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Filiación y Derechos en Perú

1) El documento habla sobre la filiación en el Perú, distinguiendo entre filiación matrimonial y extramatrimonial. 2) Explica cómo las leyes y constituciones peruanas han ido reconociendo igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos. 3) Se describen las acciones legales relacionadas a impugnar o reclamar la filiación matrimonial, incluyendo quién puede interponer dichas acciones y bajo qué causales.

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Filiación y Derechos en Perú

1) El documento habla sobre la filiación en el Perú, distinguiendo entre filiación matrimonial y extramatrimonial. 2) Explica cómo las leyes y constituciones peruanas han ido reconociendo igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos. 3) Se describen las acciones legales relacionadas a impugnar o reclamar la filiación matrimonial, incluyendo quién puede interponer dichas acciones y bajo qué causales.

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FILIACIÓN (PERÚ)

FILIACIÓN

1. Las relaciones de parentesco, son diversas, como por ejemplo entre el padre y el hijo,
entre el tío y el sobrino, etc. La relación de parentesco más importante es la filiación,
que vincula a los padres con los hijos, es llamada también Paterno – Filial.

Existen dos clases de filiación: una es la que nace del matrimonio y vincula a los padres con los
hijos habidos dentro del matrimonio, a esta se la denomina legítima o matrimonial; otra es la
que se genera fuera del matrimonio y se le denomina ilegítima o extramatrimonial.

2. La filiación y sus clases

El C.C. de 1852, hizo una diferencia entre hijos legítimos e ilegítimos, sub-clasificando a los
segundos en naturales y no naturales. Luego estaban los adulterinos, quienes no tenían ningún
derecho reconocido a los ilegítimos.

El C.C. de 1936, realizó una nivelación donde se integraba a todos los hijos fuera del
matrimonio, dentro del status de ilegítimos. Luego se dio la Ley 14772, que prohibió consignar
en los documentos oficiales, expedidos por el Estado, las Municipalidades, las Universidades y
otras instituciones, los datos relativos a la filiación legítima o ilegítima, también prohibió que
en los colegios se exija a los alumnos la presentación de documentos sobre filiación o
despedirlos al constatar su ilegitimidad.

La Constitución de 1979, en su artículo 6°, determina la igualación de la filiación legítima y la


ilegítima, al establecer que todos tienen iguales derechos, estando prohibida toda mención
sobre el estado civil de los padres y la naturaleza de la filiación de los hijos en los Registros
Civiles y en cualquier documento de identidad.

La Constitución de 1993, reitera el artículo 6° de la constitución antecesora.

El C.C. de 1984, ha tenido que modificar los conceptos de legítimos e ilegítimos por hijos
matrimoniales y extramatrimoniales, haciendo que sea más exacta y apropiada, por cuanto la
anterior implica estar a favor o en contra de la Ley.

Es claro que las dos filiaciones no se pueden nivelar, pues existen diferencias notables, como el
matrimonio civil, la gestación reconocida, y otros aspectos que en la filiación extramatrimonial,
son imposibles de realizar.

LAS CONSTITUCIONES DE 1979, 1993 Y EL C.C. DE 1984

3. La filiación matrimonial
Se ha dicho que la filiación matrimonial se genera en el hecho de matrimonio de los padres,
que viene a ser su causa determinante. Pero de ahí, surgen diversos problemas, por las
siguientes cuestiones:

Primera cuestión

Esta primera cuestión manifiesta que es posible que la concepción no suceda dentro del
matrimonio, pero el nacimiento sí, u otro caso sería que la concepción se dé dentro del
matrimonio, mas el nacimiento no, esto sería cuando la pareja se ha divorciado.

Entonces resulta que, serían hijos legítimos los engendrados o concebidos durante la vigencia
del matrimonio, sin interesar si luego se disuelve o anula el matrimonio, pero con la dificultad
de que los concebidos antes del matrimonio serán ilegítimos, aunque nazcan dentro de él.
Pero tomando la otra postura, la legitimidad dependerá de que los hijos nazcan durante el
matrimonio, no importa si fueron concebidos antes del matrimonio, pero con la dificultad de
que los hijos nacidos, después de la disolución o anulación del matrimonio, no serán legítimos.

Frente a estas dos posturas, se conviene fusionar ambas: la de la concepción y del nacimiento,
resultando que serían hijos legítimos aquellos nacidos dentro del matrimonio, aunque hayan
sido concebidos antes de él y lo serán también los nacidos después de la disolución o anulación
del matrimonio, sólo si fueron concebidos dentro de él.

El C.C. Peruano de 1984, reiterando el criterio seguido por el C.C. de 1936 mediante el artículo
361° en concordancia con el artículo 1°, adopta la teoría mixta de la concepción y el
nacimiento al prescribir que el hijo nacido durante el matrimonio, o dentro de los 300 días
siguientes a su disolución, el hijo se presume matrimonial, aunque la madre declare que no es
de su marido o sea condenada como adúltera.

Segunda cuestión

La segunda cuestión es el hecho de que si una mujer casada concibe y/o alumbra a un hijo no
significa que el padre del menor, sea el marido de la mujer. Esta cuestión es analizada por el
Doctor Héctor Cornejo Chávez sobre la base de dos hipótesis:

1. La de que el nacimiento se haya producido después de 180 días de celebrado el


matrimonio y antes de vencidos los 300 días siguientes a su disolución o anulación.
Esto se resuelve con una antigua presunción del Derecho Romano, la presunción Pater
is, de paternidad, en virtud del cual el hijo tenido por una mujer casada se le reputa
hijo de su marido. Esto se apoya en: primero, la cohabitación o relación sexual entre
los cónyuges que el matrimonio hace suponer. Segundo, la fidelidad, que se presume
la mujer guarda al marido.

2. La de que el nacimiento haya ocurrido antes de cumplirse 180 días de su celebración o


después de 300 días de la disolución del matrimonio. La solución es más difícil. En el
primer supuesto, de que el nacimiento haya ocurrido antes de cumplirse 180 días de la
celebración del matrimonio, cabe dos posibilidades: el padre es quien desposó a la
madre o el padre es varón distinto, entonces se resuelve aplicar la teoría mixta, en el
sentido de considerar al hijo nacido antes de los 180 días de celebrado el matrimonio
como legítimo. En el segundo supuesto, de que el nacimiento haya ocurrido después
de los 300 días de la disolución del matrimonio, la solución es considerar a los hijos
como ilegítimos o extramatrimoniales.

1. Las acciones relativas a la filiación matrimonial

Se agrupan en dos clases, según su orientación:

a. Acciones de contestación, por las cuales se niega o impugna la filiación matrimonial


que tiene una persona. Las más conocidas son las de: negación o desconocimiento de
la paternidad, impugnación de la paternidad e impugnación de la legitimidad.

b. Acciones de reclamación, por las que se demanda el reconocimiento del estado de


legitimidad o matrimonialidad, entre las que se tiene las de reclamación de la
paternidad legítima, de la maternidad legítima y de la legitimidad.

1. La acción de impugnación de la paternidad

El C.C. de 1984, al igual que el de 1936, no diferencia formalmente la acción de negación y la


acción de impugnatoria de la paternidad. Pero si la diferencia, cuando se trata de determinar
el sentido de la carga de la prueba, de los casos en no procede la acción y de quienes son los
demandados. Así tenemos:

1. Tratándose de la contestación de la paternidad, el titular de la acción de negación o de


impugnación es el marido, como lo establece el artículo 367°, debiéndola interponer
en los 90 días siguientes del nacimiento si está presente en el lugar, o desde el día
siguiente de su regreso, si estuvo de viaje, de acuerdo con el artículo 364°.

Sin embargo si el marido falleció antes del vencimiento del plazo de 90 días, pueden
interponer la acción sus herederos y ascendientes, y en todo caso pueden continuar el juicio si
el marido lo hubiese iniciado.

2. Del Titular de la Acción.

3. De los causales y la carga de la prueba.

Existen causales concretamente establecidas, así que no es posible interponer por motivos
fuera de la ley. Por ejemplo no es una causal, el hecho de que la mujer oculte el parto y el
adulterio de la mujer. Por ello el artículo 363°, del C.C. de 1984, considera cinco causales, que
son:

a. Cuando el hijo nace antes de cumplirse los 180 días siguientes al de la celebración del
matrimonio.

b. Cuando sea imposible que haya cohabitado con su mujer en los 121 días de los 300
anteriores al del nacimiento del hijo.
c. Cuando está judicialmente separado durante el mismo periodo indicado en el inciso
segundo, salvo que hubiera cohabitado con su mujer en ese periodo.

d. Cuando padezca de impotencia absoluta.

e. Cuando no exista vínculo parental, demostrado con la prueba del ADN u otra con igual
o mayor grado de certeza.

El mayor grado de certeza que la Ley 27048 atribuye a la prueba del ADN, debilita la
importancia de las cuatro anteriores, ello exige una reformulación para reducirlas a una sola,
del vínculo parental genético.

1. De los casos en que no procede la acción.

Las prohibiciones son las siguientes:

a. El artículo 365° establece que no se puede contestar la paternidad del hijo por nacer.

b. El artículo 366° prescribe que el marido no puede contestar la paternidad del hijo que
alumbró su mujer en los casos del artículo 363°, inciso primero y tercero:

 Si antes del matrimonio o de la reconciliación, respectivamente, ha tenido


conocimiento del embarazo.

 Si ha admitido expresamente que el hijo es suyo.

1. De quienes son los Demandados

Si el titular de la acción es el marido, entonces los demandados son el hijo y la madre, como lo
establece el artículo 369°. Si en caso exista la oposición de intereses a la que se refiere el inciso
primero del artículo 606°, tendrá que nombrarse a un curador especial que represente al niño.

1. La acción de impugnación de la maternidad

El C.C. de 1984, ha organizado la acción de contestación de la maternidad de la siguiente


manera:

1. El artículo 372°, señala que sólo es posible interponerla a la madre, de que modo que
si la madre fallece, sus herederos y ascendientes pueden continuar el proceso, mas no
formularla por ellos mismos. La madre dispone de 90 días para interponer la acción de
impugnación, bajo pena de caducidad, que se cuenta desde el día siguiente de
descubierto el fraude o el causal que se funda.

2. Del Titular de la Acción.

El artículo 371° del C.C. de 1984 estableció como causales: el parto supuesto y la suplantación
del hijo, correspondiendo la carga de la prueba a la madre.

Posteriormente al disponer de la Ley 27048, en su artículo 1°, que son admisibles las pruebas
genéticas en la impugnación de la maternidad matrimonial, aunque sin regular detalladamente
la aplicación de las mismas, no hay duda de que también es propósito del legislador el de
agregar a los previstos por el artículo 371° un tercer causal, de que no exista vínculo maternal,
demostrable mediante la actuación de la prueba del ADN, o de otras de validez científica.

3. De los causales y la carga de la prueba.

4. De quienes son los Demandados

Establecido por el artículo 372°, in fine, la acción de impugnación de maternidad puede


interponerse contra el hijo y contra quien aparece como el padre.

1. La acción de reclamación de la filiación matrimonial

La acción de reclamación de la filiación legítima, tiene por finalidad permitir la incorporación al


régimen legal de la matrimonialidad a alguien que no goza de ella. Según Héctor Cornejo
Chávez, las acciones de reclamación de la filiación matrimonial pueden tener por objeto:

a. La filiación matrimonial en su integridad, cuando el hijo matrimonial no tiene título, ni


posesión de estado de ninguno de sus padres, o cuando tiene título pero carece de
posesión de estado; o cuando en fin está en posesión de estado.

En cualquiera de estos casos, la prueba tendrá que versar sobre todos o alguno de los
extremos siguientes:

1. El hecho de haber concebido y alumbrado una determinada mujer.

2. La identidad entre el entonces concebido y alumbrado y el demandante.

3. La identidad del autor del embarazo.

4. El vínculo matrimonial en los términos del artículo 361°.

b. La filiación matrimonial respecto a uno de sus padres, o sea cuando persigue la


paternidad, la maternidad o la matrimonialidad, como cuando el hijo tiene título y
posesión de estado respecto a la madre, más no con la relación al padre; o si siendo
tratado y reconocido por sus verdaderos padres, aparece como hijo extramatrimonial
de éstos siendo matrimonial.

El ejercicio de esta acción se sujeta a las siguientes reglas:

a. El titular de la acción es el hijo, que la interpondrá directamente si es mayor de edad, o


por intermedio de su representante legal si es menor de edad o incapaz, como lo
establece el artículo 373°, en concordancia con los artículos 423°, 526° y 568°.

b. Según el artículo 374°, la acción pasa a los herederos del hijo en los casos siguientes:

 Si éste murió antes de cumplir 23 años sin haber interpuesto la acción dentro del plazo
de dos años.

 Si devino en incapaz antes de cumplir 23 años y murió en el mismo estado, dentro del
plazo de dos años.
 Si el hijo dejó iniciado el juicio.

a. En virtud de lo dispuesto por el artículo 373° la acción reclamatoria de la filiación


matrimonial es imprescindible.

b. Se interpondrá contra el padre y la madre o sus herederos. Artículo 373°

1. La prueba de la filiación matrimonial

El Doctor Héctor Cornejo Chávez, ha perfeccionado las deficiencias respecto, a la confusión


entre los conceptos de título demostrativo y los medios para demostrar la filiación
matrimonial. En efecto, el artículo 375° establece las reglas para la prueba de la filiación
matrimonial siguientes:

a. La filiación matrimonial se prueba con las partidas de nacimiento del hijo y de


matrimonio de los padres, o por otro instrumento público en el caso del artículo 366°,
inciso 2, o por sentencia que desestimó la demanda de impugnación de la paternidad
en los casos del artículo 363°. Se trata, por tanto de título demostrativos por sí mismos
de la filiación matrimonial.

b. A falta de estas pruebas, o títulos, la filiación matrimonial queda desacreditada por


sentencia recaída en juicio en que se haya demostrado la posesión constante del
estado o por cualquier medio siempre que exista un principio de prueba escrita que
provenga de uno de los padres.

3. FILIACIÓN EXTRAMATRIMONIAL

1. El derecho a la verdadera filiación coincide con el derecho a la identidad, éste derecho


está por encima del derecho a la intimidad, pues este es individual, más el primero
tiene un carácter de orden público.

El Poder Legislativo, regula el medio social, para ello expide instrumentos legales que llevan a
aclarar la verdadera identidad del hijo.

2. Derecho a la Verdad Biológica: Filiación Biológica

3. Evolución legislativa del art. 402° del Código Civil

El Código Civil de 1984, contempla cinco supuestos de presunción para la declaración de


filiación judicial extramatrimonial, siendo estos:

1. Cuando exista escrito indubitado del padre que la admita.

2. Cuando el hijo se halle, o se hubiese hallado un año antes de la demanda, en la


posesión constante del estado del hijo extramatrimonial, comprobado por actos
directos del padre o de su familia.

3. Cuando el presunto padre hubiera vivido en concubinato con la madre en la época de


la concepción.
4. En los casos de violación, rapto o retención violenta de la mujer, cuando la época del
delito coincida con la de la concepción.

Ahora, con la primera modificación e introducción mediante el artículo 2° de la Ley 27048, se


introdujo el inciso sexto, que anuncia:

5. En caso de seducción cumplida con promesa de matrimonio en época contemporánea


con la concepción, siempre que la promesa conste de manera indubitable.

6. Cuando se acredite el vínculo parental entre el presunto padre y el hijo a través de la


prueba del ADN u otras pruebas genéticas o científicas con igual o mayor grado de
certeza.

1. La prueba científica de la prueba del ADN, resulta ser más que suficiente para
establecer la existencia del vínculo de filiación biológica, por lo mismo algunos la
consideran "la reina de las pruebas".

2. Fuerza Probatoria de la Prueba del ADN

3. Aspectos procedimentales respecto a la filiación judicial de paternidad


extramatrimonial.

En el Diario oficial "El Peruano", salió publicada la Ley 28457, que regula el proceso de filiación
judicial de paternidad extramatrimonial, trayendo consigo innovaciones en materia procesal.

Estableciéndose primero, la medida especial de regular el proceso de reclamación de


paternidad para aquellas pretensiones que se sustentan en la causal del inciso sexto del
artículo 402° del Código Civil, constituyendo política legislativa en materia social establecida
por el Estado, promoviendo el reconocimiento de la filiación por parte de los presuntos
progenitores, fomentando la plena vigencia de los derechos humanos y la asunción de la
paternidad responsable.

Segundo, nuestra realidad social ha conllevado a que se opte por un procedimiento especial
para aclarar tal reclamación y no estar sometido a las reglas previstas para la vía
procedimental de proceso de conocimiento, teniendo en cuenta la certeza de la prueba
genética del ADN.

4. FILIACIÓN EXTRA MATRIMONIAL

1. El artículo 386°, prescribe que son hijos extramatrimoniales los concebidos y nacidos
fuera del matrimonio, de esta manera se perfecciona el artículo 340° del C.C. de 1936,
que sólo se refería como ilegítimos a los nacidos fuera del matrimonio, los que
también pueden ser legítimos si nacen dentro de los 300 días siguientes a la disolución
del matrimonio.

El C.C. de 1852, como herencia del Derecho Canónico y Español, mantuvo el distanciamiento
entre ambas filiaciones en manifiesto perjuicio de los hijos extramatrimoniales. El C.C. de 1936,
aunque sin eliminar la diferencia entre la filiación legítima o la ilegítima, y sin dejar de otorgar
a la primera un régimen preferencial y de privilegio, significó un paso importante hacia la
nivelación de los derechos reconocidos a los hijos matrimoniales y extramatrimoniales,
además de integrar a los últimos, sin excepción alguna, en una sola filiación, la ilegítima, a tal
punto que sólo quedaban escasas diferencias.

Nociones generales

2. Constatación de la filiación extra-matrimonial

De los artículos 386° al 414°, se infiere como formas de comprobación de la filiación


extramatrimonial las siguientes:

a. La filiación extramatrimonial, paterna y materna, puede ser establecida mediante el


reconocimiento voluntario, por parte del padre o de la madre.

b. A falta de reconocimiento sólo es posible el establecimiento de la filiación


extramatrimonial mediante la investigación judicial sea de la paternidad o de la
maternidad.

c. Resulta difícil la declaración judicial de la paternidad, por estar sujeta a causales del
artículo 402°, donde cabe la posibilidad de que en algunos casos por no estar
comprendidos en dichos causales, no se obtenga el establecimiento de la paternidad
extramatrimonial.

d. En tanto que la ley, en lo que respecta a la filiación extramatrimonial materna, facilita


su comprobación por declaración judicial, al someterla nada más que a dos extremos,
el hecho del nacimiento y la identidad del hijo, como lo dispone el artículo 409°.

1. Según el doctor Cornejo Chávez, el reconocimiento voluntario consiste en "el


acto jurídico por el que una persona manifiesta su paternidad o maternidad
extramatrimoniales respecto de otra". Palacio Pimentel dice: "El
reconocimiento voluntario viene a ser la declaración formal de la paternidad o
de la maternidad, con referencia a un hijo determinado, nacido fuera del
matrimonio".

En lo que se refiere a la naturaleza jurídica del reconocimiento, la ley nacional lo considera no


como un acto constitutivo de la filiación extramatrimonial sino únicamente declarativo, que no
crea el vínculo de filiación sino que se limita a comprobarlo, de modo que sus efectos
retroactivos resultan congruentes con el hecho natural de la procreación, en vía de
formalización o exteriorización de una vinculación que la naturaleza ya tenía creada.

El reconocimiento voluntario se caracteriza, por ser una declaración de voluntad o acto jurídico
especial, es unilateral, por no ser necesario el consentimiento del reconocido; puro, porque no
puede ser supeditado a modalidad alguna; irrevocable en sus efectos; formal, porque requiere
de formalidades determinadas en garantía de su veracidad; facultativa y personal.

Del Concepto y Naturaleza Jurídica

De quienes pueden reconocer y ser reconocidos

2. Reconocimiento Voluntario
En cuanto al reconocimiento de los padres se distingue los siguientes casos:

1. Si el hijo extramatrimonial es de padre casado con madre soltera no hay inconveniente


alguno para que el primero otorgue el reconocimiento.

2. Si se trata de un hijo concebido y alumbrado por mujer casada en sus relaciones con
varón diferente a su marido, no es posible el reconocimiento por parte de ninguno de
los padres, por su manifiesta implicancia con lo establecido por los artículos 361° y
362°, de modo que la solución es la del artículo 396°, que dice: para ser posible el
reconocimiento del citado hijo es necesaria su previa deslegitimación y
desmatrimonialización, o que el marido de su madre lo niegue y obtenga la sentencia
favorable.

En cuanto a quienes pueden ser reconocidos, los códigos civiles modernos, han eliminado las
antiguas discriminaciones, de modo que todos los hijos extramatrimoniales pueden ser
reconocidos voluntariamente por sus padres, o en su defecto, interponer la respectiva acción
judicial.

De la forma de reconocimiento

El C.C. peruano de 1984 somete el reconocimiento voluntario a las reglas siguientes:

Según el artículo 390°, el reconocimiento puede hacerse en el registro de nacimiento, en


escritura pública o en testamento. Se entiende a voluntad del otorgante.

En cuanto al reconocimiento en el Registro del Estado Civil puede hacerse en el momento de


inscribir el nacimiento o en declaración posterior mediante acta firmada por quien lo practica y
autoriza por el funcionamiento correspondiente.

Cualquiera que sea la forma del reconocimiento, prescribe el artículo 392°, que cuando el
padre o la madre hiciera el reconocimiento, no puede revelar el nombre de la persona con
quien hubiera tenido el hijo, toda indicación al respecto se tiene por no – puesta.

LOS EFECTOS DEL RECONOCIMIENTO

Los efectos que genera el reconocimiento voluntario son casi los mismos que los producidos
por la filiación matrimonial, tales efectos son:

El reconocimiento, en el caso de los hijo menores de edad, da lugar a la Patria Potestad, sin
más limitaciones que las de los artículos 397° y 421°.

Genera la obligación alimentaria recíproca entre el padre reconociente y el hijo reconocido, lo


mismo que respecto a sus correspondientes parientes, en los términos prescritos por los
artículos 472° y siguientes.

También es recíproca la vocación hereditaria entre los sujetos del reconocimiento y sus
respectivos parientes susceptibles de ser llamados a la sucesión con el carácter de forzosos o
legales, como se desprende de lo prescrito por el artículo 818°, con la excepción del artículo
398°, que establece que el reconocimiento de un hijo extramatrimonial mayor de edad, no
confiere al que lo hace, derechos alimentarios ni sucesorios, sino en el caso que el hijo tenga
respecto de él la posesión constante de estado o consienta en el reconocimiento.

En cuanto al apellido, el hijo extramatrimonial le corresponde los apellidos del progenitor que
lo haya reconocido. Si es reconocido por ambos, lleva el primer apellido de los dos.

Genera el derecho para el padre reconociente de concurrir al asentimiento para el matrimonio


del menor reconocido, artículo 244°.

El reconocimiento genera los derechos que la ley atribuye a los padres respecto a la tutela,
curatela y el consejo de familia.

DE LA IMPUGNACIÓN AL RECONOCIMIENTO

Sólo es posible atacar la validez del reconocimiento mediante la acción de la impugnación. El


titular de la acción de negación o impugnación del reconocimiento, puede ejercerla:

El padre o la madre, que no haya intervenido en el reconocimiento.

El propio hijo o por sus descendientes si hubiera muerto.

Quienes tengan interés legítimo en impugnar el reconocimiento, como podrían ser quienes
tengan vocación hereditaria a falta del reconocido, o incrementar su participación en la
herencia.

En cuanto al plazo, el artículo 400° del C.C. de 1984, establece sólo noventa días, en lugar de
los tres meses que señaló el artículo 364° del C.C. de 1936, a partir del día en que se tuvo
conocimiento del acto impugnado.

Nociones Generales

Existen entonces dos formas de constatación de la filiación extramatrimonial: el


reconocimiento voluntario de los padres y la investigación judicial o declaración judicial de la
citada filiación.

En el caso del reconocimiento voluntario, el padre o la madre, declara voluntaria y


formalmente como suya el hijo extramatrimonial que se le atribuye. Cuando no es posible
esto, por la negativa o resistencia del padre o la madre, no queda otra alternativa que la
investigación judicial, que autoriza al hijo para que la solicite sin la voluntad o contra ella de los
padres.

La investigación judicial de la filiación extra-matrimonial

Declaración judicial de la paternidad

Los casos y causales de paternidad extramatrimonial que enumera el artículo 402°, del C.C. de
1984, son los siguientes:

Se refiere a todo escrito, que sin constituir una forma legal del reconocimiento, implica una
constancia o voluntad de reconocimiento o de indiscutible admisión de paternidad.
 Cuando exista escrito indubitado del padre que la admite.

La posesión del estado de hijo extramatrimonial importa un verdadero reconocimiento, o de


admisión de la relación paterno filial, o sea cuando el presunto padre ha tratado al
demandante como hijo suyo, lo ha alimentado, lo ha educado y permitido usar su apellido, y
que lo haga reconocer por la familia.

 Cuando el hijo se halla, o se hubiese hallado un año antes de la demanda, en la


posesión constante del estado de hijo extramatrimonial, comprobado por actos
directos del padre o de su familia.

El primer requisito para la configuración de ese causal es el concubinato, el segundo exige la


concepción de la madre que se haya producido durante la época de dicha unión.

 Cuando el presunto padre hubiera vivido en concubinato con la madre en la época de


la concepción.

Como se trata de delitos rige el principio de que todos son inocentes mientras no se establezca
lo contrario en la sentencia correspondiente.

En los casos de violación, rapto o retención violenta de la mujer, cuando la época del delito
coincida con la de la concepción

El Doctor Héctor Cornejo señala que la promesa de matrimonio ha sido incluida no como
ejemplo sino como el único. Y que a semejanza de la causal para la configuración del causal de
seducción se requiere de la previa sentencia penal codificadora de la seducción y condenatoria
del autor.

En caso de seducción cumplida con promesa de matrimonio en época contemporánea con la


concepción, siempre que la promesa conste de manera indubitable.

El vínculo parental entre el presunto padre y el hijo

 Cuando se acredite el vínculo parental entre el presunto padre y el hijo a través de la


prueba del ADN u otras pruebas genéticas o científicas con igual o mayor grado de
certeza.

El artículo 409° establece que la maternidad extramatrimonial puede ser declarada


judicialmente cuando se prueba el hecho del parto y la identidad del hijo.

Declaración judicial de la maternidad

El hijo que haya obtenido por declaración judicial su filiación extramatrimonial, sin excepción
alguna adquiere todos los derechos respecto del padre, o la madre, que en su caso adquiere el
hijo reconocido. Por su lado el padre o la madre también adquiere los mismos derechos que le
confiere el reconocimiento, con excepción de los derechos alimentarios y sucesorios.

EFECTOS DE LA DECLARACIÓN JUDICIAL DE LA FILIACIÓN EXTRAMATRIMONIAL


El único titular de la acción de declaración es el hijo, en caso de minoría de edad del hijo,
autoriza a la madre, aún siendo menor de edad o al padre para ejercer la acción en nombre del
hijo. Si en caso los padres estén excluidos de la Patria Potestad o el hijo sea incapaz pueden
interponer la acción del tutor o curador, en su caso, con la correspondiente autorización del
consejo de Familia.

Del titular de la acción

La acción recae en contra del presunto padre y habiendo fallecido éste, en contra de sus
herederos. Si sus herederos no son conocidos o no tiene herederos, entonces en el primer
caso la acción se dirige en contra del Defensor de Herencia que se nombra para el efecto, y en
el segundo caso, se solicita la declaración de herederos y se hace valer la acción en contra de
ellos.

De quienes son los demandados

El C.C. de 1984 en el artículo 408° dicta que la acción de investigación, tanto de la paternidad
como la maternidad extramatrimonial, puede ser ejercida ante el Juez del domicilio del
demandado o del demandante.

Del juez competente

El C.C. de 1984 en el artículo 235°, estableció de que todos los hijos tienen iguales derechos y
posibilidades, sin excepción alguna, por ello la acción investigatoria de la filiación
extramatrimonial, de la paternidad y maternidad, no caduca.

De la no caducidad de la acción

De las pruebas genéticas

Mediante el artículo 413° del C.C. de 1984, se admitió la prueba de los grupos sanguíneos,
dejando abierta la posibilidad para la utilización de otros medios probatorios igualmente de
validez científica.

El estado actual de la ciencia y de la tecnología ha permitido que mediante la Ley 27048 se


introduzca en el área de la investigación tanto de la filiación matrimonial como de la
extramatrimonial la actuación de las pruebas genéticas entre ellas, la más importante, la del
ADN a la que se atribuyen resultados definitorios para comprobarlas o para negarlas,
adquiriendo con ello el carácter de pruebas privilegiadas, de valor superior a las demás.

Las reglas procesales

El artículo 415° señala que el hijo extramatrimonial sólo puede reclamar del que ha tenido
relaciones sexuales con la madre, durante la época de la concepción, una pensión alimentaria
hasta la edad de 18 años. La pensión continúa vigente si el hijo, llegado a la mayoría de edad,
no puede proveer a su subsistencia por incapacidad física o mental.

Derechos del hijo alimentista

Derechos de la madre soltera


El artículo 414° señala el ejercicio de los derechos de la madre soltera, que está sometido a las
reglas siguientes:

La madre soltera tiene derecho a percibir alimentos durante los 60 días anteriores y los 60 días
siguientes al parto.

Al pago de los gastos del embarazo y del alumbramiento.

Tiene acción para indemnizada por el daño moral en los casos de abuso de autoridad o de
promesa de matrimonio, si esta última consta de modo indubitable, de cohabitación delictuosa
o de minoridad al tiempo de concepción.

Las acciones concedidas a la madre, son personales y deben ser ejercidas antes del nacimiento
del hijo o dentro del año siguiente, en contra del padre o de sus herederos, ante el Juez del
domicilio del demandado o del demandante.

Es de hacer presente que el C.C. de 1984, en lo que se refiere a los derechos de la madre, no
otorga al demandado el derecho de contradecir la demanda en los casos del artículo 403°, que
si le otorgaba el C.C. de 1936, mediante el artículo 371°.

5. LA ADOPCIÓN

La adopción es de origen muy antiguo, con diversos matices y variantes. Fue utilizada en
numerosos pueblos de la antigüedad, tales como la India, China, Egipto y otros, pero fue en
Roma donde alcanzó su máxima importancia.

Los niños abandonados fueron ayudados por primera vez en Roma mediante hojas de
asistencia instituidas desde los años 100 d.c. por Trajano y Adriano, para solventarles sus más
vitales necesidades.

En el Derecho Romano en el período de Justiniano, se distinguía 3 períodos en la edad: uno de


irresponsabilidad absoluta hasta los 7 años, llamado de la infancia y el próximo a la infancia
(infantil) hasta 10 años y medio en el varón y 9 años y medio en la mujer. El infante no podía
hablar, aún no era capaz de pensamiento criminal.

El segundo correspondiente a la proximidad de la pubertad, hasta los doce años en la mujer y


en el varón hasta los 14 años, en que el menor no podía aún engendrar, pero en el cual la
incapacidad de pensamiento podía ser avivada por la malicia, el impúber podía ser castigado.

Y el tercero de la Pubertad hasta los 18 años extendido después hasta los 25 años,
denominado de minoridad, en que eran castigados los actos delictuosos cometidos por los
menores, estableciendo sólo diferencias en la naturaleza y en la calidad de la pena.

En Roma surge la Patria potestad como un derecho de los padres; sobre todo del padre, en
relación con los hijos en derechos sobre la vida y la propiedad del mismo.
En Roma surge la adopción de caracteres definidos. Los romanos la sistematizaron y le dieron
gran importancia, considerándose por tanto la adopción como de origen romano: "La adopción
surge de una necesidad religiosa: Continuar el culto doméstico a los antepasados, el mismo
que debió ser realizado por un varón".

En la edad media fue decepcionada sin dificultad, e incluso proliferaron varias instituciones,
que por la influencia de la Iglesia fueron utilizadas con fines sucesorios. En la Revolución
Francesa la adopción fue acogida con liberalidad. Posteriormente Napoleón reguló la
adopción, con tantas restricciones que en la práctica su uso resultó poco frecuente.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y EVOLUCIÓN

Concepto y naturaleza jurídica de la adopción

Existen diversas definiciones, entre ellas la de Tronchet: "un acto de voluntad que coloca en
una familia a un individuo a quien ni la naturaleza ni la ley habían hecho miembro de ella".
Otra definición la da J.C. Rébora: "Un acto voluntario, revestido de las formalidades que la ley
le imponga, y por el cual se establece entre dos personas que no están unidas entre sí por
vínculos naturales, un parentesco civil".

Todas las definiciones coinciden en atribuir a la adopción las siguientes características:

La índole de un acto voluntario, que sanciona una ficción consistente en reputar padre e hijo a
quienes no lo son.

El carácter de un acto jurídico solemne, porque exige la intervención del Estado a través de un
funcionario público.

Tampoco hay un acuerdo en cuanto a su naturaleza jurídica. Algunos afirman que es un acto
jurídico semejante a la legitimación por declaración estatal, o al reconocimiento de un hijo
ilegítimo, otros tipifican a la adopción como un contrato de Derecho Familiar similar a otros
contratos familiares, como el matrimonio.

El Decreto Ley N° 22209, de 15 de junio de 1978, introdujo importantes modificaciones del


Código de Menores, para facilitar la adopción de los menores de 14 años en situación de
abandono material y moral. Esto se resuelve siempre que, el adoptante sea soltero, viudo,
divorciado o casado separado de hecho por más de tres años; viva en familia que el Juez crea
conveniente para el adoptado; que el cónyuge preste su consentimiento, si es casado; que el
adoptante sea mayor que el adoptado por lo menos en 15 años; y si el adoptante es extranjero
pero acredita residir en el Perú al iniciarse el trámite, durante el procedimiento y al momento
de la inscripción, de la adopción en el Registro del Estado Civil.

El C.C. de 1984, modificó y perfeccionó las modificaciones del Código de Menores, para
contribuir a la solución de la niñez desvalida.

La adopción en la legislación nacional

Requisitos para la adopción según el artículo 378°

 Que el adoptante goce de solvencia moral.


 Que la edad del adoptante sea por lo menos igual a la suma de la mayoridad y la del
hijo por adoptar.
 Que cuando el adoptante sea casado concurra el asentimiento de su cónyuge.
 Que el adoptado preste su asentimiento si es mayor de diez años.
 Que asientan los padres del adoptado si estuviese bajo su patria potestad o bajo su
curatela.
 Que se oiga al tutor o al curador del adoptado y al consejo de familia si el adoptado es
incapaz.
 Que sea aprobada por el juez.
 Que si el adoptante es extranjero y el adoptado menor de edad, aquél ratifique
personalmente ante el juez su voluntad de adoptar.

Se exceptúa de este requisito, si el menor se encuentra en el extranjero por motivo de salud.

Otros requisitos

Se establecen requisitos adicionales, que son:

El artículo 381° prescribe que la adopción no puede hacerse bajo modalidad alguna, como las
de condición, plazo y modo.

El artículo 382° establece que nadie puede ser optado por más de una persona, a no ser por los
cónyuges.

Los artículos 383° y 384° del C.C. de 1984, reiteran requisitos orientados a cautelar los
intereses patrimoniales del adoptado, con motivo de la posibilidad de que alguien con la
adopción pretenda encubrir malos manejos, consumados o por realizarse.

En cuanto a la forma de que debe estar revestida la adopción, hay conformidad en que debe
ser solemne y constar de instrumento público o de instrumento auténtico. El C.C. de 1936 en el
artículo 326° establece que para la adopción se requiere que sea declarada por el Juez.

Aprobada la adopción el Juez o en su caso el notario deberá cursar oficio ante el registro que
corresponda a fin de que se extienda una nueva partida de nacimiento del adoptado en
sustitución de la original, con la correspondiente anotación en el margen de la partida original.

Forma y sustanciación de la adopción

Del sistema nacional de adopciones

Las características más importantes del nuevo Sistema de Adopciones son las siguientes:

Centraliza sin excepciones, el movimiento de adopciones en el Perú, de modo que todas las
solicitudes que se formulen, tienen que tramitarse por la Oficina de Adopciones del
PROMUDEH, y el procedimiento se desarrolla en dos fases: la administrativa, que culmina con
la declaración de abandono del menor y la judicial, que termina con la aprobación de la
adopción.

En caso de adopciones extranjeras, es requisito la existencia de convenios entre el Estado


peruano y el Estado del adoptante, y las solicitudes que formulen para los efectos de la
adopción debn tramitarse por intermedio de la Oficina de Adopciones del PROMUDEH, o de las
instituciones autorizadas para la tramitación de adopciones internacionales.

La organización y funcionamiento de un Registro Nacional de Adopciones, en el que deben


inscribirse las adopciones autorizadas en el ámbito nacional, con datos completos referentes a
los adoptantes, adoptados, juzgados, secretarios, etc.

Una innovación importante es el control post adopción, que establecen los artículos 131 y 132
en función de los cuales los adoptantes peruanos deben informar semestralmente durante
tres años sobre el desarrollo del menor, a la Oficina de Adopciones y lo extranjeros a la misma
Oficina.

Efectos de la adopción

Los efectos más importantes son:

El adoptado adquiere la calidad de hijo del adoptante y deja de pertenecer a su familia


consanguínea.

En cuanto a la Patria Potestad, si es menor de edad, el adoptado queda sometido a la del


adoptante.

Genera la obligación alimentaria y vocación hereditaria recíprocas entre el adoptante y el


adoptado.

El adoptado adquiere los apellidos del adoptante o adoptantes, perdiendo la obligación o el


derecho de llevar los de sus padres consanguíneos.

Terminada la adopción, debe extenderse una nueva partida de nacimiento del adoptado en
sustitución de la original.

No cesan los efectos de la adopción, en el caso que sobrevengan hijos al adoptante o éste
reconozca hijos ilegítimos, porque la adopción es irrevocable.

De la duración y terminación de la adopción

Es necesario considerar dos clases de relaciones, en la determinación de la fecha, estas son: las
que se generan entre adoptante y adoptado; y las relativas a terceros.

En el primer caso, los efectos de la adopción se producen a partir del momento en que le
Resolución Judicial que la aprueba queda ejecutoriada, tanto en el supuesto de los adoptados
menores de edad como en el de los mayores.

En el segundo caso de los terceros, los efectos de la adopción corren desde el momento de su
inscripción en el Registro del Estado Civil o de la extensión de la nueva partida de nacimiento.

Respecto a la terminación de la adopción, sólo podrá ser solicitada por el adoptado, en el


supuesto que haya sido declarado siendo menor de edad o incapaz, por lo que la acción podrá
hacerla valer dentro del año siguiente a su mayoría de edad o a la fecha en que desapareció su
incapacidad.
6. VIOLENCIA FAMILIAR EN EL PERÚ

…"la violencia es una acción ejercida por una o varias personas en donde se somete que de
manera intencional al maltrato, presión, sufrimiento, manipulación u otra acción que atente
contra la integridad tanto físico como psicológica y moral de cualquier persona o grupo de
personas…"

Martín Ibarra

Este concepto puede ser un poco más explícito pero para poderlo entender podremos pasar a
su análisis y critica. Según esta definición la violencia comienza por una acción esta que es
entendida por una acción de hacer, de provocar, que viene obviamente acompañada por una
intención final la de dañar, esta acción puede ser llevada a cabo no sólo por un sujeto, sino por
varios, entendiéndose que en el caso del síndrome del niño maltratado, a nuestro punto, tal
vez simplista de ver las cosas, tanto el agente creador de la violencia como la que lo conciente
son parte del daño que se le crea al menor.

Introducción

En estos últimos años se ha venido dando una serie de programas y leyes en defensa de los
derechos del niño y de la mujer. Sin embargo, ¿eso nos asegura el bienestar? ¿acaso estos
programas y leyes bastarán para cesar los maltratos físicos y psicológicos que se producen día
a día contra ellos?

Es necesaria una protección legal, pero es urgente que nuestra sociedad adquiera nuevos y
mejores hábitos de crianza y convivencia. Aún en la posibilidad de parecer alarmista, es
menester una reeducación en cuanto al trato familiar, el que lamentablemente para muchos
está caracterizado por la violencia, el rechazo y la indiferencia.

Para lograr el cambio de esta situación se requiere, en un inicio, el replanteamiento de los


papeles del padre y la madre frente a los hijos, con el fin de que éstos últimos en el futuro
respondan a las expectativas de sus progenitores.

Debemos ir, entonces, en búsqueda de las causas que son la semilla de un ambiente familiar
hostil y que, consecuentemente, producen una educación errónea en nuestros niños.

Los factores que generan la violencia familiar son:

1. La criminalidad de los sexos.

Si bien es cierto tendremos que comenzar a analizar respecto de la criminalidad que presentan
tanto los hombres como las mujeres, en relación de los estados que pudiesen presentar de
personalidad como procesados ante el derecho, el grueso de la población piensa que la mayor
criminalidad se da en los hombres, y esto puede ser cierto aunque en algunos casos
tendencioso en el sentido de que tendríamos que adentrarnos al estudio de la población en
general y de los delitos que se estuviesen cometiendo.

2. La incompatibilidad de características.
Cabe señalar que tocaremos el tema de Incompatibilidad de Caracteres no por otra cosa sino
porque consideramos que puede ser un factor importante como generador de Violencia
dentro del núcleo familiar, y es una causa suficiente para la disolución del vínculo matrimonial,
siendo que dicha Incompatibilidad una vez que se hace presente dentro del Matrimonio ello
conlleva a una situación de tracto sucesivo originando con ello que la vida en común entre los
cónyuges se vaya haciendo cada vez más difícil dicha convivencia, originando con ello una
situación constante de desavenencias entre cónyuges haciendo imposible la convivencia entre
los mismos y por ende dicha situación afecta a los integrantes de la familia.

Violencia Familiar

6.3.1 Violencia Doméstica.

La violencia psicológica y física con el cónyuge, el maltrato infantil y el abuso de los niños.

6.3.2 Violencia Cotidiana.

Es la que venimos sufriendo diariamente y se caracteriza básicamente por el no respeto de las


reglas, no respeto de una cola, maltrato en el transporte público, la larga espera para ser
atendido en los hospitales, cuando nos mostramos indiferentes al sufrimiento humano, los
problemas de seguridad ciudadana y accidentes. Todos aportamos y vamos siendo parte de
una lucha cuyo escenario se convierte en una selva urbana.

6.3.3 Violencia Política.

Es aquella que surge de los grupos organizados ya sea que estén en el poder o no. El estilo
tradicional del ejercicio político, la indiferencia del ciudadano común ante los acontecimientos
del país, la no participación en las decisiones, así como la existencia de las llamadas coimas
como: manejo de algunas instituciones y las prácticas de Nepotismo institucional. También la
violencia producida por la respuesta de los grupos alzados en armas.

6.3.4 Violencia Socio-económica.

Que es reflejada en situaciones de pobreza y marginalidad de grandes grupos de la población:


desempleo, subempleo, informalidad; todo esto básicamente reflejado en la falta o
desigualdad de oportunidad de acceso a la educación y la salud.

6.3.5 Violencia Cultural.

La existencia de un Perú oficial y un Perú profundo (comunidades nativas y campesinas), son


distorsiones de los valores de identidad nacional y facilitan estilos de vida poco saludables.

6.3.6 Violencia Delincuencial.

Robo, estafa, narcotráfico, es decir, conductas que asumen medios ilegítimos para alcanzar
bienes materiales. Toda forma de conducta individual u organizada que rompe las reglas
sociales establecidas para vivir en grupo.

La violencia en las etapas de la vida


Tipos de Maltrato

6.4.1 Maltrato Físico.

Lesiones físicas graves: fracturas de huesos, hemorragias, lesiones internas, quemaduras,


envenenamiento, hematomas subdurales, etc.

Lesiones físicas menores o sin lesiones: No requieren atención médica y no ponen en peligro la
salud física del menor.

6.4.2 Maltrato Emocional.

Rechazar: Implica conductas de abandono. Los padres rechazan las expresiones espontáneas
del niño, sus gestos de cariño; desaprueban sus iniciativas y no lo incluyen en las actividades
familiares.

Aterrorizar: Amenazar al niño con un castigo extremo o con un siniestro, creando en él una
sensación de constante amenaza.

Ignorar: Se refiere a la falta de disponibilidad de los padres para con el niño. El padre está
preocupado por sí mismo y es incapaz de responder a las conductas del niño.

Aislar al menor: Privar al niño de las oportunidades para establecer relaciones sociales.

Someter al niño a un medio donde prevalece la corrupción: Impedir la normal integración del
niño, reforzando pautas de conductas antisociales.

6.4.3 Maltrato por Negligencia.

Se priva al niño de los cuidados básicos, aún teniendo los medios económicos; se posterga o
descuida la atención de la salud, educación, alimentación, protección, etc.

6.5.1 ¿Quiénes son maltratadores?

Son todas aquellas personas que cometen actos violentos hacia su pareja o hijos; también
puede ser hacia otros en general.

6.5.2 ¿Por qué maltratan?

Porque no saben querer, no saben comprender, no saben respetar.

6.5.3 ¿Qué características tienen los maltratadores?

1. Tienen baja autoestima.

2. No controlan sus impulsos.

3. Fueron víctimas de maltrato en su niñez.

4. No saben expresar afecto.

6.5.4 ¿Qué características tienen los maltratados?


1. Tienen baja autoestima.

2. Sumisos.

3. Conformistas.

4. Fueron víctimas de maltrato.

5. No expresan su afecto.

6.5.5 ¿Qué se debe hacer para no llegar al maltrato?

Aprender a:

- Comprenderse.

- Comunicarse con calidez y afecto.

- Respetarse.

- Dominar sus impulsos (ira, cólera).

Maltratadores

Violencia Sexual, un asunto de derechos humanos

La violencia constituye un elemento cotidiano en la vida de miles de niños y niñas en el Perú,


siendo la violación y el abuso sexual que se cometen contra este vulnerable sector de la
población, una de sus manifestaciones más dramáticas y extremas. La violación y el abuso
sexual afectan una pluralidad de derechos humanos fundamentales tales como la libertad
sexual, la integridad corporal y mental, la salud integral, la vida en su dimensión más amplia,
comprometiendo el futuro de las víctimas.

Los derechos vulnerados con las agresiones sexuales han sido constitucionalizados a nivel
mundial, como muestra de su trascendencia. No obstante que tales agresiones involucran un
problema de derechos humanos, coexisten al respecto diversas percepciones sociales, muchas
de las cuales lo asumen como de segundo orden, silenciándolo, desconsiderándolo
políticamente y tolerándolo; de modo que la mayoría de violaciones se mantienen en la
impunidad.

Asimismo, los distintos sectores sociales en el Perú, al abordar el problema de los derechos
humanos, no conceptualizan las agresiones sexuales como un problema que afecte
profundamente tales derechos sino, más bien, como un asunto de naturaleza puramente
sexual. Se diferencian así de la comunidad internacional, para lo cual la violencia contra la
mujer es tema de la agenda pública y constituye un problema global que afecta los derechos
humanos, y es un obstáculo para el desarrollo.

Son múltiples los factores que contribuyen a producir y perpetuar la violencia, siendo
fundamental, a nuestro juicio, la socialización, que forma individuos con roles diferenciados y
asimétricos, y coloca a la vez en posiciones de subordinación a las mujeres y de dominación a
los varones, adjudicándoles valores distintos. Al respecto, David Finkelhor sostiene que la
victimización sexual probablemente es tan común en nuestras sociedades debido al grado de
supremacía masculina existente. Es una manera en que los hombres, el grupo de calidad
dominante, ejercen control sobre las mujeres. Para mantener este control, los hombres
necesitan un vehículo por medio del cual la mujer pueda ser castigada, puesta en orden y
socializada dentro de una categoría subordinada. La victimización sexual y su amenaza son
útiles para mantener intimidada a la mujer. Inevitablemente, el proceso comienza en la
infancia con la victimización de la niña.

Factor importante que actúa en la reproducción social de este fenómeno es también el


derecho legitimado que los padres y tutores tiene de utilizar la violencia física y emocional o
sexual como medio eficaz de control y socialización. Se produce así una internalización y
aprendizaje de estas conductas, las cuales se repetirán más adelante, garantizándose su
permanencia. Otro elemento, no menos significativo, es la violencia ofensiva o sutilmente
transmitida por los medios de comunicación, que difunden imágenes y mensajes cargados de
sexo, discriminación y muerte, invadiendo y agobiando permanentemente a personas de todos
los sectores sociales.

6.6.1 Dimensiones de la violencia sexual contra niños y niñas.

Las características de las agresiones sexuales perpetradas contra los niños hacen
prácticamente imposible aproximarnos siquiera a su verdadera magnitud. De otro lado, no
existen investigaciones científicas oficiales que permitan un diagnóstico veraz; tampoco
existen registros rigurosos, elaborados con criterios homogéneos que proporcionen
información cuantitativa adecuada.

Asimismo, los mitos y prejuicios sociales, los obstáculos que se presentan en la administración
de justicia contra quienes deciden denunciar la legislación inapropiada que no recoge las
distintas modalidades de agresión sexual, sin otros tantos factores que impiden acercarnos a
una dimensión más realista de este fenómeno social. Los casos registrados, que corresponden
sólo a algunos denunciados, significarían apenas la punta del iceberg, sobretodo en cuanto se
refiere a violaciones, incestos y todo tipo de agresiones sexuales contra niñas y niños, ya que
por investigaciones no oficiales sabemos que la mayoría de violaciones no se pone en
conocimiento de las autoridades, formando parte en gran medida de la criminalidad oculta.

Si bien es virtualmente imposible contar con cifras exactas, algunos estudios ofrecen una
aproximación, la cual constituye una referencia alarmante.

Prado Saldarriaga concluyó en una investigación:

Que los delitos contra las buenas costumbres son un problema de importancia, ya que estas
infracciones se mantienen en el tercer lugar de mayor frecuencia en el país.

Que las violaciones en menores de edad constituyen el atentado de mayor registro en los
últimos 20 años.

Que la mayor incidencia de infracciones sexuales se registra en las zonas urbanas,


principalmente en el departamento de Lima.
Que los autores de este tipo de delitos presentan mayor constancia en el grupo etario de 18 a
27 años, y entre personas con educación básica regular.

Que la criminalidad sexual sigue una tendencia ascendente en los últimos años en el Perú.

6.6.2 Consecuencias de la violación y el abuso sexual.

En cuanto a las consecuencias, estudios realizados a nivel internacional concluyen que las
agresiones sexuales perpetradas contra un niño impactan gravemente su mundo interno,
destructivos en la vida de la niña o niño. Dichos estudios sostienen que estas agresiones
producen en la víctima serios trastornos sexuales, depresiones profundas, problemas
interpersonales y traumas que pueden ser permanentes e irreversibles, incluso en algunos
casos pueden ocasionar la muerte por traumatismo o suicidio, efectos que requieren
intervención profesional inmediata.

Al respecto, el Dr. David Finkelhor, del Programa para el Estudio de la Violencia Familiar de la
Universidad de New Hampshire, en una investigación realizada en 1980 con una muestra de
796 estudiantes de colegio, encontró problemas de sexualidad y bajos niveles de autoestima
en aquellos participantes que habían sido victimizados sexualmente durante su niñez. El Dr.
Nahman Greenberg, psiquiatra e investigador de la Escuela de Medicina de Illinois y Director
de la Unidad de Servicios por Abuso a Niños (CAUSES), en su escrito "La epidemiología del
abuso sexual" (1979) plantea la existencia de un alto riesgo de trauma mental para las niñas y
los niños que han sido envueltos por adultos en actividades sexuales.

En la práctica clínica con jóvenes y adultos (as) que han sido abusados sexualmente durante su
niñez, se han encontrado:

1) Dosis internas de emociones, como desesperanza, minusvalía, vergüenza, culpa e ira,


acompañadas de inhabilidad casi total para manejarlas. La víctima siente terror al identificarla
y en algunos casos invierte dosis inmensas de energía en reprimirlas. En el caso de ira, si ésta
se expresa, los varones tienden a dirigirla hacia fuera, siendo agresivos con otras personas,
mientras que las mujeres tienden a dirigirla hacia ellas mismas, envolviéndose frecuentemente
en comportamientos autodestructivos, mutilándose con cortaduras, quemaduras o golpes y
realizando intentos de suicidio.

2) Una gran dificultad para confiar. La misma entorpece grandemente el proceso de terapia.

3) Poca habilidad para establecer relaciones con pares.

4) Desbalance en las relaciones que se establece, en las que tiende a ocupar una posición
inferior. Es común que la mujer abusada sexualmente en su niñez se convierta en esposa
maltratada.

5) Temor a convertirse en agresor o agresora.

6) Problemas en su sexualidad.

7) Neurosis crónica de origen traumático.


La conveniencia de regular jurídicamente la violencia familiar se fundamenta en la necesidad
de encontrar mecanismos para proteger los derechos fundamentales de los integrantes del
grupo familiar frente a los cotidianos maltratos, insultos, humillaciones y agresiones sexuales
que se producen en el ámbito de las relaciones familiares.

Si bien es cierto que las manifestaciones de violencia familiar no se producen exclusivamente


contra las mujeres, son éstas -a los largo de su ciclo vital- las afectadas con mayor frecuencia.
De este modo, la casa constituye un espacio de alto riesgo para la integridad de mujeres y
niños, derivándose de ahí precisamente la denominación de violencia doméstica o familiar.

Resulta evidente, sin embargo, que el agente de la violencia no se limita siempre a dichos
espacios; encontramos casos de agresiones en las calles, los centros de estudio y/o trabajo y
en general los espacios frecuentados por las víctimas.

De otro lado, para interferirnos a mecanismos legales de protección frente a la violencia


intrafamiliar es importante precisar primero dos conceptos:

I. ¿cuáles son los componentes de todo aquello que calificamos como mecanismo legal
o, de manera más amplia, el sistema jurídico?, y
II. ¿a qué acudimos cuando hablamos de violencia intrafamiliar?

El sistema jurídico tiene tres componentes básicos:

El primero, la ley. Es la norma escrita, la que encontramos en los códigos y en las disposiciones
legales. Es importante porque tiene carácter universal, es decir, de aplicación general para
toda la sociedad desde el momento en que se encuentra vigente. Un ejemplo es el Código de
los Niños y Adolescentes, que es precisamente el texto de la Ley, el componente central de lo
que significaría un mecanismo legal de protección a niños y adolescentes.

Un segundo componente es la institucionalidad. Es decir, todos aquellos operadores de la


administración pública o privada que están involucrados en la aplicación de este componente
normativo, de la ley escrita. Es un componente clave cuando hablamos de mecanismos legales
de protección frente a la violencia familiar. Son las instituciones que nos ofrecen la sociedad y
el Estado para hacer realidad aquello que disponen las normas legales.

Un tercer componente es el relativo a lo cultural. Alude a la idiosincrasia, a la ideología que


está detrás de los aplicadores de la norma. Pero no sólo de ellos, sino también de quienes la
concibieron y de aquellas personas que, en determinado momento y frente a un hecho
concreto, deciden acudir y solicitar su aplicación.

Estos tres elementos son claves para entender todo lo que significa el problema de los
mecanismos legales en una sociedad determinada.

Hecha esta precisión, pasaremos a definir lo que entendemos por violencia familiar. La misma
alude a cualquier acción, omisión o conducta mediante la cual se infiere un daño físico, sexual
o psicológico a un integrante del grupo familiar -conviviente o no-, a través del engaño, la
coacción, la fuerza física, la amenaza, el caso, entre otros.
La mayoría de casos de violencia se producen donde existe una relación de poder, de
jerarquía. Tanto en los casos de violencia sexual como familiar, podemos apreciar que existe
una relación del fuerte contra el débil. Muy rara vez escucharemos hablar de la violencia del
niño contra su padre. Por lo general, cuando los hijos expresan violencia contra sus padres se
trata de padres mayores, muchas veces dependientes de sus hijos, y de hijos que los superan
en fortaleza física.

El elemento de poder puede estar relacionado a la ubicación en el contexto familiar: padres-


hijos, tíos-sobrinos; o también por la edad: adultos-niños; o por relaciones de jerarquía:
marido-mujer. Estos son, pues, elementos claves que debemos tener presentes al hablar de
violencia intrafamiliar.

6.7.1 Manifestaciones más frecuentes de violencia intrafamiliar.

1. El maltrato físico. Su explicación es obvia; se refiere a todas aquellas acciones violentas que
dañan la integridad física de las personas. Por lo general, es un maltrato visible. Puede
afirmarse que fue el tipo de maltrato que propició todo este proceso de búsqueda de
respuestas legales, por tratarse de la agresión más evidente.

2. El maltrato psicológico. Que se refiere a toda aquella palabra, gesto o hecho que tienen por
objeto humillar, devaluar, avergonzar y/o dañar la dignidad de cualquier persona. Esta es una
manifestación de violencia mucho más difícil de demostrar, sobretodo en los casos en que se
produce en el interior de un grupo familiar.

3. La violencia sexual. Que es toda manifestación de abuso de poder en la esfera de la vida


sexual de las personas, pudiendo ser calificada o no como delito. Decimos esto porque,
actualmente, algunas manifestaciones de violencia sexual son ignoradas por nuestra
legislación penal. Pueden ir desde imposiciones al nudismo hasta la penetración anal o vaginal.
Estos últimos supuestos son considerados por nuestra ley como delitos de violación.

5.2 Contra la Violencia Familiar.

A fines de 1993 se promulgó la Ley 26260 que establece la política de Estado y de la sociedad
frente a la violencia familiar. Esta ley constituye un recurso complementario al Código de los
Niños y Adolescentes porque reconoce como actos de violencia familiar los de maltrato físico y
psicológico entre cónyuges, convivientes o personas que hayan procreado hijos en común,
aunque no convivan, y de padres o tutores a menores de edad bajo su responsabilidad.

Hasta ahora, la Ley 26260 ha sido difundida básicamente como una ley de protección a las
mujeres frente a la violencia familiar. Sin embargo, sus alcances protegen a estos dos grupos
humanos que mayoritariamente son afectados por estas manifestaciones de violencia: a las
mujeres y a las niñas y niños. En este sentido, constituye un recurso que creemos puede ser
utilizado y redimensionado para proteger a los niños y niñas frente al maltrato en la familia.
Esta norma tiene como objetivo fundamental comprometer al Estado en la erradicación de la
violencia familiar. Está destinada a prevenir y proteger a las personas que son víctimas de
violencia en el ámbito de sus relaciones familiares. Su importancia radica en plantear medidas
en diversos niveles, siendo las más urgentes de atención:
1. Las acciones educativo-preventivas: Tienen como objetivo fortalecer la formación escolar y
extraescolar en la enseñanza de valores éticos y humanos, de relaciones humanas igualitarias
para, precisamente, prevenir que se sigan reproduciendo las relaciones de jerarquía que
ubican a unas personas en desventaja frente a otras, y que constituyen causa importante de la
violencia en el interior de la familia.

2. Las acciones organizativas: La Ley 26260 se plantea entre sus objetivos promover la
participación de la comunidad en la prevención y denuncia de maltratos producidos dentro de
la familia. La idea es que la organización comunal pueda participar en el control y seguimiento
de las medidas que los jueces adopten frente a casos de violencia familiar.

3. Instalación de servicios: Esta Ley ofrece la posibilidad de instalar servicios especializados. En


ellos se ubican las delegaciones policiales para menores, las delegaciones para mujeres, e
igualmente plantea reforzar las delegaciones policiales que existen con personal especializado
para atender problemas de violencia familiar. Del mismo modo, plantea la necesidad de crear
hogares temporales de refugio para víctimas de violencia a nivel de los gobiernos locales. Un
aspecto importante que ofrece esta Ley, y que antes no había sido considerado en ninguna
otra norma, es que se puedan diseñar programas de tratamiento a los agresores para evitar,
precisamente, que el maltrato continúe y se multiplique.

4. Acciones de capacitación: Dirigidas a los agentes de las instituciones que constituyen uno de
los componentes del sistema jurídico: policías, jueces y fiscales.

5. Acciones legales: Esta Ley ofrece mecanismos de carácter sumarísimo. Esto significa
celeridad, inmediatez, es decir, un contacto directo de la autoridad con la víctima. Es un
procedimiento, en principio, que no debería ser obstaculizado por ningún tipo de formalismos.
Lamentablemente, la legislación se enfrenta en este aspecto con el componente cultural
señalado originalmente. Porque nuestros jueces, en general, no han estado acostumbrados a
aplicarse este tipo de legislación.

Violencia familiar: Mecanismo legales de protección

LA VIOLENCIA FAMILIAR EN EL PERÚ

En el Perú, la violencia familiar desde espacios externos se explica desde su herencia colonial e
histórica irresuelta, que se viene arrastrando pese a que la sociedad ha cambiado
enormemente. "Es sobre este piso sobre el cual tenemos que leer la dramaticidad del
problema de la violencia, la omnipresencia de la violencia en el Perú."

La violencia familiar que se desarrolla en el interior de la familia, comprende una dinámica de


tres etapas, constituyéndose en un círculo vicioso:

Se va creando tensiones entre víctima y victimario. Empieza por el abuso psicológico en la


medida que los insultos o desprecios van creciendo, luego viene la explosión de rabia y la
víctima es golpeada, terminando con heridas y golpes.

El periodo de reconciliación, el agresor pide perdón, se disculpa, hace todo para convencer;
esta conducta cariñosa completa la victimización.
Etapa de ambivalencia. La víctima no sabe que hacer. Piensa: "Me golpeó, pero me trata con
cariño"…pasa el tiempo y se repite la primera fase, de esta manera se completa el círculo.

Los miembros de la familia que resultan más afectados son las mujeres, los niños, los
adolescentes y los ancianos, por ser más vulnerables dentro de la familia patriarcal.

El Estado peruano ha reconocido lo alarmante, grave y perjudicial de este problema y se ha


pronunciado a través de la Ley 26260 publicada el 24 de Diciembre de 1993, la Ley de
protección frente a la violencia familiar. Artículo tercero: Es política permanente del Estado
peruano la lucha contra toda forma de violencia familiar, debiéndose desarrollarse con este
propósito acciones orientadas a encaminar el fortalecimiento de las instituciones como: El
Ministerio de la Mujer y del Desarrollo Humano (PROMUDEH), es la encargada de elaborar,
coordinar y ejecutar las políticas y hacer el seguimiento de programas y proyectos que
aseguren un adecuado desarrollo psicosocial de las víctimas de violencia familiar. Realiza una
labor constante dirigida a lograr la más amplia difusión de la legislación sobre la violencia
familiar a través de:

Centro de emergencia de atención a la mujer.

Implementación de módulos de capacitación a distancia.

Implementación del plan piloto de conciliación extrajudicial.

Creación de casas de refugio para víctimas de violencia.

Módulo piloto de atención contra la violencia familiar "Emergencia-mujer", que ofrece siete
servicios: Comisaría de la mujer, asesoría legal, conciliación, asesoría psicológica, asistencia
social, médico legal y fiscal.

En el ámbito nacional en 1997, atendieron 68 091 casos que afectan a 79 873 niños y
adolescentes. Encontrándose en cuanto a materias conciliables al cumplimiento obligaciones
de alimentos (37%), seguido de casos de régimen de visitas y tenencias (10%) y sólo el (0.6%)
lo referido a los casos de violencia familiar

Más de 100 mil casos atendieron DEMINAS en 2005 con las conciliaciones. Las estadísticas
señalan que el 40% de los casos son de denuncias por alimentos y maltrato, los casos de
violencia familiar alcanzan el 20% y el de los niños no reconocidos llega al 12%. "55 de cada
100 adolescentes sin educación han estado alguna vez embarazadas, y 47 de cada 100 ya son
madres."

Es necesaria que la violencia familiar sea llevada por un experto profesional, que elabore un
planeamiento social, a partir del cual se ejecuta planes, programas y proyectos sociales. Una
eficiente intervención profesional frente a la violencia familiar requiere:

Explicarse adecuadamente la ausencia de articulación entre las diversas propuestas hasta hoy
gestadas en los diferentes espacios por un lado y las posibilidades reales de intervención
profesional por otro.
Mirar como construimos nuestra identidad profesional y que factores inciden en la dinámica
de los mismos.

Asumir las prácticas pre-profesionales como espacios desde los cuales sea posible fortalecer
las líneas de acción.

En el Perú, las experiencias de coordinación y acciones multisectoriales para enfrentar la


violencia familiar son de larga historia y se remontan a la creación de la primera Comisaría de
Mujeres del Perú en 1988.

En ese ámbito, se evidencia un interés estatal por mejorarlos y crear espacios especializados.
Desde 1999 viene impulsándose desde el Ministerio de la Mujer una experiencia de Módulos
Integrales de atención a los casos de violencia familiar denominados "Centro Emergencia
Mujer".

Otra instancia que atiende la violencia es el Servicio de Salud a través del Programa MAMIS
(Módulo de Atención al Maltrato Infantil y Sexual), que es una instancia interdisciplinaria que
funciona en los Centros de Salud y coordina las acciones relacionadas con la detección,
atención y registro de los casos de violencia familiar.

El interés del Estado peruano por erradicar la violencia familiar tuvo su expresión en el
establecimiento del año 2000 como el Año de la Lucha Contra la Violencia Familiar.
Reconociéndose de este modo que la violencia familiar es un grave problema que daña la paz e
integridad de la familia y que vulnera los derechos de la mujer y de los niños.

En septiembre de 1998 se creó el Grupo Impulsor de Hogares Libres de Violencia Familiar –


GRUPFAM, como instancia temporal, destinada a realizar la evaluación de los resultados de la
aplicación y difusión de la Ley 26260 y su reglamento, así como los logros de las acciones
llevadas a cabo, en el marco de afirmación de los valores femeninos.

El 26 abril de 2001 fue creado el Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual en el
seno del Ministerio de Promoción Social de la Mujer y el Desarrollo Humano como órgano
encargado de diseñar y ejecutar, en el nivel nacional acciones y políticas de prevención y
apoyo a las personas involucradas en hechos de violencia familiar y/o sexual.

Experiencias de trabajo intersectorial en el Perú

La Mesa Nacional multisectorial para la prevención y atención de la violencia familiar, creada


desde 1997, es una instancia tripartita de coordinación de acciones y concertación de objetivos
de naturaleza intersectorial e interinstitucional con envergadura nacional. En ella se
encuentran representados todos los sectores públicos con responsabilidad de atender la
violencia familiar desde sus distintos mandatos específicos.

Así son miembros de la Mesa: el Ministerio de Educación a través de su Oficina de Prevención


Integral de la Violencia, el Ministerio de Salud tiene dos representantes: uno del Instituto de
Salud Mental y la Responsable Nacional del Programa Mujer, Salud y Desarrollo, el Ministerio
de la Mujer con dos representantes: una del Programa contra la Violencia Familiar y Sexual y
una representante de la gerencia de Promoción de la Mujer, el Ministerio de Justiciia
representado por un miembro del Consejo Nacional de Derechos Humanos, una Fiscal de
Familia representa al Ministerio público y asiste también una representante de la Comisión de
la Mujer del Congreso de la República.

En diciembre de 1998 la Mesa impulsó y obtuvo la firma de un compromiso formal de los


Ministerios de Salud, Justicia, Educación y de la Mujer de coadyuvar acciones para la
prevención de la violencia familiar en el Perú. La coordinación de la Mesa es rotativa, se reúne
cada mes y guía su trabajo por un plan concertado a comienzos de cada año.

La Mesa Nacional multisectorial para la prevención y atención de la violencia familiar

Normatividad contra Violencia Familiar en el Perú

El 24 de diciembre de 1993 se promulgó la Ley 26260 que estableció la política del Estado y de
la sociedad frente a la violencia familiar desde un enfoque preventivo y no penal. En su intento
por lograr el mejor marco normativo posible en esta materia, se han realizado varias
modificaciones a este dispositivo, la última de ellas en julio de 2000. Un avance legal
importante es la derogación del dispositivo de le Ley 26872, sobre conciliaciones
extrajudiciales.

Al interés por una mejora constante del marco normativo se contrastan los problemas en la
aplicación que son de diversa índole. Asimismo, de acuerdo a la Ley, los Médicos del Sector
Salud están facultados para otorgar Certificados Médicos, que en el caso de violencia familiar
tienen pleno valor probatorio. Sin embargo, los Médicos sienten temor de otorgar estos
certificados debido a que piensan que serán citados al Poder Judicial generándoles gastos y
pérdida de tiempo.

También son numerosas las quejas respecto de la atención policial, aunque según la Defensora
Especializada en los Derechos de la Mujer, la policía suele responder rápidamente frente a
ellas modificando la irregularidad detectada.

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