Historia y Teología Adventista
Historia y Teología Adventista
Lo resaltado en rojo pone énfasis en el periodo histórico en el cual se comienzan a sentar las
bases para lo que sería la reforma protestante.
Apocalipsis 13:5 trata de un poder perseguidor que ejerce su hegemonía durante 42 meses
proféticos (1260 años literales, los cuales, según la historia, comenzaron en el año 538 d.C.
con la puesta en práctica por el obispo de Roma del decreto de Justiniano, hasta el año 1798
d.C. con el derrocamiento del Papado por la Francia Revolucionaria). A su vez, Apocalipsis
12:6 y 14 prescribe que, en esta fase de persecución propiciada por la bestia surgida del mar,
Dios aplicó medidas de protección en favor de su pueblo y la verdad. En este último caso,
para conservarla pura.
Con ello, podemos ver como Dios conservó la verdad en toda la época de oscuridad,
potenciando a hombres y mujeres que, en diferentes tiempos y lugares, resguardaron la luz
bíblica de forma íntegra.
En primer lugar, podemos destacar a los Valdenses, quienes, de acuerdo al capítulo 4 del
libro El Conflicto de los Siglos, resistieron a la autoridad del poder papal, fueron de los
primeros en Europa que poseyeron porciones de traducción de la Biblia, lo que les significó
huir de sus propiedades y refugiarse en las montañas. Sin embargo, ellos seguían reuniéndose
en secreto, y cada vez que ellos tenían la oportunidad, llevaban trozos de las escrituras bajo
la ropa, y la compartían con aquel que manifestaba interés en él. Por 1000 años conservaron
la antigua fe.
Posteriormente, surgieron de manera individual personas que ejercieron una importante
influencia en el curso de la reforma.
John Wiclef (Siglo XIV): fue el heraldo de la reforma no solo para Inglaterra, sino que para
toda la cristiandad. Según el capítulo 5 del libro El Conflicto de los Siglos, Wiclef fue uno
de los mayores reformadores.
Jan Hus (Alemania. Siglo XIV – XV): creyó en los escritos de Wiclef. Como sacerdote
católico denunció las enseñanzas de la iglesia que no tenían base bíblica. Condenado a la
hoguera al igual que Jerónimo, su amigo y colaborador, señalaba que Jesús era la verdadera
cabeza de la iglesia.
Ulrico Zuinglio (Suiza. Siglo XV – XVI): Presbítero. Descubrió que muchas doctrinas de la
iglesia católica estaban en contradicción con la Biblia. Dio fuerte énfasis en la predicación
de los 4 evangelios y exhortó con fuerza en contra del dogma de la transustanciación en la
eucaristía.
Juan Calvino (Francia. Siglo XVI): Apoyó a los hugonotes (protestantes franceses de doctrina
calvinista). Desde Ginebra, Suiza, donde vivía, salieron muchos estudiantes que más tarde
fueron a España, Inglaterra y otros países donde apoyaron la reforma. Uno de sus alumnos
más entusiastas fue Juan Knox, quien estableció fuertes cimientos del protestantismo en
Escocia.
Juan de Valdés (España. Siglo XVI): Fue de los primeros reformadores españoles que se
valieron de la imprenta para esparcir el conocimiento de la verdad bíblica. Sus obras
contribuyeron grandemente a echar los cimientos del protestantismo en España.
Martín Lutero (Alemania. Siglo XVI): El empuje mayor de la iglesia del período de la
Reforma surgió como resultado del valor y la fe de Martín Lutero. A los 21 años ya era un
erudito consumado. Leyó la Biblia en latín, la primera que había visto, y memorizó porciones
de ella. A través de una experiencia dramática llegó a la comprensión de que el "justo vivirá
por la fe". El 31 de octubre de 1517 clavó en la pesada puerta de madera de la iglesia del
castillo de Wittenberg una lista con 95 tesis, o declaraciones doctrinarias. Más tarde esas tesis
fueron impresas y esparcidas por toda Europa. La iglesia de la Reforma se expandió gracias
a la traducción de la Biblia al alemán hecha por Martín Lutero. Su mayor alcance religioso
fue acerca de los pilares o solas del protestantismo:
SOLA GRATIA (Solo por Gracia)
SOLA FIDE (Solo por la Fe)
SOLUS CHRISTUS (Solo a través de Cristo)
SOLA SCRIPTURA (Solo por la Palabra)
SOLI DEO GLORIA (Solo la gloria de Dios)
Rogelio Williams (Estados Unidos. Siglo XVII): El 16 de septiembre de 1620, unos 100
peregrinos ansiosos de gozar de libertad religiosa se embarcaron en un navío llamado
Myflower y se dirigieron a lo que hoy se conoce como Estados Unidos de Norteamérica.
Posteriormente, Rogelio Williams fundó la Colonia de Rhode Island, el primer grupo que se
estableció en aquellos parajes con una forma de gobierno republicano y libertad religiosa
total.
También podemos encontrar otros personajes que aportaron de forma importante en el
proceso de apertura y asentamiento de la reforma protestante (Felipe Melanchton, hermanos
Petri, Juan Tausen, Pedersen, Guillermo Tyndale, Juan Wesley, Guillermo Carey, Robert
Morrison, entre otros). Lo importante a destacar en este punto es que, al acercarnos a la
finalización de la era de 1260 años del dominio papal, la reforma protestante contribuyó a la
recuperación de la identidad bíblica. En otras palabras, la comunidad social, principalmente
compuesta por gente de baja alcurnia, y gracias a estos reformadores, recuperaron
progresivamente su disposición de estudiar las Sagradas Escrituras, atreviéndose a
desempolvar aquellas verdades teológicas que habían estado escondidas por tantos años. Lo
anterior sentaría el camino para un futuro despertar religioso que se produciría entre fines del
Siglo XVIII y la primera mitad del Siglo XIX.
¿Pero cómo se dio este despertar religioso en la comunidad cristiana? Lo veremos durante el
tema que será expuesto el próximo domingo.
TEMA DOMINGO 9 DE OCTUBRE DE 2022
1) Repaso de la temática del domingo pasado: Inicio reforma protestante que sentó bases para
los despertares religiosos en el nuevo mundo y posterior surgimiento del movimiento
adventista.
2) Temática propiamente tal:
Con Martín Lutero a la cabeza, se llevó a cabo la reforma protestante desde el año 1517.
Como represalia y como consecuencia del cisma (división) producido en sus filas, la iglesia
católica reaccionó por medio de la contrarreforma católica, materializada principalmente por
el Concilio de Trento (1545 a 1562). A pesar de lo anterior, en muchos lugares de Europa la
influencia del papado perdió mucha fuerza.
Posteriormente, en Inglaterra, se estableció el protestantismo como religión oficial. Ello
significó la disminución de la persecución, pero no la detuvo por completo. Se retuvieron no
pocas de las formas usadas por Roma. Se rechazó la supremacía del papa, pero en su lugar
se entronizó al monarca como cabeza de la iglesia protestante. Aunque los gobernantes
protestantes recurrían solo raramente a las horribles crueldades empleadas por Roma, no se
reconocía el principio de que cada hombre debe adorar a Dios de acuerdo con su propia
conciencia. Los que no estaban de acuerdo sufrían persecución, pero no de parte de la iglesia
católica, sino que de sus pares protestantes. Como consecuencia de ello, en el siglo XVII,
miles de pastores fueron expulsados de sus cargos, y el pueblo solo podía asistir a reuniones
religiosas autorizadas por la iglesia protestante, so pena de castigo. Por ello, muchos
(principalmente puritanos) fueron inducidos a cruzar el océano para llegar a América y allí
establecer los fundamentos de la libertad civil y religiosa.
El 16 de septiembre de 1620, unos 100 peregrinos ansiosos de gozar de libertad religiosa se
embarcaron en un navío llamado Myflower y se dirigieron a lo que hoy se conoce como
Estados Unidos de Norteamérica. Posteriormente, Rogelio Williams fundó la Colonia de
Rhode Island, el primer grupo que se estableció en aquellos parajes con una forma de
gobierno republicano y libertad religiosa total. A pesar de que posteriormente su exigencia
por la libertad religiosa no fuera tolerada por otros pares, echó los fundamentos que
constituyeron la piedra angular de la República Norteamericana, con el reconocimiento en
su Constitución Política del derecho a adorar a Dios de acuerdo con la luz de su propia
conciencia.
Pero un número creciente de personas en Europa era atraído a Norteamérica por motivos
diferentes que los de aquellos peregrinos. Así, muchos acudían a las costas de Nueva
Inglaterra, pero no con intenciones espirituales, sino que mundanales. Como consecuencia
de lo anterior, también en el nuevo mundo se fue perdiendo la identidad de la reforma
protestante, en la cual se requería del llamado urgente a un despertar espiritual o religioso.
Paralelo al proceso de independencia de los Estados Unidos y la decadencia del poder papal,
sucedieron fenómenos astronómicos que marcarían el inicio, no solo del tiempo del fin, sino
que además de un gran despertar religioso.
Primero, el terremoto de Lisboa el 1 de noviembre de 1755. Después, el oscurecimiento del
sol y la luna el 19 de mayo de 1780. Y, por último, la caída de las estrellas el 13 de noviembre
de 1833.
En Marcos 13:24-25 se menciona que después de la tribulación de 1260 años (538 al 1798
d.C.), se producirían estos fenómenos. Siguiendo este lineamiento, Lucas 21:25-26 en
relación con Daniel 12:4 hacen referencia que estas señales producirán en los hombres
angustia y expectación por los acontecimientos que sobrevienen al mundo, lo que se traducirá
en un aumento de la ciencia, o sea, del escudriñamiento de la profecía bíblica, con énfasis en
la segunda venida de Cristo.
Entre fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, junto con el surgimiento de diversas
sociedades protestantes misioneras, surgió uno de los personajes que marcaron el rumbo del
despertar religioso en cuanto al estudio de las profecías escatológicas: Guillermo Miller.
Agricultor estadounidense, que ocupó puestos civiles y militares con éxito, pero que siempre
tuvo una sed de conocimiento. Si bien gran parte de su vida se sintió insatisfecho con lo que
le ofrecía el estudio de la Biblia, llegó un momento en el cual el Espíritu Santo conmovió su
corazón. Gracias a ello, comenzó a experimentar la salvación en Cristo y a profesar
públicamente su fe (bautista). Pero muchos de sus amigos seguían incrédulos e incluso
atacaban su doctrina. Por ello, Miller comenzó a estudiar diligentemente las Sagradas
Escrituras. Estudió versículo por versículo, con fuerte énfasis en los libros de Daniel y
Apocalipsis. Se concentró en la profecía de tiempo de las 2300 tardes y mañanas de Daniel
8:14, en especial su punto de partida. Haciendo la relación con Daniel 9 y Esdras 7, pudo
relacionar correctamente la profecía de las 70 semanas como cortadas de las 2300 tardes y
mañanas, y además encontró el punto de partida de las mismas. Miller aceptaba la idea
general de que en la era cristiana el santuario era la tierra, y que por lo tanto la purificación
predicha en Daniel 8:14 se refería a la purificación de la tierra en ocasión de la segunda
venida de Cristo. Así las cosas, en 1818 llegó a la conclusión de que, si el periodo de las 70
semanas-2300 tardes-mañanas comenzó en el año 457 a.C. con la entrega del decreto de
Artajerjes, el fin de los 2300 días era el 22 de octubre de 1844 (Aunque primero predijo que
era entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844, pero Samuel Snow sugirió el 22
de octubre de 1844 basado en que, según el calendario judío, la segunda venida debía ocurrir
en otoño y no en primavera). Por ende, Cristo debía venir a la tierra en dicho año. Si bien
sintió gozo por su descubrimiento, no fue sino hasta 1831 donde por primera vez expuso
públicamente dichas conclusiones. El Libro el conflicto de los siglos en el capítulo 19 señala
que después de esta predicación se produjo un despertar religioso. Muchos fueron
convencidos de la certidumbre de la cercanía de la venida de Cristo y de la necesidad de
preparación. En 1833, Miller recibió de la iglesia bautista una licencia para predicar. No dejó
de viajar y predicar. Ya desde 1840 a 1844, el mensaje adventista era famoso no solo en
Norteamérica, sino que en varias partes del mundo, y además aceptado en gentes de diversas
denominaciones (bautistas, metodistas, etc). Varias personas de posición y de saber se
unieron para colaborar en la predicación. Pero, por otro lado, muchas iglesias y sus líderes
se negaron y opusieron a dicho mensaje. A pesar de ello, la entrega de la doctrina adventista
prosperó. Pero llegó el 22 de octubre de 1844, y Cristo no vino. El mensaje había sido
recibido con gran gozo, pero en esa jornada se produjo un gran chasco, conforme a lo
mencionado en apocalipsis 10:9.
¿Dónde estuvo el error? El tiempo profético había sido bien interpretado, pero estaban
equivocados con respecto al acontecimiento que había de ocurrir al terminar los 2300 días.
¿Pudieron percatarse de este error? Si. ¿Cuándo y de qué forma? Lo veremos durante el tema
que será expuesto el próximo domingo.
TEMA DOMINGO 16 DE OCTUBRE DE 2022
1) Repaso de la temática del domingo pasado: Guillermo Miller, marcó el rumbo del
despertar religioso. Conforme al estudio de la profecía bíblica, en particular los 2300 días de
Daniel 8:14, llegó a la conclusión de que Cristo regresaría a la tierra entre marzo de 1843 y
marzo de 1844, aunque después confirmó que el regreso sería el 22 de octubre de 1844. Se
predicó por varios años. Muchos aceptaron y muchos otros rechazaron la doctrina adventista.
Llegó el 22 de octubre de 1844, y Cristo no vino.
¿Dónde estuvo el error? El tiempo profético había sido bien interpretado, pero estaban
equivocados con respecto al acontecimiento que había de ocurrir al terminar los 2300 días.
¿Pudieron percatarse de este error? Si. ¿Cuándo y de qué forma? Lo veremos a continuación.
2) Temática propiamente tal:
Ya era 23 de octubre de 1844. Los ojos de los creyentes derramaban lágrimas mientras
ofrecían oraciones. Estaban desconsolados y se preguntaban unos a otros: "¿Habrán fallado
las Escrituras?" El estudio diligente que hicieron posteriormente les revelaría que el tiempo
del cumplimiento de la profecía era correcto, pero que el suceso que ocurriría había sido
interpretado incorrectamente. Desde 1831, había surgido el movimiento millerita o también
conocido como movimiento adventista. Es importante aclarar que el movimiento adventista
no es lo mismo que la iglesia adventista del séptimo día. Los creyentes del movimiento
adventista no tenían intención alguna de organizarse como iglesia, atendida la inminencia de
la fecha y evento que predicaban. E incluso posterior al chasco de 1844, seguían sin el
propósito de formarse como iglesia. Además, muchos milleritas se separaron del grupo tan
pronto pasó el chasco, mientras que una colectividad importante mantuvo la convicción, pero
surgieron ideas nuevas y, con ello, nuevos grupos. Algunos siguieron fijando fechas durante
varios años. Llegaron a ser llamados "adventistas evangélicos", que creían en el estado
consciente de los muertos y en un infierno que arde eternamente. Otro grupo, que creía en el
estado inconsciente de los muertos, pero que seguía guardando el domingo, tomó el nombre
de "cristianos adventistas". Pero ninguno de estos sectores se identifica con el grupo que
posteriormente pasaría a denominarse iglesia adventista del séptimo día (recién en 1860).
Esta última comunidad de creyentes, formada por personas como Hiram Edson, José Bates,
Jaime White, Elena Harmon (de White), plasmaron el núcleo de la iglesia remanente.
Volviendo al 23 de octubre de 1844, Hiram Edson y algunos amigos íntimos, a pesar de la
tristeza, fueron al granero para tener una sesión de oración, lo cual les dio la seguridad de
que el Señor les mostraría el camino. Después de desayunar, Edson le dijo a uno de sus
amigos que se había quedado: "Vamos a consolar a los creyentes con esta certidumbre". Los
dos hombres salieron atravesando los maizales sembrados por Edson y que todavía estaban
sin cosechar. Iban meditando, pensando en el chasco. Al llegar aproximadamente al centro
del maizal, Edson se detuvo. Le pareció ver el Santuario en el cielo y a Cristo como Sumo
Sacerdote pasando del Lugar Santo al Lugar Santísimo. Edson describió así su visión: "Vi en
forma distinta y clara que, en lugar de nuestro Sumo Sacerdote venir desde el Lugar
Santísimo del Santuario celestial a esta tierra el décimo día del séptimo mes, al finalizar los
2.300 años, lo que hizo fue entrar por primera vez en el segundo departamento del Santuario;
y que tenía una obra que realizar en el Lugar Santísimo antes de venir a esta tierra ". Esta
purificación del Santuario marcó el comienzo del juicio investigador.
Su compañero, que había continuado atravesando el campo, al llegar a la cerca y ver que
Edson no lo seguía, lo llamó: "Hermano Edson, ¿por qué se ha quedado ahí parado?"
Esta experiencia en el maizal indujo a estos hombres, y a otros, a estudiar intensamente todo
lo relacionado con los servicios que se realizaban en el Santuario dado a Israel, y el
significado de la doctrina de los 2.300 días. Comprendieron que su chasco estaba señalado
en Apocalipsis 10:9-11; que conforme a Daniel 7:13, Cristo vino, no a la tierra como se
esperaba, sino que al Anciano de días (El Padre) en el cielo; y que según Hebreos 8:1-2, Jesús
es nuestro sumo sacerdote del santuario que está en el cielo, y que todo su ministerio
sacerdotal se lleva a cabo en las alturas, no en la tierra. Así las cosas, entendieron que el 22
de octubre de 1844 de Daniel 8:14, Jesucristo pasó del Lugar Santo al Lugar Santísimo a
iniciar una obra de juicio celestial, al igual que el día de la expiación del santuario terrenal
(Levítico 16). Además, comprendieron su papel en la predicación de los mensajes del primer
y segundo ángel de apocalipsis 14:6-8. Publicaron sus descubrimientos en las revistas
adventistas, e Hiram Edson convocó a un congreso para finales de 1845. Ahora estaba
resuelto el misterio y las fechas confirmadas. El mensaje del primer ángel continuó dándose
como la verdad presente. Fue y sigue siendo una doctrina poderosa para convertir a los
pecadores a Cristo en este tiempo del juicio. El mensaje del segundo ángel tuvo su
importancia y significado para el periodo que precedió al chasco, y tiene un significado
adicional para el futuro.
El estudio de los servicios que se realizaban en el Santuario fue la llave que destrabó el
misterio del chasco. Fue también la clave de la doctrina central del mensaje del tercer ángel
de apocalipsis 14:9-11, que señala especialmente hacia la ley de Dios y habla en forma
particular de las consecuencias de las transgresiones. Hay como una cuerda o eslabón,
claramente definido, entre este mensaje y el sábado, que es el centro de la ley valórica divina.
Fue, precisamente, a la luz dada a aquellos primeros creyentes sobre la verdad del sábado,
como Dios estaba preparando todo para el mensaje final. Aquí encontramos otra diferencia
entre el movimiento adventista y la iglesia adventista del séptimo día. El movimiento milerita
no profesaba ni guardaba el sábado. La primera conformación de los observantes del sábado
se dio un poco después del chasco en Washington, Estados Unidos, gracias a la influencia de
Raquel Preston, bautista del séptimo día, quien por su testimonio ayudó a conformar un grupo
inicial de 40 observadores del sábado.
No todos los adventistas de 1844 eran observantes del sábado. La atención de los adventistas
como grupo al asunto del sábado fue llamada mediante un artículo sobre este tema escrito
por T. M. Preble, publicado en una revista de Portland, Maine, EE. UU, a principios de 1845.
José Bates, al enterarse que el grupo de Washington estaba guardando el sábado como día de
reposo, decidió ir allá y ver qué significaba todo eso. Fue, estudió el tema, vio que los puntos
de vista eran bíblicamente correctos, y aceptó la luz. Edson, el matrimonio White y otros
también aceptaron dicha verdad.
Surgió la idea de constituirse como iglesia, pero aún no había unidad en materia de
organización y doctrina. Se realizaron varios congresos y también algunas personas fueron
claves en la unificación, en especial Elena de White, quien, por medio de sus visiones y
revelaciones, ayudó en el esclarecimiento de las temáticas tratadas por la agrupación. Los
creyentes adventistas que lograron tener una clara comprensión de la importancia de la
doctrina del santuario, del sábado y de la segunda venida fueron los antecesores de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día, la cual adoptó dicho nombre en septiembre de 1860, y se
conformó oficialmente el 21 de mayo de 1863 con la celebración del primer congreso de la
asociación general, en la cual se eligió a la primera junta directiva de dicha asociación y se
adoptó un estatuto de 9 artículos. Cuando se organizó la iglesia contábamos con 3.555
miembros, 125 iglesias, 22 ministros ordenados y 8 con licencia de predicador autorizado.
¿Cómo ha sido el proceso de expansión de la iglesia en todo el mundo? Lo veremos el
próximo domingo.
TEMA DOMINGO 23 DE OCTUBRE DE 2022
1) Repaso de la temática del domingo pasado:
Después de haberse percatado del error en el acontecimiento que había de ocurrir al terminar
los 2300 días, los creyentes adventistas que lograron tener una clara comprensión de la
importancia de la doctrina del santuario, del sábado y de la segunda venida fueron los
antecesores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la cual adoptó dicho nombre en
septiembre de 1860, y se conformó oficialmente el 21 de mayo de 1863 con la celebración
del primer congreso de la asociación general.
¿Cómo ha sido el proceso de expansión de la iglesia en todo el mundo? Lo veremos a
continuación.
2) Temática propiamente tal:
Si bien la iglesia adventista del séptimo día se organizó formalmente en 1863, desde antes
comenzaron los progresos para el cumplimiento de la misión de forma colectiva y con
esfuerzos en la adopción de una estructura definida. En 1849 el grupo de adventistas que
guardaba el sábado comenzó a publicar una revista llamada “La Verdad Presente”. En 1850
ya habían publicado 6 números de “La Revista Adventista”. En noviembre de ese año ambas
publicaciones se fusionaron y nació la tercera revista llamada “Revista del Segundo
Advenimiento y Heraldo del Sábado”, que hoy es, simplemente, “La Revista Adventista”.
Desde 1852, se desarrolló la estructura embrionaria de la Escuela Sabática, cuando se
imprimió la primera serie de lecciones de la Escuela Sabática en la revista para los jóvenes
“El Instructor de la Juventud”. En 1853 se comenzaron a entregar credenciales a aquellos
adventistas que viajarían en calidad de predicadores itinerantes. En la misma década, se
instaló en Rochester, Nueva York, una pequeña imprenta que produjera revistas y folletos
con el fin de expandir rápidamente el trabajo del evangelio, bajo la dirección de Urías Smith
como editor. En 1855, la imprenta se trasladó a Battle Creek, Míchigan, donde junto con
establecer su cuartel general de iglesia hasta 1903, se mantuvo activa imprimiendo diversas
publicaciones. En cuanto a lo financiero, los que predicaban el mensaje adventista se
apoyaban y dependían de la generosidad de sus oyentes y, como no les alcanzaba, trabajaban
en tareas seculares para sostenerse a sí mismos. Finalmente, bajo la dirección de J. N.
Andrews, se reunió un grupo de hermanos con el fin de estudiar las Escrituras para intentar
descubrir cuáles eran los métodos de Dios para el sostenimiento del ministerio. Esa comisión
recomendó el plan que hoy conocemos como “Plan de mayordomía”. Consistía en pedir a
cada miembro que diera anualmente por lo menos el 1 % del valor de todas sus propiedades
libres de deuda, además de las ofrendas semanales. Un estudio más profundo los llevó más
tarde a adoptar el plan bíblico del diezmo y las ofrendas voluntarias, tal como lo conocemos
hoy.
Pronto la predicación en tiendas y la realización de encuentros campestres llegó a ser una
manera muy efectiva de esparcir el evangelio y, como consecuencia de ello, un gran número
de ministros tuvo que dedicar todo su tiempo a ese ministerio. Lo anterior implicó fortalecer
y mejorar el sistema económico de la institución. Por ello, se discutió a nivel interno que la
iglesia se constituyera legalmente, con personalidad jurídica y patrimonio propio, y así la
imprenta y los lugares de culto pasaran a ser de propiedad de la organización. Conforme a
ello, la iglesia se estableció en 1863.
En la siguiente década, la guerra civil norteamericana (1861-1865) obstaculizó el desarrollo
de la recién organizada iglesia. El servicio militar y otras alteraciones provocadas por la
guerra eran cuestiones importantes a tratar sin perder de vista la misión.
Al finalizar la guerra hubo un nuevo entusiasmo, y la iglesia fue capaz de pensar en la
expansión y el progreso. La iglesia comenzó a crecer fuertemente en Estados Unidos, desde
Oeste a extremo Oeste, incluyendo parte de la nación canadiense. Se compraron más carpas
para equipar a los obreros de dichos lugares. En 1872 el matrimonio White visitó la costa del
Pacífico. Como resultado de esa visita se sintieron impresionados a vender su casa en Battle
Creek y donar el dinero para establecer la obra en el Pacífico. El primer número de la revista:
“Señales de los tiempos” se publicó en California el 4 de junio de 1874.
En materia de salud, en 1865, vieron la luz seis folletos escritos por Elena G. de White,
titulados “Salud, o cómo vivir”, basados sobre sus visiones de la reforma pro salud en 1863.
Hubo buena recepción y, por otro lado, muchos necesitaban instrucciones sobre un estilo de
vida saludable. Por ello, en 1866 empezó a publicarse la primera revista de la iglesia sobre
salud “El Reformador de la Salud”. Ese mismo año, se estableció una institución de salud en
Battle Creek. Este sanatorio fue el primer eslabón de lo que sería después la cadena mundial
de instituciones médicas adventistas.
En materia educativa, si bien se hicieron esfuerzos previos, recién en 1872, Goodloe H. Bell,
un ex paciente del sanatorio, fundó oficialmente en Battle Creek la primera escuela
adventista. Hoy nuestra iglesia tiene más escuelas en todo el mundo que ninguna otra
denominación protestante.
En materia misionera, los camp meetings o "encuentros campestres", eran una especie de
congresos bíblicos realizados en el campo bajo grandes tiendas o carpas. En esos “encuentros
campestres” los asistentes también se alojaban en tiendas. Eran, en realidad, como un gran
campamento con fines no turísticos, sino religiosos. Dichos encuentros comenzaron a
realizarse en 1868, con un primer encuentro campestre en una finca del Estado de Míchigan,
con la asistencia de 2.000 personas. En 1878 se reunieron 20.000 en otro campestre realizado
cerca de Boston.
En materia de publicaciones, el 8 de junio de 1869 se fundó la primera sociedad de actividad
misionera, en South Lancaster, Massachusetts, conocida como “Sociedad Misionera
Vigilante”. El plan era que cada miembro de la sociedad visitara una sección de su barrio
durante la semana, distribuyera publicaciones y hablara con la gente; además, consiguiera
nombres de personas que vivían lejos y les enviara folletos y revistas por correo. Los
miércoles a la tarde se reunían para contar y consultarse en cuanto a lo que habían hecho, y
para animarse mutuamente mediante oraciones pidiendo la bendición de Dios sobre sus
esfuerzos. En 1874 se organizó la Sociedad General Misionera de Publicaciones. En 1882
cambió su nombre por el de Sociedad Internacional Misionera de Publicaciones. Así continuó
hasta 1901. Desde 1902 ocupó su lugar el departamento de Publicaciones, hasta que en 1913
se organizó lo que se conoció como departamento de Obra Misionera, luego Actividad
Misionera, después Actividades Laicas y hoy Ministerio Personal. Como resultado de esta
obra hubo un gran aumento de la actividad misionera entre los miembros.
En cuanto al trabajo humanitario, durante varios años habían estado llegando a la Asociación
General llamados macedónicos desde Suiza, provenientes de un grupito de observadores del
sábado, que habían aceptado la verdad por medio de un ex sacerdote católico polaco, llamado
M. B. Czechowski, convertido al adventismo en los Estados Unidos, pero que regresó a
Europa cumpliendo su parte en la predicación. Más tarde, en el Congreso de la Asociación
General realizado en 1874 se decidió enviar el primer misionero oficial de la iglesia al
extranjero, específicamente a Suiza, recayendo la designación en Juan N. Andrews. En 1877,
Juan G. Matteson llevó el mensaje a Escandinavia. D. T. Bourdeau fue enviado para
confirmar la obra en Francia, y su hermano A. C. Bourdeau trabajó en Italia, Alemania,
Francia, Suiza y Rumania. Philipp Reiswig fue el primero que llevó la verdad a Rusia.
Aunque era tartamudo y no tenía formación escolar, Dios hizo de él un obrero excelente. En
cuanto a Inglaterra, el primero en ir allí fue Guillermo lngs, con excelentes resultados en poco
tiempo, debiendo recibir apoyo. J. N. Loughborough se embarcó para colaborar en dicho
campo.
En cuanto a los jóvenes, La primera organización de jóvenes adventistas se realizó en
Hazelton, Míchigan, en 1879, por Lutero Warren, un muchacho que no contaba todavía con
20 años, y Harry Fenner, de 17 años, cuando conversaban seriamente, mientras cruzaban un
campo, sobre qué podría hacer la juventud para dar el mensaje del pronto regreso de Jesús, y
así con un grupo de jóvenes comenzaron a reunirse con regularidad para realizar cultos de
oración y acción misionera. Después de todo un proceso de formación, en 1907 se organizó
oficialmente el departamento de Jóvenes, área que hoy está incluida dentro del departamento
de Ministerios de la Iglesia.
También se destacan otros hitos, como el colportaje (1881), el nacimiento del plan de los
estudios bíblicos por la interrupción en una predicación campestre del pr. Haskell por el ruido
de lluvia, y la expansión global de la obra en África (1886), Oceanía (Australia en 1884),
Asia (China en 1888) y Sudamérica (Argentina en 1888).
No se pueden dejar fuera algunos acontecimientos negativos, como los incendios que
afectaron el edificio principal del sanatorio en febrero de 1902 y el edificio donde funcionaba
la casa editora Review and Herald en diciembre del mismo año.
Mateo 24:14 indica que será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. La iglesia tuvo sentido de urgencia
en cuanto a predicar el mensaje de salvación en todo el mundo, y asimismo respecto del tipo
de evangelio a entregar, teniendo especial cuidado de no omitir lo concerniente a los mensajes
de los 3 ángeles de Apocalipsis 14.
¿Cómo ha sido el crecimiento de la iglesia en el último siglo y hasta nuestros días? Lo
veremos el próximo domingo.
TEMA DOMINGO 30 DE OCTUBRE DE 2022
1) Repaso de la temática del domingo pasado:
La iglesia adventista del séptimo día se organizó formalmente en 1863, aunque desde antes
se habían comenzado los progresos para el cumplimiento de la misión de forma colectiva y
de manera estructurada. Emprendieron en la publicación de diversas revistas, sentaron las
bases de la Escuela Sabática, se instaló una imprenta a fin de estampar diversas
publicaciones, adoptaron el plan bíblico del diezmo y las ofrendas voluntarias, predicaban el
evangelio en encuentros campestres. Después de su constitución como organización
religiosa, promovieron su expansión no solo en los diversos estados de la nación
norteamericana, sino que también en todos los continentes del mundo, enviando a diversos
misioneros de la iglesia al extranjero. A su vez, la iglesia encabezó su crecimiento en diversas
áreas: salud, educación, publicaciones, actividad misionera, trabajo humanitario, jóvenes,
colportaje, estudios bíblicos, entre otros. A pesar de algunos acontecimientos negativos,
como algunos incendios, el Señor guió los pasos del remanente. Durante el siglo XIX, la
iglesia pudo crecer en cantidad y calidad.
Pero ¿Cómo ha sido el crecimiento de la iglesia en el último siglo y hasta nuestros días? Lo
veremos a continuación.
2) Temática propiamente tal:
Entrando a finales del Siglo XIX, los miembros de la iglesia adventista del séptimo día se
habían concentrado tanto en demostrar que la ley de Dios no había sido abolida en la cruz,
que le dedicaron poca atención a la fe de Jesús, o la Fe en Jesús. Incluso, había algunos que
tenían puntos de vista arrianos acerca de Cristo y no creían en la Trinidad o en la personalidad
del Espíritu Santo. Muchos habían perdido de vista el significado de la justificación por la
fe, dándose un momento crítico para la iglesia en materia doctrinal. Por lo anterior, se
convocaron a diversos congresos, siendo la conferencia de la Asociación General de 1988,
celebrado en Minneapolis, uno de los más importantes para efectos de corrección y
unificación en la ciencia bíblica. Elena de White jugó un rol fundamental, puesto que de su
pluma inspirada salieron obras muy importantes para la iglesia, incluyendo libros como El
Deseado de todas las gentes y El camino a Cristo. Esos libros corrigieron enfoques
equivocados sobre la naturaleza de Cristo, a la vez que clarificaron y apoyaron el énfasis
sobre la bendita verdad de la justificación por la fe. Nuestra iglesia tuvo un avance progresivo
en cuanto a la declaración de creencias fundamentales. La primera declaración en este sentido
fue publicada en 1872 por Urías Smith, con 25 creencias. La misma fue revisada en 1889 (a
propósito de estas reuniones de unificación), ampliándose a 28. Después en 1931 se formuló
otra declaración, que las redujo a 22. En 1980, se actualizó el registro, aumentando en 27
creencias fundamentales. Finalmente, en 2005, el listado queda en 28 creencias, las cuales
enmarcan las 6 doctrinas que nos identifican. Esto se mantiene vigente a la fecha.
A nivel organizativo, el año 1901 fue memorable entre los adventistas del séptimo día: marcó
el comienzo de nuestra actividad misionera de alcance mundial. Pero, además, el Congreso
de la Asociación General de ese año fue muy importante porque en él se hicieron cambios
vitales en la estructura de la organización y se dieron pasos para el ulterior fortalecimiento
de las misiones. Algunas de las decisiones que se tomaron fueron:
a) Se aumentó el número de los miembros de la Junta Directiva de la Asociación General,
haciéndola más representativa.
b) Distribuir y delegar ciertas responsabilidades administrativas, así como para no demorar
innecesariamente la toma de decisiones, se decidió descentralizar la administración, creando
las uniones; es decir, varias asociaciones locales, en cierto territorio, se asociaron
administrativamente para formar una Unión. Esto fue sumamente importante, ya que la
Unión tomaba sobre sí tales responsabilidades y hacía decisiones inmediatas, sobre el terreno
y con conocimiento de la realidad local, en vez de esperar que todas las indicaciones y
decisiones vinieran desde la Asociación General. Aunque la medida fue innovadora y
revolucionaria, el plan no era totalmente nuevo, ya que Australia y Nueva Zelanda habían
comenzado con eso en 1894.
c) Se decidió que el modelo administrativo denominacional en todo el mundo estaría
conformado por cuatro pasos o niveles administrativos: la iglesia local, la Asociación local,
la Unión, y la Asociación General.
d) Se hizo un cuidadoso estudio de nuestro deber para con las regiones lejanas, y se decidió
que tanto las asociaciones como las misiones de los Estados Unidos compartieran un
porcentaje de sus diezmos con los campos extranjeros. Este plan permitió financiar el
comienzo de nuestra obra en tierras lejanas y significó un extraordinario avance en la
propagación de la fe.
e) Varios organismos independientes, que hasta entonces habían servido de soporte a los
distintos intereses denominacionales, se convirtieron gradualmente en departamentos de la
Asociación General. Hasta entonces los distintos aspectos de la obra habían ido surgiendo
espontánea y aisladamente; ahora se los agrupaba, se los clasificaba, se los definía y, al
transformarlos en departamentos, se beneficiaba a toda la iglesia, dentro y fuera de los
Estados Unidos, promocionando en todas partes los mismos aspectos de la obra. Por ejemplo,
alguien y en algún lugar había creado una "sociedad" de jóvenes. Otro había tenido la idea
de la obra misionera laica, y había formado una "sociedad" misionera, etc., pero era evidente
que, si una idea era buena y daba resultado, debía compartírsela con el resto de la obra.
El Congreso de la Asociación General de 1901 ha sido descrito como el momento decisivo,
el momento crucial, el punto de inflexión hacia la unidad, la reforma, la solución de los
problemas y el fervor evangelizador.
En 1903, comenzó lo que hoy conocemos como el plan de recolección anual. Un laico
llamado Jasper Wayne, tuvo la idea de solicitar dinero para las misiones al público y
obsequiar a los donantes un ejemplar de la revista Señales de los tiempos. Dicha idea fue
aprobada y adoptada por la iglesia.
En 1905 estaba ya en pleno movimiento el programa de las misiones al extranjero:
R. A. Caldwell (1905) y J. L. McElhány (1906) entraron en las Filipinas.
W. E. Howell fue a Grecia en 1907.
F. A. Stahl inició la obra entre los incas de Sudamérica en 1909.
C. H. Parker llegó a las Nuevas Hébridas en 1912.
G. F. Jones entró en las Islas Salomón en 1914.
Por este período, el África fue un testimonio brillante del trabajo de los pioneros como Tarr,
Campbell, Stockil, Anderson, Sparrow y tantos otros.
En 1907 se creó un nuevo departamento en la Asociación General: el departamento Joven,
con lo que el ministerio por y para los jóvenes se fortaleció. El pastor M. E. Kern fue elegido
como su primer director. Ese mismo año los jóvenes recibieron un nuevo plan de estudio
llamado Patrones de Conquistas, que fue el precursor de las Clases Progresivas y de las
Clases de los Conquistadores. Más adelante, se realizaron actividades al aire libre con énfasis
en la interacción de grupos y además de estos con su Creador celestial. Un intento de atender
esas necesidades fue el Takoma lndians Club, en Maryland; otro fue la Misión de Boy Scouts
en Tennessee, en 1919. En 1922, se lanzaron las Clases Progresivas, que se dividían en dos
grupos: dos clases para los más jóvenes, llamadas Sociedad de los Jóvenes Misioneros
Voluntarios (Amigo y Compañero), y dos clases para los jóvenes que estaban en edad de
llegar a ser líderes de los jóvenes de menor edad (Camarada y Camarada líder), en una
clasificación que fue conocida como el Grupo de los Camaradas. Las dos últimas clases
cambiaron posteriormente y se tornaron en lo que hoy conocemos como Guía y Guía Mayor.
En 1913 se dio un paso importantísimo al subdividir el campo mundial en divisiones (luego
de haberlo hecho en uniones y asociaciones en 1901). Esa medida se tomó como resultado
de las demandas de una obra en continua expansión, y luego de haber recibido mensajes del
Señor, a través de su sierva Elena de White, pidiendo una mayor descentralización
administrativa.
En el congreso de 1905 se decidió que, debido a la expansión de la obra y al aumento en los
gastos de viaje de los delegados, los congresos de la Asociación General, que hasta ese
tiempo se realizaban primero cada año y luego cada dos años, pasaran a realizarse cada cuatro
años, hasta que en 1970 se adoptó el ciclo de cinco años.
El 16 de julio de 1915 es muy significativo en los anales de la Iglesia Adventista del Séptimo
Día: ese día falleció Elena de White, la mensajera que Dios dio en forma especial al
remanente. Murió a los 87 años, y sus últimas palabras, habladas a su hijo, fueron: "Yo sé en
quién he creído".
Durante los 70 años de su ministerio escribió más de 100.000 páginas, incluyendo más de
4.000 artículos publicados en diversas revistas, y por lo menos 8.000 manuscritos y cartas.
El total de sus libros hoy alcanza la cifra de 120.
Aunque su muerte marcó el fin de una era, la influencia del Espíritu de Profecía ha seguido
guiando a la iglesia, tal como había sido predicho.
La iglesia, a pesar de las dificultades (como las dos guerras mundiales y la gran depresión
económica de 1929, que significaron un gran decrecimiento financiero para las arcas de la
organización, pérdidas de edificaciones y obreros que fueron muertos), siguió avanzando en
su expansión, convirtiéndose en una iglesia de alcance mundial, multiplicándose en la
cantidad de miembros, misiones y obreros.
Entre 1931 y 1941 se tomaron varios acuerdos de importancia, que marcaron esta época como
un período de unidad y avance. En 1941 se adoptó un certificado bautismal uniforme para
todo el campo mundial; contenía un resumen de las creencias fundamentales, y del "pacto" y
del "voto" que hace todo catecúmeno antes de ser bautizado.
En 1936 se creó en Washington, D.C., el Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día
para ofrecer posgrados en teología y para preparar a los ministros ante las exigencias de un
mundo y una feligresía también más preparada. En 1960 se trasladó el Seminario a Míchigan
y se creó la actual Universidad Andrews, llamada así en honor a J. N. Andrews, nuestro
primer misionero enviado al extranjero y autor de estudios y obras de importancia.
A partir de 1897 empezaron a surgir lo que son hoy nuestras fábricas de alimentos saludables.
Ya para el Siglo XX se establecieron fábricas en diversas partes del globo (Norteamérica,
Australia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Inglaterra, Alemania, Argentina, Brasil, España,
México, Puerto Rico y otros países).
Asimismo, se fomentó la predicación a través de los diversos medios de comunicación,
empezando por la radio. El pionero de la radiodifusión fue el pastor H. M. S. Richards. La
idea se le ocurrió en 1920, y en 1926 hizo su primera transmisión. Este ministerio progresó
y, en 1941, “La voz de la profecía”, como se la llamaba, fue aceptada oficialmente como un
proyecto denominacional.
En la misma senda, desde 1950, millones de personas en Norteamérica recibieron en sus
hogares el mensaje del evangelio por medio de la televisión.
Actualmente, contamos con diversas cadenas radiales y televisivas de alcance prácticamente
mundial. Nuevo Tiempo, Hope, La Voz de la Esperanza, Radio Adventista Mundial, entre
otros, son las herramientas comunicacionales que siguen dando luz a un mundo inmerso en
la oscuridad.
Todo esto propició a que la iglesia actualizara y ampliara su esfera de trabajo misionero en
el mundo, producto de los diversos cambios de fronteras nacionales que surgieron como
resultado de las guerras, debiendo inclusive reorganizarse algunas divisiones y campos.
Al llegar a la década de 1960, la iglesia ya contaba con 1.194.030 miembros. Si bien la
predicación del evangelio estaba surtiendo sus frutos, la organización debió enfrentar
mayores problemas con el paso del tiempo: Guerras, inestabilidad económica, calamidades
naturales, hambrunas, miserias, conmociones sociales y políticas, cambios en todas las fases
de nuestra vida producto del aumento de la inmoralidad, etc, los cuales han ido en aumento
hasta hoy.
A propósito de lo anterior, también se creó una agencia para asistir a las personas afectadas
por las calamidades o que están en extrema pobreza: ADRA, institución que a la fecha sigue
cumpliendo una labor social destacada.
Por otro lado, se establecieron varias casas editoras que producen miles de toneladas de libros
y otras publicaciones, distribuidas por todo el mundo, ya sea por colportores, laicos o la
misma organización.
La acción de la iglesia fue departamentalizándose en forma progresiva, organizando,
reorganizando o fusionando departamentos y también organizaciones colaboradoras, con el
objeto de dar una atención especializada a cada una de las diferentes áreas de esa acción. A
la fecha podemos reconocer varios de estos departamentos: Ministerio Personal, Escuela
Sabática, Ministerio Joven, Conquistadores y Aventureros, Acción Solidaria Adventista,
Publicaciones, Música, Educación, Mayordomía, Comunicaciones, Hogar y Familia, Salud,
Libertad Religiosa, Ministerios de la Mujer, etc, así como también varias instituciones
colaboradoras: ADRA, Revista Adventista, OFASA, ACES, etc.
Mención especial merece nuestra División Sudamericana. Organizada en 1916, en la ciudad
de La Plata, Argentina, actualmente tiene su sede en Brasilia, capital de Brasil. Cuenta con
uniones en 8 países sudamericanos, en el que se incluye la Unión Chilena. Esta División
cuenta con numerosas instituciones educacionales, 59 instituciones médicas, 3 industrias de
productos alimenticios, 2 editoras, 5 universidades.
Actualmente, nuestra Asociación General es liderada por el Pr. Ted Wilson. En cuanto a
nuestra División Sudamericana, es presidida por el Pr. Stanley Arco. En la Unión Chilena,
su actual presidente es el Pr. Aldo Muñoz. En nuestra Asociación Centro Sur, contamos con
el liderazgo del Pr. Milton Mayo, y en nuestra Iglesia Central de Los Ángeles somos liderados
por el Pr. Samuel Cares.
Como hemos podido apreciar, nuestro Dios ha guiado el proceso de formación y expansión
de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Actualmente, ya somos más de 20 millones de
miembros a nivel mundial. Pero aún falta gente por alcanzar con el mensaje de salvación.
Cristo, antes de su concluir su primera venida mesiánica, dio la siguiente encomienda en
Mateo 28:19-20: 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las
cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo. Amén.
Dicho mandato se extiende a la iglesia remanente del tiempo del fin, el cual nos incluye a
nosotros. Tenemos una importante misión. Mateo 24:14 indica que, una vez que se predique
el evangelio del reino a todo el mundo, vendrá el fin. ¿El fin de qué? El fin del siglo según
Mateo 24:3, y junto con ello, la Segunda venida de Cristo.
Daniel 12:13 nos entrega una promesa. Debemos seguir adelante hasta el fin (del siglo), y
posteriormente descansaremos y recibiremos nuestra recompensa.
Hemos escudriñado a grandes rasgos la línea histórico teológica de nuestra iglesia. Esto nos
hace bien, porque revisar el pasado nos ayuda a vivir confiados en el presente, y a avanzar
con seguridad hacia el futuro.
Como señala Elena de White en el libro Eventos de los últimos días, página 64:
“No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor
nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia”.
Oradores:
Domingo 2 de octubre 2022: Jorge Garrido Salazar
Domingo 9 de octubre 2022: Alberto Garrido Salazar
Domingo 16 de octubre de 2022: Joaquín Díaz Hernández
Domingo 23 de octubre de 2022: Nathalia Caballero Gómez
Domingo 30 de octubre de 2022: Miguel Díaz Espinoza.
Referencias Bibliográficas:
- La Biblia: Dios
- El Conflicto de los Siglos: Elena de White
- Eventos de los últimos días: Elena de White
- En las huellas de la providencia: Héctor J. Peverini
- El gran movimiento adventista: Emma E. Howell
- Nuestra Herencia: Historia de la Iglesia Adventista para el Ministerio Joven: ACES
- Secretos del Apocalipsis: Jacques B. Doukhan