UNIDAD 1.
VALORACIÓN INICIAL DE LA ASISTENCIA EN EMERGENCIAS
1. Primeros auxilios. Terminología técnico-sanitaria
Los primeros auxilios son los procedimientos y técnicas que, de forma inmediata y no
profesional, recibe una persona tras un accidente o una enfermedad repentina.
A la hora de estudiar los primeros auxilios, se deben conocer algunos términos básicos para
asegurar una mejor comprensión del tema:
Un accidente es un supuesto imprevisto y brusco que tiene como resultado una lesión en un
individuo, al que puede provocar incluso la muerte.
Una urgencia es una sensación subjetiva de demanda por parte de un individuo, que conlleva una
asistencia temprana desde el momento de su aparición (menos de 6 horas).
Una emergencia es una situación que exige una asistencia inmediata para mantener la vida del
individuo o evitar secuelas graves. Requiere, por tanto, la realización de maniobras por personal
especializado.
El soporte vital comprende diferentes procedimientos y tratamientos realizados ante una
situación de emergencia para mantener la vida del paciente tras el fallo de uno o varios órganos
vitales.
Un socorrista es cualquier persona que ha asumido voluntariamente el deber y la obligación de
prestar asistencia y que, habiendo demostrado unos conocimientos teóricos y unas cualidades
técnicas, está capacitada para realizar acciones asistenciales enfocadas a mantener un soporte vital
básico, fundamentalmente con medios improvisados.
Los objetivos básicos de los primeros auxilios son:
Conservar la vida de las víctimas.
Evitar, en la medida de los posible, complicaciones físicas y psicológicas.
Colaborar en la recuperación de las víctimas.
Garantizar el traslado de los accidentados.
Cualquier actuación de primeros auxilios se debe mantener hasta la llegada del personal
especializado.
Los pasos a seguir en cualquier procedimiento de primeros auxilios se resumen en tres ideas. El
acrónimo PAS sirve para recordarlas:
Proteger. Alertar. Socorrer.
2. Los sistemas de emergencias. La central de coordinación de emergencias
La activación rápida del sistema de emergencias es el paso fundamental para salvar vidas.
Un Sistema Integral de Emergencias (SIE) es el conjunto de diferentes cuerpos o servicios que
se activa cuando sucede una emergencia para dar
una respuesta adecuada a las diferentes necesidades
que se originan.
Medios humanos (personal).
Sistema de comunicación
Medios de transporte sanitario.
Para que este sistema alcance su máxima
efectividad, existe un centro coordinador de
urgencias encargado de registrar las llamadas,
gestionarlas (se identifica la magnitud de la
emergencia y se clasifica) y dar una respuesta
adecuada a cada demanda.
El médico coordinador asignará prioridad a la
emergencia, según 4 niveles (1-4).
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Un Centro de Coordinación de Emergencias (CCU) es un dispositivo multidisciplinario que
está integrado en un sistema integral de emergencias. Se dedica a gestionar diferentes recursos
asistenciales para dar una respuesta adecuada a cualquier demanda.
(Las respuestas pueden ser muy variadas, desde un simple consejo sanitario hasta el envío de un
equipo de emergencias).
En algunas comunidades autónomas estos centros se denominan
Centros de Coordinación de Urgencias y Emergencias (CCUE).
El 112 es el número para activar el sistema de emergencias a nivel europeo.
Mediante este número telefónico gratuito se atienden las demandas de urgencias y emergencias
en materia sanitaria, extinción de incendios y salvamento, seguridad ciudadana y protección civil.
A través del sistema de emergencias, uno, uno, dos (112) se consigue una doble finalidad:
Acercar los servicios de emergencias a la población a través de un único número de teléfono que
permite acceder a cualquier tipo de ayuda. Este sistema único, facilita que la población recuerde
el número.
Favorecer la coordinación entre los organismos y entidades que intervienen en las emergencias.
Web Emergencias 112 de Castilla y León
Activación del sistema de emergencias
¿Cuál debe ser tu actitud en una situación de urgencia o emergencia?
La actitud del socorrista es fundamental para el control de la situación, por eso tenemos que
procurar asumir las siguientes pautas generales de actuación:
Tranquilidad.
Es frecuente que en un accidente "se pierdan los nervios" y que como consecuencia, movidos por
la prisa, se den actitudes bien intencionadas pero incorrectas en muchas ocasiones.
Hay que actuar deprisa, pero con mucha serenidad, manteniendo la calma y transmitiendo
sensación de tranquilidad a los demás y a la propia víctima.
Dominio de la situación.
Cuando actuamos muy tranquilos, serenos y confiando en nuestra actuación, es fácil hacernos con
el control de la situación, y hacer que otras personas nos ayuden en nuestra labor, sin oponerse y
sin entorpecer.
Como socorrista, debes:
Estar convencido de tu capacidad para ayudar.
Indicar que conoces los primeros auxilios.
Transmitir confianza a la víctima.
Composición de lugar.
Una vez ocurrido el accidente, hay que comprender la situación y sus posibles consecuencias.
Tenemos que darnos cuenta de los posibles peligros, no sólo para nosotros, sino también para la
persona accidentada y el resto de las personas presentes. Antes de intervenir tenemos que conocer
a qué tipo de situación nos enfrentamos.
Al hacer una revisión de la situación tendremos en cuenta que pueden encontrarse personas
heridas fuera de la vista y que por estar inconscientes son incapaces de pedir ayuda.
Evitar actuaciones bruscas.
Una premisa básica es que no debemos hacer daño con nuestra intervención. Evitar mover a la
víctima salvo que esté en una situación de peligro para su vida. Si la víctima no ha sufrido
traumatismos se puede mover al herido cuando sea necesario para su bienestar. Es el caso, por
ejemplo, de una persona que sufre un desmayo por el calor y se encuentra a pleno sol.
En caso de emergencia, la actuación correcta se inicia con la activación del sistema de
emergencias, siguiendo la conducta PAS. Siglas de Proteger, Alertar y Socorrer.
3. Marco legal, responsabilidades y ética profesional en primeros auxilios
¿Quién crees que tiene la obligación de socorrer? ¿Si no ayudas a alguien que lo necesita tendrías
consecuencias legales?
Todos tenemos la obligación ética de socorrer. El Código Penal castiga a aquellas personas que
no socorren a los demás.
La omisión del deber de socorro está recogida en el Código Penal en el artículo 195.
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1. El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave,
cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de
tres a doce meses.
2. En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia
auxilio ajeno.
3. Si la víctima lo fuere por accidente ocasionado fortuitamente por el que omitió el auxilio, la
pena será de prisión de seis meses a un año y multa de seis a doce meses, y si el accidente se
debiere a imprudencia, la de prisión de seis meses a dos años y multa de seis a veinticuatro meses.
El consentimiento de la víctima:
¿Qué debes hacer si la víctima desconfía de ti y prefiere esperar a que lleguen los profesionales?
Antes de iniciar nuestra actuación de PPAA con una víctima, debemos pedir el consentimiento
de la persona.
Los requisitos legales para declinar la asistencia son dos:
La persona lesionada debe ser mayor de edad.
Estar en plena posesión de sus facultades mentales.
Para evitar implicaciones posteriores del socorrista, en estos casos, la víctima debe hacer esta
declaración en presencia de testigos o incluso dejando constancia por escrito.
Ante una situación de emergencia, cualquier ciudadano tiene la obligación de atender a las
personas afectadas. Cuando no se interviene ante estas situaciones, se está cometiendo un delito
de omisión del deber de socorro.
Los términos legales básicos aplicables a primeros auxilios son
Lo que la ley y la ética piden a los ciudadanos es que ayuden a quien lo necesita, tan bien como sepa y
pueda, con los conocimientos y los medios que tenga a su alcance.
Puedes tener una responsabilidad legal en tu actuación en primeros auxilios cuando, o bien causes un mal
con intención de hacerlo o bien causes un mal sin intención, pero tomando decisiones muy equivocadas de
acuerdo con tus capacidades. Ej: Movilizar de forma inadecuada a una víctima con posible lesión medular
(accidentes de tráfico y otras situaciones con traumatismo de la columna vertebral) sin existir peligro real
para su vida.
4. Normas ILCOR
El comité internacional ILCOR (The International Liasion Committe On Resuscitation) se fundó
en 1992 y en la actualidad está formado por organismos de los cinco continentes. Desde Europa
participa en el The European Resucitation Council (ERC).
Su función principal consiste en identificar y examinar los conocimientos relevantes para la
reanimación cardiopulmonar y la atención cardiovascular de emergencia.
Cada cinco años se celebraba una conferencia internacional de consenso en la que revisores
expertos presentan pruebas, proyectos y conclusiones que se discuten en diferentes grupos de
trabajo. Las conclusiones se redactan como recomendaciones provisionales que son revisadas por
los distintos organismos miembros del ILCOR y el consejo editorial.
Sin embargo, desde 2017 se ha realizado una transición hacia una revisión continua de la
evidencia científica.
European Resuscitation Council Guidelines 2021 Resumen ejecutivo
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5. Protección del personal implicado en primeros auxilios
Cuando se prestan primeros auxilios, hay que tener en cuenta que, entre la víctima y el socorrista,
se pueden transmitir agentes infecciosos de forma directa o indirecta.
Para evitar una infección cruzada:
• Lavarse las manos antes de actuar, si es posible.
• Colocarse guantes y mascarilla
• Extremar el cuidado al tratar las heridas abiertas si no tenemos protección, aplicando la
compresión con material que impida el contacto directo con la sangre de la víctima.
6. Prioridades de actuación: la conducta PAS
La valoración inicial de la asistencia en urgencias se puede resumir en la puesta en marcha de las
distintas fases de la conducta PAS, consistente en Proteger, Alertar y Socorrer.
PROTEGER
Nuestro primer instinto en estas ocasiones suele ser ayudar y a veces no tenemos en cuenta los
peligros a los que nos sometemos.
¿Cómo pondrías en marcha el paso de Proteger en un accidente de tráfico?
Para evitar que aumente el número de víctimas en un accidente debemos empezar por hacer seguro
el lugar del suceso. Tomaremos las precauciones necesarias para cuidar nuestra propia seguridad,
la de los accidentados y la de terceras personas. El daño que ya se ha causado es inevitable, pero
como socorristas podemos actuar evitando nuevos accidentes. Esto supone:
1.- Autoprotección.
La premisa básica de protección empieza por uno mismo. Si vamos a intervenir, no podemos
ponernos en peligro grave a fin de ayudar a otras personas. Por eso tenemos que asegurar nuestra
protección personal, por ejemplo aparcando en una zona segura nuestro vehículo y utilizando
indumentaria de alta visibilidad, si se trata de un accidente de tráfico.
La autoprotección debe realizarse frente a los distintos factores que puedan estar presentes y que
implique riesgo para nosotros, algunos de estos riesgos y las medidas de autoprotección están en
la siguiente tabla.
Riesgos Ejemplos Ejemplos Medidas de protección
Biológicos (infecciones) Sangre, fluidos orgánicos, y secreciones. Uso de guantes y mascarilla o pañuelos, gafas.
Químicos Gases Mascarilla o pañuelos que eviten la inhalación.
Físicos Electricidad Cortar la corriente. Utilizar materiales aislantes.
Mecánicos Atropellos Uso de chalecos refractantes para aumentar la visibilidad.
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2.- Proteger el lugar del accidente.
Después del accidente puede continuar activa la causa que lo ha originado o producirse un nuevo
foco de peligro como un fuego, un escape de gas, vehículos circulando...
La actuación en este caso empieza por:
Señalizar el lugar del accidente para prevenir del peligro.
En caso de que existan máquinas implicadas, cortar las fuentes de energía, electricidad y
combustibles líquidos o gaseosos.
Desviar el tráfico de vehículos de la zona del accidente.
3.- Proteger a las personas implicadas en el accidente.
Especialmente velando por la seguridad de los heridos que no pueden cuidarse por sí mismos.
Como norma general no moveremos a la víctima de un accidente, salvo que exista un peligro real
para su vida (incendio, riesgo de explosión, etc.)
Antes de actuar, hemos de tener la seguridad de que tanto el accidentado como nosotros mismos
y terceros, estamos fuera de todo peligro.
Por ejemplo, ante un ambiente tóxico, no atenderemos al intoxicado sin antes proteger nuestras
vías respiratorias (uso de máscaras con filtros adecuados), pues de lo contrario nos
accidentaríamos nosotros también.
ALERTAR
Como ya hemos visto, el número de atención para emergencias a nivel europeo es el 112. La
llamada es atendida por el personal especialista del sistema, que inicia el proceso de toma de datos
con el mensaje de acogida: "Emergencias 112, dígame...“
El personal guía la llamada para que el desarrollo de ésta sea ágil y eficaz, obteniendo la
información de forma clara y precisa aún en situaciones de tensión emocional, escasez de datos,
dificultades de localización, etc.
Es necesario Identificarse y si es posible darles un número de teléfono de contacto en el lugar
del accidente.
Después del mensaje de acogida, el protocolo de transmisión de la información se realiza
formulando las siguientes preguntas:
• ¿Qué está sucediendo? Accidente, dolor de pecho, asfixia, pérdida de consciencia... Con este
dato, el teleoperador identifica la situación de urgencia o emergencia que está teniendo lugar,
lo que le permite tipificar la llamada.
• ¿Dónde? Lugar exacto donde se encuentra la víctima o víctimas: provincia, población o
municipio, entorno, vía... Todo ello se realiza de una forma dinámica ayudando en todo
momento a la persona que llama en casos de localizaciones imprecisas. (Si tenemos posibilidad
de ello, es muy útil comunicar la ubicación GPS).
• Número de teléfono. Una vez localizada, se comprueba el número de teléfono. Si disponemos
de poca batería, se lo indicaremos al personal que atiende la llamada y procuraremos tener la
línea desocupada.
• En caso de accidente: Especificar el tipo, circunstancias, nº de heridos y posibles riesgos.
Ejemplo: Vehículos invadiendo la calzada, riesgo de incendio, heridos atrapados, derribo de
postes eléctricos, etc.
• En caso de inconsciencia: Indicar si la pérdida de consciencia ha sido no presenciada, el tiempo
de evolución, así como si responde a órdenes o a estímulos y si respira o no espontáneamente.
• Contesta a las preguntas de manera escueta.
• Cuelga siempre en último lugar.
• Mientras esperamos la llegada de los servicios sanitarios, seguiremos las pautas que nos
indiquen telefónicamente los profesionales.
Así se gestiona una llamada al 112.
[Link]
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SOCORRER
El siguiente paso será clasificar a las víctimas según su gravedad. Para ayudar de forma eficaz,
tenemos que conocer los métodos existentes de clasificación de heridos dependiendo de lo urgente
que sea su necesidad de atención.
6.1.- El triaje simple
El triaje, palabra derivada del francés, es un sistema de clasificación de heridos (o pacientes) que
toma como referencia la prioridad de actuación según su estado de salud.
La sistemática ABC de la asistencia inicial en emergencias consiste en:
A (Airway): abrir la vía aérea.
B (Breath): ventilación
C (Circulation): circulación y control de las hemorragias.
6.2.- El etiquetado en el triaje
La identificación de la víctima mediante tarjetas de triaje permite asegurar un cuidado continuado.
Definen la situación del accidentado y el grado de prioridad.
La parte inferior de las etiquetas está precortada con los códigos que pueden clasificar al paciente,
por orden de menor a mayor gravedad y de abajo a arriba: verde, amarillo, rojo y negro.
Cuando asignamos un código, este quedará en la parte inferior de la tarjeta. Por ejemplo, para
asignar un código rojo al accidentado, cortaríamos las bandas amarilla y verde. En caso de
desenlace fatal, cortaríamos también la banda roja pasando a código negro.
Las tarjetas quedarán colocadas en un lugar visible, sujetas por una goma o prendidas del paciente
(en el tobillo o la muñeca, nunca en ropa o calzado).
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6.3a.- El protocolo SHORT
Este método SHORT consta de cuatro pasos, de los cuales uno, taponar hemorragias, ha de
aplicarse simultáneamente con los demás.
El primer paso supone el desalojo de la zona por parte de todos los que pueden caminar.
Sale caminando
Habla sin dificultad.
Obedece órdenes sencillas.
Respira.
Taponar hemorragias.
En el primer triaje solamente se pueden realizar maniobras sanitarias encaminadas al
restablecimiento de las constantes vitales relacionadas con vía aérea y control de hemorragias
graves. Son los denominados GESTOS SALVADORES (Maniobra frente-mentón, Inserción de
cánula orofaríngea, compresión externa/torniquetes y PLS).
La RCP no se aconseja, a no ser que presenciemos la parada cardiorespiratoria.
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6.3b.- El protocolo START
El protocolo inicial START (Simple Triage and Rapid Treatment) es un método funcional en el
que percibimos el estado general del paciente y no lesiones específicas.
Se comprueba la: deambulación, ventilación, perfusión y consciencia.
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7. El traslado en emergencias sanitarias
Transporte sanitario es aquel que se realiza para el desplazamiento de personas enfermas o
accidentadas, o por otra razón sanitaria, en vehículos especialmente acondicionados al efecto.
Los servicios de transporte sanitario se prestan mediante:
• Vehículos adecuados para el traslado individual de enfermos en camilla, dotados o no de
equipamientos que permitan medidas asistenciales.
• Vehículos acondicionados para el traslado colectivo de enfermos aquejados de enfermedades
transmisibles.
En el Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la
dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera.
7.1.- Clasificación y tipos de transporte sanitario
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8. Protección del personal implicado en primeros auxilios
Cuando se prestan primeros auxilios, hay que tener en cuenta que, entre la víctima y el socorrista,
se pueden transmitir agentes infecciosos de forma directa o indirecta.
Para evitar una infección cruzada:
• Lavarse las manos antes de actuar, si es posible.
• Colocarse guantes y mascarilla
• Extremar el cuidado al tratar las heridas abiertas si no tenemos protección, aplicando la
compresión con material que impida el contacto directo con la sangre de la víctima.
9. El botiquín de primeros auxilios
El botiquín de primeros auxilios suele ser un pequeño armario, estuche, maleta, mochila o
riñonera en el que se guardan medicinas y distintos elementos sanitarios básicos.
Los componentes básicos del botiquín varían en función de dónde esté situado (coche, hogar,
aula, oficina, etc.). No obstante, siempre contiene unos elementos básicos, que deben ser revisados
con frecuencia y repuestos, cuando sea necesario.
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