano. La subdivisión de un teclado se
hace en octavas, compuestas cada una de ellas por ocho teclas blancas y
cinco negras; las teclas negras se distribuyen a lo largo del teclado
alternando en grupos de dos y tres. Un teclado completo se compone de
once octavas, aunque puede tener una tecla más, es decir, 89. El acorde y
arpegio por excelencia que permiten identificar cualquier tonalidad son los
formados por las notas primeras, terceras, quinta y octava de la escala de
dicha tonalidad.
El compositor húngaro Bela Bartok y el francés Olivier Messiaen
utilizaron esta serie de Fibonacci para determinar la duración de las notas en
algunas de sus obras.

En los mercados financieros

Sorprendente y curioso es que también tengan su aplicación en los


mercados financieros, en bolsa; vamos a verlo de pasada, no quiero aburrir
con un tema tan técnico, de qué manera lo hacen.
Los números de Fibonacci se utilizan sobre todo en el análisis técnico.
Los Fibonacci «Retracements» nos indican áreas de soporte hasta las cuales
puede corregir la tendencia actual.
Habría tres áreas de corrección importantes, siguiendo estos números, a
una tendencia en evolución. El área de «máxima corrección» de 61,8%, el
área de «mínima corrección» de 38,2% y el área de «corrección media» del
50%.
También se utilizan las Fibonacci «Projections» para ver posibles áreas
de proyección de donde podría llegar el precio del activo que estemos
estudiando.
¿Cómo utilizaríamos estas áreas?
Estas áreas pueden ser áreas de posibles soportes o resistencias en las
que podemos fijarnos para marcar nuestros puntos de entrada o de salida o
para hacer trading entre ellas.
¿Cómo se trazan?
Si tenemos un software que nos permita utilizar el análisis Fibonacci —
como, por ejemplo, Bloomberg—, tenemos que buscar un punto mínimo —
tendencia alcista— o un punto máximo —tendencia bajista—, y trazar las
líneas uniendo este punto con el punto máximo —tendencia alcista— o con
el mínimo —tendencia bajista— del periodo que estamos analizando.
De esa manera, veremos cuánto ha evolucionado positiva —tendencia
alcista— o negativamente —tendencia bajista— el valor, tendremos un
rango, y de ahí sabremos cuáles son las posibles áreas de soporte hasta
donde puede corregir el valor.
Para simplificar, tenemos que buscar el máximo y el mínimo del periodo
que nos interesa —corto, medio o largo plazo—, definiendo así el rango
entre ambos, para poder aplicar los porcentajes de 38, 2, 50 y 61,8%, y ver
nuestros posibles puntos de entrada o de salida.

2.1.2. EL NÚMERO ÁUREO « Φ »

Los números de Fibonacci tienen varias propiedades. Sin duda la más


curiosa, e importante, es que el cociente de dos números consecutivos se
aproxima a lo que llamamos número áureo, cuya proporción se ve mucho en
la naturaleza, en muchas obras de arte, en las partes del cuerpo humano, en
construcciones modernas como el DNI o las tarjetas de crédito, etcétera.

Proporción áurea

El número de oro fue descubierto por los antiguos griegos (aunque


culturas anteriores ya lo utilizaban en sus construcciones). Su definición es
la siguiente:

La sección áurea se obtiene dividiendo un segmento en dos partes, de tal


forma que el segmento menor es al segmento mayor como este es a la
totalidad. De esta forma se establece una relación de tamaños con la misma
proporcionalidad. Esta forma de seleccionar proporcionalmente una línea se
llama proporción áurea.
Es decir, vamos a tomar un segmento de longitud uno y hagamos en el
mismo la división indicada anteriormente:

Aplicando la proporción áurea obtenemos la siguiente ecuación, que


tendremos que resolver:

Una de las soluciones de esta ecuación (la solución positiva) es

Lo sorprendente ahora es calcular el valor que se obtiene al dividir el


segmento mayor entre el menor,

Es decir, la relación entre las dos partes en que dividimos el segmento es


el número de oro, cuyo símbolo es Φ.

Relación entre los números de Fibonacci y estas soluciones

Pues bien, la relación entre los números de Fibonacci y este resultado


(proporción de oro) es la siguiente: si dividimos dos números consecutivos
de Fibonacci, obtenemos… ¡¡¡el número de oro!!!
Otro dato curioso es que Φ, el número de oro, es el único cuyo inverso es
él mismo menos uno (se puede comprobar fácilmente con las dos soluciones
de arriba): X – 1 = 1/X, que es la misma ecuación que la de la definición
(con un valor de 0,618).

El rectángulo de oro

Si construimos un rectángulo cuyos dos lados estén en la proporción


áurea, obtenemos el siguiente:

Pues bien, resulta que ese rectángulo, con esas proporciones, aparece en
diversas obras de arte y construcciones a lo largo de la Historia y en varios
objetos de uso cotidiano.
Por ejemplo, la relación entre los lados de una tarjeta de crédito o del
DNI es el número de oro.

La espiral de oro

Ahora es posible construir una espiral de oro con un rectángulo áureo.


Podemos entonces con un compás proyectar un lado y trazar una línea
perpendicular. Así tenemos un cuadrado y otro rectángulo áureo. Repetimos
esto unas cuantas veces y finalmente unimos los lados con el compás.
Además, las diagonales BC y CE también están en la proporción áurea.
Lo curioso de este diseño es que aparece mucho en la naturaleza:

Esta curva ha cautivado, por su belleza y propiedades, la atención de


matemáticos, artistas y naturalistas. El gran matemático J. Bernoulli,
fascinado por sus encantos, la llamó spira mirabilis, rogando que fuera
grabada en su tumba.

Y todo esto, ¿por qué?

La respuesta de que haya número de oro por todas partes es muy


sencilla: simplemente porque es una relación muy estética y agradable al
ojo.
El número de oro en la naturaleza

En la naturaleza aparece la proporción áurea también en el crecimiento


de las plantas, las piñas, la distribución de las hojas en un tallo, dimensiones
de insectos y pájaros, y la formación de caracolas.

El número de oro en el arte

Figura esta proporción dorada en muchísimas obras de arte. Vamos a ver


alguna de las obras maestras más importantes.

En el Partenón
La proporción áurea o número de oro ya era conocida desde la
Antigüedad, apareciendo regularmente en geometría. De hecho, se conoce
ya de su existencia en los pentágonos regulares y pentagramas de las tabletas
sumerias de alrededor del 3200 a. de C. No obstante, fueron los griegos los
primeros que lo trabajaron de una forma, digámoslo así, consciente.
Los antiguos griegos establecían con él las proporciones de los templos.
Fidias lo aplicó en la composición de sus esculturas (de hecho, el que sea
llamado número FI es en honor a Fidias).
El propio Platón consideró la sección áurea como la más importante de
las relaciones matemáticas, considerándola incluso la llave a la física del
cosmos.

En la Pirámide de Kéops

Hay un precedente a la cultura griega donde también apareció el número


de oro. En la Gran Pirámide de Kéops el cociente entre la altura de uno de
los tres triángulos que forman la pirámide y el lado es 2Φ. Que en la
Pirámide de Kéops haya proporción áurea por conocimiento del tema o
simplemente por casualidad ya es otro cantar.

La divina proporción

La sección áurea tuvo especial relevancia en el Renacimiento, sobre todo


en las artes plásticas y en la arquitectura. Se consideraba la proporción
perfecta entre los lados de un rectángulo, la proporción más estética posible,
lográndose con ella el equilibrio y la belleza.
Leonardo da Vinci, por ejemplo, lo utilizó para definir todas las
proporciones fundamentales en su pintura La Última Cena, desde las
dimensiones de la mesa hasta la disposición de Cristo y los discípulos
sentados, así como las proporciones de las paredes y ventanas al fondo.

En el cuerpo humano: El Hombre de Vitruvio

Leonardo da Vinci creó su Hombre de Vitruvio o La Divina Proporción


para unas ilustraciones publicadas por el matemático Luca Pacioli en 1509.
En particular, Pacioli propone un hombre perfecto en el que las
relaciones entre las distintas partes de su cuerpo sean proporciones áureas.
Estirando manos y pies y haciendo centro en el ombligo, se dibuja la
circunferencia. El cuadrado tiene por lado la altura del cuerpo que coincide,
en un cuerpo armonioso, con la longitud entre los extremos de los dedos de
ambas manos cuando los brazos están extendidos y formando un ángulo de
90 grados con el tronco. Resulta que el cociente entre la altura del hombre
(lado del cuadrado) y la distancia del ombligo a la punta de la mano (radio
de la circunferencia) es el número áureo.

El número áureo en el pentáculo

El pentáculo es un símbolo pagano, más tarde acogido por la Iglesia


católica para representar a la Virgen María, y también por Leonardo da
Vinci para asentar en él al Hombre de Vitruvio.
Gráficamente, el número áureo es la relación entre el lado del pentágono
regular y la recta que une dos vértices no consecutivos de este. Si se toma
como unidad un lado del pentágono interior, cualquier línea que marca los
brazos de la estrella mide Φ. También la longitud total de cualquiera de las
cinco líneas que atraviesan la estrella mide Φ4, mientras que la suma del
lado interior y cualquiera de sus brazos es Φ2.
Teniendo en cuenta la gran simetría de este símbolo, se observa que
dentro del pentágono interior es posible dibujar una nueva estrella, hasta el
infinito. Del mismo modo, es posible dibujar un pentágono por el exterior,
que sería a su vez el pentágono interior de una estrella más grande.
Al medir la longitud total de una de las cinco líneas del pentáculo
interior, resulta igual a la longitud de cualquiera de los brazos de la estrella
mayor, o sea Φ.

Rectángulo áureo en la actualidad

Las tarjetas de crédito o nuestro DNI tienen número áureo; si dividimos


el lado mayor del rectángulo entre su lado menor, tendremos un resultado de
1,61803398, que es nuestro amigo perfecto.
Los paquetes de tabaco también están diseñados de forma tan perfecta
que llevan esta divina proporción en su forma rectangular. Los folios Din A4
también siguen esta proporción.
Evidentemente, todo esto está muy estudiado, pues nuestra capacidad
perceptiva se acomoda más fácilmente a estas dimensiones.
Quizá, y ojalá, a partir de este momento, querido lector, hagas el
ejercicio de observación y compruebes por ti mismo que el número áureo
impregna nuestra visión. Si algo nos llama la atención por su belleza, tal vez
sea porque el número de oro está en la fuente de diseño.
Concluyamos diciendo que las peculiaridades de las series de Fibonacci
y de sus propiedades son, en apariencia, infinitas. Son tan atractivas que es
fácil caer encandilados bajo su hechizo.
2.2. LOS GRANDES NÚMEROS

Introducción

En este apartado vamos a hablar de los grandes números, de los números


exponenciales. A modo de curiosidad veremos los nombres que reciben
alguno de ellos y lo inalcanzables que pueden llegar a ser para la mente
humana.
Los grandes números son majestuosos, poseen un atractivo muy
peculiar. Residen en las fronteras de la imaginación, siendo difíciles de
manejar y de definir.
El interés por los grandes números se remonta a milenios atrás. Los
inventores de nuestro sistema de numeración decimal, los hindúes, los
consideraron, aludiendo a muchos de ellos, por ejemplo a un número de 153
cifras se alude un mito sobre Buda.
También los egipcios, los griegos o los romanos reflexionaron sobre
ellos. De todas formas, un número grande es lo que la propia cultura quiera
determinar como tal. Los romanos no tenían símbolos para denotar
cantidades mayores que 100.000. Y los griegos solían terminar de contar en
la miríada, palabra que significa 10.000.
En la Grecia clásica estaba difundida la idea de que ningún número
podría ser más grande que el del número de granos de arena necesarios para
llenar todo el universo.
Los estudiosos de los siglos XVIII y XIX consideraron números grandes a
los de importancia científica. Por ejemplo, el químico italiano Amedeo
Avogadro ideó el llamado número de Avogadro, o mol, cuyo valor es 6,02 ×
1023, y que representa el número de átomos contenidos en 12 gramos de
carbono puro.
En la actualidad, las máquinas modernas poseen la memoria y velocidad
suficiente para ideárselas con números enormes, pudiendo ahora caracterizar
cifras sobre las cuales los matemáticos de antaño apenas podían soñar.
Miles de millones

Hablar de Carl Sagan es hacerlo de uno de los más grandes divulgadores


científicos de los últimos años. Creador de la famosa y extraordinaria serie
televisiva Cosmos, que enganchó a la ciencia a toda una generación de
estudiantes, en su último libro recordaba una anécdota que le ocurrió a un
conferenciante que, en un planetario, explica a sus oyentes que al cabo de
5.000 millones de años el Sol se hinchará hasta convertirse en una estrella
gigante roja, engullendo planetas como Mercurio y Venus, y, finalmente,
quizá también a la Tierra. Tras la charla, un oyente inquieto lo aborda:
—Perdóneme, doctor. ¿Dijo usted que el Sol abrasará la Tierra dentro de 5.000 millones de
años?
—Sí, más o menos.
—Gracias a Dios. Por un momento creí que había dicho cinco millones.

Por interesante que pueda resultar para el destino de la Tierra, poco


importa para nuestra vida personal el que vaya a durar cinco o 5.000
millones.
La distinción entre números, sin embargo, es mucho más vital en
cuestiones tales como los presupuestos públicos, la población mundial o las
bajas en una guerra nuclear. Estos sí que son números mucho más
manejables y fáciles de interpretar.
Este último libro de Carl Sagan, que nos ha recordado la peculiar
anécdota, lleva por título Miles de millones y su autor enumera el billón que
se cierne sobre nosotros. El astrónomo y escritor desaparecido recordaba que
los gastos militares mundiales ascendían ya a casi un billón de dólares al
año; la deuda total de los países en vías de desarrollo se acercaba en aquel
momento a los dos billones de dólares, y el presupuesto anual de los Estados
Unidos rondaba también los dos billones de dólares.
Sagan expone todo esto como preámbulo a una llamada de atención
sobre la «notación exponencial» y el desconcierto entre millones, billones y
trillones, causa de numerosos errores en los medios de comunicación, pero
no solo en ellos.
Un millón es un millar de millares, o un uno seguido de seis ceros
(1.000.000); un billón es un millón de millones, o un uno seguido de doce
ceros (1.000.000.000.000), y un trillón, un millón de billones, o un uno
seguido de dieciocho ceros.

El invento del ajedrez

Como ejemplo de astucia, interpretación numérica y la dimensión de


algunos números, expongo a continuación la forma en cómo fue inventado
uno de los mayores tesoros que la humanidad ha creado. Se trata de algo
más que un juego: el ajedrez.
Cuenta la leyenda que el ajedrez se inventó en la India, y no podía ser de
otra forma, fue creado el juego por un brillante calculador y matemático
originario de este gran país.
Pues bien, se hallaba abatido un famoso monarca tras la pérdida en una
batalla de su hijo mayor. Constantemente le daba vueltas a esta tragedia
situando las diferentes posiciones de los elementos de su ejército y no
encontraba consuelo para tal pérdida.
Le llegó entonces un súbdito con un juego desconocido, al que llamaba
ajedrez, con el objetivo de intentar paliar sus penas.
Al rey le resultó curioso y pidió al súbdito que le explicase su
funcionamiento. Al explicarle el significado de cada pieza y el
funcionamiento del juego, hizo ver de inmediato al monarca que en
determinadas circunstancias hay que sacrificar alguna pieza en la búsqueda
del bien colectivo y del triunfo final.
Esto produjo un gran consuelo al monarca, que vio reflejada entonces la
necesidad de la pérdida de su hijo.
Le dijo entonces el monarca que le pidiera lo que quisiera por haber
conseguido curar sus penas con aquel maravilloso juego que le acababa de
entregar.
—Me conformo con 2 granos de trigo por la primera casilla del tablero, 4 por la segunda, 8
por la tercera, 16 por la cuarta, y así doblando la cantidad hasta la casilla 64 del tablero de
ajedrez. Pues bien, me conformo con recibir los granos de trigo correspondientes a la última
casilla.
El soberano casi se indignó de una petición que, a su parecer, no había
de hacer honor a los maravillosos efectos que aquel juego le había
procurado.
—¿No quieres nada más? —preguntó.
—Con eso me bastará —le respondió el matemático.

El monarca dio la orden a su ministro de que, inmediatamente, quedaran


satisfechos los deseos del sabio.
¡Pero cuál no sería el asombro de este, después de hacer el cálculo,
viendo que era imposible dar cumplimiento a la orden!
Para darle al inventor la cantidad que pedía, no había trigo bastante en
los reales graneros, ni en los de toda la India, ni en todos los de Asia.
El rey tuvo que confesar al sabio que no podía cumplir su promesa.
Los términos de la progresión arrojan, en efecto, el siguiente resultado:
dieciocho trillones, cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y
cuatro billones, setenta y tres mil setecientos nueve millones, quinientos
cincuenta y un mil seiscientos dieciséis granos de trigo (264).
En cada kilogramo de trigo caben aproximadamente unos 28.220 granos,
por lo que el resultado sería de unas 653.676.260.585 toneladas, que
ocuparían un depósito en forma de cubo de algo más de 11,5 kilómetros de
lado. Esto es, más de las que produciría en ocho años toda la superficie de la
Tierra, incluyendo los mares.
Para comprar esa cantidad de trigo, si la hubiera, no habría dinero
bastante en este mundo.
Concluyó el calculador, tras perdonarle al rey su deuda, con estas sabias
palabras:
Los hombres más inteligentes se obcecan a veces no solo ante la apariencia engañosa de los
números, sino también con la falsa modestia de los ambiciosos. Infeliz aquel que toma sobre sus
hombros el compromiso de una deuda cuya magnitud no puede valorar con la tabla de cálculo de
su propia inteligencia.

El Googol (o gúgol)
Un buen día, en el año 1938, el matemático norteamericano Edward
Kasner escribió un número en un papel. El número en cuestión constaba de
un 1 seguido de 100 ceros (10 elevado a 100). Al no saber cómo llamarlo, le
dijo a su sobrino Milton, de nueve años, que le pusiese un nombre. Este
respondió Googol. Desde entonces, a este numerito en cuestión se lo
denomina Googol.

10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000

No es que el Googol tenga mucha importancia dentro de las


matemáticas, de hecho el propio Kasner lo creó para ilustrar la diferencia
entre un número inimaginablemente grande y el infinito.
Cuando Kasner lo mencionó, resultaba un número difícilmente
abordable; de hecho, solo hay que tener en cuenta que es tan grande que
supera al número de átomos en el universo, cuyo número se estima entre
1072 y 1087 (sin tener en cuenta a la materia oscura). No obstante, en la
actualidad, con la invención de las computadoras, el cálculo de números del
tamaño de un Googol se ha convertido en rutina.

El Googolplex (o gúgolplex)

Un Googolplex representa a 10 elevado a la gugolésima potencia.

1 googolplex = 10googol = 110100 =


= 1010.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000

Este numerito es tan «chiquitín» que si nos ponemos a escribirlo no nos


cabría en todo el universo. Menos mal que la notación matemática nos
simplifica esto. No obstante, no deja de ser un número finito. De hecho, se
encuentra más cerca del cero que del propio infinito.
El Googoledro

Imaginemos que nos ponemos a construir una figura geométrica con un


Googol de caras. Esta figura sería literalmente imposible de construir, pues
no hay suficientes partículas en el universo para ello. Por otra parte, es tan
grande su número de caras que sería prácticamente una esfera.

A modo de curiosidad: el buscador Google

Este buscador internauta debe su nombre al número Googol. Así lo iban


a llamar sus fundadores originales, pero terminaron con Google debido a un
problema ortográfico.

Algunos datos curiosos

Probabilidad de ser fulminado por un rayo (por


1 entre 9.000.000.000 (233)
día)
Probabilidad de ganar la Lotería Primitiva
1 entre 13.983.816 (224)
Española
Probabilidad de ganar la Lotería Primitiva
1 entre 257
Española y ser fulminado por un rayo el mismo
día

Tiempo hasta la próxima glaciación


14.000 (214) años
Tiempo hasta que el Sol estalle
109 (230) años

Edad de la Tierra 109 (230) años

Edad del universo 1010 (234) años


Número de átomos en el universo (excluyendo
1077 (2255)
la materia oscura)
Masa de la Tierra
5,9 × 1024 (282) kg
Masa del Sol
2 × 1030 (2100) kg
La descendencia de las hormigas

Cuando una especie animal encuentra dificultades para reproducirse, la


naturaleza pone remedio y permite que sea inmenso el número de huevos o
crías que van a permitir el correcto desarrollo de la especie.
Vamos a calcular de qué manera crecería la descendencia de las
hormigas si no es porque las dificultades que se encuentran en el medio
implican la muerte de muchísimas de ellas y, por supuesto, a que solo son
las reinas las que pueden tener descendencia.
Supongamos que cada hormiga pudiese poner huevos y fuesen 100
huevos en cada puesta, y que en el curso de un verano se alcancen seis
generaciones de hormigas. En la primera generación saldrán 100 hormigas,
de ellas 50 hembras; de estas 50 hembras, en la segunda generación salen
5.000 hormigas, de las cuales 2.500 serán hembras…, y siguiendo el
proceso, en la sexta generación aparecerían 1.562.500.000.000 hormigas.
Pues bien, si pusiésemos este número de hormigas en fila, cubrirían unas
20 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Está claro que las cosas no
suceden así, son relativamente pocos huevos los que prosperan y dan lugar a
individuos adultos, y pocas las hormigas elegidas para ponerlos… ¡Menos
mal!

Georg Cantor y el infinito

Cantor fue uno de los grandes matemáticos de los siglos XIX y XX; junto
a Dedekind fue el creador de la Teoría de Conjuntos, base de las
matemáticas modernas. También fue el primero en formalizar la noción de
infinito, bajo la forma de números transfinitos. Asimismo, afirmó que los
conjuntos infinitos no tienen siempre el mismo tamaño.
Empezó a interpretar el infinito absoluto (reunión de todos los infinitos,
y por lo tanto el último de ellos); este infinito no es concebible por la mente
humana. Cantor escribió numerosos artículos religiosos sobre el tema…
Su mente luchó contra varias paradojas relacionadas con estos temas,
flirtear con el infinito lo llevó a ser internado en repetidas ocasiones en
hospitales psiquiátricos por sufrir constantes depresiones y recaídas.
Hoy en día, la comunidad matemática reconoce plenamente su trabajo y
admite que significa un salto cualitativo importante en el raciocinio lógico.
2.3. LOS NÚMEROS PRIMOS

2.3.1. LOS INDOMESTICABLES NÚMEROS PRIMOS

Concepto

Un número primo es todo aquel número entero que solo es divisible por
sí mismo y por la unidad, como, por ejemplo, 1, 2, 3, 5, 7, 11… Es una
definición simple y sencilla que se aprende en los primeros años de la
enseñanza. Lo contrario a número primo se denomina número compuesto (4,
6, 8, 9, 10…).

Un poco de historia

Desde la antigua Grecia, los números primos fueron objeto de interés y


estudio, y no lo han dejado de ser en ningún momento hasta la actualidad.
Estas pequeñas joyas de las matemáticas son indomesticables, totalmente
impredecibles y no existe ninguna ley de formación de números primos. Por
poner un ejemplo, entre los números 1 y 1.000 hay 168 números primos,
pero entre las mil unidades que van desde 10.100 hasta 11.100 solo hay dos.
Los teóricos de los números consideran a los números primos los más
importantes de todos, porque son los átomos de la matemática. Los números
primos son los bloques de la construcción numérica, porque todos los otros
números pueden ser creados multiplicando combinaciones de números
primos.

Los pitagóricos

Los pitagóricos, en su idea de que los números gobiernan el mundo,


consideraban que estos números tenían propiedades místicas y mágicas. Por
su carácter indivisible, presentaban todas las características para ser
adorados por los discípulos de Pitágoras.

Reducción al absurdo de Euclides

En el libro Los Elementos (300 a. de C.), uno de los tratados más


importantes de la historia de las matemáticas, ya aparecen estudios sobre los
números primos. El propio Euclides, en su libro, enuncia un teorema
importante sobre números primos:

Hay infinitos números primos

La prueba que Euclides hace se trata de la primera prueba conocida


mediante el método de reducción al absurdo, y este método consiste en
suponer cierto lo contrario de lo que se quiere probar para llegar a una
contradicción descubriendo falsa la suposición hecha.

Eratóstenes de Cirene

A lo largo de la historia ha habido múltiples intentos por tratar de buscar


una forma precisa y definitiva de encontrar números primos, pero la tarea ha
sido árdua y sin resultados definitivos. El intento más conocido, y uno de los
primeros, es un procedimiento creado por el genio matemático griego
Eratóstenes de Cirene. Su método, que recibe el nombre de la criba de
Eratóstenes, consiste en eliminar los números que no sean primos y que, por
tanto, sean múltiplos de algún número.
Tomamos el número 2, divisible solo entre sí mismo y la unidad, con lo
cual es primo (el único par que lo es). A continuación vamos eliminando de
la consideración de primos a los múltiplos de 2, o sea, todos los pares.
Luego tomamos el 3 y eliminamos a sus múltiplos. Repetimos el proceso
con el 5, el 7 y los números que no han sido tachados hasta ese momento,
porque todos ellos van siendo primos.
Pues bien, una vez hecho este proceso, tenemos en negrita (dentro de los
100 primeros números) los que nos quedan como primos. El resto son
números compuestos.
A este sencillo pero eficaz método se lo denomina criba de Eratóstenes,
aunque nos podemos imaginar lo tedioso que sería cuando hablamos de
hacerlo con miles, o incluso millones, de números.

A continuación figura el listado con los números primos inferiores al


1.000, y no hay ningún método matemático por el que continuar
obteniéndolos.

Los primeros 100 números primos son:

2 3 5 7 11 13 17 19 23 29 31 37 41 43 47 53 59 61 67 71 73 79 83 89 97 101
103 107 109 113 127 131 137 139 149 151 157 163 167 173 179 181 191
193 197 199 211 223 227 229 233 239 241 251 257 263 269 271 277 281
283 293 307 311 313 317 331 337 347 349 353 359 367 373 379 383 389
397 401 409 419 421 431 433 439 443 449 457 461 463 467 479 487 491
499 503 509 521 523 541

Hay 168 números primos menores a 1.000:

2 3 5 7 11 13 17 19 23 29 31 37 41 43 47 53 59 61 67 71 73 79 83 89 97 101
103 107 109 113 127 131 137 139 149 151 157 163 167 173 179 181 191
193 197 199 211 223 227 229 233 239 241 251 257 263 269 271 277 281
283 293 307 311 313 317 331 337 347 349 353 359 367 373 379 383 389
397 401 409 419 421 431 433 439 443 449 457 461 463 467 479 487 491
499 503 509 521 523 541 547 557 563 569 571 577 587 593 599 601 607
613 617 619 631 641 643 647 653 659 661 673 677 683 691 701 709 719
727 733 739 743 751 757 761 769 773 787 797 809 811 821 823 827 829
839 853 857 859 863 877 881 883 887 907 911 919 929 937 941 947 953
967 971 977 983 991 997

Cómo se protege la cigarra con números primos

Que la naturaleza es sabia no cabe la menor duda. Que también es


matemática, tampoco cabe duda alguna, y es algo que quiero dejar patente
en este libro, a través de numerosos ejemplos.
El siguiente caso nos lo cuenta Simon Singh en su obra El enigma de
Fermat:
Las cigarras periódicas, muy especialmente la Magicicada septendecim, tienen el ciclo vital
más largo de todos los insectos. Su único ciclo vital empieza bajo tierra, donde las ninfas
absorben pacientemente el zumo de las raíces de los árboles. Entonces, después de 17 años de
esperar, las cigarras adultas emergen de la tierra en gran número e invaden temporalmente
nuestro paisaje. Unas semanas después se aparean, ponen los huevos y mueren. La cuestión que
inquietaba a los zoólogos era: ¿Por qué el ciclo vital de la cigarra es tan largo? ¿Qué quiere decir
que el ciclo vital sea un número primo de años? Otra especie, la Magicicada tredecim, aparece
cada 13 años, lo que indica que los ciclos vitales que son un número primo de años dan algún
tipo de ventaja para la conservación de la vida.
Según una teoría, la cigarra tiene un parásito que también recorre un ciclo vital, y que la
cigarra está intentando evitar. Si el parásito tiene un ciclo vital, pongamos, de dos años, entonces
la cigarra quiere evitar un ciclo vital que sea divisible por 2, si no el parásito y la cigarra
coincidirán regularmente. De esta manera parecida, si el parásito tiene un ciclo vital de tres años,
entonces la cigarra querrá evitar un ciclo vital divisible por 3, si no el parásito y a cigarra
volverán a coincidir. Al fin, si se quiere evitar encontrarse con su parásito, la mejor estrategia de
la cigarra es darse un ciclo de vida largo, que dure un número primo de años. Como nada
dividirá el 17, la Magicicada septendecim raramente se encontrará con su parásito. Si el parásito
tiene un ciclo de dos años, solo se encontrarán cada 34 años, y si tiene un ciclo vital más largo,
de 16 años, por ejemplo, solo se encontrarán cada 272 (16 × 17) años.
El parásito, en su lucha por sobrevivir, solo tiene dos ciclos vitales que incrementan la
frecuencia de las coincidencias: el del ciclo anual y el mismo ciclo de 17 años que la cigarra.
Ahora bien, es poco probable que el parásito pueda sobrevivir y reaparecer 17 años seguidos,
porque durante las 16 primeras apariciones no habrá cigarras a las cuales parasitar. De otro
modo, si quieren conseguir el ciclo de 17 años, las generaciones de parásitos tendrán que
evolucionar primero durante un ciclo vital de 16 años. Esto significaría que, en algún estadio
evolutivo de su vida, el parásito y la cigarra no coincidirán durante ¡272 años! En cualquier caso,
el largo ciclo vital de las cigarras, y el número primo de años, los protege.
¡Esto podría explicar por qué el supuesto parásito no ha sido encontrado nunca! En la lucha
por coincidir con la cigarra, el parásito probablemente ha continuado alargando su ciclo vital,
hasta conseguir traspasar la barrera de los 16 años. Entonces dejará de coincidir durante 272
años; mientras tanto, su falta de coincidencia con las cigarras lo habrá llevado a la extinción. El
resultado es una cigarra con un ciclo vital de 17 años; ciclo que ya no le hace ninguna falta
porque su parásito ya no existe.

2.3.2. ¿QUÉ ES LA CRIPTOGRAFÍA?

Actualmente, los números primos y la criptografía tienen una relación


muy estrecha, por esa razón voy a dar unas pinceladas a este apasionante
tema.

Conceptos

Desde el antiguo Egipto a la era digital, el hombre siempre ha tenido la


necesidad de guardar secretos. Arma de militares, espías o diplomáticos, el
hombre ha hecho gala a lo largo de la historia de su ingenio para garantizar
el secreto de sus comunicaciones.
Siempre que dos personas se tenían que comunicar han necesitado de
técnicas para que una tercera persona que interceptase el mensaje no
consiguiese saber de qué se estaba hablando.
A la codificación de estos mensajes para hacerlos secretos se le
denomina criptografía (del griego kryptos, escondido, y graphein, escribir).
La criptografía fue considerada un arte hasta que Shannon publicó en
1949 la Teoría de las comunicaciones secretas. Desde este momento
empezó a considerarse una ciencia aplicada, debido a la relación con otras
ciencias y ramas de las matemáticas, como la estadística, la informática, la
teoría de números o la complejidad computacional.
Ahora bien, esta ciencia existe por el hecho de que hay gente que trata
siempre de descifrar esos mensajes secretos, de lo contrario no tendría
sentido. A la ciencia de descifrar los códigos secretos se le denomina
Criptoanálisis. Al conjunto de ambas, cifrado y descifrado, se le denomina
Criptología.

CRIPTOLOGÍA = CRIPTOGRAFÍA + CRIPTOANÁLISIS

Breve historia de la criptografía

Los números primos son, hoy en día, de vital importancia en el mundo


de la criptografía, pero antes de meternos en el estudio de por qué lo son,
vamos a dar un breve repaso histórico.
Los espartanos utilizaron, en el 400 a. de C., la scitala, que puede
considerarse el primer sistema de criptografía por transposición, es decir,
que se caracteriza por enmascarar el significado real de un texto alterando el
orden de los signos que lo conforman. Los militares de la ciudad griega
escribían sus mensajes sobre una tela que envolvía una vara. El mensaje solo
podía leerse cuando se enrollaba sobre un bastón del mismo grosor, que
poseía el destinatario lícito.
El método de la scitala era extremadamente sencillo, como también lo
era el que instituyó Julio César, basado en la sustitución de cada letra por la
que ocupa tres puestos más allá en el alfabeto. Sencillos, pero eficaces en su
época.
En los escritos medievales sorprenden términos como Xilef o
Thfpfklbctxx. Para esconder sus nombres, los copistas empleaban el alfabeto
zodiacal, formaban anagramas alterando el orden de las letras (es el caso de
Xilef, anagrama de Félix) o recurrían a un método denominado fuga de
vocales, en el que estas se sustituían por puntos o por consonantes arbitrarias
(Thfpfklbctxx por Theoflactus).
La criptografía resurgió en la Europa de la Edad Media, impulsada por
las intrigas del papado y las ciudades-estado italianas. Fue un servidor del
papa Clemente VII, Gabriele de Lavinde, quien escribió el primer manual
sobre la materia en el viejo continente.
En 1466 León Battista Alberti, músico, pintor, escritor y arquitecto,
concibió el sistema polialfabético, que emplea varios abecedarios, saltando
de uno a otro cada tres o cuatro palabras. El emisor y el destinatario han de
ponerse de acuerdo para fijar la posición relativa de dos círculos
concéntricos, que determinará la correspondencia de los signos.
Un siglo después, Giovan Battista Belaso de Brescia instituyó una nueva
técnica. La clave, formada por una palabra o una frase, debe transcribirse
letra a letra sobre el texto original. Cada letra del texto se cambia por la
correspondiente en el alfabeto que comienza en la letra clave.
Pero los métodos clásicos distan mucho de ser infalibles. En algunos
casos, basta hacer un simple cálculo para desentrañar los mensajes ocultos.
Si se confronta la frecuencia habitual de las letras en el lenguaje común con
la de los signos del criptograma, puede resultar relativamente sencillo
descifrarlo. Factores como la longitud del texto, el uso de más de una clave
o la extensión de esta juegan un papel muy importante, así como la
intuición, un arma esencial para todo criptoanalista.

La Segunda Guerra Mundial

La criptografía siempre ha tenido una gran importancia en el campo


militar. Durante la Primera Guerra Mundial se utilizaron técnicas sin
grandes resultados. Al final de la guerra se impulsó el uso de las tecnologías
electromecánicas. El ejemplo más claro de ello es la utilización de la
máquina Enigma, utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra
Mundial para cifrar y descifrar mensajes.
Vista general de una máquina Enigma, dispuesta para cifrar o descifrar mensajes que se introduzcan
a través de su teclado.

La máquina Enigma era buena, pero no suficientemente buena, ya que


llegó a ser descifrado su funcionamiento. Cuando la Armada alemana la
empezó a utilizar en los años 20 nadie pudo descifrarla; cuando el Ejército la
utilizó, ligeramente modificada, tampoco se pudo descifrar.
El principio del fin de su inviolabilidad se inició en 1929, cuando los
polacos interceptaron una máquina Enigma enviada de Berlín a Varsovia y
no protegida, por error, como equipaje diplomático. No era una versión
militar, pero puso sobre la pista de que los alemanes podrían utilizar esta
máquina en el futuro.
Ya se sabe que la necesidad agudiza el ingenio, y los polacos se
encontraban al inicio de los años 30 entre los rusos, con gran ansia de
consolidar su incipiente Revolución, y los alemanes, donde los nazis habían
conseguido el poder y amenazaban de forma latente a sus vecinos.
El joven matemático polaco Marian Rejewski hizo una de las mayores
aportaciones en la historia del criptoanálisis usando técnicas fundamentales
de matemáticas y estadística en el desciframiento de enigma y encontrando
una manera de combinarlas.
La invasión alemana se cernía sobre los polacos, que, conscientes de su
incapacidad para extender sus técnicas con los recursos disponibles,
decidieron enviar todas las réplicas de Enigma y los resultados obtenidos a
Francia y Gran Bretaña. Tanto franceses como británicos daban por sentado
que durante la guerra que se avecinaba, las comunicaciones alemanas no
iban a poder ser alteradas, pero este primer paso dado por los polacos
cambiaría el rumbo de la guerra.
En Bletchley Park, al norte de Londres, tenían los servicios secretos
británicos montada su «Escuela gubernamental de códigos y cifrados». Allí
trabajaban desde grandes matemáticos hasta los mejores jugadores de
ajedrez, expertos en lenguas o fanáticos de los crucigramas. Cualquier
persona con un talento especial podría ser reclutada. Entre ellos estaba el
joven matemático Alan Turing, pieza clave en el desciframiento de Enigma
y uno de los padres de las modernas computadoras.
En el verano de 1940 descifradores británicos ya consiguieron sus
primeros éxitos descifrando mensajes secretos enviados por la Luftwaffe (la
aviación alemana).
Pero la Marina nazi tenía versiones de la Enigma un tanto más complejas
y con mayor dificultad para su descifrado. Sin embargo, el 9 de mayo de
1941 fue capturado el submarino alemán U-110, equipado con una máquina
Enigma, un libro de códigos, un manual de operaciones y otras
informaciones que permitieron que el tráfico submarino de mensajes
codificados se mantuviera roto hasta finales de junio, cosa que los miembros
de la Armada prosiguieron haciendo poco después.
Nos podemos imaginar lo que en el transcurso de una guerra supone
saber lo que va a hacer tu enemigo con suficiente antelación.
No obstante, el hecho de que el cifrado de Enigma hubiese sido
descubierto durante la guerra permaneció en secreto hasta finales de los
sesenta. Las importantes contribuciones de muchas grandes personas no
fueron hechas públicas, y no pudieron compartir su parte de gloria, pese a
que su participación fue probablemente una de las razones principales por
las que los aliados ganaran la guerra tan rápidamente como lo hicieron.
Finalmente, la historia salió a la luz, pero con más de veinte años de retraso,
por el siguiente motivo:

Tras el fin de la guerra, los británicos y estadounidenses vendieron las


máquinas Enigma sobrantes a muchos países en todo el mundo, que se
mantuvieron en la creencia de la seguridad de esta. Su información no era
tan segura como ellos pensaban, lo que, por supuesto, fue la razón para que
británicos y norteamericanos pusieran a su disposición las máquinas.

Los primos en criptografía

Si hemos hablado de criptografía en este capítulo de números primos es


porque tienen una extraordinaria importancia. La teoría de los números
primos ha encontrado en nuestros días un buen campo de aplicación en
criptografía. El proceso de cifraje requiere el uso de una clave secreta; lo
más corriente es que para descifrar el mensaje, al receptor solo le hace falta
aplicar la clave al revés. Con este procedimiento, la clave de cifraje y
descifraje es el elemento más débil de la cadena de seguridad. En primer
lugar, el emisor y el receptor han de ponerse de acuerdo sobre los detalles de
la clave, y la transmisión de esta información es un proceso arriesgado. Si un
tercero, un enemigo, puede interceptar la clave mientras se está
intercambiando, podrá traducir todo aquello que se comunique desde
entonces. En segundo lugar se han de cambiar las claves de vez en cuando
para preservar la seguridad de las transmisiones, y cada vez que esto ocurre
hay un nuevo riesgo de que la clave sea interceptada.
El problema de la clave gira en torno al hecho de que aplicarla en un
sentido cifrará el mensaje, y aplicarla en el sentido contrario lo descifrará; es
decir, que descifrar un mensaje es casi tan fácil como cifrarlo. A pesar de
ello, la experiencia nos dice que hay muchas situaciones cotidianas en que
descifrar es mucho más difícil que cifrar.
Durante la década de los setenta, Whitfield Diffie y Martin Hellman se
propusieron encontrar un proceso matemático que fuese fácil de llevar a
término en una dirección, pero muy difícil de realizar en la dirección
opuesta. Un proceso como este formaría la clave perfecta para los mensajes
cifrados. Por ejemplo, yo podría tener la clave dividida en dos partes y
publicar la parte correspondiente al cifraje. Cualquiera podría enviarme
mensajes cifrados, pero solo yo conocería la parte descifradora de la clave.
En 1977 Ronald Rivest, Adi Shamir y Leonard Adleman, un equipo de
matemáticos y científicos informáticos del Massachusetts Institute of
Technology, se dieron cuenta que los números primos eran la base ideal para
un proceso de cifraje fácil y descifraje difícil.
Cuando quisiera tener mi propia clave, tendría que tomar dos números
primos muy grandes, de hasta 80 dígitos cada uno, y los multiplicaría para
encontrar un número no primo más grande. Para cifrar el mensaje solo haría
falta conocer el número grande no primo; para descifrarlo haría falta conocer
los dos números primos originarios que fueron multiplicados, conocidos
como factores primos. Ahora puedo publicar el número grande no primo
(parte cifradora de la clave) y guardarme los dos factores primos (parte
descifradora). Lo que cuenta es que aunque todo el mundo pueda conocer el
número grande no primo, la dificultad de obtener los números primos sería
inmensa.
Ponemos el ejemplo del 589 (que yo podría hacer público como la parte
cifradora de la clave); a un ordenador personal le haría falta menos de un
segundo para encontrar que los dos números primos son el 31 y el 19 (31 ×
19 = 589). Pero nos referimos a un número de más de 100 cifras, lo cual
significaría varios años de trabajo para los ordenadores más potentes del
mundo; por tanto, para hacer perder el rastro a los espías sería suficiente con
cambiar la clave una vez al año.

El futuro: Criptografía cuántica

Daré unas breves pinceladas en este apartado, pues hablar de temas


cuánticos no resulta nada fácil y roza lo que llamaríamos ciencia-ficción.
Y es que un tipo de criptografía se cierne sobre nosotros: la criptografía
cuántica, que garantiza absoluta confidencialidad de la información,
transmitida por fibras ópticas, almacenando información en el elemento
constituyente de la luz, el fotón.
Nace en los años ochenta con la propuesta de Charles Bennett y Gilles
Brassard de utilizar la física cuántica para transmitir mensajes
confidenciales. La transmisión se logra utilizando fotones individuales
(cuantos de luz) enviados entre el emisor y el receptor mediante una fibra
óptica. Un interceptor que intente leer el mensaje enviado solo podría
destruir la información transmitida, sin poderla reproducir, perturbándola de
tal forma que los interlocutores de la comunicación se darían cuenta de lo
que se intenta hacer.
Los primeros productos comerciales de criptografía cuántica salieron al
mercado en 2002. Desde entonces, los avances no dejan de producirse y la
adopción de esta tecnología, si bien lenta al principio, tiende a acelerarse.
La cuestión que se plantea es la siguiente: si se pone en marcha este tipo
de tecnología, la búsqueda de la privacidad habría llegado a su fin. Se
garantizarían las comunicaciones seguras para gobiernos, militares,
empresas y particulares. La única cuestión en el tintero sería si los gobiernos
nos permitirían a los ciudadanos usarla. ¿Cómo regularán los Estados la
criptografía cuántica?, porque de la misma forma que la protección de
información sería segura para los «buenos», también lo podría ser para las
actividades criminales. El futuro nos dirá.

Anécdota criptográfica

La historia de la criptografía está llena de anécdotas y personajes


pintorescos. David Kahn nos cuenta, en The Codebreakers, la historia de
Thomas Jefferson Beale, un aventurero que en 1821 emprendió un
arriesgado viaje. Antes de partir dejó a Robert Morris, su huésped, dos
documentos cifrados para que los abriese si él desaparecía. Morris se decidió
a hacerlo al cabo de veinte años. Con la ayuda de unos amigos descifró el
segundo texto: era una sucesión de números comprendidos entre el 1 y el
1.322, que correspondía a la Declaración de Independencia de los EE. UU.
Sustituyendo cada número por las iniciales de las palabras de la Declaración,
se obtenía la descripción de un tesoro de una tonelada y media de oro, dos y
media de plata y gran cantidad de joyas. El lugar en el que se encontraba
enterrado estaba indicado con precisión en el primer texto. Es una secuencia
de 520 números comprendidos entre el 1 y el 2.906, pero nadie ha
descubierto la razón de en qué documento están numeradas las palabras, lo
que permitiría descifrar el mensaje. Durante un siglo y medio se ha intentado
relacionarlo con la Constitución estadounidense y con la Biblia, entre otros
textos, y se han realizado costosos análisis por ordenador, sin resultados.
Lo más probable es que sea una broma pesada, pero, por si acaso, aquí
están los 520 números:

71, 194, 38, 1701, 89, 76, 11, 83, 1629, 48, 94, 63, 132, 16, 111, 95,
84, 341, 975, 14, 40, 64, 27, 81, 139, 213, 63, 90, 1120, 8, 15, 3, 126,
2018, 40, 74, 758, 458, 604, 230, 436, 664, 582, 150, 251, 284, 308,
231, 124, 211, 4866, 225, 401, 370, 11, 101, 305, 139, 189, 17, 33,
88, 208, 193,145, 1, 94, 73, 416, 918, 263, 28, 500, 538, 356, 117,
136, 219, 27, 176, 130, 10, 460, 25, 485, 18, 436, 65, 84, 200, 283,
118, 320, 138, 36, 416, 280, 15, 71, 224, 961, 44, 16, 401, 39, 88, 61,
304, 12, 21, 24, 283, 134, 92, 63, 246, 486, 682, 7, 219, 184, 360,
780, 18, 64, 463, 474, 131, 160, 79, 73, 440, 95, 18, 64, 581, 34, 69,
128, 367, 460, 17, 81, 12, 103, 820, 62, 116, 97, 10, 862, 70, 60,
1317, 471, 540, 208, 121, 890, 346, 36, 150, 59, 568, 614, 13, 120,
63, 219, 812, 2160, 1780, 99, 35, 18, 21, 136, 872, 15, 28, 170, 88, 4,
30, 44, 112, 18, 147, 436, 195, 320, 37, 122, 113, 6, 140, 8, 120, 305,
42, 58, 461, 44, 106, 301, 13, 408, 680, 93, 86, 116, 530, 82, 568, 9,
102, 38, 416, 89, 71, 216, 728, 965, 818, 2, 38, 121, 195, 14, 326,
148, 234, 18, 55, 131, 234, 361, 824, 5, 81, 623, 48, 961, 19, 26, 33,
10, 1101, 365, 92, 88, 181, 275, 346, 201, 206, 86, 36, 219, 320, 829,
840, 68, 326, 19, 48, 122, 85, 216, 284, 919, 861, 326, 985, 233, 64,
68, 232, 431, 960, 50, 29, 81, 216, 321, 603, 14, 612, 81, 360, 36, 51,
62, 194, 78, 60, 200, 314, 676, 112, 4, 28, 18, 61, 136, 247, 819, 921,
1060, 464, 895, 10, 6, 66, 119, 38, 41, 49, 602, 423, 962, 302, 294,
875, 78, 14, 23, 111, 109, 62, 31, 501, 823, 216, 280, 34, 24, 250,
1000, 162, 286, 19, 21, 17, 340, 19, 242, 31, 86, 234, 140, 607, 115,
33, 191, 67, 104, 86, 52, 88, 16, 80, 121, 67, 95, 122, 216, 548, 96,
11, 201, 77, 364, 218, 65, 667, 890, 236, 154, 211, 10, 98, 34, 119,
56, 216, 119, 71, 218, 1164, 1496, 1817, 51, 39, 210, 36, 3, 19, 540,
232, 22, 141, 617, 84, 290, 80, 46, 207, 411, 150, 29, 38, 46, 172, 85,
194, 36, 261, 543, 897, 624, 18, 212, 416, 127, 931, 19, 4, 63, 96, 12,
101, 418, 16, 140, 230, 460, 538, 19, 27, 88, 612, 1431, 90, 716, 275,
74, 83, 11, 426, 89, 72, 84, 1300, 1706, 814, 221, 132, 40, 102, 34,
858, 975, 1101, 84, 16, 79, 23, 16, 81, 122, 324, 403, 912, 227, 936,
447, 55, 86, 34, 43, 212, 107, 96, 314, 264, 1065, 323, 328, 601, 203,
124, 95, 216, 814, 2906, 654, 820, 2, 301, 112, 176, 213, 71, 87, 96,
202, 35, 10, 2, 41, 17, 84, 221, 736, 820, 214, 11, 60, 760.

2.3.3. FAMILIARES DE LOS NÚMEROS PRIMOS Y OTROS


CON BUENA RELACIÓN

Números primos gemelos

Parientes de los números primos tenemos otros tipos, como, por ejemplo,
los números primos gemelos, que son aquellos números primos que están
separados por una distancia de dos.
Los primeros números primos gemelos son:

(3, 5), (5, 7), (11, 13), (17, 19), (29, 31), (41, 43), (59, 61), (71, 73),
(101, 103), (107, 109), (137, 139), (149, 151), (179, 181), (191, 193),
(197, 199), (227, 229), (239, 241), (269, 271), (281, 283), (311, 313),
(347, 349), (419, 421), (431, 433), (461, 463), (521, 523), (569, 571),
(599, 601), (617, 619), (641, 643), (659, 661), (809, 811), (821, 823),
(827, 829), (857, 859), (881, 883).

El único número primo par es el 2, por lo que todos los primos gemelos
son impares, como es evidente. Deben su nombre al matemático Paul
Stackel.
La conjetura de los primos gemelos nos dice que deben de ser infinitos,
aunque no hay una demostración matemática que lo certifique.
Los primos gemelos más grandes conocidos son:

16.869.987.339.975 × 2171.960 – 1 y 16.869.987.339.975 × 2171.960 + 1.

Esta parejita fue descubierta por los húngaros Zoltán Járai, Gabor Farkas,
Timea Csajbok, Janos Kasza y Antal Járai. Cada número tiene la friolera de
51.779 dígitos.
El matemático Kurt Gödel estudió cómo los números, sobre todo los
primos, pueden servir de indicadores de ideas, personas, lugares, de
cualquier cosa; y esta indicación godeliana cimentaría la vía de una
«aritmetización» o «numeralización» del mundo.

Números primos de Mersenne

Los primos de Mersenne tienen la forma 2p – 1, donde p es un número


primo.
Tan solo se conocen 42 primos de Mersenne, el primo de Mersenne más
alto de todos, 225964951 – 1, tiene ocho millones de dígitos.
El hallazgo de primos de Mersenne requiere una enorme capacidad de
computación, que puede lograrse a través de sistemas distribuidos. De
hecho, los ocho últimos primos de Mersenne, descubiertos desde 1997 a la
actualidad, han sido localizados por GIMPS (The Great Internet Mersenne
Prime Search).
Como ya hemos visto, estos números primos tan grandes son muy
importantes para encriptar mensajes secretos, por lo que no representan
pequeña cosa.
Aunque no tengan relación directa con los números primos, voy a hablar
de otros números con relaciones especiales.

Los números amigos

Se denomina de esta forma a dos números enteros positivos tales que la


suma de los divisores del uno sea igual al otro, y viceversa (al 1 se le
considera divisor propio, pero no al mismo número).
Los números amigos ya eran conocidos por los pitagóricos, a los que les
atribuían propiedades místicas.
Un ejemplo es el par (220, 284), donde los divisores propios de 220 son
1, 2, 4, 5, 10, 11, 20, 22, 44, 55 y 110, que suman 284. Mientras que los
divisores propios de 284 son 1, 2, 4, 71 y 142, que suman 220.
Otros pares de números amigos son: (6.232, 6.368), (17.296, 18.416) y
(9.363.584, 9.437.056).
Los números amigos fueron ampliamente estudiados durante muchos
años, entre otros por dos genios: el racionalista René Descartes y el
matemático suizo Leonhard Euler.

Número perfecto

Con este término se denomina a aquel número que es amigo de sí


mismo. Es decir, aquel número entero que es igual a la suma de sus
divisores (sin contarse a sí mismo).
Por ejemplo, el número 6 es perfecto porque sus divisores propios son 1,
2 y 3; y 6 = 1 + 2 + 3. Los siguientes números perfectos son 28, 496 y 8.128.
El matemático griego Euclides descubrió una fórmula para calcular estos
primeros cuatro números.
El quinto número perfecto consta de 8 dígitos: 33.550.336; el siguiente
consta de 10 dígitos: 8.589.869.056.
No se conoce la existencia de números perfectos impares, y no se puede
demostrar su existencia de forma matemática. Sin embargo, existen algunos
resultados parciales. Si existe un número perfecto impar, debe ser mayor que
10300, debe tener al menos ocho factores primos distintos (y al menos 11 si
no es divisible por 3). Uno de esos factores debe ser mayor que 107, dos de
ellos deben ser mayores que 10.000 y tres factores deben ser mayores que
100.

Números narcisistas

Un número es narcisista cuando es igual a la suma de las potencias de


sus cifras. Por ejemplo, el 153 es un número narcisista porque:

153 = 13 + 53 + 33

El 370 también lo es porque:


370 = 33 + 73 + 03

Los primeros números narcisistas son los siguientes:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 153 370 371 407 1634 8208 9474 54748 92727 93084
548834 1741725 4210818 9800817 9926315 24678050 24678051
88593477 146511208 4679307774 32164049650 32164049651
40028394225 42678290603 44708635679 49388550606 82693916578
94204591914

Al hablar del narcisista 153 no puedo resistirme a citar al maestro


matemático Martin Gardner, y a su obra sobre numerología, Los mágicos
números del Doctor Matrix.
Nos cuenta Gardner:
No es casual que, según se relata en el versículo 11 del último capítulo del Evangelio de San
Juan, la red arrojada por Simón Pedro al mar de Tiberíades contuviera 153 peces. Es un número
que posee importantes propiedades místicas. {…} Si mal no recuerdo —dije—, San Agustín
hace un complejo análisis numerológico para demostrar por qué había 153 peces. Sí, San
Agustín parte del 10, el número de los mandamientos y símbolo del antiguo designio divino
según la ley mosaica. Le suma 7, el número de los dones del espíritu y símbolo del nuevo
designio. El 17 simboliza, pues, la unión de lo antiguo con lo nuevo. Luego suma los números
del 1 al 17 y obtiene 153. {…} También es interesante observar que 153 = 1! + 2! + 3! + 4! + 5!
{…} El binario que corresponde a 153 es el palíndromo 10011001.
2.4. HISTORIAS DEL NÚMERO PI (π)
No sería de recibo hablar de números y no hacer referencia al más
famoso de ellos, el número PI. En las próximas páginas veremos su
concepto, así como la lucha del hombre por tratar de obtener su valor, algo
inalcanzable por ser infinito en sus decimales.
Vamos, pues, a conocer un poquito mejor este extraordinario número.

¿Qué es PI?

Si tomamos una circunferencia, medimos su perímetro y lo dividimos


entre su diámetro, obtenemos el número PI. Esto es así siempre,
independientemente del tamaño de la circunferencia.

En 1706, el inglés William Jones fue el primero en utilizar el símbolo


griego p (equivalente a nuestra «p») para denominar al valor de esta
división. El matemático suizo Leonhard Euler, en su obra Introducción al
cálculo infinitesimal, publicada en 1748, le dio el espaldarazo definitivo.
Pi no es un número exacto, es un número irracional. Aunque en el
colegio hemos aprendido el valor de Pi como 3,1416, la realidad es que su
número de cifras es infinito. Este valor se toma por aproximación. Desde
tiempos antiguos se ha intentado calcular el valor de Pi, ya que es de vital
importancia en campos tan distintos como la astronomía o la construcción;
los intentos fueron muchos, vamos a citar varios de ellos.
En la Grecia antigua se empezó a consolidar Pi como uno de los más
insignes enigmas a resolver.
Un coetáneo de Sócrates, Antifón, inscribió en el círculo un cuadrado,
luego un octógono e ideó multiplicar la cantidad de lados hasta el momento
en que el polígono obtenido ajustara casi con el anillo (darle tantos lados al
polígono que se pareciese lo más posible a un círculo).
Euclides también investiga este procedimiento de doblar el número de
lados del polígono.
Otro genio, Arquímedes de Siracusa, reúne y amplía estos resultados.
Prueba que el área de un círculo es la mitad del producto de su radio por la
circunferencia y que la relación del perímetro al diámetro está comprendida
entre 3,14084 y 3,14285.

Valores de PI obtenidos antes de 1600

Fechas relevantes

Fechas relevantes relacionadas con la historia de Pi son las siguientes:


• Johan Heinrich Lambert (1728-1777), matemático alemán, probó que
Pi es irracional.
• Ferdinand Lindemann (1852-1939) demostró que Pi es un número
trascendental. Esto significa, entre otras cosas, que el problema de la
cuadratura del círculo no tiene solución. Muchos intentos para
determinar Pi con exactitud están relacionados con el clásico problema
de la cuadratura del círculo: Construir, utilizando únicamente regla y
compás, un cuadrado de área igual a un círculo dado.
• El matemático alemán Ludolph van Ceulen (1540-1610) pidió que,
como epitafio, inscribiesen en su lápida las 35 cifras del número Pi que
había calculado. Los alemanes llaman a Pi el «número ludofiano».
• William Shanks, matemático inglés, dedicó veinte años de su vida a la
obtención de 707 decimales de Pi. En 1945 se descubrió que había
cometido un error en el decimal 528 y a partir de este todos los demás
eran incorrectos.
• En 1949 uno de los primeros ordenadores, el ENIAC, trabajando
durante 70 horas, determinó Pi con 2.037 decimales.
• En 1959, ordenadores en Francia e Inglaterra calcularon más de 10.000
cifras de Pi.
• En 1961, Daniell Shanks (sin relación con William Shanks) y Wrench
obtuvieron en 8 horas 23 minutos 100.265 cifras en un IBM 7090.
• En 1983, Yoshiaki Tamura y Yasumasa Kanada, en menos de 30
horas, en un HITAC M-280 H, obtuvieron 16.777.206 (224) cifras.
• En julio de 1997 Yasumasa Kanada y Daisuke Takahashi obtuvieron
51.539.600.000 cifras, utilizando un HITACHI SR2201 con 1.024
procesadores. Estos japoneses alcanzaron los 206.158.430.000 en el
año 1999.
• El propio Kanada llegó en 2002 a los 1.241.100.000.000 decimales de
PI.

Estadística sobre los decimales de PI

En la siguiente tabla, y a modo de curiosidad, figuran los datos


estadísticos sobre la aparición de cada dígito en un número determinado de
decimales de PI.

También como curiosidad, vemos en qué momento de PI se repiten los


10 dígitos seguidos:

La secuencia 0123456789 aparece por primera vez a partir de la cifra


17.387.594.880.
La 9876543210 aparece por primera vez a partir de la cifra
21.981.157.633.

Memorizar decimales de PI

Es tal el fervor que crea el número PI que desde hace años se celebran
campeonatos y récords del mundo para ver quién consigue memorizar
mayor número de dígitos de PI.
En la actualidad, el Récord del Mundo lo tiene el japonés Hiroyuki Goto,
que logró recitar de memoria la friolera de 42.195 decimales (la distancia en
metros del Maratón). Hiroyuki estuvo recitando decimales de PI durante 26
horas (a casi un dígito cada dos segundos).
Número de dígitos Persona Año
memorizados

930 Nigel Hodges (Gran Bretaña) 1973

1.111 Fred Graham (Canadá) 1973


1.210 Timothy Pearson (Gran Bretaña) 1973
1.505 Edward C. Berberich (USA) 1974
Michael John Poultney (Gran
3.025 1974
Bretaña)
4.096 Simon Plouffe (Canadá) 1975

Michael John Poultney (Gran


5.050 1977
Bretaña)
6.350 David Sanker (USA) 1978
10.000 David Sanker (USA) 1978
10.625 David Fiore (USA) 1979
11.944 Hans Eberstark (Austria) 1979
15.151 Hideaki Tomoyori (Japón) 1979
15.186 Creighton Carvello (Gran Bretaña) 1979
20.000 Hideaki Tomoyori (Japón) 1979
20.013 Creighton Carvello (Gran Bretaña) 1980
31.811 Rajan Mahadevan (India) 1985
40.000 Hideaki Tomoyori (Japón) 1987

42.195 Hiroyuki Goto (Japón) 1995


CAPÍTULO 3

Técnicas y trucos
para calcular mejor
3.1. INTRODUCCIÓN

La importancia del cálculo mental

E N nuestra sociedad todo se reduce a representaciones numéricas, a


estadísticas. Con esta evidente premisa es fácil deducir que una
formación numérico-lógica aportará una visión correcta para la vida
práctica que no da ninguna otra disciplina.
Desarrollar nuestra capacidad de cálculo no solo es de importancia para
el aprendizaje de las matemáticas, sino, y sobre todo, para desarrollar
aspectos tales como la memoria, la concentración, la atención, la agilidad
mental, etc.
Un correcto desarrollo de la capacidad de cálculo da a la persona la
posibilidad de valorar de forma adecuada todo este mundo repleto de
números, estadísticas, porcentajes, proporciones, descuentos y operaciones,
para interpretar en definitiva todo ese lenguaje engañoso que se esconde tras
las cifras.
Pienso que la rapidez y exactitud en la realización de cálculos mentales
más o menos complejos, producto del buen entrenamiento, no son la
conclusión más importante de su aprendizaje. La seguridad psicológica y el
desarrollo de ciertas formas de imaginación matemática son resultados más
importantes que los anteriores.
Estudios psicológicos hechos con alumnos demuestran la familiarización
que una persona con cierta habilidad para el cálculo tiene con los números,
algo por otra parte evidente, recurriendo a combinaciones y relaciones entre
ellos cada vez más complejas. No olvidemos que en países donde se trabaja
mucho el cálculo desde temprana edad, como pueden ser Japón o China, los
alumnos están a la cabeza mundial en cuanto a formación matemática se
refiere.
Un buen manejo del cálculo nos permite un correcpo desarrollo de la
capacidad lógico-deductiva. Debería cuidarse en la enseñanza del buen
dominio de las distintas operaciones y la razón expresada numéricamente, ya
que nunca una materia va a ser tan importante para la vida de cada persona.

No hay caminos reales

Para mejorar nuestra capacidad de cálculo se requiere práctica. Nadie


nace aprendiendo, y practicar cualquier faceta implica mejoría. En las
sociedades modernas estamos muy habituados, demasiado para mi gusto, a
utilizar la máquina para todo. Esta utilización abusiva lleva a no desarrollar
las capacidades mentales, y en el caso del cálculo mental es algo obvio, ya
que mucha gente utiliza para todo la calculadora, perdiendo así la
posibilidad de desarrollar estas habilidades.
El gran matemático Euclides fue uno de esos personajes que han pasado
a la Historia por su contribución sin igual. Fue autor de la obra sobre
geometría Los Elementos, a la cual debe su inmortalidad, y la cual rivaliza,
por su difusión, con los libros más famosos de la literatura universal.
Se cuenta que el rey egipcio Ptolomeo I (306-283 a. de C.) empezó a
leerlo, pero se cansó enseguida porque le costaba mucho trabajo seguir los
largos y minuciosos razonamientos. Mandó llamar a Euclides y le preguntó
si existía alguna vía más corta y menos trabajosa. Euclides respondió que
no, que en matemáticas no hay caminos reales.
Cierto es que tampoco hay caminos reales para el cálculo, pero sí que
hay técnicas que nos pueden ayudar, y con motivación y práctica
conseguiremos mejorar nuestro nivel. Además, no es necesario dedicarle
demasiado tiempo, es más, se puede ejercitar mientras estamos en la cola de
la panadería, del médico, o al retirar un producto en el supermercado.
Cualquier situación es buena y sin coste alguno en tiempo.
En las siguientes páginas expondré las mejores técnicas y los mejores
entrenamientos, aplicados por mí mismo, para dominar el arte de calcular y
llegar a ser una «calculadora humana».

El camino para convertirse en un buen calculador


En este capítulo veremos las cuatro operaciones fundamentales: sumar,
restar, multiplicar y dividir. También las potencias, raíces cuadradas,
cúbicas, la técnica del calendario para cualquier fecha y para un año
concreto. Porcentajes, que tanto pululan en nuestra sociedad. También
ejercicios de gimnasia mental, como algún truco numérico, o la resolución
de cuadrados mágicos.
Daré una serie de consejos y pautas para mejorar la habilidad operando,
así como ejercicios prácticos que facilitarán, mediante un adecuado
entrenamiento, un mayor dominio de los números y del cálculo mental. Y,
como repetiré en más de una ocasión, no olvidemos nunca una máxima: «No
solo es importante dar el resultado preciso, también lo es hacer estimaciones
y aproximaciones».
Antes de entrar en las distintas operaciones, quiero resaltar la
importancia de jugar con números. Yo aprendí a calcular jugando a las
cartas a edad muy temprana, de esta forma veía el número en un contexto de
juego, de juguete. Sería muy aconsejable que los niños jugasen a todo ese
tipo de cosas que llevan implícito el concepto de número, de contar.
Desgraciadamente, en la sociedad moderna se tiende al uso abusivo de la
calculadura y de los juegos electrónicos, que poco o nada estimulan la
capacidad de cálculo y de ejercicio mental.
3.2. SUMAR
La suma es la operación aritmética básica y, por lo tanto, la más
importante de todas para el cálculo puro, ya que en ella no se revelan como
en otras operaciones las propiedades de los números.
A la hora de dar un primer consejo para mejorar la velocidad y precisión
en las sumas, diría que lo más importante es la repetición. Repetir ejercicios
constantemente nos ayudará a familiarizarnos con la adición y poco a poco
se ganará velocidad y soltura. No dudar en ningún momento de la vida diaria
en practicar. Situaciones hay muchas: juguetear con las matrículas de los
coches sumando dígito a dígito, tratar de sumar los productos en un
supermercado o practicar con un mazo de cartas.
Adquirir cierta destreza sumando es clave para poder realizar otro tipo
de cálculos con soltura. Por ello, es la operación más importante y que más
debemos tratar de mejorar.

Mecanismo para sumar mejor

Siempre he considerado que era más sencillo sumar de izquierda a


derecha y no en la forma que nos han enseñado (de derecha a izquierda).
Recuerdo cómo en el colegio siempre terminaba de hacer las sumas mientras
mis compañeros seguían haciendo los cálculos.
Poder llegar a hacer sumas mentales a una considerable velocidad no es
producto de la magia; practicando adecuadamente puedes llegar a mejorar
mucho tu actual capacidad, todo es cuestión de proponérselo. Y ya sabemos
que las numerosas situaciones en que nos enfretamos a los números bien
merecen un esfuerzo.
La ventaja de hacer las sumas de izquierda a derecha son
fundamentalmente dos: por un lado, no tenemos que llevar en cuenta el
resultado de las unidades. Y por otra parte, aunque no diésemos el resultado
correcto, siempre será mucho más fácil dar una aproximación si lo hacemos
de izquierda a derecha. Y aprovecho para incidir en la importancia que tiene
hacer estimaciones o aproximaciones (aunque no calculemos el resultado
exacto).
Vamos a dar una breve explicación sobre cómo podemos sumar dos
dígitos más dos dígitos, haciéndolo por este método.
Imaginemos que queremos sumar 47 + 32.
La mejor estrategia será sumar 47 + 30 = 77, y a ello + 2 (77 + 2 = 79).
Es decir, aproximamos siempre uno de los sumandos a número exacto para
que resulte más fácil y, por supuesto, hacemos la suma de izquierda a
derecha.
Para sumarlo sigue siempre el mismo proceso mental, nunca lo varíes, de
esta forma irás logrando velocidad sin dudar en la forma de hacerlo. No en
vano, una de las «obligaciones» para ser calculista ultrarrápido, al menos en
mi caso, es hacer las operaciones siempre de la misma forma.

64 + 48
64 + 40 + 8
104 + 8
112.

Insisto en que la clave de mejorar en la velocidad sumando es ponerlo en


práctica, pero no solo en los ejemplos de este libro, sino en cualquier
situación que se nos plantee.
Trata de sumar estos números según nuestro método:

• 53 + 24
• 62 + 35
• 46 + 44
• 47 + 22
• 33 + 16
• 85 + 33
• 46 + 42
• 53 + 17
• 72 + 45
• 89 + 63

La estrategia para sumar números de tres dígitos es la misma que la que


hemos utilizado para sumar números de dos dígitos. La cuestión es ir dando
pasos en la suma e ir reduciendo su magnitud.
Por ejemplo, vamos a sumar 628 + 437.
Lo que debemos hacer es tener en cuenta que 437 es igual a 400 + 30 + 7
e ir sumando estas partes por orden:

628 + 400 = 1.028


1.028 + 30 = 1.058
1.058 + 7 = 1.065

Si tenemos que sumar 437 + 156; 156 = 100 + 50 + 6.

437 + 100 = 537


537 + 50 = 587
587 + 6 = 593

Practica ahora con estas sumas:

• 428 + 362
• 735 + 226
• 253 + 174
• 683 + 522
• 543 + 381
• 246 + 238
• 987 + 435
• 654 + 321
• 564 + 353
• 843 + 625

Todos los problemas de sumas pueden ser resueltos por este método, la
clave está en practicarlo muchas veces e, insisto, en hacerlo siempre de la
misma forma, tomar un hábito de cálculo sin necesidad de pensar en cómo
hacerlo. Buscar en definitiva, que seas mecánico.

Un buen entrenamiento: las series de Fibonacci

Uno de mis juegos favoritos desde que era un niño era el de las series
numéricas de Fibonacci (cuyo concepto ya conocemos), algo que por aquel
entonces desconocía que existiera con ese nombre. Este ejercicio se puede
realizar mentalmente y en cualquier momento. Por ejemplo, mientras vamos
en el autobús. La serie consiste en tomar dos números y hacer que el
siguiente sea la suma de los dos anteriores.

Ejercicios

Aunque no sean números de Fibonacci propiamente dichos, haz que las


siguientes secuencias numéricas sigan su lógica:

8 - 14 - 22 - 36 - 58… (8 + 14 = 22; 14 + 22 = 36; 22 + 36 = 58…)


7 - 15…
9 - 17…
16 - 25…
11 - 14…

Si al principio te notas atascado, es normal. Si te lo propones, no tardarás


en ganar velocidad.
Otra forma muy efectiva de practicar las sumas es ir de abajo hacia
arriba sumando. Yo mismo hacía mucho este «juego» y realmente se puede
practicar mientras esperamos en el banco, en el médico o en la cola del cine.
De esta forma mantenemos la mente entretenida, eliminando el estrés de la
espera, y a la vez hacemos gimnasia mental, ¿qué más se puede pedir?

1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 + 8 + 9 + 10 + 11 + 12 + 13 + …?

Ya sumados sería:

1 - 3 - 6 - 10 - 15 - 21 - 28 - 36 - 45 - 55 - 66 - 78 - 91…

Podemos hacerlo hasta el número que queramos y, practicándolo, cada


vez llegaremos a un número más alto.
Otro ejercicio que desde pequeñito hago, y que también es muy útil para
ganar velocidad, es el de doblar números mentalmente. Me explico:
pensamos en un número, por ejemplo el 7, y lo vamos doblando
mentalmente hasta donde podamos o nos apetezca.

7 - 14 - 28 - 56 - 112 - 224 - 448 - 896 - 1792, etc.

Prueba a doblar mentalmente los siguientes:

4
13
41

Este tipo de ejercicios mentales, que se pueden realizar de forma sencilla


en cualquier tiempo muerto, nos llevarán a tener una gran agilidad de
cálculo.

3.3. RESTAR

Restar sería quitar a una cantidad otra. Es decir, lo opuesto a sumar.


Dado que restar no deja de ser «sumar al revés», potenciando la
habilidad sumando se va a mejorar a la vez la velocidad restando. De todas
formas, a continuación expongo las técnicas que yo aplico en la resta
(aunque muchas veces, cuando resto, no sé si estoy restando o haciendo la
suma al revés, el proceso es muy mecánico).
Para la mayoría de las personas, restar es más difícil que sumar, ya que
la tendencia natural es a sumar, pero si continuamos ejercitando de izquierda
a derecha y continuamos simplificando los cálculos, podemos llegar a
convertirlo en similar.

Restas de dos dígitos

73 – 24

Lo primero que haremos será reducir la suma. Esto es:

73 – (20 + 4)
73 – 20 = 53
53 – 4 = 49

Si nos encontramos ante la resta 77 – 39, podríamos usar dos tipos de


estrategias y elegir la que nos resulte más fácil:

77 – (30 + 9) ó (40 – 1)

a) 77 – 30 = 47

47 – 9 = 38

b) Puedes hacerlo por la otra vía:

77 – 40 = 37
37 + 1 = 38

Cuando lleves unos días de entrenamiento, empezarás a notar que cada


vez lo haces con más soltura y rapidez.
Prueba con estos ejercicios:

• 73 – 26
• 85 – 43
• 94 – 38
• 66 – 54
• 39 – 16
• 87 – 44
• 69 – 33
• 95 – 47
• 86 – 29
• 51 – 22

Restas de tres dígitos

Las restas con tres dígitos son similares, lo único que hay que mantener
es la técnica simplificada.

Si restamos 936 – 424 (400 + 20 + 4)


936 – 400 = 536
536 – 20 = 516
516 – 4 = 512

Si la cantidad que se sustrae se aproxima a la centena, podemos optar


por la siguiente vía:

687 – 398 (400 – 2)


687 – 400 = 287
287 + 2 = 289

Prueba con estos:

• 756 – 492 =
• 838 – 424 =
• 376 – 254 =
• 668 – 393 =
• 157 – 74 =
• 980 – 259 =
• 467 – 235 =
• 777 – 298 =
• 843 – 294 =
• 558 – 327 =

Ejercicios

Un ejercicio muy interesante que potencia la resta y, de paso, refuerza la


suma, es el de buscar el complementario a 100 de cualquier número de dos
cifras.
Por ejemplo: el complementario a 100 de 73 es el 27, porque 100 – 73 =
27; el de 41 es 59, porque 100 – 41 = 59.
Busca el complementario de los siguientes, practicándolo acabarás
mecanizando el proceso:

83
47
66
39
82
44
93
23
55
46
3.4. MULTIPLICAR
Una vez trabajados los apartados anteriores, de suma y resta, habrás
adquirido el hábito de hacer los cálculos de izquierda a derecha y, de esta
forma, te resultará más fácil la técnica de multiplicar.

Método de izquierda a derecha

Imagina que tenemos que multiplicar 83 × 7. Mi propuesta es hacerlo de


la siguiente forma:

83 × 7 = 80 × 7 + 3 × 7
80 × 7 = 560
3 × 7 = 21
560 + 21 = 581

(Para multiplicar 80 × 7 hacemos 7 × 8 y añadimos un 0).


Siempre hay que descomponer la multiplicación en operaciones más
sencillas.

42 × 8 = 40 × 8 + 2 × 8
320 + 16 = 336

Ejercicios

Prueba tú con estas multiplicaciones:

64 × 3 =
85 × 6 =
38 × 4 =
52 × 6 =
27 × 8 =
64 × 3 =
83 × 7 =
41 × 9 =
63 × 6 =
37 × 5 =

A medida que vayas ejercitándote lo verás más fácil.

Multiplicaciones con tres cifras

Una vez que consigas hacer mentalmente con cierta soltura las
multiplicaciones de dos dígitos, hacerlas de tres dígitos no te resultará
mucho más complicado. Vamos a ver algún ejercicio:

420 × 7
Descomponemos el 420 en 400 + 20 y nos quedaría
(400 + 20) × 7 = 400 × 7 + 20 × 7
400 × 7 = 2.800
20 × 7 = 140
2.800 + 140 = 2.940

Si el número de tres cifras no termina en cero, hacemos una


descomposición más, por ejemplo:

346 × 7
(300 + 40 + 6) × 7
300 × 7 = 2.100
40 × 7 = 280
6 × 7 = 42
y ahora sumamos: 2.100 + 280 = 2.380
2.380 + 42 = 2.422
Vamos con este: 234 × 9 =
(200 + 30 + 4) × 9
200 × 9 = 1.800
30 × 9 = 270
4 × 9 = 36
1.800 + 270 + 36 = 2.106

En este tipo de ejercicios corremos el riesgo de olvidarnos de la primera


operación parcial; por ello, es importante que susurremos varias veces el
primer cálculo, de esta forma nos quedará grabado.

Ejercicios

612 × 6 =
248 × 7 =
373 × 8 =
421 × 5 =
636 × 8 =
134 × 7 =
643 × 4 =
834 × 6 =
211 × 9 =
745 × 3 =

La anécdota de Gauss

Un ejemplo de lo que es la multiplicación lo ilustra una anécdota que le


sucedió al genial matemático alemán Karl F. Gauss:
Tenía Gauss unos diez años y estaba en clase con sus compañeros
cuando al profesor se le ocurrió una «brillante» idea para poder escribir una
carta a su amada. Por ello, les puso el siguiente ejercicio para que lo
realizasen:
¡Sumar todos los números del 1 al 100!

Tarea suficiente parecía esta para que el maestro tuviera tiempo de


realizar «su labor». Sin embargo, no contaba con que en esa clase había uno
de los más grandes genios que dieron las matemáticas, dotado ya de unas
cualidades extraordinarias a edad temprana.
Gauss pensó cómo podría sumar los 100 primeros números sin necesidad
de realizar la ardua tarea de sumarlos uno a uno, cosa que ya estaban
haciendo sus compañeros.
Al cabo de unos pocos segundos Gauss llevó la respuesta a su maestro
que, según se cuenta, quedó anonadado por tan rápida respuesta, pero más
aún cuando vio que el resultado era correcto.
¿Cómo lo hizo Gauss?:
«Simplemente» pensó que:

100 + 1 = 101
99 + 2 = 101
98 + 3 = 101
97 + 4 = 101

y de esta forma llegaría hasta

51 + 50 = 101

Es decir, todo suma 101 y estamos utilizando todos los números del 1 al
100.
Como todo suma 101 y se repite un total de 50 veces, tan solo hay que
multiplicar 101 × 50 para obtener la suma de los números del 1 al 100.
Y 101 × 50 = 5.050.
De esta forma, Gauss resolvió el problema y dejó boquiabierto a su
profesor. Gauss había utilizado el «cerebro».
Multiplicar es sumar repetidas veces. De hecho, con los ejercicios de
multiplicación que os propongo estaremos practicando también la suma.

Método cruzado de multiplicación

En julio de 2002 tuve la fortuna de homologar por primera vez mi


Récord Guinness en velocidad multiplicando. Este nuevo récord fue
realizado en la localidad alemana de Flensburg durante una competición con
otros calculistas mentales. Para ello, conseguí multiplicar dos números de
ocho dígitos cada uno en 56,50 segundos. Este récord volví a batirlo en otras
tres oportunidades, siendo mi actual Récord Mundial de 38 segundos.
A continuación voy a explicar la técnica que llevo a cabo para
desarrollar esta multiplicación, basada en sucesivas multiplicaciones y
sumas cruzadas. Veámoslo con un ejemplo:

Vamos a multiplicar 54 × 73

Lo que hago es lo siguiente:

1) 3 × 4 = 12, coloco un 2 y llevamos 1.


2) 1 + 3 × 5 = 1 + 15 = 16; 16 + 7 × 4 = 16 + 28 = 44, coloco un 4 y
llevamos 4.
3) 4 + 7 × 5 = 4 + 35 = 39, y coloco un 39.
Ya hemos terminado; si lo practicas con papel y lápiz, comprobarás que
no es tan difícil.
Si lo hacemos con tres dígitos por tres dígitos, la cosa se complica un
poquito. Por ejemplo:

258 × 847

Pasos a seguir:

1) Multiplico 7 × 8, coloco un 6 llevamos 5.


2) 5 + 4 × 8 = 5 + 32 = 37; 37 + 7 × 5 = 37 + 35 = 72, coloco un 2 y
llevamos 7.
3) 7 + 8 × 8 = 7 + 64 = 71; 71 + 4 × 5 = 71 + 20 = 91; 91 + 7 × 2 = 91 +
14 = 105, coloco un 5 y llevamos 10.
4) 10 + 8 × 5 = 10 + 40 = 50; 50 + 4 × 2 = 50 + 8 = 58, coloco un 8 y
llevamos 5.
5) 5 + 8 × 2 = 5 + 16 = 21, coloco el 21, y ya terminamos la operación.

Como se puede ver, voy cruzando las multiplicaciones, corriendo un


lugar a cada paso que se va dando.
Para poder desarrollar este método multiplicativo se necesita mucha
rapidez y agilidad sumando, ya que combina las multiplicaciones con sumas
sucesivas. Sin embargo, este método cuenta con la ventaja de que solo se
requiere una memorización a «corto plazo» (en mi caso particular muy útil
porque me baso en la velocidad sumando, utilizando la memoria en menor
medida).
También es cierto que se requiere otra cualidad, que es básica: una gran
concentración.
Un gran calculista de mediados de siglo, el holandés Win Klein,
conseguía acortar el número de pasos de este método, gracias a que se sabía
de memoria la tabla de multiplicar del 1 al 100 (algo que conocían la mayor
parte de calculistas).
Propongo que se ejercite esta técnica empezando con multiplicaciones de
dos dígitos. Prueba con las siguientes:
3.5. DIVIDIR
Con mucha frecuencia nos encontramos en la vida diaria con divisiones.
¿Quién no ha ido a cenar con amigos y al final del banquete ha tenido que
dividir la cuenta entre el número de personas para ver a cuánto toca cada
una?
No es la división una operación fácil de resolver con exactitud de forma
mental. Dado que es la operación inversa a la multiplicación, si mejoramos
en esta también obtendremos mayor soltura para dividir.

Técnica para dividir

Voy a explicar la técnica que mejores resultados me ha dado a la hora de


efectuar divisiones.
Imagina que tenemos que dividir 465 entre 8 (465 : 8).
Lo primero que debemos hacer es una valoración del posible resultado.
Dado que 8 × 10 es 80; y 8 × 100 es 800, la respuesta va a ser un número
de dos cifras (un número entre 10 y 100).
Ahora recurrimos a nuestra memorizada tabla de multiplicar de un dígito
por un dígito, y vemos que 8 × 5 es 40 (400 es menor que 465), y que 8 × 6
es 48 (480 es mayor que 465). Como el resultado tiene dos cifras o dígitos,
va a ser un número entre 50 y 60.
Ya tenemos hecha la aproximación, ya tenemos algo muy importante, no
lo olvidemos.
Ahora restamos 465 – 400 = 65, y lo dividimos entre 8; 65 : 8 = 8 (con
un resto de 1).
Por lo tanto, nuestra respuesta será 58 y 1/8.

Ejercicios
Practica con las siguientes divisiones:

638 : 7 =
428 : 6 =
335 : 9 =
756 : 5 =
418 : 8 =

Una excelente oportunidad para ejercitar con la división es la de pasar


euros a pesetas según el método que en las próximas páginas voy a exponer
y que espero pueda ayudarte en nuestra convivencia con la nueva moneda.

Practicando con el euro

Transcurridos ya cuatro años desde la aparición del euro, no dejan de


salir informes de que a los españoles nos está costando mucho olvidarnos de
la añorada peseta. Incluso en encuestas hechas a pie de calle más del 50% de
los españoles consideran que jamás podrán olvidarse de ella y que siempre
la tomarán como referencia.
La verdad es que no es nada fácil, hemos convivido toda nuestra vida
con una moneda con un valor determinado y que de la noche a la mañana se
reduzca su valor numérico en más de 166 veces hace saltar por los aires todo
el mecanismo mental asociado a algo tan habitual como es la moneda de
cambio.
En mi cabeza hago muchos cálculos mentales relacionados con la
economía y, aunque me esfuerzo constantemente por olvidarme del cambio
de euros a pesetas, reconozco que a veces necesito tomar como referencia la
antigua moneda.
De todas formas, creo que el hecho de poder hacer los cálculos es una
ayuda muy importante no solo para orientarnos, sino también para
acercarnos mucho más al concepto de euro y superar más rápidamente el
valor de la peseta.
A continuación voy a mostrar cómo personalmente transformo euros a
pesetas, un método con el que se puede alcanzar cierta mecánica y dominio
de las situaciones. Una técnica que, dada la cantidad de veces en las que
podremos ponerlo en práctica, nos puede servir, además de para hacer
menos traumático el cambio de moneda, también para ejercitar el cálculo
mental. No desaprovechemos, pues, la oportunidad.
Para ello, por supuesto, es necesario perder el miedo a calcular y
practicarlo de forma tranquila y relajada. Nunca hay que partir de la idea de
que «nunca voy a poder calcularlo», porque es el primer paso, y decisivo,
para el fracaso.

Cómo paso mentalmente de euros a pesetas

Sabemos que la conversión de euro a peseta se hizo de tal forma que 1 €


= 166,386 pesetas.
Para hacerlo mentalmente, vamos a olvidarnos de ese valor concreto y
vamos a limitarnos al aproximado de 6 € = 1.000 pesetas.
Al fin y al cabo, el concepto de peseta ya no existe, solo en nuestras
mentes, y por lo tanto la exactitud no es relevante.
Como 6 € son mil pesetas, dominar la tabla del 6 es fundamental.
PASEMOS DE EUROS A PESETAS, QUE VA A SER LO MÁS
IMPORTANTE

Por debajo de un euro, es decir, céntimos de euro (dividimos entre 6


y multiplicamos por 10).

Ejemplos:

12 céntimos de euro, ¿cuántas pesetas son?

Muy sencillo, dividimos 12 entre 6; 12 : 6 = 2, y le añadimos un cero =


20 pesetas.
12 céntimos de euro son 20 pesetas.

¿Y 27 céntimos de euro?

27 : 6 = 4,5. En este caso no añadimos cero, sino que movemos un lugar


la coma = 45 pesetas.
Si nos agobia la idea de los decimales y lo queremos hacer más sencillo,
llevamos el 27 al múltiplo de 6 más cercano, en este caso el 30 (o el 24 por
abajo); 30 : 6 = 5, y añadimos el cero 50, por tanto 27 céntimos de euro está
muy cerca de 50 pesetas.

¿Y 73 céntimos de euro?
Llevamos al múltimo de 6 más cercano, o sea, 72, dividimos entre 6 = 12
y añadimos el cero = 120 pesetas.

¿48 céntimos?
48 : 6 = 8; y añadiendo un cero = 80 pesetas.

¿Y si nos encontramos con más de un euro?


El sistema es el mismo con alguna lógica modificación.
Familiaricémonos con las equivalencias hasta 6 euros:

1 €= 166 ptas.
2 €= 333 ptas.
3 €= 500 ptas.
4 €= 666 ptas.
5 €= 833 ptas.
6 €= 1.000 ptas.

Ejemplos

¿25 euros cuántas pesetas son?

Dividimos entre 6 y la cantidad será en miles, por último añadimos el


resto.
25 : 6 = 4.000 + 1 €, que nos queda de resto.
O sea, 4.166 pesetas.

¿Y 52 euros?
52 : 6 = 8.000 + 4 €, que son 666 pesetas.
Por tanto, 8.666 pesetas.

¿Y 39 euros?
39 : 6 = 6.000 + 3 €= 6.500 pesetas.

¿Y con cientos de euros?

Pasemos ahora a manejar cantidades superiores a los 100 euros. Es muy


sencillo, tan solo tendremos que dividir las dos primeras cifras entre 6 y
añadir un cuarto cero.
¿Cuántas pesetas son 480 euros?

Si no queremos dividir el 480, hagámoslo con las dos primeras cifras; 48


: 6 = 8 (48 euros serían 8.000 pesetas), pero ahora añadimos un cero más, o
sea, 80.000 pesetas.

¿Y 310 euros?

Llevamos el 31 al múltiplo más cercano de 6, esto es, a 30.


Y 30 : 6 = 5, por lo que 300 serán 50.000 pesetas, y 310 serán 50.000
pesetas + 10 euros.
O sea, que 30 euros son 5.000 pesetas.
Una vez que tengamos soltura, al ver 310 veremos rápidamente que está
por encima de 50.000 pesetas.

¿Hablemos de miles de euros?

Sabiendo que 6.000 euros son 1.000.000 de pesetas, enseguida nos


daremos cuenta de que cuando los euros aparezcan en miles la cosa se pone
«millonaria».

¿Cuánto son 18.000 euros?

Muy sencillo, dividimos 18 : 6 = 3, añadimos los 3 ceros que nos quedan


de 18.000; 3.000, y los otros 3 ceros de siempre; o sea, 18.000 euros son
aproximadamente 3.000.000 de pesetas.

¿Y cuánto 55.000 euros?

55 : 6 = 9, esto es, 9 millones de pesetas (y aún sobran 1.000 euros).


Si consigues manejar con soltura estos cálculos (te aconsejo que
practiques hasta dominarlo), te será mucho más fácil orientarte hasta que
«cambies el chip» y tu mente acepte el euro sin mirar a la peseta.
Pero, insisto, es fundamental perder el miedo y tratar a los números
como amigos, procurando evitar el bloqueo psicológico que con tanta
frecuencia producen.
3.6. POTENCIAS (NÚMEROS AL CUADRADO)

Elevar números al cuadrado

Dentro de las potencias resulta muy interesante la técnica para elevar los
números al cuadrado. Y elevar un número al cuadrado es multiplicarlo por sí
mismo (ej. 2 2 = 2 × 2 = 4).
La técnica que paso a explicar es un buen ejercicio de cálculo, pues hay
que realizar varios pasos, siendo además muy agradecido, cuando lo hagas
varias veces te va a sorprender la agilidad que empiezas a adquirir.
Estas cosas se entienden mejor con un buen ejemplo, así que vamos al
grano:
Vamos a elevar el número 96 al cuadrado.
962
Es mucho más fácil elevar 100 al cuadrado que 96, por lo tanto,
procederemos de la siguiente forma:

1. 96 es 4 menos que 100, entonces vamos a restar 4 al número que


queremos elevar al cuadrado (96 – 4 = 92).
2. Multiplicamos 92 × 100 = 9.200, y ya tenemos la primera parte de la
respuesta.
3. La diferencia entre 100 y 96 ya vimos que es 4. Pues ahora elevamos 4
al cuadrado, y 4 × 4 = 16.
4. Y hacemos la suma de estos dos últimos pasos: 9.200 + 16 = 9.216.

Por lo tanto, 962 = 9.216.

Ejemplo 2

Vamos a elevar al cuadrado el 32.


Aproximamos a la decena más cercana (30) y calculamos la diferencia:
32 – 30 = 2.

32 + 2 = 34.
34 × 30 = 1.020.
22 = 4.
Y, por último, 1.020 + 4 = 1.024.
322 = 1.024.

Ejemplo 3

Ahora uno un poco más complicado: 66 2.

70 – 66 = 4.
66 – 4 = 62.
62 × 70 = 4.340.
42 = 16.
4.340 + 16 = 4.356.
Por lo tanto, 66 2 = 4.356.

Ejercicios

Trata de resolver con nuestro método los siguientes cuadrados:

832 =
472 =
922 =
382 =
642 =
Con la práctica te darás cuenta que habrá cuadrados que llegues a saber
de memoria, lo que te hará ir con mayor agilidad. No vendría mal tener
memorizado que 11 2 = 121, o que 12 2 = 144… te acabaría dando mayores
posibilidades y rapidez.
Otros cuadrados pueden ser resueltos con truquitos más sencillos.
Observa los que terminan en 1, y los que lo hacen en 5:

Cuadrados que terminan en 1

512
Lo puedes hacer así:
502 = 2.500
50 × 2 + 1 = 101
2.500 + 101 = 2.601

812
802 = 6.400
80 × 2 + 1 = 161
6.400 + 161 = 6.561

¿Fácil, verdad? Pues de esta forma estamos haciendo cuadrados a la vez


que practicando sumas y multiplicaciones.
Ejercítate con estas:

612 =
212 =
712 =
312 =

Cuadrados que terminan en 5


Para los cuadrados que terminan en 5 hay un truco bien distinto; observa
la técnica que podemos utilizar.
Vamos a elevar 45 al cuadrado (452).
Todos terminan en 25.
Y ahora multiplicamos la decena (4) por la decena más 1 (4 + 1 = 5). Y 4
× 5 = 20.
Respuesta: 2.025.

Otro ejemplo:
752
Terminación siempre 25; y 7 × 8 = 56.
Por lo tanto, 752 = 5.625.

Ejercicios

Haz tú estas:

352 =
952 =
652 =
252 =

Te atreves con:
1052 =
3.7. RAÍZ CUADRADA
En la época de estudiante a todos nos ha asustado el concepto de raíz
cuadrada, y más aún el calcularlo. De hecho, poca gente conozco que
recuerde como se desarrolla el algoritmo de raíz cuadrada con lápiz y papel.
A continuación, voy a contar como yo lo hago mentalmente si se trata de
raíces exactas con un resultado hasta el 100.

Raíces con resultado de dos dígitos

Lo primero que tenemos que hacer es memorizar la siguiente tabla, con


los cuadrados del 0 al 9:

02 = 0
12 = 1
22 = 4
32 = 9
42 = 16
52 = 25
62 = 36
72 = 49
82 = 64
92 = 81

La técnica es la siguiente:

Nos pregunta, por ejemplo, la raíz cuadrada de 5.329.


La decena de la respuesta la obtenemos fijándonos en las dos primeras
cifras: 53.
Vamos a la tabla y 53 está entre 72 = 49, y 82 = 64.
La decena será el menor del intervalo: 7.
La unidad la obtendremos fijándonos en la terminación: 5.329 termina
en 9.
Volvemos a la tabla y vemos que en 9 terminan el 3 2 y el 7 2. ¿Cómo
saber si es uno u otro?
Hacemos el cuadrado de 75 y nos da 5.625 (recordar que termina en 25 y
multiplicamos 7 × 8).
5.625 es mayor que 5.329, por lo tanto, la unidad va a ser un 3, y nuestra
respuesta será 73.

Ejemplo 2

Raíz cuadrada de 7.056.


Decena será 8 (entre 8 2 y 9 2).
La unidad será 4 ó 6 (85 2 = 7.225).
Por ser 7.056 menor que 7.225, la respuesta será 84.

Ejercicios

Haz tú las siguientes raíces cuadradas:

1.369
5.184
676
2.025
4.624

Cómo extraer decimales

Vamos a calcular raíces cuadradas para números del 1 al 1.000. Para


hacer satisfactoriamente esta operación debemos conocer perfectamente los
cuadrados del 1 al 31. Voy a apuntarlos.

Este método nos dará un resultado aproximado, cuanto más alto sea el
número más cercano será nuestro resultado al real, también dependerá de
nuestra agilidad en el cálculo y de nuestra pericia.
Como siempre se dice, vale más un ejemplo que mil palabras.

Ejemplo 1

Queremos calcular la raíz cuadrada de 240.

Paso Cálculo Explicación


Al conocer perfectamente los cuadrados del 1 al 31 no
1 Raíz entera (240) = 15
nos costará identificar el entero.

2 240 – 15 2 = 15 A 240 le restamos 15 2.


3 (15 / 15) / 2 = 0,5 El resultado anterior lo dividimos por el entero del
paso 1 y el resultado lo dividimos entre 2.
4 15 + 0,5 = 15,5 El resultado anterior más el entero nos da el resultado
definitivo.

Ejemplo 2

Raíz cuadrada de 452.


Paso Cálculo Explicación
1 Raíz entera (452) = 21 Esta vez el entero es 21.
2 452 – 212 = 452 – 441 = A 452 le restamos 212.
11
3 (11 / 21) / 2 = 0,52 / 2 = El resultado anterior lo dividimos por el entero del
0,26 paso 1 y el resultado lo dividimos entre 2.
4 21 + 0,26 = 21,26 El resultado anterior más el entero nos da el resultado
definitivo.

Como antes he dicho, puede haber un pequeño desfase entre los


resultados obtenidos y los reales, aunque a medida que los números crecen
el margen de error disminuye.

Ejercicios

Prueba con las siguientes raíces cuadradas.

683
489
277
868
554
3.8. RAÍZ CÚBICA
Para las raíces cúbicas, yo utilizo un algoritmo que paso a exponer a
continuación y que nos va a desmitificar un poco la complejidad de esta
operación.

El truco

Para poder hacer raíces cúbicas hay que tener memorizada la tabla con
los números del 0 al 9 elevados al cubo:

0=0
1=1
2=8
3 = 27
4 = 64
5 = 125
6 = 216
7 = 343
8 = 512
9 = 729

Conocida esta tabla, sería muy sencillo realizar las raíces exactas con
resultado de dos dígitos.
Se pide a alguien que eleve un número de dos cifras al cubo. Una vez
elevado al cubo le pedimos que nos diga el resultado, y nosotros haremos la
raíz cúbica (el inverso a elevar al cubo). Es decir, le calculamos el número
de dos cifras.

Ejemplo. Nos dicen 10.648.


Solo nos fijamos en la terminación (8), gracias a la cual obtenemos la
unidad de la respuesta; y en la cantidad anterior al punto de mil (10), gracias
a lo que obtenemos la decena.
Vamos a la tabla de los cubos:
¿Quién termina en 8?
El que termina en 8 es el 2, que será la unidad 2.
¿En qué intervalo está 10?
Entre 8 y 27, o sea, entre 2 y 3 (tomamos siempre el anterior, en este
caso el 2, que será la decena).
Respuesta: 22.

Ejemplo número 2. Raíz cúbica de 91.125.


El 5 es el que termina en 5; _5.
Y 91 está entre 4 y 5.
Respuesta: 45.

Ejemplo número 3. Raíz cúbica de 571.787.


El 3 es el que termina en 7; _3.
Y 571 está entre el 8 y el 9.
Respuesta: 83.

De esta misma forma y modificando tan solo la tabla memorizada,


podemos calcular raíces quintas de números de 10 cifras, séptimas de
números de 14 cifras, o raíces 57 de números de 114 cifras.
Y es que una de las propiedades de las potencias de índice impar es que
cada uno de sus 10 dígitos tiene siempre una terminación distinta.

Ejercicios

Una vez conocida la técnica, intenta resolver las raíces cúbicas de los
siguientes números:

456.533
175.616
21.952
804.357
274.625
3.9. CALCULAR DÍAS DE LA SEMANA
Una de las pruebas que más hago y gustan es la de calcular el día de la
semana que fue o será cualquier fecha que se pregunte (es posible que
alguno de mis lectores me haya visto en televisión o escuchado por la radio
haciendo esta prueba). Pues bien, voy a explicar el truquillo, más bien lo
definiría como técnica, que utilizo para llevarlo a cabo.

Técnica para calcular el día de la semana de cualquier fecha

Para ello, tengo memorizado un código numérico de 12 dígitos de tal


forma que cada dígito equivale a uno de los 12 meses del año.

Enero = 0.
Febrero = 3.
Marzo = 3.
Abril = 6.
Mayo = 1.
Junio = 4.
Julio = 6.
Agosto = 2.
Septiembre = 5.
Octubre = 0.
Noviembre = 3.
Diciembre = 5.

Si nos preguntan qué día de la semana fue el 24 de agosto de 1967,


procederemos de la siguiente forma:
1.° 24 - el día.
2.° 2 - equivalencia a agosto, en nuestra tabla.
3.° 67 - dos últimas cifras del año.
4.° 16 - (parte entera de dividir 67 entre 4, obtenemos así el número de
bisiestos).

Sumamos estos 4 pasos 24 + 2 + 67 + 16 y nos da 109.

Lo dividimos entre 7 y obtenemos un cociente igual a 15 y un resto de 4,


que es el dato que nos interesa. Ahora aplicamos la siguiente equivalencia:

Domingo 0.
Lunes 1.
Martes 2.
Miércoles 3.
Jueves 4.
Viernes 5.
Sábado 6.

Como nuestro resultado era un 4, esto implica que el 24 de agosto de


1967 fue un jueves.
Para los meses de enero y febrero de años bisiestos (aquellos cuyas dos
últimas cifras son múltiplo de 4) tendremos que restar uno al resultado final.
La fórmula es válida para todo el «Calendario Gregoriano», desde 1582,
haciendo pequeños ajustes:
Tal cual está escrita, sería para fechas desde el 1 de enero de 1900, hasta
el 31 de diciembre de 1999.
Fechas desde el 1 de enero de 2000 hasta el 31 de diciembre de 2099
hacemos lo mismo, pero al final sumamos 6 (o restamos 1) al resultado.
De 2100 a 2199 los mismos pasos, pero sumando 4 al final.
De 2200 a 2299 sumamos 2 como último paso.
Fechas anteriores:
Desde 1800 hasta 1899 sumamos 2.
De 1700 a 1799 sumamos 4.
De 1600 a 1699 sumamos 6.

Te recomiendo que practiques con tu propia fecha de nacimiento o la de


tus familiares y amigos, o incluso mirando un calendario para comprobarlo.
Si se hace varias veces, pronto se comprenderá el mecanismo y veremos que
no es tan difícil como quizá de entrada parece (tema aparte es el tiempo que
se tarde en resolverlo).
En definitiva, practicar con números, manejarlos sin miedo, es uno de
los objetivos de este libro.

Días de la semana de un año concreto

Dominando lo que a continuación te cuento, siempre llevarás un


calendario en tu mente y, de esta forma, podrás en cualquier situación
calcular el día de la semana de cualquier fecha del año en el que estás en
pocos segundos.
Al partir de un año concreto, se reducen los pasos a seguir respecto a la
fórmula anterior.
Vamos a suponer que queremos saber una fecha de 2007, lo primero es
tener memorizado el código para este año, que es un 0, vamos a ver por qué.

7:4=1

7 : 7 = 1, y el resto es igual a 0 (en este paso nos interesa el resto).


Sumamos los dos pasos: 1 + 0 = 1, y recordemos que para los años de
2000 a 2099 se suma 6.
Y 1 + 6 = 7.
Dividimos 7 entre los días de la semana, 7, y nos quedamos con el resto.
7 : 7 = 1, y el resto es igual a 0.
Conclusión, para 2007 el código que tenemos, y que ya podemos
memorizar, es un 0.
Ahora hacemos los mismos pasos que hicimos en cualquier fecha pero
sin tocar los que conciernen al año.

Un ejemplo:
Día de la semana del 14 de agosto (de 2007).
14 (el día).
2 (código del mes de agosto según la tabla que ya conocemos para los
meses).
Lo sumamos 14 + 2 = 16.
Ahora dividimos entre 7 y nos quedamos con el resto 16 : 2 = 7, y el
resto es 2.
Y un 2 es un martes, según nuestra equivalencia.
Practícalo, te aseguro que es mucho más sencillo de lo que al principio te
pueda parecer.

Vamos con el 18 de noviembre…


18 + 3 = 21; 21 : 7 = 3, y resto 0.
Un 0 es un domingo.

9 de febrero…
9 + 3 = 12; 12 : 7 = 1, y de resto nos da 5.
Un 5 es un viernes.

Ejercicios

Prueba tú con estos para 2007.

14 de octubre.
30 de septiembre.
8 de diciembre.
27 de febrero.
12 de enero.
6 de junio.
20 de mayo.
31 de agosto.
14 de abril.

El día de tu cumpleaños.

Si queremos saber fechas de otro año distinto, solo tenemos que reducir
los pasos haciendo previamente las operaciones para el año y memorizando
el código correspondiente.
Este ejercicio es muy interesante para agilizar con las operaciones de
cálculo y, por qué no decirlo, para marcarse un buen tanto ante los amigos.
3.10. LA DICTADURA DEL PORCENTAJE
Vivas en el intrincado mundo de los negocios o trabajes con más o
menos habilidad en cualquier otra actividad humana, siempre estarás
sometido a una dictadura silenciosa e inevitable: la del tanto por ciento.
La palabra porcentaje proviene del latín per centum (por ciento). Cuando
queremos decir el 20 por 100 de las personas (20%), queremos decir 20 de
cada 100 personas.

Regla de tres

La forma matemáticamente correcta de calcular porcentajes es haciendo


una regla de tres. Si nos dicen que de una clase de 43 estudiantes 12 son
rubios, ¿qué porcentaje son rubios?
Procederemos de la siguiente forma:

Si de 43 …………………………………. 12 rubios.
De cada 100 ……………………………… ¿? rubios.

Recuerda que en una regla de tres multiplicamos en cruz:

12 × 100 = 43 ¿?
1.200 = 43 ¿?
1.200 : 43 = ¿?
¿? = 27,9

Por lo tanto, serán rubios el 27,9%.

Hace unos meses pude apreciar cómo una buena amiga que preparaba
oposiciones para la Administración (común es hacer ejercicios de cálculo en
concursos y oposiciones) hacía cálculo de porcentajes con la regla de tres
que acabamos de ver. Así se lo habían explicado en la academia, lo cual me
parece demasiado «rígido». Por ello, te cuento cómo resuelvo yo este tipo de
problemas.

Truquillo que te aconsejo

Aquí recomiendo que utilicemos la lógica y una sencilla multiplicación,


de esta forma evitaremos hacer por completo la regla de tres. Vamos a
comparar:
Ejemplo: Si en un grupo de 60 personas nos dicen que el 20% llevan
gafas, ¿cuál es el número de personas que las llevan?

Regla de tres:

20 personas llevan gafas ………………… De cada 100


¿? personas llevan gafas ……………… De 60

20 × 60 = 100 ¿?
1.200 = 100 ¿?
1.200 : 100 = ¿?
¿? = 12 personas llevan gafas.

Lo que yo propongo
El 20% de 60 lo calculamos multiplicando 2 × 6 = 12 personas llevan
gafas.
Se requiere una sencilla multiplicación y aplicar la lógica. Va un
ejemplo de lo que quiero decir con esto:
Si fuese el 15% de 60, multiplicaría 15 × 6 = 90, y como 90 no pueden
ser, aplico la lógica, quito el cero, y serían 9.
Si fuese el 15% de 600, hago lo mismo: 15 × 6 = 90, que, con aplicación
de la lógica, vemos que es 90.
Si nos piden el 15% de 6, mantengo la misma multiplicación: 15 × 6 =
90. Es evidente que el 15% de 6, aquí no puede ser 90, tampoco 9, por lo
tanto será: 0,9.
¿Y el 15% de 6.000?
Pues será… 900.
Etcétera.

Nos vamos de compras

Calcular porcentajes es muy importante a la hora de ir de compras y ver


descuentos; de esta forma podremos saber lo que nos rebajan, y también lo
que pagaremos tras el descuento.
A continuación voy a dar unos sencillos trucos para evitarnos la regla de
tres y calcularlo rápidamente. Se requiere multiplicar bien, restar y aplicar la
lógica.

Ejemplo 1

Vamos de compras y un determinado producto nos cuesta 80 euros, pero


tiene un descuento del 10%. ¿Cuánto nos cuesta el producto?
Constantemente veo a las dependientas, por supuesto con calculadora,
hallar el 10% de 80 (8) y restarlo de 80 (80 – 8 = 72).
El consejo que yo doy ante este tipo de cálculo es que se busque el
complementario del descuento (10%).
Es decir, si nos descuentan el 10%, estaremos pagando el 90%, por lo
que podemos multiplicar los 80 euros por el 90%.
Aquí hay que usar la lógica, 8 × 9 = 72 euros.

Ejemplo 2

Si estamos ante un descuento del 40% de algo que cuesta 60, vamos a
calcular el 40% de 60.
4 × 6 = 24, que es lo que nos descuentan.
Nosotros pagaremos el 60% del producto, o sea, 6 × 6 = 36 euros.

Ejemplo 3

Si algo nos cuesta 120 euros y nos descuentan el 8%.


Multiplicamos 8 × 12 = 96, y utilizamos la lógica, ya que el 8% de 120
nunca puede ser 96, será 9,6 (9,60 euros). Siempre jugamos con la coma en
función de criterio lógico.
Para calcular lo que nos cuesta el producto una vez hecho el descuento,
tan solo tendremos que restar, 120 – 9,60 = 110,40.
En este caso no hallamos el complementario del 8%, que es 92%, por la
sencilla razón de que multiplicar un número por 92 se complica un poquito.

Ejemplo 4

Seguimos comprando, ahora vemos un producto rebajado un 30%, el


precio es de 70 euros.
3 × 7 = 21 euros de rebaja.
Si vemos un producto que cuesta 78,23 euros y nos descuentan el 20%,
yo recomendaría que se despreciasen los céntimos a la hora de hacer el
cálculo, de esta forma daremos una aproximación muy válida y nos
evitamos complicar el cálculo.
78 × 2 es 156, pero como no puede ser, pues sería 15,60 el descuento del
producto.

Ejercicios

Practica con estos: Si tenemos los siguientes descuentos, ¿cuánto nos


descuentan en cada uno de ellos, y cuánto pagamos al final?
10% de 40 =
20% de 35 =
60% de 80 =
30% de 42 =
20% de 740 =

Gazapos de porcentajes

En materia de porcentajes se pueden ver constantemente errores, a veces


intencionados y otras porque simplemente no se domina bien el concepto.

La Universidad de Salamanca

Vamos a analizar el siguiente dato, aparecido en la prensa de Salamanca:


Las universidades de Salamanca —la pública y la Pontificia— han perdido entre las dos un
11,34% del alumnado en el curso académico 2005-2006 con respecto al año anterior. La
Universidad de Salamanca reúne a 26.582 alumnos frente a los 27.886 del periodo anterior (–
4,68%), mientras que la Pontificia de Salamanca concentra 6.516 alumnos, un 6,66% menos
que en 2004-2005 cuando matriculó a 7.158 alumnos.

Evidentemente, no se pueden ir sumando porcentajes de esta forma,


porque acabaríamos rebasando el 100%, lo bueno del tema es que hay solo
dos Universidades en la bella ciudad castellana, porque si hubiese 40 a buen
seguro que hubiesen superado el 100% o, lo que es lo mismo, se hubiesen
quedado con menos alumnos que cero.

Otro porcentaje atragantado

Lo de los porcentajes en titulares de prensa resulta ser una cosa


patológica. Observa el siguiente titular de prensa:

Construir una vivienda de 30 m2 cuesta un 37% más que una de 90.


El problema se incrementa cuando en el primer párrafo se mantienen en
sus trece:

El coste de construir un piso de 30 m2 es un 36,6% mayor que el de uno tres veces superior
(90 metros cuadrados), según un estudio realizado por el Colegio Oficial de Aparejadores y
Arquitectos Técnicos de Madrid a partir de precios de mercado.
Siguiendo esta misma proporción, quizá uno de 300 m2 nos salga a 4
euros…
Evidentemente, lo que quieren decir es que el coste por metro cuadrado
es un 37% más caro en una de 30 metros cuadrados que en una de 90.
Viendo estos gazapos surge aquella vieja idea de que, en determinadas
cuestiones o ante determinadas personas, lo importante es lo que quieren
decir, no lo que dicen.
3.11. NÚMEROS CON MAGIA
A continuación paso a exponer una serie de números que tienen una
magia especial y con los cuales se pueden hacer trucos. De esta forma
siempre podemos impresionar a familiares y amigos.

El mágico número 1.443

El número 1.443 se puede multiplicar rápidamente por otro de dos


dígitos (ab) dividiendo ababab entre 7.
Vamos a comprobarlo con un ejemplo.
Escribimos 1.443 y pedimos un número de dos dígitos. Nos dicen, por
ejemplo, el 67.
Pensamos en 676.767 y lo dividimos mentalmente entre 7, escribiendo el
resultado de izquierda a derecha.
El resultado es 96.681. Por lo tanto, 1443 × 67 = 96.681. Y si
multiplicamos 10.101 por cualquier número de dos dígitos, ab, el resultado
será siempre ababab.

Prueba tú con este:


1.443 × 83.

La magia del 142.857.143

Escribimos en un papel el número 142.857.143.


A continuación pedimos otro número de 8 dígitos al azar (nos dicen, por
ejemplo, 468.357.247).
Ahora decimos que vamos a multiplicar mentalmente los dos números
de nueve cifras.
142.857.143 × 468.357.247 =
Procederemos de la siguiente forma:
Dividiremos el segundo número repetido entre 7.
468.357.247.468.357.247 : 7
Lo hacemos mentalmente para no levantar sospechas, y escribiendo el
resultado de izquierda a derecha.
66908178209765321
¿Dónde está el truco?
142.857.143 es igual a 1.000.000.001 : 7
Si se multiplica 1.000.000.001 por cualquier número de 9 dígitos,
abc.def.ghi, el producto será, obviamente, abc.def.ghi.abc.def.ghi.

El truco con el 3.367

Se puede multiplicar cualquier número de dos cifras (ab) por 3.367 sin
más que dividir ababab entre 3.
Ejemplo:
Escribimos 3.367 y pedimos un número de dos cifras
Nos dicen el 54, y ahora hacemos lo siguiente:
545454 : 3 = 181.818
Si fuese 3.367 × 37
373737 : 3 = 124.579

La razón de que esto sea así es porque 3.367 = 10.101 : 3.

La magia del 1.089

Para este truco hay que hacer los siguientes pasos:

1. Pide a alguien que escriba un número de tres dígitos, de tal forma que
el dígito de la centena sea mayor que el de la unidad.
2. A continuación dile que reste al número inicial el mismo número pero
escrito al revés.
3. Al resultado que le de que le sume el mismo número, pero escrito al
revés.

Y ahora tú le dices que su resultado es… 1.089.


Y tu respuesta será siempre correcta.

Vamos a ver estos dos ejemplos a la vez:

Tu número favorito

Piensa en tu número favorito, ha de ser del 1 al 9, y anótalo en la


calculadora.
Ahora multiplícalo por 12.345.679.
Al resultado multiplícalo por 9.
Da al igual y… Sorpresa.

Truco del complemento a 9

Otro truco de «mago» es el del complemento a 9, y consiste en lo


siguiente:
Pedimos un número de tres dígitos al azar. Nos dicen, por ejemplo, el
643.
Lo escribimos dos veces en un folio.
643 643

A continuación pedimos otro número de tres dígitos (nos dicen, por


ejemplo, el 562) y lo colocamos debajo del primer 643. Debajo del segundo
643 colocamos el complemento a 9 de 562.
Es decir, restamos de 999 el número 562. Y 999 – 562 = 437, que es el
complemento a 9 de 562.

643 643
562 437
Y ahora decimos que vamos a efectuar mentalmente las dos
multiplicaciones y sumar ambos resultados.

Resolución:
643 – 1 = 642. Su complemento a 9 es 357 (porque 999 – 642 = 357), de
tal forma que la suma de los dos productos es 642.357.

¿Cuál es el truco?

La suma de los dos productos es igual al producto de 642 × 999, que a su


vez equivale al de 643 × 1.000 menos 643.

Truco para adivinar la edad

Este truco nos permitirá adivinar la edad de una persona (y de su madre)


de forma muy original. Para ello le pedimos que haga las siguientes
operaciones (si utiliza calculadora, dar al = tras cada paso):

1. Multiplicar su edad por 2.


2. Sumar 5.
3. Multiplicar × 50.
4. Sumar la edad de su madre.
5. Restar 365.

A continuación pedimos que nos diga el resultado y, haciendo lo


siguiente, obtendremos la edad de esa persona y la edad de su madre:

1. Sumamos 115 al número que nos han dado.


2. Las dos primeras cifras serán la edad de esa persona y las dos últimas
la edad de su madre.

Vamos a verlo con un ejemplo: imaginemos que esa persona tiene 25


años y su madre tiene 57.

1. 25 × 2 = 50
2. 50 + 5 = 55
3. 55 × 50 = 2.750
4. 2.750 + 57 = 2.807
5. 2.807 – 365 = 2.442

El resultado que nos darán será 2.442, solo tendremos que sumarle 115.

2.442 + 115 = 2.557

De tal forma que nuestro amigo tiene 25 años y su madre 57.


3.12. GIMNASIA MENTAL

La importancia de ejercitar la mente

Estudios realizados demuestran que ejercitar el cálculo previene de


enfermedades mentales, de igual forma que el ejercicio físico previene de
enfermedades físicas. Como ya he comentado, en cualquier momento del día
se pueden hacer estos ejercicios, pocas cosas resultan tan fáciles de practicar
y sin gasto de tiempo: en la cola del banco, jugando a las cartas, en el
supermercado, con las matrículas de los coches… podemos hacer pequeños
cálculos, siendo uno de los mejores y más útiles ejercicios de gimnasia para
nuestra mente que puede haber.
En apartados anteriores ya podemos hacer ejercicios de cálculo y
gimnasia mental con cada una de las operaciones. De todas formas, vaya
este apartado para ejercitar con algo antiquísimo, como son los cuadrados
mágicos (los populares sudoku tienen cierto parecido pero sin sumar).

Gimnasia con cuadrados mágicos

Al hablar del 666 vimos el concepto de cuadrado mágico. Se colocan


números distintos en los casilleros de tal forma que sumando las filas,
columnas o en diagonal, dan el mismo resultado. Te propongo a
continuación que intentes resolver los siguientes:

1. Construye un cuadrado mágico de 3 × 3 cuya suma de filas y


columnas sea 24. Es decir, tienes que colocar en cada casillero los
números que quieras, sin repetir, y que sumando cada fila, cadad
columna, o en diagonal, sume 24.
2. Construye otro de 3 × 3 cuya suma sea 18.

3. Construye un cuadrado mágico de 4 × 4 cuya suma sea igual a 34.

4. Completa el siguiente cuadrado para que sea mágico.


5. Rellena el siguiente de 5 × 5:

6. Construye un cuadrado con los primeros nueve números pares.


7. Construye otro cuadrado mágico con los 9 primeros números impares.
CAPÍTULO 4
Los grandes calculistas

Nikolaev Bodanov-Belsky en el cuadro «Mental calculation».


4.1. DATOS RELEVANTES

A lo largo de la Historia se han dado algunos casos de personas con


habilidades realmente excepcionales para desarrollar cualquiera de
las actividades humanas.
En este capítulo vamos a tener la oportunidad de hablar de una de las
habilidades más curiosas que se puedan dar en el ser humano: la habilidad
para hacer todo tipo de cálculos complejos a velocidades de vértigo con la
única ayuda de la mente.

4.1.1. LOS INICIOS

Esta es una habilidad que se manifiesta en la mayoría de los casos en


edades muy tempranas, que pueden oscilar entre los cuatro y ocho años.
Curiosamente, ha habido un buen número de calculistas que perdieron la
facultad con el paso del tiempo, aunque otros la conservaron hasta edades
muy avanzadas.

4.1.2. FACTOR GENÉTICO

El hecho de que varios de los grandes calculistas hayan tenido familiares


con una gran capacidad de cálculo parece indicar que la facultad pueda tener
un componente hereditario, quizá como todo en la vida. De todas formas,
quisiera añadir que tal vez sea tanto o más importante el ambiente en el que
la persona se desarrolle, es decir, en los estímulos que el niño reciba desde la
más temprana edad. En mi caso concreto se estimuló la habilidad con los
juegos de mesa, sobre todo de cartas, y también de esa maravilla que es el
ajedrez. Estos estímulos pueden iniciarse desde la etapa de bebé.

4.1.3. INTELIGENCIA GENERAL


En cuanto a su relación con la inteligencia general, curiosamente se ha
dado algún ejemplo de calculadores prodigiosos con un cierto retraso
mental, considerados poco menos que máquinas de calcular (este es el caso
de los llamados idiot-savants, de los que tenemos ejemplos en páginas
posteriores).
Por otra parte, ha habido muchos casos de hombres brillantes, incluso
genios, dotados de una asombrosa capacidad para manejar los números.

4.1.4. HEMISFERIOS CEREBRALES

En la mayor parte de los casos es el hemisferio izquierdo el que regula la


capacidad aritmética, aunque parece que no siempre es así. No obstante,
estudios realizados demuestran que un 86% de personas con lesiones en el
hemisferio izquierdo perdieron la habilidad para el cálculo.

4.1.5. HOMBRES Y MUJERES

Pocas son las mujeres reconocidas como prodigios del cálculo. El


desequilibrio entre hombres y mujeres probablemente derive de las distintas
oportunidades para demostrar su talento. En la actualidad tienden a igualarse
las oportunidades entre hombres y mujeres, pero no siempre fue así.
Cabe aquí citar el ejemplo de una de las grandes mujeres matemáticas,
Sophie Germain, dotada de un gran talento, pero que tenía que asistir a las
clases de matemáticas vestida de hombre, ya que las mujeres no tenían
acceso a este derecho.

4.1.6. CÁLCULO Y MEMORIA

Aunque el cálculo y la memoria son habilidades distintas, no es menos


cierto que con frecuencia se asocia al prodigio del cálculo con una gran
memoria, particularmente para números. De hecho, la memoria que
demuestran con los números es distinta para otras cosas.
Personalmente soy calculista puro, con una muy potente memoria a corto
plazo, pero sin haber trabajado técnicas específicas de memorización
(mnemotecnia). Sin embargo, la mayor parte de colegas calculistas tienen
una base mnemotécnica muy fuerte, llegando a dominar muchos de ellos la
tabla de multiplicar hasta el 100 o, incluso, se sospecha que alguno de ellos
pueda incluso haberla memorizado, al menos parcialmente, hasta el 1.000.

4.1.7. RELACIÓN CON EL LENGUAJE

Las proezas de los calculadores prodigio producen admiración y


sorpresa, habiendo una parte de misterio en nuestra aptitud para realizar
cálculos mentales complicados. De hecho, esta capacidad tiene mucho que
veer con una facultad misteriosa que poseen todas las personas normales: la
palabra.
Como afirma Steven B. Smith en su obra The Great Mental Calculators,
una actitud tan extraordinaria para el cálculo mental se funda en la misma
facultad que está en la base del lenguaje. Una de las razones que explican la
facilidad fenomenal con la que los calculadores prodigio manipulan los
números es la utilización de la misma aptitud inconsciente que permite la
palabra.
A todos los que calculan laboriosamente con papel y bolígrafo, esta
relación entre cálculo y lenguaje les podría parecer artificial, pues la aptitud
de hablar les parece tan natural como la respiración. Sin embargo, esto tan
solo es válido en su propia lengua.
Quien pretenda hablar japonés necesitará muchas lecciones para ello. La
formación de un excelente calculador mental puede ocurrir que no sea tan
larga, pero no es algo que se logre de la noche a la mañana.

4.1.8. PROCESO INCONSCIENTE

Pese a que para la gente normal el cálculo aritmético es un proceso


consciente (se tendrían memorizados métodos para las distintas
operaciones), dada la extraordinaria rapidez para calcular de los prodigios
del cálculo, se ha sugerido que una parte del proceso debe ser inconsciente.
Personalmente me atrevería a afirmarlo, ya que cuando sumo una
columna de dígitos, por ejemplo, consigo hacerlo a una media sostenida de
seis dígitos por segundo y soy incapaz de explicar cómo lo hago.
Simplemente los veo y los sumo tan rápido como la vista los recoge, siendo
para mí igual verlos que sumarlos, tardo lo mismo. La verdad es que no sé
cómo lo hago, simplemente lo hago, y no encuentro ninguna dificultad para
ello.
El hecho de que los calculadores ultrarrápidos podamos efectuar
operaciones de forma inconsciente presenta una clara ventaja, ya que las
manipulaciones inconscientes son más rápidas que las conscientes. Por esta
misma razón tenemos problemas para describir cómo procedemos
realmente. El gran matemático y calculista Alexander Aitken comentó lo
siguiente sobre el papel del inconsciente en sus cálculos:
He notado a veces que mi mente tenía que anticiparse a mis iniciativas voluntarias; había
obtenido la respuesta antes incluso de haber decidido hacer el cálculo. Lo verificaba y en cada
ocasión quedaba sorprendido de ver que el resultado era correcto. Supongo (pero no estoy seguro
de que la terminología sea la adecuada) que había intervenido un proceso inconsciente. Me
parece que el inconsciente puede estar activo a varios niveles y creo que cada uno de estos
niveles está caracterizado por una velocidad propia, distinta de la de nuestro estado de vigilia
ordinario en el que los procesos mentales son más bien lentos.

4.1.9. CALCULADORES VISUALES Y AUDITIVOS

Los prestigiosos psicólogos Alfred Binet y Jean-Martin Charcot


estudiaron el funcionamiento mental de dos calculadores prodigiosos:
Jacques Inaudi y Pericles Diamandi. Sus resultados están consignados en el
libro de Binet sobre los grandes calculadores y jugadores de ajedrez.
Antes de los estudios del psicólogo francés se admitía que los prodigios
del cálculo veían los números mientras calculaban.
Esto no era muy plausible, pues algunos de ellos no sabían manejar los
números por escrito. La conclusión de Binet fue que hay al menos dos tipos
de calculadores: los visuales, como el caso de Diamandi (veía los números
mientras calculaba), y los auditivos, como Inaudi (los oía).
El descubrimiento fue tan sorprendente, que Binet y Charcot
interrogaron con insistencia a Inaudi. Este fue categórico:
Oigo los números y es mi oído el que los retiene; los oigo resonar en mi oído tal como los he
pronunciado con mi propio timbre de voz y esta audición interior persiste en mí durante buena
parte del día.

Interrogado otra vez, Inaudi dio la precisión siguiente:


La vista no me sirve de nada; diría incluso que me es mucho más difícil acordarme de los
números cuando se me comunican por escrito que cuando se me comunican oralmente. Me
siento bastante incómodo en el primer caso. Tampoco me gusta escribir los números; el
escribirlos no me serviría para recordarlos. Prefiero oírlos.

Finalmente, algo exasperado, declaró:


Se me pregunta si veo los números: ¿cómo podría verlos, cuando hace apenas cuatro años
que los conozco y ya calculaba mentalmente muchísimo antes?

1. Los calculadores auditivos son precoces. Con frecuencia aprenden a


calcular mentalmente antes de a leer y escribir (muchos de ellos son
pastores que durante la infancia solo habían aprendido a contar). Los
visuales, aunque precoces, aprendemos antes a leer y escribir.
2. Los calculadores auditivos calculan de izquierda a derecha, método
que descubren por sí mismos. Los calculadores visuales llevamos a
cabo, con frecuencia, multiplicaciones cruzadas.
3. Los calculadores auditivos tienen un comportamiento nervioso,
desarrollan tics y murmuran al calcular. Suelen ser hiperactivos. En
comparación, los calculadores visuales somos plácidos.
4.2. CASOS DE PRODIGIOS DEL CÁLCULO
Dentro de los prodigios del cálculo tenemos ejemplos muy variados:
desde grandes genios matemáticos hasta pastores de ovejas que tenían un
talento increíble para contarlo y calcularlo todo, y hasta casos de idiot-
savants (idiotas-sabios).
Paso a continuación a exponer los casos más notables de prodigios del
cálculo.
El eminente matemático John Wallis estaba dotado de una
extraordinaria memoria y capacidad de cálculo. Entre sus logros más
destacados podemos citar la creación de un algoritmo para calcular
decimales del número PI.
Cuenta de Wallis que en una noche de insomnio llegó a calcular la raíz
cuadrada de un número de 40 cifras, recordándolo y escribiéndolo al día
siguiente. Se sabe que el resultado era erróneo en solo dos dígitos.
Wallis también dio sentido a los números imaginarios y fue, además, el
creador del símbolo con el que representamos al infinito.
Uno de los más grandes matemáticos que la humanidad ha dado,
Leonhard Euler, también era extraordinariamente hábil con los números.
Su legado no ha sido superado en la larga historia de las matemáticas. En
cantidad y calidad sus logros son apabullantes. Sus trabajos, reunidos en sus
Opera Omnia, ocupan unos 70 volúmenes, testamento de este genio suizo
que cambió la faz de las matemáticas.
Euler fue tutelado por otro grande, Johan Bernoulli, que pronto vio sus
cualidades.
En 1727 fue nombrado miembro de la Academia Rusa de San
Petersburgo, la cual buscaba rivalizar con las grandes academias de París y
Berlín.
Euler ha sido descrito por sus contemporáneos como un hombre amable
y generoso que disfrutaba con los sencillos placeres de cultivar hortalizas y
contar relatos a su prole de trece hijos, algo que resulta reconfortante, ya que
no necesariamente a un genio de este calibre le tiene que acompañar una
personalidad neurótica.
Su aportación fue tan inmensa que se cuenta que catalogar y recopilar su
obras se prolongó cuarenta y siete años después de su muerte. En
prácticamente todas las ramas de las matemáticas hay grandes teoremas
atribuidos a Euler.
Pues bien, otra faceta de la que al propio Euler le gustaba hablar era la
de calculista. Sus investigaciones en teoría de números se vieron apoyadas
por el hecho de que dominaba mentalmente no solo los primeros 100
números primos, sino también sus cuadrados, cubos, cuartas, quintas y
sextas potencias. Era capaz de hacer mentalmente difíciles cálculos, algunos
de los cuales requerían retener en la cabeza hasta 50 cifras. Arago cuenta de
él que calculaba sin esfuerzo aparente: Igual que una persona respira o un
águila se mantiene en el aire.

Leonhard Euler.

Hablar de André Marie Ampére, nuestro siguiente caso de fenómeno


del cálculo, es hacerlo de uno de esos prodigios que muy de vez en cuando
da la humanidad.
Aprendió a calcular a la edad de cuatro años, y es que la aritmética es
una de las cualidades que primero empiezan a manifestarse en este tipo de
genios. Con apenas doce años ya había alcanzado a dominar la matemática
más avanzada.
Ampére es comúnmente conocido por su ley sobre el magnetismo y por
ser el fundador de la rama de la física que conocemos como electrodinámica,
y el primero en usar el vocablo corriente para identificar a la electricidad,
legándonos además los medios para medirla: el amperio y el ammeter.
Pese a ello, también fueron importantes sus contribuciones en campos
tan diversos como las matemáticas, la biología, la poesía o la psicología.
Su vida personal estuvo llena de tragedias. Su padre, un adinerado
funcionario de la ciudad, fue guillotinado durante la Revolución Francesa, y
la muerte de su esposa en 1803 le causó una profunda depresión. Ampére
murió de neumonía a la edad de sesenta y un años. El juicio de su vida es
claro a partir del epitafio que eligió para su lápida: Tandem fèlix (Al fin
feliz).

Y de genio a genio, porque Karl Fredrich Gauss está considerado


como uno de los grandes matemáticos de la Historia (algunos autores lo
sitúan junto a Arquímedes y Newton en la cúspide).
Sus contribuciones a la matemática, física, óptica o astronomía fueron de
una importancia extraordinaria. Nunca publicó un trabajo hasta asegurarse
de que estaba perfectamente elaborado, por lo que no hay manera de saber
cómo obtenía sus resultados. Al efecto, él mismo decía:
… Cuando se finaliza un edificio no deben quedar visibles los andamios.

Esta característica suya hizo que tras su muerte se encontrasen


importantes resultados que no había dado a conocer, con lo que su fama
siguió creciendo.
Con veinticuatro años escribió su más relevante obra, Disquisitiones
Arithmeticae, donde, entre otras, inventó la aritmética modular, para estudiar
problemas aritméticos relacionados con la divisibilidad (hoy en día es básica
en Criptografía).
Gauss fue un niño prodigio, mostrando sus impresionantes habilidades
aritméticas a la increíble edad de tres años, habilidad que le acompañó
durante toda su vida.
A esta tempranísima edad aprendió a leer y a hacer cálculos mentales
con tanta habilidad que corrigió los cálculos de una nómina que estaba
revisando su padre.
También es muy conocida la anécdota ya contada de cómo fue capaz de
sumar los números del 1 al 100 en pocos segundos.

Nuestro siguiente personaje, Zerah Colburn, fue uno de los más


famosos calculistas habidos. Nacido en Vermont, EE. UU., tenía seis dedos
en cada mano y en cada pie (me pregunto si sería determinante a la hora de
que el joven Zerah se interesase por el cálculo).
Cuando tenía solo cinco años se descubrió su habilidad para calcular y se
inició su carrera profesional como calculista, dando desde entonces
numerosas exhibiciones por Norteamérica y Europa.
Muchos filósofos lo calificaron como el más extraño fenómeno en la
Historia de la humanidad que quizá haya existido.
Su fama alcanzó tan altos niveles que personajes como Faraday, Morse o
Laplace hablaron de él. Washington Irving y otros admiradores intervinieron
para favorecer su educación, primero en París y luego en Londres, y el
propio Napoleón expresó su deseo de conocerlo personalmente.
El gran matemático inglés William Rowan Hamilton confesó haberse
iniciado en las matemáticas tras ver una exhibición del joven Zerah en
Dublín: Me aficioné entonces a realizar largas operaciones aritméticas
mentalmente. Extraía raíces cuadradas y cúbicas y meditaba todo lo
relacionado con las propiedades de los números.
Zerah aprendió la tabla de multiplicar hasta el 100 antes de que pudiese
leer o escribir.
Cuando se le pidió multiplicar 21.734 por 543 dijo en poco tiempo:
11.801.562. Al preguntarle cómo lo había hecho, explicó que 543 es igual a
181 veces 3, y como era más fácil multiplicar por 181 que por 543, había
multiplicado primero 21.734 por 3 y luego el resultado por 181.
Sus poderes para el cálculo decrecieron con la edad. Volvió a América
cuando tenía 20 años, ejerciendo luego otros diez como misionero
metodista.
En 1833 publicó su pintoresca autobiografía titulada A Memoir of Zerah
Colburn: written by himself… with his peculiar methods of calculation.
En el momento de su muerte, a los treinta y cinco años, enseñaba
lenguas extranjeras en la Universidad de Norwich, en Vermont.

El caso de George Parker Bidder es el de otro niño prodigio, que


empezó a calcular a la edad de seis años.
Nació en Inglaterra en 1806. A la edad de nueve años fue presentado
ante la Reina, donde respondió a numerosos problemas de cálculo causando
gran asombro.
Parece ser que aprendió a contar y calcular jugueteando con piedrecillas
y botones.
Su padre encontró una forma de vida tan agradable con las
demostraciones del joven George que descuidó por completo la educación
de su hijo.
Importantes profesores de la Universidad quedaron prendados no solo
con su habilidad para el cálculo, sino con su inteligencia general, de tal
forma que persuadieron a su padre para que recibiera educación, algo que
hizo gratuitamente en los mejores colegios.

George Parker Bidder.

Su paso por la Universidad de Edimburgo fue brillante, graduándose y


convirtiéndose en uno de los mejores ingenieros de su época.
Los poderes de cálculo de Bidder no decrecieron con la edad. Poco antes
de su muerte, acaecida en 1878, alguien citó delante de él que hay 36.918
ondas de luz roja por pulgada. Suponiendo que la velocidad de la luz es de
190.000 millas por segundo, ¿cuántas ondas de luz roja, se preguntaba,
llegarán al ojo en un segundo? No hace falta que lo calcules, dijo Bidder. El
número de vibraciones es 444.433.651.200.000.
Varios familiares de Bidder se distinguieron por una memoria
prodigiosa, y su hijo tuvo, en menor grado, una capacidad como la suya.

Truman Henri Safford nació en Vermont, EE. UU. Fue un niño precoz,
empezando a mostrar interés por la aritmética a los tres años, pero sus
padres no descubrieron su talento innato hasta los seis. A partir de entonces,
el joven prodigio adquirió importantes conocimientos de aritmética, álgebra
y geometría.
Uno de sus profesores, Benjamin Pierce, dijo de él que sus capacidades
de cálculo están acompañadas de un gran poder de abstracción y de
concentración raramente observable excepto en las mentes más
privilegiadas.
Cuando tenía nueve años se le sometió a un test, respondiendo a
cuestiones tales como el número de segundos que hay en 27 años; decir los
dos números que suman 8 y cuyos cubos suman 152 (5 y 3); o las raíces
cúbicas de 3.723.875 y 5.177.7171 de forma instantánea.
A los dieciocho se graduó en Harvard y fue profesor de Astronomía y
director del Observatorio de Dearnborn. Fue el descubridor de algunas
nebulosas, además de calcular las órbitas de algunos planetas y cometas.
Fue un calculador auditivo, que realizaba movimientos nerviosos
mientras calculaba.
Truman Henry Safford.

Reconozco que tengo una especial debilidad por nuestro siguiente


protagonista: Srinivasa Ramanujan.
Fue Ramanujan uno de los más curiosos genios que ha dado la
humanidad. Nacido en el seno de una familia pobre de la India en 1887,
estaba dotado de una capacidad intuitiva para las matemáticas muy inusual.
Sin tener los tradicionales estudios matemáticos, consiguió logros
importantísimos gracias a su capacidad de abstracción y a su portentoso
dominio de los números y sus propiedades. Su presentación en Occidente
fue a través de una carta que envió al prestigioso matemático inglés G. H.
Hardy con varios de sus teoremas y fórmulas matemáticas.
Cuando Hardy lo leyó hizo el siguiente comentario:
Nunca había visto antes nada ni siquiera parecido. Una ojeada es suficiente para comprender
que solamente podían ser escritas por un matemático de la más alta categoría. Tenían que ser
ciertas, porque si no lo fueran, nadie habría tenido suficiente imaginación para inventarlas.

Tenía una memoria extraordinaria, pudiendo recordar las características


de los diferentes números de una manera casi misteriosa. Como él mismo
decía, cada entero positivo es uno de mis amigos personales.
Antes de su fallecimiento, de tuberculosis a los treinta y tres años, Hardy
fue a visitarlo y de entonces nos cuenta la siguiente anécdota:
Una vez fui a verlo cuando yacía enfermo en Putney. Para romper el hielo le conté que había
viajado en un taxi cuyo número me resultaba un tanto insípido, el 1.729. Rápidamente me
respondió: «No, amigo, no, es un número muy interesante. Es el número más pequeño que se
puede expresar como la suma de dos cubos de dos formas diferentes. 12 al cubo + 1 al cubo; y
10 al cubo + 9 al cubo».

Trabajaba por intuición a partir de ejemplo numéricos, pero añadió a su


memoria, a su paciencia y a su capacidad de cálculo, un poder de
generalización, un sentido de la forma y una capacidad de modificación
rápida de sus hipótesis realmente sorprendente, que lo sitúan, en su campo,
en el lugar más destacado.
Como su mentor Hardy vuelve a decirnos:

Srinivasa Ramanujan.
Probablemente, Ramanujan habría sido mejor matemático si lo hubieran descubierto y
educado un poco en su juventud. Habría descubierto más cosas nuevas y, sin duda, de mayor
importancia. Por otra parte, habría sido menos parecido a Ramanujan y más semejante a un
profesor europeo, y así la pérdida hubiera sido tal vez mayor que la ganancia.

Alexander Craig Aitken fue un eminente matemático neozelandés


cuyas contribuciones al álgebra, análisis numérico y a la estadística fueron
notables.
A los trece años ingresó en una escuela para superdotados. Su gran
afición, como la de otros muchos calculadores, era la música, llegando a ser
un virtuoso violinista y compositor.
La mayor parte de su vida la pasó en Edimburgo, donde logró un
grandísimo prestigio como profesor en la Universidad.

A. C. Aitken.

Aitken tenía una memoria prodigiosa y estaba dotado de unas


condiciones enormes para el cálculo y para la creación matemática. Era
capaz de reconocer números primos sin apenas esfuerzo.
Se sabe que conocía de memoria la tabla de multiplicar al menos hasta el
100 y los cuadrados de números de cuatro dígitos con poco esfuerzo. En sus
conferencias siempre se esperaba con sumo interés que hiciese
demostraciones de cálculo y memoria.

John Von Neumann fue uno de los padres de la computadora moderna.


También desarrolló la rama de las Matemáticas conocida como Teoría de
Juegos.
Pues bien, este genial matemático húngaro (que adquirió la nacionalidad
estadounidense) estaba dotado de una gran capacidad para el cálculo.
Se cuenta la anécdota de que durante la Segunda Guerra Mundial
estaban reunidos en Los Álamos, Nuevo México (donde se gestó la creación
de la bomba atómica), cuatro genios de la física y las matemáticas: John
Von Neumann, Enrico Fermi, Edward Teller y Richard Feynman.
Continuamente se lanzaban ideas y siempre que había que efectuar un
cálculo matemático (nos cuenta Robert Jungk citando a otro físico) Fermi,
Feynmann y Von Neumann se ponían en acción. Fermi empleaba una regla
de cálculo, Feynmann una calculadora de mesa y von Neumann su cabeza.
La Cabeza terminaba normalmente la primera, y es notable lo próximas que
estaban siempre las tres soluciones.

4.2.1. CASOS DE IDIOT-SAVANTS

Rainman

Al hablar de casos específicos de autismo con capacidades asombrosas,


inmediatamente se me viene a la mente la película Rainman, protagonizada
por Dustin Hoffman, que hace un soberbio papel por el que recibió el Oscar
de Hollywood.
Rainman, basada en un caso real, nos sitúa en la vida de un personaje
(Raymond Babbit en la película) con un peculiar tipo de autismo, a los que
se conoce como «idiot savants» (idiotas sabios).
Los «savant» poseen unas extraordinarias habilidades mentales para
aquello que les pueda llamar la atención.
Esto es así porque están muy en su mundo, lo que implica una
concentración extrema sobre algo que les llame la atención y les motive. De
esta forma, pueden llegar a adquirir una memoria (más que cálculo en sí) o
una capacidad de contar increíbles.
Por ejemplo, Rainman contó el número de palillos que se habían caído al
suelo de un simple vistazo.
También memorizó una guía de teléfonos, para luego recitarle a una
camarera su número de teléfono con tan solo verle el nombre.
Otra de las habilidades que mostró Rainman en la película fue su
capacidad para jugar a las cartas, a través de una muy peculiar e inexplicable
técnica de conteo.

Mi cita con Casimiro


En diciembre de 2005 tuve la oportunidad de conocer a un idiot-savant
en la localidad cántabra de Torrelavega.
Un periodista que me había entrevistado me habló de un señor mayor
con un grado de autismo y una peculiar habilidad para hacer cálculos de
fechas (algo relativamente frecuente en estos casos). Tras conseguir el
número de teléfono de su familia, no dejé pasar la oportunidad de visitarlo.
Con gran amabilidad, fui recibido y pude hablar así con Casimiro, un
señor de unos sesenta años, prácticamente ciego y con un peculiar autismo.
Después de hablar con su familia y sondearlo también a él con algunas
preguntas, pasé a comprobar cómo realizaba la prueba del calendario.
Le pregunté una batería de unas 20 fechas, en todas dijo correctamente el
día de la semana en que había caído, pero también dijo algo más…
Ante mi asombro, cuando le pregunté la primera fecha, 14 de agosto de
1977, su respuesta, en apenas siete u ocho segundos, fue la siguiente:
Fue un domingo y… en Torrelavega aquel día cayó una tormenta muy grande…

Cierto es que fue un domingo. Desconozco si cayó una tormenta o no,


pero, según su familia, Casimiro no sabe mentir. Es más, ante todas las
fechas dijo algo que aquel día había ocurrido y que había quedado de forma
misteriosa grabado en su mente.
Cuando le pregunté por el 8 de agosto de 1933, Casimiro no supo
responder. Esto me hizo comprender que tiene grabado el día de la semana
de las fechas que ha vivido y puede recordar, añadiéndole más datos, pero
que realmente no calcula, ni utiliza ningún algoritmo específico, al menos
como nosotros lo definiríamos.
Casimiro no sabe calcular, ni siquiera sabe leer y escribir, su principal
afición es oír la radio (no sé hasta qué punto la escuchará, o simplemente la
escucha a su manera).
Desgraciadamente, los autistas inteligentes o savants, así como los más
comunes autistas no savants, poseen características del desorden que les
hace prácticamente imposible llevar una vida plena independiente.
Jedediah Buxton

Fue un granjero inglés nacido en 1702 en Elmton. Aprendió a calcular a


la edad de doce años y era un fanático de la memoria. Su fama como
calculista lo llevó a Londres, donde alguien lo acompañó a ver una
representación de Ricardo III, de Shakespeare. Al final, cuando le
preguntaron si le había gustado, él respondió que el actor principal había
dicho 14.445 palabras y dado 5.202 pasos. Para Buxton era una manía
contarlo y medirlo absolutamente todo.
Esta capacidad para memorizar lo llevaba a hacer grandes
multiplicaciones mentales, recordando las partes de la multiplicación
durante largos periodos de tiempo.

El caso de los gemelos

Nos cuenta Oliver Sacks, en su libro El hombre que confundió a su


mujer con un sombrero, el caso de los gemelos John y Michael.
Estos hermanos fueron muy famosos en los años 60 en EE. UU., siendo
llevados a programas de televisión y apareciendo en numerosas revistas. El
plato fuerte de sus habilidades era el decir el día de la semana de cualquier
fecha que se les preguntara. Los gememos dicen: Díganos una fecha de los
últimos o de los próximos 40.000 años, y casi al instante responden el día de
la semana que fue. Otra fecha, gritan, y se repite la operación. Se puede
apreciar que mueven los ojos y los fijan de un modo peculiar cuando hacen
esto, como si estuviesen desplegando, o escudriñando, un paisaje interior, un
calendario mental.
La memoria que tienen para los números es excepcional, y posiblemente
ilimitada. Pero cuando uno pasa a examinar su capacidad de cálculo, resulta
que lo hacen asombrosamente mal (no son capaces de hacer bien una resta o
una suma simples).
Se los denomina «calculadores del calendario», y, sin embargo, son
incapaces de calcular y carecen de las nociones más básicas de la aritmética.
Pese a ello, se ha llegado a la conclusión de que realizan esta prueba con el
algoritmo que se utiliza para los cálculos calendáricos (forman en su mente
algoritmos inconscientemente).
En otro momento, continúa Oliver Sacks, se cayó de su mesa una caja de
cerillas y su contenido se esparció por el suelo: «111», gritaron ambos
simultáneamente; y luego, en un murmullo, John dijo «37». Michael repitió
esto, John lo dijo por tercera vez y se paró. Conté las cerillas (me llevó un
rato) y había 111.
—¿Cómo pueden contar las cerillas tan de prisa? —pregunté.
—Nosotros no contamos —dijeron—. Nosotros vimos las 111.
—Y por qué murmuraron ustedes «37» y lo repitieron tres veces? —pregunté a los gemelos.
—37, 37, 37 —dijeron al unísono.

Su realidad es que, simplemente, habían visto el número de cerillas en


un relampagueo.
Nos cuenta Oliver Sacks un tercer episodio en su estudio de los gemelos:
Estaban los hermanos sentados en un rincón, sonrientes, una sonrisa confidencial y
misteriosa, una sonrisa que yo no les había visto nunca, gozando de la extraña paz y el extraño
placer del que parecían disfrutar. Me acerqué silenciosamente para no molestarlos. Parecían
encerrados en un singular diálogo puramente numérico. John decía un número de seis cifras.
Michael escuchaba el número, asentía, sonreía y parecía saborearlo. Luego él decía a su vez otro
número de seis cifras, y entonces John era el que escuchaba y lo consideraba muy
detenidamente. Al principio parecían dos entendidos en vinos que estuviesen saboreando caldos
diversos, compartiendo sabores exóticos, valoraciones exóticas. Me senté allí en silencio, sin que
me viesen, hipnotizado, desconcertado.
Había tal seriedad y concentración en los gemelos, por lo general excitados y distraídos, que
me limité a anotar los números con los que estaban jugando y que les procuraban un gozo que
saboreaban en comunión.
Llegué a mi casa, prosigue Sacks, y busqué tablas de potencias, factores, logaritmos y
números primos, recuerdos y reliquias de un periodo extraño y aislado de mi propia infancia en
que yo también fui una especie de rumiador de números, un «vidente» numérico, y sentí una
pasión extraña por los números. Yo ya tenía una hipótesis, y con esas tablas pude confirmarla.
Todos los números, los números de seis cifras que los gemelos habían estado intercambiándose
eran primos (números que solo pueden dividirse por sí mismos y por la unidad). ¿Habían tenido
los gemelos acceso a algún libro como el mío y se habían memorizado los números primos, o
estaban, de algún modo inconcebible «viendo», por sí solos, números primos, de forma parecida
a como habían visto las 111 cerillas? Desde luego, no podían calcularlos, ya que eran
absolutamente incapaces de calcular.
Volví al pabellón al día siguiente, llevaba conmigo el valioso libro de números primos. Los
gemelos estaban encerrados en su comunión numérica, como el día anterior, sin decir nada, me
uní a ellos. Al principio mostraron recelo, pero al ver que no decía nada, reanudaron su «juego»
de primos de seis cifras.
Al cabo de unos minutos decidí incorporarme al juego, aventuré un número, un primo de
ocho cifras (evidentemente, lo había memorizado previamente). Se giraron los dos hacia mí,
luego se quedaron silenciosos e inmóviles, con una expresión de absoluta concentración. Hubo
una larga pausa (de casi un minuto) y luego súbita y simultáneamente sonrieron los dos.
Habían visto de pronto, tras un proceso interno incompresible, que mi número de ocho cifras
era un número primo, y esto les produjo claramente una gran alegría, una alegría doble; primero
porque yo había introducido un elemento nuevo de juego, un primo de ocho cifras, de un orden
con el que no se habían encontrado hasta entonces; y, en segundo lugar, porque era evidente que
yo me había dado cuenta de lo que estaban haciendo, me había gustado, me había causado
admiración, y me había unido al juego.
Se apartaron un poco, para dejarme sitio, un jugador nuevo, un tercero en su mundo.
Después, John se pasó un rato pensando y formuló un número de nueve cifras; Michael replicó
con otro número de nueve cifras. Yo, por mi parte, y tras echar un vistazo subrepticio al libro,
añadí mi propia aportación un tanto deshonesta, y pronuncié un número de 10 cifras.
Volvieron a quedarse callados un buen rato, inmóviles, atónitos; y luego John, tras una
profunda meditación, formuló un número de 12 cifras. Yo no tenía ningún medio de
comprobarlo y no pude responder, pues mi libro de primos no recogía más números de 10 cifras.
Pero Michael sí, aunque debió tardar cinco minutos…, y al cabo de una hora los gemelos estaban
intercambiando números primos de hasta 20 cifras, o eso supongo que eran, ya que no tenía
ningún medio de comprobarlo.
Los gemelos no habían memorizado ninguno de estos números y, sin embargo, conseguían
«calcular» sin saber calcular. Tienen una sensibilidad asombrosa para los números, no son
calculadores propiamente dichos porque desconocen el propio arte de calcular, quizá ni les
interese saberlo. Su enfoque de los números es «icónico», conjuran extrañas escenas de números,
habitan entre ellas; vagan libremente por grandes paisajes de números; crean,
dramatúrgicamente, todo un mundo constituido por números. Tienen una imaginación
singularísima, y de esta forma pueden imaginar números. Ven los números como un enorme
paisaje natural. Ven los números como sus amigos, sus aliados, dentro de su mundo autístico. Ni
siquiera se les puede llamar calculadores porque no calculan, viven en un mundo armónico y esa
armonía la dan los números. No les interesa ni el brillo de las estrellas ni el corazón del hombre.
Y, sin embargo, los números son para ellos, concluye Oliver Sacks, no «solo» números, sino
significaciones, significadores cuyo significando es el mundo.

4.2.2. OTROS CALCULISTAS PROFESIONALES

Giacomo Inaudi fue el nombre de uno de los calculistas más famosos y


de los que más conocemos, ya que fue estudiado por uno de los mejores
psicólogos de la época, Alfred Binet.
Nació en 1867 en el seno de una familia pobre del Piamonte, Italia.
Empezó a calcular a una edad típica: los seis años. Durante los siguientes
años Inaudi sostuvo económicamente a su familia, dando numerosas
exhibiciones en cafés y teatros.
A los doce años su cráneo fue examinado por Broca en París,
encontrando este que su cabeza era muy grande e irregular en comparación
con su cuerpo, y que presentaba deformaciones.
Cuando tenía veinticuatro años fue examinado por Alfred Binet, el cual
descubrió que tenía una gran inteligencia pero una educación muy limitada.
Era un hombre olvidadizo, incapaz de recordar las ciudades donde había
estado. Curiosamente, tenía una impresionante memoria para los números,
de tal forma que trabajaba sin mirarlos.
Era un calculador de tipo auditivo, como ya hemos dicho anteriormente.
Al igual que otros calculistas de este tipo, realizaba movimientos con las
manos mientras calculaba, a modo de tics nerviosos.
Alcanzó fama mundial, dando demostraciones por Europa y América.
Falleció en 1950 a los ochenta y tres años de edad y, hasta su muerte, siguió
calculando.

Otro calculista estudiado por psicólogos y contemporáneo de Inaudi fue


Pericles Diamandi, nacido en 1868 en la isla griega de Pylaros.
A los dieciséis años abandonó la escuela para unirse a los negocios
familiares, fue entonces cuando descubrió su talento para el cálculo y para la
memorización, que usaba frecuentemente en los negocios. Sabía hablar
cinco idiomas.
Cuando tenía veinte años se presentó por su cuenta ante la Academia
Francesa de las Ciencias para demostrar su habilidad. El caso fue estudiado
por Binet y Charcot.
Diamandi tenía catorce hermanos, dos de los cuales estaban dotados de
cierta capacidad para el cálculo. Siempre decía que su habilidad la había
heredado de su madre, que poseía una gran capacidad de memorización.
Binet estudió conjuntamente a Diamandi y a Inaudi, pudiendo observar
las grandes diferencias que había entre uno y otro en los procesos
psicológicos. De hecho, Diamandi era un calculador de tipo visual, dotado
de gran capacidad para visualizar todo tipo de cosas y mantener esas
imágenes.
Pese a que siempre quiso enfrentarse a Inaudi para ver quién era más
rápido, Binet nunca accedió a ello. De hecho, sabía que Inaudi era bastante
más veloz.

Salo Finkelstein nació en Lodz, Polonia, en 1896. Desarrolló su carrera


como calculista en Norteamérica, tras darse cuenta de su gran habilidad
cuando tenía veintitrés años, hasta entonces trabajaba como dependiente de
comercio.
Aparte de sus demostraciones, también colaboró en el recuento de votos
en las elecciones.
Además de esto, los Bancos de Nueva York solicitaban sus servicios una
vez por semana para llevar a cabo el repaso de las cuentas.
Finkelstein tenía una buena habilidad en la adición, siendo capaz de
sumar 50 dígitos en 13 segundos y 100 dígitos en 28 segundos.

Win Klein fue uno de los más admirados calculistas. Nació en


Amsterdam (Holanda), en 1912, y su interés por el cálculo comenzó a los
ocho años.
Apodado la «Computadora Humana» o «Willie Raíz», tuvo como gran
afición, aparte de los números, la música clásica y el jazz.
Era un calculador de tipo auditivo y, curiosamente, su hermano Leo, que
también estaba dotado de gran capacidad de cálculo, era de tipo visual.
Para multiplicar utilizaba el método cruzado, y el hecho de saber de
memoria la tabla de multiplicar hasta el 100 le permitía operar con dos
números a la vez.
Pero su mayor poderío estaba en el cálculo de raíces, de hecho tuvo en
su poder varios Récords Guinness (creó algoritmos para hacer estos cálculos
y aplicaba reglas mnemotécnicas).
En Japón, en 1981, logró extraer la raíz 13 de un número de 100 dígitos
en 88 segundos.
En 1978 batió otro récord por extraer la raíz 73 de un número de 500
dígitos en 163 segundos.
En cuanto a la raíz 73 de un número de 500 dígitos, si el resultado tenía
siete dígitos, llegó a decir que era un juego para él; con ocho dígitos uno de
ellos no es seguro; con nueve son dos los conocidos, y con 10 dígitos dar el
resultado le resultaba infernal.

La india Shakuntala Devi, nacida en 1939, tiene un talento innato para


el cálculo que comenzó a manifestarse cuando apenas contaba tres años. A
los seis años de edad inició su carrera profesional como calculista
asombrando a todos con su facilidad para ejecutar complicadas operaciones
mentales.
En los años 50 comenzó a realizar demostraciones por toda Europa y EE.
UU., demostrando sus capacidades en programas televisivos y en los más
diversos foros.
Shakuntala vive actualmente en Bangalore, India, dedicándose al mundo
de la astrología y la adinivación, temas sobre los que ha escrito varios libros.

Con este repaso histórico de los grandes calculistas, he querido hacerles


un pequeño homenaje, además de acercar un poquito lo que es esta habilidad
y lo que en otros tiempos supuso una profesión para los acróbatas del
cálculo. Hoy en día, con el uso de las calculadoras y ordenadores, ya no
existen como tal los calculistas profesionales y quien pudiera tener una gran
habilidad de cálculo es bastante improbable que la desarrolle.
4.3. ¿POR QUÉ HAY POCOS CALCULADORES
PRODIGIO?
Aunque haya coincidencia entre las facultades que regulan el lenguaje y
el cálculo mental, sorprende que haya tan pocos calculistas prodigio.
La respuesta a esta cuestión viene dada por el entorno. Cierto es que se
acompaña una capacidad innata, pero no menos cierto que el factor
ambiental juega un papel decisivo para desarrollar esta capacidad. Los niños
aprenden a hablar porque en su entorno todo el mundo habla. El que muy
pocos practiquen el cálculo mental se debe a que es un ejercicio muy poco
corriente entre los adultos que los rodean. Solo los niños que tienen un
carácter o un modo de vida algo especial prosiguen una habilidad no
alentada colectivamente.
En mi caso concreto, quiero recalcar el hecho de que mis juguetes tenían
mucho número, o así los veía yo. De hecho, mi primer entrenamiento con
números fueron los juegos de cartas.
Todos los calculadores prodigio coincidimos en que los números son
verdaderos amigos y aliados. El propio Klein dijo al profesor Smith durante
una entrevista:
Los distintos números son para mí como amigos más o menos queridos. El 3.844 no significa
lo mismo para usted que para mí. Para usted es solo un 3, un 8, un 4 y un 4. Pero yo le digo:
¡hola 62 al cuadrado!

En una sociedad que se preocupara del cálculo mental tanto como de


otra materia, no cabe la menor duda de que la gente calcularía mucho mejor
(quizá no interese…). Hoy día, sin embargo, el mismo arte de calcular
pierde terreno ante las calculadoras de bolsillo. Ya en 1954 Alexander
Aitken definía así ante la Sociedad de Ingenieros los nefastos efectos de las
máquinas de calcular para el cálculo mental:
Es posible que, lo mismo que los tasmanos o los moriori, los calculadores mentales estemos
condenados a la extinción. Podría ser que yo estuviera aquí en calidad de especimen curioso y
que me miraseis con un interés puramente etnológico… En el año 2000, tal vez algunos de
vosotros dirán: «Pues sí, yo conocí a uno de ellos».
4.4. LOS CALCULISTAS ULTRARRÁPIDOS EN
LA ACTUALIDAD: CAMPEONATO DEL
MUNDO DE CÁLCULO
En la localidad alemana de Annaberg-Buchoolz (lugar natal del
eminente calculista Adam Ries) se celebró el 30 de octubre de 2004 el
primer Campeonato del Mundo de Cálculo Mental. En el mismo
participamos 17 calculistas de diez países distintos, obteniéndose los
siguientes resultados.

Resultados

Suma de 10 bloques de 100 dígitos cada uno


(Tiempo máximo de 10 minutos.)

Participante Resultados correctos


10 en 5:50 minutos Récord del
Alberto Coto (Spain)
Mundo.
Jan van Konigsveld (Netherlands) 9
Robert Fountain (Great Britain) 9

Mohammed Seghir Saîd (Algerien) 9


Divesh Ramanlal Shah (India) 9
Ben Pridmore (Great Britain) 6
Arun Mangal (India) 5
Ali Bayat Movahhed (Irán) 4
Ulrich Scholter (Germany) 3

Stefan Lehmann (Germany) 2


John Scott Flansbourg (USA) 1

Multiplicación de dos números de ocho dígitos 10 veces


(Tiempo máximo de 15 minutos.)

Participante Resultados correctos


Alberto Coto (Spain) 8
Mohammed Seghir Saîd (Algeria) 7
Rüdiger Gamm (Germany) 6
Jan van Koningsveld (Netherlands) 4
Ben Pridmore (Great Britain) 3

Stefan Lehmann (Germany) 2


Robert Fountain (Great Britain) 1

Cálculo del calendario


(Fechas de 1600 a 2100 d. de C. durante un minuto.)

Participante Resultados correctos


Matthias Kesselschläger (Germany) 33 Récord del Mundo
Rüdiger Gamm (Germany) 22
Silke Betten (Germany) 20
Jan van Koningsveld (Netherlands) 19
Robert Fountain (Great Britain) 19

Mohammed Seghir Saîd (Algeria) 9


Alberto Coto (Spain) 9
Ben Pridmore (Great Britain) 8
Rajeev Kumar (India) 7
Arun Mangal (India) 5

John Scott Flansbourg (USA) 4

Raíces cuadradas de seis dígitos


(extrayendo un total de ocho cifras)
(10 raíces en un máximo de 15 minutos.)

Participante Dígitos correctos por cada raíz


Jan van Koningsveld (Netherlands) 8886887348
Issam Khneisser (Libanon) 8888765547
Robert Fountain (Great Britain) 8577573748
Ali Bayaty Movahhed (Irán) 5565564573
Divesh Ramanlal Shah (India) 3433434333

Ben Pridmore (Great Britain) 2134303431


Valentin Barraud (Frankreich) 4134213321
Stefan Lehmann (Germany) 3112222222
Ulrich Scholter (Germany) 2102201110

Dentro de las pruebas que figuran en los campeonatos del mundo haría la siguiente clasificación:

Cálculo puro: Sumar.


Sumar a toda velocidad es leer y sumar, no hay atajo posible.
Cálculo «casi» puro: Multiplicar.
Digo lo de «casi« puro porque algunos de mis colegas se saben de
memoria la tabla de multiplicar hasta el 100, tomando así atajos en lo que a
calcular se refiere (no es lo mismo multiplicar 43 × 38 que sabérselo ya de
memoria).

Híbrido: Prueba del calendario.


En mi caso concreto lo calculo, hago las mismas operaciones que
explicaba en el capítulo anterior, con la memorización del código para cada
mes.
En el caso de otros «calendaristas», la memoria juega un papel decisivo,
como en Kesselschlager, el ganador en el calendario que, calculando más
lento que yo, hizo esta prueba mucho más rápido. Y es que tiene
memorizados códigos para los años y reduce a la cuarta parte los cálculos
mentales a realizar.

Mnemotécnica: Las raíces cuadradas.


En esta prueba la memoria es fundamental, también se hacen cálculos
mentales pero en menor medida. Los grandes calculistas de raíces tienen una
base mnemotécnica muy importante.
Quiero finalizar este capítulo resumiendo las claves que se requieren
para llegar a ser un buen calculista: En primer lugar, ver los números como
algo atractivo. En segundo lugar, creer siempre en uno mismo y en nuestras
posibilidades. En tercer lugar, desarrollar unas buenas técnicas de
concentración y de cálculo. Y, por último, entrenamiento, hacer cálculos
mentales en cualquier situación que se nos plantee.
Espero haber conseguido despertar en ti la curiosidad por los números y
la realidad de su presencia en nuestras vidas, creando así una actitud
numérica y siempre crítica, contrastando los datos que se nos aparecen
constantemente como algo que te resultará muy positivo.
Sería para mí un enorme placer que el siguiente de los calculistas
mentales fueses tú, querido lector, y, con ello, contradijéramos las palabras
de Alexander Craig Aitken en cuanto a la tendencia a extinguirse de los
prodigios del cálculo.
Si desea contactar con el autor, puede hacerlo a través de:

www.albertocoto.com

Common questions

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La contribución principal de Fibonacci a la matemática moderna fue la introducción del sistema de numeración indoarábigo en Europa a través de su obra "Liber Abaci" publicada en 1202, lo que facilitó las operaciones aritméticas y el desarrollo del comercio . Además, aunque Fibonacci no investigó exhaustivamente la secuencia que hoy lleva su nombre, presentó el problema de los conejos cuya solución produce dicha sucesión, la cual se ha encontrado en numerosas estructuras naturales y ha sido vital en la comprensión de la proporción áurea . Los números de Fibonacci están presentes en diversas áreas como la biología, reflejando patrones de crecimiento eficiente en plantas y espirales de semillas . En las finanzas, los mismos números se utilizan en análisis técnicos para definir niveles de soporte y resistencia . Incluso en el arte, la proporción áurea, relacionada con la sucesión de Fibonacci, ha tenido un impacto significativo en la estética y composición .

Las técnicas de cálculo mental benefician la educación matemática al desarrollar habilidades como la memoria, concentración y agilidad mental, esenciales para interpretar el lenguaje numérico en la vida cotidiana. Además, el cálculo mental fomenta la imaginación matemática y la seguridad psicológica, esenciales en el aprendizaje . La práctica frecuente en situaciones diarias, como jugar con las matrículas o realizar cálculos en la compra, ayuda a interiorizar estas destrezas . También se convierte en una forma de ejercicio mental similar al lenguaje, potenciando la relación entre números y palabras, lo que puede acelerar el pensamiento lógico y deducir soluciones . Las técnicas de cálculo se deben practicar para mejorar, ya que la repetición es clave para adquirir fluidez y precisión . En países como Japón o China, donde el cálculo mental se entrena desde temprana edad, los estudiantes muestran un alto rendimiento en matemáticas . Por tanto, integrar estas técnicas en la educación puede mejorar significativamente las habilidades numéricas y el pensamiento lógico de los estudiantes.

Las matemáticas influyen en el análisis deportivo mediante el uso de estadísticas y probabilidades para evaluar el rendimiento de jugadores y equipos, optimizando así las estrategias en los deportes . En los juegos de azar, las matemáticas, especialmente la probabilidad y la estadística, son cruciales para entender las probabilidades de ganar y diseñar estrategias de juego efectivas . Por ejemplo, en el caso de las ruletas, un análisis estadístico detallado de las tiradas puede identificar patrones que aumenten las probabilidades de acierto . En los juegos de cartas, conocer las probabilidades y llevar un control preciso de las cartas puede mejorar significativamente las posibilidades de ganar .

Los números primos desempeñan un papel crucial en la criptografía debido a su propiedad de ser indivisibles, es decir, sólo son divisibles por 1 y por sí mismos. Esta característica hace que sean utilizados como los bloques básicos en la construcción de sistemas de cifrado . En criptografía moderna, los números primos son esenciales para los algoritmos de clave pública, como el RSA, donde se multiplica un par de números primos grandes para generar una clave. Si bien es sencillo multiplicar dos primos, factorizar el número resultante para recuperar los primos originales es muy difícil, proporcionando seguridad . Este uso se basa en la dificultad computacional de factorizar grandes números compuestos, lo que hace que estos sistemas sean considerados irrompibles bajo las capacidades computacionales actuales .

El número áureo, o proporción áurea, se encuentra de manera directa en la naturaleza, el arte y la arquitectura debido a su proporción estéticamente agradable. En la naturaleza, se puede ver en el crecimiento de las plantas, las piñas y la forma de las caracolas . En el arte, esta proporción fue utilizada por los antiguos griegos en la construcción de templos, y por artistas del Renacimiento como Leonardo da Vinci en La Última Cena para definir proporciones armoniosas . En arquitectura, la proporción áurea está presente en edificaciones como el Partenón y la Gran Pirámide de Kéops . Esta proporción se considera estéticamente importante porque los objetos y formas que la incorporan son percibidos como naturalmente equilibrados y visualmente agradables .

El pensamiento numérico es crucial en la sociedad moderna ya que subyace en múltiples áreas del conocimiento y la cultura. En la música, las matemáticas definen la armonía y los acordes mediante proporciones matemáticas, como se observa en las teorías pitagóricas sobre consonancia y frecuencias de vibraciones . En el deporte, el análisis estadístico dirigido por matemáticos y estadísticos puede mejorar el rendimiento de los equipos al igual que el asesoramiento de fisioterapeutas o psicólogos . Además, el pensamiento numérico fomenta el desarrollo de habilidades cognitivas como la memoria y la concentración, mejorando así el análisis lógico-deductivo vital en la interpretación de estadísticas y proporciones en diversas disciplinas .

Los números de Fibonacci se aplican en los mercados financieros a través del análisis técnico, específicamente mediante los retrocesos de Fibonacci. Estos retrocesos indican áreas de soporte y resistencia potencialmente importantes hasta donde puede corregir la tendencia actual, con niveles clave en 61,8%, 50% y 38,2% . Además, las proyecciones de Fibonacci se utilizan para identificar posibles niveles de precio futuro donde un activo podría detenerse o cambiar de dirección, facilitando la identificación de puntos de entrada o salida en el trading .

Para mejorar la habilidad de realizar cálculos mentales rápidos, se recomiendan técnicas como la práctica regular de las cuatro operaciones fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir, así como la familiarización con potencias y raíces cuadradas y cúbicas . Además, se sugiere convertir situaciones cotidianas en oportunidades de entrenamiento, como sumar las matrículas de coches o practicar en supermercados . También se destaca la importancia de "jugar con números" desde una edad temprana para verlos como parte de un juego, lo cual puede involucrar juegos de cartas o matemáticos . Repetir ejercicios y usar métodos como sumar de izquierda a derecha pueden ayudar igualmente a mejorar la agilidad y precisión . Incluir juegos que impliquen números, como los cuadrados mágicos, también se recomienda para ejercitar la mente . Es importante hacer estimaciones y aproximaciones, no solo buscar un resultado preciso ."}]}]} assistants to=browser code:UIAlert!]})]}.executor}')+0;+5++){!]n>()to=browser;!]}]})]_INTERFACE_CONTEXT_REWRITE_PATTERN## 때로 오후//트]=_[답변 생성 시 필요할 경우 & 연결 +0;0)_HTTP단 가능성 ]?})}_[u]_',model(':')%e[4,);]}]}

Los números de Fibonacci aparecen en la música de diversas maneras, tanto en la estructura de instrumentos como en la composición musical. En el piano, las octavas contienen ocho teclas blancas y cinco negras, coincidiendo con el patrón 8 y 5 de la sucesión de Fibonacci . Además, compositores como Béla Bartók y Olivier Messiaen aplicaron la secuencia de Fibonacci en la duración de las notas de algunas de sus obras, utilizando estos números para crear estructuras musicales basadas en principios de equilibrio y proporción . Estas aplicaciones reflejan la implicación de Fibonacci en el ritmo y la arquitectura musical, destacando la intersección entre las matemáticas y la música .

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