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Sentencia

El documento describe una acción de amparo constitucional interpuesta por un accionante contra jueces que desestimaron su querella. El resumen describe brevemente los hechos del caso, la audiencia donde el accionante amplió su demanda, y la resolución del tribunal que concedió la tutela solicitada.
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El documento describe una acción de amparo constitucional interpuesta por un accionante contra jueces que desestimaron su querella. El resumen describe brevemente los hechos del caso, la audiencia donde el accionante amplió su demanda, y la resolución del tribunal que concedió la tutela solicitada.
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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1101/2015-S1

Sucre, 5 de noviembre de 2015

SALA PRIMERA ESPECIALIZADA


Magistrado Relator: Tata Efren Choque Capuma
Acción de amparo constitucional

Expediente: 11379-2015-23-AAC
Departamento: Santa Cruz

En revisión de la Resolución 95 de 19 de mayo de 2015, cursante de fs. 91 vta.


a 93; pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional
interpuesta por David Joaquín Pereira Quiroga contra Zenon Edmundo
Rodriguez Zeballos, Mirael Salguero Palma y Victoriano Morón Cuéllar,
Vocales de Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia
de Santa Cruz.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 9 de marzo de 2015, cursante de fs. 33 a 39; el


accionante expresó lo siguiente:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

A consecuencia de una resolución que autorizó la conversión de la acción penal


pública a una de orden privado, planteó querella ante el Juzgado Quinto de
Sentencia Penal del departamento de Santa Cruz, por los presuntos delitos de
falsedad material e ideológica y uso de instrumento falsificado contra Reny
Salvatierra Negrete, por Auto de 13 de octubre de 2014, el Organo
jurisdiccional desestimó la querella conforme al art. 376.3, por la causal
establecida el art. 341.3 relacionada con el 290.3, todos del Código de
Procedimiento Penal (CPP), es decir, por no haber señalado el domicilio real y
procesal del querellado, y además, porque la querella hubiera sido presentada
en fotocopia simple, hecho falso, sin considerar que las citadas normas no
pueden ser aplicadas en conjunto, puesto que la primera corresponde a la
promoción de la acción penal en delitos de orden público y la segunda a los
delitos de acción privada.

1
Interpuso la querella cumpliendo con las exigencias de los arts. 290 y 375 del
CPP, el Juez demandado forzó la aplicación del art. 341.3 de la citada norma,
en franco desconocimiento de las únicas causales de desestimación
comprendidas en el art. 376 del mismo Código, las cuales son el hecho no está
tipificado como delito, existío necesidad de un antejuicio o falte alguno de los
requisitos previstos para la querella, siendo por ello una resolución incoherente,
ilógica, arbitraria, absurda y contradictoria.

Notificado con la desestimación, planteó apelación incidental y el Tribunal de


alzada, mediante Auto de Vista de 16 de diciembre de 2014, declaró admisible
e improcedente el recurso, fundamentando que se aplicaron correctamente los
arts. 290 y 363.3 del CPP, agregando que las pruebas ofrecidas y adjuntas a la
querella son simples fotocopias que no cumplen con el requisito del art. 1311
del Código Civil (CC), aspecto igualmente falso, en clara intencionalidad de
favorecer al querellado que funge como catedrático en la Universidad
Autónoma Gabriel René Moreno (AUGRM).

Las resoluciones impugnadas se dictaron con total falta de fundamentación


legal, sindéresis, congruencia y exhaustividad, violando los arts. 13.I, 14.I, 108,
115, 178, 180 y 410 de la Constitución Política del Estado (CPE).

I.1.2. Derecho supuestamente vulnerado

El accionante, alegó como lesionados sus derechos al debido proceso en sus


elementos de congruencia y motivación y a la tutela judicial efectiva, y los
principios de seguridad jurídica y de legalidad citando al efecto los arts. 115,
119.I y 180.I de la CPE.

I.1.3. Petitorio

Solicitó se conceda la tutela, disponiendo la nulidad del Auto de Vista de 16 de


diciembre de 2014, y se dicte nueva resolución.

I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías

La audiencia pública se realizó el 19 de mayo de 2015, según acta cursante de


fs. 86 a 91, produciéndose los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El accionante, a través de su abogado, se ratificó los términos de la demanda y


ampliándola refirió que: a) La querella de 19 de octubre de 2014, se rige por el
art. 376 del CPP, disposición que en su tercer inciso señala el rechazo por faltar
alguno de los requisitos para la querella; sin embargo, el Juez demandado,
aplicó los arts. 290 y 341 de la citada norma, que regulan al juicio oral y
público, aclaró que la querella contiene el nombre y domicilio procesal del
2
querellante; b) Conforme dispone el art. 291 del CPP, ante la falta de alguno
de los requisitos de admisibilidad, debió ordenarse su corrección en el plazo de
tres días y no desestimarla directamente como ocurrió; y, c) Se rechazó la
querella por considerar que fue presentada en fotocopia simple; empero, el
Secretario de Cámara del Tribunal demandado, certificó que la querella cursa
en original a fs. 420 a 422 (del expediente original), por lo que, solicitó se
conceda la tutela.

Con la facultad prevista en el art. 36.6 del Código Procesal Constitucional


(CPCo), Jimmy López Rojas, Presidente del Tribunal de garantías, preguntó
sobre cómo se habría violado el derecho a la impugnación, mismo que fue
aclarado en sentido de solo haber citado, no así restringido.

En similar sentido, el Vocal Sergio Cardona Chavez, Vocal del Tribunal de


garantías, solicitó una aclaración respecto de la normatividad citada en la
demanda respecto de los delitos de acción privada y los de acción pública; el
accionante señaló que el Juez demandado a tiempo de desestimar la querella,
aplicó el art. 376.3 del CPP, relacionado con el art. 341 de la misma norma, que
se refiere a la acusación, no así a la querella que tiene el contenido necesario
descrito en el art. 290 del citado código, nombre y apellido del querellante, y,
su domicilio real y procesal.

Miriam Rosell Terrazas, Vocal del Tribunal de garantías, pidió una aclaración
sobre la Resolución contra la cual se presentó la acción tutelar, dado que la
argumentación se refiere al Auto de 13 de octubre de 2014 y los demandados
son los Vocales que conformarón el Tribunal de apelación, el accionante aclaro
que, se demandó a los Vocales porque fundamentaron su fallo en las mismas
normas que el Juez a quo, agregando además que las pruebas ofrecidas
adjuntas a la querella no cumplen el requisito del art. 1311 del CC.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Zenon Edmundo Rodriguez Zeballos, Mirael Salguero Palma y Victoriano Morón


Cuéllar, Vocales de Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia
de Santa Cruz, no emitieron informe escrito ni se presentaron a la audiencia,
pese a su legal notificación cursantes de fs. 66 a 68.

I.2.3. Intervención del tercero interesado

Reny Salvatierra Negrete, presentó memorial de fs. 75 a 77, sosteniendo que:


1) En el memorial de apelación incidental de “fs. 424 a 426” (del expediente
original), el accionante confesó que no cumplió con los requisitos para la
interposición de la querella y/o acusación particular, al no haber señalado el
domicilio real y procesal del querellado como lo exige el art. 341.1 del CPP
relacionado con el art. 290.3 del mismo Código, por lo que en aplicación del
art. 376.3 de la citada norma, se la desestimó; 2) Luego de ser notificado con
el Auto de Vista de 16 de diciembre de 2014, no solicitó ninguna aclaración o
3
complementación; y, 3) La petición de la presente acción tutelar no tiene base
jurídica seria ni sólida, no citó concretamente las leyes que se consideren
violadas o erróneamente aplicadas.

I.2.4 Resolución

La Sala Social y Administrativa del Tribunal Departamental de Justicia de Santa


Cruz, constituida en Tribunal de garantías, mediante Resolución 95 de 19 de
mayo de 2015, cursante de fs. 91 vta. a 93, concedió la tutela solicitada,
disponiendo la nulidad del Auto de Vista de 16 de diciembre de 2014, debiendo
dictarse nueva resolución, en base a los siguientes fundamentos: i) El Juez a
quo, desestimó la querella conforme al art. 376.3, por falta de requisitos
previstos en el art. 290, relacionado con el art. 341, todos del CPP; ii) La
conversión de acciones no cambia la naturaleza del ilícito, que sigue siendo
público, pero su tramitación se la realiza por vía de acción privada; y, iii) Antes
de desestimar la querella, el Juez a quo, según los arts. 291 y 292 del CPP
debió poner en conocimiento de la parte querellada, esta inobservancia debió
ser separada por el Tribunal de alzada, al no haberlo hecho así violó el debido
proceso por falta de fundamentación y coherencia.

II. CONCLUSIONES

Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se


establece lo siguiente:

II.1. Mediante memorial presentado el 9 de octubre de 2014, el accionante,


con la facultad que le confiere los arts. 18, 78, 79 y 375 del CPP,
interpuso querella contra Reny Salvatierra Negrete, por la presunta
comisión de los delitos de falsedad material e ideológica, y uso de
instrumento falsificado (fs. 7 a 9 vta.).

II.2. Por Auto de 13 de octubre de 2014, el Juez Quinto de Sentencia Penal


del departamento de Santa Cruz, en base al art. 376.3 del CPP,
desestimó la querella por haber omitido señalar el domicilio real y
procesal del querellado como lo exige el art. 341.1 relacionado con el
art. 290.3 de la citada norma, y por presentar la querella en fotocopia
simple y no en original. Agrega que el querellante tiene tres días para
apelar “o en su defecto corregir el defecto y repetir la querella por una
sola vez” (sic) (fs. 10 y vta.).

II.3. Mediante memorial de 27 de octubre de 2014, planteó recurso de


apelación; previo traslado, notificación al querellado y contestación, el
Juez a quo, por el carácter suspensivo del mismo, ordenó su remisión al
tribunal superior (fs. 11 a 13; y, 19 a 20).

II.4. Por Auto de Vista de 16 de diciembre de 2014, las autoridades


demandadas, declararon admisible e improcedente la apelación,
4
señalando que la querella omitió señalar el domicilio real y procesal del
querellante, requisito previsto en el art. 341.1 y 290.1 ambos del CPP, y
de igual forma, porque las pruebas ofrecidas tratan de fotocopias simples
que no cumplen con los requisitos del art. 1311 del CC, por lo que no
podrán ser insertadas al juicio oral por su lectura, ni demostrar la
acusación (fs.27 a 29).

II.5. Conforme a certificación de 18 de febrero de 2015, otorgada por el


Secretario de Cámara de la Sala Penal Segunda del Tribunal
Departamental de Justicia de Santa Cruz señalo que la querella cursa en
original de fs. 420 a 422, (se refiere al cuaderno original) (fs. 2).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

De los antecedentes que cursan en obrados se infiere que, el conflicto jurídico


venido en revisión versa sobre la violación al debido proceso en sus vertientes
de motivación y congruencia en la emisión del Auto de Vista de 16 de diciembre
de 2014, que declaró admisible e improcedente el recurso de apelación
promovido contra el Auto de 13 de octubre de igual año, en mérito a la
inobservancia del requisito de señalamiento del domicilio real y procesal del
querellante, dando lugar a la aplicación del art. 341.1 del CPP, pertinente solo
al trámite de la acusación pública, en consideración a que la querella se
formalizó como producto de una resolución que autorizó la conversión de la
acción penal publica a una de orden privado, la norma aplicable para el rechazo
de la querella sería únicamente el art. 376 del mismo código, que rige el
procedimiento de acción penal privada; asimismo, según el Juez a quo, la
querella se presentó en fotocopia simple, aspecto que sería falso, no obstante,
las autoridades demandadas, consideraron que las pruebas adjuntas a la
querella no cumplen con el art. 1311 del CC, por lo que, no podrían ser
judicializadas ni demostrar la acusación.

En consecuencia, corresponde analizar en revisión, si los hechos denunciados


son evidentes a fin de conceder o denegar la tutela.

III.1. Sobre los principios ético morales de la sociedad plural y los


valores que sustenta el Estado boliviano

En primer lugar cabe mencionar que la Constitución Política del Estado


promulgada el 7 de febrero de 2009, señala el horizonte en el que habrá
de erigirse el nuevo Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional
Comunitario, fundado en la pluralidad y pluralismo político, económico,
jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país. En
ese contexto esta dicho que la nueva institucionalidad del Estado
Plurinacional debe superar con creces la estructura colonial y debe, sobre
la base del esfuerzo individual y colectivo, en cada estructura
organizacional y en todos los órganos e instituciones del poder público,
concretar un Estado como el proclamado, principalmente en el Órgano
5
Judicial que a través de sus jurisdicciones y en la función judicial ejercida
por sus autoridades en las naciones y pueblos indígena originario
campesinos, en la que los valores que sustenta el Estado como unidad,
igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto,
complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de
oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar
común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los
productos y bienes sociales, para vivir bien, que señala el art. 8.II de la
CPE.

Resulta necesario señalar que la Constitución Política del Estado, por otra
parte, refiriéndose a la nueva institucionalidad del Estado Plurinacional,
augura superar con creces la estructura colonial estableciendo que, de
acuerdo con lo previsto en el art. 8.I la CPE, los principios ético morales
de la sociedad plural que el Estado asume y promueve son: suma
qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena),
ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble), así como
ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni
seas ladrón), estos últimos, mandatos de restricción que pudiendo ser de
orden imperativo para cada individuo, en cada hogar de las bolivianas y
bolivianos, es también esencia de un pensamiento colectivo enraizado en
las naciones y pueblos que; sin embargo, de manera permanente se
confronta con ciertos males como la corrupción que lastiman nuestras
instituciones y sociedad, razón por la que el Estado encuentra como un
elemento transformador de la sociedad la lucha contra la corrupción. Una
inequívoca señal de esta voluntad está en la previsión del art. 123 de la
CPE, que establece e instituye el principio de irretroactividad de la ley
excepto en materia de corrupción, para investigar, procesar y sancionar
los delitos cometidos por servidores públicos contra los intereses del
Estado; y en el resto de los casos señalados por la Constitución.

Se ha dicho y reiterado en la jurisprudencia constitucional, que conforme


al mandato de los arts. 178 y 179 de la CPE, la justicia es única en tanto
que la potestad de impartir la misma emana del pueblo boliviano y se
sustenta en los principios de independencia, imparcialidad, seguridad
jurídica, pluralismo jurídico, interculturalidad, equidad, servicio a la
sociedad, participación ciudadana, armonía social y respeto a los
derechos, entre otros. En ese mismo orden, respecto a los principios
procesales que rige la justicia ordinaria están, también entre otros, la
verdad material y el debido proceso.

En torno a la administración de justicia, o dicho desde una perspectiva


actual e inclusiva, respecto a impartir justicia no puede soslayarse el
hecho que ésta sustentar las decisiones en el análisis e interpretación, no
sólo limitada a la aplicación de formas y ritualismos establecidos en la
norma sino como el hacer prevalecer principios y valores que permitan
alcanzar una justicia cierta, accesible que este a lado del Estado y la
6
población, con miras al vivir bien y rebatiendo los males que afecta a la
sociedad como lo es la corrupción.

III.2.De la acción de amparo constitucional

Antes de entrar a la consideración sobre la resolución y antecedentes de


la presente acción tutelar elevada en revisión, es pertinente, referirse a
algunos aspectos inherentes a la acción de amparo constitucional
instituida en el sistema constitucional boliviano; así, la Constitución
Política del Estado, en la Sección II, del Capítulo segundo (Acciones de
Defensa) del Título IV (Garantías Jurisdiccionales y Acciones de Defensa)
de la Primera Parte (Bases fundamentales del Estado - derechos, deberes
y garantías) ha instituido la acción de amparo constitucional.

En ese marco, el art. 128 establece: “La Acción de Amparo Constitucional


tendrá lugar contra actos u omisiones ilegales o indebidos de los
servidores públicos, o de persona individual o colectiva, que restrinjan,
supriman o amenacen restringir o suprimir los derechos reconocidos por
la Constitución y la ley”; a su vez el art. 129.I de la CPE, determina que:
“La Acción de Amparo Constitucional se interpondrá por la persona que
se crea afectada, por otra a su nombre con poder suficiente o por la
autoridad correspondiente de acuerdo con la Constitución, ante cualquier
juez o tribunal competente, siempre que no exista otro medio o recurso
legal para la protección inmediata de los derechos y garantías
restringidos, suprimidos o amenazados”.

En desarrollo de las normas constitucionales citadas, el art. 51 de la Ley


254 del Código Procesal Constitucional (CPCo), de 5 de julio de 2012, al
referirse al objeto de la acción de amparo constitucional, “… de
garantizar los derechos de toda persona natural o jurídica reconocidos
por la Constitución Política del Estado y la Ley, contra los actos ilegales o
las omisiones indebidas de las y los servidores públicos o particulares que
los restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir y que, al
referirse el art. 54 de la citada Ley, con referencia a la subsidiariedad, “I.
La Acción de Amparo Constitucional no procederá cuando exista otro
medio o recurso legal para la protección inmediata de los derechos y
garantías restringidos, suprimidos o amenazados de serlo.
II. Excepcionalmente, previa justificación fundada, dicha acción será
viable cuando:

1. La protección pueda resultar tardía.

2. Exista la inminencia de un daño irremediable e irreparable a


producirse de no otorgare la tutela”.

La acción de amparo constitucional, en consecuencia, es un mecanismo


constitucional por el que la Norma Suprema del ordenamiento jurídico
7
establece un procedimiento de protección cuyo objeto es el
restablecimiento inmediato y efectivo de los derechos y garantías
restringidos, suprimidos o amenazados, a través de un procedimiento
judicial sencillo, rápido y expedito, frente a situaciones de lesión
provenientes de la acción u omisión de servidores públicos o particulares;
siempre que el ordenamiento jurídico ordinario no prevea un medio
idóneo y expedito para reparar la lesión producida.

III.3. La revisión de la actividad jurisdiccional de otros tribunales

Al respecto la SCP 1461/2013 de 19 de agosto, señaló que: “De todo lo


mencionado, se tiene que la línea jurisprudencial relativa a la revisión de
la actividad de otros tribunales por parte de la justicia constitucional ha
avanzado en términos evolutivos hasta consolidar la noción que la
interpretación de la legalidad infra constitucional le corresponde a los
tribunales de justicia y no a la justicia constitucional; empero, ante la
existencia de violación de derechos y garantías previstos en la
Constitución, excepcionalmente la justicia constitucional puede ingresar a
valorar la actividad desarrollada en miras a brindar una tutela
constitucional, y finalmente que es al accionante el que debe precisar los
derechos invocados a efectos de lograr una tutela constitucional, sin que
ello implique someterse estrictamente a los cánones desarrollados por las
SSCC 0718/2005-R, 0085/2006-R y 0194/2011-R.

De lo referido, se deben precisar tres elementos de suma importancia:


a) Las autoridades de los otros sistemas de justicia (civil, penal, familiar,
agroambiental, administrativa, etc.) en realidad ejercen al igual que la
justicia constitucional una actividad hermenéutica que parte de la
Constitución e irradia a todo el ordenamiento jurídico; por ello, a la luz
del Estado Constitucional de Derecho no es válido hablar de “legalidad
ordinaria‟, pues todos los órganos de justicia se encuentran sometidos a
la Constitución y su labor interpretativa parte de ésta; b) La noción de
„reglas admitidas por el Derecho′, rescatando una posición teórica
decimonónica no agota las posibilidad hermético - argumentativas de las
autoridades judiciales, por ende, si bien los métodos de interpretación
formalistas de Savigny, pueden resultar útiles en la obtención de un
resultado hermenéutico, no agotan todas las posibilidades que tiene la
autoridad jurisdiccional en miras de satisfacer los principios fines y
valores que se encuentran en la Constitución; c) La revisión de la
actividad interpretativa que realizan otras jurisdicciones que involucra el
análisis de la motivación, congruencia, adecuada valoración de los
hechos (valoración de la prueba) y adecuada valoración del Derecho
(interpretación de las normas), no es la labor propia de la justicia
constitucional; empero, es insoslayable que las autoridades
jurisdiccionales no se encuentran habilitadas a vulnerar derechos
fundamentales, y en esa dimensión esta jurisdicción constitucional se
encuentra habilitada a vigilar que en todo fallo, providencia o decisión
8
judicial que las autoridades judiciales se sometan a la Constitución; y,
d) Para que la jurisdicción constitucional analice la actividad
interpretativa realizada por los tribunales de justicia, los accionantes
deben hacer una precisa relación de vinculación entre los derechos
fundamentales invocados y la actividad interpretativa - argumentativa
desarrollada por la autoridad judicial. Demostrando ante esta justicia
constitucional que se abre su competencia en miras a revisar un actuado
jurisdiccional, sin que ello involucre que la instancia constitucional asuma
un rol casacional, impugnaticio o supletorio de la actividad de los jueces.
En ese sentido, no es exigible la argumentación númerus clausus en las
demandas de amparo constitucional, sino una precisa presentación por
parte de los accionantes que muestre a la justicia constitucional de por
qué la interpretación desarrollada por las autoridades, vulnera derechos y
garantías previstos por la Constitución, a saber en tres dimensiones
distintas: 1) Por vulneración del derecho a un Resolución congruente y
motivada que afecta materialmente al derecho al debido proceso y a los
derechos fundamentales que se comprometen en función de tal
determinación; 2) Por una valoración probatoria que se aparta de los
marcos de razonabilidad y equidad; y, 3) Por una incorrecta aplicación
del ordenamiento jurídico, que más allá de las implicancias dentro del
proceso judicial o administrativo lesiona derechos y garantías
constitucionales.”

III.4 Sobre la conversión de la acción penal pública a privada

Al respecto la SC 2298/2010-R de 19 de noviembre, señaló que: “La


jurisprudencia constitucional al establecer la finalidad de la conversión de
acción puntualizó:

b) Por otra parte, se debe tener presente, que la conversión de la acción


pública a privada tiene como efecto procesal, la posibilidad de que la
víctima pueda acudir ante el Juez de Sentencia para que en el ejercicio
de su competencia imprima el procedimiento especial para los delitos de
acción penal privada de acuerdo a las normas contenidas en los arts. 375
al 381 del CPP, lo que implica que una vez convertida la acción pública a
privada, quien pretenda acusar por un delito de acción privada, si está
legitimado puede hacerlo sin necesidad de que haya intervenido durante
las actuaciones de la etapa preparatoria en sus diferentes fases (actos
iniciales, desarrollo y audiencia conclusiva), pues la única exigencia para
presentar una querella será tener la calidad de víctima en los términos
previstos por los arts. 18, 76 y 78 primer párrafo del CPP, pues si ésta
considera que la conversión no afecta sus derechos sino al contrario le
permite acceder a la justicia y al resarcimiento e indemnización, puede
válidamente querellarse aún no haya intervenido anteriormente en el
proceso o solicitado esa conversión, pues un entendimiento diferente
desnaturalizaría uno de los principios rectores del proceso de reforma
referido a la revalorización de la víctima en el sistema procesal penal
9
traducida en el reconocimiento del derecho procesal de instar del órgano
judicial (Juez de Sentencia en el caso de autos), la persecución del delito
por medio de la acción penal privada‟.

En aplicación de la norma jurídica y jurisprudencia constitucional


glosadas, se tiene que es la víctima quien en esta condición, tiene la
facultad de solicitar al Ministerio Público -art. 26 incs. 1) y 2) del CPP- o a
la autoridad jurisdiccional inc. 3 de la norma precitada- la conversión de
acción de pública a privada, al considerar que ante un Juez de Sentencia
podrá asumir su rol acusador de manera activa, efectiva e independiente
prescindiendo de la intervención del Ministerio Público, quien como
director funcional de la investigación y representación del Estado, al
autorizar la conversión de acción, renuncia al ejercicio de la acción penal
pública; sin embargo, la solicitud podrá ser rechazada cuando considere
que por la gravedad del delito y la índole del bien jurídico protegido, es
necesaria la persecución estatal.”

En el mismo sentido, la SC 1511/2011-R de 11 de octubre, sobre un caso


similar respecto de la aplicación del procedimiento en caso de conversión
de la acción penal pública a privada, refirió que: “En el caso de autos el
accionante solicitó la conversión de la acción penal de pública a privada
conforme, a lo previsto por el art. 26 del CPP, que fue autorizada por el
Fiscal de Distrito.

El Tribunal Constitucional estableció que la conversión de los delitos de


acción pública a privada es un derecho de la víctima que: „…al considerar
que ante un Juez de Sentencia podrá asumir su rol acusador de manera
activa, efectiva e independiente prescinde de la intervención del
Ministerio Público, quien como director funcional de la investigación y
representación del Estado, al autorizar la conversión de acción, renuncia
al ejercicio de la acción penal pública; sin embargo, la solicitud podrá ser
rechazada cuando considere que por la gravedad del delito y la índole del
bien jurídico protegido, es necesaria la persecución estatal…‟.

De lo expuesto, la normativa aplicable al caso planteado por el


accionante es la prevista en el Código de Procedimiento Penal, Titulo II,
Procedimiento para los delitos de acción penal privada”.

III.5. De la querella y su objeción en delitos de acción privada

El trámite del planteamiento de la objeción a la querella, fue analizado en


la SCP 0119/2014-S1 de 4 de diciembre, señalando que: “Según lo
expresó la SCP 0859/2013-L de 15 de agosto, citando a la SC 1069/2010-
R de 23 de agosto: «…de acuerdo a la jurisprudencia constitucional
contenida en la SC 0115/2004-R de 28 de enero, reiterada por la SC
0751/2004-R de 14 de mayo «La objeción de querella es una facultad
que la Ley le confiere al imputado para que observe la admisibilidad de la
10
misma y la personería del querellante por consiguiente debe ser resuelta
antes de su admisión y antes de cualquier otro actuado procesal′.
Conforme a la interpretación de los arts. 290 y 291 del CPP, primero
debe notificarse con la querella al imputado, quien puede presentar la
objeción a su admisibilidad, para luego -si presenta la objeción- celebrar
una audiencia oral para que el juez la resuelva inmediatamente, y una
vez finalizada la audiencia, disponer -si corresponde- la admisión de la
querella». No obstante ser evidente que el capítulo referente al
procedimiento para delitos de acción privada no prevé de forma expresa
que el denunciado pueda objetar la querella y/o acusación planteada en
su contra, en atención al derecho a la defensa, este Tribunal considera
que, resulta aplicable al caso lo establecido por el art. 291 del CPP, es
decir, la facultad que tiene de objetar la querella (acusación en procesos
de acción privada) y la forma de resolución, en el mismo sentido, el
criterio esbozado por el constitucionalista William Herrera Añez que
señala: «La querella se interpone ante el juez de sentencia, quien la
debe poner en conocimiento del imputado para que la examine y, en su
caso, pueda objetar su admisibilidad por cuestiones formales. Aunque en
la práctica algunos jueces admiten directamente la querella y señalan
audiencia de conciliación, lo correcto es que con carácter previo se corra
en traslado para que el imputado tome conocimiento de la acusación
particular ejerza su derecho a la defensa y, como parte de la misma
pueda pedir su desestimación u objetarla.(…). El imputado también tiene
el derecho de objetar la querella por cuestiones formales o personería
ante el juez, en el plazo de tres días computables a partir de su
notificación (art. 291). En este caso, el Juez convocará a las partes a una
audiencia oral que deberá realizarse dentro de los tres días de
presentada la objeción y resolverá la misma en audiencia. En caso de
que haya la omisión o defectos de los requisitos formales de
admisibilidad, el juez ordenará su corrección en el plazo de tres días,
caso contrario se la tendrá por no presentada»

III.6 Análisis del caso concreto

A consecuencia de la resolución que autorizó la conversión de la acción


penal pública, por una de carácter privado, el ahora accionante,
conforme a los arts. 18, 78, 79 y 375 del Codigo Procesal Penal,
formalizó querella contra Reny Salvatierra Negrete por los presuntos
delitos de falsedad material e ideológica y uso de instrumento falsificado,
el Juez Quinto de Sentencia Penal del departamento de Santa Cruz, en
base al art. 376.3 del CPP, desestimó la querella por haber omitido
señalar el domicilio real y procesal del querellado como lo exige el
art. 341.1 relacionado con el art. 290.3 de la citada norma, apelada esta
Resolución, fue confirmada por las autoridades ahora demandadas.

En primera instancia, es necesario establecer el cumplimiento de las


condiciones necesarias para que la jurisdicción constitucional revise la
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actividad ordinaria del Tribunal de alzada ahora demandado, al respecto,
corresponde referir que el origen de la restricción a la garantía del debido
proceso se halla en el régimen legal aplicado para confirmar la
desestimación de la querella, como se tiene descrito en el Fundamento
Jurídico III.4 del presente fallo, una vez que se autorizó la conversión de
la acción penal pública a una de orden privado, el Ministerio Público se
excluyó de su intervención como acusador natural, dejando en potestad
de la víctima, constituida o no en querellante en la etapa preliminar o
preparatoria, la prosecución de la acción penal bajo el procedimiento
señalado para los delitos de acción privada comprendidos en los
arts.. 375 y siguientes del CPP, aclarando que no por ello, la tipicidad o
naturaleza del delito se degenera, sino solo se adecúa a otro
procedimiento que como se anotó, prescindió al Ministerio Público; en
consecuencia, tratándose de delitos de acción pública tramitados bajo el
procedimiento de la acción penal privada, la querella o acusación
particular se constituye en la base fundamental del eventual juicio oral,
de ahí que los requisitos que debe cumplir la querella o acusación
privada están en el art. 290 del citado Código, sin que sea pertinente el
art. 341 de la misma disposición normativa, considerando que las
autoridades demandadas a tiempo de confirmar la determinación del a
quo, basaron su determinación en la aplicación de esta última norma,
realizaron una incorrecta aplicación del ordenamiento jurídico, impidiendo
el acceso a la tutela judicial efectiva del ahora querellante y
comprometiendo el debido proceso en su vertiente de congruencia, dado
que como señaló, el accionante con ciertas ambigüedades superadas en
audiencia por los miembros del Tribunal de garantías, las causales
aplicables para determinar la desestimación de la querella son las
comprendidas en el art. 376 relacionados con el art. 290 del CPP.

Como razonó el Tribunal de garantías, la querella luego del primer


examen de cumplimiento de requisitos de contenido, debió ser
simplemente puesta en conocimiento del querellado a los fines del
art. 291 del CPP, para su resolución en audiencia, y no proceder con una
desestimación ab initio, restando al querellante la oportunidad de
corrección ante omisión o defectos meramente formales, sin que este
equívoco proceder, pueda ser suplido otorgando al querellante la facultad
mixta o combinada de “formular apelación, corregir, o repetir la querella”
como señaló el Auto de 13 de octubre de 2014, dado que cada medio
procesal obedece a diferentes causalidades.

El Auto de 13 de octubre de 2014, desestimó la querella por la omisión


de señalamiento del domicilio real y procesal del querellado, y, por
considerar que la misma fue presentada en fotocopia simple; contraria a
esta apreciación de lo que cursaba en obrados, el Tribunal de alzada que
recibió el cuaderno procesal en original, sustentó su fallo ante la omisión
de señalar el domicilio real y procesal del querellante, poniendo en
evidencia una incongruencia sobre la concepción de la aparente omisión
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que no constituye causal de desestimación; con todo, sumó de hecho a
estas ilegalidades, una exclusión probatoria sobre los documentos
ofrecidos por el querellante, llegando a emitir juicio valoratorio al
establecer que “no pueden ser insertadas al juicio oral por su lectura,
tampoco demostrar los aspectos de la acusación” (sic), sin que exista
auto de señalamiento de juicio oral, en franco desconocimiento del
art. 329 del CPP relativo a la contradicción y art. 333 de la misma norma,
sobre la introducción de medios probatorios en juicio, incurriendo en una
típica valoración probatoria apartada de los marcos de razonabilidad y
equidad.

Por lo señalado precedentemente, el Tribunal de garantías al haber concedido


la tutela, aunque en otros términos, obró correctamente, por lo que
corresponde aplicar el art. 44.1 del Código Procesal Constitucional.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Primera Especializada; en


virtud de la autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y
art. 12.7 de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión,
resuelve: CONFIRMAR la Resolución 95 de 19 de mayo 2015, cursante de
fs. 91 vta. a 93, pronunciada por la Sala Social y Administrativa del Tribunal
Departamental de Justicia de Santa Cruz; y, en consecuencia CONCEDER la
tutela solicitada.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.

Fdo. Tata Efren Choque Capuma


MAGISTRADO

Fdo. Dr. Macario Lahor Cortez Chavez


MAGISTRADO

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