¿Quiénes son los Reyes Magos y cuál es su historia?
Reyes Magos
Cada año, celebramos en nuestros hogares la llegada de los Reyes Magos. Sin embargo, ¿sabes
quiénes fueron y cuál fue su historia?
Los Reyes Magos son tres personajes que han cobrado gran importancia para la celebración
católica del nacimiento del Niño Jesús. Su llegada es recordada cada 6 de enero. Sin embargo,
¿sabes cuál es la historia y el origen de esta celebración?
La historia de los Reyes Magos
En la Biblia, específicamente en el Evangelio de San Mateo que se encuentra en el Nuevo
Testamento, se menciona la existencia de magos que querían adorar al Niño Dios. En este pasaje
se cuenta la historia de que, después de que naciera el Mecías, unos magos -sin especificar el
número- fueron guiados por una estrella que los llevaría al pesebre elegido.
Sin embargo, antes de llegar a su destino, visitaron al rey Herodes en Jerusalén y le preguntaron
por el niño. Este les dijo que, de acuerdo con los conocedores de la Biblia, debía haber nacido en
Belén. No obstante, el rey Herodes les pidió que cuando regresaran les diera la ubicación exacta
del lugar donde había sido alumbrado pues pretendía ir a adorarlo.
Los magos casi cayeron en el engaño, pero, pronto fueron advertidos de las malas intenciones del
monarca, quien pretendía asesinarlo. Así que, después de visitar al Niño Dios y entregarle los
regalos (oro, incienso y mirra), regresaron a sus hogares sin pasar por la ciudad de Jerusalén.
El origen de la tradición
En el Evangelio según San Mateo no se especifica el número de magos. Tampoco se dice que
fueran reyes ni se mencionan sus nombres. Solo se alude que fueron tres regalos los que llevaron
al Niño Dios. Entonces, ¿de dónde surgió la tradición de los Reyes Magos como la conocemos
ahora?
Fue a partir del siglo III cuando el Papa León I estableció que los magos fueran llamados reyes
pues se pensaba que se trataba de gente con grandes riquezas. Además, se establecería que
fueran 3 pues 3 fueron los regalos llevados.
Los nombres con los que conocemos a los Reyes Magos -Melchor, Gaspar y Baltasar-,
aparecieron por primera vez durante el siglo VI en el mosaico de San Apollinaire Nuovo
(Rávena). En esta imagen portan una vestimenta al estilo persa que se transformará durante el
siglo XV. En ese siglo, la apariencia de los Reyes cambió de tal manera que pudieran representar
las tres “razas” de la Edad Media. Fue así como Melchor representaba Europa, Gaspar Asia y
Baltasar África.
Tuvieron que pasar algunos siglos para que la tradición de los Reyes Magos fuera parecida a la que
conocemos ahora. Esto sucedió durante el siglo XIX, cuando, en España, se convirtió la noche
anterior a la Epifanía en Noche de Reyes. A la mañana siguiente, los niños encontraban obsequios
en el conocido Día de Reyes. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la celebración se extendió
hacia países como México.
Te recomendamos revisar el libro La infancia de Jesús, escrito por el Papa Benedicto XVI.
Los Magos y sus tres obediencias
enero 6, 2021 Leo 0 comentarios magos, obediencia, Opinión, religión
Las fiestas populares que nos marca el calendario civil, que al parecer es muy religioso, nos ha
colocado en la fiesta llena de algarabía de los Reyes Magos. El calendario también es pórtico digno
de belleza.
La Tradición ha traído hasta nosotros sólo tres nombres de la caravana de magos que llegaron de
Oriente a Belén para adorar a Jesús Niño. Incluso algunos piensan que efectivamente, sólo fueron
tres aquellos aventureros astrónomos que, describiendo una brillante estrella en el firmamento,
decidieron seguirla. Quizás el motivo principal de pensar en sólo tres reyes magos está en que tres
fueron los regalos que nos narra el Evangelio de Mateo: “y abriendo sus cofres ofrecieron oro,
incienso y mirra” (Mt 2,11).
Y, bien, ya que estamos hablando de tres magos y de tres regalos, hablemos, pues, de tres
obediencias que hicieron estos hombres para alcanzar éxito en su misión.
1 Obedecer a la estrella
Siendo expertos en la observación del firmamento, registrando continuamente los movimientos
de los astros, supieron identificar el nacimiento de una estrella de luz especial y que además se
movía mostrando una ruta. Aquellos hombres científicos, si así se les pudiera llamar, no dudaron
en ponerse en marcha para descubrir de qué se trataba aquel recorrido que el nuevo astro estaba
mostrando.
A través de la naturaleza, Dios sedujo las inteligencias de aquellos sabios de culturas ajenas a la
judía para mostrar el nacimiento de su Hijo. La gente de ciencia, observando y volviendo a
observar la naturaleza, sabe descubrir las leyes de ésta y ajustar la vida a lo inscrito en ella. Por
esta fidelidad al método de la observación experimental, tuvieron que tomar sus maletas y
conducirse por la ruta que la estrella mostraba.
Obedecer a la naturaleza es siempre bueno, es parte, ya, de la voluntad de Dios.
2 Obedecer las profecías
Cuando el camino estaba avanzado, y la ruta de la estrella parecía detenerse, la caravana que
había partido de tierras lejanas y que ahora llegaba a Israel fue a tocar las puertas del rey de la
región, Herodes. Aquel hombre, siguiendo el dato bíblico (Mt 2,3) se sobresaltó y con él toda
Jerusalén. Herodes mandó leer las Escrituras Santas y escuchar los oráculos al respecto. Así los
Magos recibieron la indicación de dirigirse a Belén, pues las profecías sagradas decían que allá
debía nacer el Mesías.
A través de un hombre con mala voluntad, Herodes, llegó el anuncio de la Buena Nueva. Aquellos
hombres y sus acompañantes se pusieron nuevamente en marcha, esta vez obedeciendo a las
Escrituras.
Leer los Evangelios, meditarlos, orar con ellos y hacer compromisos sociales desde ellos es la
máxima garantía para vivir auténticamente la vida cristiana.
3 Obedecer los sueños de Dios
Una vez que la caravana de Oriente entró en la casa del Niño que estaba en los brazos de su madre
y custodiado por José, ofrecieron sus dones y pasados quizás unos días, tendrían que retomar su
ruta de regreso a casa; pero mientras dormían fueron a visados de no regresar a Herodes, pues
éste les había pedido que si encontraban lo que buscaban fueran a avisarle para que también él
fuera a adorar. ¡Se trataba de una trampa de aquel rey!
Los hombres decidieron, siguiendo la indicación recibida en el sueño, de no pasar al palacio de
aquel comarca. Se alejaron del peligro, obedientes a una voz misteriosa que vino en el
duermevela. Lo que pasa en los sueños es importante para muchas culturas, ciertamente la de los
judíos, y así mismo, según nos dice el relato evangélico, en la de aquellos hombres extranjeros.
Hicieron caso a los sueños, evitando los peligros latentes.
Obedecer las leyes de la naturaleza, aplicarse a la Palabra de Dios en la Escritura y ubicar los
peligros de la vida para huir de ellos, es la ruta que descubrieron los Magos para que tú y yo
podamos alcanzar el gozo que viene del encuentro con Dios.
Las fiestas populares que nos marca el calendario civil, que al parecer es muy religioso, nos ha
colocado en la fiesta llena de algarabía de los Reyes Magos. El calendario también es pórtico digno
de belleza.
La Tradición ha traído hasta nosotros sólo tres nombres de la caravana de magos que llegaron de
Oriente a Belén para adorar a Jesús Niño. Incluso algunos piensan que efectivamente, sólo fueron
tres aquellos aventureros astrónomos que, describiendo una brillante estrella en el firmamento,
decidieron seguirla. Quizás el motivo principal de pensar en sólo tres reyes magos está en que tres
fueron los regalos que nos narra el Evangelio de Mateo: “y abriendo sus cofres ofrecieron oro,
incienso y mirra” (Mt 2,11).
Y, bien, ya que estamos hablando de tres magos y de tres regalos, hablemos, pues, de tres
obediencias que hicieron estos hombres para alcanzar éxito en su misión.
1 Obedecer a la estrella
Siendo expertos en la observación del firmamento, registrando continuamente los movimientos
de los astros, supieron identificar el nacimiento de una estrella de luz especial y que además se
movía mostrando una ruta. Aquellos hombres científicos, si así se les pudiera llamar, no dudaron
en ponerse en marcha para descubrir de qué se trataba aquel recorrido que el nuevo astro estaba
mostrando.
A través de la naturaleza, Dios sedujo las inteligencias de aquellos sabios de culturas ajenas a la
judía para mostrar el nacimiento de su Hijo. La gente de ciencia, observando y volviendo a
observar la naturaleza, sabe descubrir las leyes de ésta y ajustar la vida a lo inscrito en ella. Por
esta fidelidad al método de la observación experimental, tuvieron que tomar sus maletas y
conducirse por la ruta que la estrella mostraba.
Obedecer a la naturaleza es siempre bueno, es parte, ya, de la voluntad de Dios.
2 Obedecer las profecías
Cuando el camino estaba avanzado, y la ruta de la estrella parecía detenerse, la caravana que
había partido de tierras lejanas y que ahora llegaba a Israel fue a tocar las puertas del rey de la
región, Herodes. Aquel hombre, siguiendo el dato bíblico (Mt 2,3) se sobresaltó y con él toda
Jerusalén. Herodes mandó leer las Escrituras Santas y escuchar los oráculos al respecto. Así los
Magos recibieron la indicación de dirigirse a Belén, pues las profecías sagradas decían que allá
debía nacer el Mesías.
A través de un hombre con mala voluntad, Herodes, llegó el anuncio de la Buena Nueva. Aquellos
hombres y sus acompañantes se pusieron nuevamente en marcha, esta vez obedeciendo a las
Escrituras.
Leer los Evangelios, meditarlos, orar con ellos y hacer compromisos sociales desde ellos es la
máxima garantía para vivir auténticamente la vida cristiana.
3 Obedecer los sueños de Dios
Una vez que la caravana de Oriente entró en la casa del Niño que estaba en los brazos de su madre
y custodiado por José, ofrecieron sus dones y pasados quizás unos días, tendrían que retomar su
ruta de regreso a casa; pero mientras dormían fueron a visados de no regresar a Herodes, pues
éste les había pedido que si encontraban lo que buscaban fueran a avisarle para que también él
fuera a adorar. ¡Se trataba de una trampa de aquel rey!
Los hombres decidieron, siguiendo la indicación recibida en el sueño, de no pasar al palacio de
aquel comarca. Se alejaron del peligro, obedientes a una voz misteriosa que vino en el
duermevela. Lo que pasa en los sueños es importante para muchas culturas, ciertamente la de los
judíos, y así mismo, según nos dice el relato evangélico, en la de aquellos hombres extranjeros.
Hicieron caso a los sueños, evitando los peligros latentes.
Obedecer las leyes de la naturaleza, aplicarse a la Palabra de Dios en la Escritura y ubicar los
peligros de la vida para huir de ellos, es la ruta que descubrieron los Magos para que tú y yo
podamos alcanzar el gozo que viene del encuentro con Dios.