CAP. 5: PATOLOGÍAS DE LA ATENCIÓN.
PORTELLANO
1. MUTISMO ACINÉTICO
Es un severo trastorno atencional que implica una grave alteración del estado de vigilia
que se acompaña de profunda apatía, falta de iniciativa psíquica, motora o verbal e
indiferencia frente a todo tipo de estímulos. Los pacientes carecen de movimientos
espontáneos y no responden a órdenes, preguntas o estímulos, permaneciendo en
silencio en forma permanente.
2. SÍNDROME DE HEMINEGLIGENCIA
Es un trastorno atencional donde el sujeto ignora la mitad de su espacio atencional. Se
caracteriza por el fracaso en atender a los estímulos visuales, táctiles o auditivos
presentados en el lado opuesto de la lesión. Se presenta con frecuencia en lesiones en el
hemisferio derecho.
SINTOMATOLOGÍA:
- HEMIINANTENCIÓN: ignorancia de todos los estímulos situados en el hemiespacio
izquierdo del paciente.
- HEMIACINESIA: incapacidad para realizar actividades motoras intencionales con la
extremidad izquierda, sin que exista parálisis.
- HEMINEGLIGENCIA ESPACIAL: solo tiene representación del lado derecho.
- HEMIALEXIA Y HEMIGRAFIA: lectura y escritura de la mitad derecha del texto o del
papel, ignorando el lado izquierdo.
- APRAXIA CONSTRUCTIVA: dificultad para realizar dibujos como consecuencia de la
dificultad para establecer relaciones espaciales precisas.
- HEMISPRAXIA DEL VESTIDO: se ignoran las prendas de vestir del lado izquierdo,
poniéndose la ropa solo del lado derecho.
- ANOSOGNOSIA: falta de conciencia del déficit.
- HEMIASOMATOAGNOSIA: incapacidad para reconocer las sensaciones táctiles
procedentes del lado izquierdo del cuerpo.
- ALOESTESIA: alteración de la sensibilidad que consiste en la percepción de un
estímulo en un punto lejano al estimulado.
- ALOQUINESIA: movimiento de un miembro cuando se quiere usar el miembro
opuesto.
- DOBLE EXTINCIÓN SIMULTÁNEA: con el tiempo desaparece su capacidad de
respuesta cuando se estimulan ambos lados simultáneamente.
3. ESTADO CONFUSIONAL
Es un trastorno orgánico cerebral de presentación súbita, curso fluctuante y duración
generalmente breve, que se produce como consecuencia de la claudicación mental del
enfermo. Una variante es el delirum, que se define como estado confusional agitado con
manifestaciones de hipertensión, midriasis o taquicardia y temblores. A diferencia de los
casos de demencia, este es reversible excepto cuando aparece en las fases terminales de
una enfermedad. Es más frecuente en personas de edad avanzada, en especial si
presentan cierto deterioro cognitivo previo.
4. TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)
Sus tres características son: dificultad para mantener la atención, impulsividad e
hiperactividad, como síntomas nucleares. Otros síntomas no nucleares frecuentes con las
dificultades en el aprendizaje, alteraciones emocionales y trastornos de conducta.
Según sus manifestaciones, existen tres modalidades de TDAH:
a. Combinado: cuando los síntomas de inatención como los de hiperactividad-
impulsividad están incrementados de manera significativa.
b. Predominio del déficit de atención.
c. Predominio de la hiperactividad-impulsividad.
Desde el punto de vista neuroquímico, la manifestación más frecuente es la presencia de
bajo niveles de dopamina cerebral, así como hipo metabolismo más acentuado en la
actividad metabólica en la corteza orbitofrontal derecha.
Durante la edad adulta, el TDAH pasa a denominarse Trastorno Atencional Residual con
predominio en las alteraciones emocionales y de conducta, siendo frecuentes las
dificultades de ajuste afectivo, laboral y social.
CAP. 7: NEUROPSICOLOGÍA DEL LENGUAJE
El lenguaje es un sistema de comunicación simbólico que se manifiesta a través de las
lenguas, que son sistemas estructurados de signos que expresan ideas en los que la
palabra es la representación. La expresión del lenguaje se realiza a través de la palabra y la
escritura. El lenguaje tiene tres niveles de mayor o menor complejidad:
a) MONEMAS. Son unidades más pequeñas dotadas de significado. Pueden tener un
contenido semántico (lexemas) o bien una función gramatical (morfemas).
b) FONEMAS. Se definen como las unidades menores de sonido. De su combinación
surgen los monemas.
c) RASGOS PERTINENTES. Son los movimientos elementales del aparato
bucofonotorio que permiten la emisión de fonemas.
TRASTORNOS DEL LENGUAJE Y HABLA
DISFONIA
Alteración de la voz que se manifiesta por cambios en el tono, intensidad, timbre y
duración de la voz a pesar de estar preservada la función simbólica del lenguaje.
DISARTRÍA
Trastorno de la articulación del habla causado por alteraciones neuromusculares, estando
preservado el lenguaje.
AFASIA
Trastorno del lenguaje del tipo comprensivo o expresivo, tanto hablado como escrito,
como consecuencia de una lesión cerebral en las áreas que regulan el lenguaje.
DISLALIA
Trastorno de la articulación de fonemas que no está causado por patología del sistema
nervioso central ni de los órganos fonoarticulatorios.
DISFEMIA
Trastorno de elocución que se caracteriza por el bloqueo espasmódico que interrumpe o
impide la emisión de la palabra, produciendo repetición involuntaria de sílabas o palabras
o que interrumpen la fluidez verbal.
DISGLOSIA
Trastorno de la pronunciación causado por lesiones o malformaciones estructurales de los
órganos del habla de origen no neurológico.
En el procesamiento del lenguaje intervienen numerosas áreas del sistema nervioso
central, desde el tronco cerebral hasta la corteza, que actúan de un modo integrado
mediante
diversos subsistemas funcionales que involucran más intensamente al hemisferio cerebral
izquierdo. Se pueden distinguir dos tipos de estructuras reguladoras del lenguaje: los
componentes corticales y los extras corticales.
COMPONENTES CORTICALES
El origen del lenguaje como actividad simbólica se localiza en la corteza cerebral, y
especialmente en el córtex asociativo. Podemos distinguir dos áreas reguladoras del
lenguaje situadas en el polo anterior y en el polo posterior del cerebro.
Área expresiva
Se sitúa en el polo anterior del cerebro, sobre el territorio ocupado por el lóbulo frontal y
está encargada de la motivación lingüística y la articulación verbal de las palabras y de la
escritura. Aquí se origina la iniciativa para el desarrollo de cualquier actividad lingüística
de tipo expresivo y comprende las siguientes zonas:
a) Área prefrontal
Está especializada en los procesos motivacionales del lenguaje, generando las estrategias
necesarias para iniciar la comunicación verbal oral o escrita.
b) Área de Broca
Es una parte de la corteza premotora (Áreas 44 y 45 del mapa de Brodmann), responsable
de la preparación de los programas motores necesarios para la adecuada expresión del
lenguaje oral y escrito, coordinando la actividad de los músculos que intervienen en el
habla y en la escritura.
c) Corteza motora primaria
Está situada por delante de la Cisura central, sigue las instrucciones elaboradas por la
corteza premotora y por el Área prefrontal, siendo responsable de iniciar los movimientos
bucofonatorios para pronunciar las palabras y los que guían la escritura.
Área receptiva
Está situada en la zona posterior del córtex e incluye los lóbulos parietales, temporales y
occipitales. Es la responsable de la regulación del lenguaje comprensivo.
a) Lóbulo temporal
El lóbulo temporal izquierdo está especializado en los procesos de análisis y síntesis de los
sonidos del habla y en él se encuentran las Áreas de Heschl y de Wernicke. La
Circunvolución de Heschl está situada en el tercio posterior de la cara externa del lóbulo
temporal y
corresponde al Área auditiva primaria. Su función consiste en la recepción de las palabras,
que posteriormente serán codificadas en las áreas multimodales del lóbulo temporal. El
Área de Wernicke se localiza en la zona posterosuperior del lóbulo temporal izquierdo y
su función es la de dotar de significado al lenguaje oral y escrito realizando un análisis
fonológico y semántico que permite transformar la información auditiva en unidades de
significación o palabras.
b) Lóbulo occipital
Permite la identificación visual de las imágenes lingüísticas. El Área 17, corteza visual
primaria, procesa las sensaciones visuales que intervienen en los procesos de
identificación
de la lectura y la escritura. El córtex visual asociativo (áreas 18 y 19) realiza el análisis
perceptivo de las palabras escritas o leídas.
c) Lóbulo parietal
Es una zona de integración de los estímulos visuales y auditivos y dispone de dos áreas
de gran importancia para el lenguaje: la Circunvolución Supramarginal (Área 40) y la
Circunvolución Angular (Área 39). Ambas están situadas en la zona posterior del lóbulo
parietal izquierdo y desempeñan conjuntamente una importante función de integración
multimodal de la información sensorial, permitiendo la comprensión del lenguaje
lectoescritor. La Circunvolución Angular es el centro de la lectura, responsable de
coordinar las informaciones sensoriales para albergar los modelos visuales de letras y
palabras, convirtiendo los estímulos visuales en formas auditivas adecuadas.
COMPONENTES EXTRACORTICALES
Junto a los componentes corticales es necesaria la puesta en juego de diferentes estruc-
turas situadas en la sustancia blanca y gris del interior cerebral, el cerebelo y el tronco
cerebral, permitiendo el proceso de elaboración del lenguaje oral y escrito de un modo
fluido y preciso.
a) Fascículo arqueado
Es un haz de fibras de sustancia blanca que interconecta las áreas de Broca y de Wernicke
facilitando la sincronización del lenguaje comprensivo y expresivo.
b) Tálamo
Interviene en la red asociativa que conecta entre sí las áreas del lenguaje comprensivo y
expresivo a través de varios núcleos talámicos, que tienen una excepcional importancia en
la regulación del lenguaje. El núcleo pulvinar es responsable de coordinar la actividad de
las zonas corticales del habla, integrando las aferencias visuales y acústicas. Los núcleos
geniculados son responsables del procesamiento inicial de los sonidos lingüísticos. Algunas
lesiones talámicas pueden provocar manifestaciones afásicas.
c) Ganglios basales
Estructuras como el núcleo lenticular y el putamen y el núcleo caudado intervienen en la
regulación de la fluidez del lenguaje oral y en la coordinación de las secuencias motoras
del lenguaje oral y escrito. Sus lesiones pueden producir diversas alteraciones lingüísticas
como pérdida de fluidez o hipofonía.
d) Cerebelo
Es responsable junto a los ganglios basales de coordinar la fluidez de los movimientos
de articulación del lenguaje oral y de la escritura. El neocerebelo está especializado en la
ejecución de movimientos precisos que intervienen en la articulación de los sonidos del
lenguaje. Las lesiones cerebelosas producen disartrias, caracterizadas por el habla
escandida.
e) Tronco encefálico
Es una vía de paso que contiene las fibras motoras facilitadoras de la correcta
transmisión de las eferencias motoras del lenguaje y también es responsable de dotar de
suficiente nivel de alerta al organismo para permitir la activación lingüística gracias a los
centros de la formación reticular que alberga.
TRASTORNOS DEL HABLA
La lesión del sistema nervioso o de los órganos bucofonatorios puede producir diversos
trastornos del habla o del lenguaje. Los trastornos del habla son alteraciones del habla
normal que afectan al grado, forma, intensidad, tiempo, cantidad, calidad o ritmo
lingüístico, dificultando las posibilidades de expresión oral, estando preservada la
estructura
simbólica del lenguaje. Los trastornos del lenguaje afectan a la estructura misma del
lenguaje. Aunque no existe suficiente consenso en la clasificación de los trastornos del
habla,
podemos referirnos a cinco patologías: disfemia, disartria, dislalia, disglosia y disfonía.
DISFEMIA
Es un defecto de elocución que altera la fluidez del habla, caracterizándose por la
repetición de sílabas o palabras y por los bloqueos espasmódicos que interrumpen el
discurso
verbal. El origen de la disfemia en realidad sigue siendo una incógnita, aunque se
observa
frecuentemente un desequilibrio en las vías extrapiramidales. En más del 90% de los
casos
su inicio se produce antes de los 7 años, siendo mayor su incidencia en el sexo masculino
(aproximadamente un 70% más). Junto a los trastornos de respiración, fonación y fluidez
del habla, son frecuentes otras manifestaciones acompañando a la disfemia:
a) Logofobia: reacciones de ansiedad y angustia causadas por la necesidad de tener que
hablar, lo que muchas veces produce retracción social.
b) Balbismo: son movimientos asociados al habla que acompañan a la espasmofemia,
con una finalidad compensatoria. Pueden ser proximales, afectando a los músculos
de la cara, o distales, implicando a los brazos o las piernas.
c) Embolofrasia: consiste en la introducción de palabras, frases o muletillas verbales
que actúan como relleno en un intento de enmascaramiento del problema.
Se distinguen tres modalidades diferentes de disfemia:
Disfemia tónica
Denominada también disfemia espástica o abierta; se caracteriza por la interrupción del
habla al iniciar el discurso. Se observa inmovilización de los músculos fonatorios seguida
de una explosión cuando cede la inmovilización.
Disfemia clónica
También denominada disfemia cerrada, se caracteriza por la repetición convulsiva e
incontrolada de sílabas o palabras, sin que existan contracciones anormales de los
órganos fonadores.
Disfemia mixta
En los casos más graves, la disfemia se manifiesta con alteraciones tónicas y clónicas del
habla. Suelen tener peor pronóstico las disfemias que tienen un mayor componente
tónico.
DISARTRIA
Es un trastorno de la articulación de las palabras:
Disartria espástica
Provoca lentitud en el habla y emisión de frases cortas, con voz ronca y tono de voz bajo
y monótono.
Disartria flácida
La respiración es jadeante con sonido al aspirar. Intensa fatigabilidad en el habla y
trastornos en la deglución.
Disartria atáxica
(copiar todo lo que resta del cap. De lenguaje)