UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL PERÚ
FACULTAD DE DERECHO
CURSO:
Teoría General del Proceso
DOCENTE:
Luis Augusto Chávez
INTEGRANTES:
• Aguilar Mamani, Gretty Ruth
• Bolivar Calderon, Mirella Dayana
• Bruna Quispe, Jeisson Adan
• Pacheco Chura, Viviana Kalpana
• Pilco Mamani, Steffany Alexandra
• Silvia Bustincio, Yakelin Rukmini
• Seguil Ormeño, Nilton Axel
AREQUIPA – PERÚ
2022
ÍNDICE
INTRODUCCION .......................................................................................................... 1
ANÁLISIS DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL OBJETO DE ESTUDIO ...................... 2
Interés para obrar .................................................................................................... 2
Características ........................................................................................................ 3
Jurisprudencia ..................................................................................................... 4
LEGITIMACIÓN............................................................................................................ 5
POSTURAS DE LOS AUTORES ................................................................................. 9
Interés para obrar y legitimización ........................................................................ 9
El interés para obrar los autores............................................................................ 9
Interés económico................................................................................................. 11
Interés moral.......................................................................................................... 11
Legitimización o legitimidad para obrar .............................................................. 11
Legitimización para los autores ........................................................................... 12
Clases De Legitimación ........................................................................................ 14
Legitimación Ordinaria ...................................................................................... 14
La Legitimación Extraordinaria ........................................................................ 15
CONCLUSIONES ....................................................................................................... 16
BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................... 17
INTRODUCCION
El Derecho civil es importante ya que es una necesidad la cual contribuye a realizar una
sociedad con individuos que puedan relacionarse de manera pacífica esto a través de
relaciones jurídicas obteniendo derechos y obligaciones. En el presente trabajo de
investigación se refiere al siguiente tema sobre la relación jurídico procesal: el interés
para obrar y la legitimación.
Debido a esta premisa surge la siguiente interrogante ¿Son lo mismo?
Entonces podemos señalar que el interés para obrar es aquel interés legítimo ya sea
moral o económico. Por un lado, Juan Luis Avedaño, nos señala el análisis de su
“utilidad”. Dentro de ello observamos los tipos de interés según Rubio Correa, que
señala que el interés económico puede ser definido como aquel que tiene contenido
patrimonial, es decir, valorizable.
Para continuar, el interés para obrar moral es aquel que se refiere a lo extrapatrimonial,
es decir, aquel que no puede ser valorizado patrimonialmente.
Ante esta breve explicación podemos señalar también que la legitimidad para obrar es
la exigencia de un requisito para poder incorporarse al proceso.
Para poder analizar las diferencias de esta interrogante es necesario identificar las
características sobre el objeto de estudio, los tipos de interés, legitimación y las posturas
de los autores propuestos como Ramírez Giménez, Juan Monroy y Rubio Correa.
Así mismo, presentamos Jurisprudencia y casación con las cuales se determinará a
identificar aquellas diferencias.
También se ha añadido diferentes conclusiones sobre el tema como en el interés para
obrar existe una controversia con relevancia jurídica, ya que esta solo puede ser resulta
en los órganos jurisdiccionales.
De igual manera, la legitimación, una posición habilitante o aptitud, ya que es necesaria
para el surgimiento de una relación jurídica procesal válida.
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ANÁLISIS DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL OBJETO DE ESTUDIO
Interés para obrar
La respuesta para su definición se encuentra principalmente en Código Civil del Perú,
precisamente en el Título Preliminar, Art. 6, exponiendo que para ejercitar o contestar
una acción es necesario tener legitimo interés económico o moral, donde el interés moral
autoriza la acción sólo cuando se refiere directamente al agente o a su familia, salvo
disposición expresa de la ley. Así mismo lo sostienen diferentes autores, como Rubio
Correa (2008), quien expresa:
El objetivo fundamental del artículo VI del Título Preliminar del Código Civil
consiste en establecer criterios generales que regulen el interés que
corresponde tener para la constitución de parte en los procesos judiciales, y por
su naturaleza está destinada a regular aquellos casos en los que la contienda
versa sobre intereses individualizables, bien de personas naturales, bien de
personas jurídicas. En este sentido, es una de las normas del Título Preliminar
menos susceptible de ser extendida a otros campos del derecho. (p. 114).
Agregando en seguida que, dicho proceso se promueve solo a iniciativa de la parte, la
que meramente invocará interés y legitimidad para obrar.
Por otro lado, Juan Luis Avendaño (s. f.), en la Revista del Derecho – Themis,
fundamenta que el interés para obrar es una institución procesal surgida con la finalidad
de analizar “la utilidad” que el proceso puede proveer a la necesidad de tutela invocada
por las partes. Finalmente, Ramírez Jiménez (2016), quien lo suprima de forma más
sencilla, mencionando que el interés para obrar solo hace referencia al hecho a que el
problema tenga relevancia jurídica y que sea posible de ser presentado al juez, esto
para recibir protección jurisdiccional, poniendo como ejemplo un conflicto de vecinos a
causa de supuestos actos de brujería, cometidos por uno de ellos, donde esto no
confiere derecho a un proceso judicial. Debemos saber también que la ausencia de
interés para obrar es motivo de improcedencia de una demanda.
Se denota que el interés para obrar tiene dos tipos, por un lado, el interés económico,
que como menciona Rubio Correa (2008): “El interés económico puede ser definido
como aquel que tiene contenido patrimonial, es decir, valorizable en sí mismo, o referido
2
a bienes susceptibles a su vez de ser valorizados”, conflictos originados en derechos
reales, de obligaciones, contratos y/o responsabilidad civil; por otro lado, está el interés
moral, siendo el mismo Rubio Correa definiéndolo como: “aquel que se refiere a
lo extrapatrimonial, es decir, a lo que en su misma sustancia no puede ser valorizado
patrimonialmente”, los casos relacionados al derecho de personas, familia y sucesiones.
No obstante, este último tipo de interés para obrar tiene una derivación, el interés moral
familiar; Taboada Córdova (s. f.), menciona que:
El daño moral no se agota jurídicamente en los sentimientos por los miembros
de la familia, sino también en cualquier otro sentimiento considerado digno y
legítimo, como podría ser el caso de un ahijado, de una novia, de un padrino de
nacimiento, etc.
Sabemos que existen diferentes tipos de “familia”, por lo que la nuclear no se encuentra
sola, por eso mismo, entendemos que el Art. 6 del Título Preliminar del Código Civil no
debe ser interpretado restrictiva sino extensivamente y poder comprender otros
miembros como los que convivan con el afectado en sus derechos. Siendo tarea de la
jurisprudencia determinar el alcance de lo que se debe entender por familia atendiendo
a los casos en concreto.
Entonces, como exhibe Saúl Coca Guzmán (2020) en la publicación “Diferencias entre
interés para obrar y legitimidad para obrar”:
En el en interés para obrar existe una controversia con relevancia jurídica, que
solo puede ser resuelta por los órganos jurisdiccionales y que, además, le reporta
una utilidad a quien demanda. La legitimidad para obrar es la exigencia de un
requisito para poder incorporarse al proceso, es decir, una posición habilitante o
aptitud que es: que sean mismas partes que tienen ese conflicto en su vida de
relación las incorporadas.
Características
Tomamos como referencia a Ugo Rocco para mostrar las ciertas características que
puede tener el interés para obrar, tales como que es independiente y es un interés
secundario, siendo este último sujeto de análisis; en primera instancia, nos dirigimos a
3
alguien con el propósito que haga algo considerado como debido por nosotros, esto
siendo interés primario; ante una resistencia, se puede uno dirigir contra él o sus bienes,
buscando el cobro por la fuerza propia, pero esto siendo ilegal por la prohibición de la
defensa privada, es por ello que se recurre al órgano jurisdiccional competente a fin de
pedirle tutela jurisdiccional, donde surge el interés secundario (interés para obrar), para
que dicho órgano jurisdiccional nos escuche y declare el derecho vulnerado o
simplemente lo proteja de forma anticipada.
Jurisprudencia
o Casación 5003-2007, Lima, de 06-05-2008:
Existe interés para obrar procesalmente, cuando la parte actora invoca una utilidad
directa, manifiesta y legítima, de índole material o moral, que lo lleve a proteger un
derecho mediante el ejercicio de la acción. El juicio de utilidad debe referirse, en cada
caso, a los efectos del acto jurisdiccional que se pide, o también en sentido inverso, el
perjuicio o daño que pueda causar al actor, la falta de pronunciamiento requerido. En
suma, el interés para obrar tiene contenido procesal al significar un presupuesto del
derecho de acción y supone un estado de necesidad que se busca sea atendido por el
Estado a través del órgano jurisdiccional.
o Casación 2440-2003, Lima, de 21-07-2004:
El interés para obrar, como condición de la acción, es un acto actual y concreto de
necesidad de tutela jurisdiccional en que se encuentra una persona determinada y que
lo obliga a solicitar por vía única, y sin tener otra alternativa eficaz, la intervención del
órgano jurisdiccional con la finalidad de que resuelva el conflicto de intereses del cual
es parte.
o Casación 884-2003, Lambayeque:
El interés para obrar puede ser definido como el interés sustancial que deben tener las
partes que actúan en el proceso, es decir, el motivo o razón de carácter jurídica material,
serio y particular que lleva a una persona (en el caso del demandante) a procurar la
intervención de los órganos jurisdiccionales del Estado a fin de que se acceda a las
pretensiones formuladas en la demanda; y en el caso del demandado, la razón por la
cual se opone o contradice tales.
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LEGITIMACIÓN
Legitimidad procesal
La legitimidad procesal se define como "la capacidad de participar en el proceso ya sea
como actor, demandante o tercero, o representando a estas personas". El concepto de
legitimación procesal debe distinguirse del concepto de capacidad jurídica, porque la
capacidad jurídica es una cualidad personal que requiere atributos específicos, mientras
que la legitimación es la posición de la persona en relación con el acto o la relación
jurídica. La legitimación es la idoneidad de la persona para actuar en el juicio, inferida
no de sus personajes, sino de su posición respecto al litigio.
Los Tribunales han señalado que por legitimación activa se entiende la facultad legal de
dirigirse a un órgano judicial con la solicitud de que inicie un procedimiento judicial o
administrativo. Además, hay que distinguir entre la legitimación ad processum, que se
produce cuando el derecho que se va a dirimir en el proceso es ejercido por quien tiene
capacidad para ello, y la legitimación ad hoc, que se produce cuando el derecho es
ejercido por quien tiene capacidad para ello bien por ser el representante legal del titular
del derecho.
Para determinar si existe o no legitimación procesal, la petición o recurso debe
presentarse ante el órgano judicial correspondiente, porque la legitimación procesal sólo
se produce cuando se actúa en el proceso. Es decir, la actuación comienza con la
presentación de una denuncia ante un órgano judicial.
La legitimación pasiva es la legitimación de la persona contra la que se interpone una
demanda para poder actuar en el pleito, ya que es contra ella y tiene la necesidad de
defenderse jurídicamente, con independencia de quién sea el encargado del
cumplimiento de la demanda de la obligación Si no es así, no está legitimada
pasivamente ad causam para responder de la obligación que se le ha impuesto porque
no es la propietaria del bien, que es lo que le da la legitimación pasiva ad causam.
La legitimación en el Proceso Civil
Uno de los aspectos menos estudiados del proceso es la legitimación como requisito de
validez de la relación jurídica procesal. Como consecuencia de lo anterior, este elemento
se confunde frecuentemente con otros, como la capacidad de participar en el proceso,
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la representación del proceso, la posibilidad legal o física de aumentar la demanda y, en
el peor de los casos, el propio proceso.
En este sentido, en nuestro proceso civil, la legitimación es frecuentemente utilizada
como una herramienta para evitar que los jueces revisen el fondo de la controversia. Lo
anterior no quiere decir que los jueces no puedan dictar sentencias inhibitorias o sanear
el proceso en la etapa que corresponda, sino que, en la práctica, el control de la
legitimidad encubre un análisis diferente al requerido, provocando la desnaturalización
del proceso.
Por otra parte, debemos advertir al lector que el objetivo de la siguiente discusión no es
zanjar un debate encarnizado sobre la definición y la utilidad de un proceso
presupuestario muy discutido, sino presentar nuestras ideas e intentar dar una finalidad
práctica a este proceso presupuestario, a partir de una lectura de la Constitución y de la
teoría general del proceso, y que esto pueda servir como punto de referencia.
Por ello, el propósito de este artículo es intentar definir la legitimidad en el proceso desde
un punto de vista práctico, así como conocer los distintos tipos de legitimidad que han
sido definidos en la doctrina y reconocidos en el proceso civil peruano. Nuestro objetivo
con este punto de partida es examinar cómo debe ejercerse el control dentro del
proceso. Todo ello sin olvidar que, como veremos más adelante, la legitimidad es un
rasgo definitorio del derecho a la tutela judicial efectiva, por lo que la interpretación de
las normas que la regulan debe hacerse para facilitar la continuación del proceso.
La legitimidad como proceso
Uno de los elementos más recientes del proceso es la legitimación, que se remonta al
nacimiento de la teoría dualista de la acción y de la teoría procesal de las relaciones
jurídicas.
Recuérdese que antes de estas teorías no se distinguía entre el derecho a actuar y el
derecho a ser oído (teoría monista de la acción), y que no era posible individualizar la
legitimación como un concepto autónomo, porque el demandante era siempre el titular
del derecho a ser oído.
En la misma línea, la teoría de las relaciones jurídicas procesales de Oscar Von Bülow,
propuesta en 1868, establecía que el proceso consistía en una relación jurídica pública
que debía cumplirse para que se dictara una resolución definitiva (presupuestos
procesales). En su momento, afirmó que:
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“Si el proceso es, por lo tanto, una relación jurídica, se presentan en la ciencia
procesal análogos problemas a los que surgieron y fueron resueltos, tiempos
antes, respecto de las demás relaciones jurídicas. La exposición sobre una
relación jurídica debe dar, ante todo, una respuesta a la cuestión relacionada
con los requisitos a los que se sujeta el nacimiento de aquella” (Bülow, 1869).
En efecto, según la teoría dualista de la acción, el derecho a actuar es independiente
del derecho a ser sometido, mientras que, según la teoría del derecho procesal, el sujeto
de la relación jurídica (parte material) y el sujeto de la relación jurídica (parte procesal)
pueden ser distintos, y este último sólo puede obtener una sentencia firme si se cumplen
los requisitos establecidos en el proceso.
Por último, basándonos en el concepto de legitimidad, podemos determinar quién es
elegible para participar en el proceso y obtener una sentencia definitiva (sea ésta
estimada o no).
El fundamento constitucional de la legitimidad
En la actualidad no existe desacuerdo sobre el hecho de que el derecho a la tutela
judicial efectiva es un derecho fundamental. En este sentido, el inciso 1 del artículo 8 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece:
“Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de
un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial,
establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier
acusación penal formulada contra ella, o para determinación de sus derechos y
obligaciones en orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter”
(Humanos).
Además, a nivel nacional, el inciso 3 del artículo 139 de la Constitución establece como
principio y derecho judicial "la observancia del debido proceso y la tutela judicial
efectiva", y el artículo I del Código Procesal Civil establece:
“toda persona tiene derecho a la tutela jurisdiccional efectiva para el ejercicio o
defensa de sus derechos o intereses, con sujeción a un debido proceso” (Civil)
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Sobre el particular, el Tribunal Constitucional peruano ha señalado que el
derecho a la tutela jurisdiccional efectiva “implica que cuando una persona
pretenda la defensa de sus derechos o de sus intereses legítimos, ella deba ser
atendida por un órgano jurisdiccional mediante un proceso dotado de garantías
mínimas” (0005-2006-AI)
Diferencia entre la legitimación con otros elementos procesales
Para empezar, no hay que confundir la legitimación con la capacidad de participar en un
proceso abstracto, porque la legitimación es la capacidad de participar en un proceso
concreto; en este sentido, la legitimación se refiere a la capacidad que tiene un sujeto
de derecho para participar en un proceso específico.
Cuando se habla de la capacidad para ser parte en abstracto del proceso, se
puede hacer referencia a dos escenarios:
• capacidad para ser parte en el proceso.
• capacidad para ser parte procesal.
Así tenemos entonces que la capacidad para ser parte se refiere “a la aptitud
para ser titular de derechos, cargas y obligaciones que se derivan de la realidad
jurídica que es el proceso” (Calamandrei, 1989)
“Aptitud para realizar activa o pasivamente actos jurídicos procesales con
eficacia, en nombre propio, que poseen las personas que tiene el libre ejercicio
de los derechos que en el proceso se hacen valer” (Matheus, 2001)
La representación legal se refiere a los casos en los que la ley exige que determinadas
personas actúen en favor de los derechos de otras en el proceso, ya sea porque carecen
de capacidad para hacerlo. En base a lo anterior, no es posible confundir la legitimidad
de una parte en el proceso con la representación de otra parte en el proceso. También
es posible confundir la legitimidad con la imposibilidad legal o física de la pretensión que
puede ampliarse.
“Con la legitimación se trata de determinar quién debe estar en el proceso para
que el juez pueda proceder al examen de fondo, de modo que su naturaleza y
función es procesal. Si la titularidad de la relación jurídica material determina el
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contenido de la sentencia, la legitimación fundamenta el desarrollo del proceso
y su problemática se localiza en un momento anterior, el de la admisibilidad de
la demanda” (Montero, 2007)
Giovanni Priori señala en esa misma línea:
“Se trata solamente de declarar; es decir, de afirmar la titularidad de las
situaciones jurídicas controvertidas. Estas afirmaciones son las que constituyen
la posición habilitante de la legitimidad para obrar” (Priori, 2010).
POSTURAS DE LOS AUTORES
Interés para obrar y legitimización
Tanto el interés para obrar y la legitimación para obrar constituyen las denominadas
condiciones de la acción de la sentencia de fondo que para algunas legislaciones el juez
debe examinar, verificar y establecer en su decisión final para que el demandante pueda
obtener una sentencia favorable, sin embargo en nuestro ordenamiento Procesal Civil,
tales condiciones deben ser calificados por el juez una vez interpuesta la demanda y
antes de que ésta sea admitida; y si no se cumplen tales condiciones , determinarán
que se declare inadmisible o improcedente la demanda.
Toda persona como parte integrante de una sociedad donde imperan los conflictos de
intereses tienen derecho a la tutela jurisdiccional para el ejercicio o defensa de sus
derechos o intereses, por lo que al promover un proceso invocará su interés, interés
para ejercitar su acción y plantear su pretensión, es decir el Interés para Obrar.
El interés para obrar está determinado por el interés para accionar o la necesidad de
recurrir al órgano jurisdiccional para establecer una relación jurídica con la persona a
demandar, y se tiene interés cuando se busca el reconocimiento o la declaración de un
derecho, así como la solución del conflicto o la incertidumbre jurídica que surge. Esa
relación consiste en la titularidad del derecho que se invoca como medio para adquirir
el pronunciamiento del órgano jurisdiccional.
El interés para obrar los autores
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El Interés para obrar para TICONA POSTIGO o como él prefiere llamarla “necesidad
de tutela jurisdiccional” y nos dice que es el estado de necesidad de tutela jurisdiccional
en que se encuentra una persona en concreto y que lo determina a solicitar, por vía
única y sin tener otra alternativa eficaz, la intervención del respectivo órgano
jurisdiccional con la finalidad de que resuelva el conflicto de interés en el cual es parte.
JUAN MONROY, sobre el tema nos precisa que hay interés para obrar cuando una
persona ha agotado todos los medios para satisfacer su pretensión material y no tiene
otra alternativa que recurrir al órgano jurisdiccional. Esta necesidad inmediata, actual,
irremplazable de tutela jurídica es el interés para obrar.
Para LIEBMAN el interés para obrar o interés para accionar “está dado por la relación
jurídica entre la situación antijurídica que se denuncia (lesión aparente o real del interés
sustancial) y la providencia que se pide para ponerle remedio mediante la aplicación del
derecho, y esta relación debe consistir en la titularidad de la providencia como medio
para adquirir por parte del interés lesionado la protección acordada por el derecho
Para Marcial Rubio considera que el concepto legítimo interés para obrar parece
referirse a aquellos intereses que son jurídicamente exigibles a su arbitrio por el
interesado.
No debe confundirse el interés que está presente en todo derecho tutelado de aquel
interés que deriva de la insatisfacción o transgresión de dicho derecho tutelado que
obliga al titular a acudir al órgano jurisdiccional planteando una pretensión al primero
Rocco lo denomina interés primario o de primer grado, al segundo, secundario o de
segundo grado este último es el interés para obrar sin embargo, es preciso señalar que
acudir al órgano jurisdiccional en busca de tutela, como consecuencia de una
trasgresión o insatisfacción de un derecho esto es el tener interés para obrar no es
garantía suficiente para que el derecho vulnerado insatisfecho sea reconocido o que el
demandante logre necesariamente la satisfacción ya que el interés para obrar solo es
un requisito para que el juez emita un pronunciamiento sobre el fondo de la controversia
independientemente del examen que haga el juzgador sobre la certeza de la pretensión.
La expresión interés dentro del código parece referirse a aquellos intereses que son
jurídicamente exigibles a su arbitrio por el interesado. Se descartarían por tanto los
intereses de carácter genérico como los del grupo de normas a los que el código clasifica
de simple interés hay dos tipos de interés que reconoce el código.
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Interés económico
El interés económico puede ser definido como aquel que tiene contenido patrimonial, es
decir valorizable en sí mismo o referidos a bienes susceptibles a su vez de ser
valorizados.
Nótese que en este caso el interés se protege extensivamente en comparación al interés
moral porque no se establece la limitación de la referencia. De hecho, es así porque
bien puede quedar legitimado al acreedor mediante la clásica acción revocatoria o
mediante la subrogación espacialmente la considerada en el inciso 2 del art 1260.
Interés moral
el interés moral es aquel que se refiere a lo extrapatrimonial es decir a lo que en su
misma sustancia no puede ser valorizado patrimonialmente a modo de ejemplo caen
aquí todos los derechos establecidos en el art 2 de la constitución salvo cierto matices
del derecho al trabajo a la propiedad y la herencia y buena parte de lo estipulado en los
treinta y dos primeros artículos del código civil existiendo obviamente muchos otros
derechos extrapatrimoniales en estos cuerpos legislativos y en otros. El obvio que el
articulo VI legitima procesalmente para el ejercicio de las acciones comunes, no
constitucionales que tienen si propia normatividad procesal en el código procesal
constitucional.
Legitimización o legitimidad para obrar
La legitimidad para obrar está referida a los sujetos a quienes, ya sea en la posición de
demandantes o de demandados, la ley autoriza a formular una pretensión determinada
o a contradecirla, o a ser llamados al proceso para hacer posible una declaración de
certeza eficaz o a intervenir en el proceso por asistirles un interés en su resultado.
La legitimidad para obrar tiene una definitiva vinculación con la relación jurídica de
derecho material o estado jurídico cuya declaración de certeza, ejecución, u otro tipo de
providencia judicial se pretende. Como lo anota Véscovi, la legitimidad para obrar se
refiere a la posición de un sujeto respecto al objeto litigioso que le permite obtener una
providencia eficaz. Aunque es un concepto procesal, la legitimidad está referida a la
pretensión y al objeto del proceso, esto es, al derecho sustancial reclamado.
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Legitimización para los autores
ROCCO para este autor las normas de la legitimación establecen, según criterios
abstractos y generales, qué sujetos pueden pretender la realización de una determinada
relación por parte de los órganos jurisdiccionales y respecto de qué sujetos dicha
realización puede ser pretendida. O, más claro aún, las normas acerca de la legitimación
determinan qué sujetos están jurídicamente autorizados para accionar o para
contradecir. Agrega que todo sujeto está legitimado para ejercitar una determinada
acción, es decir, para provocar la actividad jurisdiccional mediante providencias de
distinta naturaleza, únicamente en orden a una determinada relación jurídica o a un
determinado estado jurídico. ROCCO dice que la legitimación expresa si el actor y el
demandado, respecto de quienes debe declararse con certeza la existencia de una
relación jurídica, está autorizados por la norma procesal para pretender tal declaración.
Es una cuestión previa a la determinación de si existe o no la relación jurídica sustancial.
Según este autor, no debe confundirse la legitimación con la existencia del derecho o
relación material, ya que basta la titularidad simplemente afirmada.
DEVIS ECHANDÍA Define así la legitimación: En lo que respecta al demandante, la
legitimación en la causa es la titularidad del interés materia del litigio y que debe ser
objeto de sentencia procesos contenciosos, o del interés por declarar o satisfacer
mediante el requisito de la sentencia procesos voluntarios. Y por lo que al demandado
se refiere, consiste en la titularidad del interés en litigio, por ser la persona llamada a
contradecir la pretensión del demandante o frente a la cual permite la ley que se declare
la relación jurídica material objeto de la demanda.
VESCOVI Manifiesta que la legitimación es un presupuesto de la sentencia de mérito;
el juez, previamente dicho en términos lógicos a la decisión, debe analizar si las partes
que están presentes en el proceso las partes son las que deben estar, esto es, aquellas
que son los titulares de los derechos que se discuten. Así, si se demanda a dos
condóminos por la propiedad, y estos son tres, carecerán de legitimación .La
legitimación no es sino la idoneidad de la persona para actuar en juicio inferida de su
posición respecto al litigio.
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LUISO señala que hay interés en las medidas cautelares si la protección deseada por
los autores sólo puede obtenerse a través de la jurisdicción procesal; cuando el
resultado del procedimiento cambiará definitivamente dentro de los participantes y por
lo tanto será útil estar interesado en actuar sobre los resultados. No hay interés cuando:
Desinterés en las actividades iniciales: Si se acuerda que el contrato es completamente
funcional, no hay razón para pedir la terminación del contrato; la sentencia dictada se
mantendrá, pero el demandante se beneficiará, porque por contrato, a su sola
notificación, se ha decidido. La falta de interés en los medios es palpable. Lo mismo
ocurre si el trabajador quiere dar por terminada la relación laboral; envíe una carta al
empleador, la fianza finaliza y no tiene que ir a la corte.
La falta de interés en tomar acción es evidente, dijo Luiso, porque las jurisdicciones
están "cargadas" de trámites inútiles, es decir, no hacen nada por los demandantes
precisamente porque no hay interés en tomar acción. La conclusión es que este sistema
procesal ayuda a evitar un proceso justo pero derrochador, ya que una posible victoria
no beneficiaría a los demandantes y no cambiaría su estatus legal. “La demandante no
ganó precisamente porque no estaba interesada en intervenir. La conclusión es que este
sistema procesal ayuda a evitar un proceso justo pero derrochador, ya que una posible
victoria no hace nada por los demandantes y no cambia su situación legal.
JUAN MONROY. El tema nos precisa que “hay interés para obrar cuando una persona
a agotado todos los medios para satisfacer su pretensión material y no tiene otra
alternativa que recurrir al órgano jurisdiccional. Esta necesidad inmediata, actual,
irremplazable de tutela jurídica es el interés para obrar”.
El interés para obrar está determinado por el interés para accionar o la necesidad de
recurrir al órgano jurisdiccional para establecer una relación jurídica con la persona a
demandar, y se tiene interés cuando se busca el reconocimiento o la declaración de un
derecho, así como la solución del conflicto o la incertidumbre jurídica que surge. Esa
relación consiste en la titularidad del derecho que se invoca como medio para adquirir
el pronunciamiento del órgano jurisdiccional.
RAMÍREZ GIMÉNEZ. La legitimidad para obrar tiene otra connotación. En la indagación
sobre la legitimidad para obrar lo que se busca es apreciar si quien toca las puertas de
la jurisdicción es aquel a quien la ley le reconoce ese derecho. Él puede actuar en su
propio nombre o a través de un representante, pero debe ser el titular del derecho cuya
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protección se solicita. En buena cuenta, debe ir al proceso aquel a quien la ley le
concede el reconocimiento de un derecho subjetivo y, por tanto, la calidad para pedir
tutela judicial, Nadie puede sustituirse en el interés ajeno, salvo que la propia ley admita
una legitimidad ampliada (como, por ejemplo, en los casos de hábeas corpus en que se
reconoce a cualquier ciudadano legitimidad para pedir tutela a favor de quien se ve
privado ilegítimamente de su libertad). La solidaridad nos puede impeler a pretender
auxilio procesal para alguien que se encuentra en una situación de conflicto, pero esa
solidaridad debe ser debidamente canalizada.
MONTERO AROCA. Manifiesta que la posición habilitante para formular la pretensión
o para que contra alguien se formule ha de radicar necesariamente en la afirmación de
la titularidad del derecho subjetivo material y en la imputación de la obligación. La
legitimación no puede consistir en la existencia del derecho y de la obligación, que es el
tema de fondo que se debatirá en el proceso y se resolverá en la sentencia; sino,
simplemente, en las afirmaciones que realiza el actor:
Es esta la posición que adoptamos en lo que respecta a la definición de la legitimación;
sin embargo, debemos precisar que no es simplemente suficiente afirmar en la demanda
que se tiene legitimidad para obrar, sino que es necesario que tal presupuesto procesal
fluya del texto de la demanda. Pues, podría ocurrir que pese a la afirmación de su
existencia (invocación), empero de los hechos sustenta torios de la pretensión se
desprenda que el actor carece en forma evidente de legitimidad para obrar, en cuyo
supuesto, el juez declarará la improcedencia in limine de la incoada.
Tener legitimidad para obrar consiste en ser la persona que de conformidad con la ley
sustancial puede formular legitimación activa o contradecir legitimación pasiva las
pretensiones contenidas en la demanda. Por otro lado, debe de tenerse presente que
no se trata de la titularidad del derecho o de la obligación sustancial, porque puede
ocurrir que éstos no existan, siendo suficiente con que se pretenda su existencia, que
se afirme que existe. Además, debe decirse que puede existir perfectamente la
legitimidad para obrar, activa y pasiva, y sin embargo, declararse en la sentencia que el
derecho o la obligación invocada en la demanda realmente no existe.
CLASES DE LEGITIMACIÓN
Legitimación Ordinaria
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Si la legitimación se refiere a quiénes deben ser parte en un proceso concreto para que
la actividad jurisdiccional se realice con eficacia, el punto de arranque ha de consistir en
tener claro lo que significa el principio de oportunidad en el proceso civil. Ese principio,
que responde a la concepción que da primacía a los intereses individuales.
A estos efectos es indiferente que se trate de las llamadas legitimación originaria o
derivada. En la primera las partes comparecen en el proceso afirmando el demandante
que él y el demandado son los sujetos originarios del derecho subjetivo y de la
obligación, aquellos respecto de los cuales nació inicialmente la relación jurídica. En la
segunda, en la derivada, el demandante afirmará que una de las partes o las dos
comparece en el proceso siendo titular de un derecho subjetivo o de una obligación que
originariamente pertenecía a otra persona, habiéndosele transmitido de modo singular
o universal.
La legitimación ordinaria la explicamos desde la perspectiva del principio de
oportunidad, del que se deriva que aquélla sólo puede reconocerse a quien afirma su
titularidad del derecho subjetivo y a quien se imputa la titularidad de la obligación.
La Legitimación Extraordinaria
Existe toda una serie de supuestos que pueden encuadrarse en la que se denomina
legitimación extraordinaria, en los que se posibilita la interposición de pretensiones sin
realizar esas afirmaciones. Se trata de supuestos en los que la posición habilitante para
formular la pretensión, en condiciones de que sea examinada por el tribunal en el fondo
y pueda procederse a la actuación del Derecho objetivo, no es la afirmación de la
titularidad pasiva de la relación jurídico material.
Estos casos abarcan una gama muy amplia y en el Derecho privado precisan estar
cubiertos por norma expresa de atribución de la legitimación, norma que es siempre
procesal, independientemente del lugar que ocupe en los cuerpos legales de cada país.
En un sistema de derechos subjetivos privados basados en la autonomía de la voluntad
de los individuos, el principio general del que hay que partir es el de que sólo el titular
del derecho puede disponer del mismo y que, atendiendo que una manera de disponer
de él es deducirlo en un proceso, en esto sólo podrá dictarse una sentencia sobre el
fondo si las partes han afirmado su titularidad.
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CONCLUSIONES
Ya existe una norma en el correspondiente cuerpo normativo de normas adjetivas que
regula el interés para obrar y la legitimidad para obrar más conocidas como
las condiciones de la acción en la doctrina procesal. En el en interés para obrar existe
una controversia con relevancia jurídica, que solo puede ser resuelta por los órganos
jurisdiccionales y que, además, le reporta una utilidad a quien demanda. La legitimidad
para obrar es la exigencia de un requisito para poder incorporarse al proceso, es decir,
una posición habilitante o aptitud que es: que sean mismas partes que tienen ese
conflicto en su vida de relación las incorporadas.
El concepto de legítimo interés ha sido confundido con el de legitimidad para obrar a tal
punto de usarse indistintamente sin respetarse que el legítimo interés es un concepto
distinto y que proviene de un concepto mucho más amplio, nos referimos a la situación
jurídica subjetiva, esta última entendida como la posición que ocupan los sujetos de
derechos frente al ordenamiento jurídico. Siendo el interés legítimo una situación jurídica
subjetiva de ventaja inactiva.
Frente al análisis realizado en este trabajo podemos decir ciertas afirmaciones, pues al
recabar en distintos autores y conceptos que ejemplifican dicha diferencia concluimos
que. Por un lado, que el interés para obrar es aquel interés legítimo este puede ser moral
o económico. Por otro lado, la legitimidad para obrar es la exigencia de un requisito
para poder incorporarse al proceso, Así mismo comprendemos que la legitimidad para
obrar es imprescindible ya que es necesaria para el surgimiento de una relación jurídica
procesal válida.
En el en interés para obrar existe una controversia con relevancia jurídica, que solo
puede ser resuelta por los órganos jurisdiccionales y que, además, le reporta una utilidad
a quien demanda. La legitimidad para obrar es la exigencia de un requisito para poder
incorporarse al proceso, es decir, una posición habilitante o aptitud que es: que sean
mismas partes que tienen ese conflicto en su vida de relación las incorporadas.
Como presunción procesal, la legitimación es un elemento que debe limitarse a
determinar quién puede iniciar un proceso basado en los derechos invocados. Como
hemos visto, la regla general establece que quien afirma la titularidad del derecho
invocado tiene derecho a obrar activamente, y quien tiene derecho a obrar pasivamente
tiene derecho a obrar pasivamente; sin embargo, también hemos visto que esta regla
ha sido ampliada e incluso superada por los requisitos de los derechos materiales.
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