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La química del amor y sus efectos

El documento trata sobre varios estudios realizados sobre el amor y el enamoramiento. Algunos estudios encontraron que el amor actúa como una droga en el cerebro al liberar sustancias como la dopamina y la serotonina. Otros estudios descubrieron que los pequeños detalles son importantes para las relaciones y que las películas de amor pueden ayudar a las parejas. Finalmente, un estudio encontró que el amor puede causar aumento de peso.
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La química del amor y sus efectos

El documento trata sobre varios estudios realizados sobre el amor y el enamoramiento. Algunos estudios encontraron que el amor actúa como una droga en el cerebro al liberar sustancias como la dopamina y la serotonina. Otros estudios descubrieron que los pequeños detalles son importantes para las relaciones y que las películas de amor pueden ayudar a las parejas. Finalmente, un estudio encontró que el amor puede causar aumento de peso.
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Investigaciones sobre el amor

Algunos resultados afirman que el amor y el enamoramiento se


alimentan de una serie de conductas, que ayudan a mantenerlo vivo.

el amor actúa una droga en nuestro cerebro, y modifica el


funcionamiento de éste, en las mismas regiones que la droga, cuando
conocemos a la persona amada. Evidentemente, los factores
culturales son importantes, y en mayor o menor medida son
responsables de que ocurran una serie de reacciones químicas a
nivel cerebral. Pues el amor se alimenta de las expectativas y del
concepto de amor que aprendemos a lo largo de nuestra vida.

Dejando de lado el factor cultural, los investigadores han


encontrado que, igual que ocurre con las sustancias psicoactivas,
cuando nos enamoramos ocurre una casada neuroquímica dentro de
nuestra cabeza.

Por ejemplo, liberamos grandes cantidades de serotonina, que hacen


que nuestro estado de ánimo mejore y causa que tengamos
pensamientos obsesivos, recordando constantemente a nuestra
pareja. También liberamos una serie de neuroquímicos como la
adrenalina, que nos hacen estar más enérgicos, o liberamos
dopamina en grandes dosis, que está implicada en la adicción a las
drogas, porque interviene a la hora de reforzar conductas
placenteras. Esta cascada neuroquímica, que puede hacernos sentir
en pleno subidón cuando estamos enamorados, también causa serios
problemas cuando sufrimos un desamor, pues podemos acabar
deprimidos y obsesionados con esa persona que tanto hemos amado.

“La química del amor: una droga muy potente”


Estudios curiosos sobre el amor

En las últimas décadas, los estudios sobre el amor y el


enamoramiento han sido muchos, y algunos de los resultados o
conclusiones pueden llegar a sorprenderte. Los datos encontrados
por los científicos en los últimos años afirman que:

La navidad causa divorcios, según los datos del Consejo General del
Poder Judicial de España.

Los pequeños detalles son los realmente importantes, según


concluye una investigación encargada por el Economic and Social
Research Council (Reino Unido).

Un estudio liderado por Ronald Rogge descubrió que las películas de


amor son la mejor terapia para las parejas.

Las redes sociales son la primera causa de divorcio. Al menos es lo


que concluyen los datos de una encuesta de la Academia de
Abogados Matrimoniales de Estados Unidos.

Una investigación de Crystal Jiang y Jeffrey T. Hancock demostró


que las relaciones a distancia pueden funcionar.

Un estudio del Instituto de Medicina del Comportamiento de la


Universidad de Ohio encontró que el amor engorda.

Puedes encontrar toda la información sobre estas investigaciones


en nuestro artículo: “Amor y enamoramiento: 7 investigaciones
sorprendentes”
Qué es el amor, según Sternberg

Uno de los científicos más reconocidos en el campo del


enamoramiento y el amor es Robert Sternberg, que con su “Teoría
triangular del amor” describe los distintos elementos que componen
este fenómeno, así como las posibles combinaciones de estos
elementos a la hora de formar los diferentes tipos de relaciones.

Las tres cualidades clave en las relaciones de pareja son: intimidad,


pasión y compromiso.

Intimidad: La cercanía entre los individuos que componen una


relación es lo que Sternberg nombra como intimidad. Dicho de en
otras palabras, es la conexión emocional. el afecto y la confianza
que hay entre éstos.

Pasión: Este autor denomina pasión a la energía y la excitación que


existe en la pareja. Es el impulso y la necesidad de estar con el
otro. Es la atracción física.

Compromiso: Es una decisión, el querer estar juntos a pesar de los


malos momentos. Es tener una visión compartida del futuro.

Estas cualidades se combinan y dan lugar a los diferentes tipos de


relación. La expresión más intensa y gratificante del amor es
cuando estos tres aspectos aparecen juntos. Sternberg afirma que
existen 7 formas de amar, son las siguientes:

Cariño: El cariño es la amistad auténtica. Hay intimidad, pero no


pasión ni compromiso.
Encaprichamiento: Es característico de relaciones superficiales.
Existe pasión, pero no hay ni intimidad ni compromiso.

Amor vacío: Es una relación interesada. Hay compromiso, pero no


pasión ni tampoco intimidad.

Amor romántico: La pasión y la intimidad hacen que la pareja sienta


gran atracción, pero no hay compromiso.

Amor sociable: Hay intimidad y compromiso, pero no pasión.


Aparece cuando la relación pierde la química.

Amor fatuo: No hay intimidad. Las personas sienten atracción y


quieren estar juntas, pero no tienen muchas cosas en común.

Amor consumado: El amor consumado es el más intenso y combina


los tres elementos: intimidad, pasión y compromiso.

El amor consumado ha sido llamado amor verdadero por otros


autores. En nuestro artículo “El amor verdadero debería cumplir
estos 40 requisitos” podrás profundizar en las características de
esta forma de amor.

Qué no es amor: el amor tóxico

Un concepto se ha hecho popular en la actualidad es lo que se


conoce como “amor tóxico”. El amor tóxico se caracteriza por una
serie de conductas de dependencia emocional o control que
convierten la relación de pareja en dañina. Los miembros de una
relación tóxica sufren día sí y día también.
¿Qué es el primer amor?

Normalmente, preguntar por el primer amor, y generalizar sobre ello es


complicado, sin embargo, sí que hay muchas personas que vienen a consulta y
tienden a hacer una comparación de su actual relación de pareja con la que
tenían anteriormente, definida como su primer amor, donde la pareja actual
puede que no ocupe un buen lugar en ese momento respecto al primer amor, ya
que en el recuerdo hay nostalgia, de que las cosas fuesen idílicas.

El primer amor, es un sentimiento de enamoramiento profundo novedoso, en el


que los neurotransmisores implicados en el bienestar se activan y la persona
entra en un estado de euforia, equilibrio, paz… cuando tiene a la persona amada
a su lado, es todo bonito, y se idealiza a esa persona hasta el punto de que se
considera el ser más perfecto y maravilloso del mundo, no se le encuentra
ningún defecto, y la imaginación fantasea con encontrarse con esa persona
generándose imágenes ideales de esos encuentros como si se tratase de cual
película romántica.

Más o menos la edad a la que empiezan a manifestarse esas sensaciones de


enamoramiento, donde se puede llegar incluso a no comer, o no dormir, estar
pendiente de una llamada, dónde puedo encontrarle… es propio a partir de los
10 años de edad.

Cuando hablamos de primer amor, nos referimos a la idealización de la persona


en todas sus características, ya que, en ocasiones, también se puede confundir
con pasión, dado que la atracción física también conlleva la liberación de una
serie de sustancias químicas en el cerebro, pero el amor va más allá de la parte
física, la persona tiene características personales, ideas, conocimientos, o
actúa de forma que se considera armoniosa.

Dado que la idealización del primer amor es muy potente, normalmente, el


recuerdo que suele dejar en la memoria es muy bonito, a no ser, que esa
relación haya sido desastrosa, una relación de este tipo se acaba por el choque
con la realidad de la idealización al no ser lo que se esperaba.

En ocasiones, se puede generar cierta obsesión, o nostalgia, recordando los


momentos pasados y las sensaciones vividas con ese primer amor, pero sólo son
recuerdos, que traen aprendizaje, pasar esas primeras sensaciones, y el
recuerdo puede ser dulce y amargo a la vez. Las personas cambian, igual que las
situaciones, sentimientos, el amor también, es algo que trabajar diariamente y
si hay un recuerdo obsesivo hacia una persona o has idealizado a alguien, lo
mejor es buscar centrarte en tu cuidado, tus metas, y las personas que si
tienes a tu alrededor.

El amor universal (el deseo de que todos sean felices y tengan las causas de la
felicidad) surge de entender cómo nuestra vida está totalmente conectada con
todos los demás. [Ver ¿Qué es la amor?] Cada uno de nosotros es una parte de
la humanidad y nuestro bienestar está entrelazado con el de toda la comunidad
global; ninguno de nosotros puede escapar de los efectos de una recesión
económica o del cambio climático. Interconectados como estamos con la
humanidad, resulta totalmente apropiado ampliar nuestro amor hacia todos.

Cultivar amor por los demás automáticamente tranquiliza nuestra mente. Es la


fuente última del éxito en la vida. – El Decimocuarto Dalái Lama

Para desarrollar amor, necesitamos valorar nuestra interconexión. Todo lo que


comemos, usamos y disfrutamos proviene del duro trabajo de otros. Solo
piensen en los miles de personas en diversos rincones del mundo involucradas
en la creación del dispositivo electrónico en el cual están leyendo esto ahora.
Reflexionar profundamente en esto nos hace sentir conectados y agradecidos
con todos, lo cual nos lleva a una profunda sensación interna de felicidad. Así,
naturalmente desarrollaremos interés por la felicidad de los demás. Estos
sentimientos son la base del amor universal.

Una breve meditación para desarrollar bondad amorosa

Primero necesitamos desarrollar amabilidad hacia nosotros mismos. Si no nos


deseamos la felicidad a nosotros mismos, ¿por qué habríamos de desear que los
demás sean felices?

Empezamos por sentir con profundidad:

Qué maravilloso sería que yo fuera feliz y tuviera las causas de la felicidad.

Desearía ser feliz.

Que pueda ser capaz de producirme felicidad.

Una vez que hemos experimentado un fuerte deseo de ser felices, podemos
ampliar nuestro alcance y aplicar los mismos pensamientos a un círculo cada vez
mayor de seres:

Primero, dirigimos nuestro amor hacia nuestros seres queridos y amigos.

Después lo extendemos a toda la gente neutra que nos encontramos


diariamente.

Luego, tratamos de desarrollar amor por personas que no nos agradan en


absoluto.
Con el tiempo, dirigimos nuestro amor hacia todo el mundo y todos los seres
que lo habitan.

De esta forma, podemos desarrollar nuestro sentido de amor para incluir, no


solo a nosotros mismos y a las personas que nos rodean, sino a todos los seres.

Si realmente podemos hacer algo para hacer felices a los demás, debemos
hacerlo. Si no podemos hacerlo, entonces podemos imaginar que les damos lo
que sea que les produzca, no solo felicidad a corto plazo, sino también
bienestar a largo plazo. Esto no se refiere solamente a proveer comida y techo
a los desamparados; después de todo, muchas personas ricas y exitosas
también son miserable y necesitamos incluirlas en nuestros deseos. Poco a
poco, el amor genuino por nuestra familia y amigos, y por cada ser que nos
encontremos, surgirá naturalmente, trayéndonos felicidad tanto a nosotros
mismos como a los demás.

El amor también evoluciona

Es importante destacar que, a pesar de que éste es un fenómeno que ha


despertado mucho interés entre los profesionales de la psicología, existen
discrepancias sobre el número de fases del amor y las características que las
definen.

Ahora bien, según el psicólogo John Gottman, autor del libro Principa Amoris:
The New Science of Love, el amor romántico tiene tres fases bien
diferenciadas que van apareciendo de forma secuencial, del mismo modo en el
que las personas nacen, crecen y envejecen.

Sus investigaciones han demostrado que el amor es una experiencia compleja, y


han servido para identificar algunas etapas de la vida de la pareja en las cuales
el amor se puede deteriorar o seguir evolucionando hacia adelante hasta llegar
a la forma de vínculo emocional más profundo.
Las etapas del amor: limerencia, amor romántico y amor maduro

¿Cuáles son estas etapas del amor? ¿Qué características presentan? A


continuación las puedes ver descritas y explicadas.

Fase 1: Limerencia

Esta etapa también recibe el nombre de fase de enamoramiento o de lujuria, y


es la fase en la que estamos más ilusionados y deseosos de ver a la otra
persona. Los sentimientos y emociones de los amantes tienen que ver con la
euforia y con los cambios rápidos del estado de ánimo.

El término “limerencia” fue acuñado por Dorothy Tennov, y según ésta, la


sintomatología característica de esta etapa son algunos cambios físicos como
enrojecimiento, los temblores o palpitaciones; excitación y nerviosismo,
pensamiento intrusivo, obsesión, pensamientos fantasiosos y el miedo al
rechazo.

El enamoramiento es algo excepcional

En el libro La alquimia del amor y la lujuria, la Dra. Theresa Crenshaw explica


que no cualquiera puede hacernos desencadenar la cascada de hormonas y
neurotransmisores que acompaña a la emocionante primera fase del amor. Pero
cuando el enamoramiento ocurre, entonces, y solo entonces, la cascada de
neuroquímicos del enamoramiento estalla cambiando nuestra percepción del
mundo.
El psicólogo y director de comunicación de la revista Psicología y Mente,
Jonathan García-Allen, en su artículo “La química del amor: una droga muy
potente”, explica que “en esta fase el cerebro libera grandes cantidades de
dopamina, serotonina o noradrenalina, es por eso que cuando nos enamoramos
nos sentimos excitados, llenos de energía y nuestra percepción de la vida es
magnífica. Exactamente igual que si consumimos sustancias psicoactivas”.

En resumen, cuando nos enamoramos, nuestro cerebro segrega:

Feniletilamina (PEA): es una anfetamina natural que nuestro cuerpo produce y


recibe el nombre de “molécula del amor”.

Feromonas: derivadas del DHEA, influyen en la sensualidad más que en la


sexualidad, creando una increíble sensación de bienestar y confort. Además,
las feromonas podrían influir en nuestra toma de decisiones sin que nos demos
cuenta de ello.

Oxitocina: también llamada la hormona de los abrazos, ayuda a crear vínculos


cercanos con la otra persona. Cuando nos sentimos cerca de esa persona y
tenemos relaciones íntimas nuestro cuerpo se encarga de segregarla. Este
compuesto químico tiene una duración en el cerebro de unos 4 años según la
teoría de Donald F. Klein y Michael Lebowitz

Dopamina: está relacionada con el placer y es el neurotransmisor que


desempeña un papel importante en los juegos de azar, el uso de drogas, y
también en el amor. Es importante ya que está implicada en el sistema de
recompensa, es decir, nos ayuda a repetir conductas placenteras.

Noradrenalina: también conocida como norepinefrina, se asocia a la sensación


de euforia, excitando el cuerpo y dándole una dosis de adrenalina natural.
Serotonina: actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es la responsable
del bienestar, genera optimismo, buen humor y sociabilidad.

Este cambio brusco en la generación y hormonas y neurotransmisores hace que


tendamos a ser menos estables emocionalmente, al menos durante un tiempo y,
específicamente, cuando pensamos en la otra persona o la sentimos cerca.

Fase 2: Amor romántico (construyendo confianza)

Las preguntas que pueden surgir durante esta fase son: “¿estarás ahí para mi?”
“¿puedo confiar en ti?” “¿puedo contar contigo para los buenos y los malos
momentos?” Estas son algunas de las reflexiones que hacemos para saber si
queremos seguir con esa persona que tanto nos ha hecho sentir y si realmente
estamos con la persona correcta para este largo viaje del amor.

Cuando no podemos responder positivamente a estas preguntas, los conflictos


surgen una y otra vez y pueden erosionar seriamente la relación. Las
respuestas a estas preguntas son la base del apego seguro o inseguro a la
relación.

Un reto para la gestión de las emociones

Por lo dicho, es común que en esta etapa existan crisis. Salir airosas de ellas
supone un crecimiento en la relación y el fortalecimiento de los lazos afectivos.
En cambio, si las dudas se confirman, la frustración, la decepción, la tristeza y
la ira pueden aparecer.

Estas crisis pueden aparecer alrededor de los 2 o 3 años y, en muchas


ocasiones, el resultado de estas peleas viene determinado por la capacidad de
negociación y de comunicación de los miembros.
El desarrollo o la construcción de confianza se basa en tener en cuenta las
necesidades del otro miembro de la pareja también. Esto se consigue:

Siendo consciente del dolor de la otra persona

Teniendo tolerancia hacia su punto de vista además del tuyo

Cubriendo las necesidades de la pareja

Con una escucha activa y no defensiva

Con actitud de empatía

Fase 3: Amor maduro (construyendo compromiso y lealtad)

Si la pareja logra superar la etapa anterior, alcanza la fase de la unión o amor


maduro. Esta etapa se caracteriza por la construcción de un compromiso real y
leal. Se trata de la etapa de confianza más profunda, en la que se toman
decisiones más racionales. Es decir, se produce una valoración más profunda de
la otra persona y existe una unión que predomina sobre el el torrente emocional
y la agitación del comienzo de la relación.

En esta etapa se valora más la calma y la paz, y el la otra persona se convierte


en un punto de apoyo. Se da más importancia al apego, la ternura, el afecto
profundo, y amor alcanza, entonces, otro nivel.

Consolidando la relación estable


En esta etapa el amor se alimenta de la comprensión, del respeto por parte de
los dos miembros de la pareja. De algún modo, el amor pasa a experimentarse
de un modo menos individualista, pensando en la pareja como una unidad que es
más que la suma de sus partes.

El vínculo emocional no es tan obsesivo como en la primera fase y da paso a un


amor libre, basado en la comunicación, el diálogo y la negociación. En esta fase
es muy poco frecuente que aparezcan problemas de comunicación que antes no
estuvieran presentes, a no ser que se deban a un hecho concreto y fácil de
identificar que quiebre la salud de la relación.

Para llegar a esta fase hay que tener en cuenta que el amor no nace, se
construye a través del tiempo y se va cuidando de manera constante. El simple
paso del tiempo no hace que se llegue a la última de las principales fases del
amor; por ejemplo, podría hacer que el vínculo emocional se deteriorase si se
deja de dedicarle atención.

El amor en la adolescencia

Entender este sentimiento ayuda a chicos y chicas a vivirlo de forma más


madura

La adolescencia es la etapa de la vida en la que aparece nuestra capacidad para


sentir amor romántico. Los adolescentes, o al menos la inmensa mayoría de
ellos, comienzan a experimentar este sentimiento cuando llegan a esa edad.
Casi todos recordamos nuestro primer amor adolescente. Y casi siempre lo
recordamos porque sentir por primera vez esa emoción deja en los seres
humanos una huella imborrable.

¿Qué es el amor?
El amor es una de las emociones humanas. Pero es muy probable que sea la más
fuerte de todas ellas. Cuando hablamos de amor, generalmente nos referimos
al amor romántico, aunque hay otros tipos de amor:

Amor filial. Es el amor entre hijos y padres.

Amor fraternal. Es el amor entre hermanos, aunque muy frecuentemente es


muy semejante al amor que se siente por algunos amigos.

Amistad. Es el amor profundo por los amigos.

Amor romántico. Es el amor hacia la pareja.

Qué define al amor romántico

El amor romántico es, precisamente, ese que descubrimos en la adolescencia.


También es frecuente que el sentimiento de amistad aparezca en esta etapa de
la vida. Pero lo que todos recordamos de nuestros años adolescentes suele ser
el descubrimiento del amor romántico. Y este tipo de amor está definido por
algunas características:

Deseo. La atracción sexual suele ser la primera manifestación del amor


romántico, aunque no siempre es así. Pero es frecuente que los jóvenes
comiencen a experimentar una atracción física -deseo de estar junto a esa
persona- y casi siempre también una atracción sexual -deseo de tocar, besar y
tener relaciones sexuales con esa persona- cuando experimentan el amor
romántico. Esa emoción que generalmente para los adolescentes es muy nueva
es una de la que les provoca más turbación, falta de confianza y nerviosismo.
Generalmente con el paso del tiempo cuando la han experimentado más y
cuándo la conocen mejor, esas sensaciones negativas unidas al deseo suelen
desaparecer. La adolescencia es también el momento de la aparición de las
primeras relaciones sexuales, del descubrimiento de la propia orientación
sexual y cuando los chicos y las chicas buscan respuestas a sus dudas sobre
sexo.
Intimidad o apego. Es la conexión que se desarrolla hacia la persona objeto del
amor romántico. Generalmente la existencia de amor romántico entre dos
personas provoca también la aparición de un tipo de relación con un grado de
intimidad mucho mayor que con el resto. Con la otra persona se comparten
pensamientos y sentimientos que no se comparten con nadie más.

¿Amor eterno?

También es habitual que cuando se siente amor romántico por otra persona,
aparezcan deseos de compromiso, de que ese amor continúe para siempre. Pero
la realidad nos dice que muchas veces no es así.

En algunos pocos casos el primer amor dura para siempre. Y nos encontramos
con parejas que llevan juntas desde que se conocieron en la Secundaria. Pero lo
normal es que no sea así. La razón principal de este hecho es que en la
adolescencia los chicos y las chicas no están formados del todo. Cuando crecen
van cambiando, van madurando y también varía lo que desean para su vida.
Lógicamente una de las cosas que cambian es también las características que
quieren en su compañero o compañera.

Por eso es también muy frecuente que los adolescentes cambien a menudo de
pareja. Pero eso no quiere decir que no sufran con las rupturas. Hay veces que
los adultos a su alrededor quitan importancia a esas rupturas. Está bien
hacerles ver que ese dolor que en el momento parece que será eterno, se
pasará. Pero también es necesario que los adultos recuerden cómo de profundo
era ese dolor.

El amor a lo largo de la adolescencia

Precisamente el que la adolescencia sea una etapa de tránsito hace que la


forma en la que los adolescentes vivan el amor romántico vaya cambiando según
avanzan en esa edad.
Primera adolescencia. Cuando comienza a aparecer el amor romántico, la
mayoría de los chicos y chicas lo viven como una forma de encajar mejor en un
grupo. Tener una relación con alguien es, generalmente, la fórmula que usan
chicas y chicos para formar parte de su grupo de amigos.

Final de la adolescencia. Por el contrario, cuando van pasando los años, el amor
romántico es la vía para encontrar una pareja para la vida.

Y eso es porque el amor es una de las sensaciones más extraordinarias de las


que puede disfrutar el ser humano, y las intensas emociones y la pasión del
enamoramiento suelen afectar a la mente y al cuerpo de todos nosotros.

1. EL AMOR ES COMO LA DROGA


La química del amor es capaz de hacernos sentir en pleno subidón,
hacernos sufrir un bajón o hacernos sentir el mono por alguien. Que el
amor es como una droga es totalmente cierto, ya que usa las mismas
vías neuronales que ésta. Tal y como señala un estudio del Colegio de
Medicina Albert Einstein, cuando el amor se rompe, igual que cuando
una persona es adicta a la droga, las consecuencias de la adicción son
tan fuertes que pueden desembocar en graves conductas depresivas y
obsesivas.

Al igual que la droga, el amor libera dopamina, serotonina o


noradrenalina, por eso que cuando nos enamoramos nos sentimos
excitados, llenos de energía y nuestra percepción de la vida es
magnífica.

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