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Filosofía e Historia de la Contabilidad

El documento habla sobre la historia de la contabilidad y cómo evolucionó desde los primeros registros contables en Mesopotamia hace más de 5,000 años hasta el desarrollo de la contabilidad de partida doble en los siglos XIII-XIV. También describe cómo la investigación histórico-contable ha arrojado nueva luz sobre aspectos históricos y cómo la contabilidad se ha utilizado para satisfacer las necesidades de rendición de cuentas y seguimiento de negocios.

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Filosofía e Historia de la Contabilidad

El documento habla sobre la historia de la contabilidad y cómo evolucionó desde los primeros registros contables en Mesopotamia hace más de 5,000 años hasta el desarrollo de la contabilidad de partida doble en los siglos XIII-XIV. También describe cómo la investigación histórico-contable ha arrojado nueva luz sobre aspectos históricos y cómo la contabilidad se ha utilizado para satisfacer las necesidades de rendición de cuentas y seguimiento de negocios.

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CUENCA DEL PLATA

TRABAJO GRUPAL

FACULTAD: Ciencias Empresariales CARRERA: Contador Público

AÑO LECTIVO: 2022 CUATRIMESTRE: Segundo

CATEDRA: Introducción a la Ciencias Sociales

SEDE: Posadas-Misiones

PROFESORA: Esp. Auatt, Sara de las Mercedes

ESTUDIANTE/S :

● Cristian Bulak

● Facundo Dos Santos

● Leonel Prysiazniy
Introducción
Este informe habla de cómo afectó y que relación tiene la filosofía con la contabilidad y sus
distintos roles o su manera de aplicarla en la contabilidad .
Como fue en los inicios la contabilidad como se fue modificando con respecto de la aparición
de la filosofía .
La moral en el mundo contable y como esta se desarrolla y como hay un egoísmo pero el
contador debe ser ético así que tiene que dejar de lado eso para ser una persona ética y que
sea clara mediante la filosofía

La historia de la contabilidad como contexto para el surgimiento de la carrera contable

Objeto y alcance de la contabilidad y de su historia

La contabilidad es una actividad tan antigua como la propia Humanidad. En efecto, desde que
el hombre es hombre, y aun mucho antes de conocer la escritura, ha necesitado llevar cuentas,
guardar memoria y dejar constancia de datos relativos a su vida económica y a su patrimonio:
bienes que recolectaba, cazaba, elaboraba, consumía y poseía; bienes que almacenaba; bienes
que prestaba o enajenaba; bienes que daba en administración; etc.

Es por ello y con la ayuda de investigadores que podemos afirmar que los primeros
documentos escritos que se conocen, constituidos por millares de tablillas de arcilla con
inscripciones, elaboradas hace más de 5.000 años, contienen tan sólo números y cuentas, sin
textos ni palabras. Este hecho hace concluir a los investigadores que la escritura debió de
surgir, hacia el año 3300 a.J., para satisfacer la necesidad que sentían los antiguos habitantes
de Mesopotamia de registrar y dejar constancia de sus cuentas.

Desde esos primeros tiempos, las actividades de registro contable se han venido sucediendo
ininterrumpidamente. Los datos contenidos en la documentación contable, aun la más antigua
y fragmentaria, son cuantitativos y exactos, y no digamos ya en el caso de las contabilidades
modernas llevadas por partida doble, en las que los datos se presentan formando un todo
coherente, completo e íntimamente interrelacionado. Por ello, su estudio e interpretación
permiten arrojar una luz muchas veces enteramente nueva e insospechada sobre hechos
histórico que, a falta de ellos, habían sido explicados de manera errónea o insuficiente.
No hace falta ir muy lejos para encontrar ejemplos de esta nueva luz proporcionada por el
análisis histórico-contable. De igual modo, la investigación ha mostrado el conocimiento e
interés de los poderes públicos españoles de de los siglos XVI y XVII época por las prácticas
contables de los mercaderes, hasta el punto de dictar con una antelación de más de doscientos
años sobre sus más inmediatos seguidores la primera legislación en el mundo imponiendo a
los comerciantes la obligación de llevar libros de cuentas y de hacerlo precisamente por el
método de partida doble. Con esta legislación, que fija un hito y supone uno de los grandes
momentos estelares de la historia de la contabilidad española en el contexto mundial, se
pretendía impedir o, al menos, aminorar la salida fraudulenta de metales preciosos más allá
de nuestras fronteras, habida cuenta del rastro indeleble que la contabilidad por partida doble
dejaba de todas las operaciones.

Citemos, para finalizar este breve repaso de ejemplos en los que la investigación histórico-
contable ha venido a completar o, incluso, a cambiar el signo de las interpretaciones
históricas recibidas, un caso en el que los estudios de historiadores españoles de la
contabilidad han contribuido a desacreditar una teoría ampliamente extendida entre los
historiadores de la empresa norteamericanos: la de que las técnicas avanzadas de gestión
empresarial, y entre ellas la contabilidad de costes, habían surgido en el siglo XIX como
consecuencia de la presión ejercida por la libre competencia entre las grandes empresas. Los
archivos contables de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla han venido a demostrar cómo, en
los siglos XVII y XVIII, una gran empresa en régimen de monopolio estatal practicaba ya un
riguroso control de costes y unas desarrolladas técnicas de gestión.

Pues bien, ¿por qué si las ventajas de incorporar al análisis histórico-económico el estudio e
interpretación de la documentación contable parecen tan evidentes y proporcionan resultados
tan gratificantes, la historia de la contabilidad, pese al auge experimentado en los últimos
años, es relativamente tan poco conocida y practicada todavía...? La respuesta debe buscarse,
tal vez, en las dificultades técnicas que la contabilidad ofrece al no iniciado, dificultades que
se multiplican cuando lo que hay que interpretar requiere el conocimiento de las técnicas
vigentes en determinados períodos del pasado. Esta dificultad ha dado lugar, precisamente, a
que algunos hayan dado a la historia de la contabilidad el apelativo de ingeniería de la
historia económica, por considerarla su parte más difícil, intrincada y recóndita, como
efectivamente así es. Tales dificultades técnicas son las que han motivado que muchos
historiadores económicos hayan soslayado y sigan soslayando en sus investigaciones los
aspectos histórico-contables para no introducirse en un terreno resbaladizo que no conocen
bien.

Evolución de la contabilidad hasta llegar a la partida doble

Las anotaciones contables se diferenciaron desde el principio al objeto de adaptarse a dos


finalidades fundamentales: primera, la de satisfacer la obligación de agentes y factores de
rendir cuentas a sus principales acerca de la gestión de los bienes y haciendas confiados a su
cuidado, y, segunda, la de seguir de cerca la marcha global de los propios negocios o
actividades. Aunque con numerosos puntos de contacto y solapamiento, ambas finalidades
dieron lugar a dos distintos sistemas de registro contable, con características propias y
específicas.

Común a las dos clases de registros fue, en un principio, el carácter bilateral de las
anotaciones, que consideraban simplemente la relación entre dos personas, el dueño de los
libros y un tercero. Pero mientras el primer sistema se mantuvo en este planteamiento
bilateral, el segundo fue evolucionando en busca de un grado cada vez mayor de integración,
de multilateralidad, hasta que las anotaciones abarcaron todas las operaciones del dueño de
los libros, ofreciendo una visión completa e interrelacionada de sus negocios.

No se crea por ello, sin embargo, que el primer sistema no evolucionó. Lo hizo y se fue
perfeccionando, pero conservando siempre su carácter bilateral, que le restaba utilidad para
su empleo como método de registro, memoria y gestión empresariales. Por ello, su utilización
se desarrolló sobre todo al servicio de las Administraciones públicas. En efecto, su
planteamiento se ajustaba perfectamente a la necesidad de controlar la actuación de los
funcionarios y de las personas a las que se encomendaba una misión que involucrase la
recepción, entrega y manejo de los dineros o bienes públicos. En los reinos de Castilla, estas
prácticas contables originaron, ya avanzada la Edad Media, el llamado sistema de Cargo y
Data, que se ha mantenido en la Administración de una forma u otra hasta bien entrado el
siglo XX.

Por lo que respecta a la segunda modalidad de registros contables, es decir, los destinados a
facilitar una visión de la marcha de los negocios y actividades, mantuvieron en lo esencial un
carácter bilateral posiblemente hasta los siglos XI o XII. A partir de estas fechas se van
introduciendo, poco a poco, elementos integradores. La integración completa no se consigue,
sin embargo, hasta finales del siglo XIII o comienzos del XIV con el descubrimiento de la
contabilidad por partida doble. Este sistema contable -que es el que todavía hoy, en los
tiempos de la tecnología informática, se utiliza como método insustituible, gozando de la
misma lozanía que en sus mejores tiempos-, integra e interrelaciona todos los elementos que
constituyen el acervo patrimonial, Caja, Mercaderías, Deudores, Acreedores, etc., registrando
tanto los cambios de estructura del patrimonio, es decir, aumentos. Esta fue, precisamente, la
gran innovación aportada por la partida doble, pues las anteriores modalidades solamente
registraban los cambios de estructura del patrimonio. Desde nuestra óptica la cuestión puede
parecernos obvia y elemental, y tal vez lo sea, pero lo cierto es que la ultimación del nuevo
planteamiento requirió siglos de esfuerzos y tanteos, constituyendo una auténtica revolución
conceptual, un cambio de filosofía contable

El carácter completo y omnicomprensivo de la contabilidad por partida doble hizo que


cobraran sentido medidas adicionales para garantizar la fiabilidad de los libros. Así, se
constituyó en norma consuetudinaria y aun legal, en algunos casos, el hecho de que los libros
Diario y Mayor, libros típicos y principales de la partida doble, estuvieran encuadernados, no
contuvieran tachaduras, no se dejaran hojas ni espacios en blanco, etc., todo ello al objeto de
que no pudieran introducirse hojas nuevas ni sustituirse las originales, ni tampoco pudieran
anularse partidas anteriores o intercalarse asientos nuevos. Asimismo, se generalizó la
práctica de autenticar los libros en los Consulados u otras organizaciones de mercaderes. De
este modo, los libros de cuentas cobraron fuerza probatoria ante los tribunales de justicia.

Primeros tiempos de la historia de la contabilidad

La historia de la contabilidad comprende actualmente no sólo el estudio de la evolución de


las técnicas contables, sino también el de la organización y las técnicas de gestión y control
empresarial, que forman un todo con la organización contable instrumentada, así como el de
las operaciones reflejadas en los registros de cuentas. Dentro de este ámbito, la historia de la
contabilidad no descuida lógicamente el estudio del pensamiento y la enseñanza contables, ni
el de la formación de la profesión contable y el establecimiento de grupos corporativos
profesionales, o el análisis de la legislación y disposiciones que regulan la actividad contable.

En sus primeros tiempos, hasta finales del primer tercio del siglo XX, la historia de la
contabilidad se concibe fundamentalmente como el estudio de los autores y los tratados
contables del pasado, aunque no faltan algunos estudios aislados sobre libros de cuentas. El
tema absolutamente prioritario es el de la evolución de las técnicas contables y la
identificación y señalamiento de las novedades que se producen dentro de ellas.

Los primeros años del segundo tercio del siglo XX abren una nueva etapa de la investigación
histórico-contable, en la que se va despertando paulatinamente un interés cada vez más
amplio y generalizado por el descubrimiento y estudio de fuentes primarias, es decir, de los
libros de cuentas de las respectivas épocas (De Roover, 1937).

La historia de la contabilidad comienza así a contextualizarse y a interesar a estudiosos ajenos


a la profesión contable. Es más, se empieza a estudiar el papel de la contabilidad en la propia
configuración del entorno. En especial, se presta atención al papel de la partida doble, junto a
otras innovaciones propias de la época renacentista italiana, como factor interactivo en las
profundas transformaciones en el ámbito de la organización comercial producidas en la Baja
Edad Media. Dichas transformaciones constituyeron, por su importancia, lo que se ha dado en
llamar la Revolución comercial del siglo XIII, que fue estudiada detalladamente por
Raymond de Roover (1942, 1965). Esta Revolución supuso una profunda renovación en los
modos, usos, técnicas y formas de entender y practicar los negocios, marcando un verdadero
hito en la historia económica, no sólo por el extraordinario auge que experimentaron las
transacciones mercantiles, sino sustancialmente y, sobre todo, por los profundos y
revolucionarios cambios experimentados, que llevaron consigo la transformación del pequeño
capitalismo doméstico en el incipiente capitalismo comercial de los 5 grandes hombres de
negocios sedentarios, demasiado ocupados, sabios e importantes para viajar de feria en feria
ofreciendo sus mercancías.

Este proceso que, en gran parte, fue causa desencadenante de la decadencia de las ferias de la
Champaña, auténtico eje de la vida comercial de la época, trastocó el equilibrio de poderes
mercantiles en Europa, relegando a un segundo plano a los comerciantes flamencos, para
colocar en lugar preeminente a los hombres de negocios italianos, verdaderos protagonistas
de la Revolución comercial, que armados de las nuevas técnicas de organización, gestión y
control de los negocios, que desarrollaron y dominaron antes que nadie, e imbuidos de la
nueva mentalidad, perfectamente conscientes de las inmensas posibilidades que su capacidad
y las nacientes circunstancias les abrían, no dudaron en romper con el antiguo sistema,
dejando de acudir a las ferias y estableciendo, en su lugar, filiales permanentes en Flandes,
Francia, España, Inglaterra, etc., con lo que se convirtieron en monopolizadores directos del
comercio exterior de media Europa.
Ahora bien, el establecimiento, por parte de los mercaderes italianos, de filiales en las
principales plazas europeas occidentales, Brujas, París, Londres, etc., para vender
directamente sus productos y dejar de acudir a las ferias, fue propiciado, entre otras cosas, por
el descubrimiento y utilización de la contabilidad por partida doble, que proporcionó un
marco sistemático para sintetizar y ganar una visión general, completa y rápida de la
situación y marcha de los negocios a ellas encomendados. Ello permitió que la apertura y el
mantenimiento de sucursales permanentes en territorios alejados de la oficina principal, en
una época de comunicaciones muy imperfectas, no supusiera un riesgo excesivo, ya que sus
operaciones podían ser controladas a distancia.

El Contador y la Filosofía

De la racionalidad ética del hombre y su egoísmo

El hombre ha sido considerado dentro del desarrollo evolutivo y algunas corrientes filosóficas
como un animal racional que posee necesidades biológicas tales como las de comer, dormir,
reproducirse, etc. Su comportamiento “animalesco” y salvaje, lo lleva a comportarse de tal
manera que su principal objetivo sea el de saciar dichas necesidades; pero el ambiente es
entrópico y peligroso como para enfrentarlo solo, y es por esta razón que el hombre decide
llevar a cabo ciertas relaciones con sus pares, pues al hacer esto, puede lograr sus objetivos de
forma más eficiente a como lo haría por separado. En este punto, el individuo entiende que su
mejor opción es ser parte de una estructura social que le ayude alcanzar sus metas, que para
este momento son más que las que contemplaba su parte animal.

Pero el egoísmo es un sentimiento fuerte, y los individuos intentaran conseguir más de lo


necesario para sí mismos, lo que los llevará a atentar contra el orden, la comunidad y las
relaciones establecidas, llegando a dos posibles caminos. Pueden o fracasar en dicho objetivo,
y ser repudiados por sus iguales, llevándolos a enfrentarse con las cosas solo, o pueden salir
victoriosos y satisfacer sus necesidades mucho más antes que los otros y en mayor proporción
(Campanelli, 2009, p. 2).

Lo anterior, demuestra el hecho de que las conductas anti-éticas son encaminadas por el
simple egoísmo de un individuo, que al percibir un mayor beneficio al actuar de una forma
amoral, abandonará su ser ético, y procederá de manera inmoral con el fin de conseguir una
mayor ganancia. Es en este punto, que ser anti-ético resulta más atractivo que ser ético, pero
no sólo basta con la ilusión de conseguir más para comportarse de esta forma, sino que es
necesario que el individuo esté algo seguro de que no será identificado por sus pares, ya que
así tendrá la certeza de que no será ni juzgado ni segregado por dicho comportamiento, pues
al fin y al cabo, la mayoría siempre huye de la condena moral de los otros, además de las
posibles retaliaciones que éstos puedan tomar.

Con lo anterior no queremos dar por sentado que el único sentimiento que motiva el
comportamiento anti-ético es el egoísmo, sino que también existen otros factores tales como
los juicios de valor, la intención, el interés propio, el interés ajeno, la intimidación y la
manipulación por parte de otros; todos estos son factores que dan cabida a que se desarrollen
conductas de este calibre. Aun así, abogamos por un comportamiento ético de las personas en
la sociedad, pues no sólo debe considerarse el propio beneficio, sino también el de los demás,
siempre y cuando este actuar no implique perjuicios al prójimo, y esté en consonancia con lo
que se considera bueno. Es con el objetivo de alcanzar dicha premisa que nos dirigimos a
desentrañar ciertas cuestiones éticas del ambiente en el que estamos, la disciplina que
ejercemos y el tipo de profesionales que somos.

Algo de amoral en el mundo y en la disciplina contable

El problemático ambiente de los negocios y el oscuro entramado de ciertas prácticas anti-


éticas por parte de grandes corporaciones han situado al Contador Público y a su ética
profesional dentro de juicios que ponen en duda su compromiso con la sociedad. La profesión
contable ha sufrido duros golpes y críticas en los últimos años, puesto que su calidad de
herramienta para entablar ambientes totalmente transparentes entre los usuarios de la
información se ha visto menoscabada por el uso indebido de ésta, pues se ha prestado para
distorsionar la realidad económica, financiera y social de distintas organizaciones que
emplean dichas prácticas para sacar un provecho deshonesto, todo esto en detrimento del
carácter moral y ético que debería primar en la sociedad y en las instituciones.

La contabilidad como disciplina que debería de proveer las bases para un ambiente
equilibrado entre las partes subyacentes al sistema social (empresas, inversionistas, socios,
Estado y la ciudadanía) ha vislumbrado un retroceso en su actuar ético gracias a las prácticas
de algunos Contadores que han preferido sacrificar su ética profesional por unos cuantos
beneficios, poniendo en peligro la fe y la confianza pública de la profesión, el buen gobierno
corporativo, el ambiente ético, entre otros.

Es entonces, que en un ambiente turbio con las contrariedades anteriormente mencionadas, y


en donde los controles fallan o también se prestan para actividades corruptas, la elección
moral se percibe en crisis, y la línea entre lo bueno y lo malo tiende hacerse cada vez más
chica hasta llegar a desaparecer, dando paso a que los actores sociales caigan en una red de
Contaduría Universidad de Antioquia – No. 63. Medellín, julio-diciembre 2013 133
desfachatez y de impudor en donde el bien último que se percibe es el placer y regocijo
individual logrado por los medios necesarios… Triste realidad la que nos ha tocado vivir.

Aun así, no tenemos dudas de que Contadores, Auditores y afines, puedan y deban ser los
agentes principales para luchar contra un mundo corrupto, mentiroso y fraudulento, ayudando
a devolverle a la comunidad la creencia de un mejor lugar, un lugar transparente, y a volver a
introducir, en palabras de Cepeda Ulloa, un ambiente ético que privilegie las más altas pautas
de honestidad y justicia (Cepeda Ulloa, 2000, p. 149).

La sociología como ciencia de apoyo. Un puente entre la Contabilidad y la Filosofía

Aún sin entrar a analizar el "estatus epistemológico" de la teoría contable, sabemos que, entre
otras cosas, es un sistema de información que facilita la toma de decisiones, o sea que en
aquellos ámbitos que ella atiende tiene un rol sumamente importante para uso cotidiano de
los integrantes de la comunidad vinculados entre si, sea el propio ente que genera los actos y
hechos jurídicos que la contabilidad registra, sean los proveedores, los clientes, los
acreedores financieros, el fisco, el capital humano involucrado, etc. Sintetizando, esta rama
del saber integra el grupo que generalmente se identifica con las ciencias sociales, en
oposición a las llamadas ciencias naturales y, en tal sentido, también encontramos a la
sociología que está presente en el manejo de las múltiples actividades que genera la empresa.
La sociología analiza las relaciones humanas, que deben ser equilibradas y coordinadas con
prudencia y ética. En épocas como las que nos toca vivir esas relaciones están muy
deterioradas y las injusticias y exclusiones están a la orden del día. Corresponde a la teoría
contable, en sus diversos segmentos, suministrar información debidamente clarificada para
permitir un adecuado análisis de la distribución de recursos que contemple el bien común, en
el cual se encuentra presente la sociología. Es importante señalar que, si bien la sociología y
la teoría contable no aportan soluciones a problemas sociales concretos, analizan y
suministran informaciones que posibilitan el cumplimiento efectivo de políticas adecuadas.
En sus orígenes la sociología tuvo distintas denominaciones según el autor que tratara de
definirla y así se puede mencionar "filosofía social", "filosofía sociológica", ""ciencia de las
cosas humanas", "la filosofía civil", "filosofía política", "poliología" y debemos recordar que
fue Augusto Comte el impulsor de esos estudios de esta rama del saber. Las diferentes
expresiones de la "sociología" están muy relacionadas con las ideologías de quienes las
hicieron conocer pero, sin embargo, todas tenían un contenido común en cuanto a los temas
que trata, como por ejemplo los que se refieren a la producción, circulación, distribución y
consumo de la riqueza y también, más específicamente, el "valor", la "riqueza de la moneda",
los "precios", el "interés del dinero", los "bancos", la "renta de la tierra", etc. Todas estas
expresiones, que pueden ser profundizadas recurriendo, por ejemplo, al Diccionario
Enciclopédico Hispano Americano de W. M. Jackson, Tomo XX; muestra una profunda
afinidad entre la teoría contable y la sociología. Para terminar con este "puente" que me
permitirá intentar vincular a la teoría contable con la filosofía, quiero expresar que la
sociología analiza todo el "organismo social" en su conjunto y es, a la vez, guía para otros
conocimientos específicos, entre los cuales me animo a proponer al contable, además de la
economía, la administración, el derecho, la historia, la religión, la moral, etc. Los problemas
actuales que presenta, por ejemplo, el derecho, como ser la edad de imputabilidad de los
menores, deben ser analizados, sin duda, con ayuda de la sociología. Tan importante es, en mi
opinión, la sociología que me permite proponer una ampliación en la organización y
clasificación de las ciencias, que muchas veces comenté, que expresó Mario Bunge (ciencias
naturales o duras, ciencias sociales y ciencias de apoyo) en el sentido que, en lugar de incluir
solamente como ciencias de apoyo a la matemática y a la lógica, debería considerarse como
tal también a la sociología. Pretendiendo incursionar en la filosofía, cabe aclarar que se la ha
mencionado como "ciencia de las ideas y de los principios" vive en el tiempo y evoluciona, lo
cual torna imposible considerarla en un marco cerrado. La filosofía no es nunca una
organización definitiva, no tiene bandera, no pertenece a ninguna religión y todos sus
pensamientos no están preconcebidos. La filosofía está presente en todo conocimiento
científico y todas las clasificaciones de las ciencias que se puedan intentar enunciar, deben
considerarse ramas de una ciencia base, que sería la filosofía. Un pensamiento reflexivo sobre
cualquier tema concreto nos lleva a filosofar. Se dice que Pitágoras (el del célebre teorema)
fue el primero que usó la palabra "filosofía", pero es sabido que en el antiguo oriente ya se
filosofaba. Se utilizó en la antigüedad la palabra "filósofo" para designar al hombre que
soporta con valor la adversidad y que en los días prósperos se conduce moderadamente,
siempre con similar estado de ánimo. El filósofo es un espíritu investigador, defensor de sus
ideas, que no cree de por sí en la palabra de otro y que examina y discurre antes de aceptar
una opinión. Son ejemplos de estas afirmaciones el proceder de Sócrates frente a las
acusaciones que lo llevaron a la muerte y también el de Diógenes, ambos en la antigua
Grecia. Sin embargo, sus respectivas formas de actuar eran distintas. Mientras Sócrates
discutía las opiniones de sus discípulos utilizando un juego de palabras y expresiones para
que el propio discípulo reconociera posibles errores de razonamiento, Diógenes empleaba no
sólo palabras sino contundencia física para que su interlocutor desistiera de su opinión. Esto
no significa que un filósofo debe oponerse "porque sí" a un aporte de ideas, pero debe
satisfacerse de todas las dudas que pudieran presentársele y seguramente no quedará
convencido. Salvando el abismo que separa a Sócrates de Popper, de este último cabe
recordar su expresión que "no hay verdades absolutas; solamente aproximaciones a la
verdad".

La filosofía de la antigua Grecia y su vigencia frente a los cambios de las modalidades


de vida. Principios básicos

Pese a los continuos cambios en las modalidades de vida parece que los principios
difundidos y recopilados por los pensadores de la antigua Grecia continúan aún vigentes.
Según esos filósofos, la filosofía consistía en un estilo de vida y para ser feliz se debía
vivir con sabiduría. En trabajos anteriores traté estos temas y también dejé claro que en
Grecia, además de filósofos, también existían charlatanes, como en todas partes y que
con tinte de académicos trataban de obtener mejores condiciones de vida; me refiero,
especialmente, a los “sofistas”.

Sin embargo, parece que los principios básicos emitidos por Sócrates, Platón,
Aristóteles y tantos otros, están aún vigentes y lo que ellos buscaban era la sabiduría
como forma de conducirse en la vida. Cinco son los principios a los que me refiero;
principios de vida, que podrían resumirse de la siguiente forma: a) El primer principio es
cumplir en la vida diaria con lo que se predica, o sea que los hechos que realizamos
estén acordes con los consejos y definiciones que damos a los demás, eliminándose
aquello de “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” y también dejar de ver “la paja
en el ojo ajeno y no la viga en el propio”;
b) El segundo principio recomienda dirigir permanentemente la mirada hacia nuestro
interior, lo cual equivale a ocuparse de uno mismo, buscar el crecimiento moral más que
el material y toda la labor realizarla con alegría, sin esperar los frutos, que sin duda
vendrán. No se trataría solamente de agregar nuevos conocimientos sino también
desechar hábitos incorrectos, eliminar el miedo; con todo ello estaremos formando
nuestro carácter y mejorando nuestra condición de vida; c) El tercer principio se refiere a
la tranquilidad del alma, tener serenidad, no sufrir o sufrir lo menos posible, volver a
lo natural, incorporar el placer a la vida de todos los días, eliminar todas las necesidades
superfluas. No esperar la vida sino vivirla sin temer a la muerte, como si ella nunca fuera a
ocurrir. No provocar envidia, codicia, odio o miedo en los demás; evitar pendencias y generar
climas de paz y convivencia; d) El cuarto principio recomienda tratar de valerse por uno
mismo, lo cual no significa adoptar actitudes arrogantes pero debería pensarse en lograr
solamente lo que depende de uno mismo sin esperar nada de los demás. No tener
vergüenza del progreso económico cuando el mismo es consecuencia de actividades
honestas, para las cuales nos hemos preparado; e) El quinto principio recomienda que se
viva conforme con la naturaleza, desarrollando los talentos naturales y buscando en nuestro
interior todo lo que Dios nos ha provisto, exhumarlo, desarrollarlo y aplicarlo. ¡Cuánto
mejor es beber agua de los manantiales que la que se compra en botellas, por más
química que ésta tenga! Siguiendo a los filósofos de la antigua Grecia, esta forma de vida
que ellos recomendaban y que he resumido brevemente, nos llevará a vivir mejor,
filosóficamente hablando. Considero que no es nada fácil adoptar expresamente estas
recomendaciones pero estoy convencido que, con esas normas éticas y realistas, el
mundo sería muy diferente, no se observarían las injusticias y la falta de equidad en la
distribución de los medios económicos y no vivir como lobos, siempre en espera del fracaso
de otros para mejorar nuestra posición social. Llega ahora el momento de filosofar
momentáneamente menos y pasar al materialismo de la teoría contable para luego tratar de
vincularlos como me propuse en este trabajo

Algunos rasgos de la teoría contable analizados con enfoque social

Quiero comenzar esta parte del trabajo rememorando un episodio ocurrido en mi vida, en la
Escuela Superior de Comercio “Hipólito Vieytes” ubicada en la Av. Gaona y Cucha Cucha.
Cursaba el cuatro año y una de las asignaturas era Estenografía o Taquigrafía la cual, bien
aprendida, podría generar una actividad remunerada satisfactoriamente. No era mi caso, dado
que estaba peleado con los rasgos, rayas, círculos, simplificaciones, verticales o inclinadas,
insertas a distintos niveles de los renglones. El caso es que el profesor de Taquigrafía era un
señor muy culto y para los dictados-prueba a que nos sometía permanentemente, utilizaba
trozos de literatura muy interesantes pero que, para nuestros escasos años, sonaban como algo
sin sentido. Debo recordar que la currícula de entonces en las escuelas de comercio era muy
enciclopedista pero con poco contenido teórico.

Volviendo a las clases de Taquigrafía, una vez el profesor seleccionó un escrito que
comenzaba con una pregunta: ¿Qué es la filosofía? En esos tiempos no existía la televisión
(década de los años 1940) y la radio ocupaba en los hogares un lugar muy importante con la
difusión de programas de todo tipo, entre ellos, los calificados de “cómicos”. Un personaje
muy conocido entonces se hacía llamar “Alí Salem de Baraja” y ante cualquier pregunta de
un interlocutor utilizaba la expresión “mosterio”, que supongo significaba misterio, o sea
“qué se yo”. En esa clase, que no sé por qué quedó tan grabada en mi mente, cuando el
profesor leyó la pregunta “¿Qué es la filosofía?”, un compañero del fondo de la clase, le
contestó: “mosterio”. La reacción del docente fue inmediata y con toda la tranquilidad del
mundo le respondió: “Brutos, lo único que conocen ustedes es de vacas y de granos.” Desde
entonces, hace más de sesenta años, me impuse la obligación de indagar si el profesor habrá
tenido una reacción lógica pero no ajustada a la realidad o efectivamente tenía razón. Hasta el
día de hoy no encontré la respuesta. Sin embargo, recuerdo que las pocas asignaturas de esa
carrera secundaria, que podría calificar de “culturales”, eran dos cursos de Literatura, en uno
de los cuales tuve el honor de recibir clases del Dr. Florentino Sanguineti. Volviendo al
presente, deseo señalar algunos rasgos de la teoría contable que pueden calificarse de
“sociales”.

● a) Si la información que suministra está destinada también a terceros, está


automáticamente socializada.
● b) Si de sus datos se pueden fiscalizar impuestos a cargo del ente, al estar en juego el
interés general, también encontramos un rasgo socializante.
● c) Si genera información vinculada con problemas ecológicos, es un nexo con la
comunidad toda.
● d) Si sus informes contribuyen a la determinación de variables macroeconómicas,
muestra otros signos de socialización.
● e) Si las técnicas de aplicación de la teoría contable permiten determinar o, por lo
menos, suministrar indicios sobre procedimientos de “lavado de dinero”, es otra señal
de interés general
● f) Si la profesión del contador público está calificada como “de riesgo” es porque
estaría comprometido el bien común por las actitudes de los entes en que se ejerce la
profesión. Todas estas señales y, seguramente otras no expuestas aquí, determinan la
relación de la teoría contable con el medio social

Intento de vinculación de la teoría contable con la filosofía

Dije antes de ahora, en este trabajo, que la filosofía – entre otras cosas- es una ciencia de
principios. Además, parafraseando a Walter Riso, mencioné algunos principios filosóficos
para «vivir son sabiduría», o sea, vivir mejor sin causar daños a terceros ni comprometer el
futuro de nadie y este intento de vinculación entre la filosofía y la teoría contable es posible
que abra caminos para una aplicación de esta última con la ética y sin afectar
deliberadamente a terceros. Es ahora la oportunidad de recordar lo que ya expusiera en otras
publicaciones respecto del doble aspecto que tiene la teoría contable. Reiteradamente he
venido sosteniendo que la teoría contable muestra dos aspectos que llamé «Teoría Contable
Doctrinaria» y «Teoría Contable Normativa»4. La teoría contable normativa es el sustento de
las normas contables específicas que regulan a la contabilidad patrimonial, aprobadas por las
autoridades de aplicación, que en el caso de la República Argentina es el llamado «Marco
Conceptual», identificado como Resolución Técnica N 16. Esta teoría contable normativa
tiene sus principios, pero en muchos casos son incoherentes y hasta arbitrarios por lo cual el
libre albedrío, que es una base filosófica muy importante, se encuentra totalmente ausente

En cambio, la teoría contable doctrinaria, integrada por la opinión de los tratadistas, las
escuelas de pensamiento contable y lo que yo he llamado «corrientes de opinión»5, es
absolutamente armónica, lógica y coherente. A esta forma de expresión de la teoría contable
me refiero cuando pretendo encontrar afinidades entre ésta y la filosofía. Me pregunto si la
teoría contable debería lograr algunos cambios para poder llegar al objetivo buscado. Creo
que sí y por empezar, debería definirse una teoría general básica de la contabilidad, es decir,
esbozar qué fundamentos y principios la sustentan, como todo conocimiento que pretende
tener una base científica. Vale la pena aclarar que, si se acepta que uno de los sustentos puede
ser la filosofía, el camino quedaría más allanado, toda vez que la base de la filosofía es el
libre pensamiento sin otra limitación que los principios éticos como representación del bien
común. Cabe preguntarnos en cuánto mejoraría el entorno social si se aceptara esta
pretendida vinculación. La respuesta, desde mi punto de vista, es que se lograría,
seguramente, un progreso en los avances del conocimiento contable al descartar limitaciones
arbitrarias que hoy existen. Claro está que no faltará quien recuerde que la teoría contable de
aplicación es la normativa, pero llegará la oportunidad, como está ocurriendo en otros países,
que la legislación contable resulte de acuerdos pluralistas en los cuales las universidades
deberán tener una participación importante en el dictado de normas, así como otros sectores
interesados, por el carácter social de la teoría contable. Si, como sabemos, la filosofía tiene
principios éticos, con exclusión de los sofistas, su influencia en la no aplicación de «malas
artes» en la teoría contable debería ser un factor que evitara muchos dolores de cabeza a los
contadores públicos y a la población en general.

El Contador Público del siglo XXI

El rol en la contabilidad Gerencial de la Argentina actual

La Contabilidad Gerencial ha nacido a raíz del trabajo en equipo entre contadores de


empresas y dirigentes de organizaciones empresariales produciendo cambios que fueron
absorbiendo otro tipo de mentalidad. Surge allí, a través de la necesidad de una cantidad de
datos e información para planificar, tomar decisiones y controlar su planificación y técnica
decisional.

Hay una progresiva tendencia del Contador a convertirse en empresario. La creciente


complejidad de la empresa, su consiguiente necesidad de contar con datos oportunos y
adaptados a las decisiones que deban tomarse como así también a las acciones que componen
la gestión, obligan al profesional que suministra esas informaciones a pensar cada vez más
con un criterio empresario. Lo importante es reconocer el doble papel del Contador en el
mundo moderno, el que se relaciona con la “fe pública” cuando elabora y verifica
información financiera de validez general, y el que se relaciona con la “gestión empresaria”
cuando elabora y aplica información financiera y operativa de validez específica

La contabilidad se ha transformado en un instrumento para medir el rendimiento y grado de


productividad. Los informes que antes se veían una vez al año, ahora necesitan actualizarse
mensualmente. El Contador no sólo debe dejar de mirar exclusivamente el pasado, sino que
también sus trabajos deben estar basados en las preocupaciones de la dirección que está
orientada al futuro.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos decir que al principio la contabilidad se


encontraba en el gasto porque se pretendía conocer la utilidad. Sin embargo, ese enfoque
dominante en la edad media ha perdido vigencia en el mundo moderno, debido a que los
negocios y las organizaciones adoptaron como política gasto cero. Por consiguiente, la
contabilización de los gastos ya no es un asunto que responda a las necesidades de los
negocios y tampoco es un problema que inquiete.

Posteriormente el centro de atención estuvo en el costo. Desde que fue posible asociarlo con
la productividad, se convirtió en algo inherente que se acepa sí y sólo sí está asociado con
aquella. Por lo tanto, los esfuerzos actuales tienden a buscar reducir el costo al mínimo,
vinculándolos a máxima calidad sin pérdidas de tiempo. No buscan eliminarlo porque el
costo lleva consigo el valor del dinero en el tiempo. Si bien está claro que el costo que se
acepta es el mínimo, también lo está que no es el centro de atención actual. Ahora lo que se
busca, y con afán, es la creación de valor. De alguna manera, un efecto de la sostenibilidad
económica, social y ambiental tan anhelada.

El rol del contador como recurso para prevenir el lavado de activos

El lavado de activos y especialmente de dinero es un problema relevante a nivel


internacional, ya que dicho proceso esconde actividades ilícitas detrás. Hay organizaciones
internacionales, regionales y nacionales que combaten contra estos crímenes, con el objetivo
de evitar que los mismos ocurran. A pesar de esto, continúan encontrándose deficiencias en
los procesos de identificación y procesamiento de actividades de lavado de activos.

Es por ello que en lo que concierne a Argentina, tenemos un ente regulador que es la Unidad
de Información Financiera (U.I.F.), quien a través de resoluciones emitidas, designa a
determinados profesionales como sujetos obligados de reportarle operaciones sospechosas de
lavado de dinero, los cuales tienen responsabilidad penal en caso de no cumplir con esta
obligación de informar. Entre estos sujetos obligados se encuentran los contadores públicos
en su rol de auditor externo, conformando de este modo una importante

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL(RSE)

Tal como afirman Abreu y Badii (2007) no existe una definición única de tal concepto y los
conceptos de responsabilidad, social y empresa no tienen una misma concepción, porque cada
uno de ellos tienen un origen distinto que se han reunido con el mismo fin: que las utilidades
no sean el único objetivo de las corporaciones (Prado, Flores, Pratt y Ogliastri, 2004), pese a
que una concepción generosa permite encontrar sus orígenes en Zaratustra (Abreu, et al,
2007), en la Doctrina Social de la Iglesia (Marulanda, 2009) o en la Constitución de Weimar
(López, 2010), aunque su difusión y precisión ha sido desarrollado y reconocido como un
concepto moderno de la segunda mitad del Siglo XX (Fisher, 2004), aunque bien podemos
pensar que el 13 de septiembre de 1970 tuvo un manifiesto distanciamiento por parte de la
Escuela de Chicago en la persona de Milton Friedman, quien publicó en The New York Time
Magazine su clásico artículo “La Responsabilidad Social de la Empresa es Incrementar sus
Beneficios”, donde exponía su punto de vista que esta actitud consciente del efecto de las
corporaciones en los aspectos sociales y medioambientales más allá del logro de beneficios
económicos, solo está en la voluntad particular de los empresarios quienes solo tienen que
encaminar sus esfuerzos a maximizar sus beneficios. Ahora bien, si los empresarios,
libremente así lo deciden, generan una merma en sus ganancias debido a su preocupación por
los efectos de sus actividades en la Sociedad, es algo que la autoridad no puede establecer por
ley (1970) Pese a lo disperso que puede resultar la aproximación metodológica al concepto de
la RSE, bien podemos definir como el reconocimiento de los efectos en la sociedad y en el
ambiente, producto de la acción que realizan las empresas, como también la destinación de
recursos para evitar esos impactos. Siguiendo a distintos autores como el clásico Carroll
(1999), como también a otros más contemporáneos como Razeg (2010), el concepto en sí ha
variado desde sus orígenes, no considerando a Zaratustra, obviamente, pero sí las
concepciones a partir de la segunda mitad del Siglo XX, reconociéndose algunos matices que
pueden permitir algunas corrientes del pensamiento o algunas escuelas que lo conceptualizan
desde distintos puntos de vistas, pese a que en el fondo no hay diferencias sustanciales, pues
todas coinciden o tienen el fondo de considerar a la preocupación de las altas
administraciones por los efectos de sus acciones y la responsabilidad de reparar o evitar el
daño que causan o causarán. Siguiendo a Razeg, es posible encontrar en los años noventa una
orientación de la administración de empresas hacia la consideración de la teoría de los
stakeholder (Freem, 2010), en conjunto con la teoría de la ética de los negocios y de
ciudadanía corporativa (Razeg, 2010; 123p) Respecto a la teoría de los tomadores de
decisiones o stakeholder, las organizaciones orientan sus decisiones para las consideraciones
o actividades empresariales, dando “nombres o caras” a quienes haya que responder
socialmente. Así también, a partir de la década del 2000 se ha constatado una orientación
hacia la globalización donde la RSE adquiere una mayor envergadura y obliga a las
organizaciones a responder no tan solo a sus agentes nacionales, sino responder a las
necesidades o consideraciones de instituciones o personas de otras latitudes. También es
posible distinguir en este siglo que la discusión de la RSE se ha vinculado al ejercicio de la
libertad como imperativo ético que es morigerado a través del ejercicio de la responsabilidad
(Orts, 2003), aplicando una “responsabilidad responsable” (Razeg, 2010; 124p)

Conclusión

El presente informe, con mucha información acerca del Contador Público, su rol, la
profesión, la contabilidad y su interrelación con la filosofía nos ha permitido comprender el
largo y difícil camino que le tomo a la humanidad llegar hasta el día de hoy. Todo lo que tuvo
que aprender para dar frutos, el manejo de los negocios, registraciones, cuestiones legales y
financieras que llevaron al desarrollo de lo que conocemos como el “Contador Público”.

Es así que entendimos como este profesional realmente importante para nuestra sociedad se
convirtió en lo que es hoy. Como afrontó problemáticas, dilemas gubernamentales, fiscales,
contables, económicos, morales y éticos que lo llevaron a relacionarse con la filosofía a lo
largo de su paso por el mundo para poder convertir a la persona que actualmente estudia la
facultad en el siglo XXI en un profesional competente, capaz y preparado para afrontar los
nuevos problemas, peligros y requerimientos de nuestro tiempo, sin dejar atrás la historia y
contexto que lo respaldo y le permitió concebirse i/o formarse hasta lo que es hoy en día.

Consignas
1) Determinar su fin específico (bien interno).
2) ¿Qué medios serán utilizados para producirlo?
3) ¿Cuáles son los hábitos y valores necesarios a tener en cuenta, adquirir y considerar en
su ejecución? 
4) ¿Qué nuevas preguntas de investigación podría abrir a través de los resultados
obtenidos?
5) ¿Cuáles serían los bienes externos a la investigación propuesta? ¿Dentro de qué valores
sociales se inscribe? ¿Cuál es el aporte que considera el grupo que el trabajo puede brindar
a la comunidad?

Respuestas

1)Su fin específico de esta investigación fue ver como avanzo la contabilidad o cómo fue
tomando distintos rumbos o cambiando durante todos estos años debido a la filosofía de su
momento y como fue trabajando y se fue adaptando a la contabilidad. 
Su bien interno es profundizar la filosofía en la contabilidad y envase a eso como deberíamos
usarla.

2) Hay varios libros que hayan de ellos o investigaciones en las páginas webs que
profundizan más a detalle cómo se logró y cómo cambió y seguirá cambiando en cuanto vaya
avanzando la filosofía misma ya que esto conduce un mejor ambiente laboral y parece que no
pero esto afecta a la contabilidad muy directamente uno de los autores que profundiza mucho
en esto es  BIONDI.

3.Para poder llevar a cabo una honestidad y una filosofía de la mano donde nos lleve a ser
buenos contadores y buenas personas de decir la verdad de lo que se puede y no hacer con la
contabilidad , lo que puede ser correcto 

4.Las nuevas preguntas que se nos ocurren son :¿Cómo cambiará la contabilidad a futuro?.
¿Cuál será el siguiente cambio para mejorar la contabilidad?.¿Que tan de la mano seguirá
relacionada la carrera de contador público con la filosofía?

5.Los bienes externos serían en cómo afectan a las organizaciones , empresas y al mundo en
general , es decir que afecta en la contabilidad de cada uno en base a su filosofía y su
ideología, esto puede llevar a diversos cambios éticos o no .
A los contadores en su historia los afectó en su manera de contabilizar y a la carrera de
contador público la cambio a lo largo de los años
.
Webgrafías

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