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Coordinadores
RABIA Mª RABET TEMSAMANI
CARLOS HERVÁS GOMEZ
2021
Con el patrocinio de:
ISBN 978-84-1377-590-6
NOTA EDITORIAL: Las opiniones y contenidos publicados en esta obra son de
responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión de
Dykinson S.L ni de los editores o coordinadores de la publicación; asimismo, los autores se
responsabilizarán de obtener el permiso correspondiente para incluir material publicado en
otro lugar.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ........................................................................................... 25
CARLOS HERVÁS-GÓMEZ
RABIA Mª RABET TEMSAMANI
PRIMERA PARTE.
INNOVACIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES
SECCIÓN I.
INNOVAR EN LA DOCENCIA Y LA INVESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÓN
PARA EL DESARROLLO Y EL CAMBIO SOCIAL
SECCIÓN II
INNOVACIÓN DOCENTE Y RENOVACIÓN PEDAGÓGICA EN LA ENSEÑANZA
DE LAS CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN Y EL PERIODISMO
SECCIÓN III
INNOVACIÓN DOCENTE Y RENOVACIÓN
PEDAGÓGICA EN LA ENSEÑANZA DE LA SOCIOLOGÍA
Y CIENCIAS POLÍTICAS
SECCIÓN IV
ENSEÑAR Y APRENDER ANTROPOLOGÍA SOCIAL EN TIEMPOS DE
INCERTIDUMBRE: RETOS Y EXPERIENCIAS
SECCIÓN V
OTRAS LINEAS DE TRABAJO (C.C. SOCIALES)
SECCIÓN I.
INNOVACIÓN DOCENTE Y RENOVACIÓN PEDAGÓGICA EN LA ENSEÑANZA
DE LA PSICOLOGÍA Y LAS CIENCIAS DEL COMPORTAMIENTO
SECCIÓN II
INNOVACIÓN SOCIOEDUCATIVA: EXPERIENCIAS E INVESTIGACIONES
SOBRE INCLUSIÓN EDUCATIVA Y SOCIAL
DESDE LAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
SECCIÓN III
TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN APLICADAS A
LA EDUCACIÓN: INNOVACIÓN EN LA PRÁCTICA EDUCATIVA
C
uando hacemos referencia a la innovación, lo primero que nos
viene en la mente es la originalidad y la autenticidad. El ser
humano por naturaleza siente o tiene la necesidad de implantar
cambios significativos y de mejorar los resultados. Diciéndolo de la
forma más sencilla, se trataría de mejorar y de dar lo mejor de sí. Sin
embargo, cuando nos situamos en el mundo de la docencia, la innova-
ción se enfrenta a un listón aun más alto al tratar de compartir y divulgar
el saber para los “aprendices” considerando los retos sociales, cultura-
les, tecnológicos, científicos, etc.
Quedan atrás los tiempos durante los cuales los discípulos transmitían
sus conocimientos de la misma forma como los había recibido de sus
maestros. Lo mismo se trata de presentar una docencia utilizando una
simple herramienta de proyección durante la cual el docente actúa de
emisor y el alumnado de simple receptor. Hoy en día, cualquier acon-
tecimiento, cualquier cambio y por desgracia el caso de alguna pande-
mia como la del COVID 19 que estamos viviendo desde hace casi dos
años, representa un catalizador que nos lleva a implantar nuevos méto-
dos e ideas en la enseñanza y el aprendizaje. En este último, se intenta
implicar al alumnado brindándole la oportunidad de desempeñar un pa-
pel activo e interactivo.
La investigación no se queda al margen de la innovación tal como es el
caso de la docencia. La investigación en sí, es pensar y reflexionar los
‒ ‒
cuales significan aportar ideas y métodos nuevos adaptándose a los
cambios y a la evolución del mundo en el cual vivimos y dar rienda
suelta a la imaginación.
Hablando de la innovación docente e investigación, nos referimos a los
nuevos métodos que podemos utilizar para transmitir el conocimiento
de las diferentes disciplinas. Como lo indica su título, esta obra que
presentamos se centra en la innovación docente e investigación en las
ciencias sociales y de la educación.
En cuanto a la evaluación curricular del personal docente e investigador
universitario se refiere, se presta una especial atención a la innovación
docente y la transferencia de resultado de las investigaciones realizadas.
Para ello, se ha desarrollado diferentes sistemas de evaluación. La di-
vulgación de los resultados de investigación mediante un libro queda
siempre el deseo y el objetivo de todo el personal docente e investigador
universitario.
En esta obra, tenemos el honor de aunar artículos firmados por autores
de universidades e institutos, de varios países y redactados además del
español, en inglés y portugués, que manifestaron tanto su deseo como
interés de compartir su trabajo con el lector. El denominador común de
estos autores es el afán de innovar en la docencia e investigación en sus
respectivas líneas de interés lo cual garantiza la adquisición de las com-
petencias necesarias para la formación especializada y el desarrollo de
habilidades prácticas. Por ser un libro de varios autores que pertenecen
a la disciplina de ciencias sociales y de educación, sería utópico crearse
perspectivas en lo que respecta a un escenario o finalización coherente
de contenido, o bien imaginar un hilo de Ariadna como aquel que puede
aparecer en los libros de varios autores bajo la coordinación de editores.
No obstante, el lector puede gozar viajando de un capítulo a otro pu-
diendo descubrir en cada uno nuevas reflexiones, nuevas preocupacio-
nes, nuevas ideas y en cada uno con su objetivo, método y estrategia,
pero compartiendo todos, el mismo fin que es el de hacer aportación a
la innovación docente e investigación de las ciencias sociales y de la
educación. Igualmente, sería una fructuosa oportunidad de suscitar in-
terés, crear debates y alimentar críticas constructivas.
‒ ‒
Nos queda por felicitar a los autores por sus trabajos y agradecerles por
optar por compartir el fruto de sus enormes horas de trabajo con todos
deseando una perpetua fertilidad a la innovación docente e investiga-
ción en las ciencias sociales y de la educación.
CARLOS HERVÁS-GÓMEZ
Universidad de Sevilla
RABIA Mª RABET TEMSAMANI
Universidad de Jaen
‒ ‒
PRIMERA PARTE.
INNOVACIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES
SECCIÓN I
1. INTRODUCCIÓN
‒ ‒
esta discriminación. Sin embargo, se les ha considerado inofensivos
cuando han trasmitido durante décadas unos mensajes visuales y sono-
ros tan potentes. Los personajes de colectivos discriminados que han
presentado en sus historias cumplían los roles que mantienen su infe-
rioridad social. De este modo, las mujeres han visto justificada la subor-
dinación al hombre y la violencia de género. También se ha argumen-
tado la exclusión y las agresiones contra cualquier persona que saliera
de la normatividad.
Es igualmente grave la falta de diversidad en las representaciones de la
ficción. Hasta las dos últimas décadas, la mayoría de los personajes eran
personas ricas, blancas, cisgénero, heterosexuales y de capacidades
normativas. Esta sobrerrepresentación hace que este grupo social se
perciba como lo “bueno” y “normal”. Cualquier otra persona que no
cumpla esas características se encontraría en “la otredad” y sería
“mala”. Esta imagen además de invisibilizar a la mayoría de la pobla-
ción mundial no trata los problemas sociales de discriminación. De esta
forma, al no aparecer las personas que los sufren no se pueden mostrar
sus puntos de vista. Por lo tanto, se continuaría el ciclo en el que nunca
se cuestionaría la hegemonía e inferioridad de los distintos grupos.
Afortunadamente, en los últimos diez años este tipo de representaciones
han evolucionado positivamente hacia la inclusión y la desestigmatiza-
ción. La razón se basa en la fuerza de distintos movimientos sociales
que han puesto el foco en estos problemas sociales: el feminismo de-
construyendo los roles de género tradicionales, movimientos antirracis-
tas como Black Lives Matter denunciando la discriminación histórica y
la violencia policial y el movimiento queer reivindicando las sexuali-
dades e identidades de género no normativas. La expansión de estas
reivindicaciones ha hecho que se cuestionen las representaciones tradi-
cionales de la ficción y que se examinen críticamente las actuales. Asi-
mismo, se han tratado estos problemas discriminatorios que se habían
ignorado por falta de repercusión.
Pese a que han ocurrido grandes cambios en pocos años, todavía queda
mucho trabajo en la creación de la ficción. Eliminar los prejuicios por
completo y fomentar la inclusión de todos los colectivos conlleva el
conocimiento histórico-social de la discriminación y una gran
‒ ‒
capacidad crítica. En esta evolución es fundamental el trabajo y la apor-
tación de los jóvenes creadores de contenido audiovisual que están vi-
viendo estos cambios. De este modo, los medios de comunicación con-
tribuirán a la mejora social de estos colectivos discriminados.
2. OBJETIVOS
‒ ‒
‒ Tercero y último, concienciar de la importancia de este apren-
dizaje crítico por sus futuros papeles como trabajadores de la
industria audiovisual. Reflexionar sobre su capacidad para
crear nuevas narrativas más evolucionadas e igualitarias que
cambien las imágenes televisivas y fomenten el cambio social.
3. METODOLOGÍA
‒ ‒
características. Tienen sus aspectos positivos, porque son reconocibles
y se puede empatizar fácilmente con ellos, pero también negativos por-
que son demasiado previsibles. Además, reproducen roles y prejuicios
dañinos que se han trasmitido tradicionalmente y que se examinarán
más adelante. Igualmente, permanecer en este tipo de personajes tan
conocidos le resta interés a su narrativa y a la serie en general (Toledano
& Verde, 2007, p. 37).
El primer paso en la definición de un personaje es completar los 3 mar-
cos que resumen su forma de ser y características principales (Toledano
& Verde, 2007, pp. 54-57):
‒ Marco físico: género, edad, peso, altura, apariencia, defectos,
enfermedades, imagen exterior, etc. Con estos elementos se
puede individualizar a los personajes, hacerlos únicos y espe-
ciales. Se utilizarán sus rasgos físicos generales o particulares
como gestos, tics, imperfecciones o la forma de moverse, tam-
bién para dar información sobre las emociones del personaje.
‒ ‒
corresponden con ese tiempo y si evolucionan en él. Tener en
cuenta si el desarrollo es continuo, si hay elipsis o saltos en el
tiempo hacia delante o detrás.
‒ ‒
‒ Los personajes tienen que ser reales, es decir, complicados.
Sus valores tienen que estar definidos, ser universales y únicos
para poder explicar su voluntad e impulsos.
‒ Los personajes necesitan hablar lo que piensan y actuar lo que
sienten para poder conocerlos. Un modo de hablar y actuar
característicos aportará más información sobre su personali-
dad.
‒ Los personajes deben ser distintos para generar conflictos y
atraer al espectador hacia ellos.
‒ Los personajes tienen que ser coherentes, si cambian el pro-
ceso es evolutivo a través de su arco argumental.
‒ Los personajes tienen que ser imprevisibles, sorprender al es-
pectador e incluso a ellos mismos.
‒ ‒
carácter pasivo y relacionado con el rol de ama de casa (Navarro-Abal
& Climent Rodríguez, 2014, p.35).
Estas representaciones fueron continuas hasta los 90, cuando empeza-
ron a aparecer series que “empoderaban” a las mujeres. Disfrutaban de
poderes que hasta entonces habían sido masculinos: trabajo, dinero, li-
bertad sexual o violencia verbal. Aun así, seguían siendo unos estereo-
tipos muy conservadores: su sexualidad estaba sobrerrepresentada, se
subordinaban a la pareja o continuaban atadas a la vida familiar. Un
ejemplo perfecto de este cambio fue Sexo en Nueva York (1998), que
relataba la vida y romances de 4 amigas entre sus 30 y 40 años (Nava-
rro-Abal & Climent Rodríguez, 2014, p.33).
Durante este s. XXI y, sobre todo en la última década, han aparecido
nuevas y mejores representaciones de la mujer en la ficción televisiva.
Son personajes con su propia historia, con profundidad dramática y sin
necesidad de relacionarse con un hombre. Ha aumentado su diversidad
étnica y social y sus roles dependen de la edad del personaje y del pú-
blico objetivo al que se dirigen (Gavilán, Martínez-Navarro, & Ayesta-
rán, 2019, pp. 374-380):
‒ Mujeres adolescentes: tratan narrativas sobre el feminismo, la
madurez, el dolor, la gestión emocional, el crecimiento perso-
nal, la dificultad de ser mujer en esta sociedad y la compleji-
dad de las relaciones interpersonales. Cada vez es más común
que haya personajes con una belleza menos estereotipada, lo
que las hace más cercanas e interesantes. Se perciben como
personas más maduras que lo que sería normal en su edad, con
capacidad para afrontar los problemas con decisión. Uno de
los primeros ejemplos de una buena representación fue la serie
Veronica Mars (2004).
‒ ‒
independientes y que también se enamoran, decepcionan, bus-
can su identidad y luchar contra su desigualdad. No obstante,
siguen produciéndose muchas series que basan su felicidad en
la realización profesional y la pareja. Una comedia que des-
taca por destacar el papel social de una mujer inteligente en
los años 50 es The marvelous Mrs. Maisel (2017).
Otro tipo de series a tener en cuenta son las ficciones de acción y fan-
tasía ya que las mujeres por fin están adquiriendo el papel protagonista.
El primer ejemplo de ello fue Jessica Jones (2015), una superheroína
no sexualizada y con una personalidad fuerte. También es relevante se-
ñalar las nuevas narrativas como Dietland (2018), que están protagoni-
zadas por mujeres reivindicando los cuerpos no normativos. Todavía se
‒ ‒
representan muy pocas mujeres con papeles importantes que puedan
definirse como gordas u obesas.
‒ ‒
agresivos y no se preocupan de su aspecto físico. Tampoco
expresan comportamientos machistas u homófobos, se encar-
gan de la familia y vida doméstica, tienen amistades femeni-
nas y no son dominantes sexualmente. Las series con este pú-
blico objetivos son las que más avances han mostrado hasta el
momento, con un claro ejemplo en On my block (2018).
‒ ‒
butch: mujeres masculinizadas, con pelo corto y voz grave, musculadas
o grandes, de profesión motera o camionera. En los años 70 también se
extendía la idea en las series de que un personaje gay era también trans-
género porque quería ser mujer. Por otro lado, la bisexualidad nunca se
mostraba en ningún personaje (Fellner, 2017, s.p.).
A partir de los años 90 sí se empezaron a mostrar más personajes ho-
mosexuales en la ficción, sobre todo hombres gays. No obstante, éstos
reforzaban los valores tradicionales de familia y monogamia, elimi-
nando cualquier referencia a deseos o prácticas sexuales. Además, se
extendió también el estereotipo de gay blanco de clase alta, sofisticado
y con buen físico. Algunos ejemplos de estas representaciones se ven
en la popular serie Will & Grace (1998). Aun así, seguía siendo raro
que aparecieran personas mayores gays o lesbianas y bisexuales (Fell-
ner, 2017, s.p.).
En los últimos años ha avanzado a gran ritmo la inclusión de personajes
con distintas sexualidades. Al punto de que una superproducción de fic-
ción sobre fantasía y superhéroes como The Umbrella Academy (2019)
incluye un hombre gay y una mujer bisexual entre sus 6 protagonistas.
También se han creado otras series exclusivamente protagonizadas por
personajes LGTB que se centran en narrar la discriminación que sufre
el colectivo y su lucha social. Un ejemplo que ha evolucionado en el
tiempo es Tales of the city, una miniserie con su última versión en 2019.
Respecto a la representación de personajes transgénero, su rol ha sido
aún más discriminatorio que en el caso de la sexualidad. La primera
serie en incluir una mujer trans fue La hora de Alfred Hitchcock en
1965. Le retrató como un hombre travesti y asesino en serie de enfer-
meras. Hasta finales de los 80, ésta fue la imagen estereotípica y básica
de las personas transgénero en la ficción: asesinos o psicópatas (Ber-
múdez de Castro, 2016, s.p.).
Durante los años 90, la aparición de personajes transgénero en roles
secundarios se hizo bastante más frecuente. Sin embargo, el nuevo rol
que se les otorgó no fue positivo ya que se convirtieron en objetos de
burla y asco en las series de comedia. Un caso de mala representación
se mostró en la exitosa serie Friends (1994), al rechazar al “padre” de
‒ ‒
un protagonista por ser una mujer trans y drag queen. Otro papel típico
era el del varón heterosexual que era “engañado” para que besara o se
acostara con una mujer trans (Bermúdez de Castro, 2016, s.p.).
La evolución positiva de la representación de personajes transgénero se
ha desarrollado a la par que para el resto del colectivo LGTB. Se les ha
presentado con roles protagonistas y narrativas alejadas de la burla, cen-
trándose en las dificultades del colectivo, con dramas muy profundos y
humanos. La primera serie con una mujer trans como protagonista fue
Transparent (2014), que relataba la transición de una mujer mayor, aun-
que más tarde se criticó por estar representada por un hombre. En la
actualidad se han diversificado más la temática de los personajes trans,
mezclándola con problemas étnicos como Pose (2018).
Pese a esta evolución descrita, aún falta mejorar la representación del
colectivo LGTB en la ficción televisiva. Sigue siendo más común la
aparición de gays que de lesbianas, así como la transición de personas
transgénero "de hombre a mujer" en lugar de "mujer a hombre. Esto
parece una consecuencia sexista más del patriarcado, dando más prota-
gonismo a lo masculino. Igualmente, se puede ver a muy pocos actores
y actrices trans trabajando en series de televisión. Incluso la mayoría de
los personajes transgénero siguen siendo interpretados por actores y ac-
trices cisgénero. Por último, la aparición de personajes del espectro de
género no binario sigue siendo muy puntual en contadas series. Se les
tendría que dar más papeles y visibilidad a los conflictos de esta parte
del colectivo trans.
‒ ‒
De la misma forma, la mayoría de las series tratan historias de persona-
jes con un nivel económico y unas comodidades que se salen de la me-
dia. Esto alimenta una idealización del estatus al que la sociedad aspira
cuando este ascenso social resulta imposible para la mayoría de la po-
blación. A la vez invisibiliza los problemas económicos, laborales y
sanitarios que viven las personas a nivel global. Solo en los últimos
años se han introducido en más series esta visión social más realista.
Normalmente, porque son narrativas que tratan el racismo y la segrega-
ción, de modo que reflejan también una situación que las personas ra-
cializadas viven de forma más acusada.
Respecto a la representación de personas racializadas, en los inicios del
cine y la televisión no eran incluidas en la ficción. Empezaron a intro-
ducirse en los años 60 gracias al movimiento Black Power, que creo el
género blaxpoitation. Se les dio espacio a los actores negros y se ter-
minó con el estereotipo de persona sumisa y de poca inteligencia. No
obstante, también se estableció la masculinidad negra hegemónica, la
hipersexualización de la mujer y su criminalización y asociación con
los guetos. Así se perpetuaba que las personas racializadas eran villa-
nos, antagonistas, personas violentas y embaucadores (Iborra Mallent,
2018, p. 283).
Esta imagen ha evolucionado en gran medida en la última década por
el movimiento Black Lives Matter que comenzó en 2013. El desenca-
denante fue la absolución de un hombre por el asesinato de un adoles-
cente afroamericano. En los años siguientes, la discriminación racista,
la brutalidad policial y el aumento de víctimas ha aumentado y perpe-
tuado la fuerza de este movimiento. Se extiende a través de redes so-
ciales y manifestaciones a nivel global, afectando a la mirada crítica de
espectadores y las narrativas que han aparecido recientemente (Iborra
Mallent, 2018, pp. 284-285).
Series recientes han aumentado el número de personajes racializados y
se han centrado en narrar la discriminación hacia estos grupos sociales.
Un ejemplo muy popular es Orange is the new black (2013), criticando
la situación carcelaria de EEUU y las dificultades añadidas de las mu-
jeres racializadas y pobres. Sin embargo, las personas blancas siguen
estando sobrerrepresentadas para la realidad que están transmitiendo.
‒ ‒
También se sigue abusando de los estereotipos y clichés de las personas
afroamericanas, latinas y asiáticas para mover la trama (Aguado Peláez
& Martínez García, 2016, pp. 218-219).
Otro tipo de series, más centradas en la crítica hacia la discriminación
social, han introducido narrativas adecuadas que no caen en los este-
reotipos. Por ejemplo, Dear White People (2017) aborda el privilegio
blanco y la apropiación cultural en el entorno universitario. Asimismo,
se han incentivado las series históricas sobre el esclavismo o sobre per-
sonas afroamericanas relevantes. Un caso reciente es Self Made (2020),
la historia de la primera mujer afroamericana que triunfó económica-
mente a principios del s. XX.
3.2.5 Inclusión de la diversidad funcional
Las personas con diversidad funcional, tanto física como mental, han
estado infrarrepresentadas en las series de televisión desde sus inicios.
De todos modos, cuando aparecen en la narrativa se les niega su auto-
nomía. Se cae en el paternalismo ya que estos personajes nunca son
autosuficientes ni activos, no tienen voluntad propia. Se convierten en
complementos de la historia, simples componentes dramáticos que
unen o dan la explicación que se necesita para un objetivo de la trama
(Collado Vázquez, Martínez Martínez & Cano De La Cuerda, 2015,
s.p.).
El único caso de diversidad funcional que sí se ha representado más
asiduamente es el trastorno del espectro autista. Sin embargo, se ha ob-
viado el amplio espectro de esta neurodivergencia y las distintas expe-
riencias para las personas que lo padecen, reduciéndolo a un estereo-
tipo. Se les asocia automáticamente el síndrome de Savant, por lo que
demuestran una capacidad intelectual prodigiosa. Por otro lado, estos
personajes tienen características infantiles, falta de empatía o se asocian
con la anormalidad y la violencia. Un personaje muy famoso que cum-
ple este arquetipo es Sheldon Cooper, en The Big Bang Theory (2007).
Al igual que en la representación de los anteriores colectivos, los últi-
mos años han mostrado series más inclusivas con las personas con di-
versidad funcional. Son especialmente relevantes las representaciones
de personajes con importancia narrativa en la ficción dirigida a
‒ ‒
adolescentes y jóvenes. Incluso ha surgido alguna serie con un prota-
gonista de capacidades no normativas, con una representación realista
y responsable que no cae en estereotipos, como Atypical (2017).
4. RESULTADOS
‒ ‒
marcos, el arco argumental y una escena que retratase la dis-
criminación a la que este personaje se enfrentaría. Este caso
quería enfocar la crítica al racismo hacia un público adoles-
cente, una narrativa muy importante a esa edad para aumentar
la responsabilidad social. Además, ponía el punto de visto en
un problema actual y nacional que ha tenido mucha repercu-
sión en los medios de recientemente.
5. DISCUSIÓN
‒ ‒
‒ Los estudiantes aprendieron la evolución de la representación
de diversos colectivos sociales y los ejemplos más responsa-
bles de series actuales. Es importante ya que como creadores
deben tener en cuenta estas referencias para avanzar a partir
de ellas. Además, durante el trabajo grupal podían poner en
común su consumo audiovisual para obtener nuevas ideas na-
rrativas. Compartiendo sus experiencias pueden ser más cons-
cientes del efecto que tienen determinados estereotipos en la
sociedad.
‒ ‒
personajes de otros géneros, no normativos y con papeles que no sean
secundarios únicamente.
Es relevante recalcar que no toda la representación narrativa de cada
grupo social debería centrar su trama en la discriminación que sufre. Es
igualmente imprescindible que se normalice incluirles como un perso-
naje más, con la característica de pertenecer a un colectivo. Además,
los creadores tienen la capacidad y la oportunidad de imaginar mundos
de ficción en los que no exista la discriminación. De esta forma, se eli-
minarían completamente los estereotipos o la violencia hacia personas,
basando la trama en el interés narrativo.
Otro punto muy importante del trabajo narrativo para el cambio social
es la capacidad de autocrítica. Un creador puede tener buenas intencio-
nes cuando crea personajes o tramas, pero debe examinar cuidadosa-
mente sus ideas. Resulta muy fácil caer en la introducción de prejuicios
o roles que a priori no son discriminatorios, pero sí perpetúan las dife-
rencias contra los colectivos. De la misma forma es vital revisar el tipo
de lenguaje con el que se refiere el guion a estos personajes para que
demuestre respeto hacia esas personas.
Por último, se reflexionó en clase por qué las productoras y distribui-
doras crean estas nuevas series siguiendo los movimientos sociales im-
perantes. Se trata de una capitalización, ya que se dirigen a un público
objetivo con unas inquietudes que se convertirán en suscriptores y con-
sumirán publicidad y merchandising. Estas empresas audiovisuales in-
vierten dinero en estas nuevas representaciones por la posibilidad de
obtener beneficios.
No obstante, es mejor normalizar la inclusión ya que generan espacios
de autorrepresentacion para distintos autores, tanto para guionistas
como para actores. Se retratan las reivindicaciones de los colectivos y
permiten que el espectador analice y contraste sus creencias. Igual-
mente, se cambian los imaginarios sociales de estos grupos. Esto in-
cluye cómo se conciben y autoidentifican las personas, cuestionando la
realidad existente. Además, se proyectan en estas representaciones sus
modos de existencia, incertidumbres, deseos y sensibilidades.
‒ ‒
6. CONCLUSIONES
7. REFERENCIAS
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‒ ‒
CAPÍTULO 2
JAVIER ROMERO
Universidad de Valladolid
1. INTRODUCCIÓN
De acuerdo con los datos científicos de las últimas décadas, hay razones
suficientes para pensar que hemos dejado atrás el Holoceno para aden-
trarnos en una nueva época geológica caracterizada por la influencia
humana sobre el funcionamiento del sistema planetario global: el An-
tropoceno. Lejos de ser una hipótesis científica, esta recategorización
constituye un cambio de profundas consecuencias sociales y políticas
que plantea nuevos desafíos y riesgos eco sociales para la especie hu-
mana en su conjunto, sin olvidar al respecto a los otros animales no
humanos y demás ecosistemas. Desde esta perspectiva, la ONU ha in-
tentado aproximarse a esta problemática, aunque no siempre fue así. Si
observamos, por ejemplo, los primeros años de existencia de las Nacio-
nes Unidas, la cuestión ambiental apenas ocupaba un lugar relevante.
Desde su creación en 1945 hasta la época de los años setenta, la labor
de la ONU en temas medioambientales se centraba únicamente en la
explotación y utilización de los recursos naturales para el desarrollo de
la Humanidad (UN, 2012, p. 290 y ss.). Posteriormente, por primera
vez en 1972 se incluyó en temario internacional la relación que existe
entre el desarrollo económico y la degradación medioambiental con
motivo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Hu-
mano. Esta conferencia, que supuso un progreso en agenda internacio-
nal, creó por primera vez un organismo de protección medioambiental,
el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Am-
biente). Entre las áreas prioritarias de este organismo se encuentran los
‒ ‒
desastres ecológicos y los conflictos medioambientales, la gestión del
ecosistema, la gobernabilidad medioambiental, las sustancias tóxicas,
la eficiencia en el uso de los recursos naturales y, sobre todo, el cambio
climático.
A estos progresos hay que sumar también las conclusiones de la Comi-
sión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (CMMAD), el co-
nocido como Informe Brundtland de 1987. Es en este Informe donde se
establece por primera vez el concepto de “desarrollo sostenible”, esto
es, el aseguramiento de que el desarrollo satisfaga las necesidades del
presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para
satisfacer las propias (CMMAD, 1988, p. 29). A pesar de ser un con-
cepto ambiguo (Velayos Castelo, 2008), este Informe posibilitó que dos
órganos de la ONU, el PNUMA y la OMM (Organización Meteoroló-
gica Mundial), creasen una institución tan importante hoy para la me-
dición del cambio climático como es el IPCC (Panel Intergubernamen-
tal de Expertos sobre el Cambio Climático).
Con el paso del tiempo, la ONU ha establecido una agenda internacio-
nal en torno al concepto de “desarrollo sostenible” a pesar de los críti-
cos (Dryzek, 2013, p. 155 y ss.). Este proyecto ha llevado en la actua-
lidad a los conocidos como Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),
que han sido claves desde su establecimiento en 2015 para la consoli-
dación de las diferentes agendas sociales, educativas y políticas de va-
rios países repartidos alrededor del mundo más allá de los incumplidos
Objetivos del Milenio (ODM). De entre los mismos, encontramos que
prácticamente más de la mitad de los 17 objetivos establecidos por la
ONU están relaciones directa o indirectamente con el medio ambiente
y la ecología de los diferentes ecosistemas, el soporte vital, sin olvidar
al respecto el papel que tiene la atmósfera. Así, por ejemplo, la “acción
por el clima” (13) o la “vida de ecosistemas terrestres” (15) están rela-
cionados con una “energía asequible y no contaminante” (7), con “ciu-
dades y comunidades sostenibles” (11), con “producción y consumo
responsable” (12) o con el “fin de la pobreza” (1), sin olvidar la “salud
y bienestar” (3) o el “agua y saneamiento” (6) en un escenario geopolí-
tico donde impere la “reducción de las desigualdades” (10) mediante
‒ ‒
una “paz, justicia e instituciones sólidas” (16) gracias a “las alianzas
para lograr los objetivos” (17), como se puede observar en la Figura 1.
‒ ‒
a la hora de resaltar la necesidad y la importancia de pensar y comunicar
políticamente los ODS desde la perspectiva del Antropoceno.
‒ ‒
10.000 años- la evolución de las especies actuales y, sobre todo, la evo-
lución de la familia de los Hominidae hasta el actual Homo sapiens
(Cela Conde y Ayala, 2008).
‒ ‒
indica la investigación científica sobre este tema (Flannery, 2006; Ar-
cher, 2011; IPCC, 2019). Pero no sólo el clima se ha visto afectado por
el ser humano a escala global. Si analizamos el agotamiento de recursos
renovables como la biomasa de la Tierra y su medidor de “huella eco-
lógica” (Wackernagel et al., 2002), los depósitos de agua dulce y su
medidor de “huella hídrica” (Hoekstra y Hung, 2002), la deforestación
y su medidor de “huella forestal” (GCP, 2016), así como el agotamiento
de recursos naturales no renovables como los combustibles fósiles o los
metales y minerales (Valero, 2012; Valero y Valero, 2015), sin olvidar
el impacto sobre la biodiversidad (Broswimmer, 2005; Kolbert, 2015),
podemos observar que el ser humano ha producido exuberantes inesta-
bilidades ecológicas a nivel abiótico y biótico en los distintos ecosiste-
mas afectando a gran parte los ODS, tanto objetivos ecológicos como
sociales.
Para comprender y caracterizar este nuevo estado inusual en la Tierra,
donde el Homo sapiens actúa como factor de cambio desde una etapa
pasada de interacción local con el resto de los ecosistemas a una etapa
de interacción global sistémica, desde mediados del siglo XIX se han
ido acuñando diferentes términos que han intentado explicar la presen-
cia e incidencia humana sobre el planeta Tierra según recoge el pa-
leoecólogo Valentí Rull (2018, p. 15 y ss.). Estos términos son: Antro-
pozoico (1873), Psicozoico (1883), Antropógeno (1922), Noosfera
(1924), Edad Atómica (1946), Antroposfera (1966), Antropostroma
(1984), Tecnógeno (1988), Ecozoico (1992) y Antroceno (1992). La
mayoría de estos términos comparten la característica principal de in-
tentar explicar la incidencia del ser humano sobre la naturaleza con un
concepto global. A pesar de todo, ninguno de los términos, desde el
Antropozoico al Antroceno, se ha traducido en una propuesta formal,
es decir, en una hipótesis presentada a las autoridades y/o comisiones
científicas normativamente competentes para su análisis y evaluación
como sí ha ocurrido con el término Antropoceno; un término que desea
explicar cómo desde un salto cuantitativo de gran envergadura se ha
pasado a un salto cualitativo, es decir, de los diferentes análisis aislados
sobre las inestabilidades ecológicas a nivel local a un análisis de la
‒ ‒
inestabilidad global producida por un único factor de cambio, el ser hu-
mano.
Aunque el concepto sigue en revisión por la Comisión Internacional de
Estratigrafía (ICS), el término Antropoceno se propuso en el año 2000
como un nuevo posible término geológico, esto es, una propuesta a aña-
dir en la “Tabla Cronoestratigráfica Internacional” (Crutzen y Stoer-
mer, 2000; Crutzen, 2002; Steffen et al., 2015; Ellis, 2018). Para ello,
en 2009 se estableció el Grupo de Trabajo del Antropoceno dentro de
esta Comisión con la finalidad de estudiar formalmente el Antropoceno
en términos de localización, definición y su posible caracterización
dentro del tiempo geológico; una hipotética nueva unidad estratigráfica
que deberá ser formalizada como una época diferente de la época geo-
lógica postglacial conocida como Holoceno, si finalmente el término es
científicamente aceptado.
Si bien las principales críticas no personales que se hacen al concepto
de Antropoceno, como una hipotética nueva época geológica y no era
como a veces se confunde en varios sectores, provienen en su mayoría
de algunos campos aislados de la geología, sus detractores coinciden en
que la propuesta hipotética, que no especulativa, concierne más al fu-
turo que al pasado de la Tierra y que el registro geológico a día de hoy
es insuficiente para una adecuada caracterización formal de un campo
que trabaja con unidades temporales de millones de años (Rull, 2018,
p. 76 y ss.). Según esta visión, la propuesta de una nueva época geoló-
gica no es viable en el contexto estratigráfico actual porque aún no se
tiene registro geológico suficientemente válido en las rocas. El pro-
blema que se deriva de este razonamiento es que la evidencia de un
registro geológico nuevo se lograría únicamente con una investigación
futura global (incidencia de cambios geológicos alrededor del mundo).
Este proceso, que precisa de miles de años para una evidencia científica
real, tiene el impedimento de no ser lo suficientemente válido para el
caso actual, que precisa de nuevas caracterizaciones conceptuales según
sus defensores por la rapidez de los cambios producidos a nivel global.
Esta situación implica que, aunque las tasas de cambio en el Antro-
poceno se evalúan necesariamente en períodos mucho más cortos que
los utilizados para calcular las tasas de referencia a largo plazo, sin
‒ ‒
embargo, presentan desafíos para la comparación directa. Al fin y al
cabo, no hay que olvidar que la rapidez de los cambios producidos a
escala planetaria por un “agente externo” no incluido en el ecosistema
primitivo, el Homo sapiens, no siguen en este caso una dinámica natural
como en el pasado, y las condiciones cambiarían tan drásticamente que
las mediciones clásicas geológicas tienen problemas para ver el cambio.
En este punto no hay que olvidar que, prácticamente, casi todas las épo-
cas, períodos, eras y eones geológicos que han existido han sido anali-
zados sin la acción directa del humano sobre la Tierra o en su caso la
acción, como en el Plioceno o el Pleistoceno, fue a nivel local y en
puntos aislados. Pero a pesar de las críticas geológicas ante un término
que sigue en revisión formal, algunos autores hablan ya de una realidad
incontestable que está presente en algunos postulados del término An-
tropoceno, esto es, aceptar por unanimidad que la actividad humana du-
rante siglos ha cambiado los procesos del sistema terrestre (Rull, 2013).
A su vez, algunos científicos han indicado cómo las huellas de los en-
sayos nucleares del siglo pasado pueden llegar a ser marcadores estra-
tigráficos en el registro fósil de la Tierra (Ellis, 2018, p. 73 y ss.). Ejem-
plos como los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki (1945), y poste-
riormente los accidentes nucleares de Chernóbil (1986) o la central de
Fukushima (2011), han dejado marcadores de radiación nuclear sufi-
ciente para poder datarse en los océanos y en los sedimentos de la tierra
con efectos perniciosos de radiación ionizante (recordemos que el plu-
tonio posee una vida media de 24.110 años). Además de estos indica-
dores, no hay que olvidar al respecto las complejas combinaciones quí-
micas sin precedentes en la historia de la Tierra que se están dando a
través de multitud de plásticos, cenizas volantes, radionucleidos, meta-
les, pesticidas, nitrógeno reactivo y altas concentraciones de gases de
efecto invernadero. Entre todos ellos destaca el dióxido de carbono que
sobrepasó en 2016 las 400 ppm (partes por millón), esto es, un incre-
mento del 144% respecto a valores preindustriales según la Organiza-
ción Meteorológica Mundial (WMO, 2016).
Si esto puede pare menor, la evidencia geofísica del impacto de la ac-
ción humana sobre los recursos naturales renovables y los recursos na-
turales no renovables, con la consecuente pérdida de biodiversidad y
‒ ‒
cambio climático, es evidente desde el siglo XX y principios del siglo
XXI. Además, el impacto del ser humano ha sido de tal magnitud en la
Tierra en las últimas décadas que ha llevado a postular el concepto de
“antroma”, o “bioma antropogénico”, como aquel sistema ecológico
creado mediante intervención humana directa sobre los ecosistemas na-
turales donde aproximadamente las tres cuartas partes de la superficie
terrestre están cubiertas por “antromas” en un periodo histórico que va
desde el 1700 al año 2000 (Ellis y Ramankutty, 2008). A su vez, el
primer estudio riguroso sobre los residuos del plástico señala que los
humanos hemos generado la cantidad de 8.300 millones de toneladas
de este material, con una proyección para 2050 de 12.000 millones de
toneladas (Geyer, Jambeck y Lavender Law, 2017).
‒ ‒
esta hipotética nueva época según diferentes períodos (Steffen et al.,
2015). Según Steffen tenemos:
A. Período preindustrial (antes de 1750): las sociedades humanas
preindustriales en este período influyeron de muchas maneras
en el entorno natural (pensemos, por ejemplo, en la agricultura
del Neolítico, en la transformación de la naturaleza en la Edad
Media o en el Renacimiento), pero carecían de la magnitud, la
organización o las tecnologías necesarias para convertirse en
una fuerza mayor de cambio global.
B. Industrialización (1750-1945): la Industrialización en sus dos
fases empezó a utilizar de forma desmesurada recursos natura-
les para el desarrollo de las sociedades. Aquí, los combustibles
fósiles (sobre todo el carbón y el petróleo) fueron los protago-
nistas. La contaminación empezó a asolar las pequeñas y gran-
des ciudades industriales afectando con ello a los ecosistemas y
a la atmósfera. Entre 1800 y 1945 la población humana creció
más de seis veces, la economía hasta cincuenta y el uso de ener-
gía hasta cuarenta.
C. La Gran Aceleración (1950- ): es a partir de 1945 cuando se
produce un “giro ecosocial” sin precedentes. Los datos indican
que la población se duplicó en pocos mientras que la economía
aumentó en quince veces su tamaño y el número de vehículos
de motor aumentó exponencialmente, entre otros muchos ejem-
plos. Culturas y sociedades se globalizaron e interconectaron
tecnológicamente mediante telefonía e Internet. La economía se
globalizó en todo el planeta y el efecto de estos cambios globa-
les en el medio ambiente se está traduciendo en una extinción
masiva de especies, en un cambio climático antropogénico, en
un agotamiento de recursos, etc.
Los dos últimos períodos señalan que, si bien con anterioridad las acti-
vidades humanas solían afectar a entornos locales y regionales, desde
la Revolución industrial el impacto tuvo un efecto exponencial a nivel
planetario hasta la actualidad. Desde este punto de vista observamos
que la génesis del Antropoceno, según uno de sus teóricos más carac-
terísticos, Paul Crutzen, viene representada por el impacto exponencial
‒ ‒
que la sociedad humana empezó a tener sobre la Tierra a escala plane-
taria (Crutzen, 2002). Pero es sobre todo a partir de mediados y finales
del XX cuando el Antropoceno toma un rumbo nuevo debido a la Glo-
balización como consecuencia de una serie de varios factores interrela-
cionados entre sí que hace ver a los ODS en estrecha relación ecosocial
(unos objetivos afectan a otros en términos de interdependencia y eco-
dependencia). En palabras del filósofo Jürgen Habermas:
“Con el término «globalización» designamos los procesos orientados
hacia la expansión mundial del comercio y la producción, de los mer-
cados de bienes y capitales, de las modas, los medios y programas, las
noticias y las redes de comunicación, los transportes y los movimientos
migratorios, los riesgos de la gran tecnología, los daños medioambien-
tales y las epidemias, el crimen organizado y el terrorismo. En estos
procesos, los Estados nacionales se ven involucrados en una sociedad
mundial cada vez más interdependiente y de la que ellos mismos de-
penden; una sociedad mundial cuya especificación funcional prosigue
sin reparar en absoluto en fronteras territoriales (Habermas, 2006, p.
170)”.
‒ ‒
fertilizantes en millones de toneladas, en el número global de vehículos
a motor nuevos por año y en el turismo internacional por año (en millo-
nes), entre otros.
‒ ‒
millón), la concentración atmosférica de óxido nitroso (N2O) a partir de
registros de hielo (en partes por billón), la concentración atmosférica
de metano (CH4) a partir de registros de hielo (en partes por billón), las
capturas de peces marinos en millones de toneladas (especies costeras,
demersales y pelágicas), la producción mundial de camarones mediante
acuicultura en millones de toneladas, la estimación del flujo de nitró-
geno inducido por el ser humano en los márgenes costeros (flujo fluvial,
de aguas residuales y por deposición atmósférica), la acidifación oceá-
nica derivada de la concentración superficial media de iones de hidró-
geno, la pérdida de bosques tropicales y el descenso porcentual prome-
dio en la abundancia de especies (pérdida de biodiversidad y extinción).
Sin lugar a duda estamos ante un cambio ecológico, social, ético, polí-
tico y educativo verdaderamente complejo cuando analizamos los ODS
con las lentes del Antropoceno y la Gran Aceleración en el periodo de
tiempo 2015-2030. Algunos analistas, y gran parte de los políticos que
defienden los ODS en sus agendas, siguen anclados en el pensamiento
del Holoceno y en considerar a los temas ecológicos como una cuestión
secundaria de análisis sociopolítico, minimizando el impacto de las
consecuencias ecosociales a nivel local y global. Al fin y al cabo, la
familiaridad reduce la inseguridad como señalaba Tony Judt. Según el
historiador y pensador británico:
“La familiaridad reduce la inseguridad, por eso nos sentimos más có-
modos describiendo y combatiendo riesgos que pensamos que com-
prendemos: los terroristas, los inmigrantes, el paro o la delincuencia.
Pero las verdaderas fuentes de inseguridad durante décadas venideras
serán las que la mayoría de nosotros no podemos definir: el cambio
climático y sus efectos sociales y medioambientales, la decadencia im-
perial y sus “pequeñas guerras” concomitantes; la impotencia política
colectiva ante convulsiones distantes, pero con un impacto destructivo
total (Judt, 2010, p. 218-219)”.
‒ ‒
precedentes en la historia de la humanidad caracterizado por la sociali-
zación de las destrucciones y amenazas de la naturaleza y su transfor-
mación en contradicciones y en conflictos económicos, sociales y polí-
ticos (Beck, 2014). La transformación de las amenazas de la naturaleza
en amenazas sociales es “el desafío real del presente y del futuro que
justifica el concepto de sociedad del riesgo” (Beck, 2014, p. 113-114).
De alguna manera Beck nos sitúa en un escenario sobre cómo pensar
los ODS con las lentes del Antropoceno en una “sociedad del riesgo”
donde los sistemas humanos y los sistemas naturales están estrecha-
mente entrelazados; una idea que Jürgen Habermas ya trabajó en los
años 70 del siglo XX en términos de teoría de sistemas (Habermas,
1999, p. 80 y ss.).
Desde la perspectiva del Antropoceno la “sociedad del riesgo” significa
considerar al Homo sapiens como actor geológico de cambio, con las
consecuencias y riesgos que en el presente y en el futuro se presentan
para una civilización que se pone a sí misma en peligro. Hasta ahora ha
sido considerablemente fácil para los humanos analizar, describir e in-
tentar proponer alternativas sociopolíticas, con una creencia demasiado
confiada en su capacidad de manipulación y análisis, a una “realidad
que controla”. Con el Antropoceno, propiciado desde la Gran Acelera-
ción, la geopolítica global cambia considerablemente y la amenaza eco-
social no sólo se traduce en una amenaza para otros seres vivos sino
también para los seres humanos que habitan el planeta. Pero ¿cómo es
de inmensa la amenaza y el riesgo? Cuando se traduce el impacto que
tiene y tendrá, por ejemplo, el cambio climático antropogénico y el
agotamiento de recursos naturales sobre las sociedades y los seres hu-
manos actuales y futuros hablamos de cifras considerables de afectados
críticos al observar que si el Antropoceno es funcional y estratigráfica-
mente distinto del Holoceno, los análisis de riesgo social y geopolítico
también lo son (riesgos ecosociales).
Fridolin Krausmann y otros autores han observado que, entre el año
1900 y el año 2005, la extracción total de material durante este siglo ha
aumentado en un factor de 8 su magnitud. Solo en 2005, observan los
autores, se extrajeron y utilizaron más de 59 gigatoneladas de materiales
en todo el mundo en comparación a las aproximadamente 7,12
‒ ‒
gigatoneladas del año 1900 (Krausmann et al., 2009). Con relación a
otras variables sabemos que el crecimiento de recursos ha sido superior
al de una población que se ha multiplicado en el siglo XX por 4,4 según
un pionero estudio sobre el metabolismo social (Infante-Amate,
González de Molina y Toledo, 2017).
‒ ‒
cadenas tróficas, etc., (varios de ellos recogidos en los ODS). Esta di-
námica indica que si el consumo y la extracción de recursos bióticos y,
sobre todo, abióticos sigue aumentando sin ningún tipo de control y
cambio en el modelo socioeconómico las consecuencias directas serán
una drástica disminución de su oferta a nivel mundial en pocas décadas,
con la consecuente desestabilización económica, social y política que
ello conlleva.
En lo que respecta a las dos imágenes de la derecha, estas indican tanto
la evolución del consumo de materiales en toneladas, así como el con-
sumo de materiales por países en porcentaje de consumo mundial. Así,
por ejemplo, si bien el carbón impulsó la hegemonía global del Reino
Unido en el siglo XIX y el petróleo la hegemonía global de Estados
Unidos en el siglo XX, el gas natural se presenta en el siglo XXI -junto
con el petróleo y los metales y minerales- como un recurso estratégico
que divide geopolíticamente, en un equilibrio de poder globalizado, a
diversos países del mundo (piense uno, por ejemplo, en los juegos de
poder entre China, EE.UU y Rusia así como en sus respectivos aliados
en América Latina, Oriente Medio, Reino Unido, India, Japón, Europa
o Australia, entre otros). Los combustibles fósiles y los metales y mi-
nerales se presentan como los recursos abióticos más utilizados en ener-
gía doméstica, industrial, institucional, transporte, telecomunicaciones,
informática, seguridad, energía renovable, etc., (re)organizando la
nueva geopolítica global del siglo XXI (Klare, 2003, 2006, 2008).
El problema en la actualidad es la visión generalizada de una Tierra que
se ha convertido es una gran mina para el ser humano, extrayendo en
las últimas décadas millones de toneladas de combustible fósil, de me-
tales y minerales. Los datos muestran que en 1999 se extrajeron unos
9.600 millones de toneladas, así como en el año 2010 la demanda global
fue de 45.000 millones de toneladas, esto es, hablamos de 35.400 mi-
llones de toneladas más en apenas 11 años (Valero, 2012; Valero y Va-
lero, 2015). Estos datos señalan una estrecha relación entre minerales,
energía, sociedad y medio ambiente en un modelo de civilización que
utiliza sin control minerales energéticos y minerales no energéticos sin
valorar ni examinar los límites geofísicos de la Tierra. Por otra parte,
las predicciones demográficas de la ONU para los próximos años
‒ ‒
indican que la población mundial seguirá creciendo a nivel global. A
mediados de 2019 la población alcanzó los 7.700 millones de personas
habiendo agregado mil millones de personas más a la Tierra desde el
año 2007 y dos mil millones desde el año 1994 (UN, 2019). Se espera
que la población mundial alcance los 8.500 millones de personas en
2030, los 9.700 millones en 2050 y unos 10.900 millones en 2100 (UN,
2019, p. 5).
Si la población, según estima la ONU, sigue aumentando y heredará el
modelo socio-industrial que está consumiendo sin control recursos na-
turales y contaminando la atmósfera, ¿qué posibilidades tiene de super-
vivencia?, ¿qué volumen de población puede soportar un determinado
entorno antes de colapsar o degradarse por sobrecarga cuando estamos
utilizando más capacidad de Tierra de la que tenemos? Cuanto más
crezca una civilización en este modelo, esto es, aumento en progresión
geométrica o exponencial de la población junto con un aumento en pro-
gresión aritmética en recursos, más riesgos eco-sociales van a tener es-
tas sociedades en el futuro y los ODS, tal como son presentados hoy,
serán un fracaso si no se adopta una perspectiva ecosocial más ambi-
ciosa inducida desde el término Antropoceno.
5. CONCLUSIONES
‒ ‒
la década de 2030 (Diebold y Rudebusch, 2019). Que no exista en unos
años hielo marino Ártico significa directamente bajo albedo en hielo,
aumento del nivel del mar y una aceleración del cambio climático sin
precedentes, entre otros factores.
A medida que el cambio climático antropogénico continúe, así como la
extracción sin ningún tipo de control sobre los recursos naturales, los
riesgos para la biodiversidad aumentarán. Según un estudio en Nature
de abril de 2020 sobre más de 30.000 especies, los investigadores han
concluido que el colapso de los ecosistemas se producirá a partir de
2030 en océanos tropicales, extendiéndose para 2050 a los bosques tro-
picales y a las latitudes más altas si no se toman medidas drásticas ante
la crisis ecológica global (Trisos, Merow y Pigot, 2020). Estamos, si
seguimos en esta línea y sin cambiar el rumbo ecosocial, en una crisis
ecológica sin precedentes con sus concomitantes crisis multidimensio-
nales, caos sistémico, ruina ecológica y guerras por los recursos natu-
rales (Oreskes y Conway, 2014). Analistas en seguridad internacional
y geopolítica climática como Michael Klare, Harald Welzer o Gwynne
Dyer hablan hoy de las graves consecuencias, humanas y ecológicas,
que las sociedades tendrán en un futuro cercano. En resumen, los auto-
res hablan de los problemas que las sociedades tendrán para sobrevivir
en un planeta que se calienta por el cambio climático, que se agota en
recursos renovables y no renovables y que pierde biodiversidad a gran
escala (Klare, 2003, 2006, 2008; Welzer, 2010; Dyer, 2012).
En un horizonte cercano el mundo empezará a sufrir las consecuencias
directas del cambio climático antropogénico y del agotamiento de re-
cursos naturales. Otras consecuencias serán las hambrunas, los tifones,
los tornados, los incendios, la falta de agua, la pérdida de biodiversidad
y su impacto en las cadenas tróficas, las guerras por los recursos, las
migraciones masivas de refugiados climáticos, las plagas y las pande-
mias, etc. Según un Informe del IPCC existen otras consecuencias de-
rivadas de un calentamiento global destacando la alteración climática
en los ecosistemas, la calidad de las aguas, la agricultura, la flora, las
corrientes oceánicas, las tormentas o el incremento del nivel del mar
que afectará a grandes metrópolis como Nueva York, Florida, San Fran-
cisco, Países Bajos, Pekín, Shangai o Bangladesh (IPCC, 2014). En lo
‒ ‒
que respecta a España, Antonio Cerrillo ha logrado sintetizar reciente-
mente tanto las señales y los signos de la emergencia climática así como
los diferentes escenarios de calentamiento, desde el deshielo de glacia-
res en los Pirineos al delta del Ebro devorado por el mar, sin olvidar los
bosques en llamas, el calentamiento de las ciudades o los sucesos ex-
tremos en el Mediterráneo, entre otros factores que afectarán a la agri-
cultura, al turismo y a la sociedad española en general (Cerrillo, 2020).
Ante esta dinámica ecológica y social, los ODS precisan hoy de una
consideración mayor en los términos analíticos y unificadores que pre-
senta el Antropoceno. Gracias a su capacidad sintética, donde las cien-
cias naturales trabajan juntamente con las ciencias sociales y las huma-
nidades, hay una mayor profundización tanto sobre las relaciones eco-
sociales como en sus consecuencias a medio y largo plazo para las so-
ciedades del siglo XXI. Adoptar este punto de vista quizá ayude a re-
modelar los discursos y las agendas sociopolíticas de los países que han
adoptado los ODS a la hora de apostar por una auténtica sostenibilidad
en los límites de la capacidad de carga de la Tierra antes de que sea
demasiado tarde y peligroso para lo seres humanos y otros animales no
humanos repartidos alrededor del mundo.
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‒ ‒
CAPÍTULO 3
1. INTRODUCCIÓN
1Esta investigación es resultado del proyecto “Las representaciones sociales de los contenidos
escolares en el desarrollo de las competencias docentes” (PGC2018-094491-B-C32) finan-
ciado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y cofinanciado con fondos FE-
DER de la UE.
‒ ‒
y proporcionar argumentos y soluciones, tanto colectivas e individua-
les, de mitigación y adaptación.
Gracias al movimiento “There is no Plan(et) B”, liderado por la joven
activista Greta Thunberg, sus vídeos e imágenes en redes sociales,
como Instagram y Twitter, se han hecho virales y tomando dimensiones
globales gracias a la asociación Fridays for Future que, desde la edu-
cación ambiental, protesta los viernes de cada semana en todo el mundo
por una mayor acción social y defensa ambiental. Por esta razón, la
educación ambiental cobra un notable protagonismo ya que debe pre-
parar al alumnado para afrontar problemas futuros en relación con los
impactos del cambio climático (Morote y Olcina, 2020; 2021).
Aunque este fenómeno es un tema de estudio que en el ámbito acadé-
mico se viene trabajando desde hace varias décadas (Gil y Olcina,
2017), en el ámbito educativo esta temática ha cobrado un notable pro-
tagonismo en los últimos años con los llamados Objetivos del Desarro-
llo Sostenible (ODS) propuestos por las Naciones Unidas (2015), con-
cretamente con el objetivo nº13 “Acción por el clima”. También, desde
la esfera política, la enseñanza del cambio climático tiene una dedica-
ción en la reciente ley de Cambio Climático española (mayo 2021) en
la que se dedica el Título VII a estas cuestiones “Educación, Investiga-
ción e Innovación en la lucha contra el cambio climático y la transición
energética”. Además, para el ámbito territorial español, el cambio cli-
mático y sus efectos derivados (riesgos atmosféricos) deben ser tratados
en todas las etapas educativas del sistema escolar y, más concretamente,
en la Educación Primaria (objeto de estudio) tal y como pone de mani-
fiesto el actual currículo (Real Decreto 126/2014 de 28 de febrero) y
diferentes estudios (Moreno-Vera y Alvén, 2020; Morote y Olcina,
2020).
A pesar de que en los últimos años la cuestión de la educación ambien-
tal y el cambio climático se presentaba como un tema controvertido
desde el punto de vista científico al cuestionarse hasta qué punto la ac-
ción humana alteraba las condiciones naturales de la evolución del
clima (Ho y Seow, 2015), en la actualidad, la mayoría de académicos
avalan estos hechos con evidencias científicas (Roussel y Cutter-Ma-
ckenzie-Knowles, 2020), convirtiéndose, así, en un contenido
‒ ‒
conceptual que debe tratarse desde la enseñanza de la Geografía y/o
Ciencias Sociales (Masters, 2020; Nelles y Serrer, 2020; Olcina, 2017).
En el ámbito internacional, la enseñanza del cambio climático está
orientada a explicar este fenómeno y su tratamiento en las aulas
(McWhirter y Shealy, 2018), sin embargo, en España, los trabajos rea-
lizados desde el ámbito educativo en el área de las Ciencias Sociales
son escasos (Moreno-Vera, 2020). De hecho, no existe una línea de in-
vestigación consolidada sobre la enseñanza del cambio climático y me-
nos en vinculación con la Educación Primaria (Morote y Olcina, 2021).
Desde la Didáctica de las Ciencias Sociales diferentes autores (Morote
y Olcina, 2020) han analizado algunos problemas de la enseñanza de
esta temática y los retos a los que se enfrenta el futuro profesorado: 1)
escasa formación sobre el cambio climático y los estereotipos sobre es-
tas cuestiones (Morote y Hernández, 2020); 2) influencia que tienen los
medios de comunicación en la percepción e información recibida (Mo-
rote et al., 2021); y 3) errores, escaso rigor científico y excesivo catas-
trofismo que se recoge en los libros de texto (Morote y Olcina, 2020).
Por tanto, con este trabajo se incrementará en el conocimiento sobre
uno de estos problemas (influencia de la información recibida desde los
medios de comunicación).
A modo de estudio de caso (Facultad de Magisterio, Universidad de
Valencia), los objetivos de este trabajo son: 1) analizar cuáles son los
principales medios desde donde el futuro profesorado de Educación Pri-
maria recibe la información sobre el cambio climático; 2) reconocer las
causas y consecuencias que se difunden en estos medios; y 3) analizar
la percepción que tiene el futuro profesorado sobre si las denominadas
fake news están influyendo en la información recibida sobre este fenó-
meno. Como hipótesis de partida se cree que los principales medios de
donde adquieren la información serían los medios digitales (redes so-
ciales, internet, TV), y destacaría la acción del ser humano como prin-
cipal causa y, como consecuencias, la información catastrófica. Final-
mente, en relación con las fake news destacarían las respuestas en las
que se pondría de manifiesto que sí ejercen una influencia en la infor-
mación recibida sobre este fenómeno.
‒ ‒
2. METODOLOGÍA
‒ ‒
Educación Primaria (ver Tabla 1). Se han analizado un total de 4 ítems:
ítem 6 “De los siguientes medios de información que se exponen, se-
lecciona los 3 principales de los que recibes más información sobre el
cambio climático”; ítem 7 “De los medios elegidos anteriormente,
¿cuáles son las principales causas del cambio climático que se alu-
den?”; ítem 8 “De los medios elegidos anteriormente, ¿cuáles son las
principales consecuencias del cambio climático que se aluden?; e ítem
9 “¿Las denominadas “fake news” están manipulando la información
sobre el cambio climático?”.
‒ ‒
Tabla 2) que, a juicio de otras investigaciones de fiabilidad factorial se
considera de nivel aceptable (Pérez-Gil et al., 2000). Además, al tra-
tarse de un cuestionario mixto (cuantitativo y cualitativo), se ha reali-
zado la prueba de Chi-Cuadrado de Friedman (X² de Friedman), la cual
ofrece un valor de 29,741 positivo, muy lejano a cero (> 0,05), lo que
indica que existe discrepancia entre variables, por lo que no se trataría
de variables dependientes unas de otras (Satorra y Bentler, 2010;
Sharpe, 2015). Esto, otorga un positivo valor de fiabilidad a la investi-
gación, tal y como sucede en otros estudios de Didáctica de las Ciencias
Sociales (ver Moreno-Vera et al., 2020).
‒ ‒
TABLA 4. Codificación del tipo de respuestas de los/as participantes (ítem 8)
2.4. PROCEDIMIENTO
3. RESULTADOS
Para llevar a cabo el objetivo específico 1 “analizar cuáles son los prin-
cipales medios desde donde el futuro profesorado de Educación Prima-
ria recibe la información sobre el cambio climático” se han revisado los
resultados obtenidos del ítem 6 del cuestionario (“De los siguientes me-
dios de información que se exponen, selecciona los 3 principales de los
que recibes más información sobre el cambio climático”). Se han obte-
nido un total de 404 respuestas ya que los participantes podían escoger
hasta 3 opciones. Los resultados ponen de manifiesto una clara predo-
minancia de los medios de comunicación digitales. Las redes sociales
lo han citado el 74,1% de los estudiantes (n=103), la TV el 66,2%
(n=92) e Internet el 52,5% (n=73) (Gráfico 1). En cuarto lugar le siguen
‒ ‒
las respuestas que tienen que ver con la universidad (formación recibida
desde este ámbito a partir de trabajos académicos, clases, etc.), que lo
ha respondido el 45,3% de los/as futuros/as docentes (n= 63).
Paneles Publicitarios
Radio
ONG’S
Prensa escrita
Familia/amigos
Universidad
Internet
Televisión
Redes sociales
0 10 20 30 40 50 60 70 80
Una vez reconocidos cuáles son los principales medios desde donde
los/as futuros/as maestros/as reciben la información sobre el cambio
climático, interesa analizar qué es lo que se menciona, según los/as par-
ticipantes, en relación a las causas (ítem 7) y consecuencias (ítem 8).
En cuanto a las primeras, cabe indicar que principalmente destacan
aquellas vinculadas con la acción del ser humano, es decir, respuestas
relacionadas con la contaminación (transporte, industrias, etc.), repre-
sentando el 76,3% de las respuestas (n=106). Algunas de estas son:
“contaminación por las fábricas, los coches...” (estudiante nº83); “el
efecto invernadero, la contaminación del planeta y los combustibles fó-
siles” (estudiante nº85); o “las emisiones de CO2 a la atmósfera causa-
das por los coches y de centrales y fábricas que perjudican el medio
‒ ‒
ambiente. Los residuos que deposita el ser humano...” (estudiante
nº96).
TABLA 2. Causas que se citan en los medios de información sobre el cambio climático
según la opinión del profesorado en formación (ítem 7)
‒ ‒
TABLA 3. Consecuencias que se citan en los medios de información sobre el cambio cli-
mático según la opinión del profesorado en formación (ítem 8)
‒ ‒
esta cuestión ayudará a entender si las causas y consecuencias que se
difunden tienen algún tipo de manipulación según la opinión de los/as
participantes. Como se puede observar en la Tabla 4, los resultados po-
nen de manifiesto que hay un grupo importante de participantes que
cree que el cambio climático, según lo que perciben en los medios de
comunicación, no está siendo influenciado por los medios (“indiferente
(3)”:36,0%; n=50). Pero, se si agrupan las respuestas de los que están
“de acuerdo (4)” y “totalmente de acuerdo (5)”, la cifra alcanza un por-
centaje del 56,1% (n=78). Con datos inferiores se encuentran las res-
puestas de los/as estudiantes que creen que estas noticias no están in-
fluyendo: el 5,8% (n=8) los que han respondido “poco de acuerdo (2)”
y el 2,2% (n=3) los que han contestado “totalmente en desacuerdo (1)”.
TABLA 4. Influencia de las fake news según la opinión del futuro profesorado de Educación
Primaria (ítem 9)
‒ ‒
asciende al 57,6% (n= 61). Para el análisis estadístico entre los ítems 7
y 9 se ha utilizado la prueba de Kruskal-Wallis que indica si hay signi-
ficación entre las respuestas de las causas y la influencia de los medios.
Esta prueba indica que no hay significación, por tanto, las diferencias
entre las respuestas de las causas no fueron significativas (H de Krus-
kal-Wallis =2,290; p=, 683).
TABLA 5. Relación entre la influencia de las fake news (ítem 9) con las causas que se
difunden en los medios (ítem 7)
Influencia Total
1 2 3 4 5
1 Recuento 3 6 36 32 29 106
% dentro de Causas 2,8% 5,7% 34,0% 30,2% 27,4% 100,0%
2 Recuento 0 1 0 3 0 4
% dentro de Causas 0,0% 25,0% 0,0% 75,0% 0,0% 100,0%
3 Recuento 0 1 5 1 1 8
% dentro de Causas 0,0% 12,5% 62,5% 12,5% 12,5% 100,0%
4 Recuento 0 0 0 1 0 1
Causas
‒ ‒
En relación a las consecuencias, cabría fijarse en las de mayor repre-
sentación que, como ya se ha comentado anteriormente son las de tipo
1 (“aumento de las temperaturas”), tipo 2 (“extinción de especies”) y
las de tipo 3 (“aumento del nivel del mar y deshielo”). En la Tabla 6, al
igual que sucedía con las causas, se puede observar que estos efectos
que se difunden en los medios tienen una influencia de las fake news
entre 3 y 5. Si se tiene en cuenta la influencia de 4 (“de acuerdo”) y 5
(“totalmente de acuerdo”) el porcentaje supera el 50% en los tres casos:
el 57,7% (n=30) para las respuestas vinculadas con el aumento de las
temperaturas; el 58,4% (n=14) para las vinculadas con la extinción de
las especies; y el 60,7% (n =17) para las respuestas que tienen que ver
con el incremento del nivel del mar y el deshielo. Para el análisis esta-
dístico entre los ítems 8 y 9 se ha utilizado nuevamente la prueba de
Kruskal-Wallis. La prueba indica que no hay significación, por tanto,
las diferencias entre las respuestas de las consecuencias no fueron sig-
nificativas (H de Kruskal-Wallis= 3,764; p=, 439).
‒ ‒
TABLA 6. Relación entre la influencia de las fake news (ítem 9) con las consecuencias que
se difunden en los medios (ítem 8)
Influencia
Total
1 2 3 4 5
1 Recuento 2 4 16 17 13 52
% dentro de 30,8 32,7 25,0
3,8% 7,7% 100,0%
Consecuencias % % %
2 Recuento 0 2 8 7 7 24
% dentro de 33,3 29,2 29,2
0,0% 8,3% 100,0%
Consecuencias % % %
3 Recuento 0 2 9 11 6 28
% dentro de 32,1 39,3 21,4
0,0% 7,1% 100,0%
Consecuencias % % %
4 Recuento 0 0 3 1 2 6
Consecuencias
4. CONCLUSIONES
‒ ‒
de la posible influencia de los medios de comunicación (Morote y Ol-
cina, 2020). En cuanto a los objetivos, estos se han cumplido. Por un
lado, se ha podido comprobar cuáles son los principales medios de in-
formación desde dónde el profesorado en formación recibe la informa-
ción sobre el cambio climático que son, principalmente, los medios di-
gitales y las redes sociales.
En segundo lugar, se ha podido revisar cuáles son las causas y conse-
cuencias que estos medios se difunden según la percepción del futuro
profesorado. Entre las causas más citadas destacan, fundamentalmente
las acciones humanas como la contaminación (76,3%), mientras que,
entre las consecuencias, se suelen citar los efectos catastróficos. En este
sentido, las 3 respuestas principales son: 1) el aumento de la tempera-
tura (37,4%); 2) la extinción de especies (20,1%); y 3) el incremento
del nivel del mar y el deshielo (17,3%). Cabe destacar que estas res-
puestas coinciden con los resultados obtenidos en diferentes trabajos
sobre la formación del futuro profesorado y los contenidos que apare-
cen en los libros de texto (Bello et al., 2017; Morote y Olcina, 2020).
Y en tercer lugar, se ha revisado la percepción de los/as participantes
sobre la influencia de las fake news sobre el cambio climático. La ma-
yoría de los/as futuros/as docentes han respondido que están de acuerdo
o totalmente de acuerdo (56,1%) en la elevada influencia que tienen
actualmente las noticias falsas sobre este tema. Morote (2020) ha ana-
lizado también la percepción sobre este tipo de noticias en el futuro
profesorado de Educación Primaria y ha llegado a la conclusión que
más de la mitad están de acuerdo en que estas noticias tienen una fina-
lidad manipuladora y/o que presentan información falsa. Respecto al
ámbito internacional, Kažys (2018) también explica el problema que
supone este hecho (falsedad y manipulación), mientras que Allen et al.
(2018) destacan la influencia sobre las llamadas noticias “falsas” (fake
news) sobre la percepción de la sociedad.
La explicación en el aula de cuestiones sobre los riesgos naturales es
esencial para la formación de sociedades más seguras y resilientes. En
el litoral mediterráneo español, región-riesgo a escala europea, los
eventos extremos relacionados con el comportamiento atmosférico se
están desarrollando con elevada frecuencia y gran intensidad en las
‒ ‒
últimas décadas. Este hecho manifiesta el efecto, ya comprobado con
los datos instrumentales, del proceso de calentamiento climático en la
circulación atmosférica general y su dinámica puntual en algunas re-
giones del mundo como la cuenca mediterránea. Se trata, además, de
procesos que, según lo indicando en los informes, los escenarios futuros
de cambio climático pronostican eventos atmosféricos extremos más
frecuentes e intensos.
Cabe poner de manifiesto que comienzan a haber propuestas editoriales
que tratan de forma sencilla, pero con rigor, el proceso actual de cambio
climático. Por ejemplo, el trabajo de Nelles y Serrer (2020) que, con
una secuencia lógica desde los aspectos físicos hasta los humanos, ar-
gumentan con un abundante y claro material gráfico, diferentes elemen-
tos que integran un proceso complejo que afecta a la totalidad del me-
dio: clima terrestre, cambios climáticos, criosfera, océanos, eventos ex-
tremos, ecosistemas y ser humano. También, Scharmacher-Schreiber y
Stephanie (2020) apuestan por un método de pregunta-respuesta: ¿se
está volviendo el clima cada vez más cálido? ¿se puede sentir una dife-
rencia de un grado?. Se trata de un trabajo sobre cambio climático
orientado a los niveles básicos de la enseñanza, aunque también válido
para el público en general.
El interés por el tratamiento de los riesgos naturales ha llegado a la es-
fera política con la intención de mejorar su tratamiento en las etapas no
universitarias. Un ejemplo reciente de ello ha sido la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el cambio climático —COP25 Madrid 2019—,
donde se produjo el anuncio, por parte de la Ministra de Educación,
Cultura y Deporte, de la inclusión de una asignatura sobre esta temática
en el proceso de reforma de la educación no universitaria, con plasma-
ción concreta en el currículo escolar. Contenidos que, sin embargo, ya
se imparten en algunas asignaturas de ESO (Enseñanza Secundaria
Obligatoria) y Bachillerato (Geografía y/o Ciencias Sociales). Otra
cuestión es la necesidad de definir objetivos, competencias y criterios
de evaluación para esta temática, que se basen en el rigor científico y,
sobre todo, en el empleo de esta temática en la formación del profeso-
rado.
‒ ‒
La aprobación de leyes de cambio climático —Estado y Comunidades
Autónomas— y de reforma educativa, donde se recogen apartados es-
pecíficos sobre “Educación y capacitación frente al cambio climático”
abre nuevas posibilidades para la enseñanza de los riesgos y el cambio
climático en los niveles educativos escolares. El tema de los riesgos
atmosféricos y del cambio climático va a marcar las agendas de las ad-
ministraciones en las próximas décadas, puesto que se deben ir prepa-
rando los territorios y sus sociedades a los efectos previstos en la mo-
delización. Por ello, la educación tiene un papel fundamental a desarro-
llar en este contexto para la formación de ciudadanos más informados
y mejor preparados para la adaptación a procesos extremos que van a
ser más frecuentes, como indican los datos científicos, en el futuro pró-
ximo.
Para concluir, cabe poner de manifiesto la necesidad que adquieren es-
tos tipos de trabajos por la importancia de conocer de dónde la sociedad,
y en este caso, los/as futuros/as docentes reciben la información sobre
el cambio climático. Esto es de suma importancia por los estereotipos
y manipulación que pueden tener las denominadas fake news en la per-
cepción de los/as estudiantes. Además, este interés se agrava más si se
tiene en cuenta que los/as participantes en esta investigación serán
los/as formadores/as de la sociedad del futuro. Por tanto, el factor edu-
cación y de concienciación ambiental resulta de vital necesidad para
lograr una sociedad mejor formada y adaptada a estos fenómenos. En
definitiva, una sociedad resiliente a los escenarios futuros de cambio
climático.
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CAPÍTULO 4
1. INTRODUCCIÓN
‒ ‒
desconocimiento por parte del alumnado de referentes fácilmente reco-
nocibles en la primera línea de estas industrias.
Con el objetivo de incluir el compromiso social y la comunicación para
el cambio social como materias transversales coordinadas con el resto
de los contenidos de las asignaturas, se comenzó a programar desde el
curso 2018/19 una serie de actividades de aprendizaje por proyectos y
aprendizaje servicio con esta temática. Concretamente, en el grado de
Artes Digitales se han abordado diferentes proyectos de este tipo que
se han desplegado en varias asignaturas y, debido a la participación de
profesorado común entre el claustro de este grado y el claustro de Co-
municación, también en la asignatura Habilidades Digitales de este úl-
timo grado. Como ejemplo, algunos de estos proyectos han sido:
‒ El aprendizaje servicio colaborando con el proyecto EntamAR
de la Fundación TECSOS y Cruz Roja Juventud. En este pro-
yecto, los alumnos de 3º de Artes Digitales diseñaron y mode-
laron mascotas en 3D para realidad aumentada para la aplica-
ción EntamAR de acompañamiento a niños en periodos largos
de hospitalización (Melguizo, 2021).
‒ ‒
realizó un taller y posterior edición de información científica relacio-
nada con la pandemia de COVID19 orientada a facilitar la identifica-
ción de bulos.
El objetivo de estos proyectos realizados hasta la fecha es utilizar las
capacidades de los alumnos y los aprendizajes recibidos para un obje-
tivo final de compromiso social, que permita conocer diferentes aplica-
ciones de la tecnología y otras realidades sociales, permitiendo la ense-
ñanza y comunicación para el desarrollo y el cambio social.
‒ ‒
service-learning es definido como un método de enseñanza donde se
demuestran las habilidades adquiridas en el aula mediante un servicio
a los demás (Kaye, 2004). La definición de Cathryn Berge Kaye sobre
el APS sirve para comprender el contexto en que se ha implementado
la actividad del mapatón en los grados de Artes Digitales y Comunica-
ción de la Universidad Camilo José Cela como forma de incluir el com-
promiso social y la comunicación para el cambio social como materias
transversales. Según la autora, el service-learning o APS permite:
‒ Proveer al alumnado, profesorado y comunidad de un objetivo
común con significado y que motiva para la acción a la comu-
nidad educativa.
‒ ‒
1.2. EL MAPATÓN COMO ACTIVIDAD APRENDIZAJE SERVICIO
‒ ‒
problemas de forma distribuida mediante la inteligencia colectiva con-
tenida en las comunidades en línea -conocidas como crowds- para ser-
vir a los objetivos específicos de una organización. Para que una acti-
vidad sea considerada crowdsourcing el locus de control de esta debe
encontrarse en un punto de equilibrio entre la organización y la comu-
nidad en un proceso compartido de cocreación. Esto deja fuera de la
definición a las actividades comparables al outsourcing señaladas por
Howe, pero también a las actividades de procomún, como el software
libre o Wikipedia, ya que en estas últimas el locus control se encuentra
completamente en la comunidad participante (Brabham, 2013).
En el caso que se describe en este texto, se puede considerar que el
mapatón realizado se enmarca en el término crowdsourcing, ya que se
optó por facilitar el desarrollo del mapatón utilizando una metodología
ya existente y validada por Cruz Roja Española y la fundación TECSOS
entre sus voluntarios, pero al mismo tiempo tuvo una planificación re-
lacionada con el programa educativo de los dos grados organizadores,
acorde a los principios del APS.
2. OBJETIVOS
‒ ‒
‒ Ejecutar la actividad.
‒ Evaluar la actividad
2.1. CAPACIDADES
‒ ‒
‒ Que los estudiantes sean capaces de analizar las nuevas plata-
formas de información.
‒ ‒
3. METODOLOGÍA
‒ ‒
FIGURA 1. Vista de la web de Open Street Maps.
Fuente: https://www.openstreetmap.org/
‒ ‒
en plataformas como Open Street Maps, siempre que se mantuviera el
uso no comercial de los mismos (Gobierno de España, 2008).
En el caso de la actividad del mapatón, la edición de los contenidos de
Open Street Maps se realiza a través de la metodología de Missing
Maps, siendo el uso de esta metodología y del servicio asociado de Hu-
manitarian Open Street Maps el principal contenido de la formación
recibida por el alumnado por parte de Cruz Roja Española.
Missing Maps es un proyecto humanitario fundado en 2014 cooperati-
vamente por la Cruz Roja Americana, Cruz Roja Británica, Médicos
Sin Fronteras y el Equipo Humanitario de Open Street Maps
(Directions Magazine, 2014). El principal objetivo de Missing Maps es
“identificar y mapear áreas vulnerables antes de que ocurra una crisis,
con la intención de tener información de inicio que permitan incremen-
tar la velocidad de respuesta en caso de ocurrir lo peor” (Directions
Magazine, 2014). Las catástrofes naturales, sanitarias y sociales acu-
mulan aproximadamente 100.000 víctimas mortales al año y afectan a
otros 200 millones de personas. Disponer del mapeo adecuado para lo-
calizar hogares, poblaciones, agua, caminos, etc. es crucial para que la
intervención humanitaria permita reducir estas cifras (Missing Maps).
La formación recibida por los alumnos en el aspecto técnico de edición
de contenidos en los mapas se centró en los objetivos de la misión que
solicitó el mapatón. Concretamente, el mapeado de superficies de agua;
carreteras, caminos y senderos; y edificios en el sureste de Burundi.
‒ En el caso de superficies de agua, como lagos y estanques, se
formó acerca de cómo marcar la superficie -o corregir la
marca ya existente en su caso- y etiquetar el tipo adecuado.
‒ ‒
‒ En el caso de los edificios, la formación se focalizó en como dibujar
adecuadamente el contorno de estos, para obtener un plano lo más
parecido a la realidad posible, tanto en estructuras rectangulares,
como circulares o de bordes redondeados.
‒ ‒
FIGURA 2. Vista de la web de Humanitarian Open Street Maps.
Fuente: https://www.hotosm.org/
‒ ‒
FIGURA 3. Vista de diferentes proyectos que solicitan mapeado en la web de Humanita-
rian Open Street Maps.
Fuente: https://www.hotosm.org/
‒ ‒
FIGURA 4. Vista de la región en el sureste de Burundi sobre la que se trabajó en la web
de Open Street Maps
Fuente: https://www.openstreetmap.org /
Fuente: https://swww.hotosm.org/
‒ ‒
por nubes en la fotografía-, la herramienta de edición también permite
utilizar el Esri Word Imagery. Sobre dichas imágenes se fueron reali-
zando la identificación y etiquetado de los elementos requeridos con las
herramientas de nodos y líneas de Open Street Maps, que quedan so-
brepuestas sobre la imagen y permiten la edición.
Durante la fase de ejecución, los participantes se dividieron en salas
virtuales. Al principio, se dispuso de una sala general donde se realizó
un recordatorio de las instrucciones más importantes antes de comen-
zar. Posteriormente, se abrieron una serie de salas virtuales donde se
distribuyeron aleatoriamente los alumnos participantes, junto a un vo-
luntario de Cruz Roja en cada una de ellas que resolvía las dudas en
tiempo real. El tiempo total de mapeado fue aproximadamente de una
hora y media. A la mitad de este tiempo, los participantes volvieron
brevemente a la sala principal donde se hizo una evaluación rápida del
proceso de mapeado y se les facilitó más información acerca de la mi-
sión a la que estaban ayudando. Posteriormente, volvieron a ser separa-
dos en salas hasta completar la hora y media de trabajo colaborativo,
acompañados de nuevo de un voluntario de Cruz Roja. Finalmente, se
volvió a la sala general para hacer una breve evaluación final. En esta
evaluación final, se recordó a los participantes que posteriormente a su
labor de mapeado, los voluntarios de campo se desplazarían al terreno
trabajado y se encargarían de contrastar la información en colaboración
con la población local, recopilando los nombres de las superficies de
agua, edificios, vías y carreteras mapeadas. Posteriormente, añadirían
estos datos a la información recopilada en el mapatón y el mapa queda-
ría listo para ser utilizado online o incluso puede ser impreso
(Washington Post, 2014). Igualmente, se facilitó a los participantes la
información necesaria para participar en otros mapatones de la misma
u otras zonas.
‒ ‒
4. RESULTADOS
‒ ‒
contenido relacionado con el derecho que suele ser recibido con poca
motivación por el alumnado de estas características.
Con respecto a la perspectiva de continuidad, se facilitó a los alumnos
la información necesaria para continuar participando en estas activida-
des, junto al reconocimiento de créditos académico asociado en caso de
seguir participando y que se ha descrito con anterioridad. En el caso de
los alumnos que quieran continuar, Cruz Roja ofrece una formación que
incluye el trabajo con capas en Open Street Maps, el uso de coordena-
das de latitud y longitud o la corrección de errores de mapeo. En este
caso, la evaluación se ha mantenido a lo largo del curso y no es positiva.
A pesar del interés expresado por la mayor parte del alumnado en la
actividad concreta del 18 de marzo, no se ha producido continuidad en
otras ediciones. Esto nos revela que la figura del profesorado sigue
siendo fundamental para poder llevar a cabo una actividad como el ma-
patón en particular y posiblemente otras actividades de aprendizaje ser-
vicio en general. Pero que es necesario preparar el camino hacia la au-
tonomía del alumno como agente transformador del entorno y reflexio-
nar sobre las causas de que no se cumpliera este objetivo en esta oca-
sión.
5. DISCUSIÓN
‒ ‒
los sistemas de geolocalización geográfica y su relevancia en el mundo
moderno. En segundo lugar, permite conocer de manera práctica la
construcción del conocimiento colectivo que permite internet, partici-
pando en primera persona en una práctica de crowdsourcing dirigida.
También permite la mejor comprensión de las licencias de conoci-
miento abierto como CC-BY-SA u Open Data Base Licencie y su im-
portancia para la existencia del internet moderno, el mundo digital, el
software libre o Wikipedia.
Por último, se cumple el objetivo clave en los proyectos APS de prestar
un servicio útil a la sociedad. La participación en mapatones permite
colaborar en el proyecto Missing Maps y ayudar a la organización de la
ayuda humanitaria en zonas vulnerables a desastres naturales, conflic-
tos o epidemias. En el mapatón del 18 de marzo de 2021 se introdujo
información en más de 30 cuadrículas de la tesela del suroeste de Bu-
rundi en hora y media. Por este objetivo de prestación de servicio de los
proyectos APS es tan importante reflexionar acerca del objetivo no
cumplido en este caso de continuidad de la actividad. En este sentido,
el equipo implicado en esta actividad APS está trabajando en propues-
tas de mejora para la motivación de los alumnos que participen en el
futuro. Estas propuestas se centrarán en fomentar su motivación a con-
tinuar participando en mapatones mediante su concienciación de la im-
portancia sobre el terreno real de su trabajo, otorgando valor intrínseco
a su mapeado, y desvinculando su participación de recompensas extrín-
secas, como el reconocimiento académico de créditos, que posible-
mente opacaron la importancia social del trabajo de mapeado, frente a
las exigencias y criterios académicos.
Otras propuestas de futuro que se valoran son:
‒ La organización de mapatones en los que los participantes
sean profesores. De esta manera, se daría a conocer esta acti-
vidad entre el profesorado y se animaría a la organización de
nuevos mapatones en otras asignaturas, grados y programas
educativos donde puedan resultar útiles como APS. Esto per-
mitiría dotar a los docentes interesados de una nueva herra-
mienta enmarcada dentro de las metodologías activa de
‒ ‒
aprendizaje y aumentar las aportaciones de información y ma-
peado a Missing Maps desde la comunidad educativa.
6. CONCLUSIÓN
‒ ‒
espera poder ampliar la información y el conocimiento relacionado con
esta información en futuras comunicaciones.
7. AGRADECIMIENTOS
8. REFERENCIAS
‒ ‒
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‒ ‒
CAPÍTULO 5
1. INTRODUCCIÓN
2El presente estudio se desarrolló en el marco del proyecto “Cartografía de los Imaginarios
Urbanos del Posconflicto en el Departamento del Quindío- Colombia, entre los años 2016 al
2019.
‒ ‒
lugares de residencia. No hay que olvidar la guerra de los mil días, la
violencia bipartidista, luego llegaron los enfrentamientos con grupos
insurgentes, en los que se encontraban el M-19, las FARC-EP, y los
grupos criminales, que a lo largo de la historia han estado presente.
Durante todo este tiempo son los colombianos los que han tenido que
pasar por las etapas violentas del país, no hay familia colombiana que,
en sus raíces no tenga cicatrices de la violencia, en cualquiera de sus
presentaciones. En la actualidad aún quedan personas que al menos han
conocido una guerra. Las personas que guardan en su memoria las se-
cuelas de años de restricción y sufrimiento, pero para los más jóvenes,
puede que la violencia los haya tocado directamente, o mediáticamente,
pero han sentido la presión ya sea psicológica o directa.
“Los medios de comunicación y las redes sociales bombardearon con
información a los colombianos, de lo que se estaba pactando, de cómo
iba a afectar a los colombianos, y esta información no siempre fue co-
rrecta y completa, lo que pudo influenciar a las personas. “La informa-
ción se ha constituido como un extraordinario instrumento de poder,
tanto desde una perspectiva manipuladora como, elemento de influen-
cia para y entre los ciudadanos” (Esparcia, 2011, pág. 18)”.
‒ ‒
imponen con su renovado estilo en el ambiente campesino bucólico de
la región (El Quindiano, 2018).
Un hecho trascendental en este municipio es que los conceptos e ima-
ginarios de los ciudadanos tienen a estar influenciados por la violencia
que tuvo lugar en la población en la época del bipartidismo. Después
del Bogotazo en 1948, la región no sólo se tuvo que enfrentar a las pan-
dillas creadas por el bipartidismo, sino también al sometimiento que la
misma fuerza armada instigó en la población (Aguirre, 2002, págs. 42
- 61).
Estas situaciones son de gran relevancia porque es un municipio que
tuvo que vivir de primera mano la violencia, y dos acuerdos de paz,
hechos que influyen en los imaginarios que se han tejido durante todos
estos años. Podemos reconocer que las concepciones que el pueblo co-
lombiano tiene acerca del posconflicto y que pueden ser infundadas
parten desde el temor de experiencias similares que, en algún momento
de la historia Colombia ha vivido, y que algunos de los supuestos que
circulan en los diferentes medios de comunicación pueden ser injustifi-
cados.
Los imaginarios creados cambian según el contexto, las influencias, y
las experiencias que han vivido ciertas regiones e individuos (Silva,
2006). El Municipio de Córdoba, ha visto y sufrido dos procesos de
reconciliación; la amnistía después de la violencia bipartidista y ahora
el proceso de paz con las FARC–EP. Este es uno de los motivos por los
que es importante conocer las narrativas a través de relatos y opiniones
a través de las experiencias de sus propios protagonistas, compren-
diendo la raíz de esta resistencia y de los imaginarios que no sólo se
han gestado en este lugar, sino en toda Colombia. El pueblo colombiano
precisa ser escuchado para que los cambios que necesita el país se ha-
gan, y no queden poblaciones aisladas de un proceso tan importante.
Esta construcción de imaginarios además es una recopilación de la me-
moria histórica, en un país sin memoria, porque como dice Paul Preston
"Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores”. Co-
lombia no puede seguir condenando, es necesario conocer los sentires
de los ciudadanos. Canclini, quien se ha dedicado a estudiar las
‒ ‒
afectaciones de los imaginarios en las ciudades, como grupo cultural-
mente cercano, también nos plantea que:
“El imaginario se presenta y tiene éxito comunicacional. Estamos aler-
tas a lo que nos dicen en la televisión sobre qué pasó en la ciudad a lo
largo del día. La televisión, o a veces internet, juegan este papel. En-
tonces, esto está expresando por un lado un deseo de conocimiento y,
por otro lado, una carencia que resulta difícil de soportar. Esos dos re-
sortes están en la base de los imaginarios. El imaginario no sólo es re-
presentación simbólica de lo que ocurre, sino también es el lugar de
elaboración de insatisfacciones, deseos, búsqueda de comunicación con
los otros” (Canclini, 2007)”.
Cuando llevamos esto al imaginario que tiene los habitantes del Muni-
cipio de Córdoba acerca del posconflicto, podemos empezar a enlazar
situaciones creadas por el imaginario, el impacto que puede tener y el
papel de las diferentes ideologías del proceso que se llevó a cabo y que
se encargó de difundir por medio de las redes sociales y le llegó a todo
el país.
Desde su nacimiento, el Municipio de Córdoba fue un lugar de paso, no
sólo de visitantes casuales, sino de grupos armados. Hay que tener en
cuenta que el municipio ha vivido una violencia que les causó un gran
impacto. Todo esto forma un conjunto de conocimientos que pueden
crear un imaginario firme dentro de la localidad.
En el momento en el que iniciaron los acuerdos de paz entre Colombia
y las FARC-EP el término “Posconflicto” empezó a ser reconocido por
los colombianos, y fue directamente asociado a los cambios relaciona-
dos exclusivamente con las FARC-EP, sin tener en cuenta los cambios
socio-culturales por los que tiene que pasar el país.
“Más allá de los temas de desmovilización, cese al fuego, reconciliación,
entrega de armas o reincorporación a la vida civil, un proceso de construc-
ción de paz tiende a entrelazarse estrechamente con el proceso de demo-
cratización de una sociedad en posconflicto” (Pérez, 2011).
‒ ‒
“El principal desafío del posconflicto será reducir el riesgo de repro-
ducción de la violencia y de recaída en el conflicto. Para ello será cru-
cial contener el mercado de la violencia, bloquear las posibilidades y
las ocasiones de reincidencia de los ex-combatientes, prevenir el resur-
gimiento de una facción insurgente o la persistencia, reivindicar la lu-
cha armada, en conexión, probablemente, con actividades criminales”
(Rojas, 2015)”.
‒ ‒
arrieros como las mulas.” (Aguirre, Córdoba Quindío - Historia, trage-
dia y renacimiento, 2002)”.
Se podría pensar que fue por este motivo que la población del municipio
vivió el “Encierro” en la época del bipartidismo, pero no fue así, a causa
de las manifestaciones que se vieron entre los pobladores liberales des-
pués de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, la fuerza pública confinó a
los habitantes a pasar del 22 al 29 de noviembre confinados en la plaza
del pueblo, sin derecho de usar el baño o alimentarse adecuadamente,
no discriminaron, niños, mujeres o ancianos, todos vivieron “El encie-
rro” Mientras los militares saquearon sus casas.
2. RESULTADOS PLEBISCITO
‒ ‒
3. Método y Aplicación. Este estudio se plantea desde la perspec-
tiva de la comunicación para el desarrollo y el cambio social,
donde la base comunicacional son las narrativas orales de los
pobladores locales. El número de encuestados hombres fue ma-
yor que el de las mujeres, y se entrevistaron cerca de 200 per-
sonas.
3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
3.1. MOMENTO 1
3.1.1. Ciudad
Cualidades Urbanas
‒ ‒
que se pueda seguir al analizar los resultados de esta pregunta.
La coincidencia de resultados es muy baja, esto puede signifi-
car que los habitantes no se han apropiado ya sea de la historia
o cultura social de su municipio.
‒ ‒
verde, ya que representa lo verde de sus paisajes. El 16 % lo
relaciona con el blanco por la tranquilidad, y otra con el negro
por lo conflictivo. El verde es el color que predomina en las
percepciones de los ciudadanos; esto se ha generado a causa
de la manera en la que se le han inculcado los colores de la
bandera, que como su significado rectifica, reconoce el paisaje
natural que rodea el municipio.
Posconflicto
‒ ‒
con intolerancia, regular, como Venezuela o Cuba, mal y pro-
metedor, los encuestados coincide en que está mal, los demás
no saben, es incierto o lo ven como un remanso de paz.
Calificaciones Urbanas
‒ ‒
muy alta; así que, aunque confíen en los procesos o resultados,
no confían en las personas que dirigen su municipio
Escenarios Urbanos
‒ ‒
3.1.2. Ciudadanos
a. Temporalidades Ciudadanas
3.1.3. Otredades
‒ ‒
municipio no son iguales, a diferencia de las concepciones po-
líticas.
3.2. MOMENTO 2
‒ ‒
TABLA 1. Percepciones en audio.
‒ ‒
Participantes Respuestas clips de audio Fragmento
8CCIP
12AU Otredades:
Alba Lucía Ovalle PERCEPCIÓN DESDE LOS OTROS
No tener problemas.
(60 años) Cómo se construye una buena relación
con los vecinos.
13AU POSCONFLICTO
Juan David R El acontecimiento más importante del La firma del acuerdo.
(61 años) posconflicto y porque:
Ciudad:
14AU CUALIDADES URBANAS Donde se ve vicio hay
Luis Hernando Sitios representativos de paz identifica- paz y donde hay vicio hay
Osorno dos en su Municipio y sitios que le repre- violencia.
(62 años) sentan violencia:
15AU CLASIFICACIONES URBANAS
Falta más mano dura de
José Mario Rendón Opinión sobre los dirigentes políticos de
las autoridades.
(58 años) su municipio:
3.2.2. Ciudad
‒ ‒
sitios de paz. Hay tiendas de café tiene una temática particular e ins-
piran que inspiran agrado y cercanía con el entorno; por ejemplo: la
guadua que es el emblema del municipio, hay otras que se centran
en la poesía, en la lectura, en las conversaciones, hay otras que son
panorámicas, que simplemente son para sentarse y divisar el paisaje
armonioso, como Soñarte que es el sitio considerado más bello y
preferido para relajarse. Los charcos, la esquina del café, las prade-
ritas son otros de los lugares que inspiran paz para los habitantes.
Otros entrevistados concuerdan con que el municipio en general es
muy tranquilo. En cuanto a los sitios que representan violencia para
los habitantes del municipio, son las cantinas y lugares similares a
estos ya que por lo general uno de los dilemas del pueblo son los
actos de violencia que se generan en estos lugares lo cuales vienen
ligados al licor. Otros lugares que nombran son las llamadas “Ollas”
porque son los sitios de expendios y microtráfico, además de los pro-
blemas generados por este y problemas entre familias y jóvenes.
‒ ‒
dicen que les han colaborado mucho, han propuesto planes de vi-
viendas y que así, han visto progresar el pueblo, han organizado las
veredas, y solo les faltaría un arreglo de vías.
‒ ‒
Participantes Respuestas clips de audio Fragmento
8CCIP
Sitios representativos de paz identificados
en su Municipio y sitios que le representan
violencia:
11VI CLASIFICACIONES URBANAS Se ha avanzado en te-
Oscar Alberto Ga- Opinión sobre los dirigentes políticos de su mas de vivienda, falta
llego municipio: arreglo de vías.
(46 años)
Me gustan los guadua-
12VI ESCENARIOS URBANOS les y no me gustan los
Alba Lucero Suárez Lugar que más le gusta y el que menos le ríos por la contamina-
(47 años) gusta de Córdoba y por qué. ción.
Escenarios Urbanos
‒ ‒
tiene un lindo mirador, es un hermoso lugar lleno de tranquilidad y de-
licioso café, es el lugar más turístico de Córdoba. Consideran que todo
es bonito a nivel del municipio, la razón es que además del café, tiene
plátano, y demás cultivos necesarios para poder fortificar la tierra. Otro
lugar nombrado es el tinteadero de Córdoba orgánico y las mujeres ca-
feteras.
3.2.3. Ciudadanos
‒ ‒
3.2.4. Otredades
4. REFLEXIONES
‒ ‒
en un sistema de gobierno nacional adecuado, se han decantado por no
creer en los diferentes procesos políticos. Este hecho unido a que en el
plebiscito del 2016 de las 5.090 personas habilitadas para votar, sólo
1960 votaron, osea un 38.50 % de la población (Registraduría Nacional,
2016).
A los habitantes de Córdoba, no les gusta hablar de política, su indife-
rencia hacia ella es innegable, incluso sin dejar claro su participación
en la violencia, como víctimas del conflicto armado en cualquiera de
sus momentos. Sin embargo, es claro el poco apoyo y aceptación que
tiene la comunidad hacia los procesos de paz y todo lo que concierne
con las FARC-EP. Aunque en otros aspectos no se han caracterizado
por la creación de un pensamiento colectivo o un imaginario colectivo,
en lo que involucra a este ex-grupo armado; es aquello que hace parte
de lo conocido o desconocido, lo que se percibe como bueno o malo,
incluso sin integrar el imaginario de los demás sujetos que componen
su comunidad, ya lo ha dicho Armando Silva “… cada habitante tiene
formas diferentes de pensar e imaginar la ciudad, y adoptan prácticas
territoriales particulares” (Silva, 2016)
En general los habitantes de Córdoba, Quindío se sienten seguros y
tranquilos en el municipio, no confían en sus dirigentes, quienes se en-
cargan de los diferentes procesos que se llevan a cabo. Esto nace del
creciente aumento del imaginario de que las personas que ejercen la
política son corruptos y son seres en los que no se puede confiar. En
general los habitantes del municipio tienen una muy buena percepción
del municipio y su entorno. Y es evidente que aquello con lo que se
sienten cómodos es lo que más les causa agrado. Siguiendo la línea dis-
cursiva de Armando Silva, son este tipo de espacios los que crean un
imaginario positivo y real.
Es evidente que no se han implementado herramientas de acercamiento
al proceso de paz, ya que es poca la aceptación que hay de parte de los
ciudadanos del municipio, su rechazo es muy notorio y fue manifestado
en varias ocasiones, y aunque son de carácter sereno, el rechazo ex-
tremo sale cuando se habla de este.
‒ ‒
5. REFERENCIAS
‒ ‒
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Revista de la Universidad de la Salle, 57 - 73.
‒ ‒
CAPÍTULO 6
ISABEL MARTÍNEZ-CARRERA
Universidade de Vigo
SARA MARTÍNEZ-CARRERA
Universidade de Vigo
ALEXANDRE ALONSO-CARNICERO
Servicios Sociales, Ayuntamiento A Coruña
1. INTRODUCCIÓN
‒ ‒
TIC (Cabras y Tena, 2013, citados en Alderete et al., 2017;), mientras
que otras investigaciones no corroboran tal evidencia como positiva
para los/as discentes (Calero y Escardíbul, 2007; Cordero et al., 2012;
Torres y Padilla 2015, citados en Alderete et al., 2017).
En esta línea, tampoco existe un claro consenso sobre el efecto causal
a nivel español entre las nuevas tecnologías y el rendimiento educativo.
Los/as autores/as mencionados apuntan a una moderada evidencia so-
bre el efecto beneficioso del uso de dispositivos electrónicos (ordena-
dores, tabletas, smartphones, etc.) en el rendimiento del estudiantado
con los datos del informe PISA. De hecho, encuentran resultados más
significativos en el caso de alumnos o alumnas que pertenecen a entor-
nos socio-económicos desfavorables o en situación de vulnerabilidad.
Escardíbul y Mediavilla (2016) realizan el primer estudio en España
que destaca efectos diferenciales sobre el rendimiento académico en re-
lación con la variable TIC. De los resultados se extrae el impacto global
que tienen las nuevas tecnologías, el cual es mayor en el caso de la
competencia matemática que en la competencia lectora, y más particu-
larmente debido al efecto positivo que tiene el tener acceso a recursos
tecnológicos en el hogar, así como en el centro educativo.
Es por lo anterior que la Tecnología Educativa debe dar respuestas teó-
rico-prácticas que permitan el diseño, análisis, selección, aplicación y
evaluación coherentes de las herramientas tecnológicas aplicadas a los
procesos de enseñanza-aprendizaje. Por lo cual, la estructura que sos-
tiene a los pilares educativos debería contar con una integración curri-
cular de las TIC (Castro-Bungacho et al., 2017), que cuente con varias
perspectivas como ya se ha mencionado: por un lado, contando con el
conjunto de competencias en TIC que debe poseer el alumnado y, por
otro lado, con las destrezas que debe tener el cuerpo docente. A este
respecto cabe indicar que Lee y So (2014) dejan constancia de que la
UNESCO busca promover todo tipo de alfabetización a nivel mundial.
Los mismos autores también apuntan a que la alfabetización se consi-
dera como una serie de competencias comunicativas, incluyendo la ha-
bilidad de acceder, analizar, evaluar y transmitir comunicación de for-
mas diferentes
‒ ‒
Si nos centramos en los retos que tiene la educación es adecuado des-
tacar, tal como apunta Soto (2010) citado en López-Meneses et al.
(2013) que uno de los mayores desafíos es, sin duda alguna, el uso de
las TIC a nivel global, pues estas tecnologías son merecedoras de con-
cebirse como herramientas didácticas para el fortalecimiento del perso-
nal docente, así como para la significación y resignificación de los
aprendizajes cotidianos que adquiere el alumnado. Del mismo modo,
los/as autores/as mencionados indican que con la aparición de entornos
interactivos 2.0, más abiertos, colaborativos y gratuitos, deben ser em-
pleados como recursos didácticos para la implementación de metodo-
logías más flexibles, activas y participativas.
Si hablamos de la evolución de las TIC, es innegable que han generado
una gran revolución. Actualmente existe un amplio consenso de que las
TIC han generado un cambio en las sociedades, en su manera de com-
partir información o en la forma de relacionarse entre las personas
(Coll, 2005, citado en Rubilar et al. 2017). Para estos autores, la incor-
poración de las TIC a la educación formal viene siendo justificada, re-
clamada o promovida desde hace ya varias décadas, según el caso. Se
sostiene bajo el argumento de su potencial contribución a la mejora del
aprendizaje y de la calidad de la enseñanza. A pesar de ello, este argu-
mento no encontró hasta hace unos años los suficientes apoyos empíri-
cos para que así lo recogiese la literatura especializada.
En esta misma línea se mueve Sandoval (2011, citado en Rubilar et al.
2017) ya que considera que la incorporación de las TIC a la formación
inicial docente es demandada por dos cuestiones. En primer lugar, por
la necesidad de generar procesos de socialización de las nuevas gene-
raciones. En segundo lugar, la creencia de que las TIC deben ser consi-
deradas como herramientas potenciales de mejoramiento de la calidad
de la educación, como recursos curriculares y didácticos relevantes para
mejorar los aprendizajes y como consecuencia, formar parte de los in-
dicadores de calidad de la educación.
Otro punto problemático (Sandoval, 2011, citado en Rubilar et al. 2017)
es determinar en qué medida es posible relacionar el grado de alfabeti-
zación que poseen los y las estudiantes por ser (o ser llamados) nativos
en las TIC y el empleo de dichas tecnologías en su futuro profesional.
‒ ‒
Dicho de otro modo, constatar si la alfabetización digital del alumnado
actual, por el hecho de manejar dispositivos electrónicos y hacer uso de
internet resulta útil para el empleo de las TIC en su quehacer pedagó-
gico y profesional.
Inicialmente la alfabetización se relacionaba con la lectura y escritura,
y se entendía como permanente una vez se había conseguido. Sin em-
bargo, esta idea ha cambiado hasta entenderla como un concepto com-
plejo y dinámico. Es por ello que se acuña el concepto “alfabetización
avanzada” para hacer referencia a aquellos procesos relacionados y dis-
tintos a la lectura y escriturar (Caviglia, 2003, citado en Rubilar et al.
2017).
De lo anterior se desprende que, el hecho de que una persona se en-
cuentre alfabetizada digitalmente para tener acceso, transmitir y com-
partir información a través de las TIC implica, de algún modo, que esté
alfabetizada para producir y transmitir conocimientos, que es el proceso
requerido por un/a docente para ejercer como profesor/a.
Por tanto, la alfabetización pedagógica de las TIC se relaciona con prác-
ticas de procesar y organizar los recursos de manera didáctica, así como
de dotar esas prácticas de un sentido y significado cultural. Resulta in-
completo usar los recursos TIC en la enseñanza si no se hace desde una
perspectiva pedagógica, accediendo a los códigos culturales de los sa-
beres expresados en el currículo escolar mediante prácticas didácticas
con TIC (Rubilar et al. 2017).
Dentro de la revolución derivada de las TIC en el ámbito educativo
existe una herramienta que ha destacado en los últimos años. Su avance
ha ido aumentando progresivamente y continúa creciendo y extendién-
dose. Hablamos de los MOOC, y el progreso ha sido tal que Aguaded
et al. (2016) apuntan que en el año 2013 nuestro país ha sido líder eu-
ropeo en oferta de cursos MOOC y se mantuvo el año siguiente en una
posición puntera a nivel mundial en el número de cursos masivos ofer-
tados.
En 2008 el término “MOOC” fue introducido por Dave Cormier en Ca-
nadá, quien acuñó el acrónimo para referirse a un curso online realizado
por George Siemens y Stephen Downes. Dicho curso tenía el nombre
‒ ‒
“Connectivism and ConnectiveKnowledge” y, en un primer momento
se tenía la idea de que fuera realizado por 25 alumnos que pagaron su
correspondiente matrícula y obtuvieron su certificado, pero a continua-
ción fue seguido de forma gratuita y sin acreditación por 2300 alum-
nos/as y público general a través de Internet (Downes, 2012; Daniel,
2012). Son, por lo tanto, cursos masivos, en línea y en abierto denomi-
nados con la sigla inglesa «MOOC» (Massive Open Online Course).
El impacto de los MOOC en los últimos años resulta innegable (Yuan
y Powell, 2013). Para su adaptación al castellano se puede usar el acró-
nimo COMA, cuya denominación es la de “Cursos en Línea (online)
Masivos y Abiertos” (Rheingold, 2013). Son un tipo de formación que
ha irrumpido de manera brusca y fuerte en la educación superior, lo cual
hace considerar la incorporación de los MOOC al sistema educativo
como un acontecimiento a señalar en la última década (Aguaded et al.,
2013).
Gran parte del éxito asociado a este tipo de cursos se debe al gran po-
tencial de los mismos, derivado del acceso libre, esto es, puede acceder
cualquier persona del mundo sin importar su formación académica pre-
via y de manera gratuita; por la facilidad del acceso en línea y por el
nivel de la formación. Un paso más allá va Rajas et al. (2018), quienes
indican que el alumnado de los MOOC o el perfil profesional al que se
orientan se convierte en un factor determinante en una triple articula-
ción del diseño del producto audiovisual: en sentido informativo, di-
dáctico o publicitario. Incluso apuntan que pocos formatos audiovisua-
les entroncan de forma tan manifiesta con el aprendizaje en un mo-
mento a nivel social donde tiene suma importancia la tecnología, ha-
ciendo referencia a la era digital, es decir, una plataforma donde se pro-
duce información, divulgación, información, entretenimiento y marke-
ting.
Este tipo de cursos, parafraseando a Castaño y Cabero (2013, p. 89),
poseen las características recogidas a continuación:
‒ “Es un recurso educativo que tiene cierta semejanza con una
clase, con un aula.
‒ ‒
‒ Cuenta con mecanismos de evaluación.
‒ Es online.
‒ De uso gratuito.
‒ ‒
Education Europa» contabilizó 253 cursos MOOC en España; lo que
equivale al 34,09% de todos los cursos MOOC ofertados por institucio-
nes a nivel europeo. Los/as autores/as indicaron también que, si se ana-
liza la demanda, o lo que es lo mismo, el volumen de participación en
la oferta mundial de MOOC, la nación destaca nuevamente y se posi-
ciona dentro de los cinco países con más alumnado matriculado en este
tipo de formación, después de EEUU, Reino Unido, Canadá y Brasil.
2. OBJETIVOS
3. METODOLOGÍA
‒ ‒
este trabajo ahondar en el conocimiento de la realidad, a través de las
páginas web de los MOOC.
De acuerdo con diversos autores (Mason, 1999; Ardèvol y Vayreda,
2002; Hine, 2000), los dispositivos digitales no son solamente instru-
mentos, sino que se convierten en elementos mediadores que transfor-
man los hábitos de las personas partiendo de la observación sistemática,
análisis de documentos, situación y hechos.
‒ ‒
distintas plataformas de educación virtual a través del buscador Google.
En este trabajo, inicialmente, para la recopilación de las narrativas se
han extraído del cuerpo de mensajes las respectivas producciones de los
foros sobre los MOOC seleccionados. Cabe indicar que en ellas parti-
ciparon, de forma anónima, los diferentes alumnos y alumnas que rea-
lizaban los cursos en línea masivos y abiertos
‒ ‒
evaluación adecuados, útil profesionalmente, organización y buen
equipo docente (véase gráfico 1). Se aprecia que las posibilidades de
los MOOC mejor valoradas por las personas usuarias son la flexibilidad
(f=97) y el feedback del profesorado (f=81). A continuación, se mues-
tran unos ejemplos ilustrativos:
“Este curso cumple mis expectativas. La flexibilidad para poder realizar
los ejercicios establecidos por los profesores es magnífica (narrativa 19:
líneas de análisis 6-8)”.
“El feedback que me han dado los profesores me ha ayudado para poder
finalizar el MOOC (narrativa 26: línea de análisis 2)”.
‒ ‒
GRÁFICO 1. Posibilidades de los MOOC
Feedback profesorado
100
80
Buen equipo docente 60 Flexibilidad
40
20
0
Organización Temario completo
Trabajos de evaluación
Útil profesionalmente
adecuados
‒ ‒
realizados. A continuación, se muestran varios extractos que ejemplifi-
can estos resultados:
“Por fin un curso en el cual la evaluación es acorde al contenido impar-
tido (narrativa 27: línea de análisis 2)”.
“En este curso los trabajos que ponen los profesores y las profesoras
son totalmente adecuados a la materia que se ha impartido (narrativa
39: líneas de análisis 2-4)”.
“Este MOOC es totalmente justo. Las tareas finales son adecuadas tanto
con los contenidos impartidos como para evaluar mis conocimientos
(narrativa 3: líneas de análisis 3-4)”.
‒ ‒
temario impartido, desactualización de la materia, desorganización del
curso, lenguaje técnico, impuntualidad de las correcciones de evalua-
ción y fallos técnicos (véase gráfico 2).
Dedicación excesiva
100
80
Descompensación
Fallos técnicos 60 temario
40
20
0
Impuntualidad
Desactualización
correciones evaluación
‒ ‒
“Cuando me anoté nunca pensé que iba a tener que utilizar el dicciona-
rio tanto para poder realizar el curso. No lo recomiendo, no entendía
nada de lo que leía. Tiene un lenguaje muy técnico (narrativa 53: líneas
de análisis 1-3)”.
“Finalicé el curso y me llegó una nota de un ejercicio que era del primer
tema. Supongo que sería un contratiempo que tuvo el profesor, pero la
‒ ‒
verdad es que corregían muy lento. Pasaban varias semanas en darte las
notas de evaluación de cada módulo. Me gustaría que la evaluación de
cada tema fuera más rápida (narrativa 1: líneas de análisis 1-5)”.
Los resultados obtenidos evidencian los fallos técnicos (f=16) que en-
cuentran los alumnos y las alumnas de los cursos en línea masivos y
abiertos. Los/as discentes inciden en los desajustes que tienen los
MOOC a la hora de encontrarse la plataforma con diversos errores de
logística. A continuación, se ejemplifica con unos extractos:
“Cuando entraba en el curso la plataforma se me quedaba colgada. No
lo recomiendo ya que tiene muchos fallos técnicos (narrativa 8: líneas
de análisis 1-2)”.
“Lo peor de la plataforma son los fallos cuando no aparecen los ejerci-
cios. Pero es un pequeño detalle ya que es algo momentáneo (narrativa
79: líneas de análisis 3-5)”.
5. DISCUSIÓN
‒ ‒
muy significativo como prioridad educativa, debido a que permiten, en-
tre otras cuestiones, contribuir en el proceso de enseñanza-aprendizaje
del alumnado independientemente de su situación.
Debido a la COVID-19 la educación se vio afectada a todos los niveles.
La pandemia desencadenó en un modelo educativo virtual emergente,
asimismo la realización de los MOOC aumentó debido a esta crisis
mundial. Garantizar el derecho a la educación asegurando la continui-
dad pedagógica es imprescindible.
Cabe señalar que del estudio se desprende que las principales ventajas
de los MOOC relativos al ámbito educativo de las TIC son: feedback
del profesorado, flexibilidad, temario completo, trabajos de evaluación
adecuados, útil profesionalmente, organización y buen equipo docente.
De forma notoria el alumnado incide en la importancia de la flexibilidad
y el feedback del profesorado. Del mismo modo, Monedero-Moya et al.
(2015) ponen de manifiesto el interés y la repercusión de las evaluacio-
nes de los MOOC por el alumnado ya que recomiendan una mayor in-
teracción multimedia y colaborativa en la comunidad educativa. No
obstante, otro aspecto tenido en cuenta por los/as discentes es la buena
organización de los MOOC. Rajas et al. (2018) inciden en la importan-
cia de una buena logística entre el profesorado.
En otro orden de cuestiones, se ha podido dar respuesta al segundo ob-
jetivo específico, descubriendo las controversias de los MOOC. El
alumnado valora negativamente la dedicación excesiva, descompensa-
ción del temario impartido, desactualización de la materia, desorgani-
zación del curso, lenguaje técnico, impuntualidad de las correcciones
de evaluación y fallos técnicos. Los/as discentes muestran interés en
realizar los cursos en un tiempo ajustado a los contenidos del mismo.
Asimismo, Osuna-Acedo et al. (2018) consideran relevante la dedica-
ción del alumnado a los MOOC.
A la vista del análisis de resultados obtenidos y siguiendo a Osuna-
Acedo et al. (2018), en el futuro es necesario continuar potenciando las
diversas temáticas ofertadas de MOOC, que propicien las necesidades
de todas aquellas personas que demandan cursos masivos en el ámbito
de las TIC siendo prioritario trabajar la línea de investigación de los/as
‒ ‒
estudiantes como protagonistas de los MOOC. Por ello, se aboga por
una proyección más social y transformadora del aprendizaje con cursos
masivos.
6. CONCLUSIONES
En los últimos años, las Tecnologías de la Información y de la Comu-
nicación han influido y ganado importancia en los sistemas educativos.
En la actualidad, debido a la situación de crisis sanitaria por la COVID-
19, es necesario continuar potenciando las diversas temáticas ofertadas
de MOOC, que propicien las necesidades de todas aquellas personas
que demandan cursos masivos en el ámbito de las TIC siendo prioritario
trabajar la línea de investigación de los/as estudiantes como protago-
nistas de los MOOC. Por ello, se aboga por una proyección más social
y transformadora del aprendizaje con cursos masivos. La pandemia pro-
vocó la mayor interrupción de la historia en los sistemas educativos,
pero ha desencadenado la innovación en el sector educativo. La educa-
ción a distancia ha sido imprescindible para esta época derivada de la
COVID-19. La posibilidad de la realización de MOOC es en la actua-
lidad una tendencia firme.
La enseñanza con los MOOC demanda una serie de cambios para me-
jorar pedagógicamente el modelo, al tiempo que comprenda las posibi-
lidades de los entornos interactivos y colaborativos mediante la inno-
vación en la docencia para el desarrollo y el cambio social.
8. REFERENCIAS
‒ ‒
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‒ ‒
CAPÍTULO 7
LA INNOVACIÓN EN LA ENSEÑANZA DE LA
INFORMACIÓN AUDIOVISUAL A TRAVÉS
DE LA INCLUSIÓN TRANSVERSAL DE LOS
OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
EN LA AGENDA TEMÁTICA
1. INTRODUCCIÓN
‒ ‒
mundial para poner fin a la pobreza y que toda la humanidad pueda
gozar de paz y prosperidad.
La comunicación es un proceso de relación que incluye diálogo, inter-
cambio, participación y debate, factores decisivos en la sensibilización
sobre los ODS (Herranz y García Caballero, 2021, p. 169)
Este trabajo concluye con una propuesta de pauta/estrategia de inclu-
sión de los ODS en las prácticas del alumnado de periodismo televisivo
de forma transversal con especial incidencia en la visibilización de per-
sonas de la sociedad civil con clara implicación en los valores promo-
cionados por Naciones Unidas.
2. OBJETIVO
‒ ‒
El planteamiento de este trabajo parte de la hipótesis de que los ODS
no son una presencia fundamental en los contenidos informativos de
forma transversal, sino que aparecen esporádicamente como un ele-
mento que hay que incluir; en la mayoría de las ocasiones en momentos
puntuales como son por ejemplo las conmemoraciones de Naciones
Unidas.
Además, sondeos en las clases de periodismo entre nuestro alumnado
apuntan a un conocimiento superficial de los contenidos específicos de
los ODS y la necesidad por ello de incluir en un primer abordaje prác-
ticas y ejercicios que lleven a los y las jóvenes a observar la trascen-
dencia de los mismos para obtener su compromiso e implicación.
De una manera muy clara, observamos que los alumnos y alumnas son
mucho más receptivos a los temas medioambientales y de género. Aquí
es evidente que partimos de una cierta conciencia ya creada. Y después,
lo que también podemos deducir desde el punto de vista periodístico es
que estas dos cuestiones son muy fácilmente gestionables desde la
transversalidad, porque casi todos los asuntos de las agendas temáticas
de los medios pueden ser tratados desde este punto de vista.
Los jóvenes que se forman en el ámbito de la información tienen un
gran potencial para actuar como difusores de aquellos principios en los
que creen y pueden convertirse en agentes de cambio si logran identifi-
car las estructuras de poder, los prejuicios y las contradicciones. Tienen
por tanto mucha capacidad de creación de difusión y promoción de los
ODS, sobre todo en las comunidades digitales. En las clases sí aprecia-
mos que han captado el sentido de urgencia de los ODS y por tanto
pueden jugar un rol muy activo.
Por todo ello y partiendo de la conciencia de la función de los medios
de comunicación en el proceso de sensibilización del desarrollo soste-
nible, pretendemos que el alumnado, al ser consciente de esta perspec-
tiva la incluya en su mirada a la hora de construir los discursos infor-
mativos. En este sentido y considerando la relevancia del ámbito de la
comunicación para la difusión y concienciación de los ODS hay que
valorar la importancia de las tecnologías de la información y la comu-
nicación para impulsar su cumplimiento. Los servicios de las TIC
‒ ‒
pueden contribuir a la participación de los países más desfavorecidos
en la economía digital y a aumentar su competitividad. Sus medios pue-
den contribuir a reducir la pobreza y el hambre, crear nuevos puestos
de trabajo, mitigar el cambio climático, mejorar la eficiencia energética
y la sostenibilidad de las ciudades. Hay que considerar que la mitad de
la población mundial no utiliza internet y para cumplir con los 17 ODS
es importante que la sociedad digital incluya a las poblaciones más des-
favorecidas, en especial a las mujeres y las niñas, los ancianos, las per-
sonas con discapacidad, las poblaciones indígenas, la ciudadanía más
débil económicamente y los países en desarrollo (UIT, 2020).
3. MARCO TEÓRICO
‒ ‒
y bienestar) y el 11 (ciudades y comunidades sostenibles) (Canvascon-
sultores, 2021). Las proporciones se pueden apreciar en las representa-
ciones siguientes (Figuras 1 y 2)
FIGURAS 1 y 2.
Fuente: Canvasconsultores
‒ ‒
la sociedad, sino aquellos que son más accesibles en su medición. Y
además no tiene por qué coincidir con los aspectos que más preocupan
a la ciudadanía que son la situación económica y las consecuencias so-
ciales que se derivan de ella como las desigualdades (Control publici-
dad, 2021)
De la misma forma, se observa de las dos figuras anteriores que los
ODS más relacionados con las personas tienen dificultades para ser
considerados merecedores de cobertura. Y nos referimos con ellos a la
lucha con la pobreza, la igualdad de género, reducción de desigualda-
des, la educación de calidad o el hambre, que ocupan en el ranking ci-
tado las posiciones 9,10,11,12 y 16 respectivamente. En algunos estu-
dios se destaca el aspecto llamativo que supone esta clasificación en un
país como España, puesto que cuestiones como el feminismo o la de-
sigualdad tienen gran peso en la agenda público y en cambio, esta di-
mensión no encuentra correlación con la cobertura que obtiene en los
medios según los datos analizados (Europe Sustainable Development
Report, 2020)
En este caso concreto de los ODS, el mundo del periodismo se encuen-
tra con que hay dos temas, que son el medio ambiente y el género, en
donde existe una consistente conciencia social. Desde ese punto de
vista, la selección de los temas noticiables se encuentra con esta cir-
cunstancia. Especialmente desde las televisiones públicas se intenta dar
una respuesta e incluso en los libros de estilo de muchas de ellas figuran
ya indicaciones al respecto (y estas indicaciones hay que cumplirlas).
En todo caso, la inclusión de los temas vinculados a los ODS requiere
de una voluntad, del desarrollo de una actitud social, tanto en política
como en periodismo. Y desde luego, en la enseñanza de los futuros pe-
riodistas audiovisuales, que han de tener claro que serán generadores
de contenidos, proveedores de discursos con incidencia en el campo
cultural y social.
El objetivo es ambicioso, a la par que necesario y requiere de la parti-
cipación activa de todos los sectores sociales. La Asociación Catalana
de Universidades Públicas y la Conferencia de Rectores de las Univer-
sidades Española han declarado su compromiso formal a la Agenda
2030. En la formalización de esa adhesión hay una referencia al reto de
‒ ‒
afrontar la educación superior para alinear la docencia al servicio de los
ODS y contribuir así a la sensibilización y formación de una ciudadanía
responsable (ACUP, 2017). En concreto, además, en la citada reunión
se reiteró la intención formal de incluir “de manera transversal los ob-
jetivos y valores de Desarrollo Sostenible en todas sus acciones en la
formación no solo de los estudiantes, sino además en la de los docentes,
en línea con el Plan de Acción 2018-2020 del Gobierno español
(CRUE, 2018)
Existe una carencia en el sistema universitario español que se ocupa de
los estudios de comunicación de grupos estables que se hayan consti-
tuido como unidades de análisis de datos de ODS. En los estudios efec-
tuados hasta el momento se aprecia que los conocimientos sobre los
mismos son mayores entre los periodistas que entre los estudiantes,
puesto que se calcula que casi la mitad de éstos declara no haber ni
escuchado hablar de los ODS (Ogando, 2021)
Nuestra percepción es que cuando se hace un trabajo de sensibilización
con el alumnado, éste es receptivo e integra rápidamente la necesidad
de difundir los ODS. Cuando entienden, se muestran muy dispuestos.
Pero la realidad es que todo aquello que emana de las instituciones su-
pranacionales les parece burocrático y lejano y el conocimiento que tie-
nen de la Agenda 2030 es superficial. Pero en tanto que serán periodis-
tas y agentes activos de difusión creemos que es importante crear con-
ciencia en ellos para que apliquen esta perspectiva en sus trabajos y
hagan un esfuerzo consciente por visibilizar a mucha gente interesante
de la sociedad civil que tiene iniciativas constructivas y que está fuera
de los circuitos habituales de la agenda temática.
`Por otra parte, el avance en el cumplimiento de los ODS requiere sin
duda implicación ciudadana y ello conlleva que las personas conozcan
al menos de forma general, sus principios y fundamentos. En este ám-
bito hay que valorizar la perspectiva de la llamada educomunicación
que pone el énfasis en los contenidos, la educación persuasiva y la dia-
lógica (Erro, 2002)
Desde este punto de vista, hemos de observar que las noticias tienen
diversos componentes: no solamente la enunciación de los hechos, sino
‒ ‒
la transmisión de valores y la exposición de elementos pedagógicos que
ayudan a situar la cuestión, a comprender el tema y a tejer elementos
de complicidad.
Los ODS deben estar presentes desde la transversalidad y no única-
mente cuando son el objeto o sujeto de la noticia. Si la comunicación
se ciñe a la información de las metas es una mera suma en la cuenta de
resultados (Herranz y García Caballero, 2021, p. 176)
Así las cosas, una comunicación con desarrollo como eje y objetivo
puede organizarse en la actualidad si hay una sensibilización y forma-
ción dirigida al alumnado de las facultades de comunicación conside-
rando el enfoque de Derechos Humanos (Del Rio, 2012)
La Agenda 2030 supone un apoyo a estas perspectivas y una orientación
a la educación superior que considera una cultura y principios demo-
cráticos y no solo habilidades tecnológicas. El fortalecimiento del papel
de los comunicadores en este ámbito contribuirá a un mayor éxito de
los ODS (Carniel Bugs y Velázquez, 2018)
4. METODOLOGÍA
‒ ‒
La primera acción, por tanto, supone siempre la cumplimentación de un
test que se ha de facilitar al alumnado a fin de poder tener un primer
diagnóstico sobre el nivel del conocimiento que se tiene en el aula de
los ODS. Este documento para comprobar el nivel debe ser elaborado
por el profesor con el objetivo de detectar no sólo cuantos se conocen,
sino además cómo son jerarquizados en los ámbitos de interés de los
futuros periodistas. También se les pediría en preguntas abiertas suge-
rencias sobre cómo se puede canalizar la transmisión de los mismos en
los espacios informativos.
Una primera experimentación de diagnóstico fue aplicada a estudiantes
de los tres títulos de Grado de la Facultad de Ciencias de la Comunica-
ción de la UAB en el año académico 2016-2017 (véase Tabla 1). Se
delimitó la muestra analizada a los matriculados en 3º y 4º curso, alum-
nado ya avanzado en formación (Carniel Bugs y Velázquez, 2018, p.
65)-
TABLA 1.
‒ ‒
a los medios de comunicación reconociendo que es muy importante un
enfoque inclusivo destinado a reforzar la enseñanza del periodismo; una
iniciativa que contribuye al logro del objetivo 16 (Unesco 2021)
La labor de la UNESCO encaminada a promover el acceso universal a
la información supone un aporte directo al logro del Objetivo 9, cen-
trado en el desarrollo de infraestructuras resilientes y el fomento de la
innovación, especialmente mediante la ampliación del acceso a las tec-
nologías de la información y la comunicación (TIC). La iniciativa
Youth Mobile tiene por objeto enseñar a los jóvenes a atenuar los pro-
blemas en materia de desarrollo sostenible planteados en su contexto
geográfico inmediato mediante la búsqueda de soluciones pertinentes
de aplicaciones móviles en lenguas vernáculas. Esta iniciativa trata de
sacar partido del enorme incremento del número, el alcance y la asequi-
bilidad de los teléfonos inteligentes en todo el mundo, y también intenta
aprovechar la energía y la capacidad intuitiva de los jóvenes nacidos en
la era digital (UNESCO, 2021)
El diseño metodológico es de carácter cualitativo: los estudiantes debe-
rían realizar junto con el análisis de las fuentes de las noticias analiza-
das una propuesta de otras alternativas, que deben categorizarse para
priorizar aquellas en las que se vincula el acontecimiento noticioso con
alguno de los ODS.
Se afrontaría por tanto un análisis de contenido y documental sobre la
comunicación de los objetivos. Para ello se seleccionaría una muestra
de los principales informativos de las cadenas tanto públicas como pri-
vadas. Se consideraría asimismo el contenido de las citadas televisiones
en las redes sociales, en concreto en Twitter.
En concreto, se considerarían los siguientes criterios:
‒ ‒
‒ Localización de las instituciones que pueden convertirse en
referencia en la comunicación de datos vinculados a los ODS.
‒ ‒
‒ Realizar una evaluación de la incidencia de la promoción de
la variedad de las fuentes y en consecuencia, de la visibiliza-
ción de nuevos referentes que ayuden a la difusión mediática
de valores tanto en televisión como en redes sociales.
Una metodología cualitativa aplicada con los recursos del análisis del
discurso y el lenguaje no verbal encuadran la obtención de resultados.
Las fuentes utilizadas en este análisis son las noticias elaboradas por
los y las estudiantes con la resolución de las informaciones interpreta-
das desde la perspectiva de los ODS. De esta forma se puede dar visi-
bilidad y posibilidad de referencia a las fuentes que los aspirantes a pe-
riodistas vinculan a los ODS y sus valores.
5. RESULTADOS
‒ ‒
TABLA 2.
‒ ‒
‒ Conciencia del recurso narrativo de visibilizar historias reales
y colectivos activos (organizaciones sociales o personas) que
simbolicen experiencias directas con su trabajo alineado con
algunos de los ODS y que estén generando impactos positivos
en la sociedad y que de esta manera contribuyan a sugerir nue-
vos y más constructivos modelos de la misma
‒ ‒
estudiantes integran asimismo la necesidad de ofrecer forma-
tos atractivos y visuales capaces de transmitir el mensaje de
compromiso con los ODS.
6. CONCLUSIONES
‒ ‒
adhesión a la necesidad de una movilización activa desde toda la socie-
dad para que se produzcan avances.
En las universidades españolas de comunicación encontramos en sus
declaraciones institucionales referencias a los ODS, pero esta manifes-
tación suele limitarse a una posición declarativa. Sería necesario que el
compromiso se extendiese a los contenidos de las diferentes asignaturas
que se imparten. Hay algunas iniciativas en el campo de la formación
continua que se ofrece a los docentes para aumentar sus competencias,
pero aún no hay una iniciativa integral que afecte a la formación de los
futuros periodistas.
Existen empresas e instituciones que sí que han visibilizado en sus webs
o comunicaciones su compromiso con los ODS y por ello deberían re-
cibir la visibilidad requerida para rentabilizar este esfuerzo, no siempre
fácil, en especial para las pequeñas entidades. Su mayor presencia en la
agenda temática reforzaría el factor referencia y podrían constituir un
ejemplo de gran difusión que extendiera esta posición. De esta manera,
los medios generarían una oportunidad de cara a mostrar su apuesta por
la responsabilidad social y la sostenibilidad.
Nuestra impresión es que no hay ninguna acción que provoque un cam-
bio inmediato, ni tan siquiera relativo, si no hay interacciones y estra-
tegias simultáneas en la misma dirección. En ese sentido, alcanzar los
ODS requiere una mirada transversal y por supuesto un cambio de cul-
tura en el que la perspectiva colaborativa esté valorizada. Como noso-
tros somos docentes de periodismo estimamos que los futuros profesio-
nales además de incorporar las rutinas y valores propios de nuestro
campo deben ser conscientes de que el lenguaje y los discursos están en
la base de las modificaciones sociales. Cómo contamos las cosas y
dando voz a quien diseña el mundo ideal hacia dónde queremos ir. Si
asumimos que el periodismo es contar y también difundir valores, los
jóvenes profesionales han de asumir que transmiten conciencia con su
trabajo. Y esto es responsabilidad. Los ODS suponen un plan de acción,
unos objetivos hacia los que debemos converger. Seguimos pensando
que los medios de comunicación son muy importantes y la percepción
de la capacidad de incidencia social, observamos que además motiva a
los estudiantes, les sitúa en una posición propositiva.
‒ ‒
En los Grados de Comunicación por tanto habría posibilidad de incre-
mentar los contenidos vinculados a los ODS para situarlos de manera
efectiva en el contexto de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.
Se permite concluir que los y las estudiantes aprecian la sensibilización
vinculada a los ODS en tanto que entienden el carácter transformador
de los medios en la implicación de las sociedades. Desde este punto de
vista, la inclusión de esta perspectiva transversal podría suponer una
motivación para replantear metodologías educativas y tal y como plan-
tean por ejemplo Carniel Bugs y Velázquez en sus análisis, contemplar
los ODS como aspectos de innovación docente.
Consideramos así que el área educativa superior supone un campo de
sensibilización para formar ciudadanía comprometida para que surjan
de esta forma nuevos actores políticos con capacidad de incidir en el
ámbito público.
No podemos dejar de lado una mención a las recientes circunstancias
especiales que ha afrontado la humanidad con la llegada de la pandemia
y que han afectado de forma directa a la docencia y también a los ODS,
que se han visto frenados antes este difícil momento. El coronavirus ha
exacerbado las desigualdades y las injusticias. En las economías más
avanzadas las tasas de mortalidad han sido altas y en los países en desa-
rrollo, los grupos más desfavorecidos se han visto más afectados.
Este panorama dibuja nuevos desafíos que hacen más necesario que
nunca el cumplimiento de los 17 ODS y la revitalización de la Agenda
2030 y la urgencia de su vigencia real. Para esa necesaria respuesta in-
ternacional es vital un esfuerzo estratégico para afrontar la recupera-
ción. Y en este cometido, los medios de comunicación y los nuevos
profesionales que llegan a los medios, con nuevas mentalidades y con
una profunda conciencia, pueden ser fundamentales.
6. REFERENCIAS
‒ ‒
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Nº101/2021, pp. 165-191
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‒ ‒
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avisan-que-los-objetivos-de-desarrollo-del-milenio-peligran
‒ ‒
CAPÍTULO 8
DESINFORMACIÓN Y HUMOR:
LA INCIDENCIA DE EL MUNDO TODAY EN TWITTER
ÁLVARO LÓPEZ-MARTÍN
Universidad de Málaga
ALBA CÓRDOBA-CABÚS
Universidad de Málaga
1. INTRODUCCIÓN
‒ ‒
suponiendo una grave amenaza para la democracia y la libertad de ex-
presión (Bennet y Livingston, 2018; Sharevski et al., 2020). Asimismo,
de manera frecuente las noticias falsas se propagan a una mayor velo-
cidad que los mensajes verdaderos (Vosoughi et al., 2018). Resulta re-
señable destacar que en el último año y medio, a raíz del confinamiento,
el incremento del uso de las redes sociales y los dispositivos móviles
dispararon el tráfico de noticias falsas en la Red (Moreno-Castro et al.,
2020).
Como se ha comentado, la incidencia de la desinformación ha quedado
demostrada en ámbitos tan dispares como, entre otros, la política, la
economía, la educación o, especialmente en los últimos meses, el sani-
tario (Tandoc et al., 2018; Blanco et al., 2019; Blanco-Herrero y Arcila-
Calderón, 2019; Destiny y Omar, 2020; Gómez-Calderón et al., 2020;
López-Martín y Córdoba-Cabús, 2021). Ejemplos de ello son las elec-
ciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 y 2020, el referéndum
por la paz celebrado en Colombia en octubre de 2016, el virus del Zika,
el resultado del Brexit, la consulta independentista de Cataluña del 1-O
de 2017, las elecciones presidenciales de Brasil en 2018, las dos elec-
ciones generales españolas de 2020 o actualmente el COVID-19 (All-
cott y Gentzkow, 2017; Ghenai y Mejova, 2017; Pauner, 2018; Cana-
vilhas et al., 2019; Gómez-Calderón et al., 2020; Paniagua et al., 2020;
Pérez-Dasilva et al., 2020; López-Martín y Córdoba-Cabús, 2021). Asi-
mismo, Hernández-Conde y Fernández-García (2019) destacan el po-
der de los bulos en la sociedad, así como su capacidad para fijar “temas,
tendencias y posiciones en el debate público” (2019: 36).
Más incontrolable aún se convierte el flujo informativo si procede de
trolls y bots, una práctica común, de acuerdo con Jamison et al. (2019),
en cuanto a la creación y difusión de fake news. La habitual apariencia
de pieza periodística con la que son presentadas las informaciones fal-
sas (Tandoc et al., 2019) también dificulta su detección, involucrando,
además, a los medios de comunicación en esta oleada de desinforma-
ción. Todo esto ha dado pie a una creciente preocupación entre los in-
ternautas españoles por discernir la información verdadera o falsa en
internet. Así se extrae del Digital News Report (Reuters Institute,
2020), en el que se indica que el 68% de la ciudadanía española se
‒ ‒
muestra preocupada por este asunto. Esto apuntala los hallazgos del I
Estudio sobre el impacto de las fake news en España, en el que se indica
que el 86% de la población admitía tener algún tipo de dificultad para
identificar bulos (Amorós, 2018). Otro dato que evidencia la alarmante
situación de este fenómeno, así como su cada vez mayor presencia en
la Red, son los resultados del Eurobarómetro Standard 90 (Comisión
Europea, 2020), en cuyo informe se indica que el 83% de la población
se encuentra de manera habitual en Internet informaciones engañosas o
fake news.
Por otra parte, en relación a la involucración –la mayoría de las ocasio-
nes de manera involuntaria– de los medios de comunicación en cadenas
de mensajes falsos, esto ha motivado una pérdida de credibilidad de las
empresas informativas y una devaluación de la propia profesión perio-
dística (Ufarte-Ruiz et al., 2018). Para paliar esto tampoco contribuye
el modelo actual imperante en el sector de los medios de comunicación,
caracterizado, según se extrae de diversos autores (Bakir y McStay,
2018; Ufarte-Ruiz et al., 2018; Vázquez-Herrero et al., 2019), por la
construcción de mensajes de baja calidad concebidos para que sean vi-
rales, lo que, a su vez, agrava los procesos desinformativos. En esta
transición, el surgimiento de las redes sociales constituye un punto de
inflexión, momento en el que comienza a primar la inmediatez (Alonso,
2019). En cualquier caso, tan solo el 36% de la población española con-
fía en las noticias que reciben a través de los medios convencionales
(Digital News Report, 2020).
Antes de continuar, resulta preciso detenerse en los motivos o causas
que explican la producción de fake news. Allcott y Gentzkow (2017)
plantean dos factores principales: el económico y el ideológico. Es de-
cir, por una parte, debido a los beneficios publicitarios que generan las
piezas periodísticas virales o de clickbait y, por otra, al propósito de
desacreditar o menoscabar a adversarios –ya sea del ámbito político,
empresarial, etc.–. A ello habría que añadir una tercera vía desarrollada
por Gómez-Calderón et al. (2020), quienes sugieren un fin estratégico.
Esto –estrechamente vinculado con el factor ideológico– se refiere al
objetivo de fortalecer o mejorar la posición de instituciones o países
respecto a similares. No obstante, autores como Margolin et al. (2017)
‒ ‒
cuestionan el alcance real de los bulos y dudan sobre el poder “deses-
tabilizador” de los infundios y noticias falsas.
Ante este auge de la desinformación, en la última década han surgido
numerosas plataformas de verificación o fact checking que tienen como
finalidad “desenmascarar los errores, ambigüedades, mentiras, falta de
rigor e inexactitudes de algunos contenidos publicados” (Ufarte-Ruiz
et al., 2018) y ofrecer a los internautas información contrastada y rigu-
rosa. La popularización de esta práctica, de origen estadounidense, ha
supuesto su internacionalización, existiendo más de 230 organizaciones
dedicadas a la verificación de contenidos periodísticos en 78 países dis-
tintos (Salaverría et al., 2020).
‒ ‒
Al hilo de lo anterior, cabe destacar la cada vez mayor consolidada ten-
dencia de leer solo los títulos de las noticias (Gabielkov et al., 2016),
lo que da pie a que Internet –y más concretamente, las redes sociales–
sea un vivero de fake news. Asimismo, resulta importante mencionar la
incidencia que ejerce el factor psicológico para la credibilidad del men-
saje. Kappes et al. (2020) sugieren que existe una cierta inclinación a
dar mayor crédito solo a aquellas noticias que el receptor desea recibir.
De manera paralela a su vigencia e incidencia en la sociedad, el fenó-
meno de la desinformación ha adquirido un notable protagonismo en la
academia, constituyendo una línea de investigación emergente. Desde
entonces, este asunto ha suscitado el interés de numerosos autores,
quienes han abordado esta problemática desde distintos enfoques y
perspectivas (Ireton y Posetti, 2018; Zhou y Zafarini, 2018; Vázquez-
Herrero et al., 2019; Brennen et al., 2020; Gómez-Calderón et al., 2020;
Salaverría et al., 2020; López-Martín y Córdoba-Cabús, 2021, entre
otros).
2. OBJETIVOS
‒ ‒
posibilidades que ofrece esta red social para un óptimo posicionamiento
o visualización del tuit. Y, en tercer lugar, examinar la interacción lo-
grada, midiéndose esto a través del número de respuestas, retuits y fa-
voritos obtenidos (O3), lo que permitirá dilucidar la incidencia y reper-
cusión que tienen estos mensajes entre los internautas. Asimismo, con
el fin de determinar la influencia de El Mundo Today en la Red, se cal-
culó y, posteriormente, comparó su ratio TFF (Twitter Following Fo-
llower) respecto a la de los perfiles de Twitter de los principales medios
de comunicación generalistas de España.
3. METODOLOGÍA
‒ ‒
programas de radio, televisión y teatro a través de la realización de no-
ticieros satíricos. Asimismo, desde su fundación ha recibido diversos
reconocimientos como, entre otros, el premio Bitácoras 2010 y 2011 al
mejor blog de humor en España, el premio INTRAS 2015 en la espe-
cialidad de Comunicación y el premio Blasillo de Huesca 2016 al inge-
nio español en Internet. En cierto modo, esta popularización también se
puede dilucidar atendiendo al número de seguidores en las redes socia-
les. A fecha de 25 de abril de 2021, el perfil de Twitter de El Mundo
Today contaba con 1.457.466 seguidores, superando esta cifra a la de
medios generalistas españoles como eldiario.es (1.264.579), La Van-
guardia (1.227.720), El Confidencial (914.226), La Razón (529.537) y
El Español (430.207).
Todos los tuits fueron sometidos a una breve ficha de análisis, la cual
se diseñó ad hoc teniendo en cuenta variables vinculadas con los pro-
pósitos planteados.
Para una mayor exhaustividad y disección de las piezas, la ficha de aná-
lisis se dividió en cuatro dimensiones:
a. Información de registro. Se incluyeron las variables identifi-
cativas de cada pieza: fecha de publicación, franja horaria,
etc.
‒ ‒
perspectiva visual y/o multimedia. Esto se refiere a la inclu-
sión de enlaces, las menciones a otras cuentas, el uso de hash-
tags o etiquetas, así como de elementos gráficos –tales como
fotografías, vídeos o audios–. En resumen, este bloque aborda
la presencia y/o uso de aquellos recursos y herramientas que
esta red social ofrece para un mejor posicionamiento y visua-
lización del tuit. En relación a los elementos visuales, este
aspecto cobra especial relevancia si tenemos en cuenta la
aportación de Maciá y Santonja (2016), quienes señalan que
los usuarios se fijan preponderantemente en las imágenes an-
tes que en el texto.
Una vez analizados todos los tuits, se generó una matriz de datos con la
información registrada en el programa SPSS para, posteriormente, lle-
var a cabo el análisis estadístico. Esto facilitó la manipulación y la ges-
tión de los resultados.
4. RESULTADOS
4.1. CONTENIDO
‒ ‒
diario (62,5%), una elevada proporción de los contenidos son creados
por cuentas secundarias, cuyos mensajes son compartidos por El
Mundo Today a través de la opción del retuit (37,5%). En este sentido,
no existe tendencia a retuitear contenido de un tipo de público o usua-
rios específicos, siendo heterogéneo las distintas procedencias de los
mensajes –perfiles de lectores, trabajadores del diario, anunciantes,
etc.–.
Respecto a las temáticas abordadas en los tuits y bulos difundidos, estos
se configuran en torno a una amplia amalgama de asuntos. Así se puede
observar en la Tabla 1, registrándose la creación de noticias falsas re-
feridas a temas tan dispares como política o cocina y alimentación, pa-
sando por otros como el fútbol, el ecologismo o el Covid-19. Al hilo de
lo expuesto, se constata una predominancia de las piezas sobre sociedad
(17,71%) y política (16,67%), seguido de otras categorías como el Co-
vid-19 (13,54%) y literatura (11,46%). En líneas generales, se puede
dilucidar una incidencia muy similar entre las soft news y las hard news.
En el caso de estas últimas, especialmente, su credibilidad y difusión
podrían repercutir negativamente en la vida de muchos usuarios, ya
que, ante el desconocimiento del tipo de contenido de El Mundo Today,
podrían ser víctimas de infundios sobre política, economía o salud, en-
tre otros.
Todas estas temáticas se abordan desde distintas perspectivas y enfo-
ques. Algunos titulares que ejemplifican el tipo de contenido producido
por este diario satírico son: “Unidas Podemos propone regular los al-
quileres en Madrid para que su precio no supere el 30% del salario de
Pablo Iglesias” (16-04-2021); “Un inglés, un francés y un español en-
tran en un bar y este último es multado con 600 euros por saltarse el
toque de queda” (20-04-2021); “Un colchón con memoria es capaz de
recordar todos los errores que ha cometido su dueño en la cama” (17-
04-2021); “La vacuna de Janssen es de una sola dosis pero hay que lle-
var la jeringa clavada durante dos meses” (15-04-2021).
Asimismo, en menor medida se registran otros temas como cocina y
alimentación, fútbol, cultura, ecologismo, internacional, televisión y
suscripción, cuya incidencia oscila entre 3,12% y 6,25%. Cabe destacar
que la finalidad de muchas piezas es la autopromoción del propio medio
‒ ‒
o, indirectamente, de productos publicados o elaborados por este. A
esto responderían los tuits encuadrados en la categoría de suscripción y
la (casi) totalidad de los referidos a literatura. Respecto al primero, de
manera periódica El Mundo Today publica tuits animando a los usua-
rios a suscribirse y apoyar económicamente a este diario satírico. La
autopromoción sobre temas de literatura se trata del anuncio sobre la
presentación y lugares de venta del libro Un resumen de todo: Historia,
el libro, la charla, editado por El Mundo Today.
‒ ‒
colectivos dispares, tales como lectores en general, trabajadores del me-
dio, anunciantes o medios colaboradores. Este último es el caso del pro-
grama radiofónico “La Ventana” de Cadena Ser, espacio en el que El
Mundo Today colabora en una sección.
‒ ‒
resultados de los retuits, en los cuales tan solo se incluyen enlaces en el
33,33% de los mensajes. Estos, a su vez, redireccionan a la web del
rotativo, tan solo localizándose dos excepciones –en ambos casos, el
enlace dirige a la página web de Cadena Ser–. No obstante, en términos
generales, este recurso –la presencia de enlaces– es el único que alcanza
un valor reseñable (66,67%), respecto a la presencia de hashtags
(9,38%) y menciones (29,17%).
Hashtags
Sí usa - 9 (25%) 9 (9,38%)
No usa 60 (100%) 27 (75%) 87 (90,62%)
Total: 60 (100%) 36 (100%) 96 (100%)
#SERPodcast (3);
#TodoPorLaRadio (2);
Principales hashtags -
#LaPoesíaQueNosMerecemos (2);
#apmtv3 (2)
Enlaces
Sí incluye 52 (86,67%) 12 (33,33%) 64 (66,67%)
No incluye 8 (13,33%) 24 (66,67%) 32 (33,33%)
Total: 60 (100%) 36 (100%) 96 (100%)
Menciones
Sí menciona 9 (15%) 19 (52,78%) 28 (29,17%)
No menciona 51 (85%) 17 (47,22%) 68 (70,83%)
Total: 60 (100%) 36 (100%) 96 (100%)
@Audible_ES (4);
@nikkigarcia_es (2); @elmundotoday (16);
Cuentas más mencionadas
@cap0 (2); @kikegdelariva (1)
@Carlos_deDiego (1)
‒ ‒
como el vídeo o el audio. Esto se acentúa en los tuits propios (75%),
cuya diferencia porcentual respecto al siguiente recurso más usado –el
vídeo, 20%– es del 55%. Por su parte, en los retuits se constata una
mayor variedad de elementos gráficos o audiovisuales presentes. Ade-
más de la fotografía y el vídeo, se contabilizan tres piezas en las que se
incluyen audios (8,33%). Respecto a los dos primeros, su uso es muy
similar entre sí –fotografía, 16,67%; vídeo, 13,89%–, rasgo contrario al
detectado entre los tuits propios.
En términos generales, la fotografía es el elemento visual con mayor
incidencia (53,13%), seguido de una moderada presencia de vídeos
(17,71%) y una (casi) nula de audios (3,13%).
4.3. INTERACCIÓN
‒ ‒
audiovisuales. Tomando esta hipótesis, sí que se aprecia cierta correla-
ción entre el valor visual del mensaje y el engagement logrado, espe-
cialmente en lo referido a los retuits y favoritos registrados. No ocurre
así en el promedio de respuestas o comentarios por tuit, cuyos valores
son discretos tanto en los tuits propios como en los retuits.
“Mónica García le recuerda a Rocío Monasterio que tuvo que ser ella
quien le explicara lo que era el nazismo” (22-04-2021. Total RT:
1.000)”.
‒ ‒
superior a la de diversos rotativos referentes del panorama periodístico
español, como ABC (142,78), La Vanguardia (1.961,21) o La Razón
(175,75), así como de nativos digitales de más reciente creación, como
El Español (447,2). En este sentido, atendiendo a la ratio TFF, tan solo
los perfiles de Twitter de El País (10.189,46), El Confidencial
(3.825,21), El Mundo (2.862,60) y eldiario.es (2.645,56) tienen una re-
percusión o influencia mayor que El Mundo Today.
5. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
‒ ‒
Al respecto, se observa una predominancia de mensajes sobre sociedad
y política y, en menor medida, Covid-19 y literatura. El protagonismo
de estas cuatro categorías se constata independientemente de la tipolo-
gía del mensaje –propio o retuit–. En cualquier caso, la proporción casi
similar de asuntos soft y hard es uno de los resultados que presenta un
mayor interés en la presente investigación, ya que, especialmente en lo
referido a las hard news –política, economía, salud, etc.–, la credibili-
dad y difusión de estas podrían repercutir negativamente en la vida de
muchos usuarios receptores de las noticias falsas creadas por El Mundo
Today.
Por su parte, el O2 pretendía examinar el contenido multimedia y grá-
fico del mensaje. En líneas generales, se desprende una moderada uti-
lización de los distintos recursos que ofrece Twitter para lograr una ma-
yor difusión o interacción con el tuit, especialmente en lo relativo a la
inclusión de hashtags o etiquetas y de menciones a otras cuentas. Asi-
mismo, las escasas etiquetas y menciones que se registran son con una
finalidad promocional, estando estos vinculados con plataformas donde
hay alojado contenido de El Mundo Today, con periodistas o colabora-
dores de la cabecera y/o con medios de comunicación o programas en
los que colabora este diario satírico. Mayor incidencia presenta la in-
clusión de enlaces en los tuits, con el propósito de lograr una mayor
difusión de sus contenidos.
Distinta tendencia se aprecia en relación a la presencia de elementos
gráficos o audiovisuales, aunque, en este caso, sí que existen divergen-
cias en función de la procedencia o tipología del tuit. Mientras que en
los mensajes propios se incluyen elementos gráficos en casi la totalidad
de la muestra, en los tuits de cuentas secundarias esta proporción se
reduce considerablemente. No obstante, el repertorio de herramientas o
recursos visuales empleados es muy reducido, reduciéndose a fotogra-
fías y vídeos –es discreta la presencia de audios y nula la de otras posi-
bilidades como gráficos, mapas, infografías, etc.–.
Finalmente, como se planteaba en el O3, se evidencia el notable en-
gagement que este diario logra a raíz de sus publicaciones en Twitter,
predominantemente con aquellos mensajes elaborados por el propio
medio. Este dato cobra aún más importancia si se tiene en cuenta el
‒ ‒
escaso empleo que El Mundo Today hace de las distintas herramientas
y recursos de posicionamiento mencionadas anteriormente –etiquetas,
menciones…–. Esta disparidad de registros en función de la tipología
del tuit podría deberse a dos factores principalmente. En primer lugar,
al poder de la marca, ya que, el público opta mayoritariamente por com-
partir el contenido desde la fuente originaria –es decir, en este caso el
perfil de Twitter de El Mundo Today–. Por otra parte, en base a los
trabajos de Maciá y Santonja (2016) y López-Martín (2020), la inclu-
sión de elementos visuales podría repercutir en una mayor interacción
lograda. Asimismo, los resultados permiten corroborar los hallazgos de
Fernández-Gómez y Martín-Quevedo (2018), quienes señalan que el
público tiende preferentemente a señalar el tuit como favorito más que
a retuitear –compartir el mismo–.
La consolidación del fenómeno de la desinformación vuelve a quedar
demostrado atendiendo a la aceptación e interacción que este diario sa-
tírico logra con las piezas analizadas. En este sentido, otro dato que
permite dilucidar la influencia de esta cuenta de Twitter es su ratio TFF,
muy superior a la de rotativos generalistas españoles como ABC o La
Vanguardia, entre otros. En cierto modo, estos hallazgos refuerzan lo
planteado por Vosoughi et al. (2018), quienes apuntan que las noticias
falsas pueden llegar a difundirse a una mayor rapidez que los mensajes
verdaderos.
Para profundizar en esta línea de estudio, sería interesante realizar en
futuras investigaciones un análisis diacrónico de la cobertura y estudio
del contenido que este diario satírico en Twitter, así como de otros me-
dios de similar naturaleza. También aportaría una información valiosa
el abordaje del objeto de estudio desde una perspectiva cualitativa re-
ferida al público y su interacción, lo cual, a su vez, podría considerarse
una de las limitaciones del presente trabajo.
‒ ‒
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‒ ‒
CAPÍTULO 9
1. INTRODUCCIÓN
3Según The Oxford Dictionary, posverdad se refiere a “lo relativo a las circunstancias en las
que las personas responden más a los sentimientos y creencias que a los hechos”.
‒ ‒
Como si de un devastador tsunami se tratara, la desinformación (Wardle
y Derakhshan, 2017)4 y los bulos (Salaverría, et al., 2019)5 han impac-
tado negativamente en las sociedades, sobre todo en contextos electo-
rales y pandémicos. La influencia de la manipulación informativa en
los resultados de los procesos electorales de Estados Unidos y el refe-
réndum del Brexit han alertado del daño que pueden causar las noticias
falsas6 en los sistemas democráticos.
Otro ejemplo reciente, y también paradigmático, es el desconcierto so-
cial generado por el desorden informativo (European Commission,
2018)7, la inmediatez, el exceso de información y la dificultad para ac-
ceder a fuentes fiables en la crisis sanitaria, política y económica por la
COVID-19. El fenómeno infodemia8 ha consolidado la desconfianza
que tenía la ciudadanía hacia los gobiernos, los medios de comunica-
ción y las plataformas digitales.
Según el informe Trust Barometer Spain 2021, el Gobierno y los me-
dios de comunicación son las instituciones que generan menos con-
fianza a los ciudadanos. Así mismo, se produce un estrecho vínculo en-
tre la desinformación y la desconfianza. Las personas encuestadas con-
sideran que los medios de comunicación y el Gobierno han pretendido
4 Claire Wardle y Hossein Derakhshan definen desinformación como “la fabricación o manipu-
lación deliberada de contenido audiovisual, incluyendo teorías de la conspiración y rumores
creados intencionalmente.
5 Siguiendo la aportación de Ramón Salaverría et al., en este estudio consideramos la siguiente
corruptas, siguiendo las recomendaciones de la Fundéu, utilizaremos los términos noticias fal-
seadas o falsas para referirnos a “fake news”, a pesar de que esta expresión se haya asentado
en ámbitos periodístico, político, académico y el lenguaje coloquial.
7 La Comisión Europea, para facilitar la comprensión semántica que ha generado el fenómeno,
acuñó el concepto “desorden informativo, que comprende: Información errónea o falsa compar-
tida en redes sociales, pero sin intención de provocar perjuicio alguno; Desinformación o falsa
información, compartida con la intención de infligir un daño; Mala praxis, cuando una información
veraz es compartida con el objetivo de causar daño.
8 Término acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para referirse a “una canti-
dad excesiva de información -en algunos casos correcta, en otros no- que dificulta que las
personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan”.
‒ ‒
desinformar deliberadamente distribuyendo datos e informaciones fal-
seadas. Para recuperar la confianza perdida, las principales fuentes de
información deben atender al principio de equidad y transparencia. Sin
embargo, las corporaciones mediáticas no se caracterizan por facilitar
datos sobre propiedad, resultados económicos, sinergias o dinámicas
comunicacionales que aporten datos significativos para juzgar la credi-
bilidad de las entidades y su información. A tenor del contexto descrito,
para numerosas voces autorizadas, la Alfabetización Mediática e Infor-
macional (AMI a partir de este momento (Wilson, 2011))9 es la estrate-
gia adecuada para empoderar a la ciudadanía frente a la desinformación
y los bulos.
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partir de investigaciones empíricas y rigurosas realizadas por especia-
listas en los campos del conocimiento citados.
Por otra parte, Pérez Tornero et al. (2018) realizan una exhaustiva re-
visión conceptual de las noticias falseadas desde la alfabetización pe-
riodística (news literacy). El análisis pone de relevancia las conexiones
teóricas que explican, con perspectiva histórica, el origen del fenómeno
y su comportamiento. Además, entre otras propuestas, sugieren que la
problemática de las noticias falsas se debe afrontar desde un enfoque
holístico y global, para tener una visión más clara y una comprensión
más amplia del asunto.
Así mismo, existe unanimidad entre los estudiosos sobre la implemen-
tación de la Alfabetización Mediática e Informacional para resolver los
problemas derivados de las noticias falsas. Kahne y Bowyer (2016),
entre otros autores, sostienen que las personas que realizan cursos de
AMI incrementan su habilidad para entender, evaluar y analizar los
mensajes de los medios. Sin embargo, la visión “solucionista” despierta
cierto recelo entre los especialistas en educación mediática, sobre todo
cuando las instituciones recurren a la AMI como solución de urgencia.
En esta línea, David Buckingham (2019) advierte que sería un error
recurrir a la AMI como una solución mágica o una empresa proteccio-
nista frente a la influencia que puedan ejercer los medios de comunica-
ción en la ciudadanía. Así mismo, Buckingham considera que no se
debe subestimar la complejidad que supone la propia educación mediá-
tica.
Precisamente, se han publicado recientemente informes que sirven de
guía para implementar programas AMI para luchar contra las noticias
falsas. Al respecto, Divina Frau (2019) propone una agenda para la Al-
fabetización Mediática e Informacional en el siglo XXI. Por otra parte,
Fedorov, Levitskaya y Emma Camarero (2016) analizan los resultados
obtenidos en una encuesta a expertos internacionales sobre el plan de
estudios de Alfabetización Mediática. Este estudio pone de relevancia
la necesidad de diseñar un plan de AMI adaptado a los contextos cultu-
rales y mediáticos de cada país. Las autoras afirman que para integrar
la educación mediática en los planes educativos se tiene que superar la
resistencia de los organismos administrativos, gestionar la sobrecarga
‒ ‒
del currículo en el aula, mejorar la escasa formación en medios de co-
municación del profesorado, además de desarrollar investigaciones y
propuestas curriculares de alto nivel. A partir de la evaluación de casos
de Alfabetización Mediática para abordar el problema de las noticias
falseadas, Monica Bulger y Patrick Davison (2018) elaboran un in-
forme en el que incluyen sugerencias, dirigidas a educadores, legisla-
dores y tecnólogos, con el fin de garantizar el futuro de los programas
de AMI.
Desde un enfoque revisionista, Alcolea, Reig y Mancinas (2020) reali-
zan un análisis semántico sobre el que establecen una relación entre la
Estructura de la Información con las competencias de la AMI incluidas
en el currículo para profesores elaborado por la UNESCO. Este estudio
concluye que, ante el vertiginoso cambio tecnológico asociado a los
medios de comunicación, la propagación de la desinformación y la ne-
cesidad de conocer y analizar a los agentes envueltos en este entramado,
se requiere una actualización del currículo UNESCO desde un enfoque
estructural, con objeto de favorecer una ciudadanía crítica y el proceso
democrático.
Los especialistas en Alfabetización Mediática e Informacional han
mostrado especial interés por conocer las competencias educomunica-
tivas de los niños y adolescentes respecto a la desinformación y los bu-
los en plataformas digitales. En esta línea destacamos el trabajo, de re-
ferencia, liderado por Joel Breakstone (2019). Breakstone y colabora-
dores estudian la capacidad para evaluar fuentes digitales en Internet de
alumnos estadounidenses de educación secundaria. Los resultados del
estudio ponen de relevancia la incapacidad de los participantes para
contrastar la fuente de una información dudosa o identificar una foto-
grafía o un vídeo manipulado10.
Sobre el mismo contexto comunicacional, Nicole Johnston (2020) exa-
mina la forma en que los estudiantes de secundaria evalúan los
en Finlandia por, Horn, S., & Veermans, K. (2019). Critical thinking efficacy and transfer skills
defend against 'fake news' at an international school in Finland. Journal of Research in Inter-
national Education, 18(1), 23-41. Disponible en: https://doi.org/10.1177/1475240919830003
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contenidos en plataformas como Facebook y Twitter. En este caso, el
estudiantado tuvo dificultades para reconocer el sesgo político de una
organización y se mantuvieron pasivos en la verificación de informa-
ciones evidentemente dudosas. Ante la vulnerabilidad de los participan-
tes en los estudios citados, los investigadores concluyeron que los en-
foques actuales de la enseñanza de AMI en las escuelas deben alejarse
del método de "lista de verificación" para centrarse en el desarrollo del
pensamiento crítico.
De acuerdo con Alcolea, Reig y Mancinas (2020:112), además de aten-
der al desarrollo de habilidades para juzgar la credibilidad de la infor-
mación, se debe incluir, de manera prioritaria, en los planes de AMI el
conocimiento sobre la propiedad de los medios, “las relaciones con
otras industrias, el nivel de dependencia con el entorno financiero, sus
implicaciones como soporte publicitario o el nivel de concentración in-
formativa y publicitaria en un determinado mercado”, puesto que im-
plica saber quién emite el mensaje. También, se plantea como crucial
el conocimiento de la propiedad de la Red ante el desarrollo tecnológico
y los nuevos medios, principales canales de difusión de noticias falsas
y bulos. Así mismo, consideramos que los planes de intervención edu-
comunicativos tienen que focalizar su atención sobre el desarrollo de
los sesgos social y político, y la gestión de las emociones que interfieren
en la actitud del receptor frente a la información afín y contraria.
Especialistas procedentes del campo de la Biblioteconomía y la Docu-
mentación también han abordado el fenómeno de las noticias falseadas,
desde la perspectiva de la AMI. Al respecto, destacamos los trabajos de
Suzanne LaPierre y Vanessa Kitzie (2019), por un lado, y de Caridad,
Morales y Martínez (2018), que estudian el papel de las bibliotecas pú-
blicas en el fenómeno “fake news”. En el primero de los trabajos se
analiza los planes de actuación educomunicativa de sesenta y cinco bi-
bliotecas públicas estadounidenses. De esta investigación se despren-
den situaciones que coinciden con las experimentadas en centros edu-
cativos. Por ejemplo, los bibliotecarios justifican que la falta de les im-
pide participar en iniciativas de alfabetización mediática. También, que
las noticias falsas son un tema de interés entre el personal de la biblio-
teca y los usuarios. Así mismo, se exige que se implementen
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actuaciones formativas para la capacitación del personal en temas en
alfabetización mediática. Esta situación se puede extrapolar al ámbito
educativo en general, y refuerza la tesis que han defendido catedráticos
universitarios españoles que solicitan mayor formación en comunica-
ción de los futuros docentes. Por otra parte, Caridad, Morales y Martí-
nez reivindica el papel de las bibliotecas públicas, en España, como en-
tidad para la verificación de noticias falsas.
Respecto al papel de las bibliotecas académicas, Sara Martínez y Laura
Algora (2019), analizan las actuaciones educomunicativas desarrolla-
das por las bibliotecas universitarias españolas para luchar contra las
noticias falsas y su problemática11. Sin lugar a dudas, las bibliotecas de
los centros educativos se establecen como espacios idóneos para imple-
mentar formaciones en AMI, dirigidas al profesorado o al estudiantado.
11 Confrontar el trabajo de Martínez y Algora con los estudios de: Anderson, R. (2017). Fake
news and alternative facts: five challenges for academic libraries. Insights, 30(2), 4-9.
https://doi.org/10.1629/uksg.356 y Batchelor, O. (2017). Getting out the truth: The role of librar-
ies in the fight against fake news. Reference services review, 45(2), 143-148.
https://doi.org/10.1108/RSR-03-2017-0006
‒ ‒
‒ Critical Media Project (CMP) es un recurso web gratuito de
alfabetización mediática para educadores y estudiantes (de 8 a
21 años). El CMP pretende contribuir a mejorar el pensa-
miento crítico y la empatía de los jóvenes proporcionando he-
rramientas para decodificar los contenidos mediáticos y ani-
mando a los jóvenes a crear y contar sus propias historias.