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Derechos Asertivos

El documento describe 10 derechos asertivos propuestos por Smith. Estos incluyen el derecho a ser tu propio juez y tomar tus propias decisiones basadas en tus valores y creencias; el derecho a no hacerte responsable de los problemas de los demás y a elegir si dar o no explicaciones; y el derecho a cometer errores, cambiar de opinión, decir "no lo sé", y no necesitar la aprobación de los demás.

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Derechos Asertivos

El documento describe 10 derechos asertivos propuestos por Smith. Estos incluyen el derecho a ser tu propio juez y tomar tus propias decisiones basadas en tus valores y creencias; el derecho a no hacerte responsable de los problemas de los demás y a elegir si dar o no explicaciones; y el derecho a cometer errores, cambiar de opinión, decir "no lo sé", y no necesitar la aprobación de los demás.

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Derechos Asertivos

Definimos derechos asertivos, como aquellos que los seres humanos


asumimos y tenemos por el sólo hecho de ser personas. Esto implica que
son válidos para nosotros, pero igualmente para todos lo demás. Ejercerlos
implica lealtad hacia ti mismo y respeto hacia los demás. Todo un
aprendizaje y un ejercicio de equilibrio.

¿Cuáles son los derechos asertivos?


Smith propuso diez derechos asertivos básicos: 

1. Derecho a ser tu propio juez


Es el principal derecho asertivo y de él se deriva el resto. Ser tu propio juez
implica el derecho a tener tu propia opinión, tu propio sistema de valores y
creencias y actuar en consecuencia. Esta actitud conlleva asumir que eres
el máximo responsable de tu vida, así como que puedes elegir cómo
pensar, cómo sentir y actuar en cada situación,  liberándote así de los
mandatos sobre lo que se debe o no se debe hacer.
Ser tu propio juez significa también poder expresar a los otros lo que
sientes y piensas y afrontar que no les guste. 
2. Derecho a elegir si nos hacemos responsables de los problemas de
los demás
Esto implica tratar de respetar nuestros intereses al igual que los de las
otras personas intentando buscar soluciones que conjuguen esta fórmula
siempre que sea posible. Lógicamente, habrá situaciones en que ambos
entrarán en conflicto y tenemos derecho a anteponer nuestras necesidades
a las de los demás.
3. El derecho a elegir si queremos dar o no explicaciones
Si eres tu propio juez y te comportas según tus valores, pensamientos y
opiniones, no tienes por qué justificarte ante los otros, en el sentido de
intentar convencer a nadie. 
Obviamente, las otras personas también tienen el derecho asertivo de
poder expresar su opinión sobre si les gusta o no lo que estás haciendo.
En ese punto, la mejor fórmula es si es posible llegar a un acuerdo. En
caso contrario, puedes respetar tus preferencias u optar por las de ellos si
es eso lo que decides.
4. Derecho a cambiar de opinión
Dado que cualquier situación puede ser vista desde múltiples puntos de
vista y que la realidad está en permanente cambio, una persona asertiva
tiene derecho a cambiar de opinión.

5. Derecho a cometer errores.


Se trata de uno de los derechos asertivos de mayor dificultad cuando
caemos en la autoexigencia. Una actitud asertiva implica juzgarnos a
nosotros mismos por los errores que cometemos, asumiendo que fallar es
humano, es decir, algo normal y aprendiendo con responsabilidad del error
para evitar cometerlo en situaciones futuras, pero liberándonos de las
culpas asociadas.
6. Derecho a decir “no lo sé”
¿Podemos saber todo? No. Por tanto, ejercer este derecho conlleva darse
permiso para preguntar con tranquilidad sobre aquellas cosas que
dudamos, no tenemos claro o no comprendemos. No estamos obligados a
tener respuestas para todo. 
7. Derecho a no necesitar la aprobación del otro
Estamos ante uno de los derechos asertivos más importantes para
conseguir armonía y plenitud en las relaciones personales. A todos nos
gusta agradar a las personas  es imposible poder agradar a todo el mundo.
Conviene que de una forma asertiva aceptemos que hay personas a las que
no les gustaremos de igual manera que a nosotros no nos gusta todo el
mundo.
Condicionar nuestras acciones a la finalidad de gustar al otro, puede
llevarnos a no ser fieles a nosotros mismos, a nuestros principios, a
nuestros valores. Como señala Smith: “Nunca seremos libres si no somos
capaces de arriesgarnos a hacer lo que deseamos, incluso si esto puede
llevar consigo la antipatía del otro”.
 8. Derecho a tomar decisiones ilógicas
Esto está relacionado con el primero de los derechos asertivos, el de ser
nuestro propio juez. Tenemos derecho a elegir nuestros objetivos, a tomar
decisiones al respecto que pueden escapara a la lógica de otros, de la
mayoría, pero que son coherentes con nuestros criterios y valores. 
9. Derecho a no comprender las expectativas ajenas
Ser asertivos significa que no tenemos la obligación de adivinar lo que los
otros necesitan y esperan de nosotros. Es difícil descifrar expectativas
ajenas y además, cuando nos embarcamos en ellos podemos cometer
muchos errores.
10. El derecho a no ser perfecto
Y por tanto a no querer intentar la perfección… Intentar mejorar es
positivo pero también lo es asumir que queramos progresar pero que no
nos interese alcanzar la perfección. La actitud asertiva pasa por que cada
uno de nosotros juzgue y valide sus metas.

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