IV.
El santuario una institució n divinamente establecida:
Mientras Moisés estaba en el monte, Dios le ordenó : “Me erigirá n un santuario, y
habitaré en medio de ellos” (Ex 25:8); y le dio instrucciones completas para la
construcció n del taberná culo.
Hombres escogidos fueron especialmente dotados por Dios con habilidad y sabiduría
para la construcció n del sagrado edificio.
Dios mismo le entregó a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del
tamañ o y forma, así como de los materiales que debían emplearse y de todos los
objetos y muebles que debía de contener. Los dos lugares santos hechos a mano,
habían de ser figura del verdadero, “figuras de las cosas celestiales” (Heb 9:24, 23), es
decir, una representació n, en miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro
gran Sumo Sacerdote, después de ofrecer su vida como sacrificio, habría de interceder
en favor de los pecadores.
Davidson destacó seis posibles interpretaciones de tabnith (aquí las resumimos en
cinco), cada una con sus respectivos defensores: [Link] puede haberle mostrado a
Moisés un modelo en miniatura del santuario terrenal, ya sea en forma de una
representació n a escala o como el plano de un arquitecto (sea cual fuere el caso,
Moisés no habría visto necesariamente el santuario celestial). 2. Dios puede haberle
mostrado un modelo en miniatura del santuario celestial. (Esto indicaría una vez má s
que no habría visto necesariamente el santuario celestial como es en la realidad.) 3. Es
posible que se le haya mostrado a Moisés el santuario celestial y que entonces se le
diera un modelo en miniatura del mismo (una representació n a escala o plano
arquitectó nico) para que construyera el santuario terrenal. 4- Pudo haberse le
mostrado el santuario celestial mismo y, sin la ayuda de un modelo en miniatura de
ninguna clase, sencillamente habérsele dicho que hiciera el santuario terrenal segú n
lo visto. 5. A Moisés no se le habría mostrado ni el santuario celestial ni ninguna
representació n de él; má s bien, se le dio una visió n subjetiva o un golpe de inspiració n,
y lo que recordara de ella le serviría para construir el santuario terrenal. Este ú ltimo
punto de vista ni siquiera requiere la existencia del santuario celestial, aunque no
necesariamente lo niega.1
(Treiyer) menciona y añ ade: que la construcció n de un santuario que sirviese de
culto a los israelitas, y de habitació n suya para morar en medio de su pueblo. Dios
dio tantos detalles sobre su construcció n y funcionamiento que, a medida que los
estudiamos vamos descubriendo su significado, y haciéndonos una idea de lo
maravilloso que será cuando podamos presenciar el gran original que está en el
cielo. A diferencia del Juego, sin embargo, no só lo uno sino todos los que sigan las
indicaciones del de Dios bosquejado en símbolo del santuario, encontraran el tesoro
escondido, y lo poseerá n para siempre.2
A El santuario un símbolo del judaísmo
La promesa de Dios para Israel fue habitare en medio de ellos (Ex 25:8).
1. El templo
1
Roy Adams, El Santuario, trad Félix Cortez V(Asociació n publicadora
interamericana, Fl,1890), 37
2
Alberto R. Treiyer, Los cumplimientos gloriosos del santuario( Creation Interprises
International, Arkansas, 1997), 47
El vocablo latín templum era el equivalente del término hebreo Beth Elohim, y
significaba la morada de Dios; de ahí que, por su relació n con la adoració n divina,
literalmente significa la Casa del Señ or.
2. Taberná culo
Taberná culo proviene de la palabra en latín tabernaculum que quiere decir tienda.
Tabernaculum es diminutivo de taberna que significa cabañ a, caseta o taberna.
También se le denominaba santuario o Lugar de Reunió n. Ademá s (Shiptom y
Jackson) añ ade: “El santuario de la tierra serbia de figura y sombra de las cosas
celestiales (heb.8:5).”3
El taberná culo, llamado en hebreo mshkdá sh ("morada"), fue el santuario mó vil
construido por los Israelitas en el desierto, durante el éxodo de Egipto, como lugar de
adoració n a Dios Yaveh y en el que se resguardaban las Tablas de la Ley de Dios, la
vara de Aaró n y un pan de maná dentro del Arca de la Alianza (É xodo 25:8), funció n
que cumplió hasta que fue construido el Templo de Jerusalén por el rey Salomó n.
El taberná culo en Israel
El taberná culo era una tienda portá til que podía fá cilmente desmantelarse. Su
propó sito era ser una morada adecuada para Dios, y por lo tanto estaba construida de
materiales de la má s alta calidad, usando las mejores habilidades humanas.
B importancia del santuario para el pueblo de Israel
3
Warren A. shipton y George D. jackson, El Camino de la Salvación (california,
Pasifif Press Publishing assosiation, 2001), 19
La orden de Dios de que se le edificara un santuario entre los israelitas vino después
de que salieran de Egipto e hicieron un pacto con él (Ex. 25:8). Este sugiere que la
redenció n es anterior a la libre entrada al santuario porque ú nicamente aquellos que
han sido redimidos y han entrado en una relació n de pacto con Dios pueden gozar la
plena comunió n con él. En cierto sentido, el santuario es un intento de restaurar la
condició n edénica de una comunió n íntima con Dios.
1. El santuario: un lugar de reunió n
El santuario es un lugar de reunió n para Dios y para los humanos. Su nombre
"taberná culo de reunió n", muestra esta funció n: proporcionar un espacio donde
puedan reunirse Dios y su pueblo. La idea de encontrarse con Dios es muy importante
en el É xodo. Dios, a través de Moisés, hizo una cita con los Israelitas en el Sinaí (3: 12).
2. El santuario: un centro de revelació n divina
En el Sinaí, se reveló la gloria de Dios (Ex. 24: 16, 17); má s tarde, residió en el
santuario. Esa gloria no era meramente el resplandor de su presencia, sino, de una
manera especial, el ministerio de su persona. La luz impenetrable de su gloria daba
testimonio de su inmanencia y su trascendencia. Dios continuó revelando su voluntad
desde el santuario. Los diez mandamientos, proclamados por Dios en el Sinaí, fueron
proclamados ahora desde su santuario (Ex. 25:22). También desde el santuario, Dios
reveló su poder como rey y juez; poder que alcanzó má s allá de los límites de Israel
hasta el mundo entero. Su presencia localizada en el santuario no lo limitaba de
ninguna manera.
3. El santuario: un centro de adoració n
Para los Israelitas, encontrarse con Dios en el santuario era un acto de adoració n. Esto
fue particularmente cierto durante las festividades cuando venían con gozo para
alabar al Señ or. El pueblo de Israel iba también al santuario con sus preocupaciones y
necesidades esperando encontrar refugio y consuelo en Dios. A veces iban para
confesar su pecado y buscar el perdó n del Señ or a fin de ser contados entre los justos.
Allí recibían la bendició n y la justicia de Dios.
4. El santuario: un lugar de acceso al santuario celestial
Á ngel Manuel Rodríguez escribe en este sentido:
"De acuerdo con É xodo25:9, el taberná culo debía construirse siguiendo el diseñ o que
el Señ or le mostró a Moisés en el monte Sinaí (É x. 25:40). Este concepto necesita
estudio porque arroja luz sobre la verdadera naturaleza del santuario israelita. El
sustantivo tabnit se deriva del verbo bã nã h, construir. En el A.T., tabnit se refiere a la
estructura, un diseñ o o modelo para un edificio, una figura de algo, o una réplica o
símil. Generalmente describe un objeto tridimensional y en la mayoría de los casos
presupone la existencia de un original"4
Esta condició n de excelencia constituía la ofrenda de una nació n al Señ or. Su
construcció n fue prescrita con minucioso detalle, así en cuanto al diseñ o como al
material; fue en todo respecto lo mejor que el pueblo pudo dar, y Jehová santificó la
dá diva ofrecida con su aceptació n divina. Dicho sea de paso, tengamos presente el
hecho de que, bien se trate del don de un hombre o de una nació n, lo mejor, si se
4
Ángel Manuel Rodríguez, La doctrina del santuario en Teología, fundamentos de
nuestra fe, tomo 4( Asociación Publicadora Interamericana, Colombia, 2006) ,53
ofrece con toda la voluntad y con intenció n pura, siempre es precioso a la vista de
Dios, pese a lo pobre que parezca ser cuando se le compara con otras cosas.
C paralelismo entre el santuario terrenal y el santuario celestial
El Santuario terrenal y sus servicios, por lo tanto, nos dan una oportunidad especial
para comprender el papel que cumple el Santuario celestial
“Todos estos sacrificios prefiguraban al Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo, (juan 1:21). El santuario y su servicios, pag.9. Mediante ellos se recordaba
vívidamente la gran verdad que sin derramamiento de sangre no hay remisió n de
pecado (Hebreos 9:22), que ú nicamente por el ofrecimiento de la vida del sustituto
provisto, los hombres pecaminosos podían ser reconciliado con Dios. El santuario y
su servicios, pag.9”5
1. El candelero Ex. 25:31-40
Por el candelero de oro, entendemos que a luz de Dios fue alumbrada para siempre.
Representa los Ministerios y misiones así que los cristianos Mt. 5:14 y la iglesia Apoc.
1:20. Es también símbolo de Cristo alumbrando por medio de los cristianos y la iglesia
pues Jesú s es la luz del mundo. Jn. 8:12; Jn. 1:9.
2. La mesa de los panes
La mesa de los panes representa la presencia y provisió n de Dios. Es la santa cena, la
cena del pacto, esperando por Jesucristo. La mesa de los panes simboliza también
5
Ministerio adventista, CRISIS FINAL(congregació n santidad a yahweh),2
nuestra confianza en Dios. El pan es un símbolo de Cristo, el Pan de Vida Jn. 6:35. La
mesa simboliza má s bien nuestra comunió n con Dios por medio de Cristo É xodo
25:23-30
El "pan de la proposició n" (Levítico 24:5-9) simboliza "la cena del Señ or".
Participaban só lo los sacerdotes purificados. Asimismo en la iglesia, participan de la
mesa del Señ or só lo los cristianos representando a los sacerdotes espirituales
purificados segú n 1 Pedro 2:4-10. El significado del Pan es la provisió n física de Dios
para Su pueblo.
3. El velo
Un velo dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo. Era la representació n de la
separació n entre Dios y los humanos. Era violeta y escarlata (reino y sangre). Midió 8
metros alto y 10 centímetros grueso, pues se rasgó de arriba a abajo cuando Jesú s
murió en la cruz (Josephus el Historiador dijo que los Judíos lo cosieron rá pidamente
y lo culparon por el terremoto. Nuestra relació n y compañ erismo con Dios es posible.
“El velo es el cuerpo de Cristo (Heb l0:l9, 20). Cuando Cristo murió en el calvario Dios
le puso fin al sacerdocio levítico.” 6
A través de su cuerpo quebrantado en la cruz, tenemos el derecho para entrar en el
lugar santísimo como sacerdotes.
Debido al elemento humano en el Taberná culo, es decir a Moisés y Aaró n, un velo
lograba la separació n entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. El velo indicaba que
6
Warren A. shipton y George D. jackson, El Camino de la Salvación (california, Pasifif
Press Publishing assosiation, 2001),140
un ser humano no podía aproximarse para morar abiertamente en la carne ante la
presencia de Dios. La Biblia nos dice que este velo fue desgarrado de arriba hacia
abajo al morir Jesú s. Jesú s entró y descansó en la presencia de Dios, pero no lo hizo en
la carne. De hecho, el libro de hebreos nos enseñ a que Su carne era el velo mismo. De
manera similar, mientras estemos viviendo en esta carne solo podremos tener acceso
limitado a Dios, no obstante cuando ese velo se rompa estaremos plenamente ante la
presencia del Señ or.
El velo representa el acceso restringido a Dios mientras se está en la carne. Por
supuesto, Jesú s ha traspasado este velo sentá ndose a la derecha de Dios. Conocemos a
Jesú s en el Espíritu y en consecuencia, vemos al Señ or glorificado por el Padre.
Eventualmente, nosotros también atravesaremos este velo para estar ante Dios.
Pablo escribió en Colosenses que "Porque habéis muerto, y vuestra vida está
escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3:3). En lo referente al taberná culo, esto
significa que vivimos dentro del Mikdash en la presencia de Dios. Es desde esta
posició n que debemos ministrar, apoyar y exhortar Israel ofreciendo reconciliació n al
mundo entero (Ro 15:8-9).
4. El incensario de Oro
El incensario de Oro era símbolo de Cristo nuestro intercesor. Simboliza también la
intercesió n por el pueblo de Dios, y adoració n a Dios, oració n y perdó n. Por el
incensario, comprendemos que el poder del sacrificio de Jesú s es un olor dulce, como
5. El arco del pacto
El Arco del Pacto era una caja de madera fina cubierta de oro adentro estaba. Símbolo
de la presencia de Dios, el sumo sacerdote entró en frente del arca solamente una vez
por añ o. Ahora, estamos en Cristo, y Cristo esta en nosotros continuamente. Se realiza
relació n personal e intimidad. Ahora, Jesú s está dentro de nosotros. Somos el arca del
pacto. La maná está dentro de nosotros (Jn. 6:32-35). La ley está escrita en nuestros
corazones. Somos sacerdotes y el Sumo sacerdote vive dentro de nosotros. Ex. 40:30
6. La urna de oro con el maná
Esta vasija de oro que contenía el maná nos presenta dos pensamientos:
La fidelidad de Dios, quien durante cuarenta añ os había alimentado a su pueblo a
través del desierto; convenía tenerlo presente: "te acordaras de todo el camino" (Dt
8:2).
Ella es un memorial de Cristo descendido del cielo, pan de vida, alimento de su pueblo
en el desierto (Jn 6:31-38, 58).
Cabe señ alar al respecto que los israelitas recogían cada día un omer de maná ; tal es
nuestra parte: alimentarnos de Cristo cada día. Pero el ú ltimo versículo de É xodo 16
nos dice que "un gomer (u omer) es la décima parte de un efa", vale decir que lo poco
que podemos captar de Cristo aquí abajo no es má s que una débil parte de la plena
medida que tendremos en la gloria. Ex. 16:33-34
7. La vara de Aaró n
Esta Vara (Nm. 17:10) que había brotado, producido flores y almendras, nos habla de
la gracia y de la resurrecció n. De igual modo (Shiptom y Jackson) que en “El santuario
terrenal el arca del pacto contenía una vasija con mana y la vara de Aaró n que
reverdeció (Heb 9:4).”7
Así, todo lo que el Arca nos enseñ a acerca de la Persona de Cristo es completado por
su contenido: su obediencia perfecta, su humillació n como desconocido del cielo, su
gracia y su resurrecció n.
8. Las tablas de Moisés
Las primeras tablas habían sido quebradas ente la idolatría del pueblo (Ex 32:19). Las
segundas tablas nos son presentadas en Deuteronomio 10:3-5 como no hechas hasta
después de la construcció n del Arca y colocadas allí en cuanto a Moisés descendió del
monte: solo Cristo podía cumplir la ley de Dios (Sal 40:8); solo a causa de É l, figurado
por el pueblo.
9. Los querubines
Dentro del Lugar Santísimo se hallaba el Arca del Pacto también llamada Arca de la
Alianza (Ex 25:10-22). Descansando sobre el arca el o propiciatorio. Se hallaban
frente a frente dos Querubines. Cada Querubín miraba hacia abajo significando la
manera de acercarse a Dios. Una referencia anterior al Querubín la encontramos en
Génesis capítulo 3 cuando Dios los situó en el Jardín para resguardar el acceso al á rbol
de la vida, es decir, para evitar la libre comunió n con Dios. Ahora sobre el arca estos
Querubines señ alan el ú nico acercamiento posible hacia Dios. En realidad, los
Querubines nos está n diciendo que Dios nos encontrará aquí.
7
Warren A. shipton y George D. jackson, El Camino de la Salvación (california,
Pasifif Press Publishing assosiation, 2001),
10. El Propiciatorio
El Propiciatorio era la cubierta del arca. Las figuras de los querubines lo cubrían con
sus alas. Ex. 25:18-22.
El Arca era un cofre y tenía una tapa llamada propiciatorio. El término hebreo
traducido por propiciatorio deriva cubrir o cubierta. En el Antiguo Testamento, la
propiciació n de los pecados significa que estos eran cubiertos, como en el Salmo 32:1;
mientras que en el Nuevo Testamento, una vez que la obra de Cristo fue cumplida, los
pecados son quitados (Heb 9:26; 10:4, 11-18). De igual manera (Andreasen ) señ ala:
“sobre el propiciatorio había dos querubines labrado en oro, un querubín en un
extremo y el otro al otro extremo (É xodo 25:19). Acerca de estos querubines se dice
que había de extender “por encima de las alas, cubriendo con sus alas, la cubierta: sus
caras la unas enfrente de la otra, mirando a la cubierta las caras de los querubines
(Exodo25:19)” 8
El propiciatorio estaba enteramente hecho de oro puro, lo que nos habla de la justicia
inherente a la naturaleza divina. Por otra parte, encima del propiciatorio había dos
querubines de oro batido, de una sola pieza con el propiciatorio. Los querubines,
asiento del trono de Dios (Sal 80:1; 89:14), hablan fundamentalmente del juicio de
Dios; así la justicia divina reclama el juicio inexorable de Dios sobre su pueblo
pecador; el cual de ninguna manera observo la ley (Ex 32:19).
Pero los querubines y el propiciatorio estaban colocados sobre el Arca, que es como
decir sobre Cristo, quien si cumplió plenamente la voluntad de Dios y la permitió a
8
M [Link], EL SANTUARIO Y SU SERVICIOS (RECURSOS ESCUELA SABATICA- www.
Escuela- sabá tica. com), 21
esta el cumplimiento de amor a favor del hombre luego, sobre el propiciatorio, se
encontraba la sangre de la víctima que el sacerdote había llevado allí el gran día de la
expiació n (Lv16:14-15). Los querubines no tenían una espada, como en Edén, sino, al
contrario, alas para proteger, y sus rostros uno enfrente del otro estaban vueltos hacia
el propiciatorio, es decir, miraban la sangre.
El propiciatorio era el lugar de encuentro de Dios con el hombre en un doble sentido:
Aaró n, el sacerdote, representando al pueblo ante Dios, acudía con la sangre.
Moisés, el enviado de Dios, el apó stol, recibía allí los mensajes de Dios para el pueblo
(Ex 25:22).
El Señ or Jesú s, en Hebreos, reú ne el doble cará cter de Moisés y de Aaró n cuando es
llamado el Apó stol y sumo sacerdote de nuestra profesió n (3:1).
V. El santuario en la vida cristiana
El santuario es una representació n didá ctica en el plan de salvació n, esto es para los
judíos y no judíos, cuando uno conoce este sistema; adquiere verdades importantes en
cuanto a la salvació n, como relacionarse con Dios su experiencia cristiana aumenta en
conocimiento en su segunda venida
A ¿Que aporta el conocimiento del santuario a mi vida espiritual?
Cuando Dios dio la orden de que construyeran un santuario es que quería habitar
entre ellos. Lo que Dios quiere es habitar entre nosotros, la comunió n diaria con su
pueblo. Dios quiere que seamos un santuario vivo de EL por las enseñ anza del
santuario a nivel personal, la necesidad del sacrificio de cristo para el perdó n de los
pecados. Debemos orar dirigiendo al santuario de los cielo y conocer el plan de salud,
este plan que empieza con cristo en la cruz, conociendo su gracia que sintamos que
somos perdonados y reconocer que el pecado es ofensivo a Dios.
B. Como crezco espiritualmente al conocer del santuario.
Crezco cada día espiritualmente cuando lo glorifico, lo adoro y lo amo.
Glorificar a Dios es poner a Dios má s alto en nuestros pensamientos. Significa abundar
en acció n de gracias hacia É l por lo que É l ha hecho por nosotros a través de Jesucristo
Adorar a Dios es atribuirle a É l todo honor y alabanza. Es reconocer que só lo É l es
digno de toda nuestra reverencia y adoració n.
Amar a Dios con todo nuestro corazó n, mente, alma y fuerza. Toda nuestra persona
es dada a amar a Aquel que es completamente encantador