PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
El suicidio es un fenómeno complejo, es decir, todos los casos son diferentes y requieren de
la ayuda de un grupo multidisciplinario de especialistas como psicólogos, médicos,
nutriólogos, orientadores educativos, etc. Sin embargo, los actores educativos, como
directivos, docentes, madres y padres de familia, pueden identificar factores de riesgo y
señales de alarma presentes entre las y los jóvenes, así como promover factores de
protección, los cuales reforzarán el trabajo de los especialistas y con ello podrá evitarse que
las tasas de suicidio continúen en aumento
En tanto problema social y de salud mental, el suicidio puede afectar a cualquier persona
sin importar su edad, género o condición socioeconómica; de acuerdo con la Organización
Mundial de la Salud, en el año 2019 el suicidio fue la cuarta causa de defunción en el grupo
etario de 15 a 19 años en todo el mundo.1
Por ello, la prevención del suicidio dirigida a las y los jóvenes en los espacios educativos
podría resultar crucial: las escuelas, consideradas un espacio de convivencia relevante
debido a los lazos que generan y el tiempo que en ellas pasan las juventudes, son el lugar
idóneo para detectar factores de riesgo y promover factores de protección en el nivel
básico, medio superior y superior para realizar una prevención oportuna. Cabe señalar que
los jóvenes universitarios son los más vulnerables debido
PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
CONCEPTOS CLAVES
Juventud: El concepto de juventud, comprende el periodo de vida que se ubica entre la
infancia y la adultez, de acuerdo con la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud, abarca
entre los 12 a los 29 años.
Identidad: Son los rasgos que definen a una persona, resultado de un proceso en el que
intervienen elementos culturales, sociales, educativos, familiares, emocionales, psicológicos
y físicos.
Suicidio: La Organización Mundial de la Salud4 lo define como el “acto deliberado de
quitarse la vida”, considerado el acto más grave de violencia que un sujeto comete contra sí
mismo.
Intento de suicidio: Acto de violencia dirigido hacia uno mismo, que tiene la intención de
terminar con la vida, sin que este acto sea mortal.
Ideación suicida: “Refiere a pensamientos acerca de suicidarse, con diversos grados de
intensidad y elaboración. El término se refiere también al sentimiento de estar cansado de
la vida, la creencia de que no vale la pena vivir y el deseo de no despertar del sueño. Si bien
estos sentimientos (o ideaciones) diferentes expresan distintos grados de gravedad, no
existe necesariamente una continuidad entre ellos”.5
Prevención del suicidio: Estrategias y acciones dirigidas para evitar, ya sea de manera
individual o con el apoyo de organizaciones e instituciones, el acto de terminar con la vida
propia. Entre éstas pueden hallarse campañas de información y sensibilización, atención
psicológica, actividades recreativas y culturales, el apoyo familiar, la reducción del acceso a
medios considerados peligrosos como las armas, pesticidas y otros artefactos.
Salud: un estado de completo bienestar físico, mental y social; no es únicamente la
ausencia de afecciones o enfermedades.
Señales de alarma: Son todas aquellas acciones o conductas que realiza una persona que
reflejan que se encuentra en riesgo inmediato.
Factores de riesgo: Son los elementos que pueden repercutir de manera negativa en la vida
de una persona al aumentar su vulnerabilidad respecto al acto del suicidio.
Factores protectores: Son los elementos que pueden repercutir de manera positiva en la
vida de una persona al disminuir la vulnerabilidad respecto al acto del suicidio.
Terapia psicológica: Proceso interpersonal acompañado por un profesional de la salud
mental, orientado a influir en los procesos que generan sufrimiento a las personas,
enfocado generalmente en la toma de conciencia de los actos que se realizan.
MITOS Y REALIDADES
Es común que un fenómeno tan complejo como el suicidio este plagado de mitos, a
continuación, se presenta un cuadro en el que se mencionan varios de ellos y se contrastan
con la realidad, tome un momento para discutirlos en grupo.
MITO REALIDAD
Hablar del suicidio puede provocar Hablar del suicidio puede salvar la vida de
suicidios. una persona.
Si alguien ha intentado suicidarse, buscará Si bien los intentos se pueden repetir, esto
intentarlo para el resto de su vida. no quiere decir que la persona lo intentará
hasta lograrlo, es importante no
estigmatizar a quienes han tenido intentos
de suicidio.
Solo las personas con trastorno mentales se Aunque ciertos trastornos del estado de
suicidan. ánimo pueden ser un factor de riesgo, no es
necesario un diagnóstico clínico para que
alguien muera por suicidio
Un verdadero suicida no avisa. Las señales pueden ser muy sutiles, en
forma de chiste, declaraciones abiertas,
publicaciones en redes sociales, pero
también pueden simplemente no existir,
aunque la posibilidad de que esto ocurra es
baja.
Las personas con ideas suicidas son La idea de peligrosidad puede resultar en
peligrosas. un estigma y hay que evitarlo.
FACTORES DE RIESGO Y SEÑALES DE ALARMA
Los factores de riesgo pueden aparecer en tres esferas:
Personal
Relaciones
Comunidad
Los factores de riesgo personales, son aquellos que hacen referencia a la subjetividad de la
o el estudiante, por ejemplo: pensamientos suicidas o ideación suicida, trastornos del
estado de ánimo, creer que vale poco como persona, etc.
Los factores de riesgo en cuanto a las relaciones, hacen referencia a aquellos factores que
la o el joven puede encontrar en sus relaciones sociales próximas, como la relación con su
padre, madre y hermanos, amigos y el contexto escolar.
Por otra parte, los factores de riesgo comunitarios, hacen referencia a los elementos que
encuentran las y los jóvenes en los espacios que van más allá de la familia y el entorno
escolar, por ejemplo, la colonia donde vive, las redes sociales, los medios de comunicación.
FACTORES DE PROTECCIÓN
La Organización Panamericana de la Salud9 refiere los factores protectores como
características que hacen que sea menos probable que las personas contemplen el suicidio,
lo intenten o lo consumen. La misma OPS señala que los factores protectores pueden
presentarse en distintos niveles:
Personal
Relaciones
Comunidad
En cuanto a los factores protectores personales, se trata de identificar con qué elementos
cuenta la persona para continuar con vida, en el caso referido, un factor protector es el
plan a futuro de ser abogada.
Los factores protectores relacionales hacen referencia a las personas que rodean al
individuo que se puede encontrar en riesgo, en el caso previo, el hermano menor funciona
como factor protector.
La comunidad puede ser también un factor protector, en esta se identifican instituciones
como la escuela, instituciones religiosas, culturales y grupos de apoyo. Por último, los
sistemas de salud son importantes, ya que facilitan la atención clínica especializada a
quienes lo necesiten.
PREGUNTAS GENERALES PARA EXPLORAR EL NIVEL DE RIESGO
Como se ha mencionado, la exploración del nivel de riesgo es
importante, se sugieren las siguientes preguntas para hacer esta
exploración.
1. En las últimas semanas, ¿ha deseado estar muerto?
2. En las últimas semanas, ¿ha sentido que usted o su familia
estarían mejor si estuviera muerto?
3. En la última semana, ¿ha pensado en suicidarse?
4. ¿Alguna vez ha intentado suicidarse? Si contestó que sí... ¿Cómo lo hizo? ¿Cuándo
lo hizo? Si el paciente contesta que Sí a alguna de las preguntas anteriores, hágale la
siguiente pregunta para evaluar la agudeza:
5. ¿Está pensando en suicidarse en este momento? Describa estos pensamientos
(planes, intención, preparativos).
PREVENCIÓN TEMPRANA ANTICIPARSE AL SUICIDIO
Fomentar relaciones sociales saludables
Realizar deporte y/o actividades culturales
Gestionar el estrés
Promoción de vida saludable
Fomentar la comunicación en casa
Observar cambios en la conducta
Promover el servicio de salud emocional
Promueva campañas y/o de sensibilización sobre el suicidio
Ponga a disposición de las y los estudiantes materiales que incluyan medios de
contacto especializados en atención emocional
DE EMERGENCIA CASOS QUÉ HACER
Si la persona ya ha cometido un intento de suicidio (en la escuela, en casa, o en
cualquier otro espacio), es de vital importancia que sea atendida o atendido por un
especialista, llame a emergencias y brinde toda la información que pueda a los
profesionales de la salud.
NO DEJE SOLA A LA PERSONA, es importante que alguien la acompañe al hospital.
Si la persona ha ingerido algún tipo de insecticida no provoque el vómito, esto podría
generar un mayor daño.
Si la persona ha sido internada asegúrese de que en la habitación no existan
elementos con los que se pueda infringir daño.
Cuando la persona llegue a casa repita el punto anterior.
El acompañamiento de un profesional de la salud es importante desde que aparecen
los factores de riesgo; sin embargo, en casos donde ya se cometió un intento de
suicidio, es aún más necesario.
Cuando la persona regrese a casa o incluso a la escuela, haga preguntas de respuesta
abierta, si la persona se muestra con ánimo de hablar con alguien de confianza,
recuerde orientar la plática hacia la búsqueda de factores de protección.
Cuando la persona regrese a casa o a la escuela, asigne a un personal que brinde
seguimiento al progreso de la persona.
Busque psicoeducación para los actores educativos y para la familia de la persona
que ha intentado quitarse la vida.
Ayude a la persona a desarrollar una rutina, esto facilitará que la persona sienta que
las cosas regresan a la normalidad.
Recuerde que la persona pasó por una experiencia traumática.
LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
ES UN ESFUERZO CONTINUO RECOMENDACIONES FINALES
Para ser capaces de reconocer el nivel de riesgo de suicidio de
una persona, considere todos los factores de protección,
factores de riesgo y señales de alarma, recuerde que estos
varían según la historia de vida de cada joven.
No minimice las emociones de la otra persona.
Muestre siempre respuestas con sensibilidad.
Recuérdele a la persona que todo permanecerá
confidencial, no obstante, se tendrá que emitir alerta en caso de que la persona
manifieste señales de alerta.
Reconozca y agradezca que la persona confíe en usted.
No haga prejuicios.
De ser posible guíe a la persona a un espacio privado y libre de cualquier objeto que
pueda ser usado para causarse daño.
Recuerde promover factores de protección, puede recomendar a la persona que se
integre a grupos deportivos, sociales y culturales.