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Literatura
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La Divina comedia de Dante Alighieri
Andrea Imaginario
Especialista en artes, literatura e historia cultural
La Divina comedia, escrita por el florentino Dante Alighieri entre 1304 y 1321
aproximadamente, es una poesía épica, género literario que consiste en la narración
en verso de las hazañas de los héroes. Tales hazañas constituyen un modelo de
virtud, sean verdaderas o ficticias. La Divina comedia representa un compendio de la
cultura y el conocimiento medieval, tanto en lo religioso como en lo filosófico, lo
científico y lo moral.
Originalmente, el poema se llamó Comedia, nombre que designaba las obras con
finales felices, por oposición al concepto clásico de la tragedia. Cuando a Giovanni
Boccaccio recibió el encargo de escribir sobre la obra, la llamó Divina comedia para
evidenciar la centralidad de los valores cristianos.
Gustave Doré: Ilustración del Paraíso para la Divina comedia.
Podemos resumir la estructura y características de la Divina comedia de la
siguiente manera:
Un canto introductorio.
Tres capítulos llamados Infierno, Purgatorio y Paraíso.
Cada capítulo está dividido en treinta y tres cantos.
La obra suma cien cantos en total.
El infierno está formado por nueve círculos.
El purgatorio está formado por nueve estancias divididas en: la antesala, los siete
gradas y el paraíso terrenal.
El paraíso está estructurado en nueve esferas y el empíreo.
Todos los cantos están escritos en terza rima —verso creado por Dante—, cuyas
estrofas están compuestas por tercetos endecasílabos de rima entrelazada.
¿Por qué Dante organiza la obra de este modo? Debido al valor simbólico de los
números en el imaginario medieval. Los números juegan un papel importante en la
organización del texto y en la exposición de las ideas de la Divina comedia. A saber:
el número tres, símbolo de la perfección divina y de la Santísima Trinidad;
el número cuatro, referido a los cuatro elementos, tierra, aire, agua y fuego;
el número siete, símbolo de lo cabal, completo. Referido también a los pecados
capitales;
el número nueve, símbolo de la sabiduría y la búsqueda del sumo bien;
el número cien, símbolo de la perfección.
Conozcamos ahora, con más detalle, el argumento de la obra y el resumen por cada
capítulo: Infierno, Purgatorio y Paraíso.
Resumen
William Blake: Dante escapando de las bestias.
Dante, alter ego del poeta, se encuentra perdido en medio de una selva oscura. Al
amanecer, llega a una montaña iluminada, donde es asediado por tres animales
simbólicos: un leopardo, un león y una loba. El alma de Virgilio, el poeta latino,
acude en su auxilio y le hace saber que su amada Beatriz le ha encomendado llevarlo
hasta las puertas del paraíso. Para eso, deberán pasar primero por el infierno y el
purgatorio.
En la primera parte de la travesía, Virgilio acompaña al peregrino a través de nueve
círculos infernales, en los cuales Dante vislumbraa los escarmientos que sufren los
pecadores impíos.
En la segunda parte, el poeta peregrino conoce el Purgatorio, lugar en que las almas
pecadoras, pero contritas, purifican sus pecados para ascender al cielo.
En la tercera parte, Dante es recibido por Beatriz a las puertas del paraíso, ya que
Virgilio tiene la entrada prohibida por haber sido pagano. Dante conoce el
firmamento y atestigua la victoria de los santos y la gloria del Altísimo.
Iluminado y convertido por la revelación, el poeta peregrino regresa a la Tierra y
decide dar testimonio de su viaje en un poema para advertencia y consejo de la
humanidad.
Los personajes principales de la Divina comedia son esencialmente:
Dante, el poeta peregrino, que representa la condición humana.
Virgilio, poeta de la antigüedad clásica que representa el pensamiento racional y la
virtud.
Beatriz, el amor adolescente de Dante, quien representa la fe.
Junto a estos, Dante hace mención, a lo largo del poema, de diversos personajes de
la historia antigua, bíblica y mitológica. Hace referencia también a figuras
reconocidas de la vida florentina del siglo XIV.
El infierno
Sandro Botticelli: El abismo del infierno. 1480.
¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!
La primera parte de la Divina comedia es el infierno. Dante y Virgilio pasan primero
donde se encuentran los cobardes, a los que el escritor tilda de inútiles. Al llegar al
río Aqueronte, los poetas se encuentran al barquero infernal, Caronte, que lleva las
almas hasta la puerta del infierno. Sobre la puerta se lee la siguiente
inscripción: ¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! El infierno está
estructurado por nueve círculos, donde los condenados se encuentran distribuidos
según sus culpas.
Primer círculo (no bautizados)
El primer círculo es el limbo o anteinfierno. En él se encuentran las almas que,
aunque virtuosas, no conocieron a Cristo o no fueron bautizadas, incluido el propio
Virgilio. Su pena es no poder gozar de los dones de la vida eterna. De él solo han sido
liberados los patriarcas de Israel.
Segundo círculo del infierno (lujuria)
Reservado al pecado de lujuria, uno de los pecados capitales. Es Minos quien, desde
la entrada, examina a las almas y determina el castigo. Allí se encuentra Francesca
Rímini, una mujer noble de Italia que se hizo símbolo del adulterio y la lujuria tras su
trágico final.
Tercer círculo (gula)
Reservado al pecado de la gula. Las almas sufren en un pantano infectado y la lluvia
helada. En este círculo se encuentra el can Cerbero y Ciacco.
Cuarto círculo del infierno (avaricia y prodigalidad)
Reservado al pecado de la avaricia. Los despilfarradores también tienen un lugar en
él. El lugar está presidido por Pluto, a quien el poeta representa como un demonio
de la riqueza.
Quinto círculo (ira y pereza)
Reservado a los pecados de la pereza y la ira. Flegias, hijo del dios Ares y rey de los
lápitas, es el barquero que lleva las almas por la laguna Estigia hasta la ciudad
infernal de Dite. Los poetas se encuentran a Felipe Argenti, enemigo de Dante. Al
verlos, los demonios encolerizan.
Sexto círculo (herejía)
Se manifiestan las Furias de la torre de Dite y Medusa. Un ángel los socorre abriendo
las puertas de la ciudad para avanzar al círculo de los incrédulos y heresiarcas,
condenados a los sepulcros ardientes. Se encuentran a los nobles epicúreos Farinata
degli Uberti, gibelino y adversario de Dante, y Cavalcante Cavalcanti, de la casa
güelfa. Virgilio le explica al poeta los pecados según la escolástica.
Séptimo círculo del infierno (violencia)
Reservado a los violentos, entre quienes se cuenta a los tiranos. El guardián es el
Minotauro de Creta. Los poetas son llevados por el centauro Neso a través de un río
de sangre. El círculo se divide en tres aros o girones, según la gravedad del pecado:
violentos contra el prójimo; violentos contra sí mismos (suicidas incluídos); y
violentos contra Dios, la ley natural y el arte.
Octavo círculo (fraude)
Reservado a los fraudulentos y seductores. Se divide en diez fosos circulares y
concéntricos. Aquí se castiga a los rufianes, aduladores, cortesanas, practicantes de
la simonía, adivinos e impostores, barateros (corruptos), hipócritas, ladrones,
consejeros del fraude, cismáticos y promotores de discordia y, finalmente,
falsificadores y alquimistas.
Noveno círculo (traición)
Reservado a los traidores. Los poetas se encuentran con los titanes y el gigante
Anteo los lleva en brazos al último abismo. Está dividido en cuatro fosas distribuidas
así: traidores a los parientes, a la patria, a sus comensales y a sus benefactores. En el
centro se encuentra el mismo Lucifer. Desde allí, salen al otro hemisferio.
El purgatorio
Gustave Doré: Canto XXIV.
Resurja aquí la muerta poesía,
¡oh, santas Musas que me dais confianza!
¡Alce Calíope un tanto su armonía,
y acompañe mi canto la pujanza
con que de nueve Urracas el respiro,
ahogó, de remisión, sin esperanza!
El purgatorio es el lugar del trasmundo donde las almas purifican sus pecados para
poder aspirar al cielo. Esta idea, muy anclada en el imaginario medieval, es la que
toma Dante.
Por invocación de las Musas, el poeta llega a las orillas de la isla del purgatorio,
ubicada en el hemisferio austral. Allí se encuentran a Catón de Útica, a quien Dante
representa como el guardián de las aguas. Catón los prepara para el tránsito por el
purgatorio.
Antepurgatorio
Los poetas llegan al antepurgatorio en la barca impulsada por un ángel. Se
encuentran el músico Casella y otras almas. Casella canta una canción del poeta. Al
llegar Catón, les reprende y el grupo se dispersa. Los poetas notan la presencia de los
conversos tardíos y de los excolmulgados por su contumacia (negligentes
procrastinadores de la conversión, los muertos repentinamente y los muertos
violentamente).
Más adelante, el trovador italiano, Sordello da Goito, los guía a la presencia de los
monarcas que deben purgar su ambición de poder. Entre ellos se cuentan las casas
reales de Bohemia, Francia, Aragón, Provenza, Sicilia y de la Pulla.
En la noche, mientras dante duerme, Lucía lo transporta hasta la puerta del
purgatorio. Al despertar, el custodio graba en su frente siete "P" en alusión a los
pecados capitales, marcas que desaparecerán en la medida en que ascienda al cielo.
El ángel abre las puertas con las llaves místicas del arrepentimiento y la conversión.
Primera grada (soberbia)
El aro primero o primer círculo del purgatorio está reservado al pecado de la
soberbia. Allí contemplan ejemplos escultóricos de humildad, como el pasaje de la
Anunciación. Más adelante también contemplan imágenes del orgullo en sí, como los
pasajes de la Torre de Babel. Dante pierde la primera letra "P".
Segunda grada (envidia)
Está reservado a los que purgan la envidia. Nuevamente, contemplas escenas
ejemplares de virtud encarnadas en la Virgen María, el propio Jesús predicando el
amor al prójimo o pasajes de la antigüedad.
Tercera grada (ira)
El círculo tercero está destinado al pecado de la ira. Virgilio explica a Dante el
sistema moral del purgatorio y se reflexiona sobre el amor mal conducido. El punto
central es afirmar el amor como principio de todo bien.
Cuarta grada (pereza)
Está reservado al pecado de la pereza. Tiene lugar una importante discusión sobre el
libre albedrío y su relación con las acciones humanas que surgen del amor, tanto
para el bien como para el mal. También se recuerdan los efectos de la pereza.
Quinta grada (avaricia)
En el quinto círculo se purga la avaricia. En un rellano del purgatorio, los poetas
contemplan ejemplos de la virtud de la generosidad. El purgatorio tiembla a causa
de la liberación del alma de Estacio, un maestro y poeta latino que le rinde honores a
Virgilio.
Sexta grada (gula)
En este aro se purga el pecado de la gula. Estacio cuenta que, gracias a las profecías
de la IV Égloga de Virgilio, se libró de la avaricia y acogió el cristianismo en secreto.
Sin embargo, fue este silencio lo que le valió la condena. Se encuentran los
penitentes sometidos a hambre y sed. Dante se sorprende de ver a Foresto Donati,
salvado por las oraciones de su esposa.
Séptima grada (lujuria)
Reservado a los lujuriosos. Virgilio explica la generación del cuerpo y la infusión del
alma. Desde un círculo en llamas, los lujuriosos cantan loas a la castidad. Se
encuentran con los poetas Guido Guinizelli y Arnaut Daniel. Este último le pide
oración. Un ángel anuncia que Dante debe atravesar las llamas para llegar al paraíso
terrenal. Virgilio lo encomienda a su libre albedrío.
El paraíso terrenal
En el paraíso terrenal, Matilde, una virgen del medioevo, que se ofrece a guiarlo y
develarle las maravillas del paraíso. Inician una travesía por el río Leteo y aparece
una procesión precedida por los siete dones del Espíritu Santo. La procesión
representa el triunfo de la Iglesia. Beatriz aparece y lo insta al arrepentimiento. El
poeta es sumergido en las aguas del Eunoes y se regenera.
El paraíso
Cristóbal Rojas: Dante y Beatriz a orillas del Leteo. 1889.
El paraíso de la Divina comedia está estructurado en nueve esferas, y las almas están
distribuidas según la gracia alcanzada. Virgilio y Dante se separan. El poeta inicia con
Beatriz el viaje hacia el empíreo, donde Dios habita.
Primera esfera, la Luna (espíritus que quebrantaron el voto de castidad)
La primera esfera es la Luna, cuyas manchas representan a aquellos que faltaron a
los votos de castidad. Beatriz explica el valor de los votos antes Dios y qué puede
hacer el alma para compensar su falta. Inicia el camino al segundo cielo donde, al
llegar, lo alcanzan varios espíritus activos y benéficos.
Segunda esfera, Mercurio (espíritus activos y benéficos)
El espíritu del emperador Justiniano le informa a Dante que en Mercurio están
aquellos que dejaron grandes obras de acción o pensamiento para la posteridad. El
poeta pregunta porqué Cristo decidió el destino de la cruz como salvación. Beatriz le
expone la doctrina de la inmortalidad del alma y la resurrección.
Tercera esfera, Venus (espíritus amantes)
La esfera tercera es Venus, destino de los amantes que lograron dominar su pasión.
El poeta se encuentra a Carlos Martel, heredero del trono húngaro, quien expone dos
casos contrarios en su propia familia. Luego, Fulco de Marsella que señala los
pecados de Florencia, especialmente la avaricia del clero.
Cuarta esfera, el Sol (doctores en filosofía y teología)
La cuarta esfera es el Sol, donde se encuentran los doctores en teología y filosofía.
Ante las dudas que Dante manifiesta, los sabios responden y enseñan. Santo Tomás
de Aquino aclara la superioridad de Adán y Jesucristo respecto de la sabiduría de
Salomón. Le habla también de san Francisco de Asís. San Buenaventura elogia a
Santo Domingo.
Quinta esfera, Marte (mártires)
La quinta esfera es Marte. Está dedicada a los mártires de la cristiandad, tomados
como guerreros de la fe. Las almas de los mártires son luces que se aglomeran
formando una cruz. Beatriz elogia a los caídos en las cruzadas, y Dante se encuentra
con su antepasado Cacciaguida, quien fue cruzado. Este predice el exilio de Dante.
Sexta esfera, Júpiter (gobernantes justos)
Es la esfera dedicada a los buenos gobernantes, de los que Júpiter como dios de los
dioses griegos, es la alegoría. Allí Dante se encuentra con los grandes jerarcas de la
historia considerados justos, como Trajano, de quien una leyenda dice haberse
convertido al cristianismo.
Séptima esfera, Saturno (espíritus contemplativos)
Saturno, la séptima esfera, es donde reposan los que hicieron vida contemplativa en
la tierra. Allí conversan Dante y San Damián sobre la doctrina de la predestinación, el
monacato y los malos religiosos. San Benedicto le expresa también su decepción
frente al destino de su orden. Dante y Beatriz inician el paso a la octava esfera.
Octava esfera, estrellas (espíritus triunfantes)
La octava esfera corresponde a las estrellas de la constelación de géminis, que
simbolizan a la Iglesia militante. Allí, aparecen Jesucristo y la Virgen María, a cuya
coronación asiste. Beatriz pide para Dante el don del entendimiento. San Pedro lo
interroga sobre la fe; Santiago, sobre la esperanza, y san Juan evangelista sobre el
amor. Dante sale victorioso.
Novena esfera, cristalino (jerarquías angélicas)
El poeta atisba la luz de Dios, rodeado por nueve anillos de cortes celestiales. Beatriz
le explica a Dante la correspondencia entre la creación y el mundo celeste, y son
descritos los ángeles siguiendo las enseñanzas de San Dionisio.
El Empíreo (Dios, ángeles y beatos)
Dante asciende, finalmente, al empíreo, un lugar más allá del mundo físico conocido,
la verdadera morada de Dios. El poeta es envuelto en la luz y Beatriz se revestida de
inusual belleza. Dante distingue una gran rosa mística, símbolo del amor divino, en
la que las almas santas hallan su trono. Beatriz obtiene su lugar junto a Raquel.
Dante será conducido en su tramo final por San Bernanrdo. La Santísima Trinidad se
manifiesta a Dante en forma de tres círculos idénticos. Tras ser iluminado, Dante
abre su entendimiento y comprende el misterio del amor divino.
Biografía de Dante Alighieri
Dante Alighieri (1265-1321) fue un poeta de origen florentino, representante del
llamado Dolce stil nuovo (Dulce estilo nuevo). Su nombre completo fue Durante di
Alighiero degli Alighieri. Estaba casado con Gemma Donati desde 1285. Su primera
obra literaria fue Vida nueva (1293), la cual fue inspirada en sus sentimientos
amorosos por Beatriz Portinari, fallecida en 1290.
Dante incursionó en la vida política en Florencia desde 1295. Participó con los
güelfos en la confrontación contra los gibelinos. Fue embajador en San Gimignano,
alto magistrado de Florencia y miembro del Consejo Especial del Pueblo y del
Consejo de los Ciento. Dufrió el exilio tras ser acusado de oposición al papa,
corrupción e improbidad administrativa. Murió en la ciudad de Ravenna a los 56 años
de edad.
Entre sus obras destacan: Vita nuova; De vulgari eloquentia (reflexiones sobre el
habla popular); Divina Comedia y Il convivio.