Presentación.
Nombre: Eleacim Adnel.
Apellido: De Leon Valerio.
Asignatura: Derecho Internacional Privado II
Profesor: Pedro Martir
Tema: Análisis de la Ley 169-14.
Sección: 01.
Matricula: 100387440.
Fecha: 30/11/2020.
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SANTO DOMINGO.
Análisis de la Ley 169-14
La Ley 169 (o Ley de Naturalización Especial) fue una ley especial promovida por
el expresidente de la República Dominicana, Danilo Medina, como consecuencia
de la sentencia 168 del Tribunal Constitucional que creaba un riesgo inminente
sobre el derecho a la nacionalidad de los descendientes de extranjeros nacidos en
la República Dominicana entre 1929 y 2007.
La ley distingue dos grupos dentro de la categoría de “descendientes de
extranjeros en condición migratoria irregular” en la República Dominicana y
dispone medidas concretas para cada grupo.
El primer grupo, (mejor conocido como Grupo A) corresponde a aquellos
descendientes de extranjeros en condición migratoria irregular que lograron en el
pasado ser inscritos en el registro civil dominicano a pesar de que según la
interpretación retroactiva de la sentencia 168, no les correspondía. Según la ley
especial, este grupo vio reconocida su nacionalidad como dominicanos y se
ordenó a la Junta Central Electoral devolver, o entregar, según fuera el caso sus
documentos de identidad como nacionales.
El segundo grupo, (también conocido como Grupo B) corresponde a aquellos
descendientes de extranjeros en condición migratoria irregular que nunca fueron
inscritos en el registro civil pero que han residido toda su vida en la República
Dominicana y no tiene vínculo el país de origen de sus padres. La ley previó para
este grupo un plazo inicial de 90 días para que se registraran como extranjeros
con la posibilidad de obtener en un período de apenas 2 años, la nacionalidad
dominicana mediante naturalización.
Kelsen, en su libro “la teoría pura del derecho” decía que existen normas que
pueden estar “vigentes” en el sistema jurídico pero carentes de toda “validez”, a
pesar de que la forma (el procedimiento y la competencia para su adopción y/o
promulgación) hayan sido cumplidos. La norma es inválida cuando adolece de un
“vicio de contenido o sustantivo o de fondo” garrafal. Si Hans Kelsen estuviera vivo
diría que la Ley 169-14 y su Decreto de aplicación 250-14 NO son válidos, porque
en su diseño, objetivo y aplicación no es jurídico ni de derechos humanos sino
meramente político.
Hay que tener presente, que el objeto de la Ley en su aplicación son las personas
nacidas en territorio dominicano de origen haitiano (sabemos la larga historia que
tenemos con nuestro país vecino o con las personas que son de origen de allá,
existe racismo en Republica Dominicana y de ahí parte esta ley inconstitucional)
de madre o padres en condición migratoria irregular, quienes fueron
“desnacionalizados masivamente” desde el 16 de junio de 1929 al 26 de enero de
2010 por la Sentencia No. 168-13 del TC de fecha 23 de septiembre de 2013, y
que junto al Decreto del Poder Ejecutivo No. 327-13, se ordenó enviar a TODOS
ellos a un mismo destino: a un “Plan de Regularización de Migrantes” en manos
de la Dirección General de Migración. Las personas afectadas han sido siempre
considerados extranjeros por el Estado dominicano en la misma tierra donde
nacieron.
Estas normativas son objeto de 4 acciones en inconstitucionalidad ante el TC
presentados por grupos ultranacionalistas en 2014 y 2018, aun no falladas. Pero
además la Ley y su Decreto de aplicación han sido señaladas como “inválidas” por
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos desde 2013 y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos desde 2014, contrarias a los estándares
internacionales de derechos humanos que son también parte de nuestro derecho
interno. Estos órganos internacionales de Derechos Humanos de la OEA han
señalado al Estado dominicano que lo que corresponde es la “restitución
inmediata” de la nacionalidad, sin costos ni trámite administrativo alguno; las
personas “desnacionalizadas” tienen la nacionalidad dominicana al haber nacido
en territorio dominicano (en virtud del “jus solis” de la Constitución dominicana)
antes del 26 de enero de 2010, y por tanto el estatus migratorio de la madre o
padres es irrelevante.
La Ley parte de la premisa de que el Estado dominicano cometió un “error” en el
pasado al emitir el registro civil dominicano actas de nacimiento a los bebés
nacidos de madre o padres en condición migratoria irregular. La Ley es una
especie de “amnistía” para los registrados en el registro civil dominicano (Grupo A
mencionado anteriormente).
La Ley se refiere al llamado Grupo B: nacidos en territorio dominicano de madre o
padres en condición migratoria irregular NUNCA registrados en registro civil
dominicano, y subsiguientes generaciones. El número total de este Grupo les
llamo el “número mágico”, no está claro, lo cierto que es la mayoría de la
población afectada o “desnacionalizada”.
La Ley otorgó a este Grupo B una “salida política” de naturalizarles como
dominicanos en un tiempo límite mediante el Decreto de aplicación de la Ley No.
250-14; debían aplicar en un plazo de 90 días, plazo luego extendido por
modificación a la Ley de 90 días más; es decir la carrera contra el tiempo para
aplicar a esta “naturalización especial” era de 180 días (6 meses) en total, un
plazo que cerraba 7 meses antes de cerrar el Plan de Regularización. Las
aplicaciones se realizaban en las oficinas de las Gobernaciones donde también se
aplicaba al Plan de Regularización de Migrantes, es decir, como si este grupo de
personas fueran extranjeros igualmente.
Como hemos expuesto anteriormente, la Ley 169-14 y su Decreto de aplicación
250-14 vendida en el exterior por el Estado dominicano como la solución al
genocidio civil, es evidente que a 5 años de vigencia no ha resuelto el problema.
¡Esta Ley es una normativa totalmente inválida que sigue vegetando en nuestro
sistema jurídico causando estragos y daños!, tiene factores de fondo y produce
efectos en su aplicación totalmente discriminatorias, contrarias al principio “pro-
persona” de la Constitución, contrario al Bloque de Constitucionalidad mermado
por el TC y es además contrario a estándares internacionales. Justamente el
estudio de UNFPA de 2018 complementario a la encuesta ENI-2017, evidenció
que la población de origen haitiano nacida en el país enfrenta mayores dificultades
en el acceso a documentación dominicana que los nacidos en el país de otro
origen nacional.