CÓMO PODAR LIMONEROS, NARANJOS Y MANDARINOS
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noviembre 05, 2016
Aquí en Cantabria, raro es el huerto o el jardín que no alberga algún
cítrico. Los trajeron por lo visto hace un par de siglos para que los barcos
pudieran aprovisionarse de vitamina C con la que combatir el escorbuto y
la gente se enamoró de ellos y ellos, aunque parezca increíble, se
enamoraron del clima.
Desde entonces, conviven con nosotros en buena armonía pero nos dan
más que les damos porque en general no sabemos cómo cuidarlos o
podarlos y se ven muchos por ahí, desaliñados, con ramas secas y rotas,
con muñones putrefactos, con las hojas amarillas a causa de la
clorosis...
Hoy hablaremos de la poda ya que estamos en el momento ideal para
llevarla a cabo. Para leer sobre los cuidados, pocos pero imprescindibles,
visitar la página: Naranjos y limoneros: conocerlos y cuidarlos y para
ampliar información sobre ellos: Etapas en la vida de un naranjo o un
limonero
En este artículo me referiré, solo a la poda en forma de vaso de árboles
integrados en un huerto familiar o un jardín y no en explotaciones
comerciales.
LA PODA DESDE LA COMPRA Y PRIMEROS AÑOS DE VIDA DEL ÁRBOL
En el vivero, pasarán entre uno y 3 años desde que planten la semilla de
la que nacerá el portainjertos, sea injertado, arraigue el injerto, despunten
el plantón y lo trasplanten a una maceta.
Al momento de comprarlo, ya nos vendrá con unas ramitas. Hay que
observar que estén sanas y que sean vigorosas.
También es muy importante para el futuro desarrollo del árbol, evitar
comprar un ejemplar que esté muy hormonado.
Cuando vamos a comprarlo nos gusta que tenga flores y hasta frutos
aunque sea muy joven. Es un grandísimo error. Un cítrico no da flores de
forma natural hasta los tres años y esas primeras incluso conviene
quitárselas. Si es un árbol con menos edad y lleva flores y frutos es que
ha sido hormonado.
He visto personas impacientes, con la ilusión de llevarse el árbol cuanto
antes, comprar cualquier cosa que les ofrezcan y es una gran
equivocación pues será un árbol para toda la vida y debe ser un ejemplar
sano y saludable.
ACCIONES DE PODA
AL PLANTARLO
Si el arbolillo viene a raíz desnuda, en el momento de plantarlo le
eliminaremos gran parte de su follaje a fin de reducir la evaporación y
favorecer la recuperación del sistema radicular.
Si viene en cepellón, esta operación no es tan necesaria.
DURANTE LOS DOS O TRES PRIMEROS AÑOS
Nos limitaremos solamente a:
Eliminar los chupones o ramas de crecimiento vertical que puedan
aparecer en la copa.
Eliminar los brotes que surjan en el tronco por debajo del punto
donde nacen las ramitas que queremos dejar como ramas
principales. Estas ramitas no se tocan.
Mantener un círculo alrededor del tronco de unos 50 a 100 cm de
diámetro, limpio de hierbas y malezas.
Alimentar y regar bien el árbol.
Pasado ese periodo y desarrollado ya su sistema radical, iniciaremos la
poda de formación.
PODA DE FORMACIÓN
El objetivo de esta poda es formar un buen árbol, con una estructura
sólida capaz de soportar en el futuro una producción abundante.
Al tercer año, entre enero y febrero:
Entre las ramas que se han desarrollado en los años anteriores,
elegimos tres o cuatro de igual vigor, situadas en diferentes
direcciones del espacioy que nazcan en distintos puntos del
tronco, separadas unos 10cm de altura unas de otras. Es
importante no dejar dos que salgan del mismo punto. Estas ramas
elegidas serán las principales o primarias y las dejamos intactas.
Eliminamos las demás porque competirían con ellas.
Los cortes han de ser limpios (sin rebordes o astillados) y al ras, sin dejar
muñones.
Durante el resto del tercer año
Recortamos (despuntamos o pinzamos) las ramitas y brotes que
nacen de las primarias hacia el interior del árbol según vayan
surgiendo, dejándolas de unos 20cm de longitud. De esta forma
vamos formando ya futuros brotes floríferos, manteniendo el
centro despejado y evitando que el árbol gaste energías
innecesarias. Si estas brotaciones fueran muy numerosas y se
amontonan, se suprimen algunas. Las del exterior de la copa que
nacen horizontales, no es necesario pinzarlas.
Los chupones (brotes de crecimiento vertical y muy vigoroso) que
salgan de las ramas principales, se eliminan durante estos
primeros años. Mas adelante, si nacen con poco vigor y viene bien
dejarlos porque ocupan un espacio vacío, se pueden eliminar o
pinzar.
1,2,3 son las ramas principales; A son chupones y ramas mal dirigidas
que se eliminan por completo; B son ramitas y brotes del interior que se
pinzan a 20cm y C es un corte de retorno para reducir la longitud de una
rama sin que se corte la circulación de la savia.
Cuando en este tercer año, aparecen las primeras flores y frutos, es
mejor eliminarlos para que el árbol concentre sus recursos en la
formación de una buena copa y un buen pan de raíces. Hay que
realizar un verdadero esfuerzo para hacerlo pero según los
expertos es lo mejor. De todas formas, suele ser el propio árbol el
que los tire o no llegue a madurarlos.
Al cuarto año
Se recortan las ramas primarias que habíamos dejado intactas el
año anterior y se dejan de entre 50 y 80cm de largas, para que a
partir de ahí nazcan las ramas secundarias que formarán el
segundo piso del árbol.
Se siguen pinzando (recortando o despuntando) regularmente las
ramitas interiores como hicimos el año anterior. Esto se hace a lo
largo de todo el periodo vegetativo (Desde finales de invierno a
principios de otoño se hará en repetidas ocasiones)
Si hay una brotación muy abundante, cosa que es muy natural y
frecuente en los cítricos, sobre todo en los mandarinos, se aclara
suprimiendo algunas.
Las brotaciones del exterior del árbol, horizontales o inclinadas no
necesitan pinzamientos.
Se elimina toda ramificación que pueda competir por la savia o la
luz con las ramas principales.
Y aquí, con la copa ya suficientemente desarrollada, podremos cosechar
ya los primeros frutos e iniciar la poda de fructificación, sabiendo que
ésta se debe realizar todos los años.
PODA DE FRUCTIFICACIÓN Y MANTENIMIENTO
Está encaminada a conseguir una fructificación bien distribuida por todo
el árbol ya que la tendencia natural de los agrios es a producir la fruta en
la periferia y formar en el interior un follaje muy denso que no deja entrar
la luz y el aire.
Esta poda en los cítricos puede realizarse en cualquier época del año
siempre que se trate de árboles sanos y de una poda ligera. Se evitará
hacerla en momentos de grandes heladas o de intensos calores. La
época ideal, no obstante es después de la recolección y antes de las
brotaciones de primavera y verano, o sea en enero-febrero y en junio-
julio.
Consistirá en:
Supresión de ramas muertas o lesionadas.
Eliminación de las mal emplazadas: las que se cruzan o van hacia
el centro del árbol.
Aclareo de jóvenes ramillas eliminando las excesivas. Las ramas
tienen que tener cada una su espacio vital, sin molestarse unas a
las otras permitiendo que el aire y la luz llegue hasta todas ellas.
El final de las ramas o guías, debe ser conservado pero si en él
nacen dos o tres brotes, se eliminan todos menos uno (el mejor
situado) de forma que la rama no disminuye su tamaño y sigue
teniendo intacto su final. (Los cítricos son muy dados a desarrollar
dos, tres y hasta cuatro brotes en los extremos de las ramitas).
Estos brotecillos pueden eliminarse incluso sin tijeras.
Supresión de ramitas agotadas, que ya fructificaron.
Además
Se despuntan (pinzan o recortan) los brotes internos más
vigorosos dejándolos de 20cm de longitud
Se eliminan los chupones salvo alguno que nos venga bien para la
estructura del árbol.
Si de algún punto nacen varios brotes, se aclaran dejando solo uno.
Si llega un momento en que las ramas principales se han hecho
muy largas y se desea reducirlas para mantener la copa de un
tamaño manejable, se cortan por un lugar donde nazca otra bien
situada de forma que quede ésta como final de rama. Así la savia
se desviará por ella y podrá seguir circulando (verlo en el dibujo de
arriba).
En general, si un árbol es vigoroso, la poda ha de ser ligera.
Si el árbol tiene poco vigor, la poda será más severa, las brotaciones
débiles se podan medianamente y las fuertes severamente.
Si es de vigor medio, la poda será de media intensidad, las brotaciones
débiles se podan con intensidad media y las vigorosas con severidad.
Los árboles veceros (los que dan mucho un año y poco o nada al
siguiente) se deben podar enérgicamente el año que les toca cargar y se
le realizan también aclareos de fruto. El año que no les corresponde dar
fruta se podan muy ligeramente.
En las labores de poda conviene seguir un orden:
Primer paso: supresión de ramas principales excesivas si es el
caso.
Segundo paso: aclareo de ramas secundarias eliminando las
débiles, cruzadas, excesivas…
Tercer paso: trabajar rama por rama comenzando por la parte más
alta de cada una de ellas.
LA PODA DE REJUVENECIMIENTO Y REGENERACIÓN
La época adecuada para este tipo de poda es la primavera o el otoño,
cuando no hay temperaturas extremas ni grandes oscilaciones entre
temperaturas diurnas y nocturnas.
En este apartado podemos encontrarnos con tres situaciones diferentes
por lo que lo primero será ver en cuál de ellas se encuentra nuestro árbol.
1.- ÁRBOLES DESCUIDADOS QUE NO HAN SIDO PODADOS NI
ARREGLADOS
En este caso tendremos que empezar eliminando ramas inútiles,
amontonadas, que se cruzan, que nacen del mismo punto que otra… de
forma que nos quede una copa limpia, clara pero sin huecos o vacíos
grandes.
Pero no con todos los árboles procederemos igual. Veremos aquí otras
tres situaciones diferentes pues la severidad de la poda ha de ser
inversamente proporcional al vigor.
Si es un árbol abandonado pero vigoroso la poda tiene que ser lo
más ligera posible para no suprimir ramas fructíferas (alguna
siempre caerá) y evitar que surjan chupones.
Si por el contrario, además de abandonado, es poco vigoroso, le
daremos una poda más severa teniendo siempre cuidado de no
dejar vacíos grandes en la copa.
Si el árbol tiene un vigor medio, podemos realizar esta poda de
renovación a lo largo de dos o tres temporadas hasta conseguir
una copa equilibrada.
2.- ÁRBOLES ENFERMOS O DAÑADOS POR HELADAS O VIENTOS
Lo primero que haremos será eliminar las ramas rotas o enfermas y
luego observaremos si necesita algo más de arreglo.
3.-ÁRBOLES VIEJOS POR EDAD
Si el árbol es simplemente viejo y queremos que se renueve porque sus
brotes y su producción han disminuido notablemente, llevaremos a cabo
una poda severa rebajando las ramas principales justo por encima de su
primera ramificación. Lo que no se debe hacer nunca (lo he visto por ahí)
es cortar tanto que el árbol quede sin nada de copa pues no tendría con
qué realizar sus funciones vitales y moriría.
Inmediatamente después de la poda hay que regarlo y abonarlo
copiosamente y no permitir que pase sed ni que las malas hierbas
invadan su territorio durante toda la temporada pues la poda drástica le
provocará una fuerte brotación que le hará consumir mucha energía y si
no tomamos estas precauciones se debilitará y podrá enfermar.
Si el árbol no está sano la poda de un árbol viejo no tiene objeto. En ese
caso lo mejor es arrancarlo y plantar uno nuevo pero no en el mismo
lugar. No se debe plantar un cítrico en el lugar donde hubo otro hasta
pasados al menos 5 años, con el fin de evitarle enfermedades.
RECOMENDACIÓN
Siempre que eliminemos ramas, debemos hacerlo por completo, desde
su base, sin dejar muñones, con un corte limpio.
Hay que desinfectar y cubrir las heridas con pasta cicatrizante, de venta
en cualquier centro de jardinería.
ACLARACIÓN SOBRE LOS CHUPONES
Estas ramas, de crecimiento vertical y vigoroso como ya he dicho, se
caracterizan por nacer generalmente de las ramas principales, tener un
tallo muy recto y fuerte de sección triangular, con espinas y pocas hojas
pero grandes.
Chupan mucha savia por lo que perjudican el desarrollo de otros órganos
del árbol como las yemas fructíferas por lo que generalmente se
eliminan.
Sin embargo, si nacen en una rama dañada o en un espacio muy vacío,
pueden dejarse, pinzándolos cuando son pequeños. Entonces, se debilita
su crecimiento, se ramifican y pueden llegar a desarrollar yemas de flor.