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Actividad 01 - Eda 8 - 5°

Este documento presenta una actividad de aprendizaje sobre dilemas morales que enfrentan las estudiantes. Primero, describe los desafíos morales de la sociedad actual como el aborto y la ideología de género. Luego, incluye videos y preguntas sobre la conciencia moral y el dilema de Tomás Moro entre lealtad al rey o a Dios. Finalmente, pide identificar 4 dilemas morales actuales y cómo la fe y sacramentos pueden ayudar a resolverlos.
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Actividad 01 - Eda 8 - 5°

Este documento presenta una actividad de aprendizaje sobre dilemas morales que enfrentan las estudiantes. Primero, describe los desafíos morales de la sociedad actual como el aborto y la ideología de género. Luego, incluye videos y preguntas sobre la conciencia moral y el dilema de Tomás Moro entre lealtad al rey o a Dios. Finalmente, pide identificar 4 dilemas morales actuales y cómo la fe y sacramentos pueden ayudar a resolverlos.
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Experiencia de Aprendizaje N° 08

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE LyV N° 01


“Reconocemos la conciencia moral y su relación con la solución de dilemas morales”
ÁREA: EDUCACIÓN RELIGIOSA GRADO: 5°

1. SITUACIÓN SIGNIFICATIVA
Ante el gran avance en la sociedad de las distintas ideologías como: el materialismo, racionalismo, secularismo, entre
otras y especialmente el relaitvismo moral, saltan a la luz pública temas con una gran repercusión en las convicciones
morales de las personas y especialmente de nuestras estudiantes rosinas como son la legalización del aborto, la
eutanasia, la ideología de género o la legalización de la pena de muerte. Ante esta realidad social en la que viven es
necesario que nuestras estudiantes puedan tener principios morales bien cimentados y las herramientas de
discernimiento suficientes para que ante los dilemas morales que les toca enfrentar en su vida puedan tomar las mejores
decisiones sin traicionar sus principios y convicciones morales cristianas que les permita vivenciar adecuadamente su fe
religiosa y cumplir con su misión como miembros de la Iglesia a la luz de las enseñanzas del evangelio y el Magisterio
de la Iglesia. Por lo antes mencionado nos preguntamos ¿De qué manera la práctica de los mandamientos y los
sacramentos, nos pueden ayudar a vivenciar adecuadamente nuestra fe religiosa y misión como miembros de la
iglesia?, ¿Cómo la práctica de los mandamientos y los sacramentos, nos pueden ayudar a resolver los distintos dilemas
morales que la sociedad nos plantea?

MOMENTO 1: ACTIVIDADES ASÍNCRONAS PREVIAS

A. Recursos que emplearé


- Cuaderno de trabajo
- Anotaciones de momento asincrónico.
- Video
- Leo y subrayo las ideas principales del Anexo 01

VER:
Actividades que desarrollaré:

I. Observa los videos de los siguientes enlaces y responde a las preguntas con tus propias palabras e ideas:
VIDEO 1: [Link]
su-amiga/374918217002571/
✔ ¿Qué opinas sobre las acciones de estas jóvenes? ¿Crees que fue correcta su manera de proceder? ¿Por
qué?
Considero que esta mal, pues están en un lugar donde deben descansar las muertes, mientras ellos solo se
pierden en su música, aunque sinceramente siento que los muertos, muertos están y no logran sentir que esa
indignación, o ese sentimiento de vergüenza ante tales acciones, pero aun así siento que merecen respeto ante su
descanso eterno. Aparte, considero que la forma de honrar o de recordar a su amiga fallecida no esta bien, pues
generan alboroto a las demás almas que descansan y convierten todo ese lugar en algo publico para las almas
vivas. Por otro lado, no menciono que para honrar el recuerdo de alguien se deba hacer una misa o siempre rezos
oraciones, pero creo que si brindamos esa paz y calma ante su descanso.
✔ ¿Crees que eran conscientes de sus acciones?
No, pues algunos de ellos se ven que están algo tomados y que todo ese tiempo de visitar a su amiga se convirtió
en un espectáculo poco grato para ella.

VIDEO 2: [Link]
● Biografía de Santo Tomás Moro
Tomás Moro (1478-1535) fue un abogado y humanista de prestigio. Enrique VIII (1491-1547), rey de Inglaterra, le
confió delicadas misiones diplomáticas, diversos cargos y, finalmente, lo nombró lord canciller. Llegó a ser amigo
personal del rey. Sin embargo, su amor a la verdad lo condujo a la muerte. Enrique VIII se había casado con la
española Catalina de Aragón, la hija menor de los Reyes Católicos. Su dinastía, los Tudor, era nueva y necesitaba
imperiosamente un hijo varón. Catalina parecía incapaz de dárselo. Además, ya estaba furiosamente enamorado de
una cortesana llamada Ana Bolena. Para tranquilizar su conciencia y asegurar su dinastía, el rey pidió la anulación de
su matrimonio al Papa. Este se negó. El rey obligó a firmar a todos los obispos y personas notables del reino el Acta de
Supremacía, un documento que establecía la separación de la Iglesia de Inglaterra de la de Roma y que nombraba al
rey cabeza de aquella. El mismo documento imponía la
pena de muerte a quien se negara a firmarlo. Nobles y obispos comenzaron a firmar
inmediatamente. Tomás se negó. Tanto el Papa como el emperador Carlos V hicieron lo
imposible para hacer entrar en razón a Enrique VIII y salvar la vida de Tomás. Sus esfuerzos
para que se le conmutara la pena de decapitación por la de destierro fueron inútiles y la
fecha de la ejecución se fijó para el día 6 de julio de 1535. Sus últimas palabras lo han
convertido en un ejemplo de rectitud moral: «Muero como un leal servidor del rey. Pero
antes, de Dios». Pío XI lo canonizó en 1935 y en el año 2000, Juan Pablo II lo proclamó
Patrono de los políticos.

✔ ¿Qué te ha llamado más la atención?


Me llamo mucho la atención la frase final de su muerte, pues siento que siempre
debería ser así, dar todo y respetar a los altos cargos, pero más a Dios, pues es él en
nuestro mayor líder, a demás que es admirable ver a alguien fiel a sus ideales frente cualquier situación.
✔ ¿Cómo resumirías la biografía en un solo enunciado?
Como un hombre fiel a sus ideales y pensamientos ante Dios, capaz de realizar todo trabajo político, un gran
diplomático y confidente del rey de Inglaterra, y que murió por su misma mano por ponerse en contra de el con
el pensamiento.
✔ ¿Qué dilema se le presenta a Tomás Moro?
El dilema de cumplir algo que dicta el Rey o continuar con sus ideales y su fe, ya que lo que estaba en juego era
su vida, pero prefiere perderla antes de ser más leal a una personal terrenal que a Dios.
✔ ¿Qué motivos esgrime Moro para no acceder al deseo del rey Enrique VIII?
Pues, el creía que no era bueno que el reino se separe de la iglesia pues el tenia gran devoción por la Fe y
siempre la mantenía intacta y como dijo en su frase final, muero como un leal servidor del rey, pero antes, de
Dios.
✔ ¿Crees que hizo bien al actuar en fidelidad a su conciencia a pesar de las consecuencias? ¿Por qué?
Sí, porque el problema no es el sino los pensamientos autoritario e inconsciente del rey respecto a la decisión
que toma frente a la religión, y como la historia demuestra muchas personas mueren solo por fidelidad a sus
ideales.

VIDEO 3: [Link]
● ¿Qué es la conciencia?
Es la luz que nos pone Dios dentro de nosotros, para ser iluminados y descubrir donde esta el miedo, o
situaciones que deberías afrentar, participar o eliminar de nuestras vidas pues no nos ayuda como personas.
● ¿Por qué es importante formar la conciencia?
Porque es una luz que ayuda a diferenciar el bien y el mal y los actos que debes hacer para tu desarrollo,
aparte que nos ayuda mucho para enfrentar situaciones en nuestra vida de forma pensante sobre las causas y
consecuencias de nuestros actos.
● ¿Cómo podemos formar la conciencia?
Debemos formar nuestra conciencia a formar de las leyes morales, lay política, la ley divina donde sepamos
cual es el bien y el mal frente a ello, del mismo modo ser pensantes frente a todo lo que nos suceda y siempre
estar atentos a lo que nos guía esa luz que es nuestra conciencia.

❖ Identifica y describe 4 dilemas morales que las jóvenes rosinas enfrentan en sus vidas al tener que poner en
práctica su fe, sus costumbres religiosas, la práctica de los mandamientos y los sacramentos, poniendo en
práctica y describiendo los pasos de una conciencia moral recta.

MOMENTO 2: ACTIVIDADES SÍNCRONAS (90 minutos)

Recuerdo que debo haber realizado mis actividades asíncronas


previas para poder lograr mi propósito de aprendizaje.

B. Recursos que emplearé


● Cuaderno de trabajo
● Videos – Anexo 01
● Análisis de casos
Oramos entregando a Dios nuestro trabajo.

JUZGAR:
Actividades que desarrollaré:
⮚ Meditan la Palabra de Dios: "Carta a los Romanos, 12, 1-2" y describen ¿cuál es su mensaje?
⮚ Observo los siguientes enlaces y respondo:
-[Link] -[Link]
morales/
¿Qué es un dilema moral?
¿Has estado frente a algún dilema moral? ¿cuál fue? y ¿cómo lo resolviste?
ACTUAR:
➢ En equipos de trabajo:
Identifican y describen 4 dilemas morales que las jóvenes rosinas enfrentan en sus vidas al tener que poner en práctica
su fe, sus costumbres religiosas, la práctica de los mandamientos y los sacramentos, poniendo en práctica y
describiendo los pasos de una conciencia moral recta..
Participamos activamente en el plenario destacando las ideas más relevantes.

REVISAR:
CONSIDERAR LOS PROCESOS COGNITIVOS (alta demanda cognitiva)

C. Me autoevalúo
Coloco una “X” de acuerdo a lo que considero. Luego, escribo las acciones que tomaré para mejorar mis aprendizajes.

Estoy en ¿Qué debo hacer para


CRITERIOS Lo logré proceso de mejorar mis
lograrlo aprendizajes?
Realizo las actividades asincrónicas de forma autónoma,
dedicando un tiempo necesario.
Comprendo el mensaje de la Palabra de Dios en la Carta a
los Romanos, 12, 1-2 y lo relaciono con los dilemas morales
que enfrento.
Aporto en el grupo en Identificar y describir 4 dilemas
morales que las jóvenes rosinas enfrentan en sus vidas al
tener que poner en práctica su fe, sus costumbres
religiosas, la práctica de los mandamientos y los
sacramentos.

CELEBRAR: cantamos la canción de Jhon Carlo “Tú eres más fuerte”: [Link]
v=WADV0aGzfYY

MOMENTO 3: ACTIVIDADES ASÍNCRONAS

Desarrollo las siguientes actividades para consolidar mis


aprendizajes.

● Profundizo en Claves para formar la conciencia y la virtud de la sinceridad:


[Link]
[Link]#modal

ANEXO 01
DILEMA MORAL
-Dilema, en primer lugar, es una palabra que deriva del griego, exactamente de “dilemma”, que es fruto de la suma de
dos partes diferenciadas: el prefijo “dis-”, que significa “dos”, y el sustantivo “lemma”, que puede traducirse como
“premisa” o “tema”.
-Moral, en segundo lugar, viene del latín. En su caso, procede de “moralis”.

Elección
Un dilema moral se produce cuando se debe elegir entre opciones que resultan cuestionables desde la ética.
Un dilema es una situación que obliga a un individuo a escoger entre dos alternativas. La moral, por otro lado, es
aquello que se adapta o ajusta a lo que se considera positivo o bueno, en oposición a lo condenable o malo.

La idea de dilema moral, en este marco, aparece cuando una persona debe optar entre distintas posibilidades que, de
una u otra forma, pueden producir una situación censurable desde el punto de vista ético. En ocasiones, el dilema
moral se produce cuando es necesario elegir el mal menor o cuando se trata de un medio punible a nivel ético pero
que persigue un objetivo altruista o bondadoso.

Los dilemas morales también se conocen en lenguaje coloquial como dilemas éticos. Esto se debe a que la ética es la
disciplina filosófica que se encarga de sistematizar los conceptos del mal y el bien, definiendo de modo racional cuáles
son las acciones malas y cuáles las buenas. La moral, por su parte, está formada por aquellas normas que rigen la
conducta de los individuos en una comunidad específica. La ética, en definitiva, atañe a principios generales, mientras
que la moral se concentra en un contexto determinado, siempre con relación al bien y el mal.

Inquietud
Los dilemas morales suelen generar preocupación e incertidumbre.

Un ejemplo de dilema moral aparece cuando, en una escuela secundaria, un joven decide prender fuego un pupitre.
Los directivos, al advertir la situación, informan a los alumnos que, si no aparece el responsable del hecho, todos los
estudiantes serán castigados. Así se produce un dilema moral entre los amigos del culpable, que saben qué ocurrió:
¿deberían traicionar y delatar a su amigo para evitar que todos sean sancionados, o tendrían que privilegiar la
confianza y la amistad y permitir un castigo masivo e injusto?

Clasificación según el tipo


Son varios los tipos de dilemas morales que existen. No obstante, hay dos que son especialmente significativos: el
dilema de solución y el dilema de análisis.

En el primero lo que se hace es establecer el problema que existe y para eso se expone tanto este como las
circunstancias que hay a su alrededor sin mostrar ninguna clase de solución posible. A partir de ahí la persona a la que
se le plantea es la que debe decidir qué acción hay que llevar a cabo porque considera que es la correcta.

En el dilema de análisis, por otro lado, lo que sucede es que el protagonista de la situación o problema ya ha tomado
su decisión al respecto de ese y eso le ha llevado a realizar una conducta determinada. Todo eso es lo que se plantea a
otra persona que debe emitir su juicio de valor sobre la postura y acción que aquel ha llevado a cabo para poder
solventar el citado problema.

“La Conciencia Moral”


Muchas veces decimos “hay que obrar en conciencia” o “esa persona tiene una conciencia bien torcida”. ¿Qué
queremos decir con esto?
(Adaptado de:[Link] Por: Guadalupe Magaña |
Fuente: Escuela de la fe / [Link]
[Link]#modal Por: Pilar Varela, Mayra Novelo | Fuente: Herramientas para papás - [Link])

Puesto que la conciencia es centro de la persona y guía de su obrar natural, esfuércense activamente por formarla
recta y madura, temerosa de Dios, abierta siempre al bien y a las inspiraciones del Espíritu Santo, capaz de discernir lo
bueno de lo malo y de la mentira, y eviten la insinceridad y la inautenticidad, tan contrarias al espíritu de Cristo.
Pero, ¿Qué es la conciencia? ¿Cómo se forma? ¿Cómo saber qué tipo de conciencia tengo y cómo influyen ciertas
corrientes de pensamiento del mundo actual en la formación de la conciencia?

¿Qué es la conciencia?
Veamos algunas definiciones tratando de comprender su contenido:
“Es un juicio de la razón mediante el cual la persona examina la bondad o malicia de
una acción en razón de la relación de ésta con la norma moral universal, de suerte que
todo hombre esté en situación de realizar en el modo
singular e irrepetible que le es propio, las exigencias de la verdad objetiva de su ser personal como tal” (C. Caffarra en
Vida en Cristo. EUNSA. Pamplona. 1988 p. 114).
“Es la capacidad de percibir el bien y el mal y de inclinar nuestra voluntad a hacer el bien y evitar el mal”.
“Es la “anamnesis” (memoria) del Creador (Card. J. Ratzinger, Verdad, valores, poder. Rialp. 2ª ed. Madrid 1998. Págs
64-71).
“La conciencia es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto
que piensa hacer, está haciendo o ha hecho”) (Catecismo de la Iglesia Católica, Asc. Editores del Catecismo, España,
1992, n. 1778, p. 404).

La conciencia Moral Cristiana: "En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre le existencia de una ley que
él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su
corazón,
advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello (Vaticano II, G.S.
16)
"La conciencia es el núcleo más secreto el sagrario del hombre en el que este se siente a solas con Dios, cuya voz
resuena en el recinto más íntimo de aquella. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley, cuyo
cumplimiento consiste en el amor de Dios y del prójimo. (Vaticano II. G.S. 16)

La capacidad de valorar las acciones concretas se llama juicio de conciencia. Así, si me encuentro una cartera con
dinero, la conciencia emite un juicio práctico a partir de dos leyes generales: no robar y dar a cada uno lo suyo; estas
leyes surgen en mi interior y de las características propias de la situación en la que me hallo.
Por medio de la conciencia, cada uno juzga acciones que: a) va a hacer (y, por ejemplo, decide evitar); b) está haciendo
(bien o mal, y que podría rectificar) y c) ya ha hecho (y ante las cuales siente culpa, dolor o alegría).
La conciencia no determina lo que está bien o mal. Robar será siempre un atentado contra la justicia, sea cual sea el
dictamen de nuestra conciencia.
En la conciencia se dan dos tipos de juicios: el juicio de discernimiento (juzgo la bondad o malicia del acto: «ver una
película pornográfica está mal porque no presenta la verdad sobre la sexualidad humana bajandola y fomentando en
mí la impureza») y el juicio de elección (puesto que está mal, opto: «no veré la película pornográfica aunque mis
amigos me ridiculicen»). En el juicio de discernimiento interviene y se pone en juego la razón iluminada por principios
de la ley natural o de la ley positiva; en el juicio de elección, la voluntad movida por valores, ideales. La razón queda
iluminada por la virtud de la fe; la voluntad se mueve por la virtud de la caridad: el amor. (El Discernimiento, el cauce
por el cual se realiza el juicio de la conciencia. El cristiano es capaz de discernir en la medida en que se deje
transformar por la vida de Cristo. No es obra exclusiva de la persona porque el Cristiano es apoyado e iluminado por
Cristo. El objeto del discernimiento es la voluntad de Dios)
Así como por nuestra inteligencia somos capaces de juzgar las cosas- declaramos por ejemplo, que esta pared es
blanca o negra-, con nuestra conciencia juzgamos que una acción es buena o mala: es buena si está conforme a la
voluntad de Dios o con su ley divina, y es mala si no está conforme a su voluntad o a sus mandatos. La conciencia
moral se expresa a través de juicio que nos indica “hay que hacer el bien y evitar el mal”. A este juicio solemos
llamarlo Voz de la conciencia. Es aparentemente simple, pero esto tiene una importancia trascendente, pues de este
juicio depende la moralidad de nuestros actos y nuestro valor como personas humanas.
La conciencia tiene una función parecida a una brújula para navegantes: indica dónde te encuentras y hacia dónde hay
que seguir. La brújula marca hacia el Norte; la conciencia señala hacia el bien. Sin embargo, la brújula se puede alterar
ante la presencia de una gran cantidad de hierro; la conciencia también se puede modificar debido al ambiente, por la
propia comodidad o por dejarnos llevar por los gustos. De ahí la importancia de encausarla constantemente.
La conciencia formada rectamente garantizará la realización personal. En cambio, una conciencia deformada donde se
anidan la doblez, la insinceridad y la hipocresía, se convertirá en fuente de división interior, de tinieblas, de zozobra y
de fracaso.

Funciones de la conciencia.
a. Percibir el bien y el mal como algo por hacerse o evitarse. Por ejemplo, un joven invitado a ver una película
pornográfica, si tiene una conciencia formada se dará cuenta que “no está bien hacerlo”; pero si no la tiene formada
dirá “no hay nada de malo, todo el mundo las ve”.
b. Impeler a hacer el bien y evitar el mal (fuerza que lleva a la acción). En el primer caso sentirá la fuerza para elegir
«no voy», mientras que en el segundo dirá «voy»; y
c. Emitir juicios sobre la bondad o maldad de lo hecho; en la conciencia bien formada habrá aprobación y paz
subsecuentes al hecho de haber elegido objetivamente el bien, o sobrevendrá el remordimiento y la desaprobación si
no eligió conforme al juicio de su conciencia.

Pasos que sigue nuestra conciencia


• Advierte: Antes de un examen pensará “está mal copiar en un examen”.
• Recuerda: durante el examen dirá “no debes copiar está
mal”.
• Sentencia: Después del examen sentirá remordimiento o aprobación “hiciste mal, no debiste copiar” o “hiciste bien
es mejor no copiar”.

Reglas generales de la conciencia


• El fin no justifica los medios: no está permitido hacer el mal para obtener un bien.
• Regla de oro: “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”.
• La caridad debe actuar siempre con respeto hacia el prójimo y hacia su conciencia.

Normas básicas del comportamiento de la conciencia


•Hay obligación grave de formar rectamente la conciencia de acuerdo con la ley moral.
•Es necesario actuar siempre con conciencia recta; se debe poner todos los medios para salir de la duda o del error.
•La conciencia culpablemente errónea actúa siempre con pecado. Por el contrario, actuar con conciencia errónea no
culpable, no es pecado.

Señales de Peligro
• Mentir. Decir algo contrario a la verdad con intención de engañar. Es la ofensa más directa contra
la verdad. Hablar u obrar contra la verdad para inducir al error a quien tiene derecho de conocerla.
• Maledicencia. Hablar mal de una persona. Manifestar sin razón objetivamente válida, los
defectos y las faltas de otras personas.
• Calumnia. Dañar la reputación de otros diciendo mentiras.
• Hipocresía. Ser doble; decir por un lado una cosa y por detrás otra. Es asesina de toda verdad y rectitud de vida.
Empezamos a deformar la conciencia cuando admitimos a sabiendas pequeñas transgresiones a los deberes de
nuestra vida cotidiana, a nuestros compromisos con Dios y con el prójimo.

Tipos de conciencia
•La conciencia moral débil: bien intencionada pero no suficientemente fuerte.
•La conciencia contestataria: contra toda autoridad.
•Escrupulosa. Ve pecado en casi todo lo que hace; desconfía del perdón de los pecados en el sacramento de la
penitencia. Neurosis obsesiva.
• Laxa. Niega o aminora el pecado donde lo hay, ante las faltas sabe encontrar justificaciones, recorta la conciencia a
una medida cómoda.
• Dudosa. Vacila sobre la bondad o maldad de una acción, juzga con temor a equivocarse o no se atreve a juzgar (ante
decisiones de cierta importancia), no se debe actuar sin pedir consejo para salir de la duda y tomar, así, la decisión
correcta.
• Cierta. Da su dictamen con seguridad y sin miedo a equivocarse.
• Recta o verdadera. Si cree que es bueno algo que sí lo es. Si lo que juzga coincide con el bien y la verdad de la cosa,
no se equivoca. La conciencia es recta si el juicio que forma acerca de la bondad o la malicia del acto es conforme a la
ley moral objetiva. Usa todos los medios para detectar los valores e interiorizarlos Coincide con la voluntad de Dios.
• Falsa o errónea. Cuando la conciencia emite un juicio que no concuerda con la norma objetiva. La conciencia puede
estar afectada por ignorancia y puede formar juicios erróneos sobre sus actos, se equivoca. Esta ignorancia puede ser:
- Venciblemente errónea. Si hay posibilidad moral para salir del error, en cuyo caso la persona se hace responsable de
la acción por no poner los medios para superar el error.
- Invenciblemente errónea. Cuando no hay posibilidad moral para salir del error. Si, por el contrario, la ignorancia es
invencible, el mal cometido por la persona no puede serle imputado. Pero no deja de ser un mal. Por lo tanto, es
preciso trabajar por corregir la conciencia moral de sus errores (CIC # 1793)
Hay ignorancia (y error) culpable en la conciencia cuando no se ha puesto la debida diligencia en formarla bien. En el
caso de que haya ignorancia después de haber puesto los medios para formar bien la conciencia, esta ignorancia sería
no culpable y elimina la responsabilidad moral (Compendio del CEC, n.º 376).
•Conciencia profética: denuncia injusticias a riesgo de su propia seguridad y prestigio.

Formación de la Conciencia
El árbitro de un partido no ha hecho el reglamento del deporte que atiende, simplemente lo aplica: dice si las jugadas
están de acuerdo con el reglamento o no. Lo mismo sucede con nuestra conciencia, no hace la ley que regula nuestra
vida (ésta es la ley natural, la ley de Dios), ni tampoco hace que nuestras acciones sean buenas o malas. Tan sólo lo
declara. Es un aviso, una voz, un recuerdo.

Pero no cualquier persona puede arbitrar un partido. Se necesita conocer bien el reglamento, estar dispuestos a ver
cómo se realizan las jugadas y tener la suficiente capacidad para tomar oportunamente las debidas decisiones. Es
evidente que los árbitros tienen que formarse. Una
decisión equivocada puede traer fatales consecuencias en algún jugador o en todo un equipo.

La conciencia es el árbitro de nuestra vida, debemos decirnos con seguridad lo que está bien y lo que está mal. De ella
depende una gran parte del éxito de nuestra vida: la salvación eterna. Por ello hay que formarla recta y madura,
temerosa de Dios, abierta siempre al bien y a las inspiraciones del Espíritu Santo, capaz de discernir lo bueno de lo
malo y de la mentira, evitando la falta de sinceridad y de autenticidad. La formación de la conciencia es una tarea para
toda la vida.

El tema de la conciencia es de capital importancia en la formación de los hijos, de los alumnos y de toda persona en
general, por estar tan estrechamente relacionado con la percepción y realización práctica de los valores morales. La
conciencia descubre el valor moral de los actos humanos, el mundo ético.

Por ejemplo. En un juicio hay un testigo que ha visto la acción que se juzga, hay un juez que emite una sentencia y hay
una ley respecto a la cual se juzgan los hechos. Todos estos elementos están en la conciencia. Hay una ley dada por
Dios, el testigo y juez es la misma conciencia, sólo que este juez antes de que obremos, nos ofrece unos medios para
que no nos equivoquemos de camino. La conciencia no sólo juzga las acciones malas, también las buenas y no juzga
las ajenas, sino las propias.

Debemos buscar los medios necesarios para lograr una conciencia equilibrada y sana, que nos haga capaces de
guiarnos por la recta razón y no por los caprichos personales, que nos haga hombre y mujeres rectos, nobles, honestos
y coherentes con nuestros propios principios. Una conciencia rectamente formada garantiza la realización personal.

¿Por qué es importante formar la conciencia?


Porque Dios la ha dado al hombre como medio para conocer y realizar su voluntad santísima, alcanzando así su último
fin. Porque, como decíamos en la definición, en la conciencia el hombre escucha la voz de Dios y
se abre a ella o se cierra. Por tanto, la conciencia diferencia al hombre de los seres inferiores, y lo
constituye en persona humana libre y responsable de sus actos. En consecuencia, alcanza una
importancia vital el formarla recta, delicada e insobornable.

"Cuando un hombre forma una conciencia recta y alcanza un buen grado de madurez,
automáticamente tenemos al hombre justo, responsable, trabajador, exigente consigo mismo.
Podrá tener, como creatura débil que es por naturaleza, caídas y momentos de debilidad, pero
su misma conciencia le ayudará a rectificar rápidamente y a seguir su camino con nuevos bríos. No permite la
corrupción del principio, señal inequívoca de la corrupción de la conciencia, ni se hace su ascética y su moral personal.
El hombre recto sabe dar a Dios lo que es de Dios y al prójimo lo que es del prójimo, ama la verdad y vive en ella; ama
la justicia y detesta la iniquidad; es fiel en sus compromisos con Dios y con los hombres; guarda y mantiene la palabra
dada; es auténtico y vive la propia identidad...
¿Cómo se forma?
Como hemos podido constatar, la conciencia no es una facultad diversa de la razón y la voluntad; por lo tanto,
formaremos la conciencia a través de:
a) Buscar que la fe y la verdad objetiva guíen la razón: verdad del ser, del pensar, del actuar.
b) Formar la voluntad en el amor al bien objetivo por encima del bien egoísta; el bien moral por encima del bien útil o
placentero de las pasiones, de los sentimientos y de los afectos desordenados.
c) Hacer de Jesucristo el criterio, centro y motor de la conciencia.
d) Atender a las inspiraciones del Espíritu Santo.
e) Vocación religiosa: Y puesto que la vocación a la vida religiosa es un llamado para una misión, aquí entra de lleno,
como preocupación esencial en la formación de la conciencia, el cumplimiento de la misión. "Es bueno cuanto me
ayuda a cumplir la misión y es malo cuanto me aparta de ella”.
f) La dirección espiritual. Como algo más práctico, podemos enseñar a hacer bien los exámenes de conciencia,
preparar bien las direcciones espirituales, hacer buenas confesiones, seguir los programas de vida y ayudar siempre a
tener presente la invitación de Jesucristo: “vigilad y orad”.
Ocupando las veces del divino Maestro, el orientador moral (espiritual) (sacerdote, religioso(a), hermano maduro y
crecido en la fe) nos escucha en un clima de fe: analiza junto con nosotros nuestra situación personal, con sus logros y
proyectos, con sus conflictos y posibilidades; repasa con nosotros el plan de Dios, el Evangelio, colaborando con el
Espíritu Santo a modelar nuestra conciencia. Supone, por parte nuestra, una actitud de fe sobrenatural, de madurez
humana, de honestidad, de rectitud, sin buscar paliativos o sofismas - de edad, saber o santidad propias- de confianza,
de claridad y de responsabilidad".
Influencia de ciertas corrientes del pensamiento actual
sobre la formación de la conciencia.
La contradicción entre lo que se cree y lo que se vive resulta cada vez más frecuente en la vida de numerosas
personas. Pero, además de esta incoherencia arrastrada por las personas a través de los siglos, hoy se dan fenómenos
muy preocupantes, como el relativismo moral y doctrinal causadas por el utilitarismo, el hedonismo o por
determinadas corrientes de pensamiento liberal y de esto tampoco están exentas las mujeres consagradas.
Penetremos un poco en el relativismo moral dada su actualidad en la vida de muchas personas, y su presencia
destructora, aún en ambientes y grupos que se denominan «católicos». Un cristiano auténtico y coherente con su fe,
debe tener una actitud de comprensión ante los hechos negativos de la vida de quienes le rodean, pero nunca debe
justificar el mal. No debe condenar al pecador, pero sí el pecado y las estructuras de pecado.

Para un buen número de personas la verdad moral es relativa. No creen en la existencia de normas morales
universales, cada uno se forma su propia opinión o se guía por el pensar de la mayoría. Se ve la conciencia como
«creadora» de la verdad y no como «servidora» de la verdad inscrita en lo más íntimo del ser del hombre por haber
sido creado a imagen y semejanza de Dios. Esta ruptura entre libertad y verdad, entre el juicio moral subjetivo y la
bondad o maldad objetiva de las cosas, hace al hombre esclavo de sus pasiones, de sus opiniones y crea una sociedad
caótica. Por eso se ha llegado a justificar o a legalizar lo que es intrínsecamente malo, por ejemplo el aborto, la
eutanasia, las relaciones sexuales prematrimoniales, etc. “Se hace un derecho lo que es un delito” ha dicho Juan Pablo
II en relación al aborto. (Se recomienda leer los documentos “Evangelium vitae” y “Veritatis Splendor” de S.S. Juan
Pablo).

El lenguaje se pervierte y se manipula, se le vacía de significado real. Por ejemplo, si preguntamos a una pareja si se
aman, aparece la duda sobre la interpretación que darán al «amor». ¿Qué significado se da a esta palabra?
Desgraciadamente las respuestas pueden ser totalmente contradictorias.

Nos encontramos envueltos en una gran confusión de valores sobre la educación, la vida conyugal y familiar y en la
vida religiosa estos gérmenes tratan de introducirse y contaminar a las almas consagradas en una exaltación de la
libertad como ausencia de normas y de referencia al absoluto y trascendente. Se llega a proclamar el derecho de cada
quien a construir su vida en conformidad con su propia verdad, llegando hasta matar al inocente o ir en contra de las
leyes naturales. El Papa Juan Pablo II, gran defensor de la dignidad y de la verdad del hombre, denuncia al siglo XX
como una nueva época de la Torre de Babel; una época en la cual la sociedad no se entiende, precisamente porque
cada hombre tiene el lenguaje que le interesa.

¿Cómo le haremos ver a una persona cuando sus valores, ideas y comportamientos se han apartado de un esquema
moral objetivo, si esta persona percibe su alrededor repleto de opiniones distintas a cuantas se le proponen?
Recurriendo a las fuentes de la verdad ya mencionadas. En este sentido, debemos agradecer a Dios por la Iglesia y su
Magisterio auténtico. Defensora y servidora de la verdad, la Iglesia no «impone», más bien defiende la dignidad de la
persona humana y el bien de la sociedad.

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