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BIPOLARIDAD

Este documento analiza el trastorno bipolar mediante una revisión de artículos científicos. Describe la etiología, clasificación y manifestaciones clínicas del trastorno para lograr un diagnóstico correcto y brindar el tratamiento adecuado. El objetivo es conocer esta patología a través de información actualizada que permita identificarla y abordarla de manera efectiva.

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BIPOLARIDAD

Este documento analiza el trastorno bipolar mediante una revisión de artículos científicos. Describe la etiología, clasificación y manifestaciones clínicas del trastorno para lograr un diagnóstico correcto y brindar el tratamiento adecuado. El objetivo es conocer esta patología a través de información actualizada que permita identificarla y abordarla de manera efectiva.

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UNIDAD ACADÉMICA DE SALUD Y BIENESTAR

CARRERA DE MEDICINA
SEDE AZOGUES

-TRABAJO AUTÓNOMO-
TRASTORNO DE BIPOLARIDAD

ESTUDIANTE:

Samantha Daniela Tamayo. Chacha

CÁTEDRA:

Psiquiatría.

CATEDRÁTICA:

Dra. Yolanda Malavé.

CICLO:

Noveno Ciclo
Paralelo “B” Rediseño.

PERIODO:

27 de Julio del 2022.

Azogues – Ecuador
ÍNDICE

Contenido
1. Introducción ........................................................................................................................................ 3
2. Objetivos .............................................................................................................................................. 4
2.1. Objetivo General ......................................................................................................................... 4
2.2. Objetivos específicos ................................................................................................................... 4
3. Marco conceptual o teórico: ............................................................................................................... 5
3.1 Etiopatogenia ..................................................................................................................................... 5
3.2 Presentación clínica .......................................................................................................................... 6
3.3 Clasificación....................................................................................................................................... 6
3.4 Diagnóstico de los tipos de TB ......................................................................................................... 7
3.5 Manifestaciones clínicas ................................................................................................................... 8
4. Metodología: ...................................................................................................................................... 14
5. Conclusiones ...................................................................................................................................... 15
6. Anexos ................................................................................................................................................ 16
7. Bibliografía ........................................................................................................................................ 18

2
1. Introducción

El trastorno bipolar es un trastorno mental que puede ser crónico o episódico (lo que significa que
ocurre ocasionalmente y a intervalos irregulares). Puede ocasionar cambios inusuales, a menudo
extremos y fluctuantes en el estado de ánimo, el nivel de energía y de actividad, y la concentración.
Al trastorno bipolar a veces se le denomina trastorno maniacodepresivo o depresión maníaca, que
son términos más antiguos. Todas las personas tienen altibajos normales, pero el trastorno bipolar
es diferente. La variedad de cambios en el estado de ánimo puede ir de un extremo a otro. En los
episodios maníacos, una persona puede sentirse muy feliz, irritable u optimista, y hay un marcado
aumento en el nivel de actividad. En los episodios depresivos, la persona puede sentirse triste,
indiferente o desesperada, además de mostrar un nivel de actividad muy bajo. Algunas personas
tienen episodios hipomaníacos, que son como episodios maníacos, pero son menos graves y
problemáticos. El trastorno bipolar puede ser un factor importante en el suicidio, la pérdida del
trabajo y la discordia familiar, pero un tratamiento adecuado genera mejores resultados. (1)

La OMS, establece que aproximadamente el 3.2% de la población mundial (350 millones de


personas en el mundo aproximadamente) tienen enfermedad bipolar, presentándose en todas las
culturas y razas. Afecta por igual a ambos sexos, con la excepción del tipo II, que se da con más
frecuencia en el sexo femenino. Factores como el abuso de determinadas sustancias constituyen la
comorbilidad que aparece con más frecuencia. La edad de comienzo se sitúa entorno a los 21 años
como media, considerando que la horquilla de edad más frecuente es la que se sitúa en 14-19 años,
seguida de la que comprende los 20-24 años. Por tanto, es evidente que el primer episodio tiene
lugar a una edad relativamente temprana, aunque no es infrecuente la presencia de episodios de
alteración de la conducta en edades infantiles ni en la década de los 30 años. (2)

El presente trabajo autónomo de la cátedra de psiquiatría tiene la finalidad de conocer el trastorno


bipolar mediante la revisión de artículos científicos con información relevante y actualizada del
tema, para lograr identificar sus manifestaciones clínicas para su correcto diagnóstico, y así poder
brindar dar un seguimiento y posterior tratamiento adecuado del cuadro.

3
2. Objetivos

2.1. Objetivo General

• Analizar el trastorno bipolar mediante una revisión sistemática artículos y documentos


actualizados con información relevante del tema en las diferentes bases digitales.

2.2. Objetivos específicos

• Conocer la etiología del trastorno bipolar.


• Identificar la clasificación de la patología en estudio.
• Describir el tratamiento que se debe abordar posterior al diagnóstico.

4
3. Marco conceptual o teórico:

Los trastornos bipolares son un conjunto heterogéneo de enfermedades que se caracterizan por
alteraciones del estado de ánimo y sufrimiento subjetivo. En los estudios de la organización
mundial de la salud (OMS) sobre la morbilidad mundial de las enfermedades, esta alteración ocupa
el sexto puesto entre todos los trastornos médicos, constituyendo una de las enfermedades mentales
más comunes, severas y persistentes. El fuerte impacto sobre la función ocupacional y social que
tiene este desorden ha llevado a calificarla como una de las enfermedades de mayor discapacidad.
En la actualidad es uno de los temas más discutidos internacionalmente, en el ámbito de la
psiquiatría, reconociéndose como un problema de salud global con repercusiones desde el punto
de vista sanitario, económico y un gran sufrimiento personal y familiar. (1)(3)
Las nuevas consideraciones en relación al espectro de la enfermedad amplían el diapasón en el
conocimiento de sus diversas formas de expresión, latentes y evidentes en los portadores de la
enfermedad, no reconocidas en diferentes sistemas de clasificaciones actuales, pero esta excesiva
amplitud en las definiciones de las entidades clínicas podría demorar las investigaciones básicas
que buscan encontrar las bases genéticas y neurobiológicas de las enfermedades del ánimo, para
los clínicos e investigadores esta amplitudes es uno de los principales 469 problemas que deben
ser resueltos a la hora de comprender si estamos ante un paciente con diagnóstico de trastorno
bipolar (TB) o no. (3)
Este desorden se caracteriza por su curso cíclico y su gran polimorfismo. En el mismo existe una
alteración del estado de ánimo en el que se aprecian cambios en el nivel de energía, actividad, y
en la habilidad para poder realizar actividades diarias. Se pueden presentar episodios depresivos,
maníacos, hipomaníacos, y el paciente puede estar, durante determinados períodos, eutímico,
aunque pueden persistir síntomas interepisódicos. Los episodios depresivos pueden, además,
mostrar o no síntomas atípicos o síntomas de melancolía y son mucho más frecuentes que los
episodios maníacos, con el consiguiente impacto en la vida de la persona. (2)(3)
3.1 Etiopatogenia
De origen biológico, fuertemente condicionado por alteraciones genéticas y neuroquímicas, las
teorías actuales establecen que la fisiopatología del trastorno incluye diversos tipos de alteraciones:
neuroquímicas, genéticas, hormonales, neurofisiológicas, psicosociales y neuroanatómicas. Su
etiopatogenia e basa en el papel fundamental que ejercen los factores genéticos, elementos que
constituyen el sustrato sobre el que actuarían factores de índole biológico (lesiones cerebrales,
alteraciones hormonales, etc.), psicológico (situaciones de pérdida, estresantes ambientales, etc.)
y meteorológico (estaciones, presión atmosférica). En definitiva, este modelo define una etiología
genética de la enfermedad cuya expresión clínica estaría mediatizada por factores ambientales. En
cuanto a la etiología genética del trastorno bipolar, se ha demostrado que la tasa de concordancia
en gemelos monocigotos es del 80%, y del 20% en el caso de dicigotos, un dato indicativo de la
etiología genética en este trastorno. Además, se ha comprobado que los familiares de enfermos

5
bipolares corren un riesgo 10 veces mayor de presentar la enfermedad en comparación con los
sujetos sanos. (2)
Por otra parte, algunas alteraciones del sueño, encuadradas obviamente en los hallazgos de carácter
neurofisiológico, se han relacionado con el llamado fenómeno de kindling, que consiste en un
aumento progresivo de la respuesta y reactividad eléctrica del cerebro cuando éste se estimula de
forma repetida. El fenómeno de kindling se ha relacionado con cuadros de recaídas y de cambios
de fase (tabla 1). Las alteraciones neuroanatómicas, por su parte, se relacionan con daños selectivos
en diversos componentes del circuito general de la afectividad (tabla 2). Los factores psicosociales
modulan la expresión de la enfermedad y sus consecuencias, e intervienen en el pronóstico a largo
plazo, pero sin un papel etiológico directo. (2)
3.2 Presentación clínica
Los trastornos bipolares se clasifican de acuerdo con su curso longitudinal, frecuentemente se
caracteriza por la presencia de síntomas subliminales Los dos patrones básicos de síntomas de
los trastornos del estado de ánimo son la depresión y la manía. Las formas clínicas del trastorno
bipolar (según el DSM–5) son: (4)

• 1.Trastorno bipolar I: episodio de manía, con o sin episodio de depresión mayor.


• 2.Trastorno bipolar II: hipomanía, con depresión mayor
• 3.Trastorno ciclotímico: hipomanía más síntomas depresivos leves > 2 años.
• 4.Trastorno bipolar y trastorno relacionado inducido por sustancias/medicamentos.
• 5.Trastorno bipolar y trastorno relacionado debido a otra afección médica.
• 6.Otro trastorno bipolar y trastorno relacionado especificado.
• 7.Trastorno bipolar y trastornorelacionado no especificado. (4)
La distinción principal entre el trastorno bipolar tipo I y el tipo II, es la severidad de los síntomas
maníacos y la duración de estos. La manía causa impedimento severo en la funcionalidad, incluye
síntomas psicóticos y muchas veces requiere de hospitalización. Alrededor del 75% de los
pacientes con un episodio maníaco agudo presenta síntomas psicóticos. En contraste, la hipomanía,
no es lo suficientemente severa para causar deterioro significativo en la funcionalidad laboral y
social; y no es necesaria la hospitalización en estos pacientes. Algunas veces, a los pacientes les
gusta estar hipomaníacos, porque así son capaces de hacer más cosas, como trabajar en una
mayor cantidad de proyectos. (4)
3.3 Clasificación
Clasificación Tradicionalmente, el TB se ha considerado bien como parte del espectro de la
psicosis, reflejado por el clásico concepto de psicosis maníaco-depresiva enunciado por Emil
Kraepelin en 1899; o como un trastorno del estado de ánimo, derivado de un proceso de
continuidad desde la depresión unipolar. Hasta la actualidad, no se ha logrado identificar ningún
biomarcador específico para el diagnóstico del TB, por lo que los criterios clínicos persisten, al
igual que en el resto de enfermedades mentales. Entre los manuales diagnósticos más reconocidos
en el campo de la Psiquiatría, en el DSM se enuncian los criterios diagnósticos de los distintos
6
subtipos del trastorno. En la CIE-1016 y CIE-11 el TB se encontraría dentro del apartado de los
trastornos del estado de ánimo. En la DSM-517, con la inclusión de la nueva categoría «Trastorno
bipolar y trastornos relacionados», el TB no se engloba dentro de los trastornos afectivos ni
psicóticos, sino que cuenta con una categoría propia. (4)
En el DSM-5, se distinguen varios subtipos del TB: el TB tipo I, el TB tipo II, el trastorno
ciclotímico o la ciclotimia, y otras formas de TB que no cumplirían los criterios para el resto de
entidades. Esta subclasificación viene determinada por la duración e intensidad de la
sintomatología maníaca o depresiva presente en cada episodio o fase. No obstante, cabe
puntualizar que, en la trayectoria longitudinal de la enfermedad, con frecuencia se vislumbran
síntomas por debajo del umbral propiamente depresivo o maníaco. Además, en el curso del
trastorno, incluso en los episodios agudos es frecuente encontrar síntomas mixtos, pertenecientes
a distintos polos de la enfermedad. (5)
Los especificadores para el TB, detallados en la DSM-5, tratan de caracterizar
pormenorizadamente la clínica de los episodios en el TB y el curso global del trastorno. El
especificador mixto se aplica cuando un episodio, ya sea maníaco, hipomaníaco o depresivo, se
combina con al menos tres síntomas del polo opuesto18. Se denominarían «Episodio maníaco o
hipomaníaco, con características mixtas» o bien «Episodio depresivo, con características mixtas».
El especificador ciclación rápida se otorga al TB que haya presentado a lo largo de un año al menos
cuatro episodios que cumplen criterios de manía, hipomanía o depresión mayor19. Estos dos
especificadores adquieren una especial consideración clínica por el hecho de asociarse a un
pronóstico más grave, a episodios más duraderos y prolongados de la enfermedad, así como a una
mayor comorbilidad y suicidios consumados. (4)
3.4 Diagnóstico de los tipos de TB

• Trastorno bipolar tipo I


Según la última versión de la DSM-5, para el diagnóstico de TB tipo I se requiere únicamente la
existencia de un episodio de manía actual o pasado, que cumpla con los criterios diagnósticos
establecidos (tabla 3. Así pues, si bien es cierto que hasta en el 95% de los casos se acompaña de
un episodio depresivo, este no será imprescindible para su diagnóstico. De ese 5% de pacientes
con TB tipo I que solo experimenta episodio(s) maníaco(s) (manía unipolar), algunos pueden
padecer una depresión subclínica latente y desarrollar en un futuro una depresión mayor12. En
pacientes con TB tipo I pueden coexistir síntomas hipomaníacos a lo largo de su historia. Estos
síntomas servirían como indicadores de una inestabilidad creciente que apunta hacia la necesidad
de un reajuste en el abordaje terapéutico. En cuanto a la sintomatología psicótica, si bien no aparece
como criterio diagnóstico, se presenta con gran frecuencia en el TB tipo I; especialmente durante
el episodio maníaco agudo, donde se ha registrado hasta en el 75% de los casos. (2)(4)

7
• Trastorno bipolar tipo II
De acuerdo con el DSM-5, para poder diagnosticar un TB tipo II es necesario evidenciar la
existencia actual o pasada de, al menos, un episodio hipomaníaco (tabla 4), así como de un episodio
depresivo mayor actual o pasado. Ambos episodios deberán cumplir los criterios diagnósticos
establecidos. Al igual que en el TB tipo I, es imprescindible que los síntomas no estén producidos
directamente por el uso de sustancias o medicamentos, ni que se expliquen mejor por otra patología
psiquiátrica o enfermedad médica. (4)
En comparación con el TB tipo I, hasta un 50% de los pacientes con episodios depresivos dentro
del TB tipo II puede experimentar sintomatología psicótica. Durante la historia de la enfermedad,
suelen aparecer períodos de depresión de duración prolongada y síntomas hipomaníacos
periódicos. Esta carga de depresión podría explicar el deterioro funcional que padecen estos
pacientes, así como el riesgo similar de suicidio en comparación con los pacientes que padecen
TB tipo I. Según los criterios diagnósticos del DSM-5, un episodio hipomaníaco requiere una
duración mínima de cuatro días consecutivos, mientras que un episodio maníaco de al menos una
semana. En relación con el punto de corte temporal de cuatro días en el episodio hipomaníaco,
algunos investigadores han sugerido que debería acortarse a dos días, para que de esta forma se
pudiera diagnosticar el TB tipo II en muchos pacientes categorizados con depresión unipolar.
(2)(4)

• Trastorno ciclotímico:
La ciclotimia se caracteriza por la presencia de síntomas subsindrómicos de carácter hipomaníaco
y depresivo que determinan una inestabilidad persistente del estado de ánimo durante al menos
dos años. Dichos síntomas no cumplen criterios para un episodio hipomaníaco o depresivo. En
algunos estudios, se ha sugerido que más del 30% de los pacientes con diagnóstico de ciclotimia
evolucionan hasta un TB, sobre todo del tipo II. (4)

3.5 Manifestaciones clínicas


• Episodios de manía
En los pacientes con episodios maníacos se presenta una exaltación o elevación marcada del estado
de ánimo, junto con un aumento de la energía y la actividad, denominada activación. Una revisión
sistemática publicada recientemente, que ha analizado el fenómeno clínico de activación en el TB
(entendido como un aumento de la actividad y la energía), sugiere que esta se altera
significativamente y de forma independiente al estado de ánimo, concluyendo que las diferencias
de activación no son epifenómenos derivados de las variaciones anímicas. Desde esta perspectiva,
se aboga por incorporar el fenómeno de activación a las características cardinales del diagnóstico
del TB, incluso por encima del estado del ánimo. (2)(5)
Es propio del paciente con manía aguda experimentar un aumento de la autoestima, así como
sentimientos de grandiosidad o un aumento de la autoestima. Hay ocasiones en las que, en vez de

8
euforia, los pacientes presentan accesos de irritabilidad. Típicamente, el paciente presenta la
percepción de una menor necesidad de descanso nocturno, así como una mayor expansividad del
comportamiento, que en muchas ocasiones se acompaña de desinhibición conductual. En los
pacientes maníacos, el funcionamiento cognitivo se afecta significativamente, en gran medida por
la facilidad de distracción y el flujo de ideas incontrolado y acelerado que presentan. En relación
con el control de impulsos, hasta el 75% de los pacientes con manía aguda se muestran agresivos
y amenazantes. (5)
También la alteración del juicio y la introspección suelen verse alteradas, lo que conduce a menudo
a la negación y falta de conciencia de enfermedad. El habla de estos pacientes suele verse alterada,
presentando típicamente presión del habla, con logorrea y taquifasia. Conforme el estado de manía
se intensifica, pueden perderse las asociaciones gramaticales, volviéndose cada vez más laxas;
pueden surgir neologismos o hacerse evidente la fuga de ideas que experimenta el paciente. En
casos extremos de manía, el lenguaje puede llegar a tornarse parcial o totalmente incoherente. A
menudo muestran preocupación por ideas religiosas, políticas, sexuales o financieras, pudiendo
estas adquirir naturaleza delirante. Los síntomas psicóticos se manifiestan en aproximadamente
el 75% de los pacientes con episodio maníaco agudo. En cuanto a la ideación delirante, esta puede
ser congruente con el estado de ánimo de dicho episodio, siendo su contenido de carácter
megalomaníaco, mesiánico o de grandiosidad; o bien incongruentes con el estado anímico,
pudiendo aparecer delirios de persecución o de perjuicio. De lo anterior se deriva que, incluso
cuando los síntomas psicóticos son incongruentes con el estado anímico, no se puede excluir el
diagnóstico de TB. Los pacientes con episodio de manía suelen padecer una considerable
repercusión en su funcionamiento personal, social u ocupacional, llegando incluso a requerir
ingreso hospitalario por la gravedad de la sintomatología y el difícil manejo de la misma. (4)

• Episodios de hipomanía
En los episodios de hipomanía se vislumbran síntomas de manía, de intensidad más leve y menor
duración. En comparación con los pacientes con manía, estos suelen poseer el juicio de realidad
conservado. En el curso del TB, incluso en los episodios agudos, es muy frecuente encontrar
síntomas mixtos; pertenecientes a distintos polos de la enfermedad. En un paciente con un episodio
de hipomanía, si bien se puede apreciar una alteración en algún ámbito de su funcionamiento, este
no suele alcanzar la intensidad suficiente como para causar un deterioro grave ni para requerir
hospitalización. En algunos casos de hipomanía, debido a la mayor productividad y el aumento del
estado de ánimo, el rendimiento y funcionamiento ocupacional o laboral puede transitoriamente
incrementarse o mejorar. Hay que destacar las dificultades y limitaciones a las que se enfrentan
muchos pacientes con hipomanía a la hora frecuentes las dificultades para recordar o definir con
precisión este estado de ánimo y valorar sus efectos o secuelas. El problema es que, con frecuencia,
los estados de hipomanía preceden a un episodio maníaco o depresivo, deviniendo en quejas por
parte de los familiares que presencian el desenlace. (3) (5)

9
• Episodios de depresión
Como se ha mostrado anteriormente, los criterios diagnósticos del episodio depresivo mayor y el
episodio depresivo bipolar no difieren. Al igual que en la depresión unipolar, los síntomas clave
de los episodios depresivos bipolares son el estado de ánimo deprimido y la pérdida de interés o
placer mantenida en el tiempo. Cada paciente manifiesta de forma diferente este estado; muchos
refieren un dolor emocional o angustia, otros incapacidad para el llanto. La disminución o falta de
energía es un síntoma típico que aparece en más del 95% de los pacientes. Es muy común la
alteración del descanso nocturno, concretamente el insomnio de mantenimiento y despertar precoz
a primeras horas de la mañana. (2)(5)
Por lo general, estos pacientes presentan una disminución del apetito, con frecuencia acompañado
de pérdida ponderal. Habrá pacientes que, independientemente de la gravedad de la depresión,
experimentarán una sintomatología atípica en forma de hipersomnia y aumento de apetito y de
peso. Algunos de los síntomas depresivos más frecuentes son: visión sombría del futuro,
retraimiento social, aplanamiento afectivo, clinofilia, baja autoestima, sentimientos de soledad,
incapacidad, culpabilidad o de menosprecio hacia su persona. Los síntomas de ansiedad psíquica
y somática son especialmente comunes en estos pacientes. Tanto es así, que hasta el 90% de los
pacientes con TB experimenta síntomas de ansiedad. En la esfera sexual, es típica la disminución
de la libido en ambos sexos. En la mujer, son frecuentes las alteraciones del ciclo menstrual. Hasta
el 10% de los pacientes deprimidos desarrollan alteración del pensamiento, especialmente
bloqueos y pobreza del contenido del mismo. Suelen albergar una visión negativa del mundo y de
su persona, así como rumiaciones negativas o catastrofistas relacionadas con la culpa, la pérdida,
el suicidio o la muerte. En relación con la sintomatología psicótica, si bien es más frecuente en los
episodios de manía del TB tipo I, en la depresión bipolar del TB tipo II se puede presentar hasta
en un 50% de los casos. (5)
3.6 Tratamiento
Una vez confirmado el diagnóstico de TB en nuestro paciente, será necesario determinar con
precisión si presenta un episodio maníaco, hipomaníaco, depresivo o mixto. Esto es así porque,
como veremos a continuación, el abordaje terapéutico variará según el episodio o fase de la
enfermedad en la que se encuentre. Antes de plantear el enfoque de tratamiento, es importante
destacar la influencia negativa que varios factores pueden ejercer en el proceso psicofarmacológico
y psicoterapéutico del trastorno. Entre otros muchos factores, se encuentran las comorbilidades y
la falta de motivación o reticencia del paciente a la toma de fármacos, por escasa conciencia de
enfermedad, creencias erróneas o experiencias personales negativas en relación con medicaciones
previas. Como es sabido, el tratamiento será más efectivo cuanto mejor sea la adherencia de los
pacientes al mismo. Por este motivo, el clínico deberá realizar un esfuerzo en aras de mejorarla,
intentando desarrollar una alianza de trabajo con el paciente, e idealmente también con su familia.
Especialmente en el primer episodio del TB, la colaboración y compromiso del paciente serán
fundamentales y determinarán en gran medida el curso de la enfermedad. En cuanto al tratamiento

10
farmacológico, el clínico ha de optimizar su eficacia, considerando y evitando, en la medida de lo
posible, los efectos secundarios, así como el cambio de medicación. A grandes rasgos, en el
abordaje del episodio agudo se intentará conseguir la recuperación clínica y funcional más
temprana posible, teniendo en cuenta la seguridad del paciente y la de sus familiares o personas
cercanas. En el abordaje de mantenimiento, entre los retos principales se encuentran la
estabilización global del paciente y la prevención de recaídas o episodios adicionales. (2)(5)

• Tratamiento de la manía aguda


El objetivo primordial del tratamiento de los episodios de manía aguda en el TB es la consecución
de la más rápida resolución de los síntomas. No hay que olvidar que, la alteración conductual de
muchos de estos pacientes, en ocasiones puede poner en riesgo su integridad y/o la de las personas
cercanas a ellos. En cuanto a las medidas conductuales en el episodio agudo de manía, se
recomienda la disminución de las actividades y la excesiva estimulación, así como la instauración
de hábitos estructurados que incluyan un patrón regular de sueño. (3)
El abordaje terapéutico de la fase maníaca aguda estará determinado por la intensidad del episodio,
así como por el tratamiento previo que haya podido recibir. El primer fármaco aprobado por la
agencia americana Food and Drugs Administration (FDA) para el tratamiento de la manía en el
TB fue el litio. Desde entonces, se han aprobado otros (incluyendo valproato, carbamazepina,
aripiprazol, asenapina, cariprazina, clorpromazina, ziprasidona, olanzapina, risperidona y
quetiapina) para el tratamiento de la manía aguda en adultos. En población infantil y adolescente
están aprobados: litio, risperidona, quetiapina, olanzapina y aripiprazol. Un pilar fundamental del
tratamiento de la manía aguda lo constituyen los fármacos antipsicóticos y los estabilizadores del
humor. Los fármacos considerados de primera línea son: litio, valproato y los antipsicóticos
atípicos como risperidona, olanzapina, quetiapina y aripiprazol. Si bien su eficacia en monoterapia
está demostrada, con su combinación se ha observado una mayor tasa de respuesta, especialmente
en los casos más graves de manía aguda. En cuanto a los fármacos de segunda línea, en la manía
aguda se encuentran carbamazepina, oxcarbamazepina, haloperidol, ziprasidona, asenapina y
paliperidona. Clozapina está considerado como fármaco de tercera línea. Se recomienda no utilizar
en el tratamiento de la manía aguda gabapentina, lamotrigina y topiramato. Si el episodio se
acompaña de alteración conductual grave o un estado de agitación psicomotriz, se debe emplear,
en primer lugar, si es posible, medicación oral antipsicótica o una combinación de un antipsicótico
y una benzodiazepina. Si la alteración de conducta severa no se controla con tratamiento oral, debe
emplearse medicación antipsicótica y/o benzodiazepinas por vía intramuscular, utilizando siempre
que sea posible un único fármaco. Cuando el episodio maníaco aparece por primera vez en un
paciente que no está recibiendo tratamiento de primera línea, se recomienda iniciar un antipsicótico
atípico, litio, valproato o bien la combinación de dos fármacos de primera línea. (5)
Se recomienda considerar el cambio de medicación cuando pasadas 1-2 semanas, desde el inicio
de la primera, no se observa una respuesta sintomática. En un metaanálisis que analiza la eficacia
y aceptabilidad de los fármacos antimaníacos, se ha demostrado una mayor eficacia de los

11
antipsicóticos frente a los estabilizadores del humor, concretamente con haloperidol, risperidona
y olanzapina. En relación con la aceptabilidad, risperidona, quetiapina y olanzapina fueron los
fármacos que obtuvieron mejores resultados; siendo estos los menos abandonados por los
pacientes. Teniendo en cuenta la eficacia y la aceptabilidad, risperidona y olanzapina se situaron
por encima del resto de antipsicóticos. Los estabilizadores del humor, valproato y litio,
demostraron un perfil inferior en el tratamiento de la manía aguda. En un otro metaanálisis se
observó una menor tasa de interrupción del tratamiento con valproato, aripiprazol, olanzapina y
risperidona. Este mismo grupo de investigación demostró, en otro estudio,una mayor rapidez de
respuesta antimaníaca de los antipsicóticos atípicos y haloperidol frente al litio o valproato, sin
observarse diferencias entre estos dos últimos. (5)
La terapia electroconvulsiva (TEC), aplicada como monoterapia o en combinación con fármacos,
es una opción eficaz para la manía aguda refractaria al tratamiento convencional, especialmente
en aquellos casos con componente psicótico o catatónico. Esta terapia está recomendada en
mujeres embarazadas36. La aplicación de estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTR)
en la corteza prefrontal derecha ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la manía aguda en
adultos. Se ha ensayado con otras clases de fármacos, como los antiinflamatorios no esteroideos
(AINE), los agonistas de la dopamina (bromocriptina) y los inhibidores de la enzima xantina
oxidasa (alopurinol), en monoterapia o como coadyuvantes en los episodios de manía aguda, no
habiéndose extraído resultados concluyentes hasta la fecha. Se ha sugerido que la alteración del
sistema circadiano puede influir en el comienzo de la manía, por lo que la utilización de lentes
azules que bloqueen el paso de luz asociada a la pauta estándar de tratamiento podría resultar eficaz
en la reducción de síntomas maníacos. En cuanto a la psicoterapia en el tratamiento de las fases
agudas de manía, se ha visto que la terapia cognitivo-conductual puede ayudar a disminuir la
intensidad de los síntomas. Dada la escasez de estudios sobre el tratamiento específico de la
hipomanía, se ha asumido un abordaje farmacológico similar al de la manía. (5)

• Tratamiento de la depresión aguda


En la depresión bipolar, el objetivo fundamental del tratamiento farmacológico es lograr la
resolución de los síntomas, así como la readquisición de los niveles previos de funcionamiento
global en el paciente. Según la evidencia, el empleo de antidepresivos en monoterapia para
episodios de depresión bipolar se asocia a un aumento del riesgo del viraje a manía, por lo que
están desaconsejados. Así pues, se recomienda comenzar con un fármaco eutimizante, antes de
introducir un antidepresivo u otro fármaco capaz de inducir un estado de manía. Tampoco se deben
emplear en la depresión bipolar aripiprazol o ziprasidona en monoterapia. Según la Guía española
de práctica clínica entre los fármacos de primera línea en el episodio depresivo agudo en el TB se
encuentran: litio, lamotrigina y quetiapina de liberación inmediata (LI) y prolongada (LP). Entre
los tratamientos de segunda línea se encuentran valproato, inhibidores selectivos de recaptación
de serotonina (ISRS) en combinación con litio, valproato, olanzapina o quetiapina20. En el caso
del paciente con episodio depresivo agudo que no toma medicación estabilizadora, se recomienda
comenzar con quetiapina LI o LP. (4)(5)

12
Si con las pautas descritas no se observa una eficacia sintomática, se recomienda añadir o cambiar
la medicación de primera y segunda línea. Por último, si pesar de los cam bios descritos no se
observa mejoría, se recomienda emplear TEC. De acuerdo con el grupo de trabajo de la Sociedad
Internacional para los trastornos bipolares (ISBD), los ISRS y bupropión serían los antidepresivos
con menores tasas de viraje a manía. Según este grupo, la frecuencia e intensidad de las elevaciones
del estado de ánimo son mayores en el TB tipo I que en el de tipo II. Por este motivo, los
antidepresivos en el TB tipo I deben emplearse únicamente en terapia combinada con
estabilizadores del humor, aunque la capacidad de estos últimos para evitar el viraje a manía aún
está sin demostrar. (3)(4)
En la actualidad, disponemos de 3 fármacos aprobados por la FDA para el tratamiento de la
depresión bipolar que son lurasidona, quetiapina y olanzapina en combinación con fluoxetina.
Ante la escasez de medicamentos aprobados para la depresión bipolar, en la práctica clínica es
común el empleo de fármacos fuera de ficha técnica, así como la terapia combinada con otros
fármacos. Se ha demostrado la efectividad de la combinación de olanzapina y fluoxetina, que
puede considerarse un tratamiento de 1ra línea de la depresión bipolar. Se ha sugerido que los
ácidos grasos poliinsaturados omega-3 o la N-acetilcisteína podrían ejercer un efecto beneficioso
empleados como coadyuvantes en la terapia de base. Entre las opciones de tratamiento no
farmacológicas para la depresión bipolar se encuentra la TEC, especialmente cuando se trata de
una depresión resistente al tratamiento. En estos casos, se ha demostrado una tasa de respuesta
superior frente a las terapias convencionales. Para la depresión bipolar también se puede emplear
la EMRT, la estimulación cerebral profunda y la estimulación del nervio vago. En la población
infantil y juvenil, se ha visto que la psicoeducación familiar, el aprendizaje en habilidades sociales
y la terapia cognitivo-conductual pueden ser eficaces como coadyuvantes en el tratamiento. (4)

• Tratamiento de mantenimiento
El tratamiento a largo plazo es de carácter preventivo y combina un abordaje farmacológico,
psicológico y educacional en relación con la promoción de un estilo de vida saludable. Debido a
la naturaleza crónica y recurrente de la enfermedad, el objetivo del tratamiento a largo plazo tiene
el objetivo de evitar la aparición de episodios depresivos, maníacos, hipomaníacos o mixtos.
Existen dos elementos primordiales para conseguir estos objetivos a largo plazo. El más importante
tiene que ver con el desarrollo de una sólida alianza terapéutica entre el clínico y el paciente,
necesaria para la adecuación de la pauta de tratamiento. Otro elemento fundamental es saber
identificar los signos de recaída, así como los estresores particulares que pueden desencadenar un
nuevo episodio. (5) (6)
En cuanto al abordaje farmacológico, el litio se ha postulado como uno de los fármacos más
eficaces en la prevención de episodios maníacos y depresivos. Si bien cuenta con un amplio
espectro de efectos secundarios, es considerado como el único fármaco de primera línea para el
tratamiento de mantenimiento del TB. (5)

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4. Metodología:

El presente trabajo de investigación se basa en una revisión sistemática sobre el trastorno bipolar,
para lo cual se realizó una recopilación y análisis de información mediante el uso de bases de datos
de análisis científico, como Google Académico y Scielo, por medio de una recopilación de
bibliografía de los últimos 5 años, además para la recopilación de la información se utilizaron
palabras clave como TEA, memoria de trabajo y retraso global del desarrollo.

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5. Conclusiones

• En cuanto a la etiología del trastorno bipolar, se desconoce la causa exacta del trastorno
bipolar. Sin embargo, diversas investigaciones sugieren que no hay una sola causa, sino
que es posible que haya una combinación de factores que contribuyen al trastorno bipolar.
A menudo, el trastorno bipolar es de familia y las investigaciones sugieren que esto se
explica principalmente porque es hereditaria. No hay un solo gen que pueda causar este
trastorno, sino más bien hay muchos involucrados. También interfiere la estructura y
función del cerebro, pues los investigadores están aprendiendo que la estructura y la
función del cerebro en las personas con trastorno bipolar pueden ser diferentes a las de
aquellas personas que no tienen este trastorno u otros de índole psiquiátrica.

• Dentro de la clasificación, existen tres tipos básicos de trastorno bipolar y todos suponen
cambios evidentes en el estado de ánimo, la energía y los niveles de actividad. El trastorno
bipolar I se define por episodios maníacos que duran al menos siete días (la mayor parte
del día, casi todos los días) o cuando los síntomas maníacos son tan graves que se necesita
atención hospitalaria. Por lo general, también se producen episodios depresivos separados,
que suelen durar al menos dos semanas. También es posible que ocurran episodios de
alteraciones en el estado de ánimo con características mixtas. El trastorno bipolar II se
define por un patrón de episodios depresivos y episodios hipomaníacos, pero no por los
episodios maníacos extremos descritos anteriormente. El trastorno ciclotímico (también
denominado ciclotimia) se define por síntomas hipomaníacos y depresivos persistentes que
no son tan intensos ni no duran lo suficiente como para calificarlos como episodios
hipomaníacos o depresivos.

• El tratamiento ayuda a muchas personas, incluso a aquellas con las formas más graves de
trastorno bipolar. Los médicos tratan el trastorno bipolar con medicamentos, psicoterapia
o una combinación de tratamientos. Algunas personas pueden tener que probar con varios
medicamentos diferentes y colaborar con su médico antes de encontrar los que le funcionan
mejor. Los tipos más comunes de medicamentos que recetan los médicos incluyen
estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos atípicos. A veces, además de los
estabilizadores del estado de ánimo, se agregan otros medicamentos al plan de tratamiento
para ayudar a controlar los problemas del sueño o la ansiedad. La psicoterapia tiene como
objetivo ayudar a una persona a identificar y cambiar emociones, pensamientos y
comportamientos problemáticos, puede ofrecer apoyo, educación, habilidades y estrategias
a las personas con trastorno bipolar y sus familias. A menudo, se recurre a la psicoterapia
en combinación con medicamentos.

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6. Anexos

Tabla 1. Alteraciones neuroquímicas y endocrinas asociadas a la fisiopatología del trastorno


afectivo bipolar

Tabla 2. Correlato clínico de alteraciones neuroanatómicas electivas

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Tabla 3. Criterios diagnósticos del episodio de manía según DSM-5

Tabla 4. Diagnósticos del episodio de hipomanía según DSM-5

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7. Bibliografía

1. National Institute of Mental Health. Trastorno bipolar. [Internet]. Disponible en:


https://www.nimh.nih.gov/sites/default/files/documents/health/publications/espanol/trasto
rno-bipolar/pdf_19-mh-8088s.pdf
2. Gómez A. Enfermedad bipolar, clínica y etiopatogenia. 2018. [Internet]. Disponible en:
https://www.elsevier.es/es-revista4-articulo-enfermedad-bipolar-clinica-etiopatogenia
3. Martínez O, Montalván O, Betancourt Y. Revista Médica Electrónica. Trastorno Bipolar,
consideraciones clínicas y epidemiológicas. 2019. [Internet]. Disponible en:
http://scielo.sld.cu/pdf/rme/v41n2/1684-1824-rme-41-02-467.pdf
4. Sánchez E. Sociedad de médicos de América. Actualización del trastorno afectivo bipolar.
2020. [Internet]. Disponible en:
https://residenciamflapaz.com/Articulos%20Residencia%2017/343%20Trastorno%20bip
olar.pdf
5. Arrieta M, Morelo P. Trastorno Bipolar actualización. 2019. [Internet]. Disponible en:
https://www.fundacionforo.com/pdfs/archivo46.pdf
6. Serie Guías Clínicas MINSAL. Trastorno bipolar en pacientes de 15 años y más. 2019.
[Internet]. Disponible en:
https://www.minsal.cl/portal/url/item/d0231c511e040100126b7.pdf

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