LA PAZ INTERIOR
-Una de las cosas que más anela el hombre de hoy y de todos los tiempos es la paz interior. Y
por lo que vemos el mundo está muy lejos de alcanzar esta meta.
-Como decía Santa Teresa de Calcuta: “Cómo puede haber paz en el mundo, si hay madres
que le declaran la guerra al propio hijo que llevan en su seno, matándolos con el aborto ”.
“¿Qué paz se puede alcanzar?”, cuando en el mismo seno de la familia hay gritos,
incomprensiones, peleas, separaciones, violencia física y también violencia psicológica.
“¿Qué paz se puede alcanzar?”. Si en nuestra sociedad todo es violencia, malos tratos entre
los vecinos: gritos, prepotencias, peleas, insultos, faltas de respeto, faltas de educación.
Y “¿Qué paz se puede alcanzar? ” a nivel mundial. No hay paz para nada. Vivimos en medio de
guerras y de rumores de guerra, de armamentos, de bombas atómicas.
-En cambio el Señor Resucitado, se aparece en medio de los apóstoles y los saluda diciendo:
“La paz esté con vosotros”. Esa paz a la que se refiere Cristo, no es ciertamente la paz de las
Naciones Unidas, la paz de la ONU. La paz de Cristo no es la paz de los pacifistas, la paz de
Cristo no es la paz de los hippies, la paz de Cristo no son esas formas de paz que, a veces,
están de moda.
Esa no es la paz que Cristo vino a traer. La paz que trajo Cristo es en primer lugar una paz
interior, la paz que trajo Cristo es el fruto de la reconciliación que logró entre Dios y los
hombres gracias a su Pasión, Muerte y Resurrección. Entonces, la paz que nos da Cristo es
sobre todo una paz interior.
es clave que entendamos lo siguiente: si uno no está en paz con Dios, tampoco puede estar
en paz consigo mismo (la paz de la conciencia) y al no tener paz consigo mismo, tampoco
puede estar en paz con los demás.
En la vida de los santos una de las virtudes que más resplandecía fué la paz interior, no
obstante pasaban por grandes tribulaciones, grandes cruces, grandes pruebas, en el fondo de
sus almas recidía esa paz inalterable porque en definitiva en el fondo de sus almas habitaba el
mismo Dios.
Poner el ejemplo del mar agitado en la superficie pero calmo en el fondo.
El demonio tratará con todas sus fuerzas de hacernos perder la paz interior.
En nuestro combate espiritual de todos los días lo que buscamos siempre es no perder la
gracia de nuestras almas o sea de no perder la paz. Es por eso que él tratará con todas sus
fuerzas de robarnos ese gran tesoro.
Lorenzo Scupoli, uno de los grandes maestros espirituales del siglo XVI y muy apreciado por
san Francisco de Sales decía: "El demonio hace todos esos esfuerzos para abolir la paz de
nuestro corazón porque sabe que· Dios vive en la paz, y es en esa paz es donde obra grandes
cosas”.
Es por eso que muchas veces en nuestro combate espiritual de todos los días nos
equivocamos de objetivo...que significa esto:
Creemos, por ejemplo, que ganar el combate espiritual significa vencer todos nuestros
defectos, no sucumbir jamás a la tentación, no tener ya nunca más debilidades ni
desfallecimientos. Pero, luchando en ese terreno, restamos ya infaliblemente vencidos!
Porque, quién de nosotros puede pretender no caer jamás? Y no es eso ciertamente lo que
Dios exige de nosotros, porque sabe de qué fuimos formados (y) se recuerda que sólo somos
polvo (Sal103, 14).
El verdadero combate espiritual, por el contrario, más que la búsqueda de una invencibilidad
y·de una infalibilidad absolutamente fuera de nuestro alcance, consiste principalmente en
aprender a aceptar (que es distinto de pactar o rendirse) nuestras faltas ocasionales, sin
descorazonarnos por ello, en no perder la paz de nuestro corazón cuando caemos
lamentablemente, en no entristecernos excesivamente por nuestros defectos y en saber
aprovechar nuestras caídas como trampolín para subir aún más alto ... Los santos no fueron
los hombres que jamás cayeron sino los que siempres se alzaron. Hoy cominezo. S Luis
Orione
Por este motivo el gran secreto que tiene el demonio para hacernos perder la paz, es tratar
de sacarnos del presente para trasportarnos o al pasado o al futuro. En este modo me agito
ya sea por mis errores del pasado o por mis incertidumbres y ancias del futuro, perdiendo en
este modo el precioso valor del tiempo presente que es donde yo realmente puedo ganar las
gracias para salvarme.
Recordemos que para mantener la paz interior, seguros que estamos agradando a Dios, es ser
hombres y mujeres de buena voluntad y no hombres y mujeres impecables.
Recordemos el canto de los angeles a los pastores, “paz en la tierra a los hombres de buena
voluntad”.
En apoyo de lo que acabamos de decir -que la buena voluntad es suficiente para hacernos
agradables a Dios y, por lo tanto, para que estemos en paz-, he aquí un episodio de la vida de
santa Teresa del Niño Jesús contada por su hermana Celina:
En una circunstancia en la cual la hermana
Teresa me había mostrado todos mis defectos,
me sentía un poco triste y desamparada.
Yo, que tanto deseo poseer la virtud- pensaba-
qué lejos me encuentro de ello! Querría
tanto ser dulce, paciente, humilde, caritativa
... ah, no lo lograré nunca! ... Sin embargo,
por la noche, en la oración, leí que al expresar
santa Gertrudis este mismo deseo, Nuestro
Señor le había respondido: "En todas las
cosas y por encima. de todo, ten buena voluntad;
esta sola disposición dará a tu alma
el brillo y el mérito especial de todas las virtudes.
Quien posea buena voluntad, deseos
sinceros de procurar mi gloria, de darme gracias,
de compartir mis sufrimientos, de amarme y de servirme..., éste recibirá indudablemente
recompensas de mi bondad, y su deseo le será a veces más provechoso que a otros sus
buenas obras".
QUE OTRAS CIRCUNSTANCIAS NOS PUEDE HACER PERDER LA PAZ?
La causa más frecuente que nos lleva a perder la paz intenor es el temor provocado por
ciertas situaciones que nos tocan en lo personal, y en las cuales nos sentimos amenazados:
aprensión ante las diflcultades presentes o futuras, el temor a carecer de algo temporal , de
fracasar en éste o aquél proyecto, etc. Los ejemplos son infinitos, y se relacionan con todos
los sectores de nuestra vida: la salud, la vida familiar y profesional, hasta con la misma vida
moral y espiritual.
En verdad, se trata en cada ocasión de un bien de naturaleza muy variable, que ·puede ser
material (dinero, salud, energía), moral (capacidades humanas, estima, el afecto de ciertas
personas) o aun espiritual, que deseamos o creemos necesario, y que tememos perder, o no
poder adquirir, o del cual efectivamente carecemos.
Muchas veces el modo más seguro para perder la paz interior es cuando buscamos en todos
modos una seguridad en todo lo que hacemos. Hoy vivimos en un mundo donde nos han
llenado de aceguraciones en todos los campos y al mismo tiempo vivimos llenos de
incertidumbres.
Es por eso que el Señor dice; "¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir
algo a su estatura?" (Mt 6, 27). “el que quiera asegurar su vida la perderá”.
Para conservar la paz en medio de las incertidumbres de la existencia humana, tenemos sólo
una solución: apoyarnos sólo en Dios, con una confianza total en Él, como el "Padre que sabe
lo que nos hace falta antes de que se lo pidamos”.
"Por eso yo les digo: no anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por
su cuerpo con problemas de ropa... el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan
todo eso. Por lo tanto, busquen primero el Reino y la justicia de Dios, y se les darán también
todas esas cosas. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por
sí mismo. A cada día le bastan sus problemas" (Mt 6, 25-32).
Saber distinguir entre preocuparse y preocuparse.
dijo Jesús a Santa Faustina, en una de sus apariciones (Diario 300): “ La humanidad no
conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia ”. O sea hasta que no
se abandone en las manos de Dios confiando que Èl es nuestro Padre.
OTRA COSA QUE NOS HACE PERDER LA PAZ. EL MAL QUE ESTA AFUERA DE NOSOTROS.
-UN DESPRECIO, UNA INJUSTICIA, UNA HUMILLACION, SE ARRUINARON TODOS MIS
PLANES, TODO EL MAL QUE VEMOS A NUESTRO ALREDEDOR. MALDAD, ODIO, ENVIDIA,
RENCOR, EGOISMO. ETC.
Jesús dijo no es lo que entra dentro de nosotros lo que nos contamina sino lo que sale de
adentro de nosotros es lo que nos contamina.
-santa Teresita, lo acepto todo...