La oralidad.
La oralidad, en lingüística, designa el modo de comunicación verbal a través de sonidos
producidos por medio del aparato fonador humano. Es el primer modo de comunicación
complejo utilizado en las sociedades humanas antes de la escritura, que no
necesariamente nace en todas.
Es importante tener en cuenta, al abordar este tema, la evolución que ha existido en la
manera de enfocarlo. En las primeras décadas del siglo XX, cuando la Lingüística
estaba sentando sus bases como disciplina científica, se sostuvo que la escritura era la
visualización o realización material de la oralidad. Esta postura no reconoce en ambos
fenómenos las peculiaridades y reglas propias que actualmente les adjudicamos. Los
enfoques comunicativos y pragmáticos que se han constituido hoy como fundamento
del pensamiento glotodidáctica han facilitado una serie de herramientas valiosas para
delimitar y caracterizar ambas manifestaciones lingüísticas que si bien están muy
estrechamente ligadas entre sí cada una por su lado tiene rasgos propios.
Según (Mostacero Rudy 2004)
La oralidad es el primer sistema comunicativo que adquiere el individuo dentro de esa
actividad semiótica compleja que es la producción textual y discursiva. Es la primera
experiencia interactiva porque surge con la vida y se repite cada vez que nace un niño o
una niña. Gracias a ella el ser humano se diferencia de los animales y lo hace desde el
punto de vista verbal, cognitivo, y semiótico.
La oralidad es una realidad coloquial, tautológica y evanescente. Coloquial porque se
construye en la interacción espontánea, cotidiana; tautológica, por su carácter repetitivo
y reiterativo, con escasos márgenes para la originalidad; y evanescente, como lo precisó
Ong (1987), “El sonido sólo existe cuando abandona la existencia. No es simplemente
perecedero sino, en esencia, evanescente” (p. 38).
Por lo tanto, se diferencia de la producción verbal institucional, académica o formal, que
se basa en la escuela y la lectoescritura. Está, asimismo, muy ligada al discurso
conversacional y narrativo, por su fluencia natural; al ámbito familiar y de la intimidad.
(Mostacero 1999), clasifica la oralidad de tres maneras o clases:
1. La oralidad primaria individual o del niño o niña que aprende la lengua materna, de 0
a 3 años aproximadamente, sin importar el tipo de sociedad en la que vive. En otras
palabras, la experiencia personal de apropiación de la lengua materna.
2. La oralidad primaria colectiva, de niños y adultos, la cual pertenece a sociedades
predominantemente orales, que viven al margen de una cultura letrada, como las
sociedades indígenas de América, pero que no están exentas de contactos permanentes o
esporádicos con cualquier elemento de la cultura de la escritura.
3. La oralidad secundaria urbana, dependiente de la escuela, las instituciones, las
empresas, la banca, los partidos políticos, etc., donde la oralidad se mezcla con las más
sofisticadas tecnologías de la información y de la comunicación, y donde lo
característico es la invención de nuevos soportes, nuevos formatos, nuevas variedades
de oralidad, pero a partir de la hibridación con las variedades de la escrituralidad.
Según Cassany et al.(1994,p.84)
La oralidad es un instrumento múltiple, uno que sirve para conseguir muchas cosas:
encargar una comida, manifestar agradecimiento, protestar quejarse etc. Solo basta con
pronunciar las palabras en el contexto adecuado para que un camarero te prepare un café
con leche y te lo sirva.
Fernando Casales. (Instituto de Profesores “Artigas” Montevideo, Uruguay)
Con respecto a los rasgos que caracterizan el fenómeno en cuestión podemos establecer
dos grupos según el criterio que adoptemos, sea diacrónico o sincrónico. Dentro de las
características de la oralidad desde la diacronía están:
1. Acumulación
2. Redundancia.
3. Conservadurismo y tradicionalismo
4. Cercanía con el mundo humano vital.
5. Matices agonísticos.
6. Empatía y participación
7. Homeostática.
Mientras que para la oralidad sincrónica según Bosque (1999) las características son:
1. La recepción del mensaje se realiza a través del oído.
2. El mensaje es fugaz
3. El receptor percibe sucesivamente los signos del texto
4. La comunicación es espontánea. Se puede rectificar, pero no borrar lo que
se ha dicho.
5. Es también, la comunicación, inmediata en el tiempo y en el espacio. Es
más ágil.
6. Hay interacción. Mientras habla el emisor ve la reacción del receptor y
puede modificar su discurso. Por eso decimos que el lenguaje oral es
negociable.
7. El contexto extralingúístico tiene un papel importante porque el código oral
se basa en la deixis y la inferencia de códigos no verbales.
8. Son importantes los elementos paralingüísticos.
REFERENCIAS.
Mostacero, R., (2004). Oralidad, escritura y escrituralidad. Sapiens. Revista
Universitaria de Investigación, 5 (1), 53-75.
WALTER J. ONG: ORALIDAD Y ESCRITURA. TECNOLOGÍAS DE LA PALABRA,
traducción de Angélica Scherp, Fondo de Cultura Económica 1987.
Daniel Cassany, Martha Luna, Gloria Sanzs, Enseñar Lengua. Editorial Grao, (1994).
Fernando Casales. (Instituto de Profesores “Artigas” Montevideo, Uruguay).
[Link]
Ignacio Bosque ( 1999) Universidad Complutense de Madrid Asociación de
Profesores de Español Real Academia Española.