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Cosmogonía Azteca,: Por El Profesor G. Mendoza

Este documento presenta una traducción y explicación de dos láminas de un manuscrito mexicano conservado en la biblioteca del Vaticano. La primera lámina contiene 11 símbolos relacionados con la cosmogonía azteca, mientras que la segunda lámina contiene 7 símbolos adicionales. El autor ordena y traduce las palabras asociadas a cada símbolo y ofrece una interpretación detallada de los significados abstractos que los sabios aztecas querían representar a través de los colores y diseños de los símbolos.

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Cosmogonía Azteca,: Por El Profesor G. Mendoza

Este documento presenta una traducción y explicación de dos láminas de un manuscrito mexicano conservado en la biblioteca del Vaticano. La primera lámina contiene 11 símbolos relacionados con la cosmogonía azteca, mientras que la segunda lámina contiene 7 símbolos adicionales. El autor ordena y traduce las palabras asociadas a cada símbolo y ofrece una interpretación detallada de los significados abstractos que los sabios aztecas querían representar a través de los colores y diseños de los símbolos.

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COSMOGONÍA AZTECA,

POR EL PROFESOR G. MENDOZA.

N el tomo 2. 0 de la obra de Lord Kingsborough leemos lo que sigue:


«Copia de un manuscrito mexicano conservado en la librería del Va-
ticano, en 149 páginas marcada núm. 3738. »
En la página siguiente de la citada obra, leemos lo que á continua-
cien traducimos. La oxplicacion do las pinturas contenidas en ese ma-
nuscrito, tal como se halla en el tomo 6. 0 de la obra del autor men-
」ゥッョセ、@ y que comienza:
«Con cuánta verdad San Pablo en su primera Epístola á los Romanos observa, que
los hombres por la luz de la razon adquieren un conocimiento parcial de las cosas in-
visibles do Dios, y está demostrado que los nativos de la Nueva España que aunque
eran de un pueblo muy bárbaro y de una inteligencia muy inferior, ellos creían, como
lo revelan sus pinturas, en la existencia de nueve causas superiores, las que nosotros
llamamos cielos, á las que atribuían todos los efectos del Universo, y en las que colo-
caban la primera causa, causa de todo lo demás. Estas nueve causas las distinguían
ellos por el color del cometa; cada causa ó cielo recibía su denominacian. »

LÁMINA I.

d. Homeyoca, que significa el lugar en el que existe el Criador del Universo, ó la


Primera causa á la que ellos le dieron otro nombre, el de Hometeutli, lo que significa
el Dios de la dignidad trina ó tres dioses, el mismo nombre que Olomris. Llaman ellos
este lugar en el que reside, Zive navichnepaniucha, que significa che unol diz, sof
hJ VIII compostu%d como (os. n; *y por otro nombre Homeiocan, el lugar de la
Santa Trinidad, la que conforme á la opinion de muchos de sus ancianos, creó por su
palabra á Cipactonal, y á una mujer llamada .LYumio, y éstos son el par que existie-
ron ántes del diluvio, y este par fué el que creó á Tonacatiutli como lo referirémos
despues. 2. Hometeutli. 3. Teotl Tlatlaucha, que significa cielo enrojecido. 4. Teotl
Cocaucha, el cielo amarillo. 5. Teotl Iztaca, el ciélo blanco. 6. Iztapal Nanazcaya,
cielo de la rosa. 7. IlhuicatlXoxoucha, cielo yerde. 8. Ilhuicatl Yayaucha, cielo ne-
gro .. 9: Ilhuicatl m。ュャオセ」ッN@ 10. Ilhuicatl Huixtutla. 11. Ilhuica Tonatiuh.»

• La traduccion. del Padre de los Ríos no es inteligible.


.ANALES DEL MUSEO NACIONAL.
LÁMINA II.
«l. Ilhuicatl Tetlalicue. 2. llhuicatl Tlalocaypanmetztli. 3. Tlalticpac, la tierra.
4. Apano Huaya, el paso del agua. 5: Tepetli Monanamycia, las montañas que unen.
6. Iztepctl, la montaña del cuchillo. Yee Hecaya. 8. Pacoecoe Tlacaya. 9. Temimi-
na Loya, lugar donde se asaetea. 10. Teocoylqualoya. 11. Izmictlanapochcaloca.)
Estas son las explicaciones demasiado concisas de las láminas del Códice Vaticano,
que nosotros damos á luz, y vamos á procurar en cuanto nos sea posible ampliar un
poco más esas explicaciones.
Los fundamentos en que nos apoyarémos sed.n: 1. 0 Las palabras de la lengua na-
guatl con las que designaban los símbolos contenidos en estas dos láminas. 2. 0 En los
símbolos mismos, en los colores, en el modo con que los sabios aztecas leían sus inge-
niosos símbolos, que generalmente era de izquierda á. derecha, de arriba para abajo ó á
la inversa, segun las ideas contenidas en cada uno de aquellos.
Apoyándonos en estos fundamentos, ordenarémos las palabras que se aplicaban á di-
chos ウ■ュ「ッャセ@ segun nuestro modo de ver.
l. Hometeutli.
2. Homeyoca.
3. Ilhuicatl Mamaluacoca.
4. Ilhuicatl Yayaucha.
5. Ilhuicatl Xoxoucha.
6. Iztapal Nanazcaya.
7. Teotl Iztaca.
8. Teotl Tlatlaucha.
9. Teotl Cocaucha.
10. Ilhuicatl Tonatiuh.
11. Ilhuicatl Huixtutla.
A estos símbolos siguen otros tres que consideramos como pertenecientes á la 1セ@ ·lá-
mina; en consecuencia, los unimos al órden numeral anterior. ·
12. llhuicatl Tetlalicue.
13. Ilhuicatl Tlalocaypanmetztli.
14. Tlalticpac. .
La Rセ@ parte de la lámina II la consideramos como otro capítulo, y darémos nuestras
razones más adelante; pero las palabras con sus correspondientes símbolos, las ッイ、・ョ。セ@
rémos como sigue:
l. Tepetli Monanamycia.
2. Iztepetl.
3. Yee Hecaloya.
4. Temimina Loya.
Uセ@ Tiocoylqualoya.
6. Apano Huiya.
7. Izmictlanapochcaloca. ·
8. Repeticion del símbolo 13.
9. Pacoecoe Tiacaya. . .. . . . . . . . . .. · ·.· • .·.....
Ordenadas las palabras con sus símbolos correspondientes, tendrémos q-q.e rectificar
muchas de aquellas que evidentemente han sido adulteradas en laparte ortográfica, é
igualmente traducirénios aquellas que no lo han sido. ·-
842 ANALES DEL MUSEO NAOIONAL
Los lectores podrán comparar la interpretacion que se da á estas palabras y símbolos
en la obra de Kingsborough, con la que vamos á presentar. *
l. Ometeutli, Dios trino f dos veces Señor. •
2. Omeyocax, t dos veces Criador.
3. Ilhiucatl Mamaluaco, t cielo en donde se taladra ó hiende.
4. llhuicatl Yayauhca, cielo negro, f oscuro, nebuloso.
5. Ilhuicatl Xoxouhca, cielo verde, f azul.
6. Iztapal Nanazcaya, cielo de la rosa, f flor blanca y humedecida.
7. Teotl Iztaca, cielo blanco,
8. Teotl Tlatlauhca, cielo colorado, f enrojecido, sol rosado.
9. Teotl cッセ。オ」L@ cielo amarillo, f iluminado.
10. Ilhuicatl Tonatiuh, f cielo donde anda el sol.
11. . Ilhuicatl Huixtutla, f cielo do la Señora de la sal.
12. Ilhuicatl Tetlalicue,. f cielo en donde sO: asentaron las olas.
13. Ilhuicatl Tlalocaipanmetztli, f cielo en donde el viento obra sobre la luna, don-
de anda la luna y las nubes.
14. Tlalticpac, la tierra.

LÁMINA II.

l. Tepetlmonanamictia, montañas que se unen, f que se chocan y se separan.


2. Itzetepetl, montaña del 」オィゥャッL[セ@ montaña del frio, do la nieve.
3. Itzeocaya, f hé aquí un viento con torbellinos, aguaceros y nieve.
4. Temininaloya, lugar en donde se asaetea á la gente.
5. Toxoxolqualoya, t el lugar de una piedra carmesí.
6. Apanuiya, t paso difícil de las aguas.
7. Izmictlanapochcaloca, t hé aquí la casa ó habitacion de los muertos en donde hay
agua y humos (infierno) .
. 8. Repeticion de la palabra 13.
9. Pacatlahuaya, lugar en donde se alegran los humores.
Rectificada ya la ortografía de las palabras, y traducidas las que no lo estaban, proce-
derémos á la ordenacion tanto de éstas como de los símbolos para emitir las ideas que uno
y otros significan.
El Copilli, corona real, indica al dos veces Señor: ésta va unida al Señor dos veces
Criador, quien hace que unas saetas hiendan ciertos círculos que están en la parte infe-
rior del cielo negro ú oscuro, el que, en la parte superior tiene el cielo azul, á éste sigue
la flor blanca y humedecida que está entre dos huevos de amarillo de oro, todoestosehalla
bajo el cielo blanco; viene en seguida el sol rosado que tiene en la base al cielo amarillo
ó iluminado; éste precede al cielo en donde marcha el soL-A continuacion se ve el cie-
lo de la Señora de la sal, el que á su vez es seguido del cielo en donde se aplacaron
las olas, del cielo en donde el viento obra sobre la luna, y por último, de la tierra.
Este es·el significado de las palabras; examinémos ahora los símbolos mismos, fiján-
donos en los colores como ántes indicamos; con este poderoso auxilio, podrémos ampliar
lasi<.leas que aquellos representan. ·

• Pot;temos la traduccion del P. del Río, y á continuacion la nuestra, con la marca t


.ANALES DEL MUSEO NACIONAL
El primer símbolo es el signo de la majestad, el color amarillo es la luz del sol, el
azul representa el cielo, y las bandas que adornan la corona indican la gloria: ョ￳エ・ウセ@
bien que este símbolo no está 。」ッュー￱セ、@ de un cuerpo humano: con ésto, los sabios
autores de estos símbolos, nos quisieron dar á entender que se trataba aquí de un sér
incorpóreo é invisible que está satisfecho con su propia gloria; la idea abstracta de la
divinidad.
El segundo símbolo se representa ya con un cuerpo humano, el color de sus carnes es ro-
sado; este es el Dios Criador Omeyocax, quien ántes reposaba en sí mismo y . ahora se le-
vanta en actitud soberana dispuesto á lanzarse á los espacios: con una de sus manos
resplandeciente de luz, ordena que cuatro saetas vengan á hender 6 mover cuatro mo-
léculas que representan los cuatro elementos de los antiguos, que giraban en el espacio
:figurado, por la molécula circular que no fué hendida por ninguna saeta: moléculas
que al sentir el movimiento que les comunicaron aquellas saetas divinas, quedaron
animadas con aquel calor que se desarrolla en todo movimiento de la materia, apare-
ciendo entónces aquel color delicioso de los primeros rayos de un sol naciente, que pe-
netran en una atmósfera cualquiera. · Todas estas ideas fueron las que los :filósofos az-
tecas quisieron representar con estos símbolos, á los que en su dulce y armonioso idio-
ma llamaron Ilhuicatl, Mamaluoca (el cielo donde los átomos fueron hendidos por las
saetas), las que los pusieron en movimiento para que de ellos .brotaran los solesylos
mundos, átomos que ántes giraban en un tenebroso caos, como decía Epicuro, .y que
los aztecas con su admirable laconismo, solo dijeron que era un cielo negro 6 un cie-
lo tenebroso, Ilhuicatl Y ayauhca; pero ellos se figuraban este cielo de la misma mane-
ra que los egipcios á su Kaké, las tinieblas purpurinas. Del mismo modo los sabios del
Anáhuac, en estos tres símbolos superpuestos, el rosado, el negro y el azul, nos quisieron
trasmitir la misma idea de los egipcios.
Por esto vemos que el Ilhuicatl Xoxouhca representa, tanto á la bóveda celeste co-
mo á las aguas del Océano: procedentes de esas aguas celestes, ellos supusieron del mis-
mo modo que los sabios de la India, que allí existía un gérmen que con el tiempo «lle-
gó á ser un huevo brillante como el oro,» del que salió el hombre carne, Tonacateutli, el
Señor que es nuestra propia carne, pero como una :flor blanca y humedecida por el
agua, en donde nacieron espontáneamente todos los séres, y por esta razo11 brota, sale
Tonacateutli del huevo de oro, el que se dividió al nacer esa flor blanca y perfumada á
la que ellos llamaban Nanazcaya ó Teunanazcaya. , ;,
La aparicion de Tonacateutli señala la primera época de su cosmogonía, ,ála que nos-
otros podíamos llamar· la edad de plata: los sacerdotes aztecas la han indicado con estas
palabras: Teotl Iztaca, el dios blanco; Teotl es el sol, y tambien una época: este cielo 6
época está sobre la flor blanca movida por las aguas; á esta edad de plata sigue la edad
resplandeciente y de goce para el universo: ella está representada por el color rosado de
la aurora: los autores de estos sünbolos, poseídos de ideas grandiosas, la llamaron
Teotl Tlatlauhca, que significa el Dios resplandeciente, edad del goce. A esta segurtda
edad, sigue como un complemento la de la luz solar, 6 sea la .del reinado ·de la luz: -' el
nombre dado á este cielo es el de Teotl Tlagauhca, época de la luz amarilla.6 sea de la
luz resplandeciente: á esta penúltima edad sigue el cielo en donde el.sol verifica su car-
rera majestuosa, acompañado de los Astros que. ilumina y anima; su nombre es iャセGゥᆳ
catl Tonatiuh: dirijamos nuestra vista al símbolo del Sol, y lo verémosrodeadb de astros:
inmediato está el cielo donde impera la Señora de la sal, Ilhuicat1HuixtU:tla, ó seá'la
344 ANALES DEL MUSEO NAOIONAL
Señora del Océano, el que ha producido las primeras plantas, las primeras monades:
y nuestra Diosa, lleva como adorno una planta, Xihuitl: en la parte superior de su ca-
beza vemos una multitud de gotas de agua producidas por las olas del Océano, las que
chocándose entre sí, han formado las blanquísimas espumas; de ellas ha salido nuestra
Diosa, tal como los griegos imaginaron á su Vénus brotando de las espumas de la mar:
esos mismos griegos refieren en su graciosa y animada Mitología, que su Divinidad era
hija del cielo y de la luz: nuestra Huixtutla tambicn se presenta á nuestra カゥセエ。@ inme-
diata y en ·presencia del sol resplandeciente; ella tambien para los Aztecas era hija del
cielo y del astro que el Dios Criador acababa de formar á su mandato.
Ahora, sosegadas ya las ondas etéreas, ordenados ya los numerosos soles, entónces
fué, cuando la vía láctea quedó formada. Lord Kingsborough, sospecha que en el ュ。セ@
nusérito original debió estar escrito Citlalicue, en lugar de Tetlalicue; pero de todos
modos, los filósofos aztecas creían que despucs de formado el sol y las aguas del Océa-
no, los Soles y los Mundos quedaron ordenados: Citlalicue es la vía láctea, Tetlalicue,
es el ordenámiento de las ondas; y esos mismos sabios creían que dcspues de la for-
macion del camino del cielo sembrado de numerosos soles, fué cuando se hizo posi-
ble la creacion del último cielo, aquel en el cual se mueve la luna, y corren las nubes
llevadas en alas de los vientos, llhuicatl Tlalloc ipan M etztli, y sobre la superficie
de esta tierra Tlalticpac, vientos que circundan nuestro pequeño Globo: ellos son los
que contribuyen de un modo poderoso para la vida de las plantas, de los animales y de
los hombres: esa masa gaseosa de nuestro globo llegaba hasta nuestro argentado saté-
lite, segun las creencias de los aztecas. Todas estas ideas las hallamos bien represen-
tadas en los dos últimos símbolos: ·allí vemos el azul de la bóveda celeste, el símbolo de
la atmósfera, el de la luna en creciente, y la tierra cubierta de numerosas plantas.
Si despues de estas consideraciones que se desprenden de los mismos símbolos y de
bs palabras con las que los denominaban, condensamos las ideas de los sacerdotes az-
tecas, podemos resumirlas en dos versículos del Génesis: Omeyocax, lo mismo que Jeho-
vá, á su mandato «hizo la luz, los cielos y la tierra.»
Tales son las ideas cosmogónicas que nuestros antepasados habían concebido sobre la
Creacion, y nosotros quedamos verdaderamente sorprendidos de ver tanta semejanza,
de ver tanta igualdad en las ideas, respecto á este punto, con las de los sabios que
vivieron tantos siglos há en las riberas del Ganges; y para que nuestros lectores pue-
dan comprender el valor de nuestras aseveraciones, vamos á copiar cuatro versículos
de los libros de Manu.
«El Señor, existente por sí mismo, habiendo resuelto en su pensamiento hacer ema-
nar de su sustancia las diversas criaturas, produjo primero las aguas en las que depu-
so un gérmen. »
«Este gérmen vino á ser como un huevo brillante como el oro, tan brillante como el
astro de mil rayos, y de ese gérmen universal nació bajo la forma de Brahma el prin-
<Jipio de todas las cosas. » .
«Despues de haber permanecido en este huevo un año de Brahma, el Señor por solo
su pensamiento, separó este huevo en dos partes.»
. «Y de estas dos partes formó el cielo y la tierra; en el medio colocó la atmósfera,
las ocho regiones celestes, y el receptáculo permanente de las 。ァオウNセ@
>; • Para hacer esa comparacion, solo tendrémos que repetir las ideas contenid_as en el
. cLibr() COS1llOgónico de los Aztecas; allí tambien se dice que: el Sér invisible é incorpó-
ANALES DEL MUSEO NAOIONAL
reo, cuando resolvió revelarse, formó primero los átomos y el espacio: á su mandato
los puso en movimiento, y de ese movimiento brotaron el nebuloso caos y las aguas ce--
lestes; en ellas depuso el gérmen: de ese gérmen nació Tonacateutli, Señor ·de nues...
tra carne, y cuando le plugo dividió aquel hermosísimo huevo en dos pártes, y resul-
taron los cielos y la tierra: ésta rodeada por Tlalloc, la atmósfera vivificadora, 」ゥイオョセ@
dada por las aguas, y en medio de ocho regiones celestes, si no contanios el último cie•
lo, lllndcatlipan rnetztli.
En nuestros estudios filológicos creemos haber demostrado el orígen comun de los
Indios Naguas con los del Indostan: las ideas cosmogónicas nos suministran nuevos da-
tos para corroborar nuestros asertos, y si á tqdo esto agregamos la fisonomía de ambos
pueblos, no quedará duda de que nosotros tenemos razon.
Concluirémos esta primera parte de nuestro trabajo, con la explicacion de ciertas pa-
labras que hallamos en la.interpretacion de la l'!- y Rセ@ láminas de las que nos estamos
ocupando. Allí se dice que Ometeutli es Dios trino y que es lo mismo que Olomris:
que el lugar donde reside Civenaviclmepaniuca, cuyo significado ignoraron, era por
otro nombre Omeyocan.
Orneteutli no significa tres, ya lo hemos dicho: etimológicamente, es dos veces Se-
ñor: la palabra oャッュイセᄋウ@ con toda evidencia es un error ortográfico, porque en la len- .
gua naguatl no existe la r, y en ningun caso la m es seguida de l; de donde se infiere,
que el original debió estar escrito Olomel, las dos fuentes del movimiento, y esto con-
cuerda con el significado de Ometeutli.
El Civenavz'chnepam'uca tambien es otra falta ortográfica; la reconstruirémos del
modo siguiente: Cilluaoquichnepaniuhca, esta palabra significa lugar donde se linie-
ron el hombre y la mujer, es decir, el lugar destinado al Dios Andrógino; pensamientos
que concuerdan perfectamente con las ideas de todos los pueblos, los que, al salir de ·la
infancia intelectual, quisieron darse cuenta de lo que se ha llamado la Oreacion, y para
darse una explicacion de este grande hecho, recurrieron, como era natural, á los fenó- .
menos más generales que habian observado en toda la Naturaleza: ellos habían visto;
por ejemplo, que para la reproduccion de todo cuanto tiene vida era necesario el con- .
curso de los dos sexos, hembra y varon; ellos estaban ciertos de esta yerdad incoil.tro.,. ·
vertible, que del polvo de los detritus de las plantas, nacen otras, y que éstas ウゥセiャQp[エG@
están alegrando los campos y los valles: ellos sabían muy bien que la vida tiene :Su
fuente inagotable en los despojos de la muerte: que las tinieblas y la lui son necesa-
rias para el descanso y el trabajo: por tanto, esta Dualidad アセ・@ existe. en todos tiem-
pos y lugares, ha sido la base para explicarse la Creacion, y concibieron al Sér Invi-
sible dividido en dos, en hembra y varon; lo concibieron como un Sér Andrógmo para
que de su union la más santa resultara el Universo.
Allí está la cosmogonía de la India, la más antigua de todas: ella está 「。ウセ、@ en la
Dualidad, el Yoni-Linguam, de cuya union misteriosá ha nacido el primer Hermafro;,.. :
dita Brahma y el Universo como unaemanacion de él: la de los egipcios, N セウ@ una.-va-
riante de la primera: el símbolo que ellos adoptaron fué la flor· de Lo tus, ·porqúe esta
flor sagrada «encierra en su cáliz los misterios de Isis y Osiris, » dualidad que ha produ-
cido todo lo que admiramos en el cielo y en la tierra: la de los persas, basadaenelfue-
go, el que para ellos, era el órgano universal de la Divinidad, y ese f'ueg9. era ála yez
macho y heiD:bra, era Mitra y Mitras, era Herma.frodita, .y de_sa 」ッーウイセゥ@ カゥョ・イッQ ᄋ セッウ N@
·cielos y la tierra: la de los griegos y roman9s tenia la ·misma y
· ase; · @ ョ セ la Mitología;d@>
64 .. , .
346 ANALES DEL MUSEO NAOIONAL

ambos pueblos hace gran papel la Pallas-Athené; esa Dualidad fué, segun aquellos
pueblos, la que dió origen á todo cuanto existe; por último, los aztecas han partido ele
los mismos principios; la Dualidad existe en la Mitología que les era propia, Ometeu-
tli, Omeyocax, Cihuaoquichnepaniuhca, el concurso de este Hermafrodita ha dado co-
mo producto al Dios Tonacateutli: dirijamos la vista al 2. 0 símbolo de nuestra lámina,
y verémos sobre la nariz del Dios dos veces criador, Omeyocax, el famoso yoni; por
. esta razon los sacerdotesdclAnáhuac le dieron el otro nombre más significativo, Cilwao-
quichnepaniuhca, varon y hembra á la vez, para que de su union nepaniztli resultara
el Universo; y estas tres personalidades han formado la Trimurti de todas las Naciones.
Lo repetimos: los fenómenos reales y los aparentes han sido los puntos de apoyo sobre
los que se han levantado las columnas del gran edificio de las Cosmogonías de todas las
Naciones que habían ya entrado en la carrera de la civilizacion: las ideas consignadas en
cada una de aquellas han sido de muchísima utilidad para la nueva ciencia; pero el respe-
to y veneracion por las ideas antiguas ha causado muchos males, han retardado al mé-
nos los avances en la vía de los progresos humanos: en todas esas cosmogonías, la tierra
era el centro del Universo: era fija, no tenia movimiento propio, y cuando Galileo
pronunció aquellas palabras de eterna memoria, «y sin embargo ella se mueve,>> los hom-
bres de aquella época quedaron aterrados al escuchar tales palabras, al ver tanta osadía
del hombre que por primera vez venia á romper todas las creencias del Mundo antiguo:
este hombre audaz, con sus nuevas doctrinas venia á echar por tierra todas las demás
creencias anexas á la primera: la fijeza, la inamovilidad de las estrellas desaparecía
como por encanto; los cielos caían por tierra; las aguas celestes, las cataratas que oca-
sionaban Jos diluvios, quedaban reducidas á una ilusion que huía tristemente ante la rea-
lidad maravillosa: todas estas ilusiones, todas estas creencias, basadas en el engaño de
los sentidos, han desaparecido desde el momento feliz en que los instrumentos ópticos
han venido como auxilios poderosos para aumentar el poder de nuestra vista y demás
sentidos:. por medio de aquellos hemos roto muchos velos, los que tanto tiempo habían
cubierto lo que estaba detrás de ellos: hoy sabemos que el espacio es infinito, que las
. estrellas son unos soles tan brillantes como el nuestro, que cada uno de ellos arrastra
consigo los mundos que anima con su calor y su luz: sabemos cuáles son los elementos
de que están formados esos soles; que á pesar de la incandescencia de sus gases tienen su
. movimiento de rotacion y de traslacion, y así de los demás conocimientos; pero todos
estos adelantos de la humanidad han partido de aquellas ideas de los antiguos que ha-
bían élaborado con tanto afan, por medio de las observaciones que estaban á su alcan-
ce: esos hombres de la antigüedad habían cubierto sus ideas con el ropaje del misterio;
los hombres de la actualidad, han echado á un lado ese ropaje misterioso, se han apro-
vechado de las verdades que estaban envueltas en él, y en lugar de las ilusiones han
sustituido otras muchas ·verdades que reunidas con las anteriores, constituyen el caudal
· de nuestra ciencia moderna, la gloria de nuestro siglo.
Otras de las palabras que introdujo Pedro de los Ríos al dar una explicacion de estos
símbolos, son Cipactonali y X u meo; la segunda ha sido estropeada de un modo lastimo-
so, porque no solo adulteró la ortografía, sino que suprimió sílabas: en otros manuscri-
tos originales, como en la Historia de Cuauhtitlan, que comenzamos á publicar en este
número, vemos la palabra completa: es Oxornoco: estas dos palabras hacen un gran
papelen la Mitología azteca: en los anales que arriba mencionamos, se dice que son
uhosper:sonajes misteriosos, fundadores de los cálculos astronómicos, y que Oxomoco era
ANALES DEL MUSEO NACIONAL
varon y Cipatonal era una hembra; otros autores dicen lo contrario respecto á los ウ・クッセ@
Fray Pedro de los Ríos en su explicacion del segundo símbolo de q,uestra Qセ@ lám., ·di""
ce, fundado en el dicho de los ancianos, que Omeyocax por solo su palabra crió á estas
dos personas; pero ni del Rio ni persona alguna han dado una explicacion de estas pala-
bras: nosotros vamos á dar una: Cipactonal, es la luz solar: Oxomoco es el Océano, la
reunion de las aguas: la luz del sol, y las aguas del Océano'han sido el orígen de plan-
tas y animales; ellos, segun los ancianos, han criado á Tonacateutli, nuestra propia
carne: estas ideas están do perfecto acuerdo con las de otros pueblos que se ocuparon
en otros tiempos del orígen del Universo.
Omeyocax está sobre las aguas celestes, Ilhuicatl Xoxounca, «el espíritu de Dios se
movía sobre la superficie de las aguas,» «las tinieblas estaban sobre la haz del abismo»
era el cielo negro, nebuloso, Ilkuicatl Yayau!zca: «Dios dijo sea la luz: y la luz fué ィ・セ@
cha: » Omeyocax, por solo su palabra hizo á Cipactonal, hizo la luz solar: el mismo Ome-
yocax por solo su palabra hizo las aguas del Océano, Océano superior y Océano inferior,
Ilhuicatl Xoxouhca é Ilhuicatl Tlalocipan Metztli, separó las «aguas de las aguas,» y
quedaron hechos los cielos y la tierra. ·
El desarrollo que hemos dado á las ideas contenidas en las dos primeras láminas del
Códice Vaticano, y esto sin apartarnos de lo que nos representan los símbolos mismos, es
suficiente para refutar las expresiones tan desfavorables de Fray Pedro de los Rios que
dice en su introduccion: que la raza Nahoa era «muy bárbara y de una inteligencia muy
inferior:» no, ciertamente; ella había llegado á un grado de cultura ·tal, que puede•soste-
ner un paralelo con la cultura de los antiguos pueblos civilizados del viejo Mundo.

II

RITUAL FUNERARIO.

Los hombres que fueron capaces de perpetuar por medio de símbolos tan sencillos,
pero llenos de vida y significacion: los hombres que con esos símbolos han perpetuado
concepciones, pensamientos de tal grandeza como los de Manu, como· los dé Moisés y
. demás autores de Cosmogonías, fueron tambien capaces de trasmitirnos por el.l1lismo
simbolismo, las ideas morales que ellos habían adquirido respecto al espíritW que nos
anima: ellos, como unos verdaderos filósofos, veían la vida bajo su verdadero punto de
vista, y decían: «Nosotros no tenemos vida permanente en este Mundo, y brevemente
como quien se calienta al sol es nuestra vida,» y despues de muertos tenemos que re-
cibir la recompensa correspondiente á la vida que llevamos durante nuestro paso por
esta tierra: estas ideas están referidas por medio de los símbolos que van á continuacion
de aquellos del Ilhuicatl J;'lalocipanmetztli y Tlacltipac. · '
Los hemos ordenado con las palabras que los designan, comosepuedever enlapági-
na 342: vamos á dar á esas palabras un sentido. El primer símbolo 、・ウゥァセ。@ dos mon-
tañas que se chocan y se apartan; entre las montañas vemos オョ。ヲゥァイセィュ[、・「ェッ@
de las dos montañas hay otra coronada por copos de ョゥ・カセ[@ debajo de ésta encontramos
el símbolo muy significativo, los torbellinos que llevan colsigo las· aguas y las nieves;

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