Eco-Doppler Arterial y Venoso en MMII
Eco-Doppler Arterial y Venoso en MMII
I Prólogo
II Agradecimientos
III Introducción
IV Anatomía arterial aplicada al eco-doppler
1. Características de normalidad
2. Características de anormalidad
3. Referencias anatómicas generales
4. Sector aorto-iliaco
5. Sector fémoro-poplíteo
6. Tronco tibio-peroneo y distales
VI Método de exploración
1. Patología aneurismática
2. Patología oclusiva
3. Limitaciones de la exploración
4. Signos indirectos de enfermedad
1. Válvulas Venosas
2. Bomba muscular
3. Respiración
1. Recuerdo anatómico
2. Anomalías Anatómicas
3. Indicaciones para su exploración
4. Protocolo de exploración
1. Recuerdo Anatómico
2. Indicación para su exploración
3. Protocolo de exploración
4. Cuando debe sospecharse una TVP
1. Recuerdo anatómico.
2. Anomalías anatómicas.
3. Protocolo de exploración.
4. Característica de normalidad de la vena femoral
1. Anatomía
2. Anomalías anatómicas
3. Protocolo de exploración
4. Flebitis de la vena safena interna
5. Exploración de la Vena Poplitea
1. Recuerdo anatómico
2. Anomalías anatómicas
3. Protocolo de exploración
4. Diagnóstico de TVP
1. Anatomía
2. Protocolo de exploración
1. Hematoma
2. Adenopatía
3. Aneurisma poplíteo
4. Quiste sinovial
5. Sarcoma
1. Concepto
2. Fisiopatología y Características Eco-doppler
1. Terminología
2. Clasificación CEAP
Hasta hace no mucho tiempo, pocos cirujanos vasculares hubieran realizado un bypass fémoro-popliteo
basándose exclusivamente en la información obtenida mediante eco-doppler. Hoy en día, son numerosos los
grupos quirúrgicos que selectivamente practican con éxito cirugía de revascularización arterial, utilizando
únicamente los ultrasonidos como método diagnóstico.
Sin embargo, este entusiasmo en la llamada tecnología “no invasiva” no está exento de problemas.
La arteriografía, continúa siendo el "gold standard" del diagnóstico de la enfermedad oclusiva arterial.
Obtiene imágenes nítidas de la luz arterial, perfectamente reconocibles y familiares para los cirujanos
vasculares. Son además visibles e interpretables en cualquier ocasión, permitiendo ganar confianza y
seguridad en la excelencia del procedimiento quirúrgico ofrecido al paciente.
El eco-doppler proporciona no sólo información anatómica, sino también hemodinámica. Las conclusiones se
obtienen mediante el estudio del sistema arterial segmento a segmento, en el mismo instante de la
exploración. El registro de los hallazgos mediante fotografías múltiples o grabaciones en video no transmite
el mismo grado de confianza que la exploración en directo. Esta última característica limita en gran medida
su aplicación.
El eco-doppler arterial, por tanto, es una técnica en evolución, que precisa de una mayor objetividad e
independencia del explorador.
Este libro nace con el deseo de ofrecer una visión quirúrgica de los aspectos más esenciales de la
exploración arterial con eco-doppler de los miembros inferiores. Se ha realizado un especial esfuerzo en la
interpretación de la imagen en modo B mediante ilustraciones descriptivas de la anatomía ecográfica.
También se han intentado destacar todas las características especialmente importantes desde el punto de
vista quirúrgico. El capítulo dedicado al eco-doppler del sistema venoso incorpora una visión actual del
diagnóstico de la trombosis venosa profunda, síndrome postrombótico e insuficiencia venosa.
En los próximos años el eco-doppler va a ocupar un lugar esencial en el diagnóstico vascular, y todos
aquellos profesionales implicados en el cuidado del paciente vascular deberían estar familiarizados con estas
exploraciones.
Juan Fontcuberta
Anatomia arterial.
1. CARACTERÍSTICAS DE NORMALIDAD:
En general, la imagen eco-doppler de una arteria sana se caracteriza por la existencia de pulsatilidad, transmitiendo un
movimiento rítmico al medio que la rodea. Ello sucede en arterias de mediano y gran calibre. En arterias de pequeño
calibre, la transmisión de esta pulsatilidad es inapreciable.
En un plano transversal, la imagen arterial en modo B se caracteriza por tener un área circular anecoica y un perímetro
hiper-ecogénico de pequeño grosor.
· Alteraciones de la textura.
· Alteraciones morfológicas.
· Alteraciones de la permeabilidad.
Antes de comenzar la exploración arterial, es necesario realizar un pequeño interrogatorio sobre los antecedentes
médicos y una inspección del paciente, atendiendo fundamentalmente a su situación clínica cardiovascular.
La presencia de disnea de reposo, cianosis labial, elevación de la presión venosa yugular, taquiarritmias, ascitis, o
edemas en extremidades, pueden ayudarnos a sospechar la existencia de una cardiopatía que tal vez influya
decisivamente en la interpretación de la curva doppler arterial periférica.
Los factores hemodinámicos más importantes que influyen de una manera notable en el registro arterial periférico
de la curva doppler de velocidad son: el ritmo y volumen de eyección cardiaco, el área vascular y las resistencias
periféricas.
Entre las alteraciones del ritmo cardiaco, una de las más frecuentes e importantes es la taquiarritmia. Puede
asociarse a insuficiencia cardiaca con disminución del volumen de eyección, al igual que situaciones de bajo gasto.
El registro de la curva de velocidad doppler en arterias de mediano calibre se altera en estas circunstancias, disminuyendo
el pico sistólico de velocidad (VPS) y perdiendo su componente de inversión diastólica, también provocado por un aumento
de las resistencias periféricas que tratan de redistribuir el flujo hacia el lecho vascular cerebral y visceral.
En arterias de pequeño calibre, el registro de la señal doppler puede llegar a ser indetectable.
Una circunstancia frecuente que dificulta la valoración de la permeabilidad arterial es la localización de las arterias en
planos excesivamente profundos. Ello se produce fundamentalmente en el sector aorto-iliaco o en cualquier sector cuando
el paciente es muy obeso.
Las arterias iliacas siguen desde su origen en la aorta la curvatura pélvica, en un plano retroperitoneal, profundizándose
hasta originar la arteria hipogástrica y ascendiendo a continuación hasta alcanzar el ligamento inguinal.
Durante todo su recorrido salvo en la zona más distal del espacio pro-peritoneal, por encima del ligamento inguinal, se
encuentran cubiertas por las asas intestinales, el ciego en la derecha y el colon izquierdo y sigma en la izquierda. La
localización profunda y el gas intestinal impiden valorar correctamente y en su totalidad el sector aortoiliaco en un alto
porcentaje de pacientes.
La valoración de la permeabilidad en modo B del sector arterial distal constituye probablemente uno de los retos más
importantes del eco-doppler. Exige experiencia, y un conocimiento amplio de la anatomía así como de la optimización de
los parámetros eco-doppler a situaciones de baja velocidad.
Es fundamental conocer los puntos de referencia óseos, de
fascias musculares y referencias de estructuras venosas para
localizar la arteria distal.
Con frecuencia, en situaciones de enfermedad, la existencia
de segmentos arteriales proximales ocluidos, proporciona
unas curvas de velocidad doppler muy alteradas en estos
segmentos distales, que consiguen mantener su
permeabilidad gracias a la circulación de suplencia.
Las conclusiones acerca de la permeabilidad o no de estos
segmentos se deben llevar a cabo tras lograr proyecciones
adecuadas longitudinales con un ángulo inferior a 60º, y
mejorar al máximo aquellos parámetros ecográficos que
permiten la detección de bajos flujos.
Esta diferencia entre frecuencia emitida y reflejada es directamente proporcional a la velocidad de flujo, a la frecuencia de
los ultrasonidos y al coseno del ángulo de incidencia doppler. Cuando el ángulo de incidencia es de 90º, su coseno es cero,
siendo imposible detectar la velocidad de los hematíes en éstas circunstancias.
Cuando el calcio se localiza de un modo excéntrico, se puede modificar el ángulo de insonación hasta encontrar una zona
donde el calcio quede en la pared posterior.
En zonas de cicatriz o en estudios precoces postoperatorios, las características de los tejidos se modifican y alteran la
penetración de los ultrasonidos.
Las pequeñas burbujas de aire atrapadas entre planos de incisiones quirúrgicas recientes, tardan tiempo en desaparecer,
dificultando los estudios eco-doppler de control precoz tras la cirugía de revascularización arterial.
El estudio arterial de las extremidades inferiores implica no sólo al conocimiento del grado de permeabilidad arterial, sino a
la valoración ecográfica de las lesiones arteriales que provocan dicha alteración, ya sean estenosis u oclusiones.
Las arterias de mediano y gran calibre se caracterizan por presentar una luz anecoica delimitada por dos líneas de
reflexión de ultrasonidos, en un plano longitudinal de la arteria.
En condiciones óptimas de insonación sobre arterias sanas, se puede incluso diferenciar en la pared arterial dos
componentes. La porción intimal y subintimal crean una línea de reflexión junto con la porción media y adventicia, ambas
separadas por una línea hipoecogénica.
La ausencia de estas características de normalidad se han empleado como marcadores de la enfermedad arteriosclerótica
precoz y en el estudio de su historia natural.
Diferentes trabajos han estudiado la modificación en la textura ecográfica de la pared arterial tras la aplicación de
diferentes pautas farmacológicas, ejercicio físico o abandono del hábito de fumar.
En estadios avanzados de enfermedad, las placas arterioscleróticas se complican, produciéndose una alteración en la
estructura y composición, donde alternan habitualmente zonas hipo e hiperecogénicas.
Las placas, pierden por tanto su homogeneidad. La transformación fibrosa de la placa aumenta su ecogenicidad y puede
degenerar en una placa complicada, con presencia de focos hemorrágicos y trombosis en su interior que provocan su
rotura, con fenómenos asociados de disección, ulceración y embolización.
La localización de grandes depósitos de lípidos, la hemorragia en el interior de la placa o el trombo residual, provocan
placas con un componente mixto ecográfico, donde pueden predominar zonas hipoecogénicas o anecoicas que nos
sugieren la existencia de una placa complicada.
Aunque el trombo residual puede manifestarse en un primer momento como una zona hipoecogénica, en su evolución
aumenta su ecogenicidad, al desarrollarse la transformación fibrosa del trombo, aunque no es posible determinar con
seguridad el tiempo que transcurre en este proceso.
El estudio en modo B de estas placas exige una excelente optimización de los parámetros ecográficos, ya que la
modificación de la frecuencia, foco o escala de grises puede modificar sustancialmente el aspecto ecográfico de la placa.
La placa debe estudiarse en proyecciones longitudinales y transversales, ya que una placa excéntrica en una única
proyección longitudinal podría pasar desapercibida.
La aplicación del color es útil sobre todo en placas tan hipoecogénicas que no se visualizan en modo B, siendo
sospechadas únicamente por la ausencia de una ocupación completa con color de la luz arterial.
La presencia de ulceraciones sobre la placa arteriosclerótica también se puede valorar mediante ecografía en modo B,
aunque se ha demostrado una sensibilidad y especificidad escasa en el diagnóstico de placas ulceradas.
Probablemente el eco-doppler contribuye sobre todo a definir aquellas placas que no se encuentran ulceradas, ya que las
placas de superficie irregular son erróneamente diagnosticadas como ulceradas y existen muchos falsos positivos respecto
a la presencia de úlceras en la exploración.
La propia placa y las irregularidades en su superficie generan abundantes turbulencias del flujo arterial, que puede originar
la persistencia de una señal de color en determinadas zonas de la placa, a menudo confundidas con úlceras.
Además, placas con aparente superficie lisa, corresponden a placas ulceradas, no visibles ecográficamente debido a la
presencia de trombo en el interior de la úlcera.
Las principales alteraciones morfológicas que se deben valorar mediante eco-doppler en modo B del sector arterial
periférico en miembros inferiores son:
• Anormalidades respecto al tamaño: arteriomegalias, aneurismas, pseudoaneurismas
• Anormalidades respecto a la localización: desplazamientos arteriales por masas compresivas, atrapamiento de la arteria poplítea, origen
anómalo de las arterias.
• Anormalidades respecto a su aspecto: enfermedad quística adventicial, fístula arterio-venosa postraumática.
La proyección transversal permite realizar mediciones del diámetro de las arterias. Aquellas arterias dilatadas de un modo
uniforme a lo largo de todo un segmento arterial se dice que presentan una arteriomegalia.
Es importante su detección, ya que permiten comprender mejor las curvas de velocidad doppler.
En general, y sin que existan estenosis u oclusiones arteriales proximales, las velocidades sistólicas pico son menores y
habitualmente se pierde el componente de inversión diastólica. La detección de una arteriomegalia debe hacer más
minuciosa la búsqueda de aneurismas verdaderos en el sector aortoiliaco y fémoro-popliteo.
Una arteriomegalia también puede ser el resultado de una fístula arteriovenosa postraumática de larga evolución.
La fístula provoca secundariamente un aumento del débito de flujo arterial a lo largo de la arteria, y con el paso del tiempo
ésta tiende a aumentar su diámetro y a adaptarse a esta mayor demanda. La presencia, por tanto de una arteria
uniformemente dilatada debe hacer pensar en la posibilidad de que exista una fístula arteriovenosa, cuyos signos
ecográficos son muy característicos.
En general, se define un aneurisma arterial como aquella arteria que duplica el diámetro habitual.
Las localizaciones más frecuentes son el sector aortoiliaco, la arteria poplítea y la arteria femoral común. Su asociación es
frecuente, y la detección de un aneurisma a cualquier nivel obliga al estudio minucioso de todo el sistema arterial
periférico.
También, durante el posterior análisis de la curva de velocidades hay que tener en cuenta la reducción de la velocidad pico
sistólica (VPS), secundaria al aumento del área arterial.
El estudio del espectro hemodinámico puede poner de manifiesto la existencia de una enfermedad oclusiva asociada a la
dilatación aneurismática, o bien la existencia, por ejemplo, de un aneurisma poplíteo asociado a un atrapamiento de la
arteria poplítea.
Una de las aportaciones más relevantes del eco-doppler es el diagnóstico de un pseudoaneurisma arterial.
El factor causal de un pseudoaneurisma arterial es la rotura de la integridad de la pared arterial. La fuga de sangre de la
luz arterial crea una nueva cavidad, con depósito de material trombótico en sus paredes y con carácter habitualmente
expansivo.
• Dehiscencias anastomóticas: Las anastomosis vasculares se rompen parcialmente, ya sea por defectos técnicos,
infecciones o progresión de la enfermedad arterial, provocando un verdadero pseudoaneurisma anastomótico.
Deben diferenciarse de las dilataciones aneurismáticas.
Desde un punto de vista ecográfico, los pseudoaneurismas se
diferencian de los aneurismas verdaderos en que carecen de una
verdadera pared arterial, se asocian a un hematoma adyacente, son
rápidamente expansivos, y tienden a situarse en una localización
excéntrica a la arteria.
Cuando los pseudoaneurismas son secundarios a una punción arterial, se pueden tratar eficazmente mediante la localización exacta
del punto de fuga mediante eco-doppler y su compresión selectiva manual o mediante sonda ecográfica.
Actualmente se están consiguiendo buenos resultados con la inyección dentro del aneurisma de sustancias procoagulantes como la
trombina, dirigida mediante visión directa con ecografía.
Durante la realización de un eco-doppler arterial periférico también hay que detectar aquellas alteraciones que se
produzcan en el trazado normal de las arterias.
La presencia de masas tumorales, fundamentalmente retroperitoneales, pueden desplazar la arteria y vena iliaca,
desapareciendo su característica curvatura pélvica.
En determinadas formas de atrapamiento de la arteria poplítea, se puede producir un desplazamiento lateral anómalo de
la arteria poplitea, generalmente debido a una inserción muscular anómala.
Un conocimiento preciso de la anatomía ecográfica arterial de los miembros inferiores es esencial para poder detectar un
origen anómalo de la arteria tibial anterior, la arteria femoral profunda, o la persistencia de una arteria embrionaria, la
arteria sciática.
La enfermedad quística adventicial también es una
entidad clínica poco frecuente que puede sospecharse
mediante un estudio eco-doppler.
Disminuyendo la ganancia del color y elevando al máximo el rango de velocidades se consigue controlar el efecto de
dispersión y localizar exactamente el punto de comunicación de un modo más preciso.
3. REFERENCIAS ANATOMICAS GENERALES:
Durante el estudio arterial mediante eco-doppler en modo B, aprendemos a localizar las arterias periféricas buscando
aquellas estructuras vecinas que pueden indicarnos donde se encuentran.
En segmentos arteriales de mediano o gran calibre en individuos sanos, la permeabilidad arterial es tan evidente que
apenas existen dudas respecto a su localización. Sin embargo, esta situación es completamente diferente en el paciente
con enfermedad oclusiva vascular.
Los depósitos de calcio de la pared arterial interfieren la exploración y no es posible ver correctamente los segmentos
arteriales ocluidos, sobre todo en arterias de pequeño calibre. En estas circunstancias, se llega a la conclusión diagnóstica
de una oclusión arterial, no porque se vea directamente la luz arterial ocluida, sino porque no se encuentra la arteria en
aquella posición donde se debería ver.
Es fundamental, por tanto, conocer perfectamente las relaciones anatómicas ecográficas que nos van a permitir localizar
las arterias con precisión.
Otro factor fundamental que incrementa la importancia de conocer las relaciones anatómicas arteriales es el desarrollo de
circulación colateral en el paciente con enfermedad oclusiva arterial.
La isquemia crónica de las extremidades inferiores facilita el desarrollo de una circulación de suplencia que garantiza el
aporte mínimo de O2 a los tejidos músculo-esqueléticos.
Esta circulación de suplencia se establece básicamente entre cuatro territorios dependiendo de la localización de la
enfermedad oclusiva:
• Entre colaterales de la arteria hipogástrica y ramas de la arteria femoral profunda.
• Entre colaterales de la arteria femoral profunda y colaterales de la arteria femoral superficial a nivel del anillo de Hunter y colaterales
geniculares de la arteria poplítea.
• Entre el territorio anterior y colaterales de las arterias distales.
Estas colaterales de suplencia se originan habitualmente en zonas adyacentes a la arteria ocluida, siendo difícil, en
ocasiones, diferenciar mediante eco-doppler entre la arteria principal y las colaterales.
Un conocimiento preciso de la localización anatómica es esencial en estas circunstancias, sobre todo a la hora de planificar
una intervención quirúrgica basada en los datos obtenidos mediante eco-doppler.
• Venas adyacentes.
• Superficies óseas
• Fascias musculares.
Todas las arterias principales de la
extremidad inferior discurren junto a una
vena en el interior de una vaina vascular.
Por debajo del nivel poplíteo, las arterias van acompañadas habitualmente de un par de venas con una continua red de
conexiones entre ambas.
Cuando al introducir color durante la exploración eco-doppler en modo B no se consigue visualizar la arteria en el lugar
esperado, una maniobra inicial consiste en localizar la vena adyacente mediante una compresión del transductor sobre la
piel, para observar el colapso parcial o total de la luz venosa.
En zonas donde no existe una visión adecuada, o en la exploración de sectores arteriales distales, donde la exploración de
las venas no es tan evidente, es necesario realizar maniobras de apoyo que consisten en provocar un aumento de la
velocidad de flujo venoso mediante compresión manual de la almohadilla venosa plantar o del plexo venoso sóleo-
gemelar.
Las superficies óseas constituyen una excelente referencia para la localización de las arterias periféricas.
Son siempre visibles debido a la completa reflexión que provocan en los ultrasonidos. En modo B adquieren el aspecto de
una línea muy hiperecogénica con un silencio ecográfico absoluto por debajo de la misma.
Su mayor utilidad se aprecia en la localización de la aorta, arteria iliaca externa y en las arterias distales.
Las fascias musculares también se pueden localizar con facilidad. Adquieren el aspecto de líneas hiperecogénicas sin dejar
sombra ecográfica. Su mayor utilidad está en la localización de la arteria tibial anterior y en la diferenciación entre la masa
muscular del sóleo y del gastrocnemio, que permite la localización de la arteria tibial posterior.
4. SECTOR AORTO - ILIACO:
La exploración eco-doppler del sector aorto-iliaco probablemente sea una de las más difíciles de realizar, junto con la
exploración de arterias distales.
La aorta infrarrenal y ambas iliacas se encuentran en el espacio retroperitoneal. La aorta se apoya posteriormente en los
cuerpos vertebrales lumbares, ligeramente desplazada a la izquierda, y acompañada en su recorrido por la vena cava
inferior, que se encuentra a su derecha y en un plano algo posterior.
Por tanto la forma más fácil de localizar la aorta es mediante una proyección transversa medial por encima de la referencia
anatómica del ombligo con una sonda curva de 3,5 MHz, localizando la superficie anterior de la vértebra lumbar, y
buscando la aorta justo por encima.
En pacientes obesos o con aire abundante, su localización no es fácil. En estas circunstancias es necesario disminuir la
PRF y concentrar el selector de color en la zona de estudio.
Sin embargo, raramente sin una buena imagen en escala de grises se obtiene un buen estudio en color.
Para realizar una medición del diámetro transverso aórtico se debe buscar una proyección completamente transversal de
la aorta, en un sector infrarrenal, en un punto medio localizado entre el xifoides y ombligo.
Es importante realizar esta mismo proyección en el sector distal aórtico, inmediatamente por encima del origen de ambas
arterias iliacas comunes, aunque este sector habitualmente no se visualiza correctamente por interferencia con el gas
intestinal.
La obesidad o el gas intestinal pueden dificultar el abordaje anterior de la aorta. En estas circunstancias se puede colocar
al paciente en decúbito lateral derecho o izquierdo, y realizar una proyección oblicua o lateral de la aorta.
Las asas intestinales se desplazan y justo por debajo de la punta de la 12ª costilla se abre un espacio que permite la
penetración de los ultrasonidos, compuesto por la grasa retroperitoneal y el polo inferior del riñón izquierdo.
Bajo la silueta renal se encuentra una sombra más ecolúcida correspondiente al músculo psoas, y en la profundidad de
este espacio se encuentra la aorta.
Mayor dificultad ofrece el estudio eco-doppler del sector iliaco, sobre todo cuando presenta calcificación de su pared
arterial o existe una enfermedad oclusiva arteriosclerótica.
La localización ecográfica de ambas arterias iliacas puede realizarse como continuación de la exploración aórtica
infrarrenal, “barriendo” de arriba abajo la cavidad abdominal, o desde ambas femorales comunes.
Es más rápido comenzar la exploración buscando un segmento arterial de más fácil acceso, como es la arteria iliaca
externa.
Su localización se consigue fácilmente mediante un plano de proyección longitudinal, ligeramente oblicuo, desde la región
inguinal. Con una sonda curva de baja frecuencia se localiza la arteria femoral común y se proyecta longitudinalmente. La
sonda se avanza por encima del ligamento inguinal a la fosa iliaca, a un espacio graso, libre de asas intestinales que es el
espacio pro-peritoneal.
En este espacio, las referencias más importantes para localizar la arteria iliaca externa están constituidas por la superficie
del cóndilo femoral y la vena iliaca externa.
La vena iliaca externa se localiza adyacente a la arteria, inmediatamente medial y posterior. En situaciones normales, y si
el paciente no ha tenido antecedentes de trombosis venosa profunda, la vena presenta a este nivel flujo espontáneo y en
relación con los movimientos diafragmáticos.
En el plano más profundo a la vena y arteria iliaca externa se encuentra una superficie lisa, hiperecogénica y redondeada
que corresponde al cóndilo femoral.
Hay que recordar que estas referencias son esenciales, sobre todo cuando se duda de la permeabilidad de la arteria tras la
introducción de color y es necesario llegar a una conclusión sobre la existencia o no de una oclusión arterial.
En una proyección longitudinal la arteria iliaca externa describe una curva suave para adentrarse en la profundidad de la
fosa pélvica.
Esta dirección de la arteria permite un excelente ángulo de incidencia próximo a 60º, y además la utilización de una sonda
curva de 3,5 MHz se adapta bastante bien a la curvatura de la pelvis. En esta posición la vena iliaca externa se encuentra
inmediatamente por debajo de la arteria.
Mediante un pequeño movimiento de rotación de la sonda hacia arriba y si no existe excesivo gas intestinal, se puede
proyectar el segmento ascendente de la arteria iliaca común. La vena iliaca común y su confluencia con la vena cava
inferior se encuentra inmediatamente por debajo.
La zona con más dificultades para la exploración en el sector iliaco está constituida por las inmediaciones del origen de la
arteria hipogástrica, ya que se encuentra en la zona más profunda de la curvatura pélvica.
Esta dificultad es todavía más evidente cuando se producen elongaciones arteriales, que son muy frecuentes en este
sector.
Su localización próxima a la superficie permite habitualmente una buena visualización. Inmediatamente por debajo del
pliegue inguinal, en una proyección transversa con sonda de 5–7,5 MHz, en una posición media entre el pubis y la espina
iliaca antero-superior, se encuentran los vasos femorales.
Bajo la grasa subcutánea se observa un reborde hiperecogénico sobre la porción más externa del paquete vascular que
corresponde al músculo sartorio.
La arteria femoral común se encuentra lateral a la vena femoral común. Esta última se distingue fácilmente por su
colapsabilidad tras suaves compresiones.
Desplazando hacia abajo la sonda en sentido transversal se encuentra el origen de la arteria femoral profunda en la cara
posterior de la arteria femoral común.
En esta proyección ya se visualizan la arteria femoral superficial, de menor calibre que la arteria femoral común, y debajo,
la arteria femoral profunda. Ambas están separadas por el drenaje venoso en dirección a la vena femoral de la vena
femoral circunfleja.
La arteria femoral profunda rápidamente se divide en sus ramas y queda fuera del alcance de una sonda de 5 MHz.
La arteria femoral superficial desciende a lo largo del muslo junto a la vena femoral superficial. En su porción inicial se
visualiza bien, y se encuentra bajo el borde medial del músculo sartorio.
A continuación comienza a profundizarse, el sartorio cruza por encima de la arteria y la proyección de este segmento es
habitualmente de peor calidad ecográfica.
La vena femoral superficial acompaña íntimamente a la arteria y rota a su alrededor, pasando de una posición
completamente medial en la ingle, a una localización posterior y más superficial que la arteria en el hueco poplíteo.
Ambas, arteria y vena, alcanzan la fosa poplítea atravesando la inserción fibrosa en el fémur del músculo del tercer
aductor, llamada anillo de Hunter.
Esta zona en pacientes obesos o muy musculados se explora más correctamente con una sonda curva de 3,5 MHz en
proyección longitudinal desde el hueco poplíteo.
La arteria poplítea se divide en tres porciones. En la práctica quirúrgica, la primera porción es aquella accesible a través de
una incisión longitudinal medial, justo por encima de la rodilla.
La tercera porción poplítea es aquella accesible a través de una incisión longitudinal medial por debajo de la rodilla.
La segunda porción poplítea, por exclusión, sería aquella a la que es difícil acceder por una u otra incisión, salvo que se
seccionen total o parcialmente las inserciones del músculo sartorio, semitendinoso y semimembranoso.
Ecográficamente la primera porción poplítea se extiende desde el anillo de Hunter (en el límite superior del segmento de la
arteria poplítea visible a través de una proyección longitudinal del hueco poplíteo) hasta el inicio de la zona adyacente a la
articulación entre ambos cóndilos femorales con la meseta tibial.
La segunda porción poplitea corresponde al sector de arteria poplítea que se sitúa justo encima de la articulación entre
tibia y fémur.
La tercera porción poplítea corresponde al segmento entre el límite inferior de la articulación de la rodilla y el origen de la
arteria tibial anterior. Tras el origen de la arteria tibial anterior la arteria poplítea se denomina tronco tibio-peroneo.
En una proyección transversal del hueco poplíteo, la arteria poplítea se encuentra en su porción media, en un plano
superior al espacio intercondíleo, inmediatamente por debajo de la vena poplítea. La vena poplítea se colapsa fácilmente
en circunstancias normales.
En muchos pacientes se obtiene una mejor proyección de la arteria poplítea mediante
una sonda curva de baja frecuencia en sentido longitudinal.
Mediante este plano de insonación, se pueden diferenciar con claridad las diferentes
porciones de la arteria poplítea, y con un pequeño movimiento de rotación se puede
realizar la exploración desde el anillo de Hunter hasta el inicio de la arteria tibial
posterior y arteria peronea.
Una primera aproximación sería la continuación de la exploración poplítea, mediante sonda curva de baja frecuencia en
sentido longitudinal en medio del hueco poplíteo, y realizando una suave rotación hacia abajo.
En situaciones de normalidad en posible ver el origen de la arteria tibial posterior y peronea. Sin embargo, el origen de la
arteria tibial anterior no se visualiza.
Otro modo de proyección es a través de la superficie medial de la pierna, en proyección transversa o longitudinal,
siguiendo como referencia la superficie posterior hiperecogénica de la tibia.
En esta proyección la vena poplítea se sitúa en un plano anterior y lateral a la arteria poplítea. Una gran colateral venosa
correspondiente a la vena tibial anterior cruza la arteria por su cara anterior para buscar el drenaje en la vena poplítea.
Inmediatamente por debajo de la vena tibial anterior se encuentra el origen de la arteria tibial anterior.
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, en sujetos con enfermedad oclusiva arterial, el origen de la arteria tibial
anterior no se puede explorar correctamente, ya que es una zona de difícil acceso ecográfico, al cruzar la porción alta de la
fascia interósea entre tibia y peroné.
Por esta razón, la delimitación precisa del tronco tibio-peroneo no se puede realizar ecográficamente, ya que es difícil
establecer el límite entre la tercera porción poplítea y el tronco tibio-peroneo.
La arteria tibial anterior únicamente se puede explorar por la superficie ántero-externa de la pierna, habitualmente con
sonda de 5 - 7,5 MHz.
Su localización es sencilla, ya se cursa en íntima proximidad con la superficie anterior de la fascia interósea, entre tibia y
peroné. Los elementos de referencia para su localización son:
· Las venas tibiales anteriores
· Fascia interósea.
· Superficie ántero-externa tibial.
· Peroné.
Las venas que acompañan a las arterias distales no tienen flujo espontáneo. Su rápida localización se consigue en modo B
color, adaptando los parámetros ecográficos a condiciones de velocidades lentas de flujo, esto es, disminuyendo la PRF,
bajando el rango de velocidades y aumentando la ganancia de color.
La compresión manual de la masa muscular del sóleo distal, o de la almohadilla venosa plantar, permite la localización de
las venas tibiales anteriores.
Las venas tibiales anteriores estás constituidas por un par de venas que discurren adyacentes a la arteria tibial anterior,
entrelazándose mediante mínimas colaterales venosas.
Si no se detecta permeabilidad con color en la arteria tibial anterior es necesario buscar un adecuado ángulo de
insonación.
Cuando existe enfermedad oclusiva en sectores proximales, una de las principales dificultades consiste en detectar el bajo
flujo procedente de vías de circulación colateral a través de una arteria de pequeño calibre, con enfermedad
arteriosclerótica y con un trayecto completamente paralelo a la sonda ecográfica.
En estas circunstancias la búsqueda de la arteria tibial anterior se realiza mediante una proyección longitudinal, en la
proximidad de las venas tibiales anteriores, y optimizando al máximo el ángulo de emisión de los ultrasonidos hasta
conseguir que sea de 60º.
En estas situaciones puede ser muy útil la aplicación del power-doppler, ya que es independiente del ángulo de insonación.
La fascia interósea es también un buen punto de referencia para la localización de la arteria tibial anterior.
Su apariencia es la de una línea hiperecogénica que se desplaza entre tibia y peroné, separando el compartimento
muscular anterior, del compartimento muscular posterior profundo de la pierna.
La arteria discurre por su superficie anterior en su porción media. En la zona más proximal de la pierna, en individuos
sanos, y en una proyección longitudinal, es posible ver el arco que proyecta la arteria tibial anterior tras el origen en la
arteria poplítea, atravesando la fascia interósea y entrando en el compartimento anterior.
En la porción más distal del compartimento anterior, la arteria se separa ligeramente de la fascia, para ocupar un plano
algo más superficial.
La superficie tibial ántero-externa es la mejor referencia para localizar la fascia interósea.
Desde una proyección transversa anterior se identifica claramente su aspecto de gran hiperecogenicidad, que va
alcanzando la profundidad del compartimento anterior en forma de pendiente.
Al final de la pendiente se localiza otra superficie oblicua hiperecogénica correspondiente a la fascia interósea. La región
más externa de la fascia interósea se confunde con una superficie irregular correspondiente al peroné.
La arteria peronea tiene su origen en continuidad con el tronco tibio-peroneo.
Su primer segmento, es explorado desde una proyección medial con sonda de 5 – 7,5 MHz, en sentido descendente desde
la arteria poplitea y el tronco tibio-peroneo. Rápidamente la arteria se desvía hacia el plano externo, discurriendo junto a
las venas peroneas por dentro del peroné, en la proximidad de su cara interna.
La exploración de la arteria peronea, no es posible, por tanto, realizarla por la superficie externa de la extremidad, ya que
el plano óseo del peroné impide la penetración de los ultrasonidos.
La exploración de ésta arteria se puede realizar desde la superficie medial o desde la superficie póstero-externa de la
pierna.
Desde la superficie medial, la arteria peronea se localiza en una zona más profunda y posterior que la arteria tibial
posterior.
El plano más posterior en esta proyección corresponde a la cara interna del peroné. La profundidad a la que se encuentra
la arteria impide en muchos casos su correcta exploración.
El estudio desde una proyección póstero-externa es más favorable. Tras aplicar la sonda en una proyección transversal
sobre la cara externa de la pierna, donde únicamente se registra la línea hiperecogénica del peroné, se procede a realizar
un movimiento de rotación posterior, hasta sobrepasar la cresta posterior del peroné.
Inmediatamente se ve el plano en declive que forma la cara interna del peroné, encontrándose los vasos peroneos al final
de dicho plano.
Una vez localizada la arteria en proyección transversa, se realiza su búsqueda en proyección longitudinal, hasta lograr un
ángulo de incidencia adecuado.
Los mismos principios de optimización para arterias con velocidades de flujo lento, son aplicables a la exploración de todas
las arterias distales.
La arteria tibial posterior se explora desde la superficie medial de la extremidad en toda su extensión.
Constituye la prolongación de la exploración de la arteria poplitea y tronco tibio-peroneo. La referencia más rápida para su
localización es la superficie posterior de la tibia. Esta semeja ecográficamente un plano declive, en cuya profundidad y algo
separada posteriormente, se localiza la arteria y venas tibiales posteriores.
Tanto la arteria tibial posterior, como la arteria peronea se encuentran en un plano inmediatamente posterior a la fascia
posterior del músculo sóleo.
En un plano más profundo, e inmediatamente por encima de la cara interna del peroné se localiza la artera y venas
peroneas.
Fisiología
arterial
1. FUNDAMENTOS DEL DOPPLER:
Los ultrasonidos son ondas de sonido con una frecuencia superior a los 20 kHz.
Se propagan a través de diferentes medios provocando la vibración de las partículas mediante una onda de presión
vibratoria.
Las ondas de ultrasonido se caracterizan por una alternancia cíclica entre las más altas y bajas densidades de
partículas, dando lugar a una curva sinusoidal, y están sometidas a las mismas leyes físicas que la luz, cumpliendo los
principios de reflexión, transmisión y refracción.
La velocidad de propagación del sonido es independiente de la frecuencia y de la amplitud de las ondas, y en tejidos
blandos la velocidad media de propagación es constante a 1540 m/seg.
En medicina se utilizan transductores piezoeléctricos, elementos cerámicos que poseen la propiedad de convertir
señales eléctricas en ondas sonoras, y viceversa, transformar ondas sonoras en señales eléctricas. Esta cualidad
permite emitir y detectar un haz de ultrasonidos.
Los ultrasonidos que penetran en los tejidos sufren una atenuación, es decir, pierden intensidad a medida que
profundizan.
Esta atenuación es secundaria a fenómenos de reflexión y dispersión de los ultrasonidos, así como la absorción de los
mismos por los tejidos.
La atenuación es directamente proporcional a la frecuencia. A mayor frecuencia mayor atenuación, y por ello los
transductores de altas frecuencias únicamente son útiles para la exploración de elementos de superficie.
Cuando un ultrasonido atraviesa una interfase que separa planos tisulares con diferentes propiedades acústicas, parte
del haz de ultrasonido se refleja (eco) y parte se transmite.
La amplitud de la onda reflejada es proporcional a la diferencia de impedancia acústica entre los planos tisulares que
forman la interfase.
La impedancia acústica de un tejido consiste en la velocidad del sonido en el mismo, multiplicado por su densidad.
Contra mayor sea la diferencia de densidades entre los tejidos, mayor será la energía de la onda reflejada. Esta
situación es la que se produce en la interfase tejido-aire o tejido-hueso, donde no hay transmisión, y la totalidad del
ultrasonido se refleja.
El efecto doppler consiste en un cambio de frecuencia de los ultrasonidos que ocurre cuando existe movimiento entre la
fuente de emisión y el receptor.
Los hematíes que se aproximan hacia el transductor con una determinada velocidad, reflejan el haz de ultrasonidos con
una frecuencia mayor que la frecuencia de emisión. Contra mayor sea la velocidad de los hematíes, mayor es la
frecuencia de la onda reflejada.
Esta relación está definida por la siguiente fórmula, donde c ( 1540 m/seg) es la constante de velocidad del sonido en
el medio:
Como los hematíes no se dirigen frontalmente contra la sonda, hay que considerar el ángulo de incidencia de los
ultrasonidos.
El ángulo correcto debe estar comprendido entre 30º y 60º, ya que el coseno de 90º = 0.
El doppler continuo no permite conocer el sentido de la velocidad de flujo, a diferencia del doppler direccional.
El doppler pulsado permite seleccionar el registro a una determinada profundidad mediante la llamada muestra de
volumen, que es desplazable a lo largo del axis del haz de ultrasonidos.
La señal doppler tiene un rango de frecuencias audible, que permite interpretar a un explorador experimentado las
alteraciones del flujo arterial.
La interpretación de la señal doppler es difícil, ya que la física de fluidos en las arterias es muy compleja.
En la mayor parte de las arterias el flujo sanguíneo es laminar en condiciones normales, debido sobre todo a la viscosidad
de la sangre.
Cada capa o lámina de flujo provoca una resistencia a las láminas adyacentes, de modo que la velocidad de los hematíes
es prácticamente nula junto a la íntima arterial y es máxima en la zona central de la arteria. Teóricamente la “cabeza de
flujo” arterial está constituida por una parábola, donde los hematíes centrales circulan a la máxima velocidad.
La resistencia depende de la fricción entre las partículas (elementos sanguíneos y plasma) y la fricción del fluido contra las
paredes arteriales. Es mayor cuando el calibre del vaso es pequeño, sobre todo en el sector microcirculatorio, donde
prácticamente toda la columna de hematíes entra en fricción con la pared arterial.
El calibre de las arterias tiene una repercusión extraordinaria en el volumen de flujo, de modo que mínimos aumentos en
el radio de las arterias pueden provocar enormes aumentos en el volumen de flujo, y viceversa.
Ello se refleja en la ecuación de Poiseuille, donde el volumen de flujo es proporcional a la cuarta potencia del radio. La
resistencia al flujo depende, por tanto, de las propiedades viscosas de la sangre y del calibre de las arterias.
Las ecuaciones sobre el cálculo de fluidos en la circulación sanguínea no son exactas, sino aproximadas.
Desgraciadamente existen muchas situaciones en arterias normales o patológicas donde el flujo no es laminar.
Un aspecto fundamental es la aceleración y deceleración del flujo arterial que se produce con la sístole y diástole cardiaca,
las variaciones de calibre vascular incluso dentro de un mismo segmento arterial debido a la pulsatilidad del vaso, o a la
turbulencia que se produce tras el origen de las diferentes colaterales, o por trayectos curvos o elongaciones arteriales.
Cuando se realiza un registro doppler, la muestra de volumen ocupa una amplia zona de la arteria en su porción central, y
la señal reflejada es la resultante de las diferentes velocidades a la cual se mueven los hematíes.
Diferentes curvas con diferentes frecuencias y amplitudes, se integran para formar una única curva compleja.
El análisis espectral consiste en “diseccionar” esta curva separando todos sus componentes, y ofrecer el grado de
participación que tiene cada una de las frecuencias recogidas.
En grandes arterias, por ejemplo, la velocidad de los hematíes es máxima en una amplia banda central que llega casi
hasta la pared arterial. Existe, por tanto, una proporción mayor en la participación de las altas frecuencias a la señal.
Por el contrario, tras una estenosis crítica, puede existir un jet, o una banda de flujo muy estrecha con una altísima
velocidad.
Determinadas capas centrales alcanzan más altas frecuencias, pero en general, la proporción de bajas frecuencias
contribuyen a la señal en una proporción mayor.
El análisis de la señal doppler a tiempo real permite realizar un análisis espectral continuo, a través del ciclo cardiaco. Para
ello se emplea un convertidor de la señal analógica en digital y un procesador que aplica un proceso matemático complejo
denominado análisis mediante la transformada rápida de Fourier.
La señal doppler recibida se segmenta en periodos de 5 mseg, se envía a un procesador, y tras aplicar la transformada
rápida de Fourier, se obtiene la magnitud de participación de las diferentes frecuencias en la señal, a lo largo del tiempo.
La curva que se obtiene representa frecuencias en unidad de tiempo. Debido a que conocemos el ángulo y la frecuencia,
esta curva fácilmente se transforma en un análisis de la velocidad a lo largo del tiempo, que es lo que finalmente
obtenemos representado en el monitor de nuestro eco-doppler.
El eco-doppler color combina la imagen ecográfica en modo B con el registro doppler de los hematíes en movimiento. La
introducción del color dentro de los vasos se obtiene mediante el procesado y conversión de la curva de velocidad doppler
en códigos de color.
La misma información, por tanto, se puede interpretar de tres modos diferentes: como señal sonora audible, como gráfica
de velocidad / tiempo, o como mapas de colores codificados.
El flujo arterial tiene un carácter pulsátil. Durante la fase sistólica cardiaca se imprime un movimiento de fuerte aceleración de flujo hasta lle
un punto de máxima velocidad. Durante esta fase, la elasticidad de las paredes arteriales permiten su distensión, y esta distensión es capaz
mantener el flujo anterógrado durante la fase diastólica, cuando la válvula aórtica ya se ha cerrado.
Las propiedades elásticas de las arterias tienen suficiente energía para vencer todavía las resistencias periféricas, y la velocidad de los hema
disminuye progresivamente a lo largo de la diástole, hasta llegar a un punto donde cesa completamente el flujo anterógrado.
En arterias que irrigan órganos de baja resistencia periférica, como puede ser la arteria renal o la arteria carótida interna, a diferencia de las
arterias con alta resistencia, la velocidad de flujo es mayor durante la fase diastólica, aunque no alcanzan velocidades sistólicas tan elevadas
En el sistema arterial periférico de las extremidades inferiores, existen unas resistencias periféricas elevadas.
Cuando la presión arterial no es suficiente para vencer estas resistencias periféricas, la luz de las arterias de pequeño calibre y del lecho arte
capilar se colapsan. La suma de estas resistencias, provocan durante un corto espacio de tiempo, un gradiente de presión en sentido inverso
originando al final de la fase sistólica, una curva de inversión diastólica.
El gradiente invertido de presión, que genera durante un corto espacio de tiempo un flujo invertido diastólico, también está motivado por el
tiempo que tarda la onda de presión en recorrer el sistema arterial.
Así por ejemplo, cuando la onda de presión alcanza un punto máximo en la arteria pedia, en la arteria femoral ya se ha iniciado un descenso
presión, generándose por tanto un gradiente negativo de presión.
En arterias elásticas de mediano calibre, y en sectores de altas resistencias periféricas, se produce tras la fase de inversión diastólica, una
pequeña onda final, en sentido anterógrado, correspondiente a un nuevo gradiente de presión generado por la reflexión de la onda de presió
contra la válvula aórtica cerrada.
La onda de presión va y viene como lo haría en una piscina, rebotando en las paredes hasta perder toda su energía.
La curva de velocidades en arterias sanas de mediano calibre tiene, por tanto, tres componentes:
La distensibilidad de las paredes arteriales no es la misma a lo largo del sistema arterial periférico, y disminuye gradualmente desde la aorta
hacia las arterias periféricas.
La pérdida de distensibilidad hace que las arterias sean más rígidas, y la velocidad de propagación de la onda de presión arterial se increme
durante la sístole. Asimismo, también se pierde gran parte del componente de inversión de flujo diastólico.
La amplitud de pulso en arterias de mediano calibre de las extremidades inferiores aumenta con la vasoconstricción y disminuye con la
vasodilatación periférica, debido, sobre todo, a la reflexión de la onda de pulso motivada por las resistencias periféricas.
Lo contrario ocurre en arterias de pequeño calibre, arteriolas y capilares. La vasoconstricción disminuye su pulsatilidad, mientras que la
vasodilatación la aumenta.
4. PARAMETROS DE MEDICION NORMALES :
La curva de velocidades arterial permite la medición cuantitativa de diferentes parámetros e índices que van a permitir
describir la curva y comparar situaciones de normalidad con exploraciones sobre arterias con enfermedad oclusiva.
Los parámetros más importantes de medición son los siguientes:
La velocidad sistólica pico (VSP) es el máximo punto de velocidad que alcanza la curva.
Su medida, al igual que el resto de velocidades viene dada en m/seg. o cms/seg. Corresponde a la máxima velocidad que
alcanza la columna de flujo en un punto dado durante la sístole cardiaca. A partir de dicho punto la pérdida de velocidad
de flujo es muy acusada, formando un pico de velocidad en arterias sanas.
En el sistema arterial de las extremidades inferiores existe un gradiente de velocidad, de modo que las mayores VSPs se
registran en segmentos altos iliacos y femorales, y las menores VSPs en segmentos arteriales distales.
La velocidad diastólica final (VDF) corresponde a la velocidad de flujo existente durante la fase final de la diástole cardiaca.
En arterias sanas de las extremidades inferiores, que dan flujo a un sistema de alta resistencia, este valor se aproxima a
cero. Durante la fase diastólica, las resistencias periféricas provocan una onda invertida que ocupa gran parte de la
diástole.
La velocidad mínima (Vmin) expresa el máximo punto de velocidad que alcanza la curva invertida de velocidad durante la
diástole.
Su presencia en arterias de mediano calibre tiene gran importancia, ya que en la enfermedad oclusiva arterial es uno de
los primeros parámetros en desaparecer. Tiene mayor magnitud en arterias elásticas de mediano calibre. Ofrece una
medida indirecta del grado de resistencias periféricas y de la pulsatilidad arterial.
La velocidad media (VM) es el valor medio calculado a lo largo de todo un ciclo, desde el inicio de un complejo trifásico
hasta el siguiente. Tiene por tanto en cuenta los valores más pequeños que persisten a lo largo de gran parte de la
diástole.
El índice de pulsatilidad (IP) relaciona el componente anterógrado de la curva de velocidad con la velocidad media. Contra
mayor sea el componente anterógrado, mayor será el índice de pulsatilidad. Corresponde a la fórmula siguiente:
El índice de resistencia (IR) mide fundamentalmente la magnitud de la velocidad diastólica final. Corresponde a la fórmula
siguiente:
Por tanto, en territorios de altas resistencias donde la VDF es mínima, el índice de resistencia se aproximará a 1, como
sucede, por ejemplo en las extremidades inferiores.
El tiempo de aceleración mide el tiempo que transcurre entre el inicio del ascenso sistólico de la curva de velocidades y el
pico máximo de velocidad. Se mide en milisegundos (mseg). En arterias sanas de las extremidades, este ascenso es
rápido y muy acentuado.
2
El índice de aceleración mide la pendiente del ascenso de la velocidad sistólica. Su medida viene dada como m/seg .
Relaciona el gradiente de velocidad con el gradiente de tiempo hasta que se alcanza el punto sistólico máximo.
5. CARACTERISTICAS DE ANORMALIDAD :
La cuantificación numérica de la curva de velocidad permite discriminar entre mediciones normales y anormales.
Existen múltiples circunstancias que pueden modificar la curva de velocidades doppler de las arterias de las extremidades
inferiores. Las más importantes serían las siguientes:
Cuando la enfermedad oclusiva afecta a segmentos proximales, el registro de la curva doppler distal se verá afectado
siempre que la circulación colateral de suplencia no sea capaz de compensar en gran medida la obstrucción al flujo.
La lesión oclusiva arterial puede ser de tres tipos:
Salvo que se realice un registro preciso en la zona de estenosis, estas lesiones pueden pasar desapercibidas en una
exploración distal.
Aquellas lesiones que provocan una repercusión hemodinámica, generalmente dan lugar a diferentes alteraciones en el
espectro doppler registrado distalmente que consisten en:
El mayor o menor grado de afectación de éstos parámetros va a depender sobre todo del grado de oclusión y de la
existencia de un buen sistema de circulación colateral.
La existencia de dilataciones aneurismáticas tras estenosis severas provocadas por fenómenos de turbulencia acrecienta
todavía más la caída post-estenótica de velocidad.
Aunque se buscan parámetros cuantitativos precisos para evaluar correctamente la enfermedad oclusiva arterial, existen
muchos factores que pueden influenciar extraordinariamente la interpretación del espectro hemodinámico.
La variación de las resistencias periféricas secundarias al ejercicio, temperatura corporal, stress, medicaciones
vasoactivas, o enfermedades cardiacas y sistémicas, pueden modificar el gradiente de presión a través de una lesión
estenótica.
La disminución de las resistencias periféricas provoca una demanda de flujo, lo cual se traduce en un aumento de la
velocidad media y una disminución del componente de inversión diastólica.
Alteraciones del ritmo cardiaco como la fibrilación auricular, el flutter o taquiarritmias de diversa índole, provocan una gran
variabilidad en la magnitud de la velocidad latido a latido, lo que dificulta en gran medida la interpretación de la
exploración.
Situaciones de bajo gasto cardiaco, reducciones severas de la fracción de eyección, situaciones de hipotensión, alteran
todo el comportamiento hemodinámico normal, provocando en general una disminución y aplanamiento global de la curva
de velocidades.
MÉTODO DE EXPLORACIÓN
1. PREPARACION Y POSICION DEL PACIENTE :
Es necesario disponer de una camilla que permita situar las extremidades inferiores en
posición declive. Esta inclinación permite una mayor tolerancia a la exploración por parte
del paciente, y además mejora el llenado de los plexos venosos distales.
Las continuas compresiones de los plexos venosos sóleo-gemelares y plantares son muy
útiles para buscar referencias anatómicas que permitan una rápida localización de las
arterias, sobre todo en el sector arterial más distal.
Hay que tener en cuenta que las venas de mediano y pequeño calibre, como son los
sectores venosos poplíteos y distales, no tienen habitualmente flujo venoso espontáneo,
salvo que se realicen maniobras de compresión extrínsecas.
Uno de los problemas principales del estudio eco-doppler arterial de los miembros
inferiores es la necesidad de ajustar continuamente los parámetros de medición. A
diferencia del estudio del sector venoso, la exploración arterial es más exigente en cuanto
al conocimiento de aquellas funciones que permiten la óptima visualización en modo B y
las mejores medidas sobre la curva de velocidades doppler.
Los principales parámetros que se deben optimizar son aquellos que permiten la obtención
del mejor espectro doppler en situación de flujos lentos:
Transductores y frecuencias:
Lo más importante para conseguir la detección de flujos lentos es elegir una sonda
adecuada. Esta variará según el sector explorado y según la anatomía del paciente.
En general, se consiguen excelentes resultados con el empleo de sondas curvas de 3,5 MHz
en el sector aortoiliaco, en la exploración de segmentos medios y distales de la arteria
femoral profunda, en el anillo de Hunter, y en la exploración de la arteria poplítea, sobre
todo en su tercera porción.
Sondas de mayor frecuencia son adecuadas para el estudio de la arteria femoral común y
superficial, y las arterias distales.
Las sondas de baja frecuencia obtienen una peor resolución del mapa de grises en modo B
que las sondas de alta frecuencia, pero a cambio, tienen una mayor profundidad y una
mejor capacidad de penetración del haz de ultrasonidos, lo cual les ofrece una ventaja a la
hora de valorar flujos de baja velocidad.
Únicamente las sondas de alta frecuencia admiten una variación en el ángulo de incidencia
del haz de ultrasonidos. La inclinación del haz es limitada, y se puede conseguir una mayor
angulación mediante la inclinación manual del propio transductor, elevándolo en un
extremo y aumentando con gel la interfase líquida entre la piel y el transductor.
Las sondas de baja frecuencia no admiten variaciones en el ángulo de emisión del haz de
ultrasonidos. La incidencia doppler únicamente se puede modificar mediante ligeros
movimientos de rotación de la sonda.
Una vez obtenida la mejor resolución en modo B, en mapa de grises, se introduce el análisis
espectral codificado mediante colores.
Los colores están codificados, de modo que los más próximos al blanco expresan altas
velocidades. La dirección del flujo también puede interpretarse en planos longitudinales.
El color rojo puede significar una aproximación al transductor y el color azul un alejamiento,
o viceversa, según se haya programado la codificación de los colores.
Focalizar el estudio del doppler a pequeñas áreas de la imagen del modo B permite una
mejor penetración y un mejor estudio en situaciones donde los flujos arteriales son muy
lentos. Ello obliga, sobre todo en proyecciones longitudinales, a desplazar continuamente la
ventana de color a lo largo de la luz arterial.
Rango de velocidad:
Contra mayor sea el PRF, mayor es la frecuencia con la que se emiten los haces de
ultrasonidos, y por tanto, mejor es la calidad de la señal doppler. Sin embargo el exceso de
frecuencia en la emisión de los ultrasonidos puede llevar a efectos no deseados.
La emisión puede ser tan rápida que no de tiempo a procesar las señales eco recibidas por
el transductor.
El exceso de PRF aumenta también el riesgo potencial de alterar procesos biológicos, ya que
aumenta mucho el poder acústico introducido en los tejidos del paciente.
Está calculado que el mínimo PRF que se debe utilizar es igual al doble de la frecuencia
doppler emitida por el transductor. Si el PRF está por debajo de estos límites se produce un
artefacto en la curva de velocidades que afecta también a la interpretación codificada del
color. Este artefacto se denomina “aliasing” y se manifiesta por la aparición de
componentes de baja frecuencia en el espectro doppler.
La velocidad máxima de los ultrasonidos reflejados sin que se produzca “aliasing” depende
del PRF empleado.
Cuando el PRF empleado está por encima del PRF mínimo, la velocidad máxima sin aliasing
que puede ser registrada disminuye a medida que aumenta la profundidad, y también
cuando aumenta la frecuencia de emisión.
Power - doppler :
Tampoco existe una codificación de los colores que diferencie entre velocidades altas y
bajas, ofreciendo una imagen monocolor con diferentes intensidades.
Muestra de volumen :
Angulo doppler :
En la exploración del sector arterial existen múltiples sectores donde la arteria discurre
prácticamente paralela a la piel, como por ejemplo en el sector arterial distal.
3. OBJETIVOS DE LA EXPLORACION :
· Discernir entre una oclusión arterial aguda embólica sobre una arteria sana y una
oclusión crónica sobre arterias enfermas.
El eco-doppler arterial es, por ello, una exploración exigente para el explorador. Para su
correcta realización son necesarias las siguientes condiciones:
4. SECUENCIA DE LA EXPLORACION :
· Sector aortoiliaco.
· Sector fémoro-popliteo
· Sector distal.
Sector aorto-iliaco :
La aorta infrarrenal se explora en decúbito supino o decúbito lateral con sonda curva
abdominal de 3,5 MHz. Las iliacas se exploran en decúbito supino con una sonda de 3,5
MHz. La localización de las iliacas es más fácil desde la ingle en sentido longitudinal.
La única zona fácilmente visible es la arteria iliaca externa en su porción más distal. El
resto de la exploración es más compleja, ya que la profundidad de la arteria iliaca, la
obesidad y la interferencia del gas intestinal y calcio de la pared arterial dificultan la
exploración.
Sector fémoro-poplíteo :
Sector distal :
El sector distal se explora con la pierna ligeramente flexionada, o incluso con el paciente
sentado, si éste no tolera el decúbito supino por el dolor de reposo.
Es necesario disponer de una camilla que permita situar las extremidades inferiores en
posición declive. Esta inclinación permite una mayor tolerancia a la exploración por parte
del paciente, y además mejora el llenado de los plexos venosos distales.
Las continuas compresiones de los plexos venosos sóleo-gemelares y plantares son muy
útiles para buscar referencias anatómicas que permitan una rápida localización de las
arterias, sobre todo en el sector arterial más distal.
Hay que tener en cuenta que las venas de mediano y pequeño calibre, como son los
sectores venosos poplíteos y distales, no tienen habitualmente flujo venoso espontáneo,
salvo que se realicen maniobras de compresión extrínsecas.
Uno de los problemas principales del estudio eco-doppler arterial de los miembros inferiores
es la necesidad de ajustar continuamente los parámetros de medición. A diferencia del
estudio del sector venoso, la exploración arterial es más exigente en cuanto al conocimiento
de aquellas funciones que permiten la óptima visualización en modo B y las mejores
medidas sobre la curva de velocidades doppler.
Los principales parámetros que se deben optimizar son aquellos que permiten la obtención
del mejor espectro doppler en situación de flujos lentos:
Transductores y frecuencias:
Lo más importante para conseguir la detección de flujos lentos es elegir una sonda
adecuada. Esta variará según el sector explorado y según la anatomía del paciente.
En general, se consiguen excelentes resultados con el empleo de sondas curvas de 3,5 MHz
en el sector aortoiliaco, en la exploración de segmentos medios y distales de la arteria
femoral profunda, en el anillo de Hunter, y en la exploración de la arteria poplítea, sobre
todo en su tercera porción.
Sondas de mayor frecuencia son adecuadas para el estudio de la arteria femoral común y
superficial, y las arterias distales.
Las sondas de baja frecuencia obtienen una peor resolución del mapa de grises en modo B
que las sondas de alta frecuencia, pero a cambio, tienen una mayor profundidad y una
mejor capacidad de penetración del haz de ultrasonidos, lo cual les ofrece una ventaja a la
hora de valorar flujos de baja velocidad.
Únicamente las sondas de alta frecuencia admiten una variación en el ángulo de incidencia
del haz de ultrasonidos. La inclinación del haz es limitada, y se puede conseguir una mayor
angulación mediante la inclinación manual del propio transductor, elevándolo en un
extremo y aumentando con gel la interfase líquida entre la piel y el transductor.
Las sondas de baja frecuencia no admiten variaciones en el ángulo de emisión del haz de
ultrasonidos. La incidencia doppler únicamente se puede modificar mediante ligeros
movimientos de rotación de la sonda.
Una vez obtenida la mejor resolución en modo B, en mapa de grises, se introduce el análisis
espectral codificado mediante colores.
Los colores están codificados, de modo que los más próximos al blanco expresan altas
velocidades. La dirección del flujo también puede interpretarse en planos longitudinales.
El color rojo puede significar una aproximación al transductor y el color azul un alejamiento,
o viceversa, según se haya programado la codificación de los colores.
Focalizar el estudio del doppler a pequeñas áreas de la imagen del modo B permite una
mejor penetración y un mejor estudio en situaciones donde los flujos arteriales son muy
lentos. Ello obliga, sobre todo en proyecciones longitudinales, a desplazar continuamente la
ventana de color a lo largo de la luz arterial.
Rango de velocidad:
Contra mayor sea el PRF, mayor es la frecuencia con la que se emiten los haces de
ultrasonidos, y por tanto, mejor es la calidad de la señal doppler. Sin embargo el exceso de
frecuencia en la emisión de los ultrasonidos puede llevar a efectos no deseados.
La emisión puede ser tan rápida que no de tiempo a procesar las señales eco recibidas por
el transductor.
El exceso de PRF aumenta también el riesgo potencial de alterar procesos biológicos, ya que
aumenta mucho el poder acústico introducido en los tejidos del paciente.
Está calculado que el mínimo PRF que se debe utilizar es igual al doble de la frecuencia
doppler emitida por el transductor. Si el PRF está por debajo de estos límites se produce un
artefacto en la curva de velocidades que afecta también a la interpretación codificada del
color. Este artefacto se denomina “aliasing” y se manifiesta por la aparición de
componentes de baja frecuencia en el espectro doppler.
Cuando el PRF empleado está por encima del PRF mínimo, la velocidad máxima sin aliasing
que puede ser registrada disminuye a medida que aumenta la profundidad, y también
cuando aumenta la frecuencia de emisión.
Power - doppler :
Tampoco existe una codificación de los colores que diferencie entre velocidades altas y
bajas, ofreciendo una imagen monocolor con diferentes intensidades.
Muestra de volumen :
Debe colocarse en la porción más central de la arteria, donde existen menores turbulencias
y se producen las velocidades más altas de flujo, debido al menor rozamiento. Cuando la
muestra es excesivamente grande, se produce una ocupación de la ventana espectral,
simulando la existencia de turbulencias del flujo.
Angulo doppler :
En la exploración del sector arterial existen múltiples sectores donde la arteria discurre
prácticamente paralela a la piel, como por ejemplo en el sector arterial distal.
3. OBJETIVOS DE LA EXPLORACION :
· Discernir entre una oclusión arterial aguda embólica sobre una arteria sana y una
oclusión crónica sobre arterias enfermas.
El eco-doppler arterial es, por ello, una exploración exigente para el explorador. Para su
correcta realización son necesarias las siguientes condiciones:
4. SECUENCIA DE LA EXPLORACION :
· Sector aortoiliaco.
· Sector fémoro-popliteo
· Sector distal.
Sector aorto-iliaco :
La aorta infrarrenal se explora en decúbito supino o decúbito lateral con sonda curva
abdominal de 3,5 MHz. Las iliacas se exploran en decúbito supino con una sonda de 3,5
MHz. La localización de las iliacas es más fácil desde la ingle en sentido longitudinal.
La única zona fácilmente visible es la arteria iliaca externa en su porción más distal. El resto
de la exploración es más compleja, ya que la profundidad de la arteria iliaca, la obesidad y
la interferencia del gas intestinal y calcio de la pared arterial dificultan la exploración.
Sector fémoro-poplíteo :
La arteria poplítea puede explorarse con sonda de 5 - 7,5 MHz o sonda de 3,5
MHz, según la anatomía del paciente. Las mejores posiciones de exploración
son el decúbito prono, o el decúbito lateral. Es muy importante la evaluación
de este sector con sentido quirúrgico, ya que habrá que identificar claramente
cuál es el mejor segmento arterial donde realizar la anastomosis distal de un
bypass fémoro-poplíteo.
Sector distal :
El sector distal se explora con la pierna ligeramente flexionada, o incluso con el paciente
sentado, si éste no tolera el decúbito supino por el dolor de reposo.
Los llamados ecocontrastes permiten intensificar la señal doppler. Están compuestos de una
interfase líquido-aire cuya estabilidad tiene una duración limitada.
El aire es atrapado mediante microburbujas de galactosa que provocan una mayor reflexión
de la señal doppler a su paso por las arterias. Su tamaño y su inestabilidad evitan los
efectos indeseables de un embolismo aéreo.
El flujo arterial con velocidades muy lentas es más fácilmente detectado tras la
administración de un ecocontraste.
Aunque se administran lentamente o mediante una bomba de infusión lenta por vía venosa,
su tiempo de acción es demasiado corto, y tan sólo dura unos pocos minutos.
6. REGISTRO Y TRANSMISION DE LA
INFORMACION :
Uno de los problemas más importantes del eco-doppler arterial consiste en la diversidad de
zonas exploradas y en la gran cantidad de información positiva y negativa acumulada. Es,
por ello, necesario protocolizar las exploraciones.
Los parámetros cuantitativos que definen la curva doppler son: velocidad pico sistólica,
velocidad diastólica final, velocidad media, tiempo de aceleración, índice de aceleración,
índice de pulsatilidad e índice de resistencia.
• El tiempo de aceleración.
Un aspecto muy importante de la exploración consiste en reflejar con precisión cuáles han
sido las zonas que no han podido ser evaluadas correctamente, ya que ello permitirá decidir
sobre la necesidad de una arteriografía diagnóstica antes de comenzar la intervención
quirúrgica.
La información obtenida, y sobre todo, los parámetros cuantitativos, deben ser recogidos en
una base de datos que permita el análisis estadístico de los mismos. Ello permitirá validar
día a día la exploración, mediante la comparación con la arteriografía en aquellos casos
donde sea necesaria.
Es necesario que exista una continua comunicación entre el cirujano vascular responsable
del paciente y el explorador, no sólo para precisar los objetivos de la exploración arterial,
sino para registrar aquellos datos arteriográficos o quirúrgicos que permitirán un control
continuo de la exploración arterial.
El informe debe ser preciso y recoger todos aquellos parámetros importantes a la hora de
planificar una intervención quirúrgica:
La exploración, por tanto, debe ofrecer información útil y precisa desde el punto de vista
quirúrgico, que permita reducir el número de arteriografías diagnósticas, ofreciendo al
cirujano vascular la posibilidad de realizar una indicación quirúrgica o intervensionista
basada en el eco-doppler arterial.
Enfermedades del eje aorto iliaco
La eficacia del eco-doppler arterial de los miembros inferiores está condicionada por un correcto diagnóstico a nivel
del eje aortoiliaco.
Ante la sospecha de enfermedad en este sector, que no haya sido correctamente diagnosticada mediante eco-
doppler, es necesario practicar una arteriografía diagnóstica, por lo que el resto de la exploración de la extremidad
está condicionada por los hallazgos arteriográficos.
En este sector se deben descartar fundamentalmente dos tipos de enfermedad arterial: la patología aneurismática
y la enfermedad oclusiva aortoiliaca.
Se debe realizar una medición del diámetro máximo antero-posterior y transverso, registrando la extensión
longitudinal del aneurisma hacia la aorta suprarrenal y hacia el sector iliaco.
La aorta suprarrenal se localiza ecográficamente buscando el punto de referencia de la vena renal izquierda. Esta
cruza por la superficie anterior de la aorta para drenar en la vena cava inferior.
En las inmediaciones de la vena renal izquierda se encuentran los orígenes de las arterias renales, que en
situaciones donde existe un aneurisma aórtico asociado, no son fácilmente visibles.
Sin embargo, con frecuencia, el gas intestinal dificulta la realización de una exploración completa. En presencia de
diámetros máximos transversos aórticos superiores a 4 cms o diámetros iliacos transversos máximos superiores a
2 cms, es recomendable realizar un TAC abdominal que permita una medición precisa del aneurisma.
En este tipo de pacientes portadores de patología aneurismática asociada a una enfermedad oclusiva arterial es
necesario practicar una arteriografía.
Tanto la oclusión como una estenosis arterial puede localizarse más selectivamente en la arteria iliaca común,
arteria iliaca externa, arteria hipogástrica o cualquier combinación de las mismas.
Para realizar una correcta indicación acerca del tratamiento quirúrgico son necesarios datos referentes al grado de
enfermedad arteriosclerótica de los segmentos arteriales vecinos a la lesión, como por ejemplo, la presencia de
material trombótico, presencia de calcificación, grado de dilatación, lesiones estenóticas asociadas, etc.
También es esencial la información sobre el grado de permeabilidad de las arterias femorales, sobre todo de la
arteria femoral profunda. Toda esta información es importante a la hora de planificar un tratamiento quirúrgico, ya
que las opciones terapéuticas son múltiples y se asocian a un diferente pronóstico y permeabilidad.
Los mejores resultados mediante la colocación de stents se obtienen en lesiones muy segmentarias que afectan a
la arteria iliaca común. La implantación de stents de mayor longitud en el eje iliaco se encuentra sometida a
discusión y existen dudas sobre su grado de permeabilidad a largo plazo.
Oclusiones completas bilaterales o unilaterales con presencia de una lesión estenótica contralateral, son tratadas
mediante bypass aorto-bifemoral, bypass áxilo-bifemoral, bypass fémoro-femoral asociado al implante de un stent
en el eje estenótico.
Las lesiones oclusivas iliacas unilaterales se pueden tratar mediante un bypass iliaco-femoral, endarterectomía
iliaca, bypass aorto-unifemoral, bypass fémoro-femoral, bypass áxilo-femoral unilateral.
La diversidad de patrones de enfermedad arteriosclerótica y de planteamientos quirúrgicos hace muy difícil que el
eco-doppler proporcione la información necesaria para practicar una intervención quirúrgica o endovascular.
En la actualidad, las mejores opciones del eco-doppler en este sector consisten en:
3. LIMITACIONES DE LA EXPLORACION ::
Las mayores dificultades existentes durante el estudio eco-doppler del sector aortoiliaco se deben a su profunda
localización retroperitoneal en la fosa pélvica, describiendo una acusada curvatura que dificulta la obtención de un
ángulo de incidencia doppler adecuado.
La obesidad, el gas intestinal, la respiración abdominal secundaria a patología pulmonar, el dolor abdominal o la
cirugía abdominal previa, son causas comunes de mala visualización del segmento aortoiliaco.
Además, tampoco es posible la correcta exploración de una lesión en la arteria iliaca excesivamente calcificada,
sobre todo cuando tiene una distribución concéntrica.
De todos estos factores, únicamente el gas intestinal se puede intentar modificar mediante la movilización del
paciente, o eligiendo otro momento para efectuar la exploración. En presencia de gas intestinal o abundante
calcificación, la utilización de ecocontrastes no ha demostrado mejorar la calidad del registro eco-doppler.
Por tanto, el estudio eco-doppler del sector aorto-iliaco es difícil, de duración prolongada, precisa de una
importante experiencia, y su interpretación es subjetiva. Además, el moderno tratamiento quirúrgico o
endovascular del sector fémoro-popliteo basado en la información eco-doppler precisa tener una seguridad
diagnóstica sobre la ausencia de enfermedades hemodinámicamente significativas en el sector aortoiliaco, para
planear correctamente la intervención.
4. SIGNOS INDIRECTOS DE ENFERMEDAD :
El análisis de la curva doppler de velocidad en la arteria femoral común se ha utilizado para detectar la existencia
de enfermedad oclusiva aortoiliaca.
Mediante esta técnica se pretende obtener una valoración rápida e indirecta del sector aortoiliaco, basándose en
parámetros cuantitativos.
El primer objetivo de esta exploración debería ser asegurar la ausencia de lesiones hemodinámicamente
significativas. El segundo objetivo sería la obtención de parámetros cuantificables de anormalidad que permitan
seleccionar aquellos pacientes que precisan una arteriografía previa al tratamiento quirúrgico.
Burnham y col. estudiaron el tiempo de aceleración (Tacc) en la arteria femoral común en 134 extremidades con
oclusión de la arteria femoral superficial. Se sospechó la existencia de una estenosis u oclusión iliaca con un Tacc
superior o igual a 144 mseg., y obtuvo una precisión diagnóstica del 94,2%.
También el Indice de pulsatilidad (IP) y el Indice de resistencia (IR) son fórmulas cuantitativas que permiten
describir la curva doppler. La ventaja de ambos es su independencia del ángulo doppler de insonación, ya que
cualquier error afecta por igual al numerador y denominador.
La mayoría de las investigaciones sobre la aplicación clínica del IP las ha realizado Johnston y col. En situaciones
de estenosis proximal severa, se produce un descenso del PSV y una pérdida del componente de inversión
diastólica, lo cual resulta en una disminución del IP.
Utilizando un valor PI en la AFC inferior a 5,5 Johnston logró una sensibilidad y especificidad del 95% en la
detección de lesiones significativas proximales. Sin embargo, otros investigadores no han alcanzado tan buenos
resultados con esta técnica.
El principal problema al interpretar la curva de velocidad
doppler consiste en determinar con precisión cuáles son
los parámetros y valores que expresan anormalidad.
Cuando hay una severa lesión estenótica en el segmento
aortoiliaco proximal, se produce distalmente una
prolongación del tiempo necesario para alcanzar el punto
de máxima velocidad de la curva, una disminución del pico
sistólico de velocidad y una pérdida del componente de
inversión diastólica.
El resultado de estas modificaciones del espectro
consisten, por tanto, en una disminución del PI, una
disminución del RI y un aumento del AT. Sin embargo,
cualquier combinación entre estos parámetros de
anormalidad es posible, y la interpretación del grado de
anormalidad no es sencilla.
Por otra parte, la existencia de una estenosis en la propia arteria femoral común puede provocar un incremento en
el PSV, disminución del AT, con o sin inversión diastólica y una gran variabilidad en el PI.
En general, cualquier modificación del espectro trifásico normal de la curva de velocidad doppler en la AFC debe
hacernos sospechar la existencia de una enfermedad oclusiva en dicho sector.
Sin embargo, existen situaciones donde la pérdida de inversión diastólica en la AFC puede ser la resultante tanto
de enfermedad proximal como distal a este nivel.
Nicolaides y col. ya advirtieron que la causa más frecuente de un resultado falso negativo era la existencia de una
estenosis severa y corta en la arteria iliaca común proximal, ya que tras la aceleración y turbulencia provocada por
la estenosis, el espectro puede recuperar su morfología trifásica normal a escasos centímetros de la estenosis.
Afortunadamente, la existencia de una señal trifásica normal a nivel de la AFC facilita en gran parte de los casos la
correcta visualización mediante eco-doppler en modo B color de todo o gran parte del sector aortoiliaco.
La capacidad del eco-doppler para diagnosticar con fiabilidad la existencia de una enfermedad oclusiva aortoiliaca
todavía está pendiente de confirmar.
Enfermedades del sector fémoro-popliteo
La referencia más importante es la vena femoral común, que se encuentra junto a la arteria
medialmente.
La existencia de un espectro trifásico normal en la AFC, permite afirmar con una gran
fiabilidad que no existe una enfermedad oclusiva significativa hemodinámicamente en el
sector aortoiliaco. Cuando se pierde algún componente de esta curva de velocidad normal,
es preferible practicar una arteriografía diagnóstica preoperatoria o intraoperatoria, antes
de realizar la indicación quirúrgica.
Si existen dudas acerca del grado de compromiso hemodinámico que causa una lesión
estenótica iliaca, se pueden realizar mediciones de la presión intra-arterial colocando la
punta de un catéter antes y después de la estenosis y observando si existe una caída de
presión arterial.
La curva de velocidad doppler también puede traducir una estenosis en la propia AFC.
Sin embargo, éste cálculo está realizado considerando que la estenosis es muy
segmentaria, y que no existen colaterales en las inmediaciones de la estenosis que
modifiquen el volumen de flujo.
La existencia de una enfermedad oclusiva aortoiliaca, junto con lesiones severas estenóticas
u oclusivas a nivel de la arteria femoral común, femoral profunda o femoral superficial,
debe ser confirmada mediante otra técnica de imagen como la arteriografía, angio-
resonancia, o angio-TAC multicorte.
La AFP tiene un origen muy variable en la cara posterior y externa de la arteria femoral
común. Generalmente se localiza a unos 2 traveses de dedo por debajo del ligamento
inguinal, pero en ocasiones se origina casi debajo del ligamento inguinal. Habitualmente se
puede apreciar una zona de transición entre la AFC y origen de la AFS que se manifiesta por
una reducción en el calibre de la arteria.
El primer segmento de la AFP se puede explorar con una sonda de 5-7,5 MHz, sin embargo,
zonas más distales requieren una sonda de mayor profundidad.
En ocasiones el origen de la AFP puede ser confundido con la arteria circunfleja, sobre todo
cuando la AFP está ocluida. La arteria circunfleja se origina de la AFC en un punto más
proximal, tiene un calibre inferior y su recorrido no es en sentido descendente, sino que da
sobre todo ramas ascendentes.
En el estudio de este sector hay que diferenciar cinco zonas mediante la exploración eco-
doppler:
El estudio mediante eco-doppler en este sector tiene dificultades técnicas añadidas, ya que
la AFS discurre en un plano paralelo a la piel y la angulación correcta no es fácil de
conseguir.
Inicialmente se explora la permeabilidad de la AFS en modo B color con sonda de 5-7,5 MHz
en proyecciones transversales. Si previamente se ha demostrado la existencia de una lesión
oclusiva en el sector aortoiliaco o en la arteria femoral común, es necesario optimizar los
parámetros de medición eco-doppler para aumentar la sensibilidad en la detección de flujos
lentos. En aquellas zonas donde se demuestre ausencia de color, viraje del color hacia el
blanco, o exceso de turbulencia, se debe insistir en la exploración mediante proyecciones
longitudinales con ángulo doppler inferior a 60º.
En cada una de las tres porciones de la arteria poplitea es necesario ofrecer datos no sólo
sobre la existencia o no de permeabilidad, sino sobre todo del grado de afectación
arteriosclerótica de la pared, su calcificación y permeabilidad distal.
Quirúrgicamente se entiende la AP1ª y AP2ª como aquellas que pueden abordarse mediante
una incisión medial por encima de la rodilla.
La AP2ª también puede abordarse con dificultad desde una incisión medial por debajo de la
rodilla, aunque suele ser preciso seccionar parcialmente la inserción tendinosa de los
músculos que componen la llamada “pata de ganso” (tendones del músculo sartorio,
semitendinoso y semimembranoso).
Definir mediante eco-doppler la localización y extensión del TTP es difícil, ya que raramente
en situaciones de enfermedad oclusiva es posible ver el origen de la arteria tibial anterior
desde esta proyección.
Una buena referencia la constituye el cruce de la vena tibial anterior por encima de la
arteria poplitea que discurre junto a la arteria del mismo nombre para drenar en la vena
poplitea.
Los ecocontrastes se utilizan en ecografía para realzar la dispersión refleja por ultrasonidos
de la sangre. Esta dispersión refleja aumentada es visible en la imagen en escala de grises
(modo B), como un cambio de la sangre no ecogénica (negra) a gris o blanco. Este efecto
depende de las burbujas de gas contenidas en la suspensión.
5. ANEURISMA POPLITEO :
Más raramente se manifiesta clínicamente como una trombosis venosa poplitea por
compresión extrínseca.
En pacientes jóvenes se deben siempre descartar el atrapamiento de la arteria poplitea o la
enfermedad quística adventicial como causa de isquemia de la extremidad.
6. PSEUDOANEURISMA FEMORAL :
Más frecuentemente se originan de la arteria femoral común o superficial, que son las
localizaciones más favorables al tratamiento.
También pueden depender del primer segmento de la arteria femoral profunda, siendo aquí
más frecuente su asociación con fístulas arterio-venosas.
El punto esencial de la técnica consiste en localizar con gran precisión el origen y el cuello
del pseudoaneurisma. Este se localiza mediante la proyección más favorable, situándolo en
el punto medio de la ventana completa del transductor. A continuación se realiza una marca
externa en la piel con un lápiz graso o rotulador correspondiente a dicho punto.
Probablemente la aplicación de esta técnica exige una selección más cuidadosa del tipo de
pseudoaneurisma femoral, sobre todo respecto al diámetro del orificio arterial y a la
longitud del cuello del pseudoaneurisma.
La utilidad del eco-doppler en la valoración del sector arterial distal puede centrarse en los
siguientes aspectos:
Sin embargo, raramente en el paciente con enfermedad oclusiva de los miembros inferiores
se dan estas condiciones. La enfermedad oclusiva en sectores arteriales proximales,
permite únicamente detectar, en caso de que exista permeabilidad arterial, una señal
monofásica, aplanada, de escasa velocidad pico sistólica y con un tiempo de aceleración
prolongado.
El grado de permeabilidad de la porción proximal de la ATP y AP también puede evaluarse
mediante proyecciones longitudinales, siguiendo la continuidad de la AP3ª y del TTP. En una
proyección transversa y medial en la zona proximal de estas arterias, la AP rápidamente se
profundiza para buscar la superficie interna del peroné. Habitualmente la única arteria distal
que es posible visualizar en esta proyección medial resulta ser la arteria tibial posterior.
La correcta exploración de estos segmentos arteriales exige una búsqueda precisa de los
puntos de referencia, constituidos por las venas acompañantes, las fascias musculares y las
superficies óseas.
También es importante definir aquellos segmentos arteriales con abundante calcio, que
dejan importantes sombras acústicas. Es de gran utilidad definir y marcar la posición de
aquellas zonas arteriales con ausencia de calcio y buena permeabilidad, que pueden
seleccionarse para realizar la anastomosis de un bypass distal.
En anastomosis distales sobre arterias de muy pequeño calibre en sectores arteriales muy
distales, a nivel del maleolo o del pie, el eco-doppler ayuda a definir la localización exacta y
la profundidad a la que se encuentra la arteria.
2. LIMITACION DE LA EXPLORACION :
No es excesivo decir que si algún sector goza de especial dificultad en la evaluación eco-
doppler, ese es el sector arterial distal. La lentitud de los flujos hace que en ocasiones se
confunda la señal arterial doppler con la detección de un flujo venoso fásico. Estas curvas
son muy aplanadas, con mínimos picos sistólicos y gran prolongación del tiempo de
aceleración. Sin embargo, hay que recordar que en las venas distales es habitual no
detectar una señal espontánea de flujo.
Las venas perforantes comunican el sistema venoso profundo con el superficial. Atraviesan
la fascia superficial.
En ausencia de insuficiencia venosa, suelen poseer calibres muy pequeños, difícilmente
visibles con ecografía.
La utilización de la VSI de modo invertido o in situ, obliga a una ligadura de todas sus
colaterales (comunicantes y perforantes). La localización y marcaje de las colaterales
venosas más importantes de la VSI se puede conseguir fácilmente mediante una proyección
transversal con un transductor de superficie. Las incisiones secuenciales se hacen coincidir
con el drenaje de estas colaterales.
Esta aplicación también es útil cuando se trata de realizar un bypass con VSI in situ
mediante técnica cerrada. Tras la valvulectomía mediante valvulotomo dirigido
ecográficamente, es posible localizar y ligar selectivamente mediante pequeñas incisiones la
existencia de colaterales fistulizadas de la VSI.
2. VENA SAFENA EXTERNA :
En ausencia de una VSI de adecuada longitud o calibre, la vena safena externa (VSE) puede
emplearse como injerto venoso en la revascularización a AP3ª o infra-poplítea de los
miembros inferiores.
Nace por detrás del maleolo externo y asciende en sentido vertical para conectar con la
vena poplitea.
Por regla general se encuentra en el plano subcutáneo por encima de la fascia en el tercio
inferior de la pierna, y atraviesa la fascia para hacerse subaponeurótica a nivel del tercio
medio.
Existe una gran variabilidad anatómica tanto en el lugar donde atraviesa la aponeurosis,
como en la posición de su cayado con la vena poplitea. Debido a ésta variabilidad y a su
dificultad de disección desde un abordaje medial de la extremidad, es especialmente útil en
estas circunstancias el estudio y marcaje preoperatorio de la VSE mediante eco-doppler.
4. VENA BASILICA :
También es muy útil en la confección de un cuff venoso distal interpuesto entre la arteria
receptora y una prótesis de PTFE. La permeabilidad de la vena basílica puede demostrarse
previamente mediante eco-doppler en modo B.
SEGUIMIENTO POSTOPERATORIO DE LA
REVASCULARIZACIÓN
Una vez que se produce la trombosis del injerto, los procedimientos secundarios para
reestablecer la permeabilidad, se asocian con bajas tasas de permeabilidad a largo plazo,
inferiores al 50% a 3-5 años.
Una lesión poco frecuente es la hiperplasia miointimal de localización difusa, que afecta a
largos segmentos del injerto venoso.
Las lesiones extrínsecas son menos frecuentes que las intrínsecas y afectan a la arteria de
entrada y salida del injerto.
Debido a la progresión de la enfermedad arteriosclerótica, aproximadamente un 12% de los
injertos con vena desarrollan un fracaso hemodinámico durante el periodo postoperatorio
intermedio y tardío.
Las lesiones responsables del fracaso hemodinámico de las prótesis de Dacron o PTFE,
también pueden localizarse en las arterias de entrada o salida, en sus anastomosis, o en el
propio cuerpo del injerto. Sin embargo, las causas de oclusión en las prótesis arteriales son
más complicadas de comprender. En ausencia de lesiones estenóticas, los injertos con
prótesis pueden ocluirse a causa de complejas interacciones todavía mal comprendidas
entre la interfaz prótesis-sangre.
SEGUIMIENTO ECO-DOPPLER:
La comunicación con el explorador es esencial. Este debe contar con una detallada
descripción del procedimiento realizado, sobre todo si han existido reintervenciones, el tipo
de injerto empleado, las localizaciones de las anastomosis y la tunelización realizada.
La presencia de una señal trifásica en la arteria femoral común se correlaciona bien con un
segmento aortoiliaco hemodinámicamente normal.
La ausencia de señal trifásica en la arteria femoral común obliga a la exploración del sector
aortoiliaco, como ya se ha comentado en el capítulo de enfermedad aortoiliaca.
Habitualmente, los injertos con vena safena interna in situ son fáciles de explorar. A veces
presenta alguna dificultad conseguir un ángulo inferior a 60º, ya que discurre
completamente paralelo a la piel. También, en ocasiones, es difícil la localización de la
anastomosis a 3ª porción o tronco tibio-peroneo, siendo necesario un abordaje posterior o
cambiar a una sonda de mayor profundidad.
Los registros de la curva de velocidades deben realizarse siempre en los mismos puntos
anatómicos para permitir las comparaciones previas o ulteriores.
Según Bandyk, sólo aquellos injertos que desarrollan un estado de bajo flujo, con VSP
inferior a 45 cms/seg., o una disminución (mayor de 30 cms/seg.) en la velocidad de flujo,
requieren un estudio duplex completo del injerto.
Otro aspecto importante que se debe tener en cuenta en la interpretación del espectro
hemodinámico son las resistencias vasculares periféricas. Así la normalidad y anormalidad
puede variar según el grado de resistencias periféricas.
La existencia de un flujo anterógrado a lo largo de todo el ciclo cardiaco refleja una baja
resistencia vascular periférica y se correlaciona con los signos de hiperemia tras la
revascularización (vasodilatación).
En el plazo de días o varias semanas, esta situación hiperémica del injerto desaparece y se
transforma en una configuración trifásica normal.
Mientras inicialmente se postuló que el estado de “failing graft” podía ser detectado mediante
el registro de bajas velocidades, actualmente, el concepto de relación de velocidades (velocity
ratio) parece ser un indicador mucho más fiable de una estenosis severa. Al ser una relación
de dos velocidades, no influyen sobre ella las alteraciones en el gasto cardiaco, ni los cambios
en las resistencias periféricas, y se pueden realizar precisas comparaciones durante el periodo
de seguimiento.
La relación de velocidades también elimina una de las causas más importantes de errores,
que es la medida del diámetro.
La relación de velocidades (V1 /V2), se calcula dividiendo la velocidad sistólica pico en el
punto de máxima estenosis (V2 ), entre la velocidad sistólica pico en una zona de la arteria
inmediatamente proximal a la lesión (V1 ).
Esta relación presupone que el flujo es el mismo en todos los puntos a lo largo del injerto, y
que no existe ninguna colateral que pudiera robar flujo.
Actualmente, por tanto, hasta que seamos capaces de identificar un único marcador eco-
doppler que se correlacione con estenosis hemodinámicamente significativas, ofreciendo
altos valores de sensibilidad y especificidad, es preciso tener en consideración todos los
criterios, tanto clínicos, como los que aporta el doppler y eco-doppler, para establecer el
diagnóstico de “failing graft”.
Los parámetros de velocidad obtenidos mediante el eco-doppler color (V2/V1 > 2,5; V < 45 cm/seg.), en
combinación con la evaluación clínica y la caída del índice T/B, generalmente se acepta como la
combinación óptima en cualquier programa de seguimiento.
VARIANTES DE LA NORMALIDAD
Diversos factores pueden afectar las características hemodinámicas de los injertos venosos.
Bandyk ha descrito el injerto venoso con flujo restrictivo. Este representa un injerto venoso
de pequeño calibre que se anastomosa con un amplio lecho vascular distal, con lo cual, la
resistencia inherente del propio conducto constituye el principal factor limitante de flujo.
Estos injertos se caracterizan por presentar velocidades sistólicas pico más elevadas de lo
habitual, frecuentemente conservando un flujo anterógrado durante la diástole.
En el extremo opuesto se encontrarían los injertos venosos con salida restrictiva. Se trata
de injertos venosos de gran calibre con una mala salida arterial, como por ejemplo una
arteria distal inframaleolar, o un segmento aislado de arteria tibial posterior, donde el flujo
del injerto se encuentra limitado por la gran resistencia en la salida del bypass.
Estos injertos se caracterizan por una baja VSP, con espectro trifásico y una disminución del
flujo diastólico.
A diferencia del seguimiento de los injertos con vena, el seguimiento rutinario de los injertos con prótesis
sigue siendo controvertido. Mientras existen estudios que lo desaconsejan claramente como método de
seguimiento, otros concluyen que el seguimiento eco-doppler tiene un valor superior al seguimiento
clínico, o mediante presiones segmentarias e índice tobillo / brazo.
El eco-doppler color, frente a otros métodos, ofrece una mayor información anatómica, mayor precisión
en el análisis hemodinámico y permite seleccionar algunas prótesis de riesgo. Por el contrario, su
interpretación es difícil, ya que la experiencia es escasa, supone una sobrecarga importante de trabajo y
probablemente de costes.
Sin embargo, el seguimiento de las prótesis mediante eco-doppler color, todavía no ha demostrado que
mejore las tasas de permeabilidad o de amputación.
Estos "cuffs" permiten una mayor perfección técnica en el momento de realizar la anastomosis, y
permiten una amortiguación de la onda de pulso. La hiperplasia miointimal tiende a formarse entre la
vena y la prótesis, en lugar de situarse entre la arteria y la vena.
En el sector iliaco, el eco-doppler es útil en la valoración de la permeabilidad tras la Angioplastia y/o stent , ya
sea directamente en situaciones favorables, o indirectamente mediante el análisis de la curva trifásica de
velocidad a nivel femoral.
Los aspectos más importantes de la aplicación del eco-doppler durante el periodo pre o post-implantación de un
stent en cualquier segmento arterial son los siguientes:
• Valoración y punción femoral mediante control ecográfico.
• Valoración pre-implante de la localización, tipo de placa estenótica y
presencia de calcio.
• Valoración pre-implante del diámetro arterial.
• Valoración post-implante de la permeabilidad del stent directa o
indirectamente.
• Valoración post-implante de la permeabilidad de ramas arteriales
adyacentes.
La aplicación de los ultrasonidos en estos casos seleccionados, permite dirigir con precisión la aguja de
punción, disminuyendo los intentos fallidos.
También resulta útil medir mediante ecografía en modo B la distancia existente entre la piel y la arteria
femoral. Ello permite una valoración de la distancia a la que debemos profundizar la aguja de punción.
Ante la presencia de placas arterioscleróticas con un alto contenido cálcico o en presencia de severas
estenosis concéntricas, se deben observar precauciones especiales durante el procedimiento, ya que su
grado de complicaciones es mayor.
La menor elasticidad de la arteria en estas circunstancias, o la acción lesiva de las duras y cortantes
placas calcificadas, pueden deparar la disección o la rotura de la misma durante la angioplastia previa a
la inserción del stent.
En sectores infra-inguinales, esta valoración de la placa es posible en la mayoría de los casos. Sin
embargo, en el sector iliaco, la identificación precisa del tipo y composición de la placa arteriosclerótica
es más difícil.
La visualización mediante ecografía en modo B no sólo de la luz arterial, sino también del resto de la
pared arterial, permite una estimación previa al procedimiento del diámetro real de la arteria en la zona
donde se va a practicar la angioplastia /stent.
Es importante tener especial cuidado en realizar una proyección completamente transversa a la dirección
de la arteria, ya que sino se puede sobredimensionar el diámetro arterial. También, en el sector iliaco, y
sobre todo en la zona más profunda de la curvatura pélvica, esta proyección transversa es, en
ocasiones, casi imposible de conseguir.
En este sector es más fácil realizar la medición del diámetro arterial mediante una proyección
longitudinal de la curvatura iliaca.
La pérdida del espectro trifásico, sin variaciones importantes en las velocidades, es compatible con la
normalidad, ya que el stent provoca turbulencias de flujo.
Desde hace pocos años, el eco-doppler color se ha incorporado como método diagnóstico al
seguimiento de los aneurismas de aorta abdominal tratados mediante endoprótesis. Su aplicación,
demuestra una alta sensibilidad y especificidad para la detección de endoleaks, comparado con el
seguimiento mediante TAC.
Los endoleaks son complicaciones frecuentes tras el tratamiento endovascular de los aneurismas de
aorta abdominal (AAA).
El saco aneurismático no se coagula y sigue llenándose de sangre a través de una fuga. La ausencia de
una exclusión completa de la circulación arterial somete al saco aneurismático a una determinada
presión arterial que finalmente puede provocar su rotura.
White ha desarrollado un sistema de clasificación de endoleaks que es importante conocer para precisar
la búsqueda en zonas concretas mediante el eco-doppler.
Los endoleaks tipo 1 son aquellos producidos por una mala adaptación de la prótesis a la pared arterial,
por una mala conexión entre los segmentos de la prótesis, o por una rotura de la prótesis.
Los endoleaks tipo 2 están producidos por la existencia de un flujo retrógrado a través de colaterales
que emergen del saco aneurismático, como son la arteria mesentérica inferior, arterias lumbares o
hipogástricas.
En general, los endoleaks tipo 1 son más importantes clínicamente, ya que la presión que se transmite
al saco aneurismático es mayor. La ausencia de un sellado completo entre la pared aórtica y los
segmentos proximales o distales de la prótesis, o entre los módulos de la propia prótesis provocan una
fuga visible inmediatamente tras el procedimiento, lo que obliga a completar la exclusión del AAA
mediante nuevas extensiones o dilataciones selectivas.
Este tipo de endoleaks también puede desarrollarse durante el seguimiento, debido a una progresiva
dilatación del cuello del aneurisma, o a un fenómeno de remodelación del saco aneurismático, que
moviliza y desvía la endoprótesis.
Esta remodelación puede llegar a provocar el acodamiento de una extensión iliaca hasta provocar la
fractura de los elementos metálicos y la rotura del material protésico, con oclusión de la rama y
repermeabilización del saco.
Los endoleaks tipo 2 suelen tener menor impacto clínico, y muchos de ellos cierran espontáneamente
mediante tratamiento conservador, ya que la presión transmitida es habitualmente menor.
El tratamiento de los endoleaks puede ser expectante o se puede proceder a su reparación mediante
procedimientos endovasculares, laparoscópicos o de cirugía minimamente invasiva, o procedimientos
quirúrgicos abiertos.
La cirugía abierta tras un procedimiento endovascular aórtico ha mostrado una elevada tasa de
morbilidad y mortalidad, y por ello, el tratamiento de los endoleaks debe ser juicioso.
Uno de los factores más importantes que determinan la actuación sobre un endoleak en fase de
seguimiento es el crecimiento progresivo del saco aneurismático.
El estudio eco-doppler tras la inserción de una endoprótesis debe contemplar los siguientes aspectos:
Es imprescindible obtener una buena imagen en modo B con mapa de grises, para posteriormente introducir el color. Sin este
requisito raramente se obtiene un buen efecto doppler-color.
Es preferible que el paciente se encuentre en ayunas, y utilizar aquellas aproximaciones donde se consigan mejores imágenes,
como el decúbito lateral derecho o izquierdo.
Todos los parámetros deben ser optimizados, concentrando selectivamente la exploración en el saco aneurismático, mediante la
ventana de color. La permeabilidad de la prótesis se satura de color hasta que se produce un fenómeno de dispersión fuera de la
prótesis. La saturación del color se produce mediante el equilibrio entre la PRF, el rango de velocidad y la ganancia de color.
Se debe explorar todo el saco aneurismático, en diferentes proyecciones transversas y longitudinales, moviendo muy lentamente
el transductor y pidiendo al paciente que realice pausas de apnea intermitentes, para evitar fenómenos de dispersión de la señal.
La exploración debe concentrarse sobre todo en aquellas zonas que son especialmente sensibles al desarrollo de un endoleak,
como por ejemplo:
ANATOMIA VENOSA
La anatomía de las venas de los MMII es muy compleja, ya que presentan múltiples variaciones anatómicas. Se
distribuyen en dos sistemas, el superficial y el profundo.
El sistema venoso superficial se encuentra por encima de la aponeurosis y drena la sangre venosa de los tegumentos.
Constituye aproximadamente el 10% del retorno venoso.
El sistema venoso profundo es más importante, se encuentra por debajo de la aponeurosis entre las masas musculares, y
drena el 90% del retorno venoso.
Las venas profundas están rodeadas de una vaina vascular que comparten con las arterias. Existen 2 venas por cada
arteria, excepto en el caso de la vena poplítea y vena femoral, que son únicas habitualmente.
Las venas comunicantes conectan entre sí dos venas superficiales o dos venas profundas. Las venas perforantes
atraviesan la fascia aponeurótica y conectan una vena superficial con una profunda, bien directamente (perforante
directa), o a través de una vena muscular (perforante indirecta).
Otros grupos de perforantes importantes que unen la vena safena interna con la red venosa
profunda son las perforantes de Dodd en el muslo, y las perforantes paratibiales.
La vena safena interna presenta válvulas en su interior (de 6 a 14 válvulas), siendo la más
importante la válvula ostial en el origen del cayado, que impide el reflujo venoso en el cayado.
Existe una gran variabilidad anatómica tanto en el lugar donde atraviesa la aponeurosis, como
en la posición de su cayado con la vena poplítea.
Las venas tibiales posteriores son dobles y se continúan directamente con las venas
de la planta del pié. Acompañan a la arteria y vena tibial posterior y se extienden en
línea recta desde el canal calcáneo hasta el hueco poplíteo.
Las venas de los MMII permiten el retorno de la sangre venosa desde la periferia hacia el corazón. Esta dirección
del flujo es posible gracias a varios mecanismos:
1 - Válvulas Venosas:
2 - Bomba Muscular :
La bomba muscular tiene una función primordial en la fisiología del sistema venoso. Las contracciones secuenciales de la
almohadilla plantar, la masa muscular sóleo-gemelar y los músculos del muslo se realizan tanto durante la marcha, como
durante el ortostatismo para mantener el equilibrio postural.
Esta contracción muscular “exprime” los lagos venosos y el sistema venoso profundo hacia segmentos superiores de un
modo secuencial, desde la almohadilla plantar hasta los músculos del muslo.
Durante la contracción se cierran las válvulas de las perforantes, debido al aumento de presión en el compartimento
muscular y por la propia acción de la contracción muscular.
El acortamiento de las fibras musculares durante la contracción provoca una mayor tensión sobre las fascias musculares,
que ejercen una acción de “masaje” sobre el sistema venoso superficial.
El secuencial aumento de presión que provoca el flujo venoso a medida que asciende al corazón, facilita el cierre valvular y
evita que la sangre venosa refluya hacia sistema venoso profundo distal, o hacia el sistema venoso superficial a través del
cierre de las válvulas ostiales y de las perforantes.
Durante la relajación muscular las válvulas del sistema venoso profundo se encuentran cerradas, al igual que las válvulas
ostiales. El relleno de los lagos venosos sanguineos provoca un efecto de succión sobre la sangre del sistema venoso
superficial, permitiendo su paso a través de las perforantes.
3 - Respiración:
Cuando se está tumbado y relajado, el retorno venoso está controlado fundamentalmente por la respiración.
Durante la inspiración desciende el diafragma y se crea una presión torácica negativa, lo cual provoca un fenómeno de
succión sobre la sangre contenida en la cava inferior hacia el corazón.
Asimismo aumenta la presión intraabdominal, que exprime la sangre de la cava inferior hacia el corazón y cierra el sistema
valvular de los MMII, evitando el reflujo hacia las extremidades.
Durante la espiración sucede el fenómeno contrario. El diafragma asciende y disminuye la presión intraabdominal,
desapareciendo el efecto de succión torácica. La sangre venosa fluye desde las extremidades inferiores hacia la cavidad
abdominal.
La maniobra de Valsalva intenta forzar este fenómeno fisiológico con fines diagnósticos. Consiste en el aumento brusco de
presión intra-abdominal, mediante la tos o mediante una maniobra similar a la que se emplea en la defecación (apnea y
contracción de la prensa abdominal).
Cuando el sistema valvular no está integro se produce un reflujo de sangre venosa hacia los MMII.
TROMBOSIS VENOSA PROFUNDA
El 90% de las TVP se localizan en los MMII. La complicación inmediata más frecuente e importante es la embolia de
pulmón. A medio y largo plazo, la complicación más importante es el síndrome postrombótico.
Diferentes estudios comparativos con la Flebografía han demostrado la fiabilidad del eco-doppler en el diagnóstico de la
TVP. En sectores venosos proximales ( venas femorales, poplíteas, y grandes venas proximales del sóleo y gastrocnemio),
obtiene una sensibilidad de 96% y una especificidad del 98%.
Sin embargo, cuando la TVP se encuentra limitada a las venas del plexo sóleo y gastrocnemio, la sensibilidad disminuye
hasta el 73%. Ello se debe fundamentalmente al pequeño calibre de las venas a este nivel y su dificultad para apreciar la
compresibilidad completa como signo directo de la presencia de un trombo.
En orden decreciente de frecuencia, las venas más a menudo afectadas son las venas profundas de la pantorrilla (plexos
venosos del sóleo, venas tibiales posteriores), venas femorales, poplíteas e iliacas. En un 10% de los casos se localizan en
ambos MMII.
1. EXPLORACION DE LA VENA CAVA INFERIOR :
1 - Recuerdo Anatómico
La vena cava inferior se sitúa delante de la columna vertebral y a la derecha de la aorta. Comienza en la unión de las dos
venas iliacas comunes (aproximadamente a la altura umbilical como referencia externa), y termina en la aurícula derecha.
Sus mayores ramas tributarias son las venas iliacas comunes, las venas renales y las venas hepáticas.
2. Anomalías Anatómicas
La mayor parte de las anomalías anatómicas de la vena cava inferior ocurren a nivel de las venas renales y por debajo de
las mismas. La más frecuente es la duplicación y la transposición. En estas malformaciones existe una vena cava inferior
situada en el margen izquierdo de la aorta, y cruza al lado derecho a nivel de las venas renales.
Otra malformación menos frecuente es la agenesia de vena cava, es decir su ausencia. En su lugar únicamente existe el
sistema de la ázigos o hemiázigos.
Las indicaciones para la exploración de la vena cava inferior son las siguientes:
Ante la sospecha eco-doppler de una trombosis de vena cava inferior es conveniente realizar una iliocavografia
4. Protocolo de exploración
Inicialmente, la exploración comienza con el paciente en posición de decúbito supino y se elige una sonda de baja
frecuencia, de 3,5 MHz. El mejor lugar para comenzar la exploración se encuentra en el tercio superior del abdomen en la
línea media.
Los mejores puntos de referencia de la vena cava inferior en una proyección transversa son la aorta, y el cuerpo vertebral.
La aorta se encuentra junto a la vena cava inferior, a su izquierda y en un plano discretamente anterior. La superficie
anterior del cuerpo vertebral es muy visible ecográficamente, y sobre ella se apoya la aorta y la vena cava inferior.
La proyección longitudinal de la vena cava inferior se consigue más fácilmente a través de una posición en decúbito lateral
izquierdo.
Esta posición permite un desplazamiento de las asas intestinales, ampliando el espacio retroperitoneal. El punto de
referencia para encontrar la cava inferior, al igual que en la proyección anterior es el cuerpo vertebral.
La inspiración profunda provoca un descenso del diafragma, aumenta la presión intra-abdominal y limita el retorno venoso
hacia el corazón. La espiración tiene el efecto opuesto.
El diámetro de la vena cava inferior está influido por la talla del paciente, el momento del ciclo respiratorio, y la presión de
la aurícula derecha, pero raramente excede de los 2,5 cms.
Es una exploración dificil en pacientes obesos, o cuando existe abundante gas abdominal. En estos casos es mejor emplear
un abordaje lateral derecho. Realizar la exploración en ayunas puede en ocasiones ayudar a mejorar la calidad de la
exploración.
• Ayuno.
• Ecocontraste
• Decúbito lateral izquierdo sobre almohada
• Elevación del brazo derecho para ampliar el espacio entre la parrilla costal y la cadera
Las principales características de normalidad que reflejan la permeabilidad de la vena cava inferior son las siguientes:
En una proyección longitudinal de la vena cava inferior, es fácilmente demostrable la relación de la velocidad de flujo
venoso con los movimientos diafragmáticos. El espectro doppler muestra el aumento y disminución de flujo a través de la
vena cava inferior en relación con las fases respiratorias de inspiración y espiración.
Mientras que durante la inspiración disminuye la velocidad de flujo venoso por el aumento de presión intra-abdominal, con
la espiración aumenta.
1. Recuerdo Anatómico
Las venas iliacas comunes están formadas por la confluencia de la vena iliaca externa e interna (hipogástrica), las cuales se unen a nivel de
venas iliacas internas o hipogástricas drenan la sangre venosa de las vísceras pélvicas y aparato genito-urinario.
La exploración de las venas iliacas es probablemente la exploración eco-doppler más compleja de realizar. Es mejor, por ello, seleccionar aq
su exploración debe ser obligada:
• Presencia de TVP femoral.
• Sospecha clínica de TVP en MMII con exploración eco-doppler normal en las venas de los MMII.
• Signos indirectos a nivel femoral que hagan sospechar una oclusión o compresión de la vena cava inferior o
venas iliacas.
• Ante la sospecha de una TVP iliaca, siempre debe explorarse la vena cava inferior
3. Protocolo de exploración
La exploración del sector venoso iliaco es difícil. El procedimiento más sencillo consiste en comenzar la exploración en la ingle con el pacient
supino o decúbito lateral y sonda de 3,5 MHz. Habitualmente el segmento más distal de la vena iliaca externa se puede explorar con sonda d
Inicialmente se localiza la vena femoral común en una proyección longitudinal, inmediatamente medial a la arteria femoral. La superficie cur
sirve de referencia, ya que se sitúa debajo de la vena a nivel del ligamento inguinal.
A continuación se asciende hacia la iliaca con la sonda en posición longitudinal y ligeramente oblicua hacia el ombligo, siguiendo la curvatur
vena iliaca externa se localiza inmediatamente por debajo y por dentro de la arteria iliaca externa.
Con frecuencia, no es posible visualizar completamente el sector iliaco, y es necesario llegar a una conclusión diagnóstica a través de signos
o anormalidad.
El gas intestinal interfiere la exploración casi siempre en algún segmento. Sin embargo, la distensión vesical puede mejorar las condiciones d
la buena transmisión de los ultrasonidos.
Tanto en la cava como en la iliaca es difícil aplicar la suficiente presión como para colapsar completamente la vena (uno de los signos más im
la ausencia de trombo). En este sector, por ello, adquieren especial importancia los signos indirectos como:
La existencia de una TVP iliaca puede sospecharse por signos directos o indirectos.
Los signos directos de TVP Iliaca son:
Los signos indirectos de TVP iliaca se detectan sobre todo en la exploración de la vena femoral común o vena iliaca externa y son los siguien
• Ausencia de color espontáneo o tras maniobras de compresión de los plexos venosos distales, mediante compresión manua
o tras aplicación de un manguito de presión.
• Ausencia de señal doppler espontánea en el interior de la luz venosa.
• Ausencia de variación del flujo venoso con la inspiración y espiración profunda.
• Mal relleno de color con colapsabilidad incompleta
Una causa importante de TVP iliaca y/o cava inferior es la patología tumoral y siempre se debe sospechar durante la exploración eco-dopple
indirectos en la vena femoral puede hacer sospechar la existencia de una oclusión o compresión extrínseca de la vena iliaca.
En ocasiones, la vena iliaca se encuentra totalmente colapsada y no se visualiza debido al desplazamiento provocado por una masa retroper
El ligamento inguinal se encuentra en el pliegue inguinal y separa la vena iliaca externa de la vena femoral común. La
vena femoral común ocupa una posición medial respecto a la arteria femoral común.
El cayado de la vena safena interna nace de la vena femoral común, inmediatamente por debajo del ligamento inguinal, y
se dirige hacia la región medial del muslo, describiendo una curva suave.
En el tercio inferior del muslo, la arteria y vena femoral atraviesan el anillo fibroso del músculo aductor para dirigirse hacia
el hueco poplíteo. Este anillo fibroso o anillo de Hunter impide en ocasiones la adecuada compresión de la vena femoral.
Ello puede provocar un diagnóstico erróneo o falso positivo respecto al diagnóstico de trombosis venosa femoral. Pasado el
anillo del aductor, la vena femoral se denomina vena poplitea.
En el paciente obeso, la vena femoral a este nivel se debe explorar con sonda de 3 MHz, y aún así a veces es muy difícil
la visualización. En muchas ocasiones, la exploración de este sector femoral es más fácil a través de un abordaje posterior,
siguiendo la vena poplítea en dirección ascendente.
En piernas voluminosas o pacientes obesos, las sondas de baja frecuencia se adaptan perfectamente a la curvatura del
hueco popliteo en una dirección longitudinal.
2. Anomalías anatómicas.
Existen múltiples variaciones de la anatomía venosa femoral. La más frecuente es la duplicación de la vena femoral
común, aunque no tan frecuente como la duplicidad poplítea. Es necesario pensar siempre en esta posibilidad, sobre todo
cuando se observan imágenes redondeadas hipoecogénicas en las inmediaciones de una vena femoral con características
de normalidad. Esta imagen podría corresponder a una vena femoral duplicada y ocupada por un trombo.
3. Protocolo de exploración.
La exploración eco-doppler de la vena femoral superficial y vena femoral profunda se realiza con el paciente tumbado, y el
muslo ligeramente en abducción y rotación externa, con la pierna ligeramente flexionada.
Mediante la aplicación de una sonda de alta frecuencia, de 5-7,5 MHz, se comienza transversalmente en la región inguinal
buscando la confluencia de la vena femoral común con el cayado de la safena interna.
Es muy importante identificar la existencia de la vena femoral profunda, ya que su trombosis afecta a una de las vías de
suplencia más importantes del drenaje venoso.
En esta zona se observan las características de la vena femoral en modo B, y se busca el principal signo de normalidad,
que consiste en la desaparición de la luz venosa tras la compresión.
La vena se explora en su totalidad, mediante el desplazamiento distal de la sonda en posición transversal a la vena. Se
realizan compresiones ultrasonográficas secuenciales (CUS) a lo largo de la vena, valorando exclusivamente la
desaparición completa de la luz venosa.
En el Hunter, es necesario plantearse un cambio a una sonda de menor frecuencia, o bien realizar directamente un
abordaje posterior.
4. Característica de normalidad de la vena femoral
Los signos de normalidad que permiten descartar la existencia de una TVP a nivel femoral son los siguientes:
Si alguna de estas características se encuentra ausente, se debe sospechar la existencia de una trombosis venosa
femoral.
Sin embargo, el único signo de certeza es la
ausencia de colapso de la vena con la
compresión. Un trombo de reciente formación
es muy hipoecogénico, y puede pasar
desapercibido durante la exploración.
Con color, aunque no se realice la CUS, es
posible apreciar un defecto de repleción del
color, que debe hacer sospechar la presencia
de un trombo ocupando la vena.
La compresión permite ver claramente la
imposibilidad de colapsar en su totalidad la
vena femoral debido a la presencia del
coágulo.
El diámetro de las grandes venas, como por
ejemplo en el sector femoral, aumenta con la
inspiración profunda o con la maniobra de
Valsalva (ambas elevan la presión intra-
abdominal).
Esta variación del diámetro de la vena en
relación con la respiración, sugiere que el
sistema venoso es permeable en el sector
proximal al lugar de exploración.
Ante la ausencia de flujo espontáneo se
debe sospechar la presencia de una TVP
bien en el lugar de la exploración, o en un
punto proximal o distal a la misma.
En venas de pequeño calibre, como las
venas tibiales posteriores o las sóleo-
gemelares, el flujo puede no ser
espontáneo en situaciones de normalidad.
Ello las diferencia de las venas de
mediano y gran calibre.
El flujo venoso normal en venas de gran
calibre varía en respuesta a los
movimientos inspiratorios y espiratorios.
En el sector femoral, disminuye el flujo
con la inspiración profunda, y aumenta
con la espiración.
Ante la ausencia de esta variación, se
debe sospechar una TVP proximal o distal
al lugar de la exploración o un grado
importante de obstrucción venosa.
La curva de velocidad doppler y su
representación mediante el color, también
varía en circunstancias normales, cuando
se realiza una maniobra de compresión
manual distal.
La compresión manual de la extremidad, distal al punto de exploración, incrementa o aumenta el flujo venoso en
condiciones normales.
La respuesta normal se manifiesta como un brusco incremento de la señal doppler . Esta respuesta indica que existe una
permeabilidad substancial de las venas que se encuentran entre el lugar de la exploración y el sitio de la compresión.
Cuando se produce un aumento de la velocidad de flujo escaso o muy retardado respecto a la maniobra de compresión,
es muy probable que exista una obstrucción incompleta al flujo venoso, o un flujo vicariante a través de colaterales
venosas.
La ausencia de respuesta indica una obstrucción venosa importante entre el lugar de exploración y el de compresión.
4. EXPLORACION DE LA VENA SAFENA INTERNA :
1. Anatomía
La vena safena interna (VSI) drena en la
vena femoral común a través de su cayado,
a unos 2-4 cms. del ligamento inguinal.
Se extiende describiendo una suave curva a
lo largo de la zona medial del muslo y
pierna, y discurre inmediatamente anterior
al maleolo medial.
Una característica ecográfica importante
para diferenciar la vena safena interna de
otras estructuras venosas, consiste en la
identificación de la fascia o aponeurosis
muscular superficial.
La VSI, tras su origen en la cara anterior de
la vena femoral común, atraviesa la
denominada fosita oval, cruza por delante
de la arteria pudenda y alcanza el plano
graso subcutáneo, manteniéndose separada
del mismo por una fina estructura, visible
ecográficamente, que corresponde a un
desdoblamiento de la fascia superficial.
2. Anomalías anatómicas
Las variantes anatómicas de la vena safena interna, y
en general de todo el sistema venoso superficial son
muy frecuentes.
Una anomalía relativamente frecuente consiste en la
existencia de un sistema doble de vena safena
interna, aunque con drenaje en un cayado único.
Esta segunda vena safena se diferencia de una vena
accesoria anterior o posterior en que ambas discurren
dentro del desdoblamiento de la fascia muscular.
Si existen dudas acerca de cuál es la vena que
constituye la vena safena interna, es mejor comenzar
la exploración desde el maleolo medial, ya que las
colaterales de la VSI habitualmente siguen un camino
descendente.
3. Protocolo de exploración
Como ya se ha mencionado anteriormente, la vena safena interna debe localizarse inicialmente a la altura del cayado
safeno-femoral.
La VSI debe explorarse con la pierna ligeramente flexionada y en rotación externa. Su visualización mejora en
bipedestación o colocando al paciente en una camilla con posibilidad de situar las extremidades inferiores en un plano en
declive.
Es importante aplicar abundante gel para explorar la VSI sin prácticamente tocar la piel, ya que se colapsa con mucha
facilidad.
El diagnóstico que tiene mayor trascendencia respecto a la flebitis de la vena safena interna es la distancia a la que se
encuentra el trombo de la unión safeno-femoral. En ocasiones el trombo asciende progresivamente a lo largo de la VSI
hasta introducirse en la vena femoral común, provocando una trombosis venosa profunda
Cuando el coágulo se encuentra muy próximo a la unión con la vena femoral, se procede en ocasiones a la ligadura
quirúrgica urgente del cayado, para evitar que afecte al sistema profundo.
La flebitis de la VSI manifiesta un estado trombótico, y por tanto, es obligado descartar la existencia de trombosis venosas
profundas en ambas extremidades.
1. Recuerdo anatómico
A partir del anillo del aductor, la vena femoral se pasa a denominar vena poplítea. La vena poplítea se localiza en el
hueco poplíteo, en su sector medio, en un plano superficial a la arteria poplítea.
La referencia más importante para localizar la vena poplítea es la propia arteria poplítea, ya que se encuentra
inmediatamente encima de la misma.
En ocasiones puede estar algo desplazada lateralmente, o confundirse con un drenaje anómalo de las venas
gastrocnemias.
La vena safena externa drena en la vena poplitea a través de su cayado. En el tercio superior de la pierna, la vena
safena externa (VSE), sigue un trazado medial, y sub-aponeurótico. Presenta muchas variables anatómicas, sobre todo
la altura de drenaje de su cayado en la vena poplitea. Con frecuencia el cayado se localiza por encima de la zona de
flexión del hueco popliteo.
Cuando la VSE se encuentra muy dilatada e insuficiente, se puede confundir con la vena poplitea, sobre todo cuando su
drenaje se realiza en la cara lateral de la vena poplitea y en un nivel superior.
También son frecuentes la existencia de grandes venas comunicantes que conectan la vena safena externa con la safena
interna.
2. Anomalías anatómicas
En aproximadamente un
25% de los casos, existe una
duplicación de la vena
poplitea. Es muy fácil
confundir una duplicación de
la vena poplítea con un
drenaje anormalmente alto
de la vena safena externa.
La mayor importancia de las
duplicaciones poplíteas es la
incidencia de falsos
negativos durante la
exploración de una
extremidad con sospecha de
una TVP poplitea.
La presencia de una zona
redondeada hipoecogénica
en la proximidad de la vena
poplitea, debe hacer pensar
en una duplicación poplítea,
con una de las venas
ocupada por un trombo
hipoecogénico
La mayoría de las
duplicaciones poplíteas
resultan de un punto de
fusión alto de los troncos
tibiales.
3. Protocolo de exploración
La exploración se realiza en decúbito prono, con sonda de 5 - 7,5 MHz. Se debe comenzar la exploración en la parte más
alta del hueco poplíteo, llegando al canal del aductor a través de un abordaje posterior. Con frecuencia es necesario
utilizar transductores de baja frecuencia en esta región.
El punto de referencia es la arteria poplítea, ya que la vena se encuentra inmediatamente sobre ella.
El drenaje de la vena safena externa en la vena poplítea se localiza mejor habitualmente mediante una proyección
longitudinal, ya que se aprecia mejor la morfología del cayado en esta proyección.
A lo largo del hueco poplíteo se desciende con la sonda en posición transversa, realizando continuamente maniobras de
CUS, y buscando el relleno con color de la luz vascular mediante compresiones de la almohadilla plantar o del plexo
sóleo-gemelar.
4. Diagnóstico de TVP
Su trombosis impide su visualización, y este signo se debe comparar con la existencia de colapso venoso mediante
compresión y aumento de la señal doppler tras la compresión distal en la extremidad contralateral.
Hay que recordar que las venas gastrocnemias no presentan un flujo espontáneo de modo fisiológico, al igual que las
venas de pequeño calibre.
1- Anatomía
La vena poplítea está formada por la confluencia de las venas tibiales anteriores, las venas tibiales posteriores, y las
venas peroneas. Cada uno de estos sistemas consiste en un par de venas que acompañan a la arteria del mismo
nombre, además de un tronco que está formado por la confluencia de estos pares de venas.
Los troncos venosos tibiales posteriores y peroneos se unen en el tercio superior de la pierna para formar la vena
poplítea. El tronco venoso tibial anterior drena en la vena poplítea cruzando la superficie anterior de la arteria poplitea y
formando una angulación de casi 90º desde el plano lateral.
Las venas del músculo sóleo o senos venosos se disponen como si fueran los agujeros de una esponja dentro del propio
músculo y son tributarias de las venas tibiales posteriores o peroneas. Forman una parte esencial de la denominada
bomba muscular.
La contracción muscular o fase muscular sistólica provoca un acortamiento de las fibras musculares, exprimiendo estos
senos venosos. La relajación o diástole muscular provoca su distensión, llegando a ejercer un cierto efecto de succión, al
igual que una esponja.
Es importante tener en cuenta que existen dos venas por cada arteria distal, que toman el mismo nombre que la arteria,
y siguen su mismo recorrido. Estos pares de venas drenan generalmente en un tronco único, que confluyen y dan lugar
a la vena poplítea.
2- Protocolo de exploración
La exploración de las venas infra-poplíteas no es una exploración sencilla. La localización de los troncos venosos que
drenan en la vena poplítea es difícil.
En la mayoría de los casos, las pequeñas venas distales carecen de flujo espontáneo, por lo que el conocimiento de las
referencias óseas cobra una especial importancia.
Sin color es muy difícil su localización y, además, se requieren continuas maniobras de compresión distal manual o
mecánica para su visualización.
La tibia y peroné proporcionan
ventanas ecográficas muy
limitadas e interfieren con la
exploración.
La sonda de 5-7,5 MHz se coloca en posición transversa y se optimizan todos los parámetros de la exploración para
detectar flujos lentos.
Estos parámetros consisten fundamentalmente en intensificar la ganancia de color, disminuir el rango de velocidades,
disminuir la PRF, y disminuir el volumen de la ventana de detección doppler.
Una mano del explorador debe permanecer siempre libre, para que
se puedan realizar frecuentes maniobras de compresión manual
distal.
La exploración de las venas infra-poplíteas puede comenzar de arriba
abajo, es decir, desde la vena poplítea hacia el maleolo. Sin
embargo, la localización de los troncos venosos en el tercio superior
de la pierna es en ocasiones una exploración complicada, y es más
fácil comenzar por la localización de las venas tibiales posteriores
retro-maleolares.
Las venas tibiales posteriores retro-maleolares son muy
superficiales, y se localizan muy bien en una proyección longitudinal
comprimiendo la almohadilla plantar. A medida que se asciende
siguiendo las venas tibiales posteriores, éstas van haciéndose más
profundas en un plano posterior a la tibia.
En el tercio medio y tercio superior, la mejor aproximación a las
venas tibiales posteriores es a través de una proyección transversa.
Se debe buscar como referencia el borde posterior de la tibia, que
quedará en el margen de la ventana ecográfica. En el fondo de la
ventana ecográfica, apenas visible, se localiza el peroné.
La localización de las venas tibiales anteriores es más sencilla, ya
que estas venas discurren entre la tibia y el peroné, apoyadas sobre
la membrana interósea
Para explorar las venas tibiales anteriores, la pierna se debe colocar
ligeramente flexionada y en rotación interna
Con la sonda de 5 - 7,5 MHz, las venas peroneas se localizan demasiado profundas a través de una proyección medial de
la pierna. Por ello, la mejor forma de explorar las venas peroneas es a través de una proyección póstero-externa, entrando
por la cara posterior del peroné.
En todas estas proyecciones, las referencias óseas y las arterias son los elementos guía más importantes para poder
localizar las venas.
El pequeño calibre de las venas infra-popliteas y las dificultades específicas para su exploración, hace que cobren una
especial relevancia los signos indirectos de trombosis venosa profunda.
Se debe realizar siempre una exploración de las dos extremidades para comparar los hallazgos obtenidos.
Una maniobra muy útil es comparar el espectro doppler obtenido en una vena infra-poplítea tras una maniobra de
compresión distal. La obstrucción al flujo venoso proximal puede provocar una mínima señal de aumento de la velocidad
de flujo.
La compresión de la masa muscular distal se puede realizar de modo manual o mecánico. Una desventaja cuando la
compresión se realiza de forma manual es que al explorador no le queda ninguna mano libre.
También resulta complicado mantener la posición de la sonda al mismo tiempo que se comprime, ya que se trata de venas
de muy pequeño calibre. Los resultados obtenidos en ambas extremidades son difícilmente comparables, ya que la
compresión realizada sobre la almohadilla plantar o la masa muscular sóleo-gemelar no es idéntica.
Tras la exploración de los troncos venosos y venas distales, se deben explorar los lagos venosos o senos venosos del
sóleo.
Estos lagos venosos se encuentran imbricados dentro de la masa muscular del sóleo, y con frecuencia la trombosis venosa
profunda soleo-gemelar se inicia en estas zonas.
La exploración eco-doppler de la masa muscular sóleo-gemelar se realiza aplicando un compresor neumático intermitente
en la almohadilla venosa plantar o mediante compresión manual.
La compresión manual distal produce un relleno de color de los lagos venosos del sóleo en situaciones normales. La
valoración de estas situaciones requiere siempre la comparación con la extremidad contralateral.
7. ENTIDADES QUE PUEDEN SIMULAR UNA TVP EN EL ECO-DOPPLER :
1. Hematoma
2. Adenopatía
Las adenopatías inguinales pueden causar aumento del diámetro de la extremidad por obstrucción del drenaje linfático o
compresión venosa.
Las características ecográficas consisten en la presencia de una masa hipoecogénica ovalada por encima del plano vascular
inguinal.
En ocasiones se observa dispersión de color en su interior, correspondiente a las pequeñas vibraciones que transmite el
alto contenido líquido en el interior de una adenopatía inflamatoria.
3. Aneurisma poplíteo
En ocasiones, un aneurisma popliteo puede provocar una compresión asociada de la vena poplitea con o sin trombosis de
la misma. También, la forma de presentación de un aneurisma popliteo roto o trombosado puede simular una TVP.
Siempre que se explora la vena poplitea, se debe visualizar correctamente la arteria poplitea para descartar la presencia
de esta entidad.
4. Quiste de Baker
5. Sarcomas
Aunque raros, son de una extraordinaria importancia vital para el paciente. Se manifiestan ecográficamente en modo B y
con mapa de grises como una masa muscular desestructurada, con zonas hiper e hipoecogénicas, muy diferente al
aspecto de la trama muscular de la pierna contralateral.
La trombosis venosa soleo-gemelar aislada tiene muy bajo riesgo de TEP, pero un 20-30% de estas localizaciones pueden
progresar y afectar a sectores venosos proximales de mayor diámetro, lo que conlleva un riesgo mucho mayor de TEP.
Se recomienda por ello repetir la exploración a los 7-10 días, cuando la exploración inicialmente fue negativa en pacientes
con sospecha de trombo-embolismo venoso, para descartar dicha progresión proximal.
Dos estudios que comprenden más de 2000 pacientes han demostrado la seguridad de esta actuación, basándose
exclusivamente en la exploración de 3 puntos mediante compresión ultrasonográfica a nivel femoral y poplíteo,
extendiéndose hacia la trifurcación de los troncos venosos distales. En todos los pacientes cuya exploración inicial fue
negativa, no se administraron anticoagulantes, con una tasa de complicaciones tromboembólicas de tan sólo el 0,7% a los
6 meses de seguimiento.
Esta pauta de actuación optimiza el tiempo de cada una de las exploraciones, siendo incómoda y costosa por la necesidad
de repetir la exploración.
Recientemente se han desarrollado 2 métodos que intentan filtrar y seleccionar el grupo de pacientes donde es
conveniente repetir la exploración.
Wells y col. desarrollaron un modelo clínico basado en una escala de puntuación para predecir la probabilidad de TVP en
593 pacientes.
La exploración eco-doppler a los 7 días únicamente se realizó en aquellos que presentaban un riesgo moderado o alto
según la escala clínica de puntuación. Esta pauta diagnóstica demostró su eficacia y seguridad, con una mínima tasa de
complicaciones trombo-embólicas durante el seguimiento.
El estudio multicéntrico italiano sobre el dímero-D en 946 pacientes, repitió el estudio eco-doppler a los 7 días tan solo
en aquellos pacientes con una concentración elevada del dímero-D. Mediante esta pauta lograron reducir enormemente el
número de exploraciones eco-doppler con una tasa mínima de complicaciones tromboembólicas.
En presencia de una clínica altamente sospechosa de TVP y eco-doppler negativo es recomendable repetir la exploración
en un plazo de 7 a 10 días, sobre todo en aquellos pacientes con un riesgo clínico moderado-alto, o bien pacientes con
elevaciones en el dímero D.
SINDROME POSTROMBÓTICO
1. CONCEPTO :
Es la expresión clínica del conjunto de alteraciones que sufre una extremidad como consecuencia de haber padecido una
trombosis venosa profunda.
Se trata, por tanto, de una forma más grave de insuficiencia venosa crónica que la provocada por las varices esenciales y
en ocasiones limita seriamente la vida del paciente.
El Síndrome Postrombótico puede aparecer tras un episodio único o repetido de TVP. El proceso de absorción y
remodelación del trombo alojado en la pared venosa puede provocar dos tipos principales de secuelas:
Todavía no son bien conocidas las causas de recanalización del trombo y qué variables influyen sobre este proceso.
Tras meses o años de una TVP, el trombo residual que no se ha lisado se transforma en tejido fibroso, el cual persiste
indefinidamente.
Se sabe que un porcentaje importante de TVPs evoluciona con el paso del tiempo hacia la desaparición completa del
trombo de la luz venosa.
Los signos de cronicidad se refieren fundamentalmente a las características morfológicas de la pared venosa y del trombo.
Sin embargo, existen muchas excepciones, y en venas de pequeño calibre es muy improbable apreciar estos detalles.
La edad del trombo no se puede establecer con seguridad. Tan sólo se pueden diferenciar trombos muy recientes (1 ó 2
días) que son marcadamente hipoecogénicos, de trombos muy antiguos.
En pequeñas venas por debajo del nivel popliteo, únicamente se puede definir la existencia o ausencia de permeabilidad.
En aquellos casos donde existe una oclusión de importantes segmentos venosos, habitualmente se desarrolla un síndrome
de hipertensión venosa, desarrollándose un aumento de flujo y presión venosa a través de una circulación venosa anómala
de suplencia.
La existencia de un flujo espontáneo a través de la vena safena interna o a través de venas perforantes dilatadas, son
expresión de un síndrome obstructivo venoso con hipertensión venosa.
La sospecha diagnóstica de un episodio de repetición de trombosis aguda venosa sobre un síndrome postrombótico es uno
de los diagnósticos que más dudas ofrecen a la exploración eco-doppler, ya que la compresibilidad de la pared venosa se
encuentra muy alterada por los episodios previos de trombosis.
El desarrollo de una incompetencia valvular es el resultado de la destrucción funcional de las válvulas venosas tras la
retracción del coágulo. Puede coexistir con la obstrucción parcial o completa de determinados segmentos venosos.
La incompetencia valvular, refuerza el componente de hipertensión venosa, que se transmite al resto del sistema, con
desarrollo de una presión venosa excesiva, dilatación, y mal funcionamiento valvular en segmentos venosos adyacentes.
INSUFICIENCIA VENOSA CRÓNICA
. TERMINOLOGIA :
La insuficiencia venosa se define como la incapacidad de una vena para conducir un flujo de sangre hacia el corazón,
adaptado a las necesidades de drenaje de los tejidos, termorregulación y reserva hemodinámica, con independencia de su
posición y actividad.
La insuficiencia venosa crónica (IVC) es un término muy impreciso que se utiliza comúnmente para definir un amplio
espectro de cuadros clínicos originados por una disfunción venosa.
2. CLASIFICACION CEAP :
El término no aporta ninguna información sobre el grupo de venas afectadas (sistema superficial, profundo, o de venas
perforantes), si el problema venoso es por reflujo u obstrucción, o si la causa del problema es una enfermedad venosa
primaria o postrombótica.
Ha existido, por tanto una enorme dificultad para comparar y comunicar la experiencia obtenida por los distintos grupos de
trabajo.
En el Forum Venoso Americano (AVF) de Febrero–94 se acordó una clasificación entre aquellos grupos con mayor
experiencia en patología venosa llamada Clasificación CEAP. Es importante conocerla, ya que las actuales publicaciones de
patología venosa y diagnóstico eco-doppler se refieren constantemente a esta clasificación.
La Clasificación CEAP (clínica, etiológica, anatómica, y fisiológica), agrupa los cuadros clínicos de la siguiente manera:
Por ejemplo, una insuficiencia venosa crónica primaria, con presencia de dermatitis de éstasis y úlcera venosa maleolar
activa, y con reflujo patológico en el sistema venoso profundo, superficial y de venas perforantes, se clasificaría de la
manera siguiente:
C6 Ep Asdp Pr
En la práctica, es frecuente tratar la insuficiencia venosa superficial como una entidad separada de la insuficiencia venosa
profunda, sin embargo, ambas entidades con frecuencia coexisten.
La distensión pasiva de las venas superficiales y el desarrollo de varicosidades puede dar lugar a una incompetencia del
sistema venoso profundo a través de una elevación persistente de la presión venosa y distensión a nivel de las venas
perforantes, que comunican el sistema venoso superficial y el profundo.
Cuando esto ocurre, el sistema venoso profundo comienza a estar sometido a una presión venosa persistentemente
elevada, lo cual aumenta las probabilidades para que se produzcan distensiones de los anillos valvulares del sistema
venoso profundo, afectando cada vez a mayor número de segmentos venosos.
La incompetencia del sistema venoso superficial provoca un aumento en la columna de presión hidrostática, que es mayor
en las zonas más declives de la extremidad. Este aumento de presión continuo se transmite al sistema venoso profundo a
través de las venas perforantes, que independientemente de su competencia o incompetencia valvular, se ven sometidas a
un mayor flujo y presión venosa, provocando la dilatación y tortuosidad en las mismas.
Si esta situación se mantiene, llega un momento donde se afecta también el sistema venoso profundo de manera segmentaria. Esta sería una
hipótesis que explicaría la frecuente asociación de incompetencia del sistema venoso superficial, sistema venoso profundo y de venas
perforantes en estadíos muy avanzados de la insuficiencia venosa crónica, sobre todo en aquellos pacientes con úlceras activas o
cicatrizadas.
Un segundo mecanismo en la aparición de una insuficiencia venosa profunda estaría causado por un episodio previo de TVP.
El reflujo venoso se debe por tanto a un daño directo sobre el mecanismo valvular. Las válvulas de las venas perforantes pueden afectarse en
el episodio inicial de la TVP, o bien hacerse progresivamente incompetentes de forma secundaria a la hipertensión venosa transmitida desde
el sistema venoso profundo.
La disfunción valvular de las venas perforantes puede provocar una
incompetencia valvular del sistema venoso superficial.
Mientras el paciente permanece inmóvil, el flujo es continuo a través de las arterias, arteriolas, capilares, vénulas, y
venas.
Cuando se pone en marcha la bomba muscular, es decir, cuando se contraen los músculos plantares y sóleo-gemelares,
aumenta rápidamente la presión venosa y se "exprime" buena parte del pool venoso hacia segmentos venosos proximales.
El aumento de presión en el sistema
venoso profundo provocaría el cierre
de las válvulas en las venas
perforantes, evitándose así el reflujo
hacia el sistema venoso superficial.
La propia contracción muscular se
cree que también contribuye de una
manera decisiva al “sellado” de las
perforantes. El acortamiento de las
fibras musculares provoca un aumento
del diámetro de la fibra muscular.
Este aumento de diámetro de las
fibras musculares se produce en el
interior de un "estuche" rígido
formado por la fascia muscular, lo cual
facilita la impulsión de la sangre
venosa hacia segmentos más
proximales, y provoca un aumento de
presión en el compartimento
muscular, que ayuda al cierre valvular
de las venas perforantes.
Cuando cesa la contracción, desciende
la presión venosa en el sistema
profundo y se produce un efecto de
succión sobre la sangre venosa del
sistema venoso superficial, abriéndose
las válvulas de las venas perforantes y
permitiendo el aflujo desde el sistema
superficial al profundo. Ello permite
disminuir la presión intersticial de la
extremidad inferior.
Cuando las venas perforantes son
incompetentes, o existe un reflujo e
incompetencia valvular desde
segmentos más proximales del
sistema venoso profundo, no se
produce adecuadamente este
mecanismo de succión y la presión venosa, y presión intersticial se encuentran crónicamente elevadas.
Actualmente el método diagnóstico de elección es el eco-doppler. En ausencia de dúplex puede utilizarse la pletismografía
con aire (APG) o la fotopletismografía (PPG). Ambos métodos permiten una cuantificación de la insuficiencia venosa.
En la práctica, los métodos más utilizados son el dúplex y la pletismografía con aire, aunque todavía no están
correctamente definidos los parámetros normales y patológicos.
La flebografía ascendente y descendente sigue teniendo utilidad cuando se contempla una cirugía anti-reflujo del sistema
venoso profundo, o ante problemas venosos complejos.
Se entiende por reflujo la existencia de un flujo venoso en sentido contrario al fisiológico. Su existencia implica la
detección de una bidireccionalidad de flujo.
El paciente se coloca de pié y apoyando su peso sobre la pierna contralateral. Es conveniente que el paciente se pueda
apoyar sobre ambas manos, para que tolere mejor la exploración. Debe estar en una posición elevada (como por ejemplo
sobre una escalera), para facilitar la postura del explorador.
Cuando se exploran sectores infra-poplíteos, se puede realizar la exploración incluso con el paciente sentado. La
exploración es larga, y se debe buscar la mayor comodidad del paciente y del explorador.
Aunque existen diferentes técnicas quirúrgicas y terapéuticas para el tratamiento de las venas varicosas, hoy en día, la
información anatómica y hemodinámica ofrecida por el eco-doppler ha permitido una mejor comprensión del problema
venoso a tratar.
La aplicación del eco-doppler previo a la intervención sobre las venas varicosas permite obtener gran cantidad de
información, sobre todo la referida a los siguientes aspectos:
• Asegurar el correcto funcionamiento del sistema venoso profundo, comprobando la existencia de una completa permeabilidad y
competencia en segmentos venosos claves, como son la vena femoral y la vena poplitea.
• Demostrar y localizar grandes perforantes (perforantes de Dodd) que pueden participar o ser la causa de una incompetencia safena.
• Valorar el grado de incompetencia del cayado de la vena safena externa y localizar su punto de drenaje en la vena poplitea.
• Diagnosticar una incompetencia de safena externa con competencia de su cayado, debido a una comunicante de Giacomini
incompetente.
Toda esta información aplicada a la cirugía de varices únicamente puede mejorar la indicación y selección de
procedimientos terapéuticos y sus resultados.
La obtención de toda esta información precisa de un orden riguroso, que va a depender fundamentalmente del tipo de
procedimiento terapéutico empleado.
Independientemente de la técnica quirúrgica, las cuestiones fundamentales que se deben responder son:
El reflujo se explora con el paciente en bipedestación, apoyando el peso sobre la pierna contralateral. Las maniobras que
Maniobras no fisiológicas:
Maniobras fisiológicas:
Maniobra de Paraná (relajación muscular tras la contracción rápida provocada al intentar compensar una alteración en el
equilibrio estático del paciente)
Dentro de las maniobras no fisiológicas, el reflujo tras desinflado
rápido de un manguito de presión es independiente del paciente
y explorador, y se define como patológico cuando es superior a
0,5 segundos. Estas maniobras no fisiológicas han sido
contrastadas y comparadas en poblaciones de sujetos sanos y
con varices.
La maniobra de Paraná se utiliza fundamentalmente aplicada al estudio del funcionamiento hemodinámico de las venas
perforantes, cuando se trata de plantear una técnica CHIVA ( Cura Conservadora Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa
Ambulatoria).
Esta técnica es difícil de aplicar, sobre todo en la evaluación de pequeñas venas perforantes sobre una extremidad que se
encuentra en movimiento. No todos los pacientes reaccionan adecuadamente a esta movilización provocada. Sin embargo,
tiene la ventaja de mostrar un comportamiento fisiológico de las venas perforantes.
La exploración de la insuficiencia venosa superficial debe realizarse con el propósito de detectar cuáles son la causa o
causas del reflujo, es decir, donde se encuentran los puntos de fuga.
Para localizar e interpretar correctamente estos puntos de fuga la exploración debe comenzar a la altura del pliegue
inguinal, en el punto más alto de la columna de presión hidrostática.
El sentido del flujo es fácil de interpretar en sistemas longitudinales y paralelos al eje de la extremidad, sin embargo, su
interpretación es complicada en sistemas transversales, como sucede en las venas perforantes.
La presencia de flujo durante la descompresión o relajación muscular no implica la existencia de un reflujo, ya que en
circunstancias donde existe una gran incompetencia del cayado de la vena safena interna se puede producir un gradiente
de presión que provoque la reentrada masiva de flujo hacia el sistema venoso profundo a través de la perforante.
La detección e interpretación del sentido del flujo a través de las venas perforantes es esencial en la SEPS (Cirugía
Endoscópica Subfascial de Venas Perforantes), la Técnica abierta de Linton y la Cura CHIVA.
En la SEPS únicamente es necesario detectar el número y localización de las venas perforantes patológicas, sobre todo de
las venas perforantes paratibiales, que habitualmente se encuentran fuera del alcance del instrumental endoscopio.
La cura CHIVA exige un gran esfuerzo en la detección de venas perforantes competentes, ya que éstas se van a utilizar
como puntos de reentrada del sistema superficial incompetente al sistema profundo competente.
El principio de la cura CHIVA se basa en
fragmentar la columna de presión hidrostática
venosa y reconducir el drenaje venoso hacia el
sistema venoso profundo a través de venas
perforantes competentes.
Este concepto hemodinámico del sistema
venoso de la extremidad presupone la
existencia de shunts veno-venosos o
"cortocircuitos", que Francheschi ha clasificado
en 4 tipos descritos en las ilustraciones. Los
shunts se establecen entre diferentes redes
venosas.
La cura CHIVA intenta preservar la vena safena
interna y las colaterales varicosas mediante la
fragmentación de la columna de presión
hidrostática en el punto donde se produce el
reflujo. Ello requiere asegurar el vaciamiento
de la columna hacia el sistema venoso
profundo a través de venas perforantes
competentes.
La técnica precisa de una exploración eco-
doppler del sistema venoso destinada a
establecer un plan quirúrgico preoperatorio
concreto para cada paciente, marcando
fundamentalmente los puntos de reflujo y las
perforantes de reentrada.
Apenas existen series que permitan establecer
los resultados a largo plazo de esta técnica
quirúrgica, sin embargo, una de sus principales
contribuciones es el esfuerzo por comprender
el funcionamiento hemodinámico del sistema
venoso profundo y superficial a través de los
diferentes shunts veno-venosos.
La exploración del reflujo en el sistema venoso profundo precisa de una valoración cuantitativa, que permita establecer el
grado de participación de un determinado segmento venoso incompetente en el síndrome de hipertensión venosa de la
extremidad. Para ello se han empleado diferentes parámetros que tratan de cuantificar el reflujo:
El parámetro más utilizado es el tiempo de cierre valvular (TCV), descrito por van Bemmelen El tiempo de cierre valvular
calcula el tiempo en segundos durante el cual se produce reflujo venoso tras una maniobra que provoque la aparición del
mismo.
Aunque existen controversias, se considera que el reflujo es patológico cuando existe un TCV > 0,5 seg.
Se mide en diferentes segmentos venosos como la vena femoral, vena poplítea y troncos venosos distales infra-poplíteos.
La medición de reflujos tanto en la vena femoral, como en la vena poplítea, se debe realizar siempre distal al drenaje de
los cayados de la vena safena interna y externa respectivamente, buscando una posición inferior a la válvula que se
encuentra inmediatamente distal al drenaje del cayado.
La sonda se posiciona longitudinal a la vena, de modo que sea posible realizar un registro doppler con una angulación de
60º. El reflujo se provoca mediante el desinflado rápido de un manguito de compresión (es el mejor método, ya que el
resultado es independiente del paciente y explorador). Durante el desinflado del manguito se registra el análisis espectral.
Los diferentes métodos para provocar un reflujo en el sitema venoso profundo son los siguientes:
MANIOBRA DE VALSALVA
Es un método de medida inadecuado, ya que depende mucho del paciente, y falla cuando intenta demostrar la existencia
de un reflujo en presencia de una válvula proximal competente.
La compresión y descompresión rápida manual distal a la vena explorada, permite valorar el reflujo aún en presencia de
una competencia valvular proximal. Sin embargo, es un método inadecuado, ya que depende mucho del explorador y no
garantiza la uniformidad del reflujo.
DESCOMPRESION DISTAL CON MANGUITO DE DESINFLADO RAPIDO
Probablemente es el mejor método, ya que su resultado no depende del paciente ni del explorador.
Para la evaluación del cayado de la safena interna y vena femoral se coloca un manguito de 24 cms. en la parte baja del
muslo, el cual se infla a aproximadamente 80 mm Hg y se deshincha rápidamente en 0,3 seg.
En ocasiones, sin embargo, los plexos venosos sóleo-gemelares mueven un volumen de sangre mayor durante las
maniobras de compresión-descompresión, y resultan ser más eficaces que el manguito situado en la parte alta del muslo.
Para la evaluación de la vena poplítea y vena safena externa, se coloca en la pierna un manguito de 12 cms., y se infla a
100 mm Hg., desinflándose rápidamente. Todos los estudios realizados coinciden en demostrar un incremento del reflujo
con el mayor grado clínico de la enfermedad.
La variabilidad en cuanto al tiempo de reflujo valvular es muy grande. Hay que tener en cuenta, además, que aunque
exista competencia valvular, se detecta un pequeño reflujo fisiológico en una proporción importante de pacientes sin
insuficiencia venosa.
Harkins, de la Universidad de Washington, describió más de 150 perforantes en la extremidad inferior tras disecciones
anatómicas en cadáveres Sin embargo, el grupo de perforantes que habitualmente presenta significación clínica se localiza
en la cara interna de la pierna.
Mozes en 1996 redefinió los diferentes grupos de perforantes.
El 80% a 90% de las perforantes incompetentes con significado clínico se localizan en la superficie medial de la pierna.
Con mayor frecuencia dependen de tributarias de la arcada posterior y conectan con las venas tibiales posteriores.
Es fácil confundir el origen de las colaterales varicosas con venas perforantes. Una colateral varicosa no atraviesa la fascia
muscular, sino la porción anterior del desdoblamiento fascial donde se encuentra la vena safena interna.
Se cree que las perforantes se hacen incompetentes, bien por la hipertensión transmitida desde el sistema venoso
superficial, o secundarias a un mal funcionamiento valvular del sistema venoso profundo.
Prácticamente, lo único que se conoce con seguridad acerca de las venas perforantes es su definición anatómica, es decir,
son aquellas venas que comunican el sistema venoso superficial con el profundo atravesando la fascia superficial del
compartimento muscular.
Tanto su anatomía valvular, como el comportamiento hemodinámico, como su contribución al desarrollo de la insuficiencia
venosa crónica son aspectos en continua discusión.
Existen diferentes controversias respecto a las venas perforantes:
• No se sabe si todas las perforantes tienen válvulas ni dónde están localizadas.
• No se sabe cuál es el mecanismo exacto que permite la competencia de una vena perforante.
• El concepto de reflujo venoso aplicado a las venas perforantes se presta a confusión.
• No está claramente establecido qué tiempo de reflujo se considera patológico en una vena
perforante.
• No está claramente establecido cómo influye el diámetro de la vena perforante en la cuantificación
del tiempo de reflujo.
• La mayoría de las maniobras que se emplean para provocar el reflujo venoso son muy dependientes
del paciente y del explorador, y por tanto difíciles de interpretar.
• Existen perforantes muy dilatadas y tortuosas, que sin embargo son competentes.
• Existen sujetos sanos, sin clínica de insuficiencia venosa crónica que presentan venas perforantes
patológicas.
Todavía no se conoce en qué medida contribuyen las venas perforantes patológicas al desarrollo de la insuficiencia venosa
crónica.
Una vena perforante competente es aquella que impide la fuga de sangre venosa desde el sistema venoso profundo hacia
el sistema venoso superficial.
Las maniobras que habitualmente se emplean para provocar reflujo en el sistema venoso superficial y profundo, también
se aplican en la exploración de las venas perforantes, sin embargo aquí su interpretación es más compleja.
La exploración de las perforantes se puede realizar con el paciente de pié o sentado. El explorador debe estar
cómodamente sentado, ya que hay que mantener la posición de la sonda sobre segmentos muy distales de la extremidad
y sobre venas de muy pequeño calibre.
La exploración con manguitos de desinflado rápido permite una mejor compresión de la almohadilla plantar, y deja al
explorador una mano libre, lo cual permite inmovilizar más correctamente la sonda. Los manguitos de compresión
intermitente permiten estandarizar la exploración y dan mayor confort a paciente y explorador.
Definimos como vena perforante patológica todas aquellas venas perforantes que presentan fugas desde el sistema
venoso profundo hacia el sistema venoso superficial tras cualquier tipo de maniobra exploratoria, así como aquellas
perforantes de reentrada sometidas a un excesivo hiperaflujo procedente del sistema venoso superficial,
independientemente de su competencia o incompetencia.
Estas características son las que definen con mayor precisión una perforante patológica.
• Perfora la fascia
• Conecta el sistema venoso superficial con el profundo
• Aspecto dilatado y tortuoso
• Flujo bidireccional con cualquier tipo de maniobra
• Reflujo durante la compresión proximal o descompresión distal
• Reentrada o inflow durante la compresión proximal o descompresión distal
• Reflujo durante la compresión distal