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Tema 67. La Narrativa Hispanoamericana en El Siglo XX

Este documento resume la evolución de la narrativa hispanoamericana en el siglo XX. Comenzó con las raíces del modernismo y las primeras tendencias regionalistas y de observación social. Luego, en los años 40 surgió una nueva novela que rechazaba el realismo tradicional en favor de enfoques más metafísicos, fantásticos y que mitificaban la realidad, influenciada por autores europeos. Esta nueva narrativa incluyó corrientes como lo real maravilloso, lo fantástico y el realismo mágico promovidos por
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Tema 67. La Narrativa Hispanoamericana en El Siglo XX

Este documento resume la evolución de la narrativa hispanoamericana en el siglo XX. Comenzó con las raíces del modernismo y las primeras tendencias regionalistas y de observación social. Luego, en los años 40 surgió una nueva novela que rechazaba el realismo tradicional en favor de enfoques más metafísicos, fantásticos y que mitificaban la realidad, influenciada por autores europeos. Esta nueva narrativa incluyó corrientes como lo real maravilloso, lo fantástico y el realismo mágico promovidos por
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TEMA 67

LA NARRATIVA HISPANOAMERICANA EN EL SIGLO XX

1. INTRODUCCIÓN
2. LAS RAICES DE LA NUEVA NARRATIVA
2.1. El origen de las nuevas corrientes
2.2. Las tendencias principales
3. INICIO Y CONFORMACIÓN DE LA NUEVA NOVELA
3.1. Los inicios de la nueva novela
3.2. La conformación de la nueva novela.
4. EL BOOM
4.1. Características literarias
4.2. Autores y obras relevantes
5. A LA SOMBRA DEL BOOM
5.1. Rasgos de la nueva narrativa
5.2. Autores destacados
6. LA TENDENCIA A LA NARRATIVIDAD
6.1. La postmodernidad y el cambio
6.2. El ejemplo del cambio en dos trayectorias
7. CONCLUSIÓN
8. BIBLIOGRAFÍA

1. INTRODUCCIÓN
La novela en Hispanoamérica fue un género que nació tarde y tuvo una evolución lenta
en comparación con su homóloga en Europa. Para algunos estudiosos será la
emancipación de la influencia europea la clave del nacimiento de la novela
hispanoamericana. Así, Luis Alberto Sánchez señala que no se puede hablar de ella
hasta después del 1939, concretamente alrededor de los años 50, ya que es entonces
cuando esta narrativa va a emprender un camino propio y conocerá su momento más
espléndido.
Es necesario, pues, llegar al siglo XX para notar la independencia temática y de estilo
de la narrativa en Hispanoamérica, teniendo su punto más álgido en el denominado
“Boom”, donde figuras tan importantes como la de García Márquez o Vargas Llosa se
hicieron con las riendas de una narrativa rica en contenido, variedad y estilo.
Todo ello le supuso alcanzar la primacía de las letras hispánicas y un interés universal
por este fenómeno literario, y será a partir del Modernismo latinoamericano cuando se
le vean contenidos particulares que van a dar cuenta no sólo de una tendencia
preciosista, cosmopolita y desarraigada, sino también otra más comprometida y
enraizada en su realidad propia, su geografía, sus problemas sociales y políticos, en
definitiva, los problemas propios de su identidad.
En el presente tema analizaremos las principales corrientes de la narrativa HA, la
incursión de la novela en el siglo XX y su evolución a lo largo del siglo hasta su
situación actual.
2. LAS RAÍCES DE LA NUEVA NOVELA
Aunque el auge de esta literatura llegará en los años cuarenta, la búsqueda del
cambio parte del Modernismo, durante lo que Octavio Paz llamó “la tradición de la
ruptura”, momento de llegada de la modernidad a Hispanoamérica.
2.1. El origen de las nuevas corrientes
Dado el desajuste de etapas entre los dos continentes, el Modernismo
hispanoamericano supone lo que fue el Romanticismo para Europa. Será una época de
cantar al progreso científico y tecnológico, rechazando la sociedad en que viven.
Buscarán la coexistencia de otros mundos transhistóricos, ucrónicos… la evasión. La
heterogeneidad, el ansia de libertad y de renovación, de sincretismo cultural y formal,
de cosmopolitismo e indigenismo, se dan la mano.
Como explica M. Galvez (1988), durante este periodo se originan las principales
corrientes narrativas y muchos recursos que mayor proyección tendrán mediante dos
líneas fundamentales:
 novela interiorista (conciencia artística) que se centra en el análisis de la crisis
espiritual y la construcción de una realidad alternativa, combinando técnica
narrativa y las posibilidades de innovación. Esta línea desembocará en la
literatura de fantasía creadora de Márquez, Borges y Donoso.
 novela de observación que describe el espacio americano y la realidad
inmediata; más tarde, incluirá la temática social y de protesta, confluyendo
finalmente en el “interiorismo” y el “mundonovismo”.

2.2. Principales tendencias


En las primeras décadas del XX, destaca el diseño realista y de observación en
diversas tendencias criollistas o regionalistas (A. Jansen, 1973):
o La novela de la tierra, regionalista o mundonovismo: en este grupo de novelas, la
selva, el llano y la Pampa son los auténticos protagonistas con capacidad de obrar y
decidir de manera más viva que los hombres, los cuales dan la sensación de vagar en
un medio que les supera. La naturaleza es, pues, símbolo de energías poderosas que
se escapan al control del hombre. Un ejemplo claro es Don Segundo Sombra (1926),
del argentino Ricardo Güiraldes (1886-1927), o Doña Bárbara (1926), del
venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), el llano venezolano es el espacio donde
transcurre la acción.
o La novela de la revolución mexicana: El período revolucionario, que se desarrolló
en México desde 1910 hasta 1917, supuso para un gran número de escritores el
encuentro con la propia historia. Desde un punto de vista literario, las novelas
incluidas en este apartado se distinguen por su intención documental. Los de abajo
(1915), de Mariano Azuela (1873-1952), fue la novela que dio origen a este ciclo y
representa al mismo tiempo su culminación.
o La novela indigenista: el indio fue también objeto de reflexión sobre la identidad
propia, especialmente en aquellos países donde la población indígena tiene un peso
considerable (Bolivia, Perú, Ecuador y México). Las perspectivas con que los
diversos autores abordaron el tema, fueron dos:
 La primera, regeneracionista, ofrece una visión negativa del indio y del
mestizo, lo que no excluye un tratamiento paternalista y el reconocimiento
de las injustas condiciones a que los indios se ven sometidos. Raza de
Bronce (1919), del peruano Alcides Arguedas, ejemplifica este punto de
vista.
 La segunda, reivindicativa y que incide en la denuncia de las estructuras
sociales, En Perú, debido al elevado porcentaje de población india y a la
difusión que en los años treinta tuvieron los planteamientos marxistas, la
problemática del indio alcanzó gran intensidad. Ciro Alegría (1909-1967)
ofrece en El mundo es ancho y ajeno (1941) un acercamiento muy
respetuoso con las creencias del indio.

3. INICIO Y CONFORMACIÓN DE LA NUEVA NOVELA


Una serie de factores favorecen la reacción narrativa a partir de los cuarenta: retorno
a sus países de exiliados en Europa (como Asturias o Carpentier), la llegada a América
de escritores e intelectuales tras la Guerra Civil, la repercusión de las vanguardias,
influencia de los grandes narradores como Joyce, Proust, Kafka, Faulker o Wolf...
Los rasgos de esta nueva propuesta los resumen D. Shaw (1992): rechazo del
realismo tradicional y profundización en el indigenismo y negrismo; la novela social
cede terreno a la metafísica; la fantasía creadora toma fuerza y se mitifica la realidad; se
enfatiza lo ambiguo, irracional y misterioso de la realidad, desembocando en lo absurdo
como metáfora de la existencia (Onetti).
3.1. Inicios de la nueva novela
Según Monegal, los escritores que arrancan la primera generación en los 40,
suponen la primera promoción que da lugar a la universalización de la nueva novela.
Aparecen ciertas obras que atestiguan dicho cambio como Tierra de Nadie de Onetti,
Ficciones y El Aleph de Borges; El reino de este mundo de Carpentier o El túnel de
Sábato, entre otros. Según Marina Gálvez (ob. cit.), esta década inicia las corrientes que
se desarrollarán posteriormente como la literatura fantástica de Borges, lo real
maravilloso de Carpentier o el realismo mágico.
A esto hay que unir el impacto inmenso del surrealismo que afecta a diversos
autores, marcando la frontera entre la vieja y la nueva narrativa y del que se deducen la
fundamentación de los conceptos anteriormente citados.
La literatura fantástica tiene en Borges a su teórico y cultivador. El concepto
de esta literatura implica un doble plano (realidad positiva / irrealidad inventada); se
desrealiza la realidad. En Borges, se da un universo donde se borran los límites entre
realidad y ficción, según Marina Gálvez. Cortázar opera a la inversa, convirtiendo en
real lo fantástico, implanta lo irreal en lo cotidiano, su obra supone un interjuego de dos
planos que sitúa su obra creada con actitud lúdica y escéptica en el ámbito de la
ambigüedad.
Escribirá Borges, en los 30 y 40, obras como Historia universal de la infancia,
El hacedor o El libro de los sueños. Sus temas y metáforas son recurrentes, son reflejo
de las inquietudes del autor. Temáticamente se inspira en culturas antiguas y de su
Argentina natal o la problemática de la civilización humana como laberinto. Sus
personajes están sometidos a un tiempo circular, donde lo fantástico y onírico se unen a
la realidad. Presenta sus creaciones como ensayos filosóficos, de densa formación
cultural. Ostenta un estilo denso, irónico y preciso, adornado con ingeniosos
paralelismos (Sánchez Ferrer, 1990).
Por otro lado, los conceptos de realismo mágico y de lo real maravilloso
vienen a ser sinónimos. El término fue usado para caracterizar lo que implica en la
literatura “la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas”
(Uslar Pietri, 1948). Antes de conocer el surrealismo, Asturias ya valoró la presencia de
elementos maravillosos en las leyendas mayas. El concepto de realismo mágico es una
creación artificial, a la que Carpentier opone lo real maravilloso, explicado como algo
cotidiano y consustancial a la naturaleza hispanoamericana.
Ambos términos suelen confundirse con la literatura fantástica, pero Sánchez
Ferrer expone algunas diferencias: un narrador fantástico prescinde de las leyes de la
lógica y del mundo físico y cuenta una acción absurda y sobrenatural. Un narrador
mágico-realista crea una ilusión de irrealidad, finge escaparse de la naturaleza y cuenta
una acción que por explicable que sea, nos perturba como extraña.
Asturias publica, en el 30, Leyendas de Guatemala donde refleja las inquietudes
por la cultura y la problemática indígena, combinando mitos y realidad americana,
confluyendo en el realismo mágico. En Señor presidente se denuncia la tiranía, tomando
como modelo literario a Tirano Banderas de Valle-Inclán. La novela de este autor
destaca por la renovación de estilo y técnicas narrativas; entremezcla figuras poéticas
con expresiones cotidianas y términos maya; alterna narrador omnisciente y monólogo
interior para indagar en el alma de los personajes. También hará una crítica contra el
imperialismo económico en su trilogía bananera.
El surrealismo también hará mella en Carpentier quien realiza una reivindicación
étnica y social, combinándola con el misterio de la cultura afrocubana en Ecú-Yamba-
Ó. Escribirá El reino de este mundo admirado por el sincretismo entre los principios
racionalistas de la Revolución francesa y los viejos principios del vudú, magias y
creencias religiosas africanas. Lo real maravilloso tiene mayor importancia en Los
pasos perdidos donde un musicólogo en busca de unos instrumentos de la selva
amazónica, buscará su propia identidad en un doble plano donde el viaje del héroe
ocurre en el espacio y en el tiempo (estados de la civilización). El siglo de las luces o
Concierto barroco son algunas otras grandes obras.
La realidad existencial vista desde la soledad y la incomunicación, tiene un claro
referente en Sábato. Sus tres obras lo encumbraron como uno de los grandes narradores
hispanoamericanos. El túnel es una historia de amor y muerte, un ejemplo de locura
contado desde el que la vive, un asesino que proyecta el caos de la existencia. Sobre
héroes y tumbas indaga en la interioridad humana, ofrece una visión descarnada y
apocalíptica del mundo. Por último, en Abaddón el exterminador se fusiona el análisis
de nuestra época con los tonos apocalípticos.
3.2. La conformación de la nueva novela
Esta segunda promoción, en los años 50, incluye a autores que ya han publicado,
como Onetti, Carpentier o Asturias, pero también se dan a conocer Manuel Mújica,
Benedetti, Rulfo, García Márquez o Carlos Fuentes, entre otros. Esta generación será
definitoria por aprovechar la herencia de la anterior y proyectar su experiencia a la
eclosión del boom. Los autores se preocupan por el discurso novelesco, adecuando las
formas a la problemática del contenido. Este enfoque dará lugar a la novela de creación
o nueva novela. La novela total pretende abarcar todas las facetas y estratos de la
realidad en un conjunto que se explica a sí mismo. Cien años de soledad, Los pasos
perdidos o Pedro Páramo, serán ejemplos de ello.
Esta concepción literaria se apoya en dos aspectos: la conjunción de forma y
fondo da lugar a un signo que hace que se expliquen recíprocamente, resultando un
contenido verbalizado como ocurre en Pedro Páramo, donde contenido y estructura
establecen una relación solidaria. El segundo aspecto es la creación de los llamados
espacios míticos dando lugar a ciudades como Santa María o Comala, aunque más
tarde, estos espacios alcanzarán su máxima en Macondo. El punto álgido de estos
aspectos será alcanzado en la década siguiendo en obras como Sobre héroes y tumbas o
Rayuela.
En relación a estas características, nos acercaremos a la obra de Onetti, Rulfo,
Arguedas y Roa Bastos. Onetti explota un juego muy cervantino como es la
interrelación de experiencia e imaginación, de vida y literatura. Se distingue tres etapas
en su obra: la primera está marcada por un relato corto, El pozo, que muestras aspectos
de su obra posterior, y dos novelas menores, destacando Tierra de Nadie. La segunda
etapa destaca por una obra experimental de transición, La vida breve, se funda la ciudad
de Santa María. La tercera etapa, perfecciona y culmina la idea del espacio mítico en
obras originales como El astillero o Juntacadáveres. La desesperación abocada al
fracaso inunda a estos personajes.
La obra de Juan Rulfo está compuesta de dos obras El llano en llamas y Pedro
Páramo. La primera es una proyección de la revolución mexicana, el mundo de los
indígenas y los desheredados. El estilo es conciso y lacónico, junto a trazos líricos que
marcaran su siguiente novela. Pedro Páramo es una narración, en cierto modo,
autobiográfica de episodios de la vida de Juan Preciado quien busca Comala para matar
a su padre por venganza. La técnica desconcierta, se alterna primera y tercera persona,
narrador omnisciente y monólogo interior. La vida, la muerte, el tiempo, todo se expresa
mediante un uso renovado del lenguaje. La narración objetiva y subjetiva se intercala
hasta borrarse las fronteras entre ellas. La refleja el paraíso perdido, la desorientación
espiritual, el paraíso pasado frente al actual infierno.
En lo referente al neoindigenismo, destaca Arguedas con obras como Los ríos
profundos sobre vivencias del autor con la población indígena. El protagonista, ante el
clima de violencia y sexualidad reprimida, se refugia en la vida pasada con los indios.
La voz del narrador sabe escuchar la voz del espacio andino. Todo es captado por las
raíces del pensamiento mítico. En la misma línea, Roa Bastos publica Hijo de hombre,
donde el mito opera como nexo de unión frente a las guerras y tiranías de Paraguay.
4. EL FENÓMENO DE LA INTERNALIZACIÓN
La tercera promoción, en la que encontramos autores como Vargas Llosa, José
Donoso, Manuel Puig o Cabrera infante, entre otros, supone el auge definitivo de la
novela hispanoamericana. El boom significa la internalización de esta, dada la madurez
adquirida, junto a otros factores: el triunfo de la revolución castristas, cuyos principios
ideológicos fueron vistos con simpatía por Fuentes, Cortázar, Márquez o Vargas Llosa;
los autores se autopromocionan, sin embargo, una vez el régimen de endurecer, el boom
desaparece como tal como indica José Donoso (Historia personal del “boom”). El
apoyo de la industria editorial española y el permio Biblioteca breve, ganado por Vargas
Llosa con La ciudad y los perros, afianza esta línea.
4.1. Características
Los aspectos más destacados de este movimiento se resumen en los siguientes:
la experimentación estructural y lingüística (Rayuela); la búsqueda de nuevos símbolos
referidos al machismo y la sexualidad (La casa verde); la construcción de un universo
propio o el indagar en la realidad nacional (Sobre héroes y tumbas); la reclusión hacia
análisis interiores (El astillero), envueltos en atmosfera decadente (La ciudad y los
perros); el replanteamiento de la revolución mexicana (La muerte de Artemio Cruz); el
empleo de recursos de la cultura de masas, de las hablas populares o subgénero
literarios.
En el plano del contenido, siguiendo a Shaw (Nueva narrativa
hispanoamericana: boom, posboom, posmodernismo), las características son las
siguientes: culmina el salto de lo mimético a lo simbólico; la novela indaga en la
angustia del hombre y la condición humana; la observación cede ante la fantasía y la
mitificación; lo ambiguo, irracional y misterioso de la realidad y la personalidad se
subraya, derivando en el absurdo de la existencia; el pesimismo se reduce a la
desconfianza en el amor, resultando la soledad e incomunicación, la infravaloración de
la muerte en un mundo infernal y la rebelión contra los tabúes morales.
Destaca Shaw también el humor y el erotismo. El primero ofrece tres tipologías
como humor satírico que censura vicios y conductas sociales, el bufo-trágico que busca
efectos cómicos y serios, y es cultivado por Borges y Cortázar; y el humor lúdico que es
el más puro, libre de preocupación social. El erotismo se ejemplifica a través del incesto
en Pedro Páramo o Cien años de Soledad, la homosexualidad y el lesbianismo, la
referencia a la masturbación o el burdel como símbolo de la vida hispanoamericana.
En las innovaciones técnicas destaca: la ruptura de estructura lineal y lógica por
estructuras complejas que reflejan la evolución espiritual del personaje; la sustitución de
escenario reales por imaginarios; la presencia de narradores múltiples o ambiguos; la
preeminencia de lo simbólico; la estructura abierta, la ambigüedad y la contradicción
exigen un lector atento que ordene el caos ficticio, reflejo del caos de la vida.
4.2. Autores y obras
Los autores que merecen principal atención son Cortázar y García Márquez, sin
olvidar a Lezama Lima, y a Carlos Fuentes o Vargas Llosa, que los veremos en epígrafe
posterior. Cortázar es un autor que se autoexilia en París, donde forjará su compromiso
político y morirá tras dar al mundo una obra importantísima. Su obra se relaciona con
varios enfoques como el surrealismo (Bestiario), el existencialismo y las tendencias
modernas de la antiliteratura o la metaficción (Final de juego). Los temas recurrentes
son la soledad y el desasosiego metafísico, imbuidos de cierto humorismo.
La obra en mayúsculas de este autor será Rayuela, obra donde se intenta
expresar “en términos de novela lo que otros, los filósofos, se plantean en términos
metafísicos”. Así, echa abajo las formas usuales, creando una antinovela sin trama
convencional, sin intriga ni suspense, sin comentarios psicológicos, ni descripciones, ni
cronología, es decir, la antinovela. Incoherencia, discontinuidad y desorden. El caos y
desorden de la obra, reflejan el absurdo de la realidad. Es un abrumador análisis de la
sociedad, como indica Sánchez Ferrer. Es el intento de encontrar el centro del laberinto,
donde se haya la solución. La dificultad reside en encontrarlo.
García Márquez es el autor más popular de la literatura hispanoamericana y su
obra, Cien años de Soledad, la encargada de universalizar el concepto de realismo
mágico. Su primera obra, La hojarasca, es una sátira humorística de Macondo que ya
refleja el pesimismo existencialista. Tras varias obras, entre las que se encuentra El
coronel no tiene quien le escriba, aparecerá Cien años de soledad. Tras esta, obras
como Crónica de una muerte anunciada que subvierte la estructura de la novela de
intriga, El amor en los tiempos del cólera o El general en su laberinto, suponen algunos
de los títulos más representativos de su ya legendaria obra.
En Cien años de soledad se entremezcla la realidad concreta, objetiva, y la
realidad imaginaria, dotando la obra de un carácter mítico-legendario. Para su obra,
toma la realidad inmediata (geografía, hechos políticos y sociales…), la tradición
folklórica (cola de cerdo) y los elementos fantásticos (hielo que quema, los manuscritos
levitan), personajes que provienen de otras novelas (La muerte de Artemio Cruz; El
siglo de las luces o Rayuela) y, por supuesto, la tradición de los libros de caballerías
como indica Vargas Llosa (García Márquez: historia de un deicidio. Macondo es el
pueblo fantástico, como Guala o Camelot; lugar fuera del tiempo y el espacio, la
sucesión de los Aurelianos y José Arcadios; Melquiades será su Merlín. Las continuas
referencias a la realidad latinoamericana como la violencia a los hombres, los
pronunciamientos militares, junto a las supersticiones, los milagros y lo mágico.
Así se construye la novela total, el entrecruzamiento de realidad y ficción, el
tiempo cíclico y lineal, el narrador y el personaje gracias a la ficción de los manuscritos,
coincidiendo lo sucedido y lo narrado. Se ha interpretado como una metáfora de la
condición humana. El hondo pesimismo y la visión trágica de la vida humana se dan la
mano, según D. Shaw. La novela es la metáfora de la historia completa del mundo a
modo de alegoría bíblica, desde la creación a la destrucción (agrupación patriarcal de
hombres sencillos, apertura al exterior, instituciones, guerras civiles, progreso,
imperialismo, prosperidad efímera, decadencia y muerte).
Por otro lado, José Lezama Lima, es autor de una novela, Paradiso, que continua
su obra poética, influenciada por Góngora, Valery y Rilke. Busca en el nivel simbólico,
la armonía de contrarios y la indagación de los aspectos misteriosos del espíritu
humano.
5. A LA SOMBRA ALARGADA DEL BOOM
Los autores de la época anterior continúan, se abandonan las complicaciones
formales para crear una literatura más accesible al lector. Las obras más importantes de
los setenta son Abbadón el exterminador de Sábato; Yo, el Supremo de Roa Bastos; y
Carlos Fuentes (Terra Nostra). Por otro lado, el postboom, alcanzaría, posteriormente,
su triunfo con La casa de los espíritus de Allende, pero se inicia en esta década con
Soñé que la nieve ardía de Skármeta.
5.1. Rasgos de la nueva narrativa
La nueva generación encuentra que los años sesenta han sido excesivamente
literarios, y se dedicaron a hacer una antiliteratura, pero la sombra del boom es alargada
y los narradores abren nuevos caminos sin negar las aportaciones anteriores. Según
Skármeta, los narradores posteriores al boom serán quienes primero se enfrenten a los
medios de comunicación de masas y a la situación política y social. La literatura
acogerá el habla coloquial, textos de rock o de música autóctonas, imágenes del cine, el
deporte. Skármeta señala también la sexualidad, la exuberancia vital, la espontaneidad,
la fantasía y la intrascendencia.
Dos aspectos resaltan con intensidad: la experiencia del exilio y el optimismo.
“Frente a la resignación y el pesimismo que transpira el boom, los nuevos narradores
somos gente más esperanzada”, diría Isabel Allende. Hay optimismo en la actitud frente
al amor, hay una renovación del romanticismo, del amor, de los sentimientos, junto a
una mayor compromiso político y social. Se produce un aporte al esfuerzo común por la
causa de la libertad, la justicia y la fraternidad, compromiso que queda patente en obras
como La insurrección de Skármeta y De amor y de sombra de Allende.
Las novelas son testimoniales, centradas en acontecimientos cercanos en el
espacio y tiempo, facilitando la incorporación de elementos biográficos como ocurre en
El cartero de Neruda de Skármeta; o La casa de los espíritus de Allende. En otros
casos, el autor se remonta en el tiempo o amplia el espacio, como Carlos Fuentes en
Terra Nostra. Según Marina Gálvez, puede señalarse novelas que puede agruparse en
pequeños ciclos: sobre el dictador (El otoño del patriarca de Márquez o Yo, el
Supremo), sobre el desastre mexicano del 68 y sobre las revolución cubana del 59 (La
consagración de la primavera de Carpentier); se escribe además sobre la alta sociedad
o sobre el exilio; narrativamente se incorporan moldes folletinescos y escenas de cine;
se parodia la novela por entregas destinadas a mujeres de clase media (Como agua
para chocolate); el lenguaje coloquial se complementa con los trazos costumbristas de
ambiente urbano.
5.2. Autores destacados
Tres autores tienen especial repercusión: Puig, Echenique y Allende. Las dos
primeras obras de Puig, La traición de Rita Hayworth, y Boquitas Pintadas, ofrecen
personajes caracterizados por una inteligencia mediocre, frustrados emocional y
sexualmente, inmersos en una existencia gris, según indica D. Shaw; además, el autor
ambienta las novelas en la Pampa, a través de entrecruzamiento de monólogos,
diálogos, diarios y cartas. El tema centrar es la soledad del individuo y la evasión
psicológica. Puig recurre a la visión del mundo opresivo y monótono a través del cine,
las novelas rosas y los sueños.
Por otro lado, Echenique indaga en su primera novela, Un mundo para Julius,
mediante un narrador irónicamente distanciado, la vida de unas familias aristocráticas
limeñas inmersas en el vacío intelectual y moral. En el artículo “Sobre el arte de vivir y
escribir novelas”, Echenique expresa su preferencia por la oralidad y su deseo de
arreglar la realidad, de burlarse de ella y arreglarla. La oralidad y el humor se dan la
mano en obras como La vida exagerada de Martín Romaña y El hombre que hablaba
de Octavia de Cádiz.
Para D. Shaw, el acontecimiento más memorable de los ochenta, fue la
publicación de La casa de los espíritus. Combina experiencia e imaginación, episodios
dramáticos e historias amorosas, realismo mágico y compromiso social, es la Cien años
de soledad del postboom. Ciertos aspectos distinguen a la narradora de otros autores: el
uso del tiempo cronológico, el contar con sencillez y la idea de la causalidad. La novela
cuenta la decadencia de la vieja oligarquia chilena a través de cuatro generaciones de
mujeres. Los personajes masculinos están presentados desde el punto de vista critico y
femenino, caso de Esteban Trueba, paradigma del machismo y la violencia. El
componente de fantasía, constituye un contrapunto a la realidad político-social, al
tiempo que refuerza un mundo real cuyo referente es Chile.
Entre otras obras, destacan De amor y de sombra, se centra en el conflicto;
Paula es el reflejo de la enfermedad y muerte de la hija de Allende; así como Hija de la
fortuna es la tendencia postboom a novelas accesibles al público.
6. TENDENCIA A LA NARRATIVIDAD
Como ya se ha adelantado, se potencia la accesibilidad de la novela al lector. En
Casa de Campo, José Donoso introducirá voz propia para criticar la excesiva
complacencia de los escritores del boom por la experimentación, sugiriendo una vuelta
a las viejas máquinas narrativas.
6.1. La postmodernidad y el cambio
En los autores se aprecia cierto antagonismo hacia los autores del boom, aunque
algunos de estos dan, en este momento, un salto cualitativo, como el caso de Vargas
Llosa quién relajó la técnica y las formas en Pantaleón y las visitadoras. La cabeza de
la hidra de Fuentes, muestra también este cambio.
A pesar de todo, se siguen escribiendo novelas complacidas en la
experimentación, pero predominan las que reconstruyen, sin pretensión de
rompecabezas, la realidad observada. Según indica Marina Gálvez, los verdaderos
creadores no sienten la obligación de ser modernos. Se vuelve a la tradición, así
encuentra Vargas Llosa referente en Flaubert.
6.2. El cambio de trayectoria en Fuentes y Vargas Llosa
En Diana o la cazadora solitaria, Fuentes admite haberse obsesionado
demasiado con la forma. Así, se produce una nueva trayectoria del placer por el texto al
placer por contar. La primera fase se inicia con La región más transparente donde
reflexiona sobre la identidad mexicana a través de novedosos recursos; el afán de
renovar el lenguaje discurre en paralelo con renovar la realidad social. Este afán alcanza
su mayor pico en La muerte de Artemio Cruz. La novela es un largo flashback desde el
lecho de muerte, alternándose tres voces narrativas para contar los episodios de su vida.
Presenta el tema de la Revolución fracasada, y presenta las distintas opciones que se le
presentan al protagonista en las distintas etapas de su vida, descubriendo un perfil
psicológico de personaje atormentado, con sentimiento de culpa y ansioso de
justificación.
Mediante un molde de novela policiaca, La cabeza de la hidra, preanuncia la
tendencia a la narratividad, sin dejar de lado preocupaciones como la mexicanidad y el
lenguaje.
El caso de Vargas Llosa es interesante por ser uno de los autores que más
explotó las técnicas narrativas durante los sesenta. La evolución de su obra se puede
apreciar mediante el tratamiento del tiempo. En la primera etapa, despliega formas
expresivas diversas que se pueden apreciar entre Los jefes y Conversación en la
catedral. Entre ambas, el reconocimiento llega con La ciudad y los perros, donde se
critica la sociedad peruana desde el microcosmos que representa el colegio militar;
destacan temas como la hipocresía, la violencia, la corrupción moral… Reaparecen
estos temas en La casa verde, novela de compleja estructura. La crueldad aparece
también en Conversaciones en la catedral, pero vinculada a la dictadura.
Con Pantaleón y las visitadoras se desarrolla una sátira contra la hipocresía de
los mandos militares y sacerdotes median la creación de un servicio de visitadoras
(prostitutas). En esta obra se aprecia el enfoque hacia la narratividad. En La tia Julia y
el escribidor el cambio es claro. En la línea de las novelas policiacas escribe también
¿Quién mató a Palomino Moreno? Su obra continúa añadiendo nuevos títulos hasta
nuestros días. Así, su última novela Tiempos recios se publicó en 2019.
Entre los escritores que reafirman la tendencia a la narratividad también se
encuentra García Márquez con El general en su laberinto; José Donoso con Casa de
Campo; Como agua para chocolate de Laura Esquivel o Los detectives salvajes de
Bolaño, entre otros, que demuestran la vigencia de la trayectoria de esta literatura desde
aquellos inicios modernistas hasta nuestra más inmediata contemporaneidad.
7. CONCLUSIÓN
Para dar por terminada la exposición del presente tema, es necesario recalcar que la
literatura hispanoamericana ha estado marcada a lo largo de todo el siglo XX por su
gloriosa producción narrativa, convirtiéndose en un género de multitudes aplaudido por
público y crítica y tomado como punto de referencia del culmen literario del siglo XX.
En la etapa del Boom había una devoción por la palabra y el tratamiento del lenguaje sin
ataduras a modelos establecidos, donde la superación del realismo y la fusión de lo real,
lo ideal, y lo fantástico, dan como resultado la creación de una literatura distinta,
novedosa y atractiva, tanto en su forma como en contenido.
Los escritores del Boom de la novela, casi todos con ideología de izquierda, atrajeron la
atención mundial con una literatura que combinaba genialmente la experimentación
moderna con elementos distintivos de la vida y de la cultura hispanoamericanas: la
selva, el mito, la tradición oral, la presencia indígena y africana, la política turbulenta,
etc. Por el contrario, hemos visto como el Post Boom recurre a la parodia con
insistencia peculiar, se trata de algo más que una típica rebeldía, recuperación del
realismo, un tangible aumento de las novelas de tema histórico que emprenden la tarea
de releer la historia.
8. BIBLIOGRAFÍA
JANSEN, A. (1973). La novela hispanoamericana actual y sus antecedentes.
Barcelona, Labor.
GALVEZ. M (1988) La novela hispanoamericana contemporánea, Madrid, Taurus.
RODRÍGUEZ MONEGAL, E. (1974). Narradores de esta América. Buenos Aires,
Alfa.
SÁNCHEZ FERRER, J.L. (1990). El realismo mágico en la novela hispanoamericana.
Madrid, Anaya.
SHAW, D. (1992). Nueva narrativa hispanoamericana. Madrid, Cátedra.
YURKIEVICH, S. (1986). Identidad cultural de Iberoamérica en su literatura, Madrid,
Alhambra.

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