0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 138 vistas25 páginasTango - Origen
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1. De cuando el tango atin no era
En busca de sus primeras manifestaciones
Tango de antes, te has callado
para no hablar del pasado.
Homero Manzi
Desde comienzos del siglo XX, las diferentes teorfas acer-
ca del origen del tango han intrigado a muchos investigadores y
practicamente no hubo libro sobre la historia de nuestra musica
que no sintiera la obligacién de arriesgar una hipotesis. Uno de los
grandes problemas giraba en torno al propio término “tango”.
La etimologia y el ingreso al Rio de la Plata de la palabra poco
contribuyen a esclarecer el porqué de la existencia de esta musica.
Sin embargo, la correcta lectura de algunas menciones tempranas
en actas y documentos puede sernos de gran ayuda.
Entre las mas antiguas hay una de 1789; otra, hoy ya famosa, es de
1802 e informa de una “casa y sitio del tango”. En 1807 y 1808 vuelve
a registrarse el término, esta vez en actas del Cabildo de Montevideo,
donde se habla de “los tangos de negros” y de la necesidad de que
el gobernador Francisco J. Elio los prohiba. Pero za qué se referian
exactamente todos estos documentos?
El nombre de la nostalgia
“Tango” fue una palabra de circulacién corriente entre los escla-
vos africanos. Se creyé ver en ella, entre algunos de sus sentidos, al
lugar de reunion para practicas religiosas, un sitio vedado para los
ojos profanos del hombre blanco e incluso del negro no iniciado.
Pero también se adjudicé este término al sonido que producian los
tambores cuando se golpeaban sus parches (“tan-g6”). Al respecto,18 Nueva historia: del tango
stas cuestiones, José Gobello, se pregunta, valida.
e, por qué i sonido.
mente, e afectada para reproducir ese s
demasiado a
- que algunos instrumentos sobrevivientes de aquella
Cabe destacar Ve égicas variaciones, hoy son utilizados para e|
enas .
con pequ pprovisar con dos clases de tamboriles, el repi-
é a, .
poe Lim|
candombe; y que ,, iano (tenor abaritonado), se perciben ciertos
que (contralto) eet “tan-g6”. Mazacallas, palillos, porongos,
acentos, pero cific! ‘quijadas, hueseras, quisanches, sopipas, macts,
ras, marimbas, WMonsiguen. Ningtin elemento, ninguna com.
‘usiones ni siquiera lo sugieren. Entre los defensores
matopEyico se encuentra Joan Corominas,? quien
oe ga vasta obra critico-ctimol6gica recurre a una voz normanda del
siglo XVI, al cabaretaleman (Jingel-tangel) y aun tambor de Honduras,
al tiempo que rechaza el Jatin: propuesto por otros autores.*
Sin embargo, hay referencias incluso de comienzos del siglo XIX
que permiten establecer que “tango” designaba, en realidad, un lu.
gar de encuentro. En 1836 el geégrafo Esteban Pichardo anotaba en
su diccionario de cubanismos que la palabra aludia a “una reunién
de negros bozales para bailar al son de sus tambores o atabales”4
Pero Pichardo no afirma que reproducia el sonido de esos atabales,
tacua
piques y bombo:
binacion de perc!
de este origen ono
sino que fueron otros quienes lo hicieron por él.
Un siglo y medio mas tarde, el propio Gorominas lama la aten-
ci6n sobre la presencia de tamgu o tutigu (“bailar”) en dialectos del
Niger central, aunque no los toma demasiado en cuenta (en su opi-
nin, son palabras “de difusi6n meramente local entre los idiomas
bantties”). No obstante, esta idea resulta mucho mas firme que su
primera mocién onomatopéyica.
1 José Gobello, “Tango, vocablo controvertido”, en Jorge B. Rivera y otros, La
historia del tango, t. |, Buenos Aires, Corregidor, 1976, p. 57.
2 Joan Corominas y José A. Pascual, Diccionario critico etimolégico castellano
ehispanico, t. V, Madrid, Gredos, 1991 (3* reimpr.), pp. 405-406.
3 En latin, tango es la Primera persona del singular del indicativo de tangere y
admite varias acepciones, aunque ninguna satisfactoria para establecer un
vinculo con el tango rioplatense.
4 pd Pichardo, Diccionario provincial de voces cubanas, Matanzas,
© la Real Marina, 1836, p. 242.De cuando el tango atin no era 19
En Africa, los negros se reunian en los “tangos” para desarrollar
sus ritos, y en el Rio de la Plata continuaron Hamando de ese modo
a los cotos reservados para uso exclusivo de su comunidad. Si el vo-
cablo se extendi6 por toda América, arraig6 tinicamente alli donde
a los esclavos se les permitié tener un sitio en el que continuar sus
practicas. La palabra se habria afincado en los lugares en los que
los negros no padecieron la crueldad de Alabama, donde pudieron
gozar de una restringida licencia para reunirse en sociedad: la
Argentina, la Banda Oriental, la isla de Cuba.
Mientras tanto, se escribian “tango” y “tambo” sin hacer mayo-
res distinciones. En el quechua, témpu 0 tanpu (cuyo significado es
“campamento”, “acantonamiento”) fue anterior a la introducci6én
de “tango”. Su forma “tambo”, establecida para el castellano en
1647 por Juan de Soldrzano Pereira,® ya aparece hacia 1541 en un
documento chileno, y en Buenos Aires no era desconocida. Por ello
quiza se alternaba “tango”, todavia extrajio al periodismo y a los fun-
cionarios gubernamentales, con el mas corriente “tambo”.
En 1810, segtin las primeras noticias (y quejas de vecinos) que
han Ilegado hasta nosotros, en los sitios denominados “tangos” se
bailaba. Era el lugar del baile y no el nombre de la danza. Podria
suponerse que, por extensi6n, “tango” paso a ser también la musica
que se bailaba alli? De hecho lo fue, pero en otro momento y por
otras razones.
Ocurre que en Espafia también circulaba esta palabra. Aunque
imposible de disimular, la presencia de un tango andaluz durante el
siglo XIX fue omitida por varios historiadores del tango rioplatense.
Aparece como voz importada de Cuba, dado que la propia musica
del tango andaluz es de raiz afrocubana. Cuando el tango andaluz
se convirti6 en moda en Sudamérica, entre 1870 y 1880, la danza
de los negros (a la que se denominaba “milonga”) paso a lamarse
“tango”, quizd por algunas lejanas y sospechosas analogias. Quie-
re decir que la misica y el baile que los negros practicaban en sus
“tangos” poco o nada tuvieron que ver con la del tango que luego
se difundiria. Los instrumentos que ellos usaban no conseguirian la
musicalidad que acab6 imponiéndose; a lo sumo, establecieron su
5 Juan de Solérzano Pereira, Politica indiana, libro Il, Madrid, Matheo Sacristén,
1736 (3* reimpr.), p. 112 y ss.20 Nueva historia del tango
Por otra parte, viejos grabados registraron y,
exactament€ lo contrario de la coreografia , qd
s el tango / Chicoba, que se difuy ace; Dead
evideo. El escritor Vicente Rossi den ndis hac,
aba de un candombe.® ‘Uncig aie
, maneras, “tango” reemplaz6 a “milonga” y se ¢, °
jon de un estilo musical que continug comvinis
hoy. Aunque con este sentido, la Volucig.
ente del término africano, snodes
le
a de Cuba. Recuérdese la exp},
icacii
femica.
base rium D baj
- ile
Jo anterior €
pareja suelta
Ejemplo de
1866-1867 en Mont
almente se tat
mus
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en la denominac
nando hasta ser lo que €s
procede directam
a su vez la requis
Cuba, en 1836.
1 Rio de la Plata adquirié dos veces e|
blo. En tiempos coloniales, este se empleo para eat Voca-
gar de reunién especifico; luego volvi6 a entrar para dar n un ly.
una danza relacionada con ese mismo sitio. Fueron dos lle Ombre 4
muchos anos (y muchos kilémetros) de distancia entre neg con
urante cierto ti or : = es oO
mas décadas del Sears palabras polisémicas, pero en tas it
las redujo a un solo significado: el a
conocemos actualmente.
es.
“tango” no
én
panol; y este
que daba Pichardo, en
Como puede verse, €
éTango de los negros?
Vimos que, en i n
; 7 en un comienzo, “tango” designaba un lugar. Y que con
este significado la pz fe en
gni icado la palabra lego al Rio de la Plata h: : : los X
ate del Ahi al acia los sig
nan z ocedente del Africa, junto c i rt eae V y
ane ‘on la importacié a
Tao fa dan “y con ste ono sherk P i6n de escla OS.
vez la tomé de la propiz “AS ‘ oe : la tomé ibe
ia u vez la ton
ia Afia a naan m6 de Cuba, que a su
n cl interin, la miisica de los negros
enla regio ~
On sufri j
im
lo que habia sido une nantes Mutacione:De cuando el tango atin no era 21
Rae
ze TANGO 5 ia
La llustracién Argentina, n° 33, 30 de noviembre de 1882. Con el titulo
“El Tango”, se muestra un baile de pareja suelta.
La cantidad de esclavos ingresados en toda América sdlo puede con-
jeturarse, ya que no siempre se trataba de un trafico documenta-
do. Calculos prudentes varfan entre diez y quince millones, aunque
cada autor reconoce que le faltaron fuentes 0 periodos enteros por
consultar. Quiere decir que la cifra real debi de ser superior; y Bue-
nos Aires y Montevideo, como puertos importantes para la trata de
africanos esclavizados, tuvieron un porcentaje significativo de aque-
llos millones. Por decirlo de otra manera: en servicio permanente
o de paso (no sdlo eran puertos de arribo, sino también de transito
hacia otras regiones, como Santa Fe, Cordoba, Corrientes, Misiones,
Tucumén, Salta, mas los caminos a Asunci6n, Potosf, Valparaiso y
desde esta tiltima hacia el Callao), hasta bien entrado el siglo XIX,
las ciudades del Plata contaron en todo momento con una gran Cuo-
ta de negros esclavos.
A medida que fueron pasando los aiios, la relativa laxitud en el
trato entre amos y esclavos afincados progres6 en franca permisividad
por parte de los primeros y en beneficios hasta entonces inéditos para
los ultimos, quienes aun dentro del marco inhumano que impli-22 Nueva historia del tango
) pudieron contar con algun tiempo libre y
aci i «
ue desarrollar ocupaciones Propias. Lim; 0
micas independientes, consiguies,,.°
iali ne)
mia para socializar Con sus pares ¢y°"
Sen q
caba su explotacior
ciertos lugares dom a
para realizar Iabores econ®
cambio una mayor autonor
aspect ies antes, los “tangos” eran sus puntos de ence,
wo Tacia 1830 algunos emancipados ye habit progresad =
en duenos de sus propios lugares le baile ( Teunione,
segin algun documento de €poca), con facultades ak.
‘itar su habilitaci6n formal. Por lo general, seguian
yos para gente de sus etnias, y tal cardcter de
gueto autoimpuesto sin duda debi6 alimentar algtin recelo vecinal y
una mayor desconfianza por parte de las autoridades.
\bundan Ios testimonios de aquellos bailes de negros, aunque
sesgadamente descriptos. Y por cierto no conviene sobreestimar su
influencia: no hay constancia alguna de que dichos bailes deriyasen
més tarde en forma directa en el tango.
convertirse
del tambor”,
cientes para so
siendo sitios exclusiv
Es [...] por la llegada de la habanera cubana al puerto de
Buenos Aires a través de la ruta comercial maritima trazada
entre el Rio de la Plata y las Antillas, que se sefiala aquel
momento germinal del tango hacia mediados del siglo XIX.
La habanera es una musica de las denominadas de ida y
vuelta, cantada o instrumental, de ritmo lento y compas
cuaternario originada en Cuba. Tras su llegada a Europa,
se desarrolla bajo dos modalidades: el tango-habanera, de
caracter popular, y la habanera de salon. Esta ultima, también
conocida como tango americano, nace cuando los composi-
tores europeos la adaptan y estilizan para los bailes de salon
x oe den Le, So cane tanto en el Viejo Continente como
Europa y Sue iene alin lalidad que adquirié la habanera en
latteada por los , asta nuestras tierras fue la teatral, POPU-
minada tengo Spanoles a través de las zarzuelas y deno-
cuyas pring o andaluz. Como derivado del tango flamenco,
XIK y cuya qestache eiatan de la segunda década del sislo
fal Goniel ‘arte Se debe también al intercambio cultu-
ciertas, moditicacte americano, el tango andaluz presentaba
camaval y-al ‘iones, Con su llegada a las comparsas de
¥2'teatro, el pasaje de las guitarras a los instru-De cuando el tango atin no era 23
mentos de orquesta o al Piano conllevé Ia introduccién de un
nuevo acomparfiamiento proveniente de la habanera, popular
por entonces en Espafia y afin con el ritmo basico del tango
flamenco. Es este tango modificado el que llega a Buenos
Aires a través del teatro en 1860 y que comienza a populari-
zarse una década después. [...] No obstante la complejidad
de combinaciones musicales y Sus desarrollos tanto en el
ambito local como a través del comercio maritimo, [el histo-
riador Roberto] Selles agrega otros dos tipos de tango, que
ubicaremos aqui en un segundo nivel. Estos serian el tango
netamente de influencia habaneril y el tango negroide. Este
ultimo, considerado en funcién de su similitud nominal, pero
que correspondia a la danza de origen africano arraigada en
América hacia mediados del siglo XVIII, poco tendria que ver
con las otras modalidades de tango sefialadas. Su caracter
subsidiario es claramente evidenciado en la omisién de los
historiadores: “En la década iniciada en 1881 convivian en
Buenos Aires tres especies musicales populares, que diferfan
en su dibujo melddico pero que tenfan un ritmo en comtn: la
habanera, la milonga y el tango andaluz” (Gobello).”
Algunos ensayistas pretendieron encontrar un nexo —una especie
de “eslab6n perdido”— entre las expresiones afro mas puras y el tan-
go del siglo XX, cuyas formas irfan definiéndose en las dos tiltimas dé-
cadas del XIX. A menudo ese vinculo consiste inicamente en la
menci6n de unos pocos compositores y musicos conocidos de origen
afroamericano. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta que fueron
posteriores a 1850. Como ejemplos cabe mencionar, entre otros, al
violinista y guitarrista Eusebio Aspiazi, nacido en 1865; al pianista
Rosendo Mendizdbal, en 1868, y al violinista Carlos Posadas, de 1874.
Tampoco se consideré que ninguno de ellos presenta en sus composi-
ciones de tango —ni en sus tangos mas tempranos— ningan clemen
to capaz de ser reconocido como una conexi6n con la musica tribal
7 Jimena Anabel Jauregui, Otros tangos: origenes mediticos del tango en ef
teatro y la danza, ponencia presentada en las VI Jornadas de Jévenes Inves-
tigadores, Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 2011.24 Nueva historia de! tango
nn determinados €asos UN COMPOositor inte,
os s6lo por equivocaci6n. El ejemplo We
matico tal vez sea el del bandoneonista Domingo San Cruz, a ar
se le adjudicd ascendencia africana guan e en vere ad no la tenia, Ot
seen no engaioso ha sido Ia historia oral, embrollaca por informa?
que ya estan a demas adas generaciones de distancia de aquellos dias
de los esclavos, ni que €
Ia lista de miisicos neg
83
Mucho palabrerio sobre una melodia sencilla
En Buenos Aires, los antecedentes del tango estan conformados a
la interaccién de la muisica criolla tradicional y la musica europea de
moda. Los ritmos europeos Sé describiran sucintamente més adelante;
onos por ahora en los nativos.
centrém:
El cuadro musical propio del Rio de la Plata se habia conformado
durante la Colonia, proveniente de la fusion de dos grandes cancio-
neros: el occidental (de la Sudamérica hispanica) y el oriental (de la
Sudamérica portuguesa), rectores los dos del folclore no aborigen
de todo el continente.* Frutos hibridos del periodo colonial, con
puntos radiantes en las capitales de Pert y Brasil, ambos cancione-
ros fueron descendiendo por sus rutas naturales: el occidental lo
hizo siguiendo el camino de Lima-Santiago de Chile; el oriental, el
de Rio de Janeiro-Buenos Aires. El acercamiento de los litorales Pa-
cffico y Atlntico a la altura de lo que habjan sido las provincias del
Plata logré que la regién central de la Argentina fuese una rica zona
de intercambio. Toda ella se define como el area del “cancionero
criollo occidental”. De esta unidad general tomaron su repertorio
los cantantes de la region bonaerense, dando preferencia dentro de
ella a las manifestaciones de aquello conocido como “cancionero
platense”.
Entre segura y probable, la incidencia del cancionero platense
abarca una superficie de casi un millén de kil6metros cuadrados en
torno al Rio de la Plata, lo que trasladado a un mapa resulta ser una
amplia circunscripcidn oval cuyo centro cae més o menos por Ia isla
Martin Garcia.
8 Carlos Vega, Panorama de la musica popular argentina: con un ensayo sobre
Ja clencia del folklore, Buenos Aires, Losada, 1944, pp. 153-209.De cuando el tango atin no era 25
Grabado en la caratula de El Relampago, del pianista Ricardo S. Alu,
una partitura de “coros y tangos” de zarzuela, Montevideo, 1869.
Los cantores del cancionero platense interpretaban ritmos que ja-
mas se apartaban mas al norte o mas al sur de una especie de “franja
folclérica” determinada por el eje Cuyo-Buenos Aires, facilmente
identificable. Su influencia primaria iba de océano a océano y se
extendia entre los 30 y los 40 grados de latitud sur, aunque era ca-
paz de llegar tan al nordeste como el Territorio de Misiones y tan al
sudoeste como la isla de Chiloé. Cabe destacar que tal elecciGn se
mantuvo vigente durante practicamente un siglo: las primeras gra-
baciones de Carlos Gardel en 1912 -solo por citar un ejemplo entre
los muchisimos testimonios discograficos de esa década— pertene-
cfan a este tipo de cancionero.
Las formas més populares dentro del cancionero platense fueron
el estilo, la vidalita, el vals criollo, la cifra y la milonga.
Como estilo se conoce al género musical que es hijo y casi reempla-
zante del triste, Este proceso de suplantacién se dio en el transcurso
del siglo XIX. Llev6 por primer nombre “décima”, ya que las poesias
que se montaban sobre esta musica estaban construidas precisa-
mente en décimas octosilabicas. Estas estrofas también son conoci-
das como “espinelas”, dado que se atribuye su creacién al misico,
poeta y novelista espanol Vicente Martinez Espinel (1544-1634).
No obstante, el estilo admitia otras clases de estrofas ademas de las26 Nueva historia del tango
inelas: habia algunos de ocho y de doce versos (en estos Uti
espinelas: 0 s de cada estrofa). En la dé 8S
se repetian literalmente dos versos = a décim,
ina a, Ia
rima de los versos solfa estar determinada por la forma tradicj,.’*
sedi 7 sie
b-b-a-a-c-c-d-d-c, aunque admitia variantes. 1
ad a i a
Musicalmente, siempre S€ componia en compas de 3/4. p, oda
darse tanto en modos mayores como en meas Y Por su s stema
tonal era casi obvio que el acompanamiento a por terceras Para.
lelas. Otra caracteristica propia del estilo eran las frases en sentidg
descendente. . a
idalit iaci6 oldgici 4
En cuanto ala vidalita, su filiaci6n musicoldgica pudo determina,
se recién hacia 1940: no era un producto popular pampeano, com,
se crey6, y tampoco tenia un origen incaico, como también se habia
supuesto. Era fruto del mencionado cancionero criollo occidental,
una forma ternaria colonial con influencias europeas, muy extendi-
da por todo el pais desde principios del siglo XIX 0 incluso antes,
probablemente difundida gracias a artistas némades: Su escritura
musical siempre fue problematica. La mas comun es en compas de
3/4, pero “sale naturalmente” si se atiende a la formula del acompa-
fiamiento. Habida cuenta de que la parte cantable presenta versos
largos y breves alternados, el modo ideal para una vidalita clasica es
presentarla alternando frases en 4/8 con otras en 2/8.
De todas las formas de vals introducidas en el pais durante el
siglo XIX, la preferida y la que acabaria por constituirse en el vals
criollo fue la de ejecucién veloz, con melodia de elaborado vuelo
cantable y estructura diferenciada en dos partes de cuatro frases
cada una. Los compases jamas podian presentarse si no era en 3/4.
No habia limitacién en cuanto al tema de la poesia ni a la cantidad
de silabas de sus versos.
La cifra (con muchos puntos de contacto con el estilo, aunque
Sus rasgucos eran en compas de 6/8) consistia en la evolucién de
ae 1 Colona a eo origenes también se remontaban ala época
un modo de p puesto. Pero mas que una especie, la cifra er
musical en cleselonen basado en un sistema de notacion
su amplisima popularidad. hs se codificaban con ntimeros. Debido 4
propiee qe a opularidad, habia legado a adquii
nciaban de otros géneros. El
r algunos matices
acompaniamiento
9 Ibid., pp. 206-207.De cuando el tango aun no era 27
por cifra fue el predilecto de los payadores hasta |:
de la milonga, hecho que ocurre hacia 1884 y que en apariencia
se debe al payador Gabino Ezciza." Pero aun estando su ejecucién
practicamente reservada al canto con guit
fras instrumentales 0 con acomp:
a introduccién
arras, solian aparecer ci-
r \ umiento de orquesta. Por ejem-
plo, hacia 1906-1907 la cancionista Andrée Vivianne grabé para el
sello Odeon la “cifra argentina” Gobierno gaucho (n° de faz 41 793)
con un marco orquestal.
En cuanto a la milonga, son necesarias algunas aclaraciones pre-
vias. La principal es que la de este periodo (siglo XIX) no es la mis-
ma que la “ciudadana”, de fuerte vinculaci6n con el tango a partir
de 1930. Se trata de una milonga “campera”, cuyo mas remoto ante.
cedente fue hallado en Ia Espafia del siglo XII en obras de compas
alterno (6/8 - 3/4), que habrian de evolucionar hacia la zarabanda
(siglo XVI) y la tirana (siglo XVIII). Seguin el investigador Roberto
Selles:
[La tirana], \levada por la tonadilla escénica a Cuba, adquirié
caracteristicas locales y el nuevo nombre de guajira, un géne-
ro que, de regreso a Espafia, se aflamenco y, en tal variante,
arribo a Buenos Aires, inferimos que hacia 1830. Se supone
que, cuando Urquiza derroto a Rosas en Caseros (1852), sus
soldados brasilefios sorprendieron a los portefios cantando
aquellas guajiras y, en son de burla o critica, sefialaron que
estos entonaban “milongas” (vocablo quimbunda afincado en
Brasil, milonga significa “palabras”, “palabrerio”), es decir mu-
cho palabrerio sobre una sencilla melodia repetida hasta dar
fin a las estrofas. La mas antigua milonga que hemos locali-
zado —aunque atin no se la denominara de tal modo- data,
precisamente, de poco antes de la batalla de Caseros y habla
del inminente arribo de Urquiza a Buenos Aires."
10 Amancio Varela, La historia del folklore y de la proyecci6n folkiérica, Buenos
Aires, Microfén Argentina, 1979, p. 85.
11 Roberto Seles, EI origen def tango, Buenos Aires, Academia Portefia del
Lunfardo, 1998, pp. 34-38.28 Nueva historia de! tango
3/4 resultaba de dificil ejecucion para los my;
sicos intuitivos, por lo cual se tendid a aegpliticantia en 6/8, pa
reemplazarlo mas adelante por el 2/4- iste Gltimo compas ge
do por la sucesién de corchea con punt,
nicorchea (débil), corchea (semifuerte
la misma base de la habanera, con
El ritmo de 6/8 -
milonga estaba forma
Io (acento fuerte), sem
corchea (débil), es decir,
que incluso se la confundi
fueron compuestos y €jec
lula de milonga. .
Como se aclaré6 arriba, la mi 5 n portefia’, y
“orquestal”) es diferente y muy posterior. Fue introducida por Se.
bastidan Piana recién en la década de. 1930, con Milonga sentimen.
tal (compuesta a pedido de Ja cancionista Rosita Quiroga, a quien
sin embargo no le gust6: ella esperaba, precisamente, una milonga
“campera”). La milonga ciudadana redescubri6 la célula ritmica de
los viejos tangos de la década de 1910; la diferencia estaba en la
marcacién mas acentuada y en la velocidad de ejecucidn. Este tipo
de milonga se hizo rapidamente popular, con grabaciones desde
1932, estableciéndose como un género subsidiario del tango y con
coreografia propia.
dy
la
iria algunas veces. Los primeros tangos
utados tomando como modelo esta ea.
longa “ciudadana” (o
Duelo de payadores
A menudo se intent6 vincular al tango con el arte rtistico de los pa-
yadores, aquellos “antiguos cantores errantes que recorrian nuestras
campanas trovando romances y endechas” (la definici6n pertenece a
Lugones).
Fueron ellos los personajes mas significativos en la for-
macién de nuestra raza. Tal cual ha pasado en todas
las otras del tronco grecolatino, aquel fendmeno iniciose
también aqui con una obra de belleza. Y de este modo fue
su agente Primordial la Poesia, que al inventar un nuevo
lenguaje para la expresion de la nueva entidad espiritual
constituida por el alma de la raza en formacion, echo el
fundamento diferencial de la patria. Pues siende la patria
onser animado, el alma o anima es en ella lo principal.
lene, no obstante, advertir que la creacién del idiomaDe cuando el tango atin no era 29
por ellos iniciada, consistié esen:
de nuevos modos de expresi6n;
inventaron muy pocas, [es
cialmente en el hallazgo.
pues voces peculiares
.] Lo que empezo asi a formarse
fue otro castellano, tal como este idiorna result6 al prin-
cipio otro latin: y ello Por agencia, también, de los poetas
populares. '?
Sobre el “tango de los negros” y su real influencia en el tango
propiamente dicho, advertiamos que se le ha dado mayor valor
del que en realidad tuvo. Con igual voluntad se intent6 estable-
cer un parentesco entre la payada y el tango, pero esa influencia
s6lo se habria producido al final y ligada, antes bien, alo poético.
“Payada” es como se conoce en la Argentina, Uruguay, sur de Bra-
sil y parte de Paraguay a la improvisaci6n en rima con ac ompania-
miento de guitarra. Se trata de un arte poético-musical de fuerte
presencia en la cultura hispdnica, que al tomar forma de “duelo
dialéctico” entre dos contrincantes que improvisan sobre un tema
dado- se muestra heredero de antiguas tensiones entre trovadores
medievales, ¢ incluso de mas atras atin, hasta lejanos antecedentes
en la Grecia y Roma antiguas.
En la Argentina hay testimonios de su presencia desde el siglo XVII.
Pero durante la segunda mitad del siglo XIX la figura del payador se
desdobla en dos clases: por un lado, el payador rural 0 “gauchesco”;
por el otro, el payador urbano o “pueblero”. Coincidian en sus for-
mas poéticas, que por lo general solian ser cuartetas 0 décimas octo-
silabicas (la métrica “natural” del espanol); variaban en cuanto a la
forma de acompajiarlas: el payador rural empleaba la cifra, mientras
que el urbano preferfa la milonga. Ya para finales del siglo la figura
del payador rural (descripto por Lugones) estaba en retroceso, en
tanto que habia ganado relevancia la del payador urbano. Y es a este
Ultimo a quien se ha querido ver como un “nexo” entre el folclore
y el tango.
12 Leopoldo Lugones, EI payador, t. |: Hijo de la pampa, Buenos Aires, Otero & Co.
Impresores, 1916.30 Nuova historia del tango
COLECCION
Bl COMPLET ® ’
“4:a2 De las Composiciones
del malogrado
Payador
Portada de una compilacién tardia (c, 1945) de poemas de José Betinoti,
fallecido en 1915. Las ediciones a precios populares de los libros de
payadores tuvieron mucha circulacién durante décadas.De cuando el tango atin no era 31
EI payador urbano era consciente de que su auditorio posefa una
formaci6n mayor que la del payador rural; a los temas agrarios y
amatorios, comunes entre ambos tipos, el primero sumaria lo filo-
s6fico, la exaltaciOn patritica, el humor y hasta la denuncia social,
pues se consideraba representante de una literatura de protesta.'* E]
auge del payador urbano comienza hacia 1890 y dura tres décadas.
En este periodo y en la misma geografia, y con frecuencia compar-
tiendo el publico, su estilo conviviria con el tango.
En cuanto a la incidencia de payadores urbanos como Gabino
Ezeiza, Nemesio Trejo, José Betinoti, José Maria Silva, Pablo Vazquez,
Higinio Caz6n, Arturo de Nava, Andrés Cepeda, Federico Curlando
y otros, resulta un tanto forzado considerar, como han senalado algu-
nos historiadores, elementos de influencia superior a la mencionada.
La payada y el tango fueron dos manifestaciones paralelas, con escasa
influencia reciproca. Cuando el tango incorpor6 definitivamente la
parte cantada (la /etra de tango), la actividad del payador se encontra-
ba en decadencia; a lo sumo puede decirse que la payada transfirid en
forma tardia— parte de su temitica a la poética del tango, lo cual es
observable en algunas pocas letras del tango primitivo que parecerian
encontrar cierto ascendiente en temas de payada.
Mujeres feas y vidrios sucios: los bailes Populares
a mediados del siglo XIX
Enure la segunda y la tercera década del siglo XIX la sociedad portefia
vio surgir en distintos puntos de la ciudad (que atin no se extendia
demasiado) algunas “escuelas de baile”, establecimientos docentes
conocidos también como “academias”. El entrecomillado es impor-
lante, porque apenas veinte o treinta afos mas tarde “academia” se
convertiria en sinénimo de sal6n de baile privado, con acceso ptiblico
habilitado ¢ incluso reglamentado por la Municipalidad, donde no se
impartian lecciones. Lejos estaban de ser lugares bien reputados: exis-
ten numerosas actuaciones policiales de aquellos dias -seguramente
con algtin grado de exageracién- que dan cuenta de que eran sitios
13 Adolfo Prieto, E/ discurso criolista en la formacién de la Argentina modema,
Buenos Aires, Siglo XXI, 2006, p. 164.32 Nueva historia del tango
frecuentados por camorristas, barracho*) corruptores y escan,
ms E
da indole; y no era raro que una 80 la persona fuese todo eso
de toda y nigromante cargos mas que suficientes para ele. Yen,
cima morena y ; ; va
didos de detenciones y clausuras (que eaten se llevaban a cake
, n 2 Ss la emi 0)
Es interesante senalar que por estos oie ‘as academias eran ":
su mayoria regenteadas por negros € italianos, aunque para 1
primeros habian que
dado fuera del negocio grande.
En forma indistinta aparecen registrados acaciemia” Y “Peringyy,
din” (0 “perengundin”, 0 “piringundin”); ae fam! HEN Y con simij,,
sentido, en lo que pareceria ser un mero at uso Ce SinOnimia, “cafe
“prostibulo”. Con esto, la primera coneision apresurada de algunos
historiadores y reproducida a lo largo de un sig) os fue que el tango
tuvo origen prostibulario. En verdad, las referencias disponibles so,
bre la musica, aunque escasas, siempre apuntan a otros géneros, 4)
gunos de ellos derivaron en estilos particulares e incluso en subestilos
regionales. Lo m notable de varias de estas menciones es que dan
cuenta de claros antecedentes musicales, tanto por su base ritmica
como por su coreografia, para lo que después derivaria en tango.
Al diferenciarse de la escuela de baile, la academia comenzé un ri.
pido proceso de aceptacién en ciertos estratos sociales, al mismo
tiempo que sufria en otros una creciente descalificacion. El ambien-
te de las academias podia ser oscuro, pero sin duda la prensa de
la época destacaba cierto aire de marginalidad que, en la practica,
no existia. Es probable que tanto mtisicos como parroquianos, aiios
mis tarde, al ser consultados, tendieran a dar proporciones excesi-
vas a lo que ocurria puertas adentro de las academias. Y que los pri-
meros historiadores del tango recogieran ese relato y concluyeran
que, puesto que el tango nacié en la academia, y que la academia
era sindnimo de prostibulo, el tango nacié en el prostibulo. Como
vimos, academias y prostibulos eran sitios muy diferentes, cada uno
con su regulacién especifica. Las inobservancias de las academias
eran previsible: peleas de borrachos, caducidad de la habilitacién
epee Sacra que reaccionaban con violencia. ¢
propia midsige ures aabic, una contravencién importante ee
bailase cra algo inevitable er Te ea ene ae ioe nO baile
clandestino con el baile Bere la falta de integracién de este a
las pocas pasibilidaane ep ‘ ico de las academias fess 2 pene ed
‘mos al tango ni siquiera mencion@
~ oN
86010,De cuando el tango atin no era 33
"sg000se UaBUuO eolpnipe 6] 8S UPIQWE | ,.
“seuoj6e1
‘sejo 10d sayue pursed ‘2}DGJIPU! BULOJ UP E}eIq 2] BP Oly [e OpeseuBul eqey UOJeIpNd ‘seIje Sep} OsNjoU! oO ‘seuNBye ‘pepyee/ UZ,
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pilblco “cate - c Sale hay realmente un sal6n de
Enla pase Ee més 0 menos feas (great attraction)
are de fe esté cerrada y alli no a oye més que lag.
voces de los concurrentes y el ruido natural del servicio,
De repente se levanta un concurrente y penetra por ella, pe,.
diéndose por un espacio de tiempo, o la puerta Se abre, apa.
reciendo un nuevo personaje con aire fatigado, que SE acercg
al mostrador a tomar un refresco, generalmente vino francés
mezclado con “graciosa” (gaseuse) por partes iguales, bebidy
extrafia, inventada por los italianos en las canchas de bochas,
Cada vez que se abre la puerta, se oye en el interior un ce-
pilleo raro en el suelo, como si muchas personas caminaran
arrastrando los pies.
Es que atras de esa puerta hay un gran salén donde se dan
bailes y bailes bastante originales por cierto.
En el fondo de! sal6n hay uno de esos Organos piano,
Cubierto con un colchén al que esta ligado fuertemente el
instrumento,
llegan a la calle, ni aun ala Sala, y los golpes sordos de los
martinetes del instrumento ™arcan el ritmo de la pieza que s¢
baila, CON UN ruido extrafio, algo como de un instrumento de
Percusi6n en madera humeda.
Con esa Musica extrafia, se baila en esa sala.
tan contatadan £1008; tres 0 cuatro Mujeres que es-
POF él defo para oficio de bailarinas.
Estas int i
escaneo pon toda la noche y todas las noches, sin
“ean 920s brazos de un balarinerolo que B®De cuando el tango atin no era 35,
retuerce en una milonga, a los de un inglés que las sacude
secamente en un vals saltado, o los de un italiano que las
descoyuntan con un peringundin.
La sala se llena de bailarines y, como las mujeres son pocas,
los demas bailan hombre con hombre para aprovechar la
sonata que alguien ha pagado en un peso, que es su precio.
Concluida la pieza, se oye una voz tipica que grita: “jLata!”.
Esto quiere decir que la sonata siguiente es para él, se acerca
al organero [sic], pide su pieza favorita y le dan una lata
para la pieza que exija en seguida, siempre que la pague se
entiende.
Y sigue el baile en una atmdsfera calida porque la sala esta.
cerrada, el humo de los cigarros enturbia el aire y el cepilleo
de los pies que bailan en la tabla es e| ruido dominante.
Todos estan callados, nadie habla, porque alli se baila por
bailar.
“jLata!” 0 “Moza, acompajieme en esta pieza”, son las unicas
palabras que alli se oyen.
La bailarina no puede rehusar, porque pierde su empleo.
En esas salas no hay sillas, para no hacer publico ocioso; el
que entra, tiene que bailar o salir.
Anonimo, 1880"*
El tango empieza a hacerse notar
Recién hacia fines del siglo XIX aparecen las primeras referencias
que podrfan asociarse con la misica y el baile que prosperarfan hacia
el tango conocido. En ellas no hay alusiones a prostibulos, arrabales
de mala fama ni bailes entre hombres. Ni siquiera se mencionan luga-
res que después se convertirian en candnicos, como La Boca, Retiro 0
los Corrales Viejos. En concreto se registran tangos —y tempranamen-
te hay quienes los critican, aunque esta es otra cuesti6n- en ocasiones
de bailes sociales que nada tienen que ver con las clases bajas, en co-
rrectos teatros, sin que se verifiquen incidentes, bailados por parejas
14 La Patria Argentina, n° 636, Buenos Aires, 1880, Pp. 1.36 Nueva historia del tango
en San José de Flores y en La Plata,
te mas antigua que acepta la his; Un Fa
Jan quienes Ja ubicaron, el te tOtio =
ue, para entonces, ya era co; to anénj, ia
o para sus lectores: sa Conocig.
la,
mixtas € irreprochables,
88 es la fuer
de enero de 18:
moderna. ¥Ycomo bien senal
no abunda en detalles povd
tanto para el periodista com
Faltando a las ordenanzas, al decoro propio y ala qi
uniforme, [a algunos oficiales del ejército] los home canidaa de
el teatro de Flores “quebrandose” al compas de! ae Visto en
tango, sin miramiento alguno. Es menester que no ilonguero,
Se repita,'s
Danza Giolla
Capricko
E-AHURGREAVES
Compo
sicion del
pianist -
‘como una a Fran
Une “daned ool ena A Harareaves que mugstra a la mt
15 Hugo Lamas y Enri
Buer ique Bind:
NOS Aires, Edici la, El tango en la sociedad porteria, 1880-1920.
1a,
iones Héctor
L. Lucci, 1
, 1998, p. 66De cuando el tango atin no era 37
No debe suponerse que el tango “nacis” en alguna de estas locali-
dades 0 en sus periferias por el hecho de que el cronista hable de
Flores y La Plata: s6lo est4 narrando dénde vio él que se realizaban
estas reuniones en las que se bailaba, entendiendo que por enton-
ces debian ser moneda corriente desde afios atré
lugares.
Con respecto a la pretensi6n tantas veces intentada de fechar el
nacimiento del tango, no por conocido podemos obviar lo que aler-
taba al respecto Jorge Luis Borges, menos interesado en la historia
estricta que en la mitologia tanguera. Si como valor documental es
relativo o nulo (de hecho, tras la siguiente cita, caera en algunos
conceptos hoy superados), lo que mas importa son las imprecisiones
y discordancias que nos presenta:
y en muchos otros
Vicente Rossi, Carlos Vega y Carlos Muzzio Saenz Pefia,
investigadores puntuales, han historiado de diversa manera
el origen del tango. Nada me cuesta declarar que suscribo
a todas sus conclusiones, y aun a cualquier otra. Hay una
historia del destino del tango, que el cinematdgrafo periddi-
camente divulga; el tango, segun esa versién sentimental,
habria nacido en el suburbio, en los conventillos (en La Boca
del Riachuelo, generalmente, por las virtudes fotograficas
de esa zona); el patriciado lo habria rechazado, al principio;
hacia 1910, adoctrinado por el buen ejemplo de Paris, habria
franqueado finalmente sus puertas a ese interesante orillero.
Ese bildungsroman, esa “novela de un joven pobre”, es ya
una especie de verdad inconcusa o de axioma; mis recuer-
dos (y he cumplido los cincuenta afios) y las indagaciones de
naturaleza oral que he emprendido, ciertamente no la confir-
man. He conversado con José Saborido [sic], autor de Felicia
y de La Morocha, con Ernesto Poncio [sic], autor de Don Juan,
con los hermanos de Vicente Greco, autor de La Viruta y de
La Tablada, con Nicolas Paredes, caudillo que fue de Pa-
lermo, y con algtin payador de su relacion. Los dejé hablar;
cuidadosamente me abstuve de formular preguntas que:
sugirieran determinadas contestaciones. Interrogados sobre
la procedencia del tango, la topografia y aun la geografia de
sus informes era singularmente diversa: Saborido (que era
oriental) prefirié una cuna montevideana; Poncio [sic] (que eradel tango
storia '
a 0) opt6 por Buenos Aires y por gi,
bata
ic et irc :!
oo pane Sur invocaron la calle Chile; los dj Notte,
orten :
a tila calle del Tem|
iple o la calle Junin,"®
cada informante daba su versi¢
TSION per,
Fs seguro que incluso crefan de.
able. i
inguna comproba
yninguna ert CN :
¢ ropias palabra Sa
en sus prope ue muchos historiadores también les crey i
grave fue
Lo grave fue q
En busca de una identidad
vo tiene mucho sentido preguntarse si el primer tango fue pj»,
No tien Recoléta u otro cuando lo que realmente impon,
‘a, Andate a la R : ; :
la lat mprender que determinadas formas musicales y Coreografica,
es con
7 nueva especie.
derivaron hacia una A J
El tango adopté como caracteristica estable y determinante w
ritmo elaborado sobre la base de acciones reciprocas entre melodia
yacompanamiento. Transcribimos lo expresado por el Instituto N:.
cional de Musicologia:
Una serie de pequefios recursos, utilizados cada vez con mayor
precision y elegancia, van a constituir el ritmo quebrado. Silen-
cios, sincopas, desplazamientos de acentos y el asiduo empleo
de frases acéfalas son los matices sobresalientes de esta par
ticular plasmacién ritmica. Pero hay, por sobre la enumeracién
de los elementos empleadios o los efectos conseguidos, un
aspecto fundamental: estos recursos son utilizados a condicién
Ge no legar @ constituir algo perceptible en la audicién como
Pea Constituyen, por lo general, imprevistos ritmicos.
ie ee la sincopa Menor, pero su ritmo nunca
tos de acentos ° ee sree decirse de los pep lazer
Nar su audicién regular eae ke] que tenden 2)
lencios y sincopas, exh Otfa provocada por el empleo de
* que] obligan a una valoracion auditiva 02
16 Jorge Luis Bor
comp) ‘92S, “Historia de}
me, tango”, en Evaris
M. Buenos Aires, Eman aries rae sani, ObrasDe cuando el tango atin no era 39
acompanamiento para lograr la comprensi6n ritmica total. [...]
Algunas de estas caracteristicas se ensayaron en la habanera
y lamilonga, de acuerdo con los documentos; pero no llegaron
aconstituir en esas especies un estilo definido. Una habanera
quebrada sigue siendo, especificamente, una habanera, si bien
se percibe algo distinto. Esto no surge de una determinacién
técnica: fue advertido por los contemporaneos del proceso. Un
cronista de Tribuna del 21 de febrero de 1903, comentando los
bailes de carnaval de la Opera, dice: “Ademés de anunciar las
infaltables cuadrillas —un baile de la Opera que se respete no
puede carecer de cuadrillas— anuncia el programa habaneras y
tangos. Después del compas rapido de la cuadrila, el caden-
cioso de la habanera y el entrecortado de! tango”.
Para agregar mas adelante, en tono taxativo:
El tango fue una resultante nueva en cuanto a ritmo, estructu-
ra y melodia.”
Es decir, no sélo fue sustancial el aspecto ritmico. En lo estructural, los
primeros compositores establecieron para el tango una construccion
en tres partes. Los hubo de dos, pero la tendencia fue componerlos
con tres secciones: a la primera y segunda, bisadas en la ejecucién, se
sumaba una tercera, que por lo general estaba claramente diferencia-
da de la propuesta musical de las otras dos. Se le daba el nombre de
irio. Aiios después, coincidiendo con la introduccién y popularizacion
de la letra del tango en el estilo posterior a 191 7, se abandonaria la cos-
tumbre del trio para preferir, en cambio, los tangos de dos secciones.
En lo melédico, un aspecto importantisimo fue el uso de la apo-
yatura larga —es decir, de una nota que no pertenece a lo “natural”
de la melodia o el acorde-, a efectos de eludir la nota que vendria
exigida por la estructura mel6édico-arménica y llegar a esta de forma
indirecta.'*
17 Jorge Novatti (coord.), Antologfa del tango rioplatense: desde sus comienzos
hasta 1920, vol. |, Buenos Aires, Instituto Nacional de Musicologia Carlos
Vega, 1980.
418 Etienne Souriau, Diccionario Akal de estética, Barcelona, Akal, 1998, p. 118.ueva historia del tango
40 N
quista en 1886, Seguin un dibujo de T, Taye,
Buenos Aires: la actual calle Recon’
(del libro Vigie al Plata en 1886)
En el tango, las apoyaturas se dan en forma mayoritaria en e|
primer tiempo del compas; son casi siempre largas (es decir
que se articulan sobre el tiempo) y presentan movimiento
descendente. En algunos casos pueden estar bordadas con
el tipico tresillo de semicorcheas.'*
También fueron caracteristicos los fundamentos armGnicos y los
procesos cadenciales —los pasajes en que se transita del movimiento
al reposo-, los cuales tuvieron variantes con el correr del tiempo
(normalmente, en beneficio de su fluidez) que obligarian a un es-
tudio pormenorizado.
Sin embargo, salvo el desplazamiento del acento mencionado al
principio ninguna otra particularidad técnica fue exclusiva del tan-
go, ni bast6 por si misma para otorgarle identidad. Tales elementos
ie Sntontraban ya en otras formas musicales, como la habanera ¥
nga, aunque estaban repartidos de maneras distintas. Ast, !@
19 Jorge Novatti (coord,), ob. cit,De cuando el tango ain no era 41
confluencia de estos elementos combinados de un modo particular
dio como resultado la nueva especie. :
Como se vera a continuacion, este complejo ‘Proceso de trans-
formacién hacia un tango mas desarrollado dificilmente hubiera
prosperado sin la incorporaci6n de varias novedades técnicas en los
primeros anos del siglo XX.
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