Intrusos en la Ventana: Teatro en Casa
Intrusos en la Ventana: Teatro en Casa
Irene Vasco
Intrusos en la ventana
Escrito por Irene Vasco
Dirección Artística
Juan Felipe Rozo y Juanita Delgado
Música
Javier Ojeda
Voz
Francisco Martí
Ilustraciones
Alejandra Vélez - “Amarilla Verdelimón”
Producción
Metrónoma
Diseño editorial
Jaime Alberto Moreno
Juan Felipe Rozo
Juanita Delgado
Bienvenidos sean todos y todas a Teatro para hacer en Casa, una colección de
textos creados por maravillosos dramaturgos y creadores colombianos para
ser hechos por ustedes y en compañía de las personas que tienen cerca.
Queridos amigos:
Soy Irene Vasco, escritora colombiana. Suelo divertirme inventando cuentos para niños y jóvenes. En esta
oportunidad, quiero invitar a las familias a crear una obra a muchas manos.
El juego es así:
Ustedes, en cada hogar, la enriquecerán como más les guste. Los adultos, serán quienes preparen
la producción y dirijan. Los niños, participarán como actores, cantores, bailarines, magos y hasta
fantasmas. Entre todos, escribirán nuevos conjuros en un libro mágico, que se transformará a medida
que los montajes se multipliquen.
En Intrusos en la ventana, actúan cuatro personajes, además del Fantasma, quien narra la historia.
Partiendo de este guión, cada familia podrá convertir al fantasma en una bruja, en un duende, en un
monstruo o en cualquier otro intruso personal, incluyendo esos miedos reales como el primer día de
colegio, la pérdida de una mascota o la pelea con el mejor amigo. Cuando invitamos a los miedos a
jugar, logramos que estos se porten mejor.
Si en sus casas no viven los mismos personajes de mi guión, no importa. Es posible que no haya un
niño y una niña, una mamá y un papá, mucho menos intrusos. Pero, como en el teatro todo se vale,
una misma persona puede hacer varias voces, puede cambiar de disfraz, puede volverse un personaje
niño o adulto. Hasta las mascotas y los muñecos pueden hacer parte de esta obra.
Ustedes, padres, abuelos, tíos, amigos, serán los productores y directores. Ustedes, niños, serán los
grandes protagonistas. Para que no se pierdan por el camino, les doy algunas pistas de montaje antes
de empezar.
1. El libro mágico
La primera parte de esta obra, es armar y leer el libro mágico Intrusos en la ventana. Digo
mágico, porque, a diferencia de otros libros, ustedes serán coautores, ya lo verán. Es mágico
también, porque se va transformando a la medida de la imaginación de cada familia. Las manos
maravillosas de Alejandra Vélez pintaron la cubierta, la contracubierta y las páginas interiores para
que ustedes las llenen con sus intrusos personales, talismanes para la buena suerte, conjuros para
cantar y ahuyentar cada miedo. Mis más frecuentes intrusos son los fantasmas, así que partí de
uno de ellos para esta primera versión de una historia que se convertirá en muchas otras.
2. El poderoso conjuro
Así como Alejandra creó unas bellas imágenes para el libro, el fantástico artista Javier Ojeda
compuso la música para un poderoso conjuro “ahuyentamiedos”, interpretado por Francisco Martí.
Así que recomiendo que todos en casa se lo aprendan y lo canten cada vez que estén asustados...
y cuando no estén asustados también. Pronto, los vecinos y los amigos se contagiarán y habrá un
gran coro de ahuyentadores de intrusos por toda la ciudad.
Para tener la canción a la mano, es necesario descargar el audio y reproducirlo cuando aparezca
este ícono.
Cuando los intrusos de sus ventanas se transformen en otros miedos, el conjuro debe cambiar
igualmente. Para ello, Javier les ha dejado la pista de la canción, así ustedes podrán componer sus
propias palabras y cantarlas con la misma orquesta.
Una vez terminen de armar el libro, de leer en familia el guion y de ensayar la canción para ahuyentar
intrusos, será hora de decidir cómo van a realizar el montaje.
• Hacer títeres con medias viejas o bolsas de papel. Usando lanas, botones, cintas, retazos,
papel cometa o lo que encuentren a la mano, deben vestirlos, peinarlos, adornarlos. No
olviden que todos los personajes, menos el fantasma, están en piyama.
• Hacer sombras chinas, recortando siluetas, usando las manos o algunos juguetes. Basta con
poner una fuente de luz frente a una pared, y ya está. La función puede empezar.
• Tomar los muñecos, grandes o pequeños, de los niños, disfrazarlos con piyamas, y hacer
que actúen en pequeñas escenografías hechas con bloques de armar, sábanas, cocinitas de
juguete, etc.
• Simplemente, que toda la familia se ponga la piyama, ojalá con algunos elementos fuera de
lo común, como gorros de dormir con borlas, camisetas brillantes, pelucas. Ya disfrazados,
actuarán en una habitación llena de cobijas, cojines y una ventana. El fantasma, claro, no se
pone ninguna piyama.
4. El guion
A continuación, encontrarán el libreto de la pieza teatral. Ya les dije que esta es mi manera de
contar la historia. Ustedes pueden hacer las variaciones que prefieran, en especial sustituyendo al
fantasma por otros intrusos.
A medida que se sucedan los diálogos, verán unos recuadros con indicaciones de las acciones
a seguir. Como ven, en esta obra, todos somos directores, escritores, compositores y hasta
ilustradores, si quieren intervenir el libro con imágenes propias.
¿Están listos para empezar? Vamos, pues. Como lo primero es lo primero, sugiero que se aprendan la
canción ahuyentamiedos antes que nada.
Gotas de lluvia
Shuuuuuuuuu shuuuuuuuu shuuuuuuuuu
Aguas del mar
Shaaaaaaaaa shaaaaaaaaa shaaaaaaaaa
Brisas del cerro
Shuuuuuuuu shuuuuuuuuu shuuuuuuuuu
Fantomas, fantimas
Silencio por aquí
Fantimas, fantomas
Déjanos dormir
PERSONAJES
· FANTASMA NARRADOR
· LUANA
· ANTONIO
· PAPÁ
· MAMÁ
LIBRETO
FANTASMA Érase una vez... ¡YO! Este fantasma que aquí no ven, porque los
fantasmas somos muy tímidos. Nos gustan las noches para mirar las estrellas con
tranquilidad. Cuando los humanos están dormidos, disfrutamos de un poco de paz.
¡Ellos hacen tanto ruido! De solo recordar lo que sucedió un domingo, se me ponen
los átomos de punta. ¡Fue espantoso, aterrador, escalofriante! Quiero contarles mi
historia, solo para que sepan lo difícil que es ser fantasma en estos tiempos.
FANTASMA Todo comenzó una noche muy oscura, sin luna, la mejor para ver
lluvia de estrellas. Me acomodé aquí mismo, en este borde de la ventana, sin
molestar, porque así soy yo, un buen fantasma, amable y admirador de la belleza.
Bueno, vuelvo a la historia. Esa noche, cuando Venus y Mercurio se alineaban, de
repente… Ay, no, de solo recordarlo… En fin, vean ustedes mismos lo que sucedió. Así
entenderán por qué vivo tan molesto con estos vecinos humanos.
LUANA Mamá, no te vayas. ¡Mamita!!!! Hay un fantasma en mi cuarto. Hay un fantasma que
me quiere comer.
Luana se sienta de un solo golpe, mientras grita a todo pulmón. Antonio también se
sienta, despacio, con cara muy disgustada. Mamá entra en piyama con los pelos de
punta, prendiendo la luz. Bosteza sin parar.
FANTASMA ¡Se dan cuenta! ¿Escucharon lo que dijeron esos humanos? ¡Que no
existo, que no existo!!!!!! ¿Qué se creen? ¿Que son los únicos en el mundo? Aquí estoy,
existiendo como cualquier fantasma.
ANTONIO Luana, no grites. Los fantasmas no te pueden comer porque son de aire. Las
manos son de aire, la boca es de aire. No se puede comer así.
LUANA Mamina, dile a Antonio que no me moleste. No te vayas. No me dejes con ese
fantasma que me quiere comer.
MAMÁ Ay, nena. Antonio tiene razón. Los fantasmas solo pueden comer pasteles de viento.
A este fantasma le voy a preparar un buen plato para el desayuno.
ANTONIO Yo también quiero pasteles, pero rellenos de papita con carne. Hummmm.
MAMÁ Tranquila, nena. Espera lo llamo por teléfono: 0000 – Hum, contestó el buzón. 0000 –
Está repicando, ojalá conteste el señor fantasma.
Mamá hace de cuenta que habla con un teléfono inexistente. Mueve las manos, hace
gestos de silencio para que la dejen hablar.
MAMÁ Aló, señor fantasma. ¿Cómo está? Disculpe si lo molesto. Le ruego que deje dormir
a los niños. Es que usted está muy ruidoso esta noche. Haga silencio, por favor. Mire, en la
mesa le voy a dejar un buen plato de pasteles de viento para el desayuno. Sí señor, gracias.
Buenas noches.
Mamá bosteza cada vez más fuerte, intentando que Luana vuelva a su cama. Hace de
cuenta que prepara los pasteles con las dos manos.
FANTASMA ¿Que los dejara dormir? Yo lo que quería era que todos se durmieran
para mirar las estrellas. ¿Y qué fue eso de llamarme por teléfono? ¿Acaso soy tan
anticuado? Ha debido mandarme un mensaje mental.
LUANA ¿Qué te dijo, mamá? ¿Tú crees que esos pasteles le van a gustar al fantasma? A mí me
parece que son horribles.
FANTASMA Esa niña estaba tan ruidosa, que se me ocurrió cantarle “Duérmete,
niña, duérmete ya, o viene el fantasma y te atrapará”, pero no me salía la voz de lo
disgustado que estaba. Así que me quedé muy quieto, en mi bordecito de la ventana.
MAMÁ Ya, niños. Es muy tarde para tanta pelea. Tengo mucho sueño. Cierren los ojos antes
de que yo me duerma aquí parada. Bueno, mejor me quedo con ustedes un rato. Tranquilos,
yo los acompaño.
Mamá y los niños se duermen en la misma habitación. Ella se ha hecho una cama con
cojines, almohadones y cobijas en el suelo. El lugar comienza a parecer un campamento.
Antonio se sienta de un solo golpe, mientras grita a todo pulmón. Luana también se
sienta, despacio, con cara muy disgustada.
PAPÁ ¡Otra vez, niños! No puedo más del sueño. ¡Dejen dormir, por favor! No hay ningún
fantasma en la ventana.
ANTONIO Sí, oye. Ahí está. Oyeeeeeeeee. Grita muy duro. Me quiere comer…
PAPÁ Tranquilo, Antonio. Nadie te va a comer. A ver, niños, vamos a pedirle al fantasma que
se vaya a su casa.
LUANA Sí, fantasma, vete donde tu mamá y tu papá. Aquí no te queremos. Desaparece.
PAPÁ A ver, niños, vamos a hacer un hechizo para ahuyentar fantasmas. ¿Dónde está el
libro de magia? ¿Dónde lo guardé? A ver, a ver... Ah, aquí está. Magia para convertir los
espaguetis en lombrices. No, esa no. Hechizo para atrapar musarañas. No, ese no. Conjuro
para descubrir un secreto. No, no, ¿En qué página está el hechizo para ahuyentar fantasmas?
Ah, por fin, páginas 7 y 8.
Papá busca el libro Intrusos en la ventana. Lee, pasa páginas, hasta que encuentra lo
que busca.
LUANA Sí, un hechizo. Como si fuéramos magos. Me gusta. Sí, papá. Vamos a ahuyentar al
fantasma para que no nos moleste nunca más.
Papá organiza un lugar en el centro de la habitación. Toma algún juguete de los niños,
como una espada, una varita mágica, un bate, y dirige las acciones como si fuera un
conductor de orquesta. Mamá, que también está en la habitación, se voltea, se tapa la
cabeza con la almohada y sigue durmiendo a pesar del ruido.
Los niños exploran la casa, llevando y trayendo elementos para el hechizo. Antonio y
Luana echan mil y un objetos cotidianos a la olla, repitiendo las siguientes palabras:
Una vez la olla está llena de objetos, se hace “click” en la canción descargada y papá,
Luana y Antonio, danzan alrededor de la olla mientras cantan el conjuro y hacen gestos
mágicos.
Gotas de lluvia
Ruidos de la noche
Silencio, fantasma
Ni la olleta ni el cuchillo.
El cilantro y el romero
Fantomas, fantimas
Fantimas, fantomas
Déjanos dormir
PAPÁ Ya está, niños. Ya se fue el fantasma. Los voy a acompañar un rato, aquí, al lado de
mamá. A dormir. Shuuuuuuuu.
Todos quedan tan cansados, que se duermen en los cojines de la habitación de los niños,
que, definitivamente, ya es un campamento.
FANTASMA ¡Cuánto me hicieron sufrir con ese ruido tan espantoso! ¿Por fin se
fueron a dormir? Hummmm. Como yo ya no soportaba tanta alharaca, decidí irme a
la ventana del vecino. Allí me acomodé de nuevo, feliz porque podría ver las últimas
estrellitas. La noche era hermosa, apacible. Eso sí, de lejos me enteré del final de esta
triste historia. ¿Quieren saber lo que pasó? Ya lo verán.
PAPÁ Hum, ahora lo que quiero encontrar en ese libro mágico es un sortilegio para que los
platos se laven solos. Lo necesito con urgencia.
Mamá despierta en ese momento y se levanta y pone cara de horror al pasar la vista por
toda la habitación.
MAMÁ ¿Qué pasó? ¿Y qué es todo este desorden, me pueden decir por favor?
ANTONIO Es un hechizo para que el fantasma nos deje dormir. Por lo visto no le gustó,
porque sigue en la ventana.
LUANA Tranquila, mamá. Mejor te enseño la canción para que el fantasma no te asuste a ti.
Gotas de lluvia
Uyyyyy, un fantasma.
Vete fantasma.
Déjanos dormir.
Mamáaaaaaaaaa….
¡Está en la ventana!
MAMÁ Con este desorden, cómo no van a llegar los fantasmas. Bueno, vamos a ver. Voy a abrir un
poquito la ventana.
ANTONIO Ya te dije que los fantasmas son de aire y no te pueden comer. No seas miedosa.
LUANA Más miedoso eres tú, que nos despertaste hace rato.
MAMÁ ¡Ayyyyyyy, qué belleza! Es lo más bonito que he visto en mi vida. Además, es de buena
suerte.
PAPÁ Bueno, por favor dinos quién es ese fantasma tan bonito que estás viendo.
Papá mira a mamá con ojos de súplica. Sigue medio escondido, más asustado que los niños.
ANTONIO ¿Cómo se te ocurre, niña? Si los entras a la casa, se mueren. No se pueden tocar
para que la mamá pájaro no se ponga brava.
PAPÁ Antonio tiene razón. No se puede tocar un nido de pajaritos recién nacidos. Podrían
morirse. Y mamá también tiene razón: es de muy buena suerte que unos pájaros aniden en
una casa. ¡Bienvenidos a nuestra ventana, pajaritos!
MAMÁ Bueno, ya sabemos que no hay ningún fantasma. ¿Podemos dormir? Mañana tienen
que organizar todo este desorden.
PAPÁ Yo estaba tan acomodado en estos cojines que mejor sigo durmiendo aquí. Será
divertido levantarnos mañana todos juntos en este campamento.
MAMÁ Shuuuuuuuuu. Uf, por fin se durmieron. ¡Casi que no! Ahora sí, a descansar hasta
mañana, después de tantas emociones. Buenas noches.
Luana se sienta de un solo golpe, mientras grita a todo pulmón. Antonio también se
sienta, despacio, con cara muy disgustada.
FIN
Intrusos en la ventana – Irene Vasco
19
¡Hasta la próxima!
Se fue el fantasma. Acaba de aparecer una bruja en la ventana. Ustedes pueden convertirla en duende,
monstruo, dragón, o en el intruso que prefieran. Los temores se multiplican, al igual que los conjuros para
ahuyentarlos.
Como no sé cuáles son sus intrusos más frecuentes, desde este momento, ustedes serán los autores de
sus propias canciones. Para ello, Alejandra Vélez, dibujó las páginas del libro que armaron al principio de
esta aventura teatral. ¿Se acuerdan? Ahora, falta llenarlo de la siguiente manera:
En la primera página, cuentan quién es el intruso del día, le inventan un corto perfil y
el regalo que le quieren ofrecer. Yo, por ejemplo, quise que el fantasma disfrutara unos
deliciosos pasteles de viento preparados por la mamá.
Por último, cerrarán el libro con la contracubierta y amarraran las páginas para que no
se despeguen. A mí me gusta hacerlo con lanas de colores para insertar fácilmente nuevas
páginas.
Después de habernos divertido tanto leyendo, montando la obra, cantando, escribiendo un libro, me
despido por hoy. Me encantaría que me mandaran videos con todas las maravillosas creaciones que
surgirán en cada casa, en cada familia.
Por último, quiero contarles que este encuentro fue porque Juanita Delgado y Juan Felipe Rozo me
invitaron a la fiesta TEATRO PARA HACER EN CASA. Quiero agradecerles, no solo por acogerme en el
proyecto, sino por acompañarme con sus sabios consejos en la preparación de esta obra que ya es de
ustedes. Gracias, también, al Teatro Colón y a María Juliana, directora de Metrónoma, pues su apoyo
ha sido inapreciable.
A partir de este momento, me siento en mi ventana a esperar la llegada de los intrusos creados
por ustedes.
Nota legal
Esta Cartilla es producida por el Teatro Colón de Bogotá quien es el titular de todos sus derechos.
Sin embargo, El Teatro Colón autoriza el uso de las obras, contenidos y materiales dramatúrgicos, musicales e
ilustrados del proyecto ‘Teatro para hacer en casa’ para:
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crédito de manera adecuada a los autores y al Teatro Colón.