LA CONDUCTA
LA INTERACCIÓN ENTRE EL HOMBRE Y SU MEDIO.
A partir del momento en que un ser humano nace, se encuentra inserto en un medio
ambiente social y en un medio ambiente natural. Desde ese momento y aún durante toda su
vida, estará en constante relación con dicho medio.
De este modo, el ambiente lo influirá, lo estimulará. Cada objeto que toque, la forma en
que lo alimenten y lo cuiden, los seres que entren en contacto con él, le mostrarán al niño
características del mundo en que nació. Ese medio puede ser hostil o amigable, rudimentario o
tecnificado, indiferente o protector.
Pero en esta relación, no se manifiesta el sujeto como elemento pasivo; no recibe las
influencias sin razón alguna. Por el contrario, el sujeto reacciona, elige cosas, rechaza otras, e
incluso modifica el medio de acuerdo con sus necesidades. Es decir, se manifiesta como sujeto
actuante.
Esta relación entre el sujeto y el ambiente es, entonces, bidireccional: el medio influye
sobre el hombre y éste selecciona, rechaza y aún modifica o transforma el medio. Se presenta,
por lo tanto, bajo la forma de interacción.
Así, durante el transcurso de su vida, el hombre es modificado por el medio, al que a su
vez, modifica. Esta interacción presenta dos momentos:
1 – Las características que poseemos, nuestra manera de comportarnos, nuestros gustos y
preferencias, depende del ambiente en que nacimos: de haber ocurrido esto en otro tiempo o
lugar, nuestra manera de pensar o de sentir serían muy distintas. Estas variaciones se dan aún
dentro de las diversas zonas de un mismo país; por ejemplo: los diferentes estímulos que
reciben los habitantes de una zona rural o de una ciudad.
2 – Por otro lado, el hombre se manifiesta como activo transformador del medio,
adaptándolo a sus necesidades. Al mirar un paisaje se ve la mano del hombre como
transformador de la naturaleza. Crea un mundo social y cultural que, además, modifica a lo
largo de la evolución histórica.
En esa interacción o intercambio, las acciones del hombre se manifiestan como una
búsqueda de equilibrio entre sus necesidades y las posibilidades que le brinda el medio. El
equilibrio que logra es dinámico; una vez logrado, se rompe, restableciéndose luego a través
de nuevas acciones.
¿Qué es la conducta?
Las conductas son las acciones del hombre en relación con el medio, manifestándose como
una búsqueda de equilibrio; por ellas se integran nuestras necesidades con las posibilidades
que nos presenta el medio.
Dicho de otra manera:
Conducta es el conjunto de OPERACIONES (fisiológicas, motrices, verbales y mentales)
por las cuales un ORGANISMO EN SITUACIÓN reduce las tensiones que lo motivan y realiza
sus posibilidades.
La conducta implica un conjunto de operaciones. Ellas no ocurren en forma aislada sino
simultánea.
“Llegó y me saludó con un beso, sentí que me ponía colorada. Sólo pude decir ¡hola! No
olvidaré ese día.
¿Qué significa organismo en situación?
Se refiere a la persona en su totalidad, tanto en sus aspectos físicos como psíquicos y a sus
circunstancias, es decir, a sus relaciones con el medio ambiente.
En el ejemplo: la chica que queda sorprendida por el encuentro.
¿Qué quiere decir reduce las tensiones que lo motivan y realiza sus posibilidades?
La conducta tiene un carácter adaptativo; frente a las distintas circunstancias que se van
presentando, cada uno trata de dar respuestas adecuadas en lo biológico, psicológico y social.
Siempre se busca el equilibrio. (Tengo sed, consigo beber)
En el ejemplo: reacciona y dice ¡hola!
Las acciones no son siempre visibles desde el exterior, sino que se manifiestan en dos
dimensiones: la exterior y la interior. La dimensión exterior se refiere a las conductas
observables, tales como una expresión de júbilo. La interior, a las conductas que no se ven,
pero que acontecen, tales como las de un sujeto que permanece quieto, pero piensa.
La conducta, a su vez, se manifiesta en tres áreas:
Área de las expresiones mentales
Área de las expresiones corporales
Área de las expresiones o relaciones sociales (mundo externo)
Cualquier conducta humana ocurre en las tres áreas en forma coexistente aunque siempre
se da en forma predominante en alguna de ellas. Se dice que una conducta pertenece a
determinada área de acuerdo con aquella en la que se manifiesta predominantemente.
Área 1 (de la mente): imaginar, estudiar, amar.
Área 2 (del cuerpo): comer, manejar, sonrojarse.
Área 3 (del mundo social): exponer una lección, concurrir a una cita.
La conducta es el vínculo entre los seres
Desde que nacemos no dejamos de conducirnos. Surge una necesidad y con ella una
conducta que busca satisfacerla a través del vínculo con los demás. La forma en que logremos
vincularnos dependerá de lo que los demás nos posibiliten y de nuestra capacidad de acción.
A lo largo de su vida, cada ser humano va desarrollando una forma peculiar de conducirse,
de vincularse con el medio, fruto de la interacción entre ambos. La experiencia que adquiera
no se pierde, sino que se incorpora a él influyendo en sus conductas posteriores.
De esta manera se irá conformando un estilo propio de conducirse o vincularse, resultado
de esa experiencia previa. El término personalidad designa, precisamente, esa forma particular
de vínculo con los otros seres. Cada persona estructura su personalidad a través de sus
conductas.
Conducta y homeostasis.
Los demás seres de la naturaleza – las plantas, los animales – también establecen una
relación de equilibrio con el medio ambiente físico.
En el plano biológico, la homeostasis expresa ese equilibrio que se da en forma de una
regulación automática. Por ejemplo, si la temperatura del medio exterior baja, se produce en
el organismo la vasoconstricción, que impide la pérdida de calor del cuerpo y produce un
aumento del metabolismo interno. De hecho, todo organismo vivo está en proceso de
intercambio con el medio, tendiendo a lograr con éste un equilibrio, para poder llegar a una
mejor adaptación.
Del mismo modo en el plano psicológico la conducta cumple la función reguladora que la
homeostasis a nivel biológico.
La conducta es una forma de adaptación. Por la conducta el hombre procura una
adecuada adaptación al medio.
Adaptación no significa aceptación pasiva de las limitaciones, por el contrario, por su
naturaleza de proceso dinámico, implica la respuesta activa del sujeto para canalizar sus
necesidades según las posibilidades que el medio pueda brindarle y, aún la necesaria
modificación de este último para satisfacerlas.
Como el intercambio es contínuo, cada conducta es una nueva adaptación o mejor dicho,
una readaptación.
Conducta y personalidad
Las conductas no están aisladas o inconexas respecto del sujeto que las realiza, sino que
están unidas a él, se hallan referidas al marco de su “persona”. Dicho de otro modo, las
conductas no son ciegas ni se dan por azar, sino que representan acciones típicas de un sujeto,
son expresión peculiar de él. Podemos reconocer que determinadas conductas son propias de
tal o cual sujeto: son sus modos de resolver una determinada situación.
Por lo tanto, las conductas son manifestación de la persona, de un “yo” particular, o sea,
expresan su personalidad.
La personalidad no es visible, sino explicable a través del estudio de las conductas, y sobre
todo, del estudio evolutivo de éstas, de la historia personal del sujeto.
Las conductas son lo observable, lo visible de la personalidad, cuya estructura o
conformación subyace a las conductas.
Conducta y personalidad, como términos indisolublemente unidos, marcan el campo de
estudio de la Psicología.
La conducta, al ser observable, puede ser analizada, controlada e incluso puede
experimentarse sobre ella.
En cambio, la personalidad, al ser inferida a partir del análisis de la conducta, puede ser
explicada a través de teorías.
CARACTERES BÁSICOS DE LA CONDUCTA
a)- La conducta sólo puede comprenderse en función del medio en que se manifiesta. Por lo
tanto, es necesario tener en cuenta la situación en que dicha conducta aparece para poder
interpretarla.
b)- La conducta implica conflicto. Toda conducta surge por una necesidad que se genera en el
sujeto. Esa necesidad representa un desequilibrio entre él y su situación. Por ejemplo:
1. La necesidad de aprobación social motiva al sujeto a actuar de determinado modo, ya
sea cumpliendo los dictados de la moda, comportándose como un buen estudiante, etc.
2. El hambre provoca la necesidad de conseguir alimento. El sujeto deberá, entonces,
movilizarse para obtenerlo.
En el ejemplo 1 se presenta un conflicto entre el sujeto y el medio social.
En el ejemplo 2 el conflicto se produce entre el sujeto y su organismo, (medio natural o
físico).
c)- La conducta es una acción readaptadora. Las conductas del hombre tienden a restablecer
el equilibrio roto. En los ejemplos anteriores, las acciones que el sujeto realice le devuelven, ya
en lo biológico como en lo social, la adaptación al medio.
d)- La conducta es un intercambio funcional entre el hombre y su ambiente. Has ahora vimos
que la conducta representa un intercambio entre el hombre y su ambiente. Estos
intercambios pueden ser de dos tipos:
1. materiales
2. funcionales
1. Los materiales implican intercambios de sustancias físicas o químicas; por ejemplo, en la
alimentación se produce un “traspaso” de sustancias entre el organismo y los alimentos.
2. Los funcionales implican cambios o transformaciones que no ocupan un lugar en el
espacio, como las conductas humanas. En la evolución de éstas se va logrando una mayor
independencia respecto de lo material para llegar al manejo de los símbolos abstractos. A este
tipo de intercambios, más liberados de lo concreto, se los denomina funcionales.
e)- La conducta tiende a preservar un estado de integración o consistencia interna de la
persona. A través de la conducta, el sujeto procura preservar la integración de su
personalidad. Al existir conflicto, la estructura del “yo” buscará resolverlo sin lesionarse a sí
mismo, sin desintegrarse o entrar en franca contradicción entre lo que aspira hacer y lo que
hace. Por lo tanto. El sujeto tiende a fortalecer su personalidad a través de sus conductas.