Esteban Sanchez de Tagle
Esteban Sanchez de Tagle
POR UN REGIMIENTO,
~EL REGIMEN
POLITICA YSOCIEDAD: LA FORMACION DEL REGIMIENTO DE DRAGONES DE LA REINA
EN SAN MIGUEL EL GRANDE 1774.
129
COLECCION CIENTIFICA
HISTORIA SOCIAL
MEXICO 1982
-2>JJV;9'-' //3-.,i;>,c-J',?
- • /':)J-?
'
18579
INTRODUCCION 7
E I Problema
El Cabildo Municipal y el E¡é[Link]
La Carona
E I Ayuntamiento
Propósitos
Ejecutores de las Reformas
La Fuerza Militar ontes de la Reforma
Formación del Ejército en Nueva Espai'la
La Milicia y el Ayuntamiento
La Carparativización del Ejército
CONCLUSION 79
APENDICE Y NOTAS 83
5
INTRODUCCION
los que Espafta conformó el brazo fuerte de su ejérctto colon;al. Hay que afladlr
nla. Al paso del tlempo, el regimiento y sus jefes jugaron además un papel relevo_!!
te sus estructuras.
trar, no es el del reglmlento por sl'mlsmo, slno en tanto lnstrumento polrt:co que se
queda intacto. Nos lnteres6 antes que nada desentraflar de los datos mlsmos la rela-
ción que ahora vemos tan directa, tan lnmediata entre la lnstancla po(:-t:ca por un
éste no podrra ser sl no preámbulo al trabajo que requerirl'a un momento tan complejo
8
Este trabajo lo desorroll' en el Seminario de Historia Urbana de la
Direcci6n de Estudios Hist6ricos del INAH, que dirige el doctor Enrique Florescano;
ahr recibr el apoyo y la colaboroci6n que me permitieron realizar, en todos sus par-
mo y la paciencia con que aportaron siempre sus crilícas y sugerencias, pero muy pa.!_
9
El Problema
o grupo dominante que impone una relaci6n desigual y que, por lo tanto, requiere
uno milicia casi espontánea para protecd6n de sus fronteras y puertos, su ejército
cada de una manera hasta ahora no explicada sotisfoctoriomente. Sabemos sT, que
fueron las instituciones desde las cuales se ejerci6 el control pall'lico. La manera
son alin aspectos casi por completo desconocidos. Por lo tanto, sin desdeñar el pa-
pel de la Iglesia, que sobemos fue en este sentido fundamental, sus peculiariades
rebasan con mucho el tema de nuestro trabajo y 6nicamente diremos, de manera muy
general, que jugaba su papel como legitimador ideoldgico de las relaciones sociale:,.
11
otro momento de nuestro tema. Vamos a intentar esbozar su trayectoria porque co-
la Nueva Espano.
12
El Cabildo Municipal y el Ejl5rcito
este momento histórico, cuando hablamos de ciudades bien podemos hacer abstrac-
al cabildo,
las ciudades; la rivalidad entre ellos surgió cuando se trató de ocupar los sitios del
cabildo.
gltima de la autoridad real, fue empuñada p<>r los representantes del rey o por quie-
nes tuvieran la fuen:a suficiente para apoderarse de ella, .En un principio fuerOn "!:!.
13
fue posible conquistar, con el derecho a veto, un sitio en el cabildo y de esta ma-
nera poner coto al ilimitado poder de los conquistadores, Esta pelilica imperial,
dicho sea Je pasO, parece ser secular, concede privilegios inmensos a quienes se
se sistematiza la venta de cargos públicos que son así recuperados por el peder lo-
cal a quién no volver6 a discutirsele sino hasta la épeca de las reformas de los bor-
A,J', la ciudad, que no deja de ser "el albergue del peder para
(3)
el dominio del campo" es también, la plataforma desde donde se articula y riv':!_
colonial.
1764, un arlo antes de que Gálvez el visitardor español, diera comienzo al momento
colonia, habría de ser el nuevo instrumento de dominio polrtico. Ante ella, el ca-
mente en todos los niveles a la estructura social de. la Nueva Espai'la. No representó
linicamente el brazo armado del poder político, sino la reaparición del grupo en dis-
tendencia; y más importante aún, una nueva jurisdicción que afectó a la mayorfa de
15
IIITITUTO NA/;IOIIIIIL DE lllttTROfialOGIII I HISTOIIM
BIILIO'l'ICA "0110200 T BEIIIA"
D!m. DI INVISTIGACIONES WISTORICAS
Resulta a primera vista, desde esta perspectivo, un contrasentido
encontrarnos que en la regi6n sin duda mós "criolla" de la Nueva España, el Ba¡ro,
un grupo de profundas raíces localés y de ancestral rivalidad al poder de la Corona,
da, ver a la Corono otorgar todos los fueros y preeminencias de los militares ol tradl
16
Capitulo 1
flujo continuo de este met61ico desde donde lo hubiera en la colonia hasta las arcas
reales.
el proceso histórico de éstas podr6 ser cabalmente comprendido sólo cuando se consi-
relación colonial.
17
es decir, a una mayor extracción de excedentes corresponda necesariamente una
ma menos automática,
yor rigor desde Felipe 11 (1556-1598) ha$1'a 1620 y a partir de las Reformas Borb6ni -
recursos tal, que la dejaron literalmente agotada. Stn embargo, fue a partir de
esos das momentos -esto es lo que intentamos demo$1'rar-que la colonia vio la posi-
duda, al menos en los casos que mencionamos, si"ntoma de debilitamiento del Estado
pudiera encontrarlos, sino que en su angu$1'ia por localizarlos termln6 por parcelar
su propia soberanra.
ca tiscal, termin6 en un deterioro del poder efectivo del rey en sus colonias, Esto
18
El Ayuntamiento
Corona ejerció el dominio sobre sus pcsesiones, En este trabajo vamos a concen-
nía e¡;pañola, nuestro objetivo, fue organizado en buena parte para restablecer la
I
pérdida que en términos de dominio efectivo había sufrido la Corona en el siglo
que sufrid el Estado e¡;panol con la venta y cesión de los instrumentos del peder al
i nterés Ioca 1•
persos por todo el tenitoño, es donde este velado propdsito del ejército causó may~
res estragos. Una visión rápida de su histoña mostrar6 quiz6 m6s claramente el pa-
ciones, fue la manero de responder de la Corono, por una parte, y de los conquista
dores y colonos por otra, a los inmensos problemas del encuentro con el Nuevo Mu::
do. El control de conquistadores y colonos, or/' como el dominio de la pcbladón
19
instituciones que el conflicto campo-ciudad habra generado en Europa Occidental,
la reconquista peninsular y para librar su propia batalla contra los grandes sel'lores,
el aislamiento por las distancias con otros lugares y con las cabezas gobernadoras".
(6)
la di stand a con el V Tejo Mundo daba a los $\'lbditos de Espal'la en Am&rica, oblig6
a los cabildos.
dencia de 6sta a consclidar poderes rivales, aut6nomos, que hacran peligrar su Sobe
ranl"a,
do con los medios de produccldn que otorgaba a los particulares, que dejara para i'
20
precisOs al crecimiento de los intereses particulares.
nllmfoo como palmeo. Fue ásta la ónica manera de evitar o contrarrestar la ten-
ron del cabildo de las ciudodes lo que legitimaba su pader p0lmco y cons01idoba el
econllmico.
los puestos de control efectivo, la Corona lanzll su ofenstva contra el padeño eco-
n6mico gestado con la conquista. Desde esos sitios, la Corona padra negociar efe~
derte social.
maquinaria burocr6tica que par esas fechas comenzll a estructurarse, tendran a limi-
21
Por su reciente experiencia en la recon::¡uista, los reyes espa~
les conocran bien el arsenal que las instituciones urbanas representaban en la lucha
contra los sellores de la tierra, Pronto los ayuntamientos urbanos, que tan i ndepen-
dtentemente habran venido actuando, vieron aparecer en las sillas de los cabildos
cidad de vetar los acuerdos tomodos por los cabildos, Los poderosas encomenderos
y con::¡ui stadores, hasta entonces apoderados de los cabi Idos, vieron que esta medi-
da se sumoba a las muchas que terminaron por minar los fundamentos de su poderl'o,
teresas populares que limitaran la formoctdn de sel'iorl'os de corte feudal. Por ejem-
Carlos V (1517-1556) y Felipe 11, tuva que, ya con este último, comenzar a variar
~ a la Corona da comienzo a una po11tica que poco a p0co ird entregando los si-
tios de avanzada, los sitios desde los cuales Espol'ia ejerora el dominio en la
22
colonia, a los grupas l0cales. La argustiosa sihJación imperial que obligaba a la
Evidenciando m6s y m6s su debilidad, terminó par ser incapaz de opanerse al inte-
rés rival en la colonia. Con la venta de los cargos públicos, la Corona quiebra su
polltica imperial,
valió a los vecinos de los centros urbanos la lucha valiente cuando la hubo, par~
fender sus intereses y la legitimidad de sus ciudades o villas si "el Estado espol'iol,
casi al borde de la bancarrota, vendia cado vez m6s los puestos públicos reduc:ien-
(9)
do al propio tiempo los emolumentos de sus representontes" Algunos casos, sin
bra sido confirmada por el rey (de hecho, esos titulas casi nunca se
(10)
confirmaban en Madrid".
23
En Córdoba, la comunidad y la legitimidad de sus instituciones
son impugnadas desde afuera. lvlás significativo resulta el caso en que estos podero
sos intereses regionales se apoderan de las institución urbana desde dentro, es decir
del aparato de poder formal y, asumiendo el poder polrtico que este instrumental au
to, que la Corona provocó al vender los cargos del cabildo concediéndolos a perpe-
tuidad, los intereses logran la legitimidad del poder polllico que requerían: la Co~
na cede el instrumento.
en esto villa, los propietarios, poco a poco, se apoderaron de todos los cargos munl
cipales e hicieron un uso tan exclusivo de los recursos de la villa, que aún "los co!!
ventas no tenfan agua ni siquiera 'para sus cocinas',•• Los acaparadores eran dos
ta. Paralela a la crisis española y como agravante de ésta, Nuev,J España vi vio en
esta ilpoca una verdadera catástrofe demogr6fica. Cot6strofe que afectó principal-
invasión y conquisto, vivió ademós de la pugna entre los grupos de poder generados
y consolidados, por una parte, y la polrtica imperial de la Corona por la otra, una
24
crisis que impidid su reprocluccidn como tal, como síitema econdmfco dominarte.
estos momentos fueron Por completo diversas. La fuerza de trabafo era un recurso
que, p0r su cardcter mds auidnomo habra permanecido marginal cobrd vigor y rear-
rioro fue puesto en venta. Con ello los nuevos grup0s accedieron al control de las
discordia.
ra vio con la llegada de los grandes terratenientes, la garantla aunque con otros
cabtldo y de las tierros de los vecinos y a(in de las comunales, estas famllias de
Ayuntamiento y jamds corroborados par el virrey y par tanto sin validez: alguna, to-
das sus tierras hasta verse reducido a los lrmites de su propio caser'/b, habitado ah~
ro solamente par los tributarios de las haciendas.,. "los habitantes de esta pequefla
25
villa habran dejado de elegir autoridades municipales. San Felipe no tenla ya ca-
bildo, y con este motivo (est6n) usurpadas sus tierras, términos y ejidos par los du!_
los mismos canales de la villa 'de tal modo que los vecinos no tienen' donde hacer
(12)
sus labranzas y apacertar sus ganados' ••• "
po por usas opuestos. ,Mientras la Corona fue capaz de respaldar su pall'tica dura,
mente, la Corona fortaleció adn m6s los intereses que pretend!'a manipular y cedi6,
a cambio de recursos inmediatas, no s61o los privilegios que intert6 recuperar sino
el instrumental palftico con que pensaba lograrlo. Con los cargos del Ayuntamien-
to, los intereses locales acced!'an (de igual manera que a fueros eclesidsticos a tra-
dada su condlcidn de opanentes del sistema que interesaba a Espai'la, se les negaba.
al paderos0 grupo de los encomenderos, en buena parte, como resultado de los gol-
(13)
pes propinados par la palftica real • Producto de la misma polr'tica fue el ooci
26
del comere i o explotados por los Alcaldes Mayores.
gó a 6quel la la capacidad de definir los términos en que habrt'a que llevarse a cabo
ma de control p0lhico, Los intereses locales buscar6n, otra vez, ap0derane del ~
a partlr de 1620, la Nueva Espal'la comen:z:6 a sentir la ausencia de las tirantes rie!;_
das que controlaba la Corona. E$h:I roeva situación le permitid, naturalmente, que
en fonna creciente los excedentes generados ¡,or los colonos quedaran para sati sfa-
cer sus propias necesidades. Desde esta ~ a hasta 1760, la colonia dibujó sus
(16)
Según Simpson padña incluso "demostrarse que M&xico era
destacar es que los peligros de liberación definitiva, a,;' como los renovados atract!.
Vos de una colonia madura y enriquecida, hicieron a Espal'la mirar con nuevos ojos
Al'IOs habra dejado a Espal'la, adem6s de la derrota, hundida en una precaria situa-
rra muy lejos de haber quedado satisfechos pese a la toma de La Habana, Pretender
29
mas Objetivo que extraer de donde fuera posible, y hasta l mposible, dl nero para
José del Campillo habra compuesto su famoso Nuevo Sistema de Gobierno Económi-
(17)
copara la América , cuyo atractivo estribaba en ofrecer una sencilla compai:g
ción de losabu:lantesfrutos que parses conio Francia e IF9laterra extratan de sus co-
lonias, con los mermados ingresos que Espai'la lograba de sus inmensas posesfones.
·-" :·~ De esta manera, las propcsiciones llustradas de reforma cobraren repentino sentido
realizaclón de esto que parecra ser una solución a la crll-lca sltuaclón Imperial.
recTan ahora a los ojos de los borbones, torpes e lnoperantes. Avldos de cuentas
dra permit, rse que llevaran m6s la autonomra que éstas habTan alcanzado.
Como vimos, a lo largo del siglo XVII las colonias -Nueva Es-
crisis interna del antigua sistema sei'lorial, la habTa orillado a desarrellar nuevas fo_i:
30
tal fonna que "la recesión espal'lola signlf!có el crecimiento amerlcano"(ls).
riquezas enviadas a Espai'ia ••• SignlfTcó que las colonlas se apropiaban más de su
Poder local "que para 1700 la Nueva Espai'ia estaba ya firmemente en las manos de
un amplio sistema de intereses familiares cuyo peso no pudieron destruir los servido-
(20)
res de la corona borbónica medio siglo más tarde" • Quienes llevaban a cabo
· las furci ones de control que la Corona les habTa delegado, realizaban una jugosa
gruPos, habTan tejido toda una intrincada red de intereses y privilegios en las regi~
nes con una dependencia tan solo formal para la Corona. Eran ellos qulenes se lle-
vaban la parte de león en la explotación de la colonia y era pues contra ellos que
mente: la Iglesia, los comerciantes del monoPolio de C6diz y los poderosos de las
ancestral y pQdero,a estructura, mantentan el estado de co¡as que les era evldente-
Era necesario crear mecanismos, fincar instituciones nuevas que, recapturando los
la metrópoli lo que acaparaban los intereses loca les, Podría pensarse en una reco-
ser mínimo; para esto, lo Corona pretendió que los locales sufragaran, en buena me-
dida, lo sangría que habrían de sufrir. En este sentido las nuevos instituciones no
eran tales, sino uno reorganización de las ya existentes, pero procuR:indo los hilos
esta forma la colonia seguiría pagando los gastos de odministroción aunque se le "!
del poder poli'tico de maneR:i que las "nuevos" instituciones funcionaran apoyados
en las precedentes, e impidiesen a los grupos de arraigo loco I el acceso a los nue-
quienes puediera confiar ampliamente la Corono, Esta lealtad s61o podría lograrse
32
impidiendo los lazos de familia o de facción que ataban hasta entonces en el Nue-
les había delegado. Al respecto Brading señala que "mientras los primeros reyes de
la dinastía borbónica ascendieron liberalmente o los criollos a todos los cargos del
gobierno colonial, salvo los de virrey y obispo, los ilustrados ministros de Carlos
funcionarios españoles poro ocupar los puestos clave fue así uno político obligodo.
fue el instrumento paro poner coto y negociar el poder político con los intereses
pañola amenazada por Inglaterra con uno declaración de guerra. Desde tiempo
33
atrás, ésta codiciaba las posesiones e!fX!i'lolas en América y aprovecharia la menor
der sus posesiones y éstas urgían la protección. "M6s de dos siglos pasaron sin
que hubiesen en !\Leva Espana m6s tropas permanentes que las escoltas de alabard!.
ros del Virrey, y algo m6s adelante las compai'lfas de palacio: el cuerpo de comer-
cio de t-Mxico y las de algunos gremios, y en las provincias milicias con poca dis-
ciplina, a las que agregaban las fuerzas que se solfan levantar en determinadas~
(23)
siones•
mente con la participoci6n de los pobladores mismos, como sucedla en los territo-
de un mfnimo de fuerza regular como era el caso de la defensa de los puertos ame112.
ci6n se realizara b6sicamente por medio de la Iglesia; •era ella la que a trav& de
portici6n de los santos 61eos, las vidas edificantes del santoral, la liturgia, la pin-
las riquezas y de expresi6n del •status• de sus miembros*• En pacas palabras !\Leva
34
Espai'la desconocía la organizaci6n militor.
te cualquier intento de invasi6n organizada. Habio que, y esto ero un lugar común,
organizar una fuerza efectiva capaz de hacer frente al amenazante enemigo. Este
urgente motivo encubrió el nueva papel que coma institución de la Reforma habña
proteger la colonia, seria odemás la fuerza disuasiva que &ta utilizaría para llevar
ej.;rcito result6 sin duda el fen6meno m&s importante del memento para una poblaci6n
para quien este concepto de lo militar ero algo por co""leto novedoso.
los ejércitos desde España (tal era el cuidado que se tenia de velar por mantener el
control efectivo), esta medida tuvo que ser modificada de Inmediato. k, raz6n ert:1
nias, el costo que representaban estos soldados ert:1 doble del que significaba el re-
to colonial se traz6 a partir de das grandes lineas: un cuerpo que se mantenía siem-
sionales, y otro potencial o de •milicia", que eran poco más que las vecinos aptas
de una regi6n equipadas por la regi6n misma y obligados a servir cuando fuere nec~
sorio~
que hasta la independencia la fuerza regular represent6 ton s61o alrededor del vei!!_
ticinco por ciento de la fuerza l·ot ·1l disponible. Este estudio estd enfocado al and
la Mlicia y el Ayuntamiento
36
los cuerpos de milicia provincial. Estas unidades aglutinadas en tomo al Ayunta-
miento eran secciones de formaciones roos amplias, de tal forma, que el mando
efectivo del cuerpo quedaba siempre por encima del Ayuntamiento y en funciona-
rios que no eran~el pals". El dibujo de las grondes regiones geográficas del espa-
cio "clientela" de los cuerpos era trazado por la administración colonial. Este t~
zo fue hecho con la cautela de evitar cualquier sentimiento de facción que hubie-
paro ello el control efectivo de la colonia, Como puede observarse, todo estaba
diseí'iado de la farma m6s racional. Sin embargo, no hubo resultados, Por ejemplo,
en 1781 y 1782, cuando la gue..,, con Inglaterra hizo necesario movilizar algunos
regimientos, el virrey :\·~, 1v,gu observó que en su mayorTa "se encontraban inútiles
(27)
.....
para e 1serv1c10 ,
Mapa 1
Local idodes que conformaron el
Regimiento del Rey.
(División oolítlco antigua),
Mapa 2
Localidades que conformaron e
Regimiento del Príncipe,
( Intendencias).
penetrado de dolor de ver el poco celo que hoy ai Servicio del Rey, como de lo
lentitud con que algunos Alcoldez /v\:iyores retardan o dor el debido cumplimiento
(28)
11
de los Ordenesde V, E. , Bien diseñado en teoría, en ..la práctico no iba o
cual debton crearse alicientes, Y en esto ~oca el mejor aliciente consistro en ofr!!_
tuvo por olgún tiempo; lo explicoci6n del hecho se ha querido encontrar en que los
organizaciones militares resultaban oigo inusitado poro los pobladores de los colo-
nias. Pero eso explicoci6n no aclaro el que además del fuero ªni el aumento del
población se hizo, desde entonces, uno idea especlfico de quién era el nuevo mili-
tor.
Ante este mismo hecho el reformador respondi6 de muy distinta fonna •••
ron lo que "él penso" una extensa conjuro jesun-a ••• Con el apoyo
40
Además, la posibilidad de ser movilizado o Veracruz por ejem-
"Los problemas que afrontaron los comisionados para formar las milicias fueron de
muy variado ordenº En primer lugar I tuvieron que luchar contra la aversión gene-
ral a ser soldado y en particular contra el miedo y horror que inspiraba al pueblo
bajar o Verocruz pues ero bien sabido que las fiebres malignas del puerto diezmaban
{32)
a la población" º Sin embargo, la razón que determinó la mayor dificultad a
mico local y por lo tonto contrario y en decidida renuencia a alinearse a una polT-
tico de recolonizaci6n coma la proyectada por los reformadores. Pareclo pues ati-
nado utilizar -de la misma forma que con las ciudades en la primero ~oca de lo c~
soldados, además de tltulos y uniformes, uno amplio jurisdicción militar a través del
Fuero Mlitar y, sobre éste, mCiltiples privilegios que los distingulon del resto de la
(33)
población" • En otras palabras, al otorgar el fuero a los milicianos, es decir a
tamientos paro entregarla al Coronel del Regimiento, ªpara los provinciales la corte
41
• • • ,.(34)
d e primera mstanc,o 0 Con respecto a la jurisdicción, .¼:Alister subraya
"m6s importante que los ni:imeros en sr, fue el hecho de que la jurisdicción militar
activo y pollticomente controlada, "En los provincias donde lo milicia existe -apu!:!
taba un contempor6neo- los a leo ldes mayores son ignorados. Están forzados o su-
plicar (sin duda puede afirmarse) la cooperación de los habitantes reclutados en las
ron empleadas, pero, a pesar de las resistencias, el uniforme militar comenzó a re-
sultar atractivo para lo población. Por medio de &I, grupos subordinados se libera-
poro acabar, el ej&rcito resultó una alternativa paro resolver casi cualquier
42
problema. "El considerable ni'.imero de comerciantes que servían en el e¡ército vie-
ron en el decreto una hermoso manero de so cor provecho y vento jo. Fue muy diff-
cil hacerles ver que los militares pertenecientes o gremios no podion impunemente
(37)
olteror los precios o lo calidad de los objetos que vendion o fabricaban"
to comenzó o tomboleorse uno autoridad ancestral y con ello todos sus privilegios.
autoridad. Los militares españoles usaban y abusaban de sus privilegios onte lo dis-
requería la presencia de los tropas que supuestamente habla levantado, éstas no ex~
tion sino en el papel; todo tipo de artimañas se confabularon con tolde boicotear la
constante estira y afloja (por ejemplo la concesión del fuero completo o los milicia-
rarlo a un limbo social, o un sitio al cual no podio ser alcanzado y desde donde
43
todo tipo de arbitrariedades podfon ser cometidos. El poder que por siglos habfon
cino poro que sirviera en los milicias, ~te se dedicaba o toda clase de abusos que
• d • • 11 (39)•
e 1 gob erna dor era incapaz e reprimir
fluctuaba en buena medido con los altibajos de la poln-ico externo españolo; expre-
asusados de tal forma que pudiera asegurar la defensa de sus posebiones. Cuando la
situaci6n externa era más o menos apacible, la odmini~traci6n colonial, menos pre-
las colonias. Sin embargo la crisis de la última dikada del siglo XVIII fue tal, que
torio de sus medidas termin6 p0r volverlas insostenibles. Ahora, tenla que afrontar
la peligrosa situaci6n externa con una crisis interno. •cuando Branciforte se hizo
cargo del gobierno en N.,eva España las hostilidades entre militares y Ayuntamiento
(40)
a cabildos eran bien patentes y objeto de constantes consultas al virreyº
44
tradicionales del dominio polll-ico. Ante esta situación ihterna verdaderamente ex-
plosiva, la Corona se encontró por completo impotente para asumir sus obligaciones
de gobierno. El resultado fue una decisión poll'tica suicida: conceder el poder polr-
tro de la novedosa estructura de poder y ofrece pagar el costo del regimiento, aduce
el que ademiís de aumentar ªla fuerza de este ejército (y) la existencia del regimien
mandados por los Allende, lturbide, Rul, habrían de ser los que en poco tiempo, el
45
Caprtulo 111
FORM>CION DE UN REGIMIENfO
to espanol en las colonias, es decir este que sustentaba la fuerza principal en las ml
ca que las medidas de los borbones requerrarr. l'-b siendo un gobierno fuerte, la
Corona espanola intentaba de todos modos llevar a cabo una polrtica dura de refor-
ma; esto la oblig6 a buscar soluciones originales, que logrando el prap6sito funda-
decir, la presi6n polrtica que la Corona tenra que ejercer sobre quienes habrran de
organizarlo result6 de todas formas excesivo. Una tras otrc,, la Corona tuvo que d~
volver los privilegios que habra recuperado -a cambio de recursos inmediatos y las
Reforma.
al arrogante espanol.
47
San Miguel y la Milicia
cargo cuando Gdlvez dio comienzo a las medidas dictad!lS por la poln-ica borb6nica,
habra hecha un diseño de esta milicia e incorporado a 145 hombres de San Miguel
en uno de los batallones: el del Rey, que junto con los asignados a Toluca, Guano-
juato, San Juan Zitdcuaro, Tecalx {sic) .lalpa y Texcoco, componran el cuerpo (ma
(G) -
pa l) •
mientos de milicias, entre ellos el del Príncipe, fueron disueltos por la muy convin
(44) -
cente raz6n de que no servran para nada" • En efecto, este virrey, cuya poln-l
ca fue bien consecuente con los requerimientos de España, no se content6 con cri-
disolvi6, por propia iniciativa, las unidades provinciales existentes, excepci6n he-
cha del regimiento de México, el batall6n de Puebla (2° batall6n del regimiento de
de Veracru:z:. "México y Puebla, aseguraba, eran las únicas del virreinato que
48
(45)
tenfon lo capacidad de soportar regimientos provinciales" •
gestaci6n de esto fuerza habfo ocasionado; desde su imperfecta formaci6n con Crui-
manos de Bucareli y fv'oyorga, en fin, más de quince años de esfuerzo con un costo
(46)
de 449,420.00 pesos por año.
t6 pues, f6cil considerar arbitrarias y sin aprobaci6n del rey las medidas de su ante
cesor. Sin embargo, sin duda motivado por consideraciones de orden pragmático,
guiendo s61o de Ie¡os el plan de Antonio Crespo aprobado por la Corono. Prueba de
proyecto aprobado.
tenra que ha::erlo sin contar con los recursos, seguramente ni siquiera con los mfni-
mos requeridos por el proyecto del Coronel Crespo. ªQuerra Branciforte carta blan
(47) -
ca para instrumentar su propio proyecto de reorganizaci6n de la milicia" •
49
zonificación del cuerpo se consideraba lo novedoso intendencia (mapa 2), poro su
efectivos, y se deja en monos del antiguo (el Ayuntamiento) las de pago, adminis-
traci6n y orgonizaci6n, etc., esto es las funciones que no proporcionan ninguna c,2
dió utilizarlo para los nuevos fines. las resultados fueron contraproducentes.
gregaci6n de Dolores, habían sido asignadas paro aportar tres compoñfos militares
de vento jo en que la pon Ta la petición del virrey, e intenta resolver problemas do-
mésticoso
cia) exístron, de sobrantes, .cuatro mil pesos que bien podrfon utilizarse para lo CO'!!_
el control poln-ico sobre Dolores, Es decir, Dolores no signific6 poro San lv1iguel o
portir de entonces, sino uno obligaciiSn administrativa.
do o la villa de San Miguel el Grande una revisi6n de sus gastos, como porte de
ner hacer un uso 'más adecuado' de los productos de lo villa. Se criticaron dura-
mente los 'excesivos' festejos del poblado. Entre otros, los fiestas de toros que du-
raban dos semanas y de las que el Ayuntamiento pen:ibTa el treinta por ciento de
revuelo de quejos y disgustos que lo medido provoc6 hicieron que el virrey fv'orqui-
tuei6n de organizar lo urgente fuerzo militar. las dificultades uno y otra vez subr!:,_
yadas por quienes habron intentado con anterioridad formar lo milicia, volvran a
5
1
presentarse sin importor lo crítico del momento,
cultodes insalvables antes expuestas. Se hace voz de los 'vecinos' quienes "poseí-
6i Ido 9arante de que las donaciones excederán venta josa mente a los gastos c¡ue se
(49)
0
eroguen en la :1abiHtació,1 del Regimiento ..
Estas presiones por apropiarse :Jel control del nuevo aparato po-
lítico '.iaoían sin duJa sido ya ejercidas sobre la aalítica de otros virreyes; Revillag.!_
aceptó los condiciones. "Durante su gobierno ( 1794- 1793) los donativos voluntarios
pugnando una delimitación que había impuesto lo Corona en un evidente afán por
Por ejemplo, se propone que "para contribuir o la falta que pueda hocer el regimie'!_
to de infantería de C,.,laya la gente con que contribuía esto vil lo, podrán suplirlo
52
los pueblos de Ac6mboro y Jerkuaro, con lo cual también se consigue que aquél
regimiento quede m6s reunido, circunstancia que conduce no poco a la buena disc.!_
(51)
plina militar"
de recursos existentes en las regiones, como hasta entonces habfa operado la pollli-
simplemente de un acudir o apropiarse de recúrsos privados, son estos los que, o com
colonia resultaron al servicio de los poderosos de lo colonia, de tal fndole, que le-
jos de actuar como instrumentos de coerci6n del estado español, son (iti les s61o en
funci6n de los intereses de estos grupos, por lo tanto, la Corona podfo disponer de
ellos únicamente cuando existfa una identificación con los intereses regionales. En
Puebla, por ejemplo, "el Conde de Costeloe, Coronel del Regimiento provincial
lucran los ahora anticuados trojes del Ayuntamiento o de los ordenes nobiliarios
53
t ~ISTORIA
-'fl,IIT([Link] tlACJONAL DE [Link]•
IIUILIOTf,C,\ "OROZCO Y [Link]"A
T e ES Hl$TORICAS
diseñadas desde hacía tanto tiempo por la Corona, se disponen a vestir, pese a los
puesto de moda por lo Corona. De otro monero, este momento marca el comienzo
los intereses locoles frente o los embates de la Corono, ahora, con el poder poln-ico
Mguel José Molo, ofreci6 paro contribuir el pago del regimiento el monto que al•
gi6n jurisdicci6n de la Villa de San Mguel el Grande. Tanto que como veremos,
najuato estaba constiturd,:i por los distritos de los villas de Son Mguel el Grande
que los villas de San Miguel el Grande y San Felipe tienen un orrgen común como
54
N:, obstante su origen común, las villas de la Alcaldra siguie-
sin duda por su [Link] de cabecera, hebra sido, desde sus principias, escogida
nific6 la apropiaci6n del instrumental paln-ico que, como vimos, significaba la ins-
tituci6n urbana y que la Corona hebra concedido a las pequeñas propietarias, colo-
platafonna de poder polftico que, con la pequeña villa, la Carona hebra legitimado
te el tn-ulo de propiedad con que la Corona termin6 por ceder la riqueza y el domi-
N:> tuvo más cabildo y sus vecinas terminaron por 'olvidarse' de nombrar quién los
representara.
55
El Poder Territorial
del siglo XVIII, enumerando y jerarquizando lo riqueza de las haciendas ahf existe12,
les y particulares que deben instruirse y combinarse con los posibilidades de cado
(54)
terri torio" o
territorial era más o menos equilibrada en los tres distritos. Considerando al total
de caballos (que fué el impuesto) exigidos a la Alcaldfa como el 100 % de la " 'ri-
queza' de las sesenta haciendas censadas encontramos que esta riqueza se distribuy6
de la siguiente manera:
to de esta 'riqueza' con veintidos haciendas (99 caballos); a San Felipe el cuarenta
56
por ciento con veinte haciendas ( 142 caballos) y a Dolores el treinta y uno por
Dolores contenfan en sus distritos [Link] o menos la misma riqueza territorial. Por
cuanto se refiere a sus propietarios, la util izaci6n de las divisiones pol!Hcas del
piedr,d de las tierras de Son Felipe y Dolores con la lg1esia propietarios avencind2_
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DISTRIBUCION DE LA PROPIEDAD TERRITORIAL DE SAN FELIPE
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Hda. del Marquesado del Jaral 24 216 17 6.9 Marquesa del Jaral
Hda. de Sn. Pedro del B. y Sn. Vte.
de la L. 20 180 14 5.6 Manuel de la Gándara
Hda. de Sta. T. de las iYonjas 9 81 6 2.5 Bachir. Juan J. Delgado
Hda. de Sn. Martín y Tlaquichera 9 81 6 2.5 Josefa de Gurraiz
Hda. de Sto. Bárbara 9 81 6 2.5 Conde Casa de Loja
Hda. de la Deseadilla y Rinc6n 9 81 6 2.5 Condesa Sn. Mateo V.
59
DISTRICUCION DE LA PROPIEDAD TERRITORIAL DE LA CONGREGACION DE DOLORES
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60
LOCALIZACION DE LA RIQUEZA
TERRITORIAL DE LOS PROPIETARIOS
SANMIGUELEÑOS ( 1794)
Desarrollo Económico
ción colonial habra dibujado desde el siglo XVI como abastecedora agrfcola de, e!!_
"tal, que dun:mte el siglo XVII la regi6n em más conocido por su agricultura que
(55)
•
por sus m1 nas • • Las inversiones de capital realizadas en esta agricultura permj_
tieron que para fhales de siglo XVIII el BajTo no s61o abasteciera su crecido mere~
(57)
Las regiones vecinas como San Miguel, San luis de la Paz ,
cuya organizaci6n productiva guardaba mayores semejanzas con las tierras del l\lor-
61
(58)
cultivo de cereales" 0 Por ejemplo, las exigencias de lo creciente poblaci6n
de la Congregación de Dolores durante la primera mitad del siglo XVII, en los trib!:!,
siglo XVII De la lv'aza encuentra que "las matanzas que se hacran por los vecinos
de San lvliguel varfan entre cuatrocientas y dos mil cabras anuales en cuyo recinto
se curtTon las pieles y se preparaban los carnes y se envasaban las grasas que salfan
res, Para mediados del siglo XVIII esto había cobrado tales dimensiones que "una S!_
rie de conflictos con los trabajadores en San Miguel pudieron resolverse s61o median
(63) -
te la intervenci6n de los jesun-asu , "Parafinoles del siglo XVIII Ouerétaro y
San Miguel Allende eran los centros productores de telas de lana más importantes de
(64)
Nieva España" ; no s61o esto ya a mediados del mismo siglo en la villa se cur-
(65)
tían "todo género de pieles, suelas, antes, gamuzas, cordobanes y corazas"
fic6 para San Miguel el Grande una mera traducci6n de su economía, Es claro que
dencia general en la vecina regi6n de Guanojuato. Dolores, por ejemplo, nos m0_!.
tr6 uno presi6n creciente en el siglo XVIII por participar en la agricultura de mer-
de producci6n organizada desde la Villa de Son [Link]. Por ejefll)la, sabemos que
63
producci6n manufacturera de San Miguel el Grande- tenran en tierras de Dolores
(67)
40,000 ovejas vinculadas a su mayorazgo desde 1743 •
XVIII, no pudo dejar de dolerse por la existencia de haciendas como la de "La Ou,!
modaº de la viuda de lanzagorta (rica propietaria de San Miguel el Grande) que,
el Grande, estuVO favorecida por la situación de privilegio que el BajTo como un t!:!_
do (del que era vecina San Miguel) guardaba respecto a otras regiones de [Link]
Qpalla. Wolf ha demostrado que ªel complejo del BajTo jugaba un papel controdic-
(69)
torio en sus relaciones con otras áreas" • Comprando los productos del t-brte,
los utilizaba como materia prima que una vez manufacturada volvla a vender a pre-
cios altos; operaba así de manera similar a los monopolios del Centro • En el mismo
sentido el BajTo representaba para sus vecinos del t-brte, un eslabón m6s en la cad~
na que los ataba en su dependencia a los productos europeos que monopolizaban los
de fuera de la regi6n. Parece indudable que el impulsa último que decidi6 el cre-
principios del XVIII expuls6 -hacia la regi6n del Bajlo al menos- sumos import;:intes
de capital, Esto situoci6n, que nos hablo de un probable deterioro en estos años de
pudieron hacer más al!~ de mantener estas condiciones vigentes, Duei'los indiscuti-
las condiciones de la regi6n exigran. Este papel no esper6 sin embargo protagonis-
65
Guano juato. La actividad de este persona je nos ayudará a entender de qué manera
pesos que debe haber sido el capital lfquido de este personaje es palpable: "En esta
villa está tenido y se tiene por hombre enviado de Dios para plantar y edificar de t2,
dos modos y asl lo reconoce en lo temporal de este vecindario agradecido, que con-
(70)
fiesa deberle a su piedad los muchos adelantos ••• " "Gastó de su peculio más de
doscientos mil pesos en adornar y hermosear la villa, elevando tefll)IOS y casas, con1,
(71)
truyendo caminos y ejerciendo abundantemente la caridad" • Compra además
formas arrancar a la recelosa Corona, uno a uno u privilegios para la villa, sitio de
su imperio económico.
nes que tenían que ser realizadas para asegurar el apoyo que, en términos de apara-
cTa indispensable para acabar de fortalecer a San Mguel que a ¡;,esar de su senci-
llez, contenía todo el arsenal jurídico necesario paro permitir a quien lo manipula-
co el relato que de la M:iza nos hoce del intento de Don M:inuel por fundar un con-
vento de monjas en lo villa: "l\b contento Don M:inuel de lo Canal can lo fundación
66
de Loreto" (una preciosa capilla cuya fabricaci6n cost6 36,000 pesos) "quiso en
de octubre de ese año ante el cabildo de San Miguel pidiendo su autorizaci6n; aquél
ver en su petici6n que con la fundaci6n del convento subirá el lustre de la villa 'en
niente para dar el permiso al pretendido monasterio y que Felipe IV tuvo muy en
cuenta: que las monjas estarran muy cerca de los padres filipenses... En vano los
filipenses hicieron ver que su edificio, que estaba al oriente, quedaba lejos delco.!!
vento de monjas que se fabricarra al poniente•• º Todo fue en vano. España di6 su
(72)
• u
negativa perpetua •
bre todo del ambiente de su casa, decidi6 fundar un monasterio de religiosas con-
(73)
cepcionistos en su villa natal" • Su determinaci6n no tard6 en convencer al
el permiso,
67
Por su parte, el hijo mayor, heredero del mayorazgo, compra
el tA-ulo de Alferez Real de la villa, que habrTa de lucir m6s de treinta años, cons-
Participa con sus hermanos en el cabildo, de tal manera, que en el siglo XVIII su
(74)
apellido aparece diez veces en el Ayuntamiento •
de fuerza, poco sabemos en realidad de la manero como este capital era reproduci-
do. Sobemos por Diez de Sol lana que el auge industrial o que lleg6 San tvVguel •se
debi6 en gran parte a lo que favorecTa con sus avTos a los tejedores de sarapes y re-
bozos la noble cosa de los De la Canal, pues les habilitaba la lana de una trasqui-
lla para la época de la subsiguiente y les fiaba grandes cantidades de algod6n y ade
(75) -
roos materias primas sin el menar interés" •
roos aventajado comercio de la villa •10 venta de las lanas, comprándolas a los tra1.
la evidente crisis por la que atravesaban las actividades de la villa para 1m, "El
comercio roos cuantioso de esta villa consiste en los ganados y en los productos de
las h.:Jciendas inmediatas ••• , Estos tratos han decafdo mucho por las hostilidades
con que infestan los indios aquellas provincias, y I por consiguiente, han decofda
68
"Contribuye igualmente a este atraso la inobediencia y li berti-
naje del pueblo,.. abandonado al vicio: es muy raro el oficial que se sujeto con h!:!_
nora una constante tarea. Apenas se labran hoy algunos colchas y obras de otros
g&neros. Causa dolor ver los obro jes sin gente y los telares sin artificio, al mismo
(77)
tiempo que las calles estlin inundadas de vagabundos"
ron en estos años serias dificultades. Los dispositivos para el ejercicio del control
deben haber sido activados al máximo pese o la crisis de legitimidad que, el Ayun-
El Regimiento de la Reino
El anlilisis de la formaci6n del regimienta nos va o mostrar c6mo
cuerpo militar, con su minuciosa estructura jerárquica result6 insuperable para des-
tacar, con precisi6n Í"1)ecable la situoci6n relativa de poder que deseaban ostentar
comienzo al proceso. Esta lista, que con pretensiones democráticas firman treinta
y seis participantes -entre ellos los miembros del Ayuntamiento- no parece ser sino
cuerpo militar en San Miguel fueron realizadas por los miembros de una familia. En
qve se establece por el matrimonio de dos hermanos de la Canal con dos hermanos
landeta.
8
•
conocer algo de la familia [Link]. Este apellido tiene ascendientes en Son Mguel
el Grande por lo menos desde mediados del siglo XVII. Yo en esa ~oca, miembros
ces. En el siglo XVIII y si consideramos que había elecciones poro tres sitios en el
cabildo cado año -es decir que teoricomente deblon existir alrededor de 300 nom-
fami Iia Londeto, o di rectamente emparentados con ella, por lo menos aparece vein
(78) -
tiún veces, con setenta y siete cargos (o m6~ en el Ayuntamiento •
Manuel de Londeto y Primo ocupo el primer sitio con el 8,4 % de lo riqueza territo
riol de lo región.
Por último, las líneos de parentesco que establecía con los prin
neo que representaba o los terratenientes de Son Mguel (ver esquema [Link], 80)
71
milicianos, Cada compaí'lía, con treinta hombres comandados por un capitéin, un t.!!
ni ente y un alférez,
de la siguiente manera: ocho paro la villa de San Miguel, dos poro la de San Felipe
y dos poro la Congregación de Dolores. Sin embargo, aún esto no se pudo cumplir,
fundamental, la Corona daba al traste con la 16gica misma del proceso, de tal for-
ción de milicias, que no tenía mayor trascendencia poll'tica, puesto que de cual-
de Coronel, el poder económico local, recupera adem6s las ventajas de todas sus
poner candidatos, esto se debfo o que los barbones quisieron utilizar poro su propio
provecho los ventajas de esto tradicional entidad poln-ico. Dado que el comando
centro, desde lo metr6poli, no tenfo importancia quién fuero propuesto poro los cor
to sin dudo se debi6 o que lo entidad poln-ico efectivo en estos momentos ero lo in-
tendencia y, por lo tonto, cuando se intent6 dar o Dolores autoridades propios orr~
comando de los cuerpos milicianos, de hecho contradice uno poln-ico m6s amplio y
coherente con lo que todos o muchos de los medidos tomados con eso 16gico pierden
cidi6 los puestos de comando, es decir, lo obligoci6n que le hobfo sido impuesto
litares puesto que en este sentido dependfo de Son Miguel y poro colmo el
73
Ayuntamiento de San Felipe, a punto de desaparecer para estas fechas, logr6 impo-
di6 al Ayuntamiento de San Miguel el Grande designar a diez. Ochode ellos con
nal y landeta. De los otros dos capitanes, uno de ellos José B. de Abasolo rico pr!:!.
Mguel José M:,lo, propuesto para capitán de la onceaba compoñra result6 ser hom-
bre de paja. Hacra muchos al'los que estaba enfermo y reclurdo en su hacienda por
miento de obedecer antes los intereses del teí'ior de la Canal que los del servicio al
Don Antonio del Conde, un español enemistado con Don N:.rciso de la Canal.
nido y fortalecido, en [Link] del poder econ6mico de los colonos. El Coronel del
a,l :)• control sobre la pobloci6n que habla sido arrebatado al Ayuntamiento, En
(79)
San Miguel se trata nada menos que de los "Artesanos y [Link]", ahora
74
A partir de este momento, el estudio de la milicia provincial
do por los intereses econ6micos especfficos que lo requieren. Por ejerf1)1o, si consi
¼risca I de Castilla 7
75
Primero, por cuanto respecta al ¼riscal de Castilla (segundo
del siglo XVIII, a 166 081 pesos, la presi6n de lo demando de productos agrrcolas
del sistema de tenencia paro los patrones ausentes, coma los M:iriscoles de Casti-
llo; probablemente sus ingresos no eran ton altos como si ellos mismos explotaron
sus tierras, pero en cambio, evitaban invertir capital y eliminaban los riesgos y
(80)
preocupaciones propias del trabajo de campo" • Es pues 16gico que los marisca-
la mayorra de sus posesiones. Aqur podemos mcm::ar una diferencia sooancial: miei:!,
tras Don Juan M:incada, M:irqués del Jaml, solicita el ell'4)1eo de Coronel del Reg1
miento de Dragones provincial de San Carlos (en San luis Potosi) "por convenir asr
(81)
a sus intereses particulares coma dueño de haciendas que era", Don Diego Rul
opulento minero de Guanajuato "hizo el donativo de 4,000 pesos para vestir y ar-
(82)
mor cien hombres de cualquier cuerpo provincial de lnfanterra ••• • pero nece-
cial de infanterra en Vol ladolid, se dispuso a aportar esta cantidad por lo que se
76
le confiri6 el empleo de Coronel del cuerpo. Otro tanto hizo Don Ignacio <l>reg6n,
tombi,n rico minero de Gua na juoto que no contento de ser capitán del regimiento
provincial del Prfncipe (carg6 que se le otorgo por vestir y armar un escuodr6n de
este cuerpo en Guanajuato) ofreci6 "completar sobre las ofertas que hasta ahora se
me han hecho, todos los gastos que cause el regimiento de dragones provincial de
fundamentalmente el control pollrico del espacio donde se fincan sus intereses, los
mineros por ejemplo, y el capital de los comerciantes en general requiere del ins-
trumento pol!Hco en cuanto tal; es decir, el instrumento que legitima su voz, sus
regi6n de San Mguel muestra una cohesi6n mlSs s6lida y madura que la regi6n del
aún pollHcas de conjunto que nos muestren este nivel de concientizaci6n. En San
nal a través del cual el interés local puede llevar a cabo sus poln-icas.
la regi6n estaban dadas. las pol!Hcas borb6nicas vinieron a actuar como cataliza-
ron una colonia violentada y armada que Gnicamente esperó el momento propicio
78
CONCLUSION
efecto, lo relación colonial, lejos de ser un lugar común en lo historio de los colo-
tesis original proponro uno época de recesión económico o partir de 1580, y ero re-
futado, entre otros, por los argumentos de J. Lynch. Este, consideraba imposible
explicar de esa manero, el incremento en el monto de los ingresos reales, vra im-
puestos como el del almojarifazgo, cuyos totales crecieron aún hasta 1638,
ero crn-ico, Sus guerras en Europa entre otras causas, la obligaron a tomar medidos
extremas como los de Olivares en 1621 quien concierta una intensa político fiscal
en todo el imperio, "Es por esto, que puede negarse el que el monto de impuestos
recolectados en lvléxico en el siglo XVII, osf como en el Perú de eso misma época,
79
INSTITUTO NACIONAL DE ANTl'!OPOLOGIA E HISTORIA
BIBLIOTECA "OROZE:O Y BERII A"
DEM'O. DE li11'11ESTIGAC!O¡llE$ HISro~ICAS
sea, de ninguna manero, indicador de desorrol lo econ6mico, En realidad, se trato
c6mo esta polrHca desesperado por recaudar riquezas (venta de cargos públicos,
etc.) termin6 por minar el poder efectiva del monarca en sus posesiones. Esta con-
y recursos externos, a la vez que cercen6 el poder poln-ico de los gr~os sociales
beneficiados,
glo, disfrutar del respiro suficiente como paro conformar, orgai'iicamente, un siste-
ma econ6mico propio. Esto fue posible, no únicamente por lo ausencia del espo!lol,
sino por su presencia formol. Es decir, en lo medida que la colonia seguro formal-
ligros externos y cobijada por las medidos proteccionistas que dict6 la Corona,
principios del siglo XVIII. Con el poder poliHco en sus monos, los colonos pudie-
ron decidir respecta del futuro del excedente social por ellos explotado.
medidos poln-icas producían efecto por completo contrario o lo que, al menos ideo-
menos aún de enfrentar los embates de los potencias que, en pleno expansionismo,
81
iban a desalentar cualquier intento auton6mo de desarrollo,
seo desesperado", es la vital necesidad de decidir respecto del futuro del exceden-
te social, del mismo modo que las bodas de los criollas con los reci~n llegados esp~
rloles no parece ser una simple "pref.,(encio" sino una sistem&tica pollrica de boic~
82
APENDICE
LISTA DE LAS APORTACIONES PARA LA FORMAClON DEL REGIMIENTO DE LA REINA
83
PORCENTAJE DE 'RIQUEZA" TERRITORIAL DE LOS PROPIETARIOS DE SAN MIGUEL
84
PARENTESCO DE LOS OFICIALES DEL REGI}UENTO DE
DRAGONES DE LA REINA. NOMBRE Y CARGO
85
ARBOL GENJJ:ALOGICO Y Rl!:LACIONES DE PáRENTESCO DE LOS
COMANDANTES DEL REGIMIENTO DE LA REINA (A)
3 6 8
6 21
37 40 49
61 62
cl\t.1' ~,
,e
oc
LISTA DE MIEMBROS DEL ARBOL GENEALOGICO
2 Francisco Sorabia
3 Gaspar de Unzaga
9 ? lanzagarta
? Urtuzuástegui y Sarcl-iia
87
23 Antonio de [Link] y Urtuzu6stegui (Por su apellido es probable que sea de
San lvliguel y primo de su mujer) Copit6n de Cabollerro~ Caballera de la Orden
de Calatravo
's, Bias M. de Sauto. Sanmigueleño, Alcalde en 1778. Regidor por San lvliguel
40 ? Vi llegas
46 Ano ¼río Joaquina Landeto y Primo. Sanmiguelerío n, 1744 Aport6 con su cufl!!
do Cap. Antonio de lo Canal 2,341.00 al Rgto
64 Juan fviarra de· lanzagorta y L:mdeta. Sanmiguelei'\o n. 1765. Visti6 y arm6 150
hombres de infantería (5,618.00) Alcalde Ordinario en 1794. Familiar de Prue-
bas del Sto. Oficio. Teniente Coronel
67 ? de la Canal y landeta
(2) lbid. p 33
(3) Singer, Poul, Economfo Poli'tico de la Urbani:zaci6n, México, Siglo XXI eds,,
1977.pll0
(4) M: Alister, Lyle N, ºThe Fuero Militar" in New Spain 1764-1800 Westport,
Connecticut, Greenwood Publishers, 1974. p 15
( 11 ) lbid. p 275
(14) Florescano, Enrique e Isabel Gil. Lo Epoca de los Reformas Borb6nicas y del
Crecimiento Econ6mico, México, Cuadernos del Departamento de Investiga-
ciones Hist6ricos N:>, 2 1NAH, 1974. p 35.
(15} lynch, John. Espai'lo bojo los Austrias, Borcelono, Editorial Penrnsulo, 1970
q¡
(16) Simpson, [Link]. "El Siglo Olvidado de tvliixico", Apéndice a Borah, Woo-
drow, El Siglo de la Depresi6n en !\Leva España, tv\iixico, Secretarfa de Ed~
caci6n Pública. Colecci6n Sep-Setentas, núm. 221, p 146.
( 17) Campillo, José del. "Levo Sistema de Gobierno Econ6mico para la Amerfca.
M:idrid, 1789
( 19) lbid.
(23) Alamón, Lucas. Historia de tvliixicQ. Méxi,;:o, Imprenta J. M,, Lora, 1849.
T. 1 p 77
* •El regimiento compuesto por todos los Sugetos Comerciantes, es hasta mil hom
bres, que se presentan con Uniforme encarnado del mós rico paño de grana, -
chupa, y vuelta azul de lo mismo ••• distinguiéndose s6lo los Oficiales en te
ner casaca guarnecida a doble gal6n de oro, que en todo lo dem6s de lo ri;"o
del vestido compite el último soldado con su Coronel". San Vicente, Juan
M:inuel, •Descripción de la Magnlrica Corte Mexicana (1768)" Anales del
Miseo. T, 5 , , 3a época, México.p 31
(25) Velózquez, Ma, del Carmen, El Estado de Guerra en !\Leva Espolia {1760-
1808} • tvliixico, El Colegio de México, 1950. p 197
92
(31) lbid,
(35) lbid. p 70
(36) lbid, p 56
(41) Archiva General de la N.ci6n, [Link], D.F. Ramo de Historia, val, 489
•creaci6n del Regimiento Provincial de la Reina" Exp, 1, Carta de Pedro Rurz
al ¼rqu&s de Branciforte, 6 de abril de 1795
(46) lbid. p 61
(48) Citado por ¼za, Francisco de la. San Mguel Allende; su historia y sus mo-
numentos, 1\/\Sxico, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNA~ 1939.p 39
(54) lbid,
(56) Véase lvbreno Toscono, Alejandra. "El Sector Extremo y la Organizaci6n Es-
pacial y Regional de Méxicoº Cuademos de Trabajo del Departamento de In-
vestigaciones Hist6ricas, 1NAH 1 1974
(57) V&ise Robell R, Cecilia A, San l.,,iis de la Paz: Estudio de EconomTa y Demo-
erafTa Hist6rico ( 1745-18 l O). ¼xico, D, F, 1975, Tesis, ENÁH, 1975
(59) V&ise Hurtado l.6pez Flor de Mirra. Dolores Hidalgo; Estudio Econ6mico
1740-1790. México, INAH, 1974
(60) Vt?:ase Galicia, Silvia, "Precios y Producci6n en San Miguel el Grande 1661-
1783" Cuadernos de Traba jo del Departamento de lnvestigac iones Historicos,
197 4,
(62) lvbrfi, .luan Agustfn de" Viaje de Indias y Diario del [Link] México, Méxi-
co, 2a. ed, Antigua LibrerTa Robredo, 1953
(63) Wolf, Eric. R,, "El Bajfo en el Siglo XVIII, Un Análisis de Integración Cul-
tura I" en David Barkin (comp.) los Beneficiarios del Desarrollo Regional,
México, Secretarfa de Educaci6n Pública, colecci6n Sep-Setentas, núm, 52,
1972, p 84
94
(69) Wolf, Eric. R. , oP• cit. p 73
(71) lbid. p 56
(72) lbid. p 76
(73) lbid. p 78
(84) Israel, J, l. "M&xico and the 'General Crisis' of the Seventeenth Century"
en Past and Present, Inglaterra, Corpus Christi College, núm. 63, 1974
(85) lbid. p 40
95
El tiraje de esta publkación se terminó eljueves 30 de septiembre de
1952 en los tal:tere, del Departamento de Impresiones del INSTI-
TUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA E HISTORIA de la SEP,
siendo Ilire(:tor General el Proft. Gutón García Caniú, y jefe del
Depto. el MAG Humbetto Cru:r: Salo.
Edldóa: mDejomplarel