Género y Diversidad: Reflexiones Críticas
Género y Diversidad: Reflexiones Críticas
SUMARIO
1. Introducción........................................................................................................................................7
6. Máscaras........................................................................................................................................... 17
7. Ellas lo creyeron.............................................................................................................................. 18
8. Cuerpos............................................................................................................................................. 21
9. La función reproductiva.................................................................................................................. 22
11. Diferencias..................................................................................................................................... 29
12. Identidades..................................................................................................................................... 30
17. Resumiendo................................................................................................................................... 40
18. Glosario.......................................................................................................................................... 42
19. Bibliografía..................................................................................................................................... 45
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1. INTRODUCCIÓN
¡Te damos la bienvenida!
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¡Hola! ¡Qué valioso poder encontrarnos en este espacio! Te invitamos a recorrer juntos esta
primera etapa del módulo: Género, diversidad y derechos humanos.
En este módulo abordaremos los conceptos de diversidad y género reconociendo que, como su-
jetos sociales, tenemos el derecho a ser tratados como iguales independientemente de nuestra
identidad de género y orientación sexual.
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Ahora bien:
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¿Por qué nos cuesta como sociedad reconocer las diferencias?
La sociedad occidental* con características patriarcales en la que vivimos estableció una for-
ma de concebir lo femenino y lo masculino a partir de un sistema binario (hombre-mujer) donde
se ubica a la heterosexualidad en un lugar central o superior, negando la igualdad de género e
invisibilizando* y/o condenando la diversidad. Te proponemos recorrer algunos aspectos que
constituyen a los sujetos desde una perspectiva de género y diversidad. Comencemos por com-
prender por qué en muchos ámbitos de la vida social se naturalizan situaciones que provocan
violencia , discriminación o sometimientos de diversos grupos sociales.
Seguramente te preguntarás por qué trabajar estos temas. Las respuestas pueden ser muchas,
por eso te invitamos a reflexionar para ir descubriéndolas a lo largo del módulo.
Etapa 1: Género y diversidad. En esta etapa analizaremos las construcciones sociales, cul-
turales e históricas del género. Asimismo, abordaremos la naturalización de las situaciones de
desigualdad y discriminación en relación a la diversidad.
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Como proyectos de acción sociocomunitarios te proponemos dos opciones:
Proyecto 1: Organización y realización de un taller de debate referido a la problemática
de género con la participación de vecinos, abordando una temática a elección en rela-
ción a este módulo.
Proyecto 2: Realización de material gráfico con información referida a las problemáticas
de género (números de teléfono de atención a la víctima, comisaría de la mujer, centros
de salud, tribunales, entre otros).
Entendemos que la sexualidad no se limita al aspecto biológico, sino que incluye las maneras
con las que expresamos nuestro sentir.
Todos nacemos con un sexo biológico determinado; esto genera mandatos que se nos impo-
nen desde antes del nacimiento, como por ejemplo la ropa que usamos, los colores, los jugue-
tes, hasta los comportamientos. Por ejemplo, si vamos a visitar al hospital a un bebé recién
nacido, podemos observar carteles en
“Lo que está en juego en la diferencia es cómo se
las puertas donde se indica con colo-
asume al otro, al diferente, al extraño: a la mujer
res si el recién nacido es niña (rosa) o
en primer término pero también al que tiene una
pigmentación cutánea más clara u oscura, al que niño (celeste). Esta elección de colores
es más grande o más pequeño, para de ahí llegar para un sexo u otro es, sin embargo,
a otro tipo de diferencias: al que tiene una cultura una construcción social, forma parte de
diferente o una religión distinta u otro deseo sexual
representaciones que se han construi-
o una postura política divergente*”
(Lamas, 1994, p.56). do sobre lo femenino y lo masculino,
una construcción de género.
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ponsabilidades y las identidades de los hombres
en relación con las mujeres y viceversa) constitu-
portarse y se expresa como mandatos de lo
yen un principio organizativo fundamental de las que “debería ser” un hombre o una mujer;
sociedades [...] Los géneros se valoran de formas moldea las relaciones y las normativiza, las
diferentes, de ahí que sus oportunidades y opcio- naturaliza. ¿Pero que significa naturalizar?
nes sean desiguales. Las relaciones de género
Muchas veces las representaciones se vuel-
expresan relaciones de poder distintas según el
ven convencionales para todos nosotros y,
nivel social.”
en general, no son cuestionadas (por ejem-
(Savage Rodríguez, 2010, p.71).
plo, los colores).
En este sentido, las relaciones que establecemos en tanto sujetos sociales son complejas y
múltiples. Muchas de ellas pueden convertirse en situaciones de violencia, discriminación,
opresión o sometimiento. Por esta razón te proponemos analizar y desnaturalizar* las
construcciones sociales e históricas acerca del género.
La sexualidad, el sexo y el género son aspectos constitutivos de los sujetos pero no sig-
nifican lo mismo:
• El sexo responde a la dimensión biológica y se reconoce por los órganos genitales internos
y externos.
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¿Sabías que…?
En el año 2012 se sanciona en nuestro país la Ley Nº26743 de Identidad de Género que
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en su Artículo 2º establece lo siguiente:
“Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del
género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con
el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal
del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función
corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole,
siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones
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de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”.
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estudiantes de los diferentes
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En la Provincia de Santa Fe, mediante la Resolución N°2529/13 se garantiza a todos los
T I V I D A D niveles y modalidades del sistema educativo, menores o ma-
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su escolaridad.
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pañol de esa obra y verán que está escrita en lenguaje machista. Las muje-
res norteamericanas me hicieron comprender que yo había sido deformado
en la ideología machista. (Freire, 2004, p.25).
En este relato Paulo Freire intenta dar cuenta de las relaciones de poder que se expresan a
través del lenguaje.
¿Podés reconocer palabras que expresen connotaciones diferentes según se las utilicen en
masculino o femenino?
Reconocer esas connotaciones diferentes nos invita a reflexionar sobre algunos mandatos so-
ciales* que indican un “deber ser” en tanto hombre y un “deber ser” en tanto mujer y se cons-
tituyen así los estereotipos de género.
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Allí se definían como una representación social simplificada e injustificada de grupos sociales o
étnicos. Los estereotipos se forman a partir de prejuicios de algunos grupos sociales para des-
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legitimar a otros. Estos prejuicios se generan desde una ideología (forma de entender y percibir
el mundo) que responde a los intereses de una clase dominante.
A veces parece difícil escapar del “deber ser” que nos impone la sociedad como mandatos de
género. A partir de estos mandatos el ser hombre implica fortaleza y ser mujer, fragilidad.
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ACTIVIDAD N° 1: INTRODUCIÉNDONOS EN LA PROBLEMÁTICA
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Hasta aquí hemos estudiado sobre algunos conceptos importantes para comprender diver-
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proponemos que compartas una breve reflexión personal al respecto. Te dejamos algunas
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blemente genera desigualdades entre mujeres y hombres. En el siguiente gráfico se representa
la tasa de empleo femenino según al sector que corresponde:
Como se puede observar, los empleos ocupados mayormente por mujeres son los desempeña-
dos en hogares, en lugares destinados a la enseñanza o a la salud humana.
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ACTIVIDAD N° 2: EMPLEOS E
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Luego de observar el gráfico titulado “Personas ocupadas por rama de actividad, según sexo.
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Gran Rosario. Tercer trimestre de 2015”, te invitamos a resolver las siguientes consignas:
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1) a) Observá atentamente el gráfico y estimá -indicá aproximadamente- los porcentajes
correspondientes a las mujeres ocupadas para cada rama de actividad:
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• Construcción: 3 % (aproximadamente) ← ejemplo
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continúa...
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• Comercio: _______%
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• Act. Profesionales, científicas y técnicas: _______%
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• Administración pública y defensa: _______%
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• Otras Í A Dact. T I de servicios: _______%
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• Enseñanza: _______%
b) ¿Qué ramas de actividad presentan mayores porcentajes de mujeres que de varones? ¿Por
qué pensás que algunos trabajos se asocian mayormente a mujeres y otros, a los varones?
Podés ayudarte con un diccionario de inglés-español, por ejemplo, el que encontrás a tra-
vés del siguiente link: [Link]
b) Relacioná cada uno de estos trabajos con una de las ramas de actividad del ítem 1.
continúa...
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Realizá esta tarea en un documento de texto (podés usar Word, Open Office, Libre Office o
M TF M Documentos de Google Drive). Agregale una portada o encabezado con tus datos (Apellido
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de texto (usando seleccionar, copiar y pegar) para tenerla más a mano e incluso disponer
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de ella aunqueD I D Á C no tengas conexión a internet. Una vez que finalices, guardá el archivo y
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6. MÁSCARAS
Te invitamos a leer el relato “La Autoridad” extraído del libro Mujeres de Eduardo Galeano.
Así era la vida entre los indios onas y los yaganes, en la Tierra del Fuego, hasta
que un día los hombres mataron a todas las mujeres y se pusieron las máscaras
que las mujeres habían inventado para darles terror.
Solamente las niñas recién nacidas se salvaron del exterminio. Mientras ellas
crecían, los asesinos les decían y les repetían que servir a los hombres era su
destino. Ellas lo creyeron. También lo creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas.
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Este relato nos lleva a reflexionar acerca de los vínculos entre hombres y mujeres en los inicios de
la sociedad. Allí se pone de manifiesto el poder que ejercen unos sobre otros. El poder, entonces,
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no es propio de las mujeres ni de los hombres, simplemente se trata de algo simbólico. No es na-
tural que el hombre sea quien ejerza el poder sometiendo a la mujer, ni viceversa. En este sentido,
en la sociedad patriarcal el poder que poseen los hombres es una construcción social y cultural
fruto de un conjunto de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores de cada cultura.
ganice un grupo oprima y someta de poder en todos los aspectos de la vida cotidiana: las
a otro?, ¿debería el género, el ori- relaciones familiares, la política, los medios de comu-
gen étnico o el dinero determinar nicación y el trabajo, entre otros. Esto significa que el
las relaciones de poder? poder está en todas partes.
7. ELLAS LO CREYERON
Retomemos el relato de Eduardo Galeano desde un sentido metafórico*. En él podemos ob-
servar el paso de una sociedad matriarcal a una patriarcal. Galeano juega, en un primer mo-
mento, con las inversiones de roles que tradicionalmente se han atribuído a las mujeres y a
los hombres en nuestra sociedad, para luego posicionar al hombre por encima de las mujeres:
solamente las niñas recién nacidas se salvaron del exterminio. Mientras ellas crecían, los asesi-
nos les decían y repetían que servir a los hombres era su destino. Ellas lo creyeron. También lo
creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas. A partir de esta lectura reflexionemos: ¿qué significa
una sociedad patriarcal?, ¿cómo se construye la autoridad?
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instituciones básicas de este orden social. En las sociedades patriarcales, se coloca a la mujer
en una posición subordinada y dependiente del hombre.
Si bien el patriarcado posee características particulares en cada cultura, en general, en las so-
ciedades -organizadas bajo esta tradición- existe una falta de autonomía ya que no acceden al
mundo del trabajo remunerado. En muchos países, a pesar de la igualdad jurídica-legal de las mu-
jeres siguen existiendo numerosos casos de violencia y escaso respeto de los derechos sexuales
y reproductivos de las mujeres. Estas situaciones, se relacionan con la violencia de género, que
analizaremos con mayor profundidad en la Etapa 2 de este Módulo.
Éste gráfico muestra que el 63% de las mujeres considera la discriminación como un problema
social de alta importancia, mientras que, entre los varones, ese porcentaje baja al 50%.
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En las décadas del 20 y del 30, muchos antropólogos creían que los comportamientos de las
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mujeres y de los hombres no eran una construcción social sino que provenían de su sexo bio-
lógico. En este contexto, una antropóloga estadounidense, Margaret Mead, decidió cuestionar
estas ideas investigando qué sucedía en otras culturas muy diferentes a la occidental. Viajó,
entonces, a Samoa para investigar las diferentes tribus que allí habitaban.
Los pueblos del mundo tienen diferentes formas de vivir la sexualidad. Te invitamos a leer el
siguiente artículo, en el que encontrarás algunas costumbres, rituales y mandatos de género,
muy diferentes a los que se viven en la sociedad occidental.
En las Islas Trobiand (un archipiélago de atolones de coral localizados al oriente de la costa de la
isla de Nueva Guinea), el padre no llega a conocer a su hijo hasta pasadas las seis semanas, en las
que la madre está recogida en la choza. A partir de entonces, él se ocupará del pequeño tanto como
de la madre, pero nunca será reconocida su paternidad. El parentesco sigue únicamente la línea
materna; de ella depende la adscripción al grupo familiar y la sucesión de los bienes y propiedades.
[Link]
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8. CUERPOS
Como venimos analizando en esta etapa, el género desde la concepción binaria se ha basado en
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las diferencias establecidas a partir del sexo y en las construcciones socio-históricas en torno al
ser hombre y ser mujer; pero el género y el sexo biológico no son lo mismo.
Desde el punto de vista biológico, sabemos que la reproducción en los seres vivos es una ca-
racterística que los califica como tales y, que además, asegura la continuidad de una especie.
A diferencia de otras funciones, como la alimentación y la respiración, la reproducción no es una
función vital. Un sujeto puede no reproducirse a lo largo de su vida y no por eso dejará de vivir o
considerarse un ser vivo. Pero es conveniente que empecemos a reflexionar sobre el concepto
de sistema genital, diferenciándolo del sistema reproductor. El primero puede o no cumplir
con la función de reproducción, pero sí participa en la construcción de la sexualidad. Sin em-
bargo, ésta no sólo se vincula con la genitalidad. Para la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2016), la sexualidad humana abarca tanto las relaciones sexuales como el erotismo,
la intimidad y el placer. La sexualidad es experimentada y expresada a través de pensamientos,
acciones, deseos y fantasías.
Los sistemas genitales son los encargados de garantizar la reproducción humana, aunque la
reproducción no es su única función. Sus estructuras internas y externas están compuestas,
en cada caso, por:
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9. LA FUNCIÓN REPRODUCTIVA
Esta construcción de lo femenino y masculino a partir de la función reproductiva generó repre-
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sentaciones sociales que aún hoy, a pesar de las luchas por la igualdad y el reconocimiento de
derechos, siguen vigentes. Las ideas sobre cómo debe ser la mujer y cómo el varón se cristali-
zan en estereotipos y roles. Como mencionamos, se ha asociado a la mujer con el rol materno,
destinada a la atención familiar y a las labores hogareñas, tal como se evidencia en esta popular
canción infantil “Arroz con leche”:
Esta canción, que a través del juego ha sido cantada por muchas generaciones, representa al
estereotipo de la mujer ideal. Aparecen naturalizadas las tareas de madre y esposa.
Las diferencias biológicas entre hombres y mujeres son propias de toda especie animal, mien-
tras que lo genérico es propio de una construcción socio-histórica. Los hombres y mujeres tene-
mos funciones, derechos y necesidades comunes, pero somos diferentes, porque cada sujeto
se constituye como único e irrepetible. En cuanto a las diferencias corporales, los caracteres*
o características sexuales primarias (que se determinan desde el momento de la concepción
o fecundación) definen el sexo biológico.
Desde la infancia varones y mujeres casi no tenemos diferencias corporales, excepto los órga-
nos sexuales. A partir de la pubertad, entre los 11 y 13 años de edad, los cuerpos comienzan
a adoptar características más notorias entre ambos sexos, llamadas caracteres sexuales se-
cundarios. Unos órganos* llamados glándulas* producen hormonas*, que son sustancias
químicas que dirigen los cambios para la transformación de los cuerpos infantiles en cuerpos
adultos. Las principales hormonas sexuales son la testosterona en los varones, y los estrógenos
y progesterona en la mujeres. Estas hormonas marcan una serie de cambios corporales inter-
nos y externos que determinan el comienzo del periodo fértil en los sujetos.
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Otro de los cambios que ocurren durante la pubertad por influencia de las hormonas sexuales
es la formación de las células sexuales o gametos, un tipo particular de células que intervie-
nen en la reproducción: los espermatozoides en los varones y los óvulos en las mujeres.
Pero… ¿Cuál es el origen de las células?, ¿de dónde provienen?, ¿cómo se conformaron?,
¿tenemos las mismas células que al nacer?
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células. Su importancia reside en que en ella están todas las instrucciones e información para
dirigir y gobernar el funcionamiento de los organismos vivos. El ADN* dentro del núcleo de las
células se organiza en cromosomas*. La especie
humana posee un total 46 cromosomas que se
pueden representar en 23 pares de cromosomas
y se los divide en 22 pares, que son cromosomas
somáticos o autosomas y que dirigen las funciones
de las células de todo el cuerpo (soma=cuerpo) y
en 1 par 23 que administra y organiza a todas las
características y funciones sexuales.
Estos cromosomas de los cuales depende el sexo biológico reciben el nombre de cromosomas
sexuales. En el caso de la mujer, el par 23 se presenta como XX; y en el varón, como XY.
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Se pueden dar excepciones, que desencadenan enfermedades ligadas a los cromosomas se-
xuales y alteran la cantidad normal de cromosomas en el ser humano. Esas enfermedades son:
Síndrome de Klinefelter, Síndrome de Turner y Síndrome de superhombre, entre otras.
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Los pitagóricos* asignaban sexo a los números naturales. Los pares son femeninos y los impares
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masculinos, salvo el 1 al que se lo consideraba asexuado* y el generador de todos los números.
Siguiendo esta construcción de los pitagóricos acerca de la sexualidad numérica, ¿se habrá te-
nido en cuenta los cromosomas XY?
Si sumamos dos números pares (femeninos), ¿el resultado es un número femenino?, ¿qué pasa
si sumamos un número par con un impar?, ¿y si sumamos dos números impares?
Podríamos analizar también qué sucede con la suma de dos números pares y uno impar o con la
suma de un par con dos impares, para comparar los resultados con el síndrome de Klinefelter.
Asimismo, sería interesante establecer qué pasaría si, en lugar de sumar, multiplicamos.
Por ejemplo, hagamos la suma entre diferentes números femeninos para conjeturar* sobre su
resultado: 2 + 6 = 8 (femenino); 14+38 = 52 (femenino) ; 12 + 12 = 24 (femenino)
Para analizar si esta conjetura es cierta, más allá de los ejemplos, tomemos dos de ellos cua-
lesquiera. Como se trata de números pares (múltiplos de 2), los podemos expresar a cada uno
como la multiplicación entre 2 y un número entero cualquiera:
Por ejemplo, 8 es par porque puede escribirse como 2.4; 76 es par porque podemos escribirlo
como 2.38.
Sumemos ambos números: 2.n + 2.m = 2. (n+m) hemos usado aquí la propiedad distributiva de
la multiplicación en la suma, para sacar factor común 2, y entonces… ¡el resultado es 2 por un
número entero! (pues n+m es la suma de dos números naturales y esta operación es cerrada en
ese conjunto, es decir, la suma de dos números enteros es siempre un número entero).
Podemos concluir, entonces, que siempre que sumemos dos números femeninos el resulta-
do será femenino ¡Igual que con los cromosomas!
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Te invitamos a que analices las demás opciones mencionadas anteriormente, para identificar si
los números pares e impares, según el sexo que les asignaron los pitagóricos, siguen la misma
regla que los cromosomas XY, al sumarlos o al multiplicarlos.
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Como ayuda te dejamos el modo de representar en su forma general los números impares:
Dijimos que un número entero par cualquiera lo podemos representar como 2.n, donde n es un nú-
mero entero. Como todo número impar es el siguiente a uno par, podemos representarlo como 2.n+1.
Por ejemplo: Si le damos a n el valor 11, tenemos 2.11= 22 (par) y 2.11 +1 = 23 (Impar)
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ACTIVIDAD N° 3: ¿HOMBRE O MUJER?
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1) La siguiente imagen muestra los cromosomas de una célula de un individuo. Este or-
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denamiento según la cantidad, forma y tamaño constituye lo que se denomina cariotipo.
Para facilitar su observación en el microscopio, se utilizan colorantes especiales para te-
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ñirlos y para poder, así, distinguirlos.
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continúa...
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c- ¿Podrías decir qué tipo de sexo cromosómico se representa en la imagen? ¿Por qué?
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d- Realiza un breve texto en el que articules los siguientes conceptos: sexualidad, sexo
WW biológico, sexo cromosómico y género.
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ÍA CT DIDÁ
2) Analizar si la designación de sexo para los números, según los pitagóricos sigue o no,
en la suma, las mismas reglas que los cromosomas XY y explicar por qué.
Si te interesa dar certeza a tus conjeturas te invitamos a validarlas y demostrarlas usando le-
tras para representar los números que vas a sumar, como se presenta en el texto de las clases.
Realizá esta tarea en un documento de texto (podés usar Word, Open Office, Libre Office o
Documentos de Google Drive). Agregale una portada o encabezado con tus datos (Apellido
y Nombre y Aula), la fecha de entrega y los correspondientes al módulo, (etapa, número y
nombre de la actividad). Es importante que también copies la consigna en tu documento de
texto (usando seleccionar, copiar y pegar) para tenerla más a mano e incluso disponer de ella
aunque no tengas conexión a internet. Una vez que finalices, guardá el archivo y nombralo
TuApellido_TuNombre_¿Hombre o mujer? (por ejemplo, Perez_Juan_¿Hombre o mujer?)
para luego subirlo al espacio de entrega de tareas Actividad N°3: ¿Hombre o mujer?.
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11. DIFERENCIAS
Entre las diferencias genéricas, se
Para ampliar lo que venimos M T
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ha instalado culturalmente un este- trabajando, te invitamos a leer el texto
reotipo de mujer con un cuerpo per- Dos sexos, aquí hay dos sexos
En módulos anteriores estudiaste diferentes tipos de gráficos estadísticos y también cómo or-
ganizar en tablas los datos obtenidos de una investigación. Te interiorizaste sobre los diferen-
tes modos de recolección de datos, entre ellos la encuesta.
Probablemente este gráfico del INADI sobre los tipos de discriminación sufridos por las mujeres
se haya obtenido a partir de una encuesta... ¿Cómo habrá sido el diseño de esa encuesta? ¿Qué
preguntas la habrán conformado? ¿Qué tipo de variables se analizaron? Te recomendamos que
repases los textos “Introducción a la Estadística” y “Problemas con porcentajes”, que trabaja-
mos durante el Módulo 1.
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Aunque no sabemos cuántas mujeres fueron entrevistadas, una vez obtenidos los datos tal vez
fueron organizados en tablas. Una organización posible sería esta:
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Frecuencia Porcentual (F%) Frecuencia Relativa (Fr) Frecuencia Absoluta (Fa)
Tipo de
F% = Fr . 100 Fr = Fa/Total de mujeres discriminación
encuestadas
Nivel Socio-
19
económico
39 Estética
12. IDENTIDADES
La familia se ha ido construyendo y ha adquirido sus características históricamente al igual que
cualquier otra institución. Tradicionalmente los roles de la mujer y del hombre, dentro de la
familia, eran muy estrictos. Volvamos sobre la letra del “Arroz con leche”:
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con una señorita de San Nicolás
que sepa tejer, que sepa bordar,
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que sepa abrir la puerta para ir a jugar.
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Los mandatos de géneros que se ven reflejados en el “Arroz con leche” si-
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guen siendo fuertes e imponiendo sus estereotipos. Sin embargo, hay infini-
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Te invitamos
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ÍA DID Á CT ahora a leer el cuento El marica, del escritor argentino
Abelardo Castillo, a partir del cual podremos seguir pensando
el machismo* y los mandatos de género.
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En el cuento se nos presenta un ritual de iniciación que se debía cumplir para que los niños
se hicieran “hombres”. La primera relación sexual, el “debutar”, no debía suceder con la mujer
G
amada, ya que esta debía preservar su “pureza” hasta el matrimonio; la iniciación se realizaba
comúnmente con una prostituta. Los muchachos muchas veces eran arrastrados por sus pro-
pios familiares a este acto para probar su hombría.
En el caso del cuento, la iniciación sexual se realiza de manera grupal y es una forma de mostrar
la propia masculinidad ante los pares. La identidad sexual de los niños pareciera juzgarse en
este único acto, pero tanto César como Abelardo desisten de hacerlo. En este acto de rechazo
frente al ritual que la sociedad les impone, los personajes encuentran la posibilidad de defender
su propia diferencia: hay más de una forma de ser hombre, ser hombre no es sinónimo de ser
bruto, rudo ni tampoco es sinónimo de heterosexual.
Las actitudes machistas oprimen tanto a hombres como a mujeres: no sólo imponen el lugar
que debe ocupar la mujer, como en el “Arroz con leche”, sino también el lugar que debe ocu-
par el hombre. Estos mandatos nos afectan a todos porque se instalan en nuestros modos de
pensar, estructuran nuestras acciones, y muchas veces generan sufrimiento y angustia en los
sujetos que no se encuentran cómodos con estas formas de ser y estar. Como podemos ver, el
machismo no es una disputa de hombres contra mujeres sino que nos afecta a todos, aunque es
cierto que las mujeres han soportado la peor parte porque les correspondió un lugar inferior y
sumiso*, el de oprimidas.
Es importante destacar que en las actitudes machistas, al igual que en todas las situaciones de
opresión, el oprimido (en este caso la mujer) también es responsable de naturalizar o reprodu-
cir dichas actitudes. Por ejemplo, cuando en un hogar la madre reparte las tareas domésticas
entre las hijas, desvinculando de esto a los varones, o inclusive cuando acata sin cuestionarse
aquellos roles sociales que mencionamos anteriormente. De todas maneras, no es fácil salir de
los lugares de opresión, por eso entendemos que es tarea de toda la sociedad desnaturalizar
estas situaciones y transformarlas.
Retomando los personajes del cuento “El marica”, no se sabe si estos dos personajes son homo-
sexuales, quizá en ese momento ni ellos lo sepan, ya que la orientación sexual de un sujeto per-
manece en construcción durante toda la adolescencia y no puede definirse desde un único acto.
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Cada sujeto tiene derecho a adoptar su propia identidad sexual (temática que estudiaremos con
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mayor profundidad en la Etapa 3), amparado en las leyes. A partir de la Ley 26743 de Identidad
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de Género, cualquier sujeto puede solicitar la rectificación de su acta de nacimiento,
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ÍA DID Á CT
apellido en su partida de nacimiento).
En un principio la homosexualidad fue tomada como una enfermedad, pero, como observamos
anteriormente, es una construcción subjetiva sexual que marca identidad en el sujeto. Tal es así
que la OMS la eliminó de la lista de enfermedades y problemas de salud, pero esta encuesta rea-
lizada por el INADI (2013) arroja resultados que aún preocupan:
Cuadro 2.10: Nivel de acuerdo con frase “Si mi hijja/o fuera homosexual,
debería llevarlo a un profesional de la salud” (según región)
Nivel de Media
NEA Pampeana Cuyo NOA AMBA Patagonia
acuerdo nacional
Acuerdo 38,70 % 29,40 % 31,50 % 36,00 % 18,70 % 22,80 % 27,00 %
Ni acuerdo ni
9,30 % 6,80 % 10,60 % 9,00 % 9,60 % 7,70 % 8,60 %
desacuerdo
Desacuerdo 45,90 % 60,20 % 54,10 % 49,20 % 66,40 % 63,90 % 59,50 %
No sabe /
6,10 % 3,70 % 3,90 % 5,80 % 5/40 % 5,60 % 4,90 %
No contesta
Total 100,00 % 100,00 % 100,00 % 100,00 % 100,00 % 100,00 % 100,00 %
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pidos, implican procesos lentos. El lugar de sumisión en que se había colocado tradicionalmente
a la mujer se fue transformando como producto de las reivindicaciones de colectivos sociales,
que han marcado y producido cambios culturales profundos, como por ejemplo las mujeres y
su rol en la sociedad.
En la actualidad siguen vigentes prácticas culturales, estereotipos y mandatos sociales que mar-
caron la construcción de lo “femenino” sobre la base de una imagen de mujer que debe poseer
C A
determinados atributos como la fragilidad, la hermosura, la ansiedad por casarse; que se con-
trapone a la imagen de lo “masculino”: la fortaleza, la fuerza, el hombre como proveedor de la
familia. Frases tan comunes como “los hombres no lloran”, “las rubias son huecas”,
son propias de estereotipo que circulan en la sociedad y se
anticipan a determinar a los sujetos con características que M T
no son reales.
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Por ejemplo, los chistes que hacen referencia a las mujeres giran en torno a su inteligencia,
a las tareas del hogar y su relación con el matrimonio, veamos ejemplos:
G
• ¿Cómo encontrarías a la mujer más tonta del mundo? Al azar.
• ¿Cuándo subirá la mujer a la luna? Cuando la tenga que barrer.
• ¿Qué le pasa a la mujer cuando pierde el 99 por ciento de su inteligencia? Se queda viuda.
• ¿Qué diferencia hay entre una mujer y un globo? Que el globo tiende a subir y la mujer sube
a tender.
Aunque parezcan inofensivos, este tipo de chistes conllevan una actitud discriminatoria hacia el
género femenino y lo posicionan en un lugar inferior con respecto a los hombres.
Los refranes son dichos populares, que expresan sentencias y afirmaciones. La mayoría de no-
sotros hemos escuchado o repetido algunos de ellos: “al que madruga, Dios lo ayuda”, “a buen
entendedor, pocas palabras”, “a lo hecho, pecho”, “a la vejez, viruela”. Pero en muchos casos
también en los refranes pueden existir sentencias o afirmaciones referidas a las mujeres y con
connotaciones despectivas. Ana maría Shua explica que las mujeres pueden aparecer, ya sea en
los refranes como en el conocimiento popular, como una inteligencia peligrosa, malas (encar-
nadas en figuras de madrastras y brujas), engañosa, mentirosa o también tontas.
Toda forma de discriminación viola los principios de la igualdad de derechos y del respeto de la
dignidad humana. Según lo establecido en el artículo 1 de la “Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer”, la expresión “discriminación contra la
mujer” denotará toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto
o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, indepen-
dientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los dere-
chos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural
y civil o en cualquier otra esfera.
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populares conocemos los “cuentos de hadas”. Historias como “La cenicienta”, “La bella y la
bestia” o “La bella durmiente”, que circulan en el mercado a través de diferentes productos
G
como películas, dibujos animados, juegos, han pasado de generación en generación y han
determinado las representaciones sobre lo femenino y lo masculino.
Ana María Shua (2005), señala que los cuentos populares han sido transmitidos de manera oral
como modelos y antimodelos de comportamiento. Los cuentos de hadas asociaron la feminidad
a lo pasivo, a la debilidad y desborde emocional; las protagonistas suelen ser tranquilas y se
limitan a sufrir desventuras hasta que son rescatadas por un hombre. Las mujeres fuertes y
C
para hacer daño. A AC
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activas, suelen ser representadas como brujas y madrastras malvadas, utilizando sus poderes
S
TIVID A D
M TF M
TA R I O
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GU I
que Íse
A D I Dencuentra
ÁC
T
en la sección Material Complementario
de la Plataforma Educativa.
Como toda la narrativa oral, no podemos conocer el origen del cuento de “La bella durmiente”,
ni tampoco la “versión original” ya que cada narrador le ha dado una impronta diferente, surgien-
do así innumerables versiones. Se estima que surgió en la Edad Media (si-
glos V a XV), cuando los cuentos de hadas eran una forma de entretener
y enseñar no sólo a los niños sino a toda la sociedad. La versión
que acabás de leer forma parte de la colec-
ción de cuentos tradicionales de los hermanos
Grimm, que en el siglo XIX se dedicaron a reco-
pilar aquellos cuentos tradicionales que desde
la Edad Media circularon de boca en boca.
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Ahora analicemos en profundidad este cuento: no sabemos mucho sobre la protagonista, sólo
que posee los dones que las hadas le han otorgado, es decir, los que todo modelo de mujer de-
G
bía tener: belleza, riqueza y virtud. Tampoco nuestra princesa hace demasiado, la única acción
que realiza es pincharse el dedo. Sin embargo, esta única acción es simbólica: las princesas no
deben acercarse a las tareas domésticas. Éstas son para mujeres de estamentos más bajos,
como castigo por realizar una tarea indebida, la princesa queda atrapada en el más profundo
sueño y descansa como un trofeo a la espera de su príncipe. En este cuento, la mujer modelo
cumple un rol pasivo mientras que el hombre modelo cumple el rol activo. Sin embargo, en
muchos cuentos tradicionales nos encontramos con valerosas heroínas, algunas travestidas
como caballeros para eludir los fuertes mandatos sociales y cumplir con su cometido. Otras, en
cambio, sí se mostraban como mujeres fuertes y capaces -como la princesa Krimilda del Cantar
de los Nibelungos- pero sólo mientras se mantuvieran vírgenes ya que la prueba que debía pasar
el príncipe que quisiera conquistarlas, era vencerlas y dominarlas.
Los cuentos tradicionales, por lo general, tienen una estructura muy sencilla: se presenta un
problema, un héroe lo resuelve y finalmente es recompensado. En la mayor parte de estas his-
torias, mientras que un hombre cumple el papel de héroe, la mujer es su “recompensa”. Estas
historias deben ser analizadas en un momento histórico, ya que en ellas podemos ver las for-
mas de pensar de una sociedad muy distinta a la nuestra. El problema surge cuando los produc-
tos de la industria cultural (películas infantiles, juguetes, caricaturas) utilizan sus argumentos
para reproducir estereotipos de género que aún están instalados en nuestra sociedad.
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G
Con el fervor y el desdén
sin ver que sois la ocasión
tenéis condición igual,
de lo mismo que culpáis.
quejándoos, si os tratan mal,
Si con ansia sin igual burlándoos, si os quieren bien.
solicitáis su desdén
Opinión ninguna gana,
¿por qué queréis que obren bien
pues la que más se recata
si las incitáis al mal?
si no os admite, es ingrata,
Combatís su resistencia y si os admite, es liviana.
y luego con gravedad
Siempre tan necios andáis
decís que fue liviandad
que con desigual nivel
lo que hizo la diligencia.
a una culpáis por cruel
(...) y a la otra por fácil culpáis.
(...)
Sor Juana dedicó su vida al estudio, la lectura y la escritura; desde su adolescencia tenía en
claro que quería dedicar su vida a esas tres cosas. Como no le interesaba el matrimonio, se vio
obligada por ser mujer a entrar en una orden religiosa. Era la única opción que tenía si quería
seguir dedicándose a su labor intelectual. Fue criticada y atacada por parte de la sociedad e,
incluso, fue investigada y amenazada por los grupos religiosos que integraban la Inquisición*.
Por esta razón, en sus últimos años de vida se vio obligada a abandonar la escritura y a arre-
pentirse de sus elecciones. Dominada por la culpa, los últimos tres años de su vida se dedicó
exclusivamente a las labores religiosas, como cualquier otra monja. En el libro del convento
donde residía dejó una firma que rezaba: “Yo, la peor del mundo”.
¡Hagamos un viaje en el tiempo! El siguiente poema que vas a leer fue escrito en el siglo XX
por la famosa poeta argentina Alfonsina Storni. Al igual que Sor Juana, Alfonsina también fue
criticada y juzgada por la sociedad por no amoldarse a los mandatos de género de su época:
entabló una relación con un hombre casado, fue madre soltera, participó activamente de un
nuevo movimiento en la Argentina, el feminismo, y sobre todo fue unas de las primeras escrito-
ras exitosas en un ambiente dominado por los hombres.
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Tú me quieres alba,
me quieres de espumas, Huye hacia los bosques,
G
me quieres de nácar. vete a la montaña;
Que sea azucena límpiate la boca;
sobre todas, casta. vive en las cabañas;
De perfume tenue. toca con las manos
Corola cerrada. la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
Ni un rayo de luna con raíz amarga;
filtrádome haya. bebe de las rocas;
Ni una margarita duerme sobre escarcha;
se diga mi hermana. renueva tejidos
Tú me quieres nívea, con salitre y agua;
tú me quieres blanca, habla con los pájaros
tú me quieres alba. y llévate el alba.
(...) Y cuando las carnes
te sean tornadas,
Tú que el esqueleto y cuando hayas puesto
conservas intacto en ellas el alma
no sé todavía que por las alcobas
por cuáles milagros, se quedó enredada,
me pretendes blanca entonces, buen hombre,
(Dios te lo perdone), preténdeme blanca,
me pretendes casta preténdeme nívea,
(Dios te lo perdone), preténdeme casta.
¡me pretendes alba!
Tres siglos separan a estos dos poemas pero el reclamo es el mismo. Ambos denuncian que
el hombre pretende que la mujer sea según los deseos de él. Es decir que, para satisfacerlo,
ella debe ser como él quiere. En el poema de Storni el mandato machista es claro, la pretende
a la mujer: pura, blanca, nívea* y casta (virgen) es decir, ella debe renunciar a sus placeres
para convertirse en objeto del hombre. En el poema de Sor Juana se va más allá y se denuncia
cómo es imposible obedecer al mandato machista porque el hombre siempre va a encontrar la
excusa para juzgar a la mujer: si no admite al hombre, “es ingrata”; y si lo admite, “es liviana”.
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tural que lleva muchos siglos de his-
toria. En la época de Sor Juana una
mujer no podía dedicarse libremente
a lo que quería y vivía restringida a los
deseos de los hombres. Muchos siglos
después, más cercano a nosotros, Al-
fonsina Storni experimenta vivencias
similares a las de Sor Juana.
Estas pretensiones de los hombres hacia las mujeres, muchas veces se traducen en relaciones
de poder en las que el varón las ve como un objeto de su propiedad, desencadenando episodios
de violencia de género. En la Etapa 2 profundizaremos sobre este tema.
C A AC
A ✓
ACTIVIDAD N° 4: DESNATURALICEMOS ESTEREOTIPOS
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TIVID A D
En los últimos apartados de esta etapa estudiamos cómo los mandatos y estereotipos de
M TF M
TA R I O
género han estado presentes a lo largo del tiempo. Estos se han transmitido de generación
MA
EN
TE
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en generación C O M P a través de de diversas formas, por ejemplo mediante frases, chistes, cuentos.
IA L L E
EP GD G
En esta oportunidad, te invitamos a compartir en este foro un estereotipo o un mandato
WW social queG identifiques presente en tu comunidad. Explicá cómo afecta a los sujetos y por
CA
TIUÍA
DIDÁC
qué podrías cuestionar su veracidad. Por ejemplo: “Los hombres no lloran”, es un este-
reotipo y mandato social que no tiene por qué ser cierto. Los hombres sí lloran, son sen-
sibles y pueden expresar sus emociones.
Recordá: los estereotipos y mandatos pueden estar presentes en frases, cuentos, imáge-
nes, poemas, etc.
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ETAPA
17. RESUMIENDO
A lo largo de esta etapa, estudiamos las diferencias entre sexo, sexualidad y género, reflexiona-
G
mos sobre cómo las construcciones sociales, culturales e históricas naturalizan situaciones de
desigualdad y discriminación. Analizamos cómo cada cultura simboliza de manera diferente la
concepción de hombre y mujer. Además, establece roles, normas y expectativas sociales sobre
las conductas y formas de ser que deben tener los sujetos en sociedad.
C A A ✓
Te esperamos en la Etapa 2, en la que abordaremos cómo estas construcciones de la subjetivi-
dad, se traducen
AC
T I V I D A D muchas veces en situaciones de violencia que afectan a toda la sociedad.
E
S
M TF TRABAJO
M FINAL DE LA ETAPA 1: DATOS DE MI BARRIO
TA R I O
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WW EP GD G
1) a- Realizá una encuesta a 20 mujeres de tu comunidad, preguntándoles acerca de:
CA
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CT
¿Qué tipo de discriminación sufriste con mayor frecuencia?
ÍA DID Á
• Nivel socioeconómico
• Ser mujer
• Estética
• Otros
2) Compará con los datos del INADI 2013, del apartado “Diferencias” y respondé:
continúa...
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ETAPA
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TA R I O
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ría contar?, ¿por qué?
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b- ElaboráÍA Ddos
IDÁC
o tres preguntas abiertas, referidas a las problemáticas de género que
trabajamos en esta etapa, que te puedan servir para recolectarla.
4) Mencioná el título y autor de algún cuento o canción en el que creas que se pone de
manifiesto alguna de las problemáticas trabajadas en esta etapa y explicá brevemente tu
elección, señalando de qué problemática se trata.
¿Con cuál de las categorías de discriminación que aparecen en las tablas la asociarías?,
¿por qué?
Realizá esta tarea en un documento de texto (podés usar Word, Open Office, Libre Office o
Documentos de Google Drive).
Agregale una portada o encabezado con tus datos (Apellido y Nombre y Aula), la fecha de
entrega y los correspondientes al módulo, (etapa, número y nombre de la actividad); sería
conveniente que también copies la consigna en tu documento de texto (usando seleccio-
nar, copiar y pegar) para tenerla más a mano e incluso disponer de ella aunque no tengas
conexión a internet. Una vez que finalices, guardá el archivo en tu computadora o tomale
una fotografía a tu trabajo, nombralo TuApellido_TuNombre_Trabajo Final 1 (por ejemplo,
Perez_Juan_Trabajo Final 1) para luego subirlo al espacio de entrega de tareas Trabajo
Final de la Etapa 1: Datos de mi barrio.
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18. GLOSARIO
ADN: Ácido desoxirribonucleico. Molécula portadora de la información genética que se encuen-
G
tra en el núcleo de las células de todos los organismos vivos. El ADN tiene la función de guardar
toda la información necesaria para la vida: las instrucciones que determinan la forma y carac-
terísticas anatómicas de un organismo y sus funciones. Fue descubierto a partir de los estudios
de genética realizados desde finales del siglo XIX aunque su mayor conocimiento se produjo con
las investigaciones de James Watson y Francis Crick en 1953.
Biomolécula: Moléculas que constituyen a los seres vivos, son el fundamento de la vida y
cumplen funciones imprescindibles para los organismos. Están formadas principalmente por
átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y, en menor medida, fósforo y azufre. Las
biomoléculas pueden agruparse en cuatro grandes grupos: proteínas, carbohidratos, lípidos y
ácidos nucleicos.
Caracteres sexuales: Rasgos anatómicos y fisiológicos que diferencian los a los dos sexos de la
especie humana (macho y hembra). Existen dos tipos de caracteres sexuales: los caracteres se-
xuales primarios que son los sistemas genitales propios de cada sexo y los caracteres sexuales
secundarios que son las características que permiten diferenciar al hombre y la mujer pero que
no se relacionan directamente con el sistema genital, como por ejemplo: la voz más grave en
hombres, el crecimiento de vello corporal en distintas zonas del cuerpo, el desarrollo de las ma-
mas, las diferencias en la estructura muscular, etc. Los seres humanos nacemos con caracteres
sexuales primarios definidos, en cambio, los caracteres sexuales secundarios se desarrollan a
partir de la pubertad.
Cromosomas: Estructura de ADN condensado que se encuentra en el núcleo de las células. Las
diferentes especies de seres vivos tienen diferentes números de cromosomas.
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Desnaturalizar: aquí el término se utiliza para dar cuenta de la acción mostrar o poner en
evidencia situaciones de desigualdad, injusticia u opresión que, como se nos presentan como
G
cotidianas, creemos que son “naturales” o normales, pero que, al contrario, son producto del
devenir histórico y social.
Devenir: es un concepto relacionado al tiempo y el cambio, se utiliza para señalar que nada es
estático, sino cambiante. Por ejemplo, “el devenir histórico” hace referencia a los procesos de
cambios, tanto políticos, económico, sociales, etc. que se producen a lo largo del tiempo; devenir
en sujetos sociales significa que se tienen presentes los cambios que se van produciendo en ellos.
Divergente: este término se utiliza para señalar diferencias en ideas o posturas en relación que
se diferencia de otra, es decir, que no está de acuerdo con algo.
Glándula: órgano cuya función es producir una secreción que puede verterse a través de la piel
o de las mucosas, como las glándulas salivales y sudoríparas, o al torrente sanguíneo, como por
ejemplo, ovarios y testículos.
Grupos sociales minoritarios: como su mismo nombre lo indica, este término hace referencia
a grupos de personas que difieren del resto, de la mayoría, porque cuentan con una serie de
características diferentes tales como pueden ser la raza, la etnia, la religión, la condición sexual
o incluso el idioma.
Heteronormativa: régimen social y cultural que impone que la heterosexualidad sea la única
sexualidad “normal”, natural y aceptada, y en consecuencia: la persecución y la marginación de
las personas no heterosexuales.
Hormonas: producto de secreción de ciertas glándulas que, transportado por el sistema circula-
torio que regula la actividad de otros órganos o sistemas de órganos. Son mensajeros químicos.
Inquisición: se conoce como Santa Inquisición a las instituciones creadas por la Iglesia Cató-
lica dedicadas a perseguir y castigar a través de diversos métodos, entre ellos la tortura y la
muerte, a los herejes, es decir, a aquellos que no actuaban o pensaban conforme a los preceptos
de la Iglesia. Las prácticas de la Inquisición existieron desde el siglo XII, en la Edad Media, y se
mantuvieron activas hasta el siglo XVII.
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Invisibilizar: se entiende aquí como un mecanismo que consiste en ocultar u omitir ciertos
grupos sociales o sus manifestaciones culturales y sus prácticas.
G
Machismo: conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el
género femenino, en donde el hombre se siente en condición de superioridad con respecto a la
mujer.
Mandatos sociales: Forma de ser o actuar que la sociedad impone a los sujetos.
Órgano: Conjunto de tejidos agrupados en una misma estructura, para cumplir funciones espe-
cíficas, por ejemplo corazón, testículos, ovarios, pulmones, etc.
Pitagóricos: Movimiento filosófico fundado por Pitágoras (filósofo y matemático griego) quien
contribuyó de manera significativa en el avance de la matemática, la geometría y la aritmética.
Sentido literal: el sentido literal es el primer significado, el significado exacto de las palabras de
un texto. Por ejemplo: el sentido literal de “ponerse las pilas” es colocarse a sí mismo unas pilas.
Sociedad occidental: Occidente además de referirse al punto cardinal oeste, se usa para de-
nominar a una zona del mundo (los países occidentales o mundo occidental) y a una cultura o
conjunto de culturas (cultura occidental) y una civilización (civilización occidental). A grandes
rasgos, puede afirmarse que la cultura occidental se caracteriza por pertenecer a la religión
monoteísta y manejarse por la lógica del Estado capitalista, aunque hay excepciones como Ja-
pón que pertenece al grupo de los países Orientales.
Unicelular: organismos conformados por una sola célula. Los seres unicelulares representan
la inmensa mayoría de los seres vivos que habitan en el planeta Tierra; en número sobrepasan
con mucho al conjunto de organismos pluricelulares.
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19. BIBLIOGRAFÍA
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G
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